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El condor pasa ... por el segundo piso.

EN EL EPISODIO QUE AHORA VOY A RELATAR, SE VIO INVOLUCRADO UN AMIGO, QUE HACIENDO HONOR A SU APODO DEL <<CONDOR ANDINO>>, TRANSITABA UN DOMINGO POR EL SE' PISO DEL PERIFERICO. MI AMIGO SE MOVIA EN UNA CAMIONETA DENTRO LOS LIMITES DE VELOCIDAD CUANDO ALCANZO Y, LUEGO, REBASO AL CONV DE ALGUN FUNCIONARIO PUBLICO RELEVANTE.

[ILUSTRACION OMITIR]

A la caravana de autos la escoltaban dos patrullas que de inmediato encendieron sus sirenas. El ave de este relato no es ningun delincuente, asi que, obediente, se dispuso a <<orillarse a la orilla>>, tal y como se lo ordenaba una de las patrullas. Pero el segundo piso del Periferico es una via rapida elevada, no fue planeada con acotamiento para que los coches se paren. Al ver que el perseguido no obedecia, el conductor de la patrulla se le emparejo y, luego de instarlo a bajar el vidrio, le recordo que le habia ordenado que se detuviera.

--!Pero es que no hay donde pararse, oficial!--reclamo el Condor.

--No le hace, joven, orillese lo mas que pueda a su derecha, de favor.

El Condor Andino se orillo y detuvo el coche tratando de estorbar lo menos posible, en un infructuoso esfuerzo por cuestiones insuperables de espacio disponible.

--Buenos dias, joven--se acerco el oficial de la ley diciendo con repentina amabilidad--. ?Me permite su tarjeta de circulacion y su licencia?

--Como no, official--dijo el Ave mientras buscaba los papeles--. Aqui tiene.

--?Sabe por que lo detuve, mi joven?

--No tengo idea, oficial. ?Me lo podria decir, por favor?

--Usted viene transitando a exceso de velocidad, joven.

--?A 60 kilometros por hora?

--!Voy-voy, joven! !Si venia bastante mas aprisa!

--Mire, oficial: usted y su contingente son muy visibles desde metros atras. No hay muchos otros coches circulando a estas horas. Francamente, reduje la velocidad desde mucho antes justo para evitarme el riesgo de que me detuviera. Usted disculpara, oficial, pero lo que es rapido, yo no venia.

El policia, buscando apoyo, volteo a ver a su companero, cuyo rostro regordete ya se veia tambien a traves de la ventana de la camioneta. Era evidente que ambos sabian que el Condor tenia razon.

--Pues bueno, joven. Ahora si que pue' que lo que es rapido, rapido, no haya venido pero ... ?esta vigente su licencia?

--Usted chequela, oficial.

--Mmm--murmuro defraudado el servidor publico al comprobar que la licencia no tenia ningun problema--. ?A ver otra vez el tarjeton?--dijo dirigiendose a su companero. Luego, parecio ocurrirsele algo de pronto:

--?Sabe que joven? Tenemos que checar si el coche no es robado. No se me ofenda, pero usted sabe que estos vehiculos son muy cotizados.

--?Tardara mucho? Tengo un poco de prisa.

--No se me impaciente, mi joven. !Pareja!--grito al policia del rostro regordete--, pidales un 23-5 al 627 con 42, sobre una 32.

Pasaron algunos minutos. Luego, a traves del radio que sostenia el de rostro rubicundo, llego la respuesta en clave. La camioneta, por supuesto, no era robada.

--Ah, que mi joven, ?que haremos con usted?

--!Pues dejarme ir, oficial! ?No ve que todo esta bien? --respondio ya irritado el pobre ciudadano.

--Pero, ?como lo vamos a dejar ir?--interrumpio el otro policia--, ?no sabe usted a cuantos salarios minimos equivale la sancion por estacionarse en una via rapida?

LA CITA

! Oh noche, que guiaste!

!Oh noche amable mas que la alborada!

!Oh noche que juntaste amado con amada, amada en el amado transformada!

San Juan de la Cruz, La noche oscura del alma

Diego de Ybarra, abogado renegado, estudia la maestria en arte moderno y contemporaneo. A diferencia de su amigo el Condor, evade la justa persecucion de las fuerzas de transito desplazandose por la ciudad, con fingida audacia, en una motocicleta vieja.
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Title Annotation:D boca en boca: anecdotario
Author:de Ybarra, Diego
Publication:Algarabia
Date:Oct 1, 2011
Words:686
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