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El ano 711: consecuencias tomadas como causas.

Yo invertiria la imagen establecida: sobre una pluralidad inicial, se abriria paso una posterior unidad.

Josef van Ess (1)

El relato de la conquista del noroeste de Africa y de Espana pertenece mas a la tradicion religiosa que a la historia.

Rachel Arie (2)

1. HIPOTESIS FALSACIONISTA

Las realidades complejas no suelen tener explicaciones simples. Sin embargo, durante siglos de tradicion cronistica y academica--en gran medida, escolastica--, el analisis de una realidad tan compleja como la forja de algo llamado Al-Andalus, ha necesitado entroncar las mas frondosas ramificaciones de diversos saberes sobre la base de un solo hecho comunmente admitido: la Peninsula Iberica debio de ser invadida en 711 por el Imperio islamico de Oriente, con capital en Damasco. La afirmacion en si requiere una obligada e inquebrantable fe historiografica, porque los mil y un detalles sobre los que generaciones de arabistas y medievalistas han compilado sus exuberantes narraciones acerca del 711--listas de nombres e interpretaciones sobre las que basar otras similares, ingente castillo de naipes creciendo en progresion geometrica-beben todos, sin excepcion, de fuentes documentales arabes compiladas, al menos, !siglo y medio despues de los hechos relatados!

Este problema--la patente carencia de fuentes primarias y la indudable induccion literaria de fuentes secundarias muy posteriores--se presento tambien, hace tiempo, a los estudiosos del Oriente islamico. Resultaba evidente que desde un supuesto acto fundacional del islam en 622 hasta las fechas que nos ocupan--primeros de los 700-, no habia fuentes arabes, ni Coran escrito, ni prueba documental alguna en arabe de cuanto los libros de Historia dan por sentado basandose en cronicas arabes igualmente tardias. Dandole vueltas a cuanto esto puede implicar, el arabismo y medievalismo foraneo se ha apresurado a incluir infalibles clausulas de salvaguarda en sus trabajos. Los estudios sobre las cronicas arabes orientales--asi como todo el aparato formativo del Islam cultural y religioso--, aparecen, de este modo, enmarcados en advertencias que reflejan "menos cuanto ocurrio que cuanto los musulmanes, mucho despues, quisieron que se recordase como lo ocurrido. Se trata de un aspecto convertido en punto de arranque interpretativo--al menos entre los academicos occidentales--desde los estudios pioneros de Ignaz Goldziher [...]" (3).

Tales estudios foraneos clausuran--!por fin!--la costumbre de confundir teologia e historia; cuestionan la interpretacion de un tiempo segun requerimientos profeticos. Bien esta respetar la verdad simbolica de textos considerados fundacionales por determinados dogmatismos religiosos; pero dista un trecho de ahi a contemplar historiologicamente tales textos como fuentes primarias, al ser compilados muy posteriormente al tiempo que pretenden remitir. Teniendo en cuenta que el citado pionero Goldziher murio en 1921, quiza ha habido tiempo ya para haberse tenido en consideracion el monumental ordago que desde entonces se planteaba en el estudio de las fuentes culturales del Islam, probablemente interesantes para el estudio de su proyeccion hacia Occidente. Sin embargo, fieles--por una vez--al inventemos nosotros, el arabismo y medievalismo espanoles--de comun acuerdo, y sin que sirva de precedente--no juzgo oportuno darle vueltas a las cosas.

Lo cierto es que estriba ahi la base de un problema: que sean precisamente el medievalismo y el arabismo quienes se ocupen de los origenes del islam y del Islam, cuando lo cierto es que tales origenes podrian considerarse fuera del ambito del medievalismo--ya que se remontan a la llamada Antiguedad Tardia; si nos ponemos convencionalistas y aceptamos fronteras en tiempos de transicion (4)--, asi como fuera del arabismo, ya que las unicas cronicas fiables estan escritas en latin, griego, siriaco y algunas otras lenguas medio-orientales o incluso asiatico-centrales--georgiano, armenio...-, pero en ningun caso en arabe.

En realidad, y a poco que nos paremos a pensar, no hay ninguna posibilidad logica de establecer un 711 occidental invasivo sin depender de un simultaneo 711 oriental invasor. Por lo tanto, bien podriamos partir de que estaba ocurriendo en Oriente por esa epoca para, de ese modo, conectar con cuando pudo o no ocurrir en Occidente. Veremos que, a poco que se abra la ventana y entre aire fresco, aquel citado castillo de naipes--aquel constructo minuciosamente salvaguardado por invasiones, turbantes y alfanjes--, mostrara su inconsistencia.

Las presentes lineas, como todo lo que llevamos escribiendo desde el ano 2006 (5), no pretenden en modo alguno menospreciar esa ingente labor narrativa de arabistas y medievalistas espanoles, sino contemplarla desde un punto de vista diferente. Probablemente, valorarla en su justa medida literaria, algo mas que historicamente. Dicho de otro modo: los naipes siguen sirviendo, pero se muestran mas firmes encartados que en su veleidad constructora. No es la nuestra una opcion ideologica, sino de pura necesidad intelectual basada en la logica de dos presupuestos: en primer lugar, que las ciencias no avanzan por mero acatamiento doctrinal, sino mediante el procedimiento de ensayo y error. En segundo lugar, que para comprender algo en su conjunto no sirven de gran ayuda los metalenguajes ni la obsesion taxonomica; la distribucion jerarquica de disciplinas a modo de compartimentos estancos a la que aludiamos al dejarse en el tintero a cronicas no arabes previas, asi como a acontecimientos historicos considerables como pre-medievales. Porque, a estas alturas, el dogma de un 711 institucionalmente conquistador arabo-islamico solo es posible mediante el empeno de no mirar a los lados; el encastillamiento en las especialidades propias, en los objetos de estudio aislados y descontextualizados.

Puesto que tratamos con la historia, con el tiempo en marcha, podemos resumir que su esencia es el movimiento. En otra parte hemos descrito el proceso de interpretar los acontecimientos pasados como el esfuerzo por tomar la fotografia de un caballo al galope, montando el fotografo otro caballo en similar galope. Dos movimientos en intento de coordinacion: el movido tiempo que tratamos de describir, y el presente en movimiento desde el que tratamos de enfocar. Por lo mismo, transicion en marcha frente a esfuerzos de continuidad sera una tonica dialectica de mayor relevancia que el mero relatar de fechas/aduanas, siempre coloreadas a posteriori.

Por otra parte, aquel reparto de competencias entre disciplinas a modo de compartimentos estancos debe desestimarse por su simpleza distributiva en aras de un mas complejo requerimiento historiologico: todo punto de vista disciplinar exclusivista esta descartando y alejando de su objetivo innumerables detalles necesarios para una mas completa comprension de la cosa. Teologia y literatura, esta y el arte, la historia que dejan ver entretanto, abrazadas todas por mil y un saberes auxiliares, se entremezclan sin remision para ofrecer una imagen fiable del tiempo que nos ocupa o interesa. Tiempo, todo sea dicho--y por volver a lo de antes--, que no entiende de etiquetados inamovibles al estilo de "!Usted!: detengase al finalizar la Antiguedad Tardia, que ya me ocupo yo de la Edad Media...".

Resulta evidente que un procedimiento historiologico, un deseo de comprension de los mecanismos de la historia, conlleva cierto escepticismo con respecto a verdades universalmente admitidas--por no hablar de actitudes autoritarias--, asi como un permanente descubrimiento de ignorancias propias: si--pongamos por caso--provenimos de una formacion en historia del arte y debemos internarnos en cuestiones literarias llevados por el curso de nuestra busqueda, indudablemente pisaremos cada vez con mas cuidado a medida que avancemos. La paradoja de la historiologia es que parece deber casar independencia de criterio con vision de conjunto, entrando en colision con un viejo y certero dicho: "quien mucho abarca, poco aprieta". Bien: en ocasiones, a lo largo de una verdadera y honrada busqueda interpretativa, el investigador debe renunciar a llevar la contraria al refranero y asumir, sin mas, que sus hipotesis de conjunto jamas podrian vestirse de coleccion dogmatica hiper-especializada; que debera abarcar al precio de no apretar.

Con todo, siempre se podra argumentar que tal refranero tampoco especifica prioridades y que, al cabo, el refran citado no es menos cierto que su contrario. Es decir, que quien mucho aprieta, poco abarca, sin que se aclare a ciencia cierta que es mejor, abarcar o apretar.

De entrada, compartimos la consideracion del cientifico como artista, en tanto debe proponer teorias propias basandose en materiales comunes. Resulta de un mismo modo vana y vanidosa la usual aspiracion--mandarina y corporativa--a que la ciencia deba alcanzar una definitiva explicacion unitaria. Es esta aspiracion, precisamente, la celebre herida narcisista localizada en los viejos debates epistemologicos en torno a la llamada hipotesis falsacionista en las ciencias; en la medida en que se pretende ingenuamente cerrar cuestiones historicas como si de cicatrices se tratase (6), en lugar de mantener abiertas las posibilidades de nueva luz sobre acontecimientos pasados. Al margen de etiquetados o preferencias, nos parece adecuado precisamente este metodo, el falsacionismo, por cuanto su procedimiento consiste en la poda sistematica de falsedades; supercherias comunmente admitidas, cuya consideracion ya ideologizada pide a gritos un cambio de paradigma, a menos que se busque precisamente confundir la narracion historica con la elaboracion de constructos.

2. EL ENORME PARADIGMA

La narracion canonica de la conquista islamica de Al-Andalus en 711, tal y como fue redactada en arabe a partir de 850, es uno de los primeros esbozos literarios de un genero creado en Egipto, el de los futuh, o cronicas de conquista. No nos detendremos nuevamente en el posible e interesante escorzo de inter-textualidad que requeriria la genuina puesta en valor literaria de unas obras mal tomadas por fuentes historiograficas primarias. Ya hemos aludido a ello en otros lugares (7), y basta ahora un somero repaso tematico para dar una idea de esos elementos de literatura comparada:

--El parecido razonable entre la ruta de Tariq y Musa y otra anterior: la intervencion del ejercito bizantino en torno a los 550, desde Cartagena, para salvaguardar Spania -denominacion de la Peninsula Iberica bajo control bizantino, en la franja costera sur-oriental--frente a Hispania. Esa expedicion bizantina--oriental, desde Cartagena, insistimos; el logico lugar de desembarco viniendo desde Oriente, la vieja ruta de Cartago a Cartago Nova--fue tradicionalmente asociada con el comandante Liberio, pero tal protagonismo ha sido cuestionado ultimamente (8) sin que ello plantee dudas acerca de la intervencion en si.

--Lo oportuno de la onomastica: con un conquistador Tariq--que significa el que abre camino--y un anciano y barbicano Musa que es Moises en arabe; el que atraveso el mar guiando a su pueblo, hecho que habra que poner en relacion con la dificil delimitacion inicial entre lo proto-islamico y lo judio, ambos en expansion mediterranea por conversion entre una selva de mil y una heterodoxias cristianas. Entrariamos ahi en un precioso juego inter-textual teologico en el que no estan dispuestas a participar tres ortodoxias religiosas concretas.

--El culebron de la invasion por rapto de doncella--Don Julian y la hija de Don Rodrigo-en homenaje intertextual a la excusa en el arranque narrativo de la Iliada con la huida de Helena y la invasion organizada en venganza.

--El injerto del reino oriental en Occidente: del ultimo troyano fundador de Roma -Eneida de Virgilio--, al ultimo omeya fundando el Emirato.

--Las peripecias de los Diez Mil, desde la Anabasis de Jenofonte a los diez mil sirios de Balch sosteniendo al primer Omeya de al-Andalus.

Por otra parte, resultaran igualmente significativos dos tipos de errores comunmente pasados por alto:

--Errores de sinonimia en la denominacion: la inveterada costumbre de traducir por musulmanes cada vez que aparezcan caldeos, sarracenos, arabes, agarenos, ismaelitas y tantos mas en cronicas previas no arabes que, segun veremos, son las verdaderas fuentes primarias de cuanto pudiese ocurrir en el tiempo y espacio que nos ocupa.

--Un craso error doble de anacronismo: pensar que los moros son los musulmanes: mauri serian los negros, sin mas, para cronicas griegas, bizantinas, muy anteriores al Islam. Por otra parte, un error similar es pretender que los bereberes sean los hombres azules del desierto, recien convertidos en musulmanes poco antes del 711. Por contra, los barbaroi y el barbarus del griego y el latin--albacora del termino bereber en arabe--son, sin mas, los no helenizados ni latinizados, desde los enemigos del emperador bizantino Heraclio en la primera mitad de los 600, hasta la inmensa y variopinta mayoria de un norte de Africa, comprimida y liofilizada en las cronicas arabes--muy posteriores--para convencimiento de una especie de efecto domino, con frenetica entrega de llaves de ciudades a las caballerias milagrosas de Oriente.

La referida inter-textualidad arroja un dato historiologico de esencial consideracion: todo ese entorno cultural helenistico de cuyas semillas brotaran las cronicas arabes--entorno greco-latino en su maxima extension, por cuanto Bizancio representa a la perfeccion esa simbiosis--, es el barbecho sobre el que surgen tanto el islam -religion--como el Islam--civilizacion--. Ello nos lleva, indefectiblemente, a la consideracion del llamado tiempo omeya oriental como el de un Islam helenistico en avanzada fase de arabizacion desde abajo--masas arabes sin alfabetizar--y leve arabizacion desde arriba--escasas monedas e inscripciones--, al igual que el tiempo abbasi--verdadero espacio cronologico de eclosion islamica--implicara la arabizacion definitiva--Bagdad--de un impulso civilizador sasanida; de amplia desembocadura persa en el Mediterraneo.

Evidentemente, en todo esto hay latente una interpretacion bastante compleja de cuanto pudo azotar al Mediterraneo oriental, sur y occidental, desde los primeros anos 600 a los 850, una epoca de brumas historiograficas tan destacables que insinua un extendido abanico de catastrofes inexplicables e inconexas. Solo una lectura posterior convertira en progresion lineal e inducida lo que surgio como incertidumbre.

Dicho esto, ?por que se mantiene, pues, el constructo de un islam creacionista que provoco el repentino surgimiento de un Islam civilizador, de infalible avance hasta Hispania en 711? Porque, al fin y al cabo, existen varias ventajas en la interpretacion de una fulgurante invasion islamica desde Poitiers--en Occidente--hasta el Amur Daria--en Oriente--.

--Se ofrece una razon exogena para el continuado desgaste de un area geopolitica--el Oriente Medio y Asia Central--sometido a siglos de cruentos enfrentamientos entre dos Imperios: Bizancio y la Persia Sasanida.

--Asimismo, y desde el punto de vista religioso tradicionista, se ofrece igualmente una oportuna lectura aseptica y alienigena del islam: que surgio de las dunas y las palmeras, emergiendo desde un extrano paganismo practicamente enoteista y de cacofonia judeocristiana por efecto de los ecos del desierto, cuando lo cierto es que el islam es un fenomeno eminentemente urbano y continuista, que dara paso a un Islam igualmente urbano y comercial (9). Ello decanta dos tradiciones dogmaticas de una sola tacada: por una parte, el natural discurrir del monoteismo judeocristiano como judio y cristiano, en distribucion paralela por el Mediterraneo--uno por genetica, otro por pacifica evangelizacion--, y por otra parte, nos presenta la irrupcion del islam en la historia por requerimiento profetico y a traves de las armas. Siempre hemos considerado una falacia muy util la consideracion de una determinada tradicion judeocristiana exclusiva. Cuando Boyarin presento su imprescindible ejercicio intelectual de ruptura de rupturas en lo judeocristiano, ambito siempre comun con difusas lineas fronterizas--las border lines de Boyarin, a cuyo estudio animamos calurosamente (10)--nos sorprendio que no se considerase la igualmente difusa borderline de lo judeoislamico y su distribucion por el Mediterraneo igualmente por conversion, algo que ultimamente tiene en cuenta David Abulafia--que el judaismo se expandio por conversion, y que constituyo una suerte de islam alternativo, al igual que el islam deberia considerarse como judaismo alternativo (11).

--En otro orden de cosas, el invasivo 711 ofrece otra no menos adecuada ni menos exogena razon utilitaria: el natural discurrir visigodo en la Peninsula Iberica continuo -en no menos natural transicion desde lo romano, y observese como esos pueblos se sustituyen deportivamente, como en un juego de relevo--, hasta que se presento la gran cesura, el desastre sobrevenido del 711. Una invasion resuelve de un plumazo todo un ramillete de posibles causas de disolucion de la monarquia visigoda.

--Por ultimo, el utilitario 711 se presenta inamovible porque una conquista justifica una reconquista. El medievalismo tiene en gran y alta estima el reismo--reconquista, restauracion carolingia, y glorioso final renacentista--, pero muestra demasiado a menudo el plumero ideologico y juega en todo momento con la ventaja de conocer el final del capitulo. Es probable que podamos circunscribir los origenes de la reconquista a, precisamente, reconquistar lo que conquisto--y valga tanta redundancia-Almanzor en torno al ano 1000, fechas interesantisimas--al margen del milenarismo evidente--para comprender el sentido de causa comun de los reinos cristianos del norte. Sin embargo, es mas util ideologicamente desempolvar mitos muy anteriores--Covadonga--para dar carta de antiguedad a hechos posteriores. Es muy comun la patina ideologica preferencial en los acontecimientos historicos del largo y organico tiempo andalusi, pero el final conocido de 1492 retroalimenta todo el cromatismo de lo anterior.

Y, como muestra, un boton: el magnifico concepto de paz improbable acunado por Ladero Quesada tras la conquista castellana de Sevilla en 1248--tiempo de fronteras (12)--juega, por ejemplo, con el imaginario de ideologia reconquistadora. ?Como es posible ese paron reconquistador desde mediados de los 1200 hasta finales de los 1400? Claro, es una paz improbable si se considera Sevilla solo como capitulo hasta Granada en una historia cuyo final conocemos. Pero, ?y si Sevilla fuera un objetivo en si, sin mas? ?y si su conquista fuera mas bien de logica ampliacion geopolitica castellana -grandes contingentes de musulmanes que participaron quiza no lo habrian hecho en otros terminos-? Pero no, la ideologia de una reconquista tiene que animar la historia de esa gran alienacion andalusi que, por lo mismo, debe comenzar en desastre sobrevenido desde fuera en forma de conquista arabo-islamica.

Este enorme aparato paradigmatico se ha blindado a lo largo de decadas frente a determinadas interpretaciones alternativas sobre la genesis tanto del islam como del Islam; interpretaciones basadas en pruebas o ausencia de ellas, y no en convencionalismos atados a la extraneza profetica de una alteridad--vision orientalista, veiamos--o en la excepcionalidad creacionista de un mundo nuevo para los elegidos--vision emic del islam--. Es decir, existen numerosas explicaciones racionales de los hechos, que contrastan tanto con las hagiografias islamicas--desde dentro--como con las interpretaciones orientalistas--desde fuera--. El mito blindado consiste precisamente en un Islam -civilizacion, imperio, cultura--como la natural consecuencia del islam--religion revelada--, en tradicional aplicacion de la celebre matriz islamica descrita por Von Grunebaum en su lectura de una--deciamos--alienigena identidad cultural del islam (13): que un profeta ofrece un Libro que describe una determinada vision del mundo que, a su vez, habla de tal modo a las masas proximo-orientales, que sobran anos para su belicisima expansion por el mundo.

3. EL ESTADO DE LA CUESTION

Tendremos en cuenta ahora las aportaciones en el ambito del llamado Early Islam, el islam originario del que sin duda debe emerger lo considerable como un 711 invasivo posterior, por aquello de que no suele haber efecto sin causa. Procedemos--no podia ser de otro modo--mediante la lectura cientifica de una serie de acontecimientos, dejando para el ambito de lo poetico/sagrado y de lo ideologico toda otra interpretacion no sustentada en pruebas. Es decir, para llegar al 711 hispano partimos de un Oriente cuya historia puede y debe des-teologizarse y des-ideologizarse, dado que cuanto viene considerandose como hechos incuestionables no cuentan, en realidad, la historia de un proceso, sino la justificacion del tiempo inmediatamente posterior, en lectura eminentemente religiosa e ideologica.

A vista de pajaro, podemos considerar el gozne entre la Antiguedad Tardia y la Edad Media en el Mediterraneo y Oriente Medio fundamentado documentalmente en cronicas que se dividen en dos grandes grupos, en funcion de su tiempo y objetivo tematico: aproximadamente entre los anos 600 y 700 florecen de un modo inusitado las cronicas apocalipticas--latin, griego y siriaco principalmente--, para desembocar en las cronicas arabes desde mediados de los 800, como expresion de un salvifico Exodo, con la conquista como expresion historica de un requerimiento coranico. Asi, desde un punto de vista historiologico--filologico/historico/logico--, y en la zona que nos ocupa, el sistole y diastole que bombea los origenes de la Edad Media seria un sustrato historiografico describiendo el fin del mundo conocido, para desembocar en un remake arabe de historias de salvacion. Es precisamente esa teologia del triunfo la que anima el arranque cronistico arabe desde los 800: han caido todos los poderes, ganan los pueblos--y ya se recuperara, a beneficio de inventario, como el imparable avance de la espada de Dios--.

Teniendo en cuenta el final de la historia conocida--califatos en torno a Cordoba, El Cairo y Bagdad, expansion del arabe, enfrentamiento medieval entre la Cristiandad y el Islam ...-, no se ha entendido como necesario estudiar una epoca desligada de cuanto conocemos de su tiempo posterior, y asi se ha procedido a la convencional redaccion de cuanto Von Sivers denomina versiones seculares de una Vulgata (14). Tal Vulgata es la interpretacion al uso que fundamente un dogmatismo secular interpretativo en otro dogmatismo religioso. Dicho de otro modo: se considera que el Islam nace del islam, y que ambos--civilizacion y religion--son uno desde aquel Tiempo Magno medini y mequi, avanzando por la Historia como un tornado, una suerte de trompo cuya punta de acero--en movimiento absolutamente inducido desde dentroorigina su trayectoria en Medina y se desplaza hacia Meca, Jerusalen, Damasco, Bagdad, Samarcanda, Estambul ...

Sin embargo, no deberia confundirse lo dogmatico religioso con la historia, y encima constituir sobre ello otro dogmatismo, esta vez pseudo-cientifico. Resulta evidente que el Islam no nace en Medina o Meca, sino en la frontera en llamas que unia -o separaba, segun se mire--el Imperio Romano--posteriormente identificable con Bizancio--y la Persia Sasanida. Sobre los efectos de tal enfrentamiento en Oriente Medio y Egipto ya se ha escrito sobradamente, si bien cabe destacar aqui dos aspectos esenciales: la exuberancia de cronicas cristianas--de todo corte sectario--que entienden llegado el fin del mundo ante el envite de Persia sobre el Proximo Oriente -conquistas de Jerusalen (614) y Alejandria (621)-, asi como la repentina desmovilizacion de tropas afines a uno u otro bando tras la batalla de Ninive (627), con el resultado de una pirrica victoria bizantina que desestabilizo el orden sasanida y replego a una exhausta Constantinopla.

Cuando nomadas, sarracenos, arabes o tropas desligadas de mando unico--ya sea persa o romano--campen por sus respetos haciendo suyas rutas caravaneras y ciudades enteras, los cronistas no expresan que sea un poder unico el que les ataca, solo saben por que lo hacen--el fin de los tiempos esta cerca, la culpa la tienen los pecados de Calcedonia--, y lo conciben como logica continuacion del previo avance persa. No entraremos aqui en la enmaranada situacion teologica en torno a determinados concilios: lo importante no es lo que rece o deje de rezar la gente; lo importante es que un dogmatismo, una herejia, la implantacion novedosa de una ortodoxia, o la natural inercia de creencias posteriormente considerables como heterodoxia, estan configurando un peculiar mapa del Mediterraneo sur y Oriente Medio. Garth Fowden ya puso de manifiesto la relacion entre religiones de llamada universal, real o imaginaria y la super-estructura previa--en cierto modo ecumenica--del mundo sasanida (15).

Nosotros entendemos esta relacion como el genuino origen del Islam, ejemplificado en la construccion de una ciudad persa de corazon y lengua ya arabe--Bagdad, 762-, denominada madinat al-salam, la ciudad de la paz, como cierre de un tiempo determinado y simbiosis generativa de la civilizacion islamica. Los cronistas--ya arabes--, a partir de ese momento, se afanaran en establecer lazos legitimadores con Meca y Medina, pasando inevitablemente por Damasco. Pero, ?realmente es Damasco un logico precedente para Bagdad, o solo nos hemos acostumbrado a comprenderlo asi por comodidad de secuencia cronologica? Porque, podria concebirse Bagdad como la radical alternativa persa a un orden de cosas helenico. A partir de ahi, la necesidad de legitimacion mequi y medini de ese Islam bagdadi--que si nos llamaremos Abbasies por aquel Abbas tio del Profeta...--dice mas sobre la expansion de la religion islamica que sobre la induccion historica que tenso la cuerda desde Medina hasta Bagdad, pasando por Damasco. Esa cuerda, mas bien parece una necesidad legitimadora.

En ese orden de cosas, reflejado en el dictado de las primeras cronicas arabes, ?como interpretar lo que pudo haber pasado casi un siglo antes, a miles de kilometros hacia Occidente, en Hispania?

* * *

En el epigrafe siguiente saldran ejemplos de lo diverso--a tenor de cuanto arrojan las cronicas pre-arabes--comprendido posteriormente como unitario. Valga ahora simplemente una alusion a cuanto se ha movido la interpretacion del hecho islamico y el hecho coranico a la luz de la puesta en cuarentena de muchos convencionalismos creacionistas. Entendemos como falacia utopica la consideracion de que una pequena comunidad--Medina--pueda sentar las bases de una civilizacion que acabo organizando la vida de mas de medio Mediterraneo. Sobre el constructo de una medinizacion que en realidad es una bagdadizacion no nos extenderemos mucho mas aqui, por haberlo hecho ya en otro sitio (16), pero si debemos aludir a una larga tradicion de estudios al respecto que normalmente han pasado practicamente desapercibidos -si no despreciados--por el arabismo y medievalismo espanoles. Y no sin razon, por otra parte, dado que se escapa por completo a su campo de estudio y no existe en Espana una islamologia a tener en cuenta como comunidad cientifica--pese a su prestigio en el pasado; los tiempos de los padres Asin y Pareja--. Y estas cuestiones debian ser objeto de estudio de esa especialidad, la islamologia.

Por contraste, la larga lista de islamologos foraneos que cuestionan la validez de fuentes arabes en la historiografia del islam primigenio no es indicativa de su consideracion en tanto que comunidad y/o escuela, ya que desde aquellas albacoras relativistas del citado Ignaz Goldziher a principios de los 1900, hasta la ideologizacion extrema del supuesto Christoph Luxenberg en el 2000 (17), la cosa avanza en un enfrentado ensayo y error lleno de matices, hasta el punto de ser ya considerado todo el asunto como una serie de batallas en la retaguardia, cuando el frente queda desabastecido. En ese frente, la verdadera batalla estriba en si deben tenerse en cuenta o no las fuentes arabes, tan alejadas de los hechos descritos, para fundamentar una seria historiografia del Islam primigenio.

El abanico de posturas--magnificamente fijado por Mulder y Milo en 200918--es correlativo con el desprecio olimpico hacia sus autores desde Espana y nuestros agudos pies de pagina, pero deberiamos tener en cuenta algunas ideas de cierto y ya nada corto predicamento: que si el islam surgio como mesianismo judeocristiano desde dentro y no necesariamente invasivo--Hegira como exodo--(Crone y Cook (19)); que si debemos tener en cuarentena la propia existencia del fundador profetico (Nevo y Koren (20)); que si islam surgio de unas aguas revueltas de un entorno sectario (Wansbrough (21)), las mismas que muchos otros movimientos religiosos considerados herejias; que si debemos prestar mas atencion al elemento compositivo siriaco--himnos cristianos--en la propia redaccion del Coran--o, al menos, en su puesta por escrito (Luling (22)); que si la forja de una tradicion lineal se corresponde con un necesario aval medini para el surgimiento del Chiismo en Iran (Madelung (23)), en realidad un fenomeno historico absolutamente diferenciable y relacionado con el mesianismo judeocristiano iranio (Wasserstrom y los isawies (24)); que si es imposible rastrear evidencia arqueologica alguna acerca de Meca a principios de los 600 (Hawting y Conrad (25)); que si todas las batallas relatadas en las cronicas arabes son estereotipos de necesaria comparacion literaria (Noth (26)); que si el califato es un genial invento posterior al 750--dejando fuera, por lo tanto, a todo el etereo tiempo omeya oriental (Schacht (27))--etcetera.

En lineas generales, de todo ese citado abanico de posturas cabe destacar en primer termino que los origenes del islam y del Islam han recibido numerosas nuevas luces desde la esclerotizada vision doble tanto orientalista--el Otro surgido del hormiguero de Arabia--como esencialista--requerimiento profetico--. Luces que, sin lugar a dudas, arrojaran alguna que otra sombra o ligera matizacion sobre cuanto pudo pasar en Occidente, dependiente de un algo asumido ya como existente en Oriente. Como nota final a este estado de la cuestion, debemos aclarar que nos resulta admirable el enorme esfuerzo intelectual desplegado en todas esas interpretaciones y las reacciones contrarias--aquellas batallas en la retaguardia--. Por otra parte, no hay que compartir todos y cada uno de los enunciados para reconocer que en sus manos y paginas esta la vanguardia de la islamologia actual. El caso de alguno de esos autores es especialmente relevante: compartimos con Cook y Crone, por ejemplo, sus apreciaciones acerca de cuanto denominan la narrativa de los origenes islamicos: una reconstruccion sin contenido historico concreto (28). De Crone tambien destaca su percepcion del indigenismo no necesariamente invasivo del Islam. Por ultimo, compartimos tambien sin fisuras la utilizacion del concepto de simbiosis creativa en Wasserstrom, asi como nos parece sumamente fiable el concepto de poligenesis islamica, emanando de ese entorno sectario de Wansbrough, rompiendo asi con aquel inveterado esencialismo islamico--para propios y ajenos--, y asumiendo por fin que el verdadero problema cientifico en toda esta cuestion consiste en no saber separar teologia e historia.

4. LA HIPOTESIS DE LA RECAPITULACION

Suliman Bashear pone en cuarentena las cronicas arabes, en tanto que necesidad de legitimacion posterior de unos pueblos nacidos en un ambiente de inseguridad apocaliptica (29). Probablemente sea un modo bastante pausado de describir cuanto pudo pasar en aquel larguisimo tiempo de transicion citado. Deciamos antes que, en torno al 711, cuanto viene considerandose como hechos incuestionables no es, en realidad, la historia de un proceso, sino la justificacion del tiempo inmediatamente posterior. Es decir, deberiamos poder leer cuanto pudo ocurrir--y asi se nos ha transmitido en fuentes primarias, no en las arabes--desde comienzos de los 600 hasta bien entrados los 700 sin tener en cuenta lo que vino despues. Uno de los principales problemas de la Historia--ya aludido--es que sabemos ese despues de las cosas analizadas, y ello puede llevarnos a lecturas inducidas que confundan capitulos previos con causas, opciones historicas--unas concretas, entre otras tantas posibles--con determinismos profeticos.

Lo cierto es que, sin recurrir a lecturas inducidas desde relatos muy posteriores, la consideracion invasiva, voluntaria y generica del Islam se fundamenta en un constructo anterior apocaliptico cristiano pre-medieval, siempre ajeno, en todo caso, a la existencia de un algo denominable Islam en toda regla. Previo tambien a cronicas arabes que se haran eco de ese constructo, por cuanto servira de legitimacion de un poder ya establecido con voluntad de centralizador. Tal consideracion se forja progresivamente, desde la sorpresa pre-mahometana del desmembramiento imperial romano iniciado en torno a los 400 de nuestra era, hasta la ya fehaciente consideracion historica del Islam como civilizacion en torno a la fundacion de Bagdad (762).

Compartimos la idea de Tolan en el sentido de que tanto la imagen que Occidente se hace del Islam, como el relato de cuanto pudo o no constituir exactamente los primeros momentos de su contacto, consisten basicamente en la traslacion de una ruptura psicologica posterior para ubicarla como ruptura fisica previa: la evidenciada diferencia medieval del Occidente cristiano con el Islam--ruptura psicologica--se reconstruye en sus origenes como obligada ruptura fisica previa. Tal ruptura adquiere la util forma de una invasion (30). En realidad, no faltan materiales para sustentar la hipotesis de un desastre general sobrevenido en el tiempo que se considera como de cesura entre la Antiguedad Tardia y la Edad Media. Sera Jean Flori quien acune el concepto de recapitulacion para una tecnica cronistica al uso en toda esa corriente historiografica aludida como albacora de lo islamico sin aun saberse tal. Cuando antes describiamos el sistole y diastole de la cronistica proto-islamica, repartiamos la documentacion entre encendidas descripciones apocalipticas--primera fase, en griego, latin y siriaco principalmente, veiamos--, y actualizaciones estereotipadas de un exodo trasladado ya al arabe--segunda fase, triunfal retroalimentacion legitimista abbasi oriental y omeya occidental--.

Pues bien, esa recapitulacion teorica para Flori consiste, precisamente, en atribuir a una unica y misma profecia varias realizaciones sucesivas en la historia (31); establecer una linealidad historica artificial y mitica a cuanto se produce en variado y progresivo abanico de circunstancias, punto este en que debemos recurrir a las cronicas a mano. A bote pronto, tales cronicas no son escasas. Los estudiosos suelen respetar una lista asociada con una cronologia determinada. De un total de cerca de treinta cronicas censadas, las mas destacadas serian las siguientes--el ano precede al titulo-:

634.--La Doctrina Iacobi, las ensenanzas de Santiago, texto cartagines fuertemente anti-judio.

639.--La Cronica de Sofronio, patriarca de Jerusalen.

642.--El papiro PERF 558, escrito en griego y parte en arabe; probablemente el mas antiguo texto conservado en arabe. La informacion en griego habla de tributos a los magharitae y sarracenos.

648.--La Vida de Gabriel de Qartmin, monasterio en la actual Turquia, en la que se cita a los ocupantes como hijos de Agar.

655.--Cronica del papa Martin I--raptado por el emperador bizantino junto con Maximo el Confesor y muerto en Crimea en 655-.

659.--Las cartas de Ishoyahb de Adiabene--al sur del lago Van--, que citan en siriaco a los tayyaye--en posible relacion con pueblos nomadas--y, nuevamente, los mhaggre--emigrados--.

660.--Cronica armenia de Sebeos, en la que se explican las alianzas entre los hijos de Ismael y los judios, por ser todos descendientes de Abraham.

662.--Maximo el Confesor, discipulo de Sofronio el de Jerusalen, que imputa a los judios los desordenes de la gente del desierto.

665.--El testimonio del papa copto de Egipto Benjamin I, que vivio la conquista persa de Alejandria, posteriormente la conquista bizantina--que le acarreo el exilio--, y fue restituido por los arabes en su puesto de papa alejandrino.

670.--Cartas del peregrino Arculf y las referencias en las cronicas de Beda el Venerable, con las alusiones a que se estaban removiendo los cascotes de la explanada del Templo en Jerusalen.

680.--Jorge de Reshaina, oponente de Maximo el Confesor--el ortodoxo defensor del monotelismo--. Le echa las culpas a Maximo de que la ira de Dios haya permitido que los arabes tomasen Africa y Chipre. Este Jorge de Reshaina, al igual que la su puestamente hispanica Cronica Mozarabe--que veremos mas adelante--aluden a los arabes, o caldeos o ismaelitas, como consecuencia de un desorden, y no como causa del mismo (32). El implacable ataque de Jorge hacia el monotelismo de Maximo ubica ese tiempo de invasiones en un segundo plano, como si fuera una accion secundaria, un entorno tristemente conocido desde la evidente disgregacion de Roma.

680.--El Apocalipsis judio atribuido--con cierta dificultad, todo sea dicho--a Simon Bar Yohai--coetaneo de la destruccion del Templo en el 70 de nuestra era, de ahi la dificultad--en que presentaria a los hijos de Ismael como la senal de que Israel accedera pronto a su salvacion. Como es bien sabido, lo importante de toda falsificacion no es en si a quien se atribuye, sino cuanto implica en el tiempo de hacerse publica tal falsificacion. En este caso, lo significativo es el descubrimiento de un vetusto Apocalipsis judio a finales de los 600, atribuyendo consideraciones salvificas al desorden ocasionado por los hijos de Ismael--la tropa montada en asnos precedera a la de los camellos ...-, en concordancia con la frenetica actividad de desempolvar -o re-elaborar--las profecias atribuidas a Daniel, Elias, Enoch, Moises, Zerubabel, o este Bar Yohai (33).

680.--El Bundahishn o Creacion primera, la enciclopedia zoroastriana escrita en pahlevi, habla de los tayikos y su heterodoxia.

681.--Los Trofeos--en realidad, logros, victorias--obtenidos contra los judios de Damasco, cronica griega anti-judia que presenta un supuesto testimonio de primera mano de los ataques de los sarracenos, explicandolos como parte de una alianza de clanes judios contra los bizantinos (34). El autor, monje iconofilo, enmarca su ataque en la polemica iconoclasta--de hecho, ?como distinguir a un iconoclasta cristiano de uno judio o proto-musulman, en esos tiempos?-.

687.--Atanasio de Balad, patriarca de Antioquia, describe en una carta determinadas irregularidades orgiasticas en que mujeres y hombres toman parte, siguiendo los sacrificios rituales de los agarenos (3).

687.--Juan Bar Penkaye, al final del libro 14 de su Sintesis de la Historia del mundo escrita en siriaco, comienza a relatar los hechos de su tiempo--continuara en el libro 15-. En ese colofon del libro 14, Bar Penkaye habla de los hijos de Agar en la tierra de los persas y de como vinieron por orden de Dios y dominaron todo no mediante la guerra y las batallas, sino de un modo mas sutil. Como cuando se toma un hierro y se saca del fuego ... (36).

694.--La cronica del obispo copto egipcio Juan de Nikiu, describiendo la situacion como la justa venganza divina por los pecados de Calcedonia--el Concilio que tuvo lugar en 451-. A lo que podriamos anadir las descripciones del Apocalipsis siriaco del Pseudo-Metodio, describiendo la llegada de los pueblos de Gog y Magog--igualmente denostada en el imaginario judeocristiano que en el islamico, y apareciendo posteriormente, de hecho, en el Coran como una plaga--, o incluso otro Apocalipsis siriaco, esta vez el del Pseudo-Efraim, describiendo como profecia que un pueblo se alzara desde el desierto: la descendencia de los hijos de Agar ...

* * *

La cuestion se nos antoja harto compleja: en esas cronicas se percibe con claridad que todos atienden a que pasa algo. Cada uno lo describe en la clave apocaliptica que mejor se amolda a su percepcion de los hechos. De acuerdo, pero: ?en que debemos basarnos para comprender ese tiempo de desastres como un unico proceso inducido, dirigido por una sola fuerza invasiva con centro en Meca, Medina, Damasco...? Y otro pero: ?por que se traduce indefectiblemente por musulmanes cada vez que uno de esos pueblos aparece en las cronicas? Frente a la verborreica claridad interpretativa del mito, esos numerosos invasores parecen presentarse mudos, a la espera de su voz en arabe un siglo despues. Tan mudos como aquellos viejos Pueblos del Mar en el segundo milenio antes de nuestra era, e igualmente difusos en su caracterizacion. Solo se sabran y se contemplaran como uno solo -una sola fe, un solo estado--a posteriori; cuando aparezcan las cronicas arabes y recapitulen recolectando, a beneficio de inventario legitimador.

Y recalquemos eso de los numerosos invasores: no se trata de cuantificar la llamada profetica del desierto, sino de leer en clave logica y maximalista el enorme constructo mitico minimalista. En todas esas cronicas, a los pueblos causantes de los desordenes se les denomina de estos modos diversos: tayyaye--en la zona armenia, en relacion con los pueblos tayikos--, sarracenos, arabes, agarenos, ismaelitas, asirios, caldeos, magaritai/mahghraye--inmigrantes en siriaco, relacionados con la palabra arabe semejante: higra, exodo--, etcetera. No vamos a recargar este texto con los numerosos estudiosos que han analizado tales cronicas--ya lo hacemos en otro lugar (37)--, y quedemonos solo con una relativamente reciente parada y fonda, para lanzar una pregunta con Hoyland (38) como referencia, para el acceso a las fuentes primarias: ?por que no aparecen, ni una sola vez, los terminos islam, musulman o Coran?

5. LA SENSACION BIZANTINA

La creciente perdida de soberania romana y cristiana en el Mediterraneo--muy especialmente desde los anos 500--se tiende a explicar con numerosos factores en el norte, y solo uno--!invasion!--en el sur. En clave apocaliptica, se tiende a abrazar todo el largo proceso como el castigo divino a indeterminados meritos pecadores.

Por entre textos apocalipticos re-elaborados y cantos de cisne expedicionarios romanos, hay un hecho innegable: la percepcion de un caos generalizado es previa al surgimiento del Islam. Apuntaremos que, precisamente, sera el Islam la consecuencia final, el decantado de todo ese proceso, frente a su clasica consideracion como causa.

Junto a esa percepcion de caos generalizado, es igualmente innegable el trasvase de poblaciones huyendo de zonas conflictivas concretas; trasvase que da fe de algo no suficientemente resaltado en la vida mediterranea: el continuo intercambio y contacto de poblaciones. Como suele afirmar el profesor Ruiz Souza, los conceptos y las formas siempre viajan, pero no necesariamente juntos. Tampoco lo hacen normalmente -anadimos--en viajes de placer. Por ir adelantando materia, el gran hecho diferencial de lo andalusi sera su progresiva arabizacion e islamizacion. Pero: ?necesariamente viajaron juntas?

Volviendo a los traslados de poblaciones en el Mediterraneo: ya resenaba Jeronimo aquello de "occidentalium fugium et sanctorum locorum constipado" (39)--la huida de los occidentales y su concentracion en los Santos Lugares--. El flujo de exiliados de Oriente a Occidente seria permanente. Y tambien viceversa: a Occidente huirian orientales como el obispo Qodvultdeus, comunidades enteras espantadas ante la inestabilidad provocada por el ir y venir de contingentes norteafricanos, principalmente vandalos en los 400. Tambien de mas alla, como el representativo Juan de Tabennesi--proveniente de los cenobios de Pacomio en el Valle del Nilo (40)--, cuya llegada a Europa a finales de los 400 ilustra el encendido debate cismatico que vivia el Mediterraneo. Por su parte, el papa Hormisda (m. 523)--italiano de nombre persa, para ilustracion del viaje de ideas en los siglos; expulsor de los maniqueos de Roma--incluye noticias de la llegada de numerosos hombres de religion orientales que desembarcaron en las costas de Hispania, preocupandole su limpieza de sangre calcedoniana. Esto es: consciente de la resistencia a una ortodoxia derivada de determinados canones--absolutamente catalizadores de herejias--incluidos en el concilio de Calcedonia de 451, al papa le preocupa el limo heretico que pueda formarse en Hispania.

En las cronicas de la epoca, las gentes huyen por igual de ortodoxias que de hunos o godos--tras la retirada del Imperio Romano de la Galia--o de persas. Un momento esencial sera la Renovatio Imperii de Justiniano, o esa debacle bizantina en Oriente Medio a principios de los 600: huiran a Occidente alejandose de los actos de violencia de la Persia Sasanida. Tambien cruzaran a Hispania. Citando textualmente a Margarita Vallejo, "los monjes africanos se refugiarian en Espana huyendo de las razzias que los moros--maures, en el original frances--llevaban a cabo en territorios africanos, gobernados aun por el Imperio", situacion nada anormal, dado que "ya en el transcurso del siglo VI, numerosos africanos buscarian refugio en Sicilia y otras islas de Italia huyendo de las razzias de los moros y del rebelde Stotzas"' (41)--amotinado bizantino asociado al rey moro Antalas en 544-. ?Realmente debemos aplazarlo todo al 711, o podriamos entenderlo como la gota que derramo el vaso?

Desde luego, es una sorpresa encontrarse con testimonios de razzias de moros tan antiguas, que acabaran constituyendo un mismo totum revolutum desde finales de los 500, en que la Europa mediterranea debe sufrir los forzosos movimientos de poblacion relacionados con las incursiones godas, eslavas, lombardas--en el norte de Italia--y avaras en Oriente (42). Por cierto, que a estos pueblos si los citan las cronicas por sus nombres, y no por el que despues pudiera parecer mas correcto a los traductores con respecto al sur.

En torno al 620, tambien se producirian movimientos forzosos de poblacion desde Hispania hacia la Galia, respondiendo al trato que Sisebuto deparo a los judios, segun el testimonio de Isidoro de Sevilla--nada pro-judio, todo sea dicho (43)--, y simultaneamente desde el Oriente mediterraneo al norte de Africa. En este sentido, resulta ilustrativo el caso de Juan Mosco (44) y su discipulo Sofronio--futuro patriarca de Jerusalenhuyendo a Roma en torno al 620, o el de Maximo el Confesor a Cartago, huyendo de la presion persa sobre Constantinopla por las mismas fechas. Este ambiente protoapocaliptico no entiende de discontinuidades: todo es un mismo proceso de castigo por nuestros pecados, ya sea tanto a manos de los avaros como de los sarracenos.

Hay buenos trabajos sobre la diaspora bizantina debida a los persas y el concepto del nomada para Bizancio (45); pero nos resultan especialmente aclaratorios y cercanos los de Vallejo Girves acerca del miedo de una epoca, la sensacion bizantina de perdida, previa a la ganancia islamica--producto de la anterior, apostillariamos nosotros--. La autora describe con claridad la transposicion del miedo al persa y su reubicacion como miedo al agareno: en todo Oriente Proximo y Medio se conocian las tacticas persas de deportaciones de pueblos enteros (46), y podemos recuperar dos sensaciones de aquel convulso tiempo sin las cuales no se comprendera la facilidad de eclosion islamica: por una parte, el dato ya destacado de que Persia habia tomado Jerusalen en 614. Por otra parte, que toda esa region conoce desde siempre los saqueos de los sarracenos. La gran sorpresa en 638 es que, en contra de su natural costumbre de razzia y huida, los sarracenos se quedan.

Efectivamente, durante siglos, las tribus pobladoras del Proximo Oriente habian campado por sus respetos en unas ocasiones, y en otras habian engrosado las filas de alguno de los dos Imperios en liza--o de los dos, segun y como--, Bizancio y Persia. Las referencias a la historia de los sarracenos son mucho mas interesantes en estado puro que a traves de su disfraz imperial en las cronicas ortodoxas. Benjamin Isaac trae a colacion numerosas fuentes rabinicas y bizantinas que arrojan luz suficiente para lo que podemos describir como siglos de improvisacion frente al determinismo profetico en que tendemos a colorear una epoca en llamas (47). El precedente de tribus sarracenas confederadas para golpear aldeas, monasterios y ciudades nos lo ofrece el ano 378 con la revuelta de la reina arabe siria Mawiya -ni siquiera entraremos en cuanto podria significar esa fonetica Mawiya para las cronicas arabes que fijaran la unificacion del califa Mu'awiya, ausente en las cronicas primeras--, y desde entonces los arabes no solo eran conocidos, reconocidos y temidos en su zona, sino que llegaron a controlar en nombre de Bizancio--a partir de Justiniano--la frontera oriental del Imperio (48). El mismo papel que los visigodos desempenaban en Hispania.

Arabes al servicio del Imperio, arabes que el Imperio debe reprimir. En su Cronica, Sofronio quiere que las tropas imperiales sometan la loca arrogancia de los sarracenos, para asi humillarlos bajo los pies del emperador, como antes--en negrita nuestra (49)--: ?que antes? ?no eran antes los persas los enemigos del Imperio? ?no seran los sarracenos de siempre a los que ve Sofronio, y no a ese mundo alienigena de las cronicas muy posteriores, foraneos reunidos en torno a una suerte de hormiguero del desierto?

El poderoso limes arabicus (50) era una zona de clara inseguridad y de organica expansion: mientras el Imperio Persa entraba en Jerusalen en 619 y despues en Alejandria, los monjes del monasterio de Santa Catalina (Sinai egipcio) eran masacrados por tribus sarracenas (51): resulta evidente la coexistencia del peligro arabe con el aun efectivo bizantino, asi como el caracter preislamico de estas correrias. La sorpresa de los estudiosos se centra en un aparente cambio de tactica: los sarracenos -agarenos, arabes, etc.--siempre atacaban, arrasaban y huian. Pero a partir de 638 ya se quedan. La cuestion es: en sus razzias habituales ?realmente solian irse siguiendo costumbres ancestrales, o porque podian venir a por ellos las tropas imperiales? ?realmente es una sorpresa, cuando ya no hay en todo Oriente Medio tropas imperiales--ni bizantinas ni persas--, que esos asaltantes habituales cambien de tactica? Por otra parte, ?cuesta tanto sospechar que las tropas arabes incorporadas al Imperio bizantino, controladoras de la frontera oriental, campasen por su respeto cuando Constantinopla ya se replegase del Proximo Oriente tras aquella victoria pirrica sobre Persia en Ninive?

Finalmente, y considerando que esas tribus sarracenas atacaban habitualmente, en simultaneidad con los movimientos de otras tribus sarracenas incorporadas al ejercito bizantino, ?realmente debemos esperar a una llamada profetica en 622 para ver arabes que suben hacia el Proximo Oriente desde el sur?

6. LA EXPLICACION DEL ISLAM Y LAS CRONICAS HISPANAS

Consideramos que no hay una explicacion clara y contundente para el Islam, sino que el Islam es la explicacion; el decantado de un tiempo. Por lo mismo, entendemos--segun se leen las cronicas y testimonios de la epoca--que no hay un Imperio islamico hasta la fundacion de Bagdad, que no trepan los creyentes por el mapa de Oriente Medio y se extienden hacia Occidente acabando con dos imperios, sino que las poblaciones habituales se hacen facilmente cargo de la situacion al no haber imperios que controlen o repriman su expansion. En base a lo anterior, nos movemos en la hipotesis de que el Islam no es la causa de cuanto pudo pasar entre finales de los 600 y mediados de los 700 en el Mediterraneo, sino que fue consecuencia de cuanto venia pasando.

Existe otro asunto que debe relacionarse con lo anteriormente expuesto: en ningun caso habla cronista alguno acerca de algo considerable como la religion islamica. Apunta Vallejo Girves que "los teologos bizantinos tardaron tiempo en darse cuenta de que la religion que traian los arabes era algo mas que una nueva herejia [...] (52). La puntualizacion es realmente certera, y puede contemplarse desde otro punto de vista, aplicando el cambio de paradigma que hemos descrito en la interpretacion sobre los origenes del islam como religion: puede que no trajeran religion nueva, sino que todo estaba aun en plena coccion, y por eso nadie acierta a reconocerla de inmediato. Huelga decir que nos movemos en una interpretacion de lo teologico que se basa en el concepto de desarrollo, evolucion, y no en el de transmision. No creemos que pueda sostenerse la historia de los sistemas religiosos como custodia de legados profeticos, sino que estos van decantandose con los siglos.

Efectivamente, desde Sofronio en 639 hasta Juan Damasceno en 750 se desarrolla un siglo de simbiosis creativa en materia religiosa. Resulta significativo, por ejemplo, que los cronistas prefieren, durante largos decenios, atacar a los judios [...] (53), algo que puede apuntarse con fiabilidad documental. En las cronicas se alude sistematicamente al colaboracionismo judio, al control judio de ciudades, etc. ?Es realmente una preferencia, un anti-semitismo cronistico espontaneo, o la absoluta incapacidad de distincion entre mil y una formas de ser judeocristiano en esos siglos--monoteista sin etiquetados simplistas-? Obsesionados por la taxonomia, la inercia de cuanto pensamos que siempre ha sido un sistema religioso determinado nubla la realidad de cuanto realmente debe entenderse como complejo ensayo y error--simbiotico y antibiotico--de unas religiones en continua evolucion.

La interpretacion apocaliptica del desmembramiento de Bizancio incluida en las cronicas de los siglos previos a Bagdad nos muestra unos cambios de tonalidades e intencionalidades significativos. Desde la inicial apocaliptica judeocristiana enfrentada a la Roma imperial--basada en que Roma es la nueva Babilonia tras la cual llegara el final de los tiempos--, se va cambiando el punto de mira. Por decirlo brevemente: los cronistas cristianos--no necesariamente los judios--dejan de vilipendiar a Roma a partir de la simbiosis entre esta y la cristiandad, ejemplificada en el giro de Constantino; aprovechamiento del cristianismo populista como ideologia de Estado, y orientalizacion del Imperio con el traslado de capitalidad a Constantinopla, principios de los 300. A partir de entonces, los cronistas siguen obsesionados con el fin del mundo, pero desligado de lo estrictamente romano. Surgiran entonces las acusaciones de impiedad, de herejia, de laxitud de conducta, etcetera. Resumiendo: a los cronistas apocalipticos cristianos les interesaba desconectar a Roma del Fin del Mundo, y los tiempos convulsos encontraran nuevos enfoques, nuevos barbaros.

Ese cambio de punto de mira es lento, pero se inicia antes incluso del ano 400, por lo que es imposible relacionarlo con causa islamica alguna--de nuevo: Islam como consecuencia, no como causa--. Ya el donatista Ticonio, hacia 380, alude a las desastrosas profecias de Daniel para apuntar que "lo que menciona Daniel, esta a punto de realizarse hoy en Africa" (54), en alusion a la inestabilidad politica y social de un tiempo que continuamente provoca movimientos de poblacion en el Mediterraneo. A finales de los 500, Isidoro de Sevilla alude a los hunos como plaga en las manos de Dios, y se ve obligado a citar a los hijos de Agar, llamados agarenos y ultimamente sarracenos (55). De nuevo: ?hay que esperar al Profeta para percibir la naturalidad caotica de unos pueblos, en modo alguno distinguibles de hunos, avaros y tantos otros en su nomadismo salteador?

Solo en ese ambiente de ideas y consideraciones podra acabar arraigando la unificacion interpretativa de la descentralizacion romana en terminos de invasion unica y organizada, a la postre llamada Islam. Dado que el Islam existe a mediados de los 800, y dado que no se ha seguido una secuencia cronistica logica para su existencia como tal, como civilizacion sorprendentemente arabe, se reinterpretaran las cronicas del desorden como cronicas de invasion. De la explicacion maximalista, a la minimalista. El aval definitivo de tal impostura seran las triunfalistas cronicas arabes a partir de esos tiempos, obsesionadas con la justificacion abbasi: la coherencia lineal de una llamada profetica.

En el paso de la Antiguedad Tardia a la Edad Media, resulta evidente la interpretacion de los acontecimientos de la historia a la luz de la Biblia. Esa pedagogia divina (56) se centra en el peligro persa ante la evidencia de su amenazante vecindad con Roma--la nueva Roma, Constantinopla--, aderezada con cromaticos episodios de tal enfrentamiento, como el robo de la vera cruz en 614, su traslado a Persia, la heroica restitucion de Heradio. La pedagogia divina insufla toda la cronistica que asistira al desmembramiento de Oriente Medio, el Mediterraneo sur e Hispania, y no acertara a interpretarlo de otro modo. Llegado el tiempo en que multiples pueblos controlen diversas ciudades mediterraneas y orientales, los cronistas seguiran su tonica. Flori lo describe a la perfeccion: "la zona no experimento los hechos como algo fundamentalmente excepcional, sino como una calamidad mas que se unia a todas las anteriores" (51).

Todos estan de acuerdo en que cuanto viene produciendose--inconexo, improvisado-en todo el Mediterraneo es un castigo divino, "pero disienten o difieren en designar a los culpables" (58). Numerosos cronistas apuntaran que los judios han empujado a los sarracenos a rebelarse--buen enfoque este, el de la rebelion--, y desde Sofronio, obispo de Jerusalen, hasta Arculf el Peregrino, se asiste a un neojudaismo costumbrista en Oriente Proximo, como en el celebre testimonio de que los judios estan removiendo cascotes en la explanada del Templo. Esas obras en la explanada del Templo--que la historia posterior contempla claramente como ereccion de la Cupula de la Roca--, se percibe en su tiempo como abominacion de la desolacion profetizada por Daniel como signo del fin de los tiempos (59). Unos judios reconstruyen el Templo, pero las cronicas posteriores traducen a su modo, conocedoras del capitulo siguiente en la Historia.

Surge aqui un problema esencial: si realmente esas obras se corresponden con el inicio de la construccion de una mezquita ordenada por un califa, tal y como se asume dogmaticamente, ?por que no hay evidencias documentales? Resulta evidente que hasta los tiempos de Juan Damasceno (m. 150)--prolifico en griego, en un tiempo en absoluto arabizado mas alla de unas monedas e inscripciones--, es decir, hasta el eclipse de lo que supuestamente fuera un Imperio Omeya de Oriente, nadie reconoce a nadie en ese tiempo de forja de civilizaciones y religiones. Los interlocutores judios de Jacobo de Sarug le llegan a preguntar si ese profeta que ha surgido entre los sarracenos sera el Mesias: Jacobo les dice que no, pero ya tenemos al componente que se necesitaba en toda esta escatologia cronistica: la consideracion de este profeta ira cobrando forma desde este tiempo, pasando por las pinceladas de Juan Damasceno--curiosas, dado que se le supone afin al poder en Damasco, y se permite menospreciar las creencias de los sarracenos, dejando testimonio de que aun no habia un Coran codificado--y llegando a similares consideraciones en Eulogio de Cordoba a mediados de los 800, sorprendido por los cambios de los tiempos (60), pero sin alusiones directas a pasadas invasiones o conquistas. Ese es el tiempo de forja del Islam, y el arranque de una retroalimentacion cronistica.

En definitiva, las cronicas ofrecen una lectura escatologica del desorden, y solo posteriormente se contemplara la solucion minimalista de una invasion organizada. Es en ese contexto en el que se redactan las dos unicas cronicas supuestamente hispanicas relacionadas con los desordenes, los sarracenos y el fin de los tiempos.

Asi como el Oriente romano avanza lentamente hacia el Islam, en similar incertidumbre y mudez de protagonistas se decanta Al-Andalus, progresivamente, desde Spania--la franja orientalizada por Bizancio--y el eclipse de Hispania. Lo hace en una larga franja temporal que va desde el colapso de la monarquia visigoda en 710--verdadero detonante de la arabizacion e islamizacion de la Peninsula--, hasta la constatacion de problemas sociales en los 800, derivados de un orden mayoritario determinado, con revueltas en Cordoba y el movimiento de los llamados martires de la misma capital--. Tal progresivo decantado depende de una continuada orientalizacion de la Peninsula Iberica; unas oleadas mas en la continua marea orientalizante que explica la presencia en tales tierras de fenomenos sociales como el cristianismo, el judaismo, y todas las posibles e imposibles corrientes intermedias. Tambien sera un hecho la permanente traslacion de poblaciones a traves del Estrecho de Gibraltar, tanto de norte a sur como viceversa.

Pero cuanto pasase por el Estrecho--continuas migraciones--y cuanto entrase por la costa levantina--desembarcos bizantinos--no tienen necesariamente una relacion directa, menos aun asociada a un indeterminado estado islamico con capital en Damasco, aun en proceso de arabizacion--desde lo helenico bizantino oficial--y por cuyas brumas de precariedad institucional, comenzaba a vislumbrarse la acunacion de moneda en arabe desde principios de los 700. Por otra parte, debe resaltarse la forja de Al-Andalus desde dentro, por mucha incorporacion de elementos orientales que esto conlleve--insistimos, en la misma linea que siglos anteriores--. En este punto, deben traerse a colacion varios matices, siempre desdenados en los estudios al respecto--ante la comodidad interpretativa del mito invasor--, como que el colapso de la monarquia visigoda es un hecho interno, derivado de problematicas sociales y religiosas--como el enfrentamiento entre la Iglesia y la Corona, patente desde mediados de los 600. No hace justicia historiografica resolver el problema de la monarquia visigoda con el plumazo de una invasion. Por otra parte, y en paralelo, hasta mucho despues de las fechas que nos ocupan, el judaismo mediterraneo se expandio por conversion. Algo que debe destacarse, so pena de seguir anclados en el mito de la raza o la transmision genetica del Pueblo Elegido: la expansion del judaismo es tambien la del islam.

Si a eso le sumamos la panoplia de movimientos marginales, heterodoxos y/o hereticos en el arco posible judeocristiano mediterraneo, ?como distinguir a un postadopcionista de un pre-musulman, en la Peninsula Iberica de mediados de los 700 -por poner un caso-? Desde las diatribas de los 500 entre arrianos y romanos, las conversiones de ida y vuelta del judaismo, hasta la anatematizacion romana del adopcionismo hispano, el problema religioso peninsular, sumado a la descentralizacion creciente de una Corona visigoda, en franca fase de deslegitimacion, se hara dificil distinguir causas y efectos en el surgimiento de un nuevo orden hispano: Al-Andalus. Entre nuevos actores, pugnas por el poder, y condensacion de un nuevo orden mediterraneo -aun en proceso--, las revoluciones ibericas, al igual que aquellas orientales, seran tomadas por conquista a posteriori, las inmigraciones forzosas--como hacia Francia--, seran consideradas extensiones de invasiones. Frente a este estado de cosas peninsulares, en modo alguno diferente--si bien especifico--con respecto al resto del decantado islamico mediterraneo, al otro lado de los Pirineos se vivia una evolucion diferente, en posterior filtracion neo-gotica por el norte peninsular. La coincidencia de estos acontecimientos con la fundacion del Sacro Imperio Romano--mediante la coronacion de Carlomagno--, y el intento de control carolingio sobre el Valle del Ebro (777), asi como el posterior cierre peninsular al no lograrlo--si bien con el norte diferenciado; no olvidemos el trato que Beato de Liebana dedica al citado Elipando de Toledo, obispo proto-islamico en sus planteamientos--, estan en la base del decantado de Al-Andalus.

Existen dos tipos de testimonios fidedignos en el tiempo y espacio que nos ocupa: pruebas materiales como algunas monedas y precintos de plomo, y dos cronicas latinas. Con respecto a las monedas y precintos, nos tememos dos cosas: en primer lugar, que la lectura de leyendas e inscripciones depende en todo momento de la cronologia y la narracion oficial incluida en las muy tardias cronicas arabes. En segundo lugar, que al igual que ocurrio en el Damasco de Abdel Malik--finales de los 600-, la acunacion de moneda no implica orden imperial sino--probable y precisamente-independencia. Por otra parte, una cosa es la aparicion de monedas, y otra la certeza de donde fueron acunadas. La coexistencia de monedas con leyenda latina y mensaje proto-islamico, asi como leyenda arabe y silencio teologico, tanto en Oriente como en Hispania, dificulta enormemente la fijacion de fechas fundacionales.

El asunto de las cronicas es mas ilustrativo. Las dos unicas cronicas que podrian contar en su haber con el hecho de ser fuentes primarias para la recapitulacion de cuanto pudo ocurrir en la Peninsula Iberica de principios de los 700, son la llamada Cronica Arabigo-Bizantina de 741, y la llamada Cronica Mozarabe de 754. La primera de ellas, la de 741, siempre se ha transmitido como continuacion del Chronicon de Juan de Biclaro (540-621)--viajero de Hispania a Constantinopla y vuelta--, o bien de las Historias de los Godos de Isidoro de Sevilla--de ahi que tambien se la conozca como Continuatio Isidoriana Byzantia-Arabica--. Estudiada por C.E. Dubler en 1946, siempre se le critico su dictamen de filo-islamismo del autor; un posible hispano o africano, sumado a la corriente proto-islamica--pre-arabe, en cualquier caso--, y centrado en la historia de Bizancio y los sarracenos. Habla de Mahoma, principe de los sarracenos, desde Oriente, sin conexion alguna con la hipotetica entrada en Hispania o Spania, y bebe de las fuentes siriacas orientales. Dificilmente podria ser su autor un converso al islam con amplios conocimientos de arabe (61): ?que textos podria haber leido en esa epoca, escritos en arabe? El tono bizantino lo situa en impecable 61 conexion con el resto de las cronicas orientales aqui tratadas, en enesima prueba de que todo el Mediterraneo estaba conectado, y percibia del mismo modo escatologico y apocaliptico los diversos desastres de los tiempos.

El problema de esta cronica es doble: por un lado, su intencion de indicar que no es ningun deshonor para los vencidos, haber pasado a formar parte del nuevo Imperio que ha venido a sustituir al Romano y al que se somete el mundo entero (62), ofrece la impresion de ser un texto muy posterior. Por otro lado, la fe en la cronica puede tambien ponerse en entredicho: los cuatro codices originales existentes, tres de ellos en Espana--Toledo, Segorbe y Madrid--y uno en Londres, fueron copiados a finales de los 1500. Y volvemos a lo de siempre: a esas alturas, ya se ha podido vender lo propio por ajeno.

La segunda de esas cronicas, mal llamada Cronica Mozarabe de 754--su autor no estaba arabizado, ni mucho menos, que es lo que significa mozarabe--, da menos informacion aun que la anterior, pese a ser--supuestamente--posterior. No hace distinciones de religion: no habla de cristianos y musulmanes, sino de godos o francos frente a gres Ishmaelitarum o mauri--ya veiamos, los mismos citados desde siglos atras--. Incluye extensos pasajes sobre batallas entre bizantinos y persas, comparados con David y Goliat. Es sensible al enfrentamiento entre Oriente y Occidente pre-islamico, y en ningun caso emplea terminos como islam, musulmanes, Coran, etcetera. Sin embargo, se hace eco de debates hispanos sobre la Santisima Trinidad. De nuevo: otra cronica mediterranea mas.

Poniendo en relacion la fecha del codice y su nombre, nunca hemos comprendido por que no se la conoce, sin mas, como Continuatio Hispana de 850, habida cuenta de la fecha mas temprana de los ejemplares existentes (63). Al margen queda el posible completo stemma de estos codices, su arbol genealogico. Como sintetiza su editor Juan Gil, "ante una transmision en estado tan ruinoso como la de aquella Cronica, ?quien era el guapo que asegurase cuantos hiparquetipos habia habido de verdad? Entonces, ?a que aventurar certezas, en un campo donde lo que reina es, precisamente, la incertidumbre?" (64).

El resbaladizo texto de esta Cronica Mozarabe (65), no comenta una invasion en nombre del islam, y sin embargo pasa revista a otros acontecimientos peninsulares de su tiempo. Recoge que en 721, un tal Sereno proclamo ser el Mesias entre sus correligionarios judios. Que en 744, el obispo Cixila curo a alguien de la herejia sabeliana. Que en 750, el abad Pedro de Toledo escribio un libro para los cristianos de Sevilla que celebraban la Pascua en una fecha equivocada. Wolf sentencia acertadamente: "resulta interesante que un cristiano hispano deberia haber encontrado estas tres aberraciones religiosas de menor interes para su resena, en tanto ignora completamente cualquier referencia al islam" (66). Esta cronica se inscribe en el mismo ambiente apocaliptico mediterraneo que la anterior y todas las que hemos visto de Oriente.

Por otra parte, todas estas cronicas no son sino palimsestos: la Cronica Mozarabe de 754 presenta similitudes con la francesa de Fredegar en 650--con numerosos anadidos muy posteriores--. Ambas incluyen pasajes de viejas cronicas previas, con noticias entresacadas de obras de Isidoro de Sevilla. En el caso de la de Fredegar, por ejemplo, se asume que es imposible entresacar lo correspondiente al 650 de entre la marana de anadidos. Sin embargo, en la Mozarabe se afirma su cronologia con exactitud. En ambas tradiciones, la referencia a Poitiers, por ejemplo, se lee en clave biblica, con la palabra latina para combatientes--belligerantii--sacada del Libro de los Macabeos, y apodandose al vencedor Carlos Martel de esta guisa--Martellus, martillo--, en probable traduccion del sobrenombre de Judas Macabeo--martillo--, heroe del no pasaran judio frente a los paganos orientales, y en cuyo honor se celebra la fiesta de la Hanukka. Tema este, el de la expansion del imaginario judio, que arrojaria luz suficiente para comprender la expansion del islam por el Mediterraneo asi como el exacto contexto de estas cronicas.

En definitiva, el islam, en tanto que sistema religioso, surge y se forja en las hendiduras entre ortodoxias bizantinas y numerosas disidencias. En paralelo, la consideracion invasiva, generica y unitaria del Islam es un constructo apocaliptico cristiano medieval, previo en todo caso a la existencia de cronicas arabes, pero siempre posterior al testimonio de razzias sarracenas en Oriente Proximo. Tal consideracion invasiva se forja progresivamente, desde la sorpresa pre-mahometana del desmembramiento imperial romano en torno a los 400 de nuestra era, hasta el reconocimiento historico del Islam como civilizacion, con la fundacion de Bagdad despues de 762. Esto deja por el camino varios mitos:

--El sentido creacionista del Islam invasivo.

--La consideracion del tiempo omeya oriental como Imperio islamico.

--La expansion hasta Hispania como parte organizada de tal hipotetico Imperio.

En tales condiciones, debe asumirse que el Islam, como lento decantado civilizador, es la consecuencia de cuanto azoto al Mediterraneo desde los 400 a los 800, y no la causa de un desastre sobrevenido en 711.

http://dx.doi.org/ 10.5209/rev_ANHA.2013.v23.41565

Emilio Gonzalez Ferrin

Universidad de Sevilla, Estudios Arabes e Islamicos

ferrin@us.es

(1) J. VAN ESS, http://www.goethe.de/ges/phi/prj/ffs/the/a96/de8626506.html.

(2) R. ARIE, Espana musulmana (siglos VIII-XV), Barcelona, 1984, p. 368.

(3) J.P. BERKEY, Formation of Islam: Religion andSociety in the NearEast, 600-1800, Nueva York, 2003, p. 59.

(4) De hecho, larguisimo tiempo de transicion. vid. K.G. HOLUM y H. LAPIN (eds.), Shaping the Middle East: Jews, Christians, and Muslims in an Age of Transition, 400-800 C.E. (Studies and Texts in Jewish History and Culture, 20), Bethesda, 2011.

(5) E. GONZALEZ FERRIN, Historia General de Al-Andalus. Europa entre Oriente y Occidente, Cordoba, 2006 (4a edic., 2010).

(6) A. KAULINO y A. STECHER, Cartografia de la psicologia contemporanea. Pluralismo y modernidad, Santiago de Chile, 2008, p.139.

(7) Por ejemplo, E. GONZALEZ FERRIN, "Al-Andalus: del mito asumido al Renacimiento", Miscelanea de Estudios Arabes y Hebraicos (Seccion Arabe), 58 (2009), pp. 383-405.

(8) J. J. O'DONNELL, "Liberius the Patrician", Traditio, 37 (1981), pp. 31-72.

(9) M. LOMBARD, L'Islam dans sapremiere grandeur (VIIIe-XIesiecles), Paris, 1987 (1a edic., 1971), p. 208.

(10) D. BOYARIN, Border-Lines: thePartition of Judaeo-Christianity, Filadelfia, 2006.

(11) D. ABULAFIA, "Mozarabes, Mudejares, Marranos, Moriscos. Las religiones de Espana en contacto y en crisis" en E. GONZALEZ FERRIN (ed.), Al-Andalus: paradigma y continuidad, Sevilla, 2010, pp. 79 y 102.

(12) M.A. LADERO QUESADA, "Sobre la evolucion de las fronteras medievales hispanicas (siglos XI a XIV)" C. de AYALA MARTINEZ et alii (eds.), Identidad y representacion de la frontera en la Espana medieval (siglosXI aXIV), Madrid, 2001, pp. 5-50.

(13) G. E. VON GRUNEBAUM, L'Identite culturelle de !'Islam, Paris, 1973.

(14) P. VON SIVERS, "The Islamic Origins Debate Goes Public", History Compass, 1 (2003), p. 3. El estado de la cuestion que presenta Von Sivers nos sirve de soporte argumental aqui.

(15) G. FOWDEN, Empire to Commonwealth: Consequences of Monotheism in Late Antiquity, Princeton, 1993, cap.3.

(16) E. GONZALEZ FERRIN, "Medinizacion: Tres movimientos, tocata y fuga", J.A. GONZALEZ ALCANTUD (ed.), La ciudadmagrebi en tiempos coloniales, Barcelona, 2008, pp. 232-240.

(17) (Es seudonimo) C. LUXENBERG, The Syro-Aramaic Reading of the Koran: A Contribution to the Decoding of the Language of the Qur 'an, Berlin, 2007 (original aleman 1a edic., 2000).

(18) E. MULDER y T. MILO, De Omstreden Bronnen van de Islam <Las refutadas fuentes del Islam>, Zoetermeer 2009, [tr. parcial en ingles, Sandra Heijden].

(19) P. CRONE y M. COOK, Hagarism. The Making of the Islamic World, Cambridge, 1977.

(20) Y. D. NEVO y J. KOREN, Crossroads to Islam: The Origins of the Arab Religion and the Arab State, Amherst, NY, 2003.

(21) J. WANSBROUGH, The Sectarian Milieu: Conteni and Composition Of Islamic Salvation History (trad. y notas Gerald Hawting), Amherst NY, 2006 (1a edic., 1978).

(22) Probablemente, el autor mas castigado de todos los aludidos, tanto academicamente como en el monumental ninguneo de sus aportaciones. Vid. G. LULING, A challenge to Islam for Reformation: the Rediscovery and Reliable Reconstruction of a Comprehensive Pre-Islamic Christian Hymnal Hidden in the Koran under Earliest Islamic Reinterpretations, Nueva Delhi, 2003. Existe una traduccion al espanol, aun no editada, obra de Ilya Topper.

(23) W. MADELUNG, The Succession to Muhammad: A Study of the Early Caliphate, Cambridge, 1997.

(24) S.M. WASSERSTROM, Between Muslim and Jew. The Problem of Symbiosis under Early Islam, Princeton, 1995, pp. 93 y ss.

(25) G.R. HAWTING, "The Origins of the Muslim Sanctuary at Mecca", G.H.A. JUYNBOLL (ed.), Studies of the First Century of Islamic Society, Carbondale, 1982, pp. 23-47; L.I. CONRAD, "Abraham and Muhammad: Some Observations apropos of Chronology and Literary Topoi in the Early Arab Historical Tradition", Bulletin of the School of Oriental and African Studies, 50 (1987), pp. 225-240.

(26) A. NOTH, The Early ArabicHistorical Tradition: A Source-CriticalStudy, Princeton, 1994.

(27) J. SCHACHT, The Origins of Muhammadan Jurisprudence, Oxford, 1950, pp. 191 y ss.

(28) P. CRONE y M. COOK, op. cit; 1977, p. 3.

(29) S. BASHEAR, Arabs and Others in Early Islam, (Studies in Late Antiquity and Early Islam, 8), Princeton, 1997. Existe una meritoria version en arabe del mismo autor: S. BASHEAR, Introduccion a la Otra Historia: hacia una nueva lectura de la narracion islamica, Jerusalen, 1984. El autor emplea riwaaya para narracion (novela, constructo narrativo). Bashear fue defenestrado--literalmente--durante una de sus clases en la Universidad de Nablus, por planteamientos tales.

(30) J. TOLAN, Sarracenos: el Islam en la imaginacion medieval europea, Valencia, 2007, pp. 30 y ss.

(31) J. FLORI, El Islam y el fin de los tiempos. La interpretacion profetica de las invasiones musulmanas en la Cristiandad medieval, Madrid, 2010, p. 80.

(32) M. LEVY-RUBIN, "The Role of the Judaean Desert Monasteries in the Monothelite Controversy in Seventh Century Palestine", J. PATRICH (ed.), The Sabaite Heritage in the Orthodox Church from the Fifth Century to thePresent, Lovaina, 2001, p. 288.

(33) B. LEWIS, "An Apocalyptic Vision of Islamic History", Bulletin of the School of Oriental and African Studies 13, 2 (1950), p. 308.

(34) A. L. WILLIAMS, Adversus Judaeos. A Bird's-Eye View of ChristianApologiae Until the Renaissance, Londres, 2012 (1a edic., 1935), pp. 162 y ss.

(35) D. M. FRIEDENREICHT, "Muslims in Canon Law, 650-1000", D. THOMAS y B. ROGGEMA (eds.), Christian-Muslim Relations. A Historical Bibliography, (Vol. I, 600-900), Leiden, 2009, p. 91.

(36) S. BROCK, "North Mesopotamia in the Late Seventh Century: Book XV of John Bar Penkaye's Rish Melle", Jerusalem Studies in Arabic and Islam, 9 (1987), pp. 51-75.

(37) E. GONZALEZ FERRIN, "711, Historiologia de una conquista", Actas del Congreso "Al-Andalusy el mundo arabe (711-2011): Visiones desde el arabismo>>, Granada, 22-23 de septiembre de 2011 (67-90).

(38) R.G..HOYLAND, Seeing Islam as Others Saw it. A Survey andAnalysis of the Christian, Jewish and Zoroastrian Writings on Islam, Princeton, 1997.

(39) M. VALLEJO GIRVES, "Constantinopla como residencia forzada", M. CORTES ARRESE (coord.), Elogio de Constantinopla, Cuenca, 2009, p. 32.

(40) P. D. SCOTT, Paganism and Christianity in Egypt, Cambridge, 2010 (1a edic., 1923), p. 211.

(41) M. VALLEJO GIRVES, "L'Europe des Exiles des Derniers Siecles de l'Antiquite Tardive (Ve-VIIe siecles)", P. MARCILLOUX (dir.), LesHommes en Europe, Paris, 2002, p.162.

(42) V. NERI, I Marginali nell' Occidente Tardoantico. Poveri, 'Infame' e Criminali nella Nescente Societa Cristiana, Bari, 1998, pp. 190-192.

(43) S. KATZ, The Jews in the Visigothic andFrankish Kingdoms of Spain and Gaul, Cambridge, 1937, pp. 11-12.

(44) J.S. PALMER, Historias bizantinas de locura y santidad, Madrid, 2001, pp. 10-14.

(45) H. AHRWEILER, "Byzantine Concepts of the Foreigner: the Case of the Nomads", H. AHRWEILER y A. E. LAIOU (eds.), Studies on the InternalDiaspora of the Byzantine Empire, Washington, 1998, pp. 1-17.

(46) M. VALLEJO GIRVES, "Sensaciones bizantinas: las dos caidas de Jerusalen en la literatura del siglo VII", Erytheia, 27 (2006), p. 45.

(47) B. ISAAC, "Bandits in Judea and Arabia", HarvardStudies in ClassicalPhilology, 88 (1984), pp. 193195.

(48) M. VALLEJO GIRVES, op. cit; 2006, p. 55.

(49) J. FLORI, op. cit; 2010, p. 100.

(50) B. ISAAC, op. cit; 1984, p. 194.

(51) Ibidem, p. 196.

(52) M. VALLEJO GIRVES, op. cit; 2006, p. 57.

(53) Ibidem, p. 58.

(54) J. FLORI, op. cit; 2010, p. 80.

(55) Ibidem, p. 89.

(56) Ibidem, p. 97; J. TOLAN, op. cit; 2007, p. 15.

(57) J. FLORI, op. cit; 2010, p. 99.

(58) Ibidem, p. 101.

(59) B. FLUSIN, "L' Esplanade du Temple a l'Arrivee des Arabes, d'apres Deux Recits Byzantines", J. RABY e I. JOHNS (eds.), Bayt al-Maqdis, Oxford, 1992, pp. 25-26.

(60) P. HERRERA ROLDAN, "Sobre monjes y literatura monastica en la Cordoba emiral", Meridies, 7 (2005), p. 9.

(61) J.C. MARTIN IGLESIA, "Los ChronicaByzantia-Arabica. Contribucion a la discusion sobre su autoria y datacion, y traduccion anotada", E-Spania, 1 (2006), p.12.

(62) Ibidem, p.13.

(63) J.E. LOPEZ PEREIRA, Continuatio Isidoriana Hispana. Cronica Mozarabe de 754, Leon, 2009, p. 157.

(64) J. GIL, "Discursos pronunciados en la solemne investidura de Doctor Honoris Causa del Excmo. Sr. D. Juan Gil Fernandez", Cuadernos de Filologia Clasica. Estudios Latinos, 28, 1 (2008), p. 160.

(65) C. CARDELLE DE HARTMANN, "The Textual Transmission of the Mozarabic Chronicle of 754", EarlyMedievalEurope, 8, 1 (1999), p. 13.

(66) K. B. WOLF, "The Earliest Spanish Christian Views of Islam", ChurchHistory, 55 (1986), p. 283.
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Author:Gonzalez Ferrin, Emilio
Publication:Anales de Historia del Arte
Date:Sep 1, 2012
Words:13583
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