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De subordinaciones y rebeldias. Una historia de la participacion de las mujeres indigenas de Chiapas.

Ser mujer indigena

Aunque en Chiapas existen diversos grupos indigenas, con diferencias culturales mas o menos significativas, hay elementos culturales que los identifican. Exceptuando a los zoques y a los indigenas que han migrado de otros estados, el resto, mas de un millon y medio de personas --que constituye la tercera parte de la poblacion de Chiapas-- habla lenguas mayanses y ha compartido experiencias historicas comunes. Quizas el elemento que mas los identifica entre si y los diferencia de la poblacion mestiza es su condicion social indigena, es decir, la posicion subalterna que como indigenas ocupan dentro de la estructura social mexicana y de las relaciones economicas, politicas y sociales que guardan con el Estado Nacional. La construccion historica de la identidad indigena conlleva una carga de discriminaciones y sometimientos que son producto de las diferentes formas en que han sido dominados a traves de su existencia. En el caso de las mujeres esa condicion indigena subordinada esta aparejada a la condicion de ser mujer; asi, como dice Marcela Lagarde, las indigenas estan sometidas a una triple subordinacion: la de ser indias, la de ser pobres y la de ser mujeres. Esta realidad ha marcado fuertemente sus identidades y ha conformado un estereotipo o modelo de ser mujer indigena que, con cambios de forma y de contenido ha persistido como parte del basamento de las relaciones sociales, en las que las mujeres no solo ocupan posiciones subordinadas y discriminatorias, sino que participan en su reproduccion, pues al ser parte de la historia, inscrita en sus cuerpos, la posicion subordinada es vivida como parte esencial de su cultura.

Desde el punto de vista teorico podemos considerar que el modelo de subordinacion etnico-generica es una representacion simbolica del proceso historico de relaciones de poder de la poblacion dominante sobre los indigenas y de los hombres sobre las mujeres que han definido total o parcialmente las caracteristicas de cada formacion social del pais, acentuando o definiendo la posicion que cada persona tiene en su espacio social.

De acuerdo con Bourdieu, los modelos forman parte del imaginario colectivo que el autor coloca dentro de su concepto de habitus, como estructuras estructurantes que funcionan hacia las personas en forma de prescripciones trascendentes y normativas de caracter con frecuencia compulsivo, ejercidas por el conjunto del grupo social al que se pertenece, marcado a cada persona la forma de relacionarse, actuar, pensar, ver, sentir, autovalorarse, etc. Esto sucede por la forma en que las prescripciones se internalizan en las subjetividades a traves de los procesos de socializacion en la familia y de las vivencias y experiencias individuales que conforman y se expresan en las identidades, es decir, en la autoconcepcion de si mismo y la forma de relacionarse con los demas. Tanto los modelos como su expresion individual en las identidades no son estaticos; responden a la dinamica de las relaciones sociales tanto internas del grupo como las que se originan desde su entorno regional, nacional y global. Es preciso destacar la influencia de las dinamicas economicas y politicas que cada vez se estan determinando en forma significativa desde ambitos internacionales lejanos a las determinaciones indigenas; sin embargo no podemos desconocer que las respuestas a esas determinaciones pasan por las subjetividades y le dan un caracter especifico a las respuestas, haciendo cambiar el ritmo y hasta la direccion de los procesos, por ejemplo, cuando las mujeres toman conciencia de su posicion subordinada y luchan por cambiarla, o cuando sus identidades colectivas, como integrantes de un grupo las involucra en las luchas sociales y politicas de diferente orden. La interrelacion entre lo individual y lo colectivo, lo interno expresado en los modelos culturales de ser mujer y lo externo que aparece como progreso, pero que con frecuencia conlleva mayor opresion, definen las respuestas de las mujeres y los cambios en la posicion subordinada al poder masculino y al Estado patriarcal.

Cristianas y colonizadas

En la Colonia se impuso el modelo cristiano de ser mujer, que fue hibridizado con el modelo prehispanico e interiorizado a tal punto que se incorporo como una forma cultural caracteristica de los conquistados. Las mujeres indigenas se asumieron como tributarias del rey de Espana, siervas de dios y de los hombres como lo manda la doctrina cristiana. Reafirmadas en su papel de reproductoras, para dar al rey el mayor numero de tributarios posible, fueron excluidas de las estructuras de gobierno civico-religioso de las comunidades indigenas. Al asumirse la linea masculina de descendencia y parentesco, quedo sustituido el sistema matrilineal, que al decir de algunos autores, fue caracteristico en algun momento del sistema social maya prehispanico que permitia, al menos en los estamentos nobles, mayor complementariedad entre hombres y mujeres, aunque como, dice Noemi Quesada al referirse a la sociedad mexicana, la complementariedad relacional era expresion de representaciones simbolicas mas amplias: se trataba de "... mantener el equilibrio cosmico y social basandose en la dualidad, oposicion binaria simetrica y complementaria de lo masculino y lo femenino, en la cual cualquier transgresion hacia peligrar la totalidad del sistema" (1).

En la Colonia se estructura la interrelacion simbiotica entre la subordinacion de genero y etnia que fue una de las bases de la construccion y reproduccion del sistema colonial de dominacion, discriminacion de lo indio y explotacion de los espanoles, que origino un profundo proceso de deconstruccion de la autodeterminacion de los pueblos conquistados, de las personas, de las mujeres, imponiendoles un sistema de valores, instituciones y relaciones de caracter servil que correspondian a las necesidades de un control social rigido, tanto ideologico como politico a traves de las instancias de la Iglesia y del Gobierno.

En este proceso, las mujeres fueron un objetivo y un vehiculo muy importante para la dominacion en cuanto reproductoras sociales y culturales. Pilar Gonzalbo nos dice que, "Como consecuencia del choque etnico y cultural, las mujeres adquirieron importancia como sintetizadoras de viejas tradiciones e impulsoras de soluciones ante los problemas que planteaba la vida cotidiana" (2).

A partir de esa nueva condicion y con su papel de reproductoras, resignificado en funcion de las necesidades economicas, ideologicas, politicas y sociales del sistema colonial, se construyo la identidad subordinada de mujer indigena. Partimos de la idea de que sin la subordinacion de genero y etnia, la imposicion del sistema colonial hubiera sido practicamente imposible.

La Iglesia fue la institucion encargada del cambio ideologico-religioso que sirvio como fundamento a la empresa de conquista y colonizacion. La evangelizacion y el adoctrinamiento significaron una ruptura de la cosmogonia intersubjetiva de los pueblos prehispanicos, de la religiosidad, creatividad y autodeterminacion sometiendo a todas las etnias a la categoria unificadora de "indios". La posicion de las mujeres, como objetivos apendices de los hombres al servicio de la reproduccion, se justifico con las formulaciones teologicas marcadamente machistas que otorgan privilegios sexuales, de trabajo y de poder a los hombres sobre las mujeres y conceden a la Iglesia el monopolio de lo sagrado y de la salvacion de las almas. La familia y la comunidad cooptadas por el sistema colonial patriarcal reproducen el orden social servil y discriminatorio para las mujeres. De acuerdo a las leyes cristianas, las mujeres en la practica se vuelven parte del patrimonio de los jefes de familia. A traves del ritual matrimonial que hibridizo lo prehispanico y lo colonial, se legitimo la apropiacion de los hombres sobre las mujeres en las relaciones familiares, asi como su exclusion de las decisiones y de la representacion social a nivel comunitario. Las mujeres conquistadas interiorizaron profundamente su papel de servidoras incondicionales de los hombres, sin voz y sin presencia propia, cuyo significado se ha prolongado hasta nuestros dias como el "modelo ideal" de la mujer indigena. Todo este proceso trajo consigo una rigida division sexual del trabajo, donde la mujer era parte importante del proceso de produccion, pero desvalorando e invisibilizando su participacion, tomandola en cuenta unicamente como tributaria, y con fuertes obligaciones de servicio dentro de la estructura del poder local, pero siempre como subsidiaria de su esposo. Su unico ambito de participacion reconocido, exigido y rigidamente normado era el domestico. La violencia simbolica hacia las mujeres, asumida como la forma normal o natural de ser mujer, sento sus reales bases en las comunidades, como parte de la cultura indigena resignificada, que se preserva hasta la actualidad, institucionalizada como parte de las costumbres, del derecho consuetudinario ejercido a traves de las estructuras comunitarias tanto religiosas como de gobierno local, las que ocasionan, al interior de la mayor parte de las familias, la subordinacion de genero de las mujeres aunque ha cambiado de forma, mantenga un definido caracter servil.

Las mujeres indigenas en las fincas

El modelo indigena de ser mujer llega a su expresion mas indignante durante el sistema de fincas que se inicia en Chiapas a finales del siglo XIX y que perdura hasta fines de la decada de los '70 del siglo XX. Con la desaparicion de las leyes coloniales que, a pesar de su contenido colonial y discriminatorio de genero y etnia, dieron proteccion juridica a los indios y a sus instituciones durante mas de tres siglos, se abrio un periodo de un sometimiento casi esclavista para los indigenas. La Independencia abrio una prolongada etapa de inestabilidad politica y la tan anhelada libertad solo fue realidad para la oligarquia, integrada por coletos y empresarios extranjeros, alemanes y norteamericanos principalmente, que desde finales del siglo XIX instauraron el sistema de fincas para la produccion de cafe basada en la sobreexplotacion de la mano de obra indigena, iniciando en el pais el modelo de desarrollo primario exportador con que se inicia la expansion capitalista del liberalismo. El trabajo indigena en las fincas de Chiapas fue de dos tipos: por un lado sobre la base de pueblos de fincas en las regiones del norte y la selva; por el otro, a traves del trabajo migratorio y temporal para los que vivian en los Altos. Anualmente, la mayor parte de la poblacion de los Altos era compelida, a traves de un sistema de endeudamiento, a trabajar en las fincas del Soconusco y Comitan. En el norte, el recrudecido sistema servil se apropio del trabajo y de la vida de los peones "acasillados" sometiendolos a tina especie de esclavismo, pues a cambio de que se les permitiera vivir en la finca y cultivar una parcela de maiz, tenian obligacion de trabajar casi gratuitamente para el patron, ademas de que no podian salir sin permiso y tenian prohibido vender fuera de la finca sus productos excedentes (huevos, pollos). Hombres y mujeres trabajaban al menos 3 dias a la semana para el patron y el resto para ellos, con el agravante de que muchos eran hijos rituales o reales del dueno de la finca, pues el derecho de pernada (3) existio hasta mediados del siglo XX.

Asi, la identidad servil de las mujeres indias, construida durante la Colonia, se resignifico profundizando la subordinacion, al ser socialmente obligadas no solo a servir a sus esposos e hijos sino tambien a ocupar el rol de servidumbre domestica y sexual de los duenos de las fincas; las mujeres indias garantizan el caracter objetivamente patriarcal del sistema al ser madres de los hijos de su patron, su identidad de mujer e indigena se realiza al entregarle en propiedad al patron, convertido en su dueno y senor, su virginidad, su domesticidad, su cuerpo, su trabajo y sus hijos, encadenandolos por generaciones a la servidumbre casi esclavista y tambien a la subordinacion de genero y etnia. Las mujeres fueron tambien vehiculo de la realizacion personal de la servidumbre masculina, a traves de ellas el patron se convierte en su padre real o simbolico. La subordinacion de genero y etnia se fundieron para otorgar a las mujeres con un mismo significado la condicion de india sierva, servidumbre; esclava. En San Cristobal mismo las mujeres indigenas, entregadas por sus padres a las familias mestizas para el trabajo domestico, en calidad de "hijas de la casa", tenian que dar servicio sexual a sus patrones y a los hijos de estos, con la aceptacion de la senora de la casa, pues consideraba que asi se impedia que los hombres fueran a los prostibulos. Cuando las indigenas salian embarazadas, las castigaban sacandolas de la casa y a veces golpeandolas hasta la muerte. Muchas eran llevadas a las casas de recogidas y a veces a los conventos para que se "regeneraran". Pocas veces eran aceptadas nuevamente en su comunidad

La subordinacion de las mujeres de los sectores hegemonicos tenia otro caracter. A diferencia de las indigenas, aparecen en los documentos de la epoca como encargadas de la administracion de la casa, del negocio y / o de la finca. Algunas de ellas aparecen como herederas de las tierras a la muerte del patron y se dan casos de mujeres viudas llevando solas los negocios. Las familias mestizas de San Cristobal, orgullosas de una supuesta ascendencia espanola que les permitia identificarse como "coletas y coletos", tenian y aun tienen posiciones politicas muy conservadoras y discriminatorias hacia los y las indigenas. Estas actitudes funcionaron como limites sociales rigidos entre ellos, que reforzaron el sistema servil imperante hasta mediados del siglo XX.

Luchas agrarias y reproduccion de la subordinacion de genero

Tanto durante la Colonia como en el siglo XIX se dieron levantamientos indigenas en protesta de la gran opresion y explotacion que padecian. En ellos suelen aparecer mujeres como protagonistas de supuestos mandatos divinos de liberacion (4) que de una u otra manera fueron manipuladas por dirigentes hombres. Fueron reivindicaciones etnicas, importantes en la historia de las rebeldias etnicas sin embargo no tuvieron efectos significativos en la transformacion de la subordinacion de genero de las mujeres. Algo parecido sucedio en las luchas campesinas de fines de los '70, cuando los peones de las fincas en el norte del Estado se rebelaron en contra de sus patrones finqueros. A mediados de los anos '70 la crisis en los precios del cafe origino que los finqueros cambiaran su produccion del cafe por la crianza de ganado. Los peones acasillados ya no les eran necesarios, al contrario, necesitaban las tierras que ocupaban con sus milpas. Con apoyo del ejercito, los desalojan con violencia de las fincas y, en respuesta, los campesinos se organizan y toman las tierras, iniciandose una decada de luchas agrarias en contra de los finqueros, demandando al gobierno el cumplimiento de sus derechos agrarios. Este movimiento agilizo la reforma agraria en Chiapas, las fincas fueron compradas por el gobierno y las tierras se entregaron a los campesinos. El cambio fue importante en las relaciones de produccion; para 1980 el acasillamiento se habia terminado. El trabajo temporal en el Soconusco ya no lo realizan mayoritariamente los tzeltales y tzotziles, sino los indigenas, hombres y mujeres, guatemaltecos que migran anualmente a la zona. Los cambios en la tenencia de la tierra fueron parte de la modernizacion economica que se inicio en la decada de los '60, como efecto de un nuevo modelo de desarrollo: el de sustitucion de importaciones que incluyo la expansion del mercado nacional, la inclusion del campesinado indigena, que antes producia para el consumo, en el sistema de mercado a traves de las empresas estatales de comercializacion del maiz (CONASUPO), del cafe (INMECAFE) y del tabaco (TABAMEX); la politica integracionista del Instituto Nacional Indigenista y el desarrollismo del estado benefactor. Desde el punto de vista politico el PRI, partido oficial durante mas de 70 anos, a traves de la corporativizacion, impuso a presidentes municipales en los municipios indigenas, sobre las formas tradicionales de gobierno a fin de controlar centralistamente y sin cortapisas el poder regional y local. A los cambios politicos y estructurales, que produjeron una diferenciacion social al interior de las comunidades, se anadieron cambios sociales importantes; la educacion indigena castellanizo, ladinizo e introdujo valores nacionales en las concepciones indigenas, que han facilitado la transformacion cultural hibridizando la cultura indigena, pero sobre todo creando una nueva dependencia del mercado y del asistencialismo gubernamental. Las sectas protestantes proliferaron favoreciendo el divisionismo en las comunidades y agudizando los problemas religiosos que produjeron y siguen produciendo periodicas expulsiones de los grupos protestantes que han formado colonias de desocupados en los alrededores de San Cristobal y de Tuxtla.

El desarrollismo y la modernizacion, no trajeron aparejadas soluciones a la gran pobreza de los indigenas, agravada por la explosion demografica que propiciaron los sistemas de vacunacion. Es verdad que muchos indigenas poseian tierra, pero no el capital ni los conocimientos tecnicos ni administrativos necesarios para competir exitosamente en el mercado capitalista al que entraron con un gran rezago y vulnerabilidad. La pobreza se acrecento, constituyendose en germen de las rebeldias. Paralelamente a los cambios en el sistema y en las relaciones, los indigenas inician el proceso de su construccion como sujetos de sus transformaciones. Las organizaciones campesinas proliferan, la conciencia social se abre bajo el estimulo de la diocesis de San Cristobal que, inspirada en la Teologia de Liberacion y su opcion por los pobres, realiza un gigantesco proceso de concienciacion, tina revolucion ideologica que plantea el rescate de los valores etnicos y la lucha por la justicia social. Crea nuevas estructuras eclesiales que una decada despues seran la base de la Iglesia India. La nueva orientacion de la diosesis forma catequistas que se convierten en nuevos dirigentes en los 54 municipios indigenas de Chiapas; ellos en sustitucion o en oposicion a las autoridades religiosas tradicionales se convierten en una fuerza renovadora y esperanzadora en la realidad indigena.

Y en todo este proceso cual fue el papel de las mujeres indigenas y que beneficios obtuvieron. Su participacion en las luchas campesinas no se tradujo en un reconocimiento agrario; las tierras, supuestamente entregadas en beneficio familiar, se otorgaron en la practica juridica a los hombres. En la mayor parte de los ejidos surgidos de la reforma agraria las mujeres fueron recluidas nuevamente a sus cocinas, al servicio de los hijos y del esposo. Sin embargo, la pobreza y la dinamica del mercado fueron elementos que incidieron en su incursion en la vida publica en condiciones de gran desigualdad y sin reconocimiento alguno. Algunas asistieron a la escuela, se castellanizaron, se hicieron promotoras y se ladinizaron; otras se resistieron al cambio y siguieron atadas al modelo tradicional; muchas sin embargo, forzadas por la situacion economica y las articulaciones del naciente sistema neoliberal, se incorporaron al trabajo en el servicio domestico, desarrollaron masivamente la produccion artesanal para el mercado o se dedicaron a revender frutas y verduras en el mercado de las ciudades. En todos los casos las mujeres fueron cambiando sus formas de participacion social, pero no su posicion y condicion subordinada al poder de los hombres y al sistema patriarcal capitalista. La modernizacion trajo para ellas un aumento considerable en la violencia familiar y sexual; muchas viven conflictuadas por las contradicciones entre el modelo esperado de ser mujer y la realidad que les ha impuesto cambios profundos. Las relaciones intergeneracionales son conflictivas en tanto siguen vigentes los valores etnicos y colectivos tradicionales en contraposicion con los ideales de la modernizacion y el exito individual. La identidad de muchas mujeres indigenas esta rota, fraccionada de acuerdo a los diferentes ambitos de su participacion y, en todos, su posicion reproduce su condicion subordinada.

Las mujeres se organizan

Aqui cabe mencionar que tambien se dieron avances hacia su emancipacion, participando en las organizaciones campesinas mixtas, pero los pocos avances logrados en ese sentido se han dado, sobre todo, a partir del trabajo de las ONGs que trabajan con una perspectiva de genero en las organizaciones de mujeres y proyectos de mujeres. A traves de un minucioso trabajo sobre los derechos, la salud y en contra de la violencia, poco a poco muchas mujeres han ido tomando conciencia de su condicion subordinada de clase, genero y etnia, como un primer paso para la construccion de estrategias de cambio hacia su emancipacion. Sobresale en esta linea el trabajo realizado por un grupo de religiosas feministas que fundaron la Coordinadora Diocesana de Mujeres (CODIMUJ) a la que estan integradas mas de 10 mil mujeres y que, desde una lectura nueva de la Biblia, han encontrado fundamentos teologicos para sustentar el cambio de la situacion subordinada de las mujeres, tan enraizada en los dogmas religiosos de la Iglesia institucional. Sus luchas en la practica estan orientadas a transformar las relaciones familiares, a eliminar la discriminacion, la exclusion, la injusticia, la violencia y la explotacion; trabajan en la construccion de una nueva cultura religiosa incluyente, sin discriminaciones ni exclusiones para las mujeres, lo que con frecuencia las coloca en oposicion a la propia Iglesia institucional. Tienen una estructura regional con dirigentas a diferente nivel, que en forma solar difunden la informacion sobre los acontecimientos nacionales e internacionales mas relevantes; las nuevas ideas religiosas generan nuevas formas de conducta y de valoracion en las mujeres indigenas. Su trabajo, muy significativo para la lucha de las mujeres, ha incidido en la realidad, dando y uniendo la fuerza de las mujeres en busca de los cambios necesarios que, estan conscientes, son muy dificiles de alcanzar, pero que al buscarlos las han convertido en sujetos de la historia presente.

Las mujeres y la guerra

Asi, hacia mediados de los '80 y como efecto de la expansion neoliberal de los mercados, la diferenciacion economica, la fragmentacion politica de las comunidades, el acceso de los indigenas al mercado de trabajo y el aumento galopante de la pobreza se ve irrumpir a los indigenas y algunas mujeres como nuevos sujetos sociales en ambitos de la vida publica de donde antes estaban excluidos; con ello, las nuevas relaciones entre indigenas y ladinos y entre hombres y mujeres, tienden a reestructurarse o a resignificarse sobre nuevos referentes, rechazando la simbolizacion exclusiva del poder en lo ladino y en el genero masculino; se transforma el tejido comunitario y se abren los estrechos margenes de la participacion domestica de las mujeres se inicia su plena rebeldia.

La practica politica indigena fuertemente polarizada, sobre todo a partir de la conformacion del movimiento insurgente que aparecio en 1994 con el nombre de Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional (EZLN), abrio una nueva dinamica de resignificacion y diversificacion de las identidades indias que conforman tina gama de posiciones entre dos sentidos en oposicion manifiesta: por tina parte los sectores tradicionalistas desde el punto de vista religioso y ligados al PRI que amplian y reafirman su posicion integracionista, desetnizadora, acorde al sistema nacional neoliberal, que considera a los indigenas solo como consumidores y electores, negandose a reconocerles sus derechos autonomicos como pueblos, subordinandolos y discriminandolos sobre la base de referentes politicos y economicos nacionalistas, como se puede ver en la reciente Ley de Derechos y Cultura Indigena aprobada por el Congreso. La corrupcion, el chantaje politico, la labor contrainsurgente a traves del sistema ciudadano de seguridad, son nuevos espacios de la politica de integracion indigena al sistema nacional. Las mujeres de este grupo, mas lentamente que los hombres, siguen ese mismo proceso de perdidas etnicas y paralelamente de resignificacion y profundizacion de las desigualdades de genero.

La otra vertiente de cambios, a contrapelo del sistema oficial, propicia la revaloracion y el fortalecimiento etnico, lucha contra la marginacion y la discriminacion, reivindica el derecho a la autodeterminacion, convirtiendo las identidades pasivas y de resistencia en identidades transgresoras, rebeldes que se fortalecen mas en la lucha contra la politica contrainsurgente que les ha lanzado el Estado. En esta posicion se ensaya el aprendizaje hacia la reconstruccion de las identidades etnicas sobre nuevos referentes de democracia y participacion. El EZLN legitimo la participacion politica de las mujeres. Al integrarse a las estructuras insurgentes las indigenas han traspasado los rigidos roles femeninos de reproductoras biologicas y culturales del tradicionalismo y la subordinacion. Poco a poco van accediendo a los escenarios publicos como una conquista popular y como alternativa de sobrevivencia; ahora ocupan espacios antes exclusivos de los hombres incluyendo la guerra, lo que ha incidido en la ruptura de los modelos tradicionales y ha generado la transformacion de las relaciones familiares, propiciando la construccion de una cultura de resistencia y de lucha.

El proceso de organizacion del Ejercito Zapatista de Liberacion Nacional fue largo y desde el principio se conformo mayoritariamente por mujeres y hombres indigenas; muchas reconocen que el EZ ha sido para ellas un espacio de superacion, de rompimiento con las discriminaciones que, formando parte de la cultura indigena, subordinan a las mujeres a la maternidad, al trabajo domestico, a ser propiedad del padre o del esposo que las ha comprado, al silencio, a la exclusion de las estructuras de poder de sus comunidades, como unica opcion de sus existencias. En las filas del EZ las combatientes han aprendido a hablar en castellano, a valorar su cultura e identidad indigena, a conocer su historia de injusticias y marginacion, a leer y escribir, a trabajar colectivamente y en igualdad, a tener voz, opinion propia y posibilidades de participar en la toma de decisiones (5). En el EZ la vida es muy diferente a la de la comunidad en donde la supuesta complementariedad entre los sexos encubre desigualdades y discriminaciones que se agravan con la pobreza y la marginacion. La conducta hacia las mujeres se rige por modelos culturales rigidos que forman parte de las tradiciones y usos y costumbres que conforman y mantienen vivas las identidades etnicas.

Muchas de las insurgentes se incorporaron a la guerra como unica posibilidad de escapar a las formas serviles tradicionales de sus comunidades, como la unica forma de construirse una identidad sobre nuevos referentes. La guerra ha legitimado la participacion de las mujeres zapatistas y no zapatistas, en nuevos espacios, sobre todo en los espacios politicos de las luchas que libran cotidianamente contra las fuerzas del orden, federales y estatales.

Las mujeres zapatistas representan, desde el punto de vista del genero, un frente activo de lucha, aun hacia el interior de su organizacion politico-militar. La ley Revolucionaria de las Mujeres, elaborada por las insurgentas del EZLN, reivindica derechos importantes para el cambio de la situacion subordinada de las mujeres, como es el derecho a decidir cuantos hijos tener y con quien tenerlos, el poder decidir con quien casarse, el participar en condiciones de igualdad en los puestos de mando y en las decisiones. La existencia de la ley revolucionaria de las mujeres implica que era necesario proteger con ella los derechos de las mujeres dentro de su propia organizacion.

El EZLN, como todas las estructuras politico-militares, ademas del verticalismo y del autoritarismo propio de su funcionamiento, no esta exento de la discriminacion a las mujeres, que en general no han tenido la misma oportunidad de capacitarse y desarrollarse que los hombres. Las mujeres zapatistas tienen que luchar permanentemente por sus reivindicaciones de genero; esto se entiende ya que los miembros del EZ, insurgentes, milicianos y bases de apoyo, forman parte de la sociedad en que vivimos y por lo tanto comparten sus formas estructurales de discriminacion de genero que hay que eliminar. Aunque el EZLN no reivindica la igualdad de genero como una condicion de la democracia, se puede reconocer que ha propiciado la participacion y la representacion paritaria de hombres y mujeres en los escenarios publicos, en las marchas, en las mesas de dialogo, en la consulta sobre los derechos indigenas, en su presentacion ante el Congreso de la Union en febrero de este ano (2001); ha posibilitado que la voz de las mujeres se escuche y que su participacion sea valorada. Esto no justifica que no haya trazado una estrategia para detener la violencia familiar y sexual en las comunidades, para evitar las violaciones, para promover el desarrollo y la participacion de las mujeres de base en terminos de igualdad a los hombres en los cargos publicos de sus municipios autonomos. No obstante es de reconocerse que el camino a la igualdad de genero esta abierto como un campo de lucha de las mujeres en el cual hay mucho por hacer. La identidad rebelde de las mujeres del EZLN que va creciendo con una dinamica irregular, pero sostenida por ellas, es una garantia para la resignificacion de los modelos de ser mujer orientados a la autonomia personal y la emancipacion.

Hay que advertir que la practica insurgente en el contexto de "guerra de baja intensidad" (GBI) que se vive en Chiapas desde 1995, ha sido un factor que ha originado retrocesos y avances en las identidades rebeldes de las mujeres indigenas. La GBI, que tiene entre sus objetivos dominar a la poblacion basandose en el terror contrainsurgente, ha convertido a las mujeres en objeto y objetivo de la guerra. Acciones como la ACTEAL en la que fueron masacradas 45 personas, en su mayor parte mujeres y ninos, son un ejemplo del tipo de acciones que ha tenido que soportar la poblacion y que han aterrorizado momentaneamente a hombres y mujeres con el uso de simbolos como el de la madre ultrajada despues de muerta, para lograr los objetivos contrainsurgentes del terror. Pero las mismas mujeres sobrevivientes de la masacre reconocen que estas acciones, lejos de paralizarlas, han despertado su conciencia para exigir respeto, justicia y castigo a los culpables (6). A lo largo de la ultima decada hemos visto como las mujeres son capaces de acciones plenas de valor como el detener con sus propios cuerpos el avance del ejercito en sus comunidades (7). Las identidades subordinadas de las mujeres zapatistas, se han rebelado.

Pero no solo las zapatistas estan en pie de lucha por sus derechos en Chiapas construyendo sus identidades rebeldes. El amplio reclamo de las mujeres chiapanecas contra la violencia, la impunidad y las guerras en nuestro pais y en otras latitudes tan lejanas como Afganistan, ha propiciado un encuentro ampliado de nuestras identidades en rebeldia uniendo a mujeres indigenas de diferentes etnias, a mujeres ladinas e indigenas, a mujeres organizadas y no organizadas en la construccion de Luna plataforma estatal de accion politica feminista a favor de la paz, la igualdad de genero y la recuperacion del sentido humano de la vida, pero tambien en contra del neoliberalismo que a traves de las deudas y de la implementacion de diferentes programas, como el Plan Puebla Panama y otros semejantes en Sudamerica, ahondaran la pobreza y la subordinacion de nuestros pueblos, ademas de que pretenden hacemos parir nuevos esclavos al servicio del imperio que fabrica las guerras.

Notas

(1) Quesada, Noemi. Sexualidad, amor y erotismo. Mexico Prehispanico y Colonial. Mexico: UNAM/Plaza y Valdes, 1996. 10.

(2) Gonzalbo Aizpuru, Pilar. Las mujeres en la nueva Espana. Educacion y vida cotidiana. Mexico: El Colegio de Mexico, 1998.8.

(3) Olivera, Mercedes. "Sobre la explotacion y opresion de las mujeres acasilladas en Chiapas". Cuadernos Agrarios, No 9 (Mexico, UNAM/ CONACYT, 1979). 43-56

(4) Ver De Vos, Jan. La paz de Dios y del Rey. La conquista de la selva Lacandona por los espanoles 1525-1821. Mexico: Gobierno del Estado de Chiapas, 1980. Vivir en frontera. Serie Historia de los pueblos indigenas de Mexico. Mexico: CIESAS, 1994. Y Rus, Juan. ?Guerra de castas, segun quien? Indios y ladinos en los acontecimientos de 1869. Chiapas: INAREMAC, 1992. "La comunidad revolucionaria institucional. La subversion del gobierno indigena en los Altos de Chiapas. 1936-1968, en Chiapas, los rumbos de otra historia. Mexico: UNAM, CIESAS, CEMCA, 1997. 251-278.

(5) Rovira, Giomar. Mujeres de maiz. Barcelona: Ed. Virus, 1996.

(6) Olivera, Mercedes. "Efectos de la guerra de baja intensidad en los indigenas", en Hernandez, Aida (coordinadora) La otra palabra. Mexico: CIESAS, 1998.

(7) Speed, Shannon. "Action Speak Louder than Words: Indigenous Women and Gendered Resistance in the Wake of Acteal". Ponencia presentada en LASA, Miami, marzo 2000 (mc).

Mercedes Olivera

Doctora en Antropologia. Fundadora de CIAM, centro de Investigacion y Accion para la Mujer. Ha asesorado a la Asociacion de Mujeres Guatemaltecas Indigenas Mama Maquin. Trabaja en San Cristobal de las Casas, Chiapas, Mexico, prestando apoyo y asesoria a las comunidades indigenas de la zona.
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Author:Olivera, Mercedes
Publication:Nomadias
Date:Jun 1, 2002
Words:5824
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