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EL DEBATE BIOPOLITICO EN LA FILOSOFIA POLITICA CONTEMPORANEA.

The biopolitical discussion in contemporary political philosophy

Y este misterio me ha confiado la vida misma. Mira, dijo, yo soy lo que tiene que superarse siempre a si mismo (...) y en verdad, donde hay ocaso y caer de hojas, mira, alli la vida se inmola a si misma- !por el poder!

[Nietzsche, Asi hablo Zaratustra]

Introduccion

Varias son las vertientes, asi como los autores y enfoques (1) que gravitan alrededor del fenomeno de la biopolitica entendido este como gestion politica de la vida. Si pudiera levantarse un "mapa" en terminos de "tradiciones nacionales contemporaneas", no como si se tratara de escuelas o corrientes homogeneas que investigan la biopolitica, sino desde una perspectiva multidisciplinar, entonces se hablaria de los anglosajones (Rose 1979, 1988, 1989, 1992, 2006, 2007), (Miller 1988, 1991, 2008), (Gordon 1991), (Burchell 1991), (Dean 1994, 1999), (O Malley 1996), (Hacking 1986a, 1986b, 2006), (Davidson 1986, 1997, 2004), de los franceses (Ewald 1988, 1991), (Defert 1991), (Castel 1991, 1997), (Donzelot 1991a, 1991b, 1998), de los espanoles (Vazquez 2005, 2009, 2010), (Campillo 2010, 2014), (Ugarte 2005), (Mendiola 2009), (Cayuela 2014), y, como pioneros, Fernando Alvarez-Uria y Julia Varela, de los alemanes (Lemke 2011), (Sloterdijk 2009), de los italianos, (Agamben 2008, 2010, 2010a, 2010b, 2010c, 2010d), (Esposito 2006a, 2006b), (Procacci 1991), (Lazzarato 2006), de los latinoamericanos (Lemm 2010, 2013), (Vatter 2008), (Castro 2007, 2012), (Gadelha 2009), (CastroGomez 2011, 2012) y, finalmente, el feminismo (Haraway 2004).

No es el proposito aqui profundizar en cada "tradicion", sino poner el acento de la discusion en lo que he dado en llamar "umbral" o "descubrimiento politico de la vida", el cual esta dado por Michel Foucault (2) y Hannah Arendt. Estos dos autores abren una cantera de trabajo sobre la cual autores como Giorgio Agamben, Roberto Esposito, Michael Hardt, Antonio Negri, Maurizio Lazzarato, entre otros, recabaran desde distintas opticas y ramificaciones. Si bien cada uno comporta acercamientos distintos, sostengo que Arendt y Foucault generan las condiciones para el "nacimiento de la biopolitica", de manera que al situarnos en el "umbral" de esta, realmente no forjan una representacion de la misma completamente acabada y depurada, pues ellos antes que nada nos permiten asistir al taller de la historia, es decir que nos muestran el "crisol" en el que las condiciones historico-sociales y epistemologicas se estan fundiendo para dar lugar a la emergencia del fenomeno moderno en el que la vida entra en los calculos de la politica y la economia. En este orden de ideas, Agamben y Esposito, siguiendo la huella dejada por Arendt y Foucault, generan unos contornos mas definidos, aunque vertiendo en nuevos moldes la cuestion de la biopolitica. Agamben entregara una representacion de biopolitica como thanatopolitica, mientras que Esposito apostara por una "biopolitica afirmativa".

En Agamben encontramos una interpretacion de la biopolitica en terminos de concepto de gran calado que la reduce a su aspecto mas negativo (thanatopolitica), la cual se evidencia, segun este autor, en los campos de concentracion nazi y en los Estados totalitarios del siglo XX, lugares por excelencia, segun el, de la biopolitica moderna. (2010a, 13). Por su parte, Esposito, dentro del proyecto de una biopolitica afirmativa, se pregunta si "?es posible una biopolitica finalmente afirmativa, productiva, que se substraiga al retorno irreparable de la muerte? ?Es imaginable, para decirlo con otras palabras, una politica no ya sobre la vida, sino de la vida? ?Y como deberia o podria configurarse?" (2006b, 17). Finalmente, Derrida, aunque con diferencias en relacion con Arendt y Foucault, hablara de "umbral", y si bien alcanza a visualizar una biopolitica implicita en el zoon politikon aristotelico, no obstante, no la tematiza.

Lo que quiero indicar, parangonando a Antonio Campillo (3) es que algunos autores contemporaneos interpretan la nocion de biopolitica a contraluz o al hilo de conceptos como los de soberania, democracia, globalizacion, capitalismo y totalitarismo, hasta tal punto que terminan homologandola con alguno de ellos. Como veremos, ese es el caso de Agamben y Esposito, no asi el de Arendt y Foucault, pues el problema de estos dos ultimos frente a la biopolitica es otro, porque se situan mas desde una intuicion y un umbral que desde una representacion y desarrollo de la biopolitica. A continuacion, construyo el debate biopolitico suscitado entre los cinco autores senalados: Foucault, Arendt, Agamben, Esposito y Derrida.

1. "El hombre como animal politico"

Jacques Derrida, en la sesion duodecima del primer volumen del Seminario. La bestia y el soberano, introduce en una viva discusion a Agamben y a Foucault, a proposito del pasaje aristotelico del hombre como animal politico (zoon logon echon), mencionando tangencialmente a Arendt. Lo remarcable aqui es la critica de Derrida a Agamben, asestada a la estrategia conceptual de la que este se fia para establecer el "acontecimiento fundador" o lo especifico de la biopolitica, pues el autor italiano distingue tajantemente entre, por una parte, la "vida desnuda" (zoe) (atribuida a los animales, hombres y dioses) y, por otra, la vida calificada (bios) (2010a, 9). Para el profesor del Seminario. La bestia y el soberano "una distincion semantica tan poco garantizada no puede servir para determinar una periodizacion historica" (369). Tal separacion, atribuida a Aristoteles por Agamben le permitira a este establecer la tesis segun la cual "la nuda vida tiene, en la politica occidental, el singular privilegio de ser aquello sobre cuya exclusion se funda la ciudad de los hombres" (2010a, 17). Esto es lo que el autor de Homo sacer ha dado en llamar "exclusion inclusiva" o excepcion de la zoe en lapolis, lo cual conlleva a un juego de "politizacion" de la nuda vida que se reanuda incesantemente desde lo arcaico hasta el Estado moderno. Por lo tanto, lo que Derrida tambien critica de Agamben es que este considera a la biopolitica como "el mas inmemorial de los arcana imperii".

Lo que a su turno Agamben reprocha a Foucault es el hecho de que este paso por alto la "especificidad" de la biopolitica moderna, esto es, "la politizacion de la vida desnuda" o zoe. En otras palabras, aquello que termina incentivando la investigacion agambiana de Homo sacer es, como lo senala Edgardo Castro, "el hecho de que Foucault no habia desarrollado el problema de la "biopolitica" en relacion con los campos de concentracion y exterminio y habia dejado sin respuesta la cuestion de la articulacion entre las tecnicas politicas de la modernidad y las tecnologias del yo" (2012, 68). En consecuencia, segun Agamben, cuando Foucault opera con la expresion" biopolitica" no tiene en cuenta la zoe o "vida desnuda" y, por eso, en palabras suyas:
   La afirmacion de Foucault segun la cual el hombre era, para
   Aristoteles, un "animal vivo y, ademas, capaz de una existencia
   politica" debe pues ser reconsiderada en el sentido en que lo
   problematico es precisamente la significacion de la expresion
   "ademas" (...) La tesis de Foucault debera a partir de aqui ser
   corregida o, al menos, completada, en el sentido que lo que
   caracteriza la politica moderna no es la inclusion de la zoe en la
   polis, de por si muy antigua, ni simplemente el hecho de que la
   vida como tal se convierte en un objeto eminente de calculos y de
   previsiones del poder estatal; el hecho decisivo es mas bien que,
   paralelamente al proceso en virtud del cual la excepcion se
   convierte por doquier en la regla, el espacio de la vida desnuda,
   originariamente situado al margen de la organizacion politica,
   termina poco a poco por coincidir con el espacio politico donde
   exclusion e inclusion, exterior e interior, bios y zoe, derecho y
   hecho, entran en una zona de indiferenciacion irreductible (2010a,
   16-19).


La tesis de Agamben apunta a recordar y anunciar que el acontecimiento decisivo de la modernidad, y que se erige en lo especificamente biopolitico, es "algo" que parece moderno, pero que en verdad es arcaico e inmemorial, lo cual es la nuda vida (zoe), de tal manera que parangonando a Heidegger, pero dentro del contexto de la politica moderna, el problema para el pensador italiano es el "olvido del acontecimiento fundador" ya presente en lo arcano. En otras palabras, la gestion politica de la vida en terminos de control y negacion de la vida es posible, porque mas alla de la definicion clasica-tradicional del hombre como "animal politico", Agamben concibe al ser humano en los siguientes terminos:
   La vida humana es inoperosa y sin objetivo (...) precisamente esta
   argia y esta ausencia de objetivo hacen posible la operosidad
   incomparable de la especie humana. El hombre se ha consagrado a la
   produccion y al trabajo porque en su esencia esta totalmente
   privado de obra, porque el es por excelencia el animal sabatico
   (2008, 428 y 429).


Por su parte, Derrida senala que tanto Foucault como Agamben no hacen referencia a Heidegger, al menos dentro del contexto del hombre como "animal politico", esto es: "en referencia al logos, el zoe, la interpretacion zoologica del hombre, acerca de la metafisica, la tecnica y el cristianismo como interpretaciones predominantes del logos y de zoe, acerca de la condena del biologismo" (2008, p. 378). Para Derrida, la distincion efectuada por Agamben entre zoe y bios es insostenible, como lo habiamos indicado, pero lo que mas le llama la atencion es que
   [l]a biopolitica es algo archi-antiguo (aunque hoy en dia tenga
   nuevos medios y nuevas estructuras). Es algo archi-antiguo y esta
   vinculado a la idea misma de soberania. Pero entonces, si se
   reconoce eso, ?por que gastar tantos esfuerzos fingiendo despertar
   la politica a algo que seria -cito- "el acontecimiento decisivo de
   la modernidad?" En verdad, Agamben -sin renunciar a nada, lo mismo
   que el inconsciente- quiere ser dos veces el primero, el primero en
   ver o en anunciar, y el primero en recordar; quiere a la vez ser el
   primero en anunciar algo inaudito y nuevo, lo que el denomina ese
   "acontecimiento decisivo de la modernidad" y [a la vez, pues] el
   primero en recordar que, de hecho, siempre ha sido asi, desde
   tiempos inmemorables (2008, 385).


Quien si sacara provecho de Heidegger es Esposito, pues este autor a hombros de Merleau-Ponty logra ver que el divorcio y absoluta separacion entre el animal y el hombre llevada a cabo por el pensador aleman equivale a no reparar en la relacion entre "existencia calificada" y "vida biologica", determinante para entender la consecuencia directa de la biopolitica nazi en terminos de una "existencia sin vida". Pero dejemos que sea el propio autor de Bios, quien refiriendose al hecho de que Heidegger no incluye el bios dentro de su filosofia, exprese:
   No es a partir de la categoria biologica de vida que se abre la
   posibilidad de pensar el mundo, sino exactamente lo contrario (...)
   El mundo no es el receptaculo, o el ambiente circunstante, sino el
   contenido de sentido de la vida, el unico horizonte ontologico a
   partir del cual ella se nos torna accesible. De este modo Heidegger
   se aleja de Arendt, quien contrapondra de manera radical la esfera
   de la vida y la del mundo -entendido como espacio publico en
   comun-, y se aleja tambien de quienes reducian al mundo al lugar de
   despliegue biologico de la vida (2006a, 245 y 246).


Ahora bien, para Foucault, la biopolitica como fenomeno moderno se caracteriza por hacer entrar la vida biologica en los calculos politicos. De alli que el filosofo de Poitiers hable de "umbral de modernidad biologica" y que al final de la Voluntad de saber senale que "durante milenios, el hombre siguio siendo lo que era para Aristoteles: un animal viviente y ademas capaz de una existencia politica; el hombre moderno es un animal en cuya politica esta puesta en entredicho su vida de ser viviente" (1986a, 173). En este pasaje, lo que el autor de la Voluntad de saber subraya no es que el hombre este en peligro de dejar de ser animal o politico; bestia o soberano, sino que el modo en que la vida y la politica se relacionan al final de la edad clasica se ha transformado en una politizacion de la vida biologica con el Estado-nacion, pero tambien en una biologizacion de la politica como en el caso del nazismo. Esto es posible porque para este autor la vida no es un dato natural y ahistorico, a modo de un valor inmutable, sino aquello que se puede poner en permanente cuestion por la politica.

Arendt, en su relectura de la Politica de Aristoteles, en lo que atane a la definicion del ser humano como "animal politico" (zoon politikon) y como "animal dotado de logos" (zoon logon echon) se situa en una posicion en la que asiente una parte de esta, pero tambien disiente de otra. Esto se puede ver en la siguiente cita de Antonio Campillo en la que segun este autor, Arendt
   [r]eivindica la definicion aristotelica del ser humano como "animal
   politico" y la distincion entre la sociabilidad gregaria de otras
   especies animales y la sociabilidad propiamente politica, que esta
   vinculada al logos y que por tanto es especificamente humana. Pero,
   por otro lado, Arendt rechaza la pretension -que unas veces
   atribuye al propio Aristoteles y otras veces a sus interpretes
   "modernos"- de que esa condicion politica le es dada al ser humano
   por naturaleza, por nacimiento, por necesidad, como una cualidad
   que se transmitiria geneticamente y que por tanto seria inherente a
   la constitucion biologica de todos y cada uno de los seres humanos
   individuales (2014, 175).


La autora de La condicion humana adopta una postura en la cual el ser humano en tanto animal politicum resulta ser mas que esto, pues para ella no existe propiamente una naturaleza humana ni una comunidad politica que sean realidades naturales a priori, sino que estan convencionalmente instituidas, de tal suerte que su apuesta es por la accion humana. Por lo tanto, la modernidad en tanto "nuevo horizonte historico" hace que Occidente se enfrente a varios cambios operados entre las relaciones de la vida y la politica, de tal forma que en dicho escenario de transformaciones tecno-cientificas e historico-politicas la comunidad politica, siguiendo a Campillo
   [s]olo puede surgir alli donde se reune una pluralidad de seres
   humanos singulares y libres, es decir, en el espacio intermedio que
   se crea entre unos y otros, en el entre que a un tiempo los junta y
   los separa, en la red de interacciones e interlocuciones que van
   tejiendo libremente unos con otros, y cuyo entramado da lugar a
   instituciones comunes mas o menos duraderas (2014, 175).


Finalmente, el pensador Roberto Esposito, siguiendo la proverbial formulacion foucaultiana apoyada en Aristoteles segun la cual "el hombre es un animal viviente y ademas capaz de existencia politica; el hombre moderno es un animal en cuya politica esta puesta en entredicho su vida de ser viviente", habla de un "desdoblamiento de perspectiva" en Foucault. El reparo que plantea el filosofo italiano a Foucault no esta en la expresion "ademas" y, por lo tanto, en que deba ser corregido y completado como lo expresa Agamben, porque segun este el problema no es el de la inclusion de la zoe en lapolis o que la vida entra en los calculos politicos. La dificultad estriba, mas bien, en la ausencia de un paradigma que articule la vida y la politica en su "tension nunca descargada", en la que "mas que componerse, o disponerse, a lo largo de una misma linea de significado, parecen ser oponentes en una lucha sorda por la apropiacion y el dominio del otro (...) entre ambas posibilidades, una grieta de significacion, un punto ciego, amenaza con engullir en su vacio de sentido a la categoria entera" (Esposito 2006a, 54). En consecuencia, la baza que arriesgara Esposito es la nocion de "inmunidad", pues para el
   [l]a categoria de inmunizacion nos permite dar un paso adelante o,
   acaso mejor, hacia el costado tambien en relacion con la brecha
   entre las dos versiones prevalecientes del paradigma de
   biopolitica: la afirmativa, productiva, y la negativa, mortifera.
   Hemos visto que ellas tienden a constituir una forma reciprocamente
   alternativa que no preve puntos de contacto: el poder niega a la
   vida, o incrementa su desarrollo; la violenta y la excluye, o la
   protege y la reproduce; la objetiva y la subjetiviza, sin termino
   medio ni punto de transicion (2006a, 74).


Lo que sostendre frente a Roberto Esposito es que aunque capto acertadamente el problema de la biopolitica en su pendularidad o disyuntiva irreductible entre vida y politica, formulando para ello el modelo de "inmunidad" que le permitiera explicar ambas. No obstante, cae, finalmente, en una "biopolitica afirmativa", es decir, que resuelve la tension esencial que vertebra la biopolitica, cortando su nudo, al optar por una "democracia biopolitica" o una "biopolitica democratica", cerrando esta "caja negra" que es la biopolitica para que de una vez por todas queden dentro los males que no cesan de acechar a la humanidad. Frente a Agamben dire que aunque acierta a que de cara al analisis de la biopolitica falta cruzar las perspectivas de Arendt y Foucault, este autor la reduce a su polo mortifero y negativo, desconociendo los efectos positivos y maximizadores de la misma.

2. Mas alla del dualismo: biopolitica negativa y biopolitica afirmativa

Agamben ha acertado en senalar que ha faltado cruzar las perspectivas de Arendt y Foucault para dar cuenta de la biopolitica, aunque es bastante discutible que Arendt carezca, por separado, de perspectiva biopolitica, pues es ella misma quien dota de herramientas al pensador italiano para pensar el problema de los campos de concentracion, del musulman, de los refugiados y de la decadencia del Estado nacion. Estas herramientas que suministra la pensadora judeo-alemana son primordialmente el umbral de indistincion e indiferenciacion en que la zoe y el bios, el oikos y la polis, lo privado y lo publico entran con el advenimiento del proceso de la sociedad en la modernidad que hace de la vida el bien supremo, junto con los fenomenos de la sociedad de masas y de consumo. Al mismo tiempo, Agamben yerra al reprochar a Foucault no haber acometido un analisis de los campos de concentracion mediante sus categorias, pues el mismo Esposito reconoce que Foucault en Defender la Sociedad "fue el primero en ofrecer una interpretacion biopolitica del nazismo" (2006a, 175), al tiempo que senala que su fuerza explicativa reside en la distancia que toma respecto de todas las categorias politicas modernas.

A su turno, Esposito dice de Arendt que "su obra no puede situarse en un horizonte cabalmente biopolitico, si con esta expresion se alude a una implicacion directa entre accion politica y determinacion biologica" (2006a, 284), pero unas paginas antes, justo unas lineas previas a acometer su trabajo de "biopolitica afirmativa", concede, refiriendose a la deriva thanatologica del nazismo, que: "quien desde un principio capto esta raiz moderna de la biopolitica -si bien conforme a una clave interpretativa que impugnaba su razon e inclusive su legitimacion semantica--fue Hannah Arendt" (2006a, 240). Ahora bien, convengo con Esposito en que la obra de Arendt dista de abordar "a cara abierta" el problema de la biopolitica, pero asi como el concede a Foucault la virtud de pensar el nazismo desde categorias que no son las mas caras a la tradicion de la filosofia politica, en Arendt, tambien su fuerza reside, de cara a pensar la biopolitica en su postura impolitica y "asistematica", es decir, en cierta "alergia a las teorias envolventes y totalizantes", en sus categorias que se desmarcan de la tradicion y, en suma, en su deseo de comprender. En otras palabras: "la comprension propiamente dicha esta ligada a la nueva palabra. Al que comprende le corresponde averiguar que es lo nuevo que cristaliza en la palabra, y como ha de ponerse en relacion con lo ya conocido" (Arendt 2010, 20).

Finalmente, Esposito dira respecto de Foucault que nunca eligio entre la "biopolitica afirmativa" o "negativa", que no tomo postura frente a estas "dos voces" y, por lo tanto, que queda en el dilema de la continuidad-discontinuidad del regimen de la soberania y el regimen biopolitico, asi como el hecho de ser "inasimilables" e "inescindibles", al mismo tiempo, la modernidad y el totalitarismo. En palabras del italiano: "atenazado entre estas dos posibilidades contrapuestas, bloqueado en la aporia determinada cuando estas se intersecan, Foucault sigue transitando a la vez ambas direcciones. No corta el nudo, y como resultado de ello queda inacabado el desarrollo de sus geniales intuiciones respecto del nexo entre politica y vida" (2006a, 71). Frente a esta apreciacion de Esposito, formulo dos reparos: el primero es que el analisis historico-filosofico acometido por Foucault no puede interpretarse a la luz de una historia que siempre opero bajo la logica binomial del ser y la nada; lo positivo y lo negativo que exige al pensador frances estar situado entre Escila y Caribdis, como no decidiendose a que monstruo combatir primero y a cual despues. Precisamente, lo que capto Foucault en el estatuto ambiguo de "indecidibilidad" entre la vida y la politica, la soberania y la biopolitica, nunca reducible tampoco a una mera relacion dialectica, fue la complejidad de una tecnologia inedita de poder sobre la vida en la que se encabalgan varias lineas de fuerza, siendo los choques, refuerzos, neutralizaciones entre estas las que recorren las practicas hasta configurar discursos, sujetos, asi como objetos de saber y regimenes de verdad. El segundo, es que si Foucault no corto el nudo entre la biopolitica positiva y negativa, afirmo que, precisamente, manteniendolo es que se puede interpretar la "biopolitica como pharmakon", es decir, en tanto movimiento pendular y de "indecidibilidad" que mantiene a la vida y a la politica, la soberania y la biopolitica en una irreductible tension mediante la cual opera el ejercicio del poder. Tal nudo es como la balanza en la que un plato debe necesariamente descender para que el otro pueda subir.

3. La biopolitica: ?paradigma general o "acontecimiento singular"?

De cara al tratamiento efectuado al problema de la biopolitica, quiero enfatizar en la disparidad de los enfoques con que se acercan a este, por una parte, Arendt y Foucault y, por otra, Agamben y Esposito. Mientras los dos primeros estarian atentos en ver la biopolitica en su caracter de "acontecimiento singular", inscribiendolo en un horizonte historico-politico, los italianos parten de un procedimiento similar entre ellos al buscar las claves de la relacion vida-politica mediante el establecimiento de un paradigma, entendiendo por este un modelo con arreglo al cual la biopolitica pueda quedar fijada en una representacion o mirada interpretativa.

Agamben plantea el campo de concentracion como "paradigma biopolitico moderno" y a la figura del derecho romano arcaico del homo sacer como "el primer paradigma del espacio politico de occidente" (2010a, 18). No obstante, en la medida en que exploramos un poco mas sus textos, asistimos a una proliferacion de otros paradigmas como, por ejemplo, el musulman, el estado de excepcion, la oikonomia trinitaria, la nuda vida, los cuales salpican y atraviesan el fenomeno de la biopolitica. El mismo Agamben desgrana seis notas que caracterizan el paradigma:

1. El paradigma es una forma de conocimiento ni inductiva ni deductiva, sino analogica, que se mueve de la singularidad a la singularidad. 2. Neutralizando la dicotomia entre lo general y lo particular, sustituye la logica dicotomica por un modelo analogico bipolar. 3. El caso paradigmatico deviene tal suspendiendo y, a la vez, exponiendo su pertenencia al conjunto, de modo que ya no es posible separar en el ejemplaridad y singularidad. 4. El conjunto paradigmatico no esta jamas presupuesto a los paradigmas, sino que permanece inmanente a ellos. 5. No hay, en el paradigma, un origen o una arche; todo fenomeno es el origen, toda imagen es arcaica. 6. La historicidad del paradigma no esta en la diacronia ni en la sincronia, sino en un cruce entre ellas (2010b, 40 y 41).

Planteo que cuando emplea el recurso al paradigma, el autor de Signatura rerum hace uso de una estrategia que le permite la maleabilidad y plasticidad de pivotar constantemente y extrapolar el homo sacer romano (2010a, 94) a otros contextos, es decir, para hacerlo compatible con heterogeneas y variopintas figuras como el musulman en el campo de concentracion, el inmigrante detenido en el aeropuerto internacional, el recluido en Guantanamo o, incluso, el enfermo terminal que yace en la sala de reanimacion. Mediante tal operacion, este autor hace intercambiable el fenomeno de la biopolitica con el poder del soberano y el totalitarismo, asi como con la institucion antigua de la iustitium (2010c, 64), "modelo en miniatura" del estado de excepcion moderno. Asimismo con el senatus consultum ultimum, el interregnum, el hostis iudicatio, el habeas corpus y la declaracion de Derechos del hombre y del ciudadano (4). Lo anteriormente descrito es con el fin de hacer hincapie en que es el "umbral" como paradigma de los demas paradigmas (musulman, estado de excepcion, refugiado, etc) lo que lleva al pensador italiano a afirmar redondamente la estrecha vecindad y relacion irreductible de indiferenciacion entre nuda vida y poder soberano; zoe y bios; exclusion e inclusion; totalitarismo y biopolitica; totalitarismo y democracia; biopolitica y democracia. Por lo tanto, "paradigma" y umbral se erigen en nociones demasiado vagas, generales y plasticas: la primera como ejemplo extrapolable y aplicable a cualquier caso; la segunda de caracter topologico y referida principalmente al problema del limite de lo juridico, ya que remite al estado de excepcion o a la pregunta por aquello que legitima la "suspension temporal del orden juridico". En conclusion, el homo sacer, el estado de excepcion, el campo de concentracion, el musulman y la nuda vida son abordados como paradigmas y/o umbrales (zonas de indistincion) que remiten a una vida protegida y reconocida (bios) por un ordenamiento juridico, pero tambien a la mera vida biologica (zoe) a la que se puede dar muerte impunemente.

El peligro de este procedimiento, empleando una expresion del mismo Agamben que hace de la arqueologia una "paradigmatologia", es que se sobredimensiona el caracter ontologico del "paradigma" en la formula de una "ontologia paradigmatica" (Agamben 2010b, 42), lo cual convierte a la biopolitica en una ontologia, unas veces latente o implicita, y otras patente y explicita segun el fenomeno que se quiera explicar: homo sacer, campo de concentracion, estado de excepcion, musulman. En ultimo termino, la representacion thanatopolitica de la biopolitica en el autor italiano se asemeja al juego de las munecas rusas matrioskas, las cuales, al ser huecas por dentro, albergan en su interior a otras figuras similares. De un modo afin, Agamben cuando concibe a la biopolitica como thanatopolitica plantea una "archi-signatura" que pone a las figuras del totalitarismo, el campo de concentracion, el musulman y a la democracia en relacion de intercambio mutuo con aquella.

Por otra parte, Timothy Campbell, traductor de Roberto Esposito al ingles, estudia las implicaciones de la "inmunizacion" como paradigma y clave hermeneutica que en este autor resultan ser capitales para comprender el problema de la biopolitica, pues para el pensador italiano el "dispositivo inmunitario", entendido este como exencion (esenzione), proteccion o poner a salvo a algo frente a una enfermedad o riesgo, surge originalmente en los contextos medico y juridico hasta constituirse en una "entera experiencia contemporanea" (Campbell 2006, 49). Segun Esposito, el primero en hablar de inmunidad fue Nietzsche (5), pero el momento en que arranca tal proceso desde una perspectiva simbolica es Hobbes, cuando el Estado civil asociado al contrato social se erige en mecanismo artificial de "auto-preservacion inmunitaria" (immunitary selfpreservation) de la comunidad frente a la amenaza del estado de naturaleza en donde los hombres corren el riesgo de extinguirse entre si. No obstante, para Esposito, la immunitas que es esencialmente la proteccion de la vida del cuerpo social e individual, es tambien lo que impide el desarrollo de la comunidad cuando en formula benjaminiana "se eleva en dosis, sacrificando lo viviente, o sea la forma de vida calificada, reduciendola a su estrato biologico" (Campbell 2006, 49). Esta dialectica de la inmunizacion que liga la inmunidad con la comunidad de modo indisoluble encuentra su maxima exacerbacion en el nazismo, es decir, en el pasaje de la inmunidad a la "autoinmunidad", en donde la "normativizacion de la vida", la "doble clausura del cuerpo" y la "interrupcion anticipada del nacimiento" culminan en la aniquilacion de la vida humana.

Existe un caracter moderno del "paradigma inmunitario", segun Esposito, lo que le lleva a afirmar, a diferencia de Agamben, quien situa a la biopolitica con anterioridad a la modernidad, que la biopolitica se vincula a esta epoca, pues no es que en esta se de la inmunizacion, sino que la inmunizacion es la que da existencia a la modernidad (Campbell 2006, 49). Por lo tanto, Esposito recurre al "paradigma de la inmunidad" en contraposicion a la comunidad, categorias ambas soslayadas por Foucault y que le permitiran situar a Esposito la emergencia de la biopolitica, no como "el mas inmemorial de los arcana imperii", sino en el fenomeno inmunitario propio de la modernidad. Aunque para Agamben y Esposito el nazismo es la "extrema deriva mortifera de la biopolitica" y ambos hablen de dispositivos, el segundo, a diferencia del primero, propone una "biopolitica afirmativa" sustentada en una politica desde la vida (biopotenza) como oposicion a una politica sobre la vida (biopotere).

Esposito compartira con Derrida una mirada sobre la politica contemporanea sumida en un proceso autodestructivo, es decir en una guerra o "crisis inmunitaria" (guerra de autoinmunizacion de la comunidad) que nos recuerda la "guerra civil mundial" de Arendt y la "guerra civil legal" de Agamben. No obstante, Esposito senala que no solo debe ponerse el acento en la "perversion autoinmune" o el caracter autodestructivotragico de la inmunidad, tal como lo hace Derrida (6) sino ver su dimension potencial y productiva. Para ello, la tesis del pensador italiano consiste en afirmar que solamente una "biopolitica afirmativa" es posible si logra romper la moderna relacion entre biopolitica e inmunidad. Por lo tanto, la propuesta de Esposito parte de la tematizacion del cuerpo y su vinculo con la carne, de manera que el quiasmo (7) entre ambos contribuye a pensar, segun el, una "biopolitica positiva" que le haga frente a la clausura autoinmunitaria del cuerpo, de un cuerpo biopolitizado por la biocracia nazi a una carne (flesh) cuyas notas constitutivas son la multiplicidad, la pluralidad y la deformidad.

El problema que subrayo es que Esposito generaliza el "paradigma inmunitario" de la esfera legal y medica extrapolandolo al liberalismo y al nazismo, convirtiendo lo que considero es una practica historica o dispositivo (el inmunitario) en el modelo o logica imperante. Si Agamben transforma el dispositivo de la excepcion para explicar la deriva del proyecto democratico-capitalista y del Estado-nacion en politica de muerte, Esposito, por su parte, convierte el "dispositivo inmunitario" en la clave que explica la deriva o inversion del liberalismo en thanatopolitica nazi. Para Esposito, la biopolitica surge con el liberalismo y no se remonta al derecho romano arcaico como en Agamben, de manera que realiza un ejercicio interpretativo que consiste en esparcir sobre el tablero de un mundo en creciente globalizacion fichas que se agrupan bajo una logica dicotomica.

Mientras que Agamben y Esposito convierten la biopolitica en paradigma general, el primero mediante la "excepcion" y el segundo por medio de lo "inmunitario", como quienes ejecutan grandes frescos o diagnosticos historico-politicos de gran calado, Arendt y Foucault ven la biopolitica como un "acontecimiento singular", esto es, historico-politico que en el caso de ella esta ligado a la experiencia limite que se situa en un marco historico particular y en el de el esta referido a tres formas de experiencias que dicen relacion con una ontologia del presente: la del sujeto que se constituye en funcion de las practicas discursivas (eje de la verdad); la del sujeto que se configura en relacion con las practicas sociales y juridicas (eje del poder) y la del sujeto que se erige en tal segun las practicas de si que lo vinculan con el mismo y con otros (eje etico) (Foucault 2010, 27). Es interesante observar como los conceptos tematicos (8) de estado de excepcion en el caso de Agamben y el de inmunidad en el de Esposito siguen una estructura similar: los dos son el resultado de la abstraccion de un dispositivo enraizado en practicas sociales e historicas y lo convierten en "paradigma biopolitico", de tal manera que hacen de el un "fetiche universal".

Arendt y Foucault coincidiran en que el "nacimiento de la biopolitica" se encuentra vinculado al liberalismo, es decir lo que Foucault denomina gubernamentalidad (9) liberal y Arendt sociedad de masas. No obstante, seria erroneo deducir de alli que la biopolitica se sucede cronologicamente de la democracia liberal, error que como ya vimos es cometido por Esposito. En ninguno de los dos encontramos la pretension de formular teorias totalizantes y omniabarcantes, del mismo modo que existe en ellos un esfuerzo denostado por desmarcarse de cosmovisiones teleologicas de la historia, cuestion ultima en la que incurre Agamben. De alli que en la critica asestada por Arendt a las ciencias de la historia y de la politica contemporaneas, podemos encontrar, a mi modo de ver, elementos importantes que se aplican a Agamben y a Esposito, en la que ella senala lo siguiente:
   Mi litigio fundamental con el estado presente de las ciencias
   historicas y politicas reside en su creciente incapacidad para
   hacer distinciones. Terminos como racionalismo, imperialismo,
   totalitarismo, etc., se aplican indiscriminadamente a todo tipo de
   fenomenos politicos (normalmente solo como palabras "cultas" con
   que desacreditar al adversario), ninguna de ellas se entiende ya
   sobre su trasfondo historico particular (2005, 490).


Parangonando a Arendt, Agamben establece analogias entre terminos como los de homo sacer, refugiado, musulman, enfermo terminal en sala de reanimacion o entre biopolitica, proyecto democratico-capitalista, campo de concentracion y thanatopolitica. En otras palabras, mientras Agamben "lee" la biopolitica como un fenomeno concatenado causalmente a estas figuras descritas, al tiempo que esta parece adormecerse con el paso de la historia desde la arcana Roma hasta despertar con furia en los campos de concentracion nazi, Esposito incurre en el error de ver una relacion causal entre democracia liberal y biopolitica. Por su parte, Foucault "pasa" los universales por el cedazo de las practicas y analiza distintas racionalidades inmanentes a estas ultimas, mientras que Esposito y Agamben pierden, segun veo, el horizonte de las practicas historicas y hacen de dos dispositivos contingentes y singulares paradigmas generales ontologizados. Es paradojico que Agamben hubiera otorgado al estado de excepcion el estatuto de una zona o umbral en que "hecho y derecho parecen indecidibles (...) Lo esencial es, en cada caso, la produccion de un umbral de indecidibilidad en que factum y ius se difuminan uno en otro" (Agamben 2010c, 46), pero que luego enfatice y reduzca la biopolitica a thanatopolitica, cuando la excepcion se convierte en paradigma de gobierno de las democracias occidentales.

4. "Politicas de la amistad"

La pregunta fundamental que anima este topico del debate biopolitico, centrado en los cinco autores citados es hacia donde apunta cada autor frente al asfixiante panorama contemporaneo de una despolitizacion que conlleva como correlato un vaciamiento del espacio publico.

Agamben acuna nuevas categorias del pensamiento politico, como las de "comunidad inocupada, comparecencia, igualdad, fidelidad, intelectualidad de masa, pueblo por venir, singularidad cualquiera" (2010d, 100). No obstante, la pregunta que esbozo es si a pesar de su tonalidad negativa y thanatopolitica las alternativas que presenta, el nuevo utillaje terminologico, ?son realmente suficientes como para superar este enfoque biopolitico? En Esposito la pregunta a formular es ?como hacer que la vida se fortalezca y potencie al tiempo que ello no implique de suyo una reinscripcion de la misma en el mecanismo inmunitario? Esposito esboza una "biopolitica afirmativa", en donde pueda generarse una comunidad virtual (virtual community) pensada desde una logica nueva en la que no existe una tendencia inexorable a la "autoinmunidad suicida", sino en la que exista la posibilidad de romper la juntura entre biologia y politica; el bios y la politica. Por lo tanto, su apuesta es por la norma, la individuacion, el nacimiento y la carne. Como lo expresa Campbell, en el esfuerzo por deconstruir permanentemente los sistemas normativos absolutos, claramente, Esposito intenta repensar la relacion entre norma y vida en oposicion a la semantica del nazismo para desarrollar otra semantica (2008, xxxviii). Se trata, en ultimo termino, siguiendo a Espinoza, de una semantica no inmunitaria en la que la norma no puede ser pensada fuera del movimiento de la vida misma. En este orden de ideas, en abierta oposicion al proyecto normativo del nazismo en donde la zoe es separada del bios, en tanto la vida esta sujeta a la trascendencia de la norma, Esposito piensa una multiplicidad de normas vinculadas al proceso de individuacion como defensa a las formas de vida. Punto de contacto tangencial con Agamben, para quien en sus glosas sobre la politica contemporanea es de capital importancia entender la forma-de-vida como aquella "que, en su modo de vivir, se juega el vivir mismo y a la que, en su vivir, le va sobre todo su modo de vivir" (Agamben 2010d, 14).

En suma, los dos pensadores italianos osan encarar el laberintico enigma de la biopolitica elaborando para ello paradigmas (de estado de excepcion en el caso de Agamben y el de inmunidad en el de Esposito) con contornos definidos de la biopolitica, pero con ello ejecutan grandes frescos o diagnosticos histerico-politicos de gran formato que son, en ultimo termino, "hermeneuticas salvajes". Son la consecuencia de la abstraccion de un dispositivo enraizado en practicas sociales e historicas y al convertirlos en "paradigmas biopoliticos", hacen de ellos "fetiches universales". Desde esta optica, Esposito lee el pasado nefasto de la biopolitica liberal condensada en el caduco proyecto del Estado-nacion y de la thanatopolitica nazi, proyectando un futuro inexistente de una "biopolitica afirmativa". Entre tanto, Agamben lee el futuro, en una comunidad por-venir, pero llevando a cuestas las amarras del pasado thanatologico, cuando de lo que se trata, y en esto recurro a Arendt, de mantener en tension el pasado y el futuro, de tal manera que

[l]a realidad es vivida y pensada como contrincante. El individuo debe colocarse frente a ella, mirarla a la cara. Pero cada cual tiene posibilidades individuales en su trato con ella (...) La situacion fundamental es, por tanto, la de una lucha que solo puede vencer aquel que se involucra en la realidad libre de prejuicios, cuya actitud viene caracterizada por el "mirar a la cara atentamente" y la "resistencia" (Arendt 2010, p. 17).

Para el caso de Derrida, el interrogante es ?como seguir pensando la "singularidad del acontecimiento", cuando lo que hay de por medio es el desafio de la reinvencion de lo politico? En este orden de ideas, lo que cuenta para el pensador frances es "una democracia por venir" a partir del "imposible que hay", pero estando atentos a pensar al "viviente como viviente humano". En esto, este autor nos recuerda a Arendt en dos cosas: primero, la creencia en el compromiso del pensar con las instituciones humanas, pero situandolas en un horizonte historico y contingente; segundo, pensar el "acontecimiento" como algo singular. No obstante, una diferencia importante respecto de Arendt es que mientras para Derrida se necesitan los derechos humanos, pero sabiendo que no son naturales y tienen historia (2008, xxxviii), para Arendt, en cambio, no hay una apuesta por estos en virtud de que estan ligados como universales al proyecto del Estado-nacion. Sin embargo, ella si enfatiza en la accion ciudadana.

Derrida hablara del Estado, la mundializacion y el vinculo entre la religion y la tele-tecnociencia como fenomenos que ocurren "para lo mejor y lo peor" o, en terminos del "pharmakori", que autoprotegen y autodestruyen. Su apuesta es, por lo tanto, la de pensar las oposiciones netas o pares conceptuales como lo espiritual y lo material, la tolerancia y la intolerancia, el perdon y la culpa, el soberano y la bestia o el derecho y la justicia "trastornando su funcionamiento" para mostrar que, por ejemplo, el perdon, la hospitalidad incondicional o el derecho de visitacion no son reducibles a los estrechos moldes de la politica y el derecho. De alli que su apuesta sea por el perdon, la hospitalidad y la justicia, pero una vez deconstruidas de su logica binaria, asi como por la ciudadania mundial, pero mas alla del marco estatal y de las obligaciones politicas ciudadanas. En este orden de ideas, el trabajo de Francisco Ortega, Para uma Politica da Amizade, Arendt, Derrida, Foucault, se erige en referencia importante en torno a la nocion de "amistad", latente en Arendt, Derrida y Foucault, como experiencia politica de imaginacion capaz de reinventar lo politico. Ortega ve en Arendt, Derrida y Foucault "un llamado a experimentar formas de sociabilidad y comunidad, a procurar alternativas a las formas tradicionales de relacionarse" (2000, 24).

Desde la perspectiva de Arendt podemos interrogarnos ?como reconstruir el espacio publico y que alternativas le quedan a la accion politica cuando se han grabado en la experiencia dos fenomenos nefastos e interconectados que han transformado la politica y la vida misma? Por una parte, el fenomeno del totalitarismo al destruir la pluralidad humana, disolver la individualidad y aniquilar el espacio politico mediante el terror; por otra, el fenomeno de sociedad de masas como resultado de la irrupcion del espacio-domestico en el dominio publico convirtiendo el gobierno de los ciudadanos en la tirania de un aparato burocratico o "gobierno de nadie". La pensadora judeoalemana, mediante la "singularizacion politica" y del "nacimiento", podra interrumpir la administracion de la vida. Por medio de la singularizacion politica podra hacer frente a todo intento de uniformidad de la accion y del individuo, mientras que por medio del nacimiento, en palabras de Miguel Vatter: "la respuesta de Arendt al fenomeno de la produccion sistematica de la vida desnuda en los regimenes totalitarios consiste en basar la politica en el fenomeno de la natalidad. La natalidad es un concepto biopolitico que se opone al concepto thanatopolitico de la vida desnuda" (2008, 162). Ahora bien, frente a la mirada administrativa de la vida, la autora judeo-alemana opone la capacidad de "pensar", la cual esta asociada con la produccion de obras de arte.
   Es muy probable que si los hombres perdiesen alguna vez el ansia
   del significado llamada "pensamiento" y cesasen de plantearse
   preguntas sin respuesta, no solo dejarian de poder crear esos
   objetos del pensamiento conocidos como obras de arte, sino tambien
   la capacidad de plantearse las preguntas con respuesta que sirven
   de base a toda civilizacion (2002, 86).


Con respecto a Foucault, cabe preguntarse ?que estrategias despliega frente a las practicas modernas de subjetivacion? La figura con la cual eso es posible es formulando una "etica del cuidado de si" como practica de la libertad. Una libertad para construir la propia existencia con arreglo a criterios esteticos. En otras palabras, se trata de una "subjetivacion etica", esto es, en una elaboracion de si, inspirada en la etica antigua que trae aparejada una "estetica de la existencia": "una manera de vivir cuyo valor moral no obedece ni a su conformidad con un codigo de comportamiento ni a un trabajo de purificacion, sino a ciertas formas o mas bien a ciertos principios formales, generales en el uso de los placeres, en la distribucion que de ellos hacemos, en los limites que observamos en la jerarquia que respetamos" (1986b, 87). Se trata de una forma de cuidado de si que busca esto mediante figuras como la delparresiastes. De esta manera: "Foucault dirige su atencion a las practicas de si, o sea, a las diferentes herramientas que los individuos poseen para constituirse y reescribir constantemente sus identidades" (Ortega 2000, 29). Asi, pues, el pensador frances, como estrategia de hacerle frente al escollo de la biopolitica en su aspecto negativo y mortifero de administracion de la vida, hace hincapie en "estilizar" o darle forma a la propia vida, importancia surgida de la preocupacion por crearnos a nosotros mismos como una "obra de arte". En palabras del mismo Foucault:
   Lo que mas me impacta es que en nuestra sociedad, el arte se haya
   vuelto algo que se relaciona solo con los objetos, y no con los
   individuos o con la vida (...) ?pero la vida de cada individuo no
   podria volverse acaso una obra de arte? ?Por que un cuadro o una
   casa pueden volverse objetos de arte, pero no nuestra vida? (1994,
   p. 617).


5. Biopolitica como pharmakon

La "biopolitica" en tanto administra la vida, no lo hace desde una instancia central como el Estado, sino que se trata de una "voz desnuda y sin organos" o "gobierno de nadie". La "biopolitica" obra a manera de pharmakon, porque, ni es reducible unicamente a su polo negativo (Agamben), pero tampoco a su aspecto positivo (Esposito). Aunque es una tecnologia politica de poder, no debe entenderse como dependiente de un sujeto o un instrumento sometido bajo el control de alguien. Empleando las palabras de Derrida, sostengo que la biopolitica como pharmakon es la antisubstancia misma. Es decir, aquello que "supera la no identidad, la no esencia, de cierta inconsistencia e impropiedad" (2007, 179). Es el fondo, pero tambien ausencia de fondo en la que produce la subjetividad, pero tambien produce muerte; es la ausencia de fondo en que politica y vida se imbrican. Podria reprocharse el caracter relativista de la biopolitica como pharmakon, pero en la medida en que se la entienda a partir de los denominados "estilos de pensamiento", "regimenes de verdad" que la recortan, desaparece tal observacion, al tiempo que se quiebra la logica categorial binaria, por cuanto la ley y el poder, la vida y la politica, la legalidad y la legitimidad, la norma y la excepcion se interpretan desde un mismo regimen de sentido.

La biopolitica no es una teoria omnicomprensiva o concepto a priori de diagnostico de la realidad social, cultural, politica, entre otras, pero tampoco una realidad maciza, como si pudiera trazarse la historia de un objeto que se desenvuelve bajo leyes universales y necesarias, describiendo una trayectoria lineal, uniforme y continua como lo hacen Agamben y Esposito. Ni destino inexorable al que la humanidad este condenada, ni fenomeno completamente azaroso, arbitrario y contingente que pueda confundirse con otros como los de la globalizacion, el totalitarismo, el capitalismo o el imperialismo. La "biopolitica", mas que constituirse en una homogeneidad heredera de una racionalidad universal, es multiple, goza de aplicacion empirica y opera a manera de "pharmakon", esto es, en terminos de un "fenomeno de dos caras" o "indecidible" entre las categorias de bios y politica. Por consiguiente, la biopolitica no puede ser entendida en abstracto o a secas, sino que esta, antes de ser una teoria, ideologia o estructura a priori, esta asociada a heterogeneas practicas de gobierno que devienen historicamente. La "biopolitica como pharmakon", no debe verse como mero paradigma explicativo, sino, mas bien, como un esfuerzo teorico por tratar de "captad' su "movimiento de oscilacion" e "indecidibilidad" entre los terminos bios y politica, irreductible al hecho de ser considerada un "hecho bruto a secas o un concepto abstracto puro".

La "biopolitica como pharmakon" pregunta foucaultianamente por aquellos mecanismos y practicas historicas que construyen y deconstruyen nuestra subjetividad, es decir, que lo que se pregunta es por las condiciones historicas, conceptuales y especificas que dan cuenta de "como hemos sido atrapados en nuestra propia historia". Si bien he definido la biopolitica en terminos de gestion politica de la vida o la intervencion del poder en la vida humana, no propongo una "unica narrativa conceptual" que subsuma la heterogeneidad de lo social. Ni un marco omnicomprensivo que desentrane el sentido de todo aquello que acontece en la realidad. "La biopolitica como pharmakon" es escurridiza desde la logica binaria que pretende declarar de una vez por todas que solo debe haber "biopolitica afirmativa" (Esposito) o que solo hay "biopolitica negativa" (Agamben). Desde dicha logica binaria se insiste reiteradamente en que, por una parte, existe algo verdaderamente biopolitico o, por otra, que "todo lo es". Esta lapidaria declaracion deja ver que en este modo de interpelar la realidad social, politica e historica no hay cabida al ejercicio del pensar y si un acto de clausura, de echar cerrojo, de dogmatismo al pretender que se habla desde la verdad. Esta clausura que no piensa la biopolitica como pharmakon obedece, bien a que se cree que existe una forma de vida valida sobre otras (la humana sobre la animal; la de una religion sobre otra; la de una raza o etnia sobre otra; la de un sexo sobre otro; la de una profesion sobre otra; la de un nacional sobre la de un extranjero), bien a que se considera que hay una forma politica que debe prevalecer sobre las demas (nazismo, fascismo, socialismo, liberalismo).

En resumen, la seleccion de las instancias nodulares dentro del contexto de la filosofia politica contemporanea para recrear el debate biopolitico ha sido la siguiente: Arendt y Foucault para dar cuenta de la biopolitica como acontecimiento historico; los italianos Agamben y Esposito para afrontar las dimensiones negativa y afirmativa de la biopolitica, y finalmente Derrida, de quien intuimos la categoria de pharmakon para mostrar tanto la ambivalencia e indecibilidad del campo explorado como sus efectos simultaneos de veneno y remedio; destruccion y conservacion de la vida. El cruce de las perspectivas de Arendt y Foucault, aunque apunten a temas, problemas y lo hagan desde estrategias diferentes, contribuyen a pensar la "biopolitica" en terminos de su "invencion o nacimiento". Mas que lograr una representacion de la biopolitica, Arendt y Foucault por medio del caracter "asistematico" y "elusivo" de sus investigaciones, nos recuerdan que la vida y la politica no son originariamente distintas, pero tampoco estan co-originariamente o substancialmente ligadas, sino que se han "encabalgado dinamicamente" historicamente en tanto procesos heterogeneos. A pesar del ingente esfuerzo emprendido tanto por Agamben como por Esposito por dar cuenta de la biopolitica, tomando distancia de la logica dualista, sus categorias quedan presas de dicha logica logocentrica. Esto, porque ambos frente al enigma que encierra la "caja negra" de la biopolitica, han pretendido cortar su nudo sin desatarlo: el resultado ha sido que han atado mas fuerte su nudo al polarizar su explicacion, radicalizandola en una biopolitica negativa o afirmativa. La "biopolitica como pharmakon" toma al "cuerpo quiasmatico" como caja de resonancia en el que el poder de la politica y de la economia toman la vida para asegurarla a un determinado regimen de sentido. En otras palabras, cuerpo mismo es diafragma del "movimiento pendular" en el que a la vida se le inyecta el "remedio" y el "veneno". La vida del ser humano es el pozo del juego de la biopolitica, porque este es un "centauro ontologico", "que media porcion de el esta inmersa, desde luego, en la naturaleza, pero la otra parte trasciende de ella (...) un ente cuyo ser consiste, no en lo que ya es sino en lo que aun no es, un ser que consiste en aun no ser" (Ortega 1961, 38 y 39).

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Daniel Toscano Lopez

Universidad del Desarrollo Observatorio de Bioetica y Derecho--Facultad de Medicina

dtoscano@udd.cl

(1) Esposito se refiere a tres enfoques distintos de biopolitica, anteriores a los analisis de Foucault: el "organicista" de entre guerras y localizado en Alemania (Kjellen y Uexkull); el "humanista" de los anos sesenta en Francia (Aaron Starobinski y Edgar Morin) y el "naturalista", surgido en el mundo anglosajon en los anos setenta (Lynton Caldwell y James Davies).

(2) Foucault emplea la nocion de biopolitica en textos como el primer tomo de Historia de la sexualidad, La voluntad de saber (1976); Defender la sociedad (1977); Seguridad, territorio, poblacion (1978) y Nacimiento de la biopolitica (1979). Para este autor, la biopolitica es una gran tecnologia de doble faz: por un lado, una faz anatomica e individualizante, cuyo blanco de ejercicio de poder son los cuerpos (cuerpo-maquina), lo cual se ilustra en el texto Vigilar y Castigar mediante el paradigma de una sociedad disciplinaria en la figura del panoptismo (1975, 218). Por otro lado, una faz biologica y especificante, cuyo centro de gravedad y aplicacion esta puesto en la regulacion de las poblaciones (cuerpo -especie). La primera es la "anatomopolitica" que nace en la primera mitad del siglo XVIII, y la segunda la "biopolitica" que emerge en la segunda mitad de ese siglo. Si bien las dos no se excluyen, la biopolitica engloba a la anatomopolitica (2002, 219).

(3) Este autor asesta una importante critica a autores como los hungaros Agnes Heller y Ferenc Feher, asi como a los italianos Giorgio Agamben, Roberto Esposito y Antonio Negri, quienes, despues de la culminacion de la guerra fria, retomando a Foucault y a Arendt, caen en el empleo inflacionario de los conceptos de biopolitica, totalitarismo y globalizacion. El error de los hungaros y los italianos, segun Campillo, obedece a que dichos conceptos se convierten en "comodines susceptibles de intercambiarse entre si, sin tener en cuenta las diferencias entre ellos e incluso las variaciones espacio-temporales de cada fenomeno" (2010, 40-47).

(4) En su orden, en primer lugar, el senatus consultum ultimum es la auctoritas mediante la cual se suspende el derecho; en segundo lugar, como resultado de una situacion irregular en la que el derecho queda suspendido, y dentro del contexto de las monarquias, el interregnum es una institucion en la que el interrex asegura la continuidad del poder; en tercer lugar, la auctoritas suspende no solo el derecho en el hostis iudicatio, sino tambien el ius civis o estatuto de ciudadano romano cuando este amenazaba a la republica, sea por conspiracion o traicion; en cuarto lugar, el habeas corpus expone al cuerpo ante la ley; finalmente, y en quinto lugar, la Declaracion de Derechos protege la nuda vida, inscribiendola en el orden politico-juridico del Estado nacion. Ver, de Agamben, las obras Estado de excepcion y Medios sin fin.

(5) Para abordar el problema de la inmunidad en Nietzsche, vease Lemm (2013, 3-19).

(6) Derrida comenzara a hablar de "autoinmunizacion" durante 1994 cuando estudia el matrimonio infeliz entre la religion y la tele-tecnociencia que en los tiempos de la mundializacion se solapan para protegerse de agresiones externas, pero que, sin embargo, al ser autoinmunitarias autodestruyen sus propias defensas, pues la fe y el saber mismos son un deseo por conducir al ser vivo mas alla de su reproductibilidad mecanica (1996, 83). En un segundo momento, habla de "terror autoinmune" a proposito de la "singularidad del acontecimiento" del 9/11 como trauma o herida "que no sabemos lo que es y, asi, no sabemos describirlo, ni identificarlo, ni nombrarlo" (2003, 141).

(7) Merleau-Ponty en Le visible et l'invisible habla de quiasmo "le chiasme" o entrelazo "l'entrelacs" (1964, 163-192).

(8) Eugene Fink establece la distincion entre conceptos operativos y conceptos tematicos. Los operativos son aquellos empleados por un autor de manera latente, implicita o inherente al discurrir de la misma investigacion, es decir, que se usan y no se piensa o reflexiona sobre ellos. Por su parte, los conceptos tematicos se situan en un nivel reflexivo, patente, explicito y tematizado hasta el punto de ser parte del utillaje o caja de herramientas que el investigador dispone conscientemente por haberlos acunado (1981, 59).

(9) Para la nocion de gubernamentalidad segun el mismo Foucault (2006, 136). Tambien (1999, 195).
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Author:Toscano Lopez, Daniel
Publication:Revista de Filosofia
Article Type:Ensayo
Date:Jan 1, 2018
Words:11724
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