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Eduardo Carrasco. Heidegger y el nacionalsocialismo. Ensayos sobre filosofia y politica.

Eduardo Carrasco. Heidegger y el nacionalsocialismo. Ensayos sobre filosofia y politica. Catalonia, 2012.

En toda accion humana se manifiesta la obra de un dios. Cuando el mundo entero se revela como la sonrisa de todos los dioses y con esta sonrisa divina se comunica al ser humano aquella misma presencia del dios quiere decir que estamos autorizados para pensar que esta sonrisa es senal de una plenitud semejante a la de una vida completa. El hombre sonrie ante una obra bien hecha, el dios sonrie ante la propia accion como cumplimiento de una obra perfecta.

El que las acciones humanas mas decisivas se muestren como influenciadas por alguna fuerza divina, en el mundo antiguo, manifiesta la naturaleza no solo fisica sino tambien metafisica que tienen todas las facultades o capacidades humanas para percibir la realidad. El ver y el oir son percepciones sensibles pero tambien intelectuales o espirituales que permiten que la luz que esplende de lospanta llegue a los ojos y los oidos e incluso al corazon y los pulmones de quien los tiene frente a si, los ve y los oye. De tal manera que el ver y el oir fisico llega al alma y se transforma en un ver y oir intelectual y metafisico (phren y noetico). Los antiguos griegos veian con los oidos y escuchaban con los ojos al mismo tiempo que se sabian a si mismos poseedores de las dos ops, el lote que la Moira nos asigno.

La siguiente resena del libro Heidegger y el nacionalsocialismo del profesor Eduardo Carrasco tiene el proposito de hacer eco del ver y oir del filosofo. Porque es la resonancia de la sabiduria universal expuesta a lo largo de los diversos ensayos que componen el libro, la que muestra, es decir, hace ver; dice algo, para ser oido o escuchado por sus lectores. El compendio de ensayos constituyen el idein--el ver contemplativo de un theoros--y el akouein--el atender acogedor producido por el despertar del asombro--de un Logos que devela como lo que une.

Podria decirse que los ensayos constituyen el ver, el oir y el decir de un vidente y de un oyente atento a la voz del Logos, de un espiritu agudo, que en lo que mira, ve. Semejante a un auspex, "el que mira las aves", es decir, el que "las ve" para sacar de ellas los auspicios.

Platon en Alcibiades nos habla del transito del mirar al ver manifestado en las figuras del sofista y del filosofo. Mientras que el mirar experimenta la dolorosa gravedad de la clausura, el ver del filosofo es una ascension y apertura al ser o plenitud de lo real en la Idea. Socrates intenta la gran tarea: que Alcibiades se mire a si mismo y sea capaz de verse a si mismo. Es decir, el ver filosofico es el ver que en el mirar exterior o en lo que se presenta, ve lo interior o lo que no se presenta. Es un ver en lo inferior, lo superior; en lo exterior, lo interior; en lo manifiesto, lo que se oculta.

?Hacia donde nos dirige este ver del filosofo que se ha constituido como un oir la voz del Ser? Este ver y oir conduce al segundo punto de esta resena. La idea de universalidad que atraviesa el libro constituyendo la verdadera problematica que da unidad a todos los ensayos escritos en el. La causa de la equivocacion es siempre una falta contra la universalidad, un atentado o una perdida que puede traer consecuencias devastadoras. El porque de los entusiasmos es siempre la respuesta a la pregunta por la universalidad. La caida en los entusiasmos politicos que hacen al filosofo desviar la ruta es lo que tiene que ser explicado y comprendido. El desvario politico y la ofuscacion del filosofo constituyen una falta con el espiritu filosofico, que mas que juzgar, se intenta comprender.

La tradicion helenica ha conservado el principio por el que se desencadenan todas la desgracias sobre los hombres. Es el caso de los aqueos, sitiadores de Troya en la Iliada. La causa de la peste que devasta el campamento despues de la colera de Aquiles y la retirada de sus guerreros mirmidones, por causa del despojo y lujuria de Agamenon, quien habiendo hecho prisionera a una muchacha troyana hija de un alto sacerdote de Apolo y habiendo rehusado devolverla pese al cuantioso rescate, desencadena la venganza del dios. No son ellos, son los dioses. Este es el principio. "?Que mortal seria capaz de eludir la emboscada maliciosa de un dios? ?Quien podria evitarla dando un salto con agil pie? Dulce y acariciadora, la ofuscacion extravia al hombre en sus lazos y ningun mortal puede evadirla y huir" (Esquilo, Los persas). "Con sabiduria pronuncio alguien el conocido adagio: lo malo se le antoja bueno a aquel a quien un dios va llevando a la perdicion y poco tardara en dar con su ruina. En este lugar senalaban los escolios el proverbio: 'a aquel a quien un dios quiere perder, le ofusca ante todo el pensamiento" (Sofocles, Antigona).

Es una divinidad la que pierde a un hombre y le hace incurrir en una falta ofuscando su sentido moral y haciendole ver que lo malo parezca bueno y lo bueno, malo (Teognis). Pero es una divinidad, tambien, la que extravia el pensamiento y pierde al sabio y al filosofo.

Por otro lado, la maxima delfica del conocimiento de si mismo ensena que este enigma se resuelve a traves el conocimiento del alma. "Quien quiera conocer al alma debera conocer el todo" (Fedro y en Alcibiades 133a), lo que al mismo tiempo, es un enigma irresoluble por la pura capacidad o naturaleza humana. Alcmeon de Crotona, evocado por Platon en Fedro, fue quien dijo "perecen los hombres por no saber unir el principio con el fin", aludiendo con ello a la corruptibilidad del cuerpo y a la inmortalidad del alma. Es el alma, la que por su origen celeste o divino y debido al tipo de movimiento propio de su naturaleza, el circular, puede unir el principio con el fin, y transitar sin ser transitoria, sin perderse, siempre a igual distancia de su centro, no desviandose fuera de si misma como en la indeterminacion lineal, sino que como el pensamiento retorna a si mismo, el alma retorna a si con un movimiento completo, pudiendo volver al principio, a su primera residencia celeste debido a la recuperacion de su condicion viajera y alada por la reminiscencia, el recuerdo de las almas que viene desde fuera de si mismas (el alma debe salir fuera de si misma porque existe fuera de si).

El "ojo del alma" si quiere conocerse a si mismo, como prescribe el Oraculo, debe mirar otra alma y alli detenerse en la parte donde reside la facultad propia del alma, el conocimiento (to eidenai) y el pensamiento (phronein), pero esta reflexion circular de la vision se perfecciona en una relacion ternaria, el ver debe dirigirse y estar dirigido por lo divino y la divinidad misma. Quien se mire a si mismo, se ve a si mismo y viendose se conoce a si mismo, pero esto solo es posible porque el dios es "el mas puro y luminoso de los espejos de las cosas humanas" (Alcibiades 133c).

El conocimiento de si mismo como conocimiento del alma y el conocimiento de esta como conocimiento del todo o de la realidad en su ser universal es lo que parece estar puesto sobre la mesa de las discusiones en torno a la ceguera del pensador--Heidegger--y su desconfianza frente a todo universalismo al haber visto en el nacionalsocialismo una direccion mas cercana a la esencia del mundo occidental. La causa del error o de la falta contra la universalidad de la filosofia parece ser siempre el nacionalismo y un cierto antisemitismo. El desvio de la mirada del filosofo cuasi provocada por la ofuscacion de un dios parece producirle un alejamiento de la maxima delfica, el olvido del sentido universal, fuerza de lo comun y lo reciproco del pensamiento y de la filosofia (E. Carrasco, p. 137).

Parece ser que ceguera y lucidez corresponden a la humana limitacion y contra ello no podemos imputar juicios humanos, sino intentar "comprender que somos, hacia donde vamos, que es este mundo que nos rodea", intentar pensar lo in-humano y lo no-humano, dirigir la mirada no por la convivencia o inconveniencia humana, descartar la demagogia, la opinion, y abrirnos a la universalidad de lo humano y a la del Logos no humano, lo Uno todo. El hombre es lo que no puede ser mejorado, nunca lo ha sido y nunca lo sera. La insondabilidad del alma humana es algo con lo que se topa el pensamiento y es algo que nunca va a poder comprender, como tampoco la causa que pierde a los hombres y a otros hace grandes. El hombre es esa criatura confusa (T. Mann), figura ambigua, hibrido amasado de arcilla y espiritu (P. Levi), animal extrano, cuasi divino, zona gris, dificil de definir.

En las paginas del libro aqui presentado se encuentra la vigilia verdadera de la actividad pensante o de la conciencia filosofica. La evocacion de los fragmentos de Heraclito hablan del ver y del oir filosofico, de aquellas facultades humanas que por su naturaleza ignea y luminica nos asocian al Sol, al Fuego y al Calor. Asi como nuestros ojos no pueden mirar directamente el Sol, tampoco pueden ver el Logos. Pitagoras decia que "los ojos son las puertas del Sol", pero ellos mismos no pueden mirar el Sol, son la entrada de la luz del alma, la luz divina, que hace posible el conocimiento y el decir, pero a la fuente de la luz misma no podemos acceder. Ante su revelacion, las percepciones sensibles e intelectuales quedan embotadas. "Los muchos o la mayoria de los hombres no comprenden las cosas con las cuales tropiezan, ni las reconocen despues de haberlas aprendido", "No comprenden tales cosas los muchos ... ni habiendolas aprehendido, las conocen; les parece, sin embargo, conocerlas" (Fragmento 17); "Siempre incomprensivos los hombres, ya sea antes de haber oido, ya luego de haber oido lo que mas cuenta. aunque hagan experiencia del Logos se asemejan a quienes no la hacen" (Fragmento 1). ?Por que a los hombres les cuesta tanto asirlo? La exigencia de la vision filosofica, que asciende por encima del mundo de los despiertos, el koinonkosmon, hacia lo verdaderamente comun, universal o divino de la sabiduria del Logos, pide o reclama del hombre el despertar a la supra vigilia que no es otra cosa que salir de los obstaculos de la particularidad, lo cual implica un esfuerzo que no todos estan dispuestos a asumir. La salida de las sombras o la ascension o liberacion del alma no es para fundirse en una pertenencia o arraigo nacional y politico. "?Como le sera posible al filosofo atravesar estas pertenencias y conducir su vida hacia las alturas de lo comun?" (E. Carrasco, p. 203). La respuesta a esto, nos dice el profesor, es el pensamiento. Y esto, que es lo mas comun, es al mismo tiempo lo mas separado (Fragmento 108: "lo Sabio es separado de todo"). El pensamiento y el acceso a lo Uno y comun a todos esta cerrado para la especie de hombres ordinarios cuya vision limitada por las particularidades y pequeneces lo mantienen en las sombras. Las puertas de entrada a lo comun estan abiertas para el que ve, escucha y piensa que "a pesar de los innumerables individuos, cada cosa remite a la unidad y el conocimiento de esta unidad es el fin y el termino de las filosofias y de todas las contemplaciones naturales" (Giordano Bruno, "Causa, principio y unidad").

En los primeros grandes documentos del espiritu griego es donde es posible rastrear las mas antiguas concepciones del pensamiento occidental y con ello de la filosofia--en el relato epico y lirico--parece haber quedado plasmado una forma de educacion basada en un acto de reflexion, de autocontrol o de dominio de si mismo, que no podria atribuirsele a la plena capacidad del hombre mismo sino a la participacion en el, de alguna fuerza divina. El acto de autocontrol de Aquiles no procede de el sino de la influencia de la diosa Atenea: "Vengo del cielo para apaciguar tu colera, si obedecieses; y me envia Hera, la diosa de los brazos de nieve, que os ama cordialmente y por vosotros se preocupa. Vamos cesa de disputar, no desvaines la espada e injuriale solo de palabra como te parezca. Lo que voy a decirte se cumplira: por este ultraje se te ofreceran un dia, triples y esplendidos presentes. Dominate y obedecenos". Contesto Aquiles: "Preciso es, oh diosa, hacer lo que mandais, aunque el corazon este muy irritado. Obrar asi es lo mejor. Quien a los dioses obedece, es por ellos atendido" (Homero, Iliada, I). Los griegos habian comprendido que entre los hombres y las cosas estaban los dioses, que ninguna de las acciones humanas era ajena a las fuerzas e influencias divinas porque habian experimentado que el conocimiento de las oscuridades del alma era imposible por la sola voluntad y capacidad humana.

Enfrentados en el texto del profesor Eduardo Carrasco al analisis, explicacion y consideraciones de una accion humana contraria a la filosofia, realizada por un pensador, abre no solo la relacion entre filosofia y politica, sino otra mas crucial para el pensamiento, la de la distincion entre verdad (aletheia) y apariencia (doxa). ?Como distinguir la verdad de la opinion? Esta resena ha querido apuntar en algo a esta respuesta: la distincion es una capacidad del ver y el oir filosoficos o metafisicos del hombre, es la vision del nous, de la inteligencia del alma, la vision de los ojos del alma, de las puertas del Sol, que conducen desde la universalidad del Logos a la universalidad de lo humano. Y es esta vision la que debe ponerse en juego a la hora de distinguir y separar los compromisos, los entusiasmos y las ofuscaciones de la filosofia y del pensamiento propiamente tal.

CAROLA LEIVA VEGA

Departamento de Filosofia

Facultad de Filosofia y Humanidades
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Author:Leiva Vega, Carola
Publication:Revista de Filosofia
Article Type:Resena de libro
Date:Jan 1, 2014
Words:2552
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