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El campo cultural del siglo XVII en Espana y la Nueva Granada.

The cultural field of the seventeenth century in Spain and New Granada

O campo cultural do seculo XVII na Espanha e a Nova Granada

Introduccion

La mayor parte de los estudios sobre el campo cultural durante el periodo de la colonia se ha centrado en el siglo XVIII, que ha sido tradicionalmente entendido como el punto de ruptura entre una cultura de corte medieval y la llegada de las ideas modernas (Castro, 2005; Nieto, 2009; Silva, 1992, 2002, 2004, 2005; Martinez Boom, 1999). Esta tendencia esta relacionada con la larga tradicion de la historiografia latinoamericana de tomar del pasado colonial solo aquello que ha sido concebido como precursor de la Independencia. Esto explica tambien porque los siglos XVI y XVII son tratados muy superficialmente como parte de un pasado colonial homogeneo y carente de interes.

El periodo colonial era asociado en general con una epoca en la cual la cultura estaba reducida a la primacia absoluta de lo religioso y al aislamiento total de los problemas e inquietudes intelectuales de los peninsulares, como se ha evidenciado anteriormente. El proposito de este articulo consiste, precisamente, en hacer visibles algunos rasgos de la heterogeneidad que constituyen los matices de una epoca (siglo XVII) y en presentar un analisis que contribuya a la comprension de aquellos elementos que conforman las condiciones de posibilidad que los determinaron y limitaron.

Como todas las epocas, el siglo XVII en la Espana peninsular y en sus colonias estuvo poblado por multiples y diversos actores sociales. La nobleza, el clero y el Estado llano configuraban una division dentro del orden politico, pero este criterio de agrupacion no es el unico pertinente para abordar la descripcion de los actores de la epoca. Los letrados en la Nueva Granada del siglo XVII, personajes centrales dentro de esta investigacion, hacian parte de esa red de articulaciones complejas y tensiones que conformaban el espacio cultural y social de ese momento, y que configuraban (y eran configurados por) sus practicas y representaciones.

Ahora bien, para poder comprender la posicion de los letrados en el campo cultural del siglo XVII, es necesario darle una realidad sociocultural al letrado o, lo que es lo mismo, historizarlo, sociologizarlo (Chartier, 2006, p. 38). El letrado, entendido en este caso como escritor y lector, como "hombre de letras", pertenece a una comunidad de interpretacion social y culturalmente construida, que se puede definir de acuerdo con las condiciones compartidas (normas, reglas, convenciones y codigos) a partir de las cuales cada sujeto crea su propia interpretacion de si mismo y del mundo. De esta manera, se llegara a comprender como, en cada momento historico, surgen formas de relaciones complejas entre los modelos culturales dominantes y los espacios particulares de recepcion que encuentran su limite en las condiciones de posibilidad de cada epoca determinada.

La primera parte del articulo presenta una breve revision bibliografica sobre la cultura neogranadina en el siglo XVII, y a continuacion se resenan algunos de los rasgos mas sobresalientes de la sociedad espanola en la primera mitad de este siglo, incluyendo dentro de estos rasgos la posicion de los letrados y el conjunto de representaciones y practicas que les caracterizaron. Ahora bien, dado que la configuracion del campo cultural no fue tampoco homogenea, el articulo concluye con el examen de las continuidades y rupturas que se presentaron en la Nueva Granada con respecto a la peninsula, y se ofrece una sintesis general de las ideas expuestas en el articulo.

Aproximaciones a la cultura neogranadina en el siglo XVII

El siglo XVII es estudiado sobre todo en relacion con la fundacion de las universidades y la mayor parte de los trabajos estan dentro del marco de las historias institucionales, siendo muy escasos los estudios con nuevos enfoques. Dentro de estos ultimos se deben destacar los trabajos de Renan Silva sobre el campo cultural de la Nueva Granada en los siglos XVII y XVIII--como ya se referencio al principio de este articulo--y en especial sobre las formas particulares de recepcion, las modalidades de apropiacion, los contextos sociales de redefinicion y de negociacion del acceso a la modernidad de las sociedades coloniales hispanoamericanas, que son un aporte importante para quien pretenda hacer historia cultural sobre estos periodos. Las investigaciones de Silva dejan atras ciertos "lugares comunes" (en el sentido contemporaneo del termino) que las historias tradicionales habian naturalizado:

El vocabulario estricto de las clases sociales, tomado prestado a la investigacion de la sociedad capitalista, la idea de que la educacion constituia un 'sistema'--como hoy en dia lo constituye--, la reiterada imagen de que la sociedad se divide en 'esferas' (la economia, la politica y la ideologia), las separaciones tajantes entre lo publico y lo privado y las distinciones mas o menos nitidas entre las dimensiones eclesiasticas y seculares, han terminado por suponerse como universales y han terminado aplicandose a las viejas sociedades coloniales hispanoamericanas, lo que distorsiona las diferencias profundas y hasta los abismos entre el mundo de ayer y el que comienza a desarrollarse lentamente--pero como producto de una ruptura dramatica--despues de la Independencia [...] (Silva, 2004, pp. 7, 8).

Trabajos como "Los estudios generales en el Nuevo Reino de Granada, 1600-1770" (Silva, 2004) adquieren especial interes para los temas de circulacion y difusion de las ideas en el contexto colonial, asi como de las formas de transmision del conocimiento y de apropiacion y adecuacion particular del discurso y del saber en la Nueva Granada. Silva analiza la forma como las "corporaciones del saber" (1) surgen en el contexto neogranadino y como las formas particulares de transmision y recepcion del conocimiento han generado modalidades particulares de enunciacion.

Como antecedentes de estos trabajos se pueden citar varios textos de Jaime Jaramillo Uribe, entre los cuales se destaca La personalidad historica de Colombia y otros ensayos (1977). (2) Estos ensayos son valiosos en terminos de la historia cultural, ya que pretenden explicar y comprender el campo intelectual en diversos periodos de la historia de Colombia, sin caer en simplificaciones toscas ni en determinismos facilistas. Aunque buena parte de los ensayos se refieren al siglo XVIII, en el articulo "Tres etapas de la historia intelectual de Colombia", Jaramillo Uribe hace un corto analisis de la cultura en el siglo XVII, que cae, sin embargo, en la trampa de considerar dicha cultura como algo homogeneo y reflejo puro del pensamiento espanol de la Contrarreforma (1977, p. 112).

Cabe anotar que el tema de la cultura (ya sea desde los enfoques puramente institucionales o desde la historia de las ideas) ya habia sido abordado--al menos de manera tangencial--desde el siglo XIX por historiadores como J. M. Restrepo, Ribas Groot, Joaquin Acosta, Jose Maria Vergara y Vergara (1867) (3) y Jose Manuel Rivas Sacconi (1993). (4) Un texto importante, por ser el primer trabajo sobre la historia de la educacion como campo diferenciado, fue el de Luis Antonio Bohorquez Casallas, titulado La evolucion educativa en Colombia (1956). Este libro tiene como antecedentes, ademas de los ya citados, el libro de Fray Jose Abel Salazar, Los Estudios eclesiasticos superiores en el Nuevo Reino de Granada (1949), del cual Bohorquez obtiene gran parte de sus datos; tambien estan las utiles recopilaciones de documentos de Guillermo Hernandez de Alba sobre el Colegio Mayor de Nuestra Senora del Rosario (1940), textos tambien consultados por Bohorquez.

El libro de Bohorquez, poco riguroso en terminos teoricos y metodologicos, hace corresponder de manera mecanica y directa las etapas tradicionalmente establecidas de la historia politica con las de la "evolucion" de la educacion en Colombia. El titulo del libro, por otra parte, no es gratuito, ya que para Bohorquez nuestra educacion ha seguido una linea directa hacia el progreso, pasando por diferentes fases que comienzan con la epoca prehistorica y primitiva (la denominacion es de Bohorquez), sigue con la epoca hispano-granadina, continua con la democratico-moderna, para finalizar con la democratico-contemporanea (hasta 1956, ano de la publicacion del libro). Este estudio se caracteriza por mencionar una cantidad de datos sobre instituciones y personajes, sin incluir las fuentes y sin referencias, en muchos casos, al contexto, asi como por la exaltacion de algunos periodos de la historia nacional, sin evitar los analisis profundamente sesgados por su particular posicion politica.

Sobre la educacion en el periodo de estudio, Bohorquez se limita a resenar las historias de las instituciones educativas y a hacer un resumen de las biografias de personajes que tuvieron una relacion directa con los asuntos de la educacion en la Nueva Granada. Aunque hay un evidente esfuerzo de sintesis al compilar en un mismo tomo un largo periodo, la falta de rigor metodologico y una serie de errores en los datos le restan valor academico a este texto, que fue uno de los mas usados en las escuelas de pedagogia durante casi veinte anos. A pesar de las falencias que se le pueden atribuir al texto, Bohorquez hace una buena sintesis de la historia de la universidad en la Nueva Granada y su papel protagonico en la circulacion y difusion de las ideas ilustradas, asi como de los libros y autores mas influyentes. Sobre las practicas de lectura y usos del libro hace referencias apenas tangenciales relacionadas, sobre todo, con los metodos pedagogicos y los planes de estudio.

1. El siglo XVII en el territorio hispanico: algunos rasgos determinantes

La segunda mitad del siglo XVI y primera mitad del siglo XVII es una epoca de grandes paradojas enmarcadas dentro del mito de la grandeza y el esplendor cristiano de la monarquia universal, y la decadencia politica, economica y social del imperio. La Espana del Siglo de Oro constituia una sociedad estamental que se debatia entre la reafirmacion de los privilegios de los funcionarios "de capa y espada", es decir, los caballeros de la nobleza media y los letrados que abogaron por la "nobleza de las letras".

Este siglo, pleno de contradicciones, produjo un caudal enorme de produccion artistica y cultural y una proliferacion de letrados vinculada al aumento considerable de universidades y colegios mayores. Los letrados conformaban un grupo heterogeneo de sujetos de procedencia, tanto noble como burguesa, que bajo el reinado de los Habsburgo, y en particular de Felipe II, gozaron de cierta importancia politica expresada en la promocion de diplomados y juristas para cargos importantes en la administracion del imperio (Bennassar, 1983, pp. 41-48).

Los altos dignatarios eclesiasticos eran, como es de suponerse, letrados que participaron de la proliferacion de obras politicas, literarias y teologicas en calidad tanto de autores, como de lectores y estuvieron vinculados a los desarrollos mas importantes del pensamiento peninsular.

Las colonias americanas no estaban aisladas de este espacio cultural. A pesar de la distancia geografica, tanto los criollos como los espanoles de la Nueva Granada tuvieron un acceso mas o menos importante a los libros y saberes que circulaban en la peninsula, con los limites derivados de las circunstancias particulares de las colonias.

Sabemos, gracias a Leonard, que la circulacion de libros en la America espanola fue amplia en cuanto a la rapidez con que los libros llegaban y a la variedad de los textos que circulaban. No se debe confundir esto con el hecho de que los libros fueran accesibles para una amplia cantidad de la poblacion. Como ya se anoto antes, los letrados eran pocos y de muy diversa indole (Bouza, 1992, p. 26) y en los inventarios de las bibliotecas, aunque efectivamente incluyen libros de Gongora, Quevedo, Lope de Vega, Saavedra Fajardo, Garcia de Cespedes y Tirso de Molina, entre otros, se percibe el fuerte predominio de los temas religiosos, (5) sin que ello constituya una regla. Tampoco puede asimilarse de manera mecanica al letrado con las elites economicas y politicas. Muchos funcionarios espanoles de la Corona apenas si sabian leer y escribir; al mismo tiempo, encontramos casos como el de Joseph Ximenez, un soldado espanol de origen campesino que se convirtio en anacoreta y fue condenado a la hoguera por sus opiniones hereticas. Ximenez produjo una serie de escritos producto de sus reflexiones religiosas (Encizo, 1995).

1.1. La sociedad espanola en la primera mitad del siglo XVII

La segunda mitad del siglo XVI y primera mitad del siglo XVII constituyen lo que se ha llamado el Siglo de Oro espanol. Este fue un periodo de fuertes contradicciones politicas y grandes desarrollos artisticos e intelectuales, en el cual proliferaron las universidades, circularon gran cantidad de libros y los letrados fueron un grupo influyente en una sociedad estamental basada en los privilegios de sangre (Bennassar, 1983). Es en este siglo donde comienza a configurarse la modernidad a traves del cuestionamiento de los grandes mitos imperiales basados en la idea de unidad, la ortodoxia religiosa y la grandeza y esplendor cristianos de la monarquia universal espanola (Vignolo, 2006, pp. 1-46). La paradoja del siglo de oro espanol tiene que ver con el hecho de que este es el momento de mayor poderio y esplendor del imperio, pero al mismo tiempo es cuando la decadencia politica y economica de los Habsburgo llega a su peor extremo (Bennassar, 1983, p.16).

En efecto, Espana dominaba vastos territorios que incluian las Indias Orientales, las dos Sicilias, los Paises Bajos, las Indias Occidentales (America) y, en la peninsula, los reinos de Castilla, Aragon, Leon, Navarra, Granada, Jerez, Valencia, Mallorca, es decir, casi el mismo territorio de la Espana contemporanea. Todas estas posesiones implicaron un elevado nivel de ingresos para la corona espanola, que se convirtio en la gran potencia del momento.

Sin embargo, el siglo de oro se caracterizo tambien por fuertes crisis en diversos campos. La enorme cantidad de dinero circulante, la escasez de mano de obra y la tendencia a menospreciar los oficios manuales fueron unos de los problemas que vivio Espana en este periodo. Este asunto fue objeto de preocupacion y reflexion entre los arbitristas (6) de la epoca. En general, atribuian la despoblacion y consiguiente escasez de mano de obra a la expulsion de judios (1492) y moriscos (1609), la emigracion a America, la ociosidad, el descenso de la nupcialidad, las pestes (1597-1602), el exceso de fiscalidad y, de acuerdo con Sancho de Moncada, la existencia de un gran numero de eclesiasticos que no ingresaba a la Iglesia por vocacion, sino para asegurar una vida comoda (citado por Bennassar, 1983, pp. 94, 95). Los arbitristas como Cellorigo, Pedro Fernandez de Navarrete, Sancho de Moncada, entre otros, llamaron la atencion sobre el exceso de dinero circulante y de gastos suntuarios, por un lado, y, al mismo tiempo, sobre la falta de industria (es decir, de actividades productivas), de donde proviene la "verdadera y cierta" riqueza, segun Gonzalez de Cellorigo (1600, pp. 22-24).

El aumento de la pobreza verdadera o simulada fue tambien uno de los grandes problemas debatidos en la epoca por los arbitristas (Bennassar, 1983, pp. 203-226); circunstancia que pone de manifiesto el hecho de que todo el oro y la plata que llegaron a Espana fueron acaparados por unas pocas manos, en especial las de la nobleza y la Iglesia. Particular atencion tuvieron los pobres ociosos o picaros que comenzaron a abundar en razon de la facilidad para obtener el sustento a partir de la mendicidad y del ingenio, y que se encuentran tan bien representados en la literatura picaresca de la epoca.

Eran tan abundantes los picaros, que habia toda una clasificacion de los mismos. Linan y Verdugo, costumbrista del siglo XVII, menciona algunos de los que circulan en la corte: los "pegadillos", aquellos hombres que "no se despegaran de vos hasta que os acaben o la paciencia o la bolsa, y muchas veces entrambas" (1950, p. 92); los "milites", bien vestidos e informados, que "suelense hacer convidados sin convidarlos; piden prestado, fiado a no volverlo, y comen a costa de los que han de matar" (1950, p. 94), y por ultimo los "capigorras", quienes haciendose pasar por estudiantes se hacian invitar y vivian de "gorra" a costa de los ingenuos:

Hay otro modo y suerte de gentes llamadas capigorras, los cuales, con habito de hombres estudiosos y de escuelas, se entretienen en esta corte vanamente; unos haciendose astrologos, sacando pronosticos de las cosas por venir, anunciando sucesos, levantando figuras, haciendose oraculos, siendo la verdad que en toda su vida abrieron un libro ni estudiaron proposicion de astrologia ... Digo que estos capigorras o estudiantones que andan en corte es menester que el forastero les huya la cara y aparte de su conversacion, porque son grandes embelecadores, consumen la hacienda de aquellos a quienes se dan por muy amigos, y no sirven sino de gastar mal el tiempo y aun infernar el alma (Linan y Verdugo, 1950, pp. 94, 95).

La proliferacion de estas diversas clases de "picaros" llevo a varios arbitristas a proponer severas reglamentaciones a la mendicidad y la ociosidad, con el objetivo de utilizar esta mano de obra ociosa para la industria. La contradiccion que atraviesa el campo cultural espanol del momento se expresa, de esta manera, en la gran riqueza del arte y la literatura, tanto mas rica cuanto mas decadente la sociedad que ellos condenan.

Por otra parte, la sociedad espanola de los siglos XVI y XVII era una sociedad estamental. El poder no estaba centrado en el Estado sino disperso por una serie de instancias con poder politico, en las cuales la monarquia no era absoluta sino preeminente (Bouza, 1992, pp. 73, 74). El historiador Fernando Bouza (1992) define asi a la sociedad por estamentos:
   El orden general resultaba de la cooperacion entre las distintas
   partes de la sociedad (cuerpos) que se regulaban y regian
   autonomamente para cumplir su particular cometido (oficios) en
   funcion de los estatutos en que se fijaba lo que era privativo de
   su jurisdiccion; era esta, por tanto, una articulacion
   socio-politica basada en la diferencia juridica de los estados y no
   en la igualdad de todos los ciudadanos ante el Estado, pues no
   todos tenian ni los mismos derechos ni los mismos deberes (p. 74).


Es asi como la funcion de la monarquia, cuya condicion era la de cabeza del cuerpo politico, consistia en ser garante de la autonomia de los tres estados: la Nobleza (primer estado); la Iglesia (segundo estado) y el pueblo (tercer estado o Estado llano), actuando a la manera de un juez asesorado por sus consejeros y manteniendo la diferencia entre los estamentos y los particulares en los asuntos de orden jurisdiccional. El poder del monarca estaba entonces limitado por los derechos particulares de los estamentos. El poder constitutivo de la comunidad politica reposaba sobre tres pilares: la autoridad de los consejos; la libertad y el derecho de los estamentos, y la majestad del rey. De acuerdo con Bouza (1992, p. 74), el mejor monarca era el que se "conservaba y no hacia nada", en el sentido de no modificar el orden establecido.

La sociedad estamental se caracterizaba sobre todo por la desigualdad, no solo en cuanto a la fortuna, sino en cuanto a la condicion social: si bien Nobleza, Iglesia y Estado llano conformaban las tres categorias estamentales mas generales, al mismo tiempo, dentro de cada uno de los estamentos habia jerarquias que les daban un caracter fuertemente heterogeneo. La Iglesia conformaba, sin lugar a dudas, el centro del monopolio simbolico, aunque durante el siglo XVII lo fueron cada vez mas los letrados no pertenecientes al clero. Esta condicion laica de una gran cantidad de letrados no implicaba, sin embargo, un cuestionamiento del monopolio simbolico de la Iglesia catolica. Es caracteristico de los escritos del siglo XVII, ya sean moralistas o misticos, literatos o arbitristas, su profundo apego, al menos formal, a la doctrina catolica (del Rio, 1950, pp. IX-XLV) y a la moral cristiana.

Este celo de la fe esta asociado a una epoca en la cual la contrarreforma era imperante y la censura penetraba todos los ambitos de la produccion intelectual a traves de las licencias para publicar, los indices de libros prohibidos, el visto bueno de la Iglesia para cada escrito, indispensable para obtener la licencia de publicacion, tal como lo demuestra la Sobrecarta de los Reyes Catolicos dirigida al corregidor de Salamanca para que se cumpliera lo ordenado sobre los requisitos que debian de reunir los libros para imprimirse o venderse:
   [...] e mandamos quede aqui adelante non sea ninguno osado de
   vender libro alguno ni otra letura pequena o grande de ninguna de
   las dichas facultades, agora se ya traydo de fuera de nuestros
   reynos agora imprimido en ellos sin que primero sea esaminado e
   dado licencia para ello como dicho es, e sin que cada uno de los
   dichos libros vaya senalado del prelado por quien fuere visto e
   esaminado [...] (citado por Lafaye, 2004, p. 131).


En efecto, cada libro publicado debia tener el visto bueno del censor, que era una autoridad eclesiastica, y debia indicarse que el escrito no contenia nada que estuviera en contra de la fe catolica. Estas aprobaciones eran requisito indispensable para obtener la licencia de publicacion, una practica que expresa el poder de la Iglesia sobre el conocimiento.

No obstante, el poder de la Iglesia no era ilimitado y existia cierto recelo por parte de la poblacion, entre otras causas, porque era considerada por la opinion general como la institucion mas rica de la Espana del Siglo de Oro (Falcon, 1988, p. 19); opinion que no se alejaba mucho de la verdad, pero que la Iglesia rechazaba. De acuerdo con Pedro Fernandez de Navarrete (citado por Falcon, 1988), arbitrista de la epoca de Felipe III (1598-1621),
   Una de las causas por que de ordinario el estado secular tiene
   ojeriza con el eclesiastico, es por juzgarle mas rico de lo que
   esta, ponderando que las mejores posesiones y los mejores juros son
   de las iglesias clericales y regulares, y que por esta causa no
   tienen los seglares la substancia de hacienda que piden las cargas
   de sus estados. Dicen, asimismo, que teniendo abierta la puerta
   para recibir dadivas, esta cerrada al dar y enajenar cosa alguna de
   las que reciben [...] (p. 20).


El caracter de la contrarreforma como campana permanente y principal de la Corona, y la riqueza alcanzada por la Iglesia espanola durante el siglo XVI como producto de su participacion en el proceso de conquista y colonia de America contribuyeron para que el numero de religiosos aumentara considerablemente entre finales del siglo XVI y la primera mitad del siglo XVII, alcanzando la cifra de unos 250.000 religiosos a principios del siglo XVIII, es decir, una trigesima parte de la poblacion (Falcon, 1988, p. 19, 20).

Por otra parte, durante este periodo se produjo un proceso lento pero progresivo de absolutizacion de la monarquia, en el cual se vulnero la autoridad de los consejos mediante la imposicion de un amigo-valido que era nombrado a capricho por el Rey. El "valido" fue el nombre que se le dio a una serie de personajes que desde el siglo XV y hasta el siglo XVII se hicieron cargo de numerosas decisiones importantes de la Corona espanola, y muy particularmente en los reinados de Felipe III y Felipe IV, en la primera mitad del siglo XVII. El "valimiento" no era una institucion formal, ni un cargo permanente. Se trataba de una suerte de "primer ministro" o consejero personal del Rey que tomaba decisiones sin consultar a los consejos y a las cortes como se acostumbraba. Los validos mas importantes del periodo que nos ocupa son el Duque de Lerma y el Duque de Uceda (hijo del anterior), validos de Felipe III (1598-1621). Como validos de Felipe IV (1621-1665) se cuentan a Baltasar de Zuniga, el Conde Duque de Olivares y Don Luis de Haro.

Es necesario anotar que la Corona habia comenzado a aumentar su autoridad real desde el siglo XV con Isabel la Catolica y Fernando de Aragon, en particular en asuntos legislativos, en la medida en que sus decretos se convirtieron en la base de la legislacion castellana; hecho que hizo que las Cortes, organo legislativo, fueran perdiendo paulatinamente su funcion (Kamen, 1991, p. 48). De acuerdo con Kamen, se debe tener cuidado al hablar del "absolutismo" de la Corona espanola, ya que su poder estaba limitado por los fueros locales, que constituian un cuerpo de normas, derechos y privilegios que regulaban la vida local fuera de Castilla y que limitaban el centralismo de la Corona, o por el pase foral, en America, segun el cual se podia desobedecer una orden de la monarquia apelando a los fueros locales. El pase foral consistia en la aplicacion de la idea, tan comun en la America de finales del siglo XVIII, de que las leyes "se obedecen pero no se cumplen".

Los validos son percibidos como simbolo de la tendencia absolutista de la Corona espanola por su imposicion como amigo con poderes casi reales y por el hecho de que estos pasaban muchas veces por encima de las instituciones para hacer valer sus decisiones. En general, el Rey los nombraba Presidentes del Consejo de Estado, lo cual les daba un enorme poder. Un ejemplo de vulneracion a los fueros y el poder de los consejos por parte de un amigo-valido fue la del Conde-Duque de Olivares cuando intento restringir las libertades en Cataluna, y con lo cual provoco una sublevacion de los catalanes en 1640. Como se anoto, el cargo de valido no era ni institucional, ni permanente y cuando un valido caia en desgracia con el Rey perdia todos sus privilegios de mando.

De igual manera, se ataco la libertad y los derechos de los estamentos a traves de decisiones que implicaban la intromision de la monarquia en sus jurisdicciones. Unos de los elementos mas importantes de esta intromision lo constituye el Patronato Real, consistente en que el Rey de Espana, con autorizacion del Papa, era la persona encargada de decidir quienes estarian en los cargos superiores de la jerarquia eclesiastica. Esta disposicion, fuertemente criticada por la Iglesia de la epoca, fue el mecanismo que el papado utilizo para garantizar la fidelidad de la Corona espanola al Papa, en un momento historico signado por el cisma de la iglesia protestante y por la separacion de la iglesia Anglicana. Fernando Diaz (citado en Uribe Angel, 2003) define el Real Patronato en la Nueva Granada de la siguiente manera:
   [...] el pontifice, por medio del Patronato, concedio a la
   monarquia espanola la potestad de orientar la evangelizacion
   cristiana en los territorios del Nuevo Continente y otorgo al rey
   espanol la facultad de presentar candidatos para los obispados, la
   fundacion de diocesis con la obligacion de erigir iglesias. En
   territorio neogranadino se advierten, por la razon anterior,
   diversas confusiones entre la Iglesia y el Estado Espanol (p. 2).


Esta situacion genero fuertes tensiones sociales en las cuales los estamentos protestaron las decisiones del Rey, en particular la Iglesia, a la que se le elimino el privilegio de exencion tributaria del que habia gozado, decision probablemente justificada por el malestar general de la opinion publica de acuerdo con lo ya mencionado. Es pertinente anotar que la eliminacion del privilegio de exencion no constituye solo una modificacion "financiera" del campo cultural. Si bien para la Corona eran muy importantes los recursos provenientes de una de las instituciones que habia conseguido los mayores niveles de acumulacion de riqueza desde el descubrimiento de America, la eliminacion de las exenciones hacia que la Iglesia tuviese que pagar tributos al Rey, lo cual constituia un signo de subordinacion a la Corona. Esta disposicion, entonces, constituyo una batalla importante dentro de la lucha por el dominio simbolico, junto con el Patronato Real y la eliminacion de la exencion materializa; al mismo tiempo hizo visible la preponderancia de la Corona espanola en sus territorios, aun a pesar de los explicitos gestos de subordinacion al papado.

1.2 Letrados y practicas educativas

El aumento de letrados durante el Siglo de Oro no es un fenomeno exclusivo de Espana. El siglo XVII se caracterizo tambien en Francia e Inglaterra por un aumento de la cantidad de estudiantes en las universidades, que luego decayo en el siglo XVIII (Chartier, 2005, pp. 165-180). Este aumento se relaciona con la posibilidad de adquirir una posicion mas elevada en el campo social a traves del acceso a cargos gubernamentales, la cual genero un aumento importante en las inscripciones en las universidades y en el otorgamiento de grados.

En el caso de la Espana de los siglos XVI y XVII, al mismo tiempo que la monarquia se hacia cada vez mas poderosa, los letrados--en particular los diplomados de las universidades--al menos bachilleres o que se jactaban con razon o sin ella del titulo de licenciado o de doctor--pasaron a ejercer un importante papel politico (Bennassar, 1983, p. 42). Segun Bennassar (1983, p. 41), "los reyes de Espana gobernarian con el concurso de los letrados y ello para satisfaccion general", en particular, a partir del reinado de Felipe II (1556-1598). La legislacion establecio la exigencia de diez anos de estudios para aquel que pretendiera ocupar un cargo importante en la administracion o la justicia (Bannassar, 1983, p. 43).

En este momento es pertinente considerar que una parte importante de las practicas "letradas" en el territorio hispanico fueron adelantadas por la comunidad judia hasta finales del siglo XV. Adicionalmente, el descubrimiento y la conquista de los nuevos territorios, distantes y provistos de enormes riquezas, estimularon el afan de la Corona por registrar lo que sucedia, toda vez que no podian tener control directo de sus colonias y era por ello relativamente facil que se produjeran extracciones de riqueza, sin que eso representase rentas para la Corona. La promocion de los letrados en territorio hispanico y la reglamentacion de un mecanismo de acceso a la corte por parte de la Corona constituyen una respuesta comprensible al aumento de la riqueza de la sociedad y a la necesidad de consolidar los mecanismos de control de la Corona sobre los nuevos territorios.

Los elementos anteriores contribuyen a explicar que los doctores en derecho de Salamanca, Valladolid y Alcala de Henares recibieran, ademas, el privilegio de la exencion fiscal. Gracias a estos privilegios, el numero de estudiantes alcanzo su apogeo entre 1580 y 1620, cuando la cifra de estudiantes de las universidades del Reino de Castilla alcanzo los 15.000 o cerca de 20.000, segun R.L. Kagan (citado por Chartier, 2005, p. 168). De este numero, la mayor cantidad eran estudiantes de leyes por la posibilidad de ocupar altos cargos en la administracion y la justicia. En La verdad sospechosa, de Juan Ruiz de Alarcon (1581-1639) se puede ver como las letras constituian una alternativa para los hidalgos en una sociedad donde el mayorazgo reservaba todos los privilegios al primer hijo. En el dialogo de Don Beltran con el letrado, dice Don Beltran refiriendose a su segundo hijo, don Garcia:
   Ya sabe que fue mi intento
   que el camino que seguia
   de las letras don Garcia
   fuese su acrecentamiento;
   que para un hijo segundo
   como el era, es cosa cierta
   que es esa la mejor puerta
   para las honras del mundo
   (Ruiz de Alarcon, 1965, p. 347).


Todavia en el siglo XVI, Juan de Valdes (1501-1541) utilizo en su Dialogo de la lengua el termino letrado en el sentido de "hombre de letras" para referirse a Bocaccio y Petrarca ("[...] Bocacio y Petrarca, los quales, siendo buenos letrados, no solamente se preciaron de scrivir buenas cosas [...]") (1982, p. 114). En el mismo Dialogo, dicho termino lo utilizo en el sentido de hombre de conocimiento: "Porque no soy tan letrado ni tan leido en cosas de ciencia quanto otros castellanos [...]" (p. 115). El gran numero de juristas condujo a que el termino letrado terminara siendo asociado al graduado en leyes, como lo expresa la definicion del diccionario Tesoros de la lengua castellana o espanola de Sebastian de Covarrubias "Letrado, el que professa letras, y hanse alcado con este nombre los Iuristas Abogados" (Covarrubias, 1674, f.99v). En el siglo XVII este termino significaba casi que exclusivamente jurista; sin embargo, es necesario aclarar que en la Espana de los siglos XVI y XVII ya el solo hecho de saber leer y escribir brindaba una gama enorme de posibilidades, dadas las bajisimas tasas de alfabetizacion (Bouza, 1992, p. 24).

Por otra parte, el latin era la lengua del saber; todos los estudios se realizaban en esta lengua y las primeras letras significaban el estudio de la gramatica latina. Esta circunstancia dificultaba aun mas el acceso al conocimiento por parte del tercer estado. Por esta epoca, sin embargo, empezaba ya a surgir toda una proliferacion de literatura, tanto artistica como cientifica, en lengua castellana, situacion que produjo amplias discusiones como la plasmada en El dialogo de la lengua de Juan de Valdes (pp. 109-120), donde el autor expone argumentos en contra de la pertinencia de la lengua castellana para tratar asuntos de autoridad. Entre otras razones, dice Valdes (1982):
   He aprendido la lengua latina por arte y libros, y la castellana
   por uso, de manera que de la latina podria dar cuenta por el arte y
   por los libros en que la aprendi, y de la castellana no, sino por
   el uso comun de hablar". Y mas adelante anade: "la lengua
   castellana nunca ha tenido quien escriva en ella con tanto cuidado
   y miramiento quanto seria menester para que hombre, quiriendo o dar
   cuenta de lo que scrive diferente de los otros o reformar los
   abusos que ay oy en ella, se pudiesse aprovechar de su autoridad
   (pp. 114, 115).


Es util, sin embargo, llamar la atencion sobre el hecho de que Juan de Valdes escribio en castellano.

El proceso gradual de institucionalizacion de la educacion condujo a que en el Siglo de Oro se produjera una verdadera explosion de los estudios superiores y que los colegios mayores adquirieran un enorme prestigio. Los colegios mayores mas reconocidos eran seis, cuatro de los cuales estaban en Salamanca: San Bartolome, fundado en 1401 por el obispo de Salamanca; el de Cuenca (1500); el de San Salvador de Oviedo (1517) y el Colegio del Arzobispo, fundado en 1521 por don Alonso de Fonseca, Arzobispo de Santiago de Compostela. (7) Los otros dos colegios mayores eran el de Santa Cruz, en Valladolid (1488) y el de San Ildefonso, en Alcala de Henares (1458). Otros Colegios, incluyendo el de los espanoles en Bolonia, completaban el panorama de instituciones de educacion superior.

A pesar de su fuerte vinculacion con los estamentos eclesiasticos, en los colegios mayores se encarnan algunas de las particularidades del sistema educativo espanol que tienen notable importancia para el analisis de la educacion en las colonias espanolas, incluyendo dentro de estas a la Nueva Granada. Dichos colegios fueron tanto religiosos como seculares, y todos siguieron el modelo del Colegio Mayor de San Bartolome, conocido como "el viejo" por ser el mas antiguo de todos. Este, a su vez, como la Universidad de Salamanca, siguio el modelo de organizacion de la Universidad de Bolona donde se entendia que la universidad estaba conformada por maestros y estudiantes, teniendo estos la potestad de elegir al rector. El Colegio de San Bartolome fue creado con 15 colegiales que estudiaron derecho canonico y teologia. El Colegio era gobernado por el rector y tres asesores comparables a lo que despues llamaria Fray Cristobal los consiliarios. Este modelo fue el adoptado por el Colegio Mayor de Nuestra Senora del Rosario en Santafe de Bogota.

A pesar de la proliferacion de estudiantes y de colegios mayores, los letrados no fueron mas que una minoria con posibilidad de acceder a cargos publicos. Tampoco se debe caer en el error de considerar que las letras eran monopolio de la nobleza y la Iglesia. Eran muchos los nobles y clerigos analfabetas, por lo que los letrados constituian un conjunto minoritario heterogeneo del que participaban algunos miembros de la nobleza y de la Iglesia, pero tambien miembros del llamado "tercer estado" (8). Diego Hurtado de Mendoza los llamo "gente media entre grandes y pequenos [...] cuya profesion eran letras legales [...]" (citado en Marquez, 1985, p. 202).

Por otro lado, el ingreso a los colegios se hacia despues de haber cursado las primeras letras, muchas veces por parte de maestros particulares o, en el caso de los miembros de la Iglesia, en los seminarios. Aunque en teoria los colegios mayores estaban destinados a estudiantes pobres, razon por la cual todos los colegiales eran becados, los cupos eran muy limitados y la "pureza de sangre" (9) era requisito indispensable para el ingreso.

Aunque hubo un aumento del alfabetismo que se puede vincular a las posibilidades de encontrar buenos puestos en la burocracia, y a pesar de la invencion de la imprenta que produjo mas libros y mas baratos, y de la proliferacion de los tratados para aprender a leer y a escribir, los letrados en el siglo XVII seguian siendo una minoria y la habilidad de leer y escribir seguia siendo "un hecho determinante que, incluso, permitia por si solo el desempeno de algunos oficios menores" (Bouza, 1992, p. 57). El saber leer y escribir significaba entonces un salto cualitativo desde la gran masa de iletrados a una minoria letrada con mejores posibilidades.

La comprension de las ventajas politicas y sociales que mostraba la entrada en los colegios mayores contribuyo a que los miembros de las clases altas fueran acaparando los cupos, ya que el poder politico de los letrados hizo que la nobleza mirara con buenos ojos esta vocacion. Sin embargo, no es adecuado afirmar que los letrados hayan constituido una amenaza a la sociedad estamental, ya que esta minoria, aunque heterogenea, estaba compuesta tambien por miembros de la nobleza y de la Iglesia que acapararon los cargos mas prestigiosos. Como bien lo afirma Bennassar: "Sobre todo es preciso no imaginar una frontera hermetica entre las dos categorias: nobles con titulo se hacen letrados, hijas de juristas se casan con grandes senores" (Bennassar, 1983, p. 54).

La importancia de los letrados se manifesto tambien en los debates que se sostuvieron en Espana acerca de la superioridad de las armas (la "vieja" nobleza de las armas) o de las letras (la "nueva" nobleza de las letras), y en la proliferacion de tratados sobre la prelacion de la escritura sobre el habla (Bouza, 1992, p. 30). (10) Asi, como lo afirma Fernando Bouza, aunque la tradicion de la oralidad y de lo iconico-visual permanece, entre los siglos XV y XVII Europa se fue transformando en una civilizacion escrita. De otra parte, algunos consideraron que las letras debian ejercer una funcion ennoblecedora. Esta "nobleza de las letras" se otorgaba, sin embargo, solo a doctores de las grandes universidades y a funcionarios de altos cargos, y no era hereditaria (Bennassar, 1983, p. 47).

No obstante, el aumento de la participacion de letrados no pertenecientes a la nobleza en los cargos de gobierno, al tiempo que parte de la nobleza cambiaba su vocacion militar por la politica a traves de las letras, no dejo de generar tensiones. Durante el gobierno de Felipe II y su valido, el Conde-Duque de Olivares, el cualhabia estudiado en Salamanca, los letrados adquirieron un gran poder, pero con Felipe III (1578-1621) la alta nobleza busco desplazar a los letrados; aspecto que explica, segun Bennassar (1983, p. 56), "la 'efervescencia reformista' de la primera mitad del siglo XVII, la multiplicacion de los escritores politicos y de los arbitristas" que abogaban por el poder de las letras.

Como bien lo describe Chartier (2005, pp. 165-180), entre los siglos XVI y XVII hubo un primer momento de incremento del numero de letrados que corresponde al aumento de cargos por el crecimiento de las iglesias debido a la contrarreforma, asi como al aumento de las burocracias nacionales y coloniales. El letrado es representado como un individuo que logra "convertir en posicion profesional y social su titulo universitario" (p. 171).

El periodo de consolidacion de los privilegios de los letrados en el territorio hispanico del Siglo de Oro viene seguido de su rapido decaimiento. A lo largo del siglo XVII su condicion privilegiada cambia por la saturacion del mercado de empleos burocraticos, lo cual genera un desequilibrio entre titulos y puestos. Se va constituyendo, poco a poco y no de manera simultanea, una nueva representacion del letrado que esta asociada a la progresiva disminucion de inscripciones en las universidades, que se reduce a 5.000 anuales a principios del siglo XVIII.

Lo que Chartier considera como "constitucion de una poblacion intelectual frustrada en sus esperanzas sociales" es enunciada, en Castilla, a traves de la ficcion literaria, de la picaresca, donde proliferan las representaciones de letrados marginados y con sus aspiraciones rotas (2005, pp. 172, 173). Los libros Guzman de Alfarache de Mateo Aleman y El licenciado Vidriera de Cervantes son ejemplos de esta situacion. El licenciado Vidriera, por ejemplo, es un letrado, graduado en leyes en Salamanca, que enloquece. Durante su locura, que consiste en creerse de vidrio, el licenciado logra conseguir facilmente el sustento. Una vez curado, intenta obtener un cargo en la corte:

Yo soy graduado en Leyes por Salamanca, adonde estudie con pobreza y adonde lleve segundo en licencias: de do se puede inferir que mas la virtud que el favor me dio el grado que tengo. Aqui he venido a este gran mar de la corte para abogar y ganar la vida; pero si no me dejais, habre venido a bogar y granjear la muerte: por amor de Dios que no hagais que el seguirme sea perseguirme y que lo que alcance por loco, que es el sustento, lo pierda por cuerdo" (Cervantes, 1977, p. 328). A pesar de su discurso, el licenciado no consigue el cargo y debe irse a Flandes "donde la vida que habia comenzado a eternizar por las letras las acabo de eternizar por las armas (Cervantes, 1977, p. 329).

La Espana continental de los siglos XVI y XVII asiste, entonces, a un proceso de constitucion, consolidacion y decaimiento de un nuevo grupo social, el de los letrados, paralelo al proceso de establecimiento y consolidacion de los colegios mayores como estamentos en los que se encarna la institucionalizacion de la educacion superior auspiciada por la Corona. Este proceso, que se habia iniciado en el siglo XV con el establecimiento de algunos colegios mayores, presenta particularidades notables respecto de su constitucion y sus cuerpos de gobierno, y rapidas transformaciones que tienen un momento de cambio a mediados del siglo XVII, cuando comienza a hacerse visible la saturacion de los espacios sociales donde encontraban un nicho privilegiado.

2. El siglo XVII en la Nueva Granada

El siglo XVII es el siglo del afianzamiento del imperialismo espanol, es decir, de la consolidacion de las instituciones coloniales. Este proceso esta definido por algunos rasgos generales que encuentran matices y variaciones sobresalientes en los territorios coloniales. Inicialmente se presentaran algunos rasgos de las expresiones del campo cultural en la Nueva Granada y posteriormente se analizaran los elementos mas sobresalientes relacionados con las instituciones educativas.

2.1 Cultura, letras y letrados en la Nueva Granada

Uno de los elementos comunes mas importantes durante el proceso de consolidacion de las instituciones espanolas en la America espanola es que precisamente esta fue parte fundamental de la construccion del mito de la monarquia universal. Espana, al abrigo de la famosa frase de Carlos I, promueve su imagen de un imperio donde no se oculta el sol, lo que se apoya no solo en la amplitud geografica de sus dominios, sino tambien en el hecho de que sus campanas coloniales le habian provisto de una enorme riqueza que le permitia situarse en una posicion privilegiada en el ambito europeo.

Otro de los elementos comunes mas sobresalientes lo constituye el hecho de que la legitimacion de la pretension espanola de una monarquia universal se realizo gracias a la mision catequizadora y la predicacion de la palabra de Dios, pilares del dominio simbolico de las poblaciones nativas. La primacia de la religion no era un asunto menor para la Corona espanola, puesto que constituyo el eje central de la unificacion de los reinos de Espana a finales del siglo XV; desde la perspectiva de la Corona espanola, que habia unificado los reinos de Espana con Fernando de Aragon e Isabel la Catolica, el establecimiento de la religion catolica como unica aceptable en su territorio justifico inicialmente la expulsion de los moros y de los judios de Espana, lo que vino acompanado del establecimiento de la inquisicion espanola con el apoyo del Papa Sixto IV.

Un siglo despues, la vigencia de la campana religiosa se mantenia completamente en vigor, puesto que durante el siglo XVI se habia producido el surgimiento y consolidacion del protestantismo en varias regiones de Europa continental. Una vez mas, la religion constituyo uno de los elementos simbolicos de la salvaguarda del Imperio Espanol, y contribuyo asi a justificar la Guerra de los 80 anos contra los actuales Paises Bajos, iniciada a mediados del siglo XVI y concluida casi a la mitad del siglo XVII.

La evangelizacion se constituyo en la justificacion de las posesiones espanolas en el Nuevo Mundo bajo la figura del Patronato Real que otorgaba a la Corona espanola "el manejo y control de la actividad eclesiastica en los escenarios imperiales" (Diaz, 2006, p. 48-49) y que genero tensiones entre la Monarquia y el Papado, como se ha presentado en paginas anteriores.

En Espana, sin embargo, la posicion en torno a la legitimidad del dominio de las tierras americanas no constituye una corriente unica y homogenea en todos los ambitos sociales y culturales, y es particularmente en las universidades y los colegios mayores donde se desarrollan algunos debates importantes sobre este tema. La Universidad de Salamanca fue el escenario privilegiado de esas discusiones. Alli, por una parte, y en un primer momento, se cuestionaron "los derechos de legitimidad del imperio espanol para conquistar y someter a America y a los americanos" (Diaz, 2006, p. 50), posicion humanistica representada por Fray Bartolome de las Casas y F. de Vitoria a mediados del siglo XVI; por otra parte, se defendio la legitimidad de la Corona para conquistar y tomar posesion de los territorios, sus poblaciones y recursos, como fue el caso de Juan de Solorzano y Pereira, estudiante tambien de la Universidad de Salamanca, quien defendio la posicion de la Corona en la primera mitad del siglo XVII con el argumento de la salvacion y la redencion de la humanidad (Diaz, 2006, p. 47-78).

Las justificaciones religiosas a la conquista y dominio de America se basaron tambien en hacer concordar las profecias del Antiguo Testamento con el acontecimiento del Descubrimiento de America. En la segunda mitad del siglo XVI, Fray Luis de Leon, por ejemplo, fue uno de los maestros salmantinos que dedico parte de su obra a demostrar como el descubrimiento estaba ya anunciado por los profetas de la Biblia, y justifica asi la conquista y la evangelizacion de los nativos americanos (Leon, 1999). (11) Fray Luis de Leon (1999, p. 15) objeta la evangelizacion forzosa (mediante la utilizacion de la violencia) por parte de la Iglesia, pero defiende el deber de los principes a obligar a los infieles "a que cumplan por lo menos la ley natural y lo que dicta la razon, es decir, a que adoren a un solo Dios y se abstengan del robo, del adulterio y de los otros crimenes". Esta justificacion religiosa del dominio espanol ubico en el centro mismo del campo cultural a la Iglesia.

Ahora bien, el campo cultural hispanico en la America del siglo XVII no era homogeneo, y la Nueva Granada no constituia un centro determinante en el ambito de las colonias espanolas. La Nueva Granada, y en particular Santa Fe de Bogota, era un territorio de importancia media para el imperio, si se compara con la Nueva Espana o Lima donde, por ejemplo, la imprenta entro mucho antes de que lo hiciera en la Nueva Granada, hecho que estimulo la produccion de libros. En efecto, la imprenta llego en 1538 a la Nueva Espana y en 1584 a Lima, mientras que a la Nueva Granada solo llego en el siglo XVIII (1738), es decir, 200 anos despues. De acuerdo con Emilio Quevedo (citado en Uribe Angel, 2003, p. 9), en terminos de poblacion, su distribucion durante el periodo 1506 a 1640 fue de 36% de habitantes en Peru (70.128 en 1640), 33% en Mexico (64.284) y 9% en la Nueva Granada (17.532). Por otra parte, el acceso a Santafe era dificil por su posicion en el centro del territorio de la Nueva Granada, lejos de las costas y de los centros de produccion aurifera. En consecuencia, solo fue sede de la Audiencia, y el Virreinato solo vino a establecerse a principios del siglo XVIII, en 1717 (Uribe Angel, 2003, p. 9). En efecto, se calcula que la poblacion de Santa Fe de Bogota hacia mediados del siglo XVII era de 10.000 indigenas y 3.000 espanoles y criollos. Estos ultimos, habiendo disminuido el oro que se recogia entre los indios, se dedicaban al comercio, la manufactura, la ganaderia, la agricultura y otros oficios que incluyen, por supuesto, la burocracia y oficios letrados de diversa indole: maestros particulares, seminaristas, religiosos, escritores, cronistas y pintores.

La introduccion temprana de la imprenta en Lima y Mexico esta asociada al gran numero (mucho mayor que en otros territorios americanos) de pobladores indigenas que precisaban ser catequizados. La impresion de catecismos en lenguas indigenas fue uno de los mayores estimulos a la imprenta, y la existencia de imprentas en operacion facilito tambien la publicacion de variados textos en estas provincias espanolas. En la Nueva Granada, por el contrario, gran parte de la produccion intelectual quedo inedita o se perdio debido a la dificultad de publicar las obras por la falta de una imprenta (Cristina, 1989, p. 262).

Ahora bien, el impulso a las letras durante el reinado de Felipe II tambien tuvo su eco en las tierras conquistadas. En la Real Orden de 1572 se ordena nombrar maestros de primeras letras, y en la ley I del libro I, titulo XXII, se promueve la creacion de universidades y el otorgamiento de "las libertades y franquicias de que gozan en estos Reinos los que se graduan en la Universidad y estudios de Salamanca, asi en el no pechar (12) como en todo lo demas [...]" (citado en Nieto, 1955, p. 84-85), para quienes se graduaban en las universidades de Lima y de Mexico. Pero la educacion, de acuerdo con Felipe II, debia estar "al servicio de Dios y mio" para que en las Indias hubiera hombres doctos con miras a "a predicacion del evangelio y administracion de los sacramentos" (citado en Silva 2004, p. 25).

Las citas del parrafo anterior brindan un espacio de analisis importante. Lo primero que debe anotarse es que la disposicion en torno al establecimiento de las universidades ocurrio a menos de un siglo de haberse establecido los colegios mayores mas notables de la Espana continental. Si bien es verdad que la disposicion real no constituyo el inicio de las instituciones educativas en las colonias americanas, si constituyo el reconocimiento de la educacion como medio de ascenso social en las colonias.

Un segundo elemento para resaltar lo constituye la expresa intencion de la Corona de establecer las instituciones educativas como medio de soporte de su primacia simbolica. En efecto, el objetivo expreso del proceso de institucionalizacion de la educacion impulsado por Felipe II pretendio dotar a las Indias de hombres doctos en asuntos religiosos, pero de un modo tal que esa condicion se realizara "al servicio de Dios y mio"; la Corona reconocio entonces la distancia que le separaba del estamento religioso, pero al mismo tiempo hizo expresa la necesidad de que la institucionalidad se encontrara a su servicio.

El tercer elemento que vale la pena resaltar lo constituye el hecho de que, desde esta disposicion, se estaba proponiendo el ambito de privilegios para los estudiantes que constituirian el grupo de letrados de las colonias. Al igual que en la Espana continental, la orden real establecio una franquicia para quienes cursaran los estudios en las universidades de las Indias, de manera que estarian exentos de impuestos, pero tambien establecio los demas beneficios y prerrogativas. Con ello, se estaba instituyendo un incentivo a favor de la constitucion de una comunidad de letrados en la Espana colonial americana que se expreso en los procesos generados en el siguiente siglo.

Debe mencionarse que el fenomeno de los letrados tambien habia alcanzado a America bajo la forma de cargos que vinieron a incrementar la oferta de empleos durante el siglo XVI:

Corregidores, oidores, alcaldes del crimen o procuradores de las audiencias, a fortiori consejeros de cualquiera de los grandes consejos, no eran venales, no podian comprarse, ni dimitir [...] Un jurista que se convertia en oidor recibia su primer destino en Canarias, en Italia o en una audiencia americana y su promocion en el escalafon pasaba por Sevilla o Granada, por ultimo Valladolid, trampolin eventual para mas altos destinos (Bennassar, 1 983, pp. 46, 47).

Estos "letrados", en el sentido de juristas, eran basicamente una pequena comunidad de funcionarios espanoles. La mayoria de "hombres de letras" en la Nueva Granada, sin embargo, eran miembros de las comunidades religiosas que tenian por oficio primordial las actividades de evangelizacion de la poblacion indigena.

No obstante, no se puede restringir el dominio de las letras a los religiosos, ni considerar que las letras estaban limitadas a los temas religiosos. Algunos laicos, hijos de espanoles, habian estudiado en la peninsula y se dedicaron a escribir, como es el caso de Juan Rodriguez Freyle, nacido en Santa Fe de Bogota en 1566 y lector de autores clasicos como lo demuestra su frecuente alusion a los heroes y filosofos griegos y latinos en su cronica de Santa Fe de Bogota conocida como El Carnero. Los estudios indican que El Carnero fue escrito entre 1636 y 1638, y publicado por primera vez en 1859. El libro tiene como objeto presentar algunos de los hechos de la historia de Santa Fe de Bogota durante un siglo, desde su fundacion en 1538 hasta 1638 (Murillo, 1994).

Ahora bien, a pesar de que no se contaba con imprentas y de lo pequeno de la sociedad, existe un fundamento para sostener que en la Nueva Granada circulaban toda clase de libros. En primer lugar, se sabe que circulaban los de caracter literario, entre otras razones, por los 103 ejemplares de la primera edicion de El Quijote que llegaron a Cartagena en 1605, mismo ano de su publicacion (Cristina, 1989, p. 261 & Leonard, 1996, p. 223), y por ejemplares de Lope de Vega, Gongora, Tirso de Molina, Quevedo, entre otros, que pueden encontrarse en los catalogos de las bibliotecas neogranadinas de la epoca y en las listas de embarque. (13)

Ademas de los libros de caracter literario, puede afirmarse que existia algun nivel de circulacion de los libros prohibidos, como es el caso de un ejemplar del Oratio de laudibus astrologiae, de Bartholomeus Vespucius, perteneciente a Fray Cristobal de Torres. El caso de este ejemplar es importante por varias razones: La primera, evidentemente, porque constituye una prueba de que existian mecanismos de circulacion de los libros prohibidos en America desde por lo menos inicios del siglo XVII. La segunda razon que hace interesante este hallazgo es el hecho de que el libro fue encontrado precisamente en la biblioteca de un representante de la Iglesia, aun teniendo en cuenta que el Indice de libros prohibidos de 1559 puso fin a las dispensas de que gozaban los teologos para leer este tipo de libros. Su posesion, transmision o mera lectura era castigada incluso con la muerte (Lafaye, 2002, p. 48). Erasmo, autor tambien prohibido, era comun en las bibliotecas de la epoca, como el ejemplar de Opus de conscribendis epistolis, Parabolarum sive similium liber ab autore recognitus, (14) en la biblioteca de Fray Cristobal de Torres.

En segundo lugar, como se menciono antes, las frecuentes citaciones a autores, generos y materias de muy diversa indole en las cronicas y ficciones de autores neogranadinos de los siglos XVI y XVII demuestra la variedad de libros que circulaban y de lecturas que se realizaban. Rivas Sacconi muestra como desde los versos de Juan de Castellanos, pasando por historiadores y cronistas como Fray Pedro Simon y Juan Rodriguez Freyle, por juristas como Gabriel Alvarez de Velasco y por el poeta Hernando Dominguez Camargo, y muchos otros autores, las citas de Virgilio, Horacio, Ovidio, Seneca, Ciceron, Plinio, Tacito, Livio, Quintiliano, entre otros, indicaban una cultura clasica afianzada (Rivas Sacconi, 1977, pp. 212, 213).

Una tercera fuente de evidencias en torno a la circulacion de los libros en la Nueva Granada lo constituyen las bibliotecas de la epoca. Ya desde el siglo XVI se tiene noticia de algunas bibliotecas en la Nueva Granada, incluyendo la de Jimenez de Quesada, que fue donada al convento de Santo Domingo de Santa Fe de Bogota, y tambien la de Juan de Castellanos. Estos dos casos ilustran el hecho de que, a pesar de la distancia geografica, al menos una parte de los criollos y de los espanoles de la Nueva Granada tuvieron un acceso mas o menos importante a los libros y saberes que circulaban en la peninsula, desde los tiempos de la conquista, con los limites derivados de las circunstancias particulares de las nuevas tierras. Asi lo establece Rivas Sacconi (1977, pp. 1-40) en su capitulo sobre los conquistadores humanistas, donde se detiene en la figura de Gonzalo Jimenez de Quesada, a quien cataloga de humanista en razon de la universalidad de sus conocimientos. Habiendo estudiado la gramatica latina, se licencio en derecho; escribio varios comentarios, como la refutacion a la Historia de Paulo Jovio, donde se pone de manifiesto su erudicion clasica, asi como en sus famosos discursos militares (Rivas Sacconi, 1977, p. 9). Con respecto a las bibliotecas, agrega Rivas Sacconi (1977):
   Las colecciones de los clasicos romanos ocupaban sitio de honor en
   toda biblioteca: Ciceron en primera fila, lo cual no debe
   sorprender; en segunda, Virgilio, Ovidio, Horacio, Seneca; despues
   Lucano, Plinio, Tacito, Livio, Quintiliano, Juvenal, Marcial,
   Plauto, Terencio, hasta los menores; y por ultimo los modernos:
   Petrarca, Poliziano, Pontano, Sannazaro, Fracastorio, Jovio,
   Lipsio, Aliciato, Erasmo [...] (p. 82).


Esta enumeracion, como lo anota Rivas Sacconi, se obtuvo a partir de la coleccion de libros latinos de la Biblioteca Nacional, asi como del Catalogo de la Biblioteca del Colegio Mayor de Nuestra Senora del Rosario (1925). Ademas, agrega Rivas Sacconi, esta enumeracion coincide con las listas de libros que se embarcaban con destino a America, publicadas por Torre Revello (1940, pp. 225-230). Coincide tambien con varios de los catalogos que se analizaran posteriormente, como el de la biblioteca del canonigo Fernando de Castro y Vargas (Hernandez de Alba & Martinez, 1960; Silva, 2002, pp. 220-227).

De igual manera, varios autores atribuyen la educacion de Don Juan de Castellanos, sevillano nacido en 1522 que habia llegado a America con "los rudimentos de latinidad y artes", no a la escuela, sino a los libros que traian de Espana (Rivas Sacconi, 1977, p. 13).15 En efecto, Castellanos estudio gramatica, poesia y oratoria en una Escuela de Estudios Generales de Sevilla, y a pesar de su corta edad fue designado como repetidor de gramatica de los clasicos y de humanidades en Sevilla, pero viajo a tierras americanas en 1539, con 17 anos, en calidad de soldado y buscador de perlas (Castellanos, 1997, p. XII). Sus "rudimentos de latinidad y artes" al momento de la publicacion de su obra son descritos del siguiente modo por Agustin de Zarate, el censor de la primera edicion de las Elegias de Varones Ilustres de Indias:

Pero Castellanos [...] despues de haber descrito esta historia en prosa, la torno a reducirla a coplas, y no de las redondillas que comunmente se han usado en nuestra nacion, sino en estilo italiano, que llaman octava rima [...] Y cuando trata en materia de astrologia, en las alturas de la linea y puntos del norte, y sol y estrellas, se muestra ejercitado astrologo, y en las medidas de la tierra muy cursado cosmografo y geografo, y cursado marinero en lo que toca a la navegacion, que es lo que principalmente le ayudo; finalmente, que ninguna cosa de la matematica le falta (Castellanos, 1997, pp. 6, 7).

Estaban tambien las bibliotecas de conventos y seminarios, y las privadas, como las de Dominguez Camargo o la del oidor Gabriel Alvarez de Velasco (Rivas Sacconi, 1977, pp. 261, 262). Buen ejemplo de lo anterior es el catalogo de la biblioteca de 1060 volumenes del canonigo Don Fernando de Castro y Vargas, publicado por Guillermo Hernandez de Alba y comentado por Rafael Martinez Briceno, en el cual se muestra una gran variedad de temas que van desde los clasicos hasta la literatura contemporanea (Lope de Vega, Gongora, Quevedo, Tirso de Molina, Cervantes, entre otros) (Hernandez de Alba y Martinez, 1960). El canonigo neogranadino Don Fernando de Castro y Vargas estudio Teologia en el Colegio de la Compania de Jesus y fue nombrado cura rector de la Catedral en 1648 siendo Arzobispo Fray Cristobal de Torres. Fue luego promovido a racionero y luego a canonigo en reemplazo de otro letrado neogranadino, Lucas Fernandez de Piedrahita. Su biblioteca incluye un amplio espectro de temas que van desde las letras clasicas, griegas y romanas, hasta las producciones literarias de sus contemporaneos, como ya se menciono. De igual manera, se encuentran varios textos manuscritos (54 segun el inventario notarial) del curso de artes como gramaticas latinas, vocabularios, retoricas, etc., asi como de teologia, relacionados con "materias que oyo el dicho senor doctor" (Hernandez de Alba & Martinez, 1960, p. 8).

Asimismo, la biblioteca de Fray Cristobal de Torres, Arzobispo de Santafe y amigo de Don Fernando de Castro y Vargas, incluye libros de Derecho, Teologia, Medicina, Astronomia, Historia, Filosofia y Politica, muchos de los cuales eran novedades bibliograficas, como De Indiarum Iure, tomus alter, sive de justa Indiarum Occidentalium gubernatione, de Juan de Solorzano y Pereira (1639), que pasaron a formar parte del acervo de la biblioteca del Colegio Mayor de Nuestra Senora del Rosario, donde los estudiantes podian hacer uso de ella.

Los ejemplos anteriores permiten proponer que el fenomeno de los letrados en America no es una novedad del siglo XVII. Por el contrario, puede sostenerse la presencia de letrados en America desde mediados del siglo XVI, venidos durante el periodo de la conquista del territorio en calidad de soldados o conquistadores--como en el caso de Jimenez de Quesada--, o como soldados y representantes de la Iglesia--caso ilustrado por don Juan de Castellanos, quien a la sazon fue canonigo de la Iglesia de Cartagena tras renunciar a las armas en 1554--(Castellanos, 1997, p. XIII). En el siglo XVII los letrados en America no son solo los venidos de Espana continental, como en el caso de Fray Cristobal de Torres, sino que tambien existen casos de letrados criollos que entraron a ocupar cargos eclesiasticos importantes, como es el caso de don Fernando de Castro y Vargas, neogranadino que habia estudiado en el "Colegio de la Compania" en Santa Fe de Bogota.

Por otra parte, por lo menos desde la primera mitad del siglo XVII es posible suponer la existencia de una pequena comunidad neogranadina de lectores activos que contaban no solo con los libros propios de la educacion eclesiastica, sino tambien con materiales de la literatura y la filosofia de la epoca, incluyendo dentro de estos materiales algunas de las novedades literarias de la peninsula y algunos de los libros prohibidos por la censura, como lo ilustra el caso del ejemplar del Oratio de laudibus astrologiae, de Bartholomeus Vespucius. Si bien no existen registros historicos de estas comunidades, es posible suponer que el intercambio entre don Fernando de Castro y Vargas y Fray Cristobal de Torres, contemporaneos y ligados a los trabajos de la Catedral en Santa Fe, no se limitaba solo a los deberes relativos a su profesion, sino que su contacto en la por entonces pequena provincia de la Nueva Granada tuvo como lazos adicionales el intercambio de los libros de sus respectivas bibliotecas, e igualmente las conversaciones alrededor de algunas de las obras con las que contaban. Este intercambio no esta documentado y no se han registrado huellas que lo prueben, pero es posible suponerlo en razon del inevitable contacto entre estos dos personajes y aun entre otros que, como Lucas Fernandez de Piedrahita, habitaban tres de las cerca de 600 casas que componian el espacio de habitacion regular de los espanoles y criollos de comienzos del siglo XVII en Santa Fe de Bogota.

Las instituciones educativas en la Nueva Granada

El siglo XVII constituye el momento en el que se realizo el establecimiento de varias de las instituciones educativas mas importantes durante el periodo colonial en la Nueva Granada. Como senala Renan Silva (2004, pp. 9 y 24), la proliferacion de centros de educacion superior en el siglo XVII esta asociada a dos elementos principales: de una parte, a la crisis de la encomienda y la consiguiente poblacion de espanoles pobres y desocupados; de otra parte, a las necesidades de evangelizacion de la poblacion indigena ya mencionadas.

No se puede, sin embargo, perder de vista el hecho de que el estudio era visto tambien en America como una forma de lograr el ascenso social y el reconocimiento. No obstante, los cargos en la administracion publica estaban en manos de letrados nombrados en Espana, lo que conduciria en el siglo XVIII--ya con un buen numero de graduados en las universidades americanas--al enfrentamiento entre espanoles criollos y peninsulares.

A diferencia de la situacion en Espana peninsular, donde se han mencionado ya algunas de las formas de secularizacion de la educacion que comenzaron a generarse desde la segunda mitad del siglo XVI bajo la influencia de la Corona, durante la primera mitad del siglo XVII la educacion superior en la Nueva Granada estuvo practicamente en manos de las comunidades religiosas bajo la forma de colegios-seminarios, cuyos estudiantes fueron basicamente religiosos. Asi, de los colegios-seminarios de dominicos, franciscanos y jesuitas, el primero fue el del convento de la Orden de Santo Domingo, que comenzo como escuela de primeras letras para los hijos de los conquistadores en 1563.

La posicion de los profesores y estudiantes de la universidad que conformaron junto con los funcionarios de la Corona y los miembros de la Iglesia la elite letrada era francamente dominante con respecto al resto de la poblacion, toda vez que pertenecian a la pequena porcion de la elite criolla con acceso a la educacion. Al respecto, afirma Renan Silva (2002) refiriendose a las universidades o colegios mayores, que cumplian las funciones de universidad en Santafe de Bogota:
   [...] la capacidad de intervencion en la vida social de tales
   universidades fue grande, y las ordenes religiosas que las
   controlaban o intervenian en su funcionamiento, sus claustros de
   doctores y los grupos regionales y familiares que monopolizaban las
   becas de estudio y los correspondientes titulos, actuaban en las
   pugnas y rivalidades locales a traves de tales instituciones,
   presionando sobre decisiones mayores y menores, y obteniendo para
   si y para sus favoritos toda clase de servicios y privilegios,
   segun el esquema de relaciones politicas que predominaba en tal
   sociedad (p. 34).


La lengua de instruccion era el latin y muchas veces se equiparaba el ser latino con el ser instruido o letrado. Asi por ejemplo, dice Bernal Diaz del Castillo (citado por Rivas Sacconi, 1977) refiriendose a Hernan Cortes:
   Era latino, e oi decir que era bachiller de leyes, y cuando hablaba
   con letrado o hombres latinos, respondia a lo que le decian en
   latin". El latin era "la lengua de la filosofia y la ciencia, y de
   la teologia y la diplomacia pontificia, era la piedra de toque del
   lector culto. Leian latin los teologos, filosofos ..., maestros
   universitarios, que en parte se confundian con los anteriores, y
   estudiantes, que en su mayoria tambien pertenecian a la Iglesia (p.
   9).


De igual manera, leian latin los juristas, que debian conocer el derecho canonico escrito enteramente en esa lengua, y el derecho civil, tambien escrito parcialmente en latin.

Cabe subrayar que muchos de los escritos producidos en la Nueva Granada se hicieron en castellano, incluyendo aquellos relacionados con temas religiosos, como los libros de Fray Cristobal de Torres, (16) las cronicas de Rodriguez Freyle y Lucas Fernandez de Piedrahita, o los poemas de Hernando Dominguez Camargo. Por otra parte, un porcentaje elevado de los escritores neogranadinos fueron hombres de Iglesia. Segun Maria Teresa Cristina (1989, p. 263) "[...] mas del noventa por ciento de los escritores hasta hoy conocidos de obras literarias, historicas, religiosas, edificantes, didacticas, filologicas, etc., fueron eclesiasticos".

Se debe tener en cuenta que el numero de jovenes espanoles y criollos que tomaban los habitos en la Nueva Granada aumento durante el siglo XVII, de la misma manera que en la peninsula, aunque por razones distintas. La vida urbana era un privilegio otorgado por la Corona a los espanoles, mientras que los indios debian ser "reducidos" en poblaciones especiales donde se les podia adoctrinar, controlar, censar y facilitar su proceso de asimilacion. Estos indigenas constituian la mano de obra fundamental para los terratenientes. A mediados del siglo XVII, sin embargo, la poblacion indigena disminuyo por los abusos de los encomenderos y un fuerte proceso de mestizaje que desemboco en la crisis de la encomienda y en el aumento de poblacion blanca desocupada que busco unirse a la Iglesia o a la burocracia. Los trabajos privilegiados para los hijos de espanoles y que gozaban de mayor prestigio por no ser labor manual eran los de jurista y religioso. La educacion en seminarios y universidades viene a servir de tabla de salvacion para ese nuevo sector de espanoles pobres, segundones o hijos de encomenderos arruinados.

3. A manera de conclusion

La Espana de los siglos XVI y XVII constituye un escenario de florecimiento y decadencia de los letrados. En un primer momento, y bajo la directriz de la Corona, los letrados entran a conformar un grupo diferenciado de actores que tiene acceso a posiciones sociales antes vedadas al "Estado llano", lo que prefigura una ruptura en el estado testamentario propio del imperio espanol de comienzos del siglo XVI. La naturaleza inicialmente plebeya de los letrados y su acceso tanto a las cortes, como a los espacios de administracion de justicia, hace que por momentos su condicion de inferioridad frente a la nobleza y la iglesia se vea alterada y claramente exaltada. De alli que se produzcan dos efectos importantes: de una parte, el aumento en la demanda de educacion como mecanismo de ascenso social; de otra parte, el movimiento paralelo de la nobleza y los sectores mas acomodados de la sociedad hacia las "letras", en un claro impulso por evitar su propia desgracia ante el Rey y por copar los espacios que habian sido llenados por personas inferiores.

A finales del siglo XVI y comienzos del XVII el escenario cambio. Los letrados, asimilados casi totalmente a juristas, constituyeron un grupo social diferenciado que copo los espacios existentes para el ascenso social y que comenzo a sentir el peso de un conocimiento que no produjo el cambio que le habia sido prometido. A esto se suma que la nobleza habia aprendido la leccion, y al menos una parte habia acumulado dos privilegios: ser noble y ser letrado hizo que la Corona mediase en su favor, y asi se disminuyo aun mas el espacio de insercion privilegiada de las letras en la sociedad espanola.

Durante este periodo no se interrumpio el poder de la Iglesia. En efecto, la Iglesia Catolica continuo teniendo el monopolio simbolico del Imperio, y constituyo el marco de la reciente unidad, tanto en ultramar como en la emergente nacion espanola. Sin embargo, la expansion del conocimiento del latin como producto de la escolarizacion y la profusion de escritos en lengua espanola que versaban no solo sobre asuntos profanos, sino tambien sobre ciencias y filosofia--en el amplio sentido de estas palabras en el siglo XVII--hicieron que se ampliara de manera sustantiva la comunidad de lectores y doctos, y se abrio el espacio para la generacion de nuevas versiones de la fe, del Estado y de la vida.

America no es ajena a esta dinamica. En primer lugar, debe mencionarse que la tradicional tesis acerca del aislamiento cultural es ampliamente discutible, no solo en los grandes centros sociales de la epoca (Lima y la Nueva Espana), sino tambien en la Nueva Granada. Como argumentos en contra de esta tesis puede plantearse inicialmente que en la Nueva Granada se produjo una importante circulacion de libros y saberes, los cuales fueron asimilados por quienes vinieron a America durante el periodo de la colonia y por los nacidos en este territorio. Un segundo argumento en contra de la tesis que defiende el oscurantismo de la Nueva Granada hasta el siglo XVIII tiene que ver con que, a diferencia de lo corrientemente planteado, el conocimiento no estaba en manos de la Iglesia exclusivamente. En efecto, los letrados conformaron un grupo heterogeneo, tanto en los reinos de la peninsula Iberica, como en America, y a raiz de las disposiciones de la Corona ocupaban, tambien en la Nueva Granada, importantes espacios de poder. Mas aun, podria decirse que en el caso de America la situacion de los letrados era todavia mejor que en Espana, puesto que no tenian que competir con la nobleza, de manera que constituian un segundo poder que tenia un amplio espacio de competencia con la Iglesia.

Podria plantearse cierto retraso en el flujo del conocimiento y de las letras, pero esta tesis encuentra tambien limitaciones cuando se examina el hecho de que, por ejemplo, a Cartagena llegaron ejemplares de El Quijote el mismo ano de su publicacion, o cuando se examina la figura de Dominguez Camargo, un poeta barroco nacido en Santa Fe de Bogota en 1606 que, sin viajar a Espana durante toda su vida, escribio durante la primera mitad del siglo XVII una obra que expresa y refleja un profundo conocimiento de la corriente gongorina mas clasica, en boga en Espana durante el mismo periodo.

Articulo recibido: 2 de abril de 2013

Articulo aprobado: 22 de mayo de 2013

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(1) Silva prefiere usar este termino para referirse a las instituciones coloniales de educacion superior, cuya naturaleza y caracteristicas difieren de las de la universidad moderna.

(2) Ver los articulos "Etapas de la filosofia en la historia de Colombia", "El conflicto entre la conciencia religiosa y la ciencia moderna: Mutis y Caldas", "Tres etapas de la historia intelectual de Colombia" y otros que se inscriben dentro de lo que el propio autor denomina "historia social de las ideas".

(3) Es importante senalar que la interpretacion de la Ilustracion de Vergara y Vergara, segun la cual las ideas ilustradas fueron el motor de la independencia, fue "la interpretacion dominante en Colombia sobre el proceso" (ver Silva, 2002, p. 19).

(4) Como el libro de Vergara y Vergara, el texto de Rivas Sacconi es uno de los antecedentes mas importantes de la historia de las ideas en Colombia. Se puede decir que de este texto se han nutrido casi todos los trabajos posteriores dedicados a la historia de la cultura en Colombia.

(5) Ver Silva (2004, p. 51), en relacion con la biblioteca del canonigo Fernando de Castro y Vargas.

(6) Un arbitrista era un letrado que se dedicaba a elaborar proyectos de reformas. Desafios, Bogota (Colombia), (25-1): 205-243, semestre I de 2013

(7) Este Colegio del Arzobispo seria el que serviria de modelo, en 1653, para la fundacion del Colegio Mayor de Nuestra Senora del Rosario en Santafe de Bogota.

(8) "Tercer estado" se refiere a la poblacion carente de los privilegios de la nobleza y de la Iglesia, como por ejemplo el privilegio de exencion de impuestos. En Castilla estos recibian el nombre de "pecheros".

(9) Este requisito buscaba garantizar que todos los estudiantes fueran descendientes de cristianos viejos.

(10) Ver el texto Dialogo de la diferencia del hablar al escribir (1565), de Pedro de Navarra, citado por Bouza, 1992, p. 30. De acuerdo con Bouza, el movimiento de alfabetizacion generalizado solo se produciria en Europa con la industrializacion de los siglos XVIII y XIX.

(11) En estos escritos, el autor comenta el libro de Job, el Cantar de los Cantares y el libro de Abdias, y encuentra alli referencias al descubrimiento.

(12) Pechar: pagar tributos. Se establece la continuidad de la exencion tributaria para los letrados en la America espanola.

(13) Sobre el comercio del libro ver Leonard, 1996; Silva, 2002; Torre Revello, 1940.

(14) Erasmus, Roterodamus, Opus de conscribendis epistolis, Parabolarum siv esimilium liber ab autore recognitus, Basileae, imp. Jo. Frob. (Johann Froben), 1522, vol.1, pp. 409 y 200, 20 x 15. Ed. ab autore recognita.

(15) Aqui, Rivas Sacconi cita a Miguel Antonio Caro y a Caracciolo Parra, quienes defienden la idea de que Castellanos adquirio gran parte de sus conocimientos a traves de las lecturas y el contacto con letrados.

(16) Entre otros, se pueden citar Torres, Fray Cristobal de, Lengua eucharistica del hombre bueno, Madrid, imp. Pablo de Val, 1665, vol. 1. (Ed. sacada a la luz por Fray Cristobal de Araque). Torres, Fray Cristobal de, Cuna Mystica, pequenez de las glorias del Santisimo Rosario, Madrid, manuscrito (ver anexo 2).

MARIA DEL ROSARIO GARCIA **

* Este articulo es resultado de la investigacion doctoral titulada "Fray Cristobal de Torres: Un lector del siglo XVII', realizada dentro del grupo de investigacion de Educacion y Cultura Politica del doctorado interinstitucional de Educacion, de la Universidad Pedagogica Nacional.

** Sociologa y magister en Analisis de problemas politicos, economicos e internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Profesora de la Universidad del Rosario, Bogota, Colombia. Correo electronico: mariad.garcia@urosario.edu.co
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Author:del Rosario Garcia, Maria
Publication:Revista Desafios
Date:Jan 1, 2013
Words:14916
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