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Dulcor misericordiae. Justicia y misericordia en el ejercicio de la autoridad canonica. II. El capitulo octavo de Amoris Laetitia.

Resumen: El capitulo octavo de la Ex. Ap. Amoris Laetitia ha suscitado reacciones diversas, a veces encontradas. No puede decirse que el documento pontificio haya admitido a la comunion eucaristica a los divorciados que se encuentran en nueva union. La comprension del capitulo octavo exige una cuidadosa interpretacion in altum (integral y en profundidad). El objeto de la misericordia no es solo el sufrimiento, sino ante todo la situacion de pecado; y el sujeto de la misericordia no es solo el que tiene miserias actuales sino tambien el sometido a la potencial fragilidad y miseria futura. La misericordia induce a aplicar las normas morales yjuridicas sin crueldad alguna, pero no a ignorarlas. El matrimonio no admite extensiones analogicas indiscriminadas porque no es un modelo meramente ideal. En el caso de las llamadas situaciones irregulares el acceso a la Eucaristia exige siempre la disposicion de un cambio de vida.

Palabras clave: Justicia, Misericordia, Situacion irregular, Comunion eucaristica, Ex. Ap. Amoris Laetitia.

Abstract: Chapter 8 of Ap. Ex. Amoris Laetitia has given rise to different, sometimes contradictory readings. However, it cannot be said that the papal document extends Eucharistie communion to divorced people who have entered into new unions. Chapter 8 requires careful interpretation in altum (in full and in depth). The object of mercy is not only suffering, but first of all situation of sin; and the subject of mercy is not only the one currently experiencing misery, but anyone who may experience such fragility and misery in the future. Mercy implies that moral and legal norms be applied without any sense of cruelty, not that such norms be ignored. Marriage does not admit of indiscriminate analogical varieties, because it is not merely an ideal model. In the case of so-called irregular situations, reception of the Eucharist always requires the provision of a change in life.

Keywords: Justice, Mercy, Irregular Situation, Eucharistie Communion, Ap. Ex. Amoris Laetitia.

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Dulcor Misericordiae. Justice and Mercy in the Exercise Of Canonical Authority. II. Chapter 8 of Amoris Laetitia

Prosigo en este articulo la tarea de un articulo del numero anterior de Ius Canonicum (1). Ambos se acogen bajo el titulo Dulcor misericordiae. En el primer articulo di un repaso a la historia canonica de la aequitas. Ahora la misericordia se va a referir mas estrictamente al modo de valorar las situaciones irregulares. Cuando se escribio el anterior articulo todavia no se habia publicado la Ex. Ap. Amoris Laetitia, que sin duda alguna ha acaparado el protagonismo sobre la materia. Como es bien sabido la exhortacion apostolica es un documento pontificio postsinodal, confeccionado despues de dos sinodos sucesivos sobre la familia: el sinodo extraordinario sobre los desafios pastorales de la familia en el contexto de la evangelizacion (5/19-X-2014); y el sinodo ordinario sobre la vocacion y la mision de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporaneo (4/25-X-2015). La Exhortacion postsinodal Amoris Laetitia sobre el amor en la familia, del papa Francisco, lleva fecha de 19-III2016, y es un largo documento de 325 puntos y 267 paginas en la primera edicion de la tipografia vaticana.

1. LA CONTINUIDAD O DISCONTINUIDAD DEL CAPITULO OCTAVO DE AMORIS LAETITIA

Pedir a alguien en estos momentos que hable de la misericordia en relacion con las situaciones irregulares es obviamente pedirle que haga un comentario al capitulo octavo de la Exhortacion apostolica Amoris Laetitia. Su titulo es Acompanar, discernir e integrar la fragilidad. Convertido en un hecho social y comunicativo, ha velado en consecuencia buena parte de los contenidos de Amoris Laetitia sobre la familia.

Sobre dicho capitulo existe un grave conflicto de interpretaciones. El conflicto de las interpretaciones es el titulo de un conocidisimo libro de ensayos de Paul Ricoeur. Pero se ha empleado esta expresion precisamente para presentar el octavo capitulo de Amoris Laetitia (2). Si nos remitimos al nucleo del nucleo, es decir, al punto mas candente del capitulo octavo, la pregunta sobre la que versan las dudas interpretativas mas agudas seria la siguiente: despues de someterse a un proceso de discernimiento, ?pueden los divorciados que se han vuelto a casar civilmente recibir los sacramentos sin abandonar la intimidad conyugal? Esto no es evidentemente un resumen del capitulo octavo de la Amoris Laetitia. Pero al menos nos permite presentar los puncta dolentia de la exhortacion apostolica.

Las reacciones fundamentales ante la propuesta del capitulo octavo han sido cuatro. Hablo de las primeras impresiones, las que se han producido entre abril y noviembre de este ano 2016. La primera reaccion, abundante entre los medios de comunicacion generalista, y bastante representativa tambien en ambitos eclesiales, ha sido la de aprobar con entusiasmo que el Papa haya abierto la puerta a los divorciados para que reciban la Eucaristia. Afirman la existencia del cambio y lo aplauden (3). La segunda reaccion ha sido de consternacion ante lo que se considera un cambio de la praxis pastoral que lleva consigo implicitamente un verdadero cambio en la doctrina (4). La tercera reaccion ha sido la de los que afirman que, aunque no se haya dado lugar a un cambio sustancial en la doctrina, es indudable que se ha originado una situacion positiva de ambiguedad y de incerteza, que producira en el futuro numerosos problemas pastorales (5). La cuarta y ultima postura dice que no ha ocurrido nada. Todo sigue como hasta ahora. La Exhortacion apostolica Amoris Laetitia ni puede cambiar nada, ni desea cambiarlo, ni de hecho lo ha cambiado".

Muchos han leido Amoris Laetitia como si abriera el paso a la comunion de los divorciados vueltos a casar (7). Es cierto que para ello hay que recurrir a un texto a pie de pagina que para muchos, incluso favorables a la introduccion (8), es un modo sospechoso e insuficiente de tomar este tipo de decisiones. Es cierto que se emplea un modo condicional (<<podria>>), no un modo absoluto (9). Es cierto tambien que ni siquiera el texto formula la cuestion con palabras expresas. El padre jesuita Domenico Marafioti decia hace poco: <<Es necesario decir con toda sencillez que el Papa en Amoris Laetitia ha escrito mas de 56.600 palabras, pero no ha escrito estas cinco [diez] simples palabras: "puede administrarse la comunion a los divorciados vueltos a casar". ?Por que no las ha escrito? Algun motivo hay. Si el no las ha escrito, considero que nadie las debe anadir, nadie debe hacer lo que el no ha hecho>> (10). Es cierto por ultimo que se podria hacer una lectura textual en la que todas las expresiones remitieran de un modo u otro a la doctrina anterior, llevadas in meliorem partem. Para hacerlo, Angelo Bellon escribio por ejemplo unas cuidadas instrucciones (11). Todos aquellos que dicen que Amoris Laetitia no ha cambiado nada apoyan esta posicion.

Pero para muchos <<parece ridiculo decir que no ha cambiado nada>> (12). No es extrano que muchos hayan leido Amoris Laetitia como si abriera el paso a la comunion de los divorciados en nueva union, porque el texto, respetando las reglas de la gramatica, consiente esa lectura (13). Ahora bien, ?se puede afirmar eso con garantias? Es decir, ?existe un fundamento moral y juridico para afirmarlo?, ?es verdaderamente eso lo que quiere el documento?

Para asentar esta hipotetica nueva praxis en algun fundamento juridico se pueden seguir (se han seguido de hecho) tres caminos.

El primero es por derogacion de la norma antigua. Veamos como funcionaria este argumento. Si se establece en un documento pontificio las condiciones necesarias para que puedan recibirse los sacramentos sin necesidad de abandonar una situacion objetiva de pecado se esta estableciendo una norma permisiva de gran alcance. No se esta dispensando de una norma en un caso particular, se esta estableciendo otra para hipoteticos casos futuros. La contradiccion directa de la norma nueva con la antigua es una manera natural de derogar la norma antigua. No hace falta que haya una derogacion expresa de las normas anteriores. Todas las indicaciones contrarias a Amoris Laetitia en los documentos pontificios anteriores podrian considerarse derogadas.

Pero es muy dificil aceptar que un documento que se propone explicitamente no introducir una nueva normativa canonica pueda tener caracter derogatorio de la anterior normativa. Seria discutible si puede hacerlo, pero parece indiscutible que no quiere hacerlo. Estoy hablando de normativa en sentido amplio. Amoris Laetitia no quiere derogar las disposiciones del n. 84 de Familiaris Consortio, del n. 34 de Reconciliatio et Paenitentia, del n. 1650 del Catecismo de la Iglesia Catolica, del c. 915 del Codigo de derecho canonico, y del n. 29 de Sacramentam Caritatis.

El segundo modo de justificar la nueva praxis pone los ojos en la relacion entre norma y concesion singular. Cuando se concede a un divorciado en situacion irregular el acceso a la comunion eucaristica, esa concesion seria compatible con las normas anteriores. ?Por que? Porque cada categoria tendria su ambito de validez. Las normas serian el ideal generico, la decision pastoral seria la excepcion misericordiosa. Lo unico que pretenderia Amoris Laetitia es establecer una praxis de discernimiento para las situaciones singulares. No seria mas que una proiundizacion o un despliegue de la doctrina anterior. Un ejercicio del derecho mas elevado en sus motivaciones y mas pegado a la tierra en su ejercicio. Como consecuencia, la doctrina anterior no necesitaria ser desalojada ni derogada. Simplemente se ha producido, en palabras del cardenal Walter Kasper, un cambio de paradigma. <<Un cambio de paradigma no cambia la ensenanza anterior; lo que hace es situar esa ensenanza en un contexto mas amplio. De modo que Amoris Laetitia no cambia ni una iota de la ensenanza de la Iglesia, y sin embargo lo cambia todo>> (14).

Pero esta opinion parece tambien muy dificil de sostener. No solo se deben respetar las reglas de la gramatica sino tambien las reglas de la tradicion, del derecho y del sentido comun. Si Amoris Laetitia no cambia nada pero lo cambia todo, eso no es un cambio de paradigma sino una trampa. Es completamente cierto que la unidad entre doctrina y praxis <<no impide que subsistan diferentes maneras de interpretar algunos aspectos de la doctrina o algunas consecuencias que se derivan de ella>> (AL, 3). Pero para que dos verdades o dos valores tengan una validez simultanea es necesario que sean compatibles entre si. Una perspectiva nueva que contradice la anterior no es un desarrollo, sino una negacion de ella (15). Las normas anteriores fundaban sus argumentos precisamente sobre la imposibilidad de excepcion en esta materia. La indisolubilidad del matrimonio, la ilicitud de las relaciones sexuales en una segunda union (16) y la necesidad de un verdadero arrepentimiento para poder recibir el perdon (17) constituyen verdades que no admiten excepcion. Por tanto si aceptaramos excepciones no tendriamos una vision desarrollada, sino que tendriamos dos visiones contradictorias.

El tercer modo, por fin, dice que no existe en realidad ninguna praxis nueva. Sencillamente, operan los principios elementales del derecho y de la teologia moral. El discernimiento no haria otra cosa que descubrir que en esos casos el sujeto no tenia condiciones para que la norma le obligara. Los eximentes o los atenuantes viciarian su voluntad o su conocimiento. Asi pues, no se trataria siquiera del levantamiento de la obligacion para un caso. El sujeto no estaba obligado y el discernimiento lo pone en evidencia. Es un descubrimiento de la exencion, no una dispensa de la obligacion.

Tendremos ocasion de hablar sobre la imputabilidad en Amoris Laetitia. Pero digamos desde ahora que tampoco este planteamiento es convincente. Baste pensar lo siguiente: si estuvieramos ante un supuesto meramente declarativo, en el que se recuerda algo que todos sabemos, algo que esta contenido en cualquier praxis confessariorum, ?que razon existiria para que se haya producido este terrible conflicto de interpretaciones?

Pienso sinceramente que ninguno de los procedimientos juridicos que he presentado permiten afirmar que se ha introducido una nueva praxis pastoral en esta materia. Dicho de otra manera, a mi parecer, quien quisiera afirmar la nueva praxis pastoral se fundaria en un error. Me parece que el documento, mirado objetivamente, no quiere eso.

Ha habido voces muy respetables que han dicho que Amoris Laetitia no encierra ambiguedad alguna, al contrario, que es un ejemplo de claridad (18), o que <<al igual que leemos el concilio de Nicea a la luz del concilio de Constantinopla y el concilio Vaticano I a la luz del concilio Vaticano II, ahora tenemos que leer las afirmaciones anteriores del magisterio sobre la familia a la luz de las aportaciones que hace Amoris Laetitia>> (19). Esta ultima estimacion del cardenal Christoph Schonborn es muy cierta. Amoris Laetitia es un acto de magisterio del romano Pontifice, es una exhortacion apostolica (20. Su funcion natural es inscribirse en la linea de la doctrina magisterial, iluminarla, vivificarla, como hace en todas las cuestiones de las que trata. Si en algun asunto se suscita la duda habra que intentar leerla de modo que sus palabras sean compatibles con la doctrina anterior, no en contraste con ella. Al menos hasta que las normas anteriores sean explicitamente derogadas.

?Tienen algun sentido entonces las palabras de Amoris Laetitia en lo referente a la comunion a los divorciados vueltos a casar? A mi parecer no se pueden admitir novedades en el caso de esposos que no deseen remover su situacion objetiva de pecado. Y desde luego si en todos los demas casos, en los que estan dispuestos a hacerlo, aunque sea con temor por el incumplimiento de su proposito (21). Amoris Laetitia hace una referencia a este punto, remitiendo a un discurso de Juan Pablo II a la Penitenciaria Apostolica: <<Una cosa es la existencia del proposito sincero, y otra el juicio de la inteligencia sobre el futuro. Es posible en efecto que, aun siendo leal el proposito de no volver a pecar, la experiencia del pasado y la conciencia de la debilidad actual susciten el temor de nuevas caidas; pero eso no prejuzga la autenticidad del proposito, cuando a ese temor va unida la voluntad, apoyada por la oracion, de hacer lo que es posible para evitar la culpa>> (22). Tal vez se podria anadir la situacion del conyuge que tiene proposito de vivir la continencia, pero al que la intimidad conyugal le viene impuesta contra su voluntad por el otro conyuge.

El cardenal Ennio Antonelli ha presentado con sencillez un hipotetico caso de discernimiento: <<el sacerdote confesor puede encontrarse con un divorciado vuelto a casar que cree sincera e intensamente en Jesucristo, que lleva un estilo de vida comprometido, generoso, capaz de sacrificio, que reconoce que su vida de pareja no se corresponde con la norma evangelica, pero considera que no comete pecado por las dificultades que le impiden observar la continencia sexual. Por su parte el confesor lo acoge con cordialidad y respeto; le escucha con bondadosa atencion, con intencion de hacerse cargo de los multiples aspectos de su personalidad. Le ayuda ademas a hacer que sus disposiciones sean mejores, de modo que pueda recibir el perdon: respeta su conciencia pero le recuerda su responsabilidad ante Dios, que es el unico que ve el corazon de las personas; le advierte que su relacion sexual esta en contraste con el Evangelio y con la doctrina de la Iglesia; le exhorta a orar y a esforzarse por llegar gradualmente, con la gracia del Espiritu Santo, a la continencia sexual. Por fin, si el penitente, aun previendo nuevas caidas, muestra cierta disponibilidad a dar pasos en la buena direccion, le da la absolucion y le autoriza a acceder a la comunion eucaristica siempre que no de escandalo (ordinariamente en un lugar donde no sea conocido, como hacen tambien los divorciados vueltos a casar que practican la continencia). En cualquier caso, el sacerdote debe atenerse a las indicaciones dadas por su obispo>> (23).

2. CUESTIONES INTERPRETATIVAS SUSCITADAS POR AMORIS LAETITIA

Para interpretar el capitulo octavo es imprescindible hacer una lectura in altum de algunas materias. Entiendo por lectura in altum o en profundidad una interpretacion integral, que encaje los textos en sus contextos y despliegue plenamente el contenido de los terminos. No quiero decir con esto que la perspectiva del capitulo octavo sea improcedente o arbitraria. Quiero decir que es radical, que subraya con mucho vigor algunas verdades, y en consecuencia, aunque no lo pretenda, otras pueden quedar de hecho oscurecidas o debilitadas (24). Si quisieramos establecer un modelo tipico de estos subrayados diriamos que Amoris Laetitia acentua con gran decision la misericordia con el pecador. Pero en el mensaje del Senor es tambien de una evidencia abrumadora la necesidad de la conversion, que en el capitulo octavo queda mas en penumbra. Dicho capitulo no esta destinado a los fragiles para que se recompongan, sino a la Iglesia para que los reciba. Podriamos decir que quiere convertir a los pastores sin asustar a las ovejas. Y eso exige que una serie de cuestiones sean leidas in alttim.

Todas las realidades de salvacion se mueven siempre en doble direccion: dar y recibir. Prevalece la recepcion, que es acoger la gracia, la misericordia y el perdon, pero tambien hay que dar. O lo que es lo mismo, para recibir es necesario convertirse. Tal vez el falseamiento mas grande, y desde luego el mas clasico, es convertir la accion en protagonista, una especie de salvacion innecesaria porque uno ya se cree justo. Ese es el punto de referencia, por contraste, de Amoris Laetitia. Con todo, convertir el mensaje de Jesus en mera recepcion tambien seria falso. Ni siquiera el gran error de los fariseos conduce a Jesus a menospreciar la accion. <<Hay que hacer esto sin descuidar aquello>> (Mt 23,23). La necesidad de la conversion es inapelable en el mensaje del Senor. Nunca bay el minimo aprecio del pecado, ninguna razon suficiente para esquivar las obligaciones religiosas, la menor excusa para dejar de convertirse.

<<Hay que hacer esto sin descuidar aquello>>. A mi juicio, estas palabras deberian desactivar toda interpretacion contradictoria y dialectica de las actitudes de misericordia y de justicia. No se deberia encontrar contradiccion entre reconocer el pecado y tratar misericordiosamente al pecador. Como no la hay entre diagnosticar una enfermedad y acoger al enfermo. La eleccion de una alternativa exigente no lleva consigo el tratamiento inmisericorde del debil. La exigencia cristiana nunca es cruel. No lo digo solo en el sentido de que una toma de decision exigente lleve consigo implicitamente misericordia. Lo digo tambien en el sentido de la misericordia explicita. La exigencia se debe proponer con afecto. Al fiel que se encuentra en una situacion incompatible con los sacramentos no se le abandona a su suerte. Se le hace conocer su bien, se le acompana en su dolor, y se le pone en camino de salvacion. Veamos a continuacion una serie de cuestiones que pueden ser leidas in altum.

2.1. El objeto de la misericordia

El capitulo octavo de la Exhortacion apostolica Amoris Laetitia es sobre todo un canto convencido a la misericordia pastoral. Recogiendo expresiones de las relationes de los dos sinodos previos, de los documentos anteriores del papa Francisco, o con expresiones nuevas, todo el documento esta transido de esta voluntad misericordiosa. Una misericordia que esta destinada en primer lugar a acompanar, discernir e integrar la fragilidad. Debido a este planteamiento, en la exhortacion apostolica se mira directamente a la misericordia, no al binomio natural justicia/misericordia. La justicia viene citada dos veces de modo ocasional. En la primera ocasion queda disuelta en la misericordia (25); en la segunda se alerta acerca del peligro de una justicia pura, no misericordiosa (26). Amoris Laetitia no tiene ninguna voluntad de negar la importancia de la justicia. Simplemente no la tiene como punto de referencia directo. Carlos Jose Errazuriz ha dedicado unas paginas muy acertadas a explicar precisamente Amoris Laetitia desde la perspectiva de la justicia objetiva (27).

<<La Iglesia debe acompanar con atencion y cuidado a sus hijos mas fragiles, marcados por el amor herido y extraviado, dandoles de nuevo confianza y esperanza>> (AL, 291). <<Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la logica del Evangelio>> (AL, 297). Hay que acompanar con misericordia y paciencia haciendo a los fragiles y pecadores <<el bien posible>> (AL, 308). Porque a veces <<"nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas" [Evangelii Gaudium, 47]>> (AL, 310); <<ponemos tantas condiciones a la misericordia que la vaciamos de sentido concreto y de significacion real, y esa es la peor manera de licuar el Evangelio>> (AL, 311). Por tanto, los pastores deben tener una actitud que les impida desarrollar <<una fria moral de escritorio al hablar sobre los temas mas delicados>>, y les situe mas bien <<en el contexto de un discernimiento pastoral cargado de amor misericordioso, que siempre se inclina a comprender, a perdonar, a acompanar, a esperar, y sobre todo a integrar>> (AL, 312).

<<Una suerte de suavizante de la etica cristiana>> (28). El cardenal Walter Kasper ha puesto en evidencia la extrema facilidad con la que se confunde la misericordia con un sentimiento amable e inofensivo, sin contenido ninguno de verdad, la misericordia del laissez-faire. Desde luego es una <<palabra facilmente expuesta a los equivocos, como tambien la palabra amor>> (29). El cardenal Velasio de Paolis explica que no son exactamente lo mismo: <<Jesus es el rostro del amor de Dios: es amor cuando perdona, cuando cura, cuando cultiva la amistad, pero tambien cuando reprende y exige, y cuando condena. Incluso la condena cabe en el amor. La misericordia es un aspecto del amor, el amor que perdona. Dios perdona siempre, porque quiere la salvacion de todos nosotros. Pero Dios no puede perdonarnos si nosotros nos ponemos fuera del camino de la salvacion y perseveramos alli. En ese caso el amor de Dios se manifiesta en la reprension y en la correccion, no en la "misericordia", que seria legitimar lo imposible, que llevaria a la muerte y nos confirmaria en ella>> (30).

Decia Tomas de Aquino que <<ser misericordioso consiste en tener el corazon misero por la carga de la miseria de otros: tenemos misericordia de la miseria de los demas cuando la consideramos nuestra. De la nuestra nos dolemos, y procuramos alejarla. Entonces seras verdaderamente misericordioso cuando procures alejar la miseria de los otros>> (31). Ser misericordioso es hacer nuestra la miseria ajena. No para amarla, sino para alejarla. Se ama al miserable, pero no su miseria.

La primera pregunta es: misericordia, ?de que?; ?que miserias debe sentir, sobrellevar y curar la potestad canonica? Seria inconveniente cifrar la misericordia exclusivamente en acciones determinadas o en fragilidades concretas, como si las acciones propias de la misericordia o de la compasion fueran tipicas e invariables. En palabras de Tomas de Aquino, en sintonia con toda la tradicion canonica, <<hay una doble miseria del projimo. La primera en las cosas temporales; y para ella debemos tener un corazon misericordioso; porque si alguno tuviese bienes de este mundo y ve a su hermano padecer necesidad, y cierra su corazon, ?como va a permanecer en el la caridad de Dios? (1 Jn 3,17). La segunda miseria es aquella a la que el hombre llega por el pecado: porque, asi como la felicidad se encuentra en las obras de virtud, la miseria es propia de los vicios; el pecado hace miserables a los pueblos (Prov 14,34). Por eso, cuando corregimos a los que se equivocan para que vuelvan, somos misericordiosos>> (32).

La primera cosa que salta a la vista cuando se estudia la equidad canonica es que desde los origenes la equidad canonica ha tenido una preferencia natural para preservar los intereses espirituales y procurar sortear el periculum animae, sobre todo el pecado y lo que favorece el pecado ". Es muy caracteristico de la aequitas canonica su interes por tutelar los intereses del alma, su afan de que los fieles se ajusten a la ley divina por encima de exigencias del derecho civil, que les podian poner en peligro de causar o de sufrir escandalo, de faltar a un juramento o a una promesa, de atentar contra la buena fe en los negocios.

Pio Fedele tiene palabras muy explicitas, ya clasicas, sobre esto: <<si se quiere entender de verdad que significado tiene la aequitas canonica en contraste con el significado de la aequitas romana es preciso entender bien el significado que tienen en la economia del ordenamiento canonico las palabras Charitas, benignitas, misericordia. Estas palabras, consideradas en relacion con el tema del periculum animarian, intimamente conectado con el de la aequitas, no quieren decir siempre indulgencia, humanidad, perdon. Algunos temas [favorabilitas de la ley penal, obligacion de la nuda promissio, principio de que mala [sz]des nocet, etc.] deberian haber puesto sobre aviso para entender en que sentido se puede hablar, en cuanto a la aequitas canonica, de Charitas, de benignitas, de misericordia, pero no se les ha prestado la menor atencion. Y entonces se entiende facilmente que el equivoco sobre la aequitas canonica haya terminado siendo fatal: mas que el hecho de considerarla circunscrita al ambito de la pura tecnica hermeneutica, simplemente como un canon de interpretacion, como correctivo benigno del rigor iuris, "quejoso recurso de misericordia y de indulgencia para la aplicacion de la ley a los casos concretos", como dice Calasso [...], el equivoco fatal se debe al hecho de que al no prestar ninguna atencion al nexo intimo e inescindible que une la aequitas canonica con el periculum animaram, no se ha captado el significado verdadero que tiene la misericordia siempre que este en juego la exigencia de evitar este peligro>> (34).

Por tanto, para entender bien la misericordia canonica es importante situar correctamente su objeto. Por ejemplo, en el problema de los divorciados que han contraido nuevo matrimonio civil y desean comulgar hay lugar para un movimiento misericordioso que compadece a un fiel que desea acceder a los sacramentos y no puede hacerlo. Pero en la tradicion eclesial tendria poco sentido que la compasion por la exclusion del sacramento fuera juridicamente predominante sobre la compasion por la situacion de pecado en la que ese mismo fiel se encuentra. Se trata siempre de establecer cual es la misericordia superior y preponderante (35), o si se quiere la verdadera misericordia, que respeta las prioridades de la aequitas canonica.

Por tanto es importante elegir bien. El movimiento espontaneo de la sensibilidad y de la razon, que advierte la importancia de atender al que sufre una miseria debe ser elegido despues por un acto racional prudente, que discierna En ese acto debe intervenir el punto de vista de la justicia, o dicho de otra manera, las razones justas y buenas. Hay que elegir bien. Y son decisiones historicas, donde siempre hay ambiguedad. Siempre hay partes de bien en una alternativa y en la otra. Ademas no son siempre alternativas duales. La prudencia lleva a socorrer el mal mas danino para el alma o para el cuerpo despues de sopesar las razones. O sea, procurar poner remedio al mal mas importante. La misericordia como virtud no es solo la identificacion con el dolor ajeno, sino la disposicion de remediarlo.

En la tradicion canonica no faltan a veces gritos de alerta frente al legalismo. Pero tambien se escucha la voz alternativa, el grito de alerta frente a una falsa misericordia dulce. Dentro de esta voz alternativa, que es mas fuerte aun que la anterior, tiene un puesto de especial relieve san Ambrosio. En el comentario del salmo 118, san Ambrosio ofrece un pequeno tratado sobre la relacion entre misericordia y justicia (37). Su parte central se dedica a la distincion entre la verdadera y la falsa misericordia. San Ambrosio concentra en si tres condiciones que le hacen muy pertinente para emitir su opinion en esta materia. En primer lugar, su sensibilidad por los necesitados; su capacidad de apiadarse, podriamos decir; en segundo lugar, su sagacidad descriptiva de las situaciones humanas; y en tercer lugar su altisima autoridad doctrinal. Por todo ello no es lo mismo lo que dice Ambrosio de Milan que lo que diga otro escritor eclesiastico de la antiguedad. Pensemos ademas que el nucleo central de lo que se expone en este pequeno tratado se encuentra recogido en un canon del Decreto de Graciano.

Veamos algunas de las afirmaciones de san Ambrosio que recoge Graciano en un pasaje de la segunda parte del Decreto (C23 q4 c33): <<Hay una misericordia injusta [...] En la misma Iglesia, donde uno debe ser extremadamente misericordioso, hay que ajustarse tambien al maximo a la regla de la justicia, no vaya a ser que alguien, despues de haberse apartado del ambiente de pecado, con una lagrimita, tal vez preparada para el caso, o incluso con mayores manifestaciones de dolor, consiga de la condescendencia del sacerdote una comunion que deberia haber pedido a lo largo de mucho tiempo. ?Es que vamos a provocar el contagio de todos por ser complaciente con un indigno? La indulgencia facil es un incentivo de pecado>> (38).

En la misma causa recoge Graciano tambien la dura opinion de Agustin sobre la falsa misericordia: <<No pienses que amas a tu siervo cuando no le castigas, o que amas a tu hijo cuando no le sujetas a disciplina, o que amas a tu vecino cuando no le corriges. Eso no es caridad sino indolencia>> (39). Una cuestion mas atras hay dos textos, tambien atribuidos a san Agustin, que tratan de cuestiones analogas. El primero dice que no debemos apiadarnos del pobre en una mala causa. <<No vaya a ser que, actuando sin juicio, seas misericordioso con el pobre en una mala causa, de modo que le ahorres dinero pero le hieras el alma, y encima le haces peor a el porque ve que un hombre bueno le favorece>> (40). El segundo exige no apiadarse del pecado sino de la persona: <<Cuando decimos estas dos palabras, hombre pecador, no las decimos en vano. Porque es pecador, corrigele, porque es hombre apiadate de el. Y no conseguiras hacer libre al hombre si no hostigas en el al pecador. [...] De modo que a ningun hombre hay que cerrarle la puerta de la misericordia, a ningun pecado hay que consentirle la impunidad>> (41).

Doscientos anos mas tarde del Decreto de Graciano, pocos dias antes de que diese sus primeros pasos el gran cisma de Occidente, le decia santa Catalina de Siena a Urbano VI: <<Si se diera justicia sin misericordia, se haria con las tinieblas de la crueldad y mas bien seria injusticia que justicia. Por el contrario, la misericordia sin justicia seria en el subdito como el unguento sobre una llaga que debe ser cauterizada, ya que poniendoos solo el unguento sin el cauterio la llaga se gangrenaria en vez de sanar. Pero unidas una a la otra, dan vida>> (42).

2.2. El sujeto de la misericordia

Ademas del objeto de la misericordia es importante tambien establecer correctamente el sujeto de la misericordia. Misericordia ?con quien? Si seguimos la direccion de la Amoris Laetitia, la respuesta es clara: misericordia con los debiles, con los fragiles, con los pecadores. Incluso podriamos decir con los irregulares, en la medida en que esta palabra concita no solo la miseria personal de la situacion de pecado, sino la censura del juicio ajeno y la respuesta contraria del derecho. Todo lo cual es innegable.

Sin embargo, una de las constantes de las soluciones equitativas canonicas es que no es solo el receptor inmediato de la accion de la potestad quien se puede considerar destinatario de la misericordia. Dicho de otra manera, debe tenerse en cuenta la debida universalizacion de la misericordia. Cuando la potestad canonica ejercita una accion equitativa mira a la misericordia de todos, del conjunto del pueblo cristiano, no solo a la misericordia con el sujeto inmediatamente afectado por el hipotetico acto compasivo.

Recordemos la carta de san Agustin a Bonifacio contenida en la primera parte del Decreto de Graciano (D. 50 c. 25). Para llevar a cabo un acto de misericordia, san Agustin no apelaba al beneficio del receptor inmediato de la mitigacion del rigor inris (los obispos donatistas), sino a la strages populorum, al estrago que podia ocurrir entre las gentes. Enrique de Segusio, tan enemigo de las subtilitates inris y del innecesario rigor del derecho cuando estaba en juego un bien espiritual, piensa por ejemplo que no hay lugar para excepciones cuando se trata de facilitar las cosas para el acceso a puestos de relieve eclesial a un simoniaco, a un fornicario o a un perjuro (43). En todos esos casos deben ser apartados de la comunidad para que no pongan en peligro a los demas. Es decir, para ser misericordiosos con los mas debiles. En estos casos los mas debiles no son directamente los pecadores sino los que sufren las consecuencias de los pecados.

En los textos clasicos citados en el paragrafo anterior aparecia ya la falsa misericordia que se convierte en incentivo del pecado. Recordemos de nuevo otras palabras de san Ambrosio: <<la misericordia con los pecadores [deudores] debe dispensarse de acuerdo con la Palabra de Dios y de acuerdo con la razon. Un medico, si descubre una herida profunda producida por la mordedura de una serpiente, sabe que tiene que cortar la parte infectada de la herida para evitar que se extienda; pero si resulta que las lagrimas del enfermo le retraen de su proposito de cortar y de cauterizar, y se limita a recubrir de unguentos aquello que deberia haber abierto con el cuchillo, ?no va a ser una misericordia inutil que por evitar el breve dolor de un corte o de una quemadura, se nos corrompa el cuerpo entero y se nos vaya la vida? Por tanto, tambien el sacerdote, como un buen medico, ha de abrir la herida y sacar el veneno mortal oculto; no taparlo y mantenerlo resguardado de modo que se extienda a todo el cuerpo de la Iglesia. No vaya a ser que por no querer excluir a uno se hagan muchos dignos de exclusion>> (44).

Hoy estamos muy acostumbrados al principio de tolerancia cero en la respuesta a los delitos de graves abusos sexuales. Este principio quiere decir precisamente que en esos casos el bien de la comunidad prevalece, y de que manera, sobre el bien del individuo. La dinamica de la tolerancia cero lleva consigo una especie de defensa feroz de la comunidad ante el individuo que comete un determinado crimen. Es una defensa que la Iglesia lleva a cabo para salvar a los propios fieles. Y tambien para dar un testimonio creible del profundo dolor que experimenta por el mal causado. Pues bien, en estas circunstancias, la benignidad con el delincuente singular queda en un segundo plano. Importa sobre todo la demostracion indiscutible del propio arrepentimiento como institucion y la voluntad de buscar el cambio, la conversion de todos.

El dia cinco de septiembre de 2016 ha entrado en vigor el Motu proprio Come madre amorevole, del papa Francisco. Comienza con estas palabras: <<Como una madre amorosa la Iglesia ama a todos sus hijos. Pero cuida y protege con afecto particular a los mas pequenos e indefensos>>. Se trata de normas penales considerablemente rigurosas para la remocion de obispos que hayan podido ser negligentes en la vigilancia para la proteccion de ninos y adultos vulnerables. Bien se ve que en todos estos casos las asperas resoluciones juridicas estan dirigidas a evitar el pecado y proteger a los inocentes (45). Y cualquiera que lo lea se dara cuenta hasta que punto.

La ampliacion del destinatario de la misericordia es sumamente representativa siempre que la autoridad eclesial toma una decision. No solo el inmediatamente afectado sufre las consecuencias de ese acto. Toda accion de la autoridad canonica tiene naturalmente un efecto pedagogico y de orientacion. Cualquier accion de potestad lo tiene, pero en el caso de la Iglesia esta llamado a tenerlo porque es ejercicio de potestad sagrada, es ministerio de salvacion, arrastra siempre indicios de la accion de Cristo. Nunca acaba simplemente en el destinatario natural o primario. Cualquiera tiene derecho a mirarla y aprender.

En el caso de los divorciados casados de nuevo, que piden el acceso a los sacramentos sin abandonar su relacion, todos los fieles son destinatarios de cualquier decision pastoral. Seria una ingenuidad pensar que el unico afectado por la misericordia de una decision eclesiastica en esta materia es el fiel que solicita la comunion sacramental sin abandonar su union irregular. Si no ha abandonado su situacion objetiva de pecado, todos los fieles aprenderan muchas cosas, en el sentido mas neutro de aprender. Aprenderan que hay que tener compasion de los que se encuentran en uniones que contradicen la verdad del matrimonio cristiano; pero <<aprenderan>> tambien que es posible un arrepentimiento que no incluya el abandono de la situacion de pecado; que es posible recibir la Eucaristia aunque su condicion de vida contradiga objetivamente la union de amor entre Cristo y la Iglesia; que el Senor no siempre quiere para sus fieles el matrimonio indisoluble, sino que puede aprobar tambien otras uniones. Si preferimos decirlo asi, todo el pueblo cristiano necesita ser protegido del pecado y del escandalo.

Todos sabemos que la doctrina y la praxis pastoral son dos cosas distintas. Lo que debe preocuparnos es que sean coherentes. Seria malo considerar aceptable una incoherencia practica entre la doctrina y la realidad. O lo que es lo mismo, 110 considerar deficiente una realidad pastoral precisamente por ser realidad pastoral. La maxima misericordia con la realidad pastoral consiste en tratar sus deficiencias como deficiencias. Un gran riesgo de la pastoral de la Iglesia seria establecer una disciplina suave para los debiles y unos ideales santos para los fuertes.

Claro esta que todo esto no es facil. Los pastores siempre tendran delante un clamor segun el cual la Iglesia deberia demoler sus paradigmas del pasado, salir de sus seguridades artificiales, sentir con su verdadero projimo (no con el de los viejos tiempos), evadirse de las ataduras esclavizantes de una sociedad que ella mismo creo pero que ya no existe, curarse de un soberbio perfeccionismo, y tantas otras cosas. Hay que aprender a escuchar todo esto y tambien ayudar a pensar mejor las metaforas. Porque cuando alguien debe caracterizar una realidad cristiana como el matrimonio, su primera obligacion es buscar imagenes en las que comparezca Dios creador, redentor y santificador; es decir, imagenes en las que se revele, junto con la deficiencia humana, la seguridad del designio divino y la confianza en la gracia.

2.3. La imputabilidad del pecado

El capitulo octavo de Amoris Laetitia tiene desde el primer momento un gran interes en discernir las situaciones de los divorciados vueltos a casar. <<Los divorciados en nueva union, por ejemplo, pueden encontrarse en situaciones muy diferentes, que no han de ser catalogadas o encerradas en afirmaciones demasiado rigidas sin dejar lugar a un adecuado discernimiento personal y pastoral >> (AL, 298). <<El discernimiento puede reconocer que en una situacion particular no hay culpa grave>> (AL, 300, nt 336). Dedica todo un apartado (cfr. AL, 301-303) a las circunstancias atenuantes de las situaciones irregulares. Mas adelante la exhortacion apostolica explica la funcionalidad pastoral de esas circunstancias: <<A causa de los condicionamientos o factores atenuantes, es posible que, en medio de una situacion objetiva de pecado--que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno--se pueda vivir en gracia de Dios [...]. Por creer que todo es blanco o negro a veces cerramos el camino de la gracia y del crecimiento, y desalentamos caminos de santificacion que dan gloria a Dios>> (AL, 305). El discernimiento pastoral puede descubrir atenuantes capaces de hacer que la vida del que se encuentra en situacion irregular sea, en medio de los limites, una vida que de gloria a Dios. Tal vez uno de los puntos que mas ha sorprendido a los comentaristas de la Amoris Laetitia ha sido la extremada eficacia funcional de las circunstancias atenuantes, capaces de convertir una situacion tie pecado en una situacion de gracia.

En orden al elenco de los atenuantes, Amoris Laetitia remite en cinco ocasiones a una seriacion mas o menos indeterminada. Casi siempre cita documentos de prestigio, en pasajes generales o introductorios. Asi por ejemplo el Catecismo de la Iglesia Catolica: <<la ignorancia, la inadvertencia, la violencia, el temor, los habitos, los afectos desordenados y otros factores psiquicos o sociales>> (46), o tambien: <<la inmadurez afectiva, la fuerza de los habitos contraidos, el estado de angustia u otros factores psiquicos o sociales>> (47); un texto de la Exhort, ap. Reconciliatio et paenitentia de Juan Pablo II: <<situaciones muy complejas y oscuras bajo el aspecto psicologico, que influyen en la imputabilidad subjetiva del pecador>> (48); un texto de la Declaracion de la Congregacion para la doctrina de la fe sobre la eutanasia-, <<el dolor prolongado e insoportable, razones de tipo afectivo u otros motivos diversos>> (49); y un texto de la Relatio Synodi de 2015: <<factores que limitan la capacidad de decision>>50. Estos textos tienen todas las ventajas y todos los inconvenientes de los textos generales. Pueden ser circunstancias atenuantes, pero en todo caso conviene leerlos en el contexto global de cada documento (51).

Antes de nada hay que decir algo que afecta a la fuerza argumentativa que pueda tener el sistema de los atenuantes de la moralidad en la cuestion del acceso a los sacramentos. Cuando la Iglesia ha prohibido la comunion eucaristica de los que se encuentran en situacion objetiva de pecado (adulterio) no ha invocado la certeza que ella posee de que esas personas no estan en gracia de Dios. Alega otro tipo de certeza objetiva, en concreto que <<su estado y situacion de vida contradicen la union de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristia>> (52). Por todo ello la disputa de la atenuacion del pecado tiene una importancia secundaria en orden a justificar la administracion de los sacramentos a las personas en situacion irregular. De cualquier manera es una cuestion que no se puede obviar si se examina Amoris Laetitia.

El regimen que deban seguir estos atenuantes no es facil de determinar. Los eximentes completos de pecado, como la ignorancia plena, la violencia, o la coaccion moral irresistible, no son supuestos que merezca la pena considerar porque no son planteables en la practica en casos como los que nos ocupan. Para establecer atenuantes que tengan efectos verdaderos en esta materia hay que tener en cuenta algunas cuestiones.

Se hace preciso en primer lugar distinguir entre atenuantes y condicionantes del acto moral. Todo acto humano esta condicionado. No existen actos sin contaminacion. Esos condicionantes no suponen necesariamente una mitigacion de la responsabilidad. Aveces la agravan. Los condicionantes mas tipicos de los actos son las virtudes y los vicios. Las virtudes ayudan a obrar bien, los vicios dificultan la accion buena. Un acto dificultado por una costumbre viciosa, por un acostumbramiento en el mal, no es menos responsable. Mas bien agrava la responsabilidad moral. Algo semejante podemos decir de la accion virtuosa. Cuando se obra bien ayudados por la virtud, el acto no pierde bondad sino que la manifiesta y la acrecienta. Amoris Laetitia presenta frecuentemente la situacion de dificultad como un limite de la accion: <<una gran dificultad para comprender los valores inherentes a la norma>> (AL, 301); <<grandes dificultades para actuar en modo diverso>> (AL, 302); <<dificultades para vivir plenamente la ley divina>> (AL, 306), y otros muchos pasajes similares. Es claro que estas dificultades no constituyen de sayo atenuantes de la accion. Lo seran quiza alguna vez, pero muchas otras seran un condicionante profundamente voluntario. Esto tiene especial relieve en las dificultades para comprender. Una dificultad para comprender que conduce deliberadamente a una efectiva falta de comprension es una ceguera voluntaria (53).

?Que valor se debe atribuir a la interioridad del que se encuentra en la situacion irregular? Es posible, como expone Amoris Laetitia, que quien se encuentra en una situacion de pecado este en gracia de Dios. Se ha hecho ver sin embargo que la intimidad autentica, la verdad absoluta del alma, no se hace patente ni a uno mismo. Sobra decir por lo tanto que el discernimiento no puede pretender escudrinar hasta la certeza la situacion interior de las almas. Es mas, la primera mision del discernimiento es valorar con correccion las acciones exteriores y las expresiones (tambien exteriores) que el sujeto emplea para valorar sus obras. No quiero decir con esto, claro esta, que toda comunicacion acabe ahi. Pero la intimidad del sujeto no es sinonimo de verdad. Merece un respeto absoluto, pero puede estar confundida, desorientada, mezclada. Por eso la primera regla del discernimiento es la humildad para no suplantar la verdad del acto por verdades de apreciacion subjetiva. Y por supuesto, no suplantar la ley de Dios por la ley del hombre. Sobre esto se han hecho muchos comentarios que ayudan a entender la verdadera direccion de Amoris Laetitia (54). Hace pocos meses decia el cardenal Gerhard Ludwig Muller que <<algunos han interpretado que el Papa, al decir que se tengan mas en cuenta las circunstancias atenuantes, pediria que el discernimiento se basara en ellas, como si este consistiera en escrutar si la persona es o no culpable subjetivamente. Ahora bien, este discernimiento seria, en ultimo termino imposible, pues solo Dios escruta los corazones. Ademas, la economia de los sacramentos es una economia de signos visibles, no de disposiciones interiores o de culpabilidad subjetiva. Una privatizacion de la economia sacramental no seria ciertamente catolica>> (55).

A mi parecer sin embargo, el problema mas dificil que plantea la imputabilidad en Amoris Laetitia es lo que podriamos llamar la valoracion de las circunstancias atenuantes en el tiempo. Como ha explicado muy bien Christian Brugger, en el trabajo tal vez mas cuidadoso acerca de este punto, una cosa es la culpabilidad retrospectiva y otra la culpabilidad prospectiva (56). Un pastor puede descubrir en un penitente, o en un fiel que se sujeta a su discernimiento, que ha existido un atenuante que limita su comprension de la vida cristiana. El verdadero problema moral se plantea cuando ese pastor aconseja mantener el limite o la situacion objetiva de pecado para el futuro. iMantener la ignorancia, dar credito al error, dar por buena una dificultad de comprension, todo eso contrasta con la actitud de conversion y no es aceptable (57). Robert Gahl, en polemica con Rocco Buttiglione, reconoce que <<tiene razon cuando dice que algunos pecados pasados pueden no ser subjetivamente imputables, pero su sugerencia de que el confesor puede dar al penitente un "pass" gratuito para dichos pecados en el futuro no puede concillarse con la tradicion, que sostiene que los pecadores habituales deben arrepentirse para ser perdonados y que su arrepentimiento debe incluir un firme proposito de enmienda [...]. Jesus dijo a la mujer sorprendida en adulterio: "Vete y no peques mas" (Jn 8,11). Los buenos confesores saben guiar a sus penitentes hacia el pleno arrepentimiento, ayudandoles a reflexionar sobre lo que pueden hacer para liberarse de una situacion dificil o de un dilema aparente>> (58).

2.4. Los actos intrinsecamente desordenados

La presentacion de los atenuantes de la imputabilidad ha desatado tambien la dinamica (y la polemica) de los actos intrinsecamente desordenados. Amoris Laetitia emplea, si se me permite decirlo asi, expresiones rigurosas con el rigor pero como es logico jamas niega este principio de la moral catolica. Veamos un pequeno muestrario de estas expresiones graficas: <<las consecuencias o efectos de una norma no necesariamente deben ser siempre las mismas>> (AL, 300); <<es mezquino detenerse solo a considerar si el obrar de una persona responde o no a una ley>> (AL, 304); <<un pastor no puede sentirse satisfecho solo aplicando leyes morales a quienes viven en situaciones irregulares, como si fueran piedras que se lanzan sobre la vida de las personas>> (AL, 305); <<es posible que, en medio de una situacion objetiva de pecado [...] se pueda vivir en gracia de Dios>> (AL, 305); <<por creer que todo es blanco o negro a veces cerramos el camino de la gracia>> (AL, 305). Este tipo de expresiones no compromete sin embargo lo que Juan Pablo II establecio en Veritatis Splendor-siguiendo por lo demas la tradicion clasica de la moral catolica: el rechazo de cualquier tesis que niegue la posibilidad de calificar las acciones como malas por su objeto, y la seguridad de que existen actos configurados como no ordenables al fin ultimo, y por lo tanto intrinsecamente malos (por ejemplo el adulterio). El problema se ha recrudecido en parte porque algunos autores representativos, como el cardenal Cristoph Schonborn o Antonio Spadaro, han hablado en tono critico de los extremos viciosos a los que puede llevar una teologia moral de los actos intrinsecamente buenos o malos. La <<obsesion del intrinsece malum>> habria <<empobrecido el debate>> y podria <<aniquilar>> la articulacion del acto moral, segun el cardenal Schonborn (60). Por otra parte otros autores, extremadamente representativos tambien (los cardenales Brandmu11er, Burke, Cafarra y Meisner (61)), han pedido al Papa la respuesta autentica, simple y decretoria, a cinco dubia, tres de las cuales estan en relacion directa con Veritatis Splendor.

2.5. Los supuestos generales y el realismo pastoral

Amoris Laetitia subraya con fuerza el caracter general de las normas, en contraste con la situacion singular de las personas. Es innecesario decir que se trata de una apreciacion completamente correcta. Las normas <<en su formulacion no pueden abarcar absolutamente todas las situaciones particulares>> (AL, 304). Por otra parte no cabe duda de que la norma <<no basta para discernir y asegurar una plena fidelidad a Dios en la existencia concreta de un ser humano>> (AL, 304).

El documento pondera constantemente el valor de las situaciones individuales (62). Son muy diversas, dificiles de ser categorizadas, a veces <<rompen todos los esquemas>> (AL, 37). En Amoris Laetitia, <<la innumerable diversidad de situaciones concretas>> impide que se formule <<una normativa general [...] aplicable a todos los casos>> (AL, 300). La realidad personal constituiria una realidad singular, inapresable, inefable, no contenible en las normas. En palabras del cardenal Ricardo Blazquez, <<un santuario que nadie puede invadir>> (63).

Como resultado de todo ello, <<las consecuencias o efectos de una norma no necesariamente deben ser siempre las mismas>> (AL, 300). Dependerian del grado de responsabilidad de cada uno.

De modo inverso a las normas generales, el discernimiento practico se haria cargo de las situaciones singulares. Seria <<preferible>> (AL, 304, nt 348). O lo que es lo mismo, resultaria mas realista, mas lucido y perspicaz. Seria capaz de desentranar la verdad de cada situacion, sin patrones ajenos. En consecuencia, prevaleceria en ocasiones sobre la norma general. La conciencia <<puede reconocer no solo que una situacion no responde objetivamente a la propuesta general del Evangelio. Tambien puede reconocer con sinceridad y honestidad aquello que, por ahora, es la respuesta generosa que se puede ofrecer a Dios>> (AL, 303). Este discernimiento, ordinariamente ejercido por el ministerio pastoral, podria ser tambien la mirada de cada uno sobre su conciencia. Los propios fieles <<muchas veces responden lo mejor posible al Evangelio en medio de sus limites y pueden desarrollar su propio discernimiento>> (AL, 37). Amoris Laetitia quiere insuflar <<un nuevo aliento a un responsable discernimiento personal y pastoral de los casos particulares>> (AL, 300).

A las normas les corresponderia un lugar de honor, en el sentido de que establecen un grado de excelencia formal. <<Aquello que forma parte de un discernimiento practico ante una situacion particular no puede ser elevado a la categoria de una norma>> (AL, 304). Pero este grado formal seria sobre todo de caracter orientativo y estimulante. El riesgo, el gran peligro frente al cual alerta Amoris Laetitia, seria emplear las normas como si fueran instrumentos absolutos de medida o de juicio. Detenerse a considerar solamente si el obrar de una persona responde o no a una ley o norma general <<es mezquino>> (AL, 304). Los juicios inmediatos basados en normas son considerados como piedras lanzadas al que se encuentra en situacion de pecado (64). Detras esta in dudablemente la imagen de la mujer pecadora que sufre el riesgo inmediato de la lapidacion. <<Un pastor no puede sentirse satisfecho solo aplicando leyes morales a quienes viven en situaciones "irregulares", como si fueran piedras que se lanzan sobre la vida de las personas>> (AL, 305). La Iglesia debe evitar <<imponerles una serie de normas como si fueran una roca>> (AL, 49). <<Estamos llamados a formar las conciencias, pero no a pretender sustituirlas>> (AL, 37). No se puede convertir el Evangelio en una receta normativa o doctrinal, <<convertirlo en "piedras muertas para lanzarlas contra los demas" [Francisco, Discurso de clausura del Sinodo, 24-X-2015]>> (AL, 49).

Hasta aqui la relacion entre normas generales y situaciones singulares tal y como es descrita en Amoris Laetitia. ?Que podemos decir de esta descripcion? Entender bien las propuestas de la exhortacion apostolica precisa a mi parecer tres comentarios.

2.5.1. Tipologia de las normas

No es oportuno entender las normas como realidades univocas e indiferenciadas. Las normas pueden ser morales o juridicas, aunque frecuentemente las normas juridicas formalicen contenidos morales. Pueden ser tambien normas de derecho natural o de derecho positivo. Pueden ser de derecho divino o de derecho humano. Comprendo que son cuestiones muy basicas, pero me parece imprescindible distinguir. El derecho natural es derecho divino, la participacion de la ley eterna de Dios creador en la razon humana. El derecho divino puede tener tambien caracter positivo. Entendemos por derecho divino positivo aquello que conocemos con certeza como querer de Dios en las fuentes de la revelacion sobrenatural, siempre que concierna a realidades de la vida de la Iglesia. Cuando nos encontramos en el ambito de la ley divina, sea natural o positiva, la doctrina catolica (moral y juridica) no ha admitido nunca las excepciones. Para esto sin duda hace falta cobrar conciencia de que aquello pertenece al designio trinitario sobre la Iglesia, sobre el hombre o sobre el mundo, lo cual no siempre ha sido una tarea facil e inmediata. Una vez cobrada esa conciencia, sin embargo, hay continuidad y plenitud, porque se entiende que lo contrario no puede dar gloria a Dios ni salvar al hombre. Benedicto XVI, en su famoso discurso a la Rota de 2012 fue extremadamente critico frente al positivismo, y tambien frente a la mera interpretacion gramatical de las leyes canonicas positivas. Pero eso exige precisamente un respeto muy profundo a la ley divina. Los textos legales <<deben interpretarse [...] a la luz de la realidad regulada, la cual contiene siempre un nucleo de derecho natural y divino positivo, con el que debe estar en armonia cada norma a fin de que sea racional y verdaderamente juridica>> (65).

2.5.2. Funcionalidad de las normas

Me parece muy importante entender bien la naturaleza, y en consecuencia la funcionalidad, de las normas generales. No es infrecuente que cuando se trata de normas juridicas (o morales) se mezcle una idea antijuridica difusa que entiende lo normativo como disciplinario, y lo disciplinario como impositivo. Las normas juridicas no son solo disciplinarias. El derecho normativo solo de vez en cuando impone modos de obrar. <<Muy frecuentemente hace otras cosas: reconoce derechos, otorga garantias, da a conocer los instrumentos que emplea, disena estructuras, protege a los individuos o a las asociaciones, valora los actos, preve hipoteticos problemas en los que cualquiera podria encontrarse. En fin, las normas describen la vida. Entender el sistema normativo como la ordenanza de un desfile militar es muy inconveniente. Cualquier persona, incluso los que tienen una mentalidad que desprecia lo juridico, se sienten mas seguros en un Estado de derecho que en un Estado que no lo sea, porque perciben que las leyes no solo imponen, sino que sobre todo protegen>> (66).

Hay que hacer otra advertencia muy importante. En estos momentos existe una especie de acuerdo tacito de que la grandeza del hombre esta en su singularidad. La generalidad seria un anadido impuesto, a veces artificial. Cada uno debe ser cada uno. Cada situacion humana ha de ser entendida como algo propio y medido por su propia regla. Sin embargo, la grandeza del hombre esta en su condicion humana, que cada uno debe <<hacer propia>>. Es importante entender que la generalidad dignifica. Cuanto mas asume cada uno la generalidad, se descubre mejor a si mismo, encuentra la medida mas exacta de su propia alma, vive con mas profundidad y mas gozo. Esto logicamente se evidencia con mucho mas realismo en el caso de las normas de derecho divino, pero deberia ocurrir tambien con las normas del derecho humano, siempre que sean razonables. Nadie lo duda cuando lo que se proclaman son los derechos del hombre. Tampoco se habria de dudar si lo que se proclaman son los deberes del hombre, o los deberes del cristiano.

La experiencia nos dice a cada uno que la tentacion de salirse de la regla conduce facilmente hacia una cierta perdida de dignidad. A veces se produce una confusion entre persona humana y situacion humana. Cada una de las personas humanas singulares es sagrada, pero cada una de las situaciones en las que se encuentran esas personas humanas no es sagrada. A mi juicio no seria adecuado entender que el caracter sagrado de cada hombre y de cada mujer arrastra consigo sagradas excepciones. Cada hombre vale toda la sangre de Cristo y precisamente por eso la llamada a la dignidad y a la santidad es universal.

El horizonte del capitulo octavo de Amoris Laetitia son los fragiles, no los santos; las ovejas descarriadas, no las ovejas fieles. No se puede perder de vista ese horizonte, que como es logico cabe dentro de la ley divina (67). Dicho de otro modo, curar a un fragil exige un deseo verdadero de curacion, una conversion del corazon. Todos los corazones, fracturados o integros, estan llamados a la plenitud de la gracia, a la plenitud de la caridad, a la plenitud del querer divino. Al menos al sincero deseo de el.

2.5.3. Aplicacion de las normas

El lenguaje de Amoris Laetitia se entiende mejor si se orienta a alejar al pastor de la crueldad que a alejarlo de la aplicacion del derecho. La metafora de la lapidacion, tan viva a lo largo de todo el documento, tiene sentido sobre todo por el modo en que los descubridores del flagrante delito de adulterio acusan a la victima. La ponen en evidencia, la desprecian y la amenazan con piedras en las manos. En realidad el resultado de la escena no es que la delincuente resulte eximida de la norma, y en consecuencia del pecado, sino que el pecado resulta perdonado porque hay dolor y arrepentimiento verdadero (<<vete y no peques en adelante>>). La aplicacion de una misma norma puede ser el impacto de una piedra o la uncion de un balsamo. En el caso de Cristo con la adultera, la aplicacion de la norma se hace con una delicadeza sorprendente y con una eficacia de conversion sorprendente tambien. No existe el menor indicio de aceptacion del mal. Por eso, Amoris Laetitia puede entenderse mejor si se percibe como un modo de evitar toda crueldad en la aplicacion de la justicia (68).

Hay diversos pasajes de Amoris Laetitia sobre reglas generales y situaciones singulares o particulares en que se citan textos de autoridad que merecen una interpretacion in altum o integral (69). Centraremos la atencion tan solo en un texto que el papa Francisco invoca de un modo perentorio para la relacion entre las normas generales y las situaciones singulares: <<ruego encarecidamente que recordemos siempre algo que ensena santo Tomas de Aquino>> (AL, 304) (70). Es el cuerpo de un articulo de la Summa Theologiae: <<aunque en los principios generales haya necesidad, cuanto mas se afrontan las cosas particulares, tanta mas indeterminacion hay [...] En el ambito de la accion, la verdad o la rectitud practica no son lo mismo en todas las aplicaciones particulares, sino solamente en los principios generales; y en aquellos para los cuales la rectitud es identica en las propias acciones, esta no es igualmente conocida por todos [...] Cuanto mas se desciende a lo particular, tanto mas aumenta la indeterminacion>> (71).

Es interesante notar que Tomas de Aquino no esta diciendo que el conocimiento de la realidad de cada uno, la situacion de cada hombre, encierre una verdad mas significativa que la norma general, que siempre puede fallar propter gener alitat em. Lo que esta diciendo es que para juzgar con verdad acerca de un caso particular es necesario tener la ciencia mas adecuada, mas cercana al caso que se juzga. En otras palabras, la norma general que mas adecuadamente describa y formule el caso concreto, la que mas se acerque a el (72). Los juristas solemos enunciar esta misma idea con la conocida regla de que el genero se deroga por la especie, o que la norma especifica prevalece sobre la generica. Si yo se, por ejemplo, que el matrimonio es indisoluble, pero ignoro que el matrimonio rato y no consumado puede ser disuelto por una concesion pontificia, me faltara una ciencia especifica que me ayudaria mucho a resolver mejor el problema de 1 icio y Caya, que no han consumado su matrimonio. Santo Tomas esta hablando de ciencia, no del discernimiento de casos. Por seguir con los ejemplos tomasianos: conocer que la carne de las aves es mas suave que la carne de otros animales es un grado de ciencia (de conocimiento general) (73); conocer que los depositos han de ser devueltos con tales cauciones o siguiendo tales formalidades es tambien un grado de ciencia (74), que santo Tomas llama particular, derivada o conclusiva, porque resulta una conclusion de principios mas altos. Por otra parte, Tomas de Aquino tampoco afirma que la indeterminacion propia de las conclusiones derivadas que exige el conocimiento de lo particular sea de suyo una relevante mejora para el conocimiento. Es sin duda una necesidad para la eleccion verdadera y justa de la prudencia. Pero es tambien una ocasion de error y de vicio. En algunos preceptos particulares y derivados puede originarse un mayor grado de desconocimiento y de error, <<debido a que algunos tienen la razon oscurecida por una pasion, por una mala costumbre o por una torcida disposicion natural. Y asi cuenta Julio Cesar [...] que entre los germanos no se consideraba ilicito el robo a pesar de que es expresamente contrario a la ley natural>> (75).

2.6. La fragilidad

Todo el capitulo octavo de Amoris Laetitia gira en torno a la fragilidad. Es uno de sus objetivos, como expresa su propio titulo. Una fragilidad que hay que acompanar, discernir e integrar. La Iglesia <<es consciente de la fragilidad de muchos de sus hijos>> (AL, 291). En realidad seria inoportuno que cualquiera se sintiera fuerte, y por lo tanto habra que decir que todos los hijos de la Iglesia son fragiles. Pero la verdadera atencion va dirigida a <<acompanar con atencion y cuidado a sus hijos m as fragiles>> (AL, 291), es decir, no simplemente los que tienen riesgo de fractura, sino a los que se han roto ya. A los que estan <<marcados por el amor herido y extraviado>> (AL, 291). Amoris Laetitia no tiene ninguna duda, porque no cabe tenerla, acerca de que <<Jesucristo quiere una Iglesia atenta al bien que el Espiritu derrama en medio de la fragilidad>> (AL, 308). Y por lo tanto, <<los pastores, que proponen a los fieles el ideal pleno del Evangelio y la doctrina de la Iglesia, deben ayudarles tambien a asumir la logica de la compasion con los fragiles>> (AL, 308). Ante ellos, <<el camino de la Iglesia, desde el concilio de Jerusalen en adelante, es siempre el camino de Jesus, el de la misericordia y de la integracion>> (AL, 296), es decir, <<atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su condicion>> (AL, 296), de su fragil condicion.

Ahora bien, hay muchos modos de ser fragiles. <<El Sinodo se ha referido a distintas situaciones de fragilidad o imperfeccion>> (AL, 296). Y no es sencillo entender a fondo la extension de la fragilidad. Hay que saber exactamente que es lo que se puede romper y como. Puede ser fragil una union, un matrimonio. En ese caso la especial atencion a la fragilidad seria la atencion a los matrimonios rotos. Puede ser fragil el alma de las personas, que rompe su comunion con Dios. Puede ser fragil la relacion del pecador con la Iglesia, y entonces pensamos en la integracion en la vida eclesial. Puede ser fragil la misma interioridad de cada uno, que a veces se rompe y produce dolor, y requiere compasion y compania. Por ultimo tenemos la fragilidad como riesgo, como virtualidad. Un jarron fragil es un jarron que no se ha roto por ahora. Y en este sentido tenemos que doblar la tipologia de la fragilidad. Una union fragil es una union que no se ha roto pero que se puede romper. Un alma fragil es un alma que no ha roto su comunion con el Senor, pero que la puede romper. Y asi en los demas casos. Como se ve, la fragilidad, como la misericordia, tiene una fenomenologia extremadamente amplia.

Amoris Laetitia entiende por fragiles sobre todo a las personas que sufren por el amor herido y a los fieles que han roto la comunion con la Iglesia y no se sienten integrados. Esos serian los modelos tipicos de la fragilidad de la exhortacion apostolica. Tambien hay alusiones al resto de las fragilidades de hecho. Hay pocas alusiones en el capitulo octavo a la fragilidad virtual, aunque obviamente no se niega. Pienso que si entendemos la fragilidad en sentido amplio promoveriamos tambien una lectura amplia de Amoris Laetitia. Existen al menos tres aprovechamientos interesantes sobre esta amplitud de la fragilidad.

El primero es que hay que atender tambien a la fragilidad virtual de las personas y de las instituciones. El matrimonio es de vidrio, cada matrimonio y el matrimonio como institucion. Necesita mucha atencion misericordiosa. Ya hemos dicho que el sujeto de la misericordia es considerablemente mas amplio de lo que uno piensa. Un fragil de hecho (alguien que ha roto su relacion, o se ha roto el mismo) debe ser siempre el objetivo inmediato de la misericordia. Pero nunca es un objetivo absoluto, porque hay modos de tratar a los fragiles que condicionan la fragilidad virtual de los demas y la propia institucion matrimonial. Una fragilidad de hecho convertida en normalidad de derecho se haria a su vez estimulo de la ruptura.

La segunda indicacion tiene que ver con el modo de entender algunas expresiones. Integrar la fragilidad, que es una expresion caracteristica de Amoris Laetitia, se entiende en la exhortacion apostolica como la accion y el efecto de acoger en el seno de la Iglesia, a traves de funciones comunitarias y actitudes personales, a los que se encuentran en las situaciones llamadas <<irregulares>> (76). Es un modo indudable de integrar la fragilidad. Sin embargo, querria indicar algo muy sencillo: <<integrar la fragilidad>>, segun el significado mas inmediato de los terminos, quiere decir unir lo que se rompio. Volver a incorporar en la unidad de un cuerpo integro a los esposos, recuperar la unidad que se habia perdido. Hay que reconocer que se trata de un asunto muy dificil, pero constituye, no solo desde el punto de vista semantico y linguistico, sino tambien teologico, la primera connotacion de esta formula. Integrar la fragilidad no quiere decir que cada una de las partes rotas rehaga su vida, eso seria desintegrar la fragilidad.

Un tercer aspecto paradojico de la fragilidad tendria que ver con el sentimiento herido. Lhia de las expresiones frecuentes dentro de nuestro lenguaje eclesiastico es que hay que hacerse cargo de la cantidad de matrimonios rotos que sufren en nuestro mundo. No hay ninguna duda de que ese sufrimiento existe, cualquiera puede ser testigo de el. Pero en realidad cuando hablamos del sufrimiento de la ruptura ordinariamente nos referimos a nuevas parejas <<consolidadas en el tiempo>>. Ahora sufren no tanto porque sean fragiles, sino porque no pueden ser tan estables como querrian. Lo que les produce incomodidad no es la vida matrimonial fragil sino un reconocimiento insuficiente de su union por parte de la Iglesia.

2.7. El ideal del matrimonio

Entre las diversas <<situaciones de fragilidad o imperfeccion>> se encuentran sobre todo los divorciados que han emprendido una nueva union <<consolidada en el tiempo, con nuevos hijos, con probada fidelidad, entrega generosa, compromiso cristiano, conocimiento de la irregularidad de su situacion y gran dificultad para volver atras sin sentir en conciencia que se cae en nuevas culpas>> (AL, 298). Esta situacion es <<imperfecta>> si se mira al <<ideal pleno del matrimonio>> (AL, 307), pero el discernimiento <<debe ayudar a encontrar los posibles caminos de respuesta a Dios y de crecimiento en medio de los limites. Por creer que todo es blanco o negro a veces cerramos el camino de la gracia y del crecimiento, y desalentamos caminos de santificacion que dan gloria a Dios>> (AL, 305).

Una de las constantes del capitulo octavo de Amoris Laetitia seria el crecimiento posible en medio de los limites. <<Creo sinceramente que Jesucristo quiere una Iglesia atenta al bien que el Espiritu derrama en medio de la fragilidad: una Madre que, al mismo tiempo que expresa claramente su ensenanza objetiva, "no renuncia al bien posible, aunque corra el riesgo de mancharse con el barro del camino" [Evangelii Gaudium, 45]>> (AL, 308). Para ello se establece el ideal, que es el matrimonio natural y revelado, con sus fines y sus propiedades, y a continuacion los modos de participar en el. <<Otras formas de union contradicen radicalmente este ideal, pero algunas lo realizan al menos de modo parcial y analogo>> (AL, 292). <<Los Padres sinodales expresaron [Relatio Synodi, 2014,41.43; 2015,70] que la Iglesia no deja de valorar los elementos constructivos en aquellas situaciones que todavia no corresponden o ya no corresponden a su ensenanza sobre el matrimonio>> (AL, 292). <<Es preciso afrontar todas estas situaciones de manera constructiva, tratando de transformarlas en oportunidad de camino hacia la plenitud del matrimonio y de la familia a la luz del Evangelio. Se trata de acogerlas y acompanarlas con paciencia y delicadeza>> (AL, 294). El proyecto de Amoris Laetitia consiste en acoger las uniones inore uxorio no matrimoniales en la medida que reproducen analogicamente o participan parcialmente de la realidad matrimonial. Descubrir el bien posible y dedicarle la atencion posible. Este rasgo de ejercicio de la misericordia suscita algunas preguntas para su interpretacion in altum.

2.7.1. Matrimonio y vida matrimonial

El matrimonio puede ser concebido como ideal de muchos modos. Por ejemplo, en su significado de union de Cristo con la Iglesia. Es indudable que los esposos nunca llegaran a agotar este modelo. Tambien se puede hablar de ideal en la vida de un matrimonio. Un matrimonio siempre podra demostrar mejor el amor. La vida matrimonial es una constante demanda de generosidad, de comprension y de afecto. Y siempre adolecera de algo, sin agotar el ideal del amor (77).

?Quiere esto decir que algunas formas de union realizan de modo parcial y analogo el ideal del matrimonio? La vida inore uxorio no matrimonial (uniones de hecho, divorciados casados de nuevo) tiene multiples analogias con la vida matrimonial. Lo que no existe es identidad ni analogia en el ser. Las uniones uxorias no matrimoniales y el matrimonio no son identicos, ni siquiera analogos (78). Es mas, frecuentemente se ponen como ejemplos de contraste. Para calibrar lo que es el matrimonio no se pone como ejemplo de disparidad una sociedad anonima o un contrato de seguros sino una union more uxorio no matrimonial. Entonces se entiende exactamente que esa union, aunque pueda tener numerosas semejanzas de hecho, no tiene precisamente los elementos, los fines y las propiedades del matrimonio, sino que es su opuesto. Por eso, decir que realiza parcial y analogicamente el ideal del matrimonio se debe entender en un sentido menor y derivado. Puede asemejarse a algunas actitudes propias de la vida matrimonial. Pueden vivir igual, hacer lo mismo. Pero en esto los hechos puros son poco de fiar.

2.7.2. La extension analogica

Para entender todo esto ayuda bastante la llamada extension analogica. En la interpretacion y en la suplencia de ley positiva se emplea mucho la analogia legis y la analogia iuris. Desde siempre, la doctrina y la jurisprudencia ha procurado poner condiciones para que un exceso analogico no defraude el orden juridico. De ahi nacio la exigencia de que la aplicacion analogica, ademas de la semejanza de caso presentara tambien paridad de razon. Lo cual no resuelve todos los problemas, porque <<no falta nunca una cualidad, cualquiera que sea, capaz de establecer semejanza entre dos casos. Si no es la forma puede ser el color, o el tamano, o la textura. La semejanza no es un absoluto, solo la identidad lo es. Dos cosas semejantes en un punto pueden ser contradictorios en otro>> (79). Las analogias se pueden forzar muy facilmente. Es mas, si uno busca analogias puede encontrarlas siempre, porque hay muchas. Unas son pertinentes, otras menos, algunas no lo son en absoluto.

Ahora bien, el hecho de que una analogia no sea pertinente no quiere decir que no sea argumentable. Ni siquiera significa que no sea persuasiva. La argumentacion y la persuasion dependen a veces mas de la retorica que de la verdad. Pongamos por ejemplo la union poligama. Es una prueba que se puede hacer sin ningun riesgo, porque el supuesto goza del mayor descredito cultural y social. Es innegable que en una union poligama puede existir, y existe con frecuencia entre sus miembros, un afecto verdadero. Muchas mujeres aceptan con plena libertad su condicion de esposa en comun con otras. Mujeres que aman a su esposo, un esposo que ama a sus mujeres, madres que engendran hijos a los que aman y de los que cuidan, con las limitaciones obvias del amor encarnado. ?Que es lo que lleva a no considerar eso un matrimonio? ?Por que Betsabe si y Abigail no, si las dos me las ha concedido el Senor, podria preguntar David? ?No deberiamos pensar que, asi como se acepta con una absoluta naturalidad la poligamia diacronica, una mujer detras de otra despues del divorcio, se podria aceptar tambien la poligamia sincronica, todas las esposas a la vez, siempre que ellas lo acepten? ?Quien va a negar la acogida de la segunda o tercera mujer que viene a la comunion familiar con amor verdadero? ?Es que no esta ahi la gracia de Cristo y la misericordia del Senor?

Esto es una gran mentira, por supuesto, pero una mentira asentada en multiples analogias que tienen fundamento innegable en los hechos de la vida uxoria. Lo mismo, mas facilmente aun, se podrian encontrar aspectos de analogia con el matrimonio en una union estable de hecho en la que no se desea compromiso matrimonial alguno.

Dicho sea de paso, cuanto menos razonabilidad objetiva tiene un argumento, cuanto mas amplias y menos densas son las analogias, menos tropiezan con pruebas que las desacrediten de modo directo. Digamos que cuando mas analogico es un razonamiento menos impactos puede recibir. Es como disparar a una nube de colores. A los argumentos vacios es muy dificil oponerse, de modo que pueden salir indemnes de casi todas las batallas sin haber entrado en ellas.

2.8. El alimento eucaristica

Hay dos referencias en Amoris Laetitia que han concitado la atencion universal. Son dos notas a pie de pagina acerca de la hipotetica y condicionada participacion en los sacramentos de los fieles en situacion irregular. En la primera de ellas se dice que <<las consecuencias o efectos de una norma no necesariamente deben ser siempre las mismas>>, y se remite a pie de pagina para completar la frase diciendo que <<tampoco en lo referente a la disciplina sacramental, puesto que el discernimiento puede reconocer que en una situacion particular no hay culpa grave>> (AL, 300, nt 336). A su vez, la cita dirige explicitamente a los numeros 44 y 47 de la Exhortacion apostolica Evangelii Gaudium. <<La Eucaristia, si bien constituye la plenitud de la vida sacramental, no es un premio para los perfectos sino un generoso remedio y un alimento para los debiles>> (EG, 47). Aqui se hace referencia a dos textos de san Ambrosio y a uno de san Cirilo de Alejandria. <<Tengo que recibirle siempre, para que siempre perdone mis pecados. Si peco continuamente, he de tener siempre un remedio>> (80); <<El que comio el mana murio; el que coma de este cuerpo obtendra el perdon de sus pecados>> (81). <<Me he examinado y me he reconocido indigno. A los que asi hablan les digo: ?Y cuando sereis dignos? ?Cuando os presentareis entonces ante Cristo? Y si vuestros pecados os impiden acercaros y si nunca vais a dejar de caer--?quien conoce sus delitos?, dice el salmo-, ?os que dareis sin participar de la santificacion que vivifica para la eternidad?>> (82). Evangelii Gaudium, 47 acaba con estas palabras: <<Estas convicciones tambien tienen consecuencias pastorales que estamos llamados a considerar con prudencia y audacia. A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas>>.

El otro texto de Amoris Laetitia sobre nuestro tema dice asi: <<A causa de los condicionamientos o factores atenuantes, es posible que, en medio de una situacion objetiva de pecado--que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno--se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar, y tambien se pueda crecer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia>>. En nota se comenta: <<En ciertos casos, podria ser tambien la ayuda de los sacramentos>> (AL, 305, nt 351).

2.8.1. Sacramenta propter hommes

De la lectura de la exhortacion apostolica y de los textos recien citados de san Ambrosio y san Cirilo de Alejandria (y otros muchos a los que se podria remitir) resulta que la Eucaristia es un alimento necesario para la salvacion, que no es un premio para los perfectos sino un alimento para los debiles, que una de sus funciones naturales es purificar el alma del pecado. Sacramenta propter homines. El Senor no ha instituido estos signos e instrumentos de salvacion para que sean admirados sino para que sean empleados. Nunca estaremos a la altura de semejante don. Estas verdades forman parte de la doctrina catolica sobre la Eucaristia.

La Eucaristia es un alimento para los debiles, y siempre lo sera. Propter homines quiere decir en definitiva que los sacramentos estan al servicio de la salvacion y no la salvacion al servicio de los sacramentos. El signo sacramental es la humildad de Dios salvador que se pone al servicio de la debilidad humana, sin miedo al <<riesgo de mancharse con el barro del camino>> (AL, 308; Evangelii Gaudium, 45). Un sacramento soporta siempre el contacto con la condicion humana, es decir, el encuentro con un amor debil, distraido, menor, incluso condicionado. Los sacramentos estan para ser recibidos, no para ser admirados. Aunque tambien hay que decir, desde luego, que quien no los admira tiene pocas posibilidades de recibirlos bien.

2.8.2. La Eucaristia y el pecado

La condicion de necesidad del alimento eucaristico es innegable porque el Senor lo ha dicho expresamente. Si no comemos su carne y no bebemos su sangre no tenemos vida. Ahora bien, frecuentemente el alimento eucaristico requiere una purga del corazon y de las obras. Tenemos textos de la Sagrada Escritura que no dejan lugar a dudas sobre el particular. <<No podeis participar de la mesa del Senor y de la mesa de los demonios, ?o es que queremos provocar la ira del Senor?>> (1 Cor 10,21-22). Y sobre todo la conocidisima advertencia del apostol un capitulo mas adelante de la misma epistola a los corintios: <<quien coma el pan o beba el caliz del Senor indignamente, sera reo del cuerpo y de la sangre del Senor. Examinese, por tanto, cada uno a si mismo, y entonces coma del pan y beba del caliz; porque el que come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propia condenacion>> (1 Cor 11,27-29).

Una disposicion debil es muy distinta de una disposicion indigna. El que ofende y se arrepiente es debil, el que ofende y no se arrepiente es injurioso. Los sacramentos son para los hombres, pero para los hombres que quieren recibir la salvacion. Cuando se lee lo referente a la funcion curativa de la Eucaristia es muy interesante distinguir entre la comunion eucaristica en el contexto de la debilidad cotidiana y en el contexto del pecado sin conversion (83). En este punto tambien cabe una interpretacion in altum de los textos de san Ambrosio y san Cirilo de Alejandria citados en Amoris Laetitia.

Veamos primero el texto de san Ambrosio. <<Tengo que recibirle siempre, para que siempre perdone mis pecados. Si peco continuamente, he de tener siempre un remedio>> (84). Ambrosio se dirige a los neofitos, recien salidos de las aguas bautismales. Tiene la intencion de introducir a los recien bautizados en la importancia de la comunion frecuente. No esta de acuerdo en absoluto con la praxis de algunas iglesias de Oriente: <<si el pan es cotidiano, ?por que lo vas a tomar una vez al ano, como acostumbraban a hacer algunos griegos en Oriente? Tomalo cada dia, que cada dia te aprovecha>> (85). La fuerza de su argumento es esa, teniendo presente que se esta dirigiendo a cristianos bien dispuestos y recien bautizados. El pecado de cada dia, el pecado continuo, es el pecado venial. Santo Tomas, hablando de los efectos del sacramento de la Eucaristia dice precisamente que <<corresponde a este sacramento perdonar los pecados veniales. De ahi que san Ambrosio diga en su libro De sacramentis que este pan cotidiano se toma para remedio de nuestra cotidiana debilidad>> (86). San Ambrosio habla especificamente de la debilidad cotidiana: <<tomalo cada dia para que cada dia pidas perdon por tu deuda>> (87). Pero no tenia ademas ninguna duda de que era necesario estar bien dispuesto para recibir la Eucaristia. Recordemos su estimulo para recibir cotidianamente la Eucaristia. Dice a continuacion: <<vive de tal modo que merezcas recibirlo cada dia. El que no merece recibirlo cada dia, tampoco merece recibirlo al cabo de un ano>> (88).

Tambien el texto de san Cirilo de Alejandria leido antes merece una interpretacion integral. Sus palabras son igualmente un estimulo fortisimo a la recepcion de la Eucaristia y a la confianza en la gracia para el perdon de los pecados: <<Me he examinado y me he reconocido indigno. A los que asi hablan les digo: ?Y cuando sereis dignos? ?Cuando os presentareis entonces ante Cristo? Y si vuestros pecados os impiden acercaros y si nunca vais a dejar de caer--?quien conoce sus delitos?, dice el salmo-, ?os quedareis sin participar de la santificacion que vivifica para la eternidad?>>. Parece necesario sin embargo leer las palabras que vienen inmediatamente a continuacion: <<por tanto, decidete a vivir recta y honestamente, y participa de la Eucaristia>> (89). Es claro que san Cirilo no pensaba en una recepcion inadecuada de la Eucaristia, sin suficiente conversion de los pecadores.

2.8.3. El derecho a la administracion de los sacramentos

Los canonistas hemos recordado sin cesar, porque esta en los fundamentos del ordenamiento canonico, la formulacion del actual c. 213: <<Todos los fieles tienen derecho a recibir de los pastores sagrados la ayuda de los bienes espirituales de la Iglesia, principalmente la Palabra de Dios y los sacramentos>>. Siempre que se menciona este canon se suele hacer una distincion que ya es tipica. El derecho a la administracion de los sacramentos no es un derecho sobre los sacramentos. La relacion juridica no se establece entre el sacramento y el fiel, sino entre el que administra y el que recibe. Es un derecho que liga al fiel con los pastores para que le sea dispensado razonable y justamente el don. Junto a esta distincion elemental, necesaria para no establecer incongruencias como un derecho a la gracia o un dominio sobre el cuerpo y la sangre del Senor, se anade tambien que es un derecho con sus propios limites, como todos los derechos. Algunos tienen menos limites, como los puros derechos de libertad, en los que se pide a todos que respeten las decisiones ajenas. Pero este no es un simple derecho de libertad. Para que a un fiel se le administren los sacramentos se exige obviamente que sea capaz de recibirlos, que lo pida razonablemente y que cumpla las condiciones que la Iglesia establece. Y logicamente que este bien dispuesto, <<se examine a si mismo>> y <<discierna el cuerpo>> (1 Cor 11,28.29).

La Eucaristia se debe entender en un clima de gracia y de misericordia. De lo contrario no se entenderia nada. Aqui comparecen requisitos originarios del Evangelio y la argumentacion debe ser muy delicada. La Eucaristia es un alimento necesario. Todo fiel tiene derecho a que le sean administrados la palabra y los sacramentos. Los sacramentos son para ellos, propter homines. Son una ayuda para la debilidad. Si menoscabamos cualquiera de estas exigencias tiramos por tierra la teologia sacramentaria. Sin embargo es un gran riesgo y un error maligno entender lo gratuito como un derecho y la Eucaristia como un alimento de mi propia despensa.

La Iglesia no administra la Eucaristia con criterios de justicia social (pan para todos), ni con criterios de justicia conmutativa (pan para el que lo pague), ni con criterios de justicia distributiva (pan para quien lo merezca), ni con criterios de justicia legal (pan para quien se establezca), sino con criterios de dispensacion. Dispensa un pan que no es suyo, o al menos un pan que es tan suyo como la gracia. Es suyo porque vive de el, porque ha recibido el poder de confeccionarlo y de administrarlo. Pero es un pan dado en prestamo y en prenda. Es un prestamo para el camino, y una prenda del destino final. Y el titulo en virtud del cual la Iglesia lo posee es la pasion de su Senor, no un contrato de libre disposicion. Por eso la Iglesia no solo debe dar de comer, sino que, como buena madre, debe ensenar a comer.

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(1) J. Otaduy, <<Dulcor misericordiae>>. Justicia y misericordia en el ejercicio de la autoridad canonica. 1. Historia, lus Canonicum 112 (2016) 585-619.

(2) C. Caffarra, Inteii'ista di Marco Ferrarese, La nuova Bussola Quotidiana, 25V-2016 [goo.gl/6aCq5b], Merece la pena, por presentar el contraste entre dos polos opuestos de inter pretacion, G. MarcoTULUO, <<Amoris Letitia>> tra Fellay e Melloni: letture ed eirori, La Crocequo tidiano.it, 16-IV-2016 [goo.gl/BRoUvl].

(3) Cfr. por ejemplo, A. Vallini, <<La letizia dtlVamare>>: il cammino delle famiglie a Roma, 19-IX-2016 [goo.gl/9H2hf2]; J. AnTULA, La verdadera novedad de <<Amoris Laetitia>>, Religion Digital, 21-IV2016 [goo.gl/lGeqKW]; W. kasper, Entrevista, Aachener Zeitung/InfoCatolica, 22IV-2016 [goo.gl/SWYxKI]; R. BlaZQUEZ PEREZ, Nell'Amoris Laetitia. 11 magistero della gioia, L'Osservatore Romano, 15-IV-2016; R. Buttiglione, La gioia delVamore e lo sconcerto dei teologi. A proposito di alcuni covnnenti sulVesortazione apostolica di papa Francesco <<Amoris laetitia>>, L'Osservatore Romano, 20-VII-2016; A. MellONI, Francesco e la riforma delVamore, La Repubblica.it, 9-IV-2016 [goo.gl/2tKio7]; A. Fumagalli, La <<via caritatis>>. Sul capitolo ottavo di <<Amoris Laetitia>>, La Rivista del Clero Italiano 2016/7-8 (citado por Settimo Cielo di Sandro Magister, 9-VIII-2016 [goo.gl/uVflZ]); G. I. Gargano, Una lettura di <<Amoris Laetitia>>, camaldolesiromani.com [goo.gl/J8a6xf]; A. grillo, Alia scoperta di <<Amoris Laetitia>> (1-19), Munera, Rivista europea di cultura, cittadellaeditrice.com, 10-IV-2016/16-VII-2016 [goo.gl/ZT2Sg7]; R. Guerra Lopez, Fedelta creativa. Dalla riflessione di K/irol Wojtyla aWesortazione <<Amoris laetitia>>, L'Osservatore Romano, 23-VII-2016; Kathpress [Katholische Presseagentur], <<Amoris laetitia>>. Theologen sehen Ortskirchen am Zug, Kath.net, 12-V1-2016 [goo.gl/eqLDul]; E. Rasmussen, Francisco, de disimulado a condenado. Religion Digital, 28-IV-2016 [goo.gl/BCfMck]; Ch. SciIONBOKN, lixarpt from Conversation with Cardinal Schonborn about Amoris Laetitia (Intervista di A. Spadaro), La Civilta Cattolica [goo.gl/fU2RX7]; A. spadaro, Struttura e significato delVEsortazione apostolica postsinodale di papa Francesco, La Civilta Cattolica, n. 3980, 23-IV-2016, 105-128; F. Sebastian, ?Amoris Laetitia ambigua?, Vida Nueva, n. 3002 (10/16-IX-2016), 9-IX-2016 [goo.gl/lbE6X7J; A. spadaro--L. J. Cameli, La sfida del discernimento in <<Amoris Laetitia>>, La Civilta Cattolica, n. 3985, 9-VII-2016, 3-16, cit. por The gift and challenge of discernment in <<The Joy of Love>>, America. The National Catholic Review, 1/8-VIII-2016 [goo.gl/A5hzlR]; J.-P. Vesco, Avec <<Amoris laetitia>>, le pape Francois a fait Luvre de tradition, La Croix Urbi&Orbi, 30VI-2016 [goo.gl/fUognC]; S. B. villegas, <<Amoris Laetitia>>. In the Jubilee of Mercy, The Official Website of The Catholic Bishops' Conference of the Philippines, 9-IV-2016 [goo.gl/QlgjJV].

(4) Cfr. por ejemplo, C. Bartiie, L'instinct de la foi, hommenouveau.fr, 8-IV-2016 [goo.gl/wBdM3p]; C. Barthf., Entrevista de Roberto de Mattei, adelantelafe.com, 9-V-2016 [goo.gl/7zp5a9]; E. C. BRUGGER, Five serious problems with Chapter 8 of <<Amoris Laetitia>>, Catholic World Report, 22IV-2016 [goo.gl/iUjOQh]; J. Merecki, Fedelta troppo creativa diventa infedelta, Settimo Cielo di Sandro Magister, 4-VIII-2016 [goo.gl/tzZ87J]; A. Morselli, Osservazioni su alcuni punti controversi deWEsortazione apostolica <<Amoris laetitia>>, Messainlatino.it, 29-V-2016 [goo.gL/Z05uek]; A. schneider, Il paradosso delle interpretazioni contraddittorie di <<Amoris laetitia>>, Veri Catholici, 24-IV-2016 [goo.gl/DUh4Zk]; J. seifert, Die Freude der Liebe: Freuden, Betrubnisse und Hoffnungen, Katholisches.info, 3-VIII-2016 [goo.gl/bg7vTP]; A. M. silvas, Some Concerns about <<Amoris Laetitia>> [goo.gl/Ity7jW]; R. spaemann, Entrevista de Anian Cristoph Wimmer, CNA/InfoCatolica, 29-IV-2016 [goo.gl/VdQQna]; G. woodall, <<Amoris laetitia>>, conciencia y discernimiento, CatolicosOn-line.org [goo.gl/tq7wTrj; C. plerantoni, La crisi ariana e la controversia attuale su <<Amoris laetitia>>: un parallelo, www.chiesa.espressonline.it, 28-XI-2016 [goo.gl/f5gLDQ]. A esta lista se podrian anadir los nombres de bastantes autores netamente contrarios a Amoris Laetitia pero con un planteamiento que compromete la ecuanimidad de su juicio.

(5) Cfr. por ejemplo, A. Bellon, Istruzioni per la lettura delVesortazione postsinodale <<A?noris laetitia>>, Settimo Cielo di Sandro Magister, 5-V-2016 [goo.gl/bh3cKd]; C. caffarra, <<Amoris Laetitia>>. 11 coraggio del cammino, Tracce.it, 12-IV-2016 [goo.gl/axQvWI]; c. caffarra, Intervista di Marco Ferrarese, cit.; c. caffarra, Interview by Maike Hickson, OnePeterFive, 11-V1I2016 [goo.gl/ ct4CBC]; A. Gracian, Inconveniencias eclesiales, IV, V-VIII, InfoCatolica, 25IV-2016/30-V-2016 [goo.gl/gLdGFf], [goo.gl/NgB41B], [goo.gl/LxoROC], [goo.gl/kDAHBI]; A. Lrvi, Dottrina morale e prassi pastorale nella <<Amoris laetitia>>, Unione Apostolica Fides et Ratio, lO-V-2016 [goo.gl/ GvleCo]; A. Lrvi, Tante affermazioni che vanno chiarite, La nuova Bussola Quotidiana, 13-IV-2016 [goo.gl/4pNiJ2[; N. martinez, Algunas observaciones sobre la imputabilidad en <<Amoris Laetitia>>, 9IV-2016 [goo.gl/lhrI77]; J. M. Iraburu, Amoris laetitia (1-9), InfoCatolica, 8IV-2016/24-VI-2016 [goo.gl/NmPOtG], [goo.gl/ofQIEP], [goo.gl/wlgT4f|, [goo.gl/zGyowy], [goo.gl/DePGcv], [goo.gl/oSkt71], [goo.gl/lncxyv], [goo.gl/TBv2EW], [goo.gl/pzHqv3]; J. A. SayES, La misericordia de Dios en la <<Amorislaetitia>>, CatolicosOn-line.org [goo.gl/OrJjgO]. Sin duda, la respuesta mas significativa de este tipo ha sido la carta al papa Francisco de los cuatro cardenales, hecha publica el 14-XI-2016, en la que se presentan cinco dubia expresos sobre el contenido del capitulo octavo: Card. W. Brandmuller--Card. R. L. Burke--Card. C. Caffarra--Card. J. Meisner, Fare chiarezza. Nodi irrisolti di <<Amoris Laetitia>>. Un appello, chiesa.espresso.repubblica.it, 14-XI2016 [goo.gl/cSqlgF],

(6) Cfr. por ejemplo, Ch. J. Chaput, Pastoral Guidelines for Implementating <<Amoris Laetitia>>, Archdiocese of Philadelphia, archphila.org, l-VII-2016 [goo.gl/iClYXc]; E. Antonelli, Tra regole ed eccezioni, un difficile equilibrio, Settimo Cielo di Sandro Magister, 6-VII-2016 [goo.gl/nZOleW]; A. Bagnasco, Presentazione alia Diocesi di Genova deWEsortazione Apostolica <<Amoris Laetitia>>, Avvenire, 15-IV-2016 [goo.gl/xV8Lch]; R. Burke, <<Amoris Laetitia>> and the Constant Teaching and Practice of the Church, National Catholic Register, 12TV-2016 [goo.gl/aKOMXH]; C.J. ErraZUriz MaCKENNA, Matrimonio y justicia objetiva en la comunion eclesial: un aspecto del discernimiento pastoral propiciado por <<Amoris laetitia>>, Collationes, 25-V-2016 [goo.gl/fXfjgL]; J. Granados, Intervista di Riccardo Cascioli, La nuova Bussola Quotidiana, 9-IV-2016 [goo.gl/oxQXM3]; D. MarafioTI, Una lettura dell'Essortazione <<Amoris Laetitia>>, Ascolta 195 (2016) 2-3 [goo.gl/ p09CsP]; L. Melina, Nota, II Foglio, ll-IV-2016 [goo.gl/qlcPkV]; T. J. PaprOCKY, Catholics, marriage and Holy Communion, The State Journal-Register, 15-VII-2016 [goo.gl/OVXJLOz]; J. PEREZ SOBA, Interpretar a partir del corazon del Evangelio, InfoCatolica, 2311-2016 [goo.gl/ yY2jWf]; J. PEREZ SOBA, <<Amoris letitia>> no es un cambio de doctrina, sino una invitaciojipara un camino nuevo, InfoCatolica, 10-IV-2016 [goo.gl/f71 LsQ] ; J. PEREZ SOBA, Entrevista de Sergio Mora, Zenit, ll-IV-2016 [goo.gl/APXObD]; A. RODRIGUEZ LuNO, <<Amoris Laetitia>>: Pautas doctrinales para un discernimiento pastoral, eticapolitica.net [goo.gl/FXWBQk]; J. E. DE OLIVEIRA, Chaves de leitura para <<Amoris Letitia>>, Collationes [goo.gl/mt73Uq]; A. VinGT-'FrOIS, Pour un <<art du discernement>>, fr.Zenit.org, 8-IV-2016 [goo.gl/N74ixj].

(7) Una vision moderada de esta opinion puede verse en la posicion de los obispos de la region de buenos Aires, Intercambio de caitas con el papa Francisco sobre los <<Criterios basicos para la aplicacion del capitulo 8 de Amoris Laetitia>>, II Sismografo, 1 l-IX-2016 [goo.gl/iOeaNQ], con la que se manifiesta de acuerdo el papa Francisco: <<En otras circunstancias mas complejas, y cuando no se pudo obtener una declaracion de nulidad, la opcion mencionada puede no ser de hecho factible. No obstante, igualmente es posible un camino de discernimiento. Si se llega a reconocer que, en un caso concreto, hay limitaciones que atenuan la responsabilidad y la culpabilidad (cfr. 301-302), particularmente cuando una persona considere que caeria en una ulterior falta danando a los hijos de la nueva union, Amoris laetitia abre la posibilidad del acceso a los sacramentos de la Reconciliacion y la Eucaristia (cfr. notas 336 y 351). Estos a su vez disponen a la persona a seguir madurando y creciendo con la fuerza de la gracia>> (obispos de la region de buenos Aires, Intercambio de cartas con el papa Francisco sobre los <<Criterios basicos para la aplicacion del capitulo 8 de Amoris Laetitia>>, II Sismografo, 1 l-IX-2016 [goo.gl/iOeaNQ]).

(8) Cfr. por ejemplo, A. fumagalli, La <<via caritatis>>. Sul capitolo ottavo di <<Amoris Laetitia>>, La Rivista del Clero Italiano 2016/7-8 (citado por Settimo Cielo di Sandro Magister, 9-VIII-2016 [goo.gl/uVflZ]).

(9) <<II testo dell'Esortazione Apostolica non va oltre, ma nella nota 351 si legge: "In certi casi, potrebbe essere anche l'aiuto dei sacramenti". Il Papa usa il condicionale, dunque non dice che bisogna ammettere ai sacramenti, sebbene non lo eseluda in alcuni casi e ad alcune condizioni>> (A. Vallini, <<La letizia delVamore>>: il cammino delle fatniglie a Roma, 19-IX-2016 [goo.gl/9EI2hf2]).

(10) D. Marafioti, Una lettura delVFssortazione <<Amoris Laetitia>>, Ascolta 195 (2016) 2 [goo.gl/ p09CsPj.

(11) A. Bellon, Istruzioniper la lettura dell'esortazione postsinodale <<Amoris lLtitia>>, Settimo Cielo di Sandro Magister, 5-V-2016 [goo.gl/bh3cKd].

(12) J. Antula, La verdadera novedad de <<Amoris Laetitia>>, Religion Digital, 21IV-2016 [goo.gl/ IGeqKW].

(13) A veces la lectura ha sido radical e inmediata, incluso entre el espiscopado. Tal vez el ejemplo mas clamoroso sucedio en Filipinas: <<Despues de un estudio colegial, vuestros obispos ofreceran directrices mas concretas sobre la aplicacion de la exhortacion apostolica. Pero la misericordia no puede esperar. La misericordia no debe esperar. Ya desde ahora, obispos y sacerdotes deben abrir sus brazos a los que se han mantenido fuera de la Iglesia por un sentimiento de culpa y de verguenza. Los laicos deben hacer lo mismo. Vayamos, como nos pide con urgencia el Papa, al encuerno de nuestros hermanos y hermanas que, debido a sus relaciones rotas, a sus familias rotas y a sus vidas rotas, se quedan timidamente a las puertas de nuestras iglesias--y de nuestras vidas--sin saber si son bienvenidos o no. Aseguremosles que en la mesa de los pecadores en la que el Santisimo Senor se ofrece a si mismo como alimento para los miserables, siempre hay sitio. O res mirabilis manducat Dominum pauper, servus et humilis ... !Oh que admirable! Se alimentan del Senor los pobres, los siervos y los humildes. Es una actitud de misericordia, una apertura de corazon y de espiritu que no necesita ninguna ley, que no debe esperar ninguna directriz, que no debe aguardar estimulos nuevos. Puede y debe suceder inmediatamente>> (S. B. VILLEGAS, <<Amoris Laetitia>>. In the Jubilee of Mercy, The Official Website of The Catholic Bishops' Conference of the Philippines, 9TV-2016 [goo.gl/QlgjJV] [traduccion propia]).

(14) W. Kasper, <<Amoris laetitia>>: Bruch oder Aufbruch?, Stimmen der Zeit (2016/11) 725-726.

(15) <<II cap. VIH, oggettivamente, non e chiaro. Altrimenti come si spiegherebbe il "conflitto di interpretazioni" accesosi anche tra vescovi? Quando cio accade, occorre verificare se vi siano altri testi del Magistero pio chiari, tenendo a mente un principio: in materia di dottrina della fede e di inorale il Magistero non puo contraddirsi. Non si devono contbndere contraddizione e sviluppo. Se dico S e P e poi dico S non e P, non e che abbia approfondito la prima. L'ho contraddetta>> (C. CAFFARRA, Internista di Marco Ferrarese, La nuova Bussola Quotidiana, 25-V-2016 [goo.gl/6aCq5b]).

(16) <<El proceso de discernimiento tiene que ser coherente tambien con la doctrina catolica sobre la indisolubilidad del matrimonio, cuyo valor y actualidad el papa Francisco subraya fuertemente. La idea de que las relaciones sexuales en el contexto de una segunda union civil son licitas, comporta que esa segunda union se considera un verdadero matrimonio, y entonces se entra en contradiccion objetiva con la doctrina sobre la indisolubilidad, segun la cual el matrimonio rato y consumado no puede ser disuelto, ni siquiera por la potestad vicaria del Romano Pontifice [san Juan Pablo II, en su discurso a la Rota Romana, del 21-1-2000, n. 8, declaro que esa doctrina ha de tenerse definitivamente); si, en cambio, se reconoce que la segunda union no es un verdadero matrimonio, porque verdadero matrimonio es y sigue siendo solo el primero, entonces se acepta un estado y una condicion de vida que "contradicen objetivamente la union de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristia" [San juan Pablo II, Exh. Ap. Familiaris consortio, 22-XI-1981, n. 84]. Si, ademas, la vida more uxorio en la segunda union se considerase moralmente aceptable, se negaria el principio fundamental de la moral cristiana segun el cual las relaciones sexuales solo son licitas dentro del matrimonio legitimo>> (A. rodriguez LUNO, <<Amoris Laetitia>>: Pautas doctrinales para un discernimiento pastoral, 2 [goo.gl/ FXWBQk]).

(17) <<Por lo que concierne a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristia, la Iglesia ha ensenado siempre y en todo lugar que "quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliacion antes de acercarse a comulgar". La estructura fundamental del sacramento de la Reconciliacion "comprende dos elementos igualmente esenciales: por una parte, los actos del hombre que se convierte bajo la accion del Espiritu Santo, a saber, la contricion, la confesion de los pecados y la satisfaccion; y por otra parte, la accion de Dios por ministerio de la Iglesia" [CEC 1488]. Si faltase del todo la contricion perfecta o imperfecta (atricion), que incluye el proposito de cambiar de vida y evitar el pecado, los pecados no podrian ser perdonados, y si no obstante la absolucion fuese impartida, la absolucion seria invalida [cfr. CEC 1451-1453; Concilio de Trento, Sess. XIV, Doctrina de sacramento paenitentiae, cap. 4 (DzHu. 1676-1678)]>> (A. rodriguez LuNO, <<Amoris Laetitia>>: Pautas doctrinales para un discernimiento pastoral, cit.).

(18) Cfr. F. Sebastian, ?Avions Laetitia ambigua?, cit. [goo.gl/lbE6X7[.

(19) Ch. SCHONBORN, Excerpt from Conversation with Cardinal Schonborn about Amoris Laetitia (Inter vista di A. Spadaro), cit. [goo.gl/fU2RX7] [traduccion propia],

(20) Sobre la condicion de acto de magisterio, cfr. j. bogarin diaz, Repercusiones canonicas de <<Amoris Laetitia>>, Revista General de Derecho Canonico y Derecho Eclesiastico del Estado 41 (2016) (RI [seccion] 417440); R. guerra lopez, Fedelta creativa. Dalla riflessione di Karol Wojtyla all'esortazione <<Amoris laetitia>>, l'Osservatore Romano, 22-VII-2016 [goo.gl/ORY9XS],

(21) En este sentido me parece sumamente ilustrativo lo que escribia Pablo VI en Humanae vitae, para una opcion moral a veces tan dura o mas dura que la que se pide a los divorciados en nueva union: <<Afronten los esposos los necesarios esfuerzos, mantenidos por la fe y la esperanza que "no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espiritu Santo, que se nos ha dado"; imploren con perseverante oracion la ayuda divina; alcancen, sobre todo en la Eucaristia, la fuente de la gracia y de la caridad. Si el pecado aun hiciera presa en ellos, no se desanimen, sino que acudan con humilde perseverancia a la misericordia de Dios, que es derramada con abundancia en el sacramento de la penitencia>> (pablo VI, Ene. Humante vita [25-VII-1968], 25); <<No menoscabar en nada la saludable doctrina de Cristo es una forma de caridad eminente hacia las almas. Pero esto debe ir acompanado siempre de la paciencia y de la bondad de que el mismo Senor dio ejemplo en su trato con los hombres. Venido no para juzgar sino para salvar (cfr. Jn 3,17). El fue ciertamente intransigente con el mal, pero misericordioso con las personas. Que en medio de sus dificultades encuentren siempre los conyuges en las palabras y en el corazon del sacerdote el eco de la voz y del amor del Redentor. Hablad, ademas, con confianza, amados hijos, seguros de que el Espiritu de Dios que asiste al Magisterio en el proponer la doctrina, ilumina internamente los corazones de los fieles, invitandolos a prestar su asentimiento. Ensenad a los esposos el camino necesario de la oracion, preparadlos a que acudan con frecuencia y con fe a los sacramentos de la Eucaristia y de la Penitencia, sin que se dejen nunca desalentar por su debilidad>> (pablo VI, Ene. Humana vita, 29). Cfr. L. touze, El reino de la misericordia en las ensenanzas de los papas Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XV1 y Francisco, Collationes, 3-vt2016 [goo.gl/ZyHpxw].

(22) Juan Pablo II, Carta al Card. William IV. Baum y a los participantes del curso anual sobre el fuero interno organizado por la Penitenciaria Apostolica (22-III-1996), n. 5.

(23) E. AntONELLI, Tra regole ed eccezioni, un difficile equilibrio, Settimo Cielo di Sandro Magister, 6VII-2016 [goo.gl/nZOleW]. El cardenal Antonelli ha publicado mas adelante una guia pastoral, que actualmente se encuentra disponible en la web del Consejo Pontificio de la Familia (de un modo ciertamente provisional, porque el consejo pontificio ha desaparecido como tal y sus funciones han pasado a otro dicasterio): E. ANTONELLI, <<Amoris Laetitia>>: Para su interpretacion y aplicacion, www.familiam.org, octubre 2016 [goo.gl/kcZBkx],

(24) O contempladas fuera de contexto. Por ejemplo, en la nota 329 de la exhortacion apostolica se lee: <<En estas situaciones [irregulares], muchos, conociendo y aceptando la posibilidad de convivir "como hermanos" que la Iglesia les ofrece, destacan que si faltan algunas expresiones de intimidad "puede no raras veces correr riesgos la fidelidad y quedar comprometido el bien de la prole" (Gaudium et spes, 51)>>. La intimidad conyuga], que en Amoris Laetitia se entiende como un medio para que la union irregular no se deteriore (afectando indirectamente a la prole), en Gaudium et spes sin embargo se entiende como una exigencia de la fidelidad matrimonial y de la transmision de la vida: <<Cuando la intimidad conyugal se interrumpe, puede no raras veces correr riesgos la fidelidad y quedar comprometido el bien de la prole, porque entonces la educacion de los hijos y la fortaleza necesaria para aceptar los que vengan quedan en peligro. Hay quienes se atreven a dar soluciones inmorales a estos problemas; mas aun, ni siquiera retroceden ante el homicidio; la Iglesia, sin embargo, recuerda que no puede haber contradiccion verdadera entre las leyes divinas de la transmision obligatoria de la vida y el fomento del genuino amor conyugal>>.

(25) <<Es verdad, por ejemplo, que la misericordia no excluye la justicia y la verdad, pero ante todo tenemos que decir que la misericordia es la plenitud de la justicia y la manifestacion mas luminosa de la verdad de Dios>> (Amoris Laetitia, 311).

(26) <<Quizas por escrupulo, oculto detras de un gran deseo de fidelidad a la verdad, algunos sacerdotes exigen a los penitentes un proposito de enmienda sin sombra alguna, con lo cual la misericordia se esfuma debajo de la busqueda de una justicia supuestamente pura>> (Amoris Laetitia, 364).

(27) C. J. ERRAZURIZ Mackenna, Matrimonio y justicia objetiva en la comunion eclesial: un aspecto del dis cernimiento pastoral propiciado por <<Amoris laetitia>>, lus Canonicum 1 12 (2016) 731-738.

(28) W. Kasper, La misericordia. Clave del Evangelio y de la vida cristiana, Sal Terrae, Santander 2013, 143. Kasper dedica unas cuantas paginas a alertar contra la seudomisericordia del laissez-faire (cfr. 143-146).

(29) V. De PAOLIS, I divorziati risposati e i sacramenti dell'Eucarestia e della Penitenza, Inaugurazione del nuovo anno giudiziario del tribunale ecclesiastico regionale dell'Umbria, 27III-2014 [goo.gl/kaqCou].

(30) Ibid.

(31) S. Tomas de Aquino, Super Evangelium Matthaei, 5.2 [traduccion propia].

(32) Ibid.

(33) Caracteristicos al respecto son los trabajos de Lefebvre: Ch. Lefebvre, La doctrine de l'Hostiensis stir la preference a assurer en droit aux interets spirituels, Ephemerides iuris canonici 8 (1952) 2244; <<Aequitas canonica>> et <<periculum animae>> dans la doctrine de l'Hostiensis, Ephemerides iuris canonici 8 (1952) 305-321.

(34) P. Fedele, Aequitas canonica, Apollinaris 51 (1978)435-436.

(35) Cfr. Ch. Lefebvre, <<Aequitas canonica>> et <<periculum animae>> dans la doctrine de l'Hostiensis, cir., 318-321.

(36) Asi lo entiende Santo Tomas (S. Th., 11-11, q. 30, a. 3 in c.) siguiendo en este punto el punto de vista de san Agustin: <<?Y que es la misericordia, sino una compasion de nuestro corazon por la miseria ajena, que nos obliga y nos empuja a socorrerla, si podemos? Este movimiento sirve a la razon cuando se usa la misericordia de tal modo que quede a salvo la justicia, bien socorriendo al necesitado, bien perdonando al arrepentido. Ciceron, que hablo de un modo excelente y elocuente de ella, no dudo en llamarla virtud>> (San Agustin, De civitate Dei, Lib. 9, cap. 5).

(37) Cfr. ambrosio de Milan, Opere esegetiehe VIII/1, Commenta al Salmo CXVIII (Lettere I-XI), Lit. VIII [Eth], 22-30, L. F. Pizzolato (introd., trad., note e indici), Biblioteca Ambrosiana, Milano --Citta Nuova Editrice, Roma 1987, 332-341.

(38) Ambrosio de Milan, Opere esegetiehe VII1/1, Commenta al Salmo CXVIII (Lettere I-XI), Lit. VIII [Eth], 25-26, cit., 334-337 [traduccion propia].

(39) <<Non putes, te tune amare servum tuum, quando eum non caedis, aut tune amare filium tuum, quando non das disciplinam, aut tune amare vicinum tuum, quando non corrigis eum. Non est ista chantas, sed languor>> (C23 q5 c36).

(40) <<Ne amisso iudicio sis pauperi in mala causa misericors, cuius si parcis saccello, percutis cor, et tanto nequiorem redais, quanto iustum favere videt sibi>> (C23 q4 c34).

(41) <<Duo ista nomina cum ilicimus, homo peccator, non utique frustra dicuntur. Quia peccator est, corripe: et quia homo miserere, nec omnino liberabis hominem, nisi eum persecutus fueris peccatorem. [...] Ita nulli homini claudenda est misericordia, nulli peccato impunitas relaxanda>> 42 (C23 q4c35).

(42) Santa Catalina de Siena, Epistola a Urbano IT, junio-julio 1378, en J. Salvador y Conde, Epistolario de Santa Catalina de Siena. Espiritu y doctrina. II. Cartas 169 a 381, San Esteban, Salamanca 1982, Ep. 291,987.

(43) Cfr. ibid., 316; G. BruGNOTTO, V<<aec!uitas canonica>>. Studio e analisi del concetto negli scritti di Enrico da Susa (Cardinal Ostiense), cit., 176-177.

(44) Ambrosio de Milan, Opere esegetiche VIII/1, Commenta al Salmo CXVIII (Lettere 1-XI), Lit. VIII [Eth], 26, cit., 336-337.

(45) Lo cual no constituye una novedad. En esto san Ambrosio tambien tiene descripciones magistrales: <<si alguno se deja impresionar por las suplicas de los hijos de un ladron y se deja conmover por las lagrimas de su mujer, y decide absolver a un hombre que tiene todavia dentro de si el instinto y la voluntad del bandido, ?no es verdad que liberando a uno que atenta a la vida de muchos se esta entregando a la muerte a personas inocentes? Si le respeta la vida, si le quita las cadenas de la carcel, ?por que se le va a evitar tambien el exilio? ?Por que no quitarle, del modo mas misericordioso posible, la posibilidad de hacer el mal, ya que no se ha podido doblegar su voluntad?>> ambrosio df. Milan, Opere esegetiehe Vlll/1, Commenta al Salmo CXIAII (Lettere IXI), Lit. VIII [Eth], 25, cit., 335 [traduccion propia].

(46) Catecismo de la Iglesia Catolica, 1735 (AL, 302).

(47) Ibid., 2352 (AL, 302).

(48) Exhort, ap. Reconciliatio et paenitentia (2-XII-1984) 17 [AAS 77 (1985) 223] (AL, 302).

(49) Congregacion para la Doctrina df. la Fe, Declaracion Iura et bona, sobre la eutanasia (5-V1980), II: AAS 72 (1980) 546 (AL, 302, nt 344). Amoris Laetitia sin embargo no cita este texto mas que implicitamente.

(50) Relatio finalis Synodi 2015, 51 (AL, 301).

(51) En el ambito de la imputabilidad del pecado existen seis textos citados por Amoris Laetitia que merecen una lectura integral, in altum. Aunque el valor del texto en si mismo es innegable, si se lleva a cabo dicha lectura (conociendo el contexto en el que son citados, las formulaciones textuales precedentes o subsiguientes, el resto de las referencias en pasajes paralelos, etc.) ofrecen una informacion mucho mas amplia y realista. Esos textos son: juan pablo II, Exhort, ap. Familiaris Consortio (22-XI-1981) 33 (AL, 301); juan pablo II, Exhort, ap. Reeonciliatio etpaenitentia (2-XII-1984) 17 (AL, 302); Juan Pablo II Catecismo dela Iglesia Catolica (ll-X-1992) 1735, 2352 (AL, 302); Santo Tomas de Aquino, s. Th., I II, q. 65, a. 3, ad 2-3 (AL, 301); Congregacion para la Doctrina de la Fe, Deel. Iura et bona, sobre la eutanasia (5-V1980), II (AL, 302); Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, Declaracion sobre la admisibilidad a la sagrada comunion de los divorciados que se han vuelto a casar (24-VI2000) 2 (AL, 302).

(52) Juan Pablo II, Familiaris consortio, 84; Benedicto XVI, Sacramentum caritatis, 29. Cfr. para una explicacion especifica y directa sobre este particular, pontificio consejo para los textos legislativos, Declaracion sobre la admisibilidad a la sagrada comunion de los divorciados que se han vuelto a casar, 24-VI-2000.

(53) Con especial vigor se expresa en este sentido n. martinez, Algunas observaciones sobre la imputabilidad en <<Amoris Laetitia>>, 9-IV-2016 [goo.gl/lhrI77]).

(54) Cfr. por ejemplo, A. Schneider, Il paradosso delle interpretazioni contraddittorie di <<Amoris laetitia>>,Ven Catholici, 24-IV-2016 [goo.gl/DUh4Zk]; J. Seifert, Die Freude der Liebe: Freuden, Betrubnisse und Hoffnungen, Katholisches.info, 3-VIII-2016 [goo.gl/bg7vTP]; J. MereCKI, Fedelta troppo creativa diventa infedelta, Settimo Cielo di Sandro Magister, 4-VIII-2016 [goo.gl/tzZ87J]; A. Gracian, Inconveniencias eclesiales, lili, InfoCatolica, 16-V-2016 [goo.gl/LxoROC], [goo.gl/ kDAHBI]; g. woodall, <<Amoris laetitia>>, conciencia y discernimiento, CatolicosOn-line.org [goo.gl/tq7wTr]; A. LlVl, Tante affermazioni che vanno chiarite, La nuova Bussola Quotidiana, 13IV-2016 [goo.gl/4pNiJ2]; E. C. BRUGGER, Five serious problems with Chapter 8 of <<Amoris Laetitia>>, Catholic World Report, 22-IV-2016 [goo.gl/iUjOQh],

(55) G. L. Muller, ?Que podemos esperar de la familia?, 4-V-2016 [goo.gl/D5Vqad].

(56) Cfr. E. C. Brugger, Five serious problems with Chapter 8 of <<Amoris Laetitia>>, Catholic World Report, 22-IV-2016 [goo.gl/iUjOQh],

(57) <<En el caso de que una persona realizara actos morales objetivamente graves con plena conciencia, con salud mental, con decision libre, y tuviera el proposito de repetir dicho acto en el futuro, seria imposible aplicar el principio de la no imputabilidad de la culpa por razon de circunstancias atenuantes>> (a. schneider, Ilparadosso delle interpretazioni contraddittorie di <<Amoris laetitia>>, Veri Catholici, 24-IV-2016 [goo.gl/DUh4Zk]).

(58) R. A. CtAHL, Jr., Guarire attraverso ilpentimento. Una risposta alia lettura di Roeco Buttiglione della <<Amoris laetitia>>, Settimo Cielo di Sandro Magister, 2-VIII-2016 [goo.gl/qxsLJN]. Cfr. C. A. CASANOVA, Una risposta all'interpretazione di <<Amoris Laetitia>> fatta di Rocco Buttiglione, Settimo Cielo di Sandro Magister, 20-X-2016 [goo.gl/uVflZ].

(59) <<Asi pues, hay que rechazarla tesis, caracteristica de las teorias teleologicas y proporcionalistas, segun la cual seria imposible calificar cmno moralmente mala segun su especie--su "objeto"--la eleccion deliberada de algunos comportamientos o actos determinados prescindiendo de la intencion por la que la eleccion es hecha o de la totalidad de las consecuencias previsibles de aquel acto para todas las personas interesadas. El elemento primario y decisivo para el juicio moral es el objeto del acto humano, el cual decide sobre su "ordenabilidad" al bien y al fin ultimo que es Dios. [...] Ahora bien, la razon testimonia que existen objetos del acto humano que se configuran como no-ordenables a Dios, porque contradicen radicalmente el bien de la persona, creada a su imagen. Son los actos que, en la tradicion moral de la Iglesia, han sido denominados intrinsecamente malos ("intrinsece malum")-, lo son siempre y por si mismos, es decir, por su objeto, independientemente de las ulteriores intenciones de quien actua, y de las circunstancias>> (Juan Pablo II, Ene. Veritatis Splendor, 6-VIII1993, nn. 79-80).

(60) Cfr. Ch. Schonborn, Matrimonio e conversione pastorale. Intervista di Antonio Spadaro al cardinale Cristoph Schonhorn, La Civilta Cattolica, n. 3966, 26-IX-2015 [goo.gl/OxqnTq]; A. Spadaro, Struttura e significato delVFsortazione apostolica post-sinodale di papa Francesco, La Civilta Cattolica, n. 3980, 23-IV-2016, 120, nt 11.

(61) Cfr. Card. W. Brandmuller--Card. R. L. Burke--Card. C. Caefarra--Card. J. Meisner, Fare chiarezza. Nodi iirisolti di <<Amoris Laetitia>>. Un appello, chiesa.espresso.repubblica.it, 14-XI2016 [goo.gl/cSqlgF],

(62) El lenguaje de la exhortacion apostolica ha sido caracterizado como <<situacional>>: A. GraciaN, Inconveniencias eclesiales IV. Uso de lenguaje situacional e?i <<Amoris Laetitia>>, I. Puntos 291 a 300, InfoCatolica, 25-IV-2016 [goo.gl/gLdGFf].

(63) R. Blazquez perez, Nell'Amoris Laetitia. 11 magistero della gioia, L'Osservatore Romano, 15-IV-2016.

(64) Me parecen de interes estas palabras de Velasio de Paolis que distinguen muy correctamente entre la valoracion y la condena: <<Spesso, e giustamente, si dice che noi non siamo chiamati a condannare le persone; il giudizio infatti appartiene a Dio. Ma una cosa e condannare un'altra e valutare moralmente una situazione, per distinguere cio che e bene e cio che e male; esaminare se essa risponde al progetto di Dio sull'uomo. Questa valutazione e doverosa. Davanti alie diverse situazioni della vita, come quella dei divorziati risposati, si puo e si deve dire che non dobbiamo condannare, ma aiutare; pero non possiaino limitarei a non condannare. Siamo chiamati a valutare quella situazione alla luce della fede e del progetto di Dio e del bene della famiglia, delle persone coinvolte, e soprattutto della legge di Dio e del suo disegno di amore. Altrimenti corriamo il rischio di non essere pio in grado di apprezzare la legge di Dio; anzi di considerarla quasi un male, dal momento che facciamo derivare tutto il male da una legge. In un certo modo di presentare le cose verrebbe quasi da dire che se non ci fosse quella legge della indissolubilita del matrimonio staremmo meglio. Aberrazione che mette in luce le storture del nostro modo di pensare e regionare>> (V. De Paolis, I divorziati risposati e i sacramenti dell'Eucarestia e della Penitenza, cit., 27-111-2014 [goo.gl/kaqCou],

(65) Benedicto XVI, Alocucion a la Rota Romana, 21-1-2012 (AAS 104 [2012] 105-106).

(66) J. Otaduy, Giuridicita e prospettiva antigiuridica neWinterpretazione e ricezione del Vaticano II, en E. Baura (a cura di), Diritto e norma nella liturgia, Giuffre, Milano 2016, 64-65 [traduccion propia].

(67) <<No hay inconveniente alguno en afirmar la primacia de la misericordia de Dios en la vida cristiana, como siempre hemos afirmado el primado de la gracia. Ahora bien, ese primado no nos permite olvidar que los mandamientos son una exigencia para la salvacion cristiana, como lo veiamos a proposito de las palabras de Cristo y de 1 Corintios 6,9-10. No hay salvacion sin el cumplimiento de las exigencias morales graves. Y el cumplimiento de nuestros deberes morales es tambien causa de nuestra salvacion. Olvidar esto significa deformar el cristianismo. Nosotros, cumpliendo los mandamientos, nos salvamos>> (J. A. SAYES, La misericordia de Dios en la <<Amoris laetitia>>, CatolicosOn-line.org [goo.gl/OrJjgO]).

(68) No se puede decir propiamente que las normas del derecho divino se aplican. Es verdad que en ocasiones un pastor debe declarar (ordinariamente en el fuero sacramental) cual es el contenido de la ley divina. Pero evidentemente el pastor no esta aplicando una regla externa a una situacion que hasta ese momento era neutra e inocente. Lo que hace es declarar la realidad que ya existe. No tiene nada de constitutivo. No anade ninguna vis obligandi nueva.

(69) Pueden verse estos textos: benedicto XVI, Dialogo con el Papa. VII Encuentro Mundial de las Familias en Milan (2 junio 2012) [goo.gl/hj7hlu] (AL, 298); Comision Teologica internacional, Alia ricerca di un etica universale: nuovo sguardo sulla legge naturale, 59 vatican.va [goo.gl/3NkdP7] = La Civilta Cattolica II, 3816 [20 giugno 2009] 533-539 (AL, 305); Juan Pablo ii, Carta a la Secretaria General de la Conferencia internacional de la Organizacion de Naciones Unidas sobre la poblacion y el desarrollo (18-111-1994), L'Osservatore Romano, ed. espanola, 8-IV1994, 11 (AL, 167).

(70) Segun algunos ha sido precisamente la doctrina tomasiana la que ha dado el tono nuevo y distinto de Amoris Laetitia', el paso de la pura razon a la prudencia, de lo universal a lo particular, de la etica legal a la moral de virtudes: R. Guerra LOPEZ, Fedelta creativa. Dalla riflessione di Karol Wojtyla all'esortazione <<Amoris laetitia>>, L'Osservatore Romano, 22-vii-2016 [goo.gl/ORY9XS]; W. Kasper, <<Ainoris laetitia>>: Bruch oder Aufbruch? Eme Nachlese, Stimmen der Zeit (2016/11) 723-732.

(71) Tomas de Aquino, 5. Th., I-II, q. 9, a. 4 in c.

(72) Cfr. N. Martinez, Otra referencia a Santo Tomas en <<Amoris Laetitia>>, infocatolica.com, 17-IV-2016 [goo.gl/NdMuC 1].

(73) Cfr. Tomas df, Aquino, Sententia libri Ethicorum, VI, 6).

(74) Cfr. Tomas de Aquino, S. Th., I-II, q. 9, a. 4 in c.

(75) Tomas de Aquino, S. Th., I-II, q. 94, a. 4 in c.

(76) Cfr. A. VlANA, ?Son idoneos para el oficio eclesiastico los divorciados que contraen nuevo matrimonio civil?, lus Canonicum 112 (2016) 515-553.

(77) Es evidente el riesgo que se deriva de atribuir por una parte al matrimonio la carga de ideal con todas sus exigencias (de modo que se pueda reconocer la invalidez de las uniones que no cumplan perfectamente el modelo), y de sustraer por otra parte su carga de ideal para reconocer como matrimoniales situaciones analogas al matrimonio. Esta doble voluntad contradictoria puede hacerse presente de modo inconsciente en la vida pastoral.

(78) No incluyo en esta afirmacion el caso de los catolicos que han contraido matrimonio civil sin establecer una segunda union more uxorio.

(79) J. Otaduy, <<Analogia en el derecho>>, en J. Otaduy-A. vlana-J. sedano, Diccionario General de Derecho Canonico, I, Universidad de Navarra/Thompson Reuters-Aranzadi, Pamplona 2012,324.

(80) San Ambrosio, De Sacramentis, IV, 6, 28: PL 16,446.

(81) Ibid., IV, 5, 24: PL 16, 463.

(82) San Cirilo de Alejandria, In Job. Evang. IV, 2: PG 73, 584-585.

(83) Sobre la recepcion de la comunion eucaristica para la remision de los pecados, cfr. A. Garcia IBANEZ, La Eucaristia, don y misterio. Tratado histerico-teologico sobre el misterio eucaristico, Eunsa, Pamplona 2009, 575-583.

(84) SAN ambrosio, De Sacramentis, IV, 5, 24: PL 16, 463.

(85) Ibid., V, 4, 25: PL 16, 379.

(86) Santo Tomas de Aquino, S1. Th., III, q. 79, a. 4 in c. En realidad toda la q. 79, referida a los efectos de la Eucaristia, es de gran interes para este tema, sobre todo los aa. 3-6, en los que se refiere a los pecados presentes, pasados y futuros. Segun santo Tomas, este sacramento no puede producir la remision del pecado en quien lo recibe con conciencia de pecado mortal.

(87) San Ambrosio, De sacramentis, VI, 4, 24: PL 16,385.

(88) Ibid., V, 4, 25: PL 16, 379.

(89) San Cirilo de Alejandria, Injoh. Ev. 6,57, Lib. IV, cap. 2, en L. Leone (trad., intr. e note), 5. Cirillo di Alessandria, Commenta al Vangelo di Giovanni I (Libri I-1V), Citta Nuova, Roma 1994, 508 [traduccion propia].

RECIBIDO: 10 DE ENERO DE 2017 / ACEPTADO: 22 DE FEBRERO DE 2017

DOI 10.15581/016.113.004

Javier OTADUY

Profesor Ordinario de Parte general y Derecho de la persona

Universidad de Navarra. Facultad de Derecho Canonico

orcid 0000-0001-6446-852

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Author:Otaduy, Javier
Publication:Ius Canonicum
Date:Jun 1, 2017
Words:23352
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