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Efectos, errores y regulacion de las encuestas preelectorales: una politica de transparencia para el caso mexicano.

INTRODUCCION

La eleccion presidencial mexicana de 2012 mando las encuestas al banquillo de los acusados. Desde la campana electoral, integrantes del Movimiento Progresista (MP) y del Partido Accion Nacional (PAN) se quejaron abiertamente de la difusion que realizaban los medios de comunicacion sobre los resultados de las encuestas. (1) Estas mostraban al candidato de la coalicion del Partido Revolucionario Institucional (PRI) Partido Verde (PV) como favorito para ganar la contienda electoral. (2)

La queja fue mas alla. Pasada la eleccion, el MP promovio un juicio de inconformidad donde presento los resultados de las encuestas como una de las pruebas ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federacion (TEPJF) para que este declarara la nulidad y, por tanto, la no validez de la eleccion presidencial. El argumento principal fue que los encuestadores y los medios de comunicacion llevaron a cabo propaganda electoral a traves de la difusion de dichos resultados (TEPJF 2012, 353-355).

Y una vez otorgado el fallo del Tribunal, donde se desecharon las pruebas presentadas por el MP, se han promovido dos iniciativas de ley sobre las encuestas. Una por parte de dos diputados del Partido de la Revolucion Democratica (PRD) que plantea prohibir la difusion de datos provenientes de encuestas o sondeos de opinion durante toda la campana electoral (al menos para el publico en general). (3) Y otra de un senador del PAN, que busca regularlas dentro del Codigo Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales. (4) A todo ello, anadase un gran revuelo mediatico y de opinion publica, ocasionado por el papel incierto que jugaron las encuestas en los resultados finales de la eleccion presidencial. (5)

Las voces a favor de la regulacion (incluso prohibicion) de las encuestas durante las campanas electorales no son nuevas y giran en torno a dos argumentos. El primero establece que la publicacion de los sondeos de opinion influye en el comportamiento de los votantes (o al menos en un segmento de estos) al inducirlos a votar por un candidato o partido en particular, generalmente por quien va arriba en las encuestas. Por ello lo que estas publican importa, ya que de algun modo se afecta el proceso de formacion de opinion publica del electorado (Petersen, 2012; Feasby, 1997; Goidel y Shields, 1994). Y el segundo resalta el hecho de que, debido a su capacidad para influir en las preferencias de los votantes, la difusion de encuestas con frecuencia se utiliza como una forma de estrategia o publicidad electoral, especialmente por parte de partidos politicos y medios de comunicacion (Antoine, 2007; Gallup, 1949). Este segundo argumento generalmente va de la mano con las equivocaciones que, en ocasiones, presentan las encuestas a la luz de los resultados finales de una eleccion (Daves y Newport, 2005). Cuando ocurren dichas equivocaciones, normalmente se observa la sobreestimacion en la preferencia electoral de un candidato o partido especifico. Y para muchos periodistas y politicos, ello constituye evidencia de que las encuestas son instrumentos mas cercanos a la publicidad que a la informacion relacionada con las preferencias electorales o las intenciones de voto de los ciudadanos.

Quienes defienden este doble argumento sostienen que esto fue justo lo que sucedio en el caso mexicano durante la eleccion presidencial de 2012 (Damian, 2012). El resultado final de la eleccion mostro al candidato del PRIPV por arriba del candidato del MP por casi siete puntos porcentuales. (6) Sin embargo, el hecho de que el priista apareciera por encima del candidato del MP por dos digitos porcentuales en la mayoria de las encuestas reportadas publicamente a partir de mayo de 2012 (Alduncin, 2012) podria haber influido en el animo de los votantes. Y ello, segun esta reflexion, terminaria por favorecer al puntero en detrimento del segundo lugar durante el dia de la eleccion. Como ya se menciono, asi fue razonado por el MP en el juicio de inconformidad promovido ante el Tribunal, argumentando que la divulgacion de los resultados de las encuestas, lejos de acercarse a un ejercicio informativo, tendria que considerarse como un instrumento mas de propaganda electoral.

En este articulo se ofrecen argumentos para ahondar en la discusion sobre la pertinencia de la regulacion de las encuestas preelectorales en una democracia a partir de la experiencia de la eleccion presidencial mexicana de 2012. Para ello, se abordan tres preguntas. Las dos primeras tienen que ver con el doble argumento que acaba de exponerse y que es el que sostienen quienes favorecen su regulacion. Asi, la primera parte del articulo cuestiona si las encuestas en verdad influyen en el comportamiento del votante. Es decir, ?podemos afirmar que la publicacion y divulgacion de los resultados de las encuestas preelectorales determinan la manera en que los votantes (o un grupo importante de estos) eligen a un partido politico o candidato el dia de la eleccion? Los insumos para contestar esta pregunta provienen, en su mayor parte, de los avances mas recientes en materia de investigacion sobre opinion publica.

En la segunda parte del articulo se analiza la segunda pregunta relativa a las condiciones bajo las cuales puede considerarse que las equivocaciones de una encuesta constituyen evidencia suficiente de distorsiones deliberadas para favorecer a candidatos o partidos politicos. Y en que otras resultarian mas bien producto del proceso de construccion de la informacion de todo sondeo de opinion. Aqui se abunda sobre las diferencias que existen entre los errores a que estan sujetos los sondeos de opinion, por una parte, y la informacion falsa que podria divulgar una encuesta, por la otra. Ambas situaciones pueden derivar en que los resultados de una encuesta no coincidan con los resultados finales de una eleccion, pero no por ello podemos concluir que los dos casos manipulan la informacion o constituyen casos de publicidad o propaganda electoral. Este es un tema de especial relevancia en el actual contexto politico mexicano, ya que una de las preguntas mas socorridas despues de la eleccion de 2012 ha sido por que se equivocaron las encuestas: muy pocas pronosticaron (7) de manera "correcta" (i.e. dentro de los margenes de error que reportaron los encuestadores) los porcentajes de votacion que obtendrian los partidos o coaliciones en contienda, y en particular la diferencia entre el primer y el segundo lugar.

En la tercera parte se aborda la pregunta central del articulo, acerca de la conveniencia o no de regular las encuestas en una contienda electoral. Se aplica un criterio empirico y otro normativo para responderla. El criterio empirico toma como punto de partida el doble argumento y las preguntas derivadas de este a proposito de quienes apoyan la regulacion de los sondeos de opinion, y que fueron analizadas en las dos secciones anteriores. Por su parte, el criterio normativo va mas alla de dicho analisis, y aunque toma en cuenta los hallazgos en materia de investigacion de opinion publica, introduce otros elementos relacionados con los derechos que deben considerarse para esclarecer el tema regulatorio de las encuestas. En este orden de ideas, la pregunta sobre la regulacion de las encuestas podria transformarse y apuntar hacia la discusion sobre cual es el interes publico de permitir, en una eleccion democratica, que los encuestadores y los medios de comunicacion divulguen los resultados de los sondeos de opinion. Se argumenta que el derecho a la libertad de expresion no es el unico que debe prevalecer en este tipo de reflexion, ya que admite interpretaciones que, junto con el derecho al voto y a la consideracion igualitaria de los intereses de los ciudadanos, pueden contribuir a clarificar de mejor forma el papel de las encuestas en una democracia como la mexicana.

A partir de la discusion de las tres preguntas anteriores, la cuarta y ultima parte del articulo realiza un analisis breve sobre cual deberia ser, en su caso, la regulacion en materia de encuestas preelectorales, asi como la situacion en que se encuentra Mexico en relacion con este tema. Se realiza una defensa de una regulacion minima al respecto, cuyo eje debe girar en torno a la transparencia de un expediente completo de la informacion generada durante los procesos de obtencion y publicacion de resultados de las encuestas preelectorales o sondeos de opinion. Ello con el objetivo de minimizar el riesgo de que circule informacion falsa en el espacio publico durante una campana electoral.

LAS ENCUESTAS Y EL COMPORTAMIENTO ELECTORAL

El comportamiento electoral ha sido estudiado a partir de diversas aproximaciones teoricas, aunque ninguna de ellas lo explica en su totalidad (Moreno, 2009, p. 21). Moreno sintetiza cuatro de las teorias mas importantes al respecto. A partir de estas se observa, de manera muy general, como las decisiones del votante podrian explicarse por las redes sociales del individuo, particularmente sus contactos personales (escuela de Columbia); por la identificacion del votante con algun partido politico, gestada desde el seno familiar y comunitario (modelo de Michigan); por la racionalidad del votante que maximiza su utilidad en funcion de un calculo costo-beneficio del voto (perspectiva de la eleccion racional); o por las alineaciones de grupos de electores hacia determinados partidos politicos en funcion de las divisiones estructurales de una sociedad, tambien conocidas como clivajes sociales (teoria de los clivajes) (Moreno, 2009, pp. 22-40).

De manera particular, existe un conjunto importante de estudios y teorias que analizan el impacto que tienen los medios de comunicacion en la formacion de opinion publica y el comportamiento electoral. La teoria de la "espiral del silencio" ha sido una de las mas influyentes. Sostiene que los individuos, con tal de no sentirse aislados o excluidos, ajustan sus opiniones y comportamientos en funcion de las opiniones socialmente "dominantes". Y puesto que son los medios quienes deciden que temas presentar como parte de la opinion publica (agenda-setting function), la influencia de aquellos en los procesos de formacion de opinion publica y, por tanto, en el comportamiento de los electores resulta determinante (Noelle-Neumann, 1974). Por otro lado, Goidel y Shields (1994) sostienen que los medios introducen un efecto tipo bandwagon o de contagio entre los votantes. Su argumento es que los candidatos que buscan reelegirse y los que son percibidos como ganadores reciben una atencion mediatica mayor que sus contrincantes, lo cual contagia a los electores y provoca un sesgo en el apoyo electoral a favor de los primeros.

Otros estudios han analizado la relacion entre los medios de comunicacion y el comportamiento electoral referido a la participacion el dia de la eleccion. La mayoria de ellos encuentra efectos en la participacion electoral por parte de la cobertura que los medios realizan de campanas y candidatos, aunque dichos efectos varian tanto en magnitud como por el tipo de medio analizado, ya sea prensa escrita, television o radio, entre otros (Miron y Bryant, 2007). Uno de los casos mas emblematicos ha sido la eleccion presidencial estadounidense de 1980 entre el republicano Ronald Reagan y el democrata Jimmy Carter. Algunos autores sostienen que la cobertura que hicieron los medios durante el dia de la eleccion a partir de las encuestas de salida provoco una disminucion en la tasa de participacion. En efecto, cuando las casillas cerraron en el este de los Estados Unidos, las cadenas de television anunciaron que las encuestas de salida daban a Reagan como un claro ganador de la contienda. Ello provoco una disminucion en la probabilidad de salir a votar entre un segmento de los votantes que aun no votaba en el oeste del pais, donde todavia permanecian abiertas las casillas electorales (Jackson, 1983; Thompson, 2002, p. 98).

Por su parte, las encuestas preelectorales han sido estudiadas en el contexto de la relacion entre medios de comunicacion y comportamiento electoral. El supuesto de partida es que las encuestas solo podrian ejercer una influencia en el electorado a partir de su difusion en los medios. En general, la literatura relacionada con el efecto de las encuestas preelectorales sobre el comportamiento electoral reporta, por lo menos, tres tipos de analisis (y sus respectivos hallazgos). El primero establece que las encuestas influyen en las expectativas de los votantes. Por encima de otros factores como el desempeno de los partidos politicos en elecciones pasadas (Irwin y Van Holsteyn, 2002) o las redes sociales de la gente, las encuestas determinan, en buena medida, las creencias o expectativas de los votantes acerca del resultado que tendra una eleccion (Faas, Mackenrodt y Schmitt-Beck, 2008; Blais, Gidengil, Nevitte, 2006). Esto quiere decir que los votantes cambian su percepcion acerca de quien creen que va a ganar una eleccion o como creen que van a quedar las posiciones finales de los partidos politicos en funcion de la publicacion continua de encuestas. Este es un hallazgo razonablemente bien establecido en el campo de la investigacion sobre opinion publica, aunque, como en todo evento humano, existen excepciones a la regla (Blais, Vowles y Aarts, 2002).

El segundo y el tercer tipo de analisis devienen de las implicaciones del primero y son mas complejos. Se refieren a las siguientes dos preguntas, respectivamente. Si las encuestas influyen en las creencias del votante (acerca de quien va a ganar la eleccion), ?estas creencias tambien influyen en la intencion de voto (o preferencias electorales) durante la campana? Y a su vez, tanto creencias como intenciones de voto, ?influyen en como decide el votante por quien votar el dia de la eleccion, es decir, influyen en su conducta final o comportamiento? (8) El siguiente esquema sintetiza los distintos aspectos de la posible influencia de las encuestas en el proceso de formacion de opinion publica del votante a partir de los tres analisis expuestos:
Expectativas del votante      Intencion de voto        Decision del voto
 (durante la campana)    >>  (durante la campana) >> (el dia de la eleccion)


A diferencia de los analisis relativos a las expectativas del votante derivadas de la informacion de las encuestas, los efectos de estas en la intencion de voto y el comportamiento del votante son menos claros. Al respecto, existen tres mecanismos por medio de los cuales un elector podria cambiar sus preferencias durante una campana electoral o modificar su voto el dia de la eleccion en funcion de lo que conozca de una encuesta. El primero es el que se menciono anteriormente, conocido como bandwagon effect, o el efecto de contagio. Sostiene que el partido que va adelante en las encuestas se beneficia de la publicacion de sus resultados (Petersen, 2012, pp. 52-53), ya que a los votantes indecisos les empieza a agradar el partido que es percibido como ganador. Seria el tipo de mecanismo al que de manera implicita estaria apelando el MP para criticar el papel de las encuestas en su presentacion de pruebas ante el TEPJF. El segundo es el underdog effect, o el efecto del desvalido, es decir, de quien no se espera que gane. Aqui la operacion del mecanismo va en sentido contrario al efecto de contagio, y los votantes indecisos tienden a solidarizarse y apoyar a aquel candidato o partido politico que es percibido como debil o con pocas posibilidades de ganar (Petersen, 2012, pp. 52-53).

Finalmente, esta el mecanismo del voto estrategico, que "es un voto emitido por un partido que no es el preferido, motivado por la intencion de afectar el resultado de una eleccion." Aunque el voto estrategico puede adquirir muchas formas, la mas tipica se da cuando un votante vota por un partido que es su segunda preferencia, pero que es percibido con mejores oportunidades de ganar que su primera preferencia (Blais, Gidengil y Nevitte, 2006, p. 263). De acuerdo con Cox, el voto estrategico depende de manera importante de las encuestas: en la medida en que la disponibilidad de los resultados de las encuestas disminuye, tambien disminuyen los incentivos para votar estrategicamente (Cox, 1997, p. 122).

La investigacion sobre opinion publica ha establecido de manera razonablemente firme que los efectos de cualquiera de los tres mecanismos son, en general, debiles. En efecto, los analisis que se han realizado sobre la influencia que tienen las encuestas a partir de estos mecanismos no han arrojado resultados concluyentes, ni en relacion con la intencion de voto durante una campana ni en el comportamiento del votante el dia de la eleccion. Ya sea porque los efectos de cada mecanismo se cancelan entre si o porque solo aparecen bajo condiciones muy especificas, autores como Petersen llegan, incluso, a afirmar que la hipotesis que conecta la publicacion de encuestas con el comportamiento del votante ha sido, en su mayor parte, refutada (Petersen, 2012, p. 53). Menos categoricos, otros autores conceden que en algunos estudios se reporta que "aparentemente" el cinco por ciento de los votantes podria haber emitido un voto estrategico en elecciones de mayoria relativa, aunque aclaran que la evidencia sobre ello tampoco es concluyente (Blais, Gidengil y Nevitte, 2006, pp. 263-264). Ahora bien, el hecho de que no se haya confirmado de manera sistematica la existencia de una relacion entre la publicacion de encuestas preelectorales y las intenciones de voto o el comportamiento del votante no significa que dicha relacion no exista, o que no haya estudios que la reporten. Uno de los analisis mas importantes donde se ha encontrado un efecto de las encuestas preelectorales en el comportamiento del votante es el de Goidel y Shields (1994), aunque sus hallazgos fueron reportados en el contexto de un analisis experimental. Los autores sostienen que la informacion contenida en las encuestas influyo en las expectativas electorales de quienes conocieron dicha informacion, y esto a su vez tuvo un efecto en la manera en que votaron los sujetos que participaron en el experimento, al menos entre aquellos que se consideraban a si mismos como independientes.

De forma reciente se han introducido metodos estadisticos que permiten registrar de manera mas precisa la posible existencia de la relacion entre encuestas y comportamiento electoral. Autores como Romer et al (2004) y Faas, Mackenrodt y Schmitt-Beck (2008) han utilizado este tipo de metodos para investigar justo estas interrogantes, destacando la encuesta escalonada de corte cruzado (rolling cross-section survey) (Johnston y Brady, 2002) y las entrevistas tipo panel. Por ejemplo, para indagar el comportamiento de los votantes se da seguimiento y se encuesta a un grupo de personas de manera previa y posterior a una eleccion, lo cual otorga mayor credibilidad a los resultados referentes a las decisiones personales relacionadas con el voto.

En particular, Faas, Mackenrodt y Schmitt-Beck (2008) reportan un caso en donde las encuestas influyeron en el comportamiento de los votantes, aunque de modo muy restringido. Utilizando datos de las elecciones parlamentarias alemanas de 2005, los autores comentan dos hallazgos.

El primero es que las encuestas no afectaron por igual las decisiones de voto hacia los partidos politicos en la contienda, sino solo a aquellos que mostraron algun tipo de cambio o movimiento en las preferencias del electorado (medidas a partir de encuestas). Para los partidos que mostraron preferencias relativamente estables a lo largo de la campana, la publicacion continua de encuestas no les afecto mayormente entre los votantes, independientemente del lugar que ocuparan en las preferencias electorales divulgadas por los medios (Faas, Mackenrodt y SchmittBeck, 2008, pp. 319-320). Un hallazgo similar ha sido reportado por otros autores. Asi, los partidos que se "mueven" a lo largo de la campana segun las encuestas son los que al final podrian impactar en el animo de algunos votantes. De lo contrario los efectos desaparecen (Blais, Vowles y Aarts 2002, p. 12). Y el segundo hallazgo es que los efectos de las encuestas solo se dan en aquellos votantes que realmente las siguen, es decir, en quienes estan al pendiente de su publicacion en los medios. A los demas electores, el tema les importa poco o se muestran un tanto indiferentes a las encuestas y, por ello, es dificil que se dejen influir por estas (Faas, Mackenrodt y Schmitt-Beck 2008, 318). Al igual que el hallazgo anterior, este tambien ha sido reportado por otros autores (Blais, Gidengil y Nevitte, 2006, p. 268).

Aunque de manera limitada, este tipo de estudios darian mayor peso al voto estrategico como el mecanismo que estaria detras de los pequenos cambios en el comportamiento de algunos votantes. Los impactos tipo bandwagon o underdog parecen menos solidos. En efecto, lo que se ha podido establecer es que las encuestas afectan los animos de (pocos) votantes con respecto a los partidos que muestran movimientos en las preferencias del electorado, independientemente del lugar que ocupen en dichas preferencias. Aun asi, pisamos terreno mas firme cuando decimos que la gran mayoria de los votantes emiten su voto independientemente de lo que digan las encuestas.

En suma, a partir de la investigacion mas reciente sobre opinion publica y encuestas preelectorales podemos concluir lo siguiente. Primero, las encuestas influyen en las creencias o expectativas de los votantes. Su publicacion puede modificar las percepciones del electorado acerca de los resultados que tendra una eleccion. Segundo, es poco probable que las encuestas influyan de manera determinante en la intencion de voto durante una campana electoral y en el comportamiento del votante el dia de la eleccion. Su publicacion generalmente no tiene efectos en la manera en como decide un votante por quien votar, aunque ello no quiere decir que no exista evidencia donde alguna encuesta haya influido en la manera en la que vota un segmento del electorado. Por ultimo, se han reportado casos donde las encuestas si han tenido un efecto en el comportamiento del votante. Su impacto es limitado y podria obedecer a razones estrategicas. Se restringe a aquellos votantes que siguen de manera cercana la publicacion de las encuestas, afectando solo a los partidos politicos que muestran movimientos con respecto a las preferencias del electorado a lo largo de una campana electoral.

LOS ERRORES DE UNA ENCUESTA PREELECTORAL

Si bien una encuesta preelectoral podria tener una escasa influencia en el comportamiento del votante, ello no significa que no deba ponerse especial cuidado en el tema de las equivocaciones y errores que con frecuencia la acompanan. Porque bastaria que una encuesta en particular tuviese un impacto minimo en un segmento de los votantes para considerar que lo divulgado es importante, aun cuando no determine el resultado final de una eleccion. Se trata, como se vera mas adelante, de una cuestion de igualdad con respecto al derecho que tiene cualquier votante de que el proceso de formacion de opinion publica no se vea distorsionado de manera deliberada con la informacion que publican los encuestadores y los medios de comunicacion.

Ahora bien, las fuentes de error que pueden presentarse en el proceso de construccion de la informacion de un sondeo de opinion son considerables. Sin hablar de manera exhaustiva de todas ellas, puede haber errores tanto observacionales como no observacionales. Los primeros son errores de medicion que se derivan del diseno del cuestionario y las preguntas incluidas en el. Los segundos son errores de representatividad de la poblacion bajo estudio, y tienen que ver con el diseno de la muestra y la no respuesta de los entrevistados (Groves et al., 2009, pp. 41-48).

En particular, los errores derivados de la no respuesta son muy comunes en una encuesta preelectoral. En efecto, siempre existe un numero de entrevistados que no responde a las preguntas sobre preferencias electorales y, por esta razon, los encuestadores normalmente calculan y reportan las preferencias brutas y las efectivas. En las primeras se reporta la "no respuesta" (es decir, la proporcion de entrevistados que no expreso una intencion de voto por algun partido o candidato) junto con las proporciones de intencion de voto de cada partido o candidato. En las segundas se elimina la no respuesta y se reportan las proporciones de intencion de voto con los entrevistados restantes. El calculo de las preferencias efectivas asume, de manera implicita, que de haber respondido quienes no lo hicieron "tendrian una distribucion similar a la de aquellos que si manifestaron su preferencia; o que dicha proporcion de no respuesta presumiblemente no votara" (Villegas, 2012, p. 16).

En una encuesta preelectoral tambien hay que considerar los posibles errores derivados de la conducta que asumen los electores a la hora de la entrevista. Considerese que los entrevistados pueden no revelar sus verdaderas preferencias ante un encuestador por razones estrategicas (Burke y Taylor, 2008) o por no tener decidido su voto (votantes indecisos). Tambien puede darse el fenomeno del voto oculto o espiral del silencio (Noelle-Neumann, 1974), donde los votantes ocultan sus preferencias ya sea por desconfianza hacia el encuestador, por sentirse intimidados desde el gobierno, porque responden mas de acuerdo con las opiniones socialmente aceptadas o simplemente porque no desean revelarlas (Beltran, 2012, pp. 19-20; Romero, 2012, pp. 111-113; Abundis, 2012d).

Adicionalmente, un factor que impacta de manera importante en el error de una encuesta es el hecho de que una proporcion considerable de los entrevistados no acudira a votar el dia de la eleccion, pero aun asi, expresa una preferencia que se refleja en los resultados del sondeo de opinion. Ello ha ocasionado que los encuestadores generen modelos de "votantes probables", con los cuales intentan dilucidar, a traves de preguntas "filtro" contenidas en el cuestionario, que proporcion de la muestra "se considera con mayor factibilidad de sufragar el dia de la eleccion" (Villegas, 2012, p. 16).

Ante una gama tan amplia de posibles fuentes de error, los investigadores de opinion publica han desarrollado diversos metodos para evaluar el error total o la precision de una encuesta preelectoral. El primer esfuerzo sistematico en este sentido, fue realizado por Frederick Mosteller (1949). La mayoria de estos metodos tiene su base en la comparacion de las intenciones de voto por candidatos o partidos politicos (recolectadas a partir de una muestra de votantes) con los resultados oficiales de la eleccion (Callegaro y Gasperoni, 2008, p. 150). Sin embargo, tambien existen metodos que no utilizan los resultados electorales oficiales como fuente de comparacion para medir la precision de una encuesta. Por ejemplo, Lau (1994) diseno una metodologia donde se utiliza el conjunto de encuestas levantadas en una eleccion para medir el error de una encuesta en particular. En este metodo, "cada encuesta se compara con el promedio ponderado de otras encuestas levantadas durante el mismo periodo" (Callegaro y Gasperoni, 2008, p. 153).

Asi, las fuentes de error y la posible falta de precision de una encuesta preelectoral son aspectos que siempre acompanan a esta y, por ello, no resulta extrano encontrar encuestas que se han equivocado de forma importante. Es el caso, por ejemplo, de las que se levantaron durante la eleccion federal 2001 de Australia, la eleccion federal 2004 de Canada, las elecciones parlamentarias 2005 de Alemania, las parlamentarias 2006 de Italia y la eleccion general 2010 de la Gran Bretana. En todas ellas, las encuestas reportaron resultados equivocados, al sobreestimarse la intencion de voto de, al menos uno de los partidos politicos, candidatos o coaliciones en contienda. Y, en todos los paises, hubo criticas fuertes por parte de medios de comunicacion y partidos politicos a los encuestadores por no haber pronosticado correctamente los resultados finales de cada eleccion.

En el caso de la eleccion australiana de 2001, algunas empresas encuestadoras erraron incluso en pronosticar al ganador. En Canada, los resultados electorales colocaron a los liberales arriba de los conservadores por mas de seis puntos porcentuales, cuando todas las encuestas marcaban un empate tecnico entre ambos partidos. En Alemania existio una convergencia entre las empresas encuestadoras que llamo la atencion, ya que pronosticaron de manera muy similar los lugares en que quedarian los partidos politicos y los porcentajes de votacion que obtendrian al termino de la eleccion. Solo para que al final todas las encuestas se equivocaran. En Italia la coalicion de centro-izquierda estuvo por encima de la coalicion de centro-derecha durante los tres meses en que se levantaron encuestas, con numeros que oscilaron entre los tres y los siete puntos porcentuales, dependiendo de la empresa encuestadora consultada (el promedio de todas las encuestas para el periodo fue de cinco puntos porcentuales de diferencia). ?Resultado final? La coalicion de centro-izquierda 49.8%, la coalicion de centro-derecha 49.7%. Y en Gran Bretana se esperaba, en funcion de los datos de las encuestas, que el partido liberal democrata obtuviese un resultado historico y estuviese por encima del partido laborista al concluir la eleccion (el partido conservador siempre estuvo arriba de ambos). Al final los laboristas sacaron una ventaja de mas de seis puntos a los liberales democratas. (9)

A la luz de estas experiencias, la eleccion presidencial mexicana de 2012 no resulta especial ni atipica. Fue una mas donde la mayoria de las encuestas preelectorales se "equivocaron", en particular porque sobreestimaron la intencion de voto de uno de los contendientes (Enrique Pena Nieto, de la coalicion PRI--PV). De hecho no es la primera experiencia en Mexico donde las encuestas enfrentan criticas importantes por su falta de precision y por alejarse de los resultados finales de una eleccion. De manera especifica, Moreno, Aguilar y Romero (2011) dan cuenta de como la mayoria de las encuestas a gobernador levantadas durante 2010 ofrecieron estimaciones erroneas, sin poder incluso predecir a los ganadores (Moreno, Aguilar y Romero, 2011, p. 10; vease tambien Romero, 2012). Con base en un diseno experimental y datos provenientes de una encuesta local, estos autores analizan los efectos de varias fuentes de error, tanto observacionales como no observacionales. Una de sus principales conclusiones es que "no existe un solo factor que explique la falta de precision de los resultados de la encuesta, sino una combinacion de factores que incluyen el muestreo, los sesgos del entrevistador, la supervision del encuestador, el contexto de la entrevista y los tipos de sesgos de la espiral del silencio" (Moreno, Aguilar y Romero, 2011, p. 41).

A partir de esta discusion sobre los errores que rodean a una encuesta preelectoral no debe sorprender que periodistas y politicos se quejen por igual de los encuestadores. Ha sucedido en Mexico de manera similar a como sucede en muchos otros lugares del mundo. Quiza la principal diferencia, como hemos visto, es que en Mexico los resultados de las encuestas fueron presentados como una de las pruebas que el Tribunal debio valorar para pronunciarse sobre la declaracion de nulidad de la eleccion presidencial. (10) Pero fuera de ello, la critica a las encuestas es algo comun en las democracias. Como tambien lo es la propuesta constante de regular su publicacion durante las campanas electorales.

Por esta razon, habria que insistir en diferenciar los distintos tipos en que una encuesta se podria equivocar al publicar sus resultados de manera previa a una eleccion (Daves y Newport, 2005, p. 680). Uno es de forma deliberada, con cifras que no provengan de un ejercicio serio de demoscopia, con la intencion de favorecer a un determinado candidato o partido politico. En tal caso, su publicacion podria danar el proceso de formacion de opinion publica (al menos en relacion con las expectativas del electorado), al presentar como fidedigna informacion que no lo es. Una encuesta de tales caracteristicas, al ser difundida por algun medio de comunicacion, dificilmente podria, en efecto, distinguirse de la publicidad electoral. Y el segundo tipo es a partir de los errores comunes que se presentan en el levantamiento de encuestas y sondeos de opinion y a los que ya hemos aludido. Aqui tambien se podria estar afectando el proceso de formacion de opinion publica relativo a las expectativas del votante. Sin embargo, el tipo de equivocacion en uno y otro caso es cualitativamente muy distinto. En el primero se estaria colocando informacion falsa en el espacio publico, de manera deliberada y con intenciones politicas. En el segundo caso, la informacion que se coloca en el espacio publico podria ser imprecisa o estar sesgada, pero no por ello se puede concluir que es falsa.

Una encuesta arrojaria informacion falsa si en cualquier parte del proceso de construccion de dicha informacion se adulteraron o corrompieron seriamente los metodos de obtencion de datos con los cuales un encuestador reporta sus resultados finales. Se puede llegar al extremo de una ausencia total de procesos de obtencion de datos, reportando cifras completamente inventadas. Pero todo ello es muy distinto a la informacion de una encuesta que si bien no resulto cercana a los resultados finales de una eleccion, si se apego a los criterios eticos y a los metodos comunmente aceptados para obtener datos acerca de las preferencias electorales. (11) Un error comun (y a veces deliberado) es confundir ambos tipos de equivocacion. Es probable que se este cometiendo este tipo de error cuando se acusa a las encuestas de favorecer a ciertos candidatos o partidos politicos simplemente porque "se equivocaron" en sus predicciones. Tales acusaciones implican que las encuestas publicaron informacion falsa de forma deliberada, eliminando la posibilidad (en ocasiones sin que medie explicacion alguna) de que presentaron informacion imprecisa como resultado de las fuentes de error tipicas que acompanan a todo proceso de elaboracion de encuestas. (12)

?SE DEBE REGULAR LA PUBLICACION DE ENCUESTAS PREELECTORALES?

Ya desde la primera mitad del siglo 20 se hablaba de regular las encuestas preelectorales en el pais que las invento, Estados Unidos. George Gallup argumentaba hacia finales de la decada de los 40 que el gobierno no deberia intervenir en la regulacion de las encuestas de opinion publica. Pensaba tambien que la mejor manera de garantizar que estas sirvieran al interes publico era fomentando la autorregulacion de los encuestadores, y en ello jugaban un rol preponderante los institutos y asociaciones que se formaran para tal efecto (Gallup, 1949, p. 734). Por el contrario, el argumento de quienes favorecen regular las encuestas, antes como ahora, se relaciona con la firme creencia de que influyen en el comportamiento del votante y, por ello, sostienen que las encuestas son presa de especulaciones politicas que pueden llegar a la propaganda electoral. Especialmente a los gobiernos, pero tambien a los periodistas, les ha preocupado que las encuestas puedan sesgar de manera inequitativa el proceso de formacion de opinion publica entre los votantes (Petersen, 2012, pp. 52 y 60). Como hemos visto, este argumento no tiene un soporte empirico solido, pero esto no ha formado parte de la reflexion de quienes quieren regularlas o, incluso, prohibirlas.

Para abordar la pregunta sobre la pertinencia de regular o no las encuestas se pueden seguir dos rutas, una empirica y otra mas normativa. La ruta empirica consiste en tomar como referente la discusion de las dos secciones anteriores. En tal caso, la respuesta no resultaria demasiado complicada. Puesto que la publicacion de una encuesta no parece influir demasiado en el comportamiento del votante, muy pocos se verian afectados por permitir que los resultados de los sondeos circularan libremente. Aunque las fuentes posibles de error en el proceso de construccion de la informacion proveniente de una encuesta son abundantes y variadas, al final, ello importaria poco, ya que las encuestas no determinarian el resultado oficial de una eleccion. Por el contrario, le anadirian un elemento de interes para la discusion publica y para tener entretenidos a los medios y a quienes los siguen. Y con el animo de dar seriedad a lo que se publica en los medios, se buscaria fomentar entre el gremio de encuestadores que hubiese una autorregulacion supervisada por las asociaciones encargadas de que las empresas se ajustaran a ciertos parametros de calidad, tal como argumentaba Gallup hace mas de medio siglo. El problema estaria resuelto: lo mas conveniente seria no regularlas. Es el modelo que han adoptado paises como Estados Unidos, Gran Bretana, Alemania y buena parte de los paises del norte de Europa (Spangenberg, 2003; Petersen, 2012).

La segunda forma de abordar la pregunta, de corte mas normativo, es asumir que las encuestas tienen un impacto en el proceso de formacion de opinion publica. Y que por mas pequeno que sea este impacto, su simple posibilidad de existencia amerita considerar regularlas. Ya vimos que una postura asi no es totalmente invalida, al existir casos de elecciones donde se ofrece evidencia que sostiene que las encuestas si influyeron en un segmento muy reducido de votantes. Pero esta posibilidad adquiere una mayor relevancia si tomamos en cuenta que las encuestas gozan de cierto halo de cientificidad (Thompson, 2002, p. 100). Esto les otorga una legitimidad mayor entre el publico en general como instrumentos de medicion de las preferencias electorales con respecto a cualquier otro elemento informativo que se divulgue publicamente (Salwen, 1987). En este contexto, la pregunta sobre la regulacion de las encuestas se torna, en realidad, en una pregunta mas de fondo. Bajo el supuesto (ciertamente debil) de la influencia de las encuestas en el comportamiento del votante, de lo que se trataria ahora seria de reflexionar si, en una eleccion democratica, resultaria valido que las encuestadoras y los medios de comunicacion colocaran los resultados de los sondeos de opinion en el espacio publico.

El argumento mas comun para justificar que no existan restricciones con respecto a la publicacion de encuestas por parte de los medios de comunicacion es la libertad de expresion que debe prevalecer en toda democracia (Frankovic, 2003; Petersen, 2012; Curzio, 2012). Un regimen es democratico si cuenta, entre otras cuestiones, con un conjunto de libertades fundamentales entre las que se encuentra la libertad de expresion, incluyendo la libertad de prensa y de otros medios de comunicacion. En principio, ello garantizaria el flujo libre de informacion, independientemente de donde provenga, durante las contiendas electorales. Y para mayor refinamiento, prosigue este argumento, los ciudadanos tendrian derecho a allegarse de cualquier informacion que consideraran pertinente para hacerse de una opinion de candidatos y partidos politicos.

Las encuestas podrian ser vistas como proveedoras de informacion para el electorado en materia de formacion de opinion publica, informacion que tendria derecho a conocer cualquier persona y a discutir u opinar libremente sobre ella y sus posibles implicaciones. Asi, la garantia de la libertad de expresion (y de prensa) y el derecho a la informacion (que es parte de tal garantia) justificarian el flujo de informacion proveniente de las encuestas, sin que mediaran demasiadas restricciones. De hecho, este fue el eje del argumento del Tribunal para desestimar las pruebas presentadas en materia de encuestas en el juicio de inconformidad interpuesto por el MP para invalidar el resultado de la eleccion presidencial mexicana de 2012 (TEPJF 2012, 412-418).

Pero desde un punto de vista normativo, este argumento no parece suficiente para aceptar que los resultados obtenidos a traves de una encuesta puedan publicarse sin mayor escrutinio. En efecto, la libertad de expresion garantiza el derecho que tiene una persona para decir lo que piensa o manifestar sus ideas sin ningun tipo de restriccion. Y la libertad de prensa protege a los medios de comunicacion para que estos puedan publicar la informacion que juzguen conveniente de acuerdo con sus criterios eticos y profesionales. En este sentido, los resultados que se derivan de una encuesta son los que estarian, en principio, sujetos a ser difundidos, comentados u opinados de manera libre y sin obstaculos por quienquiera que asi lo deseara, ya fuesen individuos, partidos politicos, organizaciones sociales o medios de comunicacion. Sin embargo, le hariamos un debil favor a la libertad de expresion si dichos resultados no tuviesen una certeza minima de que fueron construidos con ciertos parametros que los alejen de la informacion falsa. En una democracia, la libertad de expresion tambien consiste, en parte, en promover un proceso deliberativo entre iguales (Sunstein, 1997, p. 167). Pero no puede haber una discusion libre entre ciudadanos iguales si la informacion sobre la cual se basa dicha discusion es falsa, en el sentido que ya hemos comentado (Cohen, 2001, p. 29).

Asi, para que dicho proceso deliberativo sea genuino, no deberia resultar extrano que en el contexto propio de una campana electoral se pudiera hablar de ciertas regulaciones limitadas o minimas que deberian cumplir las encuestas que se difunden en el espacio publico. Estas tendrian que ver, no tanto con restringir la libre circulacion de la informacion proveniente de una encuesta, sino con procurar que dicha informacion este construida de manera que no distorsione de forma deliberada los hechos presentes en el electorado (tales como sus intenciones de voto o preferencias electorales al momento de levantarse un sondeo de opinion), al menos en el punto original de publicacion. Es verdad que son los medios quienes, en su mayoria, difunden los resultados de las encuestas de la manera en que mejor juzgan conveniente. Pero hay una diferencia cualitativa importante entre divulgar informacion razonablemente bien construida a partir de una encuesta y divulgarla sin que cuente con la menor garantia de haberse apegado a criterios eticos y metodologicos comunmente aceptados para medir las preferencias electorales.

En cierto sentido, esta justificacion normativa guarda una relacion cercana con el principio de la libertad de elegir (free choice) que propone Thompson (2002). Este autor considera que restringir la disponibilidad de cierta informacion durante una campana electoral no necesariamente limita la libertad de elegir que tienen los ciudadanos, especialmente cuando se trata de informacion que, por su naturaleza, podria distorsionar las decisiones de los votantes. En tales condiciones, la eleccion (choice) continua siendo libre porque los ciudadanos emitirian sus votos solo con base en aquella informacion que tendria una menor probabilidad de distorsionar sus decisiones (Thompson, 2002, p. 91). Si bien Thompson esta mas preocupado por justificar la regulacion de la difusion de datos y proyecciones de las encuestas de salida durante el dia de la eleccion, su argumento tiene validez para el caso que nos ocupa. En efecto, cualquier regulacion que se aplique a las encuestas preelectorales, por minima que esta sea, limitaria la cantidad y el tipo de informacion que circularia en el espacio publico. Y entre esta informacion estaria, seguramente, la relacionada con datos de encuestas cuya construccion no fue solida ni rigurosa. Pero siguiendo a Thompson, tal restriccion no limitaria la libertad de elegir de un ciudadano. Lo danino para una democracia seria lo contrario, es decir, permitir que un ciudadano tomara decisiones en funcion de datos que, de antemano, sabemos que no estan bien construidos y que se divulgaron con el unico proposito de presentar una realidad electoral que probablemente no exista. Como el mismo Thompson comenta, "desinformar a los votantes dificilmente constituye una manera de promover su libertad de elegir" (Thompson, 2002, p. 101).

Una segunda razon para considerar una regulacion minima de las encuestas tendria que ver con una faceta del principio de igualdad de la democracia. Si bien todo ciudadano tiene derecho a expresar libremente sus ideas y allegarse de la informacion que mas juzgue conveniente durante una campana electoral, tambien tiene derecho a votar, a que su voto valga igual que el de cualquier otro ciudadano y a que sea contado e interpretado de manera razonablemente precisa, de acuerdo con sus preferencias e intereses. Esto deviene del "principio de consideracion igualitaria de los intereses" que propone Robert Dahl (1987, p. 86; Stokes, 2007, p. 90).

Es cierto que una encuesta no limita en modo alguno el derecho al voto ni a que este se cuente de manera igualitaria. Pero en cierta forma, un voto emitido en base a una encuesta que proporciona informacion falsa es un voto que no permite interpretar, de manera mas o menos precisa, las intendones del votante con respecto al sentido que le quiso dar a ese voto. En efecto, si asumimos que algunos votantes podrian utilizar los resultados de un sondeo de opinion para decidir como votar, lo deseable seria que este midiera de la mejor manera posible las intenciones de voto presentes en el electorado en el momento de la medicion. Puede suceder que tales mediciones, por los errores propios del proceso, no reflejen las verdaderas intenciones o preferencias del electorado. Pero este es un asunto que, en todo caso, el votante debe conocer y tomar en cuenta y que resulta muy distinto a contar con informacion falsa. Con esta se tomaria una decision en funcion de datos inciertos o mal construidos, lo cual podria impedir la correcta interpretacion del mandato ciudadano expresado a partir del voto. Y ello debido a que no es lo mismo tomar una decision con datos confiables pero sujetos a error (de lo cual debe tener pleno conocimiento quien toma la decision), que tomarla con datos cuya procedencia y calidad se ignoran por completo.

Asi, en aras de fomentar un proceso deliberativo genuino y de procurar que la interpretacion del voto de cada ciudadano se acerque a sus verdaderas preferencias e intereses, existe una justificacion para regular, aunque sea de manera minima, lo que se divulga en el espacio publico en materia de encuestas preelectorales.

?A DONDE VA LA REGULACION DE ENCUESTAS PREELECTORALES EN MEXICO?

?Cuales serian las regulaciones minimas en materia de publicacion de encuestas en tiempos de campanas electorales? En esta seccion se argumenta que este tipo de regulacion debe concentrarse en minimizar el riesgo de que circule informacion falsa proveniente de un sondeo de opinion. Existen democracias donde la autorregulacion que priva entre las empresas encuestadoras, al parecer, logra este objetivo. (13) Pero ello no significa que, en otras democracias, como la mexicana, este tema no amerite consideracion puntual, en especial a partir de lo discutido en la seccion anterior y del interes generado por las encuestas en la eleccion presidencial de 2012.

Un elemento clave para minimizar el riesgo ya mencionado es el grado de transparencia con que cuente toda la informacion generada a partir de una encuesta. Que la informacion sea transparente significa que el expediente completo de la encuesta estara disponible en medios de acceso publico (como Internet). Ello con el objeto de que cualquier persona pueda consultarlo y replicar, en su caso, los resultados del sondeo de opinion en funcion de los datos recabados. Asi, uno de los propositos centrales de la transparencia es otorgar la dimension de verificabilidad a la informacion producida, con la cual se puede corroborar que dicha informacion es confiable (14) o corresponde a hechos realizados (Lopez Ayllon, 2007). Por ello, la regulacion minima tendria que ver, en principio, con la obligacion que la autoridad podria exigir a empresas encuestadoras y medios de comunicacion, en tiempos de campana electoral, de transparentar toda la informacion que se genere en el proceso de construccion de los resultados de un sondeo de opinion. Y de manera conjunta, establecer que documentos informativos integrarian el expediente de cada encuesta.

En primer termino, una obligacion de transparencia en este sentido diferenciaria a las empresas con capacidades reales para levantar una encuesta de aquellas que no las tienen. En efecto, el proceso de elaboracion de un sondeo de opinion, desde que se establece el objetivo del estudio hasta que se reportan los resultados finales, exige contar con recursos y ciertas capacidades tecnicas que se manifiestan claramente en la emision de los documentos que se van generando a lo largo del proceso. Por otra parte, la disponibilidad de la informacion para su consulta abierta posibilitaria que cualquier ciudadano u organizacion pudiese monitorear la calidad de los procesos seguidos por las empresas encuestadoras para obtener, procesar y difundir sus datos. De modo que la invencion de cifras, la manipulacion de bases de datos o la tergiversacion de resultados a partir de los datos brutos de una encuesta se dificultarian sobremanera. No solo estaria en juego el prestigio de la empresa encuestadora, sino que las diferencias entre los resultados de los distintos sondeos de opinion tendrian que ser explicadas y confrontadas por los representantes de las empresas demoscopicas. En un escenario de este tipo, se produciria un debate no solo acerca del estado de las preferencias electorales en funcion de lo que reportan las encuestas, sino de las diferencias existentes entre estas en relacion con dichas preferencias. (15)

Es importante mencionar que en Mexico ya se cuenta con una regulacion sobre encuestas preelectorales desde 1994. Para el proceso electoral federal 2011-2012 se emitio el acuerdo CG411/2011 del Consejo General del Instituto Federal Electoral, donde se establecen los lineamientos y criterios generales de caracter cientifico que debieron observar las empresas encuestadoras interesadas en publicar encuestas preelectorales (IFE, 2011). Los lineamientos exigen a dichas empresas que envien al IFE una gran cantidad de informacion en relacion con las encuestas que se levantan y publican durante la campana electoral. Informacion que luego se transparenta dentro de la pagina de Internet del Instituto. Al comparar el expediente final entregado al IFE por parte de las empresas demoscopicas con el que se entrega en Francia, uno de los paises que enfrenta una mayor regulacion sobre la materia (Spangenberg, 2003, p. 10), se puede afirmar que el caso mexicano cuenta con un nivel similar de exigencia de entrega de documentos (vease el Cuadro 1).

Para Mexico, un elemento que podria anadirse a lo ya existente en materia regulatoria es exigir un documento que otorgue mayor inteligibilidad a la informacion (Lopez Ayllon, 2007) contenida en el expediente de cada encuesta. Dicho documento podria ser un resumen ejecutivo o ficha tecnica escrito en lenguaje ciudadano y donde se expusieran los principales resultados y caracteristicas de la encuesta, con datos claros y aprovechables para el electorado. Actualmente se exige un reporte de resultados, de caracter tecnico y que suele ser extenso, ya que en el se debe incluir la mayor parte de la informacion que aparece en el Cuadro 1. Pero, ademas de dicho reporte, un resumen de la encuesta asequible para cualquier usuario otorgaria una mayor comprension a los datos proporcionados por los sondeos de opinion y podria contribuir a crear una mayor cultura democratica centrada en la discusion de elementos de opinion publica.

A futuro, la preocupacion principal en materia de regulacion de encuestas preelectorales tendria que centrarse en depurar, desde los propios lineamientos que eleccion tras eleccion emita el IFE o la autoridad responsable, los elementos a integrar dentro de lo que podriamos llamar el expediente de transparencia de una encuesta. Y de forma adicional, en promover que estos expedientes se exijan por parte de todos los institutos electorales estatales del pais. En la actualidad muchos de los codigos electorales de los estados contienen disposiciones especificas acerca de la publicacion de encuestas. En estos generalmente se establecen las reglas que deberan cumplir las encuestadoras respecto al numero de dias anteriores a la jornada electoral en el que estara prohibido difundir resultados de los sondeos de opinion. Pero no todos han promovido lineamientos mas puntuales donde se exija la entrega de los documentos que se generan como parte de la produccion de informacion relacionada con el levantamiento de una encuesta. Es aqui donde se tiene un camino largo por recorrer en materia de transparencia de las encuestas preelectorales en Mexico.

CONCLUSIONES

Un vistazo a las democracias del mundo revela que ninguna prohibe la publicacion de encuestas durante las campanas electorales (Spangenberg, 2003; Petersen, 2012). Por el contrario, son parte del paisaje electoral y las siguen por igual votantes y partidos politicos, ademas de los medios de comunicacion que las financian y divulgan. Por esta razon, despiertan un gran interes y frecuentemente son criticadas con respecto al papel que juegan en las distintas fases del proceso electoral, particularmente en relacion con la influencia que ejercen en las decisiones que toman los votantes respecto a como votar. Esta situacion se dio en Mexico durante la eleccion presidencial de 2012, pero se ha presentado por igual en otras democracias del mundo. Ello ha llevado a gobernantes y periodistas a exigir una mayor regulacion de los sondeos de opinion que miden las preferencias electorales.

Quienes desearian una mayor regulacion sostienen que las encuestas inducen a que los votantes apoyen al candidato o partido politico que va arriba en ellas. Y esto provoca, desde su punto de vista, que los sondeos de opinion sean susceptibles de usarse como estrategia o propaganda electoral. En ocasiones, ello queda en evidencia por los errores que se observan entre lo que pronostican las encuestas y los resultados finales de una eleccion. Sin embargo, el recorrido realizado por este articulo a traves de la investigacion de opinion publica revela que las encuestas influyen poco en el comportamiento y las decisiones que toma el votante a la hora de votar. Asimismo, las equivocaciones de las encuestas no son infrecuentes, derivadas de las multiples fuentes de error a las que estan expuestas. Con esto lo que se pone de manifiesto es que las razones para considerar la regulacion de las encuestas no deberian centrarse en la influencia que ejercen en los votantes (que es debil y afecta a un segmento reducido del electorado) ni en las equivocaciones en las que incurren con respecto a los resultados electorales (que son comunes). Si este fuera el caso, la regulacion no tendria sentido, puesto que sabemos que seria muy poco probable que los sondeos de opinion determinaran el resultado final de una eleccion.

A partir de estos razonamientos, el presente articulo ha ofrecido una reflexion distinta, de tipo normativo, y una posible respuesta a la pregunta de si deben regularse o no las encuestas preelectorales dentro de una democracia. No se ha cuestionado el derecho que tienen las personas y los medios de expresarse libremente y de allegarse cualquier tipo de informacion en tiempos electorales, incluyendo la que provenga de las encuestas. En el caso particular del votante, no hay nada extrano en el hecho de que busque los resultados de una encuesta para formarse una opinion acerca de los candidatos o partidos politicos en contienda, independientemente de que tome en cuenta o no dichos resultados para su decision final.

Sin embargo, tambien se ha argumentado que un regimen democratico se puede beneficiar si se fomenta en el un proceso deliberativo genuino entre ciudadanos considerados como iguales, y se procura que la interpretacion del voto de cada uno de ellos se acerque a sus verdaderas preferencias e intereses. Ello puede alterarse si las encuestas, como instrumentos que gozan de legitimidad y credibilidad cientificas, colocan informacion falsa en el espacio publico y un segmento de los votantes (sin importar el tamano) la toma en cuenta para hacerse de una opinion y decidir como votar el dia de la eleccion. Por ello existe una justificacion para regular, si bien de forma limitada, lo que las encuestas divulgan publicamente.

Asi, el objetivo de regular la publicacion de encuestas debe enfocarse en minimizar el riesgo de que circule informacion falsa durante una campana electoral. Para ello resultaria importante establecer una politica obligatoria de transparencia. A partir de ella se podria exigir que cada encuestadora entregara a la autoridad e hiciese publico un expediente que incluyera todos los documentos que se generan como resultado de la recoleccion y procesamiento de datos que miden las preferencias electorales.

En el caso mexicano ya existen lineamientos en este sentido en el orden federal. Sin embargo, la politica de transparencia se veria fortalecida si se incluye dentro del expediente mencionado un documento con un resumen ejecutivo-a modo de ficha tecnica-que utilice un lenguaje ciudadano y contenga los principales datos de la encuesta. Y que ademas se vigile el cumplimiento de la entrega de toda la documentacion por parte de las encuestadoras a la autoridad competente. Una politica de esta naturaleza deberia tambien promoverse en el ambito estatal, donde no existe homogeneidad respecto a la exigencia de la entrega de documentos a los organos electorales por parte de las empresas demoscopicas.

Fecha de recepcion: 11/03/2013

Fecha de aceptacion: 30/05/2013

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Zuckermann, L. (2012, agosto). "Quien es quien en las encuestas despues de la eleccion de 2012". Nexos, 15-23.

Alfonso Hernandez Valdez, Instituto Tecnologico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Tlaquepaque, Jal. Mexico.

(1) Veanse El Economista 2012 y Vanguardia 2012. El MP estuvo integrado por los partidos de la Revolucion Democratica, del Trabajo y Movimiento Ciudadano, quienes postularon a Andres Manuel Lopez Obrador como candidato, mientras que el PAN designo a Josefina Vazquez Mota como su candidata.

(2) Que postulo a Enrique Pena Nieto como candidato, a la postre ganador de la eleccion.

(3) Iniciativa presentada el 6 de septiembre de 2012 en la Camara de Diputados, a cargo de Gerardo Villanueva y Marti Batres.

(4) Iniciativa presentada el 13 de septiembre de 2012 en la Camara de Senadores, a cargo de Roberto Gil.

(5) El tema abrio un debate importante en los medios por parte de encuestadores, funcionarios publicos, periodistas e investigadores. Entre las columnas y articulos publicados al respecto veanse Abundis 2012a, 2012b, 2012c, 2012d; Alanis 2012; Buendia 2012a, 2012b; Campos 2012a, 2012b, 2012c; Curzio 2012; Damian 2012; Marvan 2012; Valdes 2012 y Zuckermann 2012. Por su parte, la revista Este Pais dedico su numero de agosto de 2012 al tema de la precision de las encuestas en la eleccion presidencial del mismo ano, con articulos de Alduncin 2012; Beltran 2012; Berumen 2012 y Villegas 2012.

(6) Quitando los votos nulos y los votos emitidos para candidatos no registrados, la diferencia entre el candidato del PRI-PV y el del MP fue de 6.8%, segun los resultados finales del computo distrital realizado por el Instituto Federal Electoral (IFE). Vease la informacion contenida en la siguiente liga: http://computos2012.ife.org.mx/reportes/presidente/distritalPresidenteEF.html.

(7) Una aclaracion de inicio: las encuestas preelectorales no deben considerarse como pronosticos de los resultados de las elecciones. Son estudios que ofrecen un diagnostico de la situacion en que se encuentran las preferencias electorales de una muestra valida de los votantes registrados al momento de levantarse el sondeo de opinion. En ello insisten de forma reiterada la mayoria de los encuestadores, y en Mexico han sido Campos (2012a) y Abundis (2012a) quienes lo han enfatizado de manera mas reciente. Sin embargo, su insistencia seguira encontrando obstaculos. La razon principal es que tanto medios de comunicacion como votantes procesan la informacion proveniente de una encuesta como si fuera un autentico pronostico del resultado electoral (Lewis-Beck 2001), y ante ello no hay mucho que un encuestador pueda hacer para cambiar la situacion. Despues de todo, la visibilidad y difusion de una encuesta dependen de los propios medios, que son quienes comienzan por otorgar el caracter de pronostico a los resultados de un sondeo.

(8) A partir de este punto, las referencias al comportamiento electoral estaran centradas en la manera en que voto el votante el dia de la eleccion, y no en otro tipo de conductas o posturas como las que se analizaron en la discusion previa, donde el comportamiento electoral aludia a cuestiones tan variadas como la decision de salir a votar o los mecanismos relacionados con la espiral del silencio, entre otros.

(9) Los datos de estas elecciones pueden consultarse en las siguientes fuentes: para la eleccion britanica de 2010, Pickup et al., 2011; para la eleccion de Italia de 2006, Callegaro y Gasperoni, 2008; para la eleccion alemana de 2005, Faas, Mackenrodt y Schmitt-Beck, 2008; para la eleccion de Canada de 2004, Toronto Star, 2004; y para la eleccion de Australia de 2001, The Australian, 2010.

(10) Otra diferencia entre la eleccion mexicana y las ya reportadas fuera del pais es el tipo de regimen donde se desarrollaron: presidencial vs. parlamentario, respectivamente. Cabria preguntarse si los sistemas parlamentarios logran procesar de mejor manera la sensacion de perdida de los partidos que quedan en segundo lugar en una contienda electoral, al grado de no llevar las encuestas hasta los tribunales.

(11) Entre las publicaciones que contienen este tipo de criterios y metodos estan el Codigo Internacional de Practicas para la Publicacion de Encuestas de Opinion Publica y la Guia de Encuestas de Opinion, ambas de la Sociedad Europea de Opinion e Investigacion de Mercados (ESOMAR, por sus siglas en ingles); la Guia de Encuestas de Opinion de la Asociacion Mundial de Investigadores de Opinion Publica (WAPOR, por sus siglas en ingles); y el documento Standards and Guidelines for Statistical Surveys de la Oficina de Administracion y Presupuesto (OMB, por sus siglas en ingles) de los EEUU.

(12) Otro asunto es que se manipule la informacion con datos bien construidos a partir de una encuesta. Los medios de comunicacion son criticados, con frecuencia, por manipular cifras y datos en funcion de los resultados de un sondeo de opinion (Miron y Bryant 2007, 396; Damian 2012, 10-11). Pero la manipulacion informativa es comun en una contienda electoral, y las fuentes de donde se obtiene dicha informacion son muy variadas. Las encuestas no escapan a estas practicas.

(13) Es el caso de Estados Unidos.

(14) Que la informacion sea confiable significa, en el ambito de la transparencia, que proviene de quien la produjo originalmente y que quien accede a dicha informacion puede tener una certeza razonable de que se encuentra en el mismo estado en que se produjo, sin que haya sido alterada o corrompida de manera deliberada por un tercero.

(15) Esto se puede constatar en distintas elecciones, como la australiana de 2001 (The Australian 2010).
Cuadro 1. Informacion sobre las encuestas que debe entregarse
a la autoridad electoral en Mexico y Francia

  Mexico (Instituto Federal      Francia (Comision de Sondeos)
          Electoral)

* Objetivo de la encuesta.       * Objetivo de la encuesta.

* Nombres y datos de tres        * Clientes.
actores diferentes: quienes
patrocinaron la encuesta,        * Fecha de levantamiento en
quienes la realizaron y          campo.
quienes la publicaron.
                                 * Fecha de publicacion.
* Fecha de levantamiento de la
informacion.                     * Muestra (poblacion bajo
                                 estudio, poblacion efectiva,
* Marco muestral.                metodo de muestreo).

* Diseno muestral (poblacion     * Estructura sociodemografica
objetivo, procedimiento de       de la muestra (buscada,
seleccion de unidades y de       obtenida, recuperada).
estimacion, tamano y forma de
obtencion de la muestra,         * Estructura de la muestra
calidad de la estimacion,        segun las preferencias por
datos sobre la no respuesta y    partido.
la tasa de rechazo).
                                 * Condiciones de la entrevista
* Metodo de recoleccion de la    (encuesta especifica o
informacion (entrevistas         combinada con otras
directas o telefonicas).         preguntas).

* Cuestionario o instrumentos    * Orden y formulacion de las
de captacion de informacion.     preguntas y, para cada una,
                                 resultados despues del
* Forma de procesamiento,
estimadores e intervalos de      * Precision. levantamiento.
confianza.
                                 * Limites de interpretacion y
* Principales resultados sobre   eventualmente, criterios y
preferencias electorales o       metodos de levantamiento.
tendencias de votacion.
                                 * Cuadro de votacion historica
* En la informacion publicada,   en elecciones anteriores,
mostrar el fraseo exacto         seleccionada como referencia.
utilizado para obtener
resultados, frecuencia de no     * Los resultados brutos y los
respuesta y tasa de rechazo.     levantamientos llevados a cabo
                                 de las preguntas de intencion
* Especificar si el reporte de   de voto que sean considerados
resultados contiene              como confidenciales (secreto
estimaciones de resultados,      profesional) solo figuran en
modelo de votantes probables o   el expediente tecnico completo
cualquier otro.                  de la Comision de Sondeos, y
                                 no son publicos.
* Documentacion que acredite
especializacion y formacion
academica de quienes realizan
la encuesta.

* Software utilizado.

Fuentes: IFE 2011; Antoine 2007.
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Author:Hernandez Valdez, Alfonso
Publication:Revista Confines
Date:Jun 1, 2013
Words:12880
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