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EL ORIGEN DE LO POLITICO DENTRO DE LO IMPOLITICO ESPOSITEANO: Comentario clarificador de la politica como tecnica en Roberto Esposito.

The origin of the political within the espositean inpolitical: Clarifying commentary on politics as a technique in Roberto Esposito

"...quienes Zeus / destino devanar desde la juventud hasta la vejez un ovillo / de dolorosas guerras, hasta que nos consumamos uno a uno".

Iliada XIV, 85-87

I

Introduccion

Lo que nos proponemos en lo siguiente es aclarar un elemento que pasa desapercibido en algunos textos de Esposito y cuya importancia no ha sido suficientemente sopesada en sus consecuencias. Precisamente, el tema de la expresion misma de lo politico y su origen--en la distincion del par lo politico y la politica, en sus niveles ontologicos y onticos--constituye, pensamos, un nucleo que permite funcionar como una entrada a las propuestas politicas de corte italiano contemporaneo y mostrar algunas relaciones filosoficas que se encuentran en este entramado.

Tal elemento es el de la relacion entre tecnica y politica, que se anuncia determinadas veces en ciertos escritos de este pensador (1), pero que en sus mismos contextos la situacion queda oscurecida y no patentemente instituida, mucho menos investigada por su caracter aparentemente accidental. Intentaremos, entonces, abarcar esta relacion para comprender el origen de la politica en el marco de la filosofia impolitica (2), tratada esta como la mirada despejada mas reciente hacia el hecho mismo de la politica. Se trata, entonces, de poder dar cuenta de esta relacion que es de partida equivoca, equivocidad a partir de la cual articularemos este trabajo y que consiste principalmente en una determinada idea de la tecnica concordante con una determinada idea del ser politico, y que entenderemos fundamentalmente desde Arendt, Schmitt y Max Weber, frente a la propuesta de Roberto Esposito, la cual identifica, de una manera que nos proyecta a esclarecer en este articulo, tecnica y politica. Esto requiere una que otra idea introductora.

En lo que concierne a estos dos elementos, tecnica y politica, tomamos las preocupaciones tempranas de Esposito en las categorias de la modernidad y su relacion con el devenir politico, nodo conceptual que recorreremos con dos lineamientos: una clarificacion de lo que quiere significar que lo politico sea en su origen tecnico o no, desrizandonos por el entramado que abra la reflexion de Esposito en este punto y que muestre como sus conceptos y problematizaciones dan paso a una calificacion tecnica de la politica. Apuntamos, entonces, no a una divagacion sobre el ser de la tecnica en general--por ser un espacio de discusion en si mismo (3)--sino a una pretension mas determinada, mas radical, y mas especifica: proponemos investigar estos conceptos en el mismo hecho al cual mientan ambas perspectivas politicas fundamentalmente diferentes: la de los criticos a una politica modernamente contaminada y la de la reflexion impolitica. Expondremos, en consecuencia, la perspectiva de los "criticos de la civilizacion" (Esposito 2006, 22) y posteriormente subrayaremos en oposicion la propuesta espositeana, al entender lo politico como la herida profunda de la pugna misma, y por esto, como esfuerzo ya tecnico, en una caracterizacion heideggeriana que en su momento recordaremos.

II

Esencialismo politico y contaminacion politica

La forma de presentar Hannah Arendt la situacion que queremos resolver nos servira a la manera de imagen en la que entran en juego los elementos a exponer en este apartado. Afirma Arendt en Sobre la revolucion:

Para llegar a ella [la justificacion de la lucha organizada] es preciso que exista la conviccion de que las relaciones politicas no estan sujetas, cuando se desarrollan normalmente, al imperio de la violencia, y tal conviccion la encontramos por primera vez en la Grecia antigua, una vez que la polis griega, la ciudad-Estado, se definio a si misma como un modo de vida basado exclusivamente en la persuasion y no en la violencia ... Sin embargo, debido al hecho de que para el griego la vida politica no se extendia ... mas alla de los muros de la polis, no se creyo necesario justificar el empleo de la violencia en la esfera de lo que hoy llamamos asuntos exteriores (Arendt 1988, 12).

Extendiendo esta idea, tenemos como un primer momento que, desde una perspectiva territorial casi geopolitica, la polis se instituye como cierto espacio en blanco, un momento de pureza politica posibilitado solamente por la expulsion de la violencia, la guerra, hacia los puntos exteriores de la misma, hacia ese lugar (el intersticio politico) que en la union violencia y no-politica conecta guerreramente con los otros espacios politicos, reconociendo en si misma un nucleo tras sus muros, el estado calmo en un flujo argumentativo (pensemos, por ejemplo, en las plazas y monumentos por los que se paseaba Socrates, tan querido por Arendt) que es el lumen politico, el lugar que se ha vaciado, digamoslo asi, de muerte para dar lugar al phainomenon politico. De alguna manera, algo similar encontramos en uno de los primeros registros politicos, mas bien en su aspecto de forma de gobierno, precisamente en lo que seria el Discurso funebre de Pericles: "les llevamos la ventaja [a los espartanos] de que no nos angustiamos de antemano por las penurias futuras [la guerra], y, cuando nos toca enfrentarlas, no demostramos menos valor que ellos que viven en permanente fatiga" (Tucidides 6) ?Podra este acercamiento terrestre ser indicio de un particular status metafisico de la politica desde el cual esta pueda degenerarse? Creemos que si; una polis, en conflicto, no seria, desde esta primigenia afirmacion politico-historiografica, una polis adecuada; pero antes de abandonarnos a ello, veamos la cuestion desde el prisma de lo historicofilosofico, citando a Esposito:

?No es exactamente este el punto en el cual se cruzan las perspectivas de Weber, de Schmitt y de Arendt (menos impolitica), sino tambien de tantos "criticos de la civilizacion"? En un determinado momento, la politica sale fuera de si, traiciona su propia esencia y cae presa de la tecnica (Esposito 2006, 22).

Para adentrarnos en este historico supuesto devenir de la politica, nos dirigimos al gran problema politico de origenes modernos, el de la representacion entendida por Schmitt como el hacer visible y presente publicamente un ser imperceptible (el cuerpo de hombres),--y como factor determinante para la conformacion de un Estado nacion:

En la realidad de la vida politica no hay un Estado que pueda renunciar a todos los elementos estructurales del principio de la identidad, como no lo hay que pueda renunciar a todos los elementos estructurales de la representacion ... Ambas posibilidades, identidad y representacion, no se excluyen entre si; no son mas que puntos de orientacion contrapuestos para la conformacion concreta de la unidad politica (Schmitt 1982, 206).

Tenemos aqui varios elementos que sopesar. Primero, que el ser imperceptible es, interpretando a Schmitt, un ser extra politico, y que por tanto la conformacion politica (y de ahi la posibilidad de hablar de una unidad de Estado) depende de la situacion del representar--Vertretung. Segundo, que la caida de la representacion por otra estructura "pseudo" politica de caracter privado y no civil, como la intervencion puramente economica, conduce inevitablemente a una situacion que es infrapolitica, cuyos rasgos no son por tanto nada politicos, sino culturales, economicos, serviles. la naturalidad politica de la representacion queda entonces emplazada por una fantasmagorica forma de politica, una "mala" politica. Algo asi surgiria, por ejemplo, en el Leviatan, donde la representacion no seria una cuestion natural para la vida politica, una cuestion "existencial" (cf. Bialakowsky 2011, 291-292), sino una normatividad contractualista negativa, por asi decir, para la seguridad de la nuda vida, una vida que no es politica: la existencia del Estado presente para la proteccion de una vida apolitica: zoe. Escribe asi:

El Estado que naciera en el siglo XVII, llegando a afirmarse en toda el area del Continente europeo, es, en realidad, una obra humana y distinta de todos los tipos anteriores de unidad politica. Se le puede considerar como el primer producto de la epoca tecnica ... En este tipo de Estado no solo se da ya el supuesto sociologico e historico de la epoca tecnica industrial siguiente, sino que el mismo es obra tipica y aun prototipica de la nueva epoca tecnica (Schmitt 2002, 33).

Agregando otro elemento degenerativo al Estado moderno, no tenemos que olvidar que en la politica de Schmitt el elemento trascendente es su acompanante. No nos detendremos en profundidad en la forma teologica de su politica que es el gran blanco de criticas impoliticas, y al respecto solo mencionaremos que para este autor "todos los conceptos centrales de la moderna teoria del Estado son conceptos teologicos secularizados. Lo cual es cierto no solo por razon de su evolucion historica, en cuanto fueron transferidos de la teologia a la teoria del Estado ... sino tambien por el reconocimiento de su estructura sistematica" (Schmitt 2009, 37), relacionandose con lo anterior en una analogia de representacion de un valor trascendente (el Bien) y la representacion politica. Recogeremos lo que expone Esposito en Diez pensamientos acerca de la politica:

... en la era de la Tecnica al catolicismo le estan asignados el monopolio y la defensa de la politica en un mundo cada vez mas despolitizado. Pero evidenciando en otros aspectos el caracter utopico de dicha defensa. Utopica como una isla en el oceano de la despolitizacion moderna (Esposito 2012, 45; cursivas nuestras).

Algo "tecnicamente" similar ocurre en Max Weber. Para Weber sera suficiente plantearnos quien es el tipo de hombre que es politico y en donde se encuentra el poder. En esto queda propuesta no la salida de la violencia a un espacio guerrero como en Arendt, sino, curiosamente, la llegada casi competitiva a un espacio entronado del poder dentro del conjunto de hombres: la polis esta en lo alto.

Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio. reclama para si el monopolio de la violencia fisica legitima. El Estado es la unica fuente del "derecho" a la violencia. Politica significara, pues, para nosotros, la aspiracion a participar en el poder o a influir en la distribucion del poder entre los distintos Estados o, dentro de un mismo Estado, entre los distintos grupos de hombres que lo componen. Quien hace politica aspira al poder; al poder como medio para la consecucion de otros fines ... o al poder "por el poder", para gozar del sentimiento de prestigio que el confiere (Weber 1979, 83-84).

Luego de estas topograficas tentativas, podemos agregar para finalizar este apartado, la vida activa--y asi, politica--de Arendt. Es bastante aceptable su tesis que mostramos al comienzo si consideramos toda la importancia que tiene para la escritora del exilio el ser con otros; tanto es asi no se es humano si no se esta en la actividad con otro: "Solo la accion es prerrogativa exclusiva del hombre; ni una bestia ni un dios son capaces de ella y solo esta depende por entero de la constante presencia de los demas" (Arendt 2009, 38). La condicion humana fundamental seria algo semejante a una perenne y casi biologica compania humana, mientras que la vida activa abocada a la politica es por excelencia, digamoslo repetitivamente, la alta alianza para un proposito concreto, la accion y el discurso para la no violencia de la conduccion del mundo, en una esfera politica sellada en el bios politikos (4) que es la geometrica metafora de lo que expone en Sobre la revolucion. Sin dialogo, sin con-cordancia, sin el abandono del idiotismo, de lo propio, sin dejar el espacio a la accion comun y sin capacitar a los hombres para dedicar su vida a una segunda existencia, abandonamos la esencia politica a que se configure o disperse magicamente o en manos de quien puede, sin mas, despolitizar a discrecion.

Ya ha aparecido subrepticiamente la forma de la tecnica en la que consistiria una degeneracion politica que atraviesa a los autores anteriores; para ello pensamos que la formula heideggeriana, "en su primera parte", logra resumirla bastante bien. Y es que, como afirmabamos antes con Esposito, la politica podria, pensada desde el intersticio y esencialismo politico, salir de si misma, aniquilarse habiendo sido emplazada por otra estructura anti politica que no permite su acaecimiento propio en la masa de hombres. Esa es la tecnica pensada desde Heidegger, una tecnica muy particular que denomina Gestell: una estructura emplaza, provoca, oscurece este espacio puro de la politica, sea introduciendo la disonancia de la herida en la polis, rasgando el hilo representativo, desviando la mirada de un orden trascendente o no llegando a un poder ubicado en algun punto de las relaciones; asi resulta natural decir "la estructura de emplazamiento [Gestell] deforma el resplandecer y el prevalecer de la verdad" (Heidegger 1994, 29).

III

La polis agonica

?Que ocurre con esta idea de lo politico? Es la caida, desde la perspectiva de Esposito, que padece una filosofia politica, que como filosofia quiere fundar algo a lo que, esta vez en clave politica, concurre tarde. La filosofia, dice Esposito, no puede pensar a la politica "si no es en la forma de representacion" (Esposito 2012, 32). En otras palabras, no es de extranarnos que nos encontremos con que la filosofia politica apele en variadas ocasiones a estados hipoteticos de salvajismo, de cesion de derechos, a locaciones de la politica en lo alto o en el mito fundante del utopismo.

Es de esta manera que se pone en marcha el pensar impolitico que abre la region de lo politico en donde se descubre su forma fundamental de ser radical, eso que las filosofias anteriores no pudieron ver, esto es, el conflicto inmanente como el factum primordial que mide y da forma a cualquier hacer que es asi politico. La herida esta en nosotros.

Si este esfuerzo del pensar requiere otra mirada para poder alcanzar lo politico, y si a su vez la politica como conflicto inmanente es "la unica realidad y toda la realidad ... y solo la realidad" (Esposito 2012, 14), su origen que no esta en un topos hyper ouranos ni en un sistema axiologico (como la buena o mala politica, o un bien supremo; el mal radical ya ha sido despachado por Arendt) se ubica en una entramada relacion fundamental en cuyos momentos articuladores (no por ello armoniosos) se destaca la influencia potencial de uno hacia otro: el hombre y la polis, lo que impide pensar una esencialidad politica que en su origen se vea violada, negada como no politica por un factor de emplazamiento como puede serlo la tecnica asi simplemente, tecnicamente, entendida: el origen que es ya esa pugna entre la fuerza humana y la que lo envuelve.

?A donde van a parar estas consideraciones tan fundamentales sobre lo politico? Si no es el poder ascendente o descendente, si no es el sector de elite, si no es el contrato hipotetico o a futuro, la politica se encuentra en la propia vida (cf. Esposito 2009, 2123). ?Como puede ser esto mismo tecnica? Para recalcar la oposicion a los criticos de la civilizacion, leamos al mismo Esposito:

... nunca ha existido unapolis entendida como un cosmos unitario posteriormente quebrado. Asi como nunca ha existido un orden natural despues violado, extirpado y destruido por la violencia de la tecnica. Por el contrario, desde el comienzo, las nomoi de la polis entraron reciprocamente en conflicto, asi como desde siempre la naturaleza se presenta "desnaturalizada" por y en la logica suplementaria del artificio ... En contra de ello, o mejor dicho fuera de ello, lo impolitico reconoce la perfecta cooriginariedad de tecnica y politica, y reconoce que no existe una praxis cualitativamente distinta de la techne y precedente a ella, a diferencia de cuanto nos ha ensenado una larga tradicion. Ello significa que la tecnica no constituye el fin, sino el origen de la politica (Esposito 2006, 22-23).

Se revela bajo este hilo argumentativo que la disonancia ad intra los muros de la polis--para continuar con la metafora topografica--con el hombre que emerge en esta trama de potencias en juego es la batalla sin fin de la politica. Afirma el autor: [es] el corazon desgarrado que late en la extrema discordia. Si es imposible poner fin a la batalla, solo queda fijarla, como una contradiccion insuperable, en nuestro interior. Y encomendarla asi en las manos de Amor" (El origen 18). No una buena politica: una politica, un ser politico, y una polis en pro del vivir y en pro de este fuerza que irrumpe en la polis: estamos aqui en el nacimiento de lo que sera conocida como la division futura entre biopolitica--a la espositeana--y tanatopolitica.

La politica, el hombre, la tecnica, podemos verla en la continuacion del estudio de Heidegger al respecto. La tecnica cooriginaria a la politica muestra el lado que no es el emplazamiento, como una forma practica de suceder la tecnica, sino el ser mas propio de la misma, el hacer tecnica de la tecnica, su verdad que es la del hombre en la conquista a la que es llamado en la polis:

Solo el otorgar aporta al hombre aquella participacion en el salir lo oculto a la luz que es la que necesita (y usa) el acaecimiento propio del desocultamiento. En tanto que necesitado (y usado) de este modo, el hombre esta asignado como propio al acaecimiento propio de la verdad. Lo que destina de este o de aquel modo al hacer salir lo oculto es, como tal, lo que salva. Porque este que salva hace que el hombre mire e ingrese en la suprema dignidad de su esencia. La pregunta por la tecnica es la pregunta por la constelacion ... en la que acaece de un modo propicio lo esenciante de la verdad ... aquel salir oculto que trae-ahi-delante la verdad, llevandola al esplendor de lo que luce (Heidegger 1994, 33-36).

Es asi que la polis se instituye agonicamente; el espacio en el cual el hombre emerge y hace vida, se involucra en las fuerzas de la polis y en la suya propia, alrededor de la cual su estancia va adquiriendo consistencia, su potencia se pone en dinamismo con la de los otros de manera tal que politica y vida cumplen la forma del munus, de la obra, del oficio, de la tarea y funcion humana primordial, que bien puede ser enriquecida por el "don-a-dar" (Esposito 2007, 30), el regalo: una biopolitica afirmativa. Por el contrario, puede ser inhibida esta fuerza que se trae a ella y al mundo a la luz, como "apertura originaria" (Esposito 2007, 49), sacrificandola mediante su negacion o por el residuo de la exclusividad del poder en una comprension esencialista de la politica. En este sentido es que la actividad tecnica no se diferencia de la actividad politica, pues es el mismo hombre en su comunidad quien se desenvuelve, y hace salir de lo oculto su vida y el mundo en sus manifestaciones en la red conflictiva de fuerzas de la que es parte. La estructura de emplazamiento que chocaba con la Politica, ha sido cambiada por las potencias de unos encontrada entre las de los otros.

IV

Conclusion

Bajo el alero de la exclusion conflictiva y guerrera posibilitadora del surgimiento de la polis, y asi del ser politico, se esconde el germen que frente a viento y marea logra dar, remedando la pluma de Heidegger, frutos en el eter. Con esto queremos decir que, si seguimos los planteamientos de Esposito, aun toda la tradicion de la filosofia politica y todas la teorias del Estado, con los calificativos que queramos (utopicos, miticos, teologicos, contractualistas, organicistas, etc.), incluyendo en esto las perspectivas de los autores trabaj ados aqui, se hizo factualmente necesario recuperar todo un subsuelo pasado por alto--con notables excepciones, como Simone Weil (cf. Esposito 2006, 41)--desde el cual es posible pensar la politica ya no como fenomeno agregado, como privilegio, como un posible llegar a existir con la condicion de la visibilidad representativa de Schmitt, sino como forma misma del hombre. Es de esta manera que la tecnica politica entendida desde Arendt, Schmitt y Weber como una degeneracion politica tiene coherencia si se piensa bajo los supuestos que sus teorias implican, esto es, una concepcion de politica que, aunque discutida, supuesta: una idea de politica que se ha afirmado a si misma y que, a su vez y por lo mismo, una salida de ella implica su tecnificacion en el reconocido sentido negativo apuntado por Heidegger. No es necesario llegar mas lejos para darnos cuenta de que de lo que se trataria la respuesta contemporanea italiana es recalcar que esta tecnica politica no es mas que juzgar a posteriori una cultura politica por sus efectos negativos. No obstante, en Esposito, si se ha de recuperar este factum propio de la politica como una herida fundamental, como el conflicto o entrecruzamiento de bios--dando asi Esposito con la esencia de la tecnica sin mas, que recae de cajon en elproducere mismo del sujeto y su proyecto-, entonces no hay degeneracion posible de una supuesta esfera que tiene dentro de si algo como la politica por excelencia, y en otras palabras no es hacedero un desplazamiento de la misma. Por lo tanto, si no hay vuelta a un origen, si no es posible una eterea "homeostasis natural" (Zizek 2003, 28), pensar la politica en estrecha relacion con la tecnica no tiene en apariencia nada dificultoso sino que muy por el contrario, es el paso que cruzan las categorias de lo impolitico de Esposito y que esperamos haber mostrado.

Mas aun, si lo pensamos con los caracteres que le atribuye Heidegger a la tecnica como la forma de traer delante--pro-ductum-, de establecer e instituir (cf. Esposito 2012, 157-158), como puede serlo la polis en un caso (5) y la institucion del mismo sujeto sobre el fondo de la comunidad politica, la misma fuerza de la vida que emerge y asi va configurandose, afirmandose, perfilandose, en su circunstancia y propio presentarse como un bios politico--sea esto tautologia o no--, entonces logramos entender la intima relacion entre tecnica y politica que establece y permite Esposito.

Como ultimo punto, es necesario destacar el aporte subrepticio que esta temprana perspectiva supone en las concepciones de politica y tecnica en la dimension general del problema del hombre. En el primer caso, la tesis propuesta por el Esposito de estos estudios es fuerte y clara dentro de este repensar una ontologia politica que sale cada vez de si misma, una especie de no-ontologia que, al menos en este limite de los escritos de Esposito, no deja de suscitar la pregunta de si nos encontramos o no frente a un estructuralismo de un corte barroco, rizado el rizo. No obstante--y esto es lo que sobre todo permite otear estas tempranas reflexiones politicas de nuestro tiempo-, en el segundo caso nos encontramos con una nueva inflexion de lo tecnico como origen de una pregunta actual y "del fin de la metafisica" de la que fuera entonces la psicologia racional y que no ha dejado de dar frutos interesantes; tomemos por caso la tecnica de Bergson comprendida como la creacion adaptada no dispersa del homo faber que da cuerpo a su filosofia natural de la evolucion creadora (cf. Bergson 1963, 552-560), y Zubiri y la tecnica como sintesis del hacer y saber fundado sobre la estructura de saber y realidad (cf. Zubiri 1986, 323-341). Es decir, en Esposito--y he aqui lo relevante de nuestra exposicion--nos encontramos ante el intento de posibilitar un retorno abierto de lo politico--impolitico aqui--y que en su patencia reclama para si su realidad primigenia: hombre, tecnica, politica; la herida que abre al hombre entre sus congeneres un horizonte que no puede mas que hacerse y devenir. Esto es: es la existencia quien guarda la esencia de la tecnica y esta se manifiesta en el politico primigenio habitar de aquella.

Referencias bibliograficas

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Miguel Lobos Zuzunaga

Instituto de Filosofia, Pontificia Universidad Catolica de Valparaiso

Miguel.lz@hotmail.cl

(1) Puede verse, por ejemplo, que es un tema recurrente, mas periferico, al confrontar con: Esposito 2006, 22 y ss. y 74 y ss.; Esposito 2007, 90-94.

(2) Evitando equivocos: "Que lo impolitico no comporta un debilitamiento o una caida del interes por la politica sino, por lo contrario, una intensificacion y radicalizacion de la politica, es algo atestiguado sin posibilidad de equivoco no solamente por la obra sino tambien por la biografia de todos los autores que en el se reconocen, desde Hannah Arendt hasta Simone Weil, desde Hermann Broch hasta Georges Bataille, y ultimamente, hasta Rene Char" (Esposito 2006, 11); "Tal como este libro trata de argumentar a traves de 'sus' autores, para lo impolitico no existe una entidad, una fuerza, una potencia que pueda oponerse a la politica desde el interior de su propio lenguaje. Pero tampoco desde afuera, pues ese 'exterior' no existe sino como proyeccion ideologica, mitica, autolegitimadora, de lo politico mismo que ha llegado a la 'guerra civil' con su propio 'gemelo', lo antipolitico" (Esposito 2006, 13).

(3) Sobre la tecnica, por ejemplo, casos descollantes vease: Ortega y Gasset 1964, 317-371; Zubiri 1986, 323-61; Duque 2001; Heidegger 1994, 9-37. Volveremos sobre estas nociones ya clasicas mas adelante.

(4) Para una mayor profundizacion entre la escision de vida y vida politica en Arendt, vid. Quintana 2009.

(5) No olvidar que para el Heidegger de 1936 una forma de obrar la verdad se encuentra en la institucion de ciudades (Heidegger 2010, 45), instituir o fundar [setzen] que sera corregido cuando hable, en vez, de un poner en obra [bringen] (cf. Heidegger 2003).
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Author:Lobos Zuzunaga, Miguel
Publication:Revista de Filosofia
Article Type:Ensayo critico
Date:Jan 1, 2018
Words:4975
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