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El aporte del analisis de las redes sociales a la historia intelectual.

The Contribution of the Social Networks Analysis to the Intelectual History

A contribuicao da analise das redes sociais para a historia intelectual

Introduccion

"?Que hay de social en la historia intelectual?" (1). Pocas frases suelen resumir tan precisamente los actuales debates historiograficos que estremecen la historia intelectual como esta interpelacion lanzada por Jean-Luis Fabiani en su mas reciente trabajo sobre la interdisciplinaridad en las ciencias sociales. Como lo subraya este sociologo frances en un tenaz dialogo epistemologico con su colega norteamericano Andrew Abbott (2), la historia intelectual no es ajena a las constantes transformaciones que caracterizan a las ciencias sociales. Esta rama de la historiografia se encuentra efectivamente en el centro de un renovado espacio de dialogo interdisciplinario como lo atestigua su apertura hacia la sociologia de la cultura (3) que estudia los intelectuales o la produccion social de ideas. Para Fabiani, esta predisposicion interdisciplinaria explicaria incluso importantes avances historiograficos como, por ejemplo, la interpretacion de las ideas como resultado de una experiencia social compartida y no unicamente fruto de una labor solitaria. Por otra parte, esta tendencia al dialogo de saberes seria igualmente responsable del brio historiografico de los trabajos de Quentin Skinner (4) y de su firmeza teorica para explicar el papel de la circulacion intelectual en las genesis de las ideas politicas.

La historiografia latinoamericana se encuentra en primera linea de las multiples evoluciones que ha vivido en carne propia la historia intelectual. Importantes trabajos (5) han venido examinado sobre todo los compromisos politicos de los intelectuales mediante una exploracion de sus intervenciones en el espacio publico. Estos enfoques tienen como principal objetivo interpretar este tipo de participacion politica como resultado de practicas codificadas al interior de un espacio social homogeneo. Esta caracteristica "social" del compromiso intelectual se encuentra muy presente en las propuestas en terminos de redes intelectuales transnacionales (6) que privilegian las circulaciones de ideas y de modelos a escala transnacional. La historia conectada de los intelectuales latinoamericanos ha logrado de esa manera acortar las distancias con la socio-historia de los intelectuales, sobre todo en lo que concierne a la exploracion de las practicas intelectuales que se caracterizaban en su gran mayoria por una activa movilizacion de los entornos relacionales. Es asi como se han multiplicado las investigaciones que se interrogan de manera novedosa sobre la naturaleza relacional de los fenomenos de circulacion intelectual continental (7) y que ponen al descubierto el trabajo de legitimacion personal llevado a cabo, tanto a nivel nacional como internacional, por grandes intelectuales latinoamericanos (8).

Nos encontramos, por consiguiente, en medio de un proceso de consolidacion historiografica que ya ha logrado mostrar el rol de los mecanismos de circulacion mundial, el papel de las redes transnacionales y la importancia de los soportes culturales como, por ejemplo, las revistas o los boletines especializados (9). Este contexto historiografico ha conseguido interpretar las consecuencias de la transformacion del papel desempenado por los intelectuales a lo largo del siglo XX, recomponiendo las etapas que vieron desaparecer de los debates publicos a gran parte de los intelectuales universales que intervenian en el ambito politico en merito de su gran capital y su legitimidad social. Los estudios han probado como la circulacion transnacional y las redes en particular contribuyeron, a partir de los anos 1950, al advenimiento de los que podemos llamar intelectuales-expertos, gracias al surgimiento de agrupaciones profesionales o de grandes asociaciones disciplinarias que estabilizaron las dinamicas de la especializacion academica.

A pesar de estos pasos hacia la interdisciplinaridad, la historia intelectual mantiene todavia un fuerte recelo hacia las perspectivas cuantitativas, ni que decir de su aversion cuasi constitutiva frente a las propuestas historiograficas que apelan a los modelos matematicos o movilizan instrumentos de medicion y codificacion de datos (base de datos relacionales, graficos, etc.) como, por ejemplo, el analisis de redes sociales (10). Existe de plano una frontera en la investigacion historiografica entre aquellos que se mantienen en una logica de analisis meramente cualitativa y aquellos que defienden la idea de que ya no existen divisiones entre los enfoques micro y macro debido a la evolucion de las ciencias sociales.

Este articulo busca arrojar algo de luz a este debate habitualmente reservado al ambito de la historia colonial (11). Trata de contestar, por ejemplo, a las voces que subrayan, sin realmente analizarlas, las ventajas y los limites de la apertura metodologica en la disciplina historica. Creemos que las interrogantes planteadas por los trabajos sobre el uso del analisis de redes sociales aplicado a la historia (12) no deberian limitarse al ambito de la historia institucional o a la historia politica colonial (13), sino, mas bien, abrirse a todas las ramas de la historia latinoamericana, sobre todo a la historia intelectual contemporanea. Por otra parte, pensamos que esta evaluacion metodologica tiene una importancia especial si tenemos en cuenta que la historia intelectual se interesa cada vez mas por las redes intelectuales a pesar de las dificultades que enfrenta para utilizar este concepto o para ir mas alla del uso del termino "red" como simple metafora para describir la suma de los lazos sociales de los actores estudiados. Nuestro articulo busca, por consiguiente, exponer las grandes lineas de un enfoque metodologico que podria ayudar a cuestionar con mayor penetracion el papel desempenado por los intelectuales en la historia contemporanea del siglo XX.

Analisis de redes sociales e historia latinoamericana

El termino "redes sociales" posee hoy en dia un significado casi indiscutible. Sin embargo, esas "redes" son un objeto de estudio de larga tradicion en las ciencias sociales desde los anos 1950 e inclusive formaron parte del corpus analitico de estudios pioneros de principios del siglo XX. A pesar de su actualidad, existen una serie de malentendidos sobre la utilizacion de este termino en la historiografia que son el reflejo de una ferrea incapacidad de parte de los historiadores de ir mas alla de las representaciones sociales usadas por los actores estudiados y de metaforas comunes a su disposicion para representar la realidad social. No es raro, en ese sentido, ver articulos o incluso libros que usan libremente de esta terminologia pegandole adjetivos o precediendola de la palabra "metodologia". A quienes estamos familiarizados con la historia politica o la historia intelectual, no nos extrana leer muchas veces la adscripcion "metodologia de redes intelectuales" o "metodologia de redes politicas", sin que dichos ensayos realicen un minimo de analisis cuantitativo de dichas redes.

Ahora bien, ?a que nos referimos entonces con analisis de redes sociales? Una respuesta simple, dada por los manuales (14), situa esta metodologia dentro del espectro de metodos de analisis en ciencias sociales. Se trata por consiguiente de un metodo que se interesa por los lazos sociales entre las personas y que, en historia, lee las fuentes mediante conceptos que influyen de manera decisiva sobre la seleccion, recoleccion, codificacion y explotacion de datos. Esto supone, en un primer momento, enfrentarse al problema de la capacidad demostrativa de este enfoque, ya que la cuantificacion de datos en historia o el uso de instrumentos de medicion "tecnologicos" no pretenden reemplazar de ninguna manera el trabajo critico de fuentes o la narracion historica. A pesar de estas dificultades, importantes trabajos historiograficos han logrado vencer estos obstaculos y analizar muy finamente los lazos sociales recurriendo al analisis de redes sociales como, por ejemplo, innovadoras publicaciones de historia colonial (15). Asimismo, este recurso metodologico ha sido tambien utilizado para proponer narraciones historicas capaces de sacar a la luz insolitos mecanismos sociales, como, por ejemplo, el peso que tenian los lazos personales en la epoca colonial (16).

Como todo protocolo de investigacion, el analisis de redes sociales sigue procedimientos estandarizados que varian principalmente en funcion de dos elementos principales: 1) si el investigador desea estudiar una red egocentrica (centrada en una persona) y el capital relacional del "ego" (de esa persona), 2) si el investigador se centra mas bien en el analisis de las estructuras de las redes. A pesar de su aparente igualdad, estas dos lineas de investigacion han corrido con distinta suerte a lo largo de los anos. Dominante en los anos 1960, gracias a su consolidacion en la antropologia rural y urbana anglosajona, los analisis de redes egocentricas se volvieron una referencia en los estudios del capital social de los individuos hasta declinar a fines de los anos 1970. Este enfoque influyo mucho en el desarrollo historiografico hispanoamericano sobre el periodo colonial, en particular de la historia de la familia (17), que pudo entender mejor fenomenos complejos como la concentracion de tierras en manos ciertos grupos familiares o la urbanizacion de las ciudades coloniales. Fueron, finalmente, el desarrollo de la informatica, asi como la tendencia hacia la cuantificacion abstracta de gran parte de las ciencias sociales anglosajonas a partir de los anos 1980, los que impusieron el estudio estructural de las redes sociales como referente principal de este campo de estudio, a tal punto que, hoy en dia, pocos recuerdan que las redes egocentricas pueden tambien ser analizadas con las herramientas que fueron disenadas para su analisis.

La movilizacion de las herramientas del analisis de redes sociales en historia intelectual sigue siendo muy limitada a diferencia de la historiografia colonial en la que ya existe una tradicion metodologica. La historia intelectual presenta sin embargo un enorme potencial para la compresion de la movilizacion del capital relacional de un individuo, como lo prueban la abundante cantidad de documentos personales como las memorias y, en especial, las correspondencias de los intelectuales. Por ejemplo, las correspondencias de intelectuales latinoamericanos de principios del siglo XX muestran la gran conexion entre los colaboradores de revistas culturales y los autores de epistolarios. Cientos de personajes, como el filosofo mexicano Jose Vasconcelos, fueron artifices de la construccion de espacios de intercambio transnacional al promover la circulacion de ideas antiimperialistas, vanguardistas y cientificas en America Latina. Estos intercambios influyeron en la politizacion de los jovenes estudiantes de las entreguerras, como en el caso de los estudiantes que luchaban contra el caudillismo de Juan Vicente Gomez (1910-1935) en Venezuela. Uno de los lideres del movimiento estudiantil "Generacion de 1928", el futuro presidente de Venezuela, Romulo Betancourt, actuo en varias oportunidades en ese sentido, solicitandole a Vasconcelos manifiestos y articulos, pero tambien publicando articulos que resaltaban la influencia de este intelectual sobre la juventud de su pais en revistas culturales como la costarricense Repertorio Americano.

Otros intelectuales, como el historiador aprista Luis Alberto Sanchez, tuvieron igualmente una amplia participacion politico-intelectual en esos anos. El analisis de la red egocentrica de Sanchez confirma, por ejemplo, que poseia un capital relacional muy importante, ya que tenia lazos directos con figuras politicas de la talla de los venezolanos Romulo Betancourt y Mariano Picon Salas, grandes intelectuales como Waldo Frank o Romain Rolland e incluso con profesores universitarios europeos y estadunidenses. Paralelamente, Sanchez era muy citado en los epistolarios de las personas con las que se carteaba, como lo muestra su alto grado de conexion dentro del entorno de su amigo y corresponsal Romulo Betancourt. Su circulo relacional presenta, por otra parte, rasgos de permanente unicidad que testimonian el grado de conexion que tenian entre si las personas que le escribian o que el citaba constantemente.

Analisis de redes sociales e historia intelectual

A pesar del creciente interes por las redes intelectuales, el analisis de redes en historia intelectual se mantiene todavia en una posicion historiografica subterranea. Existen, por supuesto, razones de orden metodologico que explican esta situacion, como el dificil acceso a fuentes o las dificultades que se manifiestan cuando uno quiere cruzar las correspondencias de los intelectuales estudiados. Sin embargo, creemos que el problema reside en una de las mayores caracteristicas de la historia intelectual: su objeto de estudio. En efecto, el estudio de los intelectuales presupone, y deja por sentado, que el proposito de esta rama de la historiografia es unicamente analizar a un grupo predeterminado: los intelectuales como grupo social especifico. Por el contrario, el analisis de redes (sobre todo el analisis de redes estructurales) parte de una doble distincion fundacional que se enfrenta a esta percepcion del intelectual como objeto de un estudio privilegiado. El historiador tiene desde luego que escoger entre la observacion de un grupo predefinido segun criterios preestablecidos o, por el contrario, comenzar su analisis a partir de un nucleo de individuos cercanos, sin importar su condicion social, para ir agregando a otros individuos en las redes estudiadas mediante etapas sucesivas. Por otro lado, el analisis de redes sociales utiliza instrumentos de medicion que van mas alla de la condicion social de cada persona. Se trata, en otras palabras, de distinguir las posiciones individuales en una red y dejar de lado los atributos especificos de cada uno de los miembros de esta ultima. Esto significa averiguar si las personas se unen, o no, en funcion de su universo de relaciones interpersonales. Este enfoque logra individualizar a las personas con mayor grado de intermediacion y tener una vision global de la red teniendo en cuenta los nudos o la ausencia de relaciones interpersonales. Por consiguiente, el atributo de la persona, como en este caso el hecho de ser un intelectual, pasa a un segundo plano, puesto que lo que se busca resaltar no es tanto la condicion social del individuo como la importancia que tienen la suma de sus relaciones interpersonales.

Las pocas investigaciones historicas que se acercan un poco al analisis de redes estructurales estudian principalmente las redes transnacionales de la Ilustracion (18). Estos trabajos se centran sin embargo solamente en el rol nacional e internacional de grupos preestablecidos como los filosofos o los escritores. Los "intelectuales" del siglo XVII y XVIII son vistos como una categoria generica cuyo impacto fue determinante para la diseminacion de ideas filosoficas en Europa y la consolidacion de espacios de sociabilidad intelectual en los salones de las principales capitales europeas. El uso de las herramientas del analisis de redes sociales como las bases de datos y la exploracion de nudos interpersonales sirven en este caso como fundamento metodologico para confortar una vertiente historiografica solidamente establecida en torno a la existencia de un espacio intelectual europeo en la epoca de la Ilustracion. El principal aporte del analisis de redes reside justamente en su tratamiento sistematico de las fuentes y correspondencias para sostener empiricamente la idea de que los ilustrados se desempenaban como mediadores sociales durante los periodos del Antiguo Regimen, como en el caso del Imperio espanol (19), a pesar de no haber desarrollado siempre lazos sociales libres e irrevocables como sucederia en los siglos posteriores. Esta apertura metodologica permite, desde luego, comprender mejor el significado y el impacto intelectual de la mediacion social dentro de un marco temporal sin necesidad de recurrir a riesgosas e anacronicas comparaciones con la actualidad.

Por otra parte, la historia intelectual es tambien un buen ejemplo de la encrucijada con la que tiene que lidiar el investigador cuando busca ir mas alla de un concepto tan socialmente enraizado e indiscutible como el de "intelectual". Esta categoria no es ajena al tipo de percepcion que se pueda tener, o no, de los lazos sociales del intelectual estudiado. Uno de los principales problemas que trae este concepto es el de condicionar de manera determinista los componentes de la red. Al considerar que los intelectuales interactuan al interior de un campo social y simbolico homogeneo, se corre el riesgo de minimizar el hecho de que una red no es "un grupo cerrado y densamente conectado, una comunidad hermetica y homogenea, sino algo que tambien puede ser visto como una entidad en parte abierta (en un grado medible), jerarquica y especializada" (20). Es por ello que, en muchos puntos, el analisis de redes sociales es contrario a los enfoques clasicos de historia intelectual que justamente no logran desprenderse de una vision aislada del intelectual como actor social. En efecto, estos trabajos no escapan de considerar al "intelectual" como un protagonista especifico, puesto que consideran que desprenderlo de esa categoria social iria en contra de lo que precisamente le da vida a esta rama de la historiografia.

Tomemos el caso de las redes politico-intelectuales antiimperialistas latinoamericanas de los anos 1920 y 1930, en particular la red cruzada de los activistas Mariano Picon Salas y Victor Raul Haya de la Torre. Intervenian actores de distintas nacionalidades pertenecientes a varios grupos sociales como los militares, los politicos, los intelectuales, los activistas, los periodistas, etc. Una de las caracteristicas de los miembros de esta red transnacional, reconstruida gracias al analisis de redes sociales de su correspondencia dispersa entre 1928 y 1935, confirma sus diferencias politicas como tambien la desaparicion momentanea de las fronteras que supuestamente dividian el campo de los intelectuales latinoamericanos. El analisis cuantitativo utilizado para recortar las trayectorias individuales de varios intelectuales, como el propio escritor venezolano Mariano Picon Salas, exiliado en Santiago de Chile, demuestra que pueden existir acciones colectivas heterogeneas por mas que la propaganda y las publicaciones insistan sobre las fronteras simbolicas alrededor de las fuerzas intelectuales.

Historicidad y temporalidades

Como todo trabajo historiografico, los analisis de redes historicas tienen que afrontar la historicidad de las fuentes analizadas. Esto significa que exploran fenomenos historicos que se inscriben en el tiempo y en el espacio. A pesar de estas evidencias, sobreviven incertidumbres y confusiones sobre las temporalidades estudiadas, como sucede cuando se investigan ego-documentos (epistolarios o memorias). De manera casi sistematica, los historiadores evitan reflexionar sobre "los regimenes de historicidad" (21) de los periodos estudiados cuando analizan las agencias (22) individuales. Esto se debe a que la mayoria de los historiadores parten casi siempre de la idea de que los procesos historicos que interpretan son unicamente rupturas o evoluciones temporales. Esta insistencia sobre la diacronia de los eventos se manifiesta incluso en las propuestas que minimizan la narracion cronologica para concentrarse mejor en los componentes de los fenomenos historicos examinados. Por consiguiente, la narrativa historica y los analisis abordan la historicidad del mundo social en su conjunto desde una perspectiva que privilegia unicamente una vision lineal de la temporalidad.

La mayoria de las lecturas diacronicas de las redes intelectuales reconstruyen la genesis social o intelectual de fenomenos de mas o menos larga duracion. Tienen en comun la idea de que los fenomenos historicos, como la colaboracion en revistas culturales o los compromisos politicos de los intelectuales universales, fueron procesos complejos que lograron transformar sus componentes hasta volverse realizaciones de gran alcance. Existen sin embargo otras maneras de trabajar estas perspectivas con el fin de obtener novedosos resultados acerca de historias olvidadas o que forman parte de nuestros inconscientes colectivos. Si bien el historiador tiene que priorizar el tema del cambio historico o, al contrario, hacer abstraccion de este por razones analiticas, nada le impide considerar que existian varias temporalidades durante el periodo historico que examina. Cabe mencionar que la problematica de la multiplicidad de las temporalidades no es una novedad historiografica. Desde el siglo pasado nos referimos al tiempo historico en plural y subrayamos la existencia de varias temporalidades historicas durante un mismo periodo, como lo prueba la importancia de la distincion tripartita del mismo (corta, mediana y larga duracion) de Fernand Braudel (23) en la disciplina historica, quien puede sino confirmar la importancia de este enfoque que abrio senderos hacia una mayor compresion de las temporalidades existentes: desde un tiempo largo inmovil o tiempo geografico hasta un tiempo corto o tiempo individual, pasando por un tiempo mediano o coyuntura social.

Paradojicamente, esta vision plural de las escalas temporales no aborda el hecho de que los caracteres diacronico y sincronico de una manifestacion historica pueden complementarse. Como lo muestra el antropologo Bastien Bosa, esta manera de abordar las temporalidades historicas no permite unificar el tiempo debido a que "los tres tiempos de Braudel corresponden cada uno a una forma especifica de diacronia" (24). Se trata, en ese sentido, de una interpretacion de los tiempos historicos que prioriza las temporalidades lineales que construyen una historia que tiene que ser narrada de manera cronologica. Los elementos sincronicos, es decir, los elementos escondidos, las discontinuidades o las bifurcaciones historicas, son, al contrario, relegados por esta lectura historiografica debido a que son unicamente expresiones temporales muy cortas. Desde luego, la historiografia se encuentra muy influenciada por esta diferenciacion, a tal punto que las propuestas que privilegian las discontinuidades o los procesos de bifurcaciones temporales como parte de los analisis temporales son fuertemente vituperadas a nivel academico.

La historia intelectual encarna perfectamente esta percepcion del tiempo en plural. Sufre en efecto de los mismos problemas historiograficos que el resto de la historia cuando intenta indagar sobre los procesos de simultaneidad diacronica y sincronica. Es ahi donde creemos que los analisis de redes sociales podrian aportar una serie de respuestas a estos problemas metodologicos. Primero, se trata de un instrumento de recoleccion de datos que fue disenado para rastrear todo lo "invisible" o "escondido", es decir, los elementos sincronicos que forman parte de la historia oculta de los procesos historicos. Este enfoque puede, por otra parte, darle mayor complejidad a los lazos historicos estudiados gracias a sus instrumentos de medicion. De esa manera, el historiador puede obtener una mejor cartografia de los distintos entornos sociales de los actores estudiados gracias a un examen cualitativo y cuantitativo de los atributos de las relaciones de las personas. Aplicado mas concretamente a la historia intelectual, este tipo de reconstruccion e interpretacion de redes permitiria descubrir lazos intelectuales escondidos o simplemente desconocidos por los propios actores, a pesar de su enorme importancia para la circulacion de ideas o teorias.

Esta perspectiva pretende darle mayor fuerza a la historicidad de las fuentes para presentarle nuevas direcciones que permitan entender las acciones de los intelectuales. Por ejemplo, los enfoques en terminos de redes intelectuales podrian mostrar mejor los consensos que existian entre los intelectuales en torno a las normas, practicas o conversaciones que organizaban la vida social de este universo de relaciones. Para ello, el investigador tiene que estar muy atento al juego sutil de interconexiones entre los actores estudiados, asi como a la diversidad de sus puntos de vista sobre los distintos grupos sociales o a las acciones de los miembros de su red. Se trata de esa manera de acercarse a la vida cotidiana y ordinaria de las personas y de los colectivos. Esto supone entonces una exploracion de las propiedades de las personas y de las reglas de funcionamiento de los colectivos. Asimismo, el hecho de trabajar sobre configuraciones sociales obliga al investigador a interesarse por los frenos o los problemas que tuvieron que afrontar las personas para imponer sus decisiones. Esto significa que la mirada retrospectiva apuesta a que los miembros de una red no solamente son sujetos historicos, sino tambien artifices de estrategias y "negociadores" al interior de esferas sociales multiples.

Esta busqueda de la exhaustividad analitica tiene incidencias sobre la interpretacion del tiempo historico como sucesion de "causas-efectos" o, al contrario, como bifurcacion de temporalidades multiples. La reconstruccion de la red egocentrica de Haya de la Torre entre 1924 y 1930 a partir de sus epistolarios prueba, por ejemplo, que la construccion del antiimperialismo aprista fue el resultado de una serie de avances y retrocesos organizativos que tuvieron incidencias sobre la naturaleza ideologica de la Alianza Revolucionaria Popular Americana (APRA). Por otra parte, este tipo de analisis toma en consideracion un numero importante de situaciones historicas que no interpretamos tradicionalmente como "eventos historicos" debido a su supuesto poco impacto sobre los grandes cambios historicos. Al contrario, la importancia de estas fuentes cobra aqui sentido ya que consideramos que introducen cambios y, sobre todo, discontinuidades sobre el paso habitual del tiempo, como el caso de las rupturas ideologicas radicales en un universo intelectual dado o evoluciones al interior de un corpus de citas intelectuales.

Es importante tambien reconocer que no existe una sincronia perfecta, ya que toda situacion es el resultado complejo de una suma de varias temporalidades. Los analisis de redes historicas parecen entenderlo mejor que nadie, desde luego, logran "congelar" una imagen del pasado a traves de un grafico o mostrar la existencia de organizaciones caracterizadas por reglas, normas, prohibiciones o expulsiones. Por consiguiente, este tipo de narracion de las situaciones historicas y de las escalas temporales es potencialmente capaz de abarcar a la vez discontinuidades, errores o tensiones, como de medir sus consecuencias cuantitativamente. Es decir, puede sacar a la luz elementos micro-sociologicos que son permanentemente ninguneados por la mayoria de la historiografia debido a que no producen rupturas historicas irremediables. En ese sentido, una narracion historica que se apoya en el analisis de redes sociales tiene la capacidad de mostrarnos las distintas vias que llevan a un mismo punto historico, asi como sus diversas formas de contextualizacion.

Aprehender la implantacion social y compromiso politico de los intelectuales mediante el analisis de redes sociales

Movilizar el termino "red" en historia intelectual pretende sobre todo observar mas finamente las genesis de la participacion politico-intelectual. Se trata en un primer momento de ir mas alla de las lecturas en torno a la "ciudad letrada" (25) o la "republica de las letras" que tienden a explorar la evolucion temporal de los discursos de los actores. Los trabajos sobre redes intelectuales buscan mas bien explicitar los compromisos politicos individuales mediante una exploracion de los entornos sociales que permitieron la politizacion progresiva del campo intelectual. Estos trabajos insisten para ello sobre el caracter sociopolitico de las intervenciones publicas y resaltan el peso que tiene la legitimidad de aquellos que son reconocidos como intermediarios entre los distintos espacios sociales. Para el caso latinoamericano de principios del siglo XX, tenemos variedad de ejemplos e investigaciones (26) que muestran el auge generacional de nuevas figuras politico-intelectuales o la participacion politica de sonadas referencias como Ingenieros, Mariategui, Picon Salas, Garcia Monge, etc.

Dichas investigaciones comprueban que no se pueden disociar las actividades politicas y partidistas de los intelectuales de sus entornos de relacionales. Logran incluso aproximarse lo mas posible a la esfera intima de los actores para asi mostrar la porosidad de las fronteras entre el campo intelectual y los distintos entornos sociales. Subrayan la existencia de relaciones continuas entre dirigentes politicos, militantes, adherentes, simpatizantes e intelectuales organicos. El compromiso politico de los intelectuales aparece, en este sentido, como un modo accion que descansa en "redes relacionales que se entrecruzan, que son basadas en valores o intereses compartidos y alimentadas mediante interacciones en diversos lugares de sociabilidad mas o menos formales: asociaciones, sindicatos, cooperativas, mutuales, cafes ..." (27). Desde luego, estas lecturas han logrado problematizar mejor el tema de las fronteras del entorno partidista de los intelectuales concebido inicialmente como un espacio homogeneo. Los analisis empiricos han permitido, en efecto, probar que los entornos politicos de los intelectuales eran el producto de un conjunto de relaciones consolidadas entre grupos cuyos miembros no compartian necesariamente los mismos objetivos o tenian como finalidad principal la conquista del poder. Revelaron de ese modo que las redes no se construian especificamente en torno a un objetivo comun que las organizara, salvo casos especificos (28), sino mas bien como un modo de relacionarse entre distintas personalidades repartidas en distintos espacios sociales o geograficos.

La objetivacion de redes politico-intelectuales puede ser una tarea dificil. Esto explica en gran medida por que los trabajos previamente mencionados se mantienen alejados de los analisis de redes sociales y optan por un uso metaforico del termino "red". Resulta relativamente facil reconstruir trayectorias individuales o interesarse por un solo intelectual y esforzarse por consignar el conjunto de sus relaciones sociales. En cambio, se torna complicado confrontarse con casos de intelectuales que militaban en organizaciones amplias y ramificadas como los partidos politicos latinoamericanos de principios de los anos 1930, que eran organizaciones agiles, pero todavia sumamente informales. En efecto, una cosa es escoger un terreno geograficamente circunscrito o un intelectual especifico con el fin de prestar atencion a las particularidades locales y aprehender mejor la densidad de ciertas redes transnacionales; otra cosa es analizar intensivamente redes que mezclan cuadros partidistas, militantes e intelectuales aprehendidos en su accion cotidiana. Obviamente, estos dos enfoques no pueden ser completamente comparados; sin embargo, la atencion puesta en las relaciones dinamicas entre actores provenientes de distintos espacios sociales tiene el merito de sacar a la luz la distribucion de bienes culturales y politicos personalizados que existian al interior de las redes analizadas. Esto permite ver el peso de los atributos personales en las relaciones de poder, cosa que es sumamente importante a partir del momento en que uno se interesa en el papel politico de los intelectuales como agentes del cambio social o voces de la opinion publica.

El caso de Haya de la Torre nos parece un ejemplo revelador de como la naturaleza y la frecuencia de las relaciones dentro de una red politico-intelectual favorecen las decisiones dentro de una agrupacion politica a favor de uno u otro grupo. Un analisis del conjunto de sus relaciones entre 1924 y 1930, detectadas gracias a un estudio de sus epistolarios, permite medir su capital social, la densidad de su red personal, su intensidad y la extension del espacio social creado por sus redes. La imagen que se desprende del estudio de su red egocentrica es la de un espacio interpersonal sumamente heterogeneo. Es asi como obtenemos una imagen del APRA menos homogenea de lo que se creia hasta ahora. En efecto, los trabajos de historia intelectual sobre el aprismo (29) tienden a defender la supremacia de la naturaleza intelectual de esta organizacion por encima de su funcion politica. A nivel de sus componentes intelectuales, una primera lectura de la red de Haya de la Torre conforma estas interpretaciones. Es verdad que esta red conectaba entre si a distintos intelectuales, ya que el numero de citas o referencias entre ellos (lazos debiles) era muy elevado en sus epistolarios. Estos lazos eran el fruto del anclaje intelectual del APRA debido a que esta organizacion se retroalimentaba a traves de importantes momentos de sociabilidad (fiestas, reuniones, talleres, etc.) en varias ciudades del mundo (30) (Paris, Buenos Aires, San Jose, etc.), asi como mediante manifestaciones de solidaridad continental. Por otra parte, la legitimidad de la organizacion pasaba por un discurso de reivindicacion intelectual muy marcado que nombraba precursores del pensamiento aprista a reconocidas figuras como Jose Vasconcelos, Jose Ingenieros o Manuel Gonzalez Prada.

Sin embargo, el analisis de redes sociales aplicado tanto a los epistolarios de Haya de la Torre como a su entorno personal prueba tambien la vigencia y la constancia de las preocupaciones de orden politico-organizativo en el seno del partido. En Argentina en particular, el APRA se desarrollo entre 1926 y 1930 apoyandose en militantes originarios del movimiento de la reforma universitaria peruana de 1920 como Manuel Seoane y Luis Heysen, pero tambien en jovenes argentinos provenientes del ambito del Partido Radical, orientados hacia la renovacion de la ensenanza superior en la Argentina. Es asi como la red de Haya de la Torre fue progresivamente creando fenomenos de polarizacion en torno a la figura del lider aprista, como lo prueba la ruptura progresiva con el APRA de sus dos principales interlocutores, Ravines y Pavletich, a partir de fines de 1928. Fundada en torno a lazos interpersonales que resguardaban intereses particulares, la dominacion de Haya de la Torre se fue corroyendo a medida que perdia los recursos politicos e intelectuales que controlo durante los anos veinte. Su distanciamiento con el director de Amauta, Jose Carlos Mariategui, freno la circulacion de la ideologia aprista en America Latina y creo luego dos frentes antiimperialistas: el frente de Haya de la Torre, que daria lugar al Partido Aprista Peruano en 1930 y el frente de Mariategui, que le daria vida al Partido Socialista Peruano ese mismo ano.

Estar atento a la evolucion de los componentes de las redes politicointelectuales mediante las cuales un partido politico se arraiga en un "espacio-tiempo-historico" (para usar la terminologia de Haya de la Torre) es precisamente estar en condiciones de identificar realmente como los cambios que intervienen en los distintos espacios sociales afectan a las organizaciones politicas. Por supuesto, las interpretaciones de la relacion entre las formaciones politicas y los intelectuales no debe perder de vista el trabajo especifico realizado a nivel de la organizacion partidaria para producir una unidad y una identidad comun: la difusion de simbolos (himnos, emblemas, etc.), literatura partidaria (hagiografias, memorias) o consignas (reglamentos internos, etc.). El caso de los intelectuales inmersos en este tipo de practicas es aqui sintomatico del grado de libertad que tienen los actores que estan obligados a seguir reglas partidarias en la medida en que un partido "no se resume entonces a una red de redes. Es tambien una institucion con sus propias reglas, escritas y no escritas, que se imponen a los miembros mas involucrados en esta." (31). Esto supone que estos intelectuales tienen que lidiar permanentemente con su capital individual, su "praxis" y una serie de coacciones propias del partido politico en que militan.

El accionar de los intelectuales organicos es un claro ejemplo de las manifestaciones politicas que mezclan intervencion intelectual y movilizacion de practicas organizativas. Es verdad que su estudio no es una novedad, como lo prueba el numero importante de intelectuales latinoamericanos que fueron mas que simples "companeros de ruta" de varias organizaciones, tanto de derecha como de izquierda a lo largo del siglo XX. Sin embargo, cabe mencionar que este tipo de participacion publica plantea el problema de los tipos de compromiso de los intelectuales en politica, es decir, permite discutir acerca de las modalidades de la accion politico-intelectual que son muchas veces minimizadas por los teoricos de sociologia intelectual que intentan a toda costa imponer su definicion del "intelectual en politica". Para terminar, cabe la pena resaltar que los datos empiricos son muy ricos. Esta variedad de fuentes puede, desde luego, ayudar a los historiadores a tener una vision mucho mas pragmatica de los compromisos politicos de los intelectuales en tanto que son capaces de aceptar que un compromiso de ese tipo es una realidad social compleja, caleidoscopica y cambiante en el tiempo.

Conclusion

La mayoria de los historiadores que hacen historia intelectual no parecen muy convencidos de la importancia, tanto sociologica como explicativa, de los analisis de redes sociales. En este articulo, hemos intentado mencionar las principales dificultades metodologicas que la historia intelectual tendria que subsanar para poder beneficiarse de las virtudes de esta metodologia. La posicion de esta subdisciplina historica no es unica por supuesto. Es mas bien sintomatica del estado actual de la historiografia y de las relaciones conflictivas o de poder que mantienen entre si las distintas ciencias sociales. La historia se distingue en eso de la sociologia y de la ciencia politica que si han adoptado los analisis de redes sociales como parte de su arsenal metodologico. Mas alla de los desafios a nivel de tratamiento de fuentes, es importante mencionar, para concluir, que se esconde detras de esta aversion hacia los enfoques cuantitativos. Creemos que una de las explicaciones podria ser que ciertos historiadores consideran que solo las sociedades actuales poseen un grado de complejidad suficiente como para poder ser interpretadas mediante herramientas cuantitativas. Esto podria explicar por que las redes sociales son vistas como algo contemporaneo, como una manifestacion de la modernidad y no como un simple instrumento analitico que puede servir para interpretar fuentes historicas.

Como lo intento mostrar este texto, la exploracion de redes intelectuales merece toda la atencion de los historiadores. Posee, en efecto, interesantes propuestas para romper con un cierto tipo de narracion historica y para articular los niveles sociologicos que existen en toda manifestacion pasada. Esto permitiria completar las lecturas convencionales sobre temas de grande y renovado interes como los compromisos politicos de los intelectuales. Para ello, esta metodologia tiene que ser vista como lo que es: una metodologia. Ya que no se trata de ninguna manera de una herramienta al servicio de la hibridacion disciplinaria, sino mas bien de un paso hacia un mayor dialogo metodologico con el fin de redescubrir el pasado.

Articulo recibido: 03-11-2016 | Articulo aceptado: 22-01-2017

DOI: 10.25100/hye.v13i49.5848

Referencias bibliograficas

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Daniel Iglesias

Profesor-investigador de la Universidad Lille-III, Francia. Historiador y politologo. Doctor en Historia por la Universidad Paris Diderot, ha publicado los libros Dupain et de la liberte. Socio-histoire des partis populaires apristes (Perou, Venezuela, 1920-1962) y Les mythes fondateurs du Parti Apriste Peruvien: Socio-histoire de la culture d'un parti politique latino-americain. Es especialista en analisis de redes sociales, sociologia historica e historia transnacional. Ha escrito articulos sobre los partidos politicos latinoamericanos, la democracia en America Latina y las redes transnacionales que han sido publicados en libros y en revistas indexadas. Correo electronico: d.iglesiaspinzas@gmail.com

Articulo Tipo 3: de revision. Documento resultado de una investigacion donde se analizan, sistematizan e integran los resultados de investigaciones publicadas, o no publicadas, sobre un campo de la historiografia, con el fin de dar cuenta de los avances y las tendencias de desarrollo.

(1) Jean-Louis Fabiani, "Qu'y a-t-il de social dans l'histoire intellectuelle?", en L'experience historiographique. Autour de Jacques Revel, eds. Antoine Lilti, Sabina Loriga, Jean-Frederic Schub y Silvia Sebastiani (Paris: Editions de l'EHESS, 2016), 17-32.

(2) Andrew Abbott, Time Matters: On Theory and Methods (Chicago: The University of Chicago Press, 2001).

(3) Pierre Bourdieu, Sociologia y cultura (Mexico D. F: Editorial Grijalbo S. A., 1990).

(4) Quentin Skinner, Visions of Politics: Volume I: Regarding Method (Cambridge: Cambridge University Press, 2002).

(5) Carlos Altamirano, "De la historia politica a la historia de los intelectuales: reactivaciones y renovaciones", Prismas. Revista de historia intelectual, 9 (2005): 1-10.

(6) Eduardo Deves Valdes, Redes intelectuales en America Latina. Hacia la constitucion de una comunidad intelectual (Santiago: Universidad de Chile, 2007).

(7) Alexandra Pita, "Las revistas culturales como fuente para el estudio de redes intelectuales", en Voces de papel. La prensa en Iberoamerica de 1792 a 1970, eds. Celia del Palacio Montiel y Sarelly Martinez Mendoza (Mexico: Universidad Autonoma de Chiapas, 2018), 77-85.

(8) Alexandra Pita y Carlos Marichal, Pensar el antiimperialismo. Ensayos de historia intelectual latinoamericana (1900-1930) (Mexico: El Colegio de Mexico, Universidad de Colima, 2012).

(9) Ombeline Dagicour, "Construir el Estado, forjar la nacion. La nueva geografia y su ensenanza en el Peru del presidente Leguia (1919-1930)", Caravelle 106 (2016): 79-96.

(10) Felix Requena, Analisis de redes sociales: origenes, teorias y aplicaciones (Madrid: Marcial Pons, 2003).

(11) Zacarias Moutoukias, Pilar Lopez Bejarano, "Dependencias temporales y cambios institucionales en America Hispanica a fines del siglo XVIII e inicios del siglo XIX", Historia critica, 58 (2015): 157-178.

(12) Bonnie Erickson, "Social Network and History. A Review Essay", Historical Methods 30, 3 (1997): 149-157.

(13) Zacarias Moutoukias, "Des liens a l'ordre politique: Reflexions pour une approche relationnelle des institutions", Cahiers du monde hispanique et luso-bresilien, 101 (2013): 111-132.

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(16) Jacques Poloni-Simard, El mosaico indigena, Movilidad, estratificacion social y mestizaje en el corregimiento de Cuenca (Ecuador), del siglo 16 al 18 (Quito: Casa de Velazquez, Instituto Frances de Estudios Andinos, Editorial Abya-Yala, 2006).

(17) Michel Bertrand, "De la familia a la red de sociabilidad", Revista Mexicana de Sociologia, 2 (1999): 107-135.

(18) Pierre-Yves Beaurepaire (ed.), La communication en Europe de l'age classique au siecle des Lumieres (Paris: Editions Belin, 2014).

(19) Jose Luis Castellano, Jean-Pierre Dedieu, Reseaux familles et pouvoir dans le monde iberique (Paris: CNRS Editions, 1998).

(20) Claire Lemercier, "Analyse de reseaux et histoire", Revue d'histoire moderne et contemporaine 52, 2 (2005): 99.

(21) Francois Hartog, Regimenes de historicidad. Presentismo y experiencias del tiempo (Mexico: Universidad Iberoamericana, 2007).

(22) Mustapha Emirbayer, Jeff Goodwin, "Network Analysis, Culture and the Problem of Agency", American Journal of Sociology 99, 6 (1994): 1411-1454.

(23) Fernand Braudel, "Histoire et Sciences Sociales: La longue duree", Annales ESC, 3 (1958): 541-553.

(24) Bastien Bosa, "Ce qui change et le deja fait. Diachronie et synchronie dans les sciences sociales et historiques", Revue Europeenne des sciences sociales 49, 2 (2011): 171.

(25) Carlos Altamirano, Historia de los intelectuales en America Latina II. Los avatares de la ciudad letrada en el siglo XX (Buenos Aires: Katz, 2010).

(26) Jussi Pakkasvirta, ?Un continente, una nacion? Intelectuales latinoamericanos, comunidad politica y las revistas culturales en Costa Rica y Peru (1919-1930) (Helsinki: Academia Scientiarum Fennica, 1997).

(27) Frederic Sawicki, "Para una sociologia de los entornos y de las redes partidistas", Revista de Sociologia, 25 (2011): 43.

(28) Daniel Iglesias, "Redes politicas transnacionales y elites politicas partidarias: Sociologia historica de los lazos entre el Partido Aprista Peruano y el ARDI venezolano (1928-1935)", Historia y Politica. Ideas, procesos y movimientos sociales, 23 (2010): 219-242.

(29) Eduardo Hodge Dupre, "La defensa continental de America Latina en el pensamiento de Manuel Ugarte y Victor Raul Haya de la Torre (1900-1945), Latinoamericana, 52 (2011): 139-164. Martin Bergel, "Los intelectuales menores en la genesis del Partido Aprista Peruano. Algunas consideraciones iniciales", Prismas, Revista de historia intelectual, 17 (2013): 193-198.

(30) Michael Goebbel, Anti-Imperial Metropolis Interwar. Paris and the Seeds of Third World Nationalism (New York: Cambridge University Press, 2015).

(31) Frederic Sawicki, "Para una sociologia de los entornos y de las redes partidistas", Revista de Sociologia, 25 (2011): 50.
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Author:Iglesias, Daniel
Publication:Historia y espacio
Article Type:Ensayo
Date:Aug 1, 2017
Words:8263
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