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EDUCACION Y CULTURA DEL PRINCIPE EN EL IMPERIO TARDORROMANO (SIGLOS III Y IV).

EDUCATION AND CULTURE OF THE PRINCE IN THE TARDORROMAN EMPIRE (CENTURIES III AND IV)

Introduccion

Que era un emperador romano? En el primer capitulo de su libro "El Imperio grecorromano", Paul Veyne parte de esta interrogante para analizar las caracteristicas de este protagonista fundamental de la historia de Roma (1). La pregunta supone diferentes respuestas segun se trate de la epoca de Augusto, de la Edad de oro, o bien del periodo bajo imperial. Lo cierto es que desde mediados del siglo III, asistimos a profundas transformaciones politicas y sociales, entre las cuales se destaca la ampliacion de la clase dirigente que incorpora a altos funcionarios civiles y militares, ascendidos al rango senatorial (2). El principe, que ya no pertenece a la antigua nobleza senatorial y por tanto ya no es el primus inter pares, se transforma en senor de todos sus subitos, segun lo simplifica el mismo Veyne. En este contexto, cabe cuestionarse si estas transformaciones que dieron origen a una nueva concepcion del poder se reflejaron en la formacion cultural y en la educacion de quienes ascendieron al trono imperial a partir de la "crisis" que medio entre el Alto y el Bajo Imperio.

Es un hecho conocido que los emperadores de origen humilde, que lograron salvar el Imperio ante dicha crisis, desde Maximino el tracio en adelante, fueron considerados por las fuentes de su epoca como hombres rudos e incultos (3). Estos testimonios, han llevado a la historiografia tradicional a considerar esta pobreza cultural de la elite dirigente, como una de las causas de la caida del Imperio. Segun hace notar Rodriguez de la Pena en su estudio sobre los Reyes Sabios (4), el predominio del estrato militar iba a traer consecuencias importantes durante el Bajo Imperio, pues junto con los emperadores, habrian accedido tambien a la administracion imperial muchos iletrados, y la falta de formacion literaria e inclusive aritmetica, de los funcionarios correspondientes a los cien anos transcurridos desde 235, supuso, al parecer, un declive cultural que repercutio en la eficacia del funcionamiento de la maquinaria administrativa imperial. Este factor ha sido considerado como fundamental por Ramsay MacMullen, a la hora de sopesar las causas de la decadencia y posterior caida del Occidente (5). El mismo concuerda por una parte, con la tesis de Rostovtzeff, acerca del debilitamiento de la alta cultura de las elites urbanas en tiempos de la anarquia militar, y por otra, con la de Geza Alfoldi, quien destaco la desaparicion gradual de la esfera politica, del sector dirigente cultivado, basado en los ordenes senatorial y ecuestre, y las consecuencias politicas y sociales que se derivaron de este fenomeno (6). Asimismo, existen otros autores que han adherido a dichas tesis, tales como Arnaldo Momigliano y Dieter Nellen, entre otros (7). Sin embargo, mas recientemente esta tesis ha sido cuestionada en algunos de sus aspectos, y cabe senalar en este sentido, el estudio prosopografico de Sanchez Vendramini acerca de la cultura del sector dirigente del Bajo Imperio romano. Segun observa este autor: "... da nueva elite militar y administrativa constituia, dentro del orden ecuestre, un sector especial ... que seguia compuesto mayoritariamente ... por terratenientes de todas las regiones del Imperio" y su reclutamiento, "fue el producto de una busqueda de mayor eficacia en la gestion politica y militar del Imperio." (8). Por otra parte, constata que la separacion de los senadores de los puestos de mando militar provoco a su vez cambios en la procedencia de los soberanos. En este sentido, cabe mencionar el caso de los llamados "emperadores ilirios", cuyo avance politico es una muestra fehaciente del surgimiento de una nueva elite militar (9).

A partir de las dos posiciones recien planteadas, es nuestro proposito volver sobre las fuentes mas relevantes y cercanas, con el fin de analizar la informacion que las mismas proporcionan y descubrir si el modelo educativo que ellas presentan de los emperadores correspondientes al periodo que va desde mediados del siglo III hasta finales del siglo IV, sufrio cambios sustanciales en las materias que debian instruirlos, respecto de aquellas que consideradas esenciales en la educacion de los emperadores de la Edad de Oro del imperio.

Cabe aclarar que hemos seleccionado un corpus de obras contemporaneas a los hechos, que incluye escritos de historiadores entre los que destacan el Breviario de Eutropio (?320-390?), El libro de los Cesares de Aurelio Victor (320-389?), y las valiosas Historias De Amiano Marcelino (330-400?), al cual se anaden las de algunos literatos, tales como la Accion de Gracias de Ausonio (310--fines siglo IV), y el Panegirico al Cuarto consulado de Honorio, de Claudiano (370-404). Si bien puede parecer disperso y demasiado amplio este rastreo, no lo es a nuestro parecer, si se considera que es mas bien escasa la informacion que proporcionan dichas obras mismas acerca de la tematica a estudiar. Igualmente, haremos referencia a fuentes anteriores como el Panegirico de Trajano, de Plinio el Joven, en tanto que es obra de referencia fundamental acerca del modelo del buen principe, gestado durante la edad de oro imperial.

La educacion entre los siglos III y IV.

Los cambios ocurridos desde mediados del siglo III segun mencionamos mas arriba dieron origen a la complejizacion de la burocracia imperial, generando a su vez una gran demanda de educacion entre los sectores acomodados. Esto implico, segun apunta Cameron, que los gramaticos, y aun mas los retores ocuparan una posicion destacada en la vida ciudadana, en particular en las provincias y municipios, ya fuera para educar a miembros de la clase dirigente o bien para cubrir ellos mismos puestos relevantes (10). Para ello, la cultura clasica era totalmente funcional a esta necesidad, en tanto y en cuanto desarrollaba esas capacidades. Si bien como ya se dijo, desde mediados de la tercera centuria, los emperadores ya no pertenecian, en general, al sector aristocratico con el que se identificaba dicha cultura, igualmente y quizas con mas empeno, fueron proclives a su conservacion y desarrollo (11). Ello suponia la ensenanza de ciertos autores destacados tales como Ciceron, Salustio, Livio, Horacio y Virgilio, los cuales encarnaban la cultura mas elevada, propia de las elites, que la consideraban como parte de su identidad, por ser la cultura de sus antepasados (12). Ademas, como alternativa al estudio de la retorica, dos disciplinas mas especializadas representadas por la filosofia y el derecho, disputaban el puesto de aquella en el ambito de la educacion superior (13).

Es necesario acotar, ademas, que los romanos hicieron propio el ideal que estructura la cultura superior sobre la base de las artes liberales (La enkuklios paideia de los griegos, traducida por "cultura general" por Marrou, cuyo programa suponia una fuerte dosis de matematicas (14). Pero en la practica, este ideal no se realizaba, pues las artes literarias ocupaban el lugar predominante (15) opacando inclusive a la musica, cuya ensenanza interesaba solo a una minoria (16). Cabe mencionar por otra parte, que dicho ideal tuvo su antecedente en la ideologia helenistica de la realeza, que otorgo un papel relevante a la paideia, como cualidad fundamental del principe, en orden a la racionalizacion del poder predicada por Jenofonte e Isocrates (17).

Por otra parte, el hombre verdaderamente culto no era solo un letrado, sino tambien un erudito, versado fundamentalmente en la mitologia, la leyenda heroica, la historia, la geografia y todas las ciencias, aunque el lugar de preeminencia lo ocupaban las disciplinas humanisticas, esenciales en la cultura liberal (18). Ademas, debia poseer maestria en el arte oratoria, cuya ensenanza estaba confiada al retor, y suponia un conjunto de reglas, procedimientos y habitos que derivaban de la escuela griega (19)

Tambien las artes ocuparon un lugar importante en la cultura tardorromana, aunque mas bien como parte del lujo y de la vida elegante, ya que tanto la musica como la danza no eran apropiadas para el romano bien nacido, y por tanto, era mal visto dedicarse a ellas (20). Por ultimo, otro aspecto sobresaliente de la educacion de las elites lo constituyo el conocimiento del griego como segunda lengua, cualidad que distinguio a muchos intelectuales de la epoca bajoimperial (21).

Educacion y cultura del principe.

A partir de este contexto, cabe interrogarse acerca del tipo de educacion que recibia un emperador en el periodo del Imperio tardorromano, dados los cambios que se suscitaron desde la crisis del siglo III, y teniendo en cuenta el modelo educativo previo, que fue legado a la posteridad por los miembros de la dinastia Julio-claudia, corregido y ampliado por los antoninos segun el testimonio de Plinio el Joven, en su Panegirico de Trajano (22). A modo de sintesis de dicho modelo podemos citar a Aurelio Victor, quien nos senala el perfil cultural de los primeros cuando afirma: "... todos estos ... fueron tan cultos en literatura y elocuencia que.sus grandes talentos hubieran cubierto ciertamente sus pequenas debilidades.", sentenciando luego: "... todo hombre bueno y en especial el maximo gobernante, necesita ambas cualidades por igual; en caso contrario, si su modo de vida se degradara en forma desmesurada, al menos asuma la autoridad de la elegancia y la erudicion" (23). Respecto de las dinastias posteriores, tambien destaca en Tito su cultura, en Adriano su elocuencia y su preocupacion por la educacion, que lo llevo a fundar una escuela de artes liberales en Roma; en Marco Aurelio su sabiduria, su cultura, y el florecimiento de las artes liberales durante su gobierno; y por ultimo, acerca de Septimio Severo, subraya que, a pesar de su origen humilde, fue educado primero en las letras y luego en las leyes, apuntando, a continuacion, su dedicacion a la filosofia, a la oratoria, y en resumen, a todas las artes liberales (24). El punto de inflexion en este halo de cultura y sabiduria que rodea a los emperadores del Alto Imperio, lo marca Alejandro Severo, cuya accion freno, segun el autor, la decadencia del estado (25). A partir de entonces, prosigue Victor, "... la Fortuna, que habia sido contenida por la virtud, cuando casi todos los emperadores se entregaron a los vicios, entrego el gobierno en manos de los mas viles, tanto por nacimiento como por educacion" (26). Sin embargo, fue precisamente la elite culta y civilizada la causante de esta desgracia, pues estaban dedicados a recrearse con su tiempo libre y preocuparse solo por sus riquezas, cuyo disfrute y abundancia consideraron de mayor importancia que lo eterno (27). Ellos en definitiva, denuncia nuestro autor, "... han abierto el camino a los soldados y casi a los barbaros para dominarles a ellos y a sus descendientes" (28). Segun observa Brunt, los mismos emperadores habian generado ciertos estandares morales a partir de los cuales luego habian de ser juzgados y condenados (29). Wallace-Hadrill, anade que fue mas bien dicha elite educada a la cual pertenecian usualmente aquellos gobernantes, la que exigio ciertos criterios de comportamiento, tomados de los maestros griegos de retorica (30). En este sentido el mismo autor analiza las virtudes, sobre todo sociales, que supuso dicha conducta imperial, en la practica de las cuales jugo un rol fundamental la educacion (31), en tanto que le otorgan al principe el autocontrol necesario para el buen gobierno (32).

En efecto, Maximino el Tracio, era de origen godo, y sus sucesores Claudio II (268-270), Aureliano (270-275), Claudio Tacito (275-276), Probo (276-282) y Caro (282-283), fueron emperadores--soldados de origen humilde y reclutados en regiones perifericas del Imperio, aunque es necesario aclarar que Filipo el Arabe, Decio, Galo y Valeriano, tambien militares, estaban emparentados con la culta aristocracia senatorial (33).

El mismo Victor se refiere a Maximino como el primero de esta serie de emperadores iletrados (34) , de quien cabe senalar, sin embargo, que fue educado por uno de los hombres mas destacados de su tiempo, Julio Ticiano, geografo, orador y retor, que goberno las escuelas de Lyon y Besancon, respectivamente (35). El relato culmina con los ilirios, entre quienes menciona a Maximiano, poco civilizado (39,17, p. 238) y a Diocleciano (39,1-4, p. 236), de quienes asegura que, a pesar de ser poco cultos, fueron educados por las dificultades del campo y del ejercito, lo que les valio una experiencia y sabiduria, gracias a las cuales, este autor juzga que fueron muy buenos gobernantes (36). Segun aclara Rodriguez de la Pena, algunos de estos generales trataron de reparar su falta de educacion imbuyendose de la Humanitas, entendida como cultura general, "sin connotaciones politicas concretas, cuya funcion seria impedir que fueran humillados con la apelacion de semiagrestes" (37).

Ademas, Aurelio Victor resalta el talento natural y la buena formacion militar de estos ultimos emperadores. Es interesante mencionar su reflexion al respecto: "Lo cual prueba que los hombres se hacen con mas facilidad, virtuosos y sabios con la experiencia de la adversidad y que por el contrario los que no han sufrido desdichas, al juzgar a todos de acuerdo con sus propios recursos, son menos considerados" (38). Esta afirmacion nos recuerda el propio origen de Victor, oriundo de un humilde hogar campesino, pero que no obstante, llego a ocupar altos cargos en la administracion gracias a su educacion (39).

Respecto de los sucesores de la tetrarquia, Aurelio Victor retoma su alta estima por la cultura y la formacion del emperador, presentando un nuevo modelo encarnado en Constantino. Para ello contrapone su figura a las de Galerio y Constancio, de quienes afirma que hubieran sido excepcionales, si "sus buenas cualidades hubieran emanado de espiritus cultos y no hubieran ofendido por su groseria", afirmacion que le da pie para delinear tres cualidades esenciales que demuestran la educacion del principe. Al respecto dice: "Lo cual evidencia que la erudicion, la elegancia y la cortesia son necesarias, especialmente en los emperadores, porque sin ellas las cualidades naturales son desdenables como si fueran toscas o incluso repugnantes; y por el contrario, estas mismas cualidades proporcionaron a Ciro, rey de los persas, gloria eterna" (40). A partir de estas tres cualidades esenciales, a las que se suman las demas virtudes, el gran Constantino se asemeja para Victor, a un ser divino, al igual que el orden por el impuesto en el estado. Su entusiasmo contrasta con el laconismo de Eutropio, el cual coloca el enfasis en su origen, consignando que fue el fruto de un matrimonio mas que oscuro (41) y acerca de su formacion, menciona al pasar que estaba entregado a las artes civiles y a los estudios liberales (42).

Es importante subrayar ademas, la preocupacion del emperador por la educacion de sus hijos. Gracias a Ausonio conocemos a algunos de quienes educaron a los hijos de Constantino (43). Se trata en primer lugar de su tio Emilio Magno Arborio, descrito por el retor en su Parentalia, como hombre sabio, elocuente y de buena memoria, preceptor del mismo Ausonio durante sus primeros anos, quien debio trasladarse a Constantinopla, donde murio, segun su sobrino, rico y honrado por un cesar culto (44). Luego tambien se menciona a Exuperio, retor de Tolosa, citado en la conmemoracion que el poeta realiza de sus profesores, como educador de los hijos de Dalmacio (45), quienes le concedieron el honor de una presidencia y un tribunal en Hispania. Por ultimo, se habla de Lactancio, quien fuera luego maestro de Crispo, hijo mayor de Constantino (46). Pero ademas, Eusebio, en su Vita Constantini precisa algunos aspectos de esta educacion, al senalar que aparte de transmitirles el mismo los conocimientos teologicos busco para ellos hombres piadosos como preceptores, ademas de senalarles otros expertos para las distintas materias; asi unos los adiestraban en artes marciales, otros en asuntos de estado, y otros en leyes (47). Otro aspecto a destacar acerca de la cultura del propio Constantino, lo constituye su actitud favorable hacia quienes se dedicaban a los estudios literarios y retoricos (48). Este beneplacito se halla atestiguado por su clemencia hacia Publilio Optatiano Porfirio, quien obtuvo su perdon y recibio una carta de agradecimiento del gran emperador ante el envio de unos escritos suyos, carta en la que Constantino expresa el valor y el elogio que merecen aquellos estudios (49).

En cuanto al periodo que media entre la muerte de Constantino y la de Juliano, 337--363, esta signado en las fuentes fundamentalmente por la actuacion de Constancio II (337-361) y del mismo Juliano (355-361-363). Respecto del primero, la referencia a su educacion en las fuentes mas cercanas es controvertida, dado que Amiano lo considera un hombre de cultura mediocre, quizas a causa de su admiracion por su "heroe", Juliano, en tanto que Aurelio Victor por el contrario destaca su formacion literaria y su elocuencia, afirmando que era: "... un hombre tranquilo y clemente segun la ocasion, conocedor de las letras hasta la elegancia y orador dulce y agradable; resistente al trabajo y asombrosamente certero tirando con arco; capaz de dominar su apetito, sus pasiones y todos sus deseos; lleno de piedad hacia su padre y guardian en exceso de si mismo; sabedor de que la tranquilidad del estado depende de la vida de los buenos emperadores" (50).

Una ley emitida durante el reinado de Constancio II, demuestra su preocupacion, asi como la de Juliano, con quien compartia el poder, por el perfil que debian poseer los funcionarios de las decurias o colegios. Dicho perfil hacia referencia a su dominio de las artes liberales y de las letras, asi como tambien a la elocuencia, destacando que aquellos debian ser premiados por su aplicacion a los estudios (51). Al igual que su padre Constantino, Constancio tambien se ocupo personalmente de la educacion de su hijastro. Segun comenta Amiano, habia escrito personalmente para el un librillo cuando lo envio a estudiar, en el que se ocupaba de cuestiones diversas, por ejemplo disponia con gran liberalidad que alimentos debian dedicarse al banquete de un Cesar (52).

Constancio conto tambien con una formacion en las artes vinculadas a la profesion militar, consideradas obviamente como parte obligada de la educacion del gobernante. El mismo Amiano nos dice, que tenia gran habilidad para montar a caballo, lanzar jabalinas, disparar flechas con precision, y para todas las actividades propias de la infanteria (53). Por ultimo, es interesante resaltar la importancia de los modales correctos propios de un emperador, mencionados por este historiador en numerosas ocasiones, los cuales estan presentes en el caso de Constancio cuando afirma: "... que nunca se le vio tocarse la boca ni la nariz en publico, ni escupir, ni volver la cabeza en distintas direcciones ..." (54).

En cuanto a Juliano, sabemos que Constancio lo habia enviado a Capadocia, luego del asesinato de su familia, concretamente a la tierra de Macelo (55). Luego lo habia confiado a Eusebio de Nicomedia, con el fin de asegurarles a el y a su hermano Galo, una crianza cristiana (56). Pero acerca de su educacion superior, nos dice Amiano que habia marchado a Asia, "deseoso de adquirir conocimientos liberales" (57), y luego a Grecia para enriquecer su espiritu, ya que era su mas ardiente deseo (58). Amiano aclara tambien que, no por dedicarse a la filosofia (corriente neoplatonica), despreciaba materias mas humildes, como la poetica y la retorica, de las cuales da cuenta la elegancia sin tacha de sus discursos y cartas, asi como su variada historia de temas romanos y extranjeros (59). A estas cualidades se anadia un estilo tambien elegante cuando hablaba latin, el conocimiento del arte militar, y el cultivo de numerosas virtudes de las cuales destaca la fortuna y la liberalidad, junto a las cuatro virtudes fundamentales (60). Ademas, juzga su gran admirador que reflejo su educacion a traves de su preocupacion por las leyes, rasgo principal de humanidad, las cuales fueron justas en general, con excepcion de unas pocas, entre las que el historiador demuestra su objetividad, citando aquel injusto edicto que impedia impartir sus ensenanzas a los retores y gramaticos cristianos, a no ser que volvieran al culto de los dioses tradicionales (61).

Tambien Eutropio en su Breviario destaca su erudicion propia de un hombre culto, que a la manera de los grandes emperadores de epocas gloriosas, hablaba el griego. Al respecto nos dice: "Muy erudito en las disciplinas liberales, mas docto en la literatura griega, hasta el punto de que su erudicion en latin de ningun modo fue comparable a sus conocimientos en griego, de elocuencia extraordinaria y facil, de memoria excelente, en algunos aspectos mas proximo a un filosofo" (62). Pero tambien Juliano demostro su cultura rodeandose de hombres sabios, considerado como algo frecuente en el perfil del buen rey. Amiano por ejemplo, lo presenta en su lecho de muerte discurriendo con filosofos destacados acerca de la nobleza del alma (63). Esta actitud se destaca asimismo, respecto de la seleccion de aquellos hombres mas cultos e idoneos, como sus colaboradores mas cercanos. Sanchez estudia la formacion de algunos de ellos y resalta en general su habilidad literaria, la cual les permitio acceder a importantes cargos; entre ellos, menciona de manera relevante al propio Aurelio Victor, que llegaria a ser prefectus urbisde Roma y a Mamertino,--autor del panegirico en su honor--que llegaria tambien a ser electo consul ordinario en 362 (64).

Desaparecido Juliano, pareciera que sus sucesores deslucen totalmente ante su brillo. En efecto, el juicio inicial de Amiano acerca de Valentiniano, es bastante duro. Resalta en primer lugar, su origen humilde y en relacion con ello, su aversion a las personas bien vestidas, a los eruditos, a los ricos y a los nobles (65). Sin embargo, posteriormente hace justicia a su buena educacion cuando afirma que "... Escribia bien, pintaba y modelaba con gusto, tanto su memoria como su lengua eran muy vivas, aunque hablaba poco, y casi se le podria considerar como elocuente. Amante de la pulcritud, le gustaban los banquetes selectos, pero no extravagantes (66). Ademas, sus caracteristicas fisicas y su comportamiento hacian de el una persona digna de la majestad imperial.

El retrato de Amiano nos permite constatar que la formacion del emperador se complementaba con el desarrollo de ciertas habilidades artisticas, aspecto mencionado con bastante frecuencia en las biografias imperiales, lo cual resulta un testimonio importante de su pertenencia a la educacion ideal del principe (67).

Por otra parte, cuando presenta a su hijo Graciano ante la oficialidad del ejercito hace una descripcion que tiene en cuenta su humanitas. "Segun suele parecerme cuando, con frecuencia, considero sus costumbres y gustos, aunque no esten maduros aun, cuando sea joven, como se habra pulido en las artes liberales y el estudio de disciplinas intelectuales, juzgara de forma integra la correccion o no de las acciones. Ademas hara que las gentes de pro se sientan comprendidas por el. Sera el primero en realizar acciones nobles, dispuesto a unirse a las insignias militares y a las aguilas ... No le importara su vida con tal de defender a sus companeros y, lo que es el mayor y principal deber de la piedad, podra amar al estado como si fuera su autentico hogar, el suyo y el de sus antepasados" (68). Su discurso demuestra entonces que aprecia aquellos aspectos de la formacion de su hijo que hacen de el un espiritu medianamente cultivado y apto para ejercer el gobierno imperial, lo cual no concuerda en general con la historiografia tradicional que ha remarcado su falta de cultura. Pero ademas, Valentiniano mantuvo una politica de continuidad respecto de su apoyo a las escuelas oficiales, y a dotar a la administracion con hombres cultos y capaces (69). La educacion de Valentiniano, sin embargo, contrasta con el relato que Amiano realiza acerca de su hermano Valente, quien destaca por su espiritu rudo, proclive a la crueldad, e inculto, pues segun el historiador, no poseia formacion alguna ni en lo militar ni en los estudios liberales (70). No obstante, la continuidad de la politica de promocion antes mencionada fue en el Oriente de Valente, reflejo de la del Occidente de Valentiniano.

Tambien Ausonio se referira en su Gratiarum Actio a la educacion propia del principe que el mismo lego a Graciano. Luego de enumerar las virtudes de su discipulo, alaba sus cualidades mas visibles, como la voz que el mismo ha educado, y sus dotes oratorias, en lo cual coincide con Amiano (71). Pero en un plano mas profundo, alaba tambien su sabiduria (GA XVI) y su humanidad, emulacion de la humanidad que dio gloria a Trajano. "!Por cuantas vias has hecho avanzar aquel unico gesto de su humanidad!, exclama, describiendo sus gestos de afabilidad con sus tropas, con los pobres, con los enfermos, entre otros. Recordemos por otra parte, que Ausonio y su familia constituyeron una de las muestras mas destacadas de la promocion de hombres cultos a las altas esferas del poder, en la segunda mitad del siglo IV, consolidando la evolucion ya senalada a comienzos de la centuria, segun la cual estos hombres de letras, debido a su posicion sobresaliente, se convirtieron en preceptores de los futuros emperadores.

El retrato de Graciano, realizado por Amiano, nos permite hacer referencia a otro aspecto complementario de la educacion del principe, el cual dice relacion con aquellas destrezas que segun Marrou ejercitaba la nobleza imperial, y en particular algunos emperadores, tales como la equitacion, la esgrima y la caza, entendida como combate de fieras (72). En este sentido cabe mencionar la critica que Amiano realiza del emperador por su aficion a esta costumbre: " ... asi tambien Graciano, dentro de esos lugares cercados que llaman vivaria (zoologicos o safaris), se olvidaba de numerosos asuntos trascendentales mientras perseguia a fieras de agudos colmillos lanzandoles insistentemente flechas" (73).

Lo desarrollado hasta aqui se complementa con lo que podemos considerar el modelo ideal de la educacion propia del principe hacia finales de la cuarta centuria. En este sentido, cabe citar el panegirico al cuarto consulado de Honorio (74), escrito por Claudio Claudiano, uno de los mas sobresalientes panegiristas latinos tardios (75), el cual nos proporciona ciertos aspectos esenciales de dicha educacion, que el autor pone en boca de Teodosio. En dialogo con su hijo, el gran emperador supuestamente le expone aquellas ensenanzas fundamentales que ha de recibir un futuro gobernante. Primero le advierte que es mejor destacar por la virtud que por la sangre, con lo cual antepone la formacion moral a todas las demas, y de acuerdo a ello, le senala enseguida las principales virtudes que debe aprender como lider: esencialmente la clemencia, el buen trato hacia el pueblo, y la conducta ejemplar para con sus subordinados. Luego apunta tambien a su formacion intelectual, y lo exhorta en estos terminos: "Entretanto, mientras tu espiritu es mas maleable, aplicate con insistencia a las Musas y lee lo que pronto puedes imitar. Que no deje de hablar nunca contigo la antiguedad de Grecia, que nunca deje de hacerlo contigo la antiguedad de Roma. Medita sobre los generales antiguos, acostumbrate a la futura milicia, acercate hacia atras al tiempo pasado del Lacio" (76). Estos consejos demuestran ademas la importancia del conocimiento del arte militar para el futuro emperador, al cual se habia referido Teodosio con anterioridad, y para ello, el contacto con el pasado historico seria fundamental (77).

Conclusiones

De acuerdo con lo expuesto, estamos en condiciones de describir el modelo de educacion que primo en el periodo seleccionado, para lo cual detallaremos a continuacion los conocimientos a los cuales hacen referencia los autores estudiados:

1. Conocimiento de las artes liberales, mencionadas pero no definidas en las fuentes; de acuerdo con Marrou, hacian referencia esencialmente a la cultura general de la epoca, lo cual suponia segun Cameron, haber leido los clasicos, al menos latinos, Salustio, Livio, Ciceron, Horacio y Virgilio.

2. Manejo de la oratoria, en la cual destacaron la mayoria de los emperadores analizados, correspondientes al siglo IV al menos: Constantino, Constancio II, Valentiniano y Graciano, ademas de Juliano.

3. Destreza en el arte militar, fundamentalmente destacado en los emperadores soldados como virtud, y luego en la mayoria de los que hemos analizado.

4. Conocimiento del derecho, menos frecuente, el cual se senala fundamentalmente en Juliano.

5. Conocimientos filosoficos, los cuales se mencionan exclusivamente en Juliano.

6. Habilidad en las artes plasticas: pintura y escultura, unicamente se explicitan en Valentiniano.

7. El conocimiento del griego, valorado como adorno fundamental del hombre culto, fue destacado tambien en Juliano.

8. Equitacion y caza: se mencionan raramente, como en los casos de Constancio II, ambas destrezas y de Graciano, solamente la segunda.

9. Conocimientos teologicos: Solo se senalan respecto de Constantino y luego, en Juliano.

10. Conocimientos historicos: tambien aparecen valorados en varios emperadores, si bien se aprendian a partir de la gramatica.

11. Buenos modales: estan presentes tambien, aunque rara vez se indican en forma explicita, como en el caso de Constancio II, de manera positiva. No obstante, se destacan por su rudeza, de una manera mas general, Maximiano, quien aparece a los ojos de Victor como "poco civilizado", y Valente, "hombre rudo ademas de inculto", segun Amiano.

12. Formacion moral: considerada fundamental, se conseguia en general a partir de la lectura de los clasicos. Cabe aclarar que en todos los casos estudiados se hace referencia a sus virtudes y vicios, pero expresamente hemos dejado aparte este aspecto, pues se relaciona mas bien con el ideal de gobernante ya suficientemente estudiado (78).

Si cotejamos el listado de contenidos con los referidos a los emperadores de la Edad de Oro, que forjaron el arquetipo inicial, podemos registrar que, a los ojos de los autores seleccionados, el esquema se enriquecio. Recordemos que respecto de aquellos principes, se senalaba su versatilidad en las siguientes materias: literatura, elocuencia, derecho, filosofia, formacion moral, elegancia y buenos modales, y por ultimo la erudicion, la cual segun Marrou, apuntaba al conocimiento de la mitologia, la leyenda heroica, la historia, la geografia y todas las ciencias, aunque el lugar de preeminencia lo ocupaban las disciplinas humanisticas, esenciales en la cultura liberal, en detrimento de las ciencias matematicas79.

Segun lo expuesto al comienzo de este trabajo, nos propusimos analizar el modelo educativo vigente entre los emperadores correspondientes al periodo que va desde mediados del siglo III hasta finales del siglo IV, a partir de los datos que aportan ciertos autores contemporaneos del periodo, con el fin de constatar si sufrio cambios sustanciales respecto de las materias que debian instruir a los gobernantes.

De acuerdo a ello, podemos afirmar que en lo sustancial se mantuvo el modelo inicial, fuertemente asentado sobre la tradicion cultural clasica, incorporandose ciertos aspectos como el arte militar y el conocimiento del derecho, lo cual concuerda con las transformaciones propias del periodo, asi como la confirmacion de los conocimientos teologicos, propios de la problematica que vive el siglo IV a partir del afianzamiento del cristianismo, y del conflicto generado entre las nuevas creencias y el paganismo.

En segundo lugar, consideramos que las fuentes trabajadas permiten constatar que segun se avanza en el periodo estudiado, los emperadores enriquecen su formacion, y mantienen en alto el ideal educativo clasico, tal como lo demuestran los casos desde Constantino, en adelante, preocupados por la educacion de sus hijos, la cual fue confiada a menudo a cultos preceptores, que debian formar idoneamente a quienes serian los futuros gobernantes del Imperio. En este sentido, destacan los supuestos consejos de Teodosio a su hijo, expuestos por Claudiano, los cuales ponen en duda la supuesta decadencia cultural de la elite dirigente del Imperio, toda vez que las mismas exigencias de la complicada burocracia imperial, requerian una formacion de excelencia, tanto en lo cultural y militar, como en el ambito literario y sobre todo, juridico.

Por ultimo, nuestro estudio nos permite confirmar la vigencia de la cultura clasica de la que se habian nutrido ciertamente los autores latinos estudiados, puesto que a los ojos de los contemporaneos, dicha cultura seguia siendo fundamental para educar un buen gobernante, el cual, segun apuntaba con acierto Marrou, definia el tipo ideal de humanidad (80).

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* Letta, Cesare, <<El emperador Claudio, autor de epigramas en un pasaje de Suetonio>>, Intus Legere, vol 1. no. Vz, 2007 (pp.29-37).

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* Veyne, Paul, El Imperio grecorromano, Akal, Madrid, 2009.

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* Wallace-Hadrill, Andrew, <<The emperor and his virtues>>, Historia: Zeitschrift fur Alte Geschichte, Bd. 30, H. 3, 3rd Qtr., 1981 (pp. 298-323).

Raquel Soaje Elias *

Universidad de los Andes (Chile)

Articulo Recibido: 2 de Mayo de 2018

Articulo Aceptado: 25 de Julio de 2018

* E-mail: rsoaje@uandes.cl

(1) Veyne, Paul, El Imperio grecorromano, Akal, Madrid, 2009, p. 42.

(2) Respecto de la incorporacion de los Equites a los altos mandos, vease: Brunt P. A., Princeps and Equites, en The Journal of Roman Studies, vol 73, 1983 (pp 42-75).

(3) Cfr. por ejemplo: Aurelius Victor, Livre des Cesars, texte etabli et traduit par Pierre Dufraigne, Les Belles Lettres, Paris, 1975.

(4) Rodriguez de la Pena, Alejandro, Los Reyes sabios. Cultura y poder en la A. tardia y la Alta Edad Media. Editorial Actas, Madrid, 2008, p. 155.

(5) Cfr. MacMullen, Ramsay, The Roman Governments Response to Crisis (AD. 235-337), Yale University Press, New Haven and London, 1976, pp. 48-70. Cit. por Rodriguez de la Pena, op. cit., p. 155.

(6) Cfr. Ibidem, p. 156.

(7) Momigliano, Arnaldo, Pagan a Cristian Historiography, in the fourth century, en: The conflict between paganism and christianity in the 4th Century, Clarendom Press, Oxford, 1963; Nellen, Dieter, Viri literati: gebildetes Beamtentum undspatromisches Reich im Westem zwischen 284 und395 nach Cristus, Bochum, N. Brockmeyer, 1981, pp. 66 y 139. Cfr. Sanchez Vendramini, Dario, <<Los breviarios historicos y la cultura de la nueva elite del Bajo Imperio romano>>, en Temas Medievales, no. 20, 2012 (pp. 275-325). Cabe acotar que el estudio mencionado realiza un rastreo exhaustivo de la bibliografia existente sobre el tema, registrando el estado de la cuestion al cual remitimos.

(8) Sanchez Vendramini, Dario, op. cit., p. 285.

(9) Con animo de ilustrar, el autor mencionado cita entre otros, el ejemplo de la Galia, durante el reinado de Constancio Cloro y de Maximiano, durante el cual fueron promovidos destacados retores a cargos publicos y catedras oficiales, tales como Eumenio, designado por el mismo Constancio en el ano 293, como retor de la escuela de Autum, lo que seria una muestra de la preocupacion de los emperadores por promover las instituciones educativas de la zona, para que formaran candidatos preparados a fin de incorporarlos luego en la administracion de la Galia . Cfr. Sanchez Vendramini, Dario, op cit., pp. 291-293.

(10) Cameron, Averil, El Bajo Imperio romano, Encuentro, Madrid, 1993, p. 164

(11) Marrou, Henri, Historia de la educacion en la Antiguedad. Fondo de Cultura Economica, Mexico, 1998, p. 421.

(12) Cabe destacar que el metodo de aprendizaje consistia en la lectura, exposicion y emulacion de los clasicos seleccionados. Cfr. Cameron, Averil, op. cit., p. 166.

(13) Ibidem, pp. 165-166.

(14) Segun Quintiliano (I, 10, 34) dichas disciplinas: "aguzan el ingenio, ejercitan la inteligencia, dan soltura a la intuicion".

(15) Marrou, op. cit., p. 386.

(16) Idem.

(17) Alonso Troncoso Victor, <<La paideia del principe y la ideologia helenistica de la realeza>>, en Gerion, IX, 2005 (pp. 185-204), pp. 185-186.

(18) Marrou, op. cit., p. 385.

(19) Marrou, op. cit., p. 389.

(20) Marrou, op. cit. pp. 340-341.

(21) Cabe anadir ademas que desde Augusto en adelante los emperadores tendran una politica de asistencia a las escuelas, otorgando beneficios a las mismas o bien a los profesores, sobre todo en el afan por atraer a los maestros de origen griego Cfr. Marrou, op.cit., p. 410. Esta actitud del poder imperial fomentando la apertura de escuelas en las ciudades, o participando en los distintos aspectos que atanen a la ensenanza, (cuerpo docente, honorarios, etc) fue mutando en el Bajo Imperio hacia una politica concreta de intervencion tendiente a fiscalizar todo lo relativo a la educacion. Son numerosos los ejemplos de dicha politica, segun la cual vemos a distintos emperadores tomando parte personalmente en los nombramientos de profesores de retorica o de filosofia, (Constancio Cloro con Eumenes de Autum, Constancio II, con Libanio, etc.) proceso que culmina con el decreto de Juliano, institucionalizando la ratificacion de los nombramientos por parte del emperador, con lo cual el mismo asumia la supervision general de la ensenanza, y con otra ley de Graciano, fomentando la eleccion de profesores de excelencia, nivel que se aseguraba fijando buenas remuneraciones.

(22) Pliny, the Younger. Il panegirico di Traiano. Testo critico, traduzione e commento a cura di Enrica Malcovati. Firenze, Sansoni, 1949.

(23) Aurelius Victor, Livre des Cesars, 1, 8, 7. Acerca de la educacion que recibieron los miembros de la familia Julio Claudia, existe un estudio clasico: Rifner Parker, Enid, <<The Education of Heirs in the Julio-Claudian Family>>, The American Journal of Philology, vol. 67, no. 1, 1946 (pp. 29-50). El modelo parte con Augusto, cuya educacion fue cuidada con esmero por su tio abuelo Julio Cesar, segun el testimonio de Dion Casio, quien afirma que aprendio la oratoria griega y latina, y fue instruido en las artes propias de la politica y el gobierno, asi como en la estrategia militar (Cfr. Dio, XLV, 2,7-8) Otro estudio interesante sobre la educacion de los emperadores de la edad de oro corresponde a Morford, Mark, <<The training of three roman emperors>>, Phoenix, vol. 22, no. 1, 1968 (pp. 57-72). Este completa el cuadro trazado por Parker, al incorporar detalles de la formacion de Tito y Domiciano. Por ultimo, cabe mencionar el trabajo de Cesare Letta, publicado en Intus Legere, quien se ocupa de la educacion y la cultura del caso particular del emperador Claudio. (Cfr. Letta, Cesare, <<El emperador Claudio, autor de epigramas en un pasaje de Suetonio>>, Intus Legere, vol 1. no. 1/2, 2007 (pp.29-37). Por ultimo, no podemos dejar de citar el estudio de Hector Herrera Cajas acerca de la imagen del principe en el panegirico de Trajano. Cfr. Herrera Cajas, Hector, <<Principe e Imperio en el Panegirico de Trajano de Plinio el Joven>>, Semana de Estudios Romanos, VII-VIII, Ediciones Universitarias de Valparaiso, 1996.

(24) Aurelius Victor, op. cit., 20, 28.

(25) Ibidem, 24, 6-11.

(26) Idem.

(27) Idem.

(28) Aurelius Victor, op. cit, 37, 5-7.

(29) Brunt P. A., <<Princeps and Equites>>, The Journal of Roman Studies, vol 73, 1983 (pp. 42-75), pp. 65-66.

(30) Wallace-Hadrill, Andrew, <<The emperor and his virtues>>, Historia: Zeitschrift fur Alte Geschichte, Bd. 30, H. 3, 3rd Qtr., 1981 (pp. 298-323), p. 318.

(31) En la definicion de virtud tomada de los antiguos, el autor senala: <<Virtue is the moral quality of man, whether innate or developed by education and practice>>. Cfr. Ibidem, pp. 308-309.

(32) Ibidem, p. 316. Entre esas virtudes sociales el autor menciona: humanitas, civilitas, moderatio, continentia, frugalitas, ademas de otras.

(33) Cfr. Collins, Roger, Europa en la Alta Edad Media, Madrid, 2000, p. 33.

(34) Aurelius Victor, op. cit., 39.1-4.

(35) Ausonio, Accion de gracias, VII, 31, tomo II, Gredos, Madrid, 1990; vease en particular: nota 45, p. 175. Moreri, Louis, El gran diccionario historico, o Miscellanea curiosa de la Historia Sagrada y profana ..., Edicion a costa de los libreros privilegiados, Paris, 1753. Traduccion al espanol de Joseph de Miravel y Casadevante, Tomo VIII, 1780, pp. 248-249.

(36) Aurelius Victor, op. cit., 39, 27-27.

(37) La expresion es tomada de Marrou, Henri-Irenee, ?Decadencia romana o antiguedad tardia?, Rialp, Madrid, 1980, pp. 68-69. Cfr. Rodriguez de la Pena, op. cit, p. 134.

(38) Aurelius Victor, op. cit., 39,24-28.

(39) Idem.

(40) Aurelius Victor, op. cit., 40, 12, 15.

(41) Eutropius, Breviarium ab urbe condita. Abrege d'histoire romaine; texte etabli et traduit par Joseph Hellegouarc'h, Les Belles lettres, Paris, 1999, X, 2, 2.

(42) Ibidem, X, 7, 2.

(43) Ausonius, GratiarumActio, VII, 30. Editado por The Loeb Classical Library, vol.I. Trad. Al ingles por Hugh G. Evelyn White, M. A. London, New York, 1919.

(44) Ausonio, Parentalia 3, tomo I, Gredos, Madrid, 1990, pp. 225-226.

(45) Ausonio, Commemoratio, IV, 17, p. 270,

(46) Cfr. Ausonius, op. cit., n. 42, p. 174. Rememora tambien Ausonio a antiguos maestros de principes, tales como Seneca, criticado por no haber educado el caracter de Neron y por haberle dado armas a su maldad (Ibidem, VII, 31, p.174); Quintiliano, quien educo a los hijos de Tito Flavio Clemente, nombrados sucesores de Domiciano (Ibidem, VII, nota 44, p. 175); Julio Ticiano, geografo, orador y retor, quien fuera tutor de Maximino el joven, en el siglo III y M. Cornelio Fronton, quien educo a Marco Aurelio y a Lucio Vero, hecho consul suffectus por Antonino Pio en 143 dC. Ibidem, VII; cfr. notas 45--46.

(47) Vida de Constantino, IV, 51,2. Gredos, Madrid, 1994.

(48) Sanchez Vendramini, Dario, op. cit. p 299.

(49) PL, v. 19, cols. 393-394, cit. por Sanchez Vendramini, Dario, op. cit., p. 299.

(50) Aurelius Victor, op. cit., 42, 23-24.

(51) Cod. Theod. 14.1.1, trad. de Sanchez Vendramini, Dario, op. cit., p. 301.

(52) Amiano Marcelino, Historia, 16.5.3., ed. bilingue de Maria Luisa Harto Trujillo, Akal, Madrid, 2002.

(53) Amiano Marcelino, op. cit., 21.16.7.

(54) Ibidem, 21.16.7.

(55) Recordemos que Juliano es hijo de Julio Constancio, hermano de Constantino, y por lo tanto, primo de Constancio II.

(56) Cameron, Averil, op. cit., p. 98.

(57) Amiano Marcelino, op. cit., 15.2.7.

(58) Ibidem, 15.2.8.

(59) Ibidem, 16.5.7.

(60) Ibidem, 24.6.

(61) Ibidem, 25.4.20.

(62) Eutropius, op. cit., X, 16,4.

(63) Amiano, op. cit., 25, 3, 23.

(64) Cfr. Sanchez Vendramini, Dario, op. cit. pp. 305-306. Respecto de este escritor latino y su obra acerca de Juliano, cfr. Blockley, <<The Panegiric of Claudius Mamertinus on The emperor Julian>>, The American Journal of Philology, vol. 93, Jul. 1972, pp. 437-450.

(65) Amiano, op. cit., 30.8.10.

(66) Ibidem, 30.9.4.

(67) Cfr. Marrou, Henri, Historia ..., op. cit., p. 341.

(68) Amiano, op. cit., 27.6. 9.

(69) Cfr. Sanchez Vendramini, Dario, op. cit., pp. 307-309, nota 78.

(70) Amiano, op. cit. XXXI, 14.5-8.

(71) Ibidem, XXXI, 10, 18. Cfr. Tambien: Ausonius, op. cit., XV 68, p. 188.

(72) Marrou, Henri, Historia ..., op. cit., p. 409.

(73) Ibidem, XXXI, 10,19, p. 877.

(74) El panegirico fue recitado en Milan en enero de 398, segun los datos biograficos apuntados por Castillo Bejarano. Cfr. Castillo Bejarano, Miguel, Introduccion traduccion y notas, en: Claudiano, Poemas I, Madrid, Gredos, 1993, p. 33.

(75) Acerca de la importancia de este poeta y su trayectoria vease: Cameron, Alan, Claudian: poetry and propaganda at the court of Honorius, Clarendon, Oxford, 1970.

(76) Claudiano, Panegiricus de quarto consulatu Honorii Augustii, 395. En: Claudian's Panegyric on the Fourth Consulate of Honorius: Text, Translation and Commentary, by William Barr. Francis Cairns, Liverpool, 1981.

(77) Ibidem, 520-ss.

(78) Cfr. Gangloff, Anne, <<Le sophiste Dion de Pruse, le bon roi et l'empereur>>, Revue Historique, t. 311, Fasc. 1 (649), janvier 2009 (pp. 3-38), pp. 14-ss. A partir de los seis Discursos sobre la Realeza de Dion de Prusa, la autora reconstruye las imagenes del buen rey, como rey imperfecto, que debe rendir cuentas, identificado por el sofista con los Flavios, y como Optimus Princeps, que esta por encima de la ley, debido a su formacion moral superior, modelo encarnado en Trajano, el cual reunia los conocimientos y habilidades propias del buen principe.

(79) Marrou, Henri, Historia ..., op. cit., p. 421.

(80) Ibidem, p. 341.
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Author:Soaje Elias, Raquel
Publication:Intus-Legere Historia
Date:Dec 31, 2018
Words:8246
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