Printer Friendly

Diferencia sexual y cuerpo en la escritura de mujeres. Trazos para una critica desarticuladora desde los bordes/Sexual diference and body in the women's writing. Plots for a disarticulator critique from the border.

INTRODUCCION

En el ano 1987 se llevo a cabo en Chile el Congreso Internacional de Literatura Femenina Latinoamericana. Dicha actividad represento un hito, tanto por ser el primer congreso que visibilizaba la actividad literaria de la mujer en el continente sudamericano, como por darse en un contexto de represion y sesgo cultural, pues en Chile se vivia bajo la dictadura de Augusto Pinochet. La gran importancia del Congreso se funda en que en el se descifro "una doble ruptura del silencio: por un lado, el silencio femenino historico; por otro, el silencio de quienes escribian en plena dictadura militar" (Memoriachilena, parr.2). Uno de los temas que se articulo en el Congreso fue el de la diferencia sexual en la escritura y el trato que de esta hizo--hasta ese entonces--la critica literaria feminista contemporanea. Asi, la gran problematica que se plasma transversalmente en las ponencias presentadas en el Congreso es la marginalidad de la mujer, su enunciacion en la escritura y el problema de la representacion del sujeto-mujer en la literatura escrita por mujeres.

En relacion con el Congreso, Diamela Eltit dice: "Inaugurar este espacio de escritura de mujeres latinoamericanas, implica [...] instalar la opcion y la pregunta, sobre un grupo sexuado y reconocido en una diferencia [...] enclavada sobre un orden periferico y marginal" (1990: 17). Por consiguiente, la marginalidad confgura un a priori de la escritura de las mujeres, presionando a estas a una busqueda de representacion y enunciacion depurada de la modulacion patriarcal. En otras palabras, las mujeres deben poner en tension su propio yo real con el yo ideal con el que se les ha investido, o como lo expresa Lucia Guerra: "El predominio hegemonico de imagenes creadas por los hombres [...] nos conduce a nosotras, las mujeres, a observar diversos centros de nuestro Yo que no corresponden a la experiencia de nuestro propio Yo en un multiple movimiento difuso y difuminante" (1994: 188). De ahi que las mujeres deban sortear todo un discurso hegemonico sobre el acto de escribir, asi como tambien desmontar toda una maquinaria de lectura sobre su cuerpo. (1)

El Congreso, ademas, puso en evidencia que dentro de la critica feminista existe una no despreciable disputa sobre la representacion de las mujeres como fgura-arquetipo y como creadoras de mundos en la fccion, dicho con otras palabras, dentro de la critica literaria feminista se friccionan diferentes posturas en relacion a la "especifcidad de una estetica femenina" (Richard, 1990, 40). Preguntas tales como: ?Esta representada la mujer en la obra de los autores hombres? ?Puede una escritora mujer proyectarse en la fccion y vislumbrar lo propio del mundo femenino en este acto?, o, ?es el mundo de lo privado, manual, domestico y el deseo reprimido del adulterio lo propio de la mujer?, son cuestiones que abren el problema del signo mujer y los fragmentos dispersos que debe trabajar y juntar la critica literaria feminista.

Hasta aqui, las menciones al Congreso de Literatura Femenina tienen la relevancia de demarcar un punto en el cual la cuestion de la division sexual en lo escritural llega a las consciencias latinoamericanas, en cuyo contexto del ano 1987 las formulaciones teoricas al respecto estaban emergiendo a nivel mundial, por tanto, se deben resaltar las actividades y las tematicas abordadas en el Congreso, en la justa medida en que signifca que las mujeres comenzaran a poner en tela de juicio su escribir.

La representacion del cuerpo en la escritura, por lo tanto, seria un efecto de las refexiones propuestas en el Congreso. Cuestiones como: ?se diferencia la escritura de un sujeto sexuado de otro? ?Es el cuerpo un medio por donde se canaliza la escritura y que por este mismo fenomeno manifesta una diferencia en la escritura? ?"Ser" mujer u hombre confna a que una escritura se adhiera una subjetividad "femenina" o "masculina"? Quien abordo este problema fue Nelly Richard (1994), quien a su vez, fue una de las intelectuales encargadas de la organizacion del Congreso de Literatura Feminista. (2)

Los analisis de Richard se enmarcan sobre las tesis principales en relacion con la diferencia sexual de las autoras Helene Cixous, Luce Irigaray y Julia Kristeva. Especialmente, a los propositos de este escrito nos enfocaremos en la sublimacion del sexo-genital en la escritura (Cixous, Irigaray), que Richard encuadra en la tradicion francesa. Cada autora aporta distintas perspectivas sobre la condicion del signo mujer y su representacion escritural en la literatura. Esto suscita un problema que se vincula con las especulaciones que del cuerpo y el discurso ha hecho Judith Butler. Para esta ultima, el discurso normalizador utiliza como dispositivo el concepto de genero para conformar las normas que dan las pautas sexuales del cuerpo y, mas radical aun, es desde un discurso-fccion de la identidad precultural desde donde se cosifca y materializa el cuerpo, y por efecto, lo humano. Tenemos por tanto que, bajo las categorias de analisis de Butler, la condicion anatomica del sexo no corresponde a una identidad sexual, en la medida en que esta esta conformada y desplegada desde un discurso. Por tanto, ?tiene sentido hablar de una escritura de mujer si esta misma categoria es un constructo? Agudizamos mas la refexion y preguntamos, ?es la escritura de la diferencia sexual, periferica y marginal del signo mujer una escritura que pretende autodefnirse y establecerse como una manifestacion escritural de un sujeto-mujer inamovible? Y, por ultimo, ?abordar este problema tiene repercusiones en la comprension y la articulacion de una politica feminista?

LA DIFERENCIA Y SU MATERIALIZACION EN LA ESCRITURA

Uno de los impactos que tuvo el Congreso, como ya se ha senalado, fue el autoconocimiento que las escritoras chilenas y latinoamericanas comenzaron a efectuar sobre el quehacer de su escritura. Las mujeres comenzaron "lentamente [a tomar] conciencia de todo este mutismo comprometido incluso desde la izquierda, desde sus mejores escritores y criticos, hacia la escritura femenina" (citado en Richard, 1994, 127-128). Las mujeres comprendieron que no basta con ser mujer y escritora para que la accion de la escritura se constituya como feminista. Es asi como se manifesta una problematica sobre el sexo de la escritura.

En su ensayo, ?Tiene sexo la escritura?, Nelly Richard pregunta: "?es lo mismo hablar de 'literatura de mujeres' que de 'escrituras femeninas'?" (1994, 129). La pregunta nos remite a pensar sobre la cuestion de la categorizacion discursiva sobre el sexo en la escritura. Para la autora, la "literatura de mujeres" designa un corpus frmado por un sujeto sexuado, en este caso las mujeres, en donde se conjugan la identidad de la narradora, asi como tambien los simbolos utilizados por esta en la construccion de la fccion. Asi, "[l]a critica literaria que practica es[t]as caracterizaciones [...] de lo 'femenino' se basa en una [representacion] de la literatura segun la cual el texto [debe] expresar realistamente [las] situaciones de vida que retratan la 'autenticidad' de la condicion-mujer" (Richard, 1994, 130). Para la pensadora chilena, este tipo de critica que pretende consolidar un puente de correspondencia entre la realidad y el texto se autolimita en la medida en que queda ciega a los nuevos formatos, en los cuales se transgreden aquellos parametros axiologicos que hay sobre la literatura de mujeres.
Me parece que ese tipo de critica, al desatender la materialidad
signica del complejo escritural (la energia significante de la
maquinaria textual), se expone a varias limitaciones: por una parte, su
concepcion naturalista del texto, pensado como vehiculo expresivo de
contenidos vivenciales, define un tratamiento realista y figurativo de
la literatura que falla con obras donde la escritura protagoniza un
trabajo de desestructuracion/reestructuracion de los codigos narrativos
que violenta la estabilidad del universo referencial y que desfigura el
supuesto de verosimilitud de los mecanismos de personificacion e
identificacion femenino-literarias. (Richard, 1994, 130)


Podemos ver que la sospecha de Richard se enmarca en la representacion que las mismas mujeres hacen a partir de un suelo subjetivo dado. Se duda, no por la verosimilitud de la experiencia de vida del narrador-mujer, sino mas bien por la fuctuacion que se da en la construccion simbolica a la que ha sido expuesto el signo mujer. Esto es lo que motiva a Lucia Guerra a senalar: "Si bien el referente de la experiencia es solo uno de los aspectos de la confguracion representacional, este es el primer cuestionamiento que nos hacemos las mujeres al enfrentarnos con los signos de la mujer representada" (Guerra, 1994, 187). Asi pues, la critica literaria feminista debe pensar categoricamente la diferencia sexual y sortear aquella critica (que mayoritariamente proviene de una critica varonil) que confna a la categoria de "literatura de mujeres" todo texto frmado por un sujeto sexuado.

Mas aun, los diferentes intentos por parte de la critica literaria feminista de pensar la cuestion de lo femenino en la escritura presentan, en cierta medida, falencias teorico-epistemicas que Richard se encarga de notifcar. Las tendencias estudiadas por Richard son la critica feminista angloamericana y la tendencia francesa. Segun la autora, la primera de estas se ha abocado al rescate, por medio de un revisionismo, de la produccion femenina, mayoritariamente vedada en la tradicion masculina literaria occidental. Sin embargo, los reparos que a esta tradicion hace la autora, apuntan a que esta critica pretende constituir una historia de la literatura unidimensional racional de progreso, es decir, quiere invertir los valores hombremujer y delimitar un discurso que pretende "confgurar una tradicion literaria nuevamente modelizada bajo las categorias de "continuidad y coherencia", volviendose asi "complice de las concepciones de la historia basadas en el supuesto de una linealidad uniforme; y [...] complice de los presupuestos logo (falo) centricos de los discursos homogeneos" (Richard, 1990, 41-42).

Con respecto a la segunda tradicion reconocida por Richard, a saber, la tendencia francesa, la cual seria una actualizacion de la tradicion angloamericana, estaria interesada en estudiar la emergencia del inconsciente, el sujeto y el lenguaje:
Nacida de la emergencia conjunta de una poetica del texto (Cixious) y
de una reflexion sobre subjetividad [...] (Kristeva, Irigaray), [esta
tendencia] se preocupa mas de la escritura propiamente tal en cuanto
travesia simbolica y volumen significante [...] Dicho campo conjuga el
aporte de una teoria del sujeto (verbalidad y pulsiones) y de una
teoria del texto (dispositivo enunciativo y trayecto comunicativo),
dividiendose en dos orientaciones principales. (Richard, 1990, 45)


La primera de estas orientaciones a las que hace referencia Richard es el modelo de Cixous e Irigaray, el cual propone que en la escritura de mujeres se plasmaria un ritmo-mujer, que estaria impregnado de multiplicidad y heterogeneidad, en una funcionalidad en la que se dejaria ver tanto lo corporal como lo psiquico. Esta tendencia estaria ajustada por una materialidad corporal-biologica que acentuaria su manifestacion por la existencia de una vagina, la cual "evocaria la relacion autoerotica que el cuerpo y la palabra [...] establecen entre si: los roces y frotaciones del sexo-labios se trasladarian al signifcante verbal, mediante el 'cuerpo a cuerpo' de un decir que se acaricia a si mismo" (Richard, 1990, 46). No obstante, esta perspectiva no podria ayudarnos a ver el espectro que signifca la diferencia sexual en la escritura por cuanto, segun Richard, dejando de lado los aspectos poeticos que signifca ver en la escritura de mujeres el propio cuerpo femenino como narrador, esta tendencia caeria en un determinismo sexual que haria corresponder escritura y biologia como una relacion acoplada por el destino anatomico (Richard, 1990, 46-47). La segunda orientacion esta confgurada por el trabajo de Julia Kristeva, quien "[...] parte del texto como 'juego, trabajo, produccion, practica': materialidad linguistica del proceso de estructuracion del sentido" (Richard, 1990, 47). En este modelo se juega con los conceptos de "semiotica", que seria lo pulsional femenino-maternal, y el concepto de lo "simbolico", el cual seria lo normativo masculino-paterno. Asi, segun este modelo, las mujeres "estaria[n] siempre mas cerca de la pulsion ritmica de lo semiotico ([...] goce y [...] corporalidad) debido a su proximidad--carnal o especular--a la madre" (Richard, 1990, 47). En este sentido, para que lo semiotico y lo simbolico se tensionen es necesario una accion creativa que desborde la logica social racional masculina por parte de la experiencia femenina. En consecuencia, bajo el analisis de Kristeva "[...] mujer y creatividad se potencian mutuamente como dos fuerzas aliadas en un mismo proceso de desintegracion de los limites de la racionalidad social dominante, y de su sintaxis represiva" (Richard, 1990, 48).

El dialogo que se ha conformado hasta aqui con Richard es para orientar este estudio al problema que promueve el cuerpo en la escritura de las mujeres. Nelly Richard, al no replantear reparos a las nociones de Kristeva, nos hace suponer que comparte con esta sus teorizaciones. Por otro lado, Richard, al criticar el modelo propuesto por Cixous e Irigaray y enunciar que este puede converger en un determinismo biologico, nos abre la siguiente pregunta: ?Se sublima el cuerpo biologico en la escritura?, mas precisamente, ?existe una correspondencia entre genital-vagina y escritura? Mas problematico aun seria: ?que es un cuerpo y que lo conforma? Es a razon de esta ultima pregunta que debemos abarcar otras perspectivas que han estudiado y problematizado el cuerpo como categoria que acarrea un signo discursivo impregnado por una discursividad politica. Esto, encuadrado bajo el concepto de poder que un grupo humano (hombres sobre mujeres) ejerce por sobre otro en una dialectica de dominacion.

CUERPO HABLADO

Para los propositos de este escrito, abordaremos las tensiones entre cuerpo y discurso como categorias de analisis para repensar la escritura y el proyecto--como eyecto del signo mujer--en la escritura femenina. Para lograr dicho designio nos haremos de las propuestas teoricas presentes en la obra de Butler (2002, 2007) Cuerpos que importan: sobre los limites materiales y discursivos del sexo; El genero en disputa: El feminismo y la subversion de la identidad.

La pensadora norteamericana, en su analisis basado en la obra de pensadores del cuerpo, (3) en el primer capitulo de su conocida obra El genero en disputa, propone y problematiza aquel dispositivo enunciativo que impera en los discursos hegemonicos logo-falo-centricos y liberales, este es, aquel discurso que representa la correspondencia de sexo y genero como una construccion prediscursiva y, por lo tanto, natural de los sujetos. Se sigue, entonces, que el binarismo sexual para este discurso hegemonizante, seria el fundamento biologico que constituiria la conducta, la psicologia y la identidad de las personas. Para sortear dicha construccion, Butler propone su desarticuladora tesis:
[...] con el proposito de dar respuesta a la afirmacion de que
"biologia es destino", esa diferenciacion sirve al argumento de que,
con independencia de la inmanejabilidad biologica que tenga
aparentemente el sexo, el genero se construye culturalmente: por esa
razon, el genero no es el resultado causal del sexo ni tampoco es tan
aparentemente rigido como el sexo. Por tanto, la unidad del sujeto ya
esta potencialmente refutada por la diferenciacion que posibilita que
el genero sea una interpretacion multiple del sexo. (Butler, 2007, 54,
la cursiva es nuestra)


De esta tesis se desglosa que el sexo nunca ha sido prediscursivo y, por tanto, "[...] quizas esta construccion [...] este tan culturalmente construida como el genero" (Butler, 2007, 55), resultando que "[...] el sexo, por defnicion, siempre ha sido genero" (Butler, 2007, 57). Si el sexo no es anterior a la cultura, explicita Butler, entonces hay una intencion de construccion-fccion sobre el binarismo sexual de los cuerpos, y esta intencion se efectua por un medio discursivo que se fundamenta en la nocion de genero. "[E]l genero [...] es el medio discursivo/cultural a traves del cual la 'naturaleza sexuada' [...] se forma" (Butler, 2007, 55-56).

Ahora, ?como es que se constituye el cuerpo sexuado? Nos ponemos mas refexivos y preguntamos, ?a efecto de que es el cuerpo constituido ontologicamente como un cuerpo de hombre y otro como de mujer? Para esclarecer estas interrogantes debemos concebir que la gran fccion del genero-sexo es el resultado de un discurso que ciclicamente se ha venido permeando de dichas premisas, dicho de esta manera, se posibilita una perspectiva que ve el discurso del sexo prediscursivo como un dispositivo categorial que se actualiza para devenir en una constante perpetuidad.

Lo importante de lo enunciado hasta aqui, es el hecho de que la categoria y la idea de sexo "[...] surge dentro del lenguaje hegemonico como una sustancia, como un ser identico a si mismo, en terminos metafisicos" (Butler, 2007: 74). Asi, segun la autora, la construccion que vela por la conformacion de una identidad atomica ligada a una estructura biologica prediscursiva (natural), tiene por objetivo crear la diferencia binaria de los sexos, en donde estos se moverian en una dialectica de reconocimiento en el cual un yo heterosexual reconoceria a un otro, creandose de esta manera el deseo por lo opuesto. En este caso, en donde se reconoce que hay una distincion de los deseos y las practicas sexuales que determinan la identidad heterosexual, se debe preguntar que es lo que en defnitiva conforma, articula y compone el sexo. A raiz de esto, y a traves de los postulados de Monique Witig en relacion con la linguistica y la dualidad de los sexos, Butler cita: "El genero es el indice linguistico de la oposicion politica entre los sexos" (citado en Butler, 2007, 76). Se trataria, entonces, de argumentar que el discurso linguistico que pretende proyectar una materialidad corporea sobre los sujetos estaria movido por una flosofia ontologica encapsulada "[...] en ciertas ilusiones de 'Ser' y 'Sustancia' animadas por la idea de que la formulacion gramatical de sujeto y predicado refeja la realidad ontologica previa de sustancia y atributo" (Butler, 2007, 77). Aqui, el lenguaje no solo despliega una ontologia presunta en la materialidad, sino que tambien conforma la ilusion de correspondencia del lenguaje con la cosa. En consecuencia, el cuerpo seria un artefacto ya constituido por la lengua, bajo una logica ideal que ve en las premisas del lenguaje los conductos de la realidad corporea y fisica de la existencia.

Esto, por tanto, nos abre un campo de posibilidades de entendimiento sobre el cuerpo, ya no como un "destino anatomico", sino como un efecto de accion. Mas aun, ahora se manifesta la problematica de que o quien es la causa primera del despliegue del discurso, llamemoslo, "corporeador". En este punto Judith Butler cuestiona la idea de una identidad constante de sujeto, preguntandose, ?somos como somos a razon de una identidad natural, inmutable y perpetua? ?O es que nos conforman nuestra identidad y forma de ser? Y si es asi, ?quienes poseen esta facultad de conformacion? La respuesta a esto, segun la investigacion de la flosofa, seria que no existe sujeto ni identidad que mueve y promueve la conformacion de identidades y cuerpos heterosexuales. Toda conformacion estaria supeditada a una sinergia que ya esta puesta en accion en las practicas culturales, en donde los signos y representaciones, asi como toda la maquinaria axiologica de la cultura se perpetua, deviene hecha y, asimismo, acontece haciendose en un espiral impersonal e involuntaria que subyace a las sociedades. Esto, adecuado a la cuestion del genero, resultaria que "[...] no existe una identidad de genero detras de las expresiones de genero; esa identidad se construye performativamente por las mismas 'expresiones' que, al parecer, son resultado de esta" (Butler, 2007, 85).

Aqui, se puede confrontar el analisis propuesto por Nelly Richard sobre el sexo en la escritura, para refexionar sobre la constitucion corporal de los sujetos sexuados y los proyectos escriturales. Si para Richard, las teorias propuestas por Cixous e Irigaray sobre el cuerpo biologico sublimado y traspasado al acto de escritura seria un determinismo biologico-anatomico, entonces hay que repensar la categoria de cuerpo a la que hace alusion Richard; ?es un cuerpo des-generado o uno con un signo sexual marcado? Si lo propio de la escritura y la estetica femenina es lo desarticulador de lo simbolico-paternal, obras como el Ulises de James Joyce ?serian textos femeninos independientemente de que su autor no hubiese tenido intenciones de criticar una escritura logica patriarcal sino mas bien solo hubiese querido destacarse en el mundo de las letras masculinas? Sin duda el problema es muy dificil de abordar por las variadas miradas de autoras sobre la condicion del signo mujer, sin embargo, un punto de apoyo para abarcar el problema se puede dar en la deconstruccion del cuerpo como signo sexuado, he aqui la importancia de los estudios de Butler. Si, como hemos visto, el sexo es un efecto linguistico sobre un cuerpo de sujeto que se perpetua en una dialectica impersonal, por cuanto no hay agente (identidad) primero, entonces las pretensiones de llamar a un proceso escritural como "escritura de hombre" o "escritura de mujer" tendrian sentido tan solo para demostrar que las categorias ontologicas sexuadas creadas por un discurso no confeccionan una critica de las condiciones efectuales de las que forma parte un sujeto y cuerpo sexuado.

CUERPO DE LOS BORDES, ESCRITURA DESMITIFICADORA

Butler sostiene que las diferencias sexuales estan supeditadas a un acto discursivo: "[...] la diferencia sexual se invoca frecuentemente como una cuestion de diferencias materiales. Sin embargo, la diferencia sexual nunca es sencillamente una funcion de diferencias materiales que no esten de algun modo marcadas y formadas por las practicas discursivas" (Butler, 2002: 17, el cursivo es nuestro). Los cuerpos sexuados son conformados desde un discurso de poder. (4) En este ejercicio discursivo no solo se demarca materialmente una diferencia consustancial a los sujetos, sino que ademas se consolida una identidad perpetua. Se construye la materialidad del cuerpo para construir la materialidad del sexo. Esta es la ecuacion de las "normas reguladoras" que buscan arraigar una norma heterosexual obligatoria. Mas aun, en dicha ecuacion no se menciona que, para que esta maquinaria de la subjetividad de los cuerpos heterosexuales produzca a sus sujetos ideales, se debe conformar, paralelamente, un otro. Este ultimo, es funcional al discurso en la medida en que este esta demarcado en una diferencia y un miedo. El otro, se situa en los margenes, en la periferia, para que desde alli emane las caracteristicas de las que se debe temer para justifcar un yo central, posicionado en una no-periferia. "Esta matriz excluyente mediante la cual se forman los sujetos requiere pues la produccion simultanea de una esfera de seres abyectos, de aquellos que no son 'sujetos', pero que forman el exterior constitutivo del campo de los sujetos" (Butler, 2002, 19).

La formacion imaginaria de un enemigo contrario a las practicas correctas del cuerpo, por tanto, es emplazado en los margenes de la humanidad. Solo aquellos que se remiten a las practicas sexuales supeditadas desde el discurso heterosexual, a su vez, seran quienes tienen el derecho a tener una vida humana que debe ser vivida. De modo que, la categoria de persona solo es posible en este negativo especular de la diferencia con un otro marginal. (5) "[E]l sujeto se constituye a traves de la fuerza de la exclusion y la abyeccion, una fuerza que produce un exterior constitutivo del sujeto, un exterior abyecto que, despues de todo, es 'interior' al sujeto como su propio repudio fundacional" (Butler, 2002, 20). Este repudio es al que hace mencion la comediante Hannah Gadsby cuando en su rutina expresa: "El 70% de las personas de mi zona creian que la homosexualidad debia considerarse un delito [...] y que los homosexuales eran pedoflos atroces e infrahumanos [y] cuando me di cuenta de que [yo] era gay, ya era muy tarde. Ya era homofobica" (Parry y Olb). De esto se sigue que aquel auto-odio del yo es un efecto de la normalizacion. (6)

La construccion del sujeto, en efecto, se despliega en una doble accion, una que constituye al sujeto deseado y, por otro lado, la construccion del no-sujeto necesario para la afrmacion del primero. Dinamica que en terminos agambianos se entenderia como el incluir excluyendo de los inicios de la politica desde el mundo antiguo (Agamben, 1998).

Ahora, hay que enunciar el problema que suscita la corporalidad constituida desde un discurso y, en estrecha relacion a esto, la enunciacion y representatividad de la literatura escrita por mujeres. Nuestra lectura postula que el centro de gravedad de todo esto esta supeditado al acto del habla discursivo. El signo mujer, el cuerpo sexuado que habita los bordes, esta sometido de manera distinta a aquellos que habitan en el centro, como un cuerpo de persona humana constituida en la sociedad y, por este motivo, es el cuerpo del signo mujer en el que recae la marginalidad y la exclusion. (7) De modo que al excluido le queda por opcion desmontar el lenguaje materialista del discurso del sexo, pues es a traves de este en donde se genera la escision de lo humano/inhumano. En esta tarea de desmontaje no solo participa el sujeto-mujer sexuado, aunque este este doblemente marginado en relacion al sujeto-hombre (8), sino que todo aquel sujeto feminizado en un acto de violacion-subyugacion simbolica por parte de la institucionalidad discursiva. Aqui, cobran mucho mas peso las palabras de Richard:
No basta entonces con ser mujer (determinante sexual) para que el texto
se cargue de la potencialidad transgresora de las escrituras
minoritarias. Puede ser que una mujer que toma la palabra solo le rinda
tributo conformista a la presuposicion masculina de la cultura
establecida. Tampoco basta con desplegar los contenidos del tema de la
mujer y de la identidad femenina para que el trabajo con la lengua
produzca (y no simplemente reproduzca) la diferencia generico-sexual
cifrada en la experiencia del cuerpo o de la biografia (Richard, 1994,
137).


El pensar de Richard y Butler convergen, en consecuencia, en que para la primera las condiciones materiales que desembocan en un cuerpo no son el limite para la accion de desarticulacion, la que se da, recordemos, en la escritura, cuando lo escritural busca la explosion del signo linguistico respaldado por el simbolismo patriarcal. Por su parte, Judith Butler aboga por una causalidad discursiva de la materialidad del cuerpo y el sexo, develando de este modo que el discurso heterosexual que conforma identidades y cuerpos puede ser desmontado en un acto de ingenieria inversa del discurso.

La materialidad del discurso hegemoniza binariamente los cuerpos, por tanto, el sujeto-mujer no es exclusivo de esta exclusion, aunque, como ya mencionamos, es el signo mujer el doblemente sesgado: "[...] si bien el gestualismo contestatario del disolver la autoridad paterna no es exclusivo [...] de las practicas de mujeres, no es menos cierto que las mujeres se enfrentan a la alternativa norma/ infraccion bajo circunstancias especiales que las predisponen especialmente a los excesos" (Richard, 1994, 139). Los homosexuales, lesbianas, bisexuales y todos aquellos cuerpos caoticos para la racionalidad catalogadora se hacen de la palabra para posicionarse en los bordes, demandando una ontologia corporal que denuncia la escision entre lo humano/inhumano propio del discurso material de los cuerpos. Ejemplo a esto ultimo, es el caso del escritor chileno Pedro Lemebel, cuando se posiciona como lo repudiable: "Yo era un cacho amariconado que mi madre le dejo como castigo, decia. Por eso me daba duro, obligandome a pelear con otros ninos" (Lemebel, 2001, 17). De ahi que a estos seres "[...] que no parecen apropiadamente generizados; lo que se cuestiona es, pues, su humanidad misma" (Butler, 2002, 26).

Ahora, seria oportuno preguntarnos, ?en que se fundamentaria la importancia de una literatura conformada por mujeres, como para que a fnales de la decada de los ochenta en Chile se le dedicara un Congreso, si la escritura que desarticula el simbolismo del discurso material del sexo puede venir tanto de mujeres como de hombres y aquellos marginales que no estan dentro de estas categorias? En respuesta, se debe enfatizar que, en el devenir de la historia universal, y transversalmente en las culturas del mundo, se ha materializado teo-ontologicamente el sometimiento del ente mujer. (9) Las mujeres han devenido en una reifcacion hasta los tiempos actuales y esto no ha sido una eleccion, como tampoco es una eleccion el no encajar en los parametros de normalizacion de los cuerpos sexuados (Rubin, 1986).

De esto se puede decir que, en la literatura escrita por mujeres, aunque Richard reniegue el determinismo biologico propuesto por Irigaray y Cixous, se plasma el cuerpo que ha sido sometido discursiva, cultural, linguistica y simbolicamente. Esto es algo que dificilmente se pueda negar desde un punto de vista critico. La marca ya esta impregnada en el signo-mujer. De ahi que una de las estrategias de esta escritura sea la de jugar con los roles dados por la cultura falocentrica para asi poder articular una disidencia politica. El juego politico de la reivindicacion ontologicas de los cuerpos se da en la palabra, y esto es mas acentuado en aquellos sometidos (mujeres). "Las mujeres [han] descubierto [...] la dimension politica de la subjetividad y [han] inventado las practicas de su actuar, que son todas practicas atadas a la palabra" (Muraro, 2000, 30). Entonces, desde una escritura marginal de mujeres, no solo se posibilita la destruccion linguistica del discurso hetero-antropocentrico, tambien se manifesta un correr del tupido velo de la fccion del sexo como discurso precultural y natural. Las categorias discursivas de sexo, genero y naturaleza se tambalean desde los pensamientos presentes en las escrituras de los bordes. Al ser el discurso material del sexo una fccion, se abre una brecha en donde las personalidades inhumanas se lanzan a una disputa por la identidad, esta ultima como un catalogar externamente y, como un auto-reconocerse y validarse intrinsecamente. La escritura desmitifcadora de los bordes, por consiguiente, signifca "[o]perar sobre este [...] fno recorte de caracter casi intangible, fundado sobre una relacion fcticia y meramente ideologica, signifca incursionar en una empresa de desmontaje, empresa ante todo analitica que toca la raiz misma del lenguaje, del lenguaje literario" (Eltit, 1990, 19).

CONCLUSIONES

El problema de la proyeccion y representacion en la escritura de mujeres presenta ciertos mecanismos discursivos que hay que sortear en una primera instancia. La primera advertencia sobre esta cuestion se manifesta en Chile en el ano 1987 con el Congreso de Literatura Femenina Latinoamericana, y es aqui cuando la consciencia de las mujeres se dirige al acto de escribir desde un sujeto-mujer. Desde el Congreso, Nelly Richard, inspecciona las tendencias de la critica literaria feminista del momento, la cuales eran la tradicion angloamericana y la tendencia francesa. La primera, segun la autora, no da directrices para una critica generico-sexual sobre la literatura, por cuanto su revisionismo de la literatura esta cooptado por la vision falo-logo-centrica que ve a la literatura como un devenir progresivo lineal y no como una concrecion de diferentes voces literarias eclecticas. La tradicion francesa, tiene por un lado a Irigaray y Cixous que apuestan por la manifestacion corporal del signo-mujer, como una escritura que se roza a si misma, aludiendo a la morfologia de los labios vaginales. El otro modelo lo manifesta Kristeva, interesada en lo simbolico, inconsciente y subjetivo. Esta apuesta por lo semiotico (mujer) y lo simbolico (hombre) como categorias que se tensionan en el proceso escritural y representacional del signo-mujer seria lo que subyace al problema de la representacion y la escritura de mujeres. Richard apuesta por esta ultima interpretacion, ya que Irigaray y Cixous caerian en un determinismo anatomico-biologico. Es en este punto que los estudios de Judith Butler nos posibilitan la refexion critica sobre la constitucion material del cuerpo, a traves de un discurso hetero-normalizador que presenta la categoria de genero como prediscursiva y natural, y a su vez, este discurso articula y conforma las practicas culturales, la identidad y los cuerpos de los sujetos.

Luego, hicimos dialogar las nociones sobre el sexo de la escritura (Richard, 1994) y la materialidad del discurso del sexo binario sobre los cuerpos (Butler, 2002, 2007) para sostener, sin caer en un determinismo biologico, que el cuerpo que se sublima en la escritura de los bordes es aquel cuerpo sometido de la historia, el cuerpo de las mujeres (Rubin, 1986). De modo que la disputa por las representaciones contrahegemonicas se daria en el lenguaje y, aunque el sujeto-mujer no seria exclusivo de estas practicas ya que segun Richard, "[c]ualquier escritura en posicion de descontrolar la [...] discursividad masculina/hegemonica compartiria el 'devenir-minoritario' (Deleuze-Guatari) de un femenino que opera como paradigma de desterritorializacion de los regimenes de poder y captura de la identidad normada y centrada por la cultura ofcial" (Richard, 1994, 133), es el cuerpo conformado y la escritura de las mujeres aquel que en su puesta en practica tiene por meta desbordar el discurso masculino. (10)

Finalmente, a raiz de esto, y entendiendo que el discurso material del sexo y la norma heterosexual es una fccion que situa a un sujeto inhumano en la periferia para establecer la norma en el sujeto que encarna el poder, se propone que la escritura de los bordes demanda y enjuicia a la fccion del discurso hegemonico del sexo de los cuerpos, en la medida en que este no puede encajar ni modular la distorsion del pensamiento forjado en la escritura de los bordes. La escritura de los sujetos abyectos, por consiguiente, subvierte al discurso dominante y lo despoja de su pretension de ser una manifestacion anterior a la cultura misma.

NOTAS

(1.) Para denotar este fenomeno de dislocacion Luisa Muraro manifiesta: "Lo otro esta presente en mi como la que yo no soy, pero a la que tengo presente y que esta en mi. Es la relacion la que hace que yo, inclusive la que todavia no soy" (2000, 32).

(2.) Tambien estaban en la organizacion del Congreso; Carmen Berenguer, Eugenia Brito, Diamela Eltit, Raquel Olea y Eliana Ortega.

(3.) Los cuales van desde las feministas francesas del siglo XX, el estructuralismo y postestructuralismo, hasta el psicoanalisis lacaniano.

(4.) Butler dira: "Lo que constituye el caracter fijo del cuerpo, sus contornos, sus movimientos, sera plenamente material, pero la materialidad debera reconcebirse como el efecto del poder, como el efecto mas productivo del poder" (Butler, 2002, 18).

(5.) A proposito de la adquisicion de la categoria de persona, Judith Butler senala: "Nadie llega al mundo siendo una 'persona'. Los humanos solo somos reconocidos como personas cuando tenemos genero" (Espluga, parr.5)

(6.) Gadsby, lucidamente dira: "El odio a uno mismo es una semilla que te plantan desde afuera, pero, cuando ocurre de pequeno, la hierba se vuelve tan espesa y crece tan rapido que el nino cree que es asi. Se vuelve tan natural como la gravedad" (Parry y Olb).

(7.) Richard Sennett (2003) plantea que los antiguos griegos no practicaban el sexo anal entre hombres pues esto significaba rebajarse a la condicion de mujer, de ahi que una forma de ejercer la dominacion sobre otro hombre es feminizandolo. De ahi que la sodomia estaba penada por la ley en la antigua ciudad de Atenas.

(8.) Espivak (1998) sostiene que la mujer es el subalterno del subalterno.

(9.) Digno de mencion es este pasaje de Lucia Guerra: "En una remota isla del Japon llamada Jocaira, a las mujeres les esta prohibido rezar. Cuando el [...] antropologo le pregunto a su informante a que se debia dicha prohibicion, este contesto que los hombres tenian mucho miedo de que las mujeres dieran aviso a los dioses de la explotacion y los golpes que ellas recibian" (Guerra, 1990, 21).

(10.) No obstante, esto no impide que otros cuerpos marginados plasmen su estigma signico en lo escritural.

BIBLIOGRAFIA

AGAMBEN, Giorgio. Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida I. Valencia: Pre-Textos, 1998.

BUTLER, Judith. Cuerpos que importan: sobre los limites materiales y discursivos del sexo. Buenos Aires: Paidos, 2002.

--. El genero en disputa: El femenismo y la subversion de la identidad. Barcelona: Paidos, 2007.

ELTIT, Damiela. "Las aristas del congreso". Escribir en los bordes: Congreso internacional de literatura femenina latinoamericana. Santiago: Cuarto Propio, 1990.

ESPLUGA, Eudald. "Judith Butler: 'no voy a decir a los ninos que vistan de rosa ni a impedirles jugar con camiones'". PlayGround, abril de 2018 htps://www.playgroundmag.net/lit/Judith-Butler-Barcelona-generoinstitutos_29079525.html.

GUERRA, Lucia. "Entre la sumision y la irreverencia". Escribir en los bordes: Congreso internacional de literatura femenina latinoamericana. Santiago: Cuarto Propio, 1990.

--. "La problematica de la representacion en la escritura de la mujer". Debate Feminista, 9 (1994):183-92, htp://www.jstor.org/stable/42624221.

LEMEBEL, Pedro. Tengo miedo torero. Santiago: Seix Barral, 2001.

MEMORIACHILENA. "Congreso Internacional de Literatura Femenina Latinoamericana". htp://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-92711.html. Accedido 27 de julio de 2018.

MURARO, Luisa. "Signos de la diferencia". Escrituras de la diferencia sexual, editado por Raquel Olea. Santiago: LOM Ediciones / La Morada, 2000.

PARRY, Madeleyne, y Jon Olb. Hannah Gadsby: Nanete. Netfix, 2018.

RICHARD, Nelly. "?Tiene sexo la escritura?" Debate Feminista 9 (1994):127-39 htps://www.jstor.org/stable/42624218.

--. "De la literatura de mujeres a la textualidad femenina". Escribir en los bordes: Congreso internacional de literatura femenina latinoamericana. Santiago: Cuarto Propio, 1990.

RUBIN, Gayle. "El trafco de mujeres: Notas sobre la 'economia politica' del sexo". Nueva Antropologia VIII/030 (1986) 91-145, doi:10.1038/343101b0.

Rodrigo Andres Baeza Erazo

Universidad de Valparaiso

rodrigo.baeza@postgrado.uv.cl
COPYRIGHT 2018 Universidad de Chile, Facultad de Filosofia y Humanidades
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2018 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Erazo, Rodrigo Andres Baeza
Publication:Nomadias
Date:Dec 1, 2018
Words:6650
Previous Article:Presentacion.
Next Article:La mujer moderna en La ultima niebla y La bella durmiente: la tension entre el "deber ser" y el "querer ser"/The modern woman in La ultima niebla and...
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters