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El Cabildo, Justicia y Regimiento de Arequipa durante el <> (1808-1810).

The Cabildo, Justicia, and Regimiento of Arequipa During the <<Transcendental Biennium>> (1808-1810)

Una de las consecuencias de la instalacion de las intendencias en el virreinato peruano fue la revitalizacion de los cabildos--debilitados debido a las continuas injerencias del virrey y los corregidores para controlar sus recursos economicos--. La labor de los intendentes, al dinamizar la funcion municipal, permitio que estas corporaciones continuaran siendo un medio de ascenso social y politico. El poder municipal, en ese sentido, no fue adquirido a lo largo de la epoca virreinal, sino en sus ultimos anos. Asi, si bien a partir de la crisis de la monarquia espanola (1808-1814), las luchas internacionales y regionales demandaron una atencion especial, los libros de actas de los cabildos coloniales del Peru muestran la importancia que en este transito mantuvieron los temas locales y los mecanismos de defensa que se deseaban aplicar para evitar la propagacion de los conflictos hacia la ciudad.

Son escasos los estudios sobre los cabildos coloniales peruanos, quizas debido al poco cuidado en la conservacion de los libros de Cabildo y al reducido acceso a los archivos municipales. Se ha estudiado, por ejemplo, la composicion del Cabildo secular de Arequipa en el siglo XVI. (1) Ademas, gracias a la buena conservacion de sus libros--casi todos en la Biblioteca Municipal de Arequipa--, con frecuencia aparece mencionado en la historiografia sobre la intendencia; estas referencias, sin embargo, suelen ser solo notas aclaratorias del comportamiento socioeconomico de la elite arequipena. Por ello, en este articulo analizo la actuacion corporativa del Cabildo de la ciudad de Arequipa entre 1808 y 1810, periodo considerado por la historiografia hispanoamericana como el punto de origen de los procesos independentistas (2) y denominado por Manuel Chust como el <<bienio trascendental>>. (3) Centro mi interes en la reaccion del Cabildo a las noticias sobre el establecimiento de juntas en el virreinato rioplatense, en tanto me permite perfilar las distintas posturas al interior del Cabildo y reevaluar el viejo mito de una elite arequipena cohesionada y fidelista. (4)

Para lograrlo, los libros de actas del Cabildo son la fuente principal, aunque estos suelen registrar los acuerdos antes que las sesiones, pues estos conservan los temas tratados y los acuerdos a los que se llegaron, y no los debates que se producian en torno a ellos. En algunos casos, estos suelen presentarse en los expedientes que el procurador del Cabildo preparaba por cada tema, pero muchos de estos se han perdido o estan dispersos. Uno de los que he utilizado para este articulo es el que formo el Cabildo para justificar su accionar frente a la Junta Tuitiva de La Paz. (5) Muchos de estos expedientes se enviaban a Espana para demostrar el proceder fidelista del cuerpo municipal y asi obtener prerrogativas sociales (titulos, uniformes, ceremoniales) y beneficios economicos (control de rentas, autonomia de gasto). Aun asi, es posible encontrar en ellos los conflictos entre las diferentes facciones enfrentadas por el poder local cuando a la crisis monarquica le siguio el vacio de autoridad que termino fracturando al imperio espanol en America.

EL CABILDO DE AREQUIPA

Desde su fundacion, en 1540, Arequipa conto con Cabildo para su gobierno. Sus miembros debian ser vecinos afincados con casa abierta y poblada, y los cargos se ejercian durante un ano. (6) Estaba compuesto por dos alcaldes ordinarios de vecinos (o de primer voto) y de ciudadanos (o de segundo voto), y segun su origen existian tres tipos de regidores: perpetuos (cargos comprados), natos (contadores, tesoreros, basicamente funcionarios reales nombrados) y electivos. (7) Su numero estaba determinado por la cantidad de la poblacion, siendo doce--numero que le correspondia al Cabildo de Arequipa--su maximo legal.

En el siglo XVIII, el intendente Antonio Alvarez y Jimenez (1785-1796) reorganizo el Cabildo arequipeno y concedio nuevas rentas y funciones acordes con la Real Ordenanza de Intendentes (1782). Uno de sus objetivos era hacer mas atractiva la labor municipal y lograr vender los asientos de regidores que desde hacia mucho estaban vacantes. De doce sillas disponibles para regidores, siete estaban ocupadas. Para conseguirlo debia obtener nuevos titulos para la ciudad y prerrogativas para quienes conformaban el Cabildo. La historia les habia ensenado que la plata americana compraba favores y privilegios en la metropoli; por lo tanto, fortalecer economicamente al Cabildo era el camino para su renacimiento. (8)

El incremento de los ingresos del Cabildo les permitio a sus miembros utilizar una parte de ellos en donaciones que entregaban a la Corona. Esta era una de las razones por las que desde Espana se apoyo la libertad economica de dichos cuerpos. (9) De este modo, los cabildos podian gastar con cierta autonomia los ingresos de propios y arbitrios, y pedir prestamos con su garantia.

Las reformas permitieron vigorizar al Cabildo en materia economica, pero tambien generaron conflictos, principalmente por el control del gasto. Esto se debia a la ambiguedad en la delimitacion de funciones, en especial sobre el nombramiento de nuevos agentes de la administracion colonial. (10) Estas luchas las sufrio con mayor frecuencia el intendente Bartolome Maria de Salamanca (1796-1811) y aumentaron ni bien empezo el siglo XIX. (11)

A pesar de los esfuerzos de Alvarez y Jimenez por atraer nuevos miembros al Cabildo, no logro su cometido. Salamanca no hizo mucho por cubrir los asientos vacantes, asi que fue el mismo Cabildo quien tomo la decision de pedir a la Corona--por medio de su representante en Espana--que les otorgara permiso a sus regidores para vestir uniformes y diese medidas para proteger sus derechos y privilegios. De esta manera, se buscaba aumentar el interes de los vecinos notables en las regidurias. Ademas, el Cabildo insinuo con cautela sus discrepancias con el intendente, encargado de cubrir dichas plazas.

Desde 1808, conocida la crisis monarquica en el virreinato peruano, (12) las disputas entre las elites y los intendentes se agravaron. Las primeras encontraron apoyo en las disposiciones tomadas por la Junta Central y el Consejo de Regencia. Como bien advierte John Fisher, mientras la estructura absolutista se encontro intacta, los intendentes gozaron de estabilidad, pero una vez que la crisis resquebrajo el sistema, las presiones contra dichas autoridades aumentaron y se inicio un <<periodo de confusion administrativa>>, caracterizada por la incertidumbre, las dificultades economicas y la desorientacion surgida de la ejecucion de reformas dadas por la Junta Central y la Regencia. (13)

Salamanca no fue ajeno a las criticas. Fue acusado por el comerciante espanol Santiago Aguirre de participar en el contrabando, vender las subdelegaciones y oprimir al Cabildo, mientras que esta corporacion lo culpo de despotismo. El Consejo de Indias tomo la decision de retirarlo; se dijo que el cambio se realizaba porque habia excedido el tiempo de su gobierno de cinco anos. Aunque Fisher otorga mayor importancia a las acusaciones entabladas por Aguirre y el Cabildo, (14) pudo ser determinante el informe enviado por Jose Manuel de Goyeneche y Barreda, el 28 de abril de 1809, al Conde de Floridablanca y a la Junta Suprema de Espana e Indias tras finalizar la comision que le encargo la Junta de Sevilla. En este, luego de resaltar los donativos hechos por el Cabildo arequipeno a la Corona, advirtio que:
   Los cinco vecinos que forman el respeto y modelo de buen exemplo y
   bienes de la Ciudad acompanados del Asesor de la Yntendencia se me
   presentaron pidiendo rendidamente, suplicar a V. M. relevase a este
   Xefe que hace catorce anos que los oprime sin ver ni tratar a nadie
   rodeado de asperezas de educacion y de mal trato pues hay ocasiones
   en que su fibra ardiente nada disimula y sale de los limites que su
   caracter de Juez le precribe. (15)


Tras el levantamiento paceno de 1809, desde Espana llego la orden de cambiar a Salamanca. Esta victoria del Cabildo arequipeno se dio en un contexto mas politizado a causa de la eleccion de un diputado para la Junta Central. Pero ?quienes fueron estos vecinos <<modelo de buen exemplo y bienes>> a los que se referia Goyeneche y Barreda, y de donde provenia su poder?

La base economica que sustentaba a la elite arequipena era la propiedad agricola, dedicada sobre todo a la produccion vitivinicola que abastecia de vinos y aguardientes producidos en sus valles a los centros mineros altoperuanos. La ciudad era la sede familiar y el centro de operaciones de sus actividades economicas. Estos grandes hacendados criollos utilizaron sus rentas para comprar las regidurias, con lo que lograron para si el control del Cabildo. A pesar de las alianzas matrimoniales y los vinculos economicos con comerciantes y burocratas, solo ocho peninsulares fueron elegidos alcaldes de Arequipa desde 1780 hasta 1824--todos ellos eran comerciantes y dos, ademas, funcionarios reales; solo un peninsular compro una regiduria--. Los descendientes criollos de estas alianzas fueron quienes controlaron el Cabildo a principios del siglo XIX. Dice John Wibel que estos sucesores, obligados por su precaria situacion economica producto en parte de la fragmentacion del patrimonio familiar entre numerosos herederos, intentaron ingresar a la carrera burocratica. (16) En cualquier caso, algunos de ellos fueron lentamente escalando posiciones a partir de su labor profesional e ingresaron al Cabildo por eleccion municipal y no por compra de regidurias.

Uno de los casos mas llamativos es el de Nicolas Aranibar. Nacido en Locumba, era nieto de un oficial real espanol, estudio leyes en Lima y trabajo en la Real Audiencia. Fue elegido asesor del Cabildo arequipeno entre 1808 y 1810, y, en 1811, diputado por Arequipa en las cortes de Cadiz, aunque no llego a viajar por problemas economicos. En 1812, fue alcalde de segundo voto y, un ano despues, alcalde de primera nominacion del ayuntamiento constitucional de la ciudad. Miembro de una de las familias mas representativas de Arica, sus vinculos parentales lo unian con grandes familias arequipenas, como los Rivero, y gozaba de prestigio social.

Por otro lado, Manuel Gregorio Rivero y Ustariz, hijo del subdelegado de Arica Antonio Salvador de Rivero y Aranibar, primo de Nicolas, se caso con Angela Tristan y Bustamante, hija de Domingo Tristan y Moscoso, uno de los miembros mas influyentes de la elite arequipena y del Cabildo en el mismo periodo municipal que Aranibar. Es evidente la existencia de una suerte de alianza entre Tristan y Moscoso, Aranibar y la familia Rivero; a ellos considero los conductores del Cabildo durante el tiempo de nuestro estudio. Ademas, Tristan y Moscoso no solo disfrutaba de prestigio social, sino tambien de recursos economicos. (17)

Por su antiguedad, Francisco Jose de Rivero y Benavente era el regidor decano del Cabildo--el primero entre los regidores, en otras palabras--. Le tocaba suplir a los alcaldes cuando se ausentaban y, en las ceremonias, reemplazaba al alferez real Manuel Flores del Campo, notable hacendado de Camana, porque este solia pasar mas tiempo administrando sus propiedades costenas. Los otros regidores perpetuos eran el alguacil mayor Ramon Morante, el alcalde provincial Agustin de Abril y Olazabal, Jose Ramirez Zegarra, Lucas Ureta y Fernando Garcia Gonzalez. (18)

En noviembre de 1809, Mariano de Ureta y Rivero, sobrino de los regidores Lucas Ureta y Francisco Rivero y Benavente, pago quinientos pesos por la compra de una regiduria perpetua. (19) Aunque no se puede afirmar la existencia de una coincidencia politica entre todos ellos, se fue constituyendo un frente familiar con base en los Rivero. (20) Esta familia de criollos, descendientes de hacendados, eran en su mayoria abogados sin grandes propiedades ni inversiones comerciales, por lo menos no comparables con los bienes de los Goyeneche o los Tristan. Asimismo, tenian una activa participacion en las sesiones del Cabildo, pues, como Flores del Campo, los regidores Abril y Olazabal y Garcia Gonzalez se ausentaban con frecuencia de la ciudad. (21)

Segun Mary Gallagher, Tristan y Moscoso, Aranibar y la familia Rivero representaban a un sector de la elite contrario al absolutismo monarquico, pues buscaban introducir en la ciudad ideas separatistas en contraposicion al obispo Luis Gonzaga de La Encina, al dean Garcia de Arazuri y a Jose Manuel de Goyeneche y Barreda. (22) Una postura intermedia era la de Hipolito Unanue, asesor de Abascal, y la familia Ustariz. (23) La posicion de Goyeneche y Barreda representaba la de toda su familia; en cambio, Pio Tristan se inclino mas al monarquismo de los Goyeneche que hacia el radicalismo de su hermano Domingo. (24) Como advierte Wibel, la practicidad de la elite arequipena evito grandes conflictos con las autoridades coloniales y a nivel interno, pues la posicion adoptada tenia mas de interes y autodefensa que de fuerte conviccion. (25)

Lo cierto es que, si durante estos anos el Cabildo estuvo bajo el control del sector radical, la presencia de Goyeneche y Barreda, de quien hablaremos mas adelante, influyo en el comportamiento del Cabildo y de las instituciones coloniales arequipenas. Ademas, los miembros del Cabildo priorizaron el enfrentamiento contra el intendente. En ambos casos, los radicales encabezados por Tristan y Moscoso y Aranibar jugaron un papel destacado. (26)

En este periodo, los temas tratados por el Cabildo discurrian entre la epidemia de hidrofobia que afectaba a la poblacion--se organizo una matanza de perros--; la distribucion de la vacuna contra la viruela; la reparacion del puente y el arreglo de las casas capitulares; (27) y los ceremoniales que se hicieron, primero, al recibir la ciudad el titulo de Fidelisima gracias al apoyo que esta brindo para la lucha contra el levantamiento de Tupac Amaru II y la pacificacion del Alto Peru, (28) y, segundo, por el recibimiento de Abascal como nuevo virrey. (29) Las noticias sobre la abdicacion de Carlos IV y el paso de Goyeneche y Barreda por la ciudad (30) ocuparon mayor atencion que los conflictos acaecidos en el virreinato del Rio de la Plata entre 1806 y 1807. Pero todas estas cuestiones no impusieron una mayor frecuencia en las sesiones, por lo menos no hasta 1809, cuando se conocio el levantamiento de La Paz.

A principios del siglo XIX, el Cabildo arequipeno, politizado tras los sucesivos conflictos internos entre las autoridades locales y fortalecido por algunas libertades economicas, revelaba mayor interes por el gobierno local. Ademas, cuando algun conflicto externo afectaba su seguridad y sus intereses, lucia un compacto espiritu de cuerpo y ocultaba las facciones que en su interior existian. (31) Las crisis politicas, asi, fueron utilizadas por el Cabildo para obtener mayores privilegios y reformas en la parte que afectaban sus ambiciones. En otras palabras, si bien este tenia la responsabilidad de mantener la cohesion interna frente a los conflictos que intentaban destruir el orden colonial, tambien era el espacio donde los grupos que componian la elite local defendian sus propios proyectos y se oponian a determinadas medidas que restringian o negaban sus prerrogativas. De esta manera, el gobierno municipal oscilo entre defender la posicion de la elite que lo dirigia y obstruir las medidas que atentasen contra su autonomia.

EL BIENIO TRASCENDENTAL

El ano de 1808 es considerado por la historiografia hispanoamericana como el inicio la crisis de la monarquia espanola. Su primera fase comprende de 1808 a 1810, momento trascendental para el fortalecimiento del sector liberal espanol y la construccion de una monarquia constitucional. Ademas, aunque la reaccion colonial frente a estos eventos fue de un fidelismo aparentemente unanime en defensa de la monarquia borbonica encabezada por Fernando VII, este sirvio a los diversos actores politicos americanos para defender sus propios proyectos politicos autonomistas en la America espanola. (32) Entonces, son dos los temas que sobresalen y caracterizan al bienio trascendental: la difusion y el uso de las noticias, y el ambiente sociopolitico de la America espanola, especialmente tenso por el anterior afan reformista borbonico.

Sobre el virreinato peruano, Victor Peralta Ruiz senala que esta coyuntura marca el inicio de un periodo de incertidumbre, caracterizado por las dificultades en la comunicacion y por el uso politico de las noticias. (33) A la propaganda fidelista y triunfalista de Abascal se opusieron las noticias desalentadoras traidas por franceses y britanicos y utilizadas por los americanos contrarios a la politica absolutista. En 1810, la unanime respuesta en favor del secuestrado rey espanol se mantuvo, pero el reconocimiento a las instituciones que desde Espana pretendian controlar America comenzo a ser criticado y, en algunos casos, negado. Fue evidente el vacio de autoridad, por lo que emergieron proyectos autonomistas que decian defender los derechos del rey en contra de la Regencia y las Cortes: las culpaban de usurpacion o de afrancesamiento. La coyuntura politica cambio y con ella su extension militar. Lentamente, las provincias americanas reclamaron su derecho al autogobierno tal como sucedio en la Peninsula tras la invasion francesa y las abdicaciones de Bayona. Este proceso quedo evidenciado por el fortalecimiento de una propaganda de corte patriotico y encargada de desmentir las noticias difundidas por las autoridades virreinales. (34)

Sobre el ambiente sociopolitico de la America espanola, Manuel Chust sostiene que los acontecimientos sucedidos durante este bienio no pretendian la independencia ni se distinguian por ser una confrontacion entre peninsulares y americanos, o espanoles contra criollos, por lo menos no hasta mediados de 1810 tras la formacion de las juntas de Buenos Aires y Caracas. (35) Sin embargo, se debe advertir que las acciones previas contra la autoridad colonial, si bien no implican la negacion del monarquismo, fueron la base de futuros proyectos autonomistas y separatistas, pues revelaron las rivalidades politicas, economicas y sociales entre los espanoles americanos y los peninsulares. (36) Mientras la monarquia espanola respeto los privilegios y aseguro el estatus social de los sectores altos, su autoridad no fue discutida, mas cuando esta dejo de cumplir tal rol, cada elite local busco preservar su posicion al interior de la sociedad. En momentos de crisis internacional, las sociedades suelen defender la unica realidad tangible que conocen: su ciudad. (37)

?Como reacciono el Cabildo, Justicia y Regimiento de la ciudad de Arequipa ante lo acontecido en este bienio trascendental? A partir del arribo de informacion peninsular y como esta repercutio en las medidas adoptadas en America, Chust divide este bienio en tres fases: la primera comprende de julio a septiembre de 1808, cuando llegan las noticias de la proclamacion de Fernando VII; la segunda, de abril a mayo de 1809, cuando se informa sobre la creacion de la Junta Central y la participacion americana en el gobierno; y la tercera, de mayo a junio de 1810, cuando se reporta la disolucion de la Junta Central, la creacion de la Regencia y la convocatoria a Cortes. Si seguimos estas fases para responder esta interrogante, notaremos que no se ajustan completamente al caso arequipeno, por lo que conviene hacer algunas aclaraciones.

La reaccion del Cabildo, para comenzar, estaba vinculada con sucesos locales y regionales. Si bien frente a la incertidumbre inicial experimentada de manera semejante en toda America espanola se impusieron las respuestas de las principales capitales y ciudades aledanas, la reaccion de Arequipa se relaciona con lo que ocurria en las poblaciones vecinas. En otras palabras, su conducta estaba condicionada por lo que sucedia en Lima, Charcas y Buenos Aires, pero se encontraba circunscrita a lo que ocurria en Cuzco, Puno, La Paz y Potosi. Ademas, como intendencia, intentaba mantener la tranquilidad dentro de su jurisdiccion, especialmente frente a Tacna, Arica y Condesuyos; y, como partido, trataba de evitar la formacion de grupos internos contrarios a la politica virreinal. Por ello, dado que las circunstancias de cada localidad pueden variar, es importante confrontar las tres fases propuestas por Chust con la realidad local y regional arequipena.

PRIMERA FASE: JOSE MANUEL DE GOYENECHE Y BARREDA Y EL FIDELISMO EXALTADO

Esta fase comprende desde septiembre de 1808--cuando llegaron las noticias sobre la proclamacion de Fernando VII como rey de Espana, la invasion francesa, el secuestro de la familia real y la formacion de juntas en la Peninsula--hasta julio de 1809--cuando se conocen las primeras noticias de los sucesos en Charcas--. En 1808, la reaccion en defensa del rey supuso la existencia en la America espanola de fortaleza ideologica y politica y respeto a las autoridades e instituciones coloniales. Quizas esta aseveracion tenga mayor fiabilidad si estudiamos el comportamiento arequipeno. En parte, la presencia del brigadier Goyeneche y Barreda, quien llego como enviado de la Junta de Sevilla en agosto de 1808 con la mision de hacer jurar lealtad a Fernando VII en los territorios americanos y de que se reconociera a la Junta de Sevilla como su autoridad superior, puede explicar tal proceder. Pese a que sus acciones en el virreinato del Rio de la Plata fueron muy criticadas por las autoridades locales, la reaccion arequipena, y del sur peruano en general, fue distinta.

Conocida la mision que la junta sevillana encargo a Goyeneche y Barreda, en Arequipa se organizo rapidamente la juramentacion al nuevo rey. La noticia de las abdicaciones se conocio el 12 de septiembre de 1808 por la via de Buenos Aires y, el 30 del mismo mes, tras leerse un oficio del Cabildo de aquella ciudad donde se relataban en extenso las noticias de la invasion napoleonica, se acordo jurarle fidelidad a El deseado, <<queriendo adelantarse todo para que se haga con la suntuosidad y demostracion que acrediten en lo posible esos pensamientos de lealtad que tan gustosamente estan gravados en los corazones de esta fidelisima ciudad>>. (38) El 3 de noviembre se realizo la ceremonia; es decir, se anticiparon a la orden del virrey que llego recien cuatro dias despues.

En la sesion del Cabildo que trato sobre la mision de Goyeneche y Barreda, se resalto su calidad de paisano: <<con motivo de lo que se anuncia en los papeles publicos de tener esta ciudad la gloria de que el enbiado por la Junta Suprema de Sevilla que representa la Nacion, es hijo de la Patria, mando en su suelo, y de una de las primeras Familias ilustres>>. (39) Despues de enterarse de su llegada a la ciudad, en las elecciones del Cabildo del 31 de diciembre de 1808, se le eligio por unanimidad alcalde ordinario de primer voto. (40) Goyeneche y Barreda agradecio el nombramiento, pero declino ejercerlo debido a la comision que desde Sevilla se le encomendo. (41) Luego de nombrarsele presidente de la Audiencia del Cuzco y comandante de los ejercitos pacificadores del Alto Peru en 1809, el apoyo brindado por el Cabildo y la ciudad figuro como el respaldo a un miembro de la sociedad arequipena, y Goyeneche y Barreda supo explotar esta situacion a su favor. (42)

Cuando ingreso a Arequipa, el 8 de enero de 1809, recibio un oficio del capitan de milicias Rafael Rospillosi y de Juan Tordoya y Montenegro en el que le ofrecian un refuerzo de cuatro mil a seis mil hombres para luchar contra Francia; (43) aunque a lo mejor solo se trato de una muestra para ganar notoriedad--pues, segun se sabe, no se realizo dicho ofrecimiento--, es una prueba del fidelismo exaltado que vivio la ciudad durante esas fechas. (44) Goyeneche y Barreda estuvo once dias en Arequipa, hospedado en casa de sus padres. Luego partio a Lima en compania de su hermano Pedro Mariano, miembro de la Audiencia del Cuzco. En Arequipa, recibio la visita de las autoridades locales, entre ellas la del asesor de la Intendencia y de cinco vecinos quienes le pidieron que interceda ante el rey para retirar de su cargo al intendente Salamanca, como ya se senalo.
   Otro elemento que coadyuvo a la reaccion fidelista del Cabildo fue
   la presencia en la ciudad del marques Gabriel Aviles, exvirrey del
   Peru desde agosto de 1807. La estadia de tan notable personaje en
   la ciudad, fisicamente debil, fue decisiva para el control de los
   asuntos publicos que el Cabildo tomo. Aviles habia sido comisionado
   por Abascal para que viajase a Buenos Aires y se encargue del
   gobierno de dicho virreinato luego de las invasiones inglesas,
   pero, cuando llego a Arequipa, prevenido por posibles resistencias
   contra su nombramiento, decidio quedarse en la ciudad, donde se
   entero de la derrota britanica y del nombramiento de Santiago
   Liniers como nuevo virrey del Rio de la Plata. Aviles decidio
   permanecer en Arequipa junto con su sequito mientras preparaba su
   viaje hacia Espana. (45)


La presencia del marques es importante porque, por ejemplo, cuando el 12 de agosto de 1809 la Junta Tuitiva comunico al Cabildo de La Paz el nombramiento de Baltazar Hidalgo de Cisneros como nuevo virrey del Rio de la Plata, llevado a cabo en Colonia del Sacramento y no en Buenos Aires como establecia el protocolo, (46) consulto su validez, en primer lugar, al marques de Aviles, quien <<por sus altos respetos, y por la integridad, desinteres, zelo, lealtad y patriotismo, con que se ha conducido en el gobierno de los dos virreynatos de este continente del sur, nos instruira juiciosamente en unos puntos tan espinosos>>; (47) solo despues fueron consultados el brigadier Goyeneche y Barreda, por estar autorizado por la Junta de Sevilla, las audiencias de Lima y Cuzco, y el virrey Abascal. (48) Asimismo, el exvirrey participo en las ceremonias mas importantes organizadas por el Cabildo, como la celebracion del 10 de agosto de 1807 por el triunfo sobre los ingleses en el Rio de la Plata. (49) Ademas, con el arribo de las noticias de la abdicacion de Carlos IV y la organizacion de la ceremonia de juramentacion al nuevo rey, el Cabildo acordo que sea el marques de Aviles quien haga las veces de alferez real, <<conforme se hace con los Excelentisimos Senores Virreyes>>. (50) Se nombro una comision para hacerle la invitacion y, aunque no acepto dicha distincion--pues en la ceremonia del 3 de noviembre fue el alferez real quien cumplio con normalidad su funcion--, si participo en las misas de accion de gracias ofrecidas a raiz de los supuestos triunfos espanoles en la Peninsula, comunicados por Abascal. (51)

El virrey confio en los resultados de las labores que encomendo a Aviles y este lo mantuvo enterado de los acuerdos y sucesos en la ciudad. En sus memorias, Abascal senalo que, tras el levantamiento de La Paz, le pidio ayuda:
   Escriviendo a los Xefes y personas de su confianza, residentes en
   uno, y otro vireynato, con el pulso y madures, que habia acreditado
   en ambos gobiernos quanto considerase util, necesario y conveniente
   al logro de un objeto de tanta recomendacion, e importancia al
   servicio del Rey, y a la felicidad de los mismos Pueblos, sin
   extenderme a mas indicaciones ni a otros encargos, por
   consideracion a su quebrantada salud; pero que esperaba desde luego
   sus avisos y las advertencias, que devian conducirme al acierto que
   deseaba. (52)


La presencia de Goyeneche y Barreda y de Aviles en Arequipa fue utilizada por los miembros del Cabildo para fortalecerse politicamente. Probablemente sabian que Goyeneche y Barreda intercederia ante la Corona en defensa de los vecinos arequipenos y en futuros nombramientos (53) --como ocurrio con los hermanos Tristan--, mientras que Aviles limitaria el poder del intendente y, por su edad, evitaria confrontaciones con la elite local; incluso su mayordomo, Manuel Fernandez de Arredondo, contrajo matrimonio con una arequipena. (54)

La elite local debia demostrar su fidelismo, pero las manifestaciones, antes que economicas, fueron discursivas y ceremoniales. Acaso la rapidez con que efectuaban sus donativos se relacionaba con cuan urgente era la resolucion de sus intereses. En la crisis peninsular de 1808 la reaccion no fue inmediata, pues, enterados de los <<ultrajes>> cometidos por los franceses en septiembre de aquel ano, (55) se espero la orden del virrey--que llego en noviembre--(56) para levantar erogaciones y se reitero el pedido en las siguientes sesiones. (57) El fidelismo exaltado por la visita de Goyeneche y Barreda no significo el socorro inmediato en auxilio de la Corona.

Cuando se trato el tema de las donaciones, el Cabildo se comprometio con dos mil pesos; aparte, los dos alcaldes, Pio Tristan y Francisco Xavier Cornejo, ofrecieron ochocientos y doscientos pesos respectivamente. El resto de capitulares, nueve en total, donaron quinientos dos pesos; mientras que el regidor decano Rivero y Benavente y el sindico procurador Aranibar se comprometieron en entregar cada uno cien pesos anuales mientras durara el conflicto con Francia. Ademas, durante la recaudacion de donativos se recurrio a exaltar el tradicional fidelismo arequipeno y se les ordeno a los regidores estimular a los donantes por todos los medios que considerasen aptos, al punto que tambien a las Matronas ilustres se les recordo que dicho titulo fue conferido por el rey Felipe II a raiz de unos donativos hechos en 1580. (58)

Sobre la ceremonia de juramentacion de lealtad al nuevo rey, el Cabildo organizo lo acostumbrado para estos eventos, por lo que siguio lo acordado el 25 de noviembre de 1780, cuando se juro a Carlos IV No se realizo ninguna innovacion, aunque evidentemente la magnitud de la ultima fue mucho menor, pues <<solo se trata de dar pruebas quanto mas antes de su fidelidad a tan adorado Monarca>>. (59) El evento se organizo en tres lugares: primero en la plaza principal, luego en la de San Francisco y finalmente en la de Santa Marta. Asimismo, se acordo publicar una proclama que comunicara tanto la coronacion de Fernando VII como su secuestro: <<bien quisieramos evitarlos la una, para que os entregaseis a las delicias de la otra, sin mescla de dolor; pero si teneis derecho por vuestra soverania, a que se os descubra la favorable [...], tambien estais obligados, a preguntar por la triste>>. Tras relatar los sucesos, se critico la actitud de Carlos IV, entregado ciegamente al Principe de la Paz y quien en Bayona reclamo <<los derechos perdidos a una Corona, y a un Pueblo, que abandono>>. Ademas, para exaltar el fidelismo arequipeno, se dijo que, en la <<Historia del Peru>>, este habia merecido un digno lugar y, de acuerdo con ello, <<estamos levantados en masa. Defendemos nuestra Religion, nuestro Principe, y nuestros Derechos>>. (60)

A pesar de estas muestras obvias de fidelismo, los conflictos entre las autoridades locales no cesaron; al contrario, como parecia costumbre en el siglo XVIII, los ceremoniales se aprovecharon para indisponer a unos y demostrar la autonomia de otros. En la sesion del 7 de noviembre, el intendente Salamanca exhorto a las autoridades a no realizar cambios en la etiqueta porque solo pretendian usurpar los privilegios que tenia su investidura, ya que en la misa celebrada antes de la juramentacion, el encargado de dar la paz fue un sacerdote y no un colegial como estaba determinado. (61) Estos conflictos, sin embargo, y las noticias sobre la situacion de la Peninsula en general, quedaron al margen casi de inmediato, tras comunicarse el pronto arribo de Goyeneche y Barreda.

En las elecciones municipales de 1809, ante la renuncia de Goyeneche y Barreda como alcalde de primer voto, vencio Tristan y Moscoso. Aunque el regidor decano Rivero y Benavente cumplio las funciones judiciales del alcalde de primer voto, fue Domingo Goyeneche quien presidio las sesiones. Lucas Ureta, por otro lado, fue elegido alcalde de aguas, mientras que Francisco Xavier Cornejo fue procurador general y Aranibar siguio como asesor.

Ese ano, se recibio una importante cantidad de comunicados. Algunos de ellos, provenientes de Buenos Aires, informaban sobre la situacion europea. Es importante agregar que Goyeneche y Barreda entrego al Cabildo copias de las cartas que la infanta Carlota Joaquina le dio para que las distribuyese entre las autoridades virreinales. Las cartas no generaron la desconfianza que surgio en otros espacios; una vez mas se resalto el hecho de que un <<hijo suyo>> fuese el mensajero de tan importante correspondencia. (62) Del mismo modo, se recibieron oficios enviados por el Consejo Supremo de Indias donde se subrayaba la ilegalidad y nulidad de las abdicaciones de Bayona. En estos documentos se hacian referencias a la soberania y a la nacion. En todos estos casos, en las sesiones del Cabildo solo se leyeron y los capitulares acordaron copiarlos en el libro de provisiones, algunos bajo el titulo de Monumentos.

En abril llego la orden del virrey para proceder a reconocer y jurar a la Junta Central--ceremonia que se realizo el 27--y, en junio, la de elegir un diputado para que participe en dicha junta. El 1 de julio se eligieron tres candidatos por votacion directa: al dean Saturnino Garcia de Arazuri (por cuatro votos), al alcalde Tristan y Moscoso (tambien por cuatro votos) y al brigadier Goyeneche y Barreda (por tres votos). Inmediatamente, puestos sus nombres en un cantaro, el nino Francisco Cedillo saco la cedula con el nombre de Goyeneche y Barreda. (63) Esta eleccion evidencio la fortaleza de un sector absolutista monarquico, algunos ubicados estrategicamente en lo mas alto de los cargos eclesiasticos, como el dean navarro Garcia de Arazuri.

Durante esta primera fase, el Cabildo transito entre los acostumbrados temas locales y la nueva coyuntura politica que exigia los usuales apoyos economicos. Sin embargo, los efectos de la coyuntura se comenzaron a sentir en la region a la cual estaba vinculada la sociedad arequipena, lo que implico un cambio en el control politico al interior del Cabildo. Como veremos a continuacion, tras los incidentes en Charcas en 1809, el sector al que representaba Tristan y Moscoso se fortalecio y gano todas las siguientes elecciones.

SEGUNDA FASE: EL CABILDO DE AREQUIPA Y LA JUNTA TUITIVA DE LA PAZ

Este periodo inicia en agosto de 1809 con la llegada de las noticias de la formacion de la junta pacena, y termina en febrero de 1810, cuando regresaron las tropas arequipenas que participaron en la pacificacion de Charcas y el Cabildo retomo sus tareas cotidianas. La noticia de lo acontecido en La Paz el 16 de julio de 1809 llego primero a Tacna. Alli, Ramon Ballivian, vecino paceno, escapo con su familia y, el 28 de julio, escribio al marques de Aviles y al intendente de Arequipa solicitando apoyo contra los rebeldes. (64) La carta fue recibida el 3 de agosto y, a diferencia de lo acaecido en otros momentos, como con la invasion inglesa a Buenos Aires o la formacion de la junta portena, la noticia afecto inmediatamente a la sociedad arequipena, al punto que el mismo dia se convoco a Cabildo abierto. Los acuerdos a los que llegaron permiten percibir la posicion de la elite local. Para empezar, el Cabildo abierto se autodenomino <<Junta>>; ademas, se tomaron medidas para reformar el gobierno local, las cuales, pasados algunos dias, se rectificaron y justificaron en cartas a Abascal. Una de aquellas medidas trato sobre la soberania y a quien le correspondia el gobierno de la ciudad.

Reunidos en la sala consistorial y <<precedidos>> por el marques de Aviles, autoridades y vecinos escucharon una vez mas la lectura de la carta de Ballivian. Luego, el presidente de la sesion dio un discurso <<analogo a este negocio>> y acordaron auxiliar a la ciudad de La Paz. Se decidio organizar una expedicion compuesta por mil quinientos hombres de toda la intendencia, conformada en proporcion al tamano poblacional de los partidos: seiscientos de Arequipa, trescientos de Arica, trescientos de Moquegua, ciento cincuenta de Camana y ciento cincuenta de Majes. Dada la salud del marques de Aviles, quien era el militar de mayor graduacion en la ciudad, nombraron como comandante de esta tropa al intendente Salamanca. (65)

Asi, inesperadamente, ambos cabildos--el Cabildo, Justicia y Regimiento de la ciudad, y el Cabildo abierto presidido por Aviles--entregaron el mando militar de la expedicion al intendente Salamanca, quien habia perdido un brazo en 1794, cuando era capitan de fragata. (66) De esta manera, los miembros de estas instituciones pretendian deshacerse del intendente y colocar en el gobierno a Aviles; tal vez sospechaban que, por su edad y estado de salud, este no interferiria en los asuntos municipales. Esta medida se tomo conforme a la cedula del Consejo de Indias de 1789, que mandaba que el gobierno politico y militar recayese en el oficial de mayor graduacion. Pero en 1793, el mismo Cabildo arequipeno protesto contra esta y logro corregir la cedula para que dicho oficial asuma solo el mando militar y, en cambio, las funciones politicas y economicas queden bajo el control del teniente asesor con apoyo de los alcaldes. Esta ultima correccion de la cedula de 1789 no fue considerada entre las deliberaciones del Cabildo abierto, aun cuando el teniente asesor Antonio Luis Pereyra estuvo presente en la sesion. Nadie menciono que el gobierno politico debia recaer en Pereyra asesorado por los alcaldes. (67)

En su Relacion de gobierno, Salamanca indico que sostuvo una politica contra el escandalo para mantener el control de la ciudad y evitar el desorden, incluso mas en momentos turbulentos. (68) Parece ser que este comportamiento continuo durante el Cabildo abierto, porque el intendente minimizo los acuerdos tomados y solo menciono que se hicieron cuantiosos donativos y se le proclamo como comandante de las tropas, cargo que acepto. Sobre la intervencion de Aviles en el gobierno de la ciudad, Salamanca se limito a decir que este se <<asocio>> a su gobierno y le dispenso su admiracion por el orden con que administraba la intendencia. (69)

Asimismo, se acordo que Aviles y Salamanca comunicarian directamente lo acontecido al presidente de la Audiencia del Cuzco y al virrey Abascal, y se senalo que a Goyeneche y Barreda le correspondia encargarse del mando de las tropas del sur del virreinato porque era el militar en actividad de mayor graduacion. Finalmente, se mando a redactar una <<Proclama relativa al negocio que se trata y se publique todo por Bando>>. (70) Ese mismo dia, los miembros del Cabildo redactaron un oficio a su similar de La Paz con el objetivo de obtener mayor informacion sobre los incidentes y conocer las razones del levantamiento. Era importante establecer quienes eran los insurgentes. Se inicio la comunicacion expresando asombro por las noticias y rumores que llegaron desde el Alto Peru, pues, a pesar de no conocerse oficialmente los sucesos ocurridos en mayo en Chuquisaca, (71) los trajinantes debieron difundirlos: <<Consternado el Cavildo, Justicia y Regimiento de esta Ciudad con las melancolicas noticias que acaba de resivir por escrito, y de palabra, en que se pinta al vivo la situacion amarga y dolorosa de esa; no ha podido escucharlas con indiferencia, ni quisa ha sido dueno de su pensamientos>>. (72) El oficio comunicaba a los pacenos sobre el Cabildo abierto y la participacion de Aviles, y les recordaba la antigua hermandad que unia a ambas ciudades y los titulos de fidelidad ganados durante su resistencia en 1780. Al final, indicaron que el Municipio arequipeno se encontraba persuadido de que en La Paz no existe <<la libertad necesaria para pedir los auxilios que prebienen las Leyes en casos como los que se han retratado>>, (73) por lo que dispusieron prestar los necesarios una vez conocidos en detalle los acontecimientos.

Por su parte, el Cabildo de La Paz conocia las inquietudes que despertarian los sucesos del 16 de julio y, luego de establecida la junta y decretado todo lo concerniente al gobierno de la ciudad, acordo enviar representantes y oficios a todas las ciudades que se encontraban en el trayecto del Correo Real hacia Buenos Aires y a las capitales de intendencia del Bajo Peru.

El primer oficio dirigido al Cabildo de Arequipa se envio el 30 de julio y se recibio el 6 de agosto. Salamanca lo leyo el dia siguiente y ordeno a su secretario, Juan Manuel de Bracamonte, sacar una copia para su archivo y otra para remitirla a Abascal. Adjunta a dicha representacion llegaron escritos sobre los motivos de la formacion de la Junta Tuitiva. El Cabildo paceno prometio enviar toda la informacion necesaria para demostrar que su unico objetivo era defender los derechos del secuestrado rey Fernando VII y precaver que Arequipa sea seducida, <<de palabra o por escrito>>, contra las ideas que sostiene La Paz. (74)

Los primeros documentos enviados por el Cabildo paceno fueron la correspondencia reservada entre el virrey del Rio de la Plata, Santiago Liniers, el intendente de Potosi, Francisco de Paula Sanz, y el intendente interino de La Paz, Tadeo Fernandez Davila, fechados entre junio y julio de 1809. (75) En ellos aconsejaban al intendente de La Paz mantenerse atento tras los sucesos del 25 de mayo en La Plata. Sanz le envio copia de las ordenes militares que recibio de Liniers--quien le encargo el mando de las tropas reunidas en Potosi--a Fernandez Davila y le pidio que lo mantenga informado ante cualquier eventualidad que altere el orden en su ciudad. Obviamente, esta informacion provista por el secretario de la intendencia pacena preocupo a los miembros del Cabildo de La Paz, quienes senalaron la justicia y legalidad de sus procedimientos frente a la actitud violenta de vecinos como Sanz, un energico represor desde la decada de 1780.

Para responder dicho oficio, el Cabildo arequipeno sesiono el 8 de agosto. (76) En su respuesta se indico que se habia informado al virrey del Peru y al intendente de la ciudad sobre las comunicaciones que mantenian ambos Cabildos y que, <<[e]n lo demas Usted sabra lo que hace, y la responsavilidad de que queda a las legitimas Potestades, si, arrebatado del zelo, ha pasado los limites que todos tenemos, para nuestros procedimientos, aun los mas lisitos, sino procura remediarlos en el tiempo>>. (77) Tambien convinieron acusar recibo de lo enviado por el Cabildo de La Paz y que <<de los Documentos agregados nada resulta en prueba contra los SS. que se expresan>>, repitiendo una vez mas <<que por lo demas su senoria el muy ylustre Cabildo de la Paz sabra lo que hace>>. (78) Con esto pretendian dejar claro que no era la intencion de los arequipenos entrometerse en los asuntos de otra jurisdiccion, porque, a diferencia de la primera comunicacion, no se volvio a pedir mayores detalles de lo que sucedia en La Paz.

En aquella misma sesion, las autoridades arequipenas tomaron ciertas precauciones para evitar el ingreso sin control de noticias. Una de ellas fue advertir <<a los camineros, y tamberos desde el instante que se recibieron las noticias de la ciudad de la Paz que indispensablemente den noticia de todo entrante>>. (79) Ademas, comisionaron a dos hombres en los accesos de la ciudad para controlar a las personas y la documentacion que provenia del Alto Peru; los gastos de esta guardia fueron afrontados por el intendente y el teniente coronel Pio Tristan.

Enterados de que la junta pacena pretendia enviar una diputacion a la ciudad, afirmaron que no convenia aceptar la entrada de ningun representante por <<no jusgarse necesario>>. Con ese fin, el sindico procurador del Cabildo, Francisco Xavier Cornejo, fue nombrado para viajar escoltado por seis soldados--costeados por el intendente--hasta los <<terminos>> de la provincia. Alli, Cornejo debia esperar las noticias sobre la supuesta llegada del representante de La Paz y, en caso se compruebe su arribo, entregarle un pliego donde se le indique, <<con decoro>>, lo inutil de su comision, para asi evadir cualquier competencia con el Cabildo paceno. Ademas, los capitulares arequipenos le indicaron a Cornejo que debia advertir al representante paceno que <<por ningun pretesto regrese a esta Provincia durante las actuales circunstancias, como particular ni con qualquier condecoracion>>. (80) Jose Maria de los Santos Rubio y Joaquin de la Riva fueron designados por la Junta Tuitiva como diputados para viajar a Arequipa y Cuzco, respectivamente. Cuando arribaron a Puno, el intendente Manuel Quimper les autorizo el paso, pero vigilados por dos hombres. (81) De su comision no se supo mas porque el procurador arequipeno partio con el pliego y seis soldados, pero el diputado nunca llego a los limites de la provincia. Tras ocho dias de espera, Cornejo regreso a la ciudad. (82)

Durante el Cabildo abierto del 3 de agosto, se pidieron donativos para organizar al ejercito que auxiliaria a La Paz. El marques de Aviles fue el primero en donar veinte mil pesos para esta causa, pero el Cabildo dejo en suspenso su aceptacion porque se revelo que era el unico dinero de Aviles para continuar su viaje. Los miembros del Cabildo sabian que el se encontraba de paso por la ciudad, a pesar de su larga estadia, y, segun parece, prefirieron no comprometer tal situacion. En cambio, aceptaron la propuesta que Ballivian presento en su carta: financiar quinientos soldados durante treinta dias y ponerse al servicio junto con sus hijos. Estas muestras de desprendimiento consiguieron que acordasen reunirse al dia siguiente para que <<cada vecino concurra a ofrecer por papel, o como le paresca lo que tenga por conveniente por via de donativo>>. (83)

Propuestas como la de Ballivian eran comunes en momentos como estos. Habia quienes hacian donativos en dinero o pagaban el salario de una cantidad determinada de soldados; otros, en cambio, colocaban al servicio de la causa sus personas y las de sus hijos, incluyendo su salario y mantenimiento. Pero tambien buscaban algun tipo de redito en estos actos. Como agrego Ballivian, los gastos que se hiciesen podrian ser recuperados tras la victoria con la venta de los bienes y el control de las rentas de los insurgentes.

El 4 de agosto se llevo a cabo la sesion que trato sobre los donativos. (84) La elite arequipena ofrecio alrededor de 7056 pesos durante esta sesion, sin contar lo ofrecido por Aviles, el intendente y los costos de los servicios personales--sobresalia el ofrecimiento de Goyeneche y Barreda de pagar los gastos de veintiseis soldados encabezados por su hijo Juan Mariano--. Comparativamente, el apoyo economico ante este acontecimiento fue mayor a los mostrados entre 1799 y 1808, aunque se debe advertir que casi todos los donantes dijeron que las erogaciones serian entregadas cuando se verifique la partida del ejercito. No he podido establecer si estos ofrecimientos se cumplieron, pero en la Minerva Peruana se informo que los donativos hechos por Arequipa para auxiliar a La Paz ascendieron a 26.710 pesos y 5 reales, mientras que lo recaudado para apoyar a la Peninsula, hasta el 16 de noviembre de 1809, fue de 54.318 pesos y 7 reales, sin contar los 2551 pesos y 7 1/2 reales que se entregarian anualmente mientras durara la guerra contra los franceses. (85)

Pasados los dias, el Cabildo de La Paz comunico a Aviles que el nuevo virrey del Rio de la Plata nombro un nuevo intendente para la ciudad y que, hasta su llegada, se debia mantener el <<actual gobierno>>. Por ello, se pidio que el marques, el intendente y el Cabildo de Arequipa se empenaran en el remedio de las <<ocurrencias perjudiciales que puedan nacer de los preparativos ostiles que previene contra ella la villa de Puno, y ha puesto en execucion, ocupando con gravamen de la demarcacion de los respectivos distritos de Copacabana y otros puntos>>. (86) Los miembros del Cabildo arequipeno consideraron que las circunstancias habian variado tras esta comunicacion, por lo que acordaron escribir al virrey y a Goyeneche y Barreda para intentar evitar <<muestras ostiles entre convasallos, hermanos, provincias de un propio soverano>>, ademas de gastos que podian utilizarse para sostener la guerra contra Napoleon. (87)

Mas una vez definida la posicion del virreinato peruano frente a la Junta Tuitiva, a Arequipa le toco cumplir con lo ofrecido. Luego de que Goyeneche y Barreda comunicara a Aviles su partida hacia La Paz y expresara sus deseos de contar con el apoyo de las tropas arequipenas, el Cabildo le escribio a Abascal anunciandole que, tras estas noticias, se habia acordado el envio de mil hombres, <<pues ya una melancolica experiencia ensena, que aquellos infelices havitantes; aquella desgraciada provincia, solo con fuertes criticos pueden habrir sus ojos facinados>>. (88)

La oficialidad alrededor del brigadier Goyeneche y Barreda era criolla y provenia, basicamente, del Cuzco y Arequipa. Sus edecanes fueron el coronel Pablo Astete, el teniente coronel Mariano Campero, el capitan Juan Mariano Goyeneche y el capitan Jose Mariano de Cossio. Los dos primeros eran miembros de la elite criolla cuzquena, y los otros dos, hijos de poderosos comerciantes arequipenos. Los edecanes de Juan Ramirez fueron los capitanes Pedro Barreda, hijastro de Domingo Tristan, Miguel Carazas y el marques de Cochan. Por debajo de ellos se encontraba el teniente coronel Pio Tristan, quien tenia de ayudante al teniente Francisco Vidal, mientras que el auditor de guerra fue Pedro Lopez Segovia, asesor de la Audiencia del Cuzco. (89) Con ellos, autorizado por el Cabildo, participo el alcalde de segunda nominacion de Arequipa, Tristan y Moscoso. A este ultimo, en 1809, le toco ser el vinculo entre esta corporacion y el ejercito pacificador del Alto Peru. La documentacion intercambiada con Goyeneche y el Cabildo de La Paz fue copiada por el mismo y enviada a su ciudad.

Las noticias de la victoria de Goyeneche y Barreda del 25 de octubre recien se recibieron a fines del mes de noviembre. El Cabildo de La Paz remitio un oficio fechado el 15 de noviembre, donde se informaba <<la plausible noticia>> del triunfo de Tristan y Moscoso y Pedro Barreda en Yungas, y de la opresion que sufrio aquella ciudad por obra de <<algunos pocos malvados>>. Adjunto a este documento, Tristan y Moscoso mando copias de sus cartas dirigidas a Goyeneche y Barreda donde dio alcance de sus acciones. Con estas noticias se acordo que no era necesario continuar manteniendo al soldado que vigilaba el camino hacia la sierra. (90)

El mismo dia que los arequipenos conocieron la victoria sobre los insurgentes, Goyeneche y Barreda les comunico el nombramiento de Tristan y Moscoso como comandante de la tropa pacificadora de Yungas, y de Pedro Barreda como su segundo al mando. Dicha tropa estuvo conformada por quinientos soldados, todos ellos de los regimientos provenientes de la intendencia de Arequipa. En diciembre, Goyeneche y Barreda comunico a Aviles la pacificacion total de La Paz. (91)

La reaccion del Cabildo tras la formacion de la Junta Tuitiva se puede calificar como fidelista, pero debemos entenderla sobre todo como la defensa de sus propios intereses economicos; no olvidemos que Arequipa era uno de los principales centros proveedores de las minas altoperuanas. A diferencia de lo planteado por Brian Hamnett, quien senala que la posterior reincorporacion de Guayaquil, Charcas y Chile a la jurisdiccion politica del virreinato peruano fue basicamente alentada por la elite limena, (92) considero que, ante las dificultades de comunicacion con Lima, el virrey dejo en manos de las elites locales la resolucion de los conflictos regionales y, asi, les permitio cierto grado de autonomia.

Las comunicaciones leidas y discutidas en la sala consistorial terminaron por politizar el ambiente municipal arequipeno. Ninguna coyuntura anterior genero la cantidad de sesiones de 1809. Ni siquiera las noticias de la guerra contra los ingleses, a fines del siglo XVIII, o las invasiones a Buenos Aires, o la crisis monarquica de 1808, conllevaron un aumento en las reuniones del Cabildo. (93) Como consecuencia, la produccion y la circulacion de documentacion se vieron incrementadas. Las autoridades intentaron mantener el control sobre la informacion para evitar alteraciones en la ciudad.

TERCERA FASE: DE LA TENSA CALMA AL ESTALLIDO REVOLUCIONARIO

En enero de 1810, regreso la calma al Cabildo arequipeno, que volvio a tratar temas cotidianos. En julio de aquel ano, sin embargo, se recibieron las primeras noticias de lo acaecido en mayo en Buenos Aires y, asi, se inicio una nueva coyuntura politica y militar marcada por la formacion de las cortes en la Peninsula y de las juntas en la America espanola. Las repercusiones del movimiento porteno en el Alto Peru, afectaron directamente a Arequipa.

Durante la fase anterior, la presencia de Aviles constituyo el equilibrio que el Cabildo arequipeno necesitaba para restarle poder al intendente. Por tal razon, en la sesion del 26 de octubre de 1809, al tanto de que el marques de Aviles <<trata de ausentarse de esta ciudad y privarla de la posesion de sus virtudes y consejo; y deseando este cuerpo su permanencia>>, acordaron enviarle un oficio suplicatorio para evitar su partida. Pero su retiro de la ciudad era inminente, y asi lo hizo saber Aviles. El Cabildo incluso llego a pedir la intervencion de Abascal para disuadirlo, pero este dijo que nada podia hacer, pues no podia contrariar una orden real, a pesar de lo provechosa que resultaba la estadia de Aviles en Arequipa. (94)

El 20 de diciembre, Goyeneche y Barreda informo al Cabildo que parte de la tropa, encabezada por el coronel Tristan y Moscoso, retornaba a Arequipa y que con ella enviaba una de las banderas capturadas: <<Para que conserbandola mi ylustre Patria sirva de modelo y estimulo a la posteridad que desde ahora debe aumentar sus desbelos para adquirir nuebos timbres que aumenten la grande gloria y leal honor que tiene acreditada>>. (95) La bandera fue colocada en la capilla de Nuestra Senora del Consuelo, virgen de la cual la familia Goyeneche era devota.

En la sesion celebrada el mismo dia se leyo una real orden del 3 de mayo de 1809 que informaba sobre el nombramiento del marques de Astorga como nuevo vicepresidente de la Junta Suprema Gubernativa, tras la muerte del Conde de Floridablanca; ademas de un real decreto del 25 de mayo de 1809 <<sobre Cortes>>. Pero toda la atencion del Cabildo estaba puesta en el retorno de sus milicias. Acordaron que <<se de un refresco de carnes y verduras a las tropas, y una comida decente al Comandante y oficialidad>>. (96) La compania de granaderos seria recibida en la plaza. Se invito a los musicos para que tocasen en la bienvenida, se publico un bando y se ordeno iluminar la ciudad en la noche; doscientos pesos se destinaron para estos gastos. (97) Ademas, tal como se acostumbraba, una comitiva dirigida por el intendente salio a recibirlos hasta el pueblo de Cangallo, ubicado en el camino hacia el Alto Peru.

El trato que los vecinos dieron a sus milicias contrasta con el dado a un regimiento real proveniente de Lima. Dias antes, el intendente informo de su llegada <<para reclutar gente>>; la ciudad debia darles alojamiento y cuartel. (98) Poco despues, el comandante de infanteria se quejo porque los trescientos hombres encargados de la guarnicion de la ciudad no tenian el espacio adecuado en el lugar que se les habia destinado. (99) El Cabildo acordo pedir al gobernador eclesiastico el edificio del colegio de los expulsados jesuitas y, a cambio, le entregaria el tambo donde estaban las tropas para que aproveche sus rentas. (100) Sin embargo, el gobernador se nego a proporcionar el local y protesto ante Abascal por el <<despojo que dice haversele hecho de uno de los principales departamentos de la Casa de Misedicordia para que lo ocupe un troso de la tropa>>. (101) Recien el 22 de febrero de 1810 alcanzaron un acuerdo y el gobernador eclesiastico acepto prestar las piezas del palacio del Buen Retiro, ubicada en los limites de la ciudad, para las tropas triunfantes que llegaron del Alto Peru. (102) El primer contingente al mando de Tristan y Moscoso arribo a finales de diciembre, pero el Ayuntamiento espero la presencia de toda la tropa para cumplir con la celebracion.

Entretanto, el 31 de diciembre de 1809, se eligieron nuevas autoridades municipales. Increiblemente en dicho proceso no se eligio alcalde de primer voto, sino que de manera automatica el cargo recayo en Tristan y Moscoso, quien, al dia siguiente, juramento. Al parecer, fue un acuerdo interno entre los electores y el intendente, ya que no figura ninguna referencia ni documento que indique por que Tristan y Moscoso juro como alcalde sin haber sido elegido. Ni siquiera durante el gobierno de Alvarez y Jimenez, cuando funciono un mecanismo bienal para elegir alcaldes, se obvio la eleccion. En todo caso, esto confirma la influencia que Tristan y Moscoso gano dentro del Cabildo.

El 26 de febrero, ingreso a la ciudad el resto de tropa al mando del coronel Mateo de Cossio, por lo que el <<Representante de la Patria>> --denominacion que dio Salamanca al Cabildo--procedio a organizar las celebraciones. (103) Como parte de ellas, el 10 de marzo, el intendente remitio un retrato de Goyeneche y Barreda para que sea expuesto en la sala capitular. (104) El virrey, por otro lado, escribio al Cabildo arequipeno para agradecerle su apoyo y ordenar que, en nombre del rey, agradezca a los oficiales. (105) Esta medida se cumplio de inmediato con la entrega de tres oficios de agradecimiento: uno al coronel Tristan y Moscoso, (106) otro al coronel del regimiento de caballeria Mateo de Cossio (107) y el ultimo al comandante del regimiento de artilleria Felipe de Olazabal; (108) en los tres casos se solicito hacer extensivo el saludo a toda la tropa.

Ni las noticias sobre la creacion del Consejo de Espana e Indias ni los anuncios de la derrota espanola sufrida en Zaragoza alteraron los asuntos tratados en las sesiones. (109) Los temas del gobierno local, como la reaparicion de la epidemia de rabia o el pronto arribo del nuevo obispo La Encina, (110) se postergaron por los de orden central, tales como los pedimentos del virrey para levantar nuevos donativos. Incluso el aviso sobre las alteraciones en Buenos Aires parecio ser tratado de manera marginal en un principio. Solo tras los informes del avance de las tropas portenas y las luchas en Cordoba y Tucuman, volvieron a alterar la frecuencia en las sesiones y los acuerdos del Cabildo. (111) Una vez mas, el Alto Peru estaba en conflicto y, con este, los intereses economicos, sociales y politicos de la ciudad.

En la sesion del 12 de julio de 1810, Salamanca informo haber recibido un oficio del intendente de Cochabamba en el que le comunicaba lo sucedido en mayo en Buenos Aires y se sujetaba a la autoridad del virrey peruano. En la misma sesion, el intendente advirtio lo siguiente:
   Corren algunos papeles consernientes a lo anterior los que son
   subersibos en el todo, que aun que esta sumamente satisfecho de la
   lealtad de sus probincianos, pero que deviendo atajarse tan
   venenosa lectura que siempre es perjudicial que le parecia debian
   recogerse para que no sirculen, practicandose sin ruido, y por
   medio de arvitrios prudentes, como tomarlos de cualesquiera que se
   sepa los tiene, y recogerlos asi estos como todos los que traten en
   igual forma de esta materia. (112)


Esta medida fue aprobada por el Cabildo. Pero una vez conocido el arresto del virrey rioplatense, del obispo y del gobernador de Cordoba, se decidio esperar antes que solicitar informacion u organizar los auxilios tal como lo hicieron en 1809. (113)

Enterados los miembros del Cabildo arequipeno que el intendente --siguiendo instrucciones del virrey Abascal--ordeno que quinientos soldados arequipenos fuesen enviados a fortalecer los ejercitos reales para que marchen en defensa de la Audiencia de Charcas, decidieron responder que, segun senalaban las Leyes de Indias, se debia acordar con esta corporacion el envio de sus tropas; (114) sin embargo, conscientes de la situacion actual y conocedores de las ordenes del virrey, no podian mas que aceptarlas. De todas formas se advirtio que <<el soldado es tan necesario en la constitucion actual como lo es el alimento mas presiso y de primera deduccion>>; (115) en ese sentido, se temia la posibilidad de ser atacados en alguno de los puertos inmediatos como Arica, Quilca o alguna caleta. Asimismo, el Cabildo pidio se destine la mitad del contingente para la defensa de la ciudad: <<Que es lo mismo que desir ciento porque han salido ciento y sincuenta por delante, y doscientos y sincuenta a los partidos de los regimientos que incluye sin perder la atencion que encarga la Ley de quedar las armas y municiones necesaria>>. (116) El cuerpo municipal se hacia mas reacio a facilitar tropas y armas sin antes asegurar los precisos para su defensa. Esta posicion se endurecio al punto de negar el envio de pertrechos al ejercito de Goyeneche y Barreda, (117) quien mas de una vez tuvo que escribir personalmente al Cabildo para solicitar alimentos y demas productos para sus tropas. (118)

La convocatoria a Cortes tambien fue un tema soslayado por el Cabildo. El 9 de agosto se recibieron las instrucciones para su eleccion y, el 29 de mismo mes, se indica en el libro de actas que dicha eleccion no se llevo a cabo por ausencia de sus miembros. Recien el 22 de septiembre se procedio con la eleccion, pero ninguno de los candidatos acepto su denominacion. No fue sino hasta diciembre de 1810 que, presionados por el virrey, se eligio a Aranibar como diputado por Arequipa. (119)

Parecia que a los capitulares les preocupaba mas la falta de acompanamiento durante el paseo del pendon real en las celebraciones del 15 de agosto:
   Solo uno de los vecinos de la ciudad el teniente de ynfanteria don
   Ventura Berenguel asistio acompanando al cuerpo, la misma falta que
   por lo comun se observa en todos los anos, haciendo despreciable la
   funcion en cierto modo regia, que debe acordar la gloria de la
   conquista, y avivar el omenaje que justamente se debe tributar a la
   soberania. (120)


Ni el convite pagado por el alferez real, ni el bando publicado durante dos dias, ni la multa por inasistencia doblegaron la indiferencia del vecindario. (121)

Posiblemente, lo que mas incomodo a la elite arequipena fue el incremento de los gastos publicos y las donaciones, motivados por la crisis. El 18 de agosto de 1810, la llegada desde La Paz de Carlos Penaranda, reo comprometido con el levantamiento de 1809 y desterrado a Lima por reincidente, obligo al Cabildo a entregar veinticinco pesos para su alimentacion; por ello, <<no pudiendo dejar de exponer el cuerpo los inconvenientes que resultan de esta continua remicion de reos>>, se pidio al virrey prescribir las normas para el modo de traslado de reos. (122)

La inestabilidad politica obligo--una vez mas--a militarizar el Alto Peru y exigio auxilios economicos y militares a todos los territorios del sur del virreinato peruano. Tras esta situacion, y ante una nueva coyuntura constitucionalista, el poder de negociacion del Cabildo arequipeno se acrecento y posibilito, asi, entre 1811 a 1814, el ingreso al Cabildo de personas que defendieron una posicion autonomista y utilizaron ideas liberales y constitucionales para limitar la autoridad virreinal en Arequipa.

PALABRAS FINALES

El 16 de noviembre de 1818, mediante real cedula expedida en Madrid, Fernando VII concedio al Cabildo de Arequipa el tratamiento de <<Excelencia>> y el uso de uniformes a sus regidores, (123) debido a su participacion en la defensa de la Corona y contra los insurgentes del Alto Peru en 1809. Si bien esta medida tenia un caracter simbolico y se le concedio nueve anos despues de los sucesos, fue precedida por otros beneficios politicos y economicos que recibio la elite arequipena; estas fueron razones suficientes para mantener su apoyo al sistema monarquico.

Junto con los cargos y privilegios otorgados--sin mencionar los ascensos militares entregados a la oficialidad arequipena--, la crisis iniciada en 1808 posibilito dos hechos importantes. Primero, la anexion de Charcas al virreinato peruano por decreto del virrey Abascal del 13 de julio de 1810. De esta forma, los destinos politicos del Alto y el Bajo Peru quedaron una vez mas unidos bajo un mismo gobierno, lo que en apariencia favorecia a los hacendados y comerciantes arequipenos. Y segundo, los grandes beneficios que el empoderado sector comercial obtuvo de esta situacion. Esto se debio tanto al contrabando existente --cuya magnitud es mencionada en las memorias de Goyeneche y Barreda, en la Relacion de gobierno de Salamanca y en las observaciones de viajeros y documentos oficiales--, como a su papel de abastecedores del ejercito espanol acantonado en estos territorios.

El virrey Abascal juzgo que las victorias de Manuel Arredondo y Miono, en el norte del virreinato peruano, y de Goyeneche y Barreda, en el sur, fueron el resultado de su politica de concordia entre peninsulares y criollos. En adelante, dejo en manos de las elites locales la represion de los rebeldes, sin saber que esta determinacion fortalecio aun mas la autonomia de los gobiernos locales. El fidelismo con que respondieron las ciudades del Bajo Peru fue el mecanismo que utilizaron para defender sus privilegios como corporacion y obtener nuevos, al mismo tiempo que protegian sus bienes e intereses particulares.

En Arequipa, la elite utilizo esta via para consolidar su poder politico y, tras los sucesos de 1809, obtuvo el control de la intendencia a traves de uno de sus miembros. La presencia del marques Gabriel de Aviles en la ciudad, por su edad, no implico un riesgo a los proyectos autonomistas; al contrario, fue utilizado para restarle poder al intendente Salamanca quien, a pesar de haberse casado con una dama arequipena, Petronila O'Phelan y Recabarren, no fue considerado miembro de la elite local ni vinculado por intereses a esta. Esto no significa, sin embargo, la ausencia de posiciones distintas dentro de la elite. De hecho, en momentos de crisis, esta mostro cierto grado de unidad en cuanto a la defensa de su autonomia: todas las posiciones apuntaron a la defensa del control de la economia y de las instituciones de gobierno locales, y de la seguridad de la ciudad que gobernaban y donde tenian sus familias y negocios--lo que les permitia conservar su posicion dominante--. Asi, el grupo radical alrededor de Tristan y Moscoso y los Rivero solicito reiteradamente a la Corona la incorporacion de la intendencia arequipena a la jurisdiccion de la Audiencia del Cuzco, o la creacion de una nueva Audiencia con sede en su ciudad. Este pedido se hacia desde fines del siglo XVIII, luego de las grandes rebeliones indigenas de la decada de 1780.

Durante la crisis monarquica, la relacion entre el virrey y los Cabildos fue delicada. Al conocer Abascal que los <<centros de operaciones>> de las juntas eran los Cabildos, (124) se manejo con mas recelo hacia estos. Por tal razon, el unico tenor de sus comunicaciones con el de Arequipa fue de gratitud. En cambio, los oficios enviados por el Cabildo a Abascal intentaban justificar su accionar; asi, en uno senalo que <<quiza nuestro zelo habra propasado los limites devidos; pero todo lo remediara Vuestra Excelencia, librando las ordenes que correspondan>>. (125) Luego, se agrego que todo lo actuado era de conformidad con Aviles; acaso los miembros del Cabildo no se fiaron de la informacion que remitia el intendente Salamanca a Lima, lo cual solo aumentaba el estado de incertidumbre que se vivia.

Aunque Manuel de Mendiburu supuso que la situacion altoperuana de 1809 fue la excusa que utilizo Abascal para <<hacerse arbitro>> de los destinos de Charcas, (126) considero que el virrey confio en las decisiones de Goyeneche y Barreda y en las informaciones de Aviles. A las noticias sobre la insurgencia charquena se sumaron las del levantamiento ocurrido en agosto en Quito, (127) lo que implico gastos adicionales que solo eran posible sufragar mediante prestamos y donaciones de los comerciantes limenos, con el apoyo de las elites nortenas. Asi, los conflictos por dos frentes, sin contar los que mantenia con el Cabildo limeno, obligaron a Abascal a delegar la direccion militar. Aunque Scarlett O'Phelan Godoy afirma que las represiones contra las juntas de Quito y La Paz fueron comandadas por miembros de la elite capitalina, (128) solo la expedicion de Manuel Arredondo y Miono, enviada a Quito, puede ser considerada como tal--aun asi, esta conto con el importante apoyo de las elites de Popayan, Pasto y Cuenca--. En cambio, el contingente comandado por el coronel Juan Ramirez, enviado al sur, estuvo bajo las ordenes de Goyeneche y Barreda, y sus edecanes--como el capitan arequipeno Pedro Barreda--fueron miembros de la elite surena.

La incertidumbre e inseguridad acrecentadas por la crisis de la monarquia desde 1808 no fueron ajenas a la poblacion arequipena. Y su respuesta natural ante estas circunstancias fue la de cerrar la ciudad, unica realidad politica, economica y social tangible en momentos convulsos, a cualquier intervencion externa, por temor a desatar las contradicciones que habia dentro de la sociedad local.

Las reformas municipales emprendidas por los intendentes fortalecieron economicamente al Cabildo y los serios conflictos entre las autoridades locales posibilitaron su politizacion. El inicio de la crisis de la monarquia agravo las pugnas, como lo evidencian las discusiones que aparecen en los libros de actas y en los procesos administrativos y judiciales seguidos por el Cabildo. Durante el periodo de 1811-1814, el ayuntamiento constitucional intento demostrar su fortaleza politica al oponerse a los gobernadores superiores e inclusive algunos de sus miembros contrariaron a Abascal. Pero esto es materia de futuros estudios.

https://doi.org/10.18800/historica.201701.003

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Fecha de recepcion: 2/II/2016

Fecha de aceptacion: 1/VI/2016

Fernando Calderon Valenzuela

El Colegio de Mexico

fcalderon@colmex.mx

(1) Chalco 1991 y 1993.

(2) Aunque se ha atribuido dicho postulado a los trabajos de Francois-Xavier Guerra y Jaime Rodriguez O., tales hipotesis eran planteadas ya durante el siglo XIX en el libro pionero de Vicuna Mackenna (1971) y, a nivel local, por Cuneo Vidal (1978).

(3) Utilizo esta denominacion porque describe con precision esta etapa que articula las reacciones producidas durante la crisis, algunas obviamente fidelistas y otras tantas imprevisibles que desconcertaron a los actores de la epoca (Chust 2007).

(4) El fidelismo arequipeno fue atribuido a la presencia dominante de espanoles, a su distanciamiento con las ideas revolucionarias de la Ilustracion, a la falta de conciencia politica entre los sectores populares y a la fortaleza de la Iglesia catolica; estos factores evitaron conflictos entre los distintos sectores de la sociedad. Dicha imagen la encontramos en estudios como Zegarra 1973: 57-60; Cuneo Vidal 1978: 273-277, 282-291; Bermejo 1960: 355-416; y Rojas 2008. Segun Rojas Ingunza, en la <<sosegada>> Arequipa <<no se habian oido voces discordantes con la linea y tematica politica colonial>> hasta 1814, cuando aparece Mariano Jose de Arce (2008: 156). Como bien demostro Chambers (2003: 25-53), estos argumentos son parte mas de un mito que de una realidad.

(5) <<Expediente que trata de las providencias que en este Ylustre Cavildo ha dado con motivo de las ocurrencias de la ciudad de la Paz>>, Archivo de la Secretaria de la Municipalidad Provincial de Arequipa [en adelante ASMPA], Legajo 1809-4.

(6) Sobre la legislacion de las funciones, privilegios y demas asuntos tocantes a los cabildos vease Recopilacion de leyes de los reinos de las Indias 1681: Libro IV, Titulo IX, y Libro V.

(7) Los cargos electivos eran: alcaldes de primer y segundo voto, asesor del Cabildo, sindico procurador, alcalde de aguas y portero. Las elecciones al principio se llevaban a cabo el primer dia del ano y, a fines del siglo XVI, se traslado al ultimo dia del ano.

(8) Un caso ejemplar fue el del Cabildo limeno, el cual consiguio nuevos privilegios concedidos por Carlos IV tras los donativos que entrego en 1802 y 1805 (Peralta Ruiz 2002: 105-142).

(9) Fisher 1981: 209 y ss.

(10) Fisher 1981: 206-208; y Wibel 1975: 198-231.

(11) Vease Fisher 1968a; la Relacion de gobierno de Salamanca que se cita a lo largo de este articulo puede consultarse en Fisher 1968b.

(12) Sobre el arribo de estas noticias al Peru, vease Peralta Ruiz 2010: 89-113.

(13) Fisher 1981: 213.

(14) Fisher 1968a: XI-XVI.

(15) Herreros de Tejada 1923: 456.

(16) Wibel 1975: 507-508; vease la nota 3.

(17) Sobre la genealogia de los alcaldes de Arequipa y los vinculos familiares entre ellos, vease Martinez 1946.

(18) En 1805, el virrey Aviles escribio al Cabildo indicando que, a pedido del rey, se presenten cuatro candidatos para obtener titulos de Castilla; el Cabildo acordo presentar a Flores del Campo, quien era regidor desde 1779, a Ramirez Zegarra, regidor desde 1767, y a Rivero y Benavente, regidor desde 1765; ademas, tambien presento al coronel Jose Menaut, al teniente coronel Juan Manuel de Bustamante, a Bernardo Gamio y al teniente Mariano Gonzalez de Bustamante, todos ellos importantes hacendados arequipenos. Sesiones del 28 de noviembre y 12 de diciembre de 1805, Biblioteca Municipal de Arequipa [en adelante BMA], Libro de Actas del Cabildo [en adelante LAC], no. 26.

(19) Titulo de Regidor Perpetuo a favor de Mariano de Ureta y Rivero, BMA, Libro de Tomas de Razon, no. 3.

(20) Manuel Jose de Rivero y Aranibar, primo de Rivero y Benavente y tio de Ureta y Rivero, se caso en 1810 con Josefa Abril y Olazabal. Sobre las relaciones endogamicas de la elite arequipena, vease Wibel 1975: 480-494.

(21) Fernando Garcia Gonzalez no suele figurar entre los firmantes de las sesiones del Cabildo, aunque aparece casi siempre durante las elecciones a fin de ano.

(22) Gallagher 1978: 242-244. Ademas, Wibel senala que los burocratas criollos se sentian desplazados jerarquicamente por los peninsulares y por otros criollos con capacidad para comprar cargos publicos; asi lo demuestran las rivalidades por el cargo de subdelegado y los conflictos entre estos y los intendentes (Wibel 1975: 161-197).

(23) Este sector intermedio estaba compuesto por ilustrados catolicos, uno de ellos fue Mariano Eduardo de Rivero y Ustariz, quien luego de estudiar en Europa retorno a America donde, como Hipolito Unanue, desempeno diferentes cargos publicos.

(24) Uno de los mecanismos que uso Pio para evitar la dispersion de la propiedad fue su matrimonio con su sobrina Joaquina, hija de su hermana Petronila y de Manuel Flores del Campo, en 1809. Por otro lado, tras la invasion de las tropas de Jose Castelli al Alto Peru, el virrey Abascal acuso al intendente de La Paz, Domingo Tristan de no haberlas enfrentado. En sus memorias, Rufino Echenique menciona que su primo Goyeneche y Barreda y su hermano Pio, <<para cohonestar su falta>>, lo restablecieron en su puesto (Echenique 1952: 1-3, 343). En 1815, el capitan de milicias de Arequipa y Arica, Juan Agustin Lira, afirmo que encontro en Majes a Domingo, quien junto a los pobladores del lugar <<eran adictos a nuestra suspirada Independencia>> (Lira 1834).

(25) Wibel 1975: 232-268.

(26) Fisher menciona una carta del Cabildo de Arequipa de 1809, en la cual sus miembros se quejaban del intendente Salamanca y, senalando que no lo habian hecho antes por considerarlo uno de los favoritos de Manuel Godoy, lo acusaron de mantener conflictos contra Domingo Tristan por no apoyarlo en su proyecto de ser elegido diputado por Arequipa (Fisher 1968a: XIV-XV).

(27) Sesion del 17 de octubre 1808, BMA, LAC, no. 26.

(28) Sesion del 1 de junio de 1807, BMA, LAC, no. 26.

(29) Sesiones de abril a julio de 1806, BMA, LAC, no. 26.

(30) Noticia de la abdicacion de Carlos IV, sesion del 12 de septiembre de 1808, BMA, LAC, no. 26; y Noticia de la llegada de Goyeneche a Arequipa, sesion del 7 de noviembre de 1808, BMA, LAC, no. 26.

(31) Este comportamiento cohesionador entre la elite arequipena, especialmente entre quienes controlaban el Cabildo, se puede notar tambien en la denominada <<rebelion de los pasquines>>, que tuvo lugar a inicios de 1780. Dice Wibel: <<despite creole resentment toward peninsular merchants and officials, both groups were well aware of the advantages of joining forces to place the blame for Arequipas rioting on Pando [...], they understood the necessity for unity in order to prevent exposure of the official corruption characteristic of Semanat's immediate circle or the tax evasion typical of the region's landed and mercantile elites>> (1975: 47).

(32) Dicha <<aparente reaccion fidelista>> se podria explicar por ser las capitales de virreinatos, las sedes de reales audiencias y las capitanias generales, los espacios que se han estudiado con mayor detalle; ademas, se debe considerar que como base informativa se ha usado principalmente la documentacion producida por oficiales reales.

(33) Peralta Ruiz 2007: 139.

(34) Ciertamente, Peralta Ruiz sobreestima el papel de la propaganda fidelista en el proceso de politizacion (el cual podemos rastrear desde la instalacion de las intendencias y se hace evidente en el aumento de las sesiones del Cabildo y las nuevas atribuciones que estos recibieron) y desestima la situacion tensa en el Surandino, previa a la crisis de la monarquia y tras los levantamientos indigenas del siglo XVIII. No olvidemos que el Bajo y el Alto Peru eran zonas militarizadas desde 1780, y evitar los sobresaltos que condujeran a rebeliones no solo era responsabilidad de los intendentes, sino tambien de los cabildos y toda autoridad local. Es frecuente hallar en los documentos las advertencias para evitar las innovaciones que pudiesen generar malestar.

(35) Chust 2007: 23-27.

(36) Lynch 2008: 9-43.

(37) Chiaramonte 2004: 177-178.

(38) Sesiones del 12 y 30 de septiembre de 1808, BMA, LAC, no. 26. <<Proclama dirigida por el Ylustre Cavildo Justicia y Regimiento de Arequipa al vesindario y havitantes de esta Ciudad; con motivo de la Proclamacion del Senor D. Fernando VII Rey de Espana y de las Yndias>>, BMA, LAC, no. 26, ff. 134-135.

(39) Sesion del 7 de noviembre de 1808, BMA, LAC, no. 26.

(40) Sesion del 31 de diciembre de 1808, BMA, LAC, no. 26. Inclusive, el Cabildo acordo disponer de sus rentas de propios y arbitrios para cubrir la media anata que le correspondia pagar a Goyeneche y Barreda tras haber sido elegido alcalde; Sesion del 15 de abril de 1809, BMA, LAC, no. 26.

(41) Sesion del 1 de enero de 1809, BMA, LAC, no. 26.

(42) El Cabildo de Arequipa no fue el unico que distinguio a Goyeneche, sino que tambien fue nombrado regidor perpetuo del Cabildo del Cuzco y alcalde de primer voto del de Camana.

(43) Herreros de Tejada 1923: 156-157.

(44) Oficio del capitan de milicias Rafael Gavino Rospillosi y de Juan Tordoya y Monte negro, 2 de diciembre de 1808, Archivo Historico Nacional de Espana, Estado, 54, B-100, no. 44.

(45) Segun Manuel de Mendiburu, el clima arequipeno cayo bien al anciano exvirrey (1874-1890, I: 412-427); sin embargo, en la carta que escribio Aviles al Cabildo de Arequipa, en octubre de 1809, senalo que su estancia se debio a las circunstancias adversas para emprender viaje a Espana, pues los mares estaban poblados de navios ingleses. Agrego en dicha carta que su presencia fue siempre temporal y que su edad y salud le impedian desempenar labores politicas, a pesar de que Abascal le habia pedido hacerse cargo de la intendencia arequipena (Expediente sobre la partida de Aviles de Arequipa, ASMPA, Legajo 1809-4).

(46) Los miembros de la junta consideraron que este hecho <<trae consigo un caracter de inverosimilitud, que si solo por esta desorganizada noticia se le reconociese por Gefe de este Virreynato, se cometeria el maior desacato contra las Leyes constitucionales de Nuestro Govierno>>, pues era la Audiencia de Buenos Aires quien debia reconocer los sellos reales de tal nombramiento (<<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, ff. 90-93).

(47) <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, f. 90.

(48) Ib.

(49) Sesion del 11 de agosto de 1807, BMA, LAC, no. 26.

(50) Sesion del 31 de octubre de 1808, BMA, LAC, no. 26.

(51) Sesiones de noviembre y diciembre de 1808, BMA, LAC, no. 26.

(52) Abascal 1944: 5-7.

(53) Sesion del 10 de enero de 1809, BMA, LAC, no. 26. El intendente Salamanca comunico al Cabildo que el brigadier Goyeneche quiso agradecer personalmente el recibimiento y que <<en qualesquiera parte donde se halle recordara con carino su memoria, la de toda su Patria, y que practicara en su favor cumpliendo con los deberes que contrajo al nacer quanto le sea posible y dependa de su arvitrio>>. El Cabildo, por su parte, pidio al intendente comunicarle a Goyeneche que Arequipa se honraba de que este fuese hijo suyo.

(54) Manuel Fernandez de Arredondo llego junto con Aviles. Era sobrino del regente de la Real Audiencia de Lima, Manuel Antonio de Arredondo y Pellegrin. En Arequipa se caso con Josefa Barreda Bustamante, prima del brigadier Goyeneche y Barreda, y se dedico al comercio. Antes de fallecer Aviles, en 1810, fue nombrado capitan de milicias de Arequipa y cumplio un destacado papel en el Cabildo desde 1814 (Wibel 1975: 133-134).

(55) Sesion del 30 de septiembre de 1808, BMA, LAC, no. 26.

(56) Sesion del 10 de noviembre de 1808, BMA, LAC, no. 26.

(57) Segun Salamanca, desde el 8 de noviembre de 1808, se hicieron seis envios de las arcas de la intendencia; en la ultima, el 28 de junio de 1809, se entregaron 55.352 pesos y 1 1/2 reales. Agrego que se hicieron erogaciones posteriores que aumentaron esta cifra (Fisher 1968b: 80-81).

(58) Sesion del 10 de noviembre de 1808, BMA, LAC, no. 26. Aviles no fue considerado dentro de los donantes. En estos montos no se considera el ofrecimiento del intendente de donar la mitad de su salario y que al parecer no fue efectuado. El 22 de noviembre de 1808, el Cabildo eclesiastico entrego cuatro mil pesos y Jose Garcia Santiago, novecientos pesos (salario de un teniente coronel que pagaria mientras dure la prision del rey). El 10 de enero del ano siguiente, Juan de Goyeneche ofrecio tres mil pesos de donacion. Ciertamente, existia un espiritu competitivo en este asunto.

(59) Sobre las festividades por la juramentacion a Carlos IV, vease <<Relacion de las fiestas>> 1974.

(60) <<Proclama>>, BMA, LAC, no. 26, ff. 134-135. Es importante advertir las ideas pactistas en la proclama, tales como la relacion entre el rey y el <<pueblo>>. En este sentido, la <<Historia del Peru>> es la de un reino distinto al resto que conforman la Nacion espanola, pero unida por el rey. Ademas, cuando se menciona que las noticias fueron transmitidas por Goyeneche, se exalta su participacion como comisionado de la Junta: <<hermano nuestro, nacido en vuestro suelo, que ha vevido con vosotros unas mismas aguas: bien pronto oyreis de su voca el dulze asento del amor y fidelidad, y por ella al mismo Fernando 7>>. Peralta Ruiz senala que Arequipa fue la unica ciudad que organizo fiestas publicas tras la juramentacion (2010: 105). Sobre las ceremonias, vease el texto titulado <<Descripcion y papeles relativos a la solemne proclamacion del Senor D. Fernando VII, executada el dia 3 de diciembre [sic] de 1808. Por la fidelisima ciudad de Arequipa en el Reyno del Peru>> en Nieto 1960.

(61) Sesion del 7 de noviembre de 1808, BMA, LAC, no. 26. Sobre los conflictos por el ceremonial ver Gallagher 1978: 205-232.

(62) Sesion del 10 de enero de 1809, BMA, LAC, no. 26.

(63) Sesion del 1 de julio de 1809, BMA, LAC, no. 26.

(64) Carta de Ramon Ballivian a Aviles, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, ff. 2-4v.

(65) Afirmaron que por que <<su edad no lo permite para tan pronta Expedicion; pero ambos cavildos y todos los asistentes a una voz aclamaron y suplicaron a tan digno Gefe que en el interin esta al mando de las tropas el Senor Governador se haga cargo de ambos goviernos Politico y Militar atendiendo a las circunstancias que nos rodean, y este Senor en fuerza de sus deseos de servir en todo, y siempre a la Patria acepto el cargo>> (Acta de la sesion del Cabildo abierto del 3 de agosto de 1809, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, ff. 9v-10r).

(66) Fisher 1968a: XI-XII.

(67) Al parecer, existian diferencias entre el intendente Salamanca y Pereyra, quien se resistio a ir a la Casa de Gobierno para despachar los asuntos judiciales y decidio atenderlos desde su casa, lo que motivo un pedido de Salamanca, en 1811, para que el Consejo de Regencia se pronuncie al respecto. Este finalmente ordeno al teniente asesor concurrir a la Casa de Gobierno para cumplir sus funciones (Fisher 1968b: 27-29). Ademas, segun Goyeneche y Barreda, Pereyra participo del pedido que hicieron otros cinco vecinos para cambiar al intendente (Herreros de Tejada 1923: 456).

(68) Para lograrlo, dijo que acabo con los procesos judiciales mas <<ruidosos>> que venian del gobierno anterior y que tenian lugar en otros partidos (Fisher 1968b: 16-35).

(69) Fisher 1968b: 33.

(70) Acta de la sesion del Cabildo abierto del 3 de agosto de 1809, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, f. 10.

(71) Durante los meses de junio y julio, los temas tratados por el Cabildo eran ajenos a la situacion de Charcas; veanse sesiones de junio y julio del 1809, BMA, LAC, no. 26.

(72) Oficio del Cabildo de Arequipa al de La Paz del 3 de agosto de 1809, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, ff. 12-13.

(73) Ib.

(74) Oficio del Cabildo de La Paz al de Arequipa del 30 de julio de 1809, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, ff. 20-22.

(75) <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, ff. 17-18.

(76) Acta de la sesion del 8 de agosto de 1809, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, ff. 23-24.

(77) Oficio del Cabildo de Arequipa al de La Paz, 8 de agosto de 1809, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, f. 25.

(78) Acta de la sesion del 8 de agosto de 1809, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, f. 23v.

(79) Ib., ff. 23v-24r.

(80) Ib., f. 23v.

(81) Romero menciona que el comportamiento de Quimper era mas politico, astuto y cauteloso, diferente a quienes como el subdelegado de Chucuito, Tadeo Garate, pretendian impedir el ingreso de rebeldes e informacion provenientes de La Paz (1978: 197).

(82) Oficio de Francisco Xavier Cornejo al Cabildo de Arequipa del 22 de agosto de 1809, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, f. 127.

(83) Acta de la sesion del Cabildo abierto del 3 de agosto de 1809, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, f. 13.

(84) En la misma sesion se decidio que se comunicaria al virrey Abascal todo lo acordado y se someteria a su parecer lo resuelto, <<pues todo lo obrado es solo con el obgeto de que las cosas esten preparadas para aprovechar los instantes, y obrar sin demora si es presiso, y se resuelve el auxilio>> (Acta de la sesion del 4 de agosto de 1809, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, ff. 14-16).

(85) Minerva Peruana, 17 de mayo de 1810; esta cifra es similar a la que da el intendente Salamanca (Fisher 1968b: 78-81).

(86) Sesion del 22 de septiembre de 1809, BMA, LAC, no. 26.

(87) Ib.

(88) Copia del oficio del Cabildo de Arequipa al virrey Abascal del 6 de octubre de 1809, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, ff. 149-150.

(89) Herreros de Tejada 1923: 200-201.

(90) Sesion del 21 de noviembre de 1809, BMA, LAC, no. 26.

(91) Sesion del 20 de diciembre de 1809, BMA, LAC, no. 26.

(92) Hamnett 2000: 14-16.

(93) De 1800 a 1808 el promedio oscila en 2,4 sesiones mensuales, y de 1809 a 1812 sesionaron en promedio cuatro veces mensuales.

(94) Expediente sobre la partida de Aviles de Arequipa ASMPA, Legajo 1809-4. La respuesta de Abascal es del 27 de noviembre.

(95) Oficio de Jose Manuel de Goyeneche y Barreda al intendente y al Cabildo de Arequipa, 9 de diciembre de 1809, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, f. 207.

(96) Sesion del 20 de diciembre de 1809, BMA, LAC, no. 26.

(97) Ib.

(98) Sesion del 18 de diciembre de 1809, BMA, LAC, no. 26.

(99) Oficio del Comandante Felipe de Olazabal al Cabildo de Arequipa del 28 de diciembre de 1809, ASMPA, Legajo 1809-4.

(100) Sesion del 30 de diciembre de 1809, BMA, LAC, no. 26.

(101) Sesion del 10 de marzo de 1810, BMA, LAC, no. 26.

(102) Sesion del 22 de febrero de 1810, BMA, LAC, no. 26.

(103) Oficio de Salamanca al Cabildo de Arequipa del 26 de febrero de 1810, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, f. 214.

(104) Oficio de Salamanca al Cabildo de Arequipa del 8 de marzo de 1810, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, f. 222.

(105) Oficio del virrey Abascal al Cabildo de Arequipa del 22 de marzo de 1810, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, f. 224.

(106) Copia del oficio del Cabildo de Arequipa a Domingo Tristan del 9 de abril de 1810, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, f. 225.

(107) Copia del oficio del Cabildo de Arequipa a Mateo de Cossio del 13 de abril de 1810, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, f. 225v.

(108) Copia del oficio del Cabildo de Arequipa a Felipe de Olazaval del 13 de abril de 1810, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, f. 226.

(109) Copia del oficio de Martin de Garay, fechado en el Real Alcazar de Sevilla del 31 de julio de 1809, recibido por el Cabildo de Arequipa en marzo de 1810, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, ff. 218-221.

(110) Sobre la posicion politica del obispo La Encina en esta coyuntura, vease Carrion Ordonez 1969-1971; Bermejo 1960; y Gallagher 1978: 233-258.

(111) Sesion del 6 de septiembre de 1810, BMA, LAC, no. 26.

(112) Sesion del 12 de julio de 1810, BMA, LAC, no. 26.

(113) Acordaron <<se espere para mejor demostrar los sentimientos de que se halla revestido el Cuerpo, que siempre, quando el lance no sea instantaneamente urgente, esta pronto a [agregado superior 'esperar y'] ovedecer las ordenes>> del virrey (Sesion del 6 de septiembre de 1810, BMA, LAC, no. 26).

(114) Recopilacion de leyes de los reinos de las Indias 1681: Libro III, Titulo IV, Ley III.

(115) Sesion del 14 de septiembre de 1810, BMA, LAC, no. 26.

(116) Sesion del 14 de septiembre de 1810, BMA, LAC, no. 26.

(117) Sesion del 27 de noviembre de 1810, BMA, LAC, no. 26.

(118) Sesion del 17 de noviembre de 1810, BMA, LAC, no. 26.

(119) Sobre esta coyuntura, vease Gallagher 1978: 242-244.

(120) Sesion del 16 de agosto de 1810, BMA, LAC, no. 26.

(121) Ib.

(122) Sesion del 18 de agosto de 1810, BMA, LAC, no. 26.

(123) El uniforme consistia en <<casaca y calzon de terciopelo negro, cuello, vueltas y chupa de lana, medias de seda, espadin y hebillas de oro y baston>> (Pereira y Ruiz 1983).

(124) O'Phelan Godoy 1988: 75.

(125) Oficio del Cabildo de Arequipa al Virrey Abascal del 8 de agosto de 1809, <<Expediente que trata de las providencias>>, ASMPA, Legajo 1809-4, ff. 26-27.

(126) Mendiburu 1874-1890, I: 47.

(127) En los libros de actas del Cabildo no aparece ninguna mencion a la formacion de la junta de Quito; tampoco en los expedientes aqui estudiados. Al parecer, Abascal evito difundir noticias de uno y otro lado, por lo que las comunicaciones entre el norte y el sur del virreinato fueron siempre limitadas. A pesar de esto, es posible afirmar con seguridad que circularon rumores sobre lo acontecido en el norte. Tal es el caso de Felipe Rocha en el Cuzco, quien fue acusado por estar en comunicacion con la Junta Tuitiva de la Paz y noticiar sobre la situacion quitena; declararon a su favor el cura Jose Diaz Feyjoo, Juan Corbacho, Miguel Bonifacio Aranibar, entre otros (Cornejo Bouroncle 1955: 209-210).

(128) O'Phelan Godoy 1988.
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Author:Calderon Valenzuela, Fernando
Publication:Historica
Date:Jul 1, 2017
Words:17277
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