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ECOS DEL ENFRENTAMIENTO ARMADO GUATEMALTECO VEINTE ANOS DESPUES DEL CONFLICTO. El ARRAIGO DE LA VIOLENCIA.

Echoes of the Guatemalan Armed Confrontation Twenty Years after the Conflict. The Persistence of Violence

La bisagra del cambio de milenio, que se auguraba como un umbral de profundas trasformaciones, las cuales se han visto limitadas por elementos historicos muy significativos a nivel global, ha sido fundamental en Guatemala en muy diversos aspectos. Por un lado, tras un duro enfrentamiento armado que se prolongo durante mas de tres decadas y que dejo mas de doscientos mil muertos (Duque, 2007), cuarenta mil desaparecidos y casi cien mil desplazados (Gonzalez Sanz, 2014), y despues de que la intensidad de la represion alcanzara el punto maximo de violencia en el denominado "quinquenio negro" (Garcia, 2005), un periodo de paz de "baja intensidad" (Gutierrez, 1998) sento las bases para la firma de acuerdos entre las partes en diciembre de 1996.

La realidad muestra que la violencia es una caracteristica de la region centroamericana, en especial en el denominado "triangulo norte"--Guatemala, Honduras y El Salvador--, y es complejo determinar las causas que llevaron a esta situacion, que se percibe en la actualidad como irreversible. En este sentido, Cruz situa al Estado mismo, por medio de sus instrumentos y mecanismos, como causante y responsable directo de parte de la violencia y la criminalidad reinantes (Cruz, 2010: 226). Por otro lado, la pobreza y la desigualdad se convierten en factores relevantes para comprender el impacto de la exclusion socioeconomica, y en causantes fundamentales de la violencia criminal. Si se considera el coeficiente Gini para medir el indice de desigualdad en Guatemala, se halla que, a nivel mundial, esta nacion centroamericana se encuentra en novena posicion, con un indice de 52.4, tan solo superado en la region por Honduras. Si bien en un lustro ha bajado mas de un punto, ya que en 2011 se situaba alrededor del 53,7 (UNDP, 2011 y 2016), el desarrollo economico del pais continua siendo muy discreto (0.56).

Durante el conflicto, no todo el pais se vio afectado de la misma manera. Asi, de acuerdo con la Comision de Esclarecimiento Historico (CEH, 1999), la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG, 1998) y Aguirre Tobon (2014), los departamentos mas afectados fueron Quiche, Huehuetenango, Alta Verapaz, Chimaltenango y Baja Verapaz, ademas de la ciudad capital. La represion hizo que estas zonas fueran mas susceptibles a ciertas formas de exclusion, discriminacion y trauma colectivo, si bien en la actualidad los nucleos mas relacionados con los delitos y la criminalidad son los urbanos, en especial la ciudad capital, su area metropolitana y otros nucleos grandes de poblacion. No obstante, la espiral de la violencia alcanza, aunque no en la misma medida, a toda la geografia nacional.

Asistimos en la actualidad a un cambio de paradigma que ha provocado movimientos masivos de indole multicausal, pero que refieren, en palabras de Varela Huerta, a una "trinidad perversa" compuesta basicamente por la violencia del mercado, del Estado y la patriarcal (Varela, 2016: 19). De fondo se encuentran la impunidad, el poder de los carteles y, sin dejar de ser desdenables, las temidas "maras", que desde una compleja composicion y genesis han ido alzandose en el panorama de la inseguridad. Aunque Villa, Londono y Barrera subrayan la relevancia de "la reconstruccion del tejido social, en la generacion de procesos de reconciliacion y la transformacion del sujeto individual y colectivo" (2015: 217), esta cuestion resulta relativa cuando el cambio de una sociedad belica a otra posbelica solo se percibe por la firma de unos acuerdos y la consideracion interna y externa de no estar en periodo de conflicto.

El objetivo fundamental del presente articulo es analizar la situacion del pais en el periodo posconflicto, asi como describir la percepcion actual que tiene la sociedad guatemalteca sobre la violencia dos decadas despues de la firma de los acuerdos de paz. Se parte de la hipotesis de que la violencia esta arraigada en Guatemala y se intenta mostrar como existe una conexion entre el proceso belico de 36 anos y la actual perseverancia de la violencia, como elemento estructural, a modo de gran trauma colectivo heredado. Los agentes directos e indirectos que causaron la violencia en el pasado dejaron su impronta en la sociedad de manera tan solida, que esta en ocasiones se percibe con naturalidad.

Mediante la metodologia cualitativa acompanada de datos cuantitativos, se procedio a efectuar un analisis de la situacion en el pais, de la perspectiva de la violencia como heredera de los horrores del enfrentamiento, y de la percepcion que tenian los ciudadanos sobre la realidad que se vivia en Guatemala en 2016, dos decadas despues del final del conflicto. Para ello se revisaron datos significativos procedentes de fuentes estadisticas fiables para establecer una comparativa acertada. Posteriormente se procedio a entrevistar, mediante un cuestionario de elaboracion personal, a poblacion guatemalteca de diversos lugares del pais, con una seleccion aleatoria de la muestra, pero representativa. Por el temor generalizado, se percibieron dificultades en la participacion de los entrevistados, entre quienes se encontraban colaboradores y conocidos a los que se contacto siguiendo la tecnica "bola de nieve" descrita por Cea d'Ancona (2001).

Transformacion y continuidad de la violencia

Factores politicos y sociales

Se puede considerar, dos decadas despues del enfrentamiento, que existe una conexion entre la violencia del conflicto y la existente en el periodo posterior a la firma de los acuerdos de paz. En este sentido, resulta trascendente matizar algunos aspectos. Kalyvas (2006) afirma que la distincion entre un enfrentamiento armado o guerra civil y el posconflicto se situa en el monopolio de la violencia por parte del Estado. Asi, el aparato central de poder y los mecanismos licitados de manera encubiertamente oficialista marcarian la distincion entre los grupos disidentes, mientras que las formas y la intensidad de la violencia los harian converger. Desde esta perspectiva, el fin del conflicto no implica necesariamente el fin de la violencia, como ocurre en el caso de Guatemala y en los de otras naciones que han experimentado procesos analogos.

McNeish y Lopez (2012) indican que la guerra experimentada por decadas en Guatemala no es solo un recuerdo en el pais, sino que sus formas perseveran, por lo que los acuerdos de paz implicaron un hito y un logro, pero no pusieron fin sino a determinados aspectos de la convivencia, a veces exclusivamente formales.

Es evidente que los anos de duros enfrentamientos y violaciones de los derechos humanos se hallan intrinsecamente conectados con la violencia en la actualidad. Como subrayan Kurtenbach y Wulf (2012), la fragil situacion posconflicto en muchos contextos en los que la guerra fue intensa, mantenida en el poder y bajo la influencia de potentes aparatos de poder, ha favorecido la perseverancia de escenarios violentos.

Los grupos de contrainsurgentes que actuaron de forma clandestina, ligados de una manera u otra a los aparatos de poder, dejaron una impronta en metodos silenciosos de actuacion y en practicas como la impunidad. De igual manera, se detecta una continuidad muy marcada entre los metodos brutales empleados durante el enfrentamiento y las formas desgarradoras de violencia actuales. Como subraya Lambach, Guatemala pertenece a un grupo de sociedades posconflicto de tipo II, es decir, aquellas en las que los conflictos se caracterizaron por la alta intensidad y, al mismo tiempo, por la ausencia de intervencion de agentes externos. Por ello, tras la epoca de guerra, "la coalicion ganadora pudo haberse fragmentado en el entorno posconflicto, direccionando hacia la reconstitucion del oligopolio, aunque con distintos actores" (Lambach, 2007: 12, traduccion propia).

Destaca un elemento que no se puede pasar por alto y al que debe aludirse de forma precisa: la desmilitarizacion. Esta constituye uno de los aspectos mas destacables en relacion con los factores que han determinado la transicion entre la guerra y la posguerra violenta, y vino acompanada de la inercia de la militarizacion heredada. De hecho, Zartman expresa que la consecucion de la paz no implicaria en si "un arreglo definitivo de problemas especificos (por prominentes que puedan ser determinadas injusticias entre las causas del conflicto), sino mas bien una restauracion de la politica normal" (Zartman, 1995: 24).

En Guatemala, la transicion se llevo a termino con la intervencion de todos los agentes implicados en el enfrentamiento. Ademas, el primer gobierno de la paz, presidido por Alvaro Arzu, a pesar de ser de corte conservadurista liberal y de ideologia derechista, abrio la perspectiva del desarrollo social y se distinguio sobremanera de los gobiernos militares anteriores caracterizados por politicas represoras (Pasara, 2003). No obstante, bajo el gobierno de Portillo, su sucesor en el cargo, se vislumbraba, ademas de la sombra de uno de los grandes genocidas--Rios Montt--, el peso de la corrupcion, que tambien persiguio a posteriores gobiernos liberales que alternaron con hijos del militarismo.

Son tres los ejes que deben considerarse. El primero de ellos se basa en el arraigo de las estructuras militares, que estan aun presentes y arrastran consigo dinamicas de represion social, aunque se haya trabajado en su disolucion de forma progresiva. A principios del presente milenio, y durante toda esa decada, se celebraron en Guatemala los logros de la desmilitarizacion, si bien esta no se pudo alcanzar de forma total. El segundo eje procede de la perspectiva social de la militarizacion en las estructuras poblacionales que, condicionadas por sus relaciones sociales y comunitarias, han vivido, transmitido o adquirido estas inercias de manera natural por aprendizaje vicario. El tercer eje se basa en quienes abandonaron poderes militares, paramilitares y guerrillas, que pasaron a trabajar en la seguridad privada debido a la relevancia que adquirio esta actividad (Saavedra, 2014) por la ausencia de un sistema legal eficiente. Por otro lado, tanto miembros procedentes de los sectores armados durante el enfrentamiento, como personas de nuevas generaciones, pasaron a formar parte de grupos del crimen organizado y fuerzas afines. Algunos grupos se hallan vinculados al narcotrafico, mientras otros, de una forma mas o menos directa, han sido utilizados por los gobiernos de transicion y de la epoca de la paz "consolidada" para poner en practica politicas de terror, limpieza social y mantenimiento del orden. De ahi que Peacock y Beltran hablen de hidden powers (2003: 1), grupos clandestinos ilegales que han actuado con respaldo estatal o bajo intereses diversos, pero de forma clandestina.

Impunidad como eje de la violencia

Una de las principales causas para comprender la ola de violencia en Guatemala encuentra su genesis principal en la impunidad. Esta se puede traducir como la ausencia radical de respeto a los derechos humanos en tanto que se producen acciones criminales arbitrarias de las que los autores salen incolumes. El valor de la vida es bajo en proporcion a lo costoso que resulta la investigacion y el hallazgo y procesamiento de criminales (International Crisis Group, 2010). El efecto mas inmediato de esta circunstancia es una desconfianza significativa en la justicia, que exculpa a los verdaderos responsables e incita a que los actos criminales se repitan (Cabrera, 2001). Asi, las verdaderas raices de la problematica no han sido atajadas y se procede a una solucion de los sintomas sin tratar la verdadera patologia.

La genesis de esta impunidad, que aun hoy dia se proyecta, se encuentra en la epoca del enfrentamiento armado. Las politicas cruentas de los gobiernos represores, en especial a lo largo del denominado "quinquenio negro" (1978-1983), en el que se produjeron el 90% de las violaciones de los derechos humanos (Cuesta, 2001; Bastos y Camus, 2003; Garcia, 2005), generalizaron metodos de una eficacia radical debido a su crueldad. Los "escuadrones de la muerte", tambien presentes en otras naciones de Latinoamerica, sembraron el terror (Szichman, 2013), y el punto mas radical llego de la mano de las denominadas politicas de "tierra arrasada". Estas politicas, junto a otras contrainsurgentes, siguen proyectando un eco significativo, puesto que muchos de los que las llevaron a termino continuan impunes dos decadas mas tarde, y mas de treinta anos despues de haber sido acometidas (Garcia Carrera, 2015).

Dos elementos pueden considerarse como el reflejo mas significativo de la impunidad. El primero lo constituye el asesinato de monsenor Gerardi, principal promotor de la memoria historica y coordinador del informe Guatemala nunca mas (ODHAG, 1998), pocos meses despues de la firma de los acuerdos de paz, el 23 de abril de 1998. Todavia hoy no se han esclarecido del todo las circunstancias de su asesinato y, a pesar de que existen tres imputados por el crimen, el caso continua siendo un espectaculo mediatico del que han salido victoriosos los verdaderos responsables (Gonzalez, 2007). El otro elemento vertebrador de la impunidad se encuentra representado en la figura de dos grandes genocidas: Rios Montt y Romeo Lucas. Como se ha mencionado, durante sus mandatos, en el "quinquenio negro", se cometio la mayor parte de las violaciones de los derechos humanos. Sus periodos de gobierno fueron breves, en especial el de Rios Montt, pero este hecho no impidio que puedan considerarse como los mas represivos. En el caso de Romeo Lucas Garcia, este fallecio en Venezuela en 2006 sin asumir las consecuencias por sus actos, a pesar de la represion que emprendio contra los intelectuales, las multiples masacres que se llevaron a cabo durante su mandato y el proceso que tiene abierto por la quema de la embajada de Espana en 1980. Por su parte, Rios Montt ha sido procesado en diferentes ocasiones por genocidio y crimenes de lesa humanidad, pero de todas ellas ha salido impune. A pesar de los pasos que se han dado para proceder al fin de la injusticia, y de "la carga simbolica que significa para las victimas el hacerjusticia en un pais historicamente marcado por la impunidad" (Rodriguez y Gutierrez, 2015: 57), parece que el fin de esta aun no termina de alcanzarse. Asi, el 10 de mayo de 2013 se alcanzo un autentico hito contra la impunidad, porque por primera vez las instancias de imparticion de justicia dieron el paso de hallar culpable a Rios Montt por delitos de genocidio durante su mandato presidencial entre 1982 y 1983, aunque una decision posterior anulo esta sentencia (Benitez, 2015).

Las formas de la violencia. La muerte como realidad

Ademas de constituir el exponente maximo de la cultura de la violencia y de suponer en si mismas una prolongacion del conflicto armado, estas formas de terror social a las que nos referiamos previamente, llevadas a termino fundamentalmente por los grandes genocidas del pais, son reflejo de una idiosincrasia adquirida dramaticamente y de una continua tension generalizada. Las grandes desigualdades reinantes se alzan con el monopolio de la raiz de esta situacion de impunidad, represion y violencia generalizadas en los anos mas oscuros del genocidio (Gonzalez, 2007). Aunque la violencia alcanza a cualquier sector de la poblacion, hay colectivos susceptibles de mayor vulnerabilidad, entre ellos, la poblacion indigena, las mujeres y la infancia (ver grafica 1 y tabla 1).

Si se consideran los datos plasmados en la tabla 1, podra llegarse a varias conclusiones. La primera de ellas es que la transicion hacia la paz no se ha visto reflejada en una reduccion de victimas; por el contrario, tras la firma de los acuerdos de paz el numero de victimas aumento ano tras ano hasta alcanzar su punto culminante en 2008, con un repunte en 2014, uno de los anos mas cruentos.

Otra cuestion a tener en consideracion es la discrepancia entre los datos de las diversas fuentes. Si bien estos coinciden hasta 2011, a partir de este ano se observan diferencias considerables. Por un lado, en las fuentes policiales solo figura un recuento de las victimas que han sido sometidas a analisis o a autopsia, aunque en algunos casos no se ha logrado su identificacion, mientras el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) considera otras fuentes e incluye victimas que no han sido analizadas por la policia ni incluidas en las fuentes estadisticas oficiales.

El ano 2016 termino con un indice de criminalidad ligeramente inferior al ano anterior, aunque los primeros meses fueron especialmente duros por la crueldad de los actos que se produjeron, como desmembramientos.

La lentitud de los procedimientos judiciales refleja la ineficacia del sistema legal. Este hecho, unido a la impunidad, la corrupcion policial y otros factores asociados, conlleva la desconfianza en los cauces judiciales. Las bases de esta situacion generalizada se sentaron durante la epoca de guerra por la actuacion de los diferentes gobiernos y sus brazos armados; posteriormente, ciertas politicas de exterminio basadas en la limpieza social (Ramirez, 2000: 147) no solo contradicen la consecucion de la misma paz, sino que ademas inhiben el camino hacia la verdadera democratizacion y resucitan la avidez por la vuelta a los regimenes represivo-autoritarios (Fernandez Ruperez, 2007). Esta circunstancia no solo frena el crecimiento economico de la nacion, sino que repele las inversiones de capitales extranjeros y el auge del turismo, ademas de que favorece la salida del pais de una oleada de "nuevos refugiados" que huyen de conflictos encubiertos. Y es que, tal y como subraya Gomez Johnson, en toda la region centroamericana y en Mexico se ha pasado de una situacion de migracion por motivos economicos a "la migracion forzada por efecto de la violencia" (2015: 199), lo que ha conducido al surgimiento de una modalidad de refugiados que no existia dos decadas atras, pero que refleja una situacion analoga a la experimentada durante el enfrentamiento.

La Organizacion Mundial de la Salud considera que una tasa de homicidios de 10 implica un grave problema de salud publica a nivel epidemico Si se considera que en los 36 anos de enfrentamiento se producia una media de diez victimas diarias, veinte anos despues, muy a pesar de los acuerdos de paz, esta cantidad se duplica.

Las mujeres como primeras victimas de la violencia

Un hecho bastante generalizado a nivel global es la asimetria de derechos entre mujeres y hombres. En el caso especifico de Latinoamerica, son muchas las razones que pueden aducirse para subrayar que la lucha por la equidad es una constante, pero a menudo esta cargada de limitaciones y dificultades. Los factores sociales, el peso de la tradicion y otros elementos han llevado a una situacion limite a las mujeres, quienes padecieron durante el proceso belico un recorte en sus derechos y un rebajamiento de su dignidad. Asi, la Defensoria de la Mujer Indigena destaca que, en las multiples violaciones de los derechos humanos cometidas en los margenes del conflicto, las mujeres mayas se llevaron la peor parte puesto que, ademas, fueron a menudo consideradas como autenticos botines de guerra (DEMI, 2007).

La violencia contra las mujeres adquiere muy distintas formas, de las cuales la mas grave es el feminicidio. Guatemala ostenta la tercera posicion en numero de asesinatos de mujeres en Latinoamerica, superada solo por Jamaica y El Salvador. Con una tasa de feminicidios del 9.1 y un numero total de muertes de 846 durante el ano 2014, se puede afirmar que la situacion continua siendo de autentico drama. En 2015, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala reporto 563 casos de asesinatos de mujeres de forma violenta (Kristinsdottir, 2015). Si bien esta cantidad supone una disminucion considerable respecto del ano anterior, desde 2005 hasta 2014 la cifra anual de muertes violentas de mujeres nunca fue menor a seiscientos casos. Si se analiza el total de feminicidios reportados entre 2000 y 2015, se acumularon alrededor de nueve mil victimas (INACIF, 2015; GAM, 2015a), aunque el numero real fue superior por la amplia incidencia de la violencia intrafamiliar y casos no reportados.

Ademas de lo anterior, la mutilacion, la tortura y el ensanamiento son habituales. Se debe subrayar que en la ultima decada han proliferado los tribunales especializados en la violencia contra las mujeres, y ante las multiples denuncias por abusos y malos tratos, que pueden contabilizarse por millares, durante 2015 se dictaron 1517 sentencias, un centenar mas que el ano anterior y un 1000% mas que una decada antes (OACNUDH, 2016: 11-12).

Adicionalmente, se producen otras formas de violencia muy destacadas contra las mujeres que incluyen maltratos tanto fisicos como psicologicos, violacion y falta de acceso a los mismos derechos que los hombres--educacion, sanidad, nutricion--. Otra cuestion importante es la triple discriminacion en la que se encuentran inmersas las mujeres: por genero, por origen etnico--maya--y por nivel social (Valdez, 2016).

En lo que se refiere a alfabetizacion, si bien en las dos decadas transcurridas desde el fin del conflicto el porcentaje de analfabetismo ha pasado de acercarse al 40% a bajar al 15%, entre las mujeres indigenas del ambito rural, siguiendo datos del INE-ENCOVI y la ONU (2015/2016), el analfabetismo supera el 20%, si bien se halla en retroceso.

Se ha de subrayar que solo entre uno y cuatro casos de cada cien de violaciones, agresiones y asesinatos de mujeres han llegado a ser procesados judicialmente hasta 2016, por lo que los ecos de la justicia en Guatemala se hallan aun mas inhibidos en el caso de las mujeres (Eguizabal, 2015). Los mas de 9700 feminicidios ocurridos en los ultimos quince anos dan testimonio de este hecho.

La vulnerabilidad de la infancia ante la violencia

No hay duda de que en una sociedad fragil, caracterizada por la inestabilidad, uno de los sectores mas vulnerables y susceptibles de padecer explotacion y de que no se respeten sus derechos es la infancia. Ante la pobreza y la necesidad de subsistir, los menores se convierten en un apoyo para contribuir a los ingresos familiares.

Para comprender la situacion de la infancia, es importante conocer las tasas de mortalidad infantil y su proceso de evolucion en los ultimos anos (ver tabla 2). En este sentido, la realidad muestra un descenso considerable de la tasa de mortalidad infantil en el periodo posconflicto, aunque prevalecen patologias y enfermedades que causan muerte que tienen su origen en la falta de recursos, una nutricion inadecuada y la ausencia de acceso a servicios de salud. Estas condiciones se ven agravadas en las comunidades rurales mas aisladas, en las que aun resulta mas dificultoso el acceso a diferentes recursos. Otro factor de riesgo para los menores lo constituye su exposicion a trabajos no propios para su edad. En este sentido, se estima que casi un millon de ninos de entre siete y catorce anos trabaja habitualmente. Es cierto que la tasa de poblacion infantil sometida a trabajos se ha reducido ligeramente, puesto que en 2010 alcanzaba el 66.8% en las areas rurales, y en la actualidad, segun datos de UNICEF (2016) se reduciria en mas de diez puntos. Por otro lado, se tiene informacion de que unos 12 000 menores de entre cinco y seis anos dedican mas de cuarenta horas de trabajo a la semana (Maldonado, 2009; INE, 2016).

Una de las cuestiones mas preocupantes a proposito de la infancia es la gran cantidad de ninos que viven en la calle, cuyo numero ha ido en aumento en la ultima decada. Si en 2007 la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala situaba en 3200 el numero de menores sin hogar, para principios de 2016 la cifra parecia superar los 5300, con todo lo que este hecho conlleva en cuanto a la susceptibilidad de abusos, asesinatos, trafico de personas y explotacion.

Si se consideran las estimaciones de UNICEF (2010), puede comprobarse que casi la mitad de la poblacion infantil, en especial la proveniente de ambitos rurales e indigenas, habia padecido en la primera decada del milenio desnutricion en algun grado. Esta situacion, segun las estimaciones del gobierno, cambio considerablemente en los primeros quince anos del siglo XXI (OMS y OPS, 2016), aunque en este periodo se han producido varias crisis de desnutricion infantil en distintos departamentos.

Violencia colectiva

Entre finales de la decada de los setenta y mediados de los ochenta, los distintos grupos militares y afines sembraron el terror de manera generalizada, sobre todo entre la poblacion maya. Si bien ningun sector se vio libre de las consecuencias de la violencia, las comunidades rurales padecieron los mayores actos de violacion de los derechos humanos (ODHAG, 1998; CEH, 1999; Sichar, 2001). La violencia engendro una espiral de violencia aun mayor; la crueldad de las formas y la obligacion de contemplar torturas y violaciones de los derechos humanos por parte de los familiares y vecinos de las comunidades como medida ejemplarizante dejo una huella significativa en las comunidades. En casos mas extremos incluso se llego a obligar a miembros de familias y comunidades a perpetrar tales actos. Como consecuencia, a lo largo de las decadas en la colectividad y su inconsciente parece haber quedado impresa la impronta de esta violencia de caracter colectivo. Los "escuadrones de la muerte", los "pelotones de la muerte" (Vela, 2014) y otros sistemas especiales impulsados por los gobiernos represivos fueron reemplazados por las turbas enfurecidas ante los continuos robos, extorsiones, asesinatos y violaciones. De fondo se observa una repeticion de esquemas similares: sin mediacion de palabras ni aplicacion de leyes, se procede a ejecuciones extrajudiciales violentas y crueles.

Existe un paralelismo entre las masacres cometidas durante el enfrentamiento y los linchamientos que han tenido lugar a partir de la firma de los acuerdos de paz en 1996 fundamentado en tres ejes principales: la ejecucion de forma violenta por parte de un grupo hacia una o varias victimas, la extrema violencia en las formas, y la participacion indirecta, a modo de espectadores, por parte de todo el grupo. Lo unico que discrepa en ambos casos es el caracter articulado y premeditado del acontecimiento en si y la motivacion de la participacion por parte del grupo, que en el conflicto funcionaba como medio de represion y eliminacion de los sectores que pretendian ser suprimidos, mientras que en el caso de los linchamientos se llevan a cabo por intentos colectivos de impartirjusticia. Este hecho no exime de la actuacion descontrolada, impulsiva y extremadamente violenta (Vilas, 2005) (ver grafica 2).

La violencia colectiva surge como respuesta de la poblacion a los asaltos, extorsiones y falta de justicia. Diversas asociaciones se han encargado de tratar de crear conciencia en las comunidades, e incluso de intervenir ante la sospecha de linchamientos, pero estos siguen siendo frecuentes, como se puede comprobar en la cifra correspondiente a 2016: 31 victimas mortales durante solo el primer trimestre (GAM, 2016).

En cuanto al fenomeno del linchamiento, este se puede concebir como un acto compartido de violencia hacia un individuo o varios, que a priori tiene la intencionalidad inherente de aplicar justicia, con o sin la finalidad de aniquilar. En cualquier caso, destaca la fuerte agresividad empleada y las nefastas consecuencias, asi como la participacion del grupo en la ejecucion, o su pasividad ante el acontecimiento por contemplacion y omision (MINUGUA, 2001).

En la situacion de etnocentrismo que se observa en Guatemala, con una escision social evidente entre indigenas y ladinos, y donde estos ultimos ostentan el monopolio del poder economico y social, se ha tratado de buscar causas a este comportamiento de violencia colectiva en la propia idiosincrasia indigena. Se trata de planteamientos a todas luces fundados en tal perspectiva etnocentrica (Casaus, 2002), y que Ixcol considera que "estan configurados bajo la vision dominante o hegemonica que los utiliza para denostar y criminalizar las practicas culturales indigenas y mayas", ya que "en la cultura maya no se maneja ni la nocion de linchamiento (inexistente en el idioma) ni la comprension occidental del mismo" (Ixcol, 2013: 4). Por lo anterior, puede considerarse que esta forma de violencia colectiva responde al hastio por la falta de justicia y el reinado de la impunidad. Por otro lado, existe una conexion entre los lugares en los que se produjeron masacres profundamente violentas y aquellos en los que se han producido linchamientos con desenlace fatal y la utilizacion de metodos muy duros (Mendoza, 2003). A este respecto, Fernandez Garcia (2004) se refiere a la "semilla" y el "fruto" para tratar de explicar en parte los hechos de violencia colectiva en forma de linchamientos.

Pandillas y maras. Terror social por el crimen organizado

La violencia colectiva posee tres niveles de expresion en la region de Centroamerica y, concretamente, en Guatemala. El primero de ellos, de caracter estructural, se corresponde con el arraigo de la violencia, de tal forma que esta se halla integrada de forma tan inherente a la realidad, que forma parte de la vida cotidiana. El segundo nivel se corresponde con una forma de ajusticiamiento poco organizado y nada estructurado del que nos hemos hecho eco con anterioridad, y que se traduce en los linchamientos. El tercer nivel, uno de los mas significativos y problematicos, si tendria un caracter estructurado y se hallaria en relacion con el narcotrafico y el crimen organizado.

Kurtenbach (2008) senala que la juventud es el autentico chivo expiatorio, motivado por las fracturas generadas de la epoca posconflicto. Asi, si durante la epoca mas algida del enfrentamiento el foco de atencion se centro en los grupos guerrilleros y las politicas de terror, la cuestion ha cambiado sobremanera al ser la violencia organizada uno de los mayores problemas de la nacion. Esta realidad ejerce su influencia mas directa sobre los grupos de poblacion mas jovenes.

Aunque es dificil determinar el origen de las maras y de las pandillas centroamericanas, es una realidad constatable que existe una relacion entre el crimen organizado y la realidad experimentada en la epoca del conflicto. En su genesis, ademas de la relacion con los respectivos conflictos decadas atras, las maras derivan de la emigracion de centroamericanos, en especial de salvadorenos, a ciudades de Estados Unidos como Los Angeles. Alli, ante la exclusion social y como mecanismo para sobrevivir y proteger sus intereses, traducidos a menudo en clave territorial, se organizaron en pandillas cuyas formas de enfrentamiento se tornaron cada vez mas violentas. Tras la deportacion masiva de miembros de estos grupos, al llegar a los paises de sus raices encontraron estructuras propicias para la organizacion del crimen y la aplicacion de los esquemas adquiridos en origen (POLJUVE, 2007). La fragilidad de la paz y la cultura de la violencia heredados de los fuertes conflictos internos generaron el caldo de cultivo propio para que las maras arraigaran de una forma eficaz.

Tradicionalmente, las dos maras que mas relevancia han tenido son la 18 y la Salvatrucha. La primera debe su nombre a la calle en la que surgio en la ciudad de Los Angeles, y la segunda aparecio para diferenciarse cultural e idiosincraticamente de la anterior. Las maras no constituyen un fenomeno que se delimite a un simple grupo u organizacion, sino que sus alcances son mayores no solo porque la violencia ejercida por estos grupos se acerque al 20% de los actos delictivos y asesinatos acontecidos en Guatemala durante los ultimos veinte anos (Banco Mundial, 2010; Sanchez, Scott y Lopez, 2016), sino, ademas, porque las pandillas en si solo son la punta del iceberg de una trama estructural mucho mayor y mas compleja. De esta forma, y siguiendo a Cardenal (2008), las piramides de las maras se apoyan en esquineros que no pertenecen a las organizaciones, pero que se hallan cercanos a estas y se encuentran en parte a su servicio como observadores o participantes de pequenos hechos delictivos. Al no cumplir con ciertos requisitos, como haber superado la terrible "clica" o prueba inicial de aceptacion, no forman parte directa del grupo, pero contribuyen a las acciones violentas y son un elemento esencial en ellas. Un nivel superior viene de la mano de las "pandillas" de barrio, de las que las maras se nutren, y por encima se encuentran no solo las maras en si mismas, la Salvatrucha y la 18, sino que desde hace mas de una decada, y en directa relacion con el narcotrafico mexicano, participan otros grupos como los Zetas, ademas de otros de origen insular como los Neta (Zuzunaga, 2011).

En un nivel superior se halla una complicada red de celulas grupales entretejidas en la actividad del crimen organizado y el trafico de drogas, armas y personas, de las que forman parte sicarios, antiguos militares y afines. Si bien han cambiado las formas, las elites del poder y los intereses, la politica de terror y el miedo continuan presentes en la sociedad.

Se han llevado a cabo politicas determinadas para erradicar las maras, sobre todo las denominadas "de mano dura", la "limpieza social" y los intentos de reimplantacion de la pena de muerte. La aplicacion de estas medidas, marcadas por la violencia, tiene en comun con las politicas de limpieza social llevadas a cabo durante el genocidio el hecho de fundarse en relaciones asimetricas de poder. Se percibe un eco directo que conecta con la realidad del conflicto, con estructuras similares y sentimientos sociales paralelos.

Percepcion de la situacion actual de la problematica en el pais

Tras realizar un analisis de la bibliografia existente y cotejar de manera contrastiva las fuentes estadisticas, descriptivas, historicas y actuales, se procedio a administrar una encuesta de elaboracion propia, con motivo del cumplimiento de los veinte anos de la firma de los Acuerdos de Paz. Para ello, se llevo a termino, como punto de partida, un sondeo de opinion acerca de si hubo genocidio en el pais, para posteriormente analizar la percepcion sobre la violencia en Guatemala. Se selecciono una muestra de N=373, para la primera parte de la encuesta, y de N=565 en las sucesivas. La poblacion se escogio de entre diversos municipios en los departamentos de Alta y Baja Verapaz, Esquipulas y Guatemala capital. Se empleo la metodologia cuantitativa para ilustrar los datos, usandose un cuestionario cerrado, de elaboracion propia y fundado en las problematicas que, por medio del trabajo de campo, se fueron observando en las campanas etnograficas. El sentido especifico de estas fue observar la percepcion de la realidad sobre la situacion de violencia y comprobar, desde adentro, la vision de los habitantes del pais en el periodo posconflicto, como herencia del enfrentamiento o como continuidad de las dinamicas de inseguridad vividas con anterioridad.

Se seleccionaron diversos espacios rurales y urbanos que durante el conflicto fueron escenarios significativos. De igual forma, y como se indico al principio de este texto, se utilizo la tecnica bola de nieve. Para el analisis de datos se utilizo el programa SPSS en su version 22 (ver grafica 3).

La violencia, como es bien sabido, no afecto por igual a todas las regiones y grupos del pais. El colectivo maya fue el mas perjudicado. Se ha de tener en consideracion que el genocidio en si sigue siendo negado por un sector poblacional, por lo que se vio relevante, como punto de partida, comenzar con un cuestionamiento sobre el acontecimiento genocida, que entronca con la violencia pre y posconflicto.

Se ofrecieron tres opciones: "hubo genocidio", "no hubo genocidio" y "no estoy seguro". De los sujetos seleccionados, 187 eran de origen ladino y 151, mayas. Una minoria, concretamente 38 sujetos, fueron seleccionados entre poblacion extranjera conocedora de la realidad chapina y del proceso diacronico del pais, en especial del conflicto y el genocidio. La eleccion de un grupo ajeno al enfrentamiento se llevo a cabo con la intencionalidad de reflejar en parte una posicion externa, al margen de lo experimentado de manera directa. Las edades de los entrevistados oscilaban entre los 28 y los 74 anos. Se observo que, entre la poblacion indigena, una mayoria (77%) considero, dos decadas despues, que si existio genocidio. Por otro lado, este hecho contrasto con la opinion del colectivo ladino, en el que solo el 44% afirmo que realmente este tuvo lugar.

?Cuales son los problemas fundamentales del pais?

Como se ha indicado, veinte anos despues persisten la impunidad, las altas tasas de criminalidad y el miedo social. Por tanto, se puede hablar de una continuidad entre la guerra y el periodo posbelico en determinados indicadores, que se reflejan a su vez en la percepcion social de los encuestados (ver grafica 4). Se puede comprobar que el numero de victimas es incluso superior, de manera proporcional, a los anos de la epoca de enfrentamiento. Existe, como consecuencia, una perseverancia de la criminalidad, con un cambio de agentes, pero con un nivel de generalizacion destacado.

Posteriormente se realizo una segunda encuesta en los municipios seleccionados sobre las problematicas que mas se detectaban en el dia a dia, que se amplio a 565 personas, de las cuales el 53.4% fueron mujeres --del total, 278 eran mayas, y el resto, ladinos o autoindentificados como tales--. Se organizaron las respuestas atendiendo a una escala Likert 0-7. En las respuestas, la preocupacion mas destacada fue la violencia. Respecto de la pobreza, aunque se considero una de las cuestiones mas significativas, su puntuacion resulto fluctuante dependiendo del municipio especifico del que se obtuvo la informacion. La inseguridad fue otra de las mayores problematicas resaltada por los encuestados, la cual consideraron presente en toda la nacion, si bien se observo una diferencia de puntuacion relativa entre la ciudad capital y las zonas rurales, donde los homicidios no presentaban un indice tan elevado.

En lo concerniente a la impunidad, a pesar de ser una de las mayores lacras de la sociedad chapina, de manera paradojica no se hallo entre las mayores preocupaciones de los entrevistados, al igual que la desigualdad.

?Ha aumentado la violencia en los ultimos anos?

En terminos generales, se observo una percepcion generalizada de que la violencia habia aumentado considerablemente en los ultimos anos, aunque en la ultima decada no se ha producido un incremento en el numero de victimas. En este sentido, en algunas fuentes, en especial las procedentes de organismos oficiales (INE, ONU) y otras como grupos independientes que buscan la justicia (GAM), la linea de criminalidad resulta bastante plana y, en ocasiones, incluso descendente. Las respuestas pueden tener su origen en un desgaste social por la situacion y ausencia de mejoras, debido tambien a la impunidad y a la crueldad de los crimenes. Este hecho conlleva que la percepcion del aumento de la violencia sea mayor (ver grafica 5).

Miedo social

En la observacion sistematica llevada a cabo in situ se pudo comprobar un amplio sentimiento de provisionalidad acompanado de fuerte tension social, lo que conlleva un deterioro de la calidad de vida y un desarraigo social y cultural. Como se indico previamente, se esta produciendo un exodo de migrantes (ver grafica 6).

Conclusiones

Se partio de la hipotesis de que la violencia se halla arraigada en Guatemala como consecuencia de la cultura de la violencia instalada durante mas de tres decadas de enfrentamiento. Tras el analisis de los datos y el estudio de campo realizado, se llego a diversas conclusiones que pueden sintetizarse de la siguiente forma:

1. La violencia perdura, a modo de continuidad, en la epoca posconflicto. Si se observan los datos de homicidios y las violaciones de los derechos humanos, el numero de muertes incrementa cada ano de manera proporcional.

2. Siguiendo la estela de la situacion actual, hay una cultura de la violencia que se traduce en que la muerte es la principal realidad de la vida. Este hecho se deriva de las altas tasas de criminalidad que se observan en las estadisticas y del miedo social que se comprueba en el analisis de las encuestas realizadas.

3. La violencia se halla generalizada en tres escalas: personal, social y politica. Constituye, por tanto, una realidad estructural.

4. La percepcion de los colectivos es que los problemas que afectaron al pais durante la guerra continuan vigentes en la actualidad. Se percibe escepticismo respecto a las posibles soluciones, como se deriva de las encuestas sobre la mejoria de la situacion en los ultimos anos, asi como en la percepcion de la baja adecuacion de las politicas planteadas.

5. Si se reflexiona sobre el estado de la cuestion y la acuciante realidad que impera, puede concluirse que el fin de la impunidad, del patriarcado excluyente y del etnocentrismo marcado, junto con una reduccion de la desigualdad y una educacion en la cultura de la paz, podrian tornarse en los unicos procedimientos para emprender un cambio de mentalidad.

El lento proceso de la consecucion de la paz en Guatemala conllevo la inauguracion de una nueva etapa en la que los colectivos mas desfavorecidos parecian hallar una salida a la inequidad, las consecuencias del etnocentrismo y el genocidio que padecieron durante parte del enfrentamiento. Este hecho se vio reforzado por la publicacion del informe Guatemala nunca mas (ODHAG, 1998) y del Informe de la Comision para el Esclarecimiento Historico (CEH) en 1999. Sin embargo, tanto la firma de los acuerdos de paz hace veinte anos, como el inicio del proceso de recuperacion de la sociedad guatemalteca tras el cruento conflicto, se vieron mancillados por el asesinato de monsenor Gerardi 48 horas despues de la publicacion del informe de la ODHGA. Se produjo una verdadera inauguracion de un periodo de impunidad que en gran medida perdura hasta la actualidad, y que no supone sino la perseverancia de una situacion preexistente durante decadas.

Como se ha demostrado en estas paginas, y por los datos ofrecidos, se puede subrayar que existe una cultura de la violencia instalada en Guatemala como eco del enfrentamiento que asolo el pais durante casi cuarenta anos, y que dos decadas despues de su fin sigue dejando un numero importante de muertos por la violencia, superior en proporcion a los que se registraron en la guerra interna. Esta violencia afecta a todas las capas de la sociedad pero, en especial, a los sectores mas desfavorecidos y debiles.

Aunque determinados colectivos estan tomando conciencia y desde las bases sociales se este procediendo a un lento cambio de mentalidad, la violencia tiene un coste humano, social y economico demasiado alto, lo que provoca preocupacion y un nuevo exodo de migrantes que buscan huir de una situacion insostenible.

Enviado a dictamen: 12 de enero de 2017. Aprobacion: 22 de septiembre de 2017. Revisiones: 2.

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David Caballero-Mariscal

David Caballero Mariscal. Doctor en Literatura por la Universidad de Granada y doctor en Antropologia por la Universidad de Huelva, Espana. Profesor-investigador en el Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales, Centro de Magisterio La Inmaculada, de la Universidad de Granada, Espana. Temas de especializacion: paz, conflictos, antropologia aplicada, educacion. Correo electronico: davidcaballero@ugr.es.

Leyenda: Grafica 1. Homicidios en Guatemala 2000-2015

Leyenda: Grafica 2. Linchamientos 2000-2016

Leyenda: Grafica 4. Principales problemas en el pais

Leyenda: Grafica 5. Situacion de la violencia en los ultimos anos. ?Se ha agravado la violencia en el periodo 2011-2015?

Leyenda: Grafica 6. ?Son adecuadas las politicas contra la violencia?

Leyenda: Grafica 7. ?Existe miedo social?
Tabla 1. Tasa de criminalidad y numero de muertes
violentas en el periodo 2008-2016

Ano      Tasa de       Numero de    Numero de
       criminalidad    victimas     victimas
                       violentas    violentas
                         segun      segun la
                        el GAM      policia y
                                     fuentes
                                    oficiales

2008      46.00          6 292        6 302
2009      46.36          6 498        6 498
2010      41.50          5 590        5 960
2011      38.61          5 681        5 681
2012      34.20          6 024       5 155*
2013      34.02          6 032       5 253*
2014      31.62       6 835/5 875    4 998*
2015      33.84          5 677       4 778*
2016      33.00          5 417        4 520

Fuente: elaboracion propia con base en informacion
proporcionada por el en GAM (2009, 2015 y 2016),
MINUGUA (2001), CIDH (2015) e INE (2016).

* Las cifras manifiestan la discrepancia significativa
entre los datos ofrecidos por las fuentes oficiales
y por el GAM.

Tabla 2. Evolucion de la mortalidad
infantil 2000-2014

Ano    Tasa

2000   47.03
2001   45.79
2002   44.55
2003   37.92
2004   36.91
2005   35.93
2006   30.94
2007   29.77
2008   28.79
2009   27.84
2010   26.91
2011   26.02
2012   25.16
2013   24.32
2014   23.51

Fuente: elaboracion propia con base en Data CIAWORLD
Factbook (2016), IARNA (2009) y UNICEF (2014, 2015).

Grafica 3. ?Hubo genocidio?

              Hubo genocidio   No hubo genocidio   No estoy seguro

Indigenas          77%                8%                 15%
Ladinos            43%               28%                 29%
Extranjeros       100%                0%                  0%

Fuente: elaboracion propia con base en encuestas.

Nota: Tabla derivada de grafico de barra.
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Author:Caballero-Mariscal, David
Publication:Liminar. Estudios Sociales y Humanisticos
Date:Jan 1, 2018
Words:9684
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