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El concepto de derecho subjetivo y el derecho a la propiedad privada en Suarez y Locke.

The concept of subjective right and the right to private property in Suarez and in Locke

Resumen. En Suarez no se encuentra un tratamiento sistematico del derecho en sentido subjetivo, pero el Dr. Eximio dispuso de una elaborada doctrina sobre esta cuestion. Suatez entiende el derecho en sentido subjetivo como una potestad o facultad moral del sujeto que se funda en su naturaleza racional. Su pensamiento sobre el particular, especialmente su doctrina sobre el derecho a la propiedad privada, parece haber ejercido una amplia influencia en la Inglaterra del siglo XVlI.

Palabras clave: Derecho subjetivo, derecho a la propiedad privada, Suarez, Locke.

Abstract: Even if it is impossible to find in Suarez a systematic approach to the concept of subjective right, the Doctor Eximius held an elaborated doctrine on it. Suarez understands subjective right as a power or moral faculty of the individual that springs from his or her rational nature. His thought about this topic, specially his doctrine about the right to private property, may have exerted an extensive influence in seventeenth century England.

Keywords: Subjective right, right to private property, Suarez, Locke.

1. INTRODUCCION

La mayoria de los autores pertenecientes o dependientes de la Escuela de Salamanca elaboraron, cada uno a su modo, la nocion del derecho como "facultad" a partir de la definicion que Vitoria habia proporcionado del mismo, inspirandose en Juan Gerson y Conrado Summenhart (1).

Vitoria, siguiendo a su modo a ambos autores, habia definido el derecho en sentido subjetivo, en su comentario al articulo primero de la cuestion 62a de la Secunda Secundae "De restitutione", como "potestad o facultad segun las leyes": "ius est potestas vel facultas conveniens alicui secundum leges" (2), definicion que en una u otra forma asimilaran Molina y Suarez, no asi Soto, quien reservara tal acepcion para el dominium, al que sin embargo atribuira propiedades parecidas a las que el resto de los autores atribuiran al ius. Lo mismo vale decir de Pedro de Aragon, dependiente de Soto (3).

Gerson y Summenhart habian identificado el derecho como "facultad" con el poder ontologico de cualquier ser para actuar de acuerdo con su naturaleza, razon por la que podian atribuir derechos tambien a los animales y seres inanimados, como de hecho hacian (4). Los autores de la Escuela de Salamanca en cambio, a partir de Vitoria, vincularan la "facultad" o "potestad" en que consiste el derecho con un orden superior al meramente fisico-natural, un orden moral, lo que excluira por principio su atribucion a animales o cosas inanimadas, iniciando de este modo una interpretacion de aquel derecho que a finales del siglo XVIII comenzara a llamarse subjetivo, que sera determinante para sus formulaciones clasicas (5).

Si bien Suarez no es estrictamente un miembro de la Escuela de Salamanca, en cuanto no se puede incluir en el elenco de los "profesores universitarios salmantinos de la Facultad de Teologia" que buscaron "la renovacion y modernizacion de la Teologia" (6) (Suarez nunca fue profesor en la Universidad de Salamanca), sin duda que sus doctrinas juridico-politicas estan fundamentalmente inspiradas por ella. Suarez y los jesuitas, especialmente aquellos que ejercieron su docencia en el Colegio Romano (el cardenal Francisco de Toledo, Juan de Salas, el propio Suarez), han sido considerados como los principales divulgadores de las doctrinas juridico-politicas de la Escuela de Salamanca fuera de Espana (7). Suarez fue por otra parte discipulo durante sus estudios de Teologia en Salamanca (1566 a 1570), de al menos dos miembros reconocidos de la Escuela: el dominico Mancio de Corpus Christi, catedratico de Prima de 1564 a 1575, miembro de la llamada "segunda generacion", y el mencionado Juan de Guevara, agustino, catedratico de Visperas de 1565 a 1600, de la "tercera generacion" (8). Por lo demas, en sus obras juridico-politicas el doctor Eximio cita con frecuencia los tratados de senalados miembros de la Escuela: Domingo de Soto en especial, pero tambien Vitoria, Cano, Bartolome de Medina o Martin de Ledesma, entre otros.

2. EL DERECHO SUBJETIVO EN SUAREZ

La doctrina de Suarez sobre el derecho subjetivo se encuentra dispersa en multiples pasajes a lo largo de su obra, si bien esta especialmente presente en sus dos tratados juridico-politicos De legibus ac Deo legislatore, de 1612, y Defensio fidei christianae adversus anglicanae sectae errores, de 1613, asi como en algunos pasajes del De opere sex dierum, al hilo de la reflexion sobre las condiciones de la vida del hombre en el estado de naturaleza integra (9), y en ciertos pasajes del De virtute et statu religionis, a proposito de la materia del voto de pobreza de los religiosos (10). En sus lecciones De iustitia et iure de 1584, leidas durante su estancia en el Colegio Romano, ya habria acunado Suarez algunas de sus nociones fundamentales sobre el derecho subjetivo (11).

La principal aportacion de la doctrina suareciana sobre el derecho subjetivo a la tradicion de la Escuela de Salamanca habria consistido en cualificar expresamente el termino generico de facultad o potestad en que los autores anteriores hacian consistir el ius, con la determinacion de moral, determinacion que, entrevista de algun modo en sus predecesores, no logro llegar a una expresion deliberada hasta Suarez (12).

En efecto, Suarez define al comienzo del De legibus el concepto de ius en uno de sus sentidos posibles como "facultad moral" (13). Ante la necesidad de aclarar la distincion entre ius y lex, terminos que en ocasiones se emplean como sinonimos, y que en cualquier caso parecen guardar cierta relacion entre si, Suarez analiza las posibles etimologias del termino ius, entre las que propone dos principales: la primera que hace derivar ius de "iubeo"/"ius-sum" (ordenar), de acuerdo con la cual el significado de ius se identificaria con el de "ley" (14). Una segunda etimologia hace derivar ius de "iustitia", y segun ella ius significaria una "facultad moral que cada uno tiene sobre lo que es suyo o sele debe" (15).

En el Libro VIII del De virtute et statu religionis Suarez sustituira el termino "facultad" por el de "potestad", y definira ius en sentido subjetivo como "cierta potestad moral para llevar a cabo alguna accion o costumbre" (16), definicion que reaparece comentada en el Libro III del De opere sex dierum, donde ius es definido indistintamente como "facultad" o "potestad" moral (17).

En efecto, el derecho en sentido subjetivo no es para Suarez meramente una potestad o facultad, sino una potestad moral. Anade la cualificacion de moral a la potestad, en cuanto contradistinta a cualquier potestad o poder de hecho (potestad fisica), pues tener derecho a algo significa no solo tener un poder efectivo sobre ello, sino estar moralmente legitimado para ejercerlo. Suarez explica esta distincion a proposito del dominio sobre los animales de que los hombres dispondrian en el estado de naturaleza integra, dominio que seria no solo "fisico" o "natural", en cuanto mera "potencia ejecutiva" o facultad fisica de dominar sobre los animales, sino fundado en un verdadero derecho a ejercer dicho poder fisico, derecho que consiste precisamente en una "facultad moral", puesto que no anade ninguna propiedad o cualidad fisica a quien esta investido de el:

"Conviene advertir que este dominio [del hombre sobre los animales], en cuanto es natural sobre los animales, incluye dos dimensiones, una es (por asi decir) fisica y natural, la otra moral. La primera consiste en el poder natural que el hombre tiene para someterse los animales y usar de ellos o imperarles, [...]. Por eso denominamos a esta potestad fisica, porque no consiste en un peculiar derecho de dominio, [...], sino en la eficacia y habilidad natural [...]. Por ello se requiere en segundo lugar para el dominio un derecho de usar dicha potestad, y a este derecho lo llamamos con razon potestad moral, porque no anade al hombre ninguna entidad o cualidad, sino solamente la facultad moral" (18).

Precisamente porque el derecho en sentido subjetivo es algo moral, es algo exclusivo del hombre, en la medida en que, como veremos, el hombre se pertenece o es dueno de si gracias a la razon, y puede tener por ello una verdadera relacion de dominio sobre si mismo y sobre sus facultades, que en esa medida son suyas en el sentido riguroso de propiedades suyas, propiedades que no le pueden ser arrebatadas sin cometer con el una injusticia.

Los derechos en efecto no son solo potestades morales, sino al mismo tiempo "dominios" o "propiedades" del hombre. En Suarez se produce una oscilacion entre el significado de "dominio" o "propiedad" (entendida como propiedad privada), como una especie y ejemplo paradigmatico de lo que es el derecho, y la identificacion posterior del derecho con los dominios o propiedades morales del hombre.

La primera caracterizacion del "dominio" como una especie del derecho en sentido subjetivo la encontramos en el De statu religionis. En el capitulo 5 del Libro VIII Suarez define ius en su acepcion mas lata, como una "relacion moral" de cualquier tipo con algun bien, que se subdivide a su vez en diversas especies, de las que el "dominio o propiedad" seria la mas perfecta:

"Es necesario exponer brevemente varios respectos o relaciones morales que el hombre puede tener y que se comprenden bajo el nombre de derecho tomado ampliamente; [...]. De este modo son el dominio o propiedad, el usufructo, la posesion con derecho de poseer, [...]. El dominio (definiendolo por encima) es el derecho principal de disponer de alguna cosa para cualquier uso no prohibido" (19).

Dicho dominio o propiedad se extenderia no solo a los bienes materiales, sino tambien a los inmateriales, como el derecho de jurisdiccion o de eleccion en determinadas circunstancias (20).

En el De legibus Suarez definira la relacion moral en que hace consistir el derecho en sentido subjetivo, de la que el dominio no seria mas que una especie, como una "facultad moral", y la identificara tout court con los dominios o propiedades morales que los hombres poseen en cuanto tales, de acuerdo con lo que previamente ha caracterizado como derecho natural dominativo.

En efecto, en el Libro II del De legibus Suarez lleva a cabo una doble subdivision de las diversas especies del derecho natural. Distingue en primer lugar entre derecho prescriptivo, derecho concesivo, y derecho "aprobante" o "admitiente". El derecho natural prescriptivo seria aquella especie del derecho natural que impone mandatos o prohibiciones absolutamente obligatorios y que no admiten ningun tipo de excepcion (21). El derecho natural "negativo o concesivo" versaria sobre aquellas cosas o acciones que el derecho natural permite, aunque no las prescriba obligatoriamente, entre las que se encuentran, por ejemplo, la propiedad comunitaria de los bienes o la libertad personal (22). El derecho natural "aprobante" o "admitiente", por ultimo, versaria sobre aquellas conductas que el derecho natural "admite" o "aprueba" porque tienen un fundamento en la condicion natural del hombre, aunque no esten prescritas de modo absoluto por el, como el derecho del hijo a heredar ab intestato (23).

Mas adelante Suarez identificara el derecho natural prescriptivo y concesivo con los terminos de positivo y negativo, respectivamente (24), y anadira una segunda subdistincion entre aquella parte del derecho narural que establece normas (el derecho natural que podriamos llamar "legal", por asi decir, en cuanto que establece leyes o normas --el termino como tal no se encuentra en Suarez--), que seria el genero proximo tanto del derecho natural prescriptivo o positivo como del concesivo o negativo, y aquella parte del derecho natural que no establece leyes o normas, sino los dominios del hombre, es decir: aquello que le pertenece moralmente por naturaleza, y que constituiria la materia sobre la que se aplican las normas del derecho que hemos llamado "legal" (de lex, puesto que Suarez considera esta subdivision analoga a la que establecio en el Libro I entre ius como lex y ius como facultad moral), y que marcaria al mismo tiempo los limites o la materia del derecho que he mos llamado "legal": el derecbo natural dominativo (25). Se hace necesario en efecto introducir esta distincion para comprender adecuadamente los preceptos del derecho negativo y positivo. Suarez sostiene por ejemplo que la libertad humana es de derecho natural meramente negativo y no positivo, pues no esta prescrita incondicionalmente, sino meramente permitida, razon por la que es moralmente licito en ocasiones privar de ella a una persona, o que esta la enajene (26). En semejante caso, podria objetarse, cualquier hombre estaria legitimado para privar a otro de su libertad sin motivo, puesto que la libertad solo le esta permitida, no imperada. A lo que Suarez responde que asi sucederia en erecto en lo que hace al derecho natural negativo, no sin embargo en cuanto al derecho natural dominativo, pues de acuerdo con este ultimo la libertad si pertenece de forma "positiva" al hombre, pues la naturaleza concede a cada hombre de un modo positivo su libertad, razon por la que nadie puede disponer de ella sin un motivo justificado:

"Hay que dar por supuesta a su vez otra distincion del derecho [a la ya establecida entre derecho natural positivo y negativo] a la que ya antes aludimos [en el cap. 2 del Libro I, se refiere a ladistincion entre ius como lex y ius como facultas]. Dijimos, en efecto, que derecho significa unas veces ley y otras dominio o cuasi-dominio sobre una cosa o la accion para hacer uso de ella. Pues bien, lo mismo decimos ahora del derecho natural. [...] En este sentido, es evidente que la propiedad no va en contra del derecho natural, en cuanto que este la prohiba absoluta y sencillamente. Y lo mismo sucede con la esclavitud e instituciones semejantes. Pero si hablamos del derecho natural como poder o dominio, entonces es verdad que la libertad es de derecho natural positivamente y no solo negativamente, porque la propia naturaleza ha conferido al hombre un verdadero senorio sobre su libertad" (27).

Los beneficios o potestades otorgados al hombre por el derecho natural dominativo, a diferencia de los mandatos del derecho natural preceptivo, pueden ser alterados en ocasiones por la voluntad humana (a pesar de que en cuanto naturales sean otorgados de modo "positivo" por la naturaleza), precisamente porque el hombre es dueno de ellos. Por ser el hombre dueno de su libertad, por eso puede disponer de ella (28).

Suarez asocia por tanto la idea de ius en el segundo de los dos sentidos que habia mentado al comienzo del Libro I a la idea de dominium o derecho natural dominativo, es decir, a lo que es del dominio del hombre, y en ese sentido es su propiedad (29).

Dichos dominios o propiedades pueden pertenecer tanto a los sujetos fisicos como a los morales. Asi en el Libro III Suarez justifica la privacion de la "potestad legislativa" a la comunidad politica, de la que surge naturalmente una vez constituida, en la medida en que dicha potestad legislativa es una propiedad de la comunidad humana perfecta (como la libertad lo es del sujeto), por lo que la comunidad humana perfecta puede verse legitimamente privada de ella en determinadas circunstancias, o enajenarla como el individuo su libertad (30).

Los dominios o propiedades que el derecho natural dominativo otorga al sujeto son mudables por decision humana, en la medida en que se trata de propiedades morales o cuasi morales (no fisicas), de los sujetos respectivos. En cuanto realidades morales dependen en su ejercicio de la voluntad humana, a diferencia de las propiedades fisicas, que como tales no estan sujetas a la libertad, por lo que casi siempre son inmutables (31). Dicho caracter moral, en cuanto contra distinto a fisico, depende del estatuto ontologico de la "facultad" o "potestad" moral en que consisten esos dominios o derechos, que para Suarez es el de un ente de razon, y en concreto el de una relacion de razon basada en una denominacion extrinseca (32).

Puesto que no existen realidades morales fuera de los individuos dotados de razon, Suarez se abstiene de atribuir derechos a los animales. Ni los animales ni las cosas inanimadas pueden tener derechos, pues lo moral supone siempre inteligencia y libertad: "Cualquier criatura tiene derechos o dominios finitos; y en esto no hay una distribucion por si o esencial entre las criaturas capaces de dominio y derecho, cuales son solamente las intelectuales y racionales" (33).

Solo quien dispone de razon y libertad puede ser dueno de sus propias acciones, se "posee" a si mismo en primer lugar, y puede como consecuencia tener un dominio sobre otros seres:

"La capacidad de dominio le conviene al hombre naturalmente por estar hecho a imagen de Dios. Esto es de suyo manifiesto, pues el hombre, por su razon y libertad es imagen de Dios, y por esas mismas propiedades es capaz de dominio, y por ello el resto de los animales no son capaces de dominio, porque no tienen uso de razon ni libertad" (34).

En este punto Suarez parece reproducir el pensamiento de Vitoria, tal como este lo habia expuesto en su primera releccion De indis, en la que sostenia la legitimidad del derecho de los indios a sus dominios a pesar de cualquier pecado mortal o de su falta de fe, pues a diferencia de los animales, los indios disponen de razon y son duenos de sus actos (35).

Entre los derechos naturales que Suarez reconoce al ser humano expresamente en diversos pasajes de sus obras se encuentran el derecho a la conservacion y defensa de la propia vida, y, para conservarla, el derecho al uso de las propias facultades y posesiones:

"Cada uno tiene el derecho natural a defenderse, tanto a si mismo como a lo que posee [...] este derecho no es necesariamente el dominio adquirido sobre la cosa aprehendida, sino el dominio natural sobre las propias acciones, a las que pertenece el uso de facto de la cosa justamente poseida [...]. Puede revocarse este derecho a aquel derecho natural que el hombre tiene a alimentar, proteger y conservar el propio cuerpo" (36).

El ser humano posee asimismo un derecho a la libertad y al buen nombre:

"El estado secular es un estado de libertad, en cuanto libre del yugo y la obligacion religiosa: la causa estable y permanente de aquella libertad es el mismo derecho natural a la propia libertad, que de suyo es estable y perpetuo" (37); "aunque alguien no tenga buena fama, si no la tiene mala, tiene este derecho propio y cuasi innato a su buen nombre, de modo que va contra la justicia conmutativa infamarle" (38).

Respecto de su propia vida el hombre no tiene un derecho perfecto, pues no es su "dueno" absoluto (lo es Dios), sino solo el "usufructuario", si bien es dueno de sus miembros y de sus acciones (39).

Del derecho a h propiedad privada hablaremos a continuacion con mas detenimiento.

2. EL DERECHO A LA PROPEDAD PRIVADA EN SUAREZ

Suarez disponia de una teoria muy elaborada de los derechos subjetivos, como se deduce de los pasajes anteriores. Especialmente relevante dentro de esa teoria es su tratamiento del derecho a la propiedad privada (o de la "division de dominios", en su lenguaje), tratamiento que incluso podria estar en el origen de la concepcion del derecho a la propiedad privada defendida por Locke en sus Dos tratados sobre el gobierno civil (40).

Suarez reconoce en efecto en varios de los pasajes que hemos mencionado, aunque sea de forma imprecisa, un derecho del hombre a la propiedad privada, o a ciertas propiedades o uso privado de los bienes, en la medida en que le resulten necesarios para la conservacion de su propia vida.

La reflexion de Suarez sobre el derecho a la propiedad privada se enmarca, como no podria ser de otro modo, en las coordenadas de la tradicion patristica y escolastica que le precede. Parte por tanto del supuesto del dominio perfecto o absoluto de Dios sobre todos los bienes creados, y del destino universal de los mismos, doctrina de origen patristico que fue habitual en la Edad Media (41). Esta doctrina es traida a colacion en todos los pasajes que tienen que ver con el derecho a la propiedad, y queda recogida tambien en el De legibus, donde Suarez sostiene, en el contexto de la discusion sobre la epiqueia en el seno de la ley natural, que la interpretacion de la ley no tiene lugar propiamente cuando se ha producido una mutacion de la materia sobre la que versa la norma de la ley: en ese caso se aplicara en realidad otro precepto de la ley natural, y no una interpretacion de la ley anterior. Es lo que sucede en el caso del robo en estado de necesidad, que ya no es un robo, al cambiar de tal modo las circunstancias de la accion, que cambia incluso la materia de la ley, y con ella el precepto aplicable:

"Si se produce una modificacion en el objeto o en las circunstancias intrinsecas, y el acto deja de ser malo a causa de esa modificacion, eso ya no es epikeia. [...] Como cuando interpretamos que el precepto de no hurtar no prohibe tomar de otro lo necesario para vivir en el supuesto de extrema necesidad. Eso no es epikeia, sino una autentica declaracion de ese precepto que solo prohibe el hurto, es decir, apoderarse de lo ajeno contra la voluntad razonable de su dueno [...]. Cuando en caso de extrema necesidad se toma de lo otro, ni la cosa es enteramente ajena --pues entales condiciones todo es comun--" (42).

Existiria sin embargo una contradiccion entre el destino universal o comunitario de todos los bienes y la existencia de facto de la propiedad privada ampliamente extendida en el estado actual de la humanidad, por lo que resulta logica y, sobre todo, moralmente exigible, una justificacion que explique el transito de lo que por derecho natural concesivo era comun a todos, al ambito de lo privado y legitimamente poseido, hasta tal punto poseido legitimamente como "propio", que no sele puede arrebatar a la persona sin cometer contra ella una injusticia.

Suarez discute esta cuestion con cierta amplitud en el Libro V del De opere sex dierum. Con la tradicion anterior acepta el destino universal de los bienes, tanto en el estado de naturaleza integra como en el de naturaleza caida (43). En contra de esa misma tradicion, acepta la posibilidad de que en el estado de inocencia, por su utilidad para los seres humanos, existiese cierta division de bienes, no solo de los bienes muebles o de consumo, sino incluso de la tierra cultivada (44). En el caso de los bienes muebles, el derecho de apropiacion resultaria del esfuerzo empleado en adquirirlos (45). En el caso de la tierra, la apropiacion se justificaria como consecuencia del trabajo aplicado sobre ella y la costumbre introducida a partir de ese momento, titulo que seria aplicable tambien a la apropiacion del lugar de residencia (46). Suarez combina aqui de forma algo imprecisa el criterio del derecho de apropiacion de la tierra como consecuencia del trabajo empleado sobre ella, con la justificacion de la apropiacion por la "occupatio rei nullius", que hasta entonces habia sido practicamente el unico titulo aceptado (47). A pesar del derecho que asistiria al hombre de apropiarse de la tierra cultivada y no abandonada (al menos en cuanto a su uso y posesion), la propiedad acumulada en manos privadas equivaldria de todos modos segun Suarez practicamente a "nada" en comparacion con la tierra todavia disponible para uso comun, preservandose por ello la comunidad original de bienes (48).

Suarez vuelve sobre la cuestion en el De virtute et statu religionis. Alli afirmara expresamente que la justificacion del derecho a la propiedad sobre los bienes originalmente comunes es el trabajo (o las "facultades y acciones", como dice) empleado sobre ellos. Es el trabajo que el individuo ha aplicado sobre el objeto, y que le pertenece en cuanto dueno de sus propias acciones, lo que le autoriza moralmente a la apropiacion del objeto, pues el trabajo ha quedado de algun modo "impreso" o "trasladado" a el.

El hombre dispone en efecto de un "dominio" sobre sus propios miembros y capacidades, y sobre las acciones que realiza con ellos (es decir, sobre lo que habitualmente se denomina "trabajo"), dominio que esta vinculado a su derecho a preservar la vida (49). En sus lecciones De iustitia et iure ya habia afirmado Suarez este dominio del hombre sobre sus acciones (50).

Como consecuencia de ser dueno de sus propias acciones y facultades, el hombre es tambien dueno de aquellas cosas sobre las que ha aplicado sus acciones en forma de trabajo, pues en ellas permanece moralmente la accion que las ha sacado de su estado natural. Es lo que sostiene Suarez en un pasaje sobre la materia proxima del voto de pobreza, a proposito de la licitud de arrebatar a una perso na con voto de pobreza la posesion de un objeto del que no es duena y que usa para su consumo:

"En lo que respecta a la otra parte sobre la injusticia [al caso propuesto sobre si se cometeria injusticia al arrebatar un bien dado como limosna a un persona con voto simple de pobreza, en cuyo caso el donante ha perdido el dominio sobre el, al tiempo que el receptor no adquiere el dominio, por su voto de pobreza], puede recurrirse de forma parecida al caso del pobre que ocupa los bienes comunes, y por tanto se debe decir que, por mucho que aquel no tenga mas que la tenencia de hecho, no puede ser privado sin injusticia de ella por aquel que no sea dueno de la cosa misma, puesto que cada uno tiene el derecho natural a defenderse y a aquello que posee [...] sin perjuicio de otro; este derecho no es necesariamente el dominio adquirido sobre la cosa aprehendida, sino el dominio natural sobre las propias acciones, a las que pertenece tanto el uso de facto de la cosa justamente poseida u obtenida como la tenencia de la cosa, en cuanto en ella permanece moralmente la accion por la que ha sido aprehendida" (51),

El dominio del sujeto sobre sus acciones quedaria trasladado a la cosa, no fisicamente, lo que es imposible, sino moralmente, y la cosa pasaria por ello mismo a formar parte de los dominios del sujeto.

Podriamos resumir por tanto la doctrina de Suarez sobre el derecho a la propiedad privada, de acuerdo con los pasajes mencionados, en los siguientes tres principios fundamentales: lo) El hombre tiene un derecho a la "conservacion del propio cuerpo" o de su vida fisica, para preservar la cual se ve obligado a ejercitar sus facultades. 2) Dispone asimismo de un "dominio" sobre "sus propias acciones" o facultades y sobre el trabajo realizado con ellas. 3) Di cho dominio sobre las propias acciones se traslada moralmente a las cosas sobre las que se ha aplicado, por lo que las cosas manipuladas por el trabajo se convierten tambien ellas en "dominio" o propiedad del sujeto.

No deja de sorprender que esta doctrina se convertiria con el tiempo en la justificacion clasica del derecho a la propiedad privada en las doctrinas del liberalismo, tal como estas fueron formuladas por Locke como intentaremos demostrar a continuacion.

3. LA DIFUSlON DE SUAREZ EN INGLATERRA

a) Difusion de la filosofia politica suareciana

Las doctrinas de la Escuela de Salamanca conocieron una amplia proyeccion europea y americana a traves de los miembros de las diversas ordenes religiosas que recibieron su ensenanza de forma directa o indirecta. Entre esas ordenes los jesuitas ocuparon un lugar preeminente. No podia ser de otro modo, teniendo en cuenta la extraordinaria pujanza educativa de los jesuitas en el siglo XVII, que les permitio abrir colegios universitarios en todos los territorios de la Europa catolica, y cuya influencia (especialmente la de Suarez), se extendio a todos los territorios del Viejo continente (52). La enemiga de los jansenistas con los moralistas jesuitas es otra buena prueba de ello (53).

En los paises protestantes la influencia suareciana no fue menor, y el calvinista holandes Jakob Revius se veia precisado a publicar en 1644 un Suarez repurgatus contra la metafisica de Suarez, cuyo extenso titulo da buena idea de su contenido: Suarez purgado o Syllabus de las Disputaciones Metafisicas de Francisco Suarez, teologo de la Compania de Jesus, con notas de Jakob Revius, doctor en Sagrada Teologia, con las que aquellas cosas que han sido correctamente explicadas por aquel autor, se defienden e ilustran donde es necesario, las que en cambio pecan contra la Filosofia y, sobre todo, contra la Teologia, se senalan y refutan (54). Revius confiesa haberse visto obligado a escribir su volumen para paliar los estragos que la metafisica suareciana hacia entre las filas de los teologos calvinistas, a quienes "arrastraba a los campamentos catolicos" en las cuestiones metafisicas, y como consecuencia, tambien en las teologicas (55).

Inglaterra tampoco fue una excepcion a la difusion de la filosofia suareciana. Un primer y elocuente testimonio de ello es el Patriarca de Robert Filmer (a cuya refutacion dedicara Locke el primero de sus dos Tratados sobre el gobierno civil), opusculo en el que el noble anglicano se "escandalizaba" de la "novedosa doctrina" de la soberania popular defendida por los "papistas" y los calvinistas (56), populista teoria de la que los jesuitas y algunos calvinistas habrian extraido la "peligrosa doctrina" del derecho de deponer a los principes tiranicos (57). Los dos jesuitas que Filmer trae a colacion en este contexto como exponentes de las doctrinas "papistas", son el cardenal Belarmino (58), y Suarez, de quien cita y se esfuerza en refutar un pasaje del Libro III del De legibus contra las doctrinas patriarcalistas (59).

Si bien la obra de Filmer (1588-1653) fue publicada por vez primera en 1680, su redaccion se remonta a finales de la decada de los anos veinte o principios de la decada de los treinta, lo que muestra sin duda la difusion que entonces ya habia alcanzado el tratado suareciano (60).

Unos veinte anos mas tarde el platonico de Cambridge Nathanael Culverwell (1618-1651), en su escrito An elegant and learned Discourse of the Light of Nature, de 1652, demuestra ser tambien un fiel conocedor y seguidor del De legibus (61). El origen del Discurso fueron una serie de sermones pronunciados por Culverwell durante el ano academico de 1645-46 en la capilla del Emmanuel College de Cambrige, del que era fellow, lo que habla de nuevo a favor del amplio eco de que Suarez ya gozaba y podia alcanzar (62).

Culverwell trae a colacion a Suarez en numerosos pasajes en las cuestiones relativas al concepto de ley en general y de la ley natural en particular. A la hora de definir que sea la ley, por ejemplo, prefiere la definicion suareciana a la tomista, por ser esta ultima demasiado generica:

"Santo Tomas nos proporciona esta oscura representacion de ella [de la ley]: La ley es cierta regla y medida de acuerdo con la que alguien es dirigido a obrar [...]. A Suarez le molesta la amplitud de esta definicion [...]. Por eso Suarez nos ofrece una descripcion mas refinada, cuando nos dice que La ley [es] como cierta medida de los actos morales, de maneta que, si son conforme a ella, gozan de rectitud moral, y si no se ajustan a ella son inmorales" (63).

Los pasajes en cursiva reproducen en la literalidad de los terminos los pasajes suarecianos, tomados en este caso del del Libro I del De legibus, en el que Suarez rechaza la definicion tomista de ley por su excesiva generalidad (64), por lo que el concepto de "ley" debe aplicarse solo a los actos morales (65).

La definicion que Culverwell da de la ley es expressis verbis la conocida definicion suareciana, que le parece mucho mas ajustada a la realidad de la cosa que las de Platon o Aristoteles:

"El dibujo de la ley que nos proporciona Suarez, ahora que esta completamente trazado, tiene en buena medida el mismo aspecto [que la definicion tomista que acaba de citar]. Ley es el precepto comun, justo y estable, suficientemente promulgado. Una Ley es un mandato publico, un mandato justo e inconmovible" (66).

Como para Suarez, la ley exige en Culverwell un acto tanto de la inteligencia como de la voluntad del legislador, si bien reside formalmente en la voluntad del legislador y no en su razon: "y en cuanto al Legislador, si bien el ciertamente presupone un acto del entendimiento [...]; sin embargo, consiste formalmente en un acto de la voluntad; no el entendimiento, sino la voluntad de un legislador hace una ley" (67).

En general Culverwell sigue a Suarez con preferencia a cualquier otro autor en las materias mencionadas sobre la ley a lo largo de todo el Discurso, especialmente en los capitulos introductorios (68).

b) El derecho subjetivo y el derecho a la propiedad privada en Locke

Locke ingreso en el Christ Church College de Oxford, a cuyo claustro llegaria a pertenecer, precisamente en 1652, el ano de publicacion del Discurso de Culverwell. Recibio la educacion filosofica escolastica que entonces todavia dominaba en la conservadora institucion academica oxoniense (69). Es probable que tambien el experimentase un fuerte influjo de Suarez. De hecho varios de sus mas autorizados interpretes sostienen abiertamente que podria haber leido y manejado el De legibus (70).

La doctrina politico-juridica de Locke se encuentra sobre todo en sus conocidos Dos Tratados sobre el gobierno civil. La pormenorizada discusion que lleva a cabo del derecho a la propiedad privada se desarrolla en el famoso capitulo quinto ("On Property") del segundo Tratado.

Como sucede en Suarez, no podemos encontrar en Locke una doctrina sistematica sobre los derechos en sentido subjetivo, sino que esta se halla implicita en pasajes dispersos a lo largo de su obra de los que intentamos espigar a renglon seguido los mas relevantes.

En cuanto a la cuestion del derecho subjetivo, a la que apenas dedica alguna reflexion, Locke supone en cualquier caso que se trata de una propiedad del individuo, que no sele puede arrebatar sin cometer con el una injusticia. Lo afirma, paradojicamente, en un pasaje del Libro IV del Ensayo sobre el entendimiento humano, en el que postula la demostrabilidad racional de los principios morales, que se podrian deducir con el rigor de los teoremas matematicos supuestos determinados postulados. Como ejemplo trae a colacion el principio: "donde no hay propiedad, no hay injusticia", que se derivaria con necesidad de las ideas de propiedad ("el derecho a alguna cosa") y de injusticia ("la violacion de ese derecho"):

"No hay injusticia donde no haya propiedad, es una proposicion tan cierta como cualquier demostracion que se encuentre en Euclides, porque como la idea de propiedad es la de un derecho a algo, y como la idea a la que damos el nombre de injusticia es la invasion o la violacion de ese derecho, resulta evidente que una vez establecidas esas ideas [...], podre saber que esa proposicion es verdadera con la misma certidumbe con que se que un triangulo tiene tres angulos iguales a dos rectos" (71).

En el Segundo tratado sobre el gobierno civil Locke asocia de nuevo implicitamente la "propiedad" que cada hombre tiene sobre su persona con el "derecho" (Right) (72).

La discusion del derecho a la propiedad privada en el capitulo quinto del Segundo tratado sobre el gobierno civil es considerada una de las grandes aportaciones de Locke a la historia del pensamiento economico, y ha generado una incontable bibliografia y largas discusiones entre sus estudiosos sobre la correcta interpretacion del texto, interpretaciones que oscilan entre aquellas que lo consideran la justificacion par excellence del "individualismo posesivo" propio del capitalismo, hasta aquellas que ven en el un antecedente del pensamiento socialista, en la medida en que Locke pone limites morales al derecho de apropiacion, entre ellos el destino universal de los bienes (73). En realidad, Locke parece reproducir tambien en este caso lo esencial del pensamiento suareciano, tanto en los detalles como en el marco general de su doctrina, contexto que es tipicamente escolastico.

Escolastico es en efecto su reconocimiento de la existencia de una ley moral natural, que es declaracion de la voluntad de Dios, y a la que cualquier ley humana positiva o gobernante deben someterse:

"La ley natural permanece como regla eterna a la que han de someterse todos los hombres, tanto los que son legisladores, como los que no lo son. Las reglas que aquellos dictan para que los demas hombres actuen de acuerdo con ellas deben estar de acuerdo [...] con la ley de la naturaleza, es decir, con la voluntad de Dios, de la cual la ley de naturaleza es manifestacion" (74).

Escolastica es tambien la defensa lockeana del destino universal de todos los bienes creados, postulada tanto por la ley de la revelacion como por la razon:

"Tanto si consideramos la razon natural [...] como si nos atenemos a la reveladon, la cual nos da cuenta de los dones mundanales que Dios otorgo a Adan, a Noe, y a sus hijos, es sobremanera evidente que Dios [...] ha dado la tierra a los hijos de los hombres, es decir, que se la ha dado a toda la humanidad para que esta participe en comun de ella" (75).

Locke presupone al mismo tiempo, de nuevo en el seno de la tradicion escolastica, la soberania absoluta de Dios sobre todas las cosas, y sobre los hombres en particular (76), y el derecho, que es obligacion al mismo uempo, de preservar la propia vida y, en la medida de lo posible, la de toda la humanidad (77).

Para satisfacer el derecho a la preservacion de la propia vida el hombre necesita servirse de los bienes del mundo. Supuesta la propiedad comun originaria, se hace necesario justificar moralmente el paso de la propiedad en comun a la propiedad privada. Dicha justificacion se funda exactamente en los mismos principios que Suarez sustentaba: el derecho a la autoconservacion de la persona, el dominio sobre sus propias facultades y sobre el trabajo realizado con ellas, y la traslacion del dominio sobre el trabajo a las cosas sobre las que se ejerce.

El primer principio queda recogido en los dos pasajes que acabamos de citar sobre el derecho a la auto-preservacion. El dominio del hombre sobre si mismo y sobre sus acciones se afirma en diversos pasajes dei capitulo quinto, entre ellos: "Aunque las cosas de la naturaleza son dadas en comun, el hombre (al ser dueno de si mismo y propietario de su persona y de las acciones y trabajos de esta, tiene en si mismo el gran fundamento de la propiedad" (78).

En cuanto a la traslacion de la propiedad del hombre sobre sus acciones y trabajo a aquellos objetos sobre los que se aplican, y con los que el trabajo de la persona quedaria de algun modo mezclado o adherido, entrando por esa razon a formar parte de su propiedad podemos leer lo siguiente:

"Aunque la tierra y todas las criaturas inferiores pertenecen en comun a todos los hombres, cada hombre tiene, sin embargo, una propiedad que le pertenece a su propia persona [...]. Cualquier cosa que el saca del estado en que la naturaleza la produjo y la dejo, y la modifica con su labory anade a ella algo que es de si mismo, es, por consiguiente, propiedad suya" (79).

Como ejemplo del proceso de apropiacion de los bienes por el trabajo Locke menciona el suareciano de la apropiacion de los "frutos" de los arboles, aunque Locke se refiere en particular a "bellotas" y "manzanas":

"Quien se ha alimentado de las bellotas que el mismo ha recogido de debajo de una encina, o de las manzanas que ha cosechado de los arboles del bosque, puede decirse que se ha apropiado de ellas [...]. Ese trabajo establecio la distincion entre lo que devino propiedad suya y lo que permanecio siendo propiedad comun" (80).

Se ha senalado que este pasaje remitiria a otro analogo dei Libro IV del De Jure naturae et gentium de Pufendorf, en el que el jurista aleman, al hilo precisamente de la doctrina de la justificacion del derecho de apropiacion a partir de la comunidad de bienes primigenia (comunidad que en Pufendorf es meramente negativa), trae precisamente a colacion el ejemplo de la encina y sus frutos (81). Parece que Locke tiene efectivamente el pasaje en mente, en la medida en que a renglon seguido, y a diferencia de Pufendorf, para quien la apropiacion de los frutos no es por si sola titulo suficiente de propiedad sin un pacto previo entre todos los hombres que consienta en ello, Locke rechaza expresamente la necesidad de semejante pacto, pre cisamente por la misma razon por la que Pufendorf rechaza la comunidad de bienes negativa: porque en ese caso los hombres perecerian antes de poder disfrutar de la abundancia de los bienes que ofrece la naturaleza (82). Tambien en este rechazo de la necesidad de un pacto de apropiacion, y en la afirmacion de la comunidad original positiva de bienes, Locke se aproxima mas a Suarez que a los maestros del iusnaturalismo racionalista.

En cuanto a la apropiacion de la tierra, verdadera crux de la legitimacion dei derecho a la propiedad privada, esta queda justificada con las mismas razones que la apropiacion de los bienes muebles, a saber, el trabajo aplicado sobre ella:

"Mas como la cuestion principal acerca de la propiedad no se refiere hoy dia a los frutos de la tierra ni a las bestias que en ella habitan, sino a la tierra misma [...]; dire que lapropiedad de la tierra se adquiere tambien, como es obvio, del mismo modo que en el caso anterior. Toda porcion de tierra que un hombre labre, plante, mejore, cultive y haga que produzca frutos para su uso sera propiedad suya" (83).

Tambien en este caso la introduccion de la propiedad privada se justifica por el extranamiento del trabajo de la persona, que queda incorporado a la cosa (a la tierra).

Locke, como Suarez, considera que semejante apropiacion individual de terrenos no perjudicaria al resto de los hombres, en la medida en que en comparacion con la abundancia de la tierra restante disponible, cualquier parcela tomada en propiedad equivaldria a "tanto como nada en absoluto":

"Y esta apropiacion de alguna parcela de tierra, lograda mediante el trabajo empleado en mejorarla, no implico perjuicio alguno contra los demas hombres. Pues todavia quedaban muchas y buenas tierras [...]. Pues quien deja al otro tanto como a este le es posible usar, es lo mismo que si no le estuviera quitando nada en absolute" (84).

Despues de todo lo anterior Locke concluye el capitulo quinto con la rotunda afirmacion de que fue el trabajo el que justifico en sus origenes "sin dificultad", el paso de la propiedad en comun a la propiedad privada (85).

Parece claro que la justificacion lockeana del derecho a la propiedad privada reproduce hasta en sus minimos detalle la doctrina suareciana. Ciertamente que Suarez no se referia explicitamente al "trabajo" al hablar del dominio sobre las propias facultades y acciones (aunque sin duda se referia a el), y que Locke no elabora en sus Tratados sobre el gobierno civil sus conceptos con la morosidad y exhaustividad que caracterizan al doctor Eximio. Tampoco explica Locke el caracter de potestad moral en que consiste el derecho subjetivo ni, por tanto, la trashcion de h relacion de razon en que consiste dicha potestad moral a la cosa manipulada, y que Suarez habia definido como la "permanencia moral de la accion" en la cosa (86). Pero la estructura del razonamiento y su marco teorico es idetico en uno y otro caso, incluso en sus detalles, y en ocasiones hasta en la literalidad de los terminos empleados.

No sabemos a ciencia cierta si Locke pudo conocer todos los pasajes suarecianos sobre el derecho a la propiedad que hemos mencionado, aunque es practicamente imposible que no tuviese noticia, y probablemente que hubiese manejado en alguna ocasion el De legibus, no solo por la difusion que habia logrado en la Inglaterra de la epoca y de la que hemos intentado dar razon, sino porque disponia ademas de una edicion integra del magno tratado publicada precisamente en Londres en 1679, unica edicion completa del De legibus en un pais de habla inglesa hasta el dia de hoy (87). Probablemente gracias a esa edicion, quizas por algun tipo de influjo indirecto, o porque hasta cierto punto la doctrina era comun en determinados ambientes (88), sus reflexiones sobre el derecho subjetivo y el derecho a la propiedad privada son en gran medida no solo las de un autor "escolastico", como Schumpeter puso de relieve (89), sino ademas las de un autor suareciano.

4. CONCLUSION

La doctrina lockeana sobre la legitimacion del derecho a la propiedad privada por el trabajo se convertiria en una doctrina clasica en el siglo XIX, de modo especial y, paradojicamente, entre los pensadores socialistas. Entre enero de 1862 y julio de 1863 Marx redactaba unas notas complementarias a sus "Teorias de la plusvalia", que verian la luz postumamente (90). Dichos apuntes incluian un comentario ai capitulo quinto del segundo Tratado sobre elgobierno civil, en el que Marx destacaba su importancia historica, en la medida en que Locke habria formulado las concepciones juridicas sobre el derecho a la propiedad caracteristicas de la sociedad burguesa, en oposicion a la feudal (91).

Las doctrinas de Locke reproducian en realidad las de un escolastico espanol que, por su parte, no habia hecho sino elaborar pormenorizadamente el pensamiento sobre la ley, el dominio y el derecho que habia recibido de, y a traves de los autores de la Escuela de Salamanca, autores que en ultima instancia, paradojicamente, se inspiraban en un autor tan "feudal", sit venia verbo, como santo Tomas (92).

RECIBIDO: SEPTIEMBRE DE 2011 / ACEPTADO: MAYO DE 2012

(1.) Para esta introduccion historica, y el apartado siguiente, cfr. A. GUZMAN BRITO, El derecho como facultad en la neoescolastica espanola del siglo XVI (Iustel, Madrid, 2009), inmejorable estudio de conjunto sobre el tema, que seguimos en lo fundamental.

(2.) F DE VITORIA, De iustitia, Ed. preparada por el R. P. V. Beltran de Heredia, O.P. (Publicaciones de la Asociacion Francisco de Vitoria, Madrid, 1934) 64, citado en A. GUZMAN BRITO, op. cit., 40, nota 62.

(3.) Cfr. A. GUZMAN BRITO, op. cit., 113-129, 132-136. Juan de Guevara no conoce la acepcion de ius como facultad (cfr. ibidem, 140-141).

(4.) En su Liber de vira spirituali animae (1402), Gerson define "ius" como: "facultas seu potestas propinqua conveniens alicui secundum dictamen rectae rationis", definicion lo suficientemente amplia como para afirmar a continuacion: "omne ens positivum quantum habet de entitate et ex consequenti de bonitate, tantumdem habet de iure sic generaliter definito. In hunc modum, caelum ius habet ad influendum, sol ad iluminandum, ignis ad calefaciendum, [...]". I. GERSON, Opera omnia (L. Ellies du Pin, Antwerpiae, 1706, reimpresion G. Olms Verlag, Hildesheim, 1987) III, col. 26 C-D, citado en A. GUZMAN BRITO, op. cit., 19, nota 13.

(5.) Cfr. A. GUZMAN BRITO, op. cit., 13 y nota 1. "La historia de la teologia cristiana en la Edad Media, en especial la escolastica espanola tardia, pertenece ya a la genealogia de los derechos humanos". J. HABERMAS, ?Fundamentos prepoliticos del estado democratico?, en J. RATZINGER y J. HABERMAS, Dialectica de la secularizacion. Sobre la razon y la religion, Prologo de Leonardo Rodriguez Dupla (Encuentro, Madrid, 2006) 27.

(6.) J. BELDA PLANS, La Escuela de Salamanca (BAC, Madrid, 2000) 157, 162.

(7.) Cfr. J. BELDA PLANS, op. cit., 855; M. A. PENA GONZALEZ, La escuela de Salamanca. De la monarquia hispanica al orbe catolico (BAC, Madrid, 2009) 131 ss; J. BARRIENTOS GACiA, La escuela de Salamanca. Desarrollo y caracteres, "Ciudad de Dios" 208 (1995) 1041-1079, 1042, 1048-1049 y Proyeccion europea de la Escuela de Salamanca, en Actas del I Simposio sobre 'La etica en la conquista de America (1492-1573)' (Ayuntamiento y Diputacion Provincial, Salamanca, 1984) 339-359. A los jesuitas del Colegio Romano se deberia la rica coleccion de manuscritos de los autores salmanticenses en la Biblioteca Vaticana: ibidem, 356.

(8.) Cfr. J. BELDA PLANS, op. cit., 165-167 y R. DE SCORRAILLE, El P. Francisco Suarez de la Compania de Jesus, 2 vols. (Subirana, Barcelona, 1917) vol. 1, 83-86.

(9.) El De opere sex dierum se publico por vez primera en 1621 con el De Anima. Se encuentra en el vol. 3 de F. SUAREZ, Opera omnia (L. Vives, Paris, 1856-1862). Citaremos por esta edicion.

(10.) El De virtute et statu religionis, cuyos cuatro volumenes se publicaron en 1608, 1609, 1624 y 1625, puede leerse en los volumenes 13 al 16 de la edicion de Vives.

(11.) J. GIERS, Die Gerechtigkeitslehre des jungen Suarez. Edition und Untersuchung seiner Romischen Vorlesungen De Iustitia et Iure (Verlag Herder Freiburg, Freiburg i. B., 1958), texto del manuscrito en 29-122; cfr. A. GUZMAN BRITO, op. cit., 200-201.

(12.) Cfr. A. GUZMAN BRITO, op. cit., 189-229.

(13.) En el cap. 2 del Libro I ("Quid ius significet et quomodo ad legem comparetur"). Las citas del De legibus estan tomadas de la edicion critica bilingue dirigida por Luciano Perena: F. SUAEZ, De legibus ac Deo legislatore (CSIC, Madrid, 1971 ss). Nos servimos de la traduccion castellana de esta edicion.

(14.) "Iuxta [...] etymologiam qua ius a iubendo dicitur, proprie videtur ius legem significare, nato lex in iussione seu imperio posita est". F. SUAREZ, De legibus I, 2, 6 cit., vol. I, 26. Como es habitual, los pasajes del De legibus se refieren con tres cifras, la primera, en numeros romanos, remite al Libro correspondiente, la segunda al capitulo dentro del libro, la tercera a la seccion dentro del capitulo.

(15.) "Solet proprie ius vocari facultas quaedam moralis, quam unusquisque habet vel circa rena suam vel ad tem sibi debitam". Ibidem, I, 2, 5 cit., vol. I, 24-25.

(16.) "Sumitur [la voz ius, en una de sus posibles significaciones] pro morali quadam potestate ad aliquem actum vel usum". F. SUAREZ, De virtute et statu religionis, Libro VIII, 5, 12, en Opera omnia cit., vol. 15, 565, col. izda.

(17.) "Jus potestatem moralem merito appelamus, quia non addit homini aliquam entitarem, vel qualitatem, sed solam moralem facultatem, ut licite et sine alterius injuria possit uti rebus illis, quarum est dominus". F. SUAREZ, De opere sex dierum, Libro III, cap. 16, 9, en Opera omnia cit., vol. 3, 280, col. izda.

(18.) "[...] quod jus potestatem moralem merito appellamus, quia non addit honuni aliquam entitatem, vel qualitatem, sed solam moralem facultatem". F. SUAREZ, ibidem, cap. 16, 8-9, en Opera omnia cit., vol. 3, 279-280.

(19.) "Dominium (perfunctorie [...] illud definiendo) est principale jus disponendi de re aliqua in quemcumque usum non prohibitum". E SUAREZ, De virtute et statu religionis, Libro VIII, cap. V, n. 3, en Opera omnia cit., vol. 15, 562, col. dcha., cursivas nuestras). "Ideo illud [es decir: "ius"] ponitur loco generis, aliae vero particulae distinguunt dominium ab aliis juribus minus perfectis". Ibidem, n. 4.

(20.) "Bartolus [...], addidit in definitione dominii, quod sit jus in re corporali; nam circa res quas juristae incorporales vocant, ut sunt jurisdictio, jus eligendi, et similia, ipsi non appellant dominium, [...]; nos autern indifferenter loquirnur, quia circa haec omnia potest esse vera proprietas". Ibidem.

(21.) "Multis modis posse aliquid dici de Jure naturali. Primus et maxime proprius est quando lex aliqua naturalis id praecipit". F. SUAREZ, De legibus, II, 14, 6 cit., vol. IV, 22.

(22.) "Alio [...] modo dicitur aliquid esse de iure naturali solum permissive aut negative aut concessive [...]. Talia sunt multa quae attento solo naturali iure licita sunt vel data hominibus, ut rerum communitas, hominum libertas et similia. De quibus lex naturae non praecipit ut in eo statu permaneant, sed hoc relinquit hominum dispositioni". Ibidem, 22-23.

(23.) "Alio [...] modo dicitur aliquid esse de iure naturae quia fundamentum habet in conditione naturali, licet non simpliciter praecipiatur iure naturali, ut filium succedere ah intestato. Sic ... dici potest de lege naturae, non praecipiente sed aprobante et admittente". Ibidem, 23. Suarez prescinde en lo sucesivo de esta subespecie del derecho natural, quizas porque no tenia suficientemente claros sus limites respecto a los otros tipos y al derecho de gentes.

(24.) "Dupliciter aliquid esse de iure naturali, scilicet negative et positive. Negative esse dicitur quod ius naturale non prohibet se admittit, [...]. Quando vero aliquid praecipit, dicitur id esse positive de iure naturali". Ibidem, 31.

(25.) "Iusa utem dominativum solum est materia alterius iuris praeceptivi et consistir (ut sic dicam) in facto quodam seu in tali conditione vel habitudine rerum". F. SUAREZ, De legibus, II, 14, 19 cit., vol. IV, 37.

(26.) "Libertas solum negative dicitur esse de iure naturae, scilicet quia non prohibetur". Ibidem, II, 14, 15 cit., vol. IV, 32.

(27.) Ibidem, II, 14, 16 cit., vol. IV, 33-34. Cfr. ademas II, 14, 19.

(28.) "Quamvis natura dederit libertatem et dominium eius, non tamen absolute prohibuisse ne aufferri possit. Nam imprimis eo ipso quod homo est dominus suae libertatis, potest eam vendere seu alienare". Ibidem, II, 14, 18 cit., vol. IV, 36.

(29.) Sobre el significado de "dominium" en Suarez y su relacion con "proprietas", que habitualmente emplea como sinonimos, cfr. el estudio de A. FERREIRO LOPEZ, La naturaleza de la propiedad privada en las doctrinas de Suarez, "Pensamiento" 4 (1948) 449-492, 460 ss.

(30.) "Nam libertas a servitute proprietas est naturalis hominis, [...] et nihilominus per propriam voluntatem potest se homo illa privare vel etiam ex iusta causa illa privari [...]. Ergo simili modo communitas humana perfecta". F. SUAREZ, De legibus, III, 3, 7 cit., vol. V, 33.

(31.) "Licet proprietates physicae manantes a natura soleant esse immutabiles naturaliter, nihilominus hae proprietates quasi morales, quae sunt veluti dominia seu iura, mutari possunt per contrariam voluntatem, quamvis a natura sint accepta". Ibidem. Cfr. igualmente II, 14, 19.

(32.) Cfr. A. GUZMAN BRITO, op. cit., 211-224, que aduce los textos suarecianos correspondientes tomados de las Disputaciones metafisicas: "Item dominium humanum, vel iurisdictio, concipiuntur ut potestates quaedam, quae propterea appellari solent potentiae morales; tamen sunt entia rationis". F. SUAREZ, Disputaciones metafisicas, Edic. y Traduc. de S. Rabade Romeo, S. Caballero Sanchez y A. Puigcerver Zanon, 7 vols. (Gredos, Madrid, 1960-1966) DM 54, 4, 1, vol. VII, 422, y DM 42, 3, 3, vol. VI, 210-211.

(33.) "Quaelibet creatura habet jura vel dominia finita; neque in hoc est ordo per se et essentialis inter creauras capaces dominio et juris, ut sunt solae intelectuales et rationales". F. SUAREZ, De iustitia Dei, secc. II, 29, en Opera omnia cit., vol. 11, 538-539. Cfr. igualmente secc. II, 11, ibidem, 531, col. izda.

(34.) "[...] homo propter rationem, et libertatem est ad imaginem Dei, et propter easdera proprietates est capax dominii, et ideo reliqua animantia capacia dominii non sunt, quia rationis usum non habent, neque libertatem". F. SUAREZ, De opere sex dierum, III, cap. XVI, 6, en Opera omnia cit., vol. 3,279, col. izda.

(35.) "Si ergo bruta non habent dominium suorum actuum, ergo nec aliarum rerum". F. DE VITORIA, De Indis recenter inventis relectio prior, en Obras de Francisco de Vitoria. Relecciones teologicas, Ed. de T. Urdanoz (BAC, Madrid, 1960, 1a) n. 20, 662. En las lecciones De iustitia et iure de 1584 Suarez traia a colacion el De Indis, 4 para justificar el dominio entre los infieles: "Peccatores, infideles et reprobi sunt capaces dominio verique sunt domini, si alias habeant iustum titulum. [...] Vide [...] Victoriam Relectione de Indis n. 40". J. GIERS, op. cit., 78-79. El pasaje aludido por Suarez se encuentra en realidad en el n. 6: F. DF. VITORIA, De Indis cit., 653-655.

(36.) "Unusquisque habet naturale jus ad defendendum et se, et quidquid apud se possidet [...] hoc autem jus non necessario est dominium acquisitum in rem apprehensana, sed est naturale dominium in proprias actiones, ad quas pertinet et usus facti de re juste possessa [...]. Potest etiam hoc jus revocari ad illud jus naturale, quod homo habet ad nutriendum, protegendum, et conservandum proprium corpus". F. SUAREZ, De virtute et statu religionis, Libro VIII, cap. V, n. 38, en Opera omnia cit., vol. 15, 575, col. izda.

(37.) "Status vero secularis, est status libertatis, utique a jugo, et obligatione religiosa: illius autem libertatis stabilem et permanentem causam, scilicet, ipsum naturale jus propriae libertatis, quod de se stabile et perpetuum est". F SUAREZ, De virtute et statu religionis, Libro I, cap. I, nn. 13-14, en Opera omnia cit., vol. 15, 16, cols. izda./dcha.

(38.) "Quamvis aliquis bonam famam non habeat, si non habeat malam, habet hoc jus proprium, et quasi innatum, ad suum bonum nomen, ut contra justitiam commutativam sit euro infamare". F. SUAREZ, Opuscula sex theologica, Op. VI, De iustitia qua Deus reddit praemia meritis, et poenas pro peccatis, sec. III, 21 en Opera omnia cit., vol. 11, 558, col. izda.

(39.) "Licet homo non sit proprie dominus vitae suae, habet tamen jus proprium habendi et conservandi illam; [...]. Habet praeterea homo jus utendi suis membris et facultatibus ad actiones suas, quarum etiam est dominus". F. SUAREZ, De virtute et statu religionis, Libro VIII, cap. IV,, n. 2, en Opera omnia cit., vol. 15, 557, cols. izda./dcha.

(40.) Recientemente ha llamado la atencion sobre ello N. San Emeterio: "Si comparamos a Locke con toda la tradicion del iusnaturalismo --cristiano y laico--, quizas sus ideas sobre la teoria de la apropiacion del trabajo se asemejen mas a la de los escolasticos como Juan de Lugo o Francisco Suarez que a la vertiente laica". N. SAN EMETERIO, Sobre la propiedad. El concepto de propiedad en la Edad Moderna (Tecnos, Madrid, 2005) 203. Cfr. igualmente 204 ss.

(41.) Cfr. R. W. and A. J. CARLYLE, A History of Mediaeval Political Theory in the West, 6 vols. (William Blackwood & Sons, Edinburgh and London, 1903-36) vol. 1, cap. 2, 12; vol. 2, 41.

(42.) "Acceptio autem rei alienae in extrema necessitate, nec est de re omnino aliena, quia pro illo articulo omnia sunt communia". F. SUAREZ, De legibus, II, 16, 11 cit., vol. IV, 89-90.

(43.) F. SUAREZ, De opere sex dierum, Libro V, cap. VII, 17, en Opera omnia cit., vol. 3, 417, col. dcha.

(44.) "Non videtur esse datum in illo statu praeceptum prohibens hanc rerum divisionem". F. SUAREZ, De opere sex dierum, Libro V, cap. VII, 18, en Opera omnia cit., vol. 3, 418, col. izda.

(45.) "Mobilia magis sunt subiecta divisioni, quia eo ipso, quod occupantur, seu capiuntur, fiunt accipientis. [...] Nam qui colligeret fructus arboris ad comedendum, eo ipso acquireret peculiare jus in illos, ut posset illis libere uti". Ibidem.

(46.) "Considerandum vero ulterius est, potuisse homines in eo statu operari terram, et fortasse aliquam eius partem seminare. Inde ergo necessario fieret consequens ut postquam aliquis particulam terrae coleret, non posset juste ab alio privari usu, et quasi possessione illius". Ibidem. "Potuisset etiam usu introduci, ut qui semel illam particulam terrae occuparet, tanquam propriam illam possideret, quamdiu illam non dimitteret: et idem dici potest de particula terrae ad habitationem". Ibidem, cols. izda./dcha.

(47.) Cfr. N. SAN EMETERIO, op. cit., 58-65.

(48.) "Haec tamen quasi nihil reputantur: et ideo absolute negatur divisio bonorum in illo statu". F. SUAREZ, De opere sex dierum, Libro V, cap. VII, 18, en Opera omnia cit., vol. 3, 418, col. dcha.

(49.) "Licet homo non sit proprie dominus vitae suae, habet tamen jus proprium habendi et conservandi illam; [...] Habet praeterea homo jus utendi suis membris et facultatibus ad actiones suas, quarum etiam est dominus". F. SUAREZ, De virtute et statu religionis, Libro VIII, cap. IV, 2, en Opera omnia cit., vol. 15, 557, cols. izda./dcha.

(50.) "Dico primo: Nostrorum actuum interiorum et spiritualium et aliorum, quae illis subsunt, domini sumus. [...] Confirmatur: Quia res cadunt in nostrum dominium mediis his actibus nostris, per quos uti possumus illis ut volumus". "Quaestio duodecima. An res vere et proprie spirituales sint materia humani dominii", en J. GIERS, op. cit., 34.

(51.) "[...] hoc autem jus non necessario est dominium acquisitum in rem apprehensam, sed est naturalem dominium in proprias actiones, ad quas pertinet, et usus facti de re juste possessa vel obtenta, et ipsamet tentio rei, quatenus in ipsa moraliter manet actio, per quam apprehensa est". F. SUAREZ, De virtute et statu religionis, Libro VIII, cap. V, 38, en Opera omnia cit., vol. 15, 575, col. izda., cursivas nuestras.

(52.) "En 1625 mantenian los jesuitas catedras filosoficas o escolastico-teologicas en todas las universidades de la Alemania catolica, y las mantuvieron en su mayor parte hasta la supresion de la Orden en 1773". K. ESCHWEILER, Die Philosophie der spanischen Spatscholastik auf den deutschen Universitaten des 17. Jahrhunderts, en H. FINKE (ed.) Gesammelte Aufsatze zur Kulturgeschichte Spaniens, Bd. 1 (Aschendorf, Munster, 1928) 251-330, 285, traduccion nuestra.

(53.) Cfr. las conocidas invectivas de Pascal contra Vazquez, Escobar, Sanchez, Hurtado de Mendoza, Molina, y Suarez, entre otros, en B. PASCAL, Lettres provinciales, en Oeuvres completes (Editions du Seuil, Paris, 1963) 371-469, 390, 391, 400, 401, 404, 410, y passim.

(54.) Suarez repurgatus sive Syllabus Disputationum Metaphysicarum Francisci Suarez Societatis Iesu Tehologi, Cum notis Iacobi Revii SS. Theol. D.. Quibus quae ah auctore illo recte tradita sunt, ubi opus est, illutstrantur aut defenduntur, quae vero in Philosophiam, ac praecipue Theologiam peccavit, indicantur ac refelluntur (Franciscum Hegerum, Leyden, 1644). Se trata de un grueso volumen en cuarto mas de 1.108 paginas.

(55.) "Non suos tantum, sed et e nostris haud paucos, [...], ad sua velut castra pertraxerit". En el Prefacio de la obra, Ibidem, 3.

(56.) Cfr. R. FILMER, Patriarca o el poder natural de los reyes (Alianza, Madrid, 2010) 41.

(57.) Ibidem, 42.

(58.) Cfr. ibidem, 46 ss.

(59.) "Suarez, el jesuita, se alza contra la autoridad real de Adan y en defensa de los derechos y de la libertad del pueblo, y argumenta asi: Por derecho de creacion, Adan solo tenia poder economico, pero no politico. Tenia un poder [... ]". Ibidem, 65 ss. El pasaje que sigue esta tomado literalmente de De legibus, III, 2, 3 cit., vol. V, 23-24: "Si Suarez nos concediera que todos los hijos de Adan eran su familia, aunque moraran en sitios distintos [...]". Ibidem, 66. "Pero dejemos que Suarez piense lo que quiera de la familia de Adan [...]". Ibidem, 67, las criticas prosiguen hasta la pagina 74.

(60.) Cfr. R. FILMF.R , Patriarca and Other Writings, Ed. by J. P. Sommerville (Cambridge University Press, Cambridge, 1991), xxxii-xxxiv de la Introduccion. La autoridad de Suarez habria llegado a tal punto, que en 1628 se discutia en el Parlamento la interpretacion correcta de su doctrina impositiva: "In a debate in the English Parliament of 1628 it was disputed which side had correctly interpreted Suarez on taxation, and could therefore claim him as an authority". H. HOPFL, Jesuit Political Thought. The Society of Jesus and the State, c. 1540-1630 (Cambridge University Press, 2005, 2a ed.) 367-368, que lo toma de J. H. SOMMERVlLLE, Politics and Ideology in England 1603-1640 (Longman, London, 1986) 77-78.

(61.) Culverwell fue un "platonico" atipico por su recurso habitual a autores escolasticos: "Like Richard HOOKER, Culverwell wanted to revive the natural law tradition of Aquinas and Suarez, and to combat the nominalist legacy of Protestantism". F. BEISER, Culverwell, en E. Craig (ed.), Routledge Encyclopaedia of Philosophy, vol. 2 (Routledge, London, 1988) 750-751, mayusculas en el original. Cfr. J. TULLOCH, Rational theology and Christian philosophy in England in the seventeenth century. II. The Cambridge Platonists (Georg Olms Verlag, Hildesheim, 1966, reproduccion de la segunda edicion, Londres y Edimburgo, 1874), 410-426.

(62.) N. CULVERWELL, An Elegant and Learned Discourse of the Light of Nature, Ed. by R. A. Greene and H. MacCallum, Foreword by R. A. Greene (Liberty Fund, Indianapolis, 2001) xii y 6.

(63.) Ibidem, cap. IV, 27-28. "Aquinas gives us this shadowy representation of it; Lex est quaedam regula & mensura, secundum quam inducitur aliquis ad agendum [...]. But Suarez is offended with the latitude of this definition [...]. And therefore Suarez does give usa more refined description, when he tells us that Lex est mensura quaedam actuum moralium, ita ut per conformitatem ad illam, Rectitudinem moralem habeant, et si ab illa discordent, obliqui sint", cursivas en el original.

(64.) "Divus Thomas (I II, quaest. 90, art. 1) ita describit quid nominis legis: Lex est quaedam regula et mensura, secundum quam inducitur aliquis ad agendum [...]. Quae descriptio nimis lata et generalis videtur. Sic enim lex non solum in hominibus seu rationalibus creaturis sed etiam in reliquis locum habebit". F. SUAREZ, De legibus, I, 1, 1 cit., vol. I, 10.

(65.) "Atque ira restringenda est divi Thomae descriptio, ut scilicet lex sit mensura quaedam actuum moralium, ita ut per conformitatem ad illam, rectitudinem moralem habeant, et si ab illa discordent obliqui sint". F. SUAREZ, De legibus, I, 1, 5 cit., vol. I, 14.

(66.) N. CULVERWELL, op. cit., cap. IV, 31. "And Suarez his picture of a Law, now that 'tis fully drawn, hath much the same aspect. Lex est commune praeceptum, iustum ac stabile, sufficienter promulgatum. A Law is a publike command, a just and immovable command". El pasaje suareciano correspondiente se encuentra en De legibus I, 12, 5: "lex est commune praeceptum iustum ac stabile, sufficienter promulgatum". F. SUAREZ, De legibus cit., vol. II, 70.

(67.) N. CULVERWELL, op. cit., 31: "and in respect of the Law-giver, though it do praesupponere actum intellectus ...; yet it does formally consist in actu voluntatis; not the understanding, but the will of a Law-giver makes a Law". El tratamiento suareciano de la cuestion en De legibus I, 4, 5, I, 5, 1-25: "Utrumque actum intellectus et voluntatis esse ad legem necessarium, et ideo potest esse tertia opinio [la primera afirma que la ley es un acto del entendimiento, la segunda, un acto de la voluntad] dicens legem componi et coalescere ex actu utriusque potentiae". F. SUAREZ, De legibus, I, 5, 20 cit., vol. I, 95. "Legem [...] (ut sic dicam) in ipso legislatore esse actum voluntatis iustae et rectae, quo superior vult inferiorem obligare". F. SUAREZ, De legibus, I, 5, 24 cit., vol. I, 99.

(68.) Cfr. de nuevo en el cap. 7: "For as Suarez has it, Veritas Principii continetur in conclusione: so that he that questions the Conclusion, must needs also strike at the Principle". N. CULVERWELL, op. cit., 61, y F. SUAEZ, De legibus, II, 7, 7, vol. III, 117.

(69.) "The education of an Oxford undergraduate was still medieval. He often matriculated when he was much younger [...]. Locke was exceptional in going up at the age of twenty". M. CRANSTON, John Locke. A Biography (Longmans, Green and Co., London / New York / Toronto, 1957) 30.

(70.) "As regards Suarez, there is reason to believe that Locke was acquainted with his Tractatus de Legibus ac Deo legislatore". J. LOCKE, Essays on the Law of Nature, Edited with an introduction by W. von Leyden (Clarendon Press, Oxford, 1954, 2a ed. 1970) 36. "Locke's political thought has simultaneously moved much closer to that of Hooker, Suarez and Aristotle on the one hand, and to the Levellers, Sidney and the Republicans on the other". R. ASHCRAVT, Locke's Two Treatises of Government (Allen & Unwin, London, 1987) 2.

(71.) J. LOCKE, Ensayo sobre el entendimiento humano, Traducc. de E. O'Gormann (FCE, Mexico / Buenos Aires, 1956) 547. J. LOCKE, Essay concerning Human Understanding, Lib. IV, cap. 3, [section]18, en The Works of John Locke in Ten volumes (London / Glasgow / Dublin, 1823, reprinted by Scientia Verlag Aalen, Darmstadt, 1963) vol. 2,369. El cap. III trata: "Del alcance del conocimiento humano", y el paragrafo 18 lleva por titulo: "No es facil determinar el alcance de nuestro conocimiento respecto a otras relaciones. La moral es susceptible de demostracion".

(72.) "Yet every Man has a Property in his own Person: this no Body has any Right to but himself. The Labour of his Body, and the Work of his Hands, we may say, are properly his". J. LOCKE, Two treatises of government, Edited with an introduction and notes by Peter Laslett, Student Edition (Cambridge University Press, Cambridge, 1988) II, [section] 27,223, citamos por esta edicion.

(73.) Cabe citar los estudios clasicos de C. B. MACPHERSON, The political Theory of Possessive Individualism. Hobbes to Locke (Oxford University Press, Oxford, 1962) (traducc. espanola en Fontanella, 1970 y Trotta, 2005). J. TULLY, A discourse on Property. John Locke and his adversaries (Cambridge University Press, Cambridge, 1982) (traducc. francesa en P.U.F., 1992). K. I. VAUGHN, John Locke, economista y sociologo (FCE, Mexico, 1983). Cfr. otras referencias en N. SAN EMETERIO, op. cit., 200 ss.

(74.) J. LOCKE, Two treatises of government cit., II, [seccion] 135,358. Trad. cast.: Segundo tratado sobre el gobierno civil (Alianza, Madrid, 2000) 144. "They [los principes] owe subjection to the Laws of God and Nature. No Body, no Power can exempt them from the Obligation of that Eternal Law". Ibidem, [seccion] 195,395-6.

(75.) J. LOCKE, Two treatises of government cit., II, [seccion]25,285-286. Trad. cast.: Segundo tratado sobre elgobierno civil, 55. Los pasajes se podrian multiplicar, tanto en el primero corno en el segundo tratado: "God, who hath given the World to Men in common, [...]". Ibidem, II, [seccion] 26, 286; "Though the Earth, and all inferior Creatures be common to all Men [...]". Ibidern, II, [seccion] 27, 287; "This Text [Genesis I, 28] is so far from proving Adam Sole Proprietor, that on the contrary, it is a Confirmation of the Original Community of all things amongst the Sons of Men". Ibidern, I, [seccion] 40, 169.

(76.) "For Men being all the Workmanship of one Omnipotent and infinitely wise Maker; All the Servants of one Sovereign Master, [...]; they are his Property, whose Workmanship they are". Ibidem, II, [seccion] 6, 271.

(77.) "By Right of Self-preservation, as every Man has a Power to punish the Crime, to prevent its being comitted again, by the Right he has of Preserving all Mankind, [...]". Ibidem, [seccion] 11,274. Cfr. [seccion] 6, 271.

(78.) Ibidem, II, [seccion] 44, 298-9. "Though the things of Nature are given in common, yet Man (by being Master of himself, and Proprietor of his own Person, and the Actions or Labour of it) had still in himself the great Foundation of Property". Trad. cast.: Segundo tratado sobre el gobierno civil cit., 70. Y en el paragrafo siguiente: "Labour, in the Beginning, gare a Right of Property, where-ever any one was pleased to employ it". Ibidem, II, [seccion] 45,299.

(79.) Ibidem, II, [seccion] 27,287-8. "Though the Earth, and all inferior Creatures, be common to all Men, yet every Man has a Property in his own Person [...]. Whatsoever then he removes out of the State that Nature hath provided, he hath mixed his Labour with, and joyned to it something that is his own, and thereby makes it his Property". Trad. cast.: Segundo tratado sobre elgobierno civil cit., 56. La misma idea se repite de diversos modos en otros pasajes: "God and his Reason [del hombre] commanded him to subdue the Earth, i.e. irnprove it for the benefit of Life, and therein lay out something upon it that was his own, his labour". Ibidem, [seccion] 32,291. "He that so employed his Pains about any of the spontaneous Products of Nature, as any way to alter them [...], by placing any of his Labour on them, did thereby acquire a Propriety in them". Ibidem, II, [seccion] 37,294-295. Cfr. [seccion] 31,290, etc.

(80.) Ibidem, II, [seccion] 28, 288: "He that is nourished by the Acorns he picked up under an Oak, or the Apples he gathered from the Trees in the Wood, has certainly appropriated them to himself [...] That labour put a distinction between them and common [...]; and so they became his private right". Trad. cast.: Segundo tratado sobre el gobierno civil cit., 57.

(81.) "Aliter quippe sese habet communio primaeva ante omne factum hominis, [...]; ubi simpliciter quaelibet res non magis ad hunc quam ad alterum, et sic aeque ad neutrum spectant. Aliter autem illa sese habent, quando rebus in medio expositis uti homines incipiunt. Ibi enim ex pacto praevio illa cuiusque propria fiunt, quae in usus suos arripuit. Quercus erat nullius; quae deciderant glandes eius fiebant, qui legisset. [...] Sed communio illa [de todos los bienes] velut in actu signato considerata durare non potuit, ni homines perpetuo vellent esurire, et nudi ambulare". S. VON PUFENDORF, De iure naturae et gentium libri octo (Minerva G.M.B.H., Frankfurt a. M., 1967) IV, 4, 13, rol. I, 533.

(82.) "If such a consent as that was necessary, Man had starved, notwithstanding the Plenty God had given him". J. LOCKE, Two treatises of government cit., II, [seccion] 28, 288-289.

(83.) Ibidem, II, [seccion] 32,290-1: "But the chief matter of Proper(y being now not the Fruits of the Earth, and the Beasts that subsit on it, but the Earth itself [...]; I think it is plain, that Property in that too is acquired as the former. As much Land as a Man Tills, Plants, Improves, Cultivates, and can use the Product of, so much is his Property". Trad. cast.: Segundo tratado sobre el gobierno civil cit., 60.

(84.) Ibidem, II, [seccion] 33,291: "Nor was this appropriation of any parcel of Land, by improving it, any prejudice to any other Man, since there was still enough, and as good left [...]. For be that leaves as much as another can make use of, does as good as take nothing at all". Trad. cast.: Segundo tratado sobre el gobierno civil cit., 61. "Quasi nihil reputatur", habia dicho Suarez (vid. supra, nota 48).

(85.) Cfr. ibidem, II, [seccion] 51,302.

(86.) "In ipsa moraliter manet actio, per quam apprehensa est" (vid. supra, nota 51).

(87.) Se trata de un volumen infolio de 725 paginas a dos colunmas con resumenes a los margenes, cuyo titulo completo reza: "FRANCIS SUAREZ Granatensis, Doctoris Theologi, et IN CONIMBRICENSI ACADEMIA Sacrarum Literarum [sic] Primarii Professoris TRACTATUS DE LEGIBUS AC DEO Legislatore, IN Decem Libros distributus, utriusque Fori hominibus non minus utilis, quam nessarius, LONDINI, Sumptibus J. Dunmore, T. Dring, B. Tooke et T. Sambridge, ANNO MDCLXXIX".

(88.) Cfr. R. BOYD, The calvinist origins of Lockean political economy, "History of Political Thought" 23/1 (2002) 30-60.

(89.) "Though separated from the scholastics by the religious split [...], they [Pufendorf, Locke ...] were of the same professional type as the scholastics and they went about the same task, by the same method, in much the same spirit --so much so, in fact, that the best wav of characterizing them is to call them Protestant (or laical) scholastics--". J. A. SCHUMPETER, History of economic analysis, Edited from manuscript by Elizabeth Boody Schumpeter (George Allen & Unwin Ltd., 1959, 3 (a) ed.) Parte segunda, cap. 2, 6, a) The Protestant or Laical Scholastics", 116.

(90.) Cfr. K. MARX, F. ENGELS, Werke, vol. XXVI/1, Theorien uber den Mehrwert, vierter Band des 'kapitals', Erster Teil (Dietz Verlag, Berlin, 1973) V,, XII-XIII.

(91.) "Lockes Auffassung um so wichtiger, da sie der klassische Ausdruck der Rechtsvorstellungen der burgerlichen Gesellschaft ira Gegensatz zur feudalen und seine Philosophie uberdies der ganzen spatren englischen Okonomie zur Grundlage aller ihrer Vorstellungen diente'. Ibidem, 343.

(92.) El autor agradece las valiosas sugerencias hechas a la primera version de este articulo por los revisores cientificos de la revista Anuariofilosofico, incorporadas a su redaccion definitiva.
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Title Annotation:derecho subjetivo
Author:Baciero Ruiz, Francisco T.
Publication:Anuario Filosofico
Date:Sep 1, 2012
Words:13272
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