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El "boom" de la novela del Trujillato en los noventa: otra prolijidad de lo real.

EL fenomeno literario del trujillato ha recorrido un itinerario que, desde la muerte del tirano Rafael Leonidas Trujillo, ha ido variando con el paso del tiempo. En las letras dominicanas ha predominado la representacion realista de esta experiencia dictatorial y se ha reconstruido, a traves de una relacion detallada de nombres, tiempos y lugares, verosimilmente un ambiente que es inverosimil. Este apego a la "prolijidad de lo real" empieza a perder peso en las narraciones que salen a la luz en la decada de los noventa, incursionando en una ficcion de caracter oblicuo y fragmentario. No obstante, el anclaje en la referencialidad sigue siendo un hecho, aunque los motivos literarios que imperan en estas obras muestran cambios trascendentes en la tematizacion del trujillato. Por ello, es necesario, y es lo que pretendo hacer en este articulo, senalar las lineas descriptivas y de interpretacion que sigue el corpus heterogeneo de novelas de los noventa, y que suponen un viraje sustancial en este discurso literario.

Lo primero que hay que tener en consideracion es que en este periodo se suceden una serie de cambios en el ambito politico dominicano (se esfuma Balaguer (1) del entarimado politico y hay una mejora economica), que tambien revertiran en el literario, repercutiendo en el trazado de la novelistica del trujillato: se incrementa el numero de publicaciones y el respaldo editorial. La singular coyuntura politica que atraviesa el pais en este decenio, como en los anteriores, imprime su huella en la produccion novelistica del pais. Cual es, entonces, el panorama politico dominicano de estos anos? En esta etapa asistimos a la dominacion totalitaria, la violencia y la represion que han caracterizado la historia politica dominicana, pues a los treinta y un anos de Trujillo hay que sumarle los veintidos de Balaguer (y su neotrujillismo) en el gobierno. Tambien hay que denunciar la falta de participacion de los intelectuales en la escena politica, que habrian de defender una practica social dirigida a las demandas populares, dejando a un lado las posiciones favorables al servicio del poder de turno de algunos o la critica acida de otros.

EL BOOM DE LA NOVELA DEL TRUJILLATO

En efecto, en los noventa se produce una suerte de "boom" de esta novela que lleva a que se publiquen el doble de textos que en anos anteriores, y que encontremos importantes innovaciones en el abordaje literario del trujillato: el escritor dominicano en este decenio pretende dar una vuelta de tuerca al tratamiento literario del dictador, hasta la fecha varado en los efectos de la dictadura en el pueblo, esto es, el abuso de poder, el pesimismo derivado de la imposibilidad del cambio, la oposicion anonima al regimen, el contingente militar trujillista, etc. Y es que el quisqueyano se asoma ahora (y no en los setenta, como ya hicieron las novelas del dictador del resto de Latinoamerica) a los balcones de la conciencia del tirano aun a riesgo de humanizarlo, y se precipita a saldar las cuentas pendientes con ese pasado indeleble. Esto no significa que se dejen a un lado los enfoques y motivos que se desplegaron desde los anos sesenta, pues ciertamente siguen estando presentes, sino que hay un acercamiento tacito a la figura de Trujillo, que aparece como protagonista en varias de estas novelas, y a la narracion de las multiples irisaciones de las "verdades" del trujillato anteriormente silenciadas, como la fecunda vida sexual de Trujillo y su "relacion" con las dominicanas.

En 1990 no se publica ninguna novela de autor dominicano; las causas las registra Miguel Collado:
   Indudablemente que la crisis, mas bien el caos, que azoto a nuestro
   pais durante casi todo el ano de 1990 fue un factor determinante en
   el descenso significativo de las publicaciones, pues el elevado
   costo de impresion de los libros generado por dicha crisis,
   constituyo una barrera insalvable; en terminos economicos, para los
   autores que tradicionalmente financian sus propias obras, que son
   los mas. (301)


A pesar de este interregno baldio y de que la novelistica es un genero tardo y poco cultivado en la literatura dominicana (de ahi el descompas con el resto de novelas de dictador), esta experimenta un autentico desarrollo en los noventa y se escriben obras de la talla de He olvidado tu nombre de Martha Rivera, Distinguida Senora de Carmen Imbert Brugal o Catedral de la Libido de Avelino Stanley. En lo que respecta a la novela del trujillato, en estos anos no aparecen sintomas de agotamiento de este nucleo tematico, sino todo lo contrario, aparece una amplisima nomina de autores que se deciden a re-escribir la dictadura de Trujillo: "Trujillo no deja de ser un tema de actualidad y de apasionados debates, lo mismo el de la migracion haitiana hacia este pais" (Odalis G. Perez 3). Aunque la novela se impregna de actualidad y circunstancialidad en esta etapa, se vuelve a optar por el compromiso con el pasado historico, desdenando una actitud evasiva. Y es que el fervor del trujillato como fenomeno de masas irrumpe con fuerza en los noventa y a medida que avanzamos en su escala, ira in crescendo. El trujillato, asi, ejercera de discurso preponderante, avalado por la brillantez que se logra tanto en algunas novelas dominicanas como en las escritas "desde fuera" de la isla. A ello contribuyen autores ya consolidados como Diogenes Valdez, Veloz Maggiolo y Efraim Castillo en el campo de la novelistica, y en el poetico Manuel Rueda y Enriquillo Sanchez que daran el salto al genero narrativo.

La avalancha de novelas del trujillato que se editan en los noventa viene a responder a distintas realidades. Por un lado, el poder cultiva el olvido, y, el Balaguerato ha hecho suya esta consigna, pretendiendo ocultar la tirania tras una capa de amnesia. Esto ha provocado que la juventud dominicana apenas conozca la cruda realidad dictatorial trujillista, obviada por el sistema educativo y por el propio pueblo, por lo que el escritor a traves de la pluma vindicara el conocimiento del pasado en esta etapa mas que en las tres decadas anteriores, amparado en la ingente distancia cronologica que separa al dominicano del trujillato. Por otro lado, esa lejania temporal es la que propicia que el escritor "pierda el respeto" a este periodo y, sobre todo al dictador, apostando por la humanizacion del tirano. Por ultimo cabria hablar del trujillato como "moda literaria", una moda que viene auspiciada, a mi juicio, por el interes que este tema ha suscitado fuera de las fronteras dominicanas. Vazquez Montalban publica en 1990 Galindez, Julia Alvarez saca a la luz en 1995 la edicion espanola de In the time of the butterflies y Mario Vargas Llosa comienza en 1997 a pasar largas temporadas en la isla para escribir La fiesta del Chivo, noticia que conmociono a la sociedad dominicana. De esta forma, el dominicano es mas consciente que nunca del puntal tematico del trujillato y de su capacidad literaria, lo que favorecera que varios autores noveles emprendan una carrera literaria, que en la mayoria de los casos concluira con la misma publicacion de la obra; de ahi que la calidad de muchas de ellas brille por su ausencia.

CORO DE VOCES PARA TRUJILLO

Pero lo que pretendo dilucidar en este articulo, repito, son los diferentes enfoques y contribuciones de la novela del trujillato de la ultima decada del siglo XX. Y la principal novedad es la desmitificacion del dictador: su presentacion desde un punto de vista humano y desde el lado lobrego de su relacion con las dominicanas, que responde a un movimiento centrifugo, contrario al movimiento centripeto que se habia dado en decadas pasadas en aras de silenciar una verdad ignominiosa para buena parte de la sociedad. Pero tambien se asiste a la mitificacion operada por los acolitos del despota, los personeros, que hasta el momento no habian asomado y que aportan un punto de vista cardinal para la aprehension del fenomeno del trujillato. Por otra parte, sigue siendo mayoritaria la adscripcion de las obras a la categoria de "novela de dictadura", aunque se fraguan cambios importantes en el tratamiento de la tirania: se observa una nitida comunidad de intenciones e intereses, una proximidad del sentido de las apelaciones al trujillato y, cada vez con mas fuerza, comienza a arraigar una tendencia novelistica en la que los motivos de las hermanas Mirabal, de Galindez y del ajusticiamiento del tirano ocupan un lugar privilegiado: "In a way, the need for vengeance is satisfied throughout the readings describing the end of the regime. The people also feel rewarded by the action of those who eliminated the dictator" (Betances de Pujadas 9). Ahora bien: estos acontecimientos de los ultimos anos de su mandato, que precipitaron su derrocamiento, no seran objeto de este estudio.

Encontramos, por tanto, por vez primera protagonistas femeninas: Melba, Alfonsina Bairan, Dona Maria, junto con la profusa atencion a la recreacion literaria de las esposas de Trujillo y de su relacion de poder con las mujeres dominicanas, incursionando de este modo en el inframundo de las violaciones y estupros, desvirgamientos y amplia caterva de amantes, que anteriormente fue soslayado. Esto supone una novedad, porque el machismo y la exclusion de la mujer del cerco literario del trujillato han sido uno de los marchamos de esta narrativa: "Las novelas del trujillato presentan un revisitado masculinismo/nacionalismo, revolucionario en intento pero sospechosamente familiar y patriarcal en contenido y forma" (Bados Ciria 407). Y es que Trujillo en el marco de la cultura patriarcal es presentado como el "superpatriarca", el "Benefactor", que vendria a ser "el padre de la tierra del padre" (Valerio-Holguin 94). En Cuando amaban las tierras comuneras, la magna novela de Pedro Mir, la patria se identifica con la tierra. Pedro Mir presenta el cuerpo de la mujer como una alegoria de la patria, como afirma Rei Berroa y cita de la novela: "Toda mujer es una patria en el mismo sentido en que una patria es una mujer y ambas suelen ser amadas por lo que llevan por dentro como por lo que lucen por fuera" (47). Trujillo tiene una relevancia incontestable en el seno de la "discusion del patriarcado" (Sommer), hasta el punto que los hijos de la "tierra del padre" han seguido perpetuando su logica patriarcal narrando desde un punto de vista masculino los avatares de la dictadura trujillista: "En dichas narraciones, se encuentra elaborada una cierta epica a traves de la cual los escritores magnifican una gesta que en la mayoria de los casos solo se llevo a cabo en su imaginario narrativo. Ademas Trujillo, como superpatriarca, simbolizaba una castracion para los individuos de su mismo sexo. Pero a pesar de esto, Trujillo era el padre que los dominicanos debian matar" (Valerio-Holguin 93). La actitud de estos escritores es "ambivalente": por un lado odian a ese padre inflexible y castrador que los ahoga, pero por otro, tampoco pueden escapar a la fascinacion fantasmagorica que ese patriarca ejercia y aun ejerce en los dominicanos, de ese carisma irrefrenable. Pero es precisamente en la decada de los noventa cuando el dominicano se libera del yugo trujillista y comienza su verdadera venganza, su intento de matar al padre. Uno de los modos de hacerlo es sustituyendo "la epicidad masculina" por una "genealogia femenina", invocando a aquellas mujeres que padecieron bajo el regimen patriarcal, sus principales victimas, que lucharon por las libertades en contra de la opresion dictatorial. Ahora es cuando se les reconoce su espiritu aguerrido, encarnado en las hermanas Mirabal, y se le da voz a la verguenza y al ultraje sexual que sufrieron. Pero, paradojicamente, otra de las formas de darle muerte al tirano es poniendo en tela de juicio su hombria y debilidad, que curiosamente se consigue subordinandolo a los mandatos de una mujer: Dona Maria, su tercera esposa. Sera ella quien ahora aparece en la escena literaria humillandolo y controlandolo, castrandolo, revelando sus debilidades. Esta claro: para el dominicano la peor de las degradaciones es doblegarse a los designios de una mujer. Vemos, entonces, el doble pliegue de la irrupcion de la mujer en las letras del trujillato: hay un avance y un reconocimiento por una parte, pero por otra se evidencia que la narrativa del trujillato no se ha desprendido totalmente del lastre machista del que hablabamos.

Asimismo, se pone el enfasis en la figura del personero y su participacion en la retorica trujillista, e incluso se acercara al lector al engranaje, a la sala de maquinas del mundo cultural y artistico de la Era, que hasta este momento no habia sido retratado en novela alguna. Entonces: las amantes y esposas de Trujillo, los personeros, los anos anteriores y finales de la dictadura, y la humanizacion del satrapa seran los motivos literarios mas recurrentes, tal y como se comprueba en las obras escogidas, que son las que mejor ilustran estas afirmaciones.

1. La voz de Trujillo: hacia la desmitificacion

En Bienvenida y la noche (1994) de Manuel Rueda se describe a un Trujillo sumamente teatral que hechiza a la multitud, resaltando sus "aspectos de seduccion y fascinacion": "sugiere algo que muy pocos dominicanos se atreven a confesar y es la fascinacion y la seduccion de la nacion por parte del dictador" (Valerio-Holguin 26). De este modo, Rueda nos presenta a un dictador de carne y hueso, con sus correspondientes virtudes. La trama gira en torno a la boda de Trujillo con Bienvenida Ricardo (2) en 1927, periodo que se ha denominado "prototrujillato", y que se celebro en Monte Cristi. El punto de vista narrativo se instala en la primera persona, en los ojos y en la memoria del Rueda de seis anos de edad, que con bisonez y perplejidad observa y cuenta los hechos que presencio. La "memoria colectiva" (la del pueblo, su abuela y sus tias) junto con sus recuerdos, construyen una narracion que apunta a un Trujillo "apuesto" y "elegante", de atuendo impecable, pero tambien "codicioso" y deseoso de formar parte de la vida social de la alta alcurnia de Monte Cristi. Esta sociedad, tradicional y provinciana, se lo pondra dificil, puesto que era considerado un "advenedizo": se despreciaba su "origen social" y no se veia con buenos ojos el modus operandi del entonces coronel. Asi la figura de Rafael Leonidas Trujillo esta envuelta en un "halo de cosas inconfesables", y se describe como un hombre enigmatico y atractivo, que tenia perdidamente enamorada a Bienvenida:

Le bastaba con que acercara su rostro al suyo con esa sonrisa bien calculada que raras veces se le colgaba de la comisura de los labios en una risotada y cuya secuela era siempre un rictus de autosuficiencia. (Rueda 50-51)

El autor-narrador aclara que estas apreciaciones son la suma de "los retratos posteriores", que lo definen como "imperturbable e inaccesible", de una "elegancia innata" y de "innegables atractivos fisicos". Y es que la caracterizacion positiva de Trujillo pasa por perfilarlo como un "esclavo de su apariencia" y como un "emperador".

Aquel perfil, repito, inmovilizado por su propia fuerza interna, era el de un hombre que se distinguia a simple vista de sus companeros, aunque la edad y el rango fueran los mismos. Era imposible no verlo o confundirlo con el que le quedaba al lado. (Rueda 80)

Miguel Holguin-Veras en Juro que sabre vengarme ... (1998) hace tambien un retrato de la entrada a Monte Cristi del Jefe de los dominicanos, y resalta esa fascinacion, expectacion y atraccion de la que habla Rueda:

El coronel hizo su entrada al escenario, con su porte gallardo, su traje impecable y su rostro maquillado, adornado por un bigote escrupulosamente recortado y el pelo bien peinado, con gomina, que no permitia que una sola hebra estuviera fuera de lugar. (Holguin-Veras 28)

Diogenes Valdez, en cambio, en Retrato de dinosaurios en la Era de Trujillo (1997) pone en entredicho el magnetismo y la fuerza telurica del dictador y senala que detras de toda esa imagen que se habia querido dar al pueblo, no residia un apice de realidad. El mundo cultural y literario que giraba en torno al "Jefe" fue el que verdaderamente se encargo de su endiosamiento, de propagar alabanzas y ditirambos a su persona:

Y es que cuando se piensa en la familia Trujillo, todo el mundo se siente iluminado, cada quien puede inventar y realizar prodigiosas hazanas, que en la realidad no pasan de ser descomunales mentiras:

"Trujillo es el astro que que [sic] dirige los destinos de nuestra nacion, para bien de todos los dominicanos iluminando nuestro presente y futuro. Su esposa es la luna que refleja la luz del sol, y sus hijos, relucientes planetas que habran de continuar la senda pautada por el Padre". (Valdez 57-58)

Pero en ese afan del dominicano de los noventa de dulcificar al tirano, humanizarlo, Rueda tampoco pasa por alto el nido de defectos que se alojaba en la personalidad morbida de Trujillo: inhumano, despiadado, frio y sumamente codicioso:

Habia realizado un despliegue de poder en el pueblo movilizando los batallones armados con fines de servicio domestico, lo que fue considerado de mal gusto, ademas de constituir un reto a la jerarquia establecida. Trujillo sentia que todo le estaba permitido, que su gloria era algo incuestionable e inminente. (Rueda 113)

Por otro lado, en esta novela aparecen claramente explicitados los motivos que llevan a Trujillo a querer casarse con Bienvenida: "un medio de forzar su entrada a una clase superior que parecia resistirsele". De hecho, cuando el llega al pueblo demuestra que su prioridad es su carrera y no su novia. La ambicion de Trujillo, su megalomania y su resentimiento impregnan todo un texto que rebosa lirismo y que alcanza sus momentos cumbres en las descripciones de Trujillo. La alta sociedad montecristena le niega la disponibilidad del "Club" para celebrar el banquete de boda; es entonces cuando Bienvenida le ruega a la familia de Manuel Rueda que le preste su casa nueva para "realizar alli ese baile". Este rechazo provoca en Trujillo una unica reaccion: la sed de venganza. Rueda osa darle voz a Trujillo y lo hace para ilustrar una de las caracteristicas de su personalidad: recompensar a los que lo ayudan y apoyan en un momento, sobre todo si este corresponde a la etapa previa a su llegada a la presidencia del pais: "Estimo en lo que vale el gesto que ha tenido al prestarnos su casa para el baile de anoche. Si, en cambio, puedo hacer algo por usted, no tiene mas que decirmelo. Yo sabre corresponderle" (Rueda 145). Pero la abuela del autor no obvia el tono jactancioso del mensaje de Trujillo y le agradece la propuesta, pero no la acepta:

Notaba en el algo falso, solapado, algo que exigia atencion sin darla, parapetado en una inconmensurable vanidad. Su personalidad era excluyente: no daba cabida mas que a si mismo, a sus atildamientos tanto como a sus imposiciones verbales. No le importaba lo que sucedia a su alrededor, aunque nada tampoco se le escapaba. Convertia a los hombres en objetos, a las situaciones en coyunturas, ventajosas o no, que podia manejar con solo quererlo. (Rueda 147)

Pero la muestra indiscutible de este caracter, la encarna la famosa amenaza de Trujillo al pueblo de Monte Cristi: "Me llevo la mas bella flor de Monte Cristi. Este pueblo no se la merece. Juro que sabre vengarme de todas las afrentas que me han hecho" (Rueda 154). El rencor y la frustracion que generaba en el satrapa la negativa y repulsa que la alta alcurnia le profesaba tambien se recoge en Los amores del Dios (1998) de Aquino Garcia, donde se relata una anecdota que habia llegado a los oidos de la propia Eleonor Roosevelt: un padre le explico el drama que vivio con su hija, de alta sociedad, cuando fue acosada y violada por Trujillo, el cual se sintio humillado por esta y su familia, rechazado por el "aristocratico club social" al que pertenecian. Por esta razon, Trujillo planea la forma de perpetrar su venganza: habria de violar a la hija. En este momento, y tras la descripcion del estupro, el narrador recala en las profundidades del pensamiento de Trujillo despues el acto criminal: "por primera vez siente temor y rabia, temor de sentirse culpable, rabia de estar atemorizado" (Aquino Garcia 12). Trujillo nuevamente es humanizado, sus debilidades en los noventa tienen cabida literaria: "Advierte que esta profusamente sudado, la respiracion es rapida y profunda, y gruesas gotas de sudor van labrando surcos que serpentinean por toda la extension de la cara y el cuello, siente los latidos del corazon, acelerados" (Aquino Garcia 12).

La afamada frase que clamaba venganza de Trujillo da titulo a otra novela, ya mencionada, que versa sobre este mismo asunto: Juro que sabre vengarme ... Los cuarenta y un capitulos y el epilogo que conforman este texto narrativo detallan todo lo que acontece en el "prototrujillato": la descripcion del gobierno de Horacio Vasquez ("hombre de escasas luces y debilidad") y la linea de ascension militar de Rafael Leonidas Trujillo. La narracion de Miguel Holguin-Veras se detiene en los casamientos de Trujillo: primero con Aminta, con la que tiene una hija, Flor de Oro; y posteriormente con Bienvenida Ricardo que, repito, pertenece a lo mas granado de la sociedad montecristena, y le sirve para acceder a los circulos de la clase alta dominicana. El autor relata lo que acontece en la boda (lo que ya se conto en Bienvenida y la noche), e insiste en la relevancia de la frase que a voz en cuello pronuncio Trujillo: "Juro que sabre vengarme de la afrenta que me hicieron" (Holguin-Veras 29).

La caracterizacion del futuro "Benefactor de la Patria" en esta novela, tambien pasa por el bosquejo de los aspectos positivos de su personalidad, haciendo hincapie de nuevo en la admiracion que suscitaba:

En el cuartel destaco por sus dotes de mando y por su rectitud, cualidades que no dejaban de ganarle enemigos, pero tambien admiradores incondicionales que no dudaban un instante en sacrificarse por el. (Holguin-Veras 11-12)

Pero lo que predomina en el texto son las alusiones negativas a la actitud y forma de ser del tirano:

Se iniciaba asi lo que seria una tactica constante, que luego Trujillo se encargaria de refinar y perfeccionar: expresar dolor a los familiares de aquellos a quienes el mataba, mandaba a matar o contribuia de alguna manera a que mataran. (Holguin-Veras 22)

Lo que el narrador desea transmitir al lector es la ambicion desmesurada de Rafael Leonidas por ascender y conseguir el poder a costa de todo y de todos. Asimismo, es esbozado como un individuo, frio, calculador, que recurre a tretas inhumanas para conseguir sus objetivos. Por ejemplo, en el texto se cuenta como Trujillo apoya una huelga de choferes (por la subida del precio de la gasolina) para presionar y desestabilizar al gobierno, e incluso provocando un buen numero de muertes en este acto para aumentar la gravedad del asunto.

Por otra parte, es interesante comprobar tambien como en este decenio el dominicano es capaz de presentar a un Trujillo sensible, sufriente, consciente en 1960 (los EE.UU le habian retirado el apoyo y la Iglesia le hizo frente) de que su fin estaba cerca: "El dictador se sentia solo y deprimido. Muchas veces se le veia caminar por los pasillos del palacio, cabizbajo y pensativo" (Fernandez Casanova 99). A toda esta manigua de adversidades y al "cancer en la prostata que lo estaba inutilizando cada vez mas" (Fernandez Casanova 169) hay que sumar lo que relata Fernandez Casanova en Papa y Trujillo (1999): la frustracion y la afliccion del tirano en las postrimerias de la Era, y la magna y ampulosa celebracion de su sesenta y nueve cumpleanos. Esto tambien lo encontramos en otras novelas, como en Al cruzar el viaducto (1997) de Artagnan Perez Mendez, donde se recrea una conversacion que mantiene el Jefe con su chofer Isaias al salir de misa:

Isaias, algun dia me enterraran ahi, en los sotanos de esa Iglesia. El manso chofer le contesto: No diga eso, mi jefe, pues bien sabe Dios que usted nunca se puede morir. El dictador se puso la mano derecha en el bajo vientre al sentir el pinchazo de la prostata y nada respondio. (Perez Mendez 155)

2. La voz de la mujer: de la seduccion a la violacion

Los amores del Dios de Aquino Garcia es el texto que, junto con Retrato de dinosaurios en la Era de Trujillo de Valdez, mas paginas dedica a la relacion del Cesar Caribeno con sus mujeres y amantes. Aquino comienza su obra recordando a las feminas que estuvieron cerca del dictador de una u otra forma: Amina, la madre de su primera hija, que apenas si se menciona; Bienvenida, que es tratada someramente, aunque se incide de nuevo en que era un matrimonio de conveniencia; y Dona Maria, su ultima esposa y la que mas acapara la atencion del narrador. Sabemos que es ella quien le da el primer hijo varon a Trujillo (Ramfis), lo que la coloco en "una posicion de ventaja". Maria era de "espiritu dominante" y paulatinamente su influencia en el iba siendo cada vez mayor: el tirano llego incluso a compartir con ella cuestiones politicas.

La personalidad de Dona Maria, de "caracter agresivo y extravagente", estaba mas en consonancia con la personalidad del dictador. Al poco tiempo de conocerse, Trujillo la instalo en "casa propia", y ella le demostro que "podia sustituir todas las deficiencias de Bienvenida dentro y fuera de la cama" (Aquino Garcia 23). Pero lo mas interesante de la entrada en la narracion del trujillato de Dona Maria, tal y como he adelantado, es que hace parecer a Trujillo un titere pusilanime y extremadamente sumiso a la voluntad de su esposa, (3) como nunca antes lo habiamos visto. (4) Tambien hay que destacar que es descrito como un individuo tierno y comprensivo:

A veces me pregunto que hubiera sido de mi, si no te hubiera encontrado, le dijo, mientras le acariciaba las mejillas con un dedo. La afinidad entre ambos era palpable, detectable y la sincronizacion de ideas natural y espontanea. (Aquino Garcia 28)

Dona Maria, por otro lado, fue la unica persona capaz de insultar y vejar al tirano, de amenazarlo y contrariar su voluntad: le llamaba "pendejo" y le montaba "escenitas" tirandole platos y ninguneandolo. De hecho, en la novela citada de Valdez, Retrato de dinosaurios en la era de Trujillo, se muestra a una Dona Maria Martinez cruel, sin escrupulos, visceral, fria, obsesiva, igual que su marido; haciendo honor asi a ese famoso refran popular: "Dios los cria y ellos se juntan". Es decir, nuevamente se reitera la idea de la "afinidad" entre ambos, de la crueldad que los unia. Porque Dona Maria tambien era ambiciosa como el tirano, por eso lo apremio a casarse con ella so pena de no volver a verla y dejar de tener relaciones sexuales. Trujillo, contrariado y presionado, decide probarle su amor a la "espanola" y a su hijo: a los cinco anos Ramfis es nombrado "coronel del Ejercito Nacional" y se divorcia de Bienvenida, alegando que ella era infertil, para contraer matrimonio con Maria. No obstante, el satrapa, como apunta Aquino, siguio manteniendo relaciones con Bienvenida y "Con el tiempo y aunque muy tarde, Bienvenida tambien terminaria dando hijos a Trujillo" (Aquino Garcia 48).

Realmente, uno de los pilares sobre los que se cimento el poder de Trujillo fue el sexo: el sometimiento y la dominacion a traves de la virilidad. Sojuzgo su tierra, sojuzgo a las mujeres. Porque como afirma Efraim Castillo en El personero (1999), "en el sexo hay un sometimiento y Trujillo sabia que al pueblo se le podia someter a traves de el" (172), porque Trujillo era el "pene de la patria". Veloz Maggiolo lo pone claramente de manifiesto en Una y carne (1999): "el dia en que nuestro hombre dejara de sentirse macho, pero machazo. Todos estariamos en peligro de muerte" (24) y por esta razon, el autor, en tre la ironia y el sarcasmo, centra su novela en la descripcion de un Trujillo obsesionado por su virilidad, el cual en las postrimerias de su gobierno empezo a perder poder sobre su tierra y sobre sus mujeres, porque adolecia de las virtudes sexuales que gozaba, impelido a valerse de formulas magicas como el "pegapalo" para continuar dominando con su sexo a la nacion:

Eulalia Rosadiz fue la primera mujer que ya en la madurez del Generalisimo se atrevio a sugerirle tomar algunas vitaminas, porque habia notado que cuando hacian el amor el Jefe jadeaba, se cansaba, a diferencia de aquellos dias no tan distantes en que se conocieron, ella casi estudiante y el todavia con rectitud y libertad totales en el pene creciente y abultable, instrumento por el cual sus adlateres predicaban, para elevar el rango masculino del mandato, que era un organo viril cardenalicio. (Veloz Maggiolo 109)

Trujillo destilaba sexualidad, y esto unido a su poder ilimitado hizo que tuviera como practicas habituales desvirgar a ninas, acostarse con las mujeres de sus ministros y tener relaciones con cualquier femina que se le antojara. En las novelas de estos anos se da cabida a estas costumbres, y se narran escenas en las que una pleyade de madres iban a ofrecer sus hijas al jefe para que las desflorara. (5) Diogenes Valdez en Retrato de dinosaurios en la era de Trujillo hace una apreciacion en este sentido, pero va mas alla en la plasmacion de este hecho:

"Las mujeres de Trujillo", como se les llamaba en voz baja a las amantes del Jefe, eran incontables. Nadie podia precisar su numero, pero posiblemente pasaban del centenar, diseminadas por toda la geografia nacional. Aquellas mujeres del disperso harem del Jefe, eran seres infelices, que tenian que someterse a la voluntad del amo. Ellas no podian hacer ningun tipo de vida social, sino, estar en la casa que le habian asignado, esperando el dia en que el se acordara y las fuese a visitar. (Valdez 77)

En El personero de Castillo se ofrece al lector otra arista mas de esta realidad: la opinion que al pueblo le merecian estas amantes de Trujillo, que eran consideradas las "segundas damas de la republica" y que vendria a explicar por que esta parcela fue obviada en decadas anteriores: la verguenza y la deshonra.

Las queridas de Trujillo eran respetadas en el tejido social, senor Castillo, pero tambien odiadas y criticadas; eran vistas, mas o menos, como cueros de salon, como prostitutas de cortina, esas que se venden clandestinamente ocultandose en los barrios de clase alta o desarrollando actividades muy ajenas a los verdaderos fundamentos de su economia. (Castillo 170)

Tambien por vez primera en Los amores del Dios se detallan los roles que jugaban los "celestinos" del dictador: Manuel de Moya y Ricardo Perez, los cuales reclutaban "mujeres en todo el pais, para el uso personal de Trujillo" (33), y es que esta cuestion para el dictador era "asunto de Estado". Las victimas "eran observadas en actos sociales, oficiales o no, casuales encuentros de negocios incluso entre familiares de funcionarios mismo del gobierno" (Aquino Garcia 34). Asi, tenemos a Manuel de Moya ("atractivo como una mujer, traidor como un Iscariote") conocido como el "superministro" porque contaba con la confianza de Trujillo.6 Iba siempre en un Cadillac negro, "facilmente reconocible" y, por ende, temido por las familias: todas sabian que si sus hijas se negaban a satisfacer al "Padre de la patria", caerian en desgracia. Aunque, otros padres consideraban un "gran privilegio" que Manuel de Moya, o quien fuese, tocara a su puerta, puesto que era sinonimo de prosperidad y de riqueza. Y es que la correlacion tierra/mujer sigue operando: perdian una hija pero ganaban nuevas tierras, es decir, bienes. En El personero se narra una de estas "entregas" a Trujillo: "El trepador" ofrece su hija, no sin remordimientos, a Trujillo a cambio de una buena suma de dinero y de un buen puesto de trabajo; con el tiempo ira ascendiendo vertiginosamente en la escala profesional. Martinez, que es el nombre del padre, representa a los miles de progenitores que hicieron lo mismo durante esa epoca, ya que " En aquellos tiempos todos los padres del pais sonaban con entregar sus hijas a Trujillo!" (Castillo 213), con conseguir tierras y reproducir esa logica del patriarcado. El dialogo que Martinez mantiene con su hija es francamente increible:

Ademas Trujillo no te tendra para toda la vida. Cuando se canse de ti, te casara ... como hace siempre con sus mujeres. Te unira a algun oficial joven que se sentira feliz de tener una mujer que pertenecio a Trujillo. (Castillo 35)

Ricardo Perez, por otro lado, se dedica en la novela de Aquino Garcia a los reclutamientos de "materia prima", tierra, en provincias, utilizando los "recursos" del Partido Dominicano. Un buen dia Manuel informa a Ricardo de la noticia mas aciaga que habria de escuchar: Trujillo quiere acostarse con su mujer, Isabel. De este modo, "la desgracia que a tantas puertas el habia llevado, a sus puertas ahora habia llegado" (Aquino Garcia 154); el destino le pagaba con su misma moneda. Descubrio que "la voluntad de Trujillo, su satisfaccion personal se alimentaba directamente del infinito dolor ajeno sin reconocer fronteras" (Aquino Garcia 155):

Ricardo ahora se da cuenta de que esa necesidad de doblegar, de torcer el pulso y pisotear aquello que el advierte esta de manera natural y legitima por encima de su persona, es la fuerza que lo ha impulsado a Isabel, como a tantas otras de su clase, a humillarlo a el, como a tantos otros de su clase, sino por que ellos?, cuando tiene todo un mundo de cautivas a sus pies. Ellos dos, de solido bagaje cultural, el un historiador, los dos de reconocidas familias. (Aquino Garcia 163-164)

De esta manera, los resortes que mueven al Trujillo de Aquino son los del resentimiento y la frustracion; la necesidad de humillar como a el lo habian humillado. El "Benefactor de la Patria" con el sarcasmo y la maledicencia en los labios, se dirige a Ricardo, para probar su lealtad y abnegacion con estas palabras:

Por la magnitud de la responsabilidad que llevo en los hombros yo agradezco el desprendimiento de los hombres que me rodean, los que como tu se sacrifican en todos los sentidos, para ayudarme a mantener el marco mental, entiendes?, el desahogo necesario para yo cumplir, y producir el bienestar de todo el mundo. (Aquino Garcia 159)

En esta novela, tambien se cuenta la historia de Adriana, una dominicana de "legendaria belleza", casada con Pablo y codiciada por el tirano. Muy a pesar de la joven pareja de recien casados y cegados por el miedo, Adriana decide aceptar la voluntad del Jefe imponiendo una serie de condiciones: "Si he de ser humillada que sea en el santuario de nuestro lecho" (Aquino Garcia 55). Pablo tenia que cumplir con "su deber de ciudadano" el dia de la consumacion del acto, y por este motivo espera contrariado la llegada del Presidente del Pais que, impio e insensible, se divierte haciendolos esperar: "El podia adivinar la tortura de la espera, el no saber ellos si al final el vendria y si lo hacia a tenebrosas horas, se preguntarian cuales eran sus reales intenciones" (Aquino Garcia 67). Tras el estupro, designan como cadete del ejercito a Pablo, a modo de recompensa. Mas tarde lo destinan a Espana para un "programa de entrenamiento", pero en realidad lo encierran en un calabozo para alejarlo de Adriana y darle via libre a Trujillo. Una escena similar se describe en El Senor Presidente, cuando Cara de Angel es enviado a una falsa mision, porque el Presidente quiere alejarlo de Camila (aunque no habia tenido relaciones con esta); finalmente lo arrestan, lo golpean y lo llevan a la carcel donde morira amando aun a Camila. La crueldad de Trujillo, en cambio, va mas alla, puesto que obligara a Pablo a que se acueste con una mujer, Elvira, cuyo marido habia sido asesinado por oficiales trujillistas por oponerse a que el dictador abusase de su esposa. Pablo claudica y acata las ordenes del tirano; despues, lo mandan junto con Elvira para emprender una vida en comun en un pueblo: una suerte de "campo de concentracion" donde todos los habitantes eran "disidentes del gobierno" y habian sido enviados alli para "pagar sus pecados politicos". Se trata de un "limbo politico", "una prision sin barras" en la que Pablo y Elvira se vieron abocados a olvidar el pasado y vivir una vida impuesta, una vida sin ellos. Trujillo, entonces, juega a ser Dios, a cambiar los sentimientos y los designios del corazon: aunque ninguna de las dos parejas puede vencer al tirano. El Senor Presidente no consiguio arrebatarle a Cara de Angel el amor que sentia por Camila, en cambio, Trujillo si: lo aleja de su amada y lo obliga a amar a otra.

Los amores del Dios tambien dedica abundantes lineas a la famosa historia de amor de Trujillo con Lina Lovaton (Aquino Garcia 96). La nina se queda extasiada ante la figura y el poder que emana Trujillo, pero aun mas cuando le ofrece ser la reina del carnaval: esto llena de "regocijo" a la criatura, pero embarga de un sentimiento de fatalidad a la familia Lovaton. Rafael Leonidas, para comprar el beneplacito de los padres, incurre en una de sus practicas: ofrecer dinero y suculentos puestos de trabajo para conseguir la aquiescencia de la familia. En esta obra, Trujillo se describe como un autentico enamorado (en Retrato de dinosaurios se dice que incluso le escribia poemas de amor), aunque no abandona al resto de sus amantes y sigue con sus habituales escarceos: "Tambien conozco al jefe y le aseguro que no lo habia visto nunca tan satisfecho y deseoso de procurar el bien, genuinamente contento con la oportunidad de hacer verdaderamente feliz a Lina" (Aquino Garcia 103). La narracion llega a un momento critico cuando Dona Maria se entera de que Lina esta embarazada de su marido y va a tener el hijo: "La preocupacion de Maria emanaba naturalmente de su propia experiencia con Trujillo" (Aquino Garcia 110). Su respuesta es implacable y desencadena una turbonada de improperios y amenazas: "Con diecisiete anitos y dizque anoche mismo comenzo dolores de parto, dicen que de un sietemesino, casi no se le ve barriga, que Dios me perdone pero ojala se le muera el muchacho" (Aquino Garcia 112). Transida de ira y de enfurecimiento, la mujer del tirano coge un arma y va en busca de Lina para acabar con ella: no esta dispuesta a perder ni uno solo de sus privilegios. Pero Trujillo, informado de las intenciones de su esposa, ordeno el desplazamiento de Lina a Miami. La furia de Dona Maria salpica a su marido, al que increpa por todo lo acontecido (lo llama "Rafaelito") y este, temeroso de la reaccion de su conyuge, pasa una semana fuera de la Residencia Presidencial, en espera de que las aguas volvieran a su cauce.

La version de Valdez de este mismo episodio difiere ligeramente, pues no menciona la intencion de Dona Maria de matar a Lina y dice que fue la propia esposa del tirano la que ordeno que la chica saliera del pais: " Cono! ... Si no sacas a Lina del pais, la mando a matar" (Valdez 79). En cambio, la Maria de Los amores del Dios es mas segura, mas tranquila; sabe que tiene el poder en sus manos:

El hijo de la Lina esa no debe ser el primero, deben haber docenas de mal nacidos como ese por todos los rincones de este pais, y para que lo sepas, eso a mi me tiene sin cuidado, problema de las pendejas que se dejan joder de ti, no mio. (Aquino Garcia 119)

Pero en las dos novelas, Maria es definida como una mujer envidiosa que no consiente que le hagan sombra, que pongan en peligro su supremacia incuestionable, su poder sexual, su olor a tierra. Por ejemplo, Diogenes Valdez en Retrato de dinosaurios en la Era de Trujillo cuenta la historia de Melba, una joven poetisa que accede a los circulos literarios del trujillato, en los que sobresale la figura de Tartufo, critico de gran valia y prestigio, que la consagra como escritora. Melba comienza a publicar libros que le costea el marido y a ser famosa, da conferencias (siempre venerando al Jefe) e incluso enamora al Rey de Egipto. Todo ello llegara a oidos de la Primera Dama que, cegada por esa envidia que la caracteriza y por el odio, la emprende contra ella. Y es que la esposa del tirano parece ostentar en estas novelas un gran poder, pues como vengo diciendo, sus ordenes eran ejecutadas como si del mismo Trujillo se tratase. Por esta razon, cuando esta llama a Tartufo y le ordena que acabe con Melba publicamente y que la ridiculice, el no puede negarse (sabe a lo que se expone) e ineluctablemente acata sus deseos. A partir de entonces se sucede un intercambio de articulos entre Tartufo y Melba, uno escribe para atacarla, la otra para defenderse. Sale victoriosa Melba de la contienda, produciendo el enfurecimiento supino de Dona Maria, que planea la destruccion de la artista. Esta finalmente muere de un cancer de piel, por lo que Dona Maria no vera satisfecho su anhelo de venganza.

En conclusion: lo que mas llama la atencion en este nuevo "motivo" en la narracion del trujillato ("Trujillo y las mujeres") es que las amantes del tirano adquieren voz propia (no solo la Primera Dama), verbigracia El personero, en la que Marta, una amante de Trujillo, habla en primera persona del dictador. Ella, al contrario de la Urania de La fiesta del Chivo, se muestra conforme con el desvirgamiento al que la sometio Trujillo, previo consentimiento de su padre, y se siente una privilegiada por haber seguido siendo su amante, ya que era "el hombre mas poderoso del pais". Marta perpetua la dinamica patriarcal y llega inclusive a comentar lo buen amante que era el tirano (al contrario de lo que sucede en Una y carne) y lo mucho que disfrutaba con el, aunque piensa que de ese tema ninguna amante debiera hablar. La mitificacion del Trujillo "macho" (7) debe seguir impostada en la sociedad dominicana, porque Trujillo, tal y como afirmaba Valerio-Holguin, sigue fascinando: "De ahi que sus genitales eran sello, prision, tumbal del misterio de sus actos y todas las bocas, de hablar y de lo otro, deberan permanecer calladas eternamente" (Castillo 255). No obstante, la misma Marta, seguidamente tambien lo desmitifica y muestra al lector un Trujillo sensible, preocupado in extremis por el bienestar de su familia, por su madre, y por su hijo Ramfis, llegando incluso a las lagrimas. Esta imagen de Trujillo llorando es poco comun en las novelas del trujillato, exceptuando las "novelas del dictador" y es un claro ejemplo de la entrada en los noventa del nuevo estadio (la humanizacion del dictador) de la novela del trujillato: "No estaria de mas que le confesara que cuando me conto todo aquello, fue la primera vez que vi sus ojitos medio aguados, como si las lagrimas, a punto de salir, fueran contenidas por el dique de su orgullo" (Castillo 376).

3. La voz mitificadora del personero

El primero de los personeros que entra en el panorama literario del discurso del trujillato es Mario Ramos (Balaguer), de Los que falsificaron la firma de Dios (1992) de Viriato Sencion, que habia estado veintiocho anos al servicio de Tirano (Trujillo). Balaguer es descrito a traves de los ojos de Tirano como un ser "solitario", sin amigos, tardigrado, de pasos "lentos e invariables", aunque Trujillo reconoce que hay algo que se le escapa de el, un "misterio" inescrutable. Ya en la primera parte de esta novela, el narrador se prodiga en las descripciones del fisico, la personalidad y la actitud de Mario Ramos, dedicandole un acentuado lugar en el discurrir de la trama, apuntando en varias ocasiones a sus oscuros propositos: "Sus actos obedecian maquinalmente a un rigido programa, cuyo proposito solo el conocia" (Sencion 105); e incidiendo en su oratoria florida y culta, plagada de referencias biblicas y literarias. La segunda parte de la ficcion pasa por un recorrido por los diferentes gobiernos de Balaguer situandose en los anos finales de su vida, cuando este presentaba una ceguera y una sordera parcial. En ella, el doctor Ramos sigue bosquejandose como el "arquetipo de lo indescifrable", de la mitificacion: un verdadero enigma que con el tiempo habra de reemplazar en las letras dominicanas al mito de Trujillo.

El motivo del personero tambien se recoge en una novela de titulo homonimo: El personero de Efraim Castillo, donde Monegal encarna el "arquetipo" del cortesano trujillista porque era "el hombre de extrema confianza de Trujillo", que estuvo a su servicio dieciseis anos. Pero la carrera de Monegal se complica cuando se enamora de Marta, amante del dictador, y con la que este se encarino especialmente. Esto le obliga a tener que elegir entre la idolatria que siente por su amante y la que le procesa al Jefe. Monegal tenia una posicion privilegiada dentro de la cupula trujillista, puesto que el Tirano lo respetaba: "El podia decirle todo cara a cara, sin rubor, sin esa patina de miedo que acorralaba a los otros personeros" (Castillo 241). Y es que Monegal destilaba profunda veneracion por el Jefe, se dirige a el como "amado mio" y por esta razon pensaba que poco a poco el y el pueblo se estaban convirtiendo en Trujillo: "todos lo personeros de Trujillo sentian un amor irremediable y un odio tambien irremediable por su lider" (Castillo 397).

El personero esta convencido de la grandeza de la labor de Trujillo:

No tema, Jefe: su obra pertenecera a la historia; si, a la historia, no al manana que sucedera a este hoy, ni al pasado manana que sucedera al dia que suplantara este. La historia que se olvidara sera la de los que atentaron contra usted solo apoyados en resquemores, envidias, apetitos desordenados de poder y suplantaciones sociales. (Castillo 20)

Monegal es uno de los ideologos mas importantes de la Era y defendera ante Trujillo su pensamiento acerca de la conformacion de la identidad dominicana, que habia de construirse sobre la base del sincretismo y la simbiosis. A traves de la educacion se tendria que apostar por la vindicacion de la hispanidad y acabar con la "agresion africohaitiana" y la estadounidense:

El mulataje debera ser la raza del pais en cinco generaciones. Sin embargo, queridisimo Jefe, para establecer un patron racial adecuado, sera preciso atender a dos variables fundamentales: a) Se debera implementar una politica migratoria con Europa. b) Todo esto seria imposible sin una vigilancia constante y perpetua de nuestra frontera con Haiti. Estas dos variables enriqueceran robustamente la politica intramigratoria y fortaleceran los dos poderosos signos de nuestra nacionalidad: el mulataje y la lengua. (Castillo 137-38)

Monegal fue el promotor de la demarcacion de la frontera con Haiti y el que puso freno a la dominacion de esta etnia. Pero no siente recompensada su labor, porque sabe que sera Balaguer quien, "mas tarde o mas temprano, se alzara con el santo y la limosna" (Castillo 150). La labor de Balaguer como personero de Trujillo apenas es esbozada, y mas bien se perfila unicamente como el rival de Monegal, aunque es descrito en los mismos terminos que la novela anterior: "austero y discreto", mientras Trujillo era "rimbombante y ampuloso"; un individuo que inspiraba desconfianza:

Total, estoy aqui con setenta y cuatro anos, viendo desfilar otro gobierno y ofertando una biblioteca que debi haber vendido a Balaguer, a quien mi difunto esposo tenia algo de desconfianza y a quien Balaguer, desde luego, tenia mucha ojeriza por la profundidad de sus investigaciones y, tambien desde luego, por la extraordinaria inventiva con que se levantaba cuantas faldas le cruzaran por su camino. (Castillo 25)

En efecto, los idearios de los dos personeros chocaban, sobre todo en lo concerniente a la opinion sobre el tipo de crecimiento economico mas idoneo para la ciudad. Balaguer apostaba por un crecimiento horizontal que a la larga "acarrearia problemas estructurales y logisticos"; en cambio, Monegal defendia un modelo de crecimiento vertical, manteniendo el ritmo de desarrollo de la capital. Monegal no apoyaba la dependencia del turismo y defendia la autosuficiencia en materia economica. Este personero tambien se encarga de asesorar a Trujillo en sus inversiones, advirtiendole, por ejemplo, del peligro del negocio de la cana y recomendandole nuevas estrategias para mejorar y aumentar su ganaderia.

Por otro lado, Monegal, como buen personero, contribuye a la mitificacion de Trujillo: piensa que es "el Dios de las naciones", el que opero la verdadera transformacion en el pueblo dominicano y extirpo el cancer del caudillismo poniendo a circular en la esfera universal a la Republica Dominicana. Asimismo, este personero se caracteriza por su apego a la hispanidad, al cristianismo y "a la vida recta y casi simple". Era un nacionalista confeso, profundo intelectual seguidor de Spinoza y de Ortega y Gasset, amante de los libros mas que a nada en el mundo. A pesar de ser el regidor de una "politica fina y trascendente", Trujillo lo destruyo por estar con una de sus queridas. Y es que en aquella epoca "Las queridas, mas que una moda, representaban cierta obligacion y, con excepciones, todo hombre que pudiera mantener una lo hacia" (113). No obstante, Monegal fue valiente y antepuso el amor a su carrera politica. Pero se da a entender que esto le costo caro a Trujillo, porque entonces comenzo su caida en picado del andamiaje politico. Monegal barruntaba que "las intrigas que se tejian alrededor de sus huellas [las de Trujillo], terminarian por hacerlo estallar como un cohete de poco alcance" (Castillo 74) y vaticino la nostalgia que sentiria el pueblo dominicano cuando Trujillo desapareciera: "Entonces, anoraran lo bueno de Trujillo y recordaran con respeto sus excesos" (Castillo 64). Por desgracia, su pronostico se cumplio y el trujillismo sigue siendo hoy dia una realidad, ciertamente prolija, en la Republica Dominicana y su tratamiento literario da buena muestras de ello, ya que navega entre las aguas de la venganza y la fascinacion.

BIBLIOGRAFIA

Aquino Garcia, Miguel. Los amores del Dios. Santo Domingo: Taller, 1998.

Asturias, Miguel Angel. El Senor Presidente. Madrid: Catedra, 1999.

Bados Ciria, Cesar. "In the time of Butterflies, by Julia Alvarez history, fiction, testimonio and the dominican republic". Monographic Review 13 (1997): 402-13.

Berroa, Rei. "Recordar para vivir: historia, alegoria y dialectica en la cronica de Pedro Mir". Revista Iberoamericana 142 (1988): 27-51.

Betances de Pujadas, Estrella. The influence of Rafael Leonidas Trujillo in Dominican Literature. New York: Columbia University, 1991.

Castillo, Efraim. El personero. Santo Domingo: Taller, 1999.

Collado, Miguel. Apuntes bibliograficos sobre la literatura dominicana. Santo Domingo: Biblioteca Nacional, 1993.

Fernandez Casanova, Carlos. Papa y Trujillo. Santo Domingo: Imprenta Hermanos Portes, 1999.

Garcia, Manuel de Jesus Javier. Mis 20 anos en el Palacio Nacional junto a Trujillo y otros gobernantes dominicanos. Santo Domingo: Taller, 1986.

Holguin-Veras, Miguel. Juro que sabre vengarme ... Santo Domingo: Editora de Colores, 1998.

Perez Mendez, Artagnan. Al cruzar el viaducto. Santo Domingo: Taller, 1997.

Sencion, Viriato. Los que falsificaron la firma de Dios. Santo Domingo: Taller, 1992.

Rueda, Manuel. Bienvenida y la noche. Santo Domingo: Fundacion Cultural Dominicana, 1994.

Soomer, Doris. One master for another. Populism as Patriarcal Rheroric in Dominican Novels. Lanhan: University Press of America, 1983.

Valdez, Diogenes. Retrato de dinosaurios en la Era de Trujillo. Santo Domingo: Editalibros, 1997.

Valerio-Holguin, Fernando. "Trujillo en una escena de seduccion: Bienvenida y la noche de Manuel Rueda". Caribe: Revista de Cultura y Literatura 2 (2002-2003): 18-30.

Veloz Maggiolo, Marcio. Una y carne. Memorias de la virilidad. Santo Domingo: Editora Cole, 1999.

por Ana Gallego Cuinas

Universidad de Granada

NOTAS

(1) Maximo exponente del neotrujillismo. Balaguer ha seguido perpetuando la retorica trujillista de 1965 a 1978, de 1986 a 1990.

(2) Bienvenida acabara siendo desplazada por la tercera y ultima esposa de Trujillo, Maria Martinez. Tras el divorcio, Bienvenida se instala en Norteamerica y sigue teniendo relaciones esporadicas con el dictador, al que finalmente le dio una hija: Odette.

(3) Manuel de Jesus Javier Garcia escribe: "La esposa del dictador, Maria Martinez de Trujillo, para lograr muchas cosas que deseaba, se valia de habiles argucias que sacaban a este de quicio, lo ponian a rabiar y, en muchos casos, a dar palos a ciegas" (113-14).

(4) Exceptuando algunas "novelas del dictador" como Las tinieblas del dictador de Haffe Serulle, La biografia difusa de Sombra Castaneda de Veloz Maggiolo o El reino de Mandinga de Rivera Aybar.

(5) Esta costumbre de ofrecer hijas a los dictadores no es insolita, se recoge ya en El senor Presidente: "ofrecio a su hija a un amigo del Senor Presidente, quien a su vez debia ofrecerla al propio Presidente, el cual, como es natural y logico pensar, rechazo propuesta tan abyecta" (215).

(6) Recuerda al Miguel Cara de Angel de Asturias: "Era bello y malo como Satan", otro celestino del Senor Presidente.

(7) Aunque en Papa y Trujillo el narrador senala cierta inclinacion homosexual, como Julio Cesar, del tirano: "Los hombres buenos mozos, fueron siempre del especial agrado del dictador Domininicano [sic]" (137).
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Author:Gallego Cuinas, Ana
Publication:Hispanofila
Date:May 1, 2008
Words:8820
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