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ESFUERZO INTELECTUAL Y CUERPO.

Para Carmen

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada reina, torre directa y peon ladino sobre lo negro y blanco del camino buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano senalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrio y su jornada.

Tambien el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y de blancos dias.

Dios mueve al jugador, y este, la pieza. ?Que dios detras de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueno y agonias ?

Jorge Luis Borges, Ajedrez

Introduccion: el jugador de ajedrez

UN JUGADOR DE AJEDREZ puede conducir tres partidas al tiempo, sin mirar los tableros donde enfrenta a sus rivales. ?Como logra tener presente el estado de cada partida sin ver el tablero ? ?Tiene de cada tablero una <<imagen>> visual interior a la manera de un espejo? Una cosa es clara: el jugador no posee, segun Henry Bergson, una suerte de imagen especular; antes bien, las partidas parecen exigir de el "un esfuerzo de reconstruccion" en cada instante (ES, pp. 889-890). ?De que naturaleza es la representacion que el jugador tiene presente? ?Por que hablar aqui de <<esfuerzo>>?--porque, al parecer, la representacion no es algo que se encuentre detenido, sino que, constantemente, el jugador debe realizar un trabajo de reconstruccion de esta.

El psicologo Alfred Binet publica en 1894 los resultados de una encuesta hecha a varios jugadores de ajedrez "a ciegas"; esta encuesta le sirve a Bergson como una de las referencias para estudiar la naturaleza del esfuerzo intelectual. Anota el filosofo:

Los jugadores consultados estan de acuerdo primero en declarar que la vision mental de las piezas mismas les seria mas perjudicial que util: lo que retienen y se representan de cada pieza, no es su aspecto exterior, sino su poder, su capacidad y su valor, en fin, su funcion (...) En lo que se refiere a la partida, lo que esta presente en el espiritu del jugador es una composicion de fuerzas, o mejor una relacion entre poderes aliados u hostiles. El jugador rehace mentalmente la historia de la partida desde el principio. Reconstruye los acontecimientos sucesivos que han provocado la situacion actual. Obtiene asi una representacion del todo que le permite, en un momento cualquiera, visualizar los elementos. Esta representacion abstracta es, por lo demas, una. Ella implica una penetracion reciproca de todos los elementos unos en otros. Lo que lo prueba es que cada partida aparece al jugador con una fisonomia que le es propia. Le da una impresion suigeneris. "La capto como el musico capta en su conjunto un acorde", dice una de las personas consultadas. (ES, p. 890)

Se entreve en el pasaje citado como la representacion deja abiertas las posibilidades de cada juego, que se van actualizando con cada movimiento de las fichas. No obstante, no es una representacion multiple, es una, se nos dice. Las distintas fisonomias mantienen las diferencias entre las partidas; sin ser un resumen o un extracto, cada representacion contiene en estado de implicacion mutua las imagenes en las que habra de desarrollarse la partida, con base en la fuerza propia de cada una de las fichas. Entre la representacion y las posibles imagenes en que esta se resuelva en la partida real, se da un juego intelectual que concretara dicha representacion. Pero, de nuevo, ?por que hablar aqui de <<esfuerzo>>? Porque la representacion no es visual y solo las imagenes en que se resolvera cada partida portan el caracter de la visualidad y la materialidad, produciendo asi un esfuerzo de especificacion de las imagenes que le daran curso a la representacion previa de cada partida. El esfuerzo concreto, entonces, le imprime un caracter propio a la representacion del todo de la partida. ?De que naturaleza es este <<esfuerzo>> intelectual? Siendo <<esfuerzo>> una palabra de connotacion fisiologica, ?se trataria, pues, de una metafora que Bergson le aplica a un proceso interior?

1. El esfuerzo intelectual

En 1902 Henry Bergson publica por primera vez un estudio titulado "El esfuerzo intelectual", en la Revue philosophique de Theodule Ribot, y vuelve a aparecer en la primera recopilacion de ensayos titulada La energia espiritual, con algunas modificaciones, dejando evidente su cercania con el elan vital de La evolucion creadora. El articulo esta escrito a medio camino entre Materia y memoria (1896) y La evolucion creadora (1907); en el Bergson retoma el tema de la atencion, ya desarrollado en el Capitulo II de Materia y memoria, pero ahora visto desde otro punto de vista, pues se preludia ya una forma de comprension de la vida que sera la de La evolucion creadora, desde la perspectiva del elan vital.

En dicho articulo, Bergson se detiene en el tema de la atencion bajo el fenomeno de la evocacion voluntaria. Aqui no nos detendremos en el detalle de este texto, solo queremos indicar ciertas caracteristicas de la nocion de esfuerzo, en las que se observa el papel que desempena el cuerpo en el esfuerzo intelectual. Si hablamos de esfuerzo intelectual este supone una suerte de <<trabajo>> que podemos denominar <<esfuerzo>>; estas dos expresiones pueden tener la connotacion fisiologica del uso de fuerza, pero, en la formulacion bergsoniana del problema, adquiren un caracter peculiar a partir de la pregunta que abre el texto: "?cual es la caracteristica intelectual del esfuerzo intelectual?" (ES, p. 882). Lo que equivale a preguntarse por la naturaleza del esfuerzo, en principio, en el fenomeno de la evocacion voluntaria.

Puede existir una evocacion facil que supone que el espiritu se mueve en un mismo plano de conciencia para la busqueda de un recuerdo en funcion de la accion presente; pero, tambien se da una evocacion acompanada de esfuerzo, que supone el transito por distintos planos de conciencia. En este ultimo sentido, se puede afirmar con Bergson que "el perfeccionamiento de la memoria, como bien se lo ha hecho notar con frecuencia, es menos un acrecentamiento de la retentiva que una habilidad mas grande para subdividir, coordinar y encadenar las ideas" (ES, p. 888).

Es asi como en el proceso de evocacion podemos hablar de un esfuerzo en el que el espiritu va de un plano a otro de conciencia; por lo mismo, en principio, el esfuerzo consiste en "hacer converger todas las ideas, todas las imagenes, todas las palabras sobre un solo punto" (ES, p. 888). En el esfuerzo mental se trata, entonces, a decir de Bergson mismo, de un peculiar movimiento de las representaciones, en el que el espiritu se esfuerza en la busqueda de un solo punto, la representacion simple que se pueda resolver en multiples imagenes especificas; por eso, a partir de dicho movimiento peculiar de las representaciones, el filosofo se pregunta por el caracter de la marca de nuestra voluntad en el esfuerzo de especificacion, no por la voluntad misma--lo que equivaldria a preguntarse por el caracter intelectual del esfuerzo intelectual. Esta marca o impronta de la voluntad la denomina Bergson, acudiendo a las raices griegas, "esquema dinamico" (ES, p. 888): "entendemos por esto que esta representacion contiene menos las imagenes mismas que la indicacion de lo que hay que hacer para reconstruirlas" (ES, p. 888), como en el caso de nuestro jugador de ajedrez. Camille Riquier (2009, pp. 328-331) ve en la expresion de Bergson un oximoron, por cuanto en ella se combinan dos elementos contrapuestos:

una forma, el esquema, y una fuerza, el dinamismo. Asi pues, en cierto modo, las dos partes de la expresion se equilibran, por lo que Riquier senala que para que el esquema no sea entendido como una mera forma exterior de la representacion, la parte referente a lo dinamico nos habla de que dicho esquema proviene de lo interior de la representacion simple y, desde ahi, se opera el paso al acto.

Este esquema dinamico es, entonces, una fuerza presente en el movimiento de las representaciones; lo lanzamos hacia adelante en el proceso de reconocimiento o de atencion y se desenvuelve de lado a lado entre los distintos planos de conciencia, con el fin de especificarse en imagenes e implicando una cierta "direccion de esfuerzo" (ES, pp. 890-892). <<Esfuerzo>> viene a significar aqui, si, un trabajo, pero, en este caso, interno, "destinado a convertir el esquema en imagen"; se puede decir, que el esfuerzo le imprime a dicho esquema una direccion para hacerlo transitar de un plano a otro de conciencia. Por el hecho de tratarse de un esfuerzo, por ejemplo, de recordar, el movimiento exige ascender o retirarse a un nivel superior para desarrollar un esquema y, luego, descender conduciendo el esquema mismo "hacia las imagenes a evocar" (ES, p. 892). Si debieramos expresar de otra manera dicho trabajo, diriamos que es una tension del espiritu que transita por los distintos planos de conciencia en funcion de querer aprender, comprender, recordar, etc. y que busca actualizarse en imagenes concretas, en la mayoria de los casos, en el nivel mas bajo de la accion corporal, que corta el plano de la realidad.

En el proceso de desarrollo o, se puede decir, de concrecion del esquema, lo percibido a nivel del cuerpo actua como guia, no como causa del recuerdo, solo nos lleva a situarnos en el sentido. Asi, al momento de interpretar, por ejemplo en la lectura o en la audicion,

"lo que vemos de la frase leida, lo que oimos de la frase pronunciada, es justo lo necesario para colocarnos en el orden de ideas correspondiente: entonces, partiendo de las ideas, es decir, de las relaciones abstractas, las materializamos imaginativamente en palabras hipoteticas que tratan de posarse sobre lo que vemos y oimos. La interpretacion es, pues, en realidad una reconstruccion" (ES, p. 896).

De este modo, el papel de la percepcion inmediata no consiste en evocar el recuerdo sino en servir de guia para su materializacion; pero se debe tener en cuenta que, sin ella, el recuerdo no logra su concrecion para cubrir los mismos objetos que lo sugieren.

Debemos senalar un ultimo aspecto del esfuerzo intelectual donde se observa la relacion del esfuerzo con el cuerpo. Ya afirmamos que el esfuerzo intelectual consiste en un cierto movimiento muy particular de representaciones. Ese esfuerzo comprende en un ir y venir, un alejamiento y una aproximacion entre el esquema y las imagenes--es, mejor aun, una tension. Ya que ciertamente el movimiento del espiritu que va de un plano a otro de conciencia comporta, de acuerdo con Bergson, un sentimiento del esfuerzo o un cierto "matiz afectivo" que colorea el esfuerzo, cabe, pues, preguntarse si se puede sentir este vaiven de representaciones o, en palabras de Bergson (ES, p. 905) "?como un juego de representaciones, un movimiento de ideas, podria entrar en la composicion de un sentimiento?". La verdad es que no es posible decir que "el juego de representaciones" que constituye el esfuerzo intelectual no se pueda sentir en ese matiz afectivo. La solucion a este problema implica plantearse las relaciones del cuerpo con el espiritu en un sentido bien particular; en realidad, cabe admitir, de acuerdo con el filosofo, que el "juego de sensaciones" le "hace eco" al "juego de representaciones". La razon de esto consiste en que de lo que se trata en el esfuerzo intelectual, en verdad, no es de una representacion sino de "un movimiento de representaciones, de una lucha o de una interferencia de representaciones entre ellas" (ES, p. 906). En otras palabras, se manifesta una voluntad. Incluso podemos hablar de una tension de la voluntad--arriba lo enunciamos: el esquema dinamico es la impronta de una voluntad. De este modo, respecto de esta relacion, Bergson concluye senalando una prolongacion entre el esfuerzo intelectual y una suerte de vibracion a nivel del cuerpo o, por que no, de esfuerzo muscular: "Se concibe que estas oscilaciones mentales tengan sus armonicos sensoriales. Se concibe que esta indecision de la inteligencia se continue en una inquietud del cuerpo. Las sensaciones caracteristicas del esfuerzo intelectual expresarian esta suspension y esta inquietud mismas" (ES, p. 906).

Tenemos, de acuerdo con el filosofo, una "tendencia a representar [jouer] exteriormente nuestros pensamientos" pero, en realidad, sensaciones y representaciones estan tan ligadas aqui que es imposible decir donde terminan unas y comienzan otras: "y esto es porque la conciencia, poniendose en medio y operando una mediania [faisant une moyenne], erige el sentimiento en estado sui generis, intermediario entre la sensacion y la representacion" (ES, p. 906). El sentimiento, que es la impronta de la voluntad se produce, asi, entre los niveles mas altos de conciencia y el nivel mas bajo, donde el cuerpo corta trasversalmente con su accion la realidad.

2. El esfuerzo muscular en el Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia

LA NOCION DE ESFUERZO INTELECTUAL que acabamos de esbozar nos sirve para observar su relacion con la nocion del esfuerzo muscular, desarrollada por Bergson en su primer libro: Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia (1889) y, de esta manera, entender mejor el vinculo entre el trabajo intelectual y los estados del cuerpo. En este libro, el esfuerzo aparece como la transformacion, por ejemplo, de la sensacion de peso en la de dolor causada por el franqueamiento de un umbral cuantitativo que lleva a la modificacion cualitativa de ciertos estados internos; con lo cual se entiende el esfuerzo, en su sentido fisiologico concreto, como una fuerza que se puede sentir a nivel del cuerpo y cuya incidencia se prolonga hacia los estados internos.

Se tiende a evaluar la sensacion interna del esfuerzo muscular como una magnitud, debido a que, en principio, esta vinculada con una fuerza muscular situada en la superficie del cuerpo. Bergson critica la forma como ciertas teorias psicologicas de su epoca evaluan los hechos psicologicos interponiendo terminos espaciales. Tal es el caso de sentir, por ejemplo, la fuerza muscular que se transforma en dolor; se tiende a evaluarla en terminos de <<magnitud intensiva>>, a causa de su relacion con la superficie del cuerpo. Se vicia, de esta manera, por parte de una conciencia reflexiva, la apreciacion de los estados internos, pues dicha conciencia tiende a interponer la idea de espacio en su apreciacion de lo psicologico. Veamos el proceso:

Como la fuerza muscular que se despliega en el espacio y se manifiesta por fenomenos mensurables nos produce el efecto de haber preexistido a sus manifestaciones, pero bajo un menor volumen y en estado comprimido, por asi decirlo, no dudamos en apretar [resserrer] este volumen cada vez mas, y finalmente creemos comprender que un estado puramente psiquico, que no ocupa mas espacio, tiene sin embargo una magnitud (E, p. 63-64).

Es, pues, problematico pensar que un estado puramente psiquico que no ocupe espacio, si tendria una medida, por minima que fuera y, todavia mas problematico, que se evalue la intensidad bajo el parametro de la magnitud proveniente de la idea de espacio. Asi, se produce un paso injustificado que evalua el sentimiento interno del esfuerzo muscular a partir de lo sucedido a nivel del cuerpo, cuyo origen esta en en el despliegue de la fuerza muscular. El problema filosofico que le interesa Bergson es saber en que consiste "nuestra percepcion de la intensidad", en este caso, del sentimiento del esfuerzo muscular. En tal sentido, nos dice el filosofo:

Nosotros pretendemos que cuanto mas un esfuerzo dado nos produzca el efecto de crecer, mas aumenta el numero de musculos que se contraen simpaticamente, y que la conciencia aparente de una mas grande intensidad de esfuerzo sobre un punto dado del organismo se reduce, en realidad, a la percepcion de una mas grande superficie del cuerpo que se interesa en la operacion. (E, pp. 65-66)

Bergson ilustra la percepcion del cambio cualitativo de la sensacion del esfuerzo muscular con ejemplos como el de un puno cerrandose o el de unos labios que se aprietan. El aumento del esfuerzo vincula progresivamente un buen numero de puntos interesados del organismo. Pero este vinculo no es, sin mas, una simple sumatoria, consiste sobre todo en una simpatia progresiva de los organos interesados.

Se percibe, por una parte, debido a habitos muy arraigados en la conciencia reflexiva, el aumento del esfuerzo en el lugar donde se localiza inicialmente, y se piensa que se trata "de un estado de conciencia unico, que cambiaba de magnitud" (E, p. 66). Pero, de otro lado, si la conciencia se observa detenidamente, puede apreciar los distintos "movimientos concomitantes" que se van produciendo. En realidad, en esta "invasion gradual" aumenta la superficie en terminos de cantidad, pero como el aumento tiende a sentirse en el lugar, por ejemplo, en los labios apretados, se esta inclinado a identificar la "fuerza psiquica", que se consume alli, como una magnitud, por mas inextensa que sea.

El ejemplo de levantar un peso es mas significativo a este respecto. Alguien levanta con el mismo brazo pesos cada vez mas pesados y, a medida que lo hace, "la contraccion muscular gana poco a poco todo su cuerpo" (E, p. 66). La sensacion mas particular y localizada en el brazo "permanece constante durante largo tiempo, no cambia apenas mas que de cualidad" (E, p. 66): el peso que se siente llega a ser fatiga y, luego, la fatiga se convierte en dolor. A pesar de esto, el individuo creera, siguiendo sus habitos, que tiene conciencia de "un incremento continuo de fuerza psiquica afluyendo al brazo" (E, p. 67). La conclusion que saca Bergson es, a nuestro modo de ver, muy cuidadosa y fruto de la observacion rigurosa, pues el aumento en la superficie interesada del cuerpo esta vinculado a un cambio de cualidad en el estado psicologico, en este caso, a la sensacion de peso creciente. Por lo pronto, la tesis de Bergson apunta a que en nuestra conciencia del aumento en el esfuerzo muscular se da una doble percepcion: por un lado, "de un mayor numero de sensaciones perifericas" y, por otro lado, "de un cambio cualitativo que sobreviene en algunas de entre ellas" (E, p. 67). La conciencia reflexiva estaria mas inclinada a interpretar la intensidad de la sensacion desde el primer tipo de percepcion, es decir, desde el orden cuantitativo.

Ademas de las conclusiones de Bergson sobre los ejemplos citados, subrayemos dos aspectos que se encuentran alli y que el no desarrolla suficientemente, pues esta mas interesado, por el momento, en el problema filosofico de la percepcion de la intensidad. El primero tiene que ver con la relacion entre una mayor superficie del cuerpo comprometida cada vez mas en el esfuerzo muscular y la correspondiente intensidad sentida, de caracter cualitativo, a partir del lugar donde se produce, en principio, ese esfuerzo. De este modo, es en la superficie del cuerpo donde se inicia el cambio cualitativo de la sensacion. Ahora bien, esta claro que este hecho no significa que el aumento cuantitativo de las partes del cuerpo que intervienen determine una especie de aumento cuantitativo en la intensidad sentida, es decir, en el hecho psicologico. El segundo aspecto tiene que ver con que parece haber, mas bien, una relacion entre el cambio de naturaleza de la intensidad sentida y la mayor extension interesada del cuerpo, solo que esta relacion no es de determinacion. Para Bergson, se trata de dos tipos de percepcion diferentes a partir de los cuales se produce un vinculo : el cambio en la intensidad nos advierte de la magnitud "aproximativa" de la causa. La intensidad es de otro orden que el de la extension espacial. Dicha relacion, que tiene el tono de un paralelismo, se puede expresar de la forma que sigue: "henos aqui pues llevados a definir la intensidad de un esfuerzo superficial como la de un sentimiento profundo del alma" (E, p. 67; la cursiva es nuestra). Este vinculo se comprende mejor si suponemos un dinamismo interno, propio de los estados psicologicos.

Es de notar, en el caso de levantar un peso cada vez mayor, el cambio cualitativo -paso de la sensacion de peso a fatiga y luego a dolor--. Esto se observa desde el punto de vista del filosofo, pero la conciencia deberia percibirlo asi. El cambio cualitativo, entonces, se va manifestando en el movimiento de las transformaciones de naturaleza en la sensacion, pero vinculado al paulatino interes de mas organos, desde la localizacion del esfuerzo en un lugar, digamos, en el brazo, hasta alcanzar la totalidad de la superficie corporal, en este caso en la experiencia del dolor.

La denominada por Bergson <<conciencia reflexiva >> es la que posee una percepcion confusa del cambio cualitativo sentido, por eso vuelve sobre la cuestion de la percepcion de la intensidad, afirmando : "en uno y otro caso [en la intensidad del esfuerzo superficial y en el sentimiento profundo del alma], hay progreso cualitativo y complejidad creciente, confusamente percibida" (E, p. 67). Lo confuso aqui se debe, como ya lo senalamos, a los habitos espacializantes de la conciencia reflexiva y a la insuficiencia del lenguaje para nombrar cosas que no sean del orden del espacio, ya que esta modelado para contribuir a la accion humana util. Dicha conciencia no distingue dos ordenes diferentes, sus habitos la disponen mal para percibir cambios de cualidad y, tambien, muy importante, porque la idea de espacio sirve para obtener resultados utiles. Se obsesiona, de acuerdo con el filosofo, por localizar con precision casi geometrica, en este caso, el esfuerzo en un lugar, incluso en el alma, y, por ello, denomina los cambios del sentimiento con un mismo nombre. Que se involucre todo el cuerpo no implica, por demas, una simple sumatoria; esta totalidad senala un cambio cualitativo en el conjunto y, a partir del franqueamiento de un umbral cuantitativo, el esfuerzo creciente--signo no tanto de un mecanismo, como de un dinamismo--se convierte en dolor.

Existe otra clase de estados psicologicos, ademas del esfuerzo muscular, denominados por Bergson en el Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia, "estados intermedios", en los cuales se manifiesta la misma "ilusion de la conciencia" en el momento de evaluarlos y que involucran el cuerpo.

Uno de estos hechos es el gesto y la disposicion fisica de prestar atencion; en este analisis aparece el cuerpo de forma peculiar. Bergson observa que, sin ser un fenomeno exclusivamente fisiologico, la atencion se acompana de movimientos que, mas que causas o efectos de la atencion, son inseparables de este fenomeno y "lo expresan en extension" (E, p. 67). Ademas, el filosofo senala dos aspectos interesantes. El primero: aunque atender a algo fuera la exclusion voluntaria de otras ideas extranas para concentrarse en la que nos interesa, entra en ella, sin embargo, "un factor puramente psiquico"; hecha la exclusion, "creemos todavia tener conciencia de una tension creciente del alma, de un esfuerzo inmaterial que crece" (E, p. 68). El segundo: "analizad esta impresion y no encontrareis en absoluto otra cosa que el sentimiento de una contraccion muscular que gana en superficie o cambia de naturaleza, la tension deviniendo presion, fatiga, dolor" (E, p. 68). De ese modo se va, pues, de la tension del alma a la tension corporal en la que se exterioriza la atencion. Es importante destacar que Bergson indica que, al concentrar la atencion, esos elementos superficiales, es decir, los movimientos musculares, son "coordinados" por la idea especulativa "mas o menos reflexiva de conocer" (E, p. 68). Asi, la tension del alma, aunque inseparable de las tensiones musculares propias de la atencion es, como dice, un factor basicamente especulativo y, por lo mismo, de caracter cualitativo.

Bergson no observa diferencia entre el fenomeno de atender a algo y la emocion, puesto que ambos estados estan ligados a movimientos musculares, solo que la ultima esta coordinada por "la idea irreflexiva de actuar" (E, p. 68). Muy vinculadas a la tension muscular que las acompana, las emociones violentas no se reducen a sensaciones organicas. Bergson piensa que en una emocion violenta como la ira entra un factor psiquico, sin duda irreductible, aunque sea "la idea de golpear o de luchar" (E, p. 69). Esta idea practica le imprime a los diversos movimientos "una direccion comun". Ahora bien, en la medida en que la conmocion organica se va haciendo mas profunda podemos hablar de una "intensidad creciente" (E, p. 69) de la emocion. La mayor cantidad de superficies interesadas no se separan de la intensidad emocional; esto autorizaria a la conciencia, lease reflexiva, a medir el estado emocional por el numero de esas superficies. Este aspecto de la emocion es interesante, porque al ser un estado intermedio existe una especie de dependencia entre los movimientos musculares que forman parte de ella y la idea practica, como elemento psicologico irreductible. Entonces, la agudeza de las emociones se puede evaluar por el numero de las conmociones perifericas que las acompanan; ahora bien, su profundidad no depende solo de este aspecto, digamos, cuantitativo, es muy importante la idea practica que marca esa direccion de las conmociones y de la reaccion automatica que el organismo comienza coordinado por esa idea. Esta intensidad alcanza profundidad gracias a la mayor "conmocion" [ebranlement] del organismo o al aumento en las superficies interesadas en forma de tension. Al respecto, Bergson (E, p. 69) afirma: "eliminad en fin toda huella de conmocion organica, toda veleidad de contraccion muscular: no quedara de la colera mas que una idea, o, si os empenais en hacer de ella una emocion, no le podreis asignar una intensidad".

En esta descripcion vemos, sin duda, como el cuerpo en realidad funciona como una superficie o, mejor, una especie de umbral por el que pasan los movimientos de afuera hacia adentro y de adentro hacia fuera; pero, aun mas, llega a ser factor de profundizacion y, por ello, marca la intensidad interior a partir de los movimientos musculares. Tambien es factor de exteriorizacion de la sensacion, como en el caso de la atencion. Sin el no se podria hablar de intensidad, aunque no la determine en <<magnitud>>. Los movimientos en la superficie del cuerpo y las correspondientes conmociones organicas crecientes son de orden cuantitativo, pero en la medida en que se van profundizando y entran en el orden de la sensacion interna activan cambios de naturaleza en el terreno de las emociones.

Bergson cala mas en ese aspecto psicologico irreductible de la emocion: Poco a poco, y a medida que el estado emocional pierda su violencia para ganar en profundidad, las sensaciones perifericas cederan el lugar a elementos internos: ya no seran nuestros movimientos exteriores, sino nuestras ideas, nuestros recuerdos, nuestros estados de conciencia en general los que se orientaran, en mas o menos gran numero, en una direccion determinada. (E, p. 70)

Ahora bien, por mas que esto suceda, la intensidad de este tipo de emociones agudas es inseparable de la multiplicidad de estados simples que la acompanan.

En esto se asemejan las emociones violentas y los sentimientos profundos. Esta multiplicidad constitutiva de la intensidad es percibida por la conciencia de manera confusa, pues no se trata de una multiplicidad discreta.

3. El dinamismo interno

POR MAS QUE LAS EXPRESIONES <<trabajo>> intelectual o <<esfuerzo>> intelectual tengan una connotacion aparentemente fisiologica, aplicadas a los estados internos senalan la necesidad de considerar un dinamismo interno, de una naturaleza diferente de la del mundo material. Un acto libre, de acuerdo con Bergson, surge de la maduracion propia del yo: "un yo que vive y se desarrolla por efecto de sus mismas dudas, hasta que la accion libre se desgaja de el a la manera de un fruto demasiado maduro" (E, p. 164). Su historia concreta y su acto se conjugan en una accion real, surgida del progreso propio del yo, del tiempo que transcurre; esto es lo que el filosofo denomina sintesis temporal de la conciencia. Es temporal en tanto emana naturalmente de la duracion del yo: "es del alma entera, en efecto, que la decision libre emana" (E, p. 159); por lo mismo, se da una sintesis.

Bergson propone pensar la posibilidad de que el yo se perciba como causa determinante, con lo cual pretende aclarar el caracter activo de la duracion. Lo expone en los siguientes terminos:

Pero nada dice que el estudio de los fenomenos fisiologicos en general, y nerviosos en particular, no nos revelara al lado de la fuerza viva o energia cinetica de la que hablaba Leibniz, al lado de la energia potencial a la que a ella ha debido anadirse mas tarde, alguna energia de un genero nuevo, que se distingue de las otras dos en que ella no se presta al calculo. (...) Pero si el movimiento molecular puede crear sensacion con una nada de conciencia, ?por que la conciencia no crearia a su vez movimiento, sea con una nada de energia cinetica y potencial, sea utilizando esta energia a su manera? (...) No pasa lo mismo en el dominio de la vida (1). Aqui la duracion parece bien actuar a la manera de una causa, y la idea de poner de nuevo las cosas en su lugar al cabo de un cierto tiempo implica una especie de absurdo, pues semejante vuelta atras nunca se ha efectuado en un ser viviente. (...) Se nos concedera al menos que la hipotesis de una vuelta atras se vuelve ininteligible en la region de los hechos de conciencia (E, pp. 149-150).

Tres aspectos se destacan en este pasaje. Primero, la cuestion sobre lo propio de una causalidad que escapa al calculo, muy coherente con la critica del Ensayo a la aplicacion de un criterio cuantitativo a los fenomenos internos. Segundo, lo anterior lleva a Bergson a plantear como problematica la relacion del cerebro y del sistema nervioso con la actividad del yo. Tercero, el fenomeno de la vida y su posible relacion con los hechos de conciencia. Con ello se propone, entonces, un sentido de la causalidad que nos permita pensar los fenomenos internos; ?que pasaria si se introduce la contingencia "hasta en los fenomenos de la naturaleza", concibiendo tanto los fenomenos fisicos como los psicologicos durando de la misma manera, "por consiguiente, a nuestra manera"? Sucedera que "el futuro no existira en el presente mas que en forma de idea, y el paso del presente al futuro tomara el aspecto de un esfuerzo, que no desemboca siempre en la realizacion de la idea concebida" (E, p. 190).

En esta concepcion se trata de un dinamismo interno entendido como un esfuerzo y, en tal sentido, se le da un significado interno a la fuerza. En lo que va de la idea, mas o menos confusa, de un estado interno contenido en el que sigue -asi no lo este--a la accion, aquella nos parece "como posible" porque en su realizacion se ponen una multiplicidad de intermediarios "apenas sensibles", que no se perciben como elementos separados, mas bien, "el conjunto toma para nosotros esta forma suigeneris que se llama sentimiento del esfuerzo" (E, p. 187). Esta realizacion es para nosotros un progreso continuo que va de la idea y del esfuerzo hasta la accion, aunque no podemos decir donde terminan los primeros y donde comienza la segunda. Ese progreso es sentido, dando pleno significado a la expresion <<dinamismo interno>>. Esta arraigado en la duracion y no se da en el espacio, por mas que la accion se exteriorice. Entonces, hay preformacion del futuro en el presente, "pero habra que anadir que esta preformacion es demasiado imperfecta, ya que la accion futura de la cual se tiene la idea presente es concebida como realizable mas no como realizada y que, incluso cuando se esboza el esfuerzo necesario para cumplirla, se siente bien que es todavia tiempo de detenerse" (E, p. 187).

El sentimiento del esfuerzo es, entonces, el de un progreso en via de formacion, que va de lo posible interno hasta la exteriorizacion en la accion; es mas, aqui la "idea abstracta" de fuerza es la de ese esfuerzo indeterminado que no ha llegado al acto.

Con las anteriores precisiones comprendemos el esfuerzo como una fuerza proveniente de la vida interior o de la duracion, es decir, como el sentimiento de un dinamismo interno; en la explicacion del esfuerzo intelectual volvemos a encontrar ese dinamismo interno que tanto le preocupa a Bergson desde el Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia, su primera obra. Aun asi, no debemos perder de vista que el esfuerzo debe entenderse entonces a dos niveles, el fisologico y el psicologico porque, por mas que el enfasis de la argumentacion bergsoniana apunte hacia el dinamismo interno, no es posible prescindir del factor corporal en el movimiento propio de este ultimo dinamismo.

Si unimos esta idea del dinamismo interno a la forma como caracterizamos el esfuerzo intelectual, notamos de inmediato que Bergson retoma en su texto de 1902 algunas ideas que ya le preocupaban en el Ensayo. Hay que entender, entonces, el trabajo o el esfuerzo en el dinamismo que va del esquema a la imagen; de tal manera que el movimiento del espiritu que va acompanado de un sentimiento del esfuerzo se podria definir como sigue: "trabajar intelectualmente consiste en conducir una misma representacion a traves de planos de conciencia diferentes en una direccion que va de lo abstracto a lo concreto, del esquema a la imagen" (ES, pp. 900-901).

4. Esfuerzo y vida

EN LA COMPRENSION DEL ESFUERZO INTELECTUAL, arriba esbozada, hallamos que las sensaciones expresan las tensiones propias de los movimientos de las representaciones en su relacion con las imagenes--de ahi la imagen musical usada por Bergson para referirse a dichas sensaciones como armonicos-; asi, el aspecto expresivo ratifica la necesidad de una consideracion no solo psicologica de las relaciones entre las capas mas profundas de la personalidad y la fisiologia. El requerimiento de esclarecer esas relaciones en el ambito de la duracion nos lleva a suponer un vinculo, por asi decirlo metafisico, entre lo fisiologico y lo psicologico. De este modo, se puede afirmar que dicho aspecto expresivo de lo fisiologico no consiste tanto en un paralelismo, a la manera de Leibniz o de Spinoza (E, pp. 110-111), sino, mas bien, en una continuacion de las tensiones que se dan en las capas mas profundas donde comienza a desenvolverse el trabajo intelectual, lo cual ratifica la unidad de dinamismo senalada mas arriba. Este hecho nos puede llevar a pensar tambien que el origen de los terminos usados por Bergson para nombrar las tensiones con un oximoron como <<esquema dinamico>>, se debe a esa suerte de union entre cuerpo y espiritu que se manifiesta como esfuerzo intelectual. Muchos fenomenos fisiologicos son inseparables de los avatares internos y se constituyen en partes inherentes a esos procesos.

En las paginas finales de "El esfuerzo intelectual" Bergson deja esbozada una relacion entre la unidad de esfuerzo y la unidad de la vida, que no queremos terminar sin dejar de citar:

En todo esfuerzo intelectual hay una multiplicidad visible o latente de imagenes que se empujan y se presionan para entrar en un esquema. Pero como el esquema es relativamente uno e invariable, las imagenes multiples que aspiran a llenarlo son o analogas entre ellas, o coordinadas unas a otras. No hay entonces esfuerzo mental mas que alli donde hay elementos mentales en via de organizacion. En este sentido, todo esfuerzo mental es bien una tendencia al monoideismo. Mas la unidad hacia la cual el espiritu marcha no es entonces una unidad abstracta, seca y vacia. Es la unidad de una <<idea directriz>> comun a un gran numero de elementos organizados. Es la unidad misma de la vida. (ES, pp. 907-908)

Segun esta precision de Bergson, la vida parece desarrollarse, pues, entre una unidad de direccion y una multiplicidad de elementos que se encuentran en tensiones diversas y se desenvuelven a distintos niveles de profundidad, en busca de concrecion. Lo que parecia al principio de nuestro escrito un problema psicologico acerca de la mnemotecnia, al final ha tomado una cara metafisica, puesto que tuvimos que preguntarnos por un tipo de causalidad apropiada para los fenomenos internos, cuya comprension mas amplia implica la vida. Sin esa impronta de la voluntad que es el esfuerzo, para Bergson, no hay autentica creacion ni tampoco accion. Esta apertura al movimiento creativo de la vida nos deja ante el mismo interrogante que lanza el poema de Borges: como esta conectado el jugador de ajedrez con la totalidad del universo y como el universo se hace presente en cada jugada.

doi: 10.11144/Javeriana.uph32-65.einc

Referencias

Bergson, H. (1959). La energia espiritual. Obras escogidas. Mexico, D.F.: Aguilar. (ES)

Bergson, H. (1959). Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia. Obras escogidas. Mexico, D.F.: Aguilar. (E)

Riquier, C. (2009). L'Effort intellectuel. Bergson, H. L'energie spirituelle. Paris: PUF. pp. 328-331.

LUIS ANTONIO CIFUENTES QUINONEZ *

* Pontificia Universidad Javeriana, Bogota, Colombia.

Correo electronico: lacifuen@javeriana.edu.co

(1) Es decir, la posibilidad de aplicarle el principio de la conservacion de la energia y, por ello, de con cebir para ella un tiempo reversible.
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Title Annotation:LECTIO INAUGURALIS
Author:Cifuentes Quinonez, Luis Antonio
Publication:Universitas Philosophica
Date:Jul 1, 2015
Words:6655
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