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EL PLACER HUMANO Y LA PERCEPCION SOCIAL DE LA JUSTICIA: APUNTES PARA UNA TEORIA PSICOLOGICA DE LAS AFECCIONES ESTRUCTURALES.

HUMAN PLEASURE AND THE SOCIAL PERCEPTION OF JUSTICE: TOWARDS A PSYCHOLOGICAL THEORY OF STRUCTURAL AFFECTIONS

1. Introduccion

De acuerdo con David J. Linde (2011), el placer es un motivador clave en la vida del ser humano, lo es a tal punto que a ciertas formas de placer les otorgamos categorias especiales, como cuando nos referimos al placer de la lectura, al placer de aprender o al placer de la meditacion. No obstante, la relacion que tenemos con dicho ambito humano es tan compleja como ambivalente. En gran parte ello es asi porque en la cultura y sus significaciones existen discursos contradictorios sobre la vivencia del placer. Estas contradicciones existen porque el placer, a pesar de sus componentes biologicos y fisicos, hace parte de representaciones sociales y estas, en principio, bien pueden ser consideradas como modalidades del conocimiento comun que incluye dimensiones afectivas y cognitivas destinadas a orientar la conducta y la comunicacion de los individuos (Jodelet, 1985; Markova, 2012; Barreiro & Castorina, 2015). Una representacion, cabe decir, no es un reflejo de la realidad, sino su estructuracion significante, aunque suele imponerse a menudo como la realidad misma ante los individuos sociales (Jodelet, 1985; Markova, 2012; Barreiro & Castorina, 2015). Pues bien, una de las representaciones mas significativas para todo entorno humano, mas aun para un entorno global, es la de un mundo justo.

Es pertinente decir que las vivencias y experiencias del placer humano y la percepcion que tengamos de la justicia en el mundo son representaciones que guian nuestras actividades cotidianas, pero tambien son actividades capaces de trasformar el mundo en cuanto que los individuos poseen un caracter altamente generador en los espacios sociales en los que actuan (Gonzalez, 2008) y, ademas, en las interacciones los individuos modifican y actualizan las practicas sociales (Garfinkel, 1967). Por tanto, en pro de ampliar la reflexion sobre el placer en su relacion con una teoria psicologico-filosofica de la sociedad, bien cabria hacernos la siguiente pregunta: ?que papel cumple el placer en su forma de pulsion interna en cuanto a la manera en que un individuo contempla el mundo como un lugar justo o no y en su deseo de querer transformarlo?

Claro esta que, en principio, diriamos, por sentido comun, que si el placer es un motivador de la vida humana, la ausencia de este por represion social podria hacernos pensar en una sociedad injusta, aunque es bastante sabido que un autor como Freud (1979) sostuvo en su momento que al ser el placer un impulso primario, en aras de salvar la sociabilidad, muchas veces es necesario posponer la satisfaccion del mismo, renunciar a las posibilidades de lograrlo y tolerar incluso ciertos niveles de displacer. Por otra parte, la pobreza y la exclusion son factores determinantes de la percepcion del mundo como un lugar justo o como un lugar injusto, por lo que la otra cara de la moneda es la pregunta: ?que caracteristicas psicologicas inconscientes predominan en una sociedad con altos indices de injusticia social?

El objetivo del presente articulo no es responder aquellas preguntas, cuya solucion bien podria caer en el terreno de lo meramente subjetivo, sino utilizarlas como ejemplo y como pretexto inicial para poner en relacion las pulsiones internas de los individuos con la forma en la cual estos contemplan el mundo como un lugar justo o injusto. Finalmente, se propondra la idea de que dicha percepcion del mundo, como un lugar justo o no, determina en alto grado los aspectos inconscientes de la sociedad en general y, por tanto, su sintomatologia social y sus afecciones intrapsiquicas.

2. La ambivalencia del placer humano en las relaciones sociales

Acerca de por que el placer humano es objeto de discursos contradictorios, y de por que las religiones, los discursos juridicos y educativos han puesto tanto empeno en regularlo a la par que se han creado reglas y costumbres muy detalladas para controlar los asuntos del sexo, las drogas, la comida, el alcohol y los juegos de azar (Linden, 2011), bien podemos mencionar el hecho de que, desde el campo de la teoria y la reflexion, han surgido varios tipos de explicaciones. Por un lado, explicaciones inclinadas hacia los aspectos fisicos, sensibles y relacionales del fenomeno del placer--el placer desde el problema de la cercania--, y, por otro lado, explicaciones inclinadas hacia los aspectos simbolicos y virtuales del mismo--el placer como individualidad y espacio de lejania con respecto a las demas personas--.

Antes de pasar a explicar a profundidad una u otra postura, debemos recalcar el hecho de que el placer es un asunto contradictorio y altamente ambivalente, ya que es considerado como un motivador o un impulsor clave de la vida humana. Las principales corrientes de la psicologia conductual hablan, por ejemplo, del papel de la motivacion y el placer que ella encierra en el aprendizaje (1). No obstante, como bien nos recuerda Linden (2011), "las carceles estan llenas de personas que han quebrantado leyes que proscriben ciertas formas de placer o que se han beneficiado de incitar a otros a buscarlas" (p. 17).

Ahora bien, sobre los autores que centran su atencion en las contradicciones del placer que surgen del control de sus aspectos fisicos, sensibles y relacionales, encontramos a Herbert Marcuse (1967), quien nos dice que el placer sensible no es malo en si mismo, pero que al relacionarse en un plano social con las actividades inferiores del ser humano este adquiere caracteristicas negativas. En lo que atane a las actividades inferiores del ser humano, estas son las que, segun dicho autor, nos incitan a buscar la posesion y el afan de ganancias. Marcuse hace de igual forma un analisis sociologico del placer ligado a las estructuras patriarcales y productivas de dominacion, por lo que afirma que el placer de lo verdadero, de lo bueno y de lo bello queda reservado principalmente para una pequena elite privilegiada que no necesita preocuparse por sobrevivir en el dia a dia (Marcuse, 1967). La sociedad burguesa, por otra parte, necesita disciplinar a las masas insatisfechas, nos dice dicho autor, y en esa medida una de las tareas fundamentales de la educacion cultural es la internalizacion del placer mediante su espiritualizacion, mas no por medio de su aplicacion fisica y relacional directa. Por otra parte, la sociedad burguesa, al hablar de libertad, considero inhumano utilizar el cuerpo de los dominados como fuente de placer, pero no tuvo escrupulos para trasformar sus cuerpos e inteligencias en medios de ganancia. De esa forma, la inhumana cosificacion de las personas en las fabricas (y actualmente en Colombia ante un sistema contractual de labores por prestacion de servicios), se volvio aceptable y, al mismo tiempo, reprochable la cosificacion del cuerpo para el placer, conducta tipificada como prostitucion (Marcuse, 1969).

En la misma linea de la teoria critica de la Escuela de Frankfurt de Marcuse encontramos a Erich Fromm quien, en su obra Tener o ser (1978) sostiene, en torno al tema de la sexualidad y el placer, y mas exactamente sobre la represion social de los mismos, lo siguiente:
   El esfuerzo por suprimir la sexualidad estaria mas alla de nuestra
   comprension si solo se tratara de sexo como tal. Sin embargo, no se
   difama al sexo por el sexo mismo, sino para quebrantar la voluntad
   humana. Sin embargo, en muchas sociedades llamadas primitivas no
   hay tabues sexuales. Funcionan sin explotacion ni dominio, porque
   no tienen que quebrantar la voluntad del individuo. Pueden darse el
   lujo de no estigmatizar el sexo y de gozar el placer de las
   relaciones sexuales sin remordimientos. Lo mas notable de estas
   sociedades es que la libertad sexual no produce codicia sexual
   [...]. El deseo sexual es una expresion de independencia que
   aparece muy pronto en la vida. Repudiarlo sirve para quebrantar la
   voluntad del nino, hacer que se sienta culpable, y volverlo mas
   sumiso (p. 96).


Por lo anterior, podemos decir que, desde Fromm (1978), la represion del placer, en especial del placer sexual, tiene como objetivo fundamental lograr individuos dominados y sumisos. Cabe destacar que desde la teoria critica de la Escuela de Frankfurt ni Marcuse ni Fromm ven el placer como algo malo en si mismo, lo cual contrasta con otra importante contribucion teorica al tema del placer humano y su papel en las relaciones sociales y humanas, a saber, la de Sigmund Freud. En efecto, dicho autor, en su obra Mas alla del principio del placer (1979), afirma que este ambito humano que nos interesa es un proceso primario del sistema animico que impulsa la vida, pero que puede llegar a ser altamente peligroso para la afirmacion de la persona en el mundo social o exterior. El placer, dice Freud, choca con la realidad porque esta es limite y cordura, mientras que el placer es fantasia, irracionalidad e impulso. Surge asi, en consecuencia, la necesidad o la importancia de reprimirlo y de que en ocasiones lo pospongamos o aceptemos ciertos niveles de displacer. Esta posicion, sin embargo, va a ser dura y contundentemente criticada por Deleuze y Guattari en su obra El anti-Edipo (1972). Para Deleuze y Guattari, el deseo (y en esa medida el placer), como impulsor de la vida, es creador, por lo que es y debe ser libre. En su irracionalidad y en su condicion de desafio a los limites, en lugar de perjudicar la sociabilidad, la potencia, de forma incluso desestructurante, siendo asi capaz de desafiar los sistemas sociales injustos. Bien podriamos decir que es por esa razon, quiza, que el capitalismo y la sociedad burguesa tienden a reprimir el placer, tal como nos mostraban Marcuse y Fromm.

La cuestion del placer explicada desde el campo teorico como individualidad, o desde el problema o cuestion de la lejania, no es sino el placer que en un universo social dedicado al fetiche de la mercancia y el consumo tiende a hacer que las personas se alejen de sus semejantes al momento de procurar su propio goce o satisfaccion. Cabe aclarar que bajo esta perspectiva no se hace alusion a que el individuo se sustraiga en absoluto de las relaciones sociales--que siguen teniendo lugar en la forma del consume--, sino que la forma en la cual un individuo vive dichas relaciones y su sentido del placer y satisfaccion hace que se aleje de las personas y disminuya el potencial de las interacciones que pueda tener con ellas.

Una forma de contemplar esta cuestion del placer como lejania de las interacciones y como individualidad excesiva es la que nos brinda Zygmunt Bauman (2003 a, 2003b), para quien las relaciones sociales son hoy en dia liquidas y en las que el placer tiene un vinculo muy interesante con el tiempo (Bauman, 2003a). En un mundo liquido, efectivamente, la satisfaccion de un consumidor debe ser instantanea, debe darse en el acto, en el mismo acaecer. Ademas, la satisfaccion debe terminar enseguida a causa de que vivimos en una cultura compleja y difusa, de olvido mas que de aprendizaje, en la que la perdurabilidad fisica de los objetos de deseo, e incluso de los contactos entre personas, deja de ser necesaria y deseable (Bauman, 2003b).

Con Bauman (2003b) nos encontramos asimismo con el hecho de que en la sociedad de consumo se ha invertido la relacion tradicional entre la necesidad y la satisfaccion. Mientras que la pregunta de antano giraba en torno a si se trabaja para vivir o si se vive para trabajar, la pregunta clave de la actualidad es si consumimos para vivir o si vivimos para consumir. La cuestion de fondo es que el consumo esta destinado a exaltar nuestras sensaciones y, en esa misma medida, estas deben ser tan instantaneas y pasajeras como sea posible. Esto ocasiona, de acuerdo con autores como Amparo Sevilla (2009), que las actividades que generan placer sean realizadas cada vez mas por lo que se podria llamar cuerpossolitarios, un fenomeno que, dice Sevilla, ha venido gestandose y desarrollandose con fuerza desde el consumo masivo de los aparatos televisivos, conducta que genero, a partir el siglo XX, y en amplios sectores de la poblacion, la reclusion en el ambito domestico o en el solipsismo indiferente propio de ciertos aparatos. Hoy en dia, de hecho, cada persona que puede procurarse el acceso a las redes

electronicas se siente convertida en el centro del mundo; ello ocasiona que la sexualidad, la comida, la compania, la informacion, la recreacion, el trabajo, las tecnicas de relajacion y, en ultimo termino, todo aquello que el deseo pueda ambicionar, ocurra en el espacio de la persona, sin necesidad de que esta interactue con la alteridad (Sevilla, 2009).

Hablamos asi de una vivencia del placer que aleja a los seres humanos del universo significante del mundo interrelacional y que en esa misma medida los cosifica y los aliena, produciendo un consumidor consumido que es incapaz de ofrecer resistencia ante las mismas dinamicas del mercado (Vattimo, 1990). Este alejamiento es, sin duda alguna, util para la forma de dominacion que, de acuerdo con Fromm (1978), hunde sus raices en la excesiva regulacion y represion de asuntos como la sexualidad, con el fin de lograr individuos mas sumisos. Recordemos junto con Turner (1989) que, desde un punto de vista racional, el cuerpo humano "ha sido concebido tradicionalmente como la fuente de la irracionalidad, como una amenaza a la estabilidad personal y el orden social. La sexualidad del cuerpo, en particular, es un peligro para la sucesion ordenada y la autoridad familiar" (p. 220). El placer, por si fuera poco, se niega y se regula hoy dia al mismo tiempo que es producido en masa, haciendo que el acceso al mismo de forma instantanea se de en el plano de la virtualidad, del alejamiento individual, del solipsismo, que no solapa ni trastoca las estructuras hegemonicas (es posible, de hecho, que las interacciones con fuertes vinculos tengan un gran potencial desestructurante y anti-opresor). La produccion del cuerpo-imagen, por ejemplo, hace que este sea mas seductor y placentero cuanto menos tenga de real (Pinzon & Garay, 1997; citados por Sevilla, 2009). Asi, la realidad pasa a un segundo plano, pues lo que importa es lo virtual. De esta forma, y de acuerdo con Therese Delpech (2006), tenemos que
   [...] [l]a negacion de la realidad es un mecanismo psicologico
   cuyos beneficios fueron siempre apreciados, pero hoy alcanza
   posibilidades casi infinitas. En la relacion de las conciencias
   contemporaneas con el mundo, lo virtual desempena un papel de
   creciente importancia. Las sociedades occidentales hallan un facil
   refugio en la expansion de la esfera del placer y en las
   posibilidades abiertas en todas las areas por las nuevas
   tecnologias (p. 50).


3. La ambivalencia del placer y la percepcion de la justicia en el mundo: entre lo biologico y lo simbolico

Ademas del placer visto desde el campo teorico, ya sea como espacio de relaciones sociales o como espacio de individualidad, tambien podemos encontrar otra ambivalencia, un tanto mas obvia, que se inscribe a su vez en la clasica ambivalencia entre los aspectos simbolico y biologico del ser humano. Sabemos que el ser humano es en parte un ser simbolico en la medida en que es un ser social que vive mediado por una cultura a la que bien podemos considerar como un sistema o una red de sentido compartida--pues, de acuerdo con autores como Higinio Marin (2007), no hay ningun sentido o significado que sea totalmente aislado--. Sin embargo, la cultura es susceptible de ser actualizada o modificada por los actores en sus interacciones (Garfinkel, 1967) y, en esa medida, los aspectos biologicos y subjetivos del ser humano son fundamentales, como veremos mas adelante. Cabe traer a colacion la teoria de los tres registros lacanianos, a saber, lo simbolico, en primer lugar, que es el registro del terreno en el cual se mueve la produccion de la significacion y las leyes del lenguaje, que es para este autor el medio natural del ser humano; lo real, en segundo lugar, como aquello que esta por fuera de la significacion; y, finalmente, lo imaginario, que es, a grandes rasgos, el terreno primario en el cual tiene lugar el pensar semiologico (Murillo, 2011; Lacan, 2007).

De esta forma, y a pesar de que, en el esquema lacaniano, aunque poco intuitivo, lo biologico sea un conjunto de determinaciones que deban pensarse bajo el registro de lo simbolico, lo cierto es que, al menos en lo teorico, no se puede descartar de manera tajante la existencia e importancia de la biologia como un algo con gran peso y poseedor de sus propias caracteristicas. De esa forma, si bien la significacion es el medio natural del ser humano, este es una entidad en la que confluyen aspectos tanto simbolicos como biologicos y que en un marco social-relacional se revisten de indecidibilidad. Este es un concepto usado por Jacques Derrida (1971) para dar cuenta del hecho de que, para Platon, la escritura era unpharmakon, es decir, cura y veneno a la vez: esta nos volvia confiados y desmemoriados pues, al tener datos escritos, nos resultaba innecesario aprenderlos, pero asimismo, nos ayudaba a preservar la memoria y a mejorar la comunicacion. Pues bien, tanto lo simbolico como lo biologico tendrian dicho aspecto de indecidibilidad (Guerrero Ramos, 2016a), es decir, serian aspectos tanto positivos como negativos y no necesariamente de oposicion. Aspectos que marcarian una indeterminacion respecto de que factores de los humanos son simbolicos y cuales no, y que variarian de manera mas o menos azarosa. Aspectos que, por ende, tambien podriamos encontrar en el mismo impulso del placer.

Existe asi un placer definido desde el plano de las significaciones y la produccion social de sentido en un sujeto que, de acuerdo con Lacan (2005), se desliza por la cadena significante para gozar o padecer la estructura, y asimismo un placer que nace de lo mas instintivo, biologico y subjetivo. Cabe destacar que este ultimo tipo de placer, es decir, el que nace en lo biologico de la persona, no es en si mismo y en su totalidad lenguaje. Aun cuando tambien este mediado por las representaciones, sostener que es enteramente lenguaje seria caer, de hecho, en una especie de esencialismo teorico de la significacion y, a decir verdad--aun con Lacan, para quien el ser humano es aquello que de lo real padece el significante (Lacan, 1999)--, el registro de lo real, que es donde se ubica el organismo y que queda por fuera del lenguaje, se imbrica constantemente con el registro de lo simbolico.

Esta postura es similar a lo que Jean-Luc Nancy (2006) afirma que sucede con el sentido, pues el sentido de aquello que es tactil, como el cuerpo, solo puede constituirse como sentido en tanto se retira de su instancia representacional, de significante o de presentacion, de modo tal que cuando tocamos algo, ese algo no es nunca identico a como es en su interioridad (Nancy, 2006). Desde este punto de vista, la interioridad e incluso la misma manifestacion de los objetos es un espacio distinto a su permanencia dentro del sentido, o mas bien dentro de la cadena de sentido, ya que en la teoria lacaniana siempre se necesita un par significante que de cuenta del sujeto, puesto que un solo significante por si mismo y en su falta de relacion con otros significantes es un enigma (Lacan, 2005). En el plano simbolico, de las significaciones o del sentido, que en terminos de Jean-Luc Nancy (2006) se aleja de lo representacional, bien podemos asociar el placer en cuanto sensacion y en cuanto sentido con el mundo actual del consumo. El consumo es, en este marco de ideas, el mundo ya mencionado lineas atras de la propaganda, el mundo de la cadena de sentido que se aleja de la instancia representacional porque su objetivo es la sensacion instantanea, el mundo virtual que surge dentro de los mismos significantes, el mundo de las sensaciones poco solidas y pasajeras, mas asociado, desde luego, al espacio de la lejania, de la lejania de lo original, de la lejania con respecto a los otros que son los semejantes. De hecho, Bauman (2003b) sostiene que las relaciones humanas en la sociedad actual son demasiado fluidas y liquidas, y puede que en gran parte ello se deba a que en el mundo de hoy existe una sobreabundancia de codigos; a que hay "un exceso de marcas, un exceso de referentes, un exceso de sensaciones, un exceso de mensajes publicitarios" (Guerrero Ramos, 2016b). Asimismo, se dice que hay demasiadas formas de categorizar, demasiadas formas de nombrar, y nombrar es siempre la forma mas basica de poder, de apropiacion y de dominio (Guerrero Ramos, 2016b).

En lo simbolico puede que haya hoy por hoy un exceso de codigos, un fenomeno que nos deshumaniza y aliena en alto grado, y aunque en la teoria lacaniana todos los sentidos surjan necesariamente de por lo menos un par significante, hay autores como Pierre Achard, Antoinette Chauvenet, Elisabeth Lage, Francoise Lentin, Patricia Neve y Georges Vignaux (1980) que consideran que lo biologico tiene presencia e interviene en lo relacional, pero que esta dimension esta perdiendo prevalencia ante el poder de los complejos entramados de significacion contemporanea.

No obstante, hay que tener en cuenta que biologicamente el placer ha sido un componente clave y decisivo en la evolucion humana. De acuerdo con Carlos Logatt Grabner (2013), el placer garantiza que el ser humano se alimente y se reproduzca y pueda pasar de esta forma sus genes a la siguiente generacion. Para ello, en el trascurso evolutivo el cerebro humano llego a desarrollar un sistema de sensaciones que actuan como premio o recompensa, muchas de las cuales se asocian con la dopamina como principal neurotransmisor (Logatt Grabner, 2013) (2). De igual forma, no podemos perder de vista, para ejemplificar el papel de lo biologico, que la gradual aparicion de altas capacidades cognitivas en el ser humano puede explicarse como el resultado de la inclinacion hacia abajo del hueso esfenoides, muy probablemente condicionada y guiada por el entorno y las circunstancias y no por condiciones geneticas internas. A raiz de sus modificaciones evolutivas, este hueso, en efecto, fue causante de que la capacidad craneana y encefalica fuera creciendo hasta el punto en el cual la humanidad llego a verse inmersa en el universo de las representaciones y las cadenas significantes (Dambricourt, 1995).

Lo biologico, como se puede observar, es clave, mas aun si tenemos en cuenta que, como ya ha sido probado en laboratorios, la activacion artificial del circuito dopaminergico por medio de electrodos, por ejemplo, genera un placer tan intenso que puede derivar incluso en profundas y autodestructivas adicciones (Linden, 2011); activacion que tambien puede tener lugar por el consumo de sustancias psicoactivas, ya sean estas estimulantes, sedantes, opioides, alucinogenas o de accion multiple. Es sabido tambien que el azucar tiene poderosos efectos en el cerebro de las personas que activan los circuitos de placer, de ahi que las grandes empresas, ademas de sumergirnos en el mundo de la propaganda, tiendan a utilizar el azucar como una droga legalizada y socialmente aceptada para incentivar inescrupulosamente cierta adiccion a sus productos (Fortula, 2010). De cualquier forma, aunado a lo biologico, el registro de lo simbolico siempre interviene con su ancho mar de las significaciones. Recordemos, respecto a ello, que "lo que otorga tanta fuerza al placer es que, mediante la interconexion del circuito de recompensa con otras regiones del cerebro, lo aderezamos con recuerdos, asociaciones, emociones y significado social, con imagenes sonidos y olores" (Linden, 2011, p. 37).

En su interaccion, lo biologico y lo simbolico mediaran, por tanto, en nuestra percepcion del propio placer, de la justicia del mundo y de nuestra propia satisfaccion vital, entendida esta a partir de Shin y Johnson (1978) como aquel juicio global que una persona hace de su calidad de vida, de acuerdo con criterios escogidos por ella misma. El mundo sera justo, por ende, en la medida en que dicha satisfaccion vital sea vea mas o menos lograda. De acuerdo con Diener (2006), en ello intervienen las expectativas y estandares construidos previamente por la persona; por ello afirma Judith Shklar (1997) que el sentimiento de injusticia no es simple frustracion, sino que surge de expectativas aprendidas socialmente, teniendo en cuenta que en ellas intervienen en menor o mayor grado los elementos biologicos de la persona. De este modo, como veremos en el apartado siguiente, pensar que cada quien tiene lo que se merece es funcional para el orden social, e incluso para las relaciones de dominacion, y asimismo muchas veces las experiencias sociales amenazantes como la pobreza o el racismo dan lugar a una vision comun de la realidad que las neutraliza (Dalbert, 2010; Barreiro & Castorina, 2015).

Por otra parte, la faceta virtual de la vida contemporanea, que exacerba la individualidad, favoreciendo la experiencia de placer del tipo cuerpos-solitarios y de las sensaciones instantaneas que son usuales en medio de los codigos del consumo, puede ocasionar que haya asimismo una percepcion virtualizada y por ende enganosa de la justicia. De esta forma, refugiarnos en elementos digitales que potencien las narrativas trasmediales, aun a pesar de los grandes avances que ello trae consigo para la experiencia estetica y la democratizacion de la sociedad (Corona, 2016), puede derivar en que las nuevas narrativas que construyamos contengan nuestras expectativas de fondo en torno a la idea de un mundo justo. Asi, la logica trasmedial, entendida esta como la utilizacion de una gran diversidad de textualidades y medios para una expansion de la comunicacion y la participacion libre de las audiencias del mundo del consumo, que de este modo tienen la posibilidad de actuar sobre las narrativas y los discursos hegemonicos (aunque sin alterar las relaciones de poder, desde luego) (Scolari, 2013; Corona, 2016), puede hacer que inventemos mundos de ficcion justos en los cuales nos sintamos a gusto, mundos que, sin embargo, son falsos y cuya falsa apariencia de justicia puede colaborar con el fetichismo de la mercancia.

4. Las afecciones psicologico-estructurales del mundo moderno: el inconsciente social y la creencia en un mundo justo

Se dice que uno de los mayores aportes teoricos del padre del psicoanalisis, Sigmund Freud, fue haber vislumbrado el inconsciente no como lo irracional de la dimension cognitiva humana, sino como un sistema psiquico dinamico (Lysek, 1997), sistema que el autor austriaco ligo indefectiblemente al individuo en una concepcion del mismo sin duda psicologista. No obstante, mas alla de dicha vision psicologista del inconsciente, es posible hablar de dicho sistema psiquico dinamico a un nivel social; asimismo, al tener en cuenta asuntos como el trauma o los sintomas como asuntos sociales y relacionales es posible hablar del inconsciente de la sociedad y, en consecuencia, de una teoria psiquica de las afecciones sociales. Afecciones como lo son, por ejemplo, las adicciones, entendidas como un consumo o un ansia de consumo persistentes y compulsivos, dirigidos a sustancias o sensaciones con efectos negativos en el individuo (Linden, 2011). Recordemos, en torno a ello, que vivimos en un mundo cuyos aparatos de consumo estan destinados a generar sensaciones y adicciones, como en el caso ya mencionado lineas atras del azucar. En efecto, como bien dice Linden (2011), hay algo de cierto en el supuesto de que "podemos acabar siendo adictos a practicamente cualquier actividad que nos proporcione placer, ya sea el juego, la pornografia, internet, las compras, la ingesta compulsiva" (p. 126); adiccion es la palabra de moda del siglo XXI (Cheever, 2008).

Planteamos entonces la propuesta (por ahora nada mas que eso, una propuesta), de que podemos observar el inconsciente humano como un asunto social, en parte debido a que este tiene un componente linguistico estructural al modo lacaniano (3) y, al mismo tiempo, a que no hay ningun sentido o significado que sea totalmente aislado (como vimos de la mano de Higinio Marin, 2007, en un apartado anterior). Ademas, siempre se necesita por lo menos un par significante para definir a un sujeto, teniendo en cuenta que todo sistema de signos es relacional y que, por lo tanto, conforma un tejido de diferencias sin punto de partida o de llegada (Derrida, 1971). Bien podemos afirmar, entonces, que las significaciones inconscientes, al moverse en cadenas significantes relacionales, tienen un muy considerable aspecto social. Puede haber, de este modo, un inconsciente social, puede haber una sombra dentro de las mismas significaciones donde se ocultan todas las frustraciones y dolencias de cada tipo especifico y particular de sociedad.

Asi visto el inconsciente humano, en una sociedad con altos indices de pobreza y exclusion puede ocurrir que, por ejemplo, las personas de estratos populares prefieran y tiendan a realizar cierto tipo de chistes, a tener ciertos tipos de lapsus, particularidades que darian cuenta de sus condiciones y, con ello, del psiquismo interior del mismo ambito social, visto, desde luego, desde el plano de lo inconsciente. En otras palabras, las estructuras de significacion internas se comparten. En esa medida, la forma en la cual consideremos o no el mundo como un lugar justo tambien se reflejara en dicho inconsciente social.

En ultimas, puede que la misma percepcion sobre la justicia se refleje en forma de un psiquismo colectivo particular, y asimismo en modos de actuar colectivos. De hecho, en un mundo cuyo valor social principal es la competitividad, en lugar de la cooperacion, y en el que la educacion que desde ninos recibimos esta orientada en ese sentido (Guerrero Ramos, 2013), la psicologia predominante tendera probablemente a ser una psicologia narcisista. Si le anadimos a ello las dinamicas actuales de consumo, las cuales, como ya se ha visto, tienden a individualizarnos y a hacer que nos alejemos de las interrelaciones con otras personas, o que las relaciones con ellas sean mucho mas liquidas, es decir, con lazos menos fuertes y solidos, nos encontraremos con un exceso yoico en el cual el reconocimiento de la otredad se dificulta. Por otra parte, puede que los vacios en nuestras satisfacciones vitales traigan consigo toda clase de emociones, sentires y modos de actuar y de expresarnos de indudable indole negativa, tal como lo pueden ser las manifestaciones de intolerancia, rabia u odio desmedido. En torno a ello, se trae a colacion una cita literaria del escritor Mario Mendoza (2014), que ejemplifica muy bien este punto. Dice dicho autor:
   Odiar va creando, ademas, una personalidad narcisista que se va
   anclando cada vez con mayor fuerza en el yo. Lo unico importante es
   lo que me sucede a mi. Yo soy el centro del mundo. Yo tengo la
   razon. Nadie se da cuenta de la verdad, excepto yo. Nadie ha
   sufrido como yo [...]. Mi vida no ha sido cualquier cosa. Todo el
   mundo esta muy mal, menos yo, que si me doy cuenta de todo. Yo, yo,
   yo. Las consecuencias fisicas y mentales de ese exceso de presencia
   en si mismo son muy negativas. El sujeto no puede expandirse,
   explayarse, compartir, enriquecerse con las experiencias de los
   otros (p. 271).


Ademas, pensar que el mundo es un lugar justo a raiz de la creencia de que cada quien tiene lo que se merece, tal como se insinuaba al termino del apartado anterior, es sintoma de que esta operando una funcion ideologica de dominacion. (Barreiro & Castorina, 2015, p. 236). Hay que decir que es posible, por tanto, que la verdadera percepcion de la justicia no se revele siempre en las creencias, discursos e ideologias, socialmente mediados por intereses de poder, pero puede que si en el psiquismo de las sociedades. Al respecto, sostienen Barreiro y Castorina (2015):

Diferentes investigadores provenientes de la psicologia social y politica han senalado que la creencia en un mundo justo, en tanto creencia ideologica, opera sobre los individuos como una justificacion del sistema economico y social, perpetuando las desigualdades (Augoustinos, 1999; Barreiro, 2008, 2009, 2013a; Jost & Hunyady, 2002; Liviatan & Jost, 2011). No solamente los grupos sociales que ocupan una posicion de privilegio defienden y sostienen las estructuras economicas y politicas apelando al merito, los grupos desaventajados o excluidos tambien necesitan justificar su posicion social y perpetuan asi el discurso meritocratico de los grupos dominantes (Barreiro & Castorina, 2006; Jost & Burgess, 2000). Por lo tanto, la creencia en un mundo justo al justificar el sistema social y economico cumple una funcion paliativa para los individuos reduciendo la ansiedad, la culpa y la incertidumbre (Dalbert, 2010; Jost & Huyandy, 2002) (p. 236).

Para finalizar, tomaremos brevemente las consideraciones de Gillles Deleuze y Felix Guattari (1972) sobre el deseo. Como ya se habia insinuado, para estos autores el deseo, al ser creacion y al ser pleno y formar con su objeto una sola unidad, posee, en sus flujos, un poder capaz de trastocar las estructuras de poder y dominacion. El deseo y el placer tienen una parte que nace de lo enteramente biologico, y al liberarse de la represion, se libera a su vez de las cadenas significantes que buscan la dominacion. (4) El placer regulado es, por otro lado, una forma de control y hegemonia social (Marcuse, 1967).

5. A modo de conclusion

Aun cuando el placer humano es considerado por autores como David J. Linden (2011) como un impulso vital interno sumamente importante, es tambien objeto de control institucional y represion social en multiples niveles. Visto desde el problema de la cercania y las relaciones sociales, el placer tiende a ser fuertemente reprimido, pero visto desde la individualidad de la persona y su lejania respecto a los demas, tiende en la moderna sociedad de consumo y de las sensaciones instantaneas a ser alentado e incentivado, bajo la figura de la mercancia e incluso por medio de mercancias destinadas a ser altamente adictivas. El placer tiene, ademas, un papel crucial en lo que atane al modo como percibimos si vivimos en un mundo justo o no.

De igual forma, la perspectiva o modo de percibir lo justo y lo injusto en los agentes psiquicos y sociales, en su acumulacion social estructural, puede que sea un determinante de la psicologia inconsciente de la sociedad. Se trata de una psicologia que se manifiesta en la forma como actuan culturalmente las personas, tomando en consideracion que en las interacciones somos libres de actualizar y modificar los codigos culturales (Garfinkel, 1967). Sin embargo, en dichas actualizaciones habra siempre elementos inconscientes que se mueven constantemente en las cadenas significantes. Si no percibimos en nuestra inconsciencia al mundo como un lugar justo, aun cuando tengamos la creencia de que lo es, lo cual hace parte de hecho del aparato social que reproduce y avala las relaciones sociales de dominacion (Barreiro & Castorina, 2015), de cualquier forma, ello se reflejara en nuestro comportamiento, haciendo que seamos personas con poca satisfaccion vital interior, incluso con poca integracion social de fondo. Ello tendra posibles sintomas a nivel individual, como un exceso yoico y con el manifestaciones de envidia, odio e intolerancia y, sobre todo, la negacion de la otredad en medio de la frustracion disfrazada por nuestras propias narrativas y los articulos adquiridos en el mundo del consumo. Puede, por tanto, que todo ello sea categorizado como afecciones psicologicas no solo del individuo, sino igualmente a un nivel estructural, y esa es la propuesta que se presenta en este articulo, apenas como un esbozo que invita a futuros debates academicos sobre el tema. Es posible que la comprension de este campo teorico todavia inexplorado ayude a que algun dia podamos tener un mundo con una caracterizacion psiquica positiva, nacida ella, quiza, en la integracion social cooperativa, la aceptacion de la otredad y, sobre todo, en el rompimiento responsable de las cadenas morales que nos atan y que regulan el placer humano.

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Recibido: 06.06.16 Aceptado: 05.09.17 Disponible en linea: 30.03.18

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MIGUEL ANGEL GUERRERO RAMOS *

* Universidad Nacional de Colombia, Bogota, Colombia-Universidad Pedagogica y Tecnologica de Colombia (UPTC), Tunja, Colombia. Correo electronico: nebula123universitas@gmail.com Para citar este articulo: Guerrero Ramos, M.A. (2018). El placer humano y la percepcion social de la justicia: apuntes para una teoria psicologica de las afecciones estructurales. Universitas Philosophica, 35(70), pp. 43-63. ISSN 0120-5323, ISSN en linea 2346-2426 doi:10.11144/Javeriana.uph35-70.phpj

(1) La motivacion como direccion, intensidad y persistencia de una conducta hacia un objetivo debe tener refuerzos que no hacen otra cosa mas que incentivar el placer. Por un lado, refuerzos extrinsecos, que se encuentran por fuera del individuo, como bien lo pueden ser los premios, por ejemplo, unas buenas calificaciones; y por otro, refuerzos internos, que van por dentro, como la curiosidad o el afan por el crecimiento personal.

(2) En cuanto a otros neurotransmisores relacionados con el placer, nos dice Logatt (2013) que "uno de los neurotransmisores que se libera ante un estimulo placentero, por ejemplo, el olor o la vision de un chocolate, es la encefalina, que coopera, a su vez, para que se pueda liberar otro neurotransmisor en las neuronas postsinapticas vecinas, la anandamida" (p. 2). En torno a la tension entre lo simbolico y lo biologico que se presenta en el ser humano, de acuerdo con Carlos Logatt (2013), el mismo Aristoteles hace 3500 anos sostuvo que la felicidad, y para este caso el placer, dependia de dos componentes: en primer lugar, la hedonia, definida como la capacidad de sentir placer a corto plazo y solo con el fin de asegurar la supervivencia, tanto de forma real, como comer, o irreal, como en el caso de la ludopatia; en segundo lugar, la eudaimonia, que no es otra cosa mas que el placer de poder encontrarle el sentido a la vida.

(3) Visto en el apartado anterior la importancia de lo biologico y su interrelacion con lo simbolico, nos permitimos dudar de que el inconsciente, o por lo menos las fuerzas vitales interiores de indole psiquico, se muevan por entero dentro del plano de las significaciones o las cadenas significantes, un asunto que desborda el espacio y el proposito inmediato de este articulo, pero que sin duda queda planteado para futuros debates.

(4) Cabe hacer notar que en este texto se trabaja bajo una correspondencia entre el inconsciente lacaniano como estructura linguistica y el inconsciente de Deleuze y Guattari como fabrica y creacion. Es decir, un punto de vista que une dos posturas que aparentemente se contraponen. Se habla aqui por tanto de una concepcion estructural-procesual del inconsciente humano. No obstante, la descripcion de sus caracteristicas es un tema y un debate psicoanalitico sin duda bastante amplio y que escapa en ese sentido a los propositos inmediatos del presente texto.
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Author:Guerrero Ramos, Miguel Angel
Publication:Universitas Philosophica
Date:Jan 1, 2018
Words:7922
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