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Dialectica ontologica de la libertad.

A partir del aforismo de Nietzsche, segun el cual "el signo de la libertad lograda es no avergonzarse ya ante uno mismo", se propone enfocar la verguenza no solo desde el plano psicologico, sino tambien del moral; pero antes el autor exige un analisis fenomenologico y ontologico de la verguenza. Valorando en sus justos terminos algunas exposiciones modernas, como las de Straus, Scheler y Bollnow, exporte lo que el llama "verguenza trascendental", fundamento de todo ulterior examen psicologico o moral de la verguenza.

Palabras clave: yo, persona, inconsciente, represion, verguenza, libertad, arrepentimiento, pasado, futuro.

According to Nietzsche, "it is a sign of achieved freedom not to feel ashamed of oneself". Considering this, we propose to analyse shame from a psychological and moral approach. But before that, shame will be analysed both phenomenologically and ontologically. Assessing Straus's, Scheler's and Bollnow's views, we will survey the notion of "transcendental shame" to pave the way for the psychological and moral analysis of shame.

Keywords: I, person, unconscious, repression, shame, freedom, repentance, past, future.

1. LA VERGUENZA, ENTRE LO PRIVADO Y LO PUBLICO

1. Entres aforismos consecutivos plantea Nietzsche en La Gaya Ciencia las siguientes preguntas con sus correspondientes respuestas: "--?A quien llamas tu malo? --Al que siempre quiere avergonzar. /--?Que es lo mas humano? [Was ist das Menschlichste?] Ahorrarle a otro la verguenza. / --?Cual es el signo de la libertad lograda? [Was ist das Siegel der erreichten Freiheit?] No avergonzarse ya ante uno mismo" (1).

Quiero llamar la atencion sobre los tres puntos que sobresalen en estos aforismos: primero, que el estado de plena libertad, de libertad lograda, es aquel en que no existe la verguenza; segundo, que el hombre malo es el que quiere siempre avergonzar a otro; y tercero, que el ejercicio mas humano es evitarle a otro la verguenza. Nietzsche propone aqui un programa que es a la vez psicologico, moral y ontologico.

He de reconocer que uno esta acostumbrado a encontrarse con la idea de que la verguenza es un sentimiento artificioso y aprendido, creado por la cultura y la educacion: vendria a ser una herramienta de dominio que anula la libertad espontanea del nino y del adulto, y lo mejor seria abandonarla, como indico Nietzsche. En realidad, los presupuestos teoricos de estos aforismos provienen de una actitud ilustrada, muy conforme con los naturalismos de la epoca contemporanea (2). Naturalia non sunt turpia, se llego a decir.

2. Ahora bien, el hecho de que Nietzsche haya conectado cinicamente la libertad lograda a la falta de verguenza, me obliga a pensar que, para alcanzar una inteleccion de la libertad lograda, seria logicamente util invertir la estructura de su planteamiento, convencido como estoy de que las cosas ocurren al reves, y que la dialectica que despliega la libertad hasta constituirse en lograda y plena va ligada indisolublemente al fenomeno profundo de la verguenza. He aqui indicado el punto concreto al que se dirige el titulo tan generico de mi conferencia: Dialectica ontologica de la libertad. (Asunto, al fin y al cabo, de minima metaphysica).

3. En cualquier libro de psicologia moderna se suele referir el problema de la verguenza en terminos bastante triviales. Se pasa por alto que la persona que experimenta la verguenza se comprende a si misma realizando una historia personal, esto es, avanzando en el tiempo. Y se pasa por alto tambien que la experiencia inmediata de la verguenza solo puede comprenderse, por nuestra parte, con ayuda de categorias dinamicas, unidas a la idea de libertad. Los analisis fenomenologicos sobre el tema llevados a cabo por Max Scheler, Hans Lipps, K. J. Grau y O. Fr. Bollnow (3), entre otros, concuerdan no solo en franquear la comprension trivial de la verguenza en la psicologia normal, sino tambien en superar otros enfoques inadecuados como la interpretacion genetica que hace Freud, a la que me voy a referir enseguida, y que es muy a fin, por cierto, a la de Nietzsche.

4. Como es sabido, Freud habla a menudo de las barreras de la verguenza, y de como son provocadas por las medidas disciplinarias del super-yo sobre el conjunto de los instintos, o sea, sobre el ello. En esta interpretacion genetica de la verguenza Erwin Straus destaca cinco notas (4).

1a La verguenza meramente inhibe la actualizacion de impulsos y exigencias innatos. O sea, las acciones impedidas por la verguenza derivan de tendencias primarias, las que constituyen el "ello", en la jerga de Freud.

2a La verguenza es un modo de comportamiento adquirido. No se origina al mismo nivel que los impulsos del ello, cuya actualizacion bloquea. Segun Freud, la desverguenza, o el impudor, es primaria; la verguenza es secundaria.

3a La verguenza es basicamente prohibitiva: exige la abstencion de ciertas acciones especificas, abstencion que provoca desde el inconsciente el desarrollo de actitudes emotivas perturbadas y rasgos cronicos.

4a La verguenza es una actividad periferica. Basicamente representa una abstencion que se exige y se impone, pero que no es capaz de modificar positivamente el verdadero caracter del sujeto, sino todo lo contrario (5). El hombre seria feliz con que solo pudiera vivir sin verguenza. Es lo que tambien vino a decir Nietzsche.

5a Freud no considera que las perversiones sean meras distorsiones de la existencia humana. "Por el contrario --dice Erwin Straus-- en ellas las tendencias impulsivas originarias se muestran al desnudo". Para la teoria psicoanalitica la meta ultima de todo impulso libidinoso es la obtencion de placer. "Cada uno de los di versos impulsos parciales se dirigen a esta meta; y pueden actuar vicariamente uno por el otro, produciendose un equilibrio cuantitativo entre ellos. El mundo aparece asI como mero objeto o medio para el fin de la gratificacion cuantitativa de los impulsos. Por tanto, el hombre, centrado en si mismo, no mantiene una relacion real y concreta de dialogo con ese mundo'' (6). Freud, de un lado dibuja una psicologia mecanicista y, de otro lado, considera un individuo de modo aislado: Es la suya una doctrina solipsista.

Aunque el sujeto freudiano mire al mundo (y tambien a los otros en su mundo) como mero objeto de satisfaccion sexual, vive en realidad solo, siempre mantenido a distancia, sin implicacion subjetiva con el mundo, sin aproximarse y unirse con el otro hombre: lo caracteristico del sujeto freudiano es que, como se diria hoy, permanece sin pareja, un forastero furtivo que actua merodeando entre los seres humanos.

Como dice certeramente Straus, mantenerse a distancia cuando resultaria esencial acercarse, es una de las paradojas de la perversion (7). En la accion de la mirada lanzada por el sujeto freudiano no existe un encuentro inmediato entre el yo y el tu, una mutua y libre participacion, sino una intencion unilateral de goce; una relacion mecanica entre un sujeto y un objeto propiamente dicho, donde el objeto de goce es tratado de una manera cosificante.

Del sujeto freudiano se puede decir lo mismo que Straus aplica al voyerista: la cosificacion es la segunda accion esencialmente perversa cometida por el sujeto freudiano, que se anade a su distanciamiento. Ambas actitudes se vinculan de modo estrecho. La cosificacion solo es posible en el distanciamiento y, a la inversa, solo el distanciamiento hace posible la cosificacion.

Asi pues, el sujeto freudiano "no participa de la realidad en sentido directo alguno, sino solo por cosificacion" (8). En lenguaje de Sartre, convierte al otro en un objeto en si (9).

Estamos, pues, ante una actitud funcional cosificante respecto al mundo, respecto a si mismo y respecto al otro hombre, actitud que revela un modo de existencia completamente publico.

Muchas han sido las objeciones que se le han hecho a esta antropologia objetivista, desde la fenomenologia y tambien desde la filosofia clasica. No voy a entrar en ninguna de ellas. Pero si quiero indicar que esas objeciones evidencian la antinomia de dos modos de existencia: el modo publico y el modo inmediato, la relacion publica y la relacion intima.

2. VERGUENZA PROTECTORA

5. Pues bien, aqui viene en mi conferencia la primera tesis, sugerida por Straus: Estos dos modos de ser, el mediato publico y el inmediato intimo, estan separados por la verguenza, la cual hace, al mismo tiempo, que la experiencia inmediata de la intimidad quede protegida de la invasion de la esfera publica. Con Straus llamare a esta forma de la verguenza, verguenza protectora.

En realidad lo que ni Freud ni Nietzsche han podido explicar es el sentido fundamental de la antitesis entre la experiencia publica y la experiencia inmediata o intima. Pero es preciso lograr una comprension adecuada de esta antitesis y mostrar como el ser publico puede resultar una amenaza para el ser inmediato de la intimidad.

6. A continuacion voy a comentar, con Straus, la primera parte de la tesis aludida, referente a la tension entre lo publico y lo intimo.

Es claro que la esfera publica solo se da en los humanos y surge simultaneamente con la produccion de simbolos y con el lenguaje.

Ademas, pertenecemos a la esfera publica en cuanto somos el resultado de la descripcion de nuestro nombre, titulo, posicion, status y profesion. La especificacion de estos elementos sociales apunta a lo general y lo repetible. Estas son funciones generales y repetibles que el individuo asume en publico. Lo publico se constituye originalmente a traves de una forma de objetivacion basada en los rasgos logicos de la uniformidad, la generalidad y la repeticion.

En consecuencia, la intimidad de la persona se halla siempre inicialmente oculta por la figura publica. Es posible participar unilateralmente en la figura publica con un interes carente de compromiso; pero la intimidad (10) de la persona solo se abre y se revela a la comprension en una mutua e inmediata participacion personal, mediante un libre compromiso.

Asi pues, en la medida en que el hombre se identifica con la posicion publica que ocupa, esto es, en la medida en que es aquello en que se ha convertido, pierde la posibilidad de volverse a lo inmediato de la intimidad. En cambio, el ser inmediato de la intimidad no se objetiva de esa manera; pues "sus acaecimientos son unicos y exigen la participacion reciproca" (11).

7. Seguidamente intentare explicar la segunda parte de la tesis indicada, referente precisamente a la verguenza.

Comienzo apuntando que la verguenza, por una parte, traza una linea divisoria entre el acaecer inmediato de la intimidad y el resoltado acabado y publico; mas, por otra parte, hace que este acaecimiento intimo e inmediato quede protegido de la violacion que puede infligirle lo objetivo y acabado. Es claro que me refiero a la verguenza como un dinamismo interior del sujeto.

La verguenza es un indicador, de modo que cuando alguien se averguenza es serial de que se le esta abriendo una brecha en la proteccion de la intimidad, porque la presion de lo publico ha puesto en peligro la intimidad y la experiencia inmediata de si.

Ademas, la experiencia muestra que el acaecer inmediato e intimo --ya sea este erotico, religioso o espiritual-- "busca proteccion contra la profanacion y se defiende de la presencia del extrano" (12) que no participa personalmente y cuya mera presencia introduce un grado de objetivacion cosificante en la la intimidad.

Pues bien, el logro de la intimidad es libre y dialectico. Lo que esta interiormente haciendose en la intimidad debe emanciparse gradualmente de lo objetivamente ya hecho en el ambito de lo publico. Lo terminado prevalece en la tradicion, en la sociedad, en el lenguaje y en el conocimiento; esta junto a nosotros en todo lugar. Mas para establecer contacto con nuestra propia inmediatez e Intimidad, debemos superar todo lo objetivo, llegando a ella en confrontacion dialectica con lo heredado y recibido.

El analisis de Straus permite concluir que la verguenza es la salvaguardia de la experiencia inmediata de si, de la intimidad, contra el mundo de los resultados, de lo hecho y acabado. Por ejemplo, no restringe lo erotico, como lo supone el psicoanalisis, sino que lo hace posible por primera vez a traves de la relacion inmediata y personal del amor.

3. VERGUENZA OCULTADORA

8. La segunda tesis que quiero anadir es tambien indicada por Straus (13). A saber, que existe otra forma de la verguenza, ademas de la "protectora ": es la verguenza "ocultadora".

En primer lugar, la verguenza ocultadora juzga al individuo en terminos de ideales eticos, especialmente los sociales, propios del grupo, y pretende en primer lugar ocultar ante terceras personas las deficiencias y desviaciones cometidas por el sujeto que no sigue el ideal del grupo. Pues bien, la mayor parte de los que escribieron sobre la verguenza, incluido Santo Tomas, bajo el epigrafe de verecundia, eligieron ejemplos de verguenza ocultadora (14).

La verguenza comparece asi como un miedo, un temor a algo torpe, o mejor, un temor a algo torpe que es vituperable. Lo decisivo aqui no es tanto el hecho de que el acto sea moralmente torpe, sino el hecho de que la comunidad lo estime censurable y vituperable. El temor del sujeto recae sobre un mal dificil de evitar, a saber, el acto torpe en cuanto censurable. Se trata de una torpeza que tiene, en cierto sentido, un caracter penal-social, como indica el Aquinate: consiste en la pena de vituperio que el grupo lanza contra un sujeto. Ese vituperio es, para el sujeto afectado, un mal arduo; por ejemplo, mi verguenza, que es temor a lo torpe, tiene por objeto primero y principal el vituperio u oprobio que el grupo lanza contra mi. Pero, ?cual es la materia sobre la que recae de modo propio y formal el vituperio? Evidentemente esa materia es el habito moralmente malo. Por eso, mi verguenza no se refiere materialmente a cualquier tipo de torpeza, sino a la torpeza viciosa. Pero formalmente yo me averguenzo por el vituperio que recae sobre los defectos morales que surgen por culpa mia, o sea, por el ejercicio inmoral de mi libertad.

Ahora bien, a traves de la verguenza yo me enfrento al vituperio de dos maneras: o evitando la mirada ajena que puede censurar el hecho torpe; o evitando el mismo hecho torpe en tanto que es susceptible de vituperio (15). En el primer caso caso, realizo algo torpe, pero evito ser visto por los demas por temor a la deshonra. En el segundo caso, puedo dejar de hacer algo vicioso o mal hecho solo por temor al vituperio y a la censura.

Este segundo caso se entiende entre los espanoles como "verguenza torera". Permitidme esta apostilla marginal. Se cuenta que el gran torero del siglo XIX, Mazanttini, fue preguntado por que dejaba el mundo del toro para dedicarse a la politica, y respondio, "lo bago porque en la plaza hay que tener verguenza torera". Este buen hombre, antes de perder esa verguenza y defraudar a los que confiaban en el, prefirio tomar otra profesion que, a su parecer, no exigia de sus miembros el ejercicio tan estricto de la verguenza.

Realmente en todo tipo de verguenza hay un acto cuyo cumplimiento perfecto esta exigido desde unos principios morales, aunque estos se reduzcan a las meras normas sociales de un "respetable" publico. Todos sabemos que esas normas sociales, en lo que se refiere al toreo, son muy estrictas: dar la cara al toro, pisar siempre unos terrenos comprometidos, mantener la tension durante toda la lidia, arriesgando para ello la propia vida. Del torero que realiza faenas carentes de pundonor y riesgo, decimos que ha perdido la verguenza torera, y se merece reprobacion y descalificativos facilmente imaginables.

Al margen de esta apostilla, es preciso advertir que Santo Tomas no explica lo que he llamado "verguenza protectora" y se cine a explicar la verguenza ocultadora, la cual disminuye en la medida en que aumenta la distancia del grupo. Mientras que la verguenza protectora salvaguarda positivamente el acaecer inmediato de la intimidad, la verguenza ocultadora "actua para beneficio del prestigio social. Se dirige directamente al observador y se orienta respecto de la imagen publica objetivada" (16). De modo que el honor y el deshonor aparecen entonces semejantes a cosas petreas y resistentes que se dan y se quitan; o sea, como unas posesiones que pueden transferirse o heredarse. Quiero recordar, al respecto, aquellos dramas y comedias de capa y espada, propias del Siglo de Oro, que se desarrollaban en torno al honor robado y vengado (17).

Como el ideal del grupo cambia con el tiempo y varia tambien de acuerdo con el pais, el pueblo, la clase y la generacion, la forma asumida por la verguenza ocultadora puede variar tambien de acuerdo con el ideal del grupo prevaleciente. Por ejemplo, ya muy pocos se sienten con brio para vengar su honor robado, sea nacional, sea familiar. Asi estan las cosas.

4. VERGUENZA ORIGINARIA O TRASCENDENTAL

9. Hasta el presente he pretendido analizar --siguiendo unas breves indicaciones de Erwin Straus--, las funciones generales que la verguenza cumple respecto al sujeto que la vive, a saber, proteger u ocultar. Pero considero que este analisis, aunque certero, es insuficiente. Por lo que me atrevo a proponer una tercera tesis, de cuya autoria me precio: el sentimiento de "cuidado" que el sujeto ejercita sobre su propia intimidad se acompana inicialmente de una "verguenza originaria" que, en la terminologia de Fichte, me atreveria a llamar trascendental.

Porque los actos de proteger y ocultar responden a una actitud mas profunda y comun, a saber, la del cuidado, en el sentido del latino curare, cuidar, ocuparse, velar, significado bastante alejado de la Sorge heideggeriana. Tomo este termino en el sentido que le da Tomas de Aquino cuando se pregunta por el modo de comportarse los seres racionales frente a los no racionales y responde poniendo en relacion la libertad y el cuidado; "Simpliciter quidem curam alicujus habet, cujus dispositioni totum regimen vitae ipsius subditur; quia providentia et cura respiciunt ordinem ad tinem, ad quem homo per totam vitam suam intendit" (18). Desde donde se entiende indirectamente que, por su condicion espiritual el ser humano es "libre" o dueno de sus actos y tiene encomendado su propio ser al "cuidado" de su libertad.

Pues bien, llamo verguenza originaria o trascendental al sentimiento espiritual permanente que acompana al cuidado que el sujeto ejerce sobre su propio ser.

10. ?Que significa la verguenza originaria? El analisis que he realizado de la verguenza como fenomeno protector de la vida privada, me lleva a avanzar hacia la comprension de lo que es un fenomeno espiritual protector del ser del hombre, o mejor, de la Intimidad como floracion radical de la persona. En realidad las dos formas de verguenza que he analizado, la protectora y la ocultadora, tienen como materia el conjunto de impulsos antinomicos, tendencias, temores, anhelos con los que la libertad ha de hacer una figura de hombre, un estilo de vida. Pero esta accion es posible en la medida en que radicalmente la verguenza es una proteccion de la intimidad y especialmente de lo mas delicado de la intimidad, a saber, lo realizado libremente en nuestro ser por nosotros mismos: eso es lo que, en terminologia de Santo Tomas, son las virtudes fundamentales radicadas en la sustancia personal. A ese ambito llamo "intimidad", el mismo centro virtualizado de la personalidad.

El psiquiatra Adler vio muy bien que la verguenza "aparece en aquellas situaciones en que, por la intrusion en la esfera psiquica de un hombre, corre peligro el valor de la propia personalidad, donde existe la amenaza de perder algo de la dignidad propia que cada hombre siente como suya" (19).

Para explicar lo que quiero decir traigo de nuevo a colacion a Nietzsche, para el cual la falta de verguenza queda referida, en otras obras suyas, a la desnudez como tal, independientemente de cualquier juicio moral sobre el hombre desnudo. Desde un punto de vista moral la verguenza habia de aparecer como algo infundado o sin sentido, dentro de la peculiar antropologia de Nietzsche.

Mas prescindiendo de que se emitan o no calificativos morales sobre la desnudez humana, creo que lo decisivo es indicar que el sentimiento de verguenza (tanto de la protectora como de la ocultadora) esta enraizado en un estrato ontologico diverso del meramente corporal e incluso psiquico. Pienso que incluso la exigencia que hay en la verguenza de sustraer el cuerpo desnudo a las miradas de otros hombres tiene que ser tratado como caso especial de un sentimiento humano primario que tiene su asiento en un nivel mas profundo y no puede ser derivado de otros fenomenos, sino que esta dado con el mismo ser del hombre; y tiene que ver con la primaria situacion de libertad trascendental en que el hombre se encuentra. O sea, tiene que ver no solo con la desnudez corporal, sino con la primaria desnudez ontologica de un ser que viene al mundo desnudo de todos aquellos elementos biologicos (garras, fauces, cuernos, astucia, pelumbre protectora, instintos primarios) que permitieron al animal adaptarse y vivir convenientemente en su medio; y desnudo tambien en su inteligencia y en su voluntad de ideas previas y elecciones con las que contar. Estoy diciendo que esta verguenza no es un sentimiento psicologico mas, sino un sentimiento originario (o trascendental, en terminologia fichteana), que surge de la necesidad de cuidar lo que la libertad psicologica anade a un sujeto ontologicamente desnudo, en situacion de libertad trascendental, a saber, la personalidad entera y, en ella, la Intimidad.

Estariamos ante un fenomeno originario e inderivable. A partir del dato originario de esta verguenza tenemos una clave que nos permite comprender los niveles ontologicos del ser humano y los indices de su libertad.

11. Pero este fenomeno originario nos indica tambien la relacion intima del sujeto humano a otro sujeto humano. La verguenza nos muestra la condicion de posibilidad mas radical de la eclosion de lo comunitario en la intimidad misma (20). No hay verguenza sin la mirada que el otro lanza sobre mi y sin la referencia original con la que yo miro al otro. La verguenza originaria prohibe que penetre en la intimidad un tipo de mirada que no sea excitante de la Intimidad misma. Pero esa es solamente la mirada amorosa; y la primera de todas, a su vez, es geneticamente la del amor perfecto de la madre sobre su hijo. Toda otra mirada que no sea de amor perfecto esta, desde un punto de vista trascendental, proxima a la indecencia. Por lo tanto, la verguenza originaria comparece como una autoconciencia instada, como un movimiento inmediato y espontaneo orientado a resguardar lo que solo merece el respeto del amor.

De modo que el esfuerzo psicologico y ontologico de la verguenza originaria tiene tres cometidos: en primer lugar, cuidar que la intimidad no sea invadida desde fuera por elementos extranos a la propia intimidad; en segundo lugar, cuidar que la intimidad sea enriquecida internamente en su estructura esencial; y en tercer lugar, cuidar tambien que el hombre no mire con curiosidad objetivante una intimidad ajena que se le ha hecho visible. No se puede amar perfectamente al otro sin mediar una verguenza originaria, ausente de toda curiosidad objetivante. La verguenza originaria posibilita que dos intimidades se encuentren fuera del ambito de la objetivacion cosificante.

Bajo esta perspectiva se comprende que la verguenza, en su fundamento, sea un factor basico de la existencia humana (es original) y se muestre activa de modo continuo (es originaria). No se constituye sumativamente por multiples apariciones de la verguenza separadas entre si en el tiempo. La verguenza no comparece meramente activa en ciertos momentos y en ciertas circunstancias. La verguenza es una proteccion contra lo publico en todas sus formas, desde la pornografia al voyerismo, pues estos fenomenos pertenecen a la menguada existencia de personas incapaces de ser conmovidas en su inmediata intimidad, incapaces de una intimidad consistente, incluso de realizar un lenguaje propio, personal, un idioma que sirva para nombrar y no para describir.

Se puede comprender asi que la verguenza originaria no se refiera, en su sentido mas profundo, al puesto que tiene el yo en el mundo (para recordar el titulo de un famoso libro de Scheler); se refiere, mas bien, a un ambito profundo desde el que se abre el yo: pero un ambito que no coincide simplemente con el yo, a saber, la persona.

5. LA ORIENTACION TEMPORAL DE LA VERGUENZA

12. Pues bien, teniendo presente el cuidado (o cura) como posibilitacion trascendental podemos volver a los fenomenos protectores y ocultadores de la verguenza, pero esta vez marcando con precision un aspecto que no ha sido tocado todavia: la intencionalidad temporal de la verguenza. Con esto --y ayudado por los analisis de Bollnow-- propongo la cuarta tesis que pretendia considerar en esta conferencia, a saber: que existe una orientacion retrospectiva y una orientacion prospectiva de la verguenza, en funcion del pasado que hay en mi o del futuro que pretendo realizar en mi (21). Veamoslo.

13. La orientacion retrospectiva aparece cuando un hombre se averguenza despues de haber realizado un acto: por tanto, el acto mismo es caracterizado como malo e indigno. Se conecta primariamente con la verguenza ocultadora. Y puede aparecer como verguenza corporal (en ocasiones tiene que ver con la sexualidad) y como verguenza psiquica. En esa orientacion retrospectiva, el hombre se averguenza de un hecho ya acaecido: "averguenzate", se dice; alguien se averguenza porque ha hecho algo que no deberia haber hecho (22). Hay en la orientacion retrospectiva dos elementos esenciales: la advertencia externa y la advertencia interna o autocomprension.

En primer lugar, hay en este tipo de verguenza siempre una advertencia externa, supone un observador. La verguenza es necesariamente verguenza ante alguien. Incluso alli donde el hombre se averguenza ante si mismo (un fenomeno que se da indudablemente), el hombre mismo aparece como si fuera un observador de si mismo. No se experimenta jamas la verguenza solo frente a si mismo. La verguenza es un sentimiento vivido siempre "ante" los otros y por relacion al juicio de los otros. La verguenza esta compuesta de una aceptacion del juicio del otro y del juicio negativo que el propio sujeto hace recaer sobre si en este aspecto.

El que se averguenza se halla excluido --en este sentimiento-- de una libre relacion con el otro hombre: ya no lo puede mirar a los ojos de modo abierto. En este caso el hombre se siente excluido de la comunidad por la verguenza y es arrollado por la mirada despreciativa: querria que la tierra se lo tragara, querria no existir. Poner a un hombre en la situacion de avergonzarse significa inmolarlo. Quizas en este punto podriamos darle la razon a Nietzsche cuando afirma que debe ser llamado malo el que quiere siempre avergonzar.

En segundo lugar, la orientacion retrospectiva encierra un elemento de autocomprension: cuando se averguenza, el hombre se asombra de las ocultas cavidades de su alma. Encuentra en si mismo un trasfondo "abismal", que aparece estremecedoramente ante la conciencia. En esa verguenza, el hombre se encuentra con las tensiones interiores de elementos suyos que rivalizan, que son "incoincidentes", "antinomicos"; y sabe que solo por la superacion libre de esta incoincidencia puede lograr una personalidad bien edificada.

En realidad, el avergonzarse es el sentimiento de una desproporcion interior que se ha hecho patente: desproporcion que se expresa incluso externamente y se fija en las mejillas ruborizadas (rojas de verguenza).

Como ese elemento de autocomprension viene acompanado de un sentimiento de tristeza por lo que el hombre ha hecho, aparece la verguenza como un fenomeno proximo al arrepentimiento, aunque no se identifique con el. Porque el arrepentimiento surge ante las "consecuencias" de una accion.

Pero el avergonzarse es otra cosa: yo no me averguenzo de "haber hecho algo", sino de "haber podido hacer algo asi". Esta verguenza no se dirige a la accion concreta, sino a la potencia del ser humano en su totalidad, el cual habia estado oculto hasta ahora y en este momento se ha hecho patente, se ha descubierto en esa accion. El descubrir, el revelar la potencia del ser humano es algo esencial a la verguenza (23).

Si me arrepiento de algo, expreso que no tenia necesidad de hacer eso y que habia tenido la posibilidad de actuar de manera distinta. Por eso, en el arrepentimiento sincero puedo apartar las consecuencias de este acto y, por una transformacion, mejorar yo en el tiempo siguiente.

Pero si me averguenzo de una accion, eso implica que la trato como una fluxion de mi propio ser, de un ser constituido tragicamente asi. Aqui no impera la intencion de querer mejorar o perfeccionar mi ser modificando algo, sino que estoy pasivo, entregado al sentimiento de verguenza referido a este extrano ser mio. Aqui estriba la accion paralizante de la verguenza. Mientras que el arrepentimiento deja activas todas las fuerzas del hombre, solo queda en la verguenza el deseo de no existir mas, de hundirse en la tierra, de enterrar lo mas rapidamente posible lo que uno tiene en si mismo, y dejarlo caer en el olvido.

La orientacion retrospectiva permite un dialogo fundamental del hombre con su propia constitucion psicologica, la cual aparece ante el como esencialmente tensa y llena de antinomias. En este caso la verguenza conlleva un dialogo interno del hombre consigo mismo. Y si la mirada manifestativa del otro hombre juega aqui su papel, eso ocurre en un sentido meramente solicitante: lo decisivo aqui es que el hombre se halla lanzado a su propio interior en este dialogo.

En definitiva, esta verguenza no se enraiza en la conciencia de haber obrado mal (o sea en la conciencia de culpabilidad), sino en el sentimiento de tener penumbras turbadoras, tensiones insuperadas, antinomias agudas. En fin, no es ocioso advertir que una vez instalada y enquistada en la personalidad, la verguenza excesiva puede llegar a minar el propio yo.

En cualquier caso, la orientacion retrospectiva es deudora claramente de la verguenza originaria o trascendental, fenomeno primario unido al cuidado que vierte el sujeto sobre su propia existencia. Sin ella pierde la vida individual su profundidad caleidoscopica.

14. Paso ahora a la orientacion prospectiva o futurista de la verguenza, la cual no tiene el caracter tragico y a veces amargo de la orientacion retrospectiva: acontece cuando un hombre, respecto a una accion suya que se inicia hacia el futuro, se averguenza e intenta detenerla o contenerla. Se conecta, por tanto, primariamente con la verguenza protectora. Esta orientacion prospectiva no tiene en principio una connotacion moral (no aparece necesariamente bajo una prohibicion moral), ni el acto prohibido significa algo moralmente malo. La verguenza se limita a impedir, mantener a raya un impulso de la vida humana que, de manifestarse, dejaria muy expuesta la vida privada e intima del hombre.

En la orientacion prospectiva el movimiento de verguenza puede dirigirse tanto a lo que es recusable en sentido moral como a lo que es moralmente indiferente o bueno, de modo que en su orientacion prospectiva la verguenza puede inhibir incluso acciones exigidas moralmente. Con frecuencia se acompana de un matiz sentimental animado y vivaz.

Asi la verguenza corporal --para comenzar con un ejemplo-- no solo resalta alli donde la esfera del cuerpo aparece despreciada en sentido moral, sino mucho mas puramente alli donde ni siquiera comparece una desvalorizacion moral del cuerpo. La verguenza corporal es mas original que cualquier desvalorizacion moral del cuerpo. Por eso, es tambien la verguenza corporal un sentimiento humano absolutamente general, mientras que la desvalorizacion del cuerpo es solamente una determinada idea defendida por antropologias pesimistas.

En realidad la verguenza corporal no es comprensible sino como modo de la verguenza trascendental. Se refiere a una reaccion sobre la desnudez humana. Ya antes he dicho que esta desnudez es originariamente la que define al hombre como libertad trascendental: desnudo de instintos, de cubiertas biologicas, de ideas innatas y de elecciones preconfiguradas. Por esa desnudez original el cubrimiento del cuerpo es algo que hay que conseguir e "inventar" de modo libre, y siempre dentro del entorno bioclimatico y de las costumbres de una sociedad. No se hace con un tipo de traje, ni con una moda concreta. Determinadas tribus centroafricanas y brasilenas no llevan cubrimiento alguno; mas empujados por el medio calido en que viven estiman que su piel y su proteccion pilosa es el vestido que mejor les va; pero podrian haber estimado otra cosa, si el clima hubiera sido distinto. El ir desnudo es, por tanto, una forma de ir vestido dentro de un entorno social en que se aprestan tambien normas eticas. Si a las mujeres de esas tribus se les obliga a cubrir los senos y las partes pudendas, se llenan de "verguenza" y correna ocultarse. En este caso, la forma de desnudez ha sido "seleccionada" como eticamente apropiada de vestirse y se ha configurado como costumbre hecha por sucesivos habitos electivos; o sea, es un modo libre, hecho costumbre, de ir vestido. Cuestion distinta es si esa costumbre responde a todas las exigencias eticas de que el hombre es capaz; y lo mismo hay que decir acerca de las doctrinas nudistas actuales. Igualar el moderno "nudismo" con la conducta corporal de las tribus aludidas, y recabar con ello un genuino comportamiento corporal, puede ser un signo de "retroceso" moral. Tambien las costumbres europeas, por ejemplo, han de ser consideradas como modas posibilitadas por la inicial indeterminacion o desnudez trascendental en que el hombre se encuentra frente a cualquier vestimenta. Pero hablar de eleccion es tambien indicar la normatividad moral que cada accion implica necesariamente. Por eso, las costumbres del vestir no son indiferentes a la valoracion moral, o sea, al tratamiento global del cuerpo como parte integrante de la intimidad. Y hemos de preguntar cual es la vestimenta que mejor se adecua moralmente a la manera de presentarse el hombre socialmente, en funcion de todas las exigencias eticas de su esencia, de su profesion y de su encaje cultural.

Similares y quizas mas expresivos ejemplos existen en el ambito de la verguenza psiquica. Incluso aqui la verguenza no solamente impide que aparezcan actos rechazables o signos de ocultos abismos del alma, sino a la vez evita que los movimientos psiquicos delicados y valiosos queden expuestos a la mirada publica (24).

Sea corporal, sea psiquica, en su orientacion prospectiva la verguenza evita que el sujeto muestre al publico su intencionalidad intima.

El sentido de esta evitacion se explica comparando al hombre cohibido con el hombre vergonzoso.

El cohibido solo se siente inseguro e impedido por la mirada de otros hombres. O sea, se encuentra impedido solo desde el exterior: pero en sus mismas intenciones no hay inseguridad, y solo a la realizacion de estas intenciones le surgen dificultades. El cohibido, repito, se ve impedido e inseguro desde fuera, en la relacion con otros hombres, sin ser afectado por ello en su ser.

Pero en la orientacion prospectiva la verguenza emerge desde lo profundo del hombre. Ciertamente hay tambien en el fondo de la orientacion prospectiva una relacion con la posible mirada del otro hombre, pero esta relacion es experimentada como algo dado y consabido.

Ahora bien, el cohibido encuentra absurdo el sentimiento que impide la libertad de su conducta. ?Y por que tendria yo que cohibirme? Podria decir disgustado.

Con la verguenza prospectiva ocurre otra cosa. Uno no siente disgusto cuando aparece un movimiento prospectivo de verguenza. El hombre la siente como algo bien fundamentado, como algo que puede ser constructivo y que no debe ser eliminado, sino alentado. Y aunque esa verguenza consiste tambien en una relacion a la mirada del otro hombre, ella no surge propulsada de fuera, pues brota del nucleo interior del hombre mismo. Por eso, esta verguenza, a diferencia del sentimiento de cohibicion, puede ser desarrollada y cultivada en el hombre.

Quien se cohibe quiere evitar el hacer o no hacer una accion; pero quien se averguenza no quiere evitar propiamente una accion sino la mostracion misma de tal accion. Y si el hombre realizara esa accion, trataria de ocultarla a la mirada indiscreta. Esto es especialmente claro en los casos en que se trata de una accion valiosa, de una virtud, el ingreso de un valor: el hombre siente verguenza de mostrarla. Es aqui, en este momento, cuando la orientacion prospectiva coincide con la verguenza originaria o trascendental (25): el ambito intimo de su actuacion es sustraido a la mirada ajena: y no porque la verguenza tuviera que encubrir aqui un contenido que si se conociera lastimaria al hombre, sino simplemente porque se trata de un ambito nuclear que ya, como tal, quedaria anulado por la mera publicidad.

Y termino recordando de nuevo a Nietzsche. El habia afirmado que la libertad lograda (die erreichte Freiheit) tiene su signo en el hecho de no avergonzarse uno ante si mismo. Creo haber mostrado que las diversas orientaciones de la verguenza, en tanto que implican la forma basica del cuidado, estan actualizadas desde la verguenza originaria o trascendental, que en realidad es un modo de autoconciencia instada. Si faltara esta condicion posibilitante que ejerce la verguenza en la continua procuracion libre y dialectica de la propia intimidad, Nietzsche llevaria razon.

Recepcion: 1 mayo 2009. Aceptacion: 21 agosto 2009.

Juan Cruz Cruz

Universidad de Navarra

jcruz@unav.es

(1.) F. NIETZSCHE, La Gaya Ciencia, Libro III, Afrs. 273-275.

(2.) En el planteamiento que Nietzsche hace de los estados psicologicos que ponen al hombre en contacto con lo real subyace la tesis de Schopenhauer sobre la supremacia de la voluntad y del inconsciente. Si el fundamento de todo lo real es la "voluntad inconsciente" primordial, y si la "inteligencia consciente" nos da a conocer fenomenos que solo son la "apariencia de esa voluntad", entonces --dice Nietzsche-- la existencia real, vivida en estado de vigilia o conciencia despierta, es pura apariencia el velo de Maya que cubre lo real y, como tal, incapaz de dar satisfaccion al hombre. El hombre logra algun destello de la realidad solamente en estados que quedan desvinculados de la forma consciente o vigil de la inteligencia. "En dos estados, en efecto, alcanza el ser humano la delicia de la realidad, en el sueno (Traum) y en la embriaguez (Rausch)". Estados en que desaparece efectivamente la verguenza. Y esto acontece, segun Nietzsche en el hombre normal. Si la "inconsciencia impulsiva" es lo primordial y fundamental, la "conciencia cognoscitiva" solo es accidental y derivada, lo mismo que la verguenza. El juego con el sueno da lugar al arte apolineo, el juego con la embriaguez (Rausch) da lugar al arte dionisiaco y al "olvido de si", provocado por la erupcion de lo instintos. En el estado de embriaguez se rompe el principio de individuacion, la subjetividad individual, y se impone la "eruptiva violencia tanto de lo mas propiamente humano (Generell-Menschlichen) como de lo mas propiamente natural (Allgemein-Naturlichen)". En las fiestas dionisiacas los hombres se reconcilian entre si y con la naturaleza entera: aqui no tiene lugar, por tanto, la verguenza, un fenomeno derivado de la congenita debilidad de la conciencia o de la razon. (F. NIETZSCHE, Die dionysische Weltanschauung, en Werke, III, pp. 46-47).

(3.) Enfoques fenomenologicos de la verguenza pueden encontrarse en: M. SCHELER, Uber Scham und Schamgefuhl, 1913, en Gesammelte Werke, Bem, 1957, Bd. 10, pp. 67-154; K. J. GRAU, Eitelkeit und Schamgefuhl. Eine sozialund charakterpsychologische Studie, Leipzig, 1928; H. LIPPS, Die menschliche Natur, Frankfurt a. M., 1941; O. F. BOLLNOW, Formen der Scham y Die Ehrfurchtige Scham, en "Die Ehrfurcht", Franfurt a. M., 1958, pp. 83-146; M. JACOBY, Scham-Angst und Selbstwertgefuhl, Solothurn/Dusseldorf, 1993; V. DE GAULEJAC, Les sources de la honte, Paris, 1996; R. KUHN (ed.), Scham -- ein menschliches Gefuhl. Kulturelle, psychologische und philosophische Perspektiven, Opladen, 1997; C. JANIN, La honte, ses figures et ses destins, Paris, 2007.

(4.) E.W. STRAUS, Psicologia fenomenologica, Paidos, Buenos Aires, 1971, pp. 224-225. Original: Phenomenological Psvchology, New York, 1966.

(5.) S. FREUD, Drei Abhandlungen zur Sexualtheorie, Frankfurt a. M., 1989. Sobre varios aspectos de la verguenza desde el punto de vista psicoanalitico, cfr.: L. WURMSER, Die Maske der Scham. Die Psychoanalyse von Schamaffekten und Schamkonflikten, Berlin/Heidelberg/New York 1993; M. LEWIS, Scham. Annaherung an ein Tabu, Munchen, 1995; S. TISSERON, La honre. Psychanalyse d'un lien social, Paris, 2006; S. MARKS, Scham, die tabuisierte Emotion, Patmos Verlag, 2007.

(6.) E.W. STRAUS, op. cit., p. 225.

(7.) E.W. STRAUS, op. cit., p. 226.

(8.) E.W. STRAUS, op. cit., p. 226.

(9.) J.-P. SARTRE, Erre et le Neant, Paris, 1943, pp. 275 ss; S. DAWANS, Sartre, le spectre de la honte. Une introduction a la philosophie sartrienne, Liege, 2001.

(10.) La nocion de "intimidad" no es aludida siquiera por Straus; solo habla de "acaecer inmediato" o de "experiencia inmediata", frente a la mediacion que requiere lo publico. Pero a mi modo de ver, el analisis de Straus es aplicable a la intimidad, segun la definire despues.

(11.) E. W. STRAUS, op. cit., p. 227.

(12.) E.W. STRAUS, op. cit., p. 228.

(13.) E.W. STRAUS, op. cit., pp. 229-230.

(14.) Para Santo Tomas, la verguenza no es una virtud en sentido propio, pues la virtud es una perfeccion y la verguenza no lo es. Pero todo aquello que se opone a la perfeccion, aun cuando sea bueno, no cumple con lo que es esencial a la virtud. Y de hecho, la verguenza se opone a la perfeccion, puesto que es el temor de algo torpe, es decir, temor a un acto vituperable. En todos los casos, el temor se refiere a un mal posible y dificil de evitar. Ahora bien, quien es perfecto no concibe que algo reprobable y torpe sea dificil de evitar; y es que no comete nada torpe de lo que tenga que avergonzarse. "De ahi que la verguenza, propiamente hablando, no sea una virtud, porque le falta la perfeccion necesaria para ello" (STh II-II q144 al). En realidad la verguenza no designa un habito o virtud, sino una pasion o sentimiento, y su movimiento no proviene de una eleccion --es decir, no actua mediante eleccion psicologica--, sino que es un cierto impetu pasional o sentimental. De ahi que le falte lo esencial de la virtud, el ser una actitud que se habitualiza por libertad. (STh II-II q144 al adl).

(15.) Sobre la valoracion que la antropologia social ha hecho de la verguenza, puede verse: S. NECKEL, Status und Scham. Zur symbolischen Reproduktion sozialer Ungleichheit, Frankfurt am Main/New York, 1991; A. SCHORN, Scham und Offentlichkeit. Genese und Dynamik von Scham-- und Identitatskonflikten in der Kulturarbeit, Regensburg, 1996; H. LANDWEER, Scham und Macht. Phanomenologische Untersuchung zur Sozialitat eines Gefuhls, Tubingen, 1999.

(16.) E. W. STRAUS, op. cit., p. 230.

(17.) Cfr. el capitulo IX: "La injuria al honor como motivo de guerra. Vitoria, Molina, Suarez" de mi libro Fragilidad humana y ley natural, Eunsa, Pamplona, 2009, pp. 227-240.

(18.) TOMAS DE AQUINO, In IV Sent d19 q2 a2a.

(19.) "Die Scham tritt in solchen Situtationem auf, wo infolge eines Eingriffes in die seelischen Sphare eines Menschen der Wert der eigenen Personlichkeit zu sinken, wo insbesondere von der Wurde, deren sich jeder Mensch bewusst ist, etwas verloren su gehen droht'. A. ADLER, Menschenkenntnis, 4 Aufl., 1931, p. 220.

(20.) Sobre la configuracion de la intimidad bajo la mirada amorosa del otro, cfri. mi libro El extasis de la intimidad, Rialp, Madrid, 1999, pp. 15-22, 50-55, 77-79.

(21.) En el mismo sentido Bollnow habla de "zuruckblickende Scham" y "vorausblickende Scham". Cfr. O. F. BOLLNOW, Die Ehrfurcht, Franfurt a. M., 1958, pp. 84, 110-112.

(22.) O.F. BOLLNOW, op. cit., pp. 88-95.

(23.) O.F. BOLLNOW, op. cit., pp. 90-92.

(24.) O.F. BOLLNOW, op. cit., pp. 96-105.

(25.) Los analisis de Bollnow son certeros, pero se diluyen en apreciaciones ontologicas desvaidas. Creo que la muy util distincion entre "zuruckblickende Scham" y "vorausblickende Scham" solo puede mantener su equilibrio analitico suponiendo una original "ursprunglich transzendentale Scham", ausente de la doctrina del maestro aleman.
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Author:Cruz Cruz, Juan
Publication:Anuario Filosofico
Date:Sep 1, 2009
Words:7926
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