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El circulo y el laberinto: aproximacion a en el septimo circulo, de Daniel Gallegos.

Cuando Dante se asoma al circulo de los violentos en el infierno, que es el septimo, el guardian resulta ser el Minotauro, 'la infamia de Creta", segun se le denomina en la Comedia. Ya no esta el monstruo en el laberinto, en apariencia. Y digo en apariencia porque, al menos si nos atenemos a lo que nos dice Daniel Gallegos en su obra teatral En el septimo circulo, nos podemos perder en la violencia como en un laberinto.

No es mi intencion leer aqui la obra teatral citada como si esta hubiera sido concebida o ejecutada en directa alusion a la Comedia dantesca, solamente por lo que su titulo abiertamente sugiere. Creo que, mas que elaborarse en torno a un intertexto preciso, la pieza saca provecho de un espacio cultural bien arraigado a traves de muchos siglos de tradicion. Asi, no se trata de una pieza propiamente dantesca (salvo si leemos "dantesco" como un adjetivo hasta cierto punto independiente de la Divina Comedia), sino de un titulo que inscribe la tematica de la obra en forma clara: En el septimo circulo alude asi al problema de la violencia al tiempo que nos recuerda que este es un anejo problema, tan viejo como Cain y Abel, y ya el infierno dantesco estaba abarrotado de violentos pecadores. Como probablemente lo este el infierno actual, si es que ha conseguido dar abasto para albergar a todos los implicados ...

Hechas estas salvedades, nada me impide mirar la pieza teatral costarricense de finales del siglo XX y relacionarla parcialmente con la Comedia medieval, no porque esta sea una fuente directa, sino acaso porque la sombra de los clasicos es tan extensa que simplemente no es posible obviarla, mucho menos cuando se la alude en un titulo. Y es que posiblemente Dante ha dicho algo sobre la violencia que no ha perdido vigencia alguna, y que sale a relucir en las reflexiones actuales, en este caso particular, en la que ha ejecutado en lenguaje dramatico Daniel Gallegos.

Ya he adelantado una relacion. Dante coloca al guardian del laberinto como guardian del septimo circulo, aludiendo quizas con ello a que los violentos se hallan tan propensos al extravio como quienes se han internado en un laberinto. Despues de todo, el castigo de los pecadores en el infierno no consiste tan solo en una penitencia independiente de la naturaleza del pecado cometido, sino sobre todo en la profundizacion culpabilizante en la misma falta. En el castigo se ha de hallar la penitencia. El violento guardian del laberinto se encuentra condenado a pasar la eternidad en la puerta de quienes hicieron de sus vidas una forma de violencia.

Algo de esa suerte la verifican los personajes de la obra de Daniel Gallegos. Felix y Esperanza y Rodrigo y Dora son dos parejas otonales que se encuentran para celebrar un cumpleanos y una jubilacion. Todo promete una velada agradable, aunque posiblemente bastante recargada de frivolidades como para ser algo mas que un mero entretenimiento superficial, que se ha vuelto la forma de vida fundamentalmente vacia de una clase social privilegiada. Pronto nos enteramos de que ellos viven custodiados por un guardian al que consideran imprescindible. Este no mira abiertamente desde los ojos de toro del monstruo mitologico; es un monstruo mucho mas sutil, pero tambien muy eficaz: la ultima tecnologia sirve a estas personas para cerrar, de manera hermetica y practicamente claustrofobica, las entradas de su casa. Viven aislados de un mundo que sienten amenazante y con el cual no quisieran tener contacto mas que bajo la supervision de esa alta tecnologia de la cual si se fian: les sirve como filtro para dejar pasar solo aquello que les complace del mundo, porque se les parece. Asi, lo familiar y similar se acepta mientras que lo desconocido o desagradable se rechaza, aunque sea por la mera sospecha de que pueda resultar peligroso.

Pero sera ese aislamiento el que permitira la irrupcion descontrolada de lo peligroso en el apacible mundo artificial de estos ancianos. No debe olvidarse que el Minotauro es el guardian del laberinto, pero tambien el minucioso y cruel ejecutor de las muchas muertes que alli se verifican. La alta tecnologia (que, por cierto, no ha hecho mas que incrementarse desde que se escribio esta obra teatral, hara unos treinta anos) constituye una barrera aislante que tanto puede proteger del peligro como, segun sean las circunstancias, propiciarlo. Es lo que aqui ocurre: cuando el guardian es burlado, por la via del engano, los peligros de verse aislados se verifican. Una vez que los intrusos han ingresado en la casa, nadie puede enterarse facilmente de lo que ocurre en el interior de esta. El Minotauro de la alta tecnologia y -anadamos-las barreras fisicas ha sacado las unas. Y, exactamente igual a como ocurre en un laberinto y en el infierno, no se puede salir.

La violencia que irrumpe se ha disfrazado para entrar. Una joven madre se encuentra en problemas, en una noche lluviosa y en una carretera despoblada. Los ancianos toman la precaucion de mirar a traves del circuito cerrado de television y verifican que hay un nino de brazos con ella. La dejan pasar. Renata y el nino son aparentemente encantadores; ella tiene un cierto parecido con Blancanieves que pronto abandonara. Pues, una vez adentro, saca un arma y permite la entrada de otros tres personajes jovenes sumamente violentos: la casa esta tomada.

Rapidamente, viene el ofrecimiento de una compensacion material por parte de los ancianos para que Renata, Rufino, Manolo y Chita (sin olvidar al bebe) abandonen la casa y los dejen tranquilos. Pero no es en procura de un botin en metalico que anda esta pandilla. De hecho, ellos afirman tener las mismas comodidades y la misma riqueza de los ancianos, y esto desde que nacieron. Asi pues, parece que todos pertenecen a la misma clase social. Vale decir, al mismo 'circulo".

?Por que han irrumpido estos jovenes en la vida de los ancianos? Se insiste en que no los mueve la necesidad material:

FELIX: Oigan, ya se dieron cuenta de que aqui no hay nada de valor. Mi mujer tiene algunas joyas, pero estan en el banco. Las que llevan puestas se las pueden dejar. Por adornos y cosas viejas, no creo que les den mucho en una compra-venta.

RUFINO: Ya les dije que no lo hacemos por plata. ?Es usted tonto o que ...?

FELIX: ?Por que lo hacen, entonces ...? Supongo que no es un delito preguntarlo

RUFINO: Nos hastia todo lo que ustedes tienen. Lo que ustedes son. Lo que representan. Y no crea que no tenemos de toda esta mierda en nuestras casas. Vivimos en casas mejores que esta (Gallegos, 1993).

Lo que quieren, pues, es humillar a los duenos de casa, como una forma de manifestar su descontento con la clase de mundo que estos les han heredado. Pero notese que sin renunciar a habitar en esa clase de mundo lleno de comodidades en lo material: no bien ha dicho Rufino que estan hastiados de lo que los viejos tienen, cuando afirma que ellos lo tienen tambien. Estos jovenes no son verdaderos contestatarios del orden heredado, en la medida en que se acomodan, con hastio tal vez, pero se acomodan de todas formas en la reparticion de bienes materiales que aquel implica. La rebeldia que manifiestan no implica renuncia, sino tan solo el ejercicio de una violencia hedonista: quieren humillar a los ancianos como una forma de incrementar su propio placer cruel.

La humillacion les proporciona una diversion a los intrusos, en la que profundizan superficialmente, valga el oximoron: es decir que la incrementan haciendo uso de una imaginacion profusamente morbosa, que incluye la vejacion sexual de las ancianas (interrumpida sin llegar a mayores, como se vera), pero sin objetivo claro mas alla de la misma diversion inmediata. Si los mayores se encontraban perdidos en un mundo laberintico que solo se diferencia del infierno por la via de una separacion artificial, los jovenes les traen a sus mayores la noticia de que tal aislamiento no es valido, y que el peligro va a colarse en su ciega forma de vida. Pero eso no quiere decir que los menores sepan la senda a la cual conviene dirigirse: solo contestan a la violencia del aislamiento acomodaticio con la violencia de la humillacion gratuita; resultan estar tan perdidos en ese infierno laberintico como lo estan los ancianos. Asi como en la Comedia dantesca todos los que habian pecado por su cuenta vienen a encontrarse, en la comunidad del pecado compartido, con sus semejantes, alla en los infiernos, en el circulo correspondiente; asi estos jovenes y estos viejos terminan juntos. Si en el pecado mismo ya esta la penitencia, tambien en la compania que los infiernos proporcionan hay parte del castigo: no se crea que los pecadores pueden hallar en su sufrimiento comun algo de consuelo, alguna suerte de solidaridad en la desgracia. Es al contrario en el infierno dantesco: unos y otros se repugnan al reconocerse solo como los espejos grotescos de las propias bajezas.

El parecido fundamental entre los jovenes y los ancianos resulta patente sobre todo una vez que se intercambian los papeles de 'dominadores y dominados". Por una circunstancia bien aprovechada por parte de los viejos (uno de ellos se hace de un liquido corrosivo que logra usar como arma), hacia el final del primer acto son Rodrigo, Dora, Felix y Esperanza quienes dominan a los intrusos. Pero, lejos de simplemente dejarlos ir o entregarlos a la policia, los duenos de casa deciden que todos se quedaran encerrados en el laberinto de violencia en que estan aislados. ?Hasta cuando? Pues hasta siempre: bien advertia la entrada del infierno que los que alli entrasen debian perder toda esperanza de salir. El segundo y ultimo acto, en el que el intercambio de papeles torna la situacion todavia mas grotesca, nos llevara a esa atmosfera infernal poco menos que irrespirable. Los viejos mandan, y lo que mandan es que la escabrosa funcion continue. Ya no tienen ningun reparo en someter a la tortura a sus antiguos captores, y ciertamente han perdido el deseo de vivir otra vez en el mundo de artificiosa paz en que antes se encontraron.

Conviene repasar los casos que individualmente se representan en escena, antes de continuar hablando de los grupos, como he venido haciendo, en este caso, de los jovenes y de los ancianos. Con esto sigo el ejemplo analitico de Dante, que primero habla de un infierno, un purgatorio y un paraiso; luego especifica, en lo que nos atane, la naturaleza de cada circulo en el infierno; dentro de cada circulo, enumera los recintos; luego, ve los casos individuales, con nombres y apellidos, de los moradores de los recintos. Asi, el septimo circulo infernal, de los violentos, se subdivide en tres recintos o giros: el de los violentos contra el projimo; el de los violentos contra si mismos; y el de los violentos contra Dios y la naturaleza. Todavia se pueden hacer distinciones dentro de cada recinto; por ejemplo, los violentos contra si mismos lo pueden ser por haber cometido suicidio o por haber cometido el derroche de sus propios bienes.

El grupo de los jovenes esta compuesto por dos varones y dos mujeres. Manolo parece ser el mas decadente de todos: desde el principio se le describe, en las acotaciones, como 'de aspecto juvenil, pero algo marchito". Es el mas interesado en procurarse algun placer sexual mediante la vejacion de las ancianas, aspecto sobre el cual insiste, aunque no llega (acaso meramente por falta de tiempo y oportunidad) a la consumacion de tal:

MANOLO: Esta vieja todavia aguanta un polvo.

(...)

MANOLO: Quedese quieto, viejo maricon. A mi me gustan las antiguedades y voy a violar a su mujer, aqui mismo.

(...)

MANOLO: Ya le dije que se pusiera en cuatro patas o quiere que me la viole aqui, delante de sus amigos.

(...)

MANOLO: ... soy bueno en la cama. ?No quiere probarme? (dirigiendose a Dora) (Gallegos, 1993).

Asimismo, es procaz en todos los aspectos posibles: lo califican de angel por ser casi albino, pero de angel pedorro. Mientras los jovenes se hallaron al mando, se comportaba provocadoramente; cuando se ve en una situacion de desventaja, parece mas bien cobarde, aunque sin perder su actitud soez: se arrastra entonces como perro y hasta dice, mientras olfatea a Dora, que '... a las cucarachas les gusta oler la mierda". Es, pues, un personaje convencido de su propia bajeza, que lejos de buscar remediarla se regodea en ella. Nos enteramos ademas de la motivacion de su resentimiento hacia su madre (y podria especularse que hacia la clase que esta representada en los ancianos, clase en la que por consiguiente el mismo ha nacido), y que es a la vez la causa de su conducta sexual retorcida: 'MANOLO: Perro infecto, guau, guau. Cuando yo tenia diecisiete anos mi mama se acosto con mi mejor amigo, guau, guau, y despues me mando a un colegio privado mientras ella seguia haciendo guau, guau con mi amigo" (Gallegos, 1993).

Es interesante ademas que Manolo, con todo y ser el aparentemente mas repulsivo, es sin embargo tambien el unico de los jovenes que ofrece una explicacion de su conducta actual en un pasado que sale a flote en sus propios labios. Pues no nos enteraremos del pasado de los otros jovenes; tan solo del de Manolo. Podemos recordar que en la Comedia dantesca tambien ocurre que solo a veces los pecadores cuentan su historia; en otras ocasiones, su nombre se menciona en el entendido de que el receptor sabra quienes son.

Rufino, por su parte, no esta tan interesado como el otro joven en la vejacion sexual cuanto en la humillacion extrema. Es quien insiste en la imitacion perruna a la que someten a las ancianas:

RUFINO: Ponganse en cuatro patas.

DORA: No.

RUFINO: !Con todo el carajo! Pongase en cuatro patas o le reviento las bolas a su marido. (...)

Ahora ladren ... !Les digo que ladren! (Gallegos, 1993).

Cuando Rufino se ve en situacion desventajosa (y es el quien recibe en la cara el acido), reacciona de manera mas digna que Manolo, pidiendo de una vez la ejecucion del castigo:

RUFINO: No aguanto esta cara. Siento que se me cae en pedazos.

FELIX: Esperanza, ?por que no le traes un calmante?

RUFINO: No pido calmantes. Ya que van a empezar a liquidarnos, liquidenme de una vez (Gallegos, 1993).

Al final de la pieza, Rufino se contiene un poco, en parte por la intervencion de Rona, para que Dora no le haga dano al nino. Pero tambien al final se nos descubre que no es el padre del nino, y que ha instigado a Rona para que esta se sirviese del bebe como carnada para llevar a cabo la intrusion. Asi pues, Rufino parece un tanto menos degenerado que Manolo, pero igualmente es un personaje en un estado patente de corrupcion.

En cuanto a las mujeres jovenes, Rona (o Renata) se nos figura como un personaje escindido. Cumple con su rol de madre protectora de un bebe solo muy parcialmente, pues en procura de sus propios placeres crueles coloca al nino en el riesgo que la situacion implica, del cual no saldra bien librado, por cierto. Es mas bien como si a ratos decidiera actuar (de manera mas o menos sincera) en el rol de madre y a ratos lo abandonara para hacerse una rebelde bravucona muy al estilo de sus compinches. Incluso los ancianos se burlan de que ella adquiera una especie de 'tono de Blancanieves" cuando se trata de defender a su bebe, pero que en otras circunstancias se muestre soez. Si Manolo parecia movido por la lujuria y el resentimiento y Rufino por la crueldad; en Rona se mezclan la crueldad con la compasion (rie de las torturas a los ancianos, mientras que es ella quien cuida de Rufino cuando este se queja y es ella quien clama por que le tengan lastima) y -curiosamente- la actitud maternal con la gula, que es un pecado mas bien leve si se compara con los mas propios de los violentos: 'RUFINO: Eres una hartona. Hace menos de una hora que te comiste una pizza entera. / RONA: Reconozco que es gula, pero esta rico" (Gallegos, 1993).

Pese a que no constituyen un grupo organizado ideologicamente, pues son rebeldes sumamente arbitrarios, Chita es quien se halla mas cerca de ser el portavoz de estos jovenes. Ella lo niega: 'CHITA: No soy el portavoz del grupo. Lo que hago lo hago por cuenta propia." (Gallegos 1993)

No obstante, tiene algo que decir que, si no representa la voz de los intrusos, si que los explica:

CHITA: Ustedes son los verdaderos culpables, porque ustedes son los que fomentan la violencia.

FELIX: No es cierto ... La violencia de ustedes es una violencia gratuita.

CHITA: No hay violencia gratuita. Siempre hay algo que la produce. El primer acto de violencia lo han cometido ustedes al encerrarse, con la ayuda de esos aparatitos, y rehusar ver el mundo tal como es.

RODRIGO: Tenemos una moral y una estetica que ustedes se han empenado en degradar.

CHITA: Porque es falsa y ustedes se empenan en probarnos lo contrario. Su moral la dictan sus intereses; inventan y trafican con simbolos sexuales; provocan necesidades que hay que saciar para mantenerles sus casas ... Su estetica no consiste en apreciar lo bello sino en ver quien tiene mas ... No les importa nadie, ni nada, que no sea ustedes mismos (Gallegos, 1993).

Chita hace patente una reaccion ante la violencia pero no contra la violencia, sino mas bien con maas violencia. Representa un estado de completo convencimiento en la imposibilidad de remediar algo en el mundo tal como lo conoce, y mas bien es partidaria de incrementar las fuerzas destructivas en donde le ha tocado vivir.

CHITA: (...) Somos el resultado del tedio y la incertidumbre. Solo hay una manera de vivir el apocalipsis.

DORA: ?Y como es eso?

CHITA: Haciendolo sentir por todas partes, dandole vuelta a la tuerca hasta que haga sangrar (Gallegos, 1993).

Asi, Chita ha llegado a un estado de apreciacion de la violencia que incluso la torna hasta cierto punto indiferente ante el hecho de que ella pueda ser victima o victimaria, ya que, segun sus palabras, 'la violencia es una fuerza purificadora". Ella espera del apocalipsis en que vive que termine de una vez con todo lo que le repugna (este, creo, es el sentido que le da a la purificacion aludida), pero sin procurar una salvacion personal: sabe que se vera arrastrada por el mismo remolino destructor con el cual, fatalmente, coopera. Durante el segundo acto, viendose dominada por los ancianos, se sabe "de largo aguante" y solo parece aterrada por tener que compartir tan de cerca su aniquilamiento personal con el de quienes ahora tienen las armas dentro de la casa.

Los personajes masculinos ancianos, Felix y Rodrigo, se hallan bastante proximos en varios aspectos. En primer lugar, viven a la sombra de las decisiones de sus esposas; aunque, probablemente mas que esto, viven dentro de lo que los prejuicios les dictan sin cuestionarselos jamas. Sus matrimonios son diferentes por cuanto el de Felix y Esperanza es mucho mas dichoso, pero no tan distintos por cuanto el de Dora y Rodrigo es una de esas uniones consagradas por la costumbre, que tambien resulta, si no enteramente satisfactoria, al menos si igualmente sostenible. Por otra parte, Felix expresa la misma cortedad de miras de Rodrigo en muchos aspectos: se escandaliza al pensar que pueda ventilarse en publico su vida sexual y censura las intenciones de su esposa de volver a la universidad. Cuando, al final de la obra, Rodrigo deja de hacerle la comparsa a su mujer, ello no parece indicar alguna independencia de criterio, sino mas bien una necesidad sostenida de continuar apegado a lo que las mayorias deciden, cuando es Dora quien se ha alejado de ello.

En cambio, las dos mujeres ancianas vienen a representar los dos polos mas opuestos en esta obra teatral. Curiosamente, llegan a ello despues de haber partido, como Rodrigo y Felix, de un territorio aparentemente comun. Esta diferenciacion, sin embargo, se insinuaba ya desde el principio, cuando Esperanza habia manifestado su interes por ingresar a la universidad, movida en parte por un deseo de comprender a la juventud, y Dora encuentra la idea descabellada. Pues Esperanza es quien alberga, despues de todas las vejaciones sufridas, capacidad para tratar de entender las motivaciones de los jovenes, y quien resueltamente exige las explicaciones. En cambio, Dora no quiere escuchar, quiere vengarse de la forma mas cruel posible. Asi que ellas eran distintas desde el inicio, y sobre todo lo son cuando mas aparentan estar actuando a duo: en el momento en que deciden cerrar las puertas de la casa y quedarse encerrados todos juntos. Esperanza lo hace para encontrar la explicacion de lo sucedido, mientras que Dora lo hace para ejecutar su venganza.

Dora es, entonces, quien mejor asimila la leccion que los jovenes les han dado, en el sentido en que estos querian darla. Pierde el deseo de vivir en el estado artificial en que se hallaba previamente y busca internarse en el apocalipsis, tal como le han ensenado: "DORA: (...) No mas justificaciones. Yo pido venganza. Ojo por ojo. Si han querido darnos clases de violencia, creanme que yo he aprendido la leccion. Son una chusma infecta" (Gallegos, 1993).

Su intencion en adelante es el exterminio de los intrusos, de la forma que les sea mas dolorosa, y con total sordera hacia lo que estos tengan que decir:

DORA: (...) Si nosotros los produjimos a ustedes, ahora ustedes nos han producido a nosotros. Tenemos el poder. Quien tiene el poder hace bailar la mona. Y ahora lo vamos a mantener con nosotros y a ver que pueden hacer ustedes, terroristas de discoteca. No me importan sus moviles, ni si tratan de justificarse en Jesus, Marx o el mismo Buda. Lo que quiero ahora es cagarme en ustedes, entienden, se los voy a deletrear: C-A-G-A-R-M-E. Cagarme y de la manera mas cruel y refinada de lo que ustedes pudieran imaginarse jamas (Gallegos, 1993).

Esperanza, por su parte, asume la amargura que le produce lo sucedido y, aunque en un primer momento parece vencida (dice que ya esta muerta de asco y de desilusion), rapidamente retoma su ideal de llegar a comprender a la juventud, aunque sea a esta juventud que se ha presentado en su casa de la manera mas grotesca:

DORA: (...) Exijo que comencemos inmediatamente la tortura.

ESPERANZA: No. No podemos actuar sin estar convencidos de que tenian alguna justificacion.

(...)

ESPERANZA: Yo no estoy de acuerdo con sus procedimientos; sin embargo, puede que tengan alguna razon, aun cuando pensemos que estan equivocados.

(...)

ESPERANZA: Dora, tienes que mantenerte con nosotros. Y si nos dicen verdades, hay que saber escucharlas (Gallegos, 1993).

Pero Esperanza no tiene la capacidad para comprender lo que de por si es un planteamiento circular: la violencia de una clase social miope engendrara sin remedio mas violencia. Por ello no puede sino volver a su desilusion: cuando todos los jovenes le han dicho que no van a cambiar, si es que llegan a salir vivos de esta, solo se da de bruces con la falta de salvacion posible.

La pieza termina cuando Dora siente que Esperanza es capaz de promover el perdon, aunque no haya podido comprender o justificar a los intrusos. Dora no esta dispuesta a permitir esto, y se desliza hasta el cuarto donde duerme el nino con la intencion de asegurarse la venganza. Con la cabeza del bebe al borde del vacio, Dora ejecuta una ultima demostracion: le pide a Esperanza que cuente por que esta llora al pensar en los pigmeos. A la primera estos le parecen una muestra de que hay seres humanos inferiores, que, como los intrusos de esa noche, a los que llama "eslabones perdidos", deben ser exterminados; mientras que, para Esperanza, los pigmeos, en la medida en que no llegan a los niveles de violencia gratuita de nuestra sociedad, tienen mas derecho a la vida que nosotros mismos. Pero Dora hace notar que Esperanza, dentro de su vision sumamente prejuiciosa, no ha dejado de preguntarse si los pigmeos tienen alma. Es decir que, en el fondo, Dora, aunque terriblemente racista, es quien, como ella misma afirma, es de una sola pieza, mientras que Esperanza ha vivido siempre en una doble moral, acomodaticia en sus intenciones de mejorar a la humanidad y sumamente descuidada a la hora de ver mas alla de sus propias narices. Y ahora es cuando ha llegado el momento en que esta clase social miope y violenta no tiene remedio alguno.

Por eso, cuando ya cae el telon, tambien cae el nino de los brazos de Dora: "Mejor estara muerto", dice esta, pues pertenece, como todos ellos, "a la clase muerta". Y Esperanza dira que "Ya no hay esperanza" mientras se apagan las luces. Un final ciertamente dantesco.

Si, para terminar esta lectura del texto de Daniel Gallegos, recurro de nuevo a la Comedia dantesca, dire que al final resulta que el unico recinto en que los violentos de esta pieza teatral se hallan es el de los violentos consigo mismos. Toda violencia hacia los otros (sea por ligereza, por comodidad miope, por aislamiento irresponsable, por sed apocaliptica, por venganza cruel, por resentimiento o hasta por mera torpeza) llega a tornarse sobre quien la ejecuta. En el pecado esta el castigo: saberse, al final, reflejado en el espejo del enemigo es la peor tortura. Del laberinto no hay salida, salvo la muerte, para el violento: despues de todo, asi es como logro salir el propio Minotauro: el monstruo no puede sino sucumbir ante la misma suerte que le ha procurado a los demas.

Recepcion: 09/08/12 Aceptacion: 03/09/12.

Bibliografia

Dante. 1999. La Comedia. Traduccion de Rafael Perez Delgado. Mexico, D.F.: Editores Mexicanos Unidos.

Gallegos, Daniel. 1993. La casa y otras obras. San Jose: Editorial Costa Rica.

Garcia Borron, Juan Carlos. 1998. Historia de la Filosofia. II. Edad Media, Renacimiento y Barroco. Barcelona: Ediciones del Serbal.

Madrigal, Mario. 2006. "En el septimo circulo", La Nacion, 6 de abril.

Mendez Garita, Nuria. 2004. "Daniel Gallegos y el circulo de la violencia: propuesta para el abordaje del genero dramatico en el aula", Revista electronica Educare, Numero V, Ano 2004, http:// www.una.ac.cr/educare. Consulta: 20 de abril de 2011.

Petronio, Giuseppe. 1990. Historia de la literatura italiana. Madrid: Catedra.

Ali Viquez Jimenez, Profesor, Escuela de Filologia, Linguistica y Literatura. Universidad de Costa Rica.
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Author:Viquez Jimenez, Ali
Publication:Kanina
Date:Jul 1, 2012
Words:4703
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