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Don Quijote y la novela historica: Consideraciones sobre la influencia de la novela cervantina en Waverley, or 'Tis Sixty Years Since (1814), de Sir Walter Scott.

Sir Walter Scott was a recognized admirer of Miguel de Cervantes and his work. As some of his biographers have noted, the Scottish author recognized his desire to become an writer after reading Cervantes's Exemplary Novels during a long period of convalescence. Despite this early and continued interest in Cervantes and Don Quixote, Cervantine criticism and scholars of historical fiction have failed to analyze this influence in depth.

The present article tries to establish how the Cervantine novel becomes a clear model for Scott's historical fiction, analyzing the debt which the Scottish author's first novel, Waverley, or 'Tis Sixty Years Since, evinces some structural and thematic aspects of Don Quixote, concluding that Cervantes's masterpiece is an extremely important element in the origins of the historical genre.

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En su encuentro con don Diego de Miranda, don Quijote se presenta a si mismo como valedor de una orden ya extinta, como un hombre perteneciente a un tiempo que forma parte del pasado:

Sali de mi patria, empene mi hacienda, deje mi regalo y entregueme en los brazos de la fortuna, que me llevasen donde mas fuese servida. Quise resucitar la ya muerta andante caballeria, y ha muchos dias que tropezando aqui, cayendome alli, despenandome aca y levantandome aculla, he cumplido gran parte de mi deseo, socorriendo viudas, amparando doncellas y favoreciendo casadas, huerfanos y pupilos, propio y natural oficio de caballeros andantes; y asi, por mis valerosas, muchas, y cristianas hazanas, he merecido andar ya en estampa en casi todas o las mas naciones del mundo: treinta mil volumenes se han impreso de mi historia, y lleva camino de imprimirse treintamil veces de millares, si el cielo no lo remedia. (2.16:662-663; enfasis anadido)

La voluntad de don Quijote de "resucitar lajia muerta andante caballeria" subraya el contraste entre sus nostalgicas aspiraciones y un tiempo bien distinto, en el que los caballeros andantes y sus usos conservan una vigencia muy limitada, o incluso pertenecen unicamente al ambito de lo literario, de la memoria libresca de los lectores y algunos personajes de la novela. (1) El caracter anacronico de las aspiraciones quijotescas ha sido puesto de relieve en numerosas ocasiones tanto por los distintos lectores de Don Quijote como por la critica cervantina. En el siglo XIX, John Gibson Lockhart, autor de la introduccion a la reedicion de la traduccion del Quijote llevada a cabo por Peter Motteux a comienzos del siglo XVIII (1700-1703), ya resaltaba como "the practice of knight-errantry, if ever there was such a thing, had [...] been out of date long before the age in which don Quixote appeared' (Introduction 1822: lvi; enfasis anadido), mientras que Georg Wilhelm Friedrich Hegel hablaba en sus Vorlesungen uber die Asthetik (1818-1819) de una "Auflosung des Rittertums in sich selbst" [una disolucion de la caballeria en si misma] tanto en Ludovico Ariosto como en Miguel de Cervantes (Werke 14: 217), apuntando como el autor espanol representa en su Quijote la caballeria y su concepcion individualista de la justicia como cosa anacronica (Werke 13: 257). (2) Por lo que respecta a la critica cervantina, Ramon Menendez Pidal, ya en el siglo XX, en su discurso de clausura de la asamblea cervantina de 1948, titulado "Cervantes y el ideal caballeresco" destaco como "el noble caballero de la Mancha queria traer de nuevo a la vida un pasado desaparecido" (26; enfasis anadido), mientras que un ilustre cervantista e historiador de la caballeria como Martin de Riquer se ha referido a don Quijote como un "anacronismo viviente" o "un paradigma de lo inactual" ("Introduccion" lxxiv). (3) Mas recientemente, Heinz-Peter Endress, en su estudio Los ideales de don Quijote en el cambio de valores de la Edad Media hasta el Barroco (2000) ha puesto de relieve la importancia de la "dislocacion temporal" de la locura quijotesca, que propicia el empeno de Alonso Quijano por "resucitar en la actualidad, es decir, hacia 1600, una especie legendaria de caballeros andantes, extinguida hace mucho tiempo [...] y de hacer asi de nuevo justicia a una epoca irrecuperablemente desaparecida" (18; enfasis anadido). En opinion del critico germano, esta dislocacion temporal del caballero manchego permite a Cervantes "simbolizar de manera pragmatica el cambio que opera en los valores desde la Edad Media al Barroco," reflejando, por lo tanto, un claro contraste entre epocas historicas bien distintas (13). Por su parte, Pedro Catedra, en su libro de 2007, El sueno caballeresco, ha senalado como don Quijote "es como un ente cultural sacado de su contexto y abandonado a su suerte" en un nuevo tiempo en el que los codigos caballerescos poseen una validez unicamente referencial (8). (4)

Quizas el analisis mas concienzudo y detallado de este contraste entre lo que Heinz-Peter Endress llama la utopia restaurativa del pasado caballeresco que don Quijote trata de materializar y los tiempos modernos ha sido ofrecido por el profesor Francisco Vivar en su magnifico estudio Don Quijote frente a los caballeros de tiempos modernos, publicado en Salamanca en 2009 (Endress 53). (5) Para Vivar, don Quijote no es hijo, sino mas bien "hijastro" de su tiempo, ya que "la existencia de don Quijote no se corresponde con la historia, su mundo interior ya no tiene mucho que ver con el exterior" (13; enfasis anadido). En opinion del profesor espanol, la segunda parte de la obra cervantina ofrece un claro contraste entre el anacronico mundo de la locura quijotesca y la situacion de Espana a comienzos del siglo XVII, siendo esta antitesis subrayada por la contraposicion dialogica entre don Quijote y los caballeros que si viven dentro de la historia: don Diego de Miranda, Camacho el Rico, los Duques, Roque Guinart y Antonio Moreno. Vivar considera que estos encuentros propician un proceso de autoconocimiento por parte de don Quijote, que culminaria en la renuncia a los libros de caballeria y a su utopia restauradora, reconciliando a Alonso Quijano con su realidad historica justo antes de morir (144). (6)

Si se tiene en cuenta que, en su ensayo The Historical Novel, Georg Lukacs consideraba este contraste dialogico entre fuerzas sociales e historicas distintas como uno de los puntales estructurales de la novela historica tal y como la entiende Sir Walter Scott, padre indiscutible del genero, resulta sorprendente la poca atencion critica que tanto el cervantismo como los estudiosos de la novela historica han dedicado al papel de Don Quijote en la gestacion de este genero novelistico. (7) Hasta la fecha, no tengo constancia de estudios procedentes del ambito del cervantismo que hayan tratado la influencia de Don Quijote en la novela historica, aunque algunos investigadores especializados en este genero como Jerome de Groot o Brian Hamnett si que se han referido puntualmente al papel jugado por Cervantes en la prehistoria de la novela historica. Para de Groot, "Don Quixote dramatises the ways in which fictions of the past might infect the present and lead to romantised madness, how accounts of history can have an effect on the contemporary mind" (13), algo que situaria al Quijote como una clara influencia en el genero que nos ocupa (14); mientras que Hamnett ha destacado como don Quijote se encuentra claramente "unreconciled to modern times," reconociendo como la novela cervantina, ademas de ser un ensayo sobre los peligros de la imaginacion, tambien supone un importante referente para la novela historica decimononica (23).

La carestia de estudios que vinculen Don Quijote con el florecimiento de la novela historica a finales del siglo XVIII resulta aun mas sangrante si consideramos la reconocida admiracion por Cervantes de Sir Walter Scott, cuya primera novela, Waverley, or 'Tis Sixty Years Since (1814) es habitualmente considerada como el punto de partida del genero. Las referencias del autor escoces a Cervantes y al Quijote son habituales no solo en su produccion novelistica y ensayistica, en la que podemos encontrar numerosas citas del Quijote, de las Novelas Ejemplares e incluso del Persiles, sino tambien en su correspondencia y en sus diarios, en los que habitualmente alude al autor espanol y su obra (Snel-Wolfe 301-11). En este sentido, resulta especialmente significativo el papel que Cervantes y Don Quijote juegan en los Essays on Chivalry, Romance, and the Drama (1815-1824), en los que el novelista escoces se ocupa del nacimiento, desarrollo y declive de la caballeria y su manifestacion narrativa, la ficcion caballeresca. Para Scott, resulta evidente que don Quijote de la Mancha es un hombre fuera de su tiempo. Asi, el novelista escoces destaca como "the Knight of La Mancha was, perhaps, two centuries too late in exercising his office of redresser of wrongs," aunque matiza como la Espana del XVII todavia conservaba el halo romantico de los tiempos del pasado, ya que, "at no great distance from the date of the inimitable romance of Cervantes, real circumstances occurred, of a nature as romantic as the achievements which Don Quixote aspired to execute" (Essays 85-86). En otras palabras, don Quijote es para Walter Scott un sujeto fuera de su contexto historico, pero dentro de un horizonte referencial que todavia le permite sonar con resucitar la andante caballeria. (8) En los Essays on Chivalry, Romance, and the Drama, Scott parece por lo tanto entender Don Quijote como una novela que retrata la transicion entre dos tiempos historicos distintos: el mundo feudal que la utopia restaurativa de don Quijote trata de resucitar y el mundo moderno al que la Espana del XVII se encamina, en el que los usos caballerescos conservan una vigencia tinicamente referencial, erigiendose como un recuerdo de una epoca ya superada. De hecho, para Walter Scott, uno de los principales factores en la desaparicion definitiva de las costumbres caballerescas en Espana sera la propia publicacion de Don Quijote--,
   The romances of Chivalry, did not, however, sink into disrepute
   under the stern rebuke of religious puritans or severe moralists,
   but became gradually neglected as the customs of chivalry itself
   fell into disregard; when of course the books which breathed its
   spirit, and were written under its influence, ceased to produce any
   impression on the public mind, superseded by better models of
   composition, and overwhelmed with the ridicule of Cervantes, sunk
   by degrees into utter contempt and oblivion. (188-189) (9)


Esta opinion sobre la pervivencia y paulatina desaparicion de los usos caballerescos en la Espana de Don Quijote se ve ratificada por otro ensayo posterior de Scott, sus Lives of the Novelists (1821-1824), en el que el autor escoces pasa revista a la biografia y obra de autores como Elenry Fielding, Tobias Smollett o Alain-Rene Lesage, todos ellos de reconocida raigambre cervantina. Al analizar el uso de figuras quijotescas por parte de Fielding y Smollett, Scott significativamente critica a su compatriota por el uso de un moderno Quijote en The Life and Adventures of Sir Launcelot Greaves (1760). Para Scott, la introduccion de un segundo Quijote en la Inglaterra del siglo XVIII resulta poco realista, ya que en la Inglaterra dieciochesca el remanente caballeresco que poco a poco se extinguia en la Espana del siglo XVII se encontraba ya totalmente extinto:
   The leading imperfection is the great extravagance of the story, as
   applicable to England, and to the period when it is supposed to
   have happened. In Spain, ere the ideas of chivalry were extinct
   amongst that nation of romantic hidalgos, the turn of Don Quixote's
   frenzy seems not altogether extravagant, and the armour which he
   assumed was still the ordinary garb of battle. But in England, and
   in modern times, that a young amiable, and otherwise sensible man,
   acquainted also with the romance of Cervantes, should have adopted
   a similar whim, gives good foundation for the obvious remark of
   Ferret: "What! You set up for a modern Don Quixote! The scheme is
   too stale and extravagant; what was an humorous and well-timed
   satire in Spain near two hundred years ago will make but a sorry
   jest, when really acted from affectation, at this time of day in
   England." (52-53)


Scott vincula de este modo la posibilidad de recrear a un moderno don Quijote al lugar y a las circunstancias historicas, lo que nos revela su entendimiento del quijotismo como un fenomeno que debe de ser enmarcado en un tiempo historico concreto, en unas coordenadas espacio-temporales muy determinadas. En este articulo, pretendo analizar la continuidad de estos presupuestos teoricos en la primera novela del autor escoces, Waverley, or 'Tis Sixty Years Since, cuya filiacion cervantina es indiscutible, y en la que se puede encontrar un uso del quijotismo muy vinculado al contraste dialogico entre un tiempo heroico y feudal irremisiblemente caduco, y unos tiempos modernos caracterizados por su caracter burgues y quizas poco romantico. (10) Inglaterra, por su espectacular desarrollo socioeconomico durante el siglo XVIII, no ofrecia las caracteristicas idoneas para retratar este contraste. Algo muy distinto ocurrira con Escocia, en la que los intentos jacobitas por resucitar una vision del mundo que poco a poco comenzaba a apagarse ofreceran a Scott la oportunidad ideal para representar artisticamente esta confrontacion entre dos visiones de la realidad y de la historia totalmente antagonicas, dando forma a lo que la critica posterior considerara la primera novela historica. Como tratare de demostrar a continuacion, esta confrontacion dialogica entre el pasado y el presente, caracteristica fundamental de la novela historica tal y como la entiende Lukacs, cuenta en Scott con un claro regusto cervantino, y es de hecho el resultado directo de la eleccion de un protagonista de trazos quijotescos por parte del autor escoces. La fascinacion quijotesca por el pasado y el WAVERLEY Y EL CONTRASTE CERVANTINO ENTRE PASADO Y PRESENTE

En Waverley, or 'Tis Sixty Years Since, Walter Scott se ocupa del conflicto armado que tuvo lugar en 1745 entre los partidarios de la dinastia Estuardo, que habia dejado el trono de Gran Bretana en 1714 como consecuencia de la Revolucion Gloriosa, y la dinastia reinante, los Hanover, que ocuparian el trono britanico en adelante. En Escocia, donde los Estuardo habian permanecido en el poder desde el siglo XIV hasta el final del reinado de Jacobo II (1685-1688)--ultimo monarca Estuardo de Inglaterra y Escocia--, la rebelion jacobita resulto especialmente virulenta, ya que los Estuardo contaban con un numero considerable simpatizantes deseosos de recuperar un regimen absolutista de tintes feudales, asi como las viejas libertades escocesas, parcialmente perdidas con la Act of Union de 1707. Scott situa en este contexto historico al protagonista de su novela, Edward Waverley, ya que las particulares circunstancias historicas de Escocia e Inglaterra a mediados del siglo XVIII van a resultar determinantes tanto en la peculiar educacion que el protagonista recibe y de la que Scott se ocupa en detalle, como en el ulterior desarrollo de la novela. Concretamente, en el segundo capitulo de la obra se narra como el padre de Edward, Richard Waverley, decide asumir una serie de responsabilidades parlamentarias al servicio de la monarquia hanoveriana, circunstancia que le fuerza a permanecer en Londres durante una gran parte del ano, obligandole a delegar la educacion de su hijo en su hermano, Sir Everard Waverley, mas en linea con la tradicional simpatia de la familia por la monarquia Estuardo y la causa jacobita. Esta desatencion paterna acarrea una serie de deficiencias en la educacion de Edward, especialmente una vez que su tio decide encargar el cuidado educativo de su sobrino a un capellan de claras convicciones jacobitas, pero ya entrado en edad y poco dispuesto a ejercer cualquier tipo de autoridad sobre su pupilo, hecho que conlleva que Edward aprenda "as he pleased, what he pleased, and when he pleased" (Waverley 1.3: 11). Esta falta de disciplina propicia que el protagonista dirija su interes hacia toda una serie de lecturas, que Scott se encarga de enumerar minuciosamente, caracterizadas todas ellas por su naturaleza fundamentalmente romantica. Asi, Edward, en la biblioteca gotica de Waverley Hall, navegara "through the sea of books like a vessel without a pilot or a rudder" (1.3: 13), empleando sus horas en la lectura de los dramaturgos isabelinos, de las cronicas caballerescas francesas de Jean Froissart (1337-1404), Pierre de Bramome (1540-1614) o Francois de la Noue (1531-1591); o incluso disfrutando de la literatura espanola, que en palabras del narrador "contributed to his stock of chivalrous and romantic lore" (1.3: 14). Estas lecturas despiertan un caracter imaginativo y solitario, poco amigo de la sociedad circundante, mucho mas dispuesto a pasar horas junto a sus tios, y siempre atento a su relato de las viejas gestas familiares. Edward disfruta escuchando a Sir Everard relatar las hazanas de Willibert de Waverley en las Cruzadas y las romanticas circunstancias de su vuelta a Inglaterra; asi como de la narracion que su tia hace de la resistencia heroica de Lady Alice Waverley durante la Guerra Civil inglesa, en la que permanecio del lado de los Estuardo (1.4: 16). Esta aficion a la lectura y a los relatos familiares del protagonista pronto se transforma en un gusto por reconstruir imaginativamente en los dominios familiares las escenas caballerescas del pasado narradas por Sir Everard y Mrs Rachael Waverley, habito que conlleva que la vivencia de este "ideal world" sea cada vez mas delectable para el joven ingles (1.4: 17). La educacion romancesca del protagonista, propiciada por los modelos literarios que Scott se encarga de describir en detalle, se ve por lo tanto tenida de las simpatias jacobitas de sus tios, siempre celosos de asociar el glorioso pasado de los Waverley con la lealtad a la dinastia que ellos consideran legitimada para reinar en Gran Bretana. Se crea de esta manera un vinculo claro entre literatura y politica, entre un gusto literario concreto y una vision muy determinada sobre el problema dinastico escoces, y esta relacion va a tener, como se podra observar a continuacion, una importancia fundamental en la novela de Scott.

Los paralelos de la educacion del joven Waverley con la figura quijotesca no se escapan al narrador de la novela, que, si bien reconoce el claro pedigri cervantino de su protagonista, matiza el parecido entre ambas figuras que los capitulos tercero y cuarto despiertan en el lector:

From the minuteness with which I have traced Waverley's pursuits, and the bias which they unavoidably communicated to his imagination, the reader may perhaps anticipate, in the following tale, an imitation of the romance of Cervantes. But he will do my prudence injustice in the supposition. My intention is not to follow the steps of that inimitable author, in describing such total perversion of intellect as misconstrues the objects actually presented to the senses, but that more common aberration from sound judgement, which apprehends occurrences indeed in their reality, but communicates to them a tincture of its own romantic tone and colouring. (1.5: 18; enfasis anadido)

El narrador, por lo tanto, reconoce los paralelos con la figura quijotesca, pero se distancia al mismo tiempo de la novela cervantina, destacando como no estamos ante un demente, sino mas bien ante un joven cuyo talante quijotesco es el resultado de una educacion fallida, dispuesto a vincular la realidad a sus lecturas sin transformar la primera radicalmente; a imprimir un sesgo literario al mundo en el que el protagonista se inscribe." (11)

La quijotesca tendencia de Waverley a interpretar romanticamente la realidad que le rodea adquirira una nueva dimension una vez que se inclina por la carrera militar y es enviado a uno de los regimientos de dragoons acuartelados en Escocia. Como ha subrayado Martin Cusac, el viaje a un contexto cultural desconocido para el protagonista es un motivo que Scott emplea a lo largo de su produccion novelistica, y que le permite introducir un contraste entre culturas esencialmente distintas:

There are two methods which Scott employs to introduce the contrast of cultures into his novels. One method, perhaps the more striking, requires that the protagonist undertake a journey from his native cultural milieu into one essentially foreign to him. [...] The other method depicts the protagonist in relation to contrasting cultures which exist more or less contiguously. [...] In both groups of narratives the protagonist serves as the means by which the author can present the contrast. (84; enfasis anadido)

El viaje a Escocia, por lo tanto, se erige como una peregrinacion hacia lo desconocido. Al abandonar Inglaterra, Edward Waverley pasa a convertirse en espectador de una realidad y una cultura que le son ajenas, y que va a mirar con ojos romanticos, bajo el filtro de sus lecturas y de la educacion recibida en Waverley Hall. Como ha destacado Pardo, Scott convierte a Edward Waverley en un tipo de turista muy especial: en un turista quijotesco, que observa su destino segun sus lecturas de caracter romantico (133). (12) Sin embargo, su periplo escoces no va a ser unicamente un viaje geografico hacia lo desconocido y lo romantico, sino que, tal y como ha senalado Richard Humphrey, el protagonista de la novela de Scott tambien va a entrar en contacto con una realidad historicamente menos desarrollada: su viaje se va a constituir como un viaje en el tiempo: "And above all, however, Edward's journey could not have been what it also and decisively is--not just a geographical journey to a far-flung region, but a temporal journey back to an earlier stage of society." (10-11). De esta manera, Scott emplea al protagonista de su novela como un vehiculo para mostrar el contraste entre una sociedad avanzada como la inglesa, de la que Waverley proviene, y un territorio, el escoces, caracterizado por unas estructuras feudales y patriarcales que generan una sensacion de otredad tanto en el protagonista como en el lector. El caracteristico heroe mediocre de las novelas de Scott, gracias a su mirada fascinada por lo romantico y por un pasado caballeresco en vias de extincion, se constituye como un mediador entre el presente y el pasado, introduciendo "historical and topographical detail" (Welsh, Hero 34-35). Las peculiares circunstancias educativas que Scott se encarga de reproducir al detalle en los cinco primeros capitulos de su novela y su efecto sobre el quijotesco protagonista de Waverley propician que Edward adquiera el caracter de intermediario "between Lowland and Highland, change and stasis, tomorrow and yesterday" (Humphrey 57; enfasis anadido). La nostalgica mirada romantica de Waverley va a permitir a los lectores de la novela apreciar el contraste entre la belleza caballeresca de un mundo que se resiste a morir, epitomizado por la Escocia jacobita y tribal que fascinara al protagonista, y su necesario caracter decadente en una sociedad fundamentalmente burguesa en la que la realidad que los jacobitas pretenden resucitar ya no tiene cabida. Edward Waverley se convierte, de este modo, en una suerte de "neutral ground, upon which the opposing elements of the conflict can meet" (Cusac 81-82), en el instrumento perfecto para reflejar el proceso de declassing del que Lukacs hablaba en su tratado sobre la novela historica. El quijotismo que Scott se afana en explicitar en estos primeros capitulos de su novela se constituye como una herramienta estructural de caracter primordial a la hora de retratar este proceso, en el que la confrontacion dialogica entre la mirada de Waverley y la vision mas sobria del narrador va a ser fundamental a la hora de apreciar este contraste entre un tiempo caduco y unas nuevas circunstancias historicas (Hartveit 80-81; Kerr 29-31). La naturaleza quijotesca del protagonista, inclinada hacia lo preterito, es por lo tanto esencial en la construccion de esta antitesis capital en el genero historico.

El retrato del efecto romantizador de la mirada de Waverley sobre la realidad escocesa no se hace esperar. En el capitulo octavo del primer volumen, el narrador relata las primeras impresiones de Waverley en su viaje por Escocia. Al llegar a los dominios del baron de Bradwardine, hacia donde se dirige por recomendacion de su tio, amigo de este viejo jacobita escoces, Waverley, pese a la miseria de la aldea cercana a la mansion de Tully-Veolan, no deja de apreciar como las tres o cuatro aldeanas locales se asemejan a "Italian forms of landscape", ignorando la extrema pobreza de su atuendo y su suciedad, que el narrador se encarga de subrayar (1.8: 32-33). Esta tendencia continua al llegar a Tully-Veolan, una mansion construida "at a period when castles were no longer necessary, and when Scottish architects had not yet acquired the art of designing a domestic residence" (35; enfasis anadido). El caracter mas defensivo que palaciego de la mansion, y la soledad "monastica" (35) del lugar despiertan de nuevo la memoria literaria de Waverley, ya que comienza a fantasear con la idea de que "he had reached the castle of Orgoglio" (1.9: 36), en clara referenda a la bestia que aparece en el canto septimo de The Fairie Queen (1596) de Edmund Spenser; y al observar a dos domesticas enfrascadas en la colada, el joven ingles trae a su mente las "due donzelettegarrule" (1.9: 37) de los jardines de Alcina del Orlando Furioso (1532) de Ludovico Ariosto.

En cualquier caso, la realidad de los Lowlands escoceses a mitad del siglo XVIII pronto ofrecera a Waverley un renovado combustible para alimentar su imaginacion romantica. En el capitulo decimoquinto, la paz en la mansion de Bradwardine se ve alterada por una incursion de los highlanders en los territorios del baron, con la consecuente rapina del ganado del noble escoces. Waverley, en un dialogo bastante comico con Rose Bradwardine, la hija del baron, no logra comprender el mecanismo de extorsion empleado por Fergus Mac-Ivor, el chieftain local, que, bajo una cantidad determinada de dinero asegura que lo que el propio Waverley llega a definir como una suerte de Jonathan Wild (1.15: 71) respete las propiedades del baron. (13) Una vez que Rose narra a Waverley las causas del conflicto entre el baron y el chieftain, y como este en cierta ocasion llego a saldarse con una escaramuza en la que murieron tres highlanders, con el consecuente funeral acompanado del lamento o coronach de las viudas, el narrador destaca como "Waverley could not help starting at a story which bore so much resemblance to one of his own day-dreams" (72; enfasis anadido). La realidad escocesa de mediados del siglo XVIII, con sus constantes disputas entre la pequena nobleza y los lideres tribales de los Highlands, se antoja muy similar a uno de los suenos literarios que Waverley "had used to conjure up in his imagination as only occurring in ancient times" (72; enfasis anadido). Edward comprende como ya no necesita la literatura para viajar en el tiempo y como ni siquiera le es necesario salir de Gran Bretana para vivir las aventuras a las que su indisciplinada educacion le habia acostumbrado a sonar y a asociar con tiempos pasados:

It seemed like a dream to Waverley that these deeds of violence should be familiar to men's minds, and currently talked of, as falling within the common order of things, and happening in the immediate neighborhood, without his having crossed the seas, and while he was yet in the otherwise well-ordered island of Great Britain. (1.14: 73; enfasis anadido)

El contraste entre el orden imperante en la Inglaterra de la que el protagonista proviene, y esta Escocia anclada en el pasado resulta mas que evidente y despierta la curiosidad de Waverley por realizar una excursion a la tierra que el joven ingles define como "the land of military and romantic adventures" (1.14: 72). La embajada de Saunders Sanderson, o Evan Dhu Maccombich en su nombre gaelico, para resarcir al baron a cambio de la restauracion de los viejos tributos a Fergus Mac-Ivor, le brindara una oportunidad para abandonarse "to the full romance of his situation", y visitar "the den of some renowned outlaw, a second Robin Hood perhaps, or Adam o'Gordon", ofreciendole "a fund of circumstances for the exercise of a romantic imagination" (1.16: 78). El narrador, sin embargo, no deja de tener en cuenta el poco heroico acontecimiento que excita su imaginacion: el robo de unas vacas lecheras, que Waverley, de manera no poco significativa, "kept in the back-ground," resaltando el efecto literaturizante de la mirada del joven protagonista (78).

Esta tendencia romantizadora de Waverley se va a acrecentar una vez que se adentra junto a Evan Dhu Maccombich en los Highlands para encontrarse con los bandidos que habian perpetrado el robo de las vacas, y posteriormente en su visita a Fergus Mac-Ivor. Ante el encuentro con el bandido Donald Bean Lean, Waverley habia anticipado "a stern, gigantic, ferocious figure, such as Salvator [Rosa] would have chosen to be the central object of a group of banditti" (1.18: 80), pero no encuentra mas que una "diminutive and insignificant figure" ataviada en un uniforme frances pasado de moda que incluso tienta la risa de Waverley (80). Sin embargo, la entrevista con el chieftain no defraudara sus romanticas expectativas. El patriarca de la raza de los Ivor impresiona a Waverley por su gracia y dignidad (89), y Mac-Ivor se afanara por acrecentar esta impresion con un banquete a la manera de los Highlands, en el que se evidencia una estructura feudal cerrada en la que todo gira en torno al chieftain, y que Waverley se encarga de trufar nuevamente con referencias a los banquetes de la Odisea de Homero, como el llevado a cabo por los pretendientes de Penelope (1.20: 96-97). La fascinacion del protagonista por la patriarcal cultura gaelica de los Highlands sera total una vez que entre en escena Flora Mac-Ivor, hermana de Fergus, ferviente defensora de la causa Estuardo y traductora de la vieja poesia gaelica al ingles, aspecto que despierta el interes de Waverley. Una vez que ambos se retiran a un pequeno y estrecho valle para que Flora recite alguna de sus traducciones acompanada de su arpa, el narrador explicita como Edward nunca, ni en sus suenos mas disparatados, habia sido capaz de imaginar una belleza tal, similar a una "fair enchantress of Boiardo or Ariosto" (1.22: 106). Las lecturas vuelven a definir la percepcion de Waverley, que en su romantico viaje hacia una realidad literaria y preterita se retira a descansar "in that not unpleasing state of mind in which fancy takes the helm, and the soul rather drifts passively along with the rapid and confused tide of reflections that exerts itself to encounter, systematize, or examine them" (113-14). Con estas significativas palabras se cierra el primer volumen, en el que este viaje hacia la otredad historica de Escocia permite a Scott reflejar el quijotesco funcionamiento de la mente romantica de Waverley, que ante el encuentro con una realidad que desconoce cree encontrarse en la tierra de sus lecturas y suenos.

Con el final del primer volumen, en el que Scott retrata con tanta claridad las querencias romanticas de Waverley y las peculiares circunstancias historicas que intensifican la actividad imaginativa del protagonista de la novela, el autor escoces va a iniciar un movimiento de sistole y diastole por el que Waverley va a tratar de poner en practica en un contexto historico que a priori parece propicio para las gestas romanticas las nociones heroicas que su deficitaria educacion ha despertado en el; para posteriormente ver estas ideas refutadas por una realidad en la que lo heroico ya no tiene cabida. Este movimiento de sistole y diastole se corresponde de manera bastante exacta con los acontecimientos narrados en el segundo y tercer volumen de la novela, respectivamente. En el segundo volumen, Waverley se va a implicar de lleno en la revuelta jacobita con la esperanza de resucitar el honor de sus antepasados, mientras que en el tercero el narrador va a reflejar con crudeza los desastrosos resultados de esta revuelta, iniciando un proceso de renuncia a lo romantico y de reconocimiento por parte de Waverley de la profunda inadecuacion historica de la causa jacobita. Los encuentros de Waverley en el segundo volumen con los principales actores de la revuelta, Fergus Mac-Ivor y el pretendiente Estuardo, Charles Edward Stuart (1720-1788); asi como con el coronel Talbot, representante del bando gubernamental, en el tercero, apuntalan este movimiento. Fergus y el Chevalier, dos personajes con una clara aureola romantica, simbolos de un orden social ya extinto, excitaran la imaginacion de Waverley; el coronel Talbot, heraldo de los tiempos modernos, ayudara a Waverley a reconocer su verdadero ser y reconciliarse con su momento historico. (14) Al igual que en Don Quijote, en Waverley nos encontramos con una dicotomia clara entre personajes fuera y dentro de la historia, y los encuentros del protagonista con ambos van a definir un movimiento de transicion entre un quijotismo fruto de la inexperiencia y una madurez que solo puede ser obtenida a traves de la dolorosa confrontacion con los desastres de la guerra. (15)

Scott introduce a los lectores en la trama politica de su novela a lo largo del segundo volumen. En este, el autor escoces refleja como los principales actores de la revuelta jacobita en la novela, Fergus Mac-Ivor y Carlos Eduardo Estuardo, conocen el talante quijotesco de Waverley y lo utilizan de una manera muy astuta para atraer al joven noble ingles hacia su causa. (16) Este proceso comienza una vez que Waverley recibe la notificacion de su degradacion por ausencia injustificada--y obviamente por su asociacion con jacobitas celebres como Fergus Mac-Ivor--en el regimiento de dragoons en el que se encontraba sirviendo. El chieftain aprovecha el enfado de Waverley ante la notificacion para sugerirle "an honourable road to speedy revenge" (2.2: 128) y, una vez que el joven ingles comienza a considerar la opcion de sumarse a la revuelta jacobita --no sin antes ser advertido por Flora Mac-Ivor de las consecuencias que su implicacion tendria y de las razones del interes de su hermano para que se sume al levantamiento--, Fergus le invita a acompanarle a la corte, donde podra apreciar "a sight worth all the tirades of your romances" (2.3: 131). En cualquier caso, las palabras de Flora Mac-Ivor, que cuenta con un celo puramente idealista por la causa, propician una reflexion de Waverley sobre la adecuacion historica de la empresa de los Estuardo, y atemperan su entusiasmo inicial por su causa:
   Whatever were the original rights of the Stuarts, calm reflection
   told him, that, omitting the question how far James the Second
   could forfeit those of his posterity, he had, according to the
   united voice of the whole nation, justly forfeited his own. Since
   that period, four monarchs had reigned in peace and glory over
   Britain, and exalting the character of the nation abroad, and its
   liberties at home. Reason asked, was it worthwhile to disturb a
   government so long settled and established, and plunge a kingdom
   into all the miseries of civil war, to replace upon the throne the
   descendants of a monarch by whom it had been willfully forfeited?
   (2.5: 140-41)


El reconocimiento del caracter anacronico de las reclamaciones dinasticas de los Estuardo lleva a Waverley a la resolucion de volver a su regimiento, pero una reyerta en la aldea de Cairnvreckan, en la que es detenido como sospechoso de sedicion y su adolescente empecinamiento en no seguir el consejo de las autoridades locales, que le sugieren descubrir a Fergus Mac-Ivor y reconocer su asociacion con este como un error propiciado por la juventud "misled by the wild visions of chivalry and imaginary loyalty" (2.9: 163; enfasis anadido), cambiaran radicalmente el rumbo de los acontecimientos. Este momento supone un autentico punto de inflexion en este segundo volumen, ya que, a partir de su detencion en Cairnvreckan, la adopcion de la causa jacobita por parte de Waverley va a ser clara, siendo muy significativamente asociada a unas nociones heroicas derivadas de la conciencia del pasado glorioso de los Waverley:

A sentiment of bitterness rose in his mind against the government, which he considered as the cause of his embarrassment and peril, and he cursed internally his scrupulous rejection of Mac-Ivor's invitation to accompany him to the field. "Why did not I," he said to himself, "Like other men of honour, take the earliest opportunity to welcome to Britain the descendant of her ancient kings, and lineal heir of her throne? [...] I had there been free and in arms, fighting, like my forefathers, for love, for loyalty and for fame. (2.10: 166; enfasis anadido)

La vinculacion entre la educacion quijotesca recibida por el protagonista en Waverley Honour y la causa jacobita resulta, por lo tanto, bastante clara. La nocion de un pasado familiar heroico y la cosmovision romantica de Waverley van a ligar al protagonista de la primera novela de Scott a un movimiento politico cuyo caracter anacronico habia sido puesto de relieve por el mismo justo antes de su detencion en Cairnvreckan. Este entusiasmo por la causa del chevalier, apelativo por el que Carlos Eduardo Estuardo era conocido entre sus seguidores, va a ser total una vez que Waverley es rescatado por un grupo de highlanders de Fergus Mac-Ivor y llevado al palacio de Holyrood en Edimburgo, recuperado por el pretendiente jacobita. Tras su rescate, Mac-Ivor presenta a Waverley ante Carlos Eduardo, que muy astutamente recomienda al joven ingles seguir los pasos de su antepasado Sir Nigel y abrazar "a cause which has little to recommend it but its justice, and follow a prince who throws himself upon the affections of his people to recover the throne of his ancestors, or perish in the attempt" (2.17:193). La invitacion a participar en esta "gallant enterprize" (193), y la propia figura del chevalier fascinan a Waverley, quien dejandose llevar por su tendencia quijotesca y por los prejuicios de su educacion, acepta comprometerse en una empresa caballerescamente atractiva, pero claramente fuera de su momento historico:

Unaccustomed to the address and manners of a polished court, in which Charles was eminently skillful, his words and kindness penetrated the heart of our hero, and easily outweighed all prudential motives. To be thus personally solicited by a prince, whose forms and manners as well as the spirit which he displayed in this singular enterprize, answered his ideas of a hero of romance-, to be courted by him in the ancient halls of his paternal palace, recovered by the sword which he was already bending towards other conquests, gave Edward, in his own eyes, the dignity and importance which he had ceased to consider his attributes. Rejected, slandered, and threatened upon the one side, he was irresistibly attracted to the cause which the prejudices of education, and the political principles of his family, had already recommended as the most just. These thoughts rushed through his mind like a torrent, sweeping before them every consideration of an opposite tendency [...] and Waverley, kneeling to Charles Edward, devoted his heart and sword to the vindication of his rights! (2.17: 193; enfasis anadido)

El posterior baile, en el que las doncellas admiran a un "gallant and handsome young Prince, who threw himself upon the mercy of his countrymen, rather like a hero of romance than a calculating politician" (2.20: 206; enfasis anadido), y el rechazo de Flora a casarse con Waverley al considerar que este nunca podra luchar de manera ideal y sincera por su causa (208), renuevan la determinacion del protagonista de Scott de distinguirse en el campo de batalla al servicio de un principe que se asemeja a uno de los personajes de aquellas cronicas de Froissart o de la Noue tan presentes en la biblioteca gotica de Waverley Hall. En este segundo volumen, por lo tanto, la fascinacion por Fergus Mac-Ivor y por Carlos Eduardo Estuardo vincula al protagonista de Scott con un movimiento politico que pretende parar el reloj y devolver a Gran Bretana a la situacion previa a la Revolucion Gloriosa. El encuentro de Waverley con Fergus Mac-Ivor y con el principe Estuardo situa al protagonista fuera de la historia, y es este el momento de la novela en el que su quijotismo resulta mas exaltado y evidente.

En cualquier caso, el segundo volumen de la novela no se cierra con la exaltacion romantica de la corte de Carlos Eduardo Estuardo. A lo largo de los ultimos tres capitulos del volumen, Scott se preocupa de mostrarnos la marcha jacobita hacia el sur, y en el retrato que el autor escoces hace de ella nos vamos a encontrar con una vision mas sobria sobre la verdadera situacion de los rebeldes: la vision del narrador, que inicia el movimiento de diastole hacia la renuncia de lo romantico por parte de Waverley en estas ultimas paginas del segundo volumen. Este proceso es evidente en el vigesimoprimer capitulo. Desde las alturas de St. Leonard's Hill, el narrador introduce a Waverley observando al ejercito jacobita iniciar la marcha. Lo que en un principio parece una escena de claro corte romantico, en un paisaje dramatico y con los montaneros de los Highlands organizados en clanes, con sus respectivos pendones y marcha de gaitas, desfilando liderados por el chevalier y el estandarte con su emblema Tandem Triumphans (2.21: 213), se ve pronto matizado por una mirada mas sobria y mas detallada, capaz de vislumbrar no solo las luces, sino tambien las sombras de las huestes jacobitas. Junto a los familiares directos de los chieftains, todos ellos profusamente armados, el narrador destaca a una segunda fila de campesinos, mal equipados y mostrando una extrema penuria, no en vano el narrador los llega a asemejar a "bandidos" (2.21: 215). Esta imagen causa el asombro de Waverley, que hasta ese momento solo conocia la magnificencia tribal de las tropas que Fergus Mac-Ivor le habia mostrado de manera muy selectiva, y el narrador destaca como no resulta ninguna sorpresa que el protagonista de la novela "should have felt damped and astonished at the daring attempt of a body not then exceeding four thousand men, and of those not above half the number, at the utmost, well armed, to change the fate, and alter the dynasty, of the British kingdoms" (2.21: 215). Por primera vez en toda la novela, la rebelion jacobita es desenmascarada como una empresa desesperada y profundamente quijotesca.

Este inicio del proceso de agnicion de Waverley en este ultimo sector del segundo volumen va a verse acentuado una vez que uno de los acompanantes ingleses de Waverley en su regimiento de dragoons muere en una escaramuza previa a la batalla de Prestonpans, en la que los jacobitas obtienen una importante victoria (2.22: 218-19). En esta, al reconocer a su antiguo regimiento en el ejercito enemigo, Waverley comprende por fin como su lealtad a Carlos Estuardo no es mas que el producto de un sueno caballeresco que poco tiene que ver con su identidad real y con el momento historico al que pertenece:
   It was at that instant, that looking around him, he saw the wild
   dress and appearance of his Highland associates, heard their
   whispers in an uncouth and unknown language, looked upon his own
   dress, so unlike that which he had worn from his infancy, and
   wished to awake from what seemed at the moment a dream, strange,
   horrible, and unnatural. "Good God," he thought, "am I then a
   traitor to my country, a renegade to my standard, and a foe, as
   that poor dying wretch expressed himself, to my native England!"
   (2.23: 221)


Con este despertar del sueno quijotesco de Waverley y con la batalla de Prestonpans, en la que Waverley logra salvar a un oficial ingles, pero presencia la muerte cruel y violenta del general de su regimiento de dragoons en el fragor de la batalla (2.24: 226), se cierra el segundo volumen de la novela, iniciando el movimiento de diastole que va a reconciliar a Waverley con Inglaterra y con su realidad historica. El encuentro con el coronel Talbot, precisamente el oficial al que Waverley logra salvar, y que se va a erigir como un claro representante de los caballeros de los nuevos tiempos, va a ser fundamental en este proceso.

El coronel ingles Talbot es introducido por Scott al inicio del tercer volumen, concretamente en el segundo capitulo. En Talbot, el protagonista encuentra a un tipo de militar que difiere radicalmente de todo lo encontrado en Escocia. A traves de la introduccion del coronel ingles, Scott nos muestra el retrato viviente de un hombre de armas de un tiempo nuevo, un momento historico distinto:
   As a specimen of the military character, Talbot differed from all
   whom Waverley had as yet seen. The soldiership of the Baron of
   Bradwardine was marked by pedantry; that of Major Melville by a
   sort of martinet attention to the minutiae and technicalities of
   discipline, rather suitable to one who was to manoeuvre a
   battalion, than to him who was to command an army; the military
   spirit of Fergus was so much warped and blended with his plans and
   political views, that it was that of a petty sovereign, rather than
   of a soldier. But Colonel Talbot was in every point the English
   soldier. Elis whole soul was devoted to the service of his king and
   country, without feeling any pride in knowing the theory of his art
   with the Baron, or its practical minutiae with the major, or in
   applying his science to his own particular plans like the Chieftain
   of Glennaquoich. Added to this, he was a man of extended knowledge
   and cultivated taste, although strongly tinged, as we have already
   observed, with those prejudices which are peculiarly English. (3.5:
   246)


Las entrevistas de Waverley con el coronel van a suponer un autentico correctivo epistemologico para el protagonista de la novela, que gracias al militar ingles comenzara a experimentar las consecuencias de su implicacion en la revuelta jacobita. Talbot, que advierte a Waverley sobre como las tropas jacobitas han iniciado una empresa "to which your strenghth appears wholly inadecuate" (3.2: 233), comunica a Edward las represalias que su familia ha experimentado por su implicacion en la revuelta, como la degradacion inmediata de Richard Waverley de cualquier responsabilidad gubernamental y el apresamiento de su tio por las sospechas de sedicion despertadas por la asociacion de Waverley con los rebeldes y por su antiguo historial de apoyo a los jacobitas (235). Este caracter de correctivo epistemologico continua en el capitulo cuarto, en el que Talbot clarifica a Waverley todas las maniobras llevadas a cabo por Donald Bean Lean para implicarle en la revuelta, senalando a Waverley como se habia visto "trepanned into the service of this Italian knight-erranf (3.4: 241; enfasis anadido). Las posteriores entrevistas entre ambos, en las que Waverley paulatinamente se va mostrando mas receptivo a los argumentos del coronel ingles, ejercen un efecto cumulativo una vez que el protagonista de la novela de Scott se ve confrontando no solo con las secuelas personales que su implicacion en el movimiento jacobita acarrea a su familia, sino tambien con los efectos de la derrota de Carlisle, en la que los jacobitas son barridos por un ejercito bien equipado, moderno y con un claro sentido de la tactica militar; y, sobre todo, a causa de las consecuencias colectivas que la quijotesca empresa de Carlos Estuardo ocasiona: los desastres de la guerra.

Waverley comienza a apreciar los efectos de la contienda al escapar muy afortunadamente de una escaramuza en la que Fergus Mac-Ivor es apresado por las tropas inglesas (3.12: 276). Al retornar al lugar de la escaramuza, el protagonista observa "the dead bodies of men and horses, and the usual companions of war, a number of carrion crows, hawks and ravens" (3.14: 281). Las aves carroneras y la presencia de los numerosos cadaveres comienzan a despertar al joven entusiasta ingles de sus suenos romanticos de heroismo. Al permanecer en Ullswater, donde tiene que detenerse por una fuerte nevada que impide su marcha durante algunos dias, Waverley empieza a aceptar de manera definitiva los argumentos del coronel Talbot, culminando el proceso de correccion epistemologica que se inicio en los ultimos compases del segundo volumen y que alcanza en este momento su punto culminante:

In this solitary and secluded situation, without the advantage of company or conversation with men of cultivated minds, the arguments of Colonel Talbot often recurred to the mind of our hero. A still more anxious recollection haunted his slumbers--it was the dying look and gesture of Colonel G--. Most devoutly did he hope, as the rarely-occurring post brought news of skirmishes with various success, that it might never again be his lot to draw his sword in civil conflict. [...] These reveries he was permitted to enjoy, undisturbed by queries or interruption, and it was in many a winter walk by the shores of Ullswater, that he acquired a more complete mastery of spirit tamed by adversity, and that he felt himself entitled to say firmly, though perhaps with a sigh, that the romance of his life was ended, and that his real history had now commenced. (3.13: 282-283; enfasis anadido)

Las miserias de la guerra y las consecuencias de la implicacion de Waverley en la utopia restaurativa de los jacobitas propician en el joven ingles una renuncia a sus suenos caballerescos y acarrean, en palabras de Lars Hartveit, "the realization that the heroic is a dream, and that any attempt to treat it as a reality is dangerous both on a personal and a national level" (107). La experiencia del fracaso por fin permite a Waverley dominar su espiritu, alcanzando la madurez de la que ha carecido claramente a lo largo de toda la novela. Este es, por lo tanto, el punto culminante de la narrativa, aquel al que esta se ha dirigido desde los primeros capitulos en los que se narraba la quijotesca educacion de Waverley. Una de las ultimas entrevistas con Talbot confirma este proceso, no en vano, el protagonista afirma al coronel como se encuentra "heartily tired of the trade of war", ya que, pese a la fascinacion que en sus lecturas habia sentido por "the plumed troops and the big war", la realidad de la contienda, con sus vigilias al raso y sus marchas nocturnas "are not at all to my taste in practice" (3.15: 290). Como destaca Levine, esta ultima entrevista con Talbot denota como "the great chivalric ideals of heroism are turned to dream" (149), transformando a Waverley, como significativamente subraya el narrador sirviendose de una cita de The Rhyme of the Ancient Mariner de Samuel Taylor Coleridge, en "a sadder, and a wiser man [...], a compensation for the gay dreams which in his case experience had so rapidly dissolved" (3.16: 296). Cabria anadir que este proceso de agnicion no solo permite a Waverley recuperar su identidad y conocerse a si mismo, sino que sobre todo le convierte, como a don Quijote tras su renuncia a su empresa caballeresca, en un hombre reconciliado con su momento historico, en un caballero ya situado dentro de la historia.

CONCLUSION: WAVERLEY, LA TRADICION CERVANTINA Y LA NOVELA HISTORICA

De lo anteriormente expuesto se pueden extraer una serie de conclusiones relacionadas, por una parte, con la clara herencia cervantina de Waverley, or 'tis Sixty Years Since, y, por otra, con el papel que juega Don Quijote en la configuracion estructural de esta novela, habitualmente considerada la primera novela historica de la literatura europea.

En lo que se refiere a la filiacion cervantina de Waverley, cabe destacar que Scott, tal y como manifiesta en el tercer capitulo de la novela, sigue a Cervantes, pero no trata de imitar al pie de la letra el modelo que Don Quijote le ofrece. El novelista escoces no presenta a un viejo enjuto y demente capaz de transformar dentro de su mente la realidad que le rodea, sino que expone al lector un proceso mucho mas complejo al reflejar las consecuencias de una educacion romantica y la consecuente atraccion por un mundo historicamente anacronico que se asemeja a las lecturas que marcan la educacion del protagonista. Tal y como el propio autor escoces destacaba en su comentario sobre el Launcelot Greaves de Smollett, el fenomeno del quijotismo ha de inscribirse en un lugar y en unas coordenadas historicas que permitan albergar el sueno de restaurar un tiempo preterito. En otras palabras, para Scott, el quijotismo esta directamente vinculado a un horizonte referencial que posibilita la asociacion entre las lecturas y la realidad, y no todos los momentos historicos pueden albergar esta conjuncion. En este sentido, la eleccion de la Escocia de las revueltas jacobitas a mediados del siglo XVIII no resulta aleatoria. Los intentos jacobitas por restituir una dinastia y un orden social fuera de su momento historico ofrecen ese vinculo entre las lecturas y la realidad, ese horizonte referencial que Scott queria ver en la Espana de finales del siglo XVII en la que Don Quijote se inscribe. El fenomeno del quijotismo se ve de esta manera doblemente plausibilizado, ya que, por una parte, Scott ofrece un retrato muy detallado de las causas de ese quijotismo, algo por lo que Cervantes pasa muy por encima en su obra; y, por otra, nos muestra un momento de transicion historica en el que el establecimiento de un vinculo entre unas lecturas caballerescas y la realidad todavia resulta posible. El autor de Waverley se afana en retratar como la Escocia de "Sixty Years Since", aquella que le ofrece la posibilidad de preservar "some idea of the ancient manners of which I have witnessed the almost total extinction" (3.25: 340), supone un horizonte referencial ideal para el sueno caballeresco de Edward Waverley, muy al contrario que la Inglaterra dieciochesca del Launcelot Greaves de Smollett, introduciendo de esta manera un matiz inedito en la tradicion cervantina al retratar el fenomeno del quijotismo como el resultado parcial de un momento historico concreto, variacion que inaugura una senda que novelistas posteriores exploraran a lo largo del siglo XIX. Waverley se constituye, por lo tanto, no como una mera imitacion de Don Quijote, sino como una de las mas innovadoras transformaciones que la novela cervantina experimenta durante su dinamica recepcion en las letras britanicas de los siglos XVIII y XIX.

Por otra parte, el influjo de Don Quijote en Waverley conlleva una serie de consecuencias directas en lo que se refiere al alumbramiento del genero historico, del que la novela de Scott es habitualmente considerada el primer especimen. Como reflejan los comentarios de Scott sobre Don Quijote en sus Essays on Chivalry, Romance, and the Drama, el novelista escoces comprendio la novela cervantina como el reflejo de un periodo de transicion entre un mundo caballeresco que se resistia a morir y la realidad de Espana a comienzos del siglo XVII, en la que la empresa quijotesca debia de resultar necesariamente anacronica. Como se ha tratado de reflejar a lo largo de estas paginas, el fenomeno del quijotismo en Waverley se erige como la principal fuente de atraccion hacia ese pasado que se resiste a morir, como una mirada que trata de encontrar en la realidad un universo en vias de extincion. El caracter quijotesco de Waverley va a propiciar un movimiento de ida y vuelta en el que el protagonista de la novela cree encontrar sus suenos caballerescos en la realidad, para posteriormente ver estos suenos desarmados por la pesadilla del conflicto belico. El quijotismo juega un papel fundamental en este proceso, y la fascinacion del joven ingles por los tiempos ya pasados va a permitir que el protagonista de la novela se convierta en el medio que Scott utiliza para articular un dialogo entre lo antiguo y lo nuevo, entre los romanticos caballeros de la Escocia jacobita y los heraldos de una epoca no tan romantica que relega lo heroico al ambito de lo estetico, de lo literario. El contraste entre los caballeros de tiempos pasados y los caballeros de tiempos modernos, tan fundamental en Don Quijote y en el proceso de agnicion que el hidalgo manchego experimenta en la novela de Cervantes, adquiere, como he tratado de demostrar en estas paginas, una importancia similar en la novela de Scott, y epitomiza la confrontacion entre movimientos historicos y sociales antagonicos que Lukacs consideraba el principio estructural basico de la novela historica. Quizas, la sombra de Cervantes sea aun mas alargada de lo que hemos asumido, y probablemente haya llegado el momento de subrayar el decisivo papel que Cervantes y su Quijote juegan en el alumbramiento de uno de los generos novelescos mas populares a lo largo de los dos ultimos siglos.

Universidad de Cantabria

alfredo.moro@unican.es

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(1) En opinion del critico chileno Felix Martinez-Bonati, el mundo caballeresco no se encuentra presente en la novela de Cervantes y posee un caracter puramente referencial: "Acontecimientos caracteristicos del mundo caballeril no tienen lugar en el mundo de don Quijote. Meramente se los evoca, en especial por medio de las erradas interpretaciones que hace el protagonista de sus circunstancias, y por las bien o mal intencionadas mentiras y simulaciones de amigos y extranos. Lo caballeril es solo parte de la imaginacion de los personajes y de la memoria de los lectores. [...] Dentro de la ficcion que es el Quijote, lo caballeril es solo una fantasia, de constante presencia, pero nada mas que imaginada y libresca, una nube ideal sobre el mundo "real"; es una region literaria no encarnada en el estrato mundanal basico de la obra" (192; enfasis anadido).

(2) En sus Vorlesungen uber die Asthetik, Hegel traza un interesante paralelismo entre Don Quijote y el Gotz von Berlichingen mit der eisernen Hand (1773) de Goethe. En lo que se refiere a la concepcion de la justicia, Hegel senala como Goethe y Cervantes comparten el retrato de una concepcion caballeresca y heroica de la justicia situada en un tiempo moderno en el que predomina una idea mas prosaica y moderna de la misma. El contraste entre ambas reflejaria el caracter medieval, y consecuentemente anacronico, de los protagonistas de ambas obras, siendo este anacronismo dotado de una mayor comicidad en el caso de Cervantes (ver Hegel 257). Como se podra apreciar a lo largo de este articulo, las ideas de Hegel en torno a Cervantes, Goethe y el retrato que ambos realizan de una epoca de transicion entre dos tiempos distintos, se corresponden de manera bastante precisa con las de Scott en torno al Quijote, y este dato no resulta del todo sorprendente ya que la primera obra literaria firmada por el autor escoces fue precisamente una traduccion al ingles del Gotz von Berlichingen de Goethe, que apareceria en Londres en 1799 con el titulo de Gotz von Berlichingen with the Iron Hand.

(3) Ya en 1973, en su articulo "Cervantes y la caballeresca," Martin de Riquer subrayaba el caracter anacronico del hidalgo manchego: "Ya es sabido que la libresca locura de don Quijote se manifiesta, entre otras cosas, por la nostalgia de un tiempo pasado en que existia la caballeria andante <<novelescamente>>, ya que, como hemos visto, solo un siglo antes Espana contaba con numerosos caballeros andantes de veras. El hidalgo manchego es, esencialmente, un arcaismo viviente que deambulara por los caminos de Espana a principios del siglo XVII. Uno de los muchos aspectos que mas facilmente pierde el lector moderno es el singular atuendo militar de don Quijote. [...] Este aspecto exterior de don Quijote produce o bien la risa o bien la estupefaccion de cuantos encuentra por el camino, impresion similar a la que hoy nos produciria ver un batallon de paracaidistas mandado por un comandante que vistiera el uniforme del general Prim en la guerra de Marruecos" ("Cervantes" 289; enfasis anadido).

(4) Maurice Keen, en su magnifico ensayo La caballeria (1986), subraya como a lo largo de todo el siglo XVI se van a producir importantes cambios en la orden de la caballeria: "Mas importante que todo esto eran los cambios que en el siglo XVI estaban teniendo lugar en un nivel mas profundo y que estaban alterando las estructuras sociales y politicas en las que la caballeria habia florecido en el pasado. Lo que vemos al final de la Edad Media es, en consecuencia, no tanto la decadencia de la caballeria, sino el cambio de su aspecto, y ello se advierte en la apreciacion de las grandezas de la caballeria, asi como de sus locuras, que Cervantes se complace en presentar en el Quijote. Los animos que en la epoca medieval habian dado vida e impetu a la caballeria se hallaban todavia en vigor, pero los aspectos en los que encontraban su modo de expresion estaban cambiando y el antiguo nombre perdiendo su propiedad" (314). De las palabras de Keen se desprende como, a principios del siglo XVII, la caballeria, al menos tal y como la entiende don Quijote, contaba unicamente con un valor etico/moral o referencial, como acertadamente apunta Catedra. A comienzos del XVII los caballeros andantes formaban parte del universo de la literatura, y no tanto del mundo real.

(5) Por utopia restaurativa, Endress se refiere "al movimiento de avance y retroceso que ensarta lo preterito con lo futuro y a la diferencia existente frente a los proyectos habituales emplazados en otro lugar o encauzados solamente hacia el futuro" (53).

(6) En opinion de Edwin Williamson, la locura de don Quijote muestra dos dimensiones bien distintas. Por una parte estaria su "creencia en la absoluta veracidad de los libros caballerescos" y por otra "la conviccion de que el mismo esta destinado a restaurar la caballeria" (39; enfasis anadido). Para el cervantista escoces, don Quijote nunca abandona "la creencia fundamental de que los libros no pueden mentir" (39), pero a lo largo de la segunda parte, y fundamentalmente a partir la aparicion de Dulcinea como labradora en el decimo capitulo de la segunda parte, don Quijote comienza a tener dudas acerca de su destino caballeresco, disminuyendo este segundo grado de locura y hundiendose en un proceso de agnicion, es decir, en un paulatino "cambio desde la ignorancia al conocimiento" (44). En mi opinion, esta transformacion de don Quijote a traves de la desilusion es claramente reconocible a lo largo de la segunda parte, pero creo que este proceso se ve impulsado tambien por el contraste con los caballeros de tiempos modernos y el consecuente reconocimiento de la inadecuacion historica de la vocacion caballeresca, tal y como Francisco Vivar propone en su estudio.

(7) Para Lukacs, las novelas historicas de Scott siguen un principio estructural basico. El protagonista, habitualmente un anti-heroico burgues ingles mas o menos mediocre, se ve envuelto en la confrontacion entre dos movimientos historicos y sociales antagonicos. Su posicion dubitativa e intermedia le permite observar esta confrontacion y el progreso historico que resulta de la derrota de las fuerzas historicas anacronicas y pertenecientes al pasado, un proceso que Lukacs denomina declassing (The Historical Novel 34): "Scott's heroes, as central figures of the novel, have an entirely opposite function. It is their task to bring the extremes whose struggle fills the novel, whose clash expresses artistically a great crisis in society, into contact with one another. Through the plot, at whose centre stands this hero, a neutral ground is sought and found upon which the extreme, opposing social forces can be brought into a human relationship with one another" (36). Por su parte, Roman Alvarez, en su estudio de 1983 sobre la novela historica inglesa, senalaba, siguiendo a Lukacs, como Scott se sirve del pasado para "situar frente a frente dos epocas, dos culturas o dos fuerzas historicas" (69), retratando "los momentos cruciales de la Historia, es decir, las epocas de profundo cambio, o los momentos en que culturas distintas entran en friccion" (74). La novela historica, por lo tanto, cuenta, como Don Quijote, con un principio estructural fundamentalmente contrastivo y dialogico.

(8) En este sentido, McDonald Jr ha senalado como Scott plausibiliza el comportamiento de don Quijote como un vestigio de un tiempo feudal que poco a poco se desvanece en el presente: "Thus, while acknowledging the over-developed imagination of the hero, Scott nevertheless affirmed that the Knight's character and actions had some basis in actuality, as did the romances; and elsewhere in the same essay he declared that the defiance which Quixote hurled against the Merchants of Toledo had its prototype in the opposition of the Knights to the encroachment of the King's taxes" (41; enfasis anadido).

(9) En este sentido, cabe destacar como la opinion de Scott coincide con la de otra figura del Romanticismo britanico, Lord Byron. En el canto XIII de su Don Juan, el poeta ingles sugiere que la publicacion de Don Quijote acabo con el espiritu caballeresco en Espana, y por ende, con su gloria imperial: "Cervantes smiled Spain's Chivalry away; / A single laugh demolished the right arm / Of his own country;--seldom since that day / Has Spain had heroes. While Romance could charm, / The world gave ground before her bright array; / And therefore have his volumes done such harm, / That all their glory, as a composition, / Was dearly purchased by his land's perdition" (768).

(10) El reconocimiento de la filiacion cervantina de Waverley cuenta con un largo recorrido critico, aunque no son demasiados los estudios que han profundizado en las implicaciones de esta influencia respecto a la cuestion del origen de la novela historica como genero. Alexander Welsh (Reflexions), Theodor Wolpers, Wolfgang G. Muller, y Heinz-Joseph Mullenbrook han abordado desde diferentes perspectivas el papel que Don Quijote juega en la primera novela de Scott. Mas recientemente, Pedro Javier Pardo ha analizado la influencia de Don Quijote en Waverley desde el prisma de la conexion que surge a finales del siglo XVIII y principios del XIX entre literatura de viajes y literatura cervantina; mientras que Moro ha reivindicado el papel del autor escoces dentro de la recepcion de Cervantes en las letras britanicas ("Cervantismos olvidados"). Las primeras decadas del siglo XXI han visto un aumento de los estudios por parte de la critica cervantina respecto a la novelistica de Scott, y las contribuciones de Robert ter Horst, Michael Gerli y Howard Mancing reflejan este creciente interes. Ter Horst ha analizado las afinidades entre la obra de Cervantes y la del autor escoces, asi como su similar relacion inclusiva respecto al romance. Por su parte, Gerli ha estudiado la utilizacion por parte de Scott en relacion a sus propios planteamientos sobre la legitimidad del genero de la novela a principios del siglo XIX; mientras que Mancing, limitado al contexto de un capitulo sobre la recepcion de Cervantes en Gran Bretana durante los siglos XIX y XX, destaca la fascinacion del autor escoces por Cervantes y ciertos paralelismos entre la obra de ambos autores. retrato de su inexorable decadencia van a estar profundamente ligados en Waverley, reflejando como la sombra de Cervantes se extiende al amanecer de la novela historica y a los inicios de Sir Walter Scott como novelista.

(11) Pese a este matiz, no debemos olvidar que las concomitancias entre Waverley y Don Quijote siguen siendo poderosas, ya que los dos aprehenden la realidad bajo el filtro de sus lecturas, y ambos miran nostalgica y literariamente a un pasado ya fuera del tiempo de la accion que transcurre en las novelas de Cervantes y Scott. Ademas, cabria destacar que el retrato de la educacion de Edward Waverley se enmarca dentro de toda una tradicion dieciochesca de Quijotes jovenes cuya educacion fallida es retratada al detalle. Arabella, en el Female Quixote (1752) de Charlotte Lennox, o Don Sylvio von Rosalva, en Die Abenteuer des Don Sylvio von Rosalva (1764), de Christoph Martin Wieland, son claros ejemplos de esta tradicion, que Scott conocia bien, tal y como Moro ha demostrado en otro lugar (Transformaciones 264-319). Friedhlelm Marx ha analizado con gran acierto la figura del joven lector con aspiraciones heroicas y sus vinculos con Don Quijote en su ensayo Erlesene Helden: Don Sylvio, Werther, Wilhelm Meister und die Literatur.

(12) "Waverley ejemplifica el mismo proceso de mediacion literaria o pictorica en la percepcion de un paisaje: viaja por un territorio no solo fisico sino mental, no solo historico sino imaginativo, recorre un espacio discursivizado e internalizado. Combe y Scott representan las dos versiones mas acabadas, comica y seria, literal y desplazada, anti-romantica y romantica, de esta figura que emerge en los albores del siglo XIX a la que hemos denominado el viajero quijotesco. Este es un personaje que no se limita a desplazarse de un lugar a otro en seguimiento de las empresas que guian su accion [...] sino que es turista en el sentido de que viaja para conocer un territorio respecto del cual asume una distancia estetica; y es quijotesco porque lo hace pertrechado de nociones adquiridas por los libros [...]. El viaje es concebido literaria o artisticamente, el quijotismo como una forma literaria o discursiva de viajar" (Pardo 133).

(13) Jonathan Wild, popularmente conocido como "Thief-Taker General" fue uno de los criminales mas celebres de Gran Bretana durante el siglo XVIII. Henry Fielding inmortalizo su figura en su parodia The Life and Death of Jonathan Wild, the Great (1743), en la que la figura del conocido criminal londinense es empleada por el novelista ingles para criticar a Robert Walpole, primer ministro britanico sobre el que recayeron numerosas acusaciones de corrupcion durante sus 21 anos de gobierno (1721-1742).

(14) Lars Hartveit, en su magnifico estudio A Dream within a Dream: A Thematic Approach to Scott's Vision of Fictional Reality (1974) ha senalado como el encuentro con los distintos personajes de la novela juega un papel fundamental en el desarrollo personal de Waverley. Para el estudioso noruego, los personajes que Waverley encuentra en su periplo escoces pueden ser agrupados en dos categorias fundamentales. Por una parte estarian aquellos personajes que renuevan y fomentan sus anhelos romanticos y heroicos, por otra los personajes que tratan de cercenar estos impulsos, ofreciendo al protagonista un retrato mas exacto de la realidad. En este estudio, por limitaciones de espacio, me centrare

unicamente en Fergus Mac-Ivor, Carlos Eduardo Estuardo y en el coronel Talbot como ejemplos arquetipicos de estas dos tendencias, que como bien senala Flartveit pueden ser rastreadas a lo largo de toda la novela.

(15) El movimiento de transicion entre la inexperiencia y la experiencia que tiene lugar en Waverley invita a considerar la novela de Scott como un Bildungsroman o novela de formacion. La tematica educacional de la novela de Scott ha sido generalmente reconocida por la critica. Ya en 1951 Stewart Gordon senalaba el claro enfasis en la educacion de la novela de Scott, senalando como el diseno "unificado" de la novela se basa en la fallida educacion del protagonista (107), mientras que estudiosos posteriores como Hart (1966), Sroka (1980), Wolpers (1986), o Moro tambien han incidido en las afinidades entre Waverley y la tradicion del Bildungsroman (Transformaciones 264-319).

(16) Este proceso es evidente ya en el primer capitulo del segundo volumen. Tras ser herido en una caceria y tener que ser llevado en volandas en una camilla por numerosos highlanders, Fergus cita exactamente las palabras pronunciadas por Don Quijote a la vuelta de su accidentada primera salida (1.5: 57), subrayando como adapta su lenguaje a los oidos romanticos de Waverley: "Fergus began immediately, with his usual high spirits, to exclaim, "Open your gates, incomparable princess, to the wounded Moor Abindarez, whom Rodrigo de Narvaez, constable of Antiquera [sic], conveys to your castle; or open them, if you like it better, to the renowned Marquis of Mantua, the sad attendant of his half-slain friend, Baldovinos of the mountain.--Ah, long rest thy soul, Cervantes! without quoting thy remnants, how should I frame my language to befit romantic ears!" (2.1: 121).
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Author:Moro Martin, Alfredo
Publication:Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America
Date:Sep 22, 2017
Words:12625
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