Printer Friendly

Decision, decisiones y consecuencias de la primera codificacion canonica: el caso de la idoneidad para recibir las ordenes sagradas.

Resumen: El centenario de la primera codificacion canonica, en la medida en que ha sido precedida por rigurosos estudios historicos, es una ocasion propicia para reflexionar sobre las consecuencias que ha tenido para el derecho eclesial (y la misma vida de la Iglesia), tanto la decision misma de adoptar la tecnica codificatoria como las decisiones tomadas para configurar algunas instituciones canonicas. En este articulo se valoraran algunas de esas decisiones, ya estudiadas, y se presentara el modo en que se establecio la disciplina sobre la idoneidad para acceder al sacerdocio.

Palabras clave: Codigo de derecho canonico de 1917, Orden sagrado, Idoneidad.

Abstract: The centenary of the first codification of canon law has been preceded by rigorous historical studies, and selves as an occasion to reflect on the impact it has had on ecclesial law (and the life of the Church itself), both in terms of the decision to adopt codification as an instrument, and the decisions taken to structure some canonical institutions. Having previously been studied, a number of these decisions are assessed in this paper, before presenting the way in which the canonical discipline regarding the suitability of candidates for the priesthood was established.

Keywords: Code of Canon Law (1917), Holy Orders, Suitability.

Decision, Decisions and Impact of the First Codification of Canon Law: Case Study of the Suitability of Candidates for Sacred Orders

INTRODUCCION: UN CENTENARIO BIEN PREPARADO

La conmemoracion del centenario de la primera codificacion canonica ha encontrado a la comunidad cientifica bien preparada, dando ocasion para hacer fructificar aun mas los fecundos trabajos de los ultimos treinta anos.

En efecto, hace ahora treinta anos, Giorgio Feliciani presentaba un ambicioso proyecto de investigacion, con la finalidad de estudiar el proceso de elaboracion del Codigo pio-benedictino y poder asi conocer la opciones tomadas (1). De este modo, estariamos en condiciones de valorar adecuadamente su lugar en la historia del derecho canonico y los cambios reales que introdujo en la vida juridica de la Iglesia. Como se sabe, en relacion con este proyecto del profesor Feliciani, pero no solo, se han publicado en los ultimos decenios numerosos estudios parciales que han permitido conocer el iter de elaboracion de numerosas partes del Codigo (2).

Ademas, en 2008, Cario Fantappie publico su monumental Chiesa romana e modernita giuridica, que constituye en muchos aspectos un acercamiento insuperable al codigo de 1917 (3). Asi, gracias a la obra de Fantappie contamos con los elementos necesarios para estudiar "historicamente" el primer codigo canonico, que queda convenientemente encuadrado en las dinamicas eclesiologicas y canonicas de la modernidad, quedando tambien puesta de manifiesto su influencia en la evolucion posterior del derecho canonico. Como acertadamente senala Gherri, a la obra de Fantappie dificilmente se le puede anadir algo; en todo caso, intentar reescribirla a partir de un punto de vista diverso (4).

Conmemoracion, pues, excelentemente preparada, pero... ?que nos condena quizas a repetir tan solo lo ya sabido? ?Puede, pues, considerarse el codigo pio-benedictino algo ya completamente investigado, suficientemente conocido? La respuesta debe der ser negativa, al menos por tres razones.

La primera, porque que un argumento haya sido estudiado en profundidad, no quiere decir que los resultados de dicho estudio sean automaticamente patrimonio comun, ni siquiera de la comunidad cientifica. Ademas, en el caso del derecho canonico, arrastramos desde hace tiempo una cuasi total separacion entre los estudios historicos y los dedicados al derecho vigente, que llevan indefectiblemente al desconocimiento mutuo. En este sentido, las conmemoraciones de las distintas efemerides historicas, en la medida en que logran interesar a un publico mas amplio del habitual, desempenan un papel no pequeno en la difusion operativa de conocimientos ya adquiridos.

La segunda, porque en la medida en que la historia se considera una ciencia del espiritu (o un arte), la cuestion de la interpretacion resulta esencial 5. Y asi el conocimiento, quizas exhaustivo, de los datos, no agota el conocimiento historico, que requiere siempre interpretacion. De hecho, la obra de Fantappie--como no podia ser de otra manera--no ofrece solo datos; ni siquiera principalmente datos. Lo que ofrece es un intento de reconstruccion (de interpretacion en ultimo termino) de todo un proceso historico y de sus consecuencias. Tanto sobre lo uno como sobre lo otro, cabe discusion critica; cabe profundizacion; caben planteamientos complementarios, a la luz de datos no tenidos suficientemente en cuenta, o interpretados diversamente, o sencillamente ignorados. Es decir, cabe investigacion historica.

Por lo que a interpretacion se refiere, la valoracion del codigo pio-benedictino se mueve en torno a dos extremos: el de la interpretacion oficial de sus creadores, que minimiza al maximo las posibles innovaciones, presentandolo como un nuevo modo de expresar un derecho ya existente y conocido; y la que emerge de los estudios de Fantappie y de tantos otros, que ponen de manifiesto las enormes novedades (y en ciertos casos rupturas con el derecho anterior) que la codificacion supuso.

Finalmente, la tercera tiene que ver con lo particular y lo presente. Con lo particular, porque los estudios hasta ahora senalados han delineado la arquitectura general del primer codigo canonico, sus grandes elecciones y su modo global de elaboracion. Pero cualquiera que tenga un minimo de experiencia academica sabe hasta que punto el codigo de 1917 sigue siendo una cantera inmensa de tesis doctorales sobre argumentos concretos cuyo estudio todavia no se ha realizado. Con el presente, porque la historia es magistra vitae y en relacion con las necesidades del presente es legitimo estudiarla. Y el presente eclesial viene ahora marcado tambien por la proxima asamblea ordinaria del Sinodo de los Obispos sobre los jovenes, el discernimiento y la vocacion (6). En este sentido, estudiar cuanto el primer codigo canonico dice sobre la idoneidad para recibir las ordenes sagradas puede ayudar, si bien indirectamente, a reflexionar sobre la cuestion del discernimiento, propuesta por el Santo Padre Francisco.

Con todo lo dicho, creo estar en condiciones de justificar tanto el titulo como la estructura de este articulo. Por encuadrarse en un ambito conmemorativo no podia no tratar las cuestiones principales referidas a la primera codificacion canonica: la decision de adoptar la tecnica codificatoria, el modo de hacerlo y sus consecuencias. Por su indole cientifica, no debia contentarse con ofrecer un resumen mas o menos certero de lo por otros realizado. De ahi, que busque ilustrarse la cuestion del modo concreto de codificar el derecho antiguo en lo referido a la idoneidad para recibir las ordenes sagradas. De este modo, espero, por una parte, mostrar en caso concreto cuanto de continuidad y cuanto de novedad se dio y, por otra, ilustrar minimamente el interes que los estudios historicos pueden tener para el presente eclesial, rompiendo una lanza a favor del final del pernicioso distanciamiento en que solemos vivir canonistas e historiadores del derecho canonico.

1. LA "DECISION" DE CODIFICAR EL DERECHO CANONICO Y LA LABOR DE "TRADUCCION"

La necesidad de codificar el derecho canonico, puede decirse que fue un "clamor" durante la celebracion del concilio Vaticano I (7), fundamentalmente por razones de indole practico: la pluralidad de fuentes, la contradiccion entre ellas y su publicacion en lugares diversos, hacia de la aplicacion del derecho canonico (que para eso esta), una labor practicamente imposible.

Por otra parte, "codificar el derecho" habia sido la tarea a la que se habia dedicado con notable exito y entusiasmo la ciencia juridica continental, al menos desde los tiempos napoleonicos (8). En terminos mas recientes podriamos decir que la codificacion aparecia como un "signo de los tiempos", que la Iglesia debia reconocer y asumir en su caminar historico.

El "clamor", sin embargo, debio esperar a ser escuchado a que accediera al pontificado Giuseppe Sarto, que tomaria el nombre de Pio X y que adoptaria como lema instaurare omnia in Christo. Su curriculum de eclesiastico que habia sido previamente parroco, explicaria su interes por un proyecto de indole tan practica y tan necesario para hacer operativo el derecho de la Iglesia (9).

La narracion apenas esbozada, siendo toda ella verdadera es, a la vez, profundamente incompleta. Omite, en efecto, tanto las vacilaciones sobre el contenido y alcance que deberia tener la reforma del derecho canonico, como --sobre todo--la posible existencia de otras causas complementarias a la evidente de caracter practico.

En efecto, el "clamor" con ocasion del Vaticano I fue unanime en la necesidad de reforma del derecho canonico, no en la adopcion de la tecnica codicial (10). De hecho, el inicio mismo de la reforma de Pio X dejaba abierta la cuestion y se barajaron distintas posibilidades, puesto que se trataba no de innovar, sino de hacer operativo un derecho ya consolidado. Entre los detractores de la asuncion de la tecnica codificadora estaban los que eran mas conscientes de sus postulados ideologicos, incompatibles con la comprension que el derecho canonico tenia de si mismo. Tambien probablemente los que veian en el futuro codigo una racionalizacion excesiva del derecho eclesial y, sobre todo, una ley cierta que impidiera los libres desarrollos administrativos y legislativos de los distintos dicasterios de la curia romana, fuentes productoras por antonomasia del derecho canonico de entonces.

Por otra parte, ?el codigo buscaba tan solo resolver un problema practico de indole intraeclesial (el de la aplicabilidad de su derecho)? Un canonista tan critico y sensible como Francesco Ruffini, sospechaba ya en 1905 que se trataba de algo mas y de naturaleza politica. Se trataria tambien, segun este canonista, de consolidar un modo de comprender las relaciones entre la Iglesia y el mundo; concretamente, las senaladas por el beato Pio IX en el Syllabus, sostenidas y fundadas ahora sobre los nuevos dogmas de la infalibilidad pontificia y de su primado de jurisdiccion. El instaurare omnia in Christo de Pio X venia asi interpretado como un intento de restauracion de un programa parcialmente interrumpido durante el pontificado, mas conciliador, de Leon XIII (11).

?Que decir de todo esto? En primer lugar, que, al margen de las vacilaciones sobre la adopcion o no de la tecnica codificadora, de si debia ser exclusiva o solo complementaria, la decision final del papa Sarto fue la de codificar el derecho canonico, convirtiendose el codigo en la unica coleccion oficial desde su promulgacion por Benedicto XV (12).

Sin embargo, la decision en favor de la codificacion fue acompanada por todo un proceso de adaptacion de esta tecnica a las peculiaridades del derecho canonico. Concretamente, se modifico la autorreferencialidad propia de los codigos civiles, al prever la solucion de lagunas legales y mantener (cfr. c. 20) las costumbres centenarias e inmemoriales (cfr. c. 5). Ademas, como ya se ha dicho, el codigo canonico no pretendia innovar respecto el derecho precedente, sino tan solo adaptarlo a las nuevas circunstancias y hacerlo mas operativo a traves de la tecnica entonces en boga (13). Se comprende asi el valor que se concede a la tradicion canonica como marco hermeneutico de la legislacion codicial (cfr. c. 6). De este modo, una tecnica surgida y utilizada en un contexto hostil a la Iglesia, pudo convertirse en un instrumento adecuado para la renovacion del derecho canonico. Parafraseando a san Juan Pablo II, se puede decir que los redactores del codigo de 1917 debieron "traducir" a lenguaje eclesial una tecnica civil con algunos presupuestos inicialmente incompatibles con la eclesiologia y con el derecho canonico. El resultado de esta labor de traduccion fue el primer codigo de la Iglesia catolica.

En segundo lugar, que resulta indudable que pueden encontrarse otras motivaciones complementarias a la principal de indole practica, que movieron a Pio X a poner en marcha y culminar la codificacion del derecho de la Iglesia. En este sentido, Cario Fantappie ha puesto de manifiesto recientemente el valor "politico" del codigo, como modo de apuntalar una de las grandes pretensiones de la eclesiologia de sociedad perfecta y del ins pubbliciim ecclesiasticum: a saber, el poder situarse en pie de igualdad ante los estados modernos, que exhibian su derecho flamantemente codificado (14). Alvarez de las Asturias, por su parte, ha senalado hasta que punto el codigo de 1917 se explica a la luz de los desarrollos eclesiologicos que, partiendo del concilio de Trento y configurandose a lo largo del siglo XK en torno a la teologia del primado, caracterizaban la eclesiologia "oficial" o dominante entre los teologos y canonistas de ambito curial. A una eclesiologia de ese tipo, la tecnica codicial, con las adaptaciones mencionadas, se ajustaba como anillo al dedo (15).

Cuestion diversa es si la decision adoptada de codificar el derecho de la Iglesia, por los motivos apenas senalados y del modo concreto sucintamente descrito, tuvo o no mas consecuencias de las inicialmente previstas. Es decir, si la adopcion de la tecnica codificatoria supuso, de hecho, algun cambio en la concepcion del derecho canonico y en su contenido; pero tambien, cuales fueron las consecuencias reales de tener un derecho facilmente aplicable. Para afrontar esta cuestion, es necesario detenerse en el proceso concreto de elaboracion del codigo pio-benedictino para ilustrar como necesariamente tuvieron que tomarse "decisiones" que afectaron a la sustancia misma del derecho canonico.

2. LAS "DECISIONES" EN EL PROCESO DE CODIFICACION: EL CASO DE LA IDONEIDAD PARA EL ORDEN SAGRADO

En la constitucion apostolica de promulgacion del codigo de 1917, Benedicto XV senalaba que este era el fruto del proposito principal de unum colligere toda la legislacion precedente, ordenandola adecuadamente, removiendo las leyes ya abrogadas, acomodando otras a la nueva situacion y estableciendo otras nuevas cuando se considero necesario (16).

Como no podia ser de otra manera, en este proceso de unificacion y de relativa acomodacion a los nuevos tiempos, fue necesario tomar una serie de "decisiones": en caso de disposiciones diversas, cual preferir; en cuestiones doctrinalmente debatidas, por cual decantarse. Asi, de modo analogo a lo sucedido en los distintos momentos de unificacion a lo largo de su historia, tambien la codificacion supuso privilegiar ("canonizar" se podria decir literalmente) una entre varias opciones previamente legitimas. Solo por esto, resulta ya claro que la promulgacion del Codigo supuso un cambio respecto a la situacion precedente mas profunda de la que oficialmente se queria reconocer.

Pero supuso tambien optar entre las distintas corrientes teologicas y canonicas que explicaban de modo legitimamente diverso cuestiones abiertas, siendo la consecuencia logica, un modo diverso de plantear la reforma legislativa de iure condendo en aspectos no marginales del ordenamiento canonico. Por citar solo dos ejemplos, la opcion por la explicacion de la jurisdiccion episcopal como inmediatamente recibida del papa, condiciono toda la redaccion de los canones sobre la potestad episcopal Y la explicacion contractualistica del matrimonio tal y como la exponia Gasparri en su tratado, marco profundamente toda la disciplina codicial sobre el matrimonio (18). De este modo, la primera codificacion canonica no solo consolido una de las posibles soluciones legales precedentes, sino que "oficializo" algunas doctrinas al tomarlas como fundamento de su legislacion. De nuevo, tomar nota de esta realidad, ayuda a no minimizar los cambios que, de hecho, supuso la promulgacion del codigo pio-benedictino.

Para conocer el modo en que se tomaron estas decisiones y medir su alcance real en cada caso, deben recorrerse tres caminos complementarios: el que permite conocer el derecho vigente antes del codigo y las elaboraciones doctrinales, que servian para explicarlo y sistematizarlo; el que estudia el proceso de redaccion de los canones a traves del estudio de los votos y de las distintas versiones hasta la aprobacion del texto definitivo; y, finalmente, el que estudia el resultado final, los canones del codigo tal cual fueron promulgados, y de las fuentes que Gasparri senalo como justificacion de estos.

En este apartado me propongo realizar el estudio, a traves de esta triple via, de la cuestion de la idoneidad para acceder a las ordenes sagradas. Como se ha explicado en la Introduccion, se persigue una doble finalidad: en primer lugar, la de ilustrar el modo en que se tomaron las "decisiones" que dieron lugar a la legislacion codicial, en un tema no estudiado todavia, con la finalidad de verificar tanto elementos de continuidad como de novedad o ruptura; y, en segundo lugar, ilustrarlo a traves de una cuestion que, debido a la tematica del proximo Sinodo de los Obispos, reviste una cierta actualidad.

En efecto, como sintetizaba el padre Cappello, la vocacion, cuando se comprende adecuadamente, consta de un triple elemento: la llamada por parte de Dios, la idoneidad canonica por parte del candidato y la admision al estado eclesiastico por parte del obispo Este modo esquematico de presentar la realidad, admite sin duda mas de un matiz, pero sirve para senalar el papel esencial que tradicionalmente se ha concedido en la Iglesia a la cuestion de la idoneidad en toda su pastoral vocacional.

En el estudio de la idoneidad requerida, me centrare en aquellos aspectos de indole mas subjetiva, excluyendo, por lo general, todo lo referido a la edad, las irregularidades y el titulo de ordenacion, y fijandome tambien en los medios propuestos para poder verificarlos. Tambien excluyo el estudio de la libertad requerida para la validez o licitud de la ordenacion.

2.1. La idoneidad en el Jus canonicum de A. Pillet y en el lus Decretalium de F. X. Wernz

La cuestion de la idoneidad para recibir las ordenes sagradas estaba presente tambien, como no podia ser de otra manera, en las obras de los canonistas inmediatamente anteriores o contemporaneos a la elaboracion del codigo. Para ilustrar la cuestion, quiero referirme a dos obras, diversas tanto en su sistematica como en su planteamiento, aunque, como se vera, practicamente coincidentes en esta materia.

La primera de las obras, el Jus canonicum de A. Pillet, se encuadra entre los intentos privados de ofrecer una exposicion "codificada" del derecho canonico, y fue publicado por primera vez en 1890. Se trata de un texto brevisimo, compuesto por 2.004 articulos y unos apendices, que comienzan con el Syllabus de Pio IX (20). Su autor se formo en las aulas del Seminario romano de San Apolinar y enseno durante largos anos en la Universidad Catolica de Lille, siendo--segun Ruffini--un claro exponente de la vision ultramontana de la Iglesia y de su derecho (21).

La segunda obra es el conocidisimo lus Decretalium de F. X. Wernz, jesuita y profesor en la Gregoriana (22). Se trata de una obra enciclopedica, publicada en 1909, que buscaba presentar el derecho canonico vigente siguiendo la sistematica del indice de las colecciones del Corpus Iuris Canonici. Como se sabe, la oposicion del padre Wernz a la codificacion, se mantuvo a lo largo de todo el proceso de reforma del derecho canonico, en el que participo como consultor (23). Sin embargo, su obra fue considerada tan cercana a lo que posteriormente seria el codigo de 1917, que pudo ser facilmente adaptado por Vidal para que pudiera usarse como manual que sirviera para explicarlo (24).

Se trata, pues, de dos obras todo lo distintas que se pueden encontrar, tanto por el lugar de formacion de los autores, como por su lugar de ensenanza, como, sobre todo, por su diferente aprecio de la tecnica codicial.

2.1.1. La presentacion de A. Fillet

La obra de Pillet esta estructurada en tres grandes tratados (de personis, de rebus y de judiciis et de poenis), precedidos por unos prolegomena, donde se inscribe la tematica propia de las normas generales. Cada tratado esta dividido en libros, titulos, capitulos, secciones y paragrafos.

La cuestion de la idoneidad se incluye en el segundo tratado, libro primero, capitulo octavo, primera seccion, dedicada al sacramento del orden desde el punto de vista de quien lo recibe y esta dividida en dos paragrafos: referido, el primero, a los requisitos negativos o irregularidades, y, el segundo, a los requisitos positivos.

Por lo que se refiere a los positivos, senala piedad (art. 1079), edad (arts. 1080-1084), ciencia (arts. 1085-1088), libertad (arts. 1089-1092) y titulo legitimo de ordenacion (arts. 1093-1107). Como medios de verificacion, las letras testimoniales y el examen realizado por sacerdotes y otros hombres prudentes designados por el obispo (arts. 1077-1078).

Hay que remarcar que el requisito de la piedad se cita como algo previo a los otros requisitos positivos (praeter absentiam irregularitatis et animae pietatis, requiri etiam Ecclesia ...), pero sin determinar su alcance exacto (25). Sobre la ciencia necesaria, en cambio, se afirma que, para el presbiterado, debe comprobarse a traves de un examen previo, si son capaces de ensenar al pueblo lo necesario para la salvacion y de administrar los sacramentos (art. 1088) (26).

Por ultimo, la obra de Pillet dedica apenas dos articulos a los seminarios, senalando tan solo la necesidad de que exista uno en cada diocesis y que se regule conforme a los decretos del concilio de Trento (vid. arts. 1507-1508).

Como se ve, la obra de Pillet, recoge las afirmaciones sustanciales al respecto que hemos encontrado en la tradicion canonica, sobre todo en Trento, sin aportar novedad alguna en el contenido y ofreciendo una sistematica muy sencilla, pero con ciertas imperfecciones. La mas evidente, quizas, comenzar por los medios de verificacion antes que por aquello que hay que verificar.

2.1.2. La idoneidad en la obra de Wernz

El segundo tomo del lus decretalium, esta dedicado a la constitucion de la Iglesia catolica. Esta dividido en dos partes y, cada una de ellas, en capitulos, titulos y epigrafes, divididos estos ultimos en paragrafos. Todo el volumen lleva, ademas una numeracion continua, siendo la numeracion de los titulos tambien continua. Tanto en el cuerpo del texto como, sobre todo a pie de pagina, hay abundantisimas referencias a los textos de la tradicion canonica que justifican cada una de sus afirmaciones.

La cuestion de la idoneidad viene tratada fundamentalmente en los titulos sexto y septimo (que forman parte del capitulo segundo de la primera parte), dedicados respectivamente al sujeto y las cualidades de los ordenandos (titulo sexto) y a las irregularidades y otros impedimentos (titulo septimo). Dentro del titulo sexto, se establece una distincion entre el sujeto capaz de recibir la ordenacion, donde se estudia lo necesario para la validez, y el sujeto legitimo para recibirla, donde se estudia la cuestion de la idoneidad. Por ultimo, se dedica un paragrafo propio a la cuestion del titulo necesario para ordenarse.

Por lo que se refiere a la idoneidad, Wernz comienza por senalar la vocacion divina y la recta intencion como las dos cualidades fundamentales, explicitando que la rectitud de intencion incluye la intencion de perseverar y la de recibir las ordenes mayores, no quedandose tan solo en la tonsura o en la recepcion de las menores (27).

A continuacion, subraya la necesidad de que se reciba en gracia de Dios y por personas que estan alejadas del pecado mortal y que no hayan incurrido ni en irregularidades ni en censuras, para despues incidir, sobre todo, en la necesidad de una vida honesta, caracterizada por la constancia de animo y la virtud probada (28).

Entre las virtudes necesarias para la idoneidad, se requiere la de la castidad de modo especial, debido a la obligacion del celibato, que considera dificil de vivir por quienes hayan vivido mal esta virtud en los anos inmediatos a la ordenacion (29).

Finalmente, senala la necesidad de la debida ciencia y la necesidad de haber recibido la confirmacion y de proceder en la recepcion de los distintos ordenes, que componian el estado clerical, por orden y sin saltos.

La cuestion de la ciencia necesaria viene explicitada en el titulo septimo, al tratarse su defecto como una irregularidad. Alli refiere Wernz como la formacion de quienes tienen cura de almas o se dedican a la predicacion o a la mision debe ser mas esmerada que la requerida simplemente para un ejercicio monastico del ministerio sacerdotal (30) Y como el derecho vigente al respecto era el establecido en los canones de reforma del concilio de Trento, donde se exige a los sacerdotes--como se ha visto que tambien recordaba Pillet--, la capacidad de instruir a los fieles en lo necesario para la salvacion y la de celebrar los sacramentos, debiendo probar dicha capacidad a traves de un examen que comprobara diligentemente su idoneidad.

Concluye Wernz su tratamiento de la ciencia necesaria con dos anotaciones de interes. La primera, que siendo los requisitos establecidos por Trento de caracter minimo, el obispo podria aumentarlos, si bien de modo proporcionado". La segunda, que siendo la ciencia absolutamente necesaria para el ejercicio del ministerio, ni siquiera el Papa podria dispensar de modo absoluto de este requisito (32). Si, logicamente, matizarlo, por ejemplo, no exigiendo en determinados casos grados academicos que el derecho comun establece para determinados oficios.

Finalmente, Wernz trata en otro lugar de los medios para verificar la idoneidad de los candidatos, concretamente en el titulo cuarto, dedicado a los escrutinios y a los requisitos previos a la sagrada ordenacion. Alli senala fundamentalmente tres: el seminario, los ejercicios espirituales y los examenes y escrutinios previos a la recepcion de las ordenes.

Sobre la disciplina comun vigente respecto al seminario, reconoce que no hay un tiempo determinado, si bien en muchas diocesis sapienter se ha establecido que no se pueda acceder a las ordenes sin haber pasado por lo menos algunos anos o meses viviendo en el seminario (33).

Respecto a la necesidad de los ejercicios previos a las ordenes, a los que se asocia la confesion sacramental, senala que hay legislacion pontificia que los obliga en determinadas regiones y que, en otros lugares, obliga bien por leyes particulares, bien por la fuerza de la costumbre (34).

Por ultimo, sobre los escrutinios y examenes, Wernz resume una larga historia de legislacion, toda ella inspirada en 1 Tm 5,22 (manus cito nemini imposueris), y que se habia decantado en el derecho entonces vigente, en tres escrutinios: el que deben hacer los que promueven a los candidatos a las sagradas ordenes antes de presentarlos al obispo, el que debe hacerse el miercoles anterior a las ordenes, delante de un tribunal nombrado por el obispo, y al que corresponde realizar el diligente examen sobre la ciencia requerida y los demas requisitos y, por ultimo, el liturgico, que se realiza en el seno de la misma ceremonia de ordenacion (35).

Como puede verse, el tratamiento de Wernz es mas amplio y se diferencia tambien en su sistematica del de Pillet de modo notable. Quizas la diferencia mas llamativa sea la de la inclusion de la falta de la ciencia necesaria entre las irregularidades y el modo en que divide los medios de verificacion de la idoneidad, incluyendo junto a los examenes tradicionales, dos instituciones propias de la epoca moderna, si bien de alcance diverso: el seminario y la practica de los ejercicios espirituales.

2.2. Los trabajos de redaccion y los votos de los consultores

El proceso de redaccion del codigo pio-benedictino, iniciado con la publicacion del Motu Proprio Arduum sane munus (19-III-1904), ha sido calificado por Fantappie como <<la empresa juridica colectiva mas imponente que se ha intentado en Occidente>>56. En efecto, entre 1904 y 1917, colaboraron en su redaccion 18 cardenales, 79 consultores romanos y 40 colaboradores externos, a los que hay que sumar la consulta al episcopado universal y a las universidades pontificias, asi como el presidente de la comision de consultores con sus dos secretarios y el asistente.

En el proceso de los trabajos, exhaustivamente descrito por Fantappie, tomaron tanto las comisiones de consultores como el consilium directivo, formado de cardenales. La primera tarea fue definir la sistematica general del codigo y su estructura interna. A continuacion, asignar los vota para la redaccion de las distintas partes. El trabajo de discusion de los vota y de los schemata--que fueron varios-, se prolongo hasta la vigilia misma de la promulgacion de codigo en el seno de diversas comisiones y con distintas consultas (37). Para el or den de los trabajos, Pio X quiso que, tras las normas generales, se diera precedencia a los sacramentos (38).

Reconstruir el proceso de elaboracion de los canones referidos a la idoneidad para recibir las ordenes sagradas, exigiria hacer una labor similar a la que han hecho para otros aspectos de la legislacion codicial, autores como Llobell, Falchi o Turchi, ya citados. Seria un trabajo mas propio de una monografia que de un estudio de estas caracteristicas. Concretamente, habria que seguir el proceso de redaccion a traves de los diversos esquemas del codigo que se conservan en el Archivo Secreto Vaticano, viendo la influencia que tuvieron en los cambios tanto los votos, como los verbales de las comisiones como, finalmente, las anotaciones manuscritas de Gasparri. Me contentare, aqui, con referir el contenido del unico voto que he podido encontrar en ese mismo Archivo--el del capuchino frances Pio de Langogne (39)--y con hacer una primera aproximacion a las variaciones que se observan en los distintos esquemas.

2.2.1. El voto de Langogne

El voto (40) de Langogne se encuentra en la caja 33 y esta editado por la tipografia vaticana con fecha de 1906. Cuenta con 35 canones, profusamente comentados para justificar su redaccion y contenido, que ocupan 68 paginas (41).

Comienza con unas notas introductorias en las que se confronta con las distintas maneras que se encuentran en los tratados para sistematizar esta cuestion, eligiendo finalmente la suya propia, con la que estructurara su voto. Distingue, en efecto, entre sujeto capaz (cc. 1-2), donde trata lo referido a la validez de la ordenacion; sujeto legitimo (cc. 3-14), para lo referido a la licitud; sujeto irregular (cc. 15-30) y, finalmente, sujeto impedido (cc. 31-35).

Por lo que se refiere al objeto de nuestra investigacion, nos interesan los canones 3, 5 y 6.

El canon 3, dividido en dos paragrafos, recoge la necesidad de vocacion divina, debidamente conocida ([seccion] 1) y recibirlo en estado de gracia, fortalecido por la confirmacion y acompanado por una vida honesta ([seccion] 2) (42).

En la justificacion de la propuesta, se refiere a las afirmaciones de Wernz sobre la necesidad de la vocacion y de la recta intencion, senalando que la necesidad de la segunda no debe explicitarse en el canon, pues es el signo principal para reconocer debidamente la vocacion, al consistir en una cierta inclinacion hacia las cosas de Dios. Concluye, ademas, que la certeza de la vocacion deben tenerla mas quienes ordenan que quienes desean ser ordenados, puesto que a ellos compete que el estado clerical no sea invadido por personas indignas (43).

El canon 5 exige una "ciencia proporcionada" al grado del orden que se va a recibir, senalando en su justificacion, la dificultad para explicitar mas en que consiste dicha proporcion (44). Recuerda, en efecto, que tan solo se habian dado hasta el momento algunas indicaciones sobre los planes de estudios, pero sin referir explicitamente los necesarios para cada grado, ni determinar completamente los contenidos. Justifica, ademas, la inclusion de este canon en este lugar preciso y no entre las irregularidades, al no considerarla estrictamente tal, en contra de la opinion de no pocos canonistas (en el epigrafe anterior hemos visto el caso de Wernz) (45).

Por ultimo, el canon 6, precedido de un interrogante, exige haber realizado ejercicios espirituales previos a la ordenacion. El interrogante se justifica por considerar que su lugar deberia ser otro, no el que a el le corresponde tratar y, su inclusion, por la progresiva importancia que se ha dado a este medio en la legislacion precedente, considerando que habia llegado el momento de universalizaria.

Tres serian, pues los grandes requisitos mas subjetivos para una ordenacion licita--la vocacion divina debidamente comprobada, la vida honesta y la ciencia proporcionada--, uno el medio principal para determinarlo--los ejercicios espirituales--y uno el responsable ultimo de verificar que se dan--el obispo o superior legitimo-. Si se compara con los tratados del momento, puede verse tanto la novedad sitematica como la eleccion u omision de aspectos referidos a este tema.

2.2.2. Apuntes sobre la evolucion del capitulo de subiecto sacrae ordinationis en el proceso de elaboracion del Codigo

En la caja 54 del fondo sobre la codificacion del Archivo Secreto Vaticano encontramos los verbales de las sesiones de febrero de 1906 sobre el primer esquema de redaccion del capitulo, objeto de nuestro estudio. En la caja 86, dos proyectos del Libro III del Codigo con notas manuscritas de Gasparri: de 1912 y 1913, respectivamente. En la caja 87, el proyecto completo de 1916. Excluyo completamente de este trabajo la presentacion de los estudios preparatorios del Libro III (cajas 8 y 9), asi como el de las animadversiones al libro III (caja 60) y las animadversiones episcopomm al Codigo (cajas 83-85).

El primer esquema, el analizado en las reuniones de marzo de 1906, difiere sustancialmente del voto de Langogne. El articulo 1 del capitulo 3, dedicado al sujeto de la ordenacion, consta de 16 canones, referidos a los requisitos para la ordenacion licita, interesando a nuestro estudio el canon 53, que refiere la necesidad de la vocacion divina debidamente reconocida, con un tenor identico al del voto; y el canon 56, en el que se trata la cuestion de la ciencia requerida, unida ahora a la necesidad de una vida honesta y conforme al orden recibido (46). La referencia a la necesidad de los ejercicios espirituales desaparece.

En las reuniones de revision participaron, bajo la presidencia de Gasparri y actuando Pacelli de secretario, Giustini, Melata, Wernz, Bucceroni, Langogne, Bastini Fernandez y Esser. El proyecto de los canones 53 y 56 se discutio el dia 25 de febrero de 1906, sin que se tomara nota de nada referido al canon 53.

Sobre el canon 56, algunos manifiestan la necesidad de encontrar modos de decir que no hagan que la "ciencia proporcionada" se interprete de modo abusivo hacia la baja (47). Por otro lado, mientras Langogne considera que la cuestion de las costumbres estan implicitamente incluidas en el canon 53, Wernz pide que el canon se divida en tres paragrafos: uno para la ciencia, otro para las costumbres y otro para la recta intencion (48).

No resulta facil saber el peso que estas observaciones tuvieron en la redaccion del codigo, pues los esquemas completos que conservamos con anotaciones de Gasparri, difieren notablemente de cuanto se ha senalado hasta aqui. Senalo a continuacion, de modo muy esquematico, las variaciones en las cuestiones implicadas en el tema de la idoneidad.

--Proyecto de 1912 (49): el capitulo 2, dedicado al sujeto de la ordenacion, inicia con cuatro canones preliminares (cc. 253-256), para posteriormente tratar, en el articulo primero, de los requisitos de la ordenacion. Entre las opciones tomadas conviene destacar: (i) la distincion entre ordenacion valida y ordenacion licita en un solo canon, refiriendo para las condiciones de licitud la observancia de los canones y la ausencia de irregularidades e impedimentos (c. 253); (ii) dedicar un canon a la prohibicion absoluta tanto de ordenar a quien no acceda libremente como la de no ordenar a quien, deseandolo, sea idoneo (c. 256); (iii) determinar como situacion general el estudio de la ciencia sagrada viviendo en el seminario y senalar la estructura general del curriculum de estudios (cc. 257 y 261); (iv) la inclusion de la ciencia requerida y de las costumbres congruentes con el orden recibido junto a otros requisitos en un unico paragrafo (c. 259 [seccion] 1).

--Proyecto de 1913 (50): sobre el texto impreso se encuentran numerosas correcciones y se aporta lo que deberia ser su numeracion en el conjunto del Codigo. Mantiene la estructura del proyecto anterior, pero con una serie de diferencias, siendo la principal la desaparicion de la vocacion divina como constitutivo de un <<derecho>> a la ordenacion, sustituyendolo por la nocion de idoneidad canonica (c. 249 = 972) (51).

--Proyecto de 1916": la principal novedad es la inclusion de un nuevo canon sobre la necesidad de la certeza de idoneidad que, so pena pecado mortal, debe tener el obispo antes de proceder a la ordenacion (c. 975) (53).

2.3. Los canones del CIC17 y sus fuentes

Finalmente, el codigo de 1917, trato la cuestion de la idoneidad en el capitulo 2 del titulo sexto (el dedicado al sacramento del orden) del libro tercero. Es el capitulo dedicado al sujeto de la sagrada ordenacion que, tras unos canones preliminares (cc. 968-972), se divide en dos articulos: el dedicado a los requisitos (cc. 973-982) y el que recoge las irregularidades (cc. 983-991). Respecto a los esquemas anteriores, el nuevo canon del proyecto de 1916 sobre la necesaria certeza de idoneidad por parte del obispo antes de ordenar, acaba finalmente como paragrafo tercero del canon 973.

En el capitulo tercero del mismo titulo, se trata de la responsabilidad de los que promueven las vocaciones y, concretamente, de los mecanismos de verificacion que deben ponerse. Entre ellos se senalan los examenes de idoneidad (cc. 996-997) y la necesidad de haber realizado ejercicios espirituales (c. 1001). A la necesidad de formarse en un seminario (ordinariamente como interno), se habia dedicado el c. 972.

Finalmente, de los seminarios se trata en el titulo vigesimo primero del mismo libro tercero, senalandose en los canones 1364-1366 el curriculum de estudios y, en el c. 1371, los principales criterios para expulsar en razon de falta de idoneidad.

Como se dijo, el tercer camino senalado para percibir el alcance de las decisiones tomadas y sus consecuencias en terminos de continuidad y de novedad, pasa por el estudio de las fuentes de cada canon, pues, como se sabe, el cardenal Gasparri, se preocupo de que el codigo fuera pronto publicado junto con sus fuentes. Tambien de que estas fueran facilmente accesibles a traves de su publicacion en una serie de volumenes que el mismo edito junto con el cardenal hungaro Seredi (54).

Igualmente se sabe, que sobre las fuentes senaladas pesa la sospecha de que fueron senaladas a posteriori, no siendo necesariamente las tenidas en cuenta a la hora de elaborar los canones. Servirian en este caso, para ilustrar hasta que punto la inmensa mayoria de estos estaban en sintonia con la disciplina precedente, de la que querian ser reflejo fiel.

Por ultimo tambien, que el codigo pio-benedictino solo contempla directamente las fuentes del segundo milenio, accediendo a las del primero unicamente a traves del Decreto de Graciano (ca. 1140), que es el texto mas antiguo citado.

Teniendo en cuenta estas informaciones, las fuentes reportadas por Gasparri, ofrecen, en cualquier caso, una via de acceso al menos a parte de la tradicion canonica sobre cada cuestion, permitiendo de este modo ver su relacion--de mayor o menor continuidad--con la disciplina entonces promulgada.

Con todo, estudiar las fuentes de todos los canones senalados, resultaria excesivamente prolijo. Me concentrare, por tanto, en los canones 968 [seccion] 1, 973 [seccion] 3 y 974 [seccion] 1, pues los considero en cierto modo paradigmaticos del planteamiento que tiene el codigo pio-benedictino sobre esta cuestion. En efecto, en el 968 se determinan, entre los requisitos esenciales del sujeto de la ordenacion, el de tener las debidas cualidades a juicio del propio ordinario y la ausencia de impedimentos; en el 973 se prohibe al obispo ordenar a nadie sin tener la certeza moral acerca de su idoneidad canonica; y, en el 974, se senalan los requisitos principales a tener en cuenta.

2.3.1. Las fuentes del c. 968 [seccion] 1

El paragrafo primero del canon 968 (55), recoge la distincion entre los requisitos de validez y los de licitud, senalando entre los segundos, estar investido de "las debidas cualidades" a juicio del propio Ordinario. Dichas cualidades se explicitaran principalmente en el primer paragrafo del canon 974, que se estudiara posteriormente.

Cuatro son las fuentes senaladas por Gasparri: el Decreto de Graciano, el Liber Extra, un decreto del Santo Oficio y el Pontifical Romano.

De estas fuentes, buena parte ilustra solo la necesidad del bautismo para recibir la ordenacion; es el caso de uno de los textos de Graciano y de los dos del Liber Extra. El texto del Santo Oficio tampoco aporta nada a nuestro asunto.

Sin embargo, uno de los dos textos citados del Decreto de Graciano, resulta de interes. En realidad, Graciano reporta el canon 19 del concilio de Nicea, que pone en la debida aptitud o capacidad, el limite para que sean reordenados como presbiteros de la Iglesia aquellos que habian pertenecido a sectas hereticas (56). La presencia de este canon niceno en las colecciones canonicas del primer milenio es cuasi universal, pudiendo de este modo sostenerse que el discurso sobre una cierta aptitud para recibir las ordenes estuvo presente como norma en la practica totalidad de la historia del derecho canonico (57).

Por su parte, el titulo De Ordinibus conferendis del Pontificale Romanum presenta un resumen de toda la disciplina canonica aprobada o reforzada en el concilio de Trento sobre los requisitos para la ordenacion (58). Aparecen, por tanto, la necesidad del examen previo, de la piedad de los candidatos, etc. Esta fuente permite percibir la continuidad legislativa en esta materia, al menos desde el concilio de Trento, siendo el codigo pio-benedictino, en parte, tan solo una nueva reproposicion.

2.3.2. Las fnentes del c. 913 $ 3

El paragrafo tercero del canon 973 obliga al obispo, bajo pena de gravisimo pecado, a ordenar tan solo aquellos candidatos de los que este moralmente cierto de su idoneidad canonica (59). Aparece asi esta como requisito esencial para acceder al sacerdocio y el obispo como responsable ultimo de la verificacion.

En este caso, las fuentes son mas numerosas: tres textos del Decreto de Graciano, uno del Liber Extra y ocho documentos pontificios, siendo el primero de Benedicto XIV y el ultimo del mismo Pio X.

De los textos aducidos del Graciano, el segundo no tiene relacion con nuestro tema. Sin embargo, el primero, que es en realidad un canon de los capitula Martini, afirma explicitamente que compete al obispo la eleccion de los presbiteros, teniendo en cuenta su idoneidad (60). El tercero, que es un fragmento de la epistola de Leon Magno a los obispos africanos, senala que los obispos que ordenan indignamente, pierden el derecho de ordenar en el futuro (61). De nuevo, se tratan de textos presentes en las principales colecciones anteriores.

El Liber Extra, por su parte, reporta la constitucion 27 del IV concilio de Letran (1215), donde se establece el modo concreto de proceder para la admision a las ordenes sagradas, retomando y concretando la praxis precedente (62).

Por ultimo, los documentos pontificios aducidos tienen en comun tomar como punto de partida el texto de 1 Tm 5,22, incidiendo habitualmente en que la escasez de sacerdotes no puede disminuir el control de la idoneidad canonica requerida. Esta afirmacion puede decirse que constituye un lugar comun de toda la reflexion magisterial sobre la pastoral vocacional y lleva a reconducir la responsabilidad del obispo en la cuestion hasta la misma predicacion apostolica (63).

2.3.3. Las fuentes del c. 974 [seccion] 1

El paragrafo primero del canon 974 senala siete requisitos para recibir licitamente la ordenacion (64). De ellos, interesan en este estudio el segundo y el tercero, que determinan la necesidad de unas costumbres congruentes con el ministerio a recibir y la ciencia debida, respectivamente. Logicamente, refiriendose a tal cantidad de requisitos, las fuentes son numerosas, por lo que me contentare a poner de manifiesto lo que se encuentra de los periodos anteriores al concilio de Trento.

El primero de los textos referidos por Graciano y aducidos por Gasparri, es un fragmento de Gelasio I en el que se recuerda que tanto la ciencia como la honestidad de vida son requisitos para acceder a las ordenes sagradas (65). En la misma linea se mueven los papas Hormisdas y Leon Magno, en otros textos recogidos en el mismo Decreto. El papa Leon explicitamente senala que la promocion al orden sagrado de alguien indigno resulta mas un dano que una ayuda (66). Finalmente, el texto de Gregorio Magno recogido en la primera cuestion de la Causa (1) incide de nuevo en lo mismo (67).

Por su parte, el Liber Extra recoge una decretal de Inocencio III en la que explica la costumbre romana referida al escrutinio liturgico. En ella explica como el obispo ordenante no peca si se fia del testimonio dado por el que presenta al candidato; es mas, que debe ordenarle, a no ser que tenga conciencia de que sea indigno, caso en el cual no debe proceder a la ordenacion. Mientras, el Liber Sextus incluye el canon 15 del II concilio de Lyon (1275), en el que, entre los requisitos para prohibir el acceso a las ordenes sagradas, se encuentra la falta de ciencia (68).

Finalmente, los decretos de reforma del concilio de Trento, los textos de los pontifices posteriores y los de las congregaciones romanas se mueven en la misma linea, poniendose de manifiesto la continuidad completa entre la disposicion del Codigo y la tradicion canonica.

3. CONSECUENCIAS

La recepcion del primer codigo de derecho canonico fue "entusiasta" por parte de toda la ciencia canonica; al menos asi lo considera Gomez Iglesias despues de un atento estudio de literatura canonica inmediatamente posterior a su promulgacion (69). Como si el resultado final hubiera disipado todas las dudas anteriormente puestas de manifiesto desde distintos sectores. A cien anos de su promulgacion, el entusiasmo ha dado paso a una valoracion mas critica.

Desde el punto de vista de la adopcion de la tecnica codificatoria, se ha pasado de la afirmacion oficial--sostenida tambien por no pocos canonistas--, de que no habia introducido ninguna modificacion en el contenido del derecho canonico, a una conciencia cada vez mas difundida de los cambios que, de hecho, esta tecnica trajo consigo (70). En este sentido, Cario Fantappie ha hablado recientemente de un cambio de paradigma, respecto a los modelos precedentes (el medieval y el tridentino), con consecuencias a todos los niveles de la disciplina, ensenanza y ciencia canonica.

En efecto, las disposiciones posteriores de los papas y de las congregaciones romanas acerca de la aplicacion del Codigo y del estudio del derecho canonico, fueron determinantes para el surgimiento de una ciencia canonica diversa, cimentada habitualmente en el metodo exegetico y con una vision del trabajo del canonista radicalmente diversa a la de los periodos posteriores.

Ademas, la mayor cognoscibilidad del derecho canonico habria llevado a una juridizacion de buena parte de las disciplinas teologicas, principalmente la teologia pastoral, la teologia liturgica y la teologia pastoral, contribuyendo de este modo a la consolidacion de una praxis eclesial cada vez mas rigida y con escaso margen de maniobra para hacer frente a los nuevos problemas planteados por la sociedad del momento (71).

El alcance de estas afirmaciones debe evaluarse a la luz de los resultados que arrojan los analisis sobre las "decisiones" concretas; las que llevaron a codificar de un modo determinado la disciplina hasta entonces vigentes. En este sentido, por ejemplo, el modo en el que se codificaron las llamadas tecnicas flexibilizadoras del derecho, permite aceptar de modo general la afirmacion de una mayor rigidez del ordenamiento canonico (72).

?Que decir sobre las consecuencias de las decisiones tomadas en la codificacion de todo lo referido a la idoneidad para recibir las ordenes sagradas?

En primer lugar, que la obligatoriedad de aprobar un examen antes de la ordenacion (cfr. c. 996) sera precisado por sendas instrucciones de la Sagrada Congregacion de Sacramentos y de la Sagrada Congregacion de Religiosos (73). En ellas se senalan los elementos necesarios a examinar, para que puedan verificarse todos los requisitos establecidos por el Codigo (74). Si a esto se anade la promulgacion por Pio XI de la constitucion apostolica Deus scientiarum Dominus, para la renovacion de los estudios en las facultades eclesiasticas, se puede afirmar que la codificacion inicio un proceso de concrecion de los contenidos esenciales de dicha idoneidad, en lo que hoy se consideran los cuatro grandes aspectos de la formacion para el sacerdocio: la humana, la espiritual, la intelectual y la pastoral.

En segundo lugar, que la legislacion codicial sobre la materia encuentra su ambiente proximo en la renovacion sacerdotal iniciada por san Pio X y continuada por su sucesores (75). En este movimiento de renovacion, la cuestion de la idoneidad, con su consiguiente labor de seleccion, representara un papel fundamental. En este contexto, resulta ilustrativa la cita del c. 973 [seccion] 3 en la seccion dedicada a la promocion de las vocaciones en la enciclica Ad catholici sacerdotii de Pio XI (76). Tambien, la progresiva mencion en los documentos posteriores de la necesidad de vocacion divina, desaparecida finalmente del Codigo, probablemente--como ya se dijo--en relacion con el ambiente modernista en el que se desarrollo a inicios del siglo XX la discusion sobre la naturaleza de la vocacion sacerdotal (77).

Por ultimo, que la cuestion de la idoneidad para la recepcion del sacramento del orden adquirira un tratamiento mucho mas completo tras la primera codificacion canonica en un genero cientifico que tendra gran peso a partir de entonces: los tratados que armonizan las ensenanzas de la teologia moral con la disciplina canonica. El caso del Tractatus Canonico-Moralis del padre Felix Cappello resulta ilustrativo en este caso (78).

CONCLUSION

Comenzaba este estudio senalando que el centenario de la primera codificacion canonica habia encontrado a la investigacion historica bien preparada. Estamos, en efecto, en condiciones de analizar historicamente el codigo pio-benedictino y de sacar, tambien desde el conocimiento historico, no pocas conclusiones.

No hay que olvidar, sin embargo, que son conclusiones que deben tener en cuenta otras cuestiones deliberadamente dejadas de lado en este trabajo. Concretamente, el profundo antijuridicismo que ha marcado la vida de la Iglesia desde los albores de los anos sesenta, ?no habra sido en parte consecuencia de un exceso de juridizacion? La consolidacion en el Codigo de un modelo de Iglesia ya centenario, ?no retraso excesivamente e hizo traumatica la reforma propiciada por el concilio Vaticano II? Las debilidades aplicativas de nuestro actual codigo, ?no estan motivadas ab origine por un deseo de distanciarse de la experiencia previa, cuyas consecuencias negativas todavia pesaban mucho en el momento de su elaboracion? Son cuestiones que necesariamente hay que afrontar, si se quiere que la historia siga siendo magistra vitae, pero una conmemoracion como la presente no es probablemente el lugar.

En el caso que nos ha ocupado, el de la cuestion de la idoneidad, considero, sin embargo, que el primer codigo canonico ha contribuido notablemente a una cuestion permanentemente considerada esencial por parte de la Iglesia.

Contribucion notable porque sirvio para hacer cognoscibles los requisitos para la licitud de la ordenacion, como para comenzar a precisar los contenidos concretos de algunos de ellos. Tambien porque establecio mejor los medios de verificacion y resalto, sin quitar nada de su fuerza a la formulacion tradicional, la responsabilidad del obispo en el discernimiento ultimo del cumplimiento o no de estos requisitos (79).

Desde este punto de vista particular, el codigo de 1917 es, a la vez, reflejo de la tradicion canonica y del contexto de renovacion sacerdotal iniciado por Pio X y continuado por sus sucesores. Tradicion y contexto de renovacion en el que los criterios objetivos desempenaban un papel fundamental en el discernimiento vocacional.

Quizas, en este sentido, ofrecen una preciosa ensenanza a la Iglesia actual, invitada por el papa Francisco a reflexionar de nuevo sobre el discernimiento vocacional y embarcada en la tarea de aplicar una nueva ratio para la formacion de los candidatos al sacerdocio (80). La ensenanza del valor de los criterios objetivos--aquellos que se han visto aqui y que, de otro modo formulados, siguen presentes en el codigo vigente--para acertar en el discernimiento, y el de la responsabilidad del obispo--tambien en un momento en el que la crisis hace de la promocion de vocaciones una cuestion angustiosa--de verificarlos cuidadosamente en cada caso.

RECIBIDO: 27 DE SEPTIEMBRE DE 2017 / ACEPTADO: 9 DE OCTUBRE DE 2017

Nicolas Alvarez de las Asturias

Catedratico de Historia del Derecho Canonico

Universidad Eclesiastica San Damaso. Facultad de Derecho Canonico. Madrid

orcid 0000-0003-3630-3516

nalvarez@sandamaso.es

DOI 10.15581/016.115.003

Bibliografia

Alvarez de las Asturias, N., II Codice di Diritto Canonico di 1917 quale oggetto storico, Ius Ecclesiae 23 (2011) 745-763.

--, Derecho canonico y codificacion: Alcance y limites de la asuncion de una tecnica, Ius Canonicum 51 (2011) 105-136.

--, Una Iglesia dibujada canonicamente: las constituciones conciliares, en IDEM (ed.), El IV concilio de Letran en perspectiva historico-teologica, Madrid 2016, 71-112.

Astorri, R., Le leggi della Chiesa tra codificazione latina e diritti particolari, Padova 1992.

Baura, E., La dispensa canonica della legge, Milano 1997.

Benedicto XIV, Ene. Ubi primum (3-XII-1740).

Benedicto XV, Const. Ap. Providentissima Mater Ecclesia (27-V-1917), AAS 9.2 (1917).

Berlingo, S., La causa pastorale della dispensa, Milano 1973.

Cappello, F. M., Tractatus Canonico-Moralis. De sacramentis, vol. IV, Taurini-Romae 1951.

Cattaneo, A. (cur.), L'eredita giuridica di San Pio X, Venezia 2006.

Condorelli, O., Recezione della tradizione nella codificazione latina. Il caso del potere dei vescovi, en E. baura--N. alvarez de las asturias--T. Sol (cur.), La codificazione e il diritto nella Chiesa, Milano 2017, 121-168.

Congregacion para el Clero, El Don de la vocacion presbiteral. Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis (8-XII-2016).

De la Lama, E., La vocacion sacerdotal. Cien anos de clarificacion, Madrid 1994.

--, Historia, en c. izquierdo (dir.), Diccionario de Teologia, Pamplona 2006, 439-459.

Dieni, E., Tradizione juscorporalista e codificazione del matrimonio canonico, Milano 1999.

Dilthey, W., El mundo historico, Mexico 1944.

Falchi, F., I chierici nel processo di formazione del codice pio-benedettino, Padova 1987.

Fantappie, C., Chiesa Romana e modernita giuridica, Milano 2008.

--, Ecclesiologia e canonistica, Venezia 2015.

--, Dal paradigma canonistico classico al paradigma codificatorio, en E. Baura--N. Alvarez de las Asturias--T. Sol (cur.), La codificazione e il diritto nella Chiesa, Milano 2017, 3-34.

--, El codigo de derecho canonico de 1917 y sus repercusiones para la vida de la Iglesia, Ius Communionis 5 (2017) 209-224.

Feliciani, G., Il Concilio Vaticano I e la codificazione del diritto canonico, en Studi in onore di Ugo Gualazzini, vol. 2, Milano 1981, 35-80.

--, Lineamenti di ricerca stille origini della codificazione canonica, en Idem, Le pietre, il ponte e Parco. Scritti scelti, Milano 2012, 3-17.

Fowler Magerl, L., Clavis Canonum. Selected Canon Law Collections Before 1140. Access with data processing, Hannover 2005.

Gasparri, P.--Seredi, I. (eds.), Codicis Iuris Canonici Fontes, 9 vols., Roma 1926-1939.

Gherri, P., Codificazione canonica tra tecnica e sistema, Eastern Canon Law 2 (2013)1, 19-130.

Gomez-Iglesias C., V, Acerca de la trascendencia historica de la iniciativa de san Pio X de elaborar un codigo de derecho canonico, Ius Ecclesiae 29 (2017) 51-76.

--, La ricezione del codice del 1917 nella dottrina e nelPinsegnamento, en E. Baura--N. Alvarez de las Asturias--T. Sol (cur.), La codificazione e il diritto nella Chiesa, Milano 2017, 72-119.

Grossi, P., Chiesa Romania e modernita giuridica (a proposito di uriopera recentissima di Carlo Fantappie), en idem, Scritti cayionistici, ed. de C. fantappie, Milano 2013, 293-312.

Llobell, J.--De Leon, E.--Navarrete, J., II libro <<De processibus>> nella codificazione del 1917. Studi e documenti, vol. I, Milano 1999.

Minelli, C., Pio X e Pavvio del processo di codificazione, Stato, Chiese e pluralismo confessionale, Rivista telematica (www.statochiese.it) n. 33/2013.

Mori, G., I religiosi nella codificazione canonica pio-benedettina. Sedimentazmii e nuovi assetti, Firenze 2004.

Olivero, G., Dissimulatio e tolerantia nell'ordinamento canonico, Milano 1953.

Padoa Schioppa, A., Storia del diritto in Europa. Dal medioevo alPeta contemporanea, Bologna 2007.

Pillet, A., Jus Canonicum generale distributum in articulos, Parisiis '1900.

Pio X, Exh. Ap. Haerent animo (4-VIII-1908).

Pio XI, Ene. Ad catholici sacerdotii (20-XII-1935).

Pontificale Romanum: Editio princeps (1595-1596), Citta del Vaticano 1997.

Puza, R., P. Franz Xaver Wernz. Kanonist und Jesuitengeneral, Periodica 83 (1994)351-373.

Ruffini, F., La codificazione del diritto ecclesiastico, ahora en IDEM, Scritti giuridici minori, Milano 1936,I, 61-97.

San Jose Prisco, J., La dimension humana de la formacion sacerdotal. Aproximacion historica, aspectos canonicos y estrategias formativas, Salamanca 2002.

S. C. de Religiosis, Instr. De formatione clericali el religiosa alumnorum ad sacerdotium vocatorum deque scrutinio ante ordinum susceptionem peragendo in religionibus clericalibus (1-XII-1931), AAS 24 (1931) 74.

S. C. de Sacramentis, Instr. De scrutinio alumnorum peragendo antequam ad Ordines promoveantur (27-XII-1930), AAS 23 (1930) 120.

Sedano, J., Iglesia y modernidad juridica. Una contribucion a la historia del pensamiento juridico moderno en la monografia de Carlo Fantappie, lus Canonicum 52 (2011) 767-798.

Sinodo de los Obispos, Los jovenes, la fe y el discernimiento vocacional: documento preparatorio para la XV Asamblea Ordinaria.

Sol, T., Codificazione e canonizzazione delle dottrine. II caso del matrimonio, en E. Baura--N. Alvarez de las Asturias--T. Sol (cur.), La codificazione e il diritto nella Chiesa, Milano 2017, 169-202.

Stern, J. (ed.), Thibaut y Savigny. La Codificacion: una controversia programatica basada en sus obras 'Sobre la Necesidad de un Derecho Civil General para Alemania' y "De la vocacion de nuestra epoca para la legislacion y la ciencia del Derecho' con adiciones y juicios de sus contemporaneos, Madrid 1970.

Turchi, V., Le disposizioni preliminari sul matrimonio nelprocesso di codificazione piano-benedettino, Napoli 2001.

Vidal, P., lus Canonicum ad Codicis nonnam exactmn, 1 vols., Romae 1925.

Vismara Missiroli, M.--Musselli, L., II processo di codificazione del diritto penale canonico, Padova 1983.

Wernz, F. X., lus decretalium ad usurn praelectionum in scholis textus canonici sive iuris decretalium. Tomus II. his constitutionis ecclesiae catholicae, Romae 1909.

(1) G. Feliciani, Lineamenti di ricerca sulle origini della eodificazione canonica, ahora en IDEM, Le pietre, il ponte e Vano. Scritti scelti, Milano 2012, 3-17 (el original fue publicado en 1982).

(2) Vid. M. vismara Missiroli--L. Musselli, II processo di codificazione del diritto penale canonico, Padova 1983; F. Falchi, I chierici nel processo di fortnazione del codice pio-benedettino, Padova 1987; R. astorri, Le leggi della Chiesa tra codificazione latina e dirittiparticolari, Padova 1992; E. Dieni, Tradizione juscorporalista e codificazione del matrimonio canonico, Milano 1999; J. Llobell--E. De Leon--J. Navarrete, Il libro <<De processibus>> nella codificazione del 1917. Stiidi e documenti, vol. I, Milano 1999, 17-86; V Turchi, Le disposizioni preliminari sul matrimonio nel processo di codificazione piano-benedettino, Napoli 2001; G. Mori, Ireligiosi nella codificazione canonicapio-benedettina. Sedimentazioni e nuovi assetti, Firenze 2004.

(3) Vid. C. Fantappie, Chiesa Romana e modernita giuridica, Milano 2008. Una presentacion global de esta obra puede verse en P. grossi, Chiesa Romana e modernita giuridica (aproposito di un'opera recentissima di Carlo Fantappie), en Idem, Scritti canonistici, ed. de C. fantappie, Milano 2013, 293312. Tambien, con una valoracion critica en N. Alvarez de las asturias, II Codice di Diritto Canonico di 1917 quale oggetto storico, lus Ecclesiae 23 (2011) 745-763. Cfr. tambien J. sedano, Iglesia y modernidad juridica. Una contribucion a la historia del pensamiento juridico moderno en la monografia de Carlo Fantappie, lus Canonicum 52 (2011) 767-798.

(4) << ... opera alia quale non e facile aggiungere nulla, tranne tentando di ri-efettuare praticamente da zero una ricerca della stessa portata ed estensione, ma da un differente punto di vista>>. P. Gherri, Codificazione canonica tra tecnica e sistema, Eastern Canon Law 2 (2013) I, 19-130, aqui 19.

(5) <<Denominamos interpretacion la comprension tecnica de manifestaciones de vida fijadas por escrito>>, W. Dilthey, El mundo historico, Mexico 1944, 337. En general, sobre el conocimiento historico, vid. E. de la Lama, Historia, en C. izquierdo (dir.), Diccionario de Teologia, Pamplona 2006, 439-459.

(6) Vid. sinodo de los Obispos, Los jovenes, la fe y el discernimiento vocacional: documento preparatorio para la XV Asamblea Ordinaria.

(7) Vid. G. Feliciani, II Concilio Vaticano I e la codificazione del diritto canonico, en Stiidi in onore di Ugo Gualazzini, vol. 2, Milano 1981, 35-80.

(8) Sobre las codificaciones civiles del siglo XIX, puede verse una presentacion sintetica en A. Padoa Schioppa, Storia del diritto in Europa. Dal medioevo all'eta contemporaneo, Bologna 2007, 456-477. Los textos de la conocida polemica sobre la codificacion en Alemania, pueden verse en J. Stern (ed.), Thibaut y Savigny. La Codificacion: una controversia programatica basada en sus obras 'Sobre la Necesidad de un Derecho Civil General para Alemania' y 'De la vocacion de nuestra epoca para la legislacion y la ciencia del Derecho' con adiciones y juicios de sus contemporaneos, Madrid 1970.

(9) La importancia de Pio X en todo el proceso de codificacion, ha sido puesto de manifiesto en numerosas publicaciones recientes. Baste de momento, citar la obra colectiva de A. Cattaneo (cur.), L'eredita giuridica di San Pio X, Venezia 2006, y C. Minelli, Pio X e l'avvio del processo di codificazione, Stato, Chiese e pluralismo confessionale, Rivista telematica (www.statochiese.it) n. 33/2013. Cfr. tambien el reciente articulo de V. Gomez-Iglesias C., Acerca de la trascendencia historica de la iniciativa de san Pio Xde elaborar un codigo de derecho canonico, Ius Ecclesiae 29 (2017) 51-76.

(10) Vid. al respecto, G. Feliciani, II concilio Vaticano I ..., cit., 44-61, principalmente.

(11) <<Ed ecco che ora--con l'evidente proposito di rinnovare anche in questo campo i tempi e le cose del pontificato di Pio IX--il pontefice Pio X ha ripresa arditamente l'opera lasciata in sospeso dal Concilio Vaticano>>. F. Ruffini, La codificazione del diritto ecclesiastico, ahora en IDEM, Saitti giuridici minori, Milano 1936, 1, 61-97, aqui 86; el original es de 1905.

(12) La decision de Pio X de realizar un codigo que sustituyese a todas las colecciones precedentes, en contra del parecer de muchos miembros de la curia y de diversos canonistas, resulta clara desde los inicios mismos de los trabajos. Cfr. al respecto C. FantappiE, Chiesa romana..., cit., II, 675-676.

(13) <<II modello codicistico viene dunque identificato da Pio X come lo strumento in quel momento pio idoneo per stabilizzare il diritto canonico, per restituire certezza alie norme, per garantire l'applicazione della disciplina nei diversi ambiti in cui si esercita l'attivita potestativa della Chiesa>>. Ibid., 677.

(14) Vid. C. fantappie, El codigo de derecho canonico de 1917 y sus repercusiones para la vida de la Iglesia, lus Communionis 5 (2017) 209-224.

(15) Vid. N. Alvarez de las Asturias, Derecho canonico y codificacion: Alcance y limites de la asuncion de una tecnica, lus Canonicum 51 (2011) 105-136, aqui 110-116.

(16) <<Quibus de causis, idem fel. rec. Decessor Noster, statim ac Pontificatum suscepit, secum ipse reputans quanto foret usui, ad disciplinam ecclesiasticam restituendam firmandam, si gravibus illis, quae supra enarravimus, incommodis sollicite mederetur, consilium iniit universas Ecclesiae leges, ad haec usque tempora editas, lucido ordine digestas in unum colligendi; amotis inde quae abrogatae iam essent aut obsoletae; aliis, ubi opus esset, ad nostros praesentes mores opportunius accommodatis; aliis etiam, si quando necesse esse aut expedire videretur, ex novo constituas>>. Benedicto XV, Const. Ap. Providentissima Mater Ecclesia (2 7-V-1917), AAS 9.2(1917)6.

(17) Vid, ahora, al respecto, O. condorelli, Recezione della tradizione nella codificazione latina. II caso del potere dei vescovi, en E. Baura--N. Alvarez de las Asturias--T. sol (cur.), La codificazione e il diritto nella Chiesa, Milano 2017, 121-168.

(18) Vid. c. Fantappie, Ecclesiologia e canonistica, Venezia 2015, 399-439, y T. Sol, Codificazione e canonizzazione delle dottrine. 11 caso del matrimonio, en La codificazione e il diritto nella Chiesa, 169-202.

(19) <<Vocatione adaequatae sumptam, constare triplici elemento, seil, speciali vocatione ex parte Dei, canonica idoneitate ex parte candidati, quatenus is omnibus animi et coporis fulgeat qualitatibus ad ministerium sacerdotale rite exercendum requisites, et admissione ad statum ecclesiasticum ex parte Episcopi>>. f. M. cappello, Tractatus Canonico-Moralis. De sacramentis, vol. IV TauriniRomae 1951, 266.

(20) Vid. A. Pillet, Jus Canonicum generale distributum in articulos, Parisiis (2) 1900.

(21) Una breve resena biografica en C. Fantappie, Chiesa Romana ..., cit., II, 1205. <<Ma questo Monsignor Pillet e un ben terribile uomo, che vuol rimettere il modo a rumore ed a soqquadro e si serve del codice como di un tizzone da gettare nel campo nemico. Niente affatto. Quel suo vagheggiato codice, tutto irto delle sentenze del Sillabo, e per lui un ramo di ulivo, e lo strumento infallibile della pacificazione definitiva tra la Chiesa e gli Stati>>. F. ruffini, 89.

(22) Vid. F. X. Wernz, lus decretalium ad usum praelectionum in scholis textus canonici sive iuris decretalium. Tomus II. Ius constitutionis ecclesiae catholicae, Romae 1909. Una breve resena biografica sobre Wernz en C. Fantappie, Chiesa Romana, II, 1215. Vid. tambien R. puza, P. Franz Xaver Wernz. Kanonist und Jesuitengeneral, Periodica 83 (1994) 351-373. Ruffini, lo consideraba uno mas entre aquellos que <<non hanno fatto che rispecchiare nelle loro opere le dottrine del pio pretto sapor curialistico, pero non dire addirittura ultramontano, che immaginare si possano. E che avevano a fare di diverso, si domandera e non a torto, data la loro qualita di semplici trattatisti del diritto vigente e per di pio di trattatisti ufficiali della Chiesa?>>. F. Ruffini, ha codificazione ..., cit., 87.

(23) Sobre su critica a la sistematica del proyecto de codigo y al abandono del orden clasico de las colecciones de decretales, vid. C. Fantappie, Chiesa Romana ..., cit., II, 770-778.

(24) Vid. F. X. Wernz--P. Vidal, Ius Canonicum ad Codicis normam exactum, 1 vols., Romae 1925.

(25) <<Praeter absentiam irregularitatis et animae pietatem, requirit etiam Ecclesia in ordines suscepturis, qualitates positivas, quae sunt: aetas determinata, gradu definitus, scientiae, libertas et titulus ordinationis>>. A. Pillet, Jus Canonicum ..., cit., art. 1079.

(26) <<Ordinandi ad presbyteratum idonei comprobari debent ad populum docendum ea quae scire omnibus necessarium est ad salutem ac ad administranda sacramenta; et hoc constare debet ex diligenti examine praevio>>. Ibid., art. 1088.

(27) <<Imprimis ordinandus praeditus sit oportet vera vocatione divina et recta intentione>>. F. X. Wernz, lus Decretalium ..., cit., 107 y nt. 15.

(28) <<Praeter immunitatem a peccatis gravibus, censuris, irregularitatibus, impedimentas, necessarium est, ut ordinandus positiva vitae honestate praestet, quae virtute probata et animi constantia commendetur>>. Ibid., 107.

(29) <<Coelibatus obligatio, quae ordinibus sacris adnexa est, profecto accurate et constanter non facile servabitur, si vita lasciva sacrae ordinationi immediate praecesserit>>. Ibid., 107-108.

(30) <<Quare qui gradus scientiae clericis monsticae vitae addictis forte sufficit, is sacerdotibus saecularibus vel regularibus, qui curae animaram, missionibus habendis, fidei defendendae et propagandae strenuam navant operam, plane insufficiens est dicendum>>. Ibid., 150-151.

(31) <<Quod ius Tridentinum cum minimum gradum seientiae statuat, non impedit, quominus Episcopi pro singulis gradibus perfectiorem, sed proportionatam, non exorbitantem requirant scientiam>>. Ibid., 152.

(32) <<Cum scientia ad usum ordinum absolute requisita nitatur iure naturali, Rom. Pontifice super hac scientia absolute necessaria dispensario concedi non potest>>. Ibid.

(33) <<Complurium autem dioecesium statutis sapienter cautum est, ne cui saltem ordines sacri conferantur, nisi post definitum tempus aliquot annorum vel mensium in seminario clericali transactum>>. Ibid., 64.

(34) Cfr. ibid., 65-66.

(35) Cfr. ibid., 67-70.

(36) <<Non si erra afifermando che il codice pio-benedittino s'impone come l'impresa giuridica collettiva pio imponente che sia stata tentata in Occidente non solo per l'ampiezza dei materiali e delle fonti giuridiche ridotte a sistema, ma anche per l'elevato numero di redattori e per l'ampiezza del processo di consultazione>>. C. Fantappie, Chiesa romana..., cit., II, 739-740.

(37) Una descripcion de los distintos documentos de trabajo que produjeron los distintos protagonistas de estos trabajos, puede verse en J. Llobell--E. de Leon--J. Navarrete, Il libro <<de processible>> ..., cit., 69-86. Fantappie, por su parte, recoge el testimonio del P. Goyeneche sobre una ultimisima revision en los primeros meses de 1917. Vid. C. FANTAPPIE, Chiesa Romana..., cit., II, 748.

(38) Vid. ibid., 790.

(39) Langogne (Francia) 1850-Roma 1914. Una breve noticia biografica y bibliografia relacionada con el en ibid., 1204.

(40) <<I "vota" costituiscono normalmente, perlomeno dal punto di vista cronologico, la prima fonte del processo codificatore. In effetti, si tratta dei primi lavori svolti da due o pio consultori e collaboratori cui fosse stato affidato un tale compito al finde di awalersi del loro apporto quale base di partenza del lavoro per la redazione dei futuri schemata>>. J. Llobell--E. de Leon--J. Navarrete, Il libro <<de processibus>> ..., cit., 70-71.

(41) ASV, fondo codificacion, caja 33, voto revmi. P. Pii a Langonio.

(42) <<[seccion] 1. Nullus promoveatur nisi prius ad statum clericalem divinitus vocatus rite dignoscatur. [seccion] 2. Ordinandus in statu gratiae sit oportet, confirmationisque sacramento iam roboratus et honestate vitae commendabilis>>. c. 3, Voto Langonio, 9-10.

(43) <<Item divina vocatio, non tantum ab ipso ordinando sed etiam et maxime ab Ordinante, aut ab eis qui por eo, sedulo perpendatur oporte, ne paulatim coetum clericalem invadant oves et boves et hirci. Hinc in Canone proposito, verba: "rite dignoscatur">>. Ibid., 10.

(44) <<Promovendus scientia praeditus sit oportet Ordini suscipiendo proportionata>>. c. 5, ibid., 14.

(45) Cfr. ibid., 15.

(46) Cfr. ASV, fondo codificacion, caja 54. El canon 56 dice asi: <<Promovendus preditus sit oportet scientia ordini suscipiendo proportionata, recta intentione ac moribus non solum bonis et honestis, sed etiam dignis relative ad ordinem de quo agitur, recipiendum>>. Schema 1906, 2.

(47) Cfr. <<Consultazione parziale del 25 febbraio 1906>>, en ibid.

(48) <<Wernz farebbe due distinti paragrafi per la scienza, e per la retta intenzione ed i costumi. Quanto alla scienza direbbe che il "promovendo praeditus sit oportet scientia" congrua et ab ordinariis determinanda>>. Ibid.

(49) Cfr. ASV, fondo codificacion, caja 86, proyecto 1912.

(50) Cfr. ibid., proyecto 1913.

(51) El texto previo decia asi: <<Nefas est quemquam quovis modo ob quamlibet rationem ad statum clericalem cogere vel vocatum et idoneum ab eodem avertere>>. Tras las tachaduras y adiciones, la nueva lectura es la siguiente: <<Nefas est quemquam quovis modo ob quamlibet rationem ad statum clericalem cogere vel canonice idoneum ab eodem avertere>>. c. 249 = 972 proyecto 1913, 103. La supresion de la referencia, probablemente esta en relacion con la controversia sobre el origen de la vocacion sacerdotal, que tan vivos debates suscito a inicios del siglo XX y que, en ocasiones, se mezclaron con la gran cuestion del Modernismo. Vid. al respecto, E. de la Lama, La vocacion sacerdotal. Cien anos de clarificacion, Madrid 1994, 23-60.

(52) Cfr. ASV, fondo codificacion, caja 87, proyecto 1916.

(53) <<Episcopus qui sacros ordines alicui confert quin ex possitivis argumentas moraliter certus sit de eius canonica idoneitate, non solum gravissime peccat, sed et periculo sese committit alienis communicandi peccatis>>. c. 975 proyecto 1916, 409.

(54) Cfr. P. Gasparri--I. seredi (eds.), Codicis Iuris Canonici Fontes, 9 vols., Roma 1926-1939.

(55) <<Sacram ordinationem valide recipit solus vir baptizatus; licite autem, qui ad normam sacrorum canonum debitis qualitatibus, iudicio proprii Ordinarii, praeditus sit, neque ulla detineatur irregularitate aliove impedimento>>, c. 968 [seccion] 1 CIC'17.

(56) <<Si quis confugerit ad ecclesiam catholicam de Paulianisris et Cathafrigis statutum sit, rebaptizari eds omnino debere. Si qui uero clerici erant apud eos, siquidem inculpad fuerint et irreprehensibiles, rebaptizandi sunt, rursus etiam ordinentur ab episcopo ecclesiae catholicae. Si uero examinad minus apti fuerint deprehensi, deponi eos oportet. Similiter autem et circa diacones et de omnibus, qui in eodem clero inueniuntur, eadem forma seruabitur>>, C. 1, q. 1, c. 52.

(57) Una busqueda completa puede hacerse a traves de la base de datos de L. Fowler Magerl, Clavis Canonum. Selected Canon Law Collections Before 1140. Access with data processing, Hannover 2005.

(58) Vid. Pontificale Romanum: Editio princeps (1595-1596), Citta del Vaticano 1997, 6-10.

(59) <<Episcopus sacros ordines nemini conferat quin ex positivis argumentis moraliter certus sit de eius canonica idoneitate; secus non solum gravissime peccat, sed etiam periculo sese committit alienis communicandi peccatis>>. c. 973 [seccion] 3 CIC'17.

(60) <<Non liceat populo facere electionem eorum, qui ad sacerdotium promouentur, sed in iudicio episcoporum sit, ut ipsi eum probent, si in sermone et fide et spirituali uita edoctus sit>>, D. 63, c. 8.

(61) <<Si qui episcopi talem consecrauerint sacerdotem, qualem esse non liceat, etiamsi aliquo modo dampnum proprii honoris euaserint, ordinationis ius ulterius non habebunt nec umquam ei sacramento intererunt, quod, neglecto diuino iudicio, inmerito prestiterunt>>, C. 25, q. 2, c. 24. El summario del texto es taxativo: his ordinandi amittiint qui inmeritum consecrant.

(62) Sobre la importancia de esta constitucion conciliar y su primera recepcion entre los decretalistas, vid. N. Alvarez de las Asturias, Una Iglesia dibujada canonicamente: las constituciones conciliares, en Idem (ed.), El IV concilio de Letran en perspectiva historico-teologica, Madrid 2016, 71-112, aqui 92-97.

(63) <<Melius enim profecto est pauciores habere ministros, sed probos, sed idoneos, atque utiles, quam plures, qui in aedificationem Corporis Christi, quod est Ecclesia, nequicquam sint valituri. Quantam idcirco Episcoporum cautionem ea in re Sacri Canones requirant, non ignoratis Fratres; sed ab eorum norma, quae omnino servari debet, ne patiamini vos abduci humano ullu respectu, vel importunis ambientium suggestionibus, vel fautorum precibus. Apostoli vero praeceptum, ut ne manus cuiquam nimis propere imponantur, tunc potissimum servari necesse est, ubi de promovendis ad Sacros Ordines, et ad Sacratissima Mysteria, quibus nihil est divinius, agendum sit>>. benedicto XIV, Ene. Ubi primum (3--XII-1740) [seccion] 1, en P. Gasparri--1. Seredi, Fontes ..., cit., I, 670-674, aqui 671.

(64) <<Ut quis licite ordinari possit, requiruntur: Io Recepta sacra confirmado; 2a Mores ordini congruentes; 3 Aetas canonica; 4 Debita scientia; 5 Ordinum inferiorum susceptio; 6 Interstitiorum observado; 7o Titulus canonicus, si agatur de ordinibus maioribus>>. c. 974 [seccion] 1 CIC'17.

(65) <<Illitteratos aut aliqua parte corporis imminutos, nullus presumat ad clerum promouere, quia litteris carens sacris non potest esse aptus offitiis, et uitiosum nichil Deo prorsus offerri legalia precepta sanxerunt>>, D. 36, c. 1.

(66) Cfr. D. 61, c. 2 y D. 61, c. 5: <<Miramur tantum apud uos per occasionem temporis impacati aut ambientium presumptionem aut tumultum ualuisse popularem, ut indignis quibusque et longe extra sacerdotale meritum constitutis pastorale fastigium et gubernatio ecclesiae crederetur. Non est hoc consulere populo, sed nocere, nec prestare regimen sed augere discrimen. Integritas enim presidentium salus est subditorum, et ubi est incolumitas obedientiae, ibi sana est forma doctrinae>>. Vid. tambien, en la misma linea, otro fragmento de Leon Magno en la misma decretal y recogido en D. 78, c. 3: <<Quid est: manus cito inponere, nisi ante etatem maturitatis, ante tempus examinis, ante meritum obedientiae, ante experientiam disciplinae sacerdotalem honorem tribuere non probatis? Et quid est: communicare peccatis alienis, nisi talem effici ordinantem, qualis ille est, qui non meruit ordinari?>>.

(67) <<Si quis neque sanctis pollens moribus, uel neque a clero populoque uocatus uel pulsatione coactus, inpudenter Christi sacerdotium, iam quolibet facinore pollutus, iniusto cordis amore, uel sordidis precibus oris, siue comitatu, siue manuali seruitio, siue fraudulento munusculo episcopalem seu sacerdotalem, non lucro animarum, sed inanis gloriae auaritia fultus, dignitatem acceperit, et in uita sua non sponte reliquerit, eumque insperata mors penitentia non inuenerit, procul dubio in eternum peribit>>, C. 1, q. 1, c. 115.

(68) Vid. X.1.12.1 y VI. 1.9.4, respectivamente.

(69) <<Per anni, dopo la sua promulgazione, il "Codex" fu accolto, quasi in maniera unanime, molto positivamente e spesso perfino con entusiasmo>>. V. Gomez-Iglesias C., La ricezione del codice del 1917 nella dottrina e neWinsegnamento, en La codificazione e il diritto nella Chiesa, 72-119, aqui 80.

(70) <<Il passaggio dalla forma medievale alia forma novecentesca del diritto canonico, nonostante la sotanziale permanenza dei contenuti normativi, ha costituito un vero e proprio cambiamento di paradigma, le cui coneguenze plurime--strutturalmente ambivalenti--restano ancora in gran parte da conoscere e da valutare>>. C. fantappie, Dal paradigma canonistico classico al paradigma codificatorio, en ibid., 3-34, aqui 3.

(71) Cfr. C. Fantappie, Chiesa Rmnana ..., cit., II, 1109-1112.

(72) Cfr. ibid., 1139-1142. Sobre la codificacion de las tecnicas de flexibilizacion del derecho canonico, vid., tambien, G. olivero, Dissimulatio e tolerantia neWordinamento canonica, Milano 1953; S. BerlingO, La causa pastorale della dispensa, Milano 1973, y E. Baura, La dispensa canonica della legge, Milano 1997, 89-107.

(73) Cfr. S. C. de Sacramentis, Instr. De scrutinio alumnortim peragendo antequam ad ordines promoveantur (27-XII-1930), AAS 23 (1930) 120; S. C. de Religiosis, Instr. De formatione clericali el religiosa alwnnorum ad sacerdotium vocatorum deque scrutinio ante ordinum susceptionem peragendo in religionibus clericalibus (l-XII-1931), AAS 24 (1931) 74.

(74) Un comentario a estas instrucciones y, en general a la disciplina codicial sobre esta cuestion en J. San Jose Prisco, La dimension humana de la formacion sacerdotal. Aproximacion historica, aspec tos canonicos y estrategias formativas, Salamanca 2002, 53-59.

(75) Cfr. PIO X, Exh. Ap. Haerent animo (4-VIII-1908).

(76) <<Pero la responsabilidad principal sera siempre la del obispo, el cual, segun la gravisima ley de la Iglesia, no debe conferir las sagradas ordenes a ninguno de cuya aptitud canonica no tenga certeza moral fundada en razones positivas; de lo contrario, no solo peca gravisimamente, sino que se expone al peligro de tener parte en los pecados ajenos>>. PIO XI, Ene. Ad catholici sacerdotii (20XII-1935) 56.

(77) Sobre la progresiva mencion de la vocacion y su explicacion tambien como acontecimiento interior, vid. cuanto expone E. de la Lama, La vocacion sacerdotal..., cit., 60-72.

(78) El tratamiento de la cuestion de la vocacion al orden sagrado, ocupa los numeros 363-377, incluyendo en la reflexion todo lo referido a la polemica sobre el origen de la vocacion sacerdotal e incorporando los desarrollos disciplinares y magisteriales posteriores al codigo pio-benedictino. Vid. F. M. Cappello, Tractatus ..., cit., IV, 265-278.

(79) <<Solo deben ser ordenados aquellos que, segun el juicio prudente del Obispo propio o del Superior mayor competente, sopesadas todas las circunstancias, tienen una fe integra, estan movidos por recta intencion, poseen la ciencia debida, gozan de buena fama y costumbres intachables, virtudes probadas y otras cualidades fisicas y psiquicas congruentes con el orden que van a recibir>>, c. 1029 CIC'83.

(80) Cfr. Congregacion para el Clero, El Don de la vocacion presbiteral. Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis (8-XII-2016).
COPYRIGHT 2018 Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2018 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Alvarez de las Asturias, Nicolas
Publication:Ius Canonicum
Date:Jun 1, 2018
Words:13905
Previous Article:El desarrollo normativo posterior a la Constitucion Apostolica Pastor Bonus de los tribunales de la Curia Romana.
Next Article:La sinodalidad en la reflexion teologica actual.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2020 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters