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Del dolor a la belleza: Sal de sangres en guerra, de Alicia Kozameh.

Kozameh, Alicia. Sal de sangres en guerra. Cordoba: Alcion, 2018. 200 pp. ISBN 978-987646-735-3.

El ultimo libro de Alicia Kozameh, Sal de sangres en guerra, concebido como la primera entrega de una serie de cinco, constituye una especie de sintesis depurada de los rasgos que han ido desplegandose en la profusa obra precedente, desde Pasos bajo el agua hasta Bruno regresa descalzo. Todos los elementos que constituyen su escritura se concentran y se tensan, en aras de una voluntad de brevedad y estilizacion que prescinde del relato propiamente dicho, para proponer en su lugar una serie de fragmentos ligados entre si por un sistema de ecos o resonancias, pero sin articulacion logica inmediatamente aparente. En realidad el entramado existe, pero es de indole mas poetica que narrativa, y los ritmos, las intermitencias, las variaciones podrian hacernos pensar en una composicion musical. Hablamos entonces de una sucesion de mini-textos en prosa poetica, cuya extension va globalmente de una a diecinueve lineas, con la unica excepcion de una secuencia de 42. Entre aforismos, interrogaciones, reflexiones y escenas alucinatorias o cotidianas, la materia de la lengua se organiza en funcion de itinerarios analogicos, y cada fragmento ensaya variantes metaforicas que resignifican los simbolos. Los hay intermitentemente encadenados, como esas preguntas que se van reformulando en torno de una misma matriz e irrumpen aqui y alla como imagenes de una continuidad amenazada; los hay enlazados por contiguidad o por resonancia, pero sobre todo por la congruencia subyacente de ciertas tensiones fundamentales. La lectura implica asi un recorrido por los pliegues de la conciencia, un proceso de busqueda inagotable de sentido y de reconstruccion del ser, que es a la vez un tratado de supervivencia: "El tormento del estado de pregunta constante, de tener que ver llegar y darles la bienvenida a tempestades que arrasan con el cuerpo, con el ritmo esencial, con las hebras de las que se constituye todo pensamiento" (192).

Desde el titulo, muerte y vida se entrelazan en una matriz polemica--la sangre derramada, la sangre de los muertos; la sangre que circula, la sangre de los vivos y de los sobrevivientes; y es en ese duelo dialectico donde finalmente, y a pesar de la memoria del horror, la vida se afirma y la resistencia se arraiga. El libro, concebido como un poemario, se presenta desde el primer fragmento como inconexo, sin un aparente objetivo definido, una suerte de peregrinacion entre la percepcion y la meditacion en la que asoman obstinadamente el extranamiento, la tension de los contrarios, el inabarcable dilema del ser, empero, tambien una exploracion del vacio como virtualidad, posibilidad, espacio de construccion o de resistencia. La escritura se figura como un territorio de disputa, en el cual se juega la totalidad del ser, y en la que el cuerpo reivindica, como siempre en la literatura de Kozameh, una materialidad agonica: "La corriente de convulsiones que se desplaza por los musculos camino al cerebro deja huellas, deja efectos reiterados, deja estimidos, deja estallidos, deja orificios y condensaciones que suelen terminaren imparable llanto"' (122).

Algunos elementos de la naturaleza adquieren progresivamente una importancia central: la luz, la oscuridad, sus variantes y sus oposiciones atraviesan e impregnan el conjunto del texto. Paralelamente, otras polaridades tales como vida/muerte, grito/silencio, memoria/olvido se van sumando al universo simbolico de la escritura, hasta conformar una trama tensa, multifacetica y barroca.

El itinerario textual es una verdadera peregrinacion simbolica, y al alcanzar las ultimas estaciones, la duda ya no se refiere solo al misterio de la oscuridad--ya sea la del horror de la Historia, la de la muerte diseminada, la del inconsciente inhibido, la del Mal siempre despierto--sino tambien a la luz de la conciencia, a la inteligencia de los hechos, a la posibilidad de seguir siendo, atrapados entre los destellos de la verdad y las laceraciones de la memoria, entre el cuerpo inhabil y la aspiracion a la transcendencia.

El encadenamiento argumentai entre esas unidades de significacion es progresivo e implica, por una parte, una suerte de relato; por otra, una interpretacion, una mirada politica: es la Historia la que ha producido el dolor; ese dolor ha dejado huellas en los cuerpos y en las memorias; la palabra busca expresar esa memoria y ese dolor en la escritura; la escritura deviene asi un analogon del cuerpo. El dolor se constituye como el espacio de la experiencia en el que se cruzan las pulsiones de vida y las de muerte: su persistencia deviene en una apuesta vital, ya que sufrirlo impide el borramiento y por lo tanto la desaparicion: "La cosa es aproximarse a la orilla de la contrariedad, de la violencia, del desconcierto. Llegar hasta el borde del dolor. Introducir los dedos en su humanidad. Entenderlo en sus multiples tamanos y profundidades. En sus versiones electricas, indisolubles ' (69). El dolor pasa a ser un motor de la supervivencia, y en consecuencia un vector de memoria, una apuesta persistente a la accion y a la reivindicacion.

La complejidad de las configuraciones metaforicas, asi como el hermetismo de ciertas formulaciones, dan cuenta de la dificultad inherente a la obstinacion del decir. De alli tambien, quizas, el desborde, la acumulacion, el enfasis, el exceso, la tension extrema de una escritura asediada a su vez por la violencia. Podriamos definir entonces el oficio de escribir de Kozameh como una lucha constante contra la im-posibilidad, contra la im-potencia. O, si se prefiere, como la busqueda permanente de una potencia en la cual confluyan cuerpo y pensamiento, visceras e ideas.

Pero quizas lo mas importante sea que el conjunto de la constelacion obra en aras de una alquimia simbolica que somete los dolores y las carencias--del pasado o del presente--a una inversion radical, gracias a la cual los objetos y los actos que encarnan el sufrimiento acaban engendrando no solo belleza sino afirmacion de si, subjetividad emancipada.

Sal desangres en guerra privilegia una poetica de la intensidad y el eco, que no rehuye la contradiccion ni el exceso. Exige del lector un esfuerzo y un compromiso, puesto que el camino a recorrer no es simple y debemos compartir la lucha constante por 'descifrar, dilucidar, dar cuenta de lo que somos y transcribirlo, en un esfuerzo por asomarse al otro lado de la superficie de las cosas cuestionando sin cesar'. Al final del itinerario, celebramos la eficacia estetica y etica de la poesia como conocimiento y como apuesta critica.

Maria Angelica Semilla Duran

Universidad Lyon 2
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Author:Semilla Duran, Maria Angelica
Publication:Confluencia: Revista Hispanica de Cultura y Literatura
Date:Mar 22, 2019
Words:1144
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