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Editorial.

En la mayoria de los casos, una editorial es una presentacion, un abrebocas que dice de manera somera y precisa o describe de forma coloquial o engalanada lo que viene delante. Asi, aparece envuelta en pan de maiz y chispitas de ajonjoli, dispuesta a ser entrada de una gran cena, como generado un sabrosisimo apetito y, a su vez, una que otra pregunta por el porvenir gastronomico. Vista asi, una editorial ostenta, advierte, augura. Ella puede ser tambien un texto concluyente, venido de un ejercicio posterior a la lectura de los articulos que le continuan. Aunque puesto en primera pagina, seria un cierre y, a su vez, la palabra que nace so pena de las demas, por las demas, a partir de las demas, como si de otra manera no hubiese podido instalarse. No obstante, una editorial puede estar centrada en la fabulacion, en el invento, en la extrema condicion de la escritura. Puede, incluso, disgustarse con la verdad, con la precision investigativa, con la diplomacia del conocimiento y entonces convertirse desde el inicio en ficcion, en fantasia. En los tres casos una editorial tendria una constante: el ejercicio de inquietar a los posibles lectores. Seguramente refutaran los escritores, pero creo que esa es una de las condiciones de la escritura y la palabra, es tal el mensaje implicito, es aquel el crepusculo entre lineas. Pero ?como inquietar a los posibles lectores?, ?quienes serian?, ?seria probable caracterizarlos en un unico personaje, preso de ciertos gustos literarios, llegando por los mismos motivos a esta pagina, de un mismo grupo etareo y un mismo genero?, ?seria probable particularizarles y entonces asumirle a cada uno su hora del dia, sus intereses, sus gestos ante esta lectura, sus miedos, su ultimo duelo, sus rutas intelectuales, la manera en la que definen cada palabra? Enloquecerian los escritores en el segundo caso. Moririan de tedio en el primero. Antes de llegar a sus textos, senoras y senores lectores, permitanme escribirles lo que hoy me inquieto. Fue algo simple. Primero, un ensayista en mas de cuatro paginas se preguntaba por la libertad. Luego, en una de esas conversaciones que se tienen a mitad de la tarde, un amigo se preguntaba por el sabor de las palabras, concluyendo con una instruccion: guardar silencio hasta que ellas vuelvan a tener sabor. Despues, y ya arribando la noche, un pensamiento: ?que hacer con una editorial? Inquietante conjuncion. La libertad, de escritura en este caso, no indica la necesaria situacion de que las palabras tengan sabor, sino que sean proclives al tacto. Sin llegar a manosearlas, espero que esta editorial le diga al hipotetico lector que el ejercicio de la escritura nos hace libres aun cuando nada sea lo que se escriba. El lector en cambio es libre de una manera dudosa, fragil, solo puede liberarse librandose de la lectura. Que no sea este el caso de batallar por la libertad.

Manizales, 2007-05-15 (Rev. 2007-05-30)

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Publication:Luna Azul
Article Type:Editorial
Date:Jan 1, 2007
Words:532
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