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El bivio humano y la discreta eleccion de don Quijote en sus primeras salidas.

AL LECTOR MEDIANAMENTE CULTO de Don Ouijote el adjetivo ingenioso del titulo debio ponerle sobre aviso de que el hidalgo manchego podia tener mas de ello que de juicioso y discreto. La lectura del prologo y de los preliminares no dejaria de confundirle respecto al par ingenium-iudicium y a cuanto se referia a los conceptos tradicionales de discrecion y prudencia, aunque estos ya anduvieran nmy lexicalizados. (1) Pero su mayor grado de admiracion le vendria, tal vez, con la primera frase del capitulo primero, donde se habla ya del "famoso y valiente hidalgo don Quijote de la Mancha," del que presumiblemente no habia oido hablar jamas. Al poco, la frase: "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme," aparte de dejarle perplejo, le mostraria, con claridad meridiana, quien tenia las riendas del relato, o lo que es lo mismo, a quien correspondia en realidad la discrecion de la obra, toda vez que se ocultaba lo que de suyo era imprescindible en buena retorica. Esa primera ruptura con un lugar comun, y nunca mejor dicho, conformara luego una larguisima cadena que sera capital en la invencion cervantina. Vale decir, la de no atenerse a los lugares conmnes para correr por cuenta propia, manejandolos a su antojo y dentro de un parametro que todo lo disloca, como es el de la locura del protagonista. (2) Sin entrar en otras cuestiones, nuestro proposito en este trabajo es el de analizar el juego de la discrecion y de la prudencia en las dos primeras salidas de don Quijote, a sabiendas de que es asunto de mayor alcance ya que afecta a toda la obra. (3)

Al margen del detalle de los habitos, familia y costumbres reflejados en el espejo de la vida de don Quijote, Cervantes entra enseguida en la "aficion y gusto" del hidalgo por los libros de caballeria. Esa primera prueba de discrecion quijotesca es definitiva y destaca el primer bivio humano del personaje, pues, puesto a elegir, se nos dice que "olvido casi de todo punto el ejercicio de la caza y aun la administracion de su hacienda" (I, 1; 39) para darse a leer tales libros. Lo cual, si bien se mira, sera definitivo, pues esa decision marcara enteramente el resto de su vida y nos mostrara la irreversibilidad del camino escogido. Toda eleccion desencadena una serie de efectos logicos que se suceden, y en este caso, la venta de muchas fanegas de tierra mermara, por un lado, su hacienda y engrosara, por otro, la alacena de su biblioteca. (4) A su vez, la entrega a la lectura implicara una nueva seleccion, en este caso libresca, pues aunque compra cuantos libros puede, es evidente que don Quijote los selecciona segun su propio criterio, aunque las "razones" aplicadas a la compra de los libros produzcan en "el pobre caballero" (I, 1; 40) el efecto contrario, pues de resultas de todo ello, pierde el juicio y se deja dominar por la imaginativa.

A partir de ahi la obra cervantina determinara un total y absoluto vuelco sobre la tradicion asignada al perfil del discreto, pues este, juicioso por etimologia y tradicion, va a casar dificilmente, en su acepcion usual, con don Quijote. Pero Cervantes, a quien le obsesionaba la invencion, sabia muy bien que esta residia en el ingenio, con lo que, al crear la especie de un hidalgo ingenioso pero que tenia perturbado el juicio, trastocaba los terminos habituales de la filosofia moral, por no hablar de los del comportamiento. Ello afectaba ademas a la prudencia, pues esta, junto a la discrecion, era atributo del juicio. El singular modo de pensar y actuar de don Quijote hara que se libre una batalla constante entre ingenio y juicio, lo que desbaratara el arquetipo de las virtudes, tanto teologales como cardinales, y de cuanto ello afecte a los pensamientos, palabras y acciones del protagonista. No olvidemos ademas que el juego entre ingenio y juicio afectaba tambien al lenguaje y a la propia creacion literaria, como habia confirmado hacia tiempo la Carta a la Duquesa de Soma de Juan Boscan o el 'Dialogo de la lengua de Juan de Valdes, por citar dos textos bien conocidos. (5) De ahi que el juego dislocado de una discrecion sin juicio aparente se proyecte en todos los planos del Ouijote, incluido, claro esta, el relativo a las cuestiones de la lengua, con consecuencias insospechadas, a parte de que el protagonista desobedecia, aparentemente al menos, los principios basicos de la prudencia, como "habito de hazer con verdadera razon" segun decia Lopez Pinciano, siguiendo a los clasicos. (6)

Si la discrecion es hermana del buen consejo, ademas de ser atributo de la prudencia, esa regla parecen cumplirla, en principio, el cura del lugar y maese Nicolas, aunque el solo enunciado de un graduado por Siguenza y un barbero restasen credibilidad a un apoyo juicioso en la materia, como mas adelante ocurrira con los consejos del ventero a don Quijote. La perdida de juicio y el exceso de fantasia, diagnosticados desde el principio en el hidalgo manchego, barruntan el perfil de un individuo en el que cualquier asomo de autentica discrecion deberia logicamente brillar por su ausencia. Las pruebas de ensonacion o la mezcla de heroes historicos y ficticios en su mente asi parecen corroborarlo, aunque lo mas sobresaliente sea la capacidad que enseguida muestra don Quijote de tener ante los ojos lo que lee, cosa que ocurre cuando ve salir de su castillo y robar a Reinaldos de Montalban como si lo tuviera todo delante (I, 1; 43).

Un juicio rematado, que provocaria la decision de convertirse en caballero andante, derivara en esa discrecion imposible a la que el personaje parece estar abocado desde el principio. Pero Cervantes indica muy pronto que su pensamiento fue singularisimo y nunca visto, anunciando asi esa mezcla extrana de ingenio y juicio o de ingenio y discrecion que van a ser, sin duda, las marcas que impriman no solo lo excepcional del personaje, sino de la obra en cuestion. Pues curiosamente el juicio no desaparece totalmente ni tampoco los constantes amagos de discrecion o de prudencia, toda vez que se apliquen al "mas extrano pensamiento" que jamas dio loco en el mundo" (I, 1; 43), como era el de hacerse caballero andante. Es curioso que la eleccion, en este caso, no aparezca como un acto de voluntad, sino como producto de un juicio trastocado, pues luego todo su empeno lo pondra en llevar a cabo semejante pensamiento, y eso, en principio, casaba a la perfeccion con cuanto la prudencia implicaba como aplicacion practica (7) Por otro lado, la eleccion era considerada como un acto propio del libre albedrio, con todo lo que ello conllevara en la obra en relacion con el ejercicio de la libertad. (8)

Si la prudencia siempre persigue un fin bueno, es evidente que don Quijote usa de ella, o asi se lo parecio a el, pues creyo que hacerse caballero andante no solo iba en aumento de su honra, sino en el del servicio de la republica. (9) El bien individual y social quedaban asi, en principio, garantizados, y mas cuando amplio el elenco de los fines perseguidos, extendiendolos al logro de nombre y fama. La reiteracion del adjetivo "pobre," aplicado al hidalgo en los inicios, rebaja ante el lector esos amagos de grandeza, aparte de remover la retorica de los afectos, provocando asi nuestra simpatia, y mas al tratarse de un ser para quien esos pensamientos son "agradables" y hasta le producen un "estrano gusto" (I, 1; 44). Con ello se muestra algo evidente como es el alcance de la felicidad inmediata que para don Quijote supone no solo pensar en tales proyectos, sino en tratar de llevarlos cuanto antes a la practica, cuestion fundamental, como decimos, en el modelo clasico de la ejecucion prudente. (10) Por otro lado, el hecho de que don Quijote se diese a la lectura obliga tambien a considerar la obra cervantina como un capitulo particular de la dignidad del hombre alcanzada por las humanidades, gracias a las cuales se pueden remontar las miserias. Ello no solo le permite establecer un dialogo permanente con el pasado literario caballeresco, sino de hacerlo vivo segun su criterio. (11)

El seguimiento de los modelos y el proposito de llevarlos a buen termino anuncian el triple juego temporal de pasado, presente y futuro, inherente a la prudencia, que tanta importancia va a tener en toda la obra, pero esta no va a rodar curiosamente por los caminos tradicionales, al provenir de una mente que ha perdido el juicio y, por tanto, tiene desplazado de ese territorio el ejercicio de la voluntad. El antagonismo que en don Quijote ofrecen juicio y prudencia y juicio y discrecion, parte de un exceso de ingenio que mas que privarle de la razon, hara que esta se aplique solamente al plano creado por la imaginativa, trasladandose del terreno del juicio donde deberia estar ubicada.

Don Quijote se comportara, a partir de ese momento, al menos en el terreno que atane a su determinacion caballeresca, de forma discretisima, eligiendo lo mejor de lo que tenia, de acuerdo siempre con el modelo que habia aprendido en los libros y pergenado en su mente. Y asi adereza, limpia y mejora con industria lo que posee, y hasta rehace lo que deshizo con una logica aplastante que incluso le lleva a no querer probar su fortaleza dos veces por si se le vuelve a romper la celada. Haciendo de la necesidad virtud, adapta lo que tiene al arquetipo caballeresco, pero dando siempre senas de relativa discrecion, pues si no puede elegir caballo, trabaja con la imaginativa para seleccionar al menos su nombre, y despues de muchos que "formo, borro y quito, anadio, deshizo y torno a hacer en su memoria e imaginacion" (I, 1; 45), al fin le vino a llamar "Rocinante." Asunto este que corre ademas parejas con el mismo proceso selectivo de la creacion literaria en la que el libro nos sume, pues el ingenio del protagonista es paralelo al del narrador de su historia. Cada uno de esos actos de discrecion aparente se ve ademas coronado, como decimos, por una evidente sensacion de gozo, en este caso, el producido por el hallazgo de un nombre "alto, sonoro y significativo" (I, 1; 45), lo que de nuevo marca la distancia ironica entre sus apreciaciones, las del narrador y las de los mismos lectores.

La eleccion de su propio nombre y del apellido sigue por identicos derroteros y es tambien sopesada y lenta. De este modo, y con todo lo que sigue, don Quijote de la Mancha es el primer personaje de la literatura que se inventa a si mismo, lo que equivale a decir, en terminos literarios, a ser discreto maximo, al menos en el plano teorico. Y al hacerlo, no solo se inventa quien es, sino que elige ademas su destino, poniendo todos los medios a su alcance para conseguirlo. La invencion de Dulcinea y del amor seran tambien rasgos singularisimos, pues si desde Pietro Bembo y Gil Polo la invencion del anaor contaba con algunos precedentes, nadie se habia atrevido a inventarse tan rotundamente a la anaada por necesidad literaria como hizo don Quijote. Y asi nos encontramos con un acto de discrecion suma y nunca vista como fue el de la eleccion de una amada que solo era fruto de su imaginativa, aunque luego la ubicara en un ser existente, procediendo de manera totalmente contraria a la habitual en tales casos.

Holgandose con sus propios pensamientos y discursos, don Quijote decide que sea Aldonza Lorenzo tras ese acoto supremo de discrecion ficticia que le lleva ademas a elegir el nombre musico y peregrino de Dulcinea. Si todos los principios son informes e incluso los personajes tardan en conformarse al arbitrio de sus autores, el primer capitulo del Quijote muestra que Cervantes no saco a su heroe hecho y armado como Minerva de la cabeza de Jupiter, sino que fue el propio personaje el que se hizo a si mismo paso a paso, en un acto de discrecion nunca vira, y cuya eleccion partia claramente del ingenio y no del juicio como era habitual. A partir de ese momento, toda la obra dependera de esa extrana dislocacion supuessta por la invencion de un personaje asombroso derivado del trazado paradojico de un loco discreto y prudente como don Quijote. Claro que pese a lo dicho, hay que tener en cuenta que el autor se libra muy mucho de mencionar, por el momento, a la discrecion y no digamos a la prudencia, limitandose a decido hilando.

Sabido es que en el camino de la novela y en el de la literatura en general juega un papel crucial la salida del heroe. Pero don Quijote no sale a la ventura sin mas ni mas, sino que se muestra tremendamente previsor, echando dias en el empeno. A este respecto, no parece casual la importancia que tiene en toda la obra la palabra "prevenciones" que ya aparece al principio del segundo capitulo, el de su "primera salida" (I, 2; 48) y que ademas jugara constantemente con "provisiones" a lo largo de la misma. Nos encontramos asi con que a don Quijote no le falta aparentemente nada para ser prudente, si no fuera porque el pasado al que el se remite no es el de la experiencia real y propia, sino que solo reside en el rescoldo que la literatura caballeresca guarda en el almacen de su memoria. Tanto los preparativos como la ejecucion de sus deseos caballerescos, conllevan en el un claro ejemplo de virtu entendida como valor de afirmacion personal del hombre que construye su propio camino para vencer a la fortuna, dentro de los parametros marcados por el humanismo renacentista. (12)

Su primera salida, a oscuras y en celada, estando ya su casa sosegada, habla ademas de la cautela del prudente que se va por la puerta falsa para que nadie lo vea, imitando una vez mas a los modelos. Cuando, segun se nos dice, "salio al campo con grandisimo contento," la afirmativa redunda en el feliz alborozo de quien lleva a efecto su pensamiento, aunque sorprendente es que carezca de meta concreta a la que dirigir sus pasos, solo movidos hacia el indeterminado encuentro de hazanas caballerescas. La tristeza de no saberse armado caballero enturbiara el gozo inicial, aunque el decidir dejado para mejor ocasion, pruebe su determinacion de seguir adelante, sin pararse ante ningun obstaculo. Pero la clave de todo lo que vendra despues parece residir en ese instante en el que el narrador nos dice que "prosiguio su camino, sin llevar otro que aquel que su caballo queria, creyendo que en aquello consistia la fuerza de sus aventuras" (I, 2; 49). (13) Pues al hacer que la discrecion sea vicaria del caballo, don Quijote trastoca el orden de las cosas, relegando la ponderada virtud a la voluntad de un animal, lo que equivalia a abandonarla en manos del azar. Aunque detras del gesto haya un modelo caballeresco, como luego veremos, es evidente que Cervantes presenta esa decision, o mejor dicho, esa indecision, como algo derivado de su locura. Aparte habria que considerar toda una retahila de inquisiciones filosoficas y teologicas que desde Aristoteles y Santo Tomas versaban sobre si los animales podian o no ser prudentes.

La preocupacion por la fama le llevara incluso a don Quijote a escribir en su mente el amanecer de su primera salida en su futura historia, caminando por los campos de Montiel, en una nueva eleccion libresca con la que se inicia asi el libro de su vida en el punto y hora de su primera salida, entendida como alumbramiento. La union de curso y discurso, como ocurre en otras obras cervantinas, es asi absoluta, y la discrecion de don Quijote, al elegir el texto que contara su historia, es simultanea a la del discreto autor que, a renglon seguido, sentencia: "Y era la verdad que por el caminaba". (14) El dialogo del hidalgo con el futuro "coronista" de su historia y con Dulcinea abunda en la invencion de si mismo y de los otros que hace constantemente, sin que le ocurra nada fuera de su pensamiento, donde va imprimiendo como buen amador platonico, no solo el gesto de su amada sino todo cuanto se refiere a la caballeria andante y lleva escrito en su alma. En este sentido, creo que cabria entender el fenomeno como un claro traslado de los parametros del amor platonico y ficiniano al campo de la caballeresca, pues los libros que ha leido y que le han entrado por la vista se le han quedado de tal modo impresos dentro de si, que ya no va a ver cosa mas que la que en su alma lleva impresa despues de muchas lecturas caballerescas. Don Quijote actua, ademas, como un verdadero artista de su tiempo, tratando de ejecutar lo que ha disenado en su mente, trasladando el concepto imaginado a concepto pratico a la menor ocasion.

El hallazgo de la venta va a ser fortuito, y sin entrar en el menudo de cuanto conlleva como castillo, con todo lo que habia dentro, conviene destacar, en primer lugar, la eleccion del lenguaje con el que don Quijote se dirige al ventero y su compana. Pues el "Non fuyan las vuegtras mercedes" (I, 2; 53) y cuanto sigue, supone, por su parte, una prueba tajante de la aseveracion cervantina en la que coincide con Damasio de Frias, de que la discrecion es lenguaje. (15) Hasta ese momento, todo lo que habia hecho don Quijote era pura accion o aplicacion a los hechos, y aparte los renglones que su mente escribe anticipandose al cronista de su historia, y cuanto habla consigo mismo, ese acto verbal ante los otros nos lo muestra como caballero discreto que elige el lenguaje apropiado a un caballero ideal, y en consonancia con su primera decision caballeresca que marcara en el futuro todos sus pensamientos, actos y palabras. Al entrar en contacto con los demas, su capacidad decisoria merma, pero el se impone constantemente, obrando como quien cree ser y sin ni siquiera dejarse quitar la celada, aunque a la hora de la verdad, decida arreglarse con las truchuelas, acuciado por la necesidad, como en realidad le ha ocurrido siempre, hasta ese momento, en todo lo que ha hecho. La fuerza de los instintos, en este como en otros casos, va a ser fundamental a la hora de tomar decisiones. El ritmo que marca don Quijote en el episodio de armarse caballero en la venta es muy semejante al del primer capitulo, pues, mas alla de la imaginativa, prueba una evidente capacidad de adaptacion a las circunstancias por su parte, aunque eso si, transformandolas de manera que bien podemos decir que subvierte los terminos logicos al ser estas las que se acoplan a sus pensamientos y no al reves, como seria razonable.

Por otro lado, cabe destacar el papel crucial del ventero que, al entrar en el juego caballeresco, le ayuda a dicho proceso de adaptacion en el acto de velar las armas. En este sentido, el desenvuelto ventero parece ocupar el papel del buen consejero, tan necesario al principe prudente, que corria por todos los espejos de nobleza, advirtiendole de la necesidad de llevar dineros, ajuar y arqueta con unguentos, toda vez que don Quijote ha mostrado un alto grado de imprudencia al salir de su casa sin blanca. (16) El ventero es ademas quien menta por primera vez la existencia de escuderos, lo que deja en evidencia la orfandad de don Quijote en ese punto, cogiendole en un descuido obvio respecto al programa elegido. De ahi el "consejo" final del dueno de la venta para que no caminase "sin dineros y sin las prevenciones referidas" (I, 3; 61), con lo que este remacha la susodicha funcion que desempena de consejero prudente. (17) El asentimiento de don Quijote en ese punto le obligara asi a nuevos empenos.

En la venta, es cierto que el caballero andante impone su ley, pero no lo es menos que esta solo se lleva a cabo gracias a la intermediacion del ventero y la colaboracion de los que le rodean en la ficcion. Este no solo le sigue la corriente, sino que ayuda a don Quijote a poner en practica su locura caballeresca. Hacer todo ello sin reirse, sera por su parte, un rasgo de verdadera discrecion, y asi lo corrobora, con identica actitud la Tolosa, una de las "senoras" de la venta, convirtiendose asi esta en el primer personaje del Quijote al que se le asigna tan ponderada virtud: "Hecho esto, mando a una de aquellas damas que le cinese la espada, la cual lo hizo con mucha desenvoltura y discrecion, porque no fue menester poca para no reventar de risa a cada punto de las ceremonias; pero las proezas que ya habia visto del novel caballero les tenia la risa a raya" (I, 3; 65).

Cervantes muestra asi, en clave de burlas, la relacion de la discrecion con el disimulo, que tanto juego moral y politico dara luego en la obra, siguiendo una larga tradicion politica y moral propia del humanismo. Pero otros relieves de discrecion andan bien medidos en la obra, como cuando habla de "un discreto rey de Portugal" (I, 6; 89), posiblemente Juan II, al que se atribuia el Palmerin de Inglaterra, o cuando tilda de "discreto cortesano" (I, 4; 93) al autor de El Pastor de Tilida, Galvez de Montalvo; tal vez el mayor elogio que Cervantes podia hacer de un escritor segun sus propios parametros. Por otro lado, si en don Quijote el par discrecion-locura trastoca todos los moldes, el de la discrecion-desenvoltura, en el caso de la Tolosa o en el del socarron ventero, forma un extrano mixto que luego aprehenderan otros personajes, incluido el propio Sancho, y en el que tienen un papel crucial las gracias y los donaires de los protagonistas. Conceptos propios de caballeros y damas se desplazan asi al terreno de los personajes comicos, resultando de todo ello una evidente traslacion de valores que trastoca a un tiempo los planos del decoro y del lenguaje. (18)

Al termino de la venta, don Quijote saldra de nuevo como cuando saliera por primera vez de su lugar, sin otro rumbo que el de "salir buscando las aventuras" (I, 3; 66), y es curioso como va a ser el recuerdo del consejo prudencial del ventero el que frenara el gozo que le embarga en ese momento y el que ademas le hara elegir juiciosamente una vuelta a casa que no se compadece, en principio, con su falta de juicio: "Mas viniendole a la memoria los consejos de su huesped cerca de las prevenciones tan necesarias que habia de llevar consigo, especial la de los dineros y camisas, determino volver a su casa y acomodarse de todo, y de un escudero" (I, 4; 67).

Consejos y prevenciones que, junto a la memoria, conforman el perfil de un don Quijote prudente y determinado que incluso elige premeditadamente, antes de regresar a su lugar, al labrador que le conviene para el oficio escuderil de la caballeria, mostrando de nuevo su capacidad en el ejercicio de la discrecion. El ventero, como los ayos y maestros de caballeros y principes, ha vuelto a don Quijote mas prudente de lo que era en principio, tanto que en vez de ser Rocinante el que lo lleve por sus fueros, en esta ocasion es el quien guia sus pasos de regreso a su aldea. (19) Pero en el camino de la novela ya no solo aparecen ventas-castillo, sino personajes que se cruzan en el, como el pobre Andres, cuyos gritos detienen a don Quijote, que se encamina hacia su encuentro con Rocinante, "volviendo las riendas" para ofrecemos el ejercicio de otra virtud cardinal, en este caso relativa a la justicia. El episodio, entre otras muchas cosas, nos mostrara a un don Qijote generoso y razonable, capaz de hacer las cuentas de nueve por siete e incluso de atajar la malicia del labrador, aunque la creencia en la bondad caballeresca le ofusque la mente una vez mas y el episodio vuelva del reves la aplicacion virtuosa hecha sin mayores considerandos, lo cual incide no solo en la relatividad de la justicia sino en la del resto de las virtudes. En los primeros capitulos se insiste constantemente en la alegria y contento de don Quijote, que incluso vuelve feliz a su aldea hablando a Dulcinea para sus adentros, lo que engarza tambien con la prudencia que tiene como termino el alcance de un fin bueno, por no hablar del logro de la felicidad, que es siempre termino de toda busqueda prudente en la que haya una meta alcanzable.

En los tres primeros capitulos hay, como es evidente, dos movimientos espaciales muy sencillos, desde la aldea a la venta y el posterior regreso, pero en el cuarto don Quijote se desvia de su camino para auxiliar a Andres, y ademas se encuentra de pronto con una encrucijada que le trae a la memoria las que se daban en los libros de caballerias. Sin negar la presencia que esta tiene en ese genero, aqui creo que alcanza un nuevo valor simbolico en relacion con el tema que nos ocupa, pues don Quijote se pone a pensar como sus modelos en que camino tomar, lo cual implica que no hay tal eleccion posible, pues esta viene mediatizada por su determinacion originaria de hacer vida de la caballeria andante libresca. (20) Aunque la parodia del motivo caballeresco parece evidente, hay algo mas, pues de nuevo deja a Rocinante que decida, dejando su cuidado a la voluntad de este, "el cual siguio su primer intento, que fue el irse camino de su caballeriza" (I, 3, 73). Los precedentes caballerescos le permitian seguir, en este caso, el modelo del caballero enfermo de amores que, como Lisuarte de Grecia, se siente perdido y desesperado y decide marcharse de noche sin que nadie le vea " por su camino hazia la parte que mas espessura de montes penso aver porque no fuesse hallado" y asi se aparto de los caminos "tan pensativo y tan desacordado que no iva sino donde el cavallo levar lo queria." (21) Pero en este como en otros casos, Cervantes parece desprenderse de la tradicion caballeresca de la erratiquez producida por la enfermedad y la locura de amor, para situarlo en un plano concreto de eleccion personal.

El momento es crucial, y nunca mejor dicho, pues Cervantes da un serio reves a un topico de siglos, como es el de la encrucijada o bivio humano, que tanta tinta habia hecho correr en todas las disciplinas y generos, y que ademas engarza los pasos del heroe cervantino con el personaje de Hercules y otros heroes epicos, hisq:oricos o literarios que lo habian imitado. (22) El apologo de Hercules ad bivium contaba ademas con una vertiente religiosa que lo habia hecho susceptible de infinidad de transformaciones a lo divino. Pero Cervantes huye de uno y otro extremo, sintiendo que la doble via de la Y pitagorica no era suficiente en el camino de don Quijote, como tampoco el par sustine-abstine de Epicteto o la archisabida encrucijada que se anadian al arquetipo, pues el, efectivamente, sin mas filosofias, deja que sea su caballo quien tome las riendas del camino. (23) Rudisimo golpe a encrucijadas, Y pitagoricas y bivios humanos que simplificaban en la eleccion dual el camino de la existencia. (24) Cervantes impone asi un nuevo arte de discrecion, amparado por la tradicion caballeresca que impulsa la locura de su heroe, lo que genera una eleccion inusitada que asombraria a la par que divertiria a los lectores, como esta de dejar el destino al albur de Rocinante, que, por su parte, muestra claros relieves de discrecion al decidir ir, en principio, a su establo, lo que engarza con la vieja discusion aristotelica y tomista acerca de la prudencia de los animales, pues estos se dejan llevar por el instinto. (25) Tambien en la subida al Monte Parnaso en su famoso Viaje, Cervantes cambiara la mula de Caporali por un caballo llamado Destino que le llevara felizmente a la cumbre de las Musas.

El asunto desvela ademas el proceso de desalegorizacion a que Cervantes somete todos los materiales de la novela, dejando encrucijadas y laberintos vitales no solo para transformarlos, sino para defenestrarlos, en un acto de absoluta libertad del heroe. Gracias a ello, se ilumina toda la obra, marcando con las piedras del libre albedrio y las del azar el camino de don Quijote, lo que significaba desprenderse de una larga tradicion simbolica cargada de filosofia moral que ademas iba unida a los trabajos de Hercules. (26) Estos, divulgados por la literatura y la emblematica, configuraron un modelo de virtud heroica del que alcanzaba la inmortalidad en defensa del bien. (27) El heroe por excelencia de la iconografia aurea se prodigo por los Ovidios moralizados, las mitografias, la epica y otros muchos generos, incluido el del tratadismo politico, aparte de su amplisima proyeccion artistica. Su clava, ejemplo de la prudencia, y del sudor alcanzado por meritos propios y no heredados, tiene mucho que ver con los afanes de don Quijote, un nuevo Hercules de su tiempo que se alejaba del espejo de principes, y que se acogia al paradigma ideal de la caballeria ejercida por eleccion propia (28) Este recorrera los caminos de la Mancha y mas alla de ella, realizando y sufriendo constantes trabajos en busca de la inmortalidad, que el escribe y suscribe desde su primera salida, pero todos ellos ya no se remiten al modelo herculeo, sino al que el mismo se ha trazado a su conveniencia. (29) En este sentido, la distancia entre el Quijote cervantino y otras obras coetaneas es abismal, sobre todo en el ambito marcado por los herederos de la Psicomachia de Prudencio, que habian ofrecido, en terminos alegoricos, la batalla entre la razon y las pasiones o la eleccion del camino de la vida, (30) El motivo, desgastado hasta la saciedad en pulpitos y tratados, o representado incluso por ninos en los dramas jesuiticos, se deshizo como la espuma en la suprema decision de don Quijote al delegar en su caballo el enigma del bivio humano o de la Y pitagorica, desmembrados ambos como la propia figura heroica de Hercules para dejar paso al valor y la virtud individuales salidos de la nueva discrecion inventada por don Quijote de la Mancha ante su propia encrucijada.

Pero para entender bien el fenomenal vuelco que el Quijote supone sobre la filosofia moral acarreada a traves de los arquetipos, quizas convenga recordar las puntualizaciones hechas por E. R. Curtius hace ya muchos anos cuando desmonto el famoso codigo caballeresco establecido por la escuela de Erisman. (31) Porque cuanto de alli se deduce no es solo que no hubiera pruebas de tal sistema, sino que el etbos caballeresco era ya contradictorio en si mismo. Cervantes traslado a la vida cotidiana los conceptos eticos, mostrandolos en la practica individual, con lo que estos no solo se desprendian de la carga teologica, sino de la filosofia moral que acarreaban de forma aprioristica, trasladandolos al plano del individuo en su circunstancia concreta y en su relacion con los otros. (32) En este sentido, creemos que el Quijote no solo desalegorizo el panteon de las virtudes que habia agostado el campo de la novela, sino que las desconceptualizo al transformarlas en cuestiones vitales e individuales, que ademas cobraban una perspectiva inusitada al venir entretejidas en el telar de la locura. Esta tenia muchos aposentos que no solo estaban ocupados por Alcides, sino por Ayax, cuya demencia transitoria ya andaba fundida con el heroismo en la emblematica, como ya vio John Cull al recordar el emblema de Alciato en el que este aparece enloquecido tratando de dar muerte con su espada a unos puercos. (33) En este sentido, me gustaria recalcar que aunque ese modelo carezca de connotaciones parodicas mas alla de un lema que muestra los peligros de la espada en manos de un loco, ofrece tambien ciertos paralelismos con otro motivo como el de Sanson, que se difundio igualmente a traves de la emblematica.

Los Emblemas morales de Covarrubias dibujaron en 1610 en uno de ellos una mano portando una quijada de jumento, mientras al fondo habia gente peleando, bajo un lema que decia: "El valor es superior a cualquier arma." Pero era el texto de la subscriptio el que recogia el termino en cuestion, a proposito de un corazon brioso como el del heroe biblico: "Quando vencio, con sola una quixada/la multitud de gente Philistea," y ese vocablo creemos no podia pasar desapercibido a cualquier lector de las aventuras del ingenioso manchego. (34) En cualquier caso, la famosa quijada de jumento con la que Sanson se dedico a matar filisteos gozaba con anterioridad a dicho emblema de una larguisima presencia textual que conviene no desestimar a la hora de estudiar el Quijote, no solo por un vocablo que automaticamente reclama uno de los nombres del hidalgo manchego, sino por todo lo que implica de desmitificacion epica y de alianza con la locura. (35) Hercules, Ayax y Sanson formaban una curiosa convivencia que representaba, a traves de mazas, espadas y quijadas, los efectos y confusiones a que llevaba la colera insensata no sujeta a razon.

Cervantes encerro el septenario de las virtudes tras una pared muy solida como la que clausuro el aposento de los libros de don Quijote, aunque estos siguiesen vivos en su memoria. (36) Al ubicarlas en el pensamiento y las acciones de un loco, de todas ellas saldria un compuesto nuevo que daba la espalda a los arquetipos tradicionales. Un don Quijote sin juicio no solo pecaba por necesidad contra la discrecion, la prudencia y otras virtudes tradicionales, sino que con su particular aplicacion de una nueva recta ratio agibilium, que es como Aristoteles concebia a la prudencia, hizo el milagro de que, en muchos casos, actuara cual autentico caballero discreto y hasta prudentisimo. Con el Quijote se demonstraban dos imposibles morales, el del ejercicio de la discrecion sin juicio y el de la prudencia que no perseguia aparentemente un fin bueno y con los medios adecuados. En ello tenia, y mucho, que ver la fuerza del ingenio, que se aplicaba, en este caso, y contra todo pronostico, tanto a la discreta eleccion, como al juego prudencial de los tiempos, procurando el alcance de una meta feliz, pero, esta vez, en la medida de lo imposible. (37)

A la altura de 1605 los ideales de la discrecion cortesana y de la prudencia quedaban muy lejos y se abria un nuevo cauce en el que el disimulo, la cautela y el silencio cobraban nueva fuerza. (38) En el Quijote, sin embargo, no aparecen las marcas oscuras del desengano a que llevaria la falsa prudencia en el Guzman de Alfarache o en obras mas tardias como El Criticon. Pero si que se hacia posible el desarrollo de las grandezas y miserias del engano, o mejor dicho, del autoengano, partiendo de la paradoja que supone la ingeniosa eleccion caballeresca que practica siempre don Quijote, relegando el juicio a una funcion subsidiaria. (39) Al colocar en los terrenos del ingenio a la discrecion y a la prudencia, Cervantes no solo transformaba el cuadro tradicional de las virtudes y la difusa frontera entre el bien y el mal, sino el concepto mismo de felicidad que el tema acarreaba. (40) Por otra parte, cuanto venimos diciendo sobre la prudencia afectaba tambien a otras virtudes en las que don Quijote se va tambien a ejercitar, como son las de la justicia, la fortaleza y la templanza. Todas ellas cobraran en la obra un papel inusitado, que tambien afectara, por cierto, al personaje de Sancho.

Pero volviendo en el capitulo cuarto al sendero de don Quijote, vemos como el encuentro con los mercaderes murcianos se interpone en el regreso a su aldea, a traves de un proceso ya ensayado en La Galatea y que consiste en el cruce de personas que propician la insercion de nuevos dialogos y acciones. De nuevo vamos a encontrarnos, en este caso, como ya ocurriera en la venta, con un personaje en el que la risa se mezcla con la discrecion, pues se nos dice de el que "era un poco burlon y muy mucho discreto" (I, 4; 73), cobrando otra vez el vocablo acepcion de disimulo provocante a risa. (41) Entramos asi en el abundante terreno de las gracias y donaires discretos de los que la obra abunda. Claro que don Quijote es lo suficientemente sagaz como para entrever la burla del mercader, razon por la que arremete contra el con sana, aunque sin ningun exito. Molido y apaleado, el miserable caido se queda de nuevo solo, el camino se bifurca por segunda vez y los otros siguen su destino, diferente del suyo.

Al comienzo del quinto capitulo don Quijote da de nuevo muestras de discrecion literaria. Vale decir, de su capacidad de seleccionar del almacen de la memoria, donde guarda los libros leidos o romances escuchados, aquellos momentos que le conviene mejor aplicar al momento vivido, cosa que hace con el romance de Valdovinos que le viene como anillo al dedo. Pero la realidad acorta ese excurso literario hecho a discrecion cuando don Quijote se encuentra con un vecino suyo al que convierte inmediatamente en el marques de Mantua. (42) La situacion es bien curiosa, pues por vez primera nos las habemos con alguien que conoce a don Quijote y que lo llama "Senor Quijana," socorriendole y llevandolo hacia su aldea. La discrecion del labrador vecino es evidente, no solo porque descubre que don Ouijote estaba loco por como se comportaba, sino porque le ayuda volviendose deprisa para evitar el enfado que le causaban sus desatinos, aparte de que retrase precavidamente la entrada en el pueblo, ya de anochecida, para que nadie viera en tal situacion al hidalgo. Su dialogo con este ilustra ademas los opuestos de cordura y locura representados por los dos personajes.

La alborotada casa de don Quijote, aparte de desvelar el diagnostico de su enfermedad por boca de ama y sobrina, nos muestra el sentido de culpabilidad de estra al decir que le dolia no haber avisado a tiempo de la locura literaria de su tio para ponerle remedio. Los juiciosos personajes, incluido el cura, toman el efecto por la causa y deciden para el dia siguiente quemar los libros de don Quijote. Esta determinacion es tambien crucial, pues se trata de una eleccion premeditada por parte del cura ("y a fee que no se pase el dia de manana sin que dellos no se haga acto publico, y sean condenados al fuego" I, 5; 8i) y reiterada ("Para mi santiguada que yo los queme manana antes que llegue la noche," I, 5; 82). Con ella se demuestra ademas que semejante decision, en apariencia juiciosa, tiene muchos puntos de sutura, si bien se mira, respecto a cuanto atane a la solucion prudente que se pudiera derivar del caso.

El donoso escrutinio de la biblioteca de don Quijote es sobradamente conocido y no vamos entrar en detalle, pero aqui nos interesa destacar cuanto supone respecto a la discriminacion de los que lo llevan a termino. La palabra misma escrutinio entra de lleno en el plano etimologico de la discrecion, aqui desplazada a un acto por demas literario y llevado a cabo por personas cuyo criterio deja mucho que desear, por lo que el autor nos dice. Aunque siempre haya grados, pues ama y sobrina estan por la labor de acabar con todos, pero el cura da pruebas de alguna discrecion al querer leer los titulos y disertar con maese Nicolas sobre su contenido. El asunto no parece baladi, porque ambos conforman la primera insercion de dos lectores aparentemente discretos en la obra (si descontamos, claro, al propio don Quijote), y cada uno con sus gustos. Y asi van arrojando la mayoria y dejando otros en pozo seco, a salvo del Palmerin de Ingalaterra, el Amadis y el Tirante, queriendo salvados de la quema.

Pocas veces los lectores se habrian sentido tan inmersos en una obra como en este capitulo del Ouijote en el que varios personajes no solo opinan sobre los distintos generos literarios, sino que presentan una opinion de la que depende o no la salvacion de las obras en cuestion. El capitulo 6 es asi una muestra de glorificacion del lector discreto, pero tambien de las miserias que de su eleccion se derivan, cuando se arrojan a la nada, vale decir, al olvido, libros y libros, sin mas razon que la del propio gusto, aparte otras que cada uno esgrima para justificarlo. El episodio muestra asi la doble faz, digna y miserable, de la lectura y de los lectores, entendida ademas aquella desde la optica moral, contraria, entre otras cosas, al valor curativo y terapeutico que tal ejercicio suponia en los tratados medicos de la epoca. Ello alcanza ademas a un amplio espectro que va mas alla del mundo de las caballerias para extenderse a la consideracion de otros generos literarios como el pastoril que van a alimentar el resto de la obra y dejando en el silencio a un buen numero de libros que ni estan en la alacena de don Quijote ni alimentan su historia. El lugar comun de la poesia, vale decir, de la literatura considerada como enfermedad incurable y pegadiza, se llevara a los ultimos extremos con el ejemplo de don Quijote, pero el remedio de la quema como curacion posible, es una autentica sorpresa que trastoca los terminos habituales de la discrecion y hasta de la profilaxis medica, para subvertidos totalmente.

El indeterminado destino de algunas obras que no sabemos si llegaron o no a quemarse constituye un nuevo aviso del discreto autor, que deja en suspenso nombres, lugares, titulos, acciones y palabras a lo largo de toda la obra, para demostrar una y otra vez, quien es el que elige y determina respecto a lo que el lector tiene entre sus manos. El fuego justiciero y la tapia ciega que se construye ante los ojos de don Quijote son, sin embargo, una evidencia de que la literatura es indestructible pese a cualquier actitud inquisitorial, por juiciosa que parezca en apariencia, pues los libros permanecen vivos en la memoria de los lectores, como ocurre con el arsenal caballeresco que guarda la de don Quijote para recrearla constantemente mas alla de los libros.

La discrecion de ama y sobrina, cura y barbero en el escrutinio opera a distintos niveles, y poco o nada tiene que ver con la de don Quijote como lector, sino con una precaucion miedosa que corta por lo sano, en prevision de lo que ocurra, buscando la simple justificacion de unos medios perversos so pretexto de alcanzar unos fines aparentemente buenos, como el de recuperar la cordura. Don Quijote, sin embargo, no se arredrara ante el muro de su viejo aposento y procedera a la eleccion de su escudero, persuadiendole y prometiendole hasta convencerlo para que le siga en su empresa, pues todo lo que alli habia lo llevaba bien guardado en sus adentros. En este sentido don Quijote es un caballero determinado que nunca se arredra. Los consejos del ventero han hecho su efecto y de ellos saldra la resolucion de buscar dineros, camisas y rodela, despues de malversar sus bienes. Aparte de que el hidalgo manchego decidira ademas el dia y la hora de su segunda salida, reflexionando de nuevo, como buen prudente, sobre los medios con los que su escudero y el debian socorrerse.

La segunda salida, esta vez en compania, no deja de ser curiosa, pues se repiten en ella la nocturnidad y el silencio, por no hablar de la doble alevosia que supone el no despedirse Sancho de su mujer y de sus hijos ni don Quijote de su ama y sobrina, aparte de lo mucho que anduvieron para que nadie les encontrara. El ejercicio prudencial de ambos se dibuja en la satisfaccion con la que avanzan por el mismo camino que tomara don Quijote la primera vez, con lo que el heroe cabalga de nuevo por los pasos que le marca la experiencia. Claro que la meta de uno y otro difiere, aunque coincidan en la falta de concrecion prudente que suele llevar a buen termino, pues ninguno de los dos dibuja un destino concreto a las supuestas aventuras ni a la insula prometida, salvo en el territorio indeterminado de sus propios deseos. Y asi avanzan determinados por el derrotero de las promesas, el uno, y por el del remedo caballeresco, el otro, yendo a la que salga, como lo fue la de los molinos de viento. El acuerdo establecido entre ambos, a falta de cosa previsible, se convierte, de momento, en la unica razon de ser de la atadura que les une, pues la promesa de la insula dara tanto sentido al viaje del escudero como el que dan las posibles aventuras caballerescas a su amo. (43)

El futuro de don Quijote y Sancho vendria asi marcado prudencialmente por la determinacion inicial que ambos han tomado, aparte los avatares que les depare el destino. Pero los altos vuelos literarios, filosoticos y morales del panteon de las virtudes se veran rebajados a los problemas que la aplicacion practica de sus deseos imponga, a tenor de las circunstancias. Los dos encarnaran, cada uno a su manera, una nueva forma de ser y no ser prudentes o discretos, y los dos haran trizas no solo los trabajos de Hercules y de tantos otros imitadores de la historia, incluidos los mismos caballeros andantes, sino el famoso bivio del que depende la vida, segun el camino elegido.

En ese sentido, cabe decir que la figura de Hercules, familiar por la desmesura de su talle y maza en los relieves de la arquitectura renacentista, tambien se rebajaria en la emblematica, donde la tosca traza de sus pictura lo dibujo con pespuntes ironicos y aun burlescos, aparte de la propia reduccion y abreviatura exigidas por el genero. (44) El portador de la fortaleza, tal y como Alcides se caracterizara durante siglos, aparecia empequenecido no solo por necesidades obvias del formato, sino por la naturaleza misma de un tema que se habia hecho trasunto de historias amorosas. Con capa gastada y llevando ya no solo la piel del leon sino la de la vulpeja, Hercules parecia dar la mano al engano simbolizado por esta, sustituyendo el valor por la astucia, ademas de recobrar visajes ridiculos, provenientes de Luciano, al vestirse de mujer. (45)

La locura de Alcides es inherente a su propia historia y acarreaba materiales suficientes como para no ser del todo ajena a la de don Quijote. (46) Sus actos desmedidos como furente lo hacian arquetipo de la colera sin tasa, pero tambien modelo de constancia y fingimiento. Los altos empenos de su valor y su virtud tenian el lado comico y divertido de la aplicacion a asuntos ridiculos, como el de matar una mosca con su clava o dedicarse, en el colmo de su locura, a arrancar robles. (47) La confusion de los parasismos del Hercules veteo, que confundia montes y campanas, mezclaba en el mismo personaje heroismo y locura, convirtiendolo asi en un curioso precedente de don Quijote, mas alla de la aludida encrucijada. Por otra parte, tambien cabe recordar que el nuevo bivio heroico trazado por El Principe de Maquiavelo ya no solo dibujaba la opcion entre prudencia y engano, sino entre fortuna y prudencia. Ademas el Orlando furioso de Ariosto habia opuesto fortuna a ingegno, extremos que Cervantes mezclaria en los pensamientos y acciones de don Quijote. (48)

Pero, mas alla del rebajamiento emblematico de Hercules, cabe destacar el que surgio del mencionado bivio humano en los usos del teatro jesuitico anterior a Cervantes. Al fundirse en este el asunto con la parabola del hijo prodigo (nada ajena, por cierto, a la ultima vuelta de don Quijote a su aldea), asi como con el relato biblico de Jose en Egipto, la imagen de Hercules ante la encrucijada se convertia en parabola escolar al alcance de cualquiera, adquiriendo nuevas dimensiones al ser interpretada por ado lescentes. (49) Las obras del Padre Acevedo y de Luis de Miranda son bien ilustrativas al respecto, pues ambos plantearon, bajo distintos argumentos, en sus comedias, la cuestion del camino que se bifurca y la gravedad de la decision tomada, con todas sus consecuencias. (50) Este tipo de teatro alegorico, que Cervantes demoleria en el Quijote, ofrecia no pocos elementos de desmitificacion heroica en sus mutaciones de temas clasicos. En la sonada Tragedia de San Hermenegildo no falto el personaje de Hercules y la figuracion de sus trabajos. Pero lo mas curioso es la celebracion de duelos, justas y torneos en el marco de esas obras, sin que faltara al concurso un juego de canas, como el que hubo en El triunfo de la Fortuna del padre Thomas de Villacastin. (51) El ingenio estudiantil se probaba en escenas picarescas y burlescas, llenas de juegos de todo tipo, tanto de accion como verbales, en las que la epica clasica y la de la caballeria moderna se rebajaban al nivel del patio de escuelas. Cara a las trazas de don Quijote no estara de mas recordar que, en la mencionada Tragedia, cuenta un testigo que unos ninos iban vestidos con "Dos hielmos y petos de papelon y tela de plata." No hace falta mas que repasar la tematica jesuitica para darnos cuenta de lo que tales parametros presuponian a la hora de resucitar los argumentos epicos en el teatro escolar.

Ahondar en la tradicion estudiantil caballeresca no estaria de mas si queremos retrotraernos en el tiempo respecto a la perspectiva burlesca de un genero que siempre tuvo gran predicamento entre escolares y universitarios. La Fabella Aenaria o Farsa Enaria de Palmireno, representada en el Estudio General de Valencia en 1574, ofrece al respecto un buen ejemplo de la virgo bellatrix, propia de algunos generos como el de las novelas de caballerias y precedente, entre otros, del personajes de Ana Felix cuando se disfraza de arraez. (52) Que fuera representada con toda seguridad por un joven estudiante valenciano rebaja aun mas la perspectiva. Palmireno no tuvo ningun empacho en mezclar la materia clasica con la caballeresca, fundiendolas con los generos mas diversos para atraer a los estudiantes y al publico femenino; todo ello aderezado con no pocos disparates y gracias propias de la farsa que vuelve el mundo al reves, incluido el de la caballeria andante, con anterioridad a la magna obra cervantina. En ese contexto, el teatro universitario no solo contenia duelos y torneos o trataba asuntos propios de la materia de Bretana, sino que estaba cargado de elementos magicos que, al ser trasladados al mundo aulico, se convertian en divinas palabras con las que ejercitar la memoria y la elocutio de los estudiantes, aparte de entretenerlos y maravillarlos. (53) A su vez, los gallos y desfiles universitarios proveyeron un buen marco desmitificador de la caballeria errante. Lo prueba el desfile jocoso de carros con estudiantes disfrazados de personajes mitologicos y caballerescos que convirtieron la epica y la mitologia en carnaval aulico ya desde la proclamacion de Felipe II en 1556. (54) Fechas tempranas que obligan, con otras muchas que podrian acarrearse, a reflexionar sobre una teatralizacion y desmitificacion de lo caballeresco que afecto a las aulas universitarias y a las de la Compania de Jesus, aparte las salas y plazas donde la nobleza disfrutaba con sus saraos y torneos ficticios en los que no faltaron ninos, locos y enanos. La mofa epica de la historia de Artajerjes, encarnada por un loco doctorando en un vejamen de 1550 de la Universidad de Valladolid, puede ser un buen ejemplo de burla propia del ceremonial de grados que siempre se libro en el campo de la locura. (55)

Y lo mismo ocurria con los mitos clasicos. La apoteosis de Hercules como paradigma de la historia de Espana, que tantos frutos diera en la pintura, promoviendo hasta la saciedad la serie de sus trabajos, tenia tambien otra cara de fiereza y locura que lo desdibujaba como modelo de discrecion y prudencia. (56) En las antipodas del escualido don Quijote, el gigante mitico habia sido sometido, como todas las figuras, a un proceso de adaptacion, personificandose en programas iconograficos de la nobleza o desmitificandose en clave de burlas. (57) Pero Cervantes no solo borro esa y otras imagenes, sino que las sustituyo por la de don Quijote en la encrucijada de sus caminos, ademas de en la nueva hechura de sus trabajos y sus dias, pues estos cobran una evidente importancia en toda la obra y mucho antes de que El Persiles los pusiera en clave mayor. Pero lo que es mas curioso, Cervantes traslado el motivo de Hercules y sus cadenillas como modelo de elocuencia a proposito de las gracias de Sancho en el episodio de Barcelona, con lo que desplazaba aun mas, si cabe, un arquetipo muy querido a Cervantes y que tambien encarna don Quijote toda vez que se pone a hablar y los demas se quedan colgados de sus palabras. (58)

Por otro lado, y sin salirnos del ambito escolar que creemos fundamental para leer la obra cervantina, querriamos hacer mencion de los Coloquios de Palatino y Pinciano, tan llenos de observaciones sobre las novelas de caballerias y cuyos dialogantes, como dijo Maxime Chevalier, parece que estaban esperando la aparicion del Quijote. (59) En ellos no solo se hace burla de los amaneceres mitologicos y se huye de dogmatismos y cuestiones escolasticas, sino que ambos "loquean" "fuera de seso" para dar viveza a la conversacion mientras discurren y avanzan por el camino de la vida. En este no podian faltar curiosamente argumentos en torno a la triple via ante la que se encuentran, pues mas alla de la predica evangelica (Math. 7) y de la busqueda del medio justo, dudan si tirar por "la manderecha; burlandose, de paso, de cuanto se referia a la bicorne letra de Pitagoras. (60) Por si fuera poco, ambos discuten sobre si dejar la eleccion del camino a los caballos o a las suertes. Precioso ejemplo en el que los escolares reducen a argucias argumentativas una larga tradicion clasica que llegaria anos despues a la estilizacion maxima en el Quijote.

Cervantes no solo transformo el cuadro de las virtudes morales y de los valores tradicionales, sino que procuro deshacerse del armazon que los construia tanto en el ambito teologico y filosofico como en el literario propiamente dicho. Tengase en cuenta ademas que en el Quijote la discrecion y la prudencia se asimilan a la poetica, cosa que ya habia hecho Lopez Pinciano previamente con esta ultima en su Philosophia Antigua, en consonancia con toda una vision moderna de la prudencia que ya no la contemplaria como virtu, sino como simple forma de comportamiento no exenta de gracias como las de los estudiantes de Arce de Otalora por el camino que les lleva a Valladolid, donde ensayan mucho antes que don Quijote y Sancho "la libertad de hablar en todo" sin mas testigos que las aves del aire.

El bivio humano se hace imperceptible en cuanto tal en el Quijote, aunque apenas una mirada detenida en la palabra "encrucijada" desvele cuanto conllevaba en la historia de la cultura, incluida la caballeresca. Pero Cervantes no solo dio la vuelta a las palabras, sino a los conceptos, trasladandolos a la singularidad que adquieren al aplicarlos a los individuos y a las situaciones. En "La ilustre fregona," por ejemplo, Carriazo es "un picaro virtuoso, limpio, bien criado y mas que medianamente discreto; con lo que el lector, desconcertado, no sabe a que carta quedarse, al menos de momento. La discrecion en los primeros capitulos del Quijote, por no hablar de la innominada prudencia, apenas si aparecen en estado pristino; y, cuando lo hacen, como es el caso de la primera, se aplica a una moza desvergonzada y a un mercader burlon, mostrandose asi la movilidad de las palabras y la necesidad de redefinirlas no por conceptos aprioristicos, sino por la practica que de ellas se haga en cada momento dado. Tras haber leido el prologo a la Primera Parte, donde Cervantes intenta despertar la admiracion del lecor discreto y el elogio del prudente, el que leyere no se sentiria ya tan seguro ante la complejidad polisemica que las palabras y su significado van adquiriendo conforme la obra avanza. Lo que, en cierto modo, le obligaba a agudizar aun mas su ingenio por no hablar de su discrecion. (61)

El Quijote recoge, como se sabe, la tradicion del tratadismo europeo que habia enmarcado las cuestiones mayores en el territorio de la locura o de la estulticia. Dejando aparte el Elogio de la locura de Erasmo, cabe recordar el tratamiento ironico que la virtud alcanzo en el Galateo de Giovanni della Casa, que puso en solfa numerosas ideas y habitos al ponerlos en boca de un viejo idiota que ensena a sobrevivir adaptandose a las normas que marca el uso. (62) Don Quijote, por su porte, falta de policia y de determinadas maneras, esta en el enves de ese modelo cortesano, aunque tambien trate de anaoldarse a lo que hay, siempre y cuando concuerde con el mundo caballeresco. En este sentido, bien podemos decir que es un Galateo al reves, pues trata de adaptarlo todo a sus propios designios, mostrando una manera pintoresca y graciosa, fuera de lugar, que poco o nada tiene que ver con los manuales de cortesania. (63) Cervantes coincide con Giovanni della Casa tanto en la forma ironica y parodica con la que trata la sprezzatura y las virtudes del cortesano como en los planteamientos basados no en un mundo cortesano ideal, sino real, de adaptacion al medio, aunque lo haga a su manera. (64) El autor del Galateo habia probado ademas que el mundo era aburrido y habia que buscar formas de escapar de el, lo que no esta muy lejos del espiritu de don Quijote, aunque el se salga por la tangente inventandose otro.

Decia Edward Riley que "Cervantes es, con Joyce, uno de los mejores parodistas de la historia" (50). El aserto no solo vale para el mundo de las caballerias, o incluso para los valores que la epica heroica habia acarreado a lo largo de los siglos, sino que tambien alcanzan al de las palabras y a los conceptos al aplicarlos a las circunstancias. Estas y las personas determinan de tal modo el lenguaje, que rebautizan el vocabulario a cada infante. De este modo, bien podemos decir que tanto las palabras como los conceptos que los sostienen sufrieron en el Quijote el mismo proceso que el de los ideales caballerescos, pues al poner unos y otras a la prueba de la realidad, su significado cambiaba sustancialmente, como vemos en el caso particular de la virtud de la prudencia. Por eso se hace tan dificil en esta obra la busqueda exacta del modelo, pues Cervantes no solo trato de borrar su rastro en la mayoria de los casos, sino que advirtio, mucho antes de la cueva de Montesinos, de la tarea en cierto modo inutil de buscarlo, demostrando que cada uno de los motivos, conceptos y palabras del Quijote eran nuevos y distintos, aunque parecieran los mismos, y que un proceso de discrecion suma por parte de su autor habia hecho el milagro. (65) Esta no solo afectaba a la disposicion y a la elocucion, sino a la invencion, verdadero bivio del arte de novelar y en el que, una vez hecha la eleccion, todo se transformaba.

Ciceron en De inventione ya habia dicho que las partes de la prudencia eran tres: memoria, inteligencia y providencia. (66) Don Quijote jugo con ese tricipite como cualquier ser humano, pero la merma de juicio trastoco totalmente no solo sus pensamientos, sino sus acciones. Si la prudencia estaba por encima de la fortuna, hemos de convenir tambien que don Quijote, en la primera encrucijada, se deja llevar mas por la segunda que por la primera. (67) Pero en este, como en otros puntos, nada es o deja de serio en terminos absolutos, sino relativos. Claro que la clave del asunto estriba probablemente en el hecho de que Don Quijote rompa ademas con la usual asignacion de la prudencia a la madurez, pensando y actuando como un senex-puer que, en la edad provecta, se pone a jugar como lo haria un nino al mundo de la caballeria andante (pensemos en Santa Teresa). (68) Cervantes, al inventar una mente trastornada por el ideal caballeresco como la de don Quijote, todo lo trastoco, particularmente cuanto se referia a las codificadas cuestiones de filosofia moral, generalmente gobernadas por un juicio del que el carece. Por ejemplo, la diligencia y la inteligencia, propias del discreto, no le faltan al ingenioso hidalgo. El problema, en este caso, es el de su aplicacion a acciones que el traslada directamente de su mente a una realidad que poco o nada tiene ver con ella y con la que naturalmente choca, aparte de que casi siempre carezca de los medios necesarios para llevar sus propositos a buen fin.

El Quijote guarda muchas sorpresas en todos y cada uno de sus capitulos. En lo que atane a las dos primeras salidas, se nos muestra hasta que punto Cervantes rompio con los esquemas tradicionales de la discrecion y de la prudencia, abriendo un camino nuevo por el que transitar. Don Quijote, entre otras muchas singularidades, rompia con el topico de las edades y sus estaciones, tal y como venian codificadas en el marco prudencial, pues prolongo la de las lecturas mas alla de lo debido y se puso a peregrinar llevando una vida activa cuando todos los canones exigian quedarse en solitaria contemplacion, como correspondia a sus anos, reflexionando y meditando sobre lo leido y lo vivido. (69) En el reviven la primavera y el estio a la hora del otono varonil y casi a las puertas del invierno de la vejez, cuando ya el amor, los estudios y hasta los viajes debian haber dado paso a la recreacion de lo vivido por la memoria y a la reflexion, pero nunca a la accion.

Para un lector de su tiempo, don Quijote trastocaba, entre otras muchas cosas, la logica asumida de las edades del hombre y todo lo que ella conllevaba como encarnacion del juego de los tiempos simbolizados por la prudencia, creandose asi una moral autonoma y un sentido de la eleccion que estaba por encima del tiempo, de la edad y de las circunstancias en que uno viviera. Todo ello le alejaba no solo de la teologia al uso, sino de los principios consagrados de la filosofia moral. Don Quijote ejemplificaba, por primera vez en la historia, una forma de ser discreto y prudente a su manera que poco tenia que ver con los presupuestos de Aristoteles, Ciceron o Seneca. Con ello, Cervantes demostraba, entre otras muchas cosas, que la literatura es un territorio que tiene sus propias leyes, incluidas las morales, y que este no solo era distinto al de la historia, sino al de las especulaciones propias de la filosofia moral. Don Quijote rompio todas las reglas de la prudencia, que, segun Ciceron (De amicitia, 12), correspondian a la vejez, para poner en practica unas acciones fuera de tiempo y lugar. Alejandose de la filosofia moral mas ortodoxa que inundara no solo el terreno del teatro y de la novela, sino el de la poesia, Cervantes se afiliaba a una larga tradicion literaria en la que la agudeza y el ingenio no estaban renidos, sin embargo, ni con la prudencia ni con la discrecion, entendiendo que de dicha alianza podian surgir nuevos frutos. (70) Ya Pontano en su tratado De prudentia habia apelado, dentro de una concepcion de la moral independiente, a los beneficios prudenciales del ingenio. (71) En ese sentido, conviene recordar las matizaciones de Ambrosio de Morales acerca del ingenio grande y penetrante, al que no le basta el entendimiento si no le suple la voluntad. Para el, el buen ingenio "debia sujetarse a si mismo y gobernar todas sus cosas con cordura: Asunto mas que cuestionable en don Quijote, hombre de ingenio libre y desbocado. (72)

Como decia Aristoteles, la eleccion no es un impulso ni un apetito ni un deseo, sino un ejercicio voluntario producto de una deliberaciony. (73) Don Quijote, antes de salir a la aventura reflexiona y elige con determinacion el camino de la caballeria andante. Su discrecion, en este sentido, no pecaba contra lo presumible, si no fuera porque dicha eleccion debia ir acompanada de razon. El hidalgo manchego, al no deliberar rectamente, confundia los extremos de lo bueno y de lo malo (al menos tal y como quienes le rodeaban podian entenderlos), demostrando que lo que el percibia de ambas cosas no tenia nada que ver con el comun de los mortales. La relacion entre discrecion, fortuna y providencia, que se da en toda la obra, viene ademas marcada por el hecho de que el protagonista trate por todos los medios de ser el dueno de su propio destino, aunque este se rebele contra sus decisiones a cada paso. (74) Pero lo verdaderamente interesante es ver como, desde sus primeros pensamientos hasta dar en hacerse caballero andante, don Quijote no solo trastoco los pilares de la etica, sino los de la retorica, persuadiendose a si mismo, en lugar de dedicarse a persuadir a otros (como haria mas tarde) con los mejores argumentos, para dar por bueno y posible de llevar a termino cuanto habia leido en los libros, sin dejar asi posibilidad alguna a ningun argumento a contrario que rebatiera o dejara de justificar sus deseos. (75) Por otro lado, la perspectiva comica con la que se cultivan los lugares comunes de la filosofia moral da un tratamiento inusitado a los grandes temas que perdian en el camino su trascendencia habitual.

La larga historia de la prudencia y de la discrecion, como madre de las virtudes, por los tratados teologicos y morales venia a desmoronarse en la practica con el comportamiento inusitado de don Quijote, aunque este no dejara de dar la razon a quienes habian especulado sobre ella al confirmar que era un modo de regir los actos. Pero estos ya no se gobernaban por el juicio sino por el ingenio llevado a sus ultimas consecuencias. (76) A fin de cuentas ya Aristoteles habia confirmado la variabilidad de la prudencia y de la busqueda del bien, demostrando que aquella depende de los seres humanos y de sus circunstancias. Como decia Fadrique en la Philosophia Antigua de Lopez Pinciano (II, 778), la prudencia es un hacer. (77) Y en ello se empeno don Quijote como nadie gracias a su particular manera de hacerse prudente y discreto. En este sentido, Cervantes parece haber resuelto la paradoja de Pinciano cuando decia que "Arte es habito de efectuar con razon verdadera y prudencia, habito de hazer con verdadera razon" (I, 76-77), al plantear que el arte y por ende la obra literaria perseguian una bondad que no tenia por que coincidir con la moral al uso. A este respecto debemos tener en cuenta que si el debate entre poesia e historia es, como se sabe, fundamental en el Quyote, no lo es menos el que existe entre poesia y filosofia, habida cuenta ademas de que estas dos ultimas atendian a lo universal. Cervantes demostro con una y otra que el terreno de la literatura diferia de aquellas no solo por tratarse de un ambito ficticio y verosimil, sino porque todas las categorias morales ya no dependian de apriorismos teoricos, sino de su particular modo de desarrollarse dentro de los parametros marcados en dicha ficcion.

La prudencia y la discrecion tuvieron, con el Quyote, un antes y un despues, habida cuenta que Cervantes creo en el una nueva etica, emanada del propio texto, al ubicarlas en el terreno de la locura. Un nuevo bivio aparecia asi en el horizonte de la novela moderna, desprendido de una carga simbolica de siglos, gracias a un protagonista que inventaba un nuevo modo de decidir o permanecer pasivo ante la encrucijada de la vida, desde los presupuestos de una moral independiente. Don Quijote no solo fue discreto y prudente a su manera, sino que fue un caballero determinado que salio a librar la peligrosa batalla de la existencia, amparado e impulsado por el coraje y la esperanza, como aquel Chevalier Delibere de Olivier de la Marche, que tambien murio, como el, en su cama, acompanado por el entendimiento. (78) Pero antes de su ultimo suspiro, el hidalgo habia demostrado con creces cuanto el ingenio habia sido capaz de lograr a la hora de elegir su destino.

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(1) Este trabajo es complementario de otros que hemos publicado sobre el tema en las obras de Cervantes y de Gracian y que recogemos en "El camino de la felicidad ..." (193 y 226). Y vease el clasico trabajo de Margaret J. Bates.

(2) Silvia Roubaud en "Los libros de Caballerias" (Miguel de Cervantes, Don Quijote' de' la Mancha, 2, ed. Francisco Rico, CXXXIII) plantea el asunto en relacion con la libertad en el uso de los topicos caballerescos. Todas las citas iran referidas a dicha edicion.

(3) La bibliografia sobre esos primeros capitulos es abrumadora, como muestra la sintesis de Maria del Carmen Marin (Don Quijote' 2, 20-21 y 23-24)

(4) Tengase en cuenta que, para Santo Tomas (Suma V, 301), "la prudencia es la virtud que dirige las demas virtudes morales." El distingue entre deliberacion o consilium y consentimiento o consensus (399 y 414).

(5) Sobre ello, nuestra introduccion a Baltasar Gracian (El Discreto, 165).

(6) Vease Baltasar Gracian (El Discreto, 25) y, en general, Pierre Aubenque y Den Vyl.

(7) Santo Tomas (Suma, IV; 376 ss.) considera que elegir, consentir y usar conforman un doble proceso intelectivo y volitivo. El consilium o deliberacion es anterior a la eleccion, siguiendo la Etica de Aristoteles.

(8) Santo Tomas (Suma, IV, 376-78) y la tradicion aristorelica consideran que la electio es el acto propio del libre albedrio. A traves de ella, el hombre elige su libertad con la ayuda de la voluntad y con la del entendimiento, que preve la relacion entre los fines y los medios, aunque la voluntad tambien puede querer lo imposible (384), como le pasa a don Quijote. La razon ordena a la voluntad, segun Santo Tomas, y, respecto a la libertad, esta consiste eta el acto de elegir (382 ss.), pero siempre en funcion de un fin, al reves de lo que ocurre con los animales (387), pues estos no se rigen por la voluntad, sitio por el apetito sensitivo. Alberto Blecua (515) ha mostrado los curiosos parametros que, en Don Quijote' II, 59, presenta, para Rocinante y el rucio, semejante libertad, recogiendo unas octavas anonimas sobre el sintagma: "a su albedrio y sin orden alguna."

(9) Santo Tomas (393). Tambien anda implicita la idea de que la nobleza hay que adquirirla, como decia Buonaccorso da Montemagno eta su Trattato di nobilita (Garin, 82).

(10) Tratamos de ello en "El camino de la felicidad." Eugenio Garin (L Umanesimo, 86-87) ya senalo en Pontano que la "buona fortuna" aparecia como elemento necesario para la felicidad. Tengase en cuenta que la eleccion entre el deleite y la virtud (Abstine' et sustine'de Epicteto) era inherente a la tradicion del bivio humano.

(11) Eugenio Garin (98-99) recuerda, en el Actius de Pontano, que las letras son liberales porque "liberano 1 "uomo e collocano signore di se, in un mondo liberi di spiriti libri." Es un tema que aparece en Manetti, Bruni, Vergerio y otros (Garin, 51ss., 75 y 100), y sobre el que tratamos por extenso, en relacion con Gracian (Humanidades y dignidad del hombre').

(12) Para la relacion entre virto y fortuna en Alberti, Maquiavelo y Guicciardini, Eugenio Garin (El Renacimiento italiano, 78). En general, todos anteponen la primera a la segunda. Alberti valora mas la prudencia y las demas virtudes que la fortuna. Maquiavelo, en cambio, creia que la fortuna podia ser mas decisiva que la virto segun demogtraba el ejemplo del imperio romano (81). Ernest A. Sicilian (601) ha tratado el tema en general..

(13) Se repite en I, 4; 73, como luego veremos, siguiendo modelos caballerescos. En nota 53 se recuerda el romance del Marques de Mantua que "muy enojado/la rienda le fue a soltare,/por do el caballo queria/lo dejaba caminare," cosa que prueba hasta que punto no es modelo unico la caballeresca, sino que aparece en otras situaciones de caballero errante y erratico.

(14) La idea, tan cara a Gracian, de que la fama solo se alcanza cuando alguien cuenta los hechos, estaba ya en Poggio Bracciolini (Dialogus de infoelicitate' principium, f. CIII), donde demuesra que asi estos no caen en el olvido. De ahi que don Quijote trate de que sus acciones corran a la par que la constancia escrita de las mismas, e incluso anticipandose a ellas.

(15) Tratamos de ello en nuestra introduccion a Baltasar Gracian (El Discreto). Para la influencia del lenguaje en el pensamiento, Hans Georg Gadamer (Verdad y metodo, 195 ss.).

(16) Para Santo Tomas (Suma IV 389 ss) la deliberacion o consilium es un auto de la razon practica que consiste en una inquisicion sobre cuanto ha de hacerse, asi como de los medios para obtener un fin. Tambien habla del consejo dado a otros. Para consensus o consentimiento, que equivale a consumacion del acto libre, Santo Tomas ya no se dejo llevar por Aristoteles sino por san Agustin.

(17) Sobre el buen consejo, vease Baltasar Gracian (El Discreto). El ventero encarna el buon consiglio, que tanta importancia alcanzo en el Renacimiento, y con el que Cervantes parodia tantos espejos de principes al encarnarlo en un truhan. Las leyes del consilium eran consecuencia de una decision razonada y encaminada al bien evitando el mal. Para Ciceron (La invencion, 13-49), equivale a la auctoritas y se acerca a la prudencia. Otra regla que se saltara don Quijote es la de no ser arrogante y temerario (14). Sobre ello, por extenso, Pieper (Prudencia y templanza). Quintin Racionero senalo que Aristoteles (Retorica, 132), entendio esta "como logica de la decision que permite demostrar o refutar las razones particulares por las que actuan los hombres." Asi se establece la union de retorica y filosofia practica, lo que equivalia a sumar las dos obras de Aristoteles, Retorica y Etica a Nicomaco.

(18) Margherita Morreale (I, li7, 173, 184 y 229) senalo la relacion entre discrecion, gracia y risa sin groseria en el canon cortesano.

(19) "Con este pensamiento guio a Rocinante hacia su aldea, el cual, casi conociendo la querencia, con tanta gana comenzo a caminar, que parecia que no ponia los pies en el suelo" (I, 3; 67). Claudio Guillen, en su comentario a este episodio ("Don Quijote' II, 32), dice que la segunda salida y la presencia de Sancho son dos sucesos anunciados por los consejos del ventero.

(20) Para la encrucijada en los libros de caballerias, "Don Quijote, (I, 4; 72, nota 52; y 2,282). Es topico frecuente en ellos y tambien en el folklore universal; punto en el que el heroe se enfrenta a su destino.

(21) Maria del Rosario Aguilar Perdomo (129-30) recoge el ejemplo de Lisuarte' de' Grecia mencionado, asi como el de Felixmarte' de' Hircania, donde este se sale de camino y, al verse privado de su senora, "quedo tan fuera de si que el cavallo lo llevava por donde ir queria" (130). Y vease la ed. de Maria del Carmen Marin del Platir, donde el caballero "se fue sin mas atender por do la fortuna lo guio aca y alla, que no llevo el mas camino concertado del que avedes oido" (Anonimo, 169). Otros ejemplos, en Maria del Rosario Aguilar Perdomo (131), relativos a la Segunda parte de' don Clarian de Landanis ("y tan desatinado iva que dexo ir el cavallo por donde quiso"). En esos y otros casos, pesa, y mucho, la soledad erratica del triste de amores de los cancioneros, luego repetida en novelas sentimentales y pastoriles, aunque el caballo ya no aparezca en el proceso. Para otros aspectos sobre la falta de colaboracion del caballo, que sigue su instinto, Julio Baena (51-57).

(22.) Veanse nuestras anotaciones a Baltasar Gracian (El Discreto, realce XXV). Este lo desarrollo ampliamente en El Criticon (I, IV), como anoto Romera Navarro, senalando las fuentes del motivo desde Jenofonte hasta el Carro famoso de Luis de Zapata, donde este describe la eleccion del camino estrecho en relacion con la Y de Pitagoras y la columna mercurial que se remata con la prudencia, ademas de relacionado con el tema de la mediocridad de oro y el mencionado sustine' et abstine' de Epicteto recogido por Aulo Gelio.

(23) Han tratado del tema: R. Hocke (194-95) y Santiago Sebasstian (Emblematica, 303 ss), quien analizo el motivo en relacion con el silencio y el secreto, senalando que ya Diego Lopez, al comentar a Alciato, encarno en Belerofon al prudente y sabio de buen consejo que domina a la quimera representada en un caballo desbocado, tema que luego desarrollara ampliamente Cervantes en los Trabajos de' Persiles y Sigismunda en el episodio del caballo de Cratilo. Todos los elementos de la cadena filosofica estan presentes y a la vez ausentes del texto cervantino, donde la alegoria desaparece y el simbolo renace a nueva luz, desprendido de gangas.

(24) Para la union de ese simbolo moral con la monarquia, Virgilio Bermejo Vera (331-27) y Fernando Bouza ("Vida moral del alfabeto," 16-29). Para otros aspectos de la prudencia de don Quijote a la luz de la emblematica, John T. Cull (265-77), para quien Don Quiqjote sufre una clara transformacion en terminos prudenciales, saliendo victorioso sobre si mismo.

(25) Santo Tomas (Suma V, 421), dice que "En los animales se da la determinacion del apetito a una cosa pasivamente. Mas el consentimiento implica una determinacion del apetito no solo pasiva, sino mas bien activa".

(26) Arturo Marasso (11, 115 y 127-99) ya senalo algunas concomitancias entre el Quijote'y los trabajos de Hercules en la aventura del leon y en otros lugares, particularmente en la Segunda Parte. La Y pitagorica la ve en II, VI, con la alusion explicita a las dos sendas. Y vease Egido," Los trabajos del "Persiles."

(27) Jesus Maria Gonzalez de Zarate (35-47), destaco su consagracion en la emblematica como heroe virtuoso que alcanza la inmortalidad con sus acciones, a partir de Pedro Sanchez de Viana, Anotaciones sobre' el libro de' las transformaciones de'Ovidio, Valladolid, 1589, libro IX, f. 174. Cesare Ripa lo incluyo en su Iconologia (1603) como representante de la virtud heroica. Tambien analiza Gonzalez de Zarate el asunto en los jeroglificos, emblemas y empresas, asi como en las mitografias.

(28) Jesus Maria Gonzalez de Zarate ("La figura de Hercules," 44-45) analiza el motivo en la tradicion clasica y en la emblematica. Hercules se ve solo ante el peligro sin recomendarse, como se ve en la Odisea, a la ayuda de Jupiter. Alcanzar la inmortalidad por sus trabajos fue la gran aspiracion de don Quijote. Tratamos del tema en Baltasar Gracian (El Discreto, 117, 332 y 356 y Las caras de'la prudencia, 91- 115)

(29) Vease Egido, "Los trabajos del Persiles."

(30) Sobre esa tradicion, vease J. L Fothergill-Payne. Cervantes, sin embargo, utilizo, como es bien sabido, la alegoria en Los tratos de' Argel el debate de Aurelio entre Ocasion y Necesidad para recobrar su libertad. Lope siguio por otros derroteros con el modelo de Hercules en El hijo de' la Iglesia, y lo mismo Quevedo en Los suenos y en La cuna y la sepultura. Tengase en cuenta su uso en el teatro de colegio, como prueba la pieza del padre Acevedo, Bellum Virtutium Vitiorumque'. Tambien apunta Fothergill-Payne el uso de la encrucijada entre cristianismo y arrianismo en la Tragetlia de' san Hermenegildo (1580), representada en el colegio de los jeusitas de Sevilla.

(31) E. R. Curtius (724-49), discutio tales planteamientos basandose en el concepto de honestus que para nada considera el Summum "Bonum, desvelando tambien las contradicciones de la propia Iglesia en materia de virtud.

(32) A. Heller (288-292), a proposito de las nuevas virtudes renacentistas que se establecen mas alla del cuadro de las virtudes teologales y cardinales, ya apunto que la misma felicidad dejo de ser entonces un concepto.

(33) Jon T. Cull ("Heroic Striving ...") recoge abundantes referencias sobre los emblemas de Hercules que pueden ampliarse ahora con los que el mismo y Antonio Bernat Vistarini han recogido en la Enciclope'dia Akal de' Emblematica (nn. 783-834). En dicho articulo, Cull remite a los estudios pioneros de K. L. Selig y otros sobre la emblematica en Don Quijote. Para Ayax, vease, en la citada Enciclope'dia, el emblema n. 201, recogido de Sebastian de Covarrubias, Emblemas morales, Madrid, Luis Sanchez, 1610, cent. 2, donde este se suicida dejandose caer sobre su espada. Imagen del cobarde y que curiosamente, a efectos visuales, cualquier lector podria identificar con un Quijote cualquiera. Para la presencia de Ayax en la pintura espanola, Rosa Lopez Torrijos (187 ss.). Otros ejemplos curiosos son los ofrecidos por Francisco J. Talavera Esteso, en su ed. del manuscrito del humanista desaparecido hacia 1588, Juan de Valencia (Scholia in Andreae Alciati Emblemata, 191, 213, 219, 225 y 435). En el dedicado a la temeridad (513) dice que la razon debe frenarla para no dejarse arrastrar como esta por las pasiones, pues como decia Platon en el Febo: "La razon es auriga." Curiosa es la apelacion a Marsilio Ficino, que en Sobre' la Fortaleza, comentando a Platon, dice que quien no sepa frenar sus apetitos con el imperio de la razon permitira que estos anden sueltos y retozando (515). Respecto a Ayax (293-99 y 465-67), Juan de Valencia comenta el tema de la victoria obtenida por engano, proveniente de Alciato, 175, donde se describe la venganza absurda de aquel sobre el rebano de cerdos y las lagrimas derramadas ante el desastre que luego le llevara al suicidio. Tambien cabe destacar los comentarios a Alciato (Emblemas, 175) de Diego Lopez, recogidos por Santiago Sebastian, quien hablo de que el hombre prudente debe procurar ser senor de su colera y refrenarla. El emblema de Ayax (Bernat y Cull, 203) desarrolla el tema de la locura furiosa que lleva a la ira, a la colera y al desatino con perdida de la razon.

(34) Sebastian de Covarrubias y Horozco (cent. 2, emblema 56, f. 156). El lema, tomado de Ovidio, Met. 3, 54: "Telo animus praestantior omni," fundia el mundo clasico con el veterotestamentario.

(35) En Jueces 15-6, se detalla como tras matar a mil hombres, repetia: "con una quijada de asno los he aporreado bien." Luego la tiro y durante veinte anos defendio a Israel. Sus trabajos se confundieron con los de Hercules.

(36) Tratamos de la memoria en Cervantes y fas puertas del sueno.

(37) Cervantes rompia asi el circulo filosofico y teologico del sistema aristotelico-tomista que, desde Plutarco y Ciceron, habia tratado sobre el asunto. La prudencia como recta ratio agibilium reconoce los principios universales de la razon y los aplica a las circunstancias, adecuando los medios al fin bueno. Ello afectaba ademas al buen gobierno politico, aparte de al gobierno particular de uno mismo, que es el terreno en el que se mueve la obra cervantina. Sobre ello, ver Vittorio Dini y Jose A. Fernandez Santa Maria. Por otro lado, conviene tener en cuenta que Cervantes se alejo de la fuerte carga de religiosidad que conllevaba el genero caballeresco (ver Jose Enrique Ruiz Domenech).

(38) Sobre silencio, secreto y disimulo, vease Andrea Canonieri, Il perfetto cortegiano. Para la relacion entre discernimiento disimulo en El curioso impertinente; Maria Augusta da Costa (1823-31).

(39) Recordemos la definicion de Cesare Ripa en su Iconologia: "la prudenza secondo Aristotile e un habito attivo con vera ragione circa cose possibili per conseguire il bene, & figure il male per fine della vita felice."

(40) Un estado de la cuestion sobre la prudencia y su aplicacion politica, en el catalogo de Gianfranco Borelli, con amplia bibliografia.

(41) En Don Quijote' (I, 4; 73, n. 62) se anota: "juicioso, sagaz e ingenioso," pero creemos que, en el contexto, alude al disimulo necesario que emplea el mercader para entrar en el juego caballeresco de don Quijote y divertirse con ello. Asi lo demuestra el hecho de que le hable de Dulcinea dandole pie a sus delirios, y haciendose el y los otros pasar por principes.

(42) Identico proceso se repite cuando don Quijote se acuerda de Abindarraez, "del mesmo modo que el habia leido la historia en La Diana de Montemayor" (I, 5; 79).

(43) Esas dos primeras salidas poco tendran que ver con la tercera, donde la experiencia de lo vivido hara que hasta aplaquen ambos a sus familias e incluso se dejen acompanar por Sanson Carrasco. La lentitud, en este caso, es evidente, pues tardaran en salir siete capitulos, haciendolo tambien de anochecida y camino del Toboso, toda vez que hubieron tomado de Nuevo las consabidas prevenciones en bolsa y dinero para el camino.

(44) David Graham (332-41) estudia su iconografia belica, con maza, espada y piel de leon, a traves de numerosos ejemplos. Para el tema, en general, vease Frank Brommer, quien ha senalado su amplitud en la pintura y en la musica. Erwin Panofsky ("Hercules am Scheidewege und audere...," 155ss.) trato el tema desde la perpectiva iconografica.

(45) David Graham (332 ss.) recuerda los nuevos valores introducidos por Maquiavelo, en los que la fuerza del leon es suplantada por la de la vulpeja. El engano sustituia a la virtud en emblematistas como Covarrubias o Saavedra Fajardo, dibujando a Hercules regordete y borracho bajo la piel del leon, como ocurre en La Perriere, o sencillamente afeminado, como en Guillaume Gueroult. Los Amorum Emblemata de Vaenius difundieron, a su vez, el episodio de Hercules y Onfale. El tema de la vulpeja y el leon en Gracian lo estudiamos en Las caras de'la prudencia (100).

(46) Juan Francisco Fernandez de Heredia (309 y 313) lo dibuja numerosas veces en sus emblemas con visajes de loco, cuando se dedica a arrancar arboles y confunde montes y campos, destacando su faz de furente' que mata a su mujer y a sus hijos.

(47) Andres Mendo, en su Principe perfecto, lo pinta matando a una mosca, y en otros emblemas se mezdan el leon y la raposa (Bernat y Culi, 789 y 332). Juan Horozco y Covarrubias (Bernat y Cull, 828) recoge la mezcla de leon y raposa que implica la superioridad de la prudencia y la astucia sobre la valentia y la fiereza. Tengase en cuenta la relacion del leon y el zorro, junto al perro, con las caras del adulto, el viejo y el joven en el tricipite de la prudencia sobre el que tratamos ampliamente en las caras de'la prudencia. Y vease Bernat y Cull, nn. 789, 832 y 798.

(48) Consultese Egido, Las caras de'la prudencia, 98. Las paradojas de dicha virtud tambien llegaron a la novela de Lope segun Augustin Redondo (733-44).

(49) Julio Alonso Asenjo (Panoramica, 151-91) estudia la frecuencia en el teatro escolar del topos de la Y pitagorica, asi como del de la encrucijada de Hercules junto a los relativos a las mencionadas parabolas biblicas. En ellas, la fusion de la cultura grecolatina y de la Biblia se adaptan a la moralidad vigente con una clara funcion catequetica y de propaganda que influiria en la comedia nueva y en los entremeses. La Y pitagorica tambien aparecio en la Farsa llamada Custodia del Hombre'(Astorga, 1547), de Bartolome Palau, asi como en obras escolares neolatinas de Andres Rodriguez y Hernando de Avila, quienes trataron sobre la opcion vital entre la via arcia y la via spatiosa, sacadas del Evangelio, que fueron tambien lugar comun en la predicacion. El tema del hijo prodigo aparecio en el teatro escolar neolatino de Macropedio y Gnafeo, en clave de comedia, que luego plasmaria en la decada de 1580 Acevedo. Y vease, del mismo Alonso Asenjo, su "Introduccion al teatro de colegio"

(50) Julio Alonso Asenjo ("Introduccion") recoge varios ejemplos. El de Acevedo es curioso, ya que su Ocassio recuerda la alegoria moral cervantina de la Ocasion. El personaje Viator debe elegir ante el bivio entre el bien y el mal. Lo mismo ocurre en la comedia Prodigia, en castellano, de Luis de Miranda, donde se sigue el arquetipo evangelico de las obras de Macropedio y Gmafeo, estrenadas en la decada de 1580.

(51) Sobre el tema, vease Julio Alonso Asenjo ("Introduccion"). La escena ante el emperador, con su espectacularidad, no dejaria de percibirse como un juego de ninos, dadas las circunstancias de la representacion, y lo mismo ocurriria con Hercules en el entretenimiento de la Tragetlia de' San Hermenegildo. Para esta, vease Alonso Asenjo (La "Tragetlia de' San Hermenegildo," II, 462 ss). En dicho teatro, los papeles femeninos, representados por ninos o jovenes de los colegios jesuiticos, conllevarian una perspectiva muy distinta a la de otro tipo de representaciones habituales en los corrales y coliseos. Cabe senalar la importancia de la fusion de generos que para el Quijote' o la comedia nueva ofrece este tipo teatro. Vease Jose Maria Maestre (145-87). La obra que imita mas a Lope de Rueda que a Terencio es una comedia de Palmireno con leve fondo heroico que se basa en el ensayo de la misma (Fabella Aenaria, en Leal y Sirera 80) y, en ella, el combate entre Onofre-Lauredana y Lluisot no pasa de ser un amago de ensayo, incluso equivocado, como muestra el propio Palmireno (en Leal y Sirera 74) que lo dirige. Lauredana es la mujer varonil que ha pasado "los siete peligros del mundo" (en Leal y Sirera 71).

(52) Julio Alonso Asenjo ("Dos mujeres" 29-52) y Maria del Carmen Marin (81-94). Para los aspectos risibles y satiricos de este tipo de teatro, Antonio Gallego Barnes ("La risa en el teatro escolar," 187-96).

(53) Julio Alonso Asenjo ("Los elementos magicos," 33-50) destaca en la Comedia Sigonia la presencia del tema arturico de la espada encantada, aunque en la obra la magia se torne en burla. Tambien analiza la perpectiva comica que la nigromancia adquiere en este autor, que saca personajes marginales y picarescos a escena.

(54) Vease el texto en Abraham Madronal ("Sin grado ni gracias") ademas de los gallos granadinos recogidos en nuestro estudio La voz de'las letras.

(55) Consultese Madronal ("Sin grado ni gracias").

(56) Santiago Sebastian (Arte'y Humanismo, 85 ss.) y Rosa Lopez Torrijos (115-83 y 405-09) estudian el tema en la arquitectura y la pintura, respectivamente. Fue el tema mas divulgado de la mitologia y se empleo como simbolo del Emperador Carlos V, siendo frecuente en las entradas reales.

(57) Lopez Torrijos (125) senala que el bivio de Hercules no fue un tema muy frecuente en la pintura, pese a aparecer ya en el De'vita beata, 1463, de Juan de Lucena. Aunque habria que contar, sin embargo, con su presencia en los grabados y emblemas.

(58) "Los donaires de Sancho fueron tantos, que de su boca andaban colgados todos los criados de casa y todos cuantos le oian" (II, 62; 1237). Se refiere al emblema 180 de Alciato "Eloquentia fortitudine praestantior" (222-23), comentado do por Santiago Sebastian, quien recuerda que este Hercules galico era viejo y calvo, pero asustaba a los franceses con sus palabras.

(59) Maxime Chevalier (357) apunto la desmitificacion de los amaneceres junto a otras formulas y ambiguedades que tanto apuntan a la obra cervantina.

(60) Juan de Arce de Otalora (Coloquios de' Palatino y Pinciano (1299-1300) expone con mucha gracia el juego dialectico de los protagonistcas en torno a ese topico clasico encarnado en la letra de Pitagoras: "Discrimine secta bicorni," con una triple via que les lleva luego a la opcion de Palatino:" Dejemos ir los caballos por do quisieren" "o echemos suertes cual tomaremos," con lo que el azar se aduena de la moral discrecion. Sigue a ello una cadena en la que la erudicion de las polianteas, como en toda la obra, se convierte en juego donoso de agudezas ingeniosas. Cabe recordar que la obra se ha conservado en cuatro copias manuscritas del XVI y XVIII, y que fue prohibida por la Inquisicion. Como en el Quijote, se dejan muchas argumentaciones en suspenso, mostrando amplias dosis de antidogmatismo, como senala su editor Jose Luis Ocasar Ariza en la introduccion, donde apunta la confluencia con la Moria erasmiana cuando dicen que todo el mundo tiene algo de loco.

(61) Vease nuestro trabajo "Los discretos prologos del Quijote" (41-50).

(62) La obra circulo bastante y dejo amplia huella en Damasio de Frias, Rodrigues Lobo y Gaspar Dantisco. Hemos consultado la traduccion Tratado de M. Juan de' la Casa, llamado Galatheo, o tratado de'Costumbres, traducido de'lengua toscana en castellana por el Doctor Domingo Bezerra, natural de'Sevilla, Venezia Juan Varisco, 1585, conservada en la Biblioteca Nacional de Madrid.

(63) En Giovanni della Casa (Galateo, 53), prima sobre todo el autocontrol que lleva a la felicidad y a la armonia social, pues el autor trata de como adaptarse a las reglas de la sociedad. Los editores, Anna Giordano y Cesareo Calvo, senalan una corriente ironica en Florimonte y otros tratadistas italianos que ponian en tela de juicio la Etica de Aristoteles. El Galateo muestra que a veces la prudencia no es sincera y miente. Carlo Ossola en su introduccion (Galateo, 37), dice que el tratado ensenaba a como andar por la vida sin molestar a los otros. Cervantes alabo a Della Casa en el "Canto de Caliope" en La Galatea, considerandolo "varon prudente."

(64) Para esa nueva perspectiva que marca el Galateo, vease Mercedes Blanco (91-124).

(65) Vease nuestro trabajo sobre la memoria y el Quijote' (Cervantes y las puertas del sueno, 99).

(66) Ciceron (De'inventione', 160). Ya Aristoteles (Etica a Nicomaco, 65 ss.) habia senalado la relacion entre el orden de la vida y el del lenguaje, pues este no es un simple presupuesto practico, sino que se acomoda a un codigo. La proairesis o libre eleccion, que ademas afecta al logro del justo medio, afectan al individuo y a su relacion con el mundo. Deliberacion y eleccion debian caminar unidas. Ambas llevaban al conocimiento y a la sabiduria. Sobre retorica y moral, ver nuestro trabajo "El arte de la discrecion en La Galatea" (585-87).

(67) Alonso Lopez Pinciano (I, 105-6 y 137) senala la relacion entre prudencia y fortuna.

(68) Ello rompera el tricipite prudencial, fusionando las tres caras del hombre en una como la de don Quijote, que todas las confunde a impulsos de la locura, como ocurre tambien con los temperamentos, donde Cervantes da un vuelco a la teoria de Huarte de San Juan (249 ss.). En Baltasar Gracian (El Discreto 26), ya senale la relacion entre los humores, la edad y la prudencia en Huarte, apuntando lo relativo a las fuentes clasicas y las edades del hombre (197 y 351 ss.). Tengase en cuenta, como senala Juan Manuel Cacho (73), que los caballeros se lanzaban en busca de aventuras fuera de la casa paterna en su temprana juventud. Don Quijote, en cambio, saldra a la aventura entrado en anos.

(69) Asi lo senalamos en Baltasar Gracian (El Discreto, 117 y 354 ss.).

(70) Tambien en Sabuco de Nantes y en Perez de Ledesma, entre otros, se daba una dara alianza entre prudencia e ingenio, como ya senalamos en Gracian (El Discreto, 91-93).

(71) Giovanni Pontano (De' prudentia, f LX v). Para la moral independiente, veanse los estudios de E. Bertola y, en particular, Vicenzo Prestipino. Pontano, sin embargo, era consciente de que la prudencia perfecta solo residia en Dios y que en d hombre era imperfecta, como senalo Giuseppe Toffanin (13 ss.--cap. VI en particular).

(72) Ambrosio de Morales (171 ss.) creia que el ingenio debia unir entendimiento y voluntad para ser bueno, pues si no dificilmente podia atender al gobierno de todas las cosas.

(73) Para Aristoteles (Etica Nicomaquea, 183ss.), el hombre bueno y discreto no solo juzga bien y ve la verdad en todo, sino que no se deja enganar a causa del placer para conseguir el bien. Tambien trata sobre prudencia y deliberacion (273 ss.). En don Quijote se da precisamente muchas veces la inmensa paradoja de la deliberacion en ausencia de razon. El lleva a sus ultimas consecuencias las teorias de Aristoteles, quien opinaba que la prudencia, a falta de norma universal trascendente, residia en el mismo prudente que la ponia en practica y la encarnaba, aunque, en su caso, en vez de la figura de Perides, invocada por el estagirita,se trataba de alguien como don Quijote que podia ser maximo de otra manera, y bien singular, por cierto.

(74) Para ambas, Giovanni Pontano (De'Prudentia, De'fortuna, en Opera omnia, II) y Mario Santoro.

(75) Para la persuasion retorica, y la eleccion del bien, Arisoteles (Retorica, 56 y 106). Asi se tiende un puente entre retorica y filosofia practica que es fundamental en la obra cervantina.

(76) Aubenque (16 y 40-48) y Juan Fernando Selles (9-10).

(77) Ver tambien nuestro trabajo "La discrecion y la prudencia," 117 ss.

(78) Olivier de la Marche (Cevalier Delibere).

Universidad de Zaragoza

Departamento de Filologia Espanola

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Author:Egido, Aurora
Publication:Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America
Date:Mar 22, 2007
Words:19404
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