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Discurso, cultura, salud: la nocion de interculturalidad en salud *.

RESUMEN

La nocion de salud/enfermedad esta en gran parte determinada historica y culturalmente. Corresponde a representaciones sobre el cuerpo que construyen discursivamente las diversas comunidades humanas. En este articulo se examina la aplicacion de la politica de "salud intercultural" en Chile en territorio mapuche. Se discute el alcance y el contenido de esta politica, y se sugieren nuevos caminos que en lo esencial apuntan a la necesidad de fortalecer la autonomia cultural del pueblo mapuche.

Palabras claves: Discurso, salud, cultura, interculturalidad, medicina popular, pueblos originarios.

ABSTRACT

The notion that health/illness is determined in large part historically and culturally, This corresponds to representations of the body that are constructed discursively in diverse human communities. The present article examines the application of a policy of "intercultural health" in Chile in Mapuche territory. The range and content of this polio/are discussed and new roads that in their essence point towards the necessity of strengthening cultural autonomy for the Mapuche People are suggested.

Keywords: Discourse, health, culture, intercultural, popular medicine, original peoples.

Recibido: 30 / 01 / 2003. Aceptado: 03 / 03 / 2003.

I. INTRODUCCION

AL EMPRENDER una investigacion sobre los discursos y los sabores en la medicina popular chilena, y sobre las representaciones que los discursos de las sanadoras populares construyen sobre el cuerpo humano, una de las nociones mas omnipresentes es la dimension cultural de la nocion de enfermedad. Sobre todo si consideramos que nuestro proyecto de investigacion se centra en la 8" Region del pais. Esta region, como se sabe, esta atravesada por el rio Bio-Bio, que sirvio historicamente de frontera entre el avance de la ocupacion espanola y la resistencia del pueblo mapuche a esa ocupacion del territorio. Por lo tanto, en materia de cuidados de salud coexisten en esta region tres tipos de saberes, que responden a tres tipos de cultura: el saber de la medicina cientifica oficial, que goza de un estatuto de verdad reconocida, y dos versiones de saber medico tradicional, la medicina popular de raiz hispanica-que llego al pais con la colonizacion espanola-, y la medicina popular mapuche, que subsiste no solo en los territorios de fuerte implantacion mapuche, sino tambien en sectores rurales-marginales de las grandes ciudades de la region (Concepcion, Chillan, Los Angeles ...) (1).

Ademas, el peso de la dimension cultural de las concepciones de salud-enfermedad es mucho mas evidente en una pesquisa como la nuestra que se situa en el nivel de las representaciones discursivas y no en el de las practicas medicas como tales. No es una investigacion sobre las practicas curativas, sino sobre los discursos y los saberes que subyacen a estas practicas. Nuestro trabajo se apoya pues en una teoria del analisis de los discursos, por un lado (Charaudeau 1983, 1992; Alvarez 1996, 2001), y en las teorias sobre la construccion de representaciones sociales (Jodelet 1989, Sandoval 1999) o de imaginarios sociales, por otro (Castoriadis 1975, Baeza 2000). Discursividad, constructivismo, representaciones sociales, imaginarios sociales, son los conceptos claves de nuestro marco teorico, a los cuales se agrega necesariamente el concepto de interculturalidad.

2. LA NOCION DE ENFERMEDAD

La enfermedad, desde este punto de vista, no es solo un fenomeno quimico-biologico, un desorden corporal claramente repertoriable desde una cierta objetividad clinica, sino que responde en gran medida a una construccion cultural. Los trabajos de Michel Foucault muestran claramente el ejemplo de la constitucion historica de la locura como enfermedad, y como, a partir de un determinado momento historico, el loco pasa a ser objeto de aislamiento e internacion medica (Foucault 1967). Es tambien sabido que existen --incluso en el plano sincronico-- comportamientos que en una determinada cultura pueden ser considerados normales y que en otra cultura son considerados como enfermedad. "Lo que se percibe como salud y enfermedad (...) esta determinado por cada cultura especifica" (Ibacache 1998). Un caso notorio es el del consumo ritual de alucinogenos en algunas comunidades indigenas, que en esa cultura y para esa actividad son comportamientos normales y no pueden ser confundidos con la drogadiccion como enfermedad. Uno de los ejempos mas conocidos es el "culto del peyote" comun a varias tribus de America del Norte (Sapir 1967, rol 2: 33). Otro caso puede ser el consumo tradicional de hojas de coca por los indigenas del Altiplano andino, que no puede ser confundido con la adiccion a la cocaina por parte del "hombre blanco".

Cabe entonces no ignorar la dimension cultural de la dicotomia "normalidad/enfermedad". Dentro de una determinada cultura pueden existir enfermedades que no tienen equivalente en otra cultura. Asi, los mapuches hacen una distincion neta entre las enfermedades de huinca ("hombre blanco") y las enfermedades de mapuche: para las primeras van a la posta o al consultorio de la medicina oficial; las segundas solo pueden ser tratadas por la machi, y en algunos casos solo dentro de la comunidad. Esta determinacion cultural puede tener impacto incluso en el proceso de la sanacion. Asi, trabajando en Francia con inmigrantes de origen musulman, Brigitte Mabe senala como "las representaciones del enfermo inmigrante sobre el origen de su enfermedad, ligadas a una vision del mundo especifica, determinan su proceso terapeutico" (Mabe 1994: 158).

En la documentacion examinada para nuestro proyecto hemos encontrado por ejemplo la discusion sobre la ebriedad en poblaciones indigenas: segun algunos estudios, se trata de una enfermedad de alta incidencia entre los mapuches ("alcoholismo"); segun otros estudios --que consideran la variable cultural--, se ha confundido el consumo ritual de alcohol en ceremonias comunitarias con el alcoholismo como enfermedad (Medina 1984). Desde una mirada antropologica, "la ingesta de alcohol puede ser una enfermedad, en algunos casos, pero puede ser tambien un fuerte marcador de cohesion sociocultural en algunas ceremonias etnicas (Oyarce y Nanco 1998) (2).

3. EL PARTO

Otro caso interesante, en este sentido, es el del parto. Parece evidente que el embarazo y el parto consiguiente no son fenomenos patologicos, sino absolutamente normales. Sin embargo, con el creciente fenomeno de la "medicalizacion de la sociedad" y el control cada vez mayor de la medicina y del discurso medico "cientifico" sobre el cuerpo humano (Foucault 1996), la mujer comienza a ser objeto de tratamiento de la tecnologia medica casi desde el instante mismo de la concepcion. Incluso, el Estado chileno y su medicina oficial han medicalizado a tal extremo la gestacion y la entrega del neonato, que se ha llegado a penalizar y a criminalizar el parto a domicilio, lo que se opone radicalmente a las concepciones de diversos grupos etnicos que existen en el pais.

En efecto, para pueblos como los mapuche o los aymara, "el parto no es una enfermedad; muy por el contrario es un acontecimiento comunal, en el que participa toda la Familia y toda la comunidad" (Alarcon 1998). Para los miembros de esta cultura no existe el "drama" del embarazo adolescente, ni el "problema social" de los ninos nacidos fuera del matrimonio. Para ellos, el parto a domicilio es la forma ancestral de dar a luz y de recibir al nuevo miembro de la comunidad. Sin embargo, debido a la criminalizacion que el Estado chileno ha impuesto al parto a domicilio, el rol tradicional de las parteras comunitarias se ve reprimido, incluso por medios policiales. La parturienta aymara tiene entonces que ir a parir a la ciudad "del blanco", lo que, ademas de todas las connotaciones culturales negativas, tiene un efecto desastroso desde el punto de vista demografico. En efecto, el recien nacido sera inscrito como nacido en Arica (y no en la comunidad de Putre, por ejemplo), lo que, unido a la tendencia a cambiar el apellido aymara de origen por uno de consonancia hispanica para tratar de escapar a la discriminacion y a la estigmatizacion social, trae como consecuencia que el numero de habitantes de origen aymara disminuye constantemente, segun los censos oficiales (Alarcon 1998: 45). No hay duda que muchas de estas observaciones pueden aplicarse a otras poblaciones indigenas de Chile: mapuche, colla, etc.

Agreguemos que este no es un problema de "cultura medica cientifica" versus "concepciones tradicionales atrasadas", vestigio de algun supuesto subdesarrollo tecnologico. En paises tan avanzados como Holanda o Alemania, la mujer tiene la posibilidad de elegir entre el parto en maternidad o el parto a domicilio. La mujer puede asi rechazar legalmente toda manipulacion tecnologica de su cuerpo durante la gestacion y el parto.

4. LA IRRUPCION DE LAS DEMANDAS INDIGENAS

Recien en la decada de los 90, con la instalacion de los gobiernos post-dictadura en Chile, se ha producido una toma de conciencia, por parte de los responsables de la salud, de la pluralidad etnica del pais. Esta reflexion ha traido como consecuencia la elaboracion de los elementos teoricos basicos de una politica de salud intercultural y el comienzo de los intentos organicos del Ministerio de Salud por el establecimiento de una politica de ese tipo. "Despues de muchos anos, Chile esta saliendo de su letargo frente a una realidad que se negaba a ver: la existencia de grupos humanos originarios", como dice el subsecretario de Salud en 1998 (Minsal 1998) (3).

Esta toma de conciencia de la pluralidad etnica constitutiva se da sin duda en el marco del movimiento mundial de afirmacion de los derechos de los pueblos originarios. En 1992, a contrapelo de las celebraciones del Quinto Centenario Hispanico, se realizo la Cumbre para la Tierra que reivindico el reconocimiento, por los diversos Estados de America, de los valores y tradiciones de las poblaciones primeras del continente. El ano 1993 fue declarado por la ONU como el "Ano Internacional de las Poblaciones Indigenas del Mundo". En 1994, en la primera Cumbre de las Americas, realizada en Miami, se lanzo un plan de accion en salud que busca obtener para toda la poblacion un acceso equitativo a los servicios de salud, lo que incluye explicitamente a las poblaciones indigenas. No olvidemos, ademas, las luchas politicas de la decada: en enero de 1994 irrumpe en Mexico el Movimiento indigena Zapatista; en Ecuador, los movimientos indigenas derriban dos gobiernos sucesivos. Sin olvidar el ejemplo pionero del Canada, donde las Primeras Naciones --como se llama a los pueblos fundadores-- han conquistado pacificamente el derecho a gobernar territorios autonomos.

En nuestro pais, la afirmacion de los derechos de los pueblos originarios atraviesa tambien la decada: reivindicacion de sus territorios ancestrales por los mapuches, defensa del respeto a los derechos de propiedad por los pehuenches en el Alto Bio-Bio, constitucion de organizaciones de estudiantes universitarios de origen mapuche, etc. Por ello, se puede afirmar que la necesidad de incorporar a los pueblos originarios a las politicas de salud responde tambien en alguna medida a las exigencias de la llamada "gobernabilidad". De todos modos, sea por exigencias internacionales, sea por razones de gobernabilidad interna, sea por razones estrictamente filosoficas, el hecho es que se esta poniendo en marcha una politica de salud intercultural, y que eso puede ser un paso muy positivo para el establecimiento de relaciones armonicas entre los diversos constituyentes etnicos y culturales de nuestro pais.

5. LA INTERCULTURALIDAD COMO COBERTURA

Asegurar el acceso a la salud de las poblaciones indigenas, llevar la atencion de salud a los pueblos originarios, tales son los primeros objetivos de la politica de salud intercultural del Ministerio de Salud. Para ello, se ha propiciado la formacion de "facilitadores interculturales", que hacen de intermediarios linguistico-culturales entre el personal medico y los miembros de la comunidad indigena. Se ha intentado tambien disenar estrategias que permitan desarrollar un enfoque epidemiologico intercultural que estudie "la ocurrencia de la enfermedad en poblaciones de diferente cultura" y "la incorporacion de las propias categorias y etiologias de enfermedad desde el punto de vista de un contexto o de una cultura particular" (Minsal 1998: 13). Todo esto forma parte de la concepcion oficial de ampliar la cobertura de salud para llegar a todos los sectores de la poblacion.

Se trata sin duda de una politica bien encaminada. Pero desde el comienzo surgen serias interrogantes, sobre todo si se concibe la politica de interculturalidad no solo como una simple extension de la cobertura, sino como una integracion de los saberes tradicionales de las culturas indigenas y del saber medico oficial. Dicho de otro modo, la politica oficial no parece hacerse cargo del problema de decidir si por interculturalidad se va a entender realmente un reconocimiento mutuo de los discursos y los saberes del otro. Una politica integral de interculturalidad implicaria resolver los problemas filosoficos de valoracion y reconocimiento de la alteridad, a lo cual se agregan problemas de indole ideologico, como la necesaria convivencia de un saber con fundamento magico-religioso con un saber con fundamento estrictamente bioquimico; y problemas de indole economico, como la necesaria coexistencia de practicas curativas comunitarias --con poca o ninguna motivacion economica-- con la maquinaria invasora de la industria tecnologica del "mercado de la salud".

6. COMPLEMENTARIDAD DE PRACTICAS Y SABERES

Conviene precisar, sin embargo, que paralelamente a la politica oficial de interculturalidad, anterior a ella e independientemente de ella, se dan en el pais practicas de coexistencia y de complementaridad entre el sistema medico oficial y las medicinas populares tradicionales. En efecto, aunque la actitud predominante de la medicina cientifica ha sido la de ignorar o denigrar las concepciones de la medicina popular tradicional (Medina 1986), de hecho existen cada vez mas experiencias de dialogo y de colaboracion entre estas dos practicas y estos dos saberes. Varias curanderas senalan en nuestras entrevistas que ellas distinguen claramente cuando estan en presencia de una afeccion que ellas pueden sanar y cuando hay que derivar el enfermo a la posta o al hospital. Tambien senalan casos en los que se da la situacion contraria: el medico de la posta recomienda al enfermo que vaya donde una yerbatera o un componedor. Lo mismo hemos encontrado en territorio mapuche. Un facilitador intercultural (Pascual) nos senala que en Canete, el director del hospital "tiene muy buena disposicion con el tema mapuche. El tiene ese concepto de que si hay una enfermedad que sea de huinca tiene que ser tratada por un doctor, pero si es un mapuche que tiene una enfermedad espiritual, tiene que ser derivado a una machi".

7. EL CASO DE LA POBLACION MAPUCHE

Nos parece importante profundizar el caso mapuche no solo porque se trata de la etnia originaria mayoritaria de nuestro pais (4), sino por la especificidad de su organizacion cultural.

En el caso del pueblo mapuche, las concepciones de salud-enfermedad se inscriben dentro de su concepcion general del mundo: existe una continuidad entre los hombres, el medio ambiente y las fuerzas sobrenaturales que controlan el mundo. La dicotomia salud/enfermedad tiene que verse entonces desde el punto de vista moral: posible transgresion de los codigos culturales del grupo; desde un punto de vista relacional: posible accion negativa de personas del entorno; desde el punto de vista ecologico: posible accion negativa del medio ambiente (por ej., las condiciones de desarraigo debido a la emigracion forzada hacia la ciudad); desde el punto de vista comunitario: la enfermedad de un individuo es enfermedad de la comunidad; desde el punto de vista magico-religioso: la enfermedad puede ser producto de la accion de las "fuerzas del mal", que solo pueden ser combatidas por la accion de un chaman (la machi), celebrando eventualmente ceremonias rituales colectivas (Citarella 1995; Ibacache et al., en Minsal 1998).

La sanadora mapuche (la machi) cumple funciones que van mas alla de lo simplemente curativo. O dicho en otros terminos, la nocion de salud, para los mapuches, sobrepasa la dimension puramente corporal-individual, para abarcar todo el bienestar de la comunidad. Asi, la machi puede prever --gracias a suenos premonitorios (pewma)-- los peligros que pueden amenazar a la comunidad; y puede entonces prevenir y alertar sobre malas cosechas, puede orientar para recuperar ganados perdidos, etc. La machi no es una simple sanadora (en el sentido "occidental" del termino), sino que cumple un rol organizativo en la comunidad, a tal punto de un werken (Pascual) nos senala que "tiene que haber machi en la comunidad para que surja la comunidad".

8. UNA NUEVA DINAMICA INTERCULTURAL

Es esta especificidad y esta coherencia de la cultura mapuche --y su fuerte implantacion en el pais-- lo que da origen a nuevos desarrollos para las politicas de interculturalidad en salud. Una experiencia importante en este sentido es la del hospital mapuche de Maquehue-Pelale que dirige el Dr. Jaime Ibacache. Un antiguo hospital tradicional se ha ido convirtiendo en hospital mapuche, gracias a la accion de la comunidad organizada legalmente como asociacion indigena y gracias al apoyo del Ministerio de Salud. La comunidad, por medio de sus representantes autoctonos, se hace cargo de la administracion del hospital y de toda su gestion: presupuestaria, sanitaria, educativa, etc. (Ibacache, en Fondecyt 1.000.376). Se trata pues de una nueva dinamica, que pretende ir mas alla de la simple idea de integrar a las poblaciones indigenas a la medicina cientifica oficial, mas alla de la nocion de "interculturalidad en salud" para abrir paso a un modelo de gestion comunitario de la politica de salud.

Como nos declara el Dr. Ibacache: "No se trata simplemente de desarrollar un hospital intercultural, sino de poner en accion otra dinamica: un modelo de gestion mapuche de la salud. Asi tenemos programas que tienen que ver con el fortalecimiento de la identidad cultural mapuche, con el crecimiento de la medicina tradicional mapuche. Tenemos ademas algunos programas que tienen que ver con otros aspectos del desarrollo, como por ejemplo el fortalecimiento de la autonomia territorial" (Ibacache, en Fondecyt 1.000.376). Se trata, en suma, de un conjunto de programas que ubican el problema de la salud dentro de una problematica mayor, como es el fortalecimiento de la identidad social, cultural y territorial de la nacion mapuche.

9. CONCLUSION

Vista asi, la nocion de salud sobrepasa netamente la dimension puramente organica del modelo bio-medico. Sobrepasa incluso el modelo psico-biomedico, que pretende sumar, agregar, la dimension psicologica al modelo organicista. Se trata de una vision socio-psico-biologica, que tiene valor paradigmatico no solo para las comunidades indigenas sino tambien para el conjunto de los seres humanos. En el caso de Maquehue-Pelale no se trata de buscar la salud por si misma, sino que esta busqueda --enraizada en los valores y las creencias de la comunidad-- es uno de los caminos para ejercer un cierto control cultural, un camino para fortalecer la autonomia cultural del grupo. Y ello, como subraya el Dr. Ibacache, porque desde el punto de vista mapuche la salud involucra todo, no solamente la ausencia del dolor organico: involucra el dominio de la tierra, la autonomia cultural y la relacion del hombre con el universo. Un punto de vista que, sin duda, es valido para todos los seres humanos.

* Este trabajo forma parte del proyecto Fondecyt 1.000.376, "Representaciones discursivas del cuerpo --salud/enfermedad-- en la medicina popular chilena".

(1) Y que subsiste, por supuesto, a lo largo del pais, dondequiera que haya concentraciones de poblacion de origen mapuche (ver Toledo Llancaqueo, 1997).

(2) Nosotros no hemos realizado un estudio especifico sobre este problema. Pero uno de nuestros entrevistados, un "asesor intercultural" mapuche, niega que haya consumo de alcohol en las ceremonias mapuches.

(3) Notese que el subsecretario habla de "grupos humanos" originarios. Todavia falta para que la nocion de "pueblos originarios" y de "primeras naciones" tenga vigencia en el discurso oficial chileno.

(4) Casi un millon de personas, segun el Censo de 1992 (Toledo Llancaqueo 1997).

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GERARDO ALVAREZ **, ANDREA ALVAREZ ***, MARISOL FACUSE ****,

** Doctor en Linguistica, profesor en la Universidad de Concepcion.

*** Sicologa, profesora en la Universidad Diego Portales de Temuco.

**** Sicologa, profesora en la Universidad de Concepcion.
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Author:Alvarez, Gerardo; Alvarez, Andrea; Facuse, Marisol
Publication:Atenea (Chile)
Date:Sep 22, 2002
Words:3541
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