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EL MAUSOLEO DEL I DUQUE DE MONTEMAR EN EL PILAR DE ZARAGOZA: UN ENCARGO DE CARLOS III EN HONOR A SU MEMORIA.

The 1st Duke of Montemar's mausoleum in the Pilar of Zaragoza: A work commissioned by Charles III in honor of his memory
   Bajo sus inmediatas R.s ordenes ha parecido a S.M digna de que se
   conserve a la fama postuma por medio de monumento que asegure a los
   venideros el aprecio que en su R. (1) consideracion merecieron los
   distinguidos servicios en nada inferiores a los heroes que la
   historia nos presenta (1).


Don Jose Carrillo de Albornoz y Montiel Delgado (Sevilla, 8 de octubre de 1671-Madrid, 26 de junio de 1747), I duque de Montemar, fue uno de los principales militares al servicio de Felipe V. Durante la Guerra de Sucesion destaco por su valia en el conflicto belico, especialmente en la batalla de Villaviciosa de Tajuna. El progresivo ascenso en la carrera militar le llevo a ocupar diferentes capitanias generales del territorio espanol, haciendole merecedor de que el monarca le encomendara posteriormente la expedicion espanola de Oran en 1732. La toma del protectorado otomano dio lugar a que se le condecorase con el Toison de Oro y al nombramiento de capitan general del Ejercito franco-espanol enviado a Italia. Su nuevo cargo tenia como objetivo dirigir la conquista de Napoles, antiguo territorio de la Corona aragonesa, para el joven infante don Carlos de Borbon y Farnesio. Sus tropas ocuparon esta ciudad italiana, ademas sitio Capua y Gaeta, venciendo al ejercito imperial en Bitonto y consiguiendo la sumision del Senado de Palermo. La victoria no solo supuso su ascenso como capitan general, tambien la elevacion del titulo familiar al rango de Ducado con Grandeza de Espana en 1735. Ademas, llego a ocupar el cargo de ministro de Guerra de 1737 a 1741 (2).

Estos meritos y triunfos, particularmente en la conquista de los reinos de Napoles y Sicilia, debieron quedar grabados en la mente del hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio. Tras la ascension al trono espanol de Carlos III en 1759, se quiso honrar la memoria de Montemar con un monumento digno de su figura. A pesar de haber fallecido este general en 1747, el proceso de ejecucion del proyecto nos indica la alta valoracion del militar que seguia teniendo anos mas tarde para el soberano.

Este encargo es coetaneo a la creacion del monumento funerario realizado para el conde de Gages en la iglesia de la Inmaculada del convento de los Padres Capuchinos Extramuros en Pamplona. Jean Bonaventure Thierry du Mont (1682-1759) era tambien un destacado general de la misma epoca que Montemar y llego a ser virrey, gobernador y capitan general de Navarra de 1749 a 1753 (3). Su participacion al frente de las tropas espanolas fue clave en la conservacion y el mantenimiento de los territorios italianos conquistados. En 1760 ya se habia notificado la propuesta real para las tumbas de Montemar y Gages al gobernador de Pamplona, Bernardo O'Connor, al igual que a los capitanes generales de Navarra y Aragon, el marques del Cairo y el marques de Castelar respectivamente; sin embargo, no fue hasta 1764 cuando se dio el impulso definitivo al proyecto. En este ultimo ano, tal y como expuso el marques de Esquilache: <<ha resuelto S.M. se erijan a sus R.s expensas a estos dos insignes Generales sepulcros o Mausoleos en las Iglesias que se hallan sepultados, que eternizen sus nombres y publiquen al mismo tiempo la gratitud de un Principe a tan benemeritos Vasallos>> (4).

1. Primeras propuestas para el mausoleo: Juan Bautista French y Agustin Ibanez

Tras el fallecimiento de Jose Carrillo de Albornoz en Madrid el 26 de junio de 1747, su cuerpo fue enterrado en la Catedral-Basilica de Nuestra Senora del Pilar de Zaragoza. Boloqui Larraya dio a conocer el testimonio de la donacion por parte del Cabildo a la II duquesa de Montemar, Maria Magdalena Carrillo de Albornoz y Antich, y a su hija y yerno, los condes de Valhermoso, de una capilla en el templo a comienzos de 1761 (5). Las fuentes documentales nos indican como en un primer momento se les concedio la antigua capilla de San Joaquin--actualmente bajo la advocacion de san Braulio--, <<para si, sus sucesores y descendientes el patronato, honores y prerrogativas, sepulturas y entierro, derechos, usos y cosas que en semejantes capillas se ha acostumbrado, y acostumbra a dar y conceder, segun derecho y costumbre de dicha Santa Iglesia>> (6). Lejos de contentar a los herederos del general, en el verano de ese mismo ano conocemos como pidieron <<que en lugar de la capilla donada se les subrrogase otra mas contigua a la Santa Angelica y Apostolica Capilla de Nuestra Senora del Pilar>> (7). El lugar elegido fue la antigua capilla del Santo Cristo, hoy denominada como de San Joaquin, que se localizaba entre <<la sacristia de la Santa Capilla y con la sala de oracion y con la nave colateral y cae a la orilla del Ebro>> (8) y donde actualmente reposan los restos del I duque de Montemar (9) [Fig. 1].

La Real Orden dirigida al capitan general de Aragon dictaba como el encargado de realizar el monumento correspondia al <<Ingn.[degrees] Director de ese Reyno que adaptado a la Capilla y medidas de ella disponga un diseno el que juzgase mas propio para esta idea, el qual me remitira V.E. para que a fin q.e con la aprovacion de S.M. se ponga en execucion>> (10). Parece ser que el proyecto se dilato en el tiempo, pues como indicaba en 1763 el ministro Ricardo Wall a la II duquesa de Montemar, por <<los graves negocios del principio de su Reynado, y la succesiba guerra, han suspendido la execucion>> (11), aunque por voluntad del monarca quedaba resuelto para su ejecucion. A pesar de la carestia de la coyuntura del momento, el rey habia aprobado el diseno de Juan Bautista French. Desconocemos el proyecto exacto de este ingeniero militar, pero las fuentes documentales nos indican que planteo un sepulcro de marmol para el lugar donde estaba enterrado en el Pilar, es decir, la capilla donada por el Cabildo a sus herederos.

Desde un primer momento, se propuso destinar un espacio para la colocacion de una placa, donde a modo de epitafio se recogieran los meritos de Montemar. Juan de Iriarte fue el encargado de redactar las inscripciones en latin, que debian grabarse en los sepulcros y reflejar los meritos para la posteridad, tanto de Montemar como de Gages (12) [Fig. 2]. Fueron realizadas en 1764 y en el caso del primero no solo se indicaba su nombre, titulo aristocratico, fecha y edad de fallecimiento, tambien el nombre del monarca que habia patrocinado el monumento, Carlos III, y el motivo del agradecimiento real: honrar sus logros en la conquista de Napoles y Sicilia.

En este ano parece ser que el proyecto cobro un fuerte impulso, asi el marques de Esquilache pedia que se planteara un nuevo diseno junto a <<un tanteo o regulacion de su costo proporcionado a las intenciones de S. M.>> (13), es decir, un presupuesto detallado que evitara gastos innecesarios a costa de las arcas reales. El Archivo General de Simancas conserva una serie de dibujos (14) que, junto a sus correspondientes relaciones de gastos, nos muestran diferentes propuestas para erigir el monumento funerario del duque de Montemar.

En un primer momento se encomendo al ingeniero director Agustin Ibanez que realizase el diseno. A traves de tres dibujos--alzado, seccion y planta--[Figs. 3-5] conocemos el planteamiento de su proyecto. Su autor definio en su propuesta todos los elementos que debian acoger el espacio de la capilla zaragozana, incluyendo en la planta una leyenda que explicara cada parte del hipotetico trazado. Analizando la idea global de Ibanez, podemos apreciar como debio considerar apropiado la insercion de un altar en el paramento enfrentado al acceso principal, siguiendo la tradicion de colocar los sepulcros en los muros laterales de la capilla. Sin embargo, es interesante observar como el autor no dibujo el altar principal, frente al detallado diseno para el mausoleo y el muro donde se ubicaria. Tanto la estructura que acogeria el cuerpo del duque de Montemar, como los accesos a las sacristias laterales a izquierda y derecha de la capilla, los coloreo en amarillo, diferenciandolos de la estructura erigida de la basilica, delineada en tinta roja.

Por la ubicacion actual del sepulcro, en el mismo lateral de la capilla que Ibanez tambien plantea, debio de estar definido desde un primer momento donde erigir el monumento funerario o incluso encontrarse en ese emplazamiento los restos del general desde su enterramiento en el Pilar. La disposicion especifica del sepulcro en el paramento derecho, mirando desde el altar al acceso de ingreso a la capilla, seguia el modelo expuesto en la profesion de fe catolica. Como indica el Credo, tras la Ascension de Jesus a los cielos se sento a la derecha de Dios Padre. En este sentido, de una forma simbolica, el situar la tumba de Montemar en esta posicion seria el lugar mas idoneo para ser enterrado en el templo. Ademas, su enclave permitiria observar de forma oblicua la capilla de la Virgen, obra de Ventura Rodriguez, que por aquel entonces tambien estaba erigiendose.

El autor del proyecto dejo perfectamente definida su idea para el conjunto sepulcral, como asi ilustran sus dibujos del alzado y el perfil para el paramento donde se ubicaria la tumba. El artista dividio el paramento en tres zonas claramente diferenciadas, donde la parte central concentraria los elementos principales del conjunto. Ibanez partio de una estructura tipo retablo para acoger la tumba del duque de Montemar. Sobre un alto zocalo, a modo de sotobanco, se elevan dos columnas de orden corintio que enmarcan el sepulcro. Este se inscribe en la calle central dentro de un arco de medio punto. En la parte superior aparecen un fronton curvo partido y una estructura a modo de atico, rematada de forma triangular. Esta disposicion es similar a los planteamientos de los altares que otros artifices propusieron a mediados del siglo xviii, asi se observan concomitancias con las obras del circulo de Ventura Rodriguez.

El diseno de Ibanez esta ornamentado con todo un conjunto de esculturas alegoricas, que aluden a las virtudes del fallecido, junto a elementos militares y adornos funebres. En la predela o banco, en torno a la urna sepulcral, aparecen dos figuras exentas que simbolizan dos Virtudes Cardinales: la Justicia y la Fortaleza, tal y como indica el artista. Ambas aparecen con los atributos iconograficos caracteristicos de su personificacion, destacando la balanza en la primera y la espada en la segunda (15). El sepulcro presenta una estructura trapezoidal invertida, que recuerda a los modelos de baneras romanas utilizadas como altares y sepulcros en la Edad Media y la Edad Moderna. Sobre la urna aparecen dos angelitos que portan dos espadas y una armadura, pudiendo ser aquellas que pertenecieron al difunto y que fueron un simbolico regalo de Carlos III cuando era rey de Napoles, pues, como senalaba O'Conway, pertenecian a <<la ilustre casa Farnese, dandole las armas del Principe Alexandro (de este nombre) con la expresion de que la armadura de un heroe no podia colocarse mejor que en otro>> (16). Todo el conjunto escultorico que enmarca el sepulcro presenta una composicion piramidal; un recurso barroco obtenido a traves de las diferentes posturas de las figuras y muy especialmente con el movimiento de telas, que unifica el diseno.

Es interesante advertir como el artista incluyo en su diseno la inscripcion que redacto Iriarte, mas decidio dividirla en dos registros. Por un lado, sobre el arco que acoge la urna, iria la parte principal de la cita en una gran cartela; por el contrario, la parte frontal de la urna se destinaria al ultimo parrafo del epitafio, donde se alaba y glorifica al duque de Montemar.

Coronando la estructura retablistica del monumento, aparecen de nuevo elementos alegoricos, donde destacan los putti y pinaculos funebres sobre el fronton curvo partido, la escultura del tiempo en el centro--que aparece con la guadana frente a uno de los angeles con el reloj de arena--y los canones rematando el fronton triangular de la estructura superior.

En los laterales del paramento Ibanez repitio ciertos elementos del sector central. Decidio unificar la estructura, insertando una puerta a cada lado del alto zocalo de la urna funeraria, que conducirian a la sacristia posterior de la capilla. En las sobrepuertas incluyo unos angelitos que tambien portaban simbolos alegoricos funebres, como por ejemplo una calavera que alude al Tempus Fugit. Sobre estos, diseno dos grandes tarjetas con relieves escultoricos de caracter militar, a modo de trofeos y panoplias, rematadas por frontones curvos. En la

leyenda de la planta del proyecto, su autor planteo la uniformidad de la capilla, asi expuso como en el paramento enfrente del mausoleo del duque de Montemar habria que trazar otras dos <<puertas fingidas para observar la simetria>> (17). En este sentido, se busco el equilibrio de la composicion en ambos muros, creando cuatro puertas enfrentadas. Si bien esta era la idea del autor del diseno, expuso como podria variarse su trazado adaptandolo a la disposicion original de los vanos del muro. Como explica en la leyenda, por el coste que tendria la doble apertura en cada muro, se podrian suprimir las laterales y aprovechar la puerta central existente, pues el podio del mausoleo tendria la misma altura y evitaria modificar el trazado de la estructura superior.

El alto precio de la propuesta de Ibanez debio de ser determinante para el rechazo de su ejecucion. El artista planteo que su diseno ascenderia a los 9.000 duros pesos, <<en el supuesto de que haian de colocarse los Jaspes donde se indican sirviendose de los q.e son de mejor calidad en Aragon, incluso tambien los que precisa traer de Genova>> (18). Su presupuesto, rubricado el 20 de septiembre de 1764, especificaba el colorido de cada elemento decorativo de su diseno, ademas del lugar donde debian obtenerse los jaspes. El marmol de color rojo y manchas negras procederia de Ricla, el de color amarillo claro y manchas de color rosa de la Puebla de Alborton y, por ultimo, de color marron con tonos rojizos y con veteado blancuzco de Tortosa. El primero se aplicaria al zocalo, los remates de los dos frontispicios y el fondo de detras de la estatua superior. El segundo tipo de marmol se penso para los marcos de las puertas, los pedestales de las columnas, las medias pilastras, las boquillas, el arquitrabe, la cornisa, los dos frontispicios, las cartelas y todo el cerramiento. Por ultimo, la piedra extraida de las canteras de la actual ciudad tarraconense, se destinaria para el fuste de las columnas, el friso y toda la escultura que representa el tiempo.

Es interesante observar como la utilizacion de este tipo de piedras en el mausoleo era coherente con las existentes en otras partes del templo zaragozano, asi el jaspe de Ricla se podia observar en el zocalo de todo el Pilar, el de la Puebla de Alborton en el basamento de las paredes y el de Tortosa para el fuste de las columnas. De hecho, el artifice de este proyecto indicaba como <<todos los referidos jeneros de Piedra bien brunida y Abrillantada, como la de la Capilla de S.to Pilar>> (19). Al tener que supervisarse el proyecto por el monarca y sus consejeros, Ibanez considero como los interesados podian hacerse una idea de los materiales observando: <<En Madrid, en la Boveda, o Yglesia subterranea de las Monjas de la Encarnaczion, se be el Altar de Nuestra Senora de la Soledad, construido de las Citadas Piedras de Jaspe, de Ricla, la Puebla de Alvorton, y Tortosa>> (20). Ademas de los marmoles espanoles, el conjunto sepulcral se complementaria con aquellos mandados venir de Genova, pues se aplicaria en:
   toda la escultura, trofeos, y adornos (conforme demuestra el Diseno
   de la Elevacion del Mausoleo) de Marmol Blanco de Genoba como el
   Sepulcro, y abrir, en este, la Lapida la Ynscripzion de Letra
   Romana, echas estas de Marmol Negro y rebutidas en el Blanco, para
   su maior permanenzia como se be en el Diseno, y toda la Escultura a
   la maior perfezion trabajada, brunida, Abrillantada y colocada en
   su Sitio (21).


Este conjunto cromatico se completaria con algunos detalles broncineos, puesto que Ibanez expuso que <<Las Dos Bases y los Dos de los Capiteles de las Columnas de la Orden Corintia an de ser de Bonze Dorado a Fuego q.e es de menor coste>> (22).

El artista, observando el elevado precio que costaria la ejecucion de su diseno, propuso una reduccion de los materiales. En el mismo presupuesto adjunto una nota final, donde indicaba como se podrian sustituir los jaspes espanoles; en este sentido: <<Si toda la Arquitectura, escultura, tropheos, y adornos se construie de estuco blanco, y solo el sepulcro de Alabastro [...] su calculo prudencial solo asciende, a Mil y ocho cientos duros>> (23). Tanto los dibujos, como la relacion de costes y la alternativa mas economica, fueron comunicados por Castelar a Esquilache (24). En esta carta tambien se aludia a un nuevo diseno de otro ingeniero militar, que como veremos a continuacion hizo sombra a la propuesta de Ibanez.

2. Esteban de Penafiel: del planteamiento inicial al proyecto definitivo

Al mismo tiempo que Agustin Ibanez realizaba su proyecto, el marques de Castelar decidio encargar a otro artifice la misma propuesta de creacion del mausoleo para el duque de Montemar. Argumentaba al marques de Esquilache que <<el diseno que separadamente he mandado formar al Capital de Yngenieros D.n Estevan Penafiel, por si en la consideracion y gusto de V.E. pudiese llenar el objeto q.e el Rey quiere, respecto de parecerme mas moderado>> (25).

Del autor del diseno definitivo, Esteban de Penafiel, conservamos ciertos testimonios biograficos que permiten detallar su trayectoria militar y su vida personal (26). Conocemos que era natural de Algeciras. En abril o mayo de 1747 debio ingresar en el Real Cuerpo de Ingenieros como cadete de Infanteria (27). En 1752 a propuesta del ingeniero general, Penafiel obtuvo el rango de ingeniero delineador (28) y tras confirmarle en el cargo, se le destino a Aragon (29). Tres anos mas tarde ascendio a ingeniero extraordinario (30), permaneciendo en Zaragoza hasta 175731. En esta ultima fecha, junto a Jeronimo Crame y Pedro Jardin--ingenieros extraordinario y delineador respectivamente--, se le destino a Galicia, concretamente debia trasladarse a Ferrol (32). Al parecer no debio dirigirse inmediatamente hasta su nuevo destino, pues estaba encargado de las obras que se realizaban por aquel entonces en Monzon (Huesca) y debia estar presente hasta concluirlas (33). En 1758 sabemos de su presencia en tierras gallegas, pues en la <<Relacion del Cuerpo de Yng.s segun se hallaba 1758 distribuido en las provincias de Espana>> (34), constaba que se situaba en La Coruna. Probablemente, participara en las obras a cargo de Antonio Graver, por ejemplo, en el Arsenal de Ferrol junto a Francisco Llovet o en La Coruna en la remodelacion de ciertos edificios como el Castillo de Santa Cruz, del que conservamos un plano (35).

Con motivo de la campana de Portugal (9 de mayo-24 de noviembre de 1762), a raiz del III Pacto de Familia junto a Francia y la guerra contra Inglaterra, el ejercito del conde de Maceda iba integrado por toda una serie de ingenieros, entre ellos el propio Penafiel. A finales de 1762, por cercania con el territorio en conflicto, fue destinado a Castilla junto a Julian Giraldo, Carlos Lemaur y Antonio Exarch, ingenieros jefe, de segundo y extraordinario respectivamente (36). Bajo las ordenes del brigadier e ingeniero jefe Antonio Gaver, participo en el levantamiento del plano topografico de la comarca de Simancoa en Portugal (37) y junto a Jose de Hermosilla dibujo la plaza y el entorno de Almeyda, ademas del castillo de esa poblacion lusa (38).

En 1763 a Penafiel le fue concedido el grado de capitan de Ingenieros, debido a la Real Orden del <<18 de marzo de 1763 en que quedaron extinguidos los nombres de Delineadores, Extraord.s, menos el de Dir.r, sustituyendose en su lugar los de sub.te, Ten.te, Capitan, Teniente Coronel y Coronel de Yng.s>> (39). Junto a esta disposicion se determinaron nuevos destinos de militares, entre los que se indicaba que debia partir Penafiel desde Castilla a La Habana (40). Por razones desconocidas nunca llego a viajar al continente americano. En marzo de ese mismo ano solicito el grado de teniente coronel y en noviembre el puesto de ingeniero segundo, pero ambos le fueron denegados (41).

Por Real Orden del 26 de abril de 1763 se le concedio otra vez el traslado de Aragon (42). De esta epoca conservamos una serie de propuestas en materia constructiva, entre la que destacan sus disenos para el levantamiento del mausoleo del I duque de Montemar en el Pilar (1764) o diversos dibujos de un cuartel para el regimiento de caballeria en la ciudad de Balbastro (1765), que podrian adaptarse tambien a las villas de Caspe, Belchite y La Almunia (43). Durante su estancia en Za ragoza, ademas de realizar estos trabajos, conocio a la que seria su esposa, Maria Antonia Samitier, con la que se caso en 176644. En mayo del siguiente ano fue destinado nuevamente a Castilla (45).

Hasta 1773 no tenemos nuevos datos de su trayectoria militar. Sus meritos en los diversos destinos y la antiguedad en el Real Cuerpo debieron tenerse en cuenta, pues, por Real Despacho del 26 de octubre de 1773, fue propuesto para el grado de teniente coronel de infanteria y el puesto de ingeniero segundo. Su ascenso fue ratificado con su nombramiento por Real Despacho del 6 de diciembre de 1773 (46). En 1777 volvio a tierras aragonesas, asi se especificaba como <<Por R.1 Orn de 30 de junio de 1777 se mando que pasasen del ramo de fortificacion al de obras civiles (de comisiones particulares le llamaban tambien) para hacer el servicio>> (47) y concretamente <<Penafiel, D. Estevan. Ten.te Cor.1 de Yng.s de Castilla a Comnd.te del Camino de Cataluna>> (48). De esta epoca conservamos un dibujo de Pedro Beaumont del puente de Barranco y el camino a Villafranca del Penedes, donde fue supervisado por el propio Esteban de Penafiel (49).

En julio de 1779 regreso a la tierra de sus origenes, asi se instalo en el Campo de San Roque (50). Alli permanecio hasta finales de agosto de 1781, pues por Real Orden tenia que trasladarse desde esta localidad a la plaza de Cadiz (51). A principios de 1782 debio fallecer por estar vacante su plaza en febrero de ese ano (52). Entre su descendencia destaco Mariano Penafiel Samitier (1777-ca. 1816), que al igual que su padre ingreso en el ejercito--concretamente en el Colegio de Artilleria de Segovia--y llego a ser brigadier de los ejercitos durante la Guerra de la Independencia (53).

Los planos y disenos atribuidos a Penafiel, que conservamos en la actualidad, nos indican su prolifica actividad en los diferentes destinos que tuvo en su carrera militar. Durante su segunda estancia en Aragon, ideo su propuesta para el mausoleo del I duque de Montemar. El dibujo presenta la imagen del alzado y la planta del paramento donde iria el monumento funerario (54) [Fig. 6]. Al igual que el de Agustin Ibanez, incluyo una leyenda numerada con letras, donde se explican los elementos de su planteamiento grafico, aunque en este caso se describe en el presupuesto de la obra y no en el mismo dibujo (55). Penafiel partio de un esquema compositivo diferente al del anterior ingeniero militar. Opto por no incluir una estructura a modo de retablo que acogiera el sepulcro, simplificando el monumento propiamente dicho, aunque articulandolo dentro de un decorativo marco escenografico de concepcion clasica.

Analizando la disposicion de los elementos en el paramento, podemos observar que no se conciben vanos para el acceso a la estancia interior, condenando la sacristia posterior. Al conceder mayor protagonismo al monumento funebre y al ampliar el volumen del pedestal central, donde irian colocados el sepulcro y las esculturas, no habria suficiente espacio disponible para la instalacion de un par de puertas. Con estas palabras, su artifice expuso como:

La Puerta que se senala en el Plano se cierra condenando esta sacristia, o Dandole comunicac.n por otra Parte por tener dos la capilla y serle suficiente una como tienen todas las de la Yglesia, pero en caso de querer habilitarla, para que sirva ygualm.te que la otra, retirando las pilastras de los costados los Presiso se podra abrir una puerta finjiendo otra para la simetria sin alterar el orden (56).

Sobre el alto zocalo planteo una serie de pilastras, que enmarcan tres grandes tarjetas rectangulares con relieves escultoricos de caracter militar, de similar concepcion a aquellos que propuso Ibanez. El presupuesto especifica que: <<El Orden Dorico que se propone como el mas propio para adorno de lo que comprende el Arco y debe estar a la espalda de el Mausoleo>> (57). Quizas el mayor caracter decorativo se observe en la parte superior de su diseno, al insertar un entablamento corrido, en el que se alternan triglifos y metopas con elementos militares de yelmos y escudos. Sobre este cuerpo arquitectonico, aparece un arco de medio punto cegado con casetones en su rosca, decorados con flores de dos tipos y molduras de laureas y guirnaldas en el perimetro. Un diseno al estilo de las imagenes de los tratados de los arquitectos de la Alta Edad Moderna, como Serlio, Vignola o Palladio, que intenta emular la Antiguedad clasica.

La parte central del diseno acoge el monumento funebre en honor al duque de Montemar. Sobre un alto pedestal, que se alinea con la altura del zocalo del paramento, se planteo la insercion de un bajorrelieve rectangular, cuya representacion mostraria una de las mayores victorias militares del general: la batalla de Bitonto. Al igual que Ibanez, flanqueando la urna funebre incluyo esculturas alegoricas, que representaban la Justicia y la Fortaleza. Esta peculiaridad nos plantea la idea de como estas dos Virtudes Cardinales pudieron estar concebidas desde un primer momento en el encargo regio, comunicandose tanto a Ibanez como a Penafiel a la hora de disenar sus propuestas. Ademas, tambien todo un conjunto de elementos escultoricos se presentan en torno a la urna funebre, desde una calavera junto a una guirnalda en el propio sepulcro, hasta elementos militares, como estandartes, un yelmo, una espada, un baston de mando, un escudo, un sombrero, etc., en la parte superior e inferior.

La singularidad del monumento de Penafiel es la inclusion de la piramide en un monumento de tales caracteristicas. Detras del sepulcro, sobre una estructura superior, surge un obelisco de forma piramidal, que se asienta a partir de dos pequenas bolas. Para esta elevacion, Penafiel argumento que: <<La Piramide podra tener un poco de Ynclinacion, como se ve en el Plano haunque por este motivo venga por harriva mas gruesa la tabla de la Ynscripc.n pues la hara Alguna Gracia, Terminando el vertise en el Plano de el muro>> (58). Junto al monolito, aparece la cartela en honor a la memoria del general, donde, a diferencia de Ibanez, se incluye la inscripcion completa de Iriarte sin dividirla en dos partes.

El dibujo y el presupuesto de Penafiel nos permiten imaginarnos su idea para los materiales de construccion y los acabados policromos de todo el monumento. Los paramentos, junto al orden arquitectonico y los diversos adornos, serian realizados en ladrillo y yeso. Posteriormente se pintarian, siendo <<El fondo de la Capilla o la que Compreende el Arco ha de ser de estuco Blanco sin dorado ni Color Alguno>> (59). El presupuesto no indica la procedencia de los marmoles, exceptuando el genoves, senalando unicamente que eran <<marmoles del pais>> (60), pero si atendemos al colorido que muestra el alzado del monumento, bien pudieran ser similares a aquellos que propuso Ibanez. El marmol de color rojo y manchas negras, procedente de Ricla, se utilizaria para el zocalo y el enmarcamiento del obelisco. El marmol de color amarillo claro y manchas de color rosa, extraido de las canteras de la Puebla de Alborton, serviria para ciertos detalles, como las bolas o las bandas del obelisco. Para la parte central del obelisco y el podio sobre el que se sostiene, detras del sepulcro, se indicaba en el presupuesto que debia ser de color verde, probablemente procedente de Macael. La urna funeraria se realizaria en marmol negro, seguramente de la cantera aragonesa de Calatorao. La tabla de la inscripcion seria, al igual que en el proyecto de Ibanez, de marmol blanco de Genova. Para las esculturas, el bajorrelieve, los trofeos y demas adornos se proponia desde un primer momento su realizacion en estuco, pues aunque <<Debieran presisam.te ser de marmol Blanco; pero el exsesivo coste que tendran; se pondra en la suma total, su Ymp.te siendo de estuco blanco y separadam.te el que tendrian de el expresado marmol>> (61).
   La relacion de costes de Penafiel calculaba la obra en 68.586
   reales de vellon y 6 maravedies, aunque si se realizaran los
   elementos escultoricos en el marmol genoves, habria que sumar
   58.000 reales mas por estas piezas. Esquilache debio considerar
   excesivo el precio por la construccion del monumento funerario y
   asi debio comunicarselo al marques de Castelar (62), precisandole
   que: elija de los disenos que embia el que le parezca mas
   proporcionado a este fin, y aun en el que determinase, emplee el
   alabastro, marmol, molduras, adornos y demas de que debe constar lo
   que sea correspondiente a la mejor propiedad a q.e el todo no
   exceda de los citados 60.000 R.s (63).


Esta cantidad tambien se establecio para la construccion del monumento funerario en Pamplona del conde de Gages, que diseno el ingeniero director Francisco Llobet (64). En este sentido, podemos observar que existieron unas directrices comunes para ambos proyectos, tomadas por el soberano y su circulo de consejeros mas cercano--como el marques de Esquilache--, para el diseno de ambos mausoleos y el presupuesto que se destinaria a ellos.

El marques de Castelar se decanto por el diseno de Esteban de Penafiel, pues, sin entrar en consideraciones artisticas, le pareceria mas ajustado a la cantidad que la Corona planteaba para erigirlo. Castelar debio encomendar un nuevo diseno a Penafiel, donde <<forme el diseno que me pareziere mas conveniente para dar principio desde luego a la obra>> (65). Conservamos dos dibujos del ingeniero militar--por un lado el alzado y la planta, y por otro la seccion vertical-66 [Figs. 7-8], que corresponden a grandes rasgos con el proyecto definitivo, que llego a realizarse para el paramento del monumento. Castelar envio este nuevo proyecto a la Real Casa, pues en la correspondencia tras la finalizacion de las obras se indicaba que hubo un nuevo <<diseno que V.M. se digno aprovar y de que acompana un exemplar>> (67).

Entre los cambios mas visibles se observa que hay una mayor volumetria en la articulacion de los elementos del paramento, especialmente en el arquitrabe del empilastrado dorico, asi la parte central posee cierta profundidad respecto a los laterales, que son resaltados respecto al muro. Este juego de salientes y entrantes ya lo habia planteado Penafiel en el presupuesto del primer diseno, en relacion a la disminucion de la piramide en su parte superior, pues consideraba que:
   La cornisa sera comb.te tenga quanto menos relieve pueda ser para
   q.e no ofusque la Piramide por lo que podra Disminuirse, en el
   frente acada miembro o moldura, las dos terceras Partes de su
   Buelo, o Algo mas conservando solo la figura; pero sobre las
   Pilastras E y F [las laterales] tendra todo su vuelo (68).


Tambien en aquella primera relacion de costes, planteaba la colocacion de las armas reales de Carlos III, especificando:
   Que no se han Puesto las Armas de el rey Por esperar a que su M.d
   resuelva el Paraje de su Coloc.n pareciendo el mas Propio sobre el
   remate de la Piramide o de el Arco donde termina el orden, y no se
   hace el de las de el Duque por tenerlas en las Puertas sobre la
   entrada de la Capilla (69).


Esquilache debio decidir que <<el escudo de las armas R.s se debe colocar en la parte superior>> (70), es decir, en lo alto del arco que voltea la cupula, tal y como aparece en el dibujo definitivo (71).

La idea final de Esteban para el monumento se plasmo en estos dos ultimos disenos. En los dibujos se observa un mayor realismo en los elementos escultoricos, por ejemplo, en el trazado de las dos figuras alegoricas de la Justicia y Fortaleza, que enmarcan la urna funebre o en las cuatro tarjetas laterales de trofeos militares, donde existe una variacion de los elementos que los componen. Cabe destacar la figura de la Justicia, pues si bien en el primer diseno solo aparecia con el haz de lictores y en una postura que recuerda a la Melancolia, en el segundo diseno se incluyo la balanza; un atributo que en su ejecucion final fue modificado por una espada. Tambien hay un aumento en el recargamiento de elementos militares, asi se percibe especialmente a los pies del sepulcro, con la inclusion de una serie de canones, una armadura, etc., eliminandose a su vez otros, como la calavera en el sepulcro o el bajorrelieve de la batalla de Bitonto. Estos ultimos aparecian en la primera propuesta del artista y por su coste se optaria por suprimirlos. Es interesante analizar como en el segundo diseno tampoco volvio a concebirse un acceso a la sacristia interior, aun eliminandose el relieve escultorico.

Respecto a la definicion policroma de los elementos, no debio variar respecto al proyecto inicial, asi los unicos cambios que se aprecian corresponden con las bolas que sustentan el obelisco piramidal y la estructura tras la urna, que parecen colorearse en un tono rojizo similar al del enmarcamiento del obelisco y la peana sobre la que se sustentan las esculturas. Si bien parece que el dibujo muestra marmoles de Ricla, de la Puebla de Alborton o de Tortosa, en la relacion de costos finales (72) se detallo que se utilizaron solo jaspes de Calatorao, Albalate del Arzobispo, Granada y de Genova. En este documento, tambien se indica que el almohadon, la espada, el sombrero y el baston de mando serian de marmol italiano, al igual que la tabla de la inscripcion, que poseeria un marco y las letras doradas.

Tanto en la imagen de Penafiel, como en el monumento definitivo [Fig. 9], destacan las esculturas de las dos virtudes. A pesar de que en los escritos se identificaban correctamente, posteriormente, Antonio Ponz expuso que simbolizaban la representacion de Justicia y el Valor (73). La ejecucion de las dos figuras en estuco blanco se atribuye al escultor Lamberto Martinez-Lasanta, discipulo de Jose Ramirez de Arellano, quien fallecio en 1766 (74). Destacan por su monumentalidad y su estilo academicista, especialmente por la captacion serena del dolor ante la muerte y el tratamiento voluminoso de las telas y vestimentas que las cubren. Ademas, como senala Boloqui, la posicion de ambas estatuas consigue que sus cuerpos se prolonguen al exterior--continuando el esquema triangular del obelisco--, pero al mismo tiempo, con un suave escorzo, el escultor consigue que ambas virtudes miren a la urna funebre y capte la atencion del espectador (75).

Desgraciadamente, Penafiel no nos dejo testimonio de su idea para la disposicion de los otros dos paramentos de capilla, aunque podemos plantear como en el muro que mira al acceso principal habria un retablo76, pues desde la donacion de la primera capilla en 1761 ya se estipulaba como debia contar con:

un retablo correspondiente a la grandeza de sus personas y magnificencia y hermosura del Templo, en la forma que el sitio lo permita y uniformando cuanto sea posible con la capilla de San Antonio de Padua y otras que hay concluidas en dicha Iglesia y con la arquitectura moderna de ella (77).

Quizas sea interesante observar como posteriormente se debio plantear la necesidad de ornamentar el muro que tenia enfrente el mausoleo del duque de Montemar [Fig. 10]. Su disposicion escenografica, tanto arquitectonica como decorativa, se repite a excepcion del monumento funebre, que se sustituyo por una imagen pictorica de la Visitacion de la Virgen Maria. Ademas, se incluyo el escudo del Ducado de Montemar en la clave del arco y una cartela encima de la puerta que daba acceso a la sacristia. En ella se exponia que habia sido la heredera del general quien habia patrocinado la obra y destacaban las victorias del duque en el campo de batalla africano (78).

En el verano de 1766 el marques de Castelar comunicaba a Juan Gregorio Muniain--sustituto de Esquilache en la Secretaria de Guerra, tras el motin que le aparto del poder y en la de Hacienda, despues de la caida de Miguel de Muzquiz--, la finalizacion de las obras del monumento (79). Junto a esta carta se adjuntaba una relacion de los jornales causados por los maestros, los peones y los materiales. En esta ultima no solo estaba certificada por el capitan de ingenieros militares Esteban de Penafiel, tambien por el capitan general Juan de Rezano, nombrado por Castelar para supervisar la obra. Como se indica en la documentacion, la construccion del monumento abarco desde el 18 de marzo de 1765 al 24 de junio de 1766, aunque el sepulcro fue inaugurado el 26 de junio de 1765 (80).

3. Influencias de monumentos funerarios de tipologia piramidal-obelisco

Los miembros del Real Cuerpo de Ingenieros Militares, ademas de realizar actividades de combate, logistica y defensa propias de su cargo, colaboraron en ciertos encargos particulares de la Corona (81). El encomendar el diseno del mausoleo a un ingeniero militar no debe ser considerado como una singularidad del ambito espanol. En el contexto internacional de la Europa del siglo xviii era frecuente que los ingenieros y muy especialmente los arquitectos, formados tambien en academias y escuelas artisticas, proyectaran las tumbas de la aristocracia, el alto clero y la realeza, participando a su vez en el proceso de ejecucion distintos escultores y broncistas. En el caso zaragozano, al comunicarse la orden desde el alto mando militar, el capitan general de Aragon--el marques de Castelar--, recurrieron en primera instancia a los ingenieros directores, Juan Bautista French y Agustin Ibanez, pero, por las razones economicas que hemos expuesto anteriormente, se decantaron por la idea del capitan de ingenieros de ese territorio Esteban de Penafiel.

Erroneamente, el mausoleo del duque de Montemar ha sido atribuido a la figura de Esteban de la Pena. Esta confusion en su apellido, arrastrada durante siglos por la historiografia, deriva en gran medida de Antonio Ponz. En su magna obra literaria Viage de Espana, a la hora de describir el monumento funerario indicaba los artifices, precisando que: <<Las figuras representan a la Justicia, y al Valor, y las trabajo, segun me han dicho, D. Lambert Martinez, habiendo sido el que ideo este monumento D. Esteban de la Pena>> (82). Este escritor tambien senalaba la estructura del monumento, indicando que <<consiste principalmente en un obelisco sobre el pedestal y en dos figuras alegoricas executadas en marmol con el epitafio>> (83). A pesar de la simplificacion de este autor en el analisis de los elementos, sus palabras nos permiten comprender como la eleccion de esta tipologia para un monumento funebre entroncaba con la fisonomia de otros monumentos del ambito europeo--especialmente el romano, de los siglos xvii y xviii--(84), pues asi se mencionaban estos en las descripciones de los eruditos.

El esquema clasicista del conjunto sepulcral difiere de los ejemplos de sepulcros aragoneses de la epoca (85). El referente principal, que el artista debio tener en cuenta en el encargo regio, fue el monumento funerario de Felipe V e Isabel de Farnesio, ubicado en la Capilla de las Reliquias de la Real Colegiata de la Santisima Trinidad de La Granja de San Ildefonso. Esta obra fue disenada por Sempronio Subisati en 1750 (86) y en su fisonomia comparte una serie de concomitancias que nos indica su influencia en el mausoleo zaragozano. En primer lugar aparece adosado al muro de la estancia donde se enterraron los reyes. Tambien presenta un pedestal donde se ubican una serie de figuras flanqueando la urna, adornada con los simbolos de su rango, es decir, la corona real. Su estructura muestra una piramide tras el sepulcro, que se eleva de forma estilizada hasta la parte mas elevada del conjunto escultorico, donde se culmina con las armas de los difuntos.

El concepto del elemento ascendente tras el sepulcro, flanqueado por dos figuras, tambien debio inspirarse a partir del monumento funerario de Fernando VI en la iglesia del antiguo convento de la Visitacion de Nuestra Senora de Madrid. Para la tumba del hermano del rey, su autor, Francisco Sabatini, concibio un diseno que recogia una cartela y ademas un relieve escultorico, al igual que Penafiel en su primer diseno e incluso en el definitivo realizado en la tumba del conde de Gages en Pamplona (87). Tambien Ibanez se dejo seducir por esta disposicion, asi su dibujo tambien presentaba una estructura bajo un arco y toda una serie de figuras, especialmente putti, en torno al sepulcro.

La influencia del mundo de la Antiguedad quizas se ejemplifique mejor en el marco escenografico clasico creado para el paramento. El artifice debio manejar diversas fuentes artisticas, como las imagenes de la tratadistica de los siglos xvi y xvii, que le sirvieron de modelo de inspiracion. Quizas sea interesante advertir como la obra de Jacopo Barozzi da Vignola, Regola delli cinque Ordini d'Architettura (88), pudo constituir uno de sus referentes principales, asi el orden arquitectonico e incluso el diseno de las metopas estan tomados de la publicacion italiana.

Podemos apreciar igualmente las referencias al Quinientos en la estructura del monumento. El diseno de Rafael Sanzio para la tumba de Agostino Chigi (89) tuvo que constituir uno de los referentes en la obra de Esteban de Penafiel. Su disposicion presenta una gran piramide, soportada por dos bolas que se asientan en un pedestal, en el que hay un relieve en su frente. En su parte superior, la estructura piramidal posee una suave inclinacion, que provoca que su vertice superior termine en el paramento y rompa el arquitrabe que circunda la capilla. Ademas, tambien posee una inscripcion del fallecido (90), al igual que el diseno para la tumba del duque de Montemar. El recurso de utilizar una piramide sostenida sobre bolas remite tambien a ciertas formulas compositivas empleadas en el manierismo italiano, en este sentido, la solidez de la estructura piramidal, sostenida por las cuatro pequenas esferas, genera una gran tension visual.

Observando los ejemplos romanos conservados en el periodo entre el papado de Inocencio XI y el de Clemente XIII, indican la gran difusion que tuvo la tipologia de tumba piramidal-obelisco en los enterramientos de la elite del momento, especialmente en los sepulcros cardenalicios. La principal diferencia de las obras italianas con la zaragozana es la inclusion del retrato del difunto como elemento focal del mausoleo. Se plantean dos tipos de modelos en este tipo de enteramientos. El primero consiste en la insercion de una escultura exenta a modo de retrato del difunto, como se aprecia en las tumbas de Agostino Favoriti y Gioachino Besozzi (91). El segundo, cuya difusion fue mayor, presenta el monumento funerario con un medallon, donde aparece la efigie del difunto. Este normalmente era portado por uno o varios querubines, como bien ejemplifican los sepulcros de Girolamo Samminiati, Maria Clementina Sobieska y Joaquin Fernandez de Portocarreno (92), aunque en otros casos una escultura alegorica de la Fama sostenia el tondo, vease en los mausoleos de Giorgio Spinola y Fabrizio Paolucci (93).

En relacion al mausoleo del duque de Montemar, ciertas tumbas romanas con un obelisco, creadas con anterioridad a 1764, tambien presentan esculturas en torno a la urna funeraria. Podemos distinguir tres grandes tipos. El primero consiste en la representacion de un angel custodio del difunto, como, por ejemplo, en los sepulcros de Leopoldo Calcagnini, Maria Lucrezia Rospigliosi Salviati y Carlo Colonna (94), estos dos ultimos ademas sin la representacion del fallecido. El segundo muestra una tipologia mas cercana a los disenos de Esteban de Penafiel, con dos alegorias relacionadas con las virtudes del fallecido, asi se aprecia en la tumba de Giuseppe Renato Imperiali (95). Por ultimo, podemos senalar que en ciertas tumbas aparece la imagen de una personificacion femenina junto a la urna, que muestra el lamento por la ausencia de difunto. Un ejemplo de este tipo de obras se observa en el sepulcro funerario de Alessandro Gregorio Capponi (96). Quizas sea este modelo escultorico uno de los mas interesantes por la exaltacion de un nuevo tipo de sentimiento ante la muerte; asi, si bien surge en la primera mitad del siglo xviii, su posterior difusion durante la Ilustracion--especialmente en la obra de Antonio Canova--tendra un gran impacto.

La influencia de este modelo de tumba en la primera mitad de siglo xviii tambien quedo reflejada fuera de Italia. Al igual que en Espana, esta tipologia de tumba tuvo una fuerte difusion, asi se conservan diferentes sepulcros que lo manifiestan. En el caso de conjuntos escultoricos con una piramide como fondo escenografico, cabe destacar los mausoleos de Stanislas Leszczynski y el de Catalina Opalinska (97). Se presenta al difunto como una figura exenta, pudiendo estar recostado o acompanado de otras figuras. En ellos se observa como aparecen diversos pebeteros encendidos a los lados o encima de la piramide, siendo una metafora de la llama eterna y un simbolo inmemorial del fallecido. Un modelo que extrapolaron los artistas franceses a otros paises, como bien refleja el monumento vienes a Armand de Montmorin y Henri Oswald de La Tour d'Auvergne (98).

Entre las diferentes alegorias que acompanan a algunos sepulcros galos, tanto con una piramide como con un obelisco, destaca la personificacion de un angel. Aparecen de dos maneras, por un lado, como angel custodio y, por otro, como representacion de la muerte. En el caso del primero, acompana al difunto en su ascension a los cielos, como se aprecia en las tumbas de Catalina Opalinska y JeanBaptiste Joseph Languet de Gergy (99). En este ultimo sepulcro, o tambien en el de Pierre Mignard (100), aparece una figura que porta una guadana, aludiendo a la muerte y su papel como segador del alma del fallecido.

Al igual que el monumento del duque de Montemar, en Francia tambien se crearon diversas tumbas en honor a generales fallecidos. La exaltacion del heroe militar, como simbolo de la gloria del pais, se manifestara en diversos conjuntos funerarios, patrocinados por los Borbones durante el Siglo de las Luces. Quizas el mas importante sea el mausoleo de Mauricio de Sajonia (101), asi, la profusion de trofeos militares que rodea la figura del mariscal de Luis XIV atestigua los exitos de la carrera belica del difunto. Una concepcion similar a los detalles escultoricos que se observan en la tumba de Esteban de Penafiel en el Pilar de Zaragoza.

La concepcion de la tumba del heroe nacional, cuya difusion en el siglo xix estara presente en todos los Estados, tambien se desarrollara en la corte de los Hannover en Inglaterra, al igual que en Francia o las patrocinadas por Carlos III en Espana al duque de Montemar y el conde de Gages. Sin duda, destaca el mausoleo de John Churchill, I duque de Marlborough (102), con una tipologia de tumba en obelisco, junto a la representacion del general de pie, con sus familiares y alegorias personales y militares rodeandole. En el reino anglosajon la disposicion de una tumba en forma de obelisco tuvo un gran exito y un importante numero de enterramientos de la nobleza selecciono esta tipologia.

Los monumentos funerarios de la epoca georgiana tienen la particularidad de mostrar al difunto como una escultura exenta, asi la figura aparece tumbada pero medio incorporada sobre uno de sus brazos. Esta tipologia del gisant hunde sus raices en el Medievo, aunque en el siglo xviii europeo aparece dotado de una mayor expresividad y movimiento escultorico (103). Se pueden distinguir diferentes modelos en este tipo de enteramientos, a partir de las representaciones que rodean al fallecido. En algunos casos aparece junto a sus familiares, como es el caso del monumento funerario del conde de Shelburne (104). En otros, al igual que en el del duque de Montemar, se representan las virtudes a los lados de la urna funebre, como, por ejemplo, en los sepulcros del duque de Buckingham, el baron Foley of Kidderminster y el duque de Argyll (105). En ciertos sepulcros, al igual que en el mundo italiano y frances, se manifiesta el dolor ante la muerte con la inclusion de una figura femenina, cuya actitud serena concuerda con los planteamientos academicos de la epoca. Un ejemplo de estas caracteristicas se observa en los mausoleos de los obispos Bishop y Maddox (106). Ademas, hay que destacar la inclusion de pequenos putti en ciertos ejemplos conservados, asi destacan los conjuntos sepulcrales de sir Isaac Newton y el del conde de Stanhope (107).

A la luz de los ejemplos expuestos, se puede constatar como la difusion del modelo de tumba piramidal-obelisco en toda Europa tuvo una fuerte presencia. A diferencia de los sepulcros de Felipe V, Fernando VI y Agostino Chigi, que creemos que Esteban de Penafiel debio conocer a traves de imagenes, no tenemos constancia de si los realizados en Italia, Francia e Inglaterra a finales del siglo xvii y principios del siglo xviii tuvieron un influjo directo en su obra. A pesar de esta incognita, se puede afirmar como la seleccion de esta tipologia para el mausoleo del I duque de Montemar se imbrica dentro de una corriente internacional, donde existen unos planteamientos similares y una confluencia de interconexiones artisticas. La principal idea es la busqueda de la mejor manera de mostrar un significado preciso, mediante una creacion arquitectonica y escultorica de caracter funerario. Se plantea la piramide y el obelisco como un simbolo de la eternidad (108) y al mismo tiempo como la representacion de la ascension a los cielos del difunto, entroncandose asi con las construcciones de la muerte en la Antiguedad (109). La conjuncion de estos planteamientos, unidos a la exaltacion heroica del general a partir de la representacion de sus virtudes (110) y los trofeos militares, y la busqueda de manifestar el agradecimiento regio de Carlos III en una inscripcion, por los exitos del difunto en el campo de batalla, nos permite contemplar uno de los mejores ejemplos funerarios de nuestro pais del Siglo de las Luces.

DOI: http://dx.doi.org/10.l4201/cuadieci201819213243

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Carlos SANZ DE MIGUEL

Colegio Jesus-Maria Garcia Noblejas

carlossanzdemiguel@gmail.com

Fecha de recepcion: 18/07/2017

Fecha de aceptacion definitiva: 11/03/2018

(1.) Ministerio de Educacion, Cultura y Deporte, Archivo General de Simancas, Secretaria de Guerra (en adelante MECD, AGS, SGU), leg. 3278, expediente sobre los sepulcros y mausoleos del duque de Montemar y el conde de Gages. Comunicacion del marques de Esquilache al marques de Castelar del 3 de agosto de 1764.

(2.) Garcia Prado, Justiniano. <<El duque de Montemar. Su campana de Italia en 1741-1742>>. Revista de la Universidad de Oviedo. Facultad de Filosofia y Letras, 1949, X (LIX-LX), p. 146. Marquez de la Plata, Maria Vicenta y Valero de Bernabe, Luis. El libro de oro de los duques. Borgona: Prensa y Ediciones Iberoamericanas S. L., 1994, pp. 247-249. Cerro NargAnez, Rafael. <<Jose Carrillo de Albornoz y Montiel, conde de Montemar: un militar andaluz entre Cataluna e Italia (1694-1725)>>. Pedralbes. Revista d'Historia Moderna, 1998, 18-II, pp. 531-532. Glesener, Thomas. <<Reformar el corporativismo militar: la accion politica del duque de Montemar como ministro de guerra (1737-1741)>>. Cuadernos de Historia Moderna, 2016, 41 (2), pp. 313-315.

(3.) Fernandez Garcia, Ricardo. <<La escultura funeraria en Navarra durante el renacimiento y Barroco>>. Principe de Viana, 1988, 183, pp. 59-60.

(4.) MECD, AGS, SGU, leg. 3278, comunicacion del marques de Esquilache al marques de Castelar del 3 de agosto de 1764.

(5.) Boloqui Larraya, Belen. Escultura zaragozana en la epoca de los Ramirez, 1710-1780. Granada: Ministerio de Cultura, 1983, vol. 1, p. 447 y vol. 2, pp. 263-265.

(6.) Ibidem, vol. 2, pp. 263-265. Archivo Historico Provincial de Zaragoza (en adelante AHPZ), Not. Jose Domingo Andres, 1761, pp. 4r. a 7r. Donacion del Cabildo a la II duquesa de Montemar Maria Magdalena Carrillo de Albornoz y Antich, y a su hija y yerno, los condes de Valhermoso, Maria Josefa Davila y Carrillo de Albornoz y Joaquin Lorenzo Ponce de Leon y Baeza, de la capilla de San Joaquin en la Basilica del Pilar. Documento rubricado el 16 de enero de 1761 por el canonigo Pedro Azpuru, en representacion del Cabildo Metropolitano y protocolizado por el notario Jose Domingo Andres.

(7.) Ibidem, vol. 2, p. 265. AHPZ, Not. Jose Domingo Andres, 1761, pp. 39r. a 40r. Donacion de la capilla del Santo Cristo por parte del Cabildo a los herederos del I duque de Montemar. Documento rubricado el 17 de agosto de 1761 por el canonigo Pedro Azpuru, en representacion del Cabildo Metropolitano y protocolizado por el notario Jose Domingo Andres.

(8.) Ibidem.

(9.) Vease Rincon Garcia, Wifredo. Heraldica en la Basilica de Nuestra Senora del Pilar de Zaragoza. Madrid: Real Academia Matritense de Heraldica y Genealogia, 2009, pp. 43-45.

(10.) MECD, AGS, SGU, leg. 3278, comunicacion del marques de Esquilache al marques de Castelar del 3 de agosto de 1764.

(11.) Ibidem, comunicacion de Ricardo Wall a la II duquesa de Montemar del 5 de octubre de 1763.

(12.) Ibidem, inscripcion para el mausoleo del duque de Montemar por Juan de Iriarte: <<Josepho Carrillo de albornoz, / Duci de Montemar, / Fortissimo felicissimoque Imperatori. / Obiit die Junii XXVI. an. MDCCXLVII. / Annos natus LXXVI. / Carolus III. Hispaniarum Rex, / Ob utiusque Siciliae regnum / Sibi olim Hispaniarum Infanti. / Hispanique Exercitus Auspici, / Pulsis, vicis ubique Germanis, / Proelio demun Bituntio captis, / Quan rapidissime ab illo partum, / Hoc Monumentum / Ad illius rerum gestarum gloriam, /Suam ingentis meriti gratiam / Posteris aeque testandam statui jussit Die an. MDCCLXIV>>.

(13.) Ibidem, comunicacion del marques de Esquilache al marques de Castelar del 3 de agosto de 1764.

(14.) MECD, AGS, Mapas, Planos y Dibujos (en adelante MPD), 62, n.os 40-45. Los disenados por Agustin Ibanez corresponden a los tres ultimos numeros, rubricados por su artifice como Agustin de Ibanez el 20 de septiembre de 1764, frente a los tres primeros, obra de Esteban de Penafiel.

(15.) Resulta de interes observar como la Fortaleza aparece apoyada en un ancla. Este atributo no es caracteristico de esta representacion, sino de la Virtud Teologal de la Esperanza.

(16.) O'Conway, Santiago Matthias. Rasgos historicos y morales sacados de autores celebres de diversas naciones y destinados para la instruccion e entretenimiento de los estudiantes del idioma espanol. Filadelfia: Ed. Thomas y William Bradford, 1809, p. 96. Actualmente, la espada, el peto y el espaldar se conservan en la Real Armeria de Madrid, Patrimonio Nacional, n.os inv. 10017752, 10001153 y 10001154.

(17.) MECD, AGS, MPD, 62, n.[degrees] 45. Esta referencia aparece en la planta del proyecto con la letra F.

(18.) MECD, AGS, SGU, leg. 3278, comunicacion del marques de Castelar al marques de Esquilache del 22 de septiembre de 1764.

(19.) Ibidem, presupuesto de Agustin Ibanez del 20 de septiembre de 1764.

(20.) Ibidem.

(21.) Ibidem.

(22.) Ibidem.

(23.) Ibidem.

(24.) Ibidem, comunicacion del marques de Castelar al marques de Esquilache del 22 de septiembre de 1764.

(25.) Ibidem.

(26.) La principal fuente consultada ha sido del Archivo General Militar de Madrid (en adelante AGMM), Cartoteca y Fondo Aparici, cajas 7099 y 7100, t. LVI, sigs. 1-2-7 y 1-2-8, cuyos testimonios aparecen transcritos del Archivo General de Simancas. Ademas, tambien se ha consultado el Archivo General Militar de Segovia, el Archivo de la Corona de Aragon y la Biblioteca Nacional de Espana (en adelante AGMS, ACA y BNE respectivamente).

(27.) AGMM, Fondo Aparici, caja 7099, t. LVI, sig. 1-2-7, p. 949; este dato se desprende al conocer como <<Penafiel, D. Estevan. En marzo de 1763 pidio, sin resultado, el grado de Teniente coronel. Llevaba 15 anos de servicio en la forma sig.te. De cadete 4 anos y 9 meses. De yng.[degrees] Delin.or 3 anos y 4 meses. De yng[degrees] Extrad[degrees] 7 anos y 3 meses. De Cap.n de yng.s Lo restante>>.

(28.) Ibidem, pp. 163-164, propuesta del ingeniero director del 23 de enero de 1752. En Capel SAez, Horacio (coord.). Los ingenieros militares en Espana. Siglo xviii. Repertorio biografico e inventario de su labor cientifica y espacial. Barcelona: Publicaciones i Edicions de la Universitat de Barcelona, 1983, p. 369, se indica la referencia del antiguo Servicio Historico Militar y la fecha de 23 de septiembre de 1752.

(29.) Ibidem, p. 395; por Real Orden del 23 de septiembre de 1752 <<Acababan de ser creados Yng.s delinean.s y se les dieron los destinos que quedan espresados por R.1 Orn de 1752 [...] Penafiel a Aragon>>.

(30.) Ibidem, p. 175; <<Penafiel, D. Estevan Penafiel--A Yng[degrees] Estraord. Propuestas de 18 de diciembre del 1755, echa p.r D. J. M. Z. para empleos y grados vacantes [...] fueron ascendidos, segun R.1 orn de 29 diciembre de 1755>>.

(31.) Ibidem, pp. 413 y 419; <<Ano 1757. Relacion de los Yng.s segun los destinos en que se hallan>> / <<(Aragon) Penafiel, D. Estevan--Estraod[degrees] Zaragoza>>. En la direccion estaba Miguel Marin junto a otros cinco ingenieros, ademas de Penafiel. Segun consta Agustin de Ibanez era el <<encargado de las obras de la frontera>>.

(32.) Ibidem, p. 422: <<Crame, D. Geronimo, Penafiel, D. Estevan. (ExtraordP), Jardin, D. Pedro (delin.r) [...] p.r R.s ordenes de 17 de junio de 1757 fueron trasladados estos yng.s al Ferrol desde Guipuzcoa, Aragon y Navara respectivamente. El destino fue para la dir.n de Galicia>>.

(33.) Ibidem, p. 423; <<Penafiel, D. Estevan, para que por R.' orn de 2 de julio de 1757 se mando que subsistiera en Aragon hasta que concluyese las obras de que estaba encargado en Monzon, debiendo dirigirse inmediatam." despues a su destino de Galicia>>.

(34.) Ibidem, pp. 423-424 y 428.

(35.) Antonio Gaver (autor) y Esteban de Penafiel (supervisor), Plano y Perfiles del Castillo de Santa Cruz, situado en un Penon, unido con el Borde de la ensenada y porcion del Puerto, a la parte opuesta de la ciudad de la Coruna, el que ha quedado, por mucho tiempo abandonado, y de presente tiene aprobado S.M. [...]. El que se forme una Bateria, y se restablezca, lo demas para dejarle en el Estado que se considera necesario, 1759, AGMM, Cartoteca, sig. C-6/8.

(36.) AGMM, Fondo Aparici, caja 7099, t. LVI, sig. 1-2-7, p. 456; <<Penafiel, D. Estevan. Ing.s extraords--destinados a Castilla p.r R.1 orn de 16 de diciembre de 1762>>.

(37.) En Capel SAez, Horacio. Op. cit, 1983, p. 369, se indica como aparece reflejado en la signatura del Archivo de la Corona de Aragon (en adelante ACA), Seccion II, Fondo de la Comandancia de Ingenieros, sig. 148.

(38.) Esteban de Penafiel y Jose de Hermosilla, Plano del castillo de la Plaza de Almeyda, y Plano de la Plaza de Almeyda y sus contornos en el que se manifiestan los Campamentos e Imbestidura de ella con los puestos que se tomaron, y dias en que se apodero de ellos nuestra Tropa, 1763, BNE, MR/43/068 y 073.

(39.) AGMM, Fondo Aparici, caja 7099, t. LVI, sig. 1-2-7, p. 184.

(40.) Ibidem.

(41.) Ibidem, pp. 949-950. <<Penafiel, D. Estevan. En marzo de 1763 pidio, sin resultado, el grado de Teniente coronel. Llevaba 15 anos de servicio [...] En este tiempo habia hecho el servicio de Guarnicion y desempenado varias comisiones en paz y guerra / Desde Zamora, con fecha del 28 de noviembre de 1767, pidio el ascenso a yng.[degrees] de 2.[degrees] en la vacante que por destino habia dejado D. Sebastian Van der Borch. Se pidio informe a d. Juan Marn. Zemeno, y habiendole dado contrario a la pretension no tuvo esta buen resultado>>. Vease la tabla comparativa de cargos y puestos de ingenieros militares realizada en Galland-Seguela, Martine. <<Los ingenieros militares espanoles en el siglo xviii>>. En Camara Munoz, Alicia (coord.). Los ingenieros militares de la Monarquia hispanica en los siglos xviiy xviii. Madrid: CEEH, Ministerio de Defensa y Asociacion Espanola de Amigos de los Castillos, 2005, p. 220.

(42.) Ibidem, p. 471.

(43.) MECD, AGS, MPD, 16, n.os 144-149 y AGMM, Cartoteca, sig. HU-1/12-14.

(44.) AGMM, Fondo Aparici, caja 7100, t. LVI, sig. 1-2-8, p. 1621. El expediente matrimonial completo se encuentra en el AGMS.

(45.) Ibidem, caja 7099, t. LVI, sig. 1-2-7, p. 525.

(46.) Ibidem, p. 210.

(47.) Ibidem, p. 581.

(48.) Ibidem, p. 582.

(49.) Pedro Beaumont (autor) y Esteban de Penafiel (comentarios), Perfil de la Obra del Puente del Barranco mato y proporciones de Camino a su entrada y salida en el cual se ven los rebajos que propongo tanto de dicho Puente, como asimismo a la entrada y salida [...] Villa Franca del Penedes, 1777-1779, AGMM, Cartoteca, sig. B-41/2.

(50.) En Capel SAez, Horacio. Op. cit., 1983, p. 369, se indica la referencia del ACA, Seccion II, Fondo de la Comandancia de Ingenieros, sig. 130, para senalar la orden de traslado de Aragon a Cadiz.

(51.) AGMM, Fondo Aparici, caja 7100, t. LVI, sig. 1-2-8, pp. 1601 y 1602; <<Penafiel, d. Esteban. Por R.1 orn de 31 de agosto de 1781 se mando que este Teniente Cor.1 de yng.s pasase del Campo de S. Roque a la Plaza de Cadiz a encargarse las obras y demas ramos correspondientes a su conocimiento. Parece que debio mandarse antes, o pensarse por lo menos, en que fuera Font y no Penafiel, pero habiendo representado en contra el Cap.n Gral conde de Oreylli se dio la orn que queda referida>>.

(52.) Ibidem, caja 7099, t. LVI, sig. 1-2-7, p. 239.

(53.) http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=pennafiel-samitier-mariano (fecha de consulta: 01/05/2015).

(54.) MECD, AGS, MPD, 62, n.[degrees] 41.

(55.) MECD, AGS, SGU, leg. 3278, presupuesto de Esteban de Penafiel del 20 de septiembre de 1764.

(56.) Ibidem.

(57.) Ibidem.

(58.) Ibidem.

(59.) Ibidem.

(60.) Ibidem.

(61.) Ibidem.

(62.) Ibidem, respuesta del marques de Castelar al marques de Esquilache del 30 de octubre de 1764, a una carta del 16 de octubre del segundo al primero.

(63.) Ibidem, nota al marguen de las indicaciones del marques de Esquilache, en la carta del marques de Castelar del 22 de septiembre de 1764.

(64.) Ibidem, comunicacion del marques de Esquilache al marques del Cairo del 16 de octubre de 1764.

(65.) Ibidem, comunicacion del marques de Castelar al marques de Esquilache del 30 de octubre de 1764.

(66.) MECD, AGS, MPD, 62, n.os 40 y 42.

(67.) MECD, AGS, SGU, leg. 3278, notificacion del 28 de julio de 1766, por la comunicacion del marques de Castelar a Juan Gregorio Muniain del 12 de julio de ese ano.

(68.) Ibidem, presupuesto de Esteban de Penafiel del 20 de septiembre de 1764.

(69.) Ibidem.

(70.) Ibidem, nota al margen de las indicaciones del marques de Esquilache, en la carta del marques de Castelar del 22 de septiembre de 1764.

(71.) Tanto el escudo real como el de los duques de Montemar, en la portada de la capilla de san Joaquin, fueron realizados por el escultor Lamberto Martinez-Lasanta, tal y como precisa Boloqui Larraya, Belen. Op. cit., vol. 1, p. 181. Para un analisis de la heraldica del escudo vid. Rincon Garcia, Wifredo. Op. cit, p. 46.

(72.) MECD, AGS, SGU, leg. 3278, relacion de los jornales causados por los maestros, los peones y los materiales en la construccion del monumento, fechada el 24 de junio de 1766 y rubricada por Esteban de Penafiel, Juan de Rezano y el marques de Castelar.

(73.) Ponz, Antonio. Viage de Espana en que se da noticia de las cosas mas apreciables, y dignas de saberse, que hay en ella. Madrid: Viuda de Ibarra, Hijos y Compania, 1788, t. XV, p. 27.

(74.) Boloqui Larraya, Belen. Op. cit., vol. 1, p. 181.

(75.) Ibidem, p. 448.

(76.) El actual retablo procede del convento de Tauste y data alrededor de 1770, aunque con alteraciones escultoricas y pictoricas de 1852 por Antonio Palao y Mariano Pescador, respectivamente.

(77.) AHPZ, Not. Jose Domingo Andres, 1761, pp. 4r. a 7r., texto trascrito en Boloqui Larraya, Belen. Op. cit., vol. 2, p. 264.

(78.) Vid. Rincon Garcia, Wifredo. Op. cit, p. 48.

(79.) MECD, AGS, SGU, leg. 3278, comunicacion del marques de Castelar a Juan Gregorio Muniain del 12 de julio de 1766.

(80.) Rincon Garcia, Wifredo. Op. cit, p. 45.

(81.) Capel Saez, Horacio. Op. cit. Capel SAez, Horacio (coord.). De Palas a Minerva: la formacion cientifica y la estructura institucional de los ingenieros militares en el siglo xviii. Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1988. Camara Munoz, Alicia. Op. cit., 2005. Camara Munoz, Alicia y Revuelta Pol, Bernardo (coords.). Ingenieria de la Ilustracion. Madrid: Fundacion Juanelo Turriano, 2015.

(82.) Ponz, Antonio, t. XV, p. 27.

(83.) Ibidem.

(84.) Boloqui Larraya, Belen. Op. cit, vol. 1, pp. 131-132, 447-448.

(85.) Como se expone en ibidem, pp. 447-448, difiere por completo de los sepulcros de los arzobispos Antonio Ibanez de la Riva Herrera y Tomas Crespo Aguero, en la Seo y el Pilar de Zaragoza respectivamente.

(86.) Novero Plaza, Raquel. <<El sepulcro de Felipe V, iniciador de la Real Academia de Bellas Artes, en la colegiata de La Granja de San Ildefonso>>. Academia, 2009, 108-109, pp. 93-110.

(87.) El actual conjunto escultorico se atribuye al escultor de Camara de Carlos III, Roberto Michel. Actualmente la tumba del conde de Gages se ubica en un arcosolio en el tercer tramo de la crujia occidental del claustro de la catedral de Pamplona. El monumento funebre fue trasladado al coro del templo en 1810, durante la ocupacion napoleonica y en 1831 al claustro. Vid. Fernandez Garcia, Ricardo. Op. cit, pp. 59-60.

(88.) Barozzi da Vignola, Jacopo. Regola delli cinque Ordini d'Architettura. Roma, 1562.

(89.) Rafael Sanzio, Monumento funerario de Agostino Chigi, 1512, Capilla Chigi, Basilica de Santa Maria del Popolo, Roma.

(90.) Vease Shearman, John. <<The Chigi Chapel in S. Maria del Popolo>>. Journal of the Warburg and Courtauld Institutes, 1961, 24, pp. 129-160.

(91.) Filippo Carcani, Monumento funerario del cardenal Agostino Favoriti, 1682-1686, Capilla Paolina, Basilica de Santa Maria la Mayor, Roma. Innocenzo Spinazzi, Monumento funerario del cardenal Gioachino Besozzi, 1755, Basilica de la Santa Cruz de Jerusalen, Roma.

(92.) Filippo della Valle, Monumento funerario de Girolamo Samminiati, 1733, Iglesia de San Juan Bautista de Florencia, Roma. Filippo Barigioni y Pietro Bracci, Monumento funerario de la princesa Maria Clementina Sobieska, 1739-1742, Basilica de San Pedro del Vaticano. Luigi Salimei, Monumento funerario del cardenal Joaquin Fernandez de Portocarreno, 1760, Iglesia de Maria del Priorato, Roma.

(93.) Bernardino Ludovisi, Monumento funerario del cardenal Giorgio Spinola, 1744, Iglesia de San Salvador alle Coppelle Roma. Pietro Bracci, Monumento funerario del cardenal Fabrizio Paolucci, 1746-1748, Iglesia de San Marcelo al Corso, Roma.

(94.) Pietro Bracci, Monumento funerario del cardenal Leopoldo Calcagnini, 1746-1749, Iglesia de San Andres delle Fratte, Roma. Bernardino Ludovisi, Monumento funerario a Maria Lucrezia Rospigliosi Salviati, 1742 y de autor desconocido, Monumento funerario del cardenal Carlo Colonna, 1753, ambos en la Capilla de San Francisco de Asis, Basilica de los Santos Apostoles, Roma.

(95.) Paolo Posi y Pietro Bracci, Monumento funerario del cardinal Giuseppe Renato Imperiali, 1741, Basilica de San Agustin, Roma.

(96.) Ferdinando Fuga y Rene-Michel Slodtz, Monumento funerario del cardenal Alessandro Gregorio Capponi, 1746, Iglesia de San Juan Bautista de Florencia, Roma.

(97.) Nicolas-Sebastien Adam, Monumentos funerarios del rey Stanislas Leszczynski y la reina Catalina Opalinska, 1749, Iglesia de Nuestra Senora del Buen Suceso, Nancy.

(98.) Rene-Michel Slodtz, Monumentos funerarios de los arzobispos Armand de Montmorin y Henri Oswald de La Tour d'Auvergne, 1740-1747, Catedral de San Mauricio, Viena.

(99.) Rene-Michel Slodtz, Slodtz, Monumento funerario deJean-BaptisteJoseph Languet de Gergy, 1750-1757, Iglesia de San Sulpicio, Paris.

(100.) Franpois-Bernard Lepicie, Monumento funerario del pintor Pierre Mignard, 1735-1744, Iglesia de San Roque, Paris (destruido en la Revolucion francesa).

(101.) Jean-Baptiste Pigalle, Monumento funerario del mariscal de Sajonia, 1753-1776, Iglesia de Santo Tomas, Estrasburgo.

(102.) William Kent y John Michael Rysbrack, Monumento funerario de John Churchill, I duque de Marlborough, 1730-1733, Capilla del Palacio de Blenheim, Oxfordshire.

(103.) Novero Plaza, Raquel, p. 101.

(104.) Peter Scheemakers, Monumento funerario de Henry Petty, I conde de Shelburne, y sufamilia, 1754, Iglesia de Todos los Santos, High Wycombe.

(105.) Gibbs, James. <<Diseno para el monumento funerario del duque de Buckingham>>. En A Book of Architecture, Containing Designs of Buildings and Ornaments. Londres: Ed. W. Innys, 1739. John Michael Rysbrack, Monumento funerario de Thomas Foley, I baron Foley of Kidderminster, 1743, Catedral de Worcester. Louis-Franpois Roubiliac, Monumento funerario de John Campbell, II duque de Argyll, 1745-1749, Abadia de Westminster, Londres.

(106.) Louis-Franpois Roubiliac, Monumento funerario del obispo Bishop, 1743-1746, Catedral de Worcester. Prince Hoare, Monumento funerario del obispo Maddox, ca. 1759, Catedral de Worcester.

(107.) John Michael Rysbrack, Monumento funerario de sir Isaac Newton, 1731, Abadia de Westminster, Londres. William Kent y John Michael Rysbrack, Monumento funerario de James Stanhope, I conde de Stanhope, 1733, Abadia de Westminster, Londres.

(108.) Boloqui Larraya, Belen. Op. cit, vol. 1, p. 132.

(109.) Ademas de las piramides egipcias de Guiza, considerada la de Keops como una de las siete maravillas de la Antiguedad, en el siglo xviii tuvo una gran importancia la piramide de Cayo Cestio en Roma para la difusion de este modelo arquitectonico funerario.

(110.) Boloqui Larraya, Belen. Op. cit, vol. 1, p. 448.

Leyenda: Fig. 1. Manuel Navarro, Planta de la Catedral de Nuestra S.ra del Pilar de Zaragoza. En Ponz, Antonio. Viage de Espana en que se da noticia de las cosas mas apreciables, y dignas de saberse, que hay en ella. Madrid: Viuda de Ibarra, Hijos y Compania, 1788, t. XV, p. 27. Sobre la imagen: 1 antigua capilla de San Joaquin, actualmente bajo la advocacion de san Braulio; 2 antigua capilla del Santo Cristo, hoy de San Joaquin.

Leyenda: Fig. 2. Juan de Marte, Inscripciones para los sepulcros del conde de Gages y el duque de Montemar, 1764. AGS, SGU, leg. 3278.

Leyenda: Figs. 3-4. Agustin Ibanez, Elevacion 2.[degrees] y Perfil 3.[degrees], Diseno de un mausoleo en honor del duque de Montemar en su capilla de la iglesia del Pilar de Zaragoza, 20 de septiembre de 1764, AGS, MPD, 62, n.os 43-44.

Leyenda: Fig. 5. Agustin Ibanez, Diseno 1.[degrees] del plano del mausoleo en honor del duque de Montemar en su capilla de la iglesia del Pilar de Zaragoza, 20 de septiembre de 1764, AGS, MPD, 62, n.[degrees] 45.

Leyenda: Fig. 6. Esteban de Penafiel, Diseno del mausoleo erigido por orden de S.M. en honor del duque de Montemar en su capilla de la iglesia del Pilar de Zaragoza, 20 de septiembre de 1764, AGS, MPD, 62, n.[degrees] 41.

Leyenda: Fig. 7. Esteban de Penafiel, Diseno del mausoleo que de orden de S.M. se ha erigido para gloriosa memoria del duque de Montemar en su capilla de la Yglesia Cathedral del Nuestra Senora del Pilar de Zaragoza, 1764-1766, AGS, MPD, 62, n.[degrees] 40.

Leyenda: Fig. 8. Esteban de Penafiel, Pefil del mausoleo del duque de Montemar cortado sobre su misma escala en su capilla de la iglesia del Pilar de Zaragoza, 1764-1766, AGS, MPD, 62, n.[degrees] 42.

Leyenda: Fig. 9. Esteban de Penafiel (proyecto) y Lamberto Martinez-Lasanta (escultor), Mausoleo del Iduque de Montemar, marmoles y estuco, 1763-1766. Capilla de San Joaquin, Basilica de Nuestra Senora del Pilar, Zaragoza.

Leyenda: Fig. 10. Vista del paramento enfrente del Mausoleo del I duque de Montemar.
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Author:Sanz De Miguel, Carlos
Publication:Cuadernos dieciochistas
Article Type:Ensayo
Date:Jan 1, 2018
Words:13564
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