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De la ira a la compasion: el cultivo politico de las emociones (*) / From anger to compassion: The political cultivation of emotion / Da ira a compaixao: o cultivo politico das emocoes.

Introduccion
La compasion es el verdadero antidoto para la ira.
Nada puede curar la ira salvo la compasion.
Thich Nhat Hanh


El escenario abierto en Colombia a partir de la firma del Acuerdo de Paz en 2016 tras mas de medio siglo de conflicto armado y silencio, es potencialmente una iniciativa de dialogo amplio y promisorio que invita a las voces de distintos actores sociales, desde sus variadas perspectivas mundovitales, a pronunciar su palabra, motivados por la inquietud comun en busca de caminos de construccion de paz, en intima relacion con el anhelo de una sociedad democratica. Es esta una oportunidad unica que exige de todos y cada uno un compromiso y una responsabilidad como ciudadanos: convertirse desde diversos lugares de visibilidad y accion en artifices de una cultura politica proclive al reconocimiento del igual valor moral e igual dignidad de todos los compatriotas. La pregunta y el reto es ?como y desde donde hablar de la paz?

?Como y desde donde hablar de la paz?

El sentido de la pregunta anterior proviene de cierta sensacion de perplejidad ante dos imagenes que coexisten en nuestra sociedad en el presente inmediato, por un lado, se hace referencia a la extrema polarizacion en torno al proceso de paz, a los acuerdos y a las alternativas juridicas que de ellos derivan. Ante la escalada de la actitud del polemista, ese que, como senalara lucidamente Foucault, se comporta como si de antemano fuese poseedor de la verdad y tuviese legitimo derecho a entablar una guerra con enemigos y adversarios que considera por principio errados, y se viese obligado a ganar la batalla de modo definitivo aniquilando, negando y denigrando a quien disiente; pareciera imposible un dialogo autentico entre interlocutores considerados validos acerca de la paz (Rabinow, 1984, p. 382). Pero esta sensacion de futilidad de los esfuerzos por lograr una convergencia en aras del bien comun, sintonia politica en medio del ineludible pluralismo de visiones de mundo, parece desvirtuarse a la luz de otra experiencia mas breve pero no por ello menos impactante: el encuentro alegre y confiado de una multitud de ciudadanos de a pie, sin distingos de procedencia, convicciones religiosas, trasfondos culturales ni posiciones politicas, en el marco de la reciente visita del Papa Francisco a esta dolida tierra. El conmovedor testimonio de este encuentro convence del profundo significado de su llamado a los jovenes: "No se dejen robar la esperanza", y aun mas enfatico:
Ustedes enfrentan el enorme desafio de ayudarnos a sanar nuestro
corazon, a contagiarnos la esperanza joven que siempre esta dispuesta a
darles a los otros una segunda oportunidad [...] Ustedes nos ayudan en
ese intento de dejar atras lo que nos ofendio, de mirar adelante sin el
lastre del odio, porque nos hacen ver todo el mundo que hay por
delante, toda la Colombia que quiere crecer. (El Espectador, 2017)


Ese rostro janico que expresa el presente, y quizas buena parte del escenario politico mundial, podria leerse en clave de las circunstancias y acontecimientos externos, supuestas causas objetivas de los sentimientos y actitudes epistemicas y morales de las personas afectadas; sin embargo, esta via alej aria del camino hacia la construccion de paz en tanto suscitaria de nuevo la polemica y ahondaria en la polarizacion--conduciendo a juicios centrados en las falencias cometidas en el pasado y a entrar en el juego de senalar culpables, juicios sobre los cuales es virtualmente imposible lograr un acuerdo razonable y que terminan usualmente en la estigmatizacion de personas y grupos sociales-- cuando el objetivo de cualquier discurso y accion ha de ser atenuarla.

Otro camino que parte de la conviccion de que la paz social y politica hunde sus raices en el interior de cada persona, en su geografia emocional, detonante de sus motivaciones mas profundas, es emprender un esfuerzo de autoobservacion y de autoconocimiento, comprender cuales son las fuerzas que han conducido a las multiples formas de violencia en el mundo de la vida cotidiana y con que recursos se cuenta para contrarrestar sus tremendos efectos en las narrativas personales y politicas. Esta senda posiblemente ayude a trascender la tentacion vana e inutil de dividir la sociedad en buenos y malvados, en victimas y victimarios, en honestos y corruptos, a partir de la conciencia de que todos, tanto en el ambito de las relaciones mas intimas (entre padres e hijos, entre miembros de una pareja, entre maestros y estudiantes, entre jefes y colaboradores), como en aquellas interacciones meramente funcionales e instrumentales y, finalmente, en la esfera publica ciudadana, estan, en alguna medida, afectados y son protagonistas de las multiples formas de violencia social.

En este segundo camino, las preguntas que plantea Martha Nussbaum como ineludibles para pensar y construir el futuro de la democracia parecen decisivas y acertadas:
?Que hay en la vida humana que dificulta tanto la conservacion de las
instituciones democraticas basadas en el respeto y en la proteccion
igualitaria de la ley? ?Por que resulta tan facil caer en los diversos
sistemas de jerarquia o, peor aun, en los proyectos violentos de
animosidad grupal? ?Que fuerzas empujan a los grupos poderosos a
controlar y dominar? ?Por que motivo las mayorias tratan de denigrar o
estigmatizar a las minorias en casi todos los casos? (Nussbaum, 2010,
p. 51-52)


La referencia es a fuerzas internas, a emociones y sentimientos que obstaculizan el reconocimiento reciproco y que corresponden a lo que Kant denomino el "mal radical", la insociable sociabilidad. Son radicales "por cuanto no son la creacion de una cultura particular, sino que estan enraizadas en la estructura misma del desarrollo personal humano: en nuestro desvalimiento fisico y en nuestra sofisticacion cognitiva" (Nussbaum, 2014, p. 231). Los descubrimientos de la psicologia del desarrollo y del psicoanalisis de las relaciones objetales permiten no solo detrascendentalizar la comprension kantiana de la naturaleza humana--las emociones, al menos en parte, se construyen y cultivan socialmente--, sino comprender la ambivalencia de sentimientos que anida en cada uno, de manera que entran en escena tambien emociones proclives a la inclusion del otro, a la justicia y a la solidaridad, recursos con los que se cuentan--siempre que se cultiven-- como base de una cultura politica democratica.

Sin embargo, es preciso insistir, del balance entre obstaculos y recursos no se puede dar cuenta con teorias abstractas ni generalizaciones especulativas, es preciso atender a narrativas particulares, al testimonio multiple y diverso que ilumina sobre las variadas formas de vulnerabilidad padecidas por cada actor social en situaciones concretas; esa es la riqueza invaluable del testimonio, tejido de memoria e imaginacion, construccion permanente y abierta de la verdad historica. Como advierte el padre Francisco de Roux voz bastante significativa en esta busqueda de la paz en Colombia:
la verdad es indispensable [...] pero la historia hay que traerla,
hasta donde sea posible, desde todos los lados para entender lo que
realmente nos paso. No es la historia para levantar odios y calcular
venganzas, sino para conseguir una comprension constructiva e
incluyente del pasado que junte el sufrimiento con la responsabilidad.
(De Roux, 2017)


No se trata de absolutizar hechos asumiendolos como objetivos, sino de entablar una comunicacion en la cual, en escenarios de confianza mutua, sea posible expresar y compartir sentimientos; pensando en ello, resulta iluminador el planteamiento de Maria Emma Wills, en reciente columna en El Tiempo:
Nos falta, para vivir juntos en democracia, aprender a celebrar
nuestras diferencias y simultaneamente asumirnos como comunidad. Ese
sentimiento de ser uno en la diferencia requiere no que cada cual
desconozca el sufrimiento ajeno, ni que tengamos que enterrar el pasado
olvidandolo, sino estar dispuestos a navegar juntos por los caminos de
la memoria para llorar con los otros, reconocer nuestra tristeza y
verla reflejada en la tristeza de otros. (Wills, 2017)


A la importancia de compartir lo vivido, de la memoria, no en clave de debate ni de juicio, es preciso anadir el valor de la imaginacion para transitar hacia emociones que abran futuro, que susciten esperanza y compromiso solidario. Se trata de configurar la cultura de paz como "cultura del encuentro", que el Papa Francisco caracterizo en los siguientes terminos: "no es pensar, vivir ni reaccionar todos del mismo modo; es saber que mas alla de nuestras diferencias, somos todos parte de algo grande que nos une y nos trasciende, somos parte de este maravilloso pais" (El Espectador, 2017).

Emociones politicas

El estudio de las emociones, esos "sobresaltos del pensamiento"--como las denomina Nussbaum--, nos hace conscientes de que el mundo humano no es plano ni esta bajo el control pleno de la razon; por el contrario, la vida es contingente y vulnerable, esta inmersa en un paisaje en movimiento intenso e incontrolado, poblado de cumbres y abismos. Si bien esta conciencia suscita ansiedad, al mismo tiempo enriquece la vision del mundo, al percatarnos de que las emociones son maneras particulares de verlo, juicios de valor acerca de las situaciones que se padecen o se enfrentan, que motivan la accion a partir de la comprension que orientan del sentido del florecimiento humano (Nussbaum, 2001). Lejos de ser fuerzas irracionales que deban mantenerse al margen de la deliberacion practica, de la etica, la politica y el derecho, se convierten en soportes ineludibles de los principios politicos, tanto de los razonables como de los perversos; en efecto, son sensores de la injusticia vivida por cada actor social, guias de la deliberacion y motivan la accion.

En el ambito politico, el examen, cultivo y refinamiento de las emociones cobra cada vez mayor relevancia al constatar, por una parte, que en todas las sociedades circulan permanentemente emociones intensas y, por otra, que el manejo y uso que se haga de ellas tiene enormes consecuencias en los progresos o retrocesos que una nacion haga hacia sus objetivos. Si bien el liberalismo moderno, en aras de proteger la libertad de conciencia, desestimo la relevancia de explorar la psicologia moral, ya el liberalismo politico de Rawls cuestiona esta posicion por dos razones complementarias: en primer lugar, subraya que para lograr la estabilidad de una sociedad, instituciones orientadas por principios de justicia no bastan, pues "todos los principios politicos, tanto los buenos como los malos, precisan para su materializacion y su supervivencia de un apoyo emocional que les procure estabilidad en el tiempo". (Nussbaum, 2014, p. 15). Mas aun, en Teoria de la justicia, Rawls (2006) avanzo en su abordaje de una psicologia moral razonable, tema que desafortunadamente abandono en obras posteriores. En segunda instancia, el proyecto politico de una sociedad justa y democratica debe partir de la comprension de las fuerzas psicologicas que se le oponen, asi como de aquellas que pueden convertirse en sus recursos, para no ser presa de ilusiones.

Martha Nussbaum, en el marco de un liberalismo politico renovado, se ha propuesto investigar, con la ayuda de las ciencias empiricas, la estructura cognitiva de diversas emociones como la repugnancia, el miedo, la ira, la compasion, el amor. La pretension de esta indagacion no es, sin embargo, puramente descriptiva, dado el caracter de la filosofia politica de disciplina normativa, que ha de orientar la deliberacion y la praxis ciudadana. Sostiene que:
En el tipo de sociedad liberal que aspira a la justicia y a la igualdad
de oportunidades para todos, dos son las tareas imprescindibles a
realizar para el cultivo politico de las emociones. Una es la
generacion y el sostenimiento de un compromiso fuerte con proyectos
valiosos que requieren de esfuerzo y sacrificio [...]. Las emociones
que tienen por objeto la nacion y sus objetivos suelen ser muy utiles
para conseguir que las personas piensen con mayor amplitud de miras y
modifiquen sus lealtades comprometiendose con un bien comun mas
general.
La otra tarea central (relacionada con la anterior) para el cultivo de
las emociones publicas es la de mantener bajo control ciertas fuerzas
que acechan en todas las sociedades y, en ultimo termino, en el fondo
de todos nosotros: las tendencias a proteger nuestro fragil yo
denigrando y subordinando a otras personas [...] esas fuerzas tienen
que ser contrarrestadas energicamente mediante una educacion que
cultive la capacidad para apreciar el caracter pleno e igual de
cualquier otra persona [...]. Una parte importante de esa educacion
corre a cargo de la cultura politica, en la que tanto la nacion como
el pueblo son representados de una manera particular. (Nussbaum,
2014, p. 15-16)


El valor de esta propuesta para el proposito de construir una cultura de paz y de pensar una buena gobernanza en Colombia, radica en la comprension de la democracia como una textura emocional que ha de ser cultivada en y por todos y cada uno de los miembros de la sociedad civil, tambien, por supuesto, en y por los representantes del Estado. Es preciso insistir en que en una sociedad aun no bien ordenada, pero que aspira a la justicia, en la cual aun la desigualdad y la jerarquizacion social han adquirido magnitudes insospechadas para el siglo XXI, no solo se trata de cultivar lo que en otros contextos he denominado el circulo virtuoso de las emociones--en el que se incluyen curiosidad, gratitud, confianza, compasion, amor--, sino, sobre todo, en mantener a raya el circulo vicioso de las emociones--en el que aparecen la repugnancia, el miedo, la ira, el odio, la envidia, la verguenza--, circulo en el cual se ha sido socializado durante buena parte de la historia.

En la presente intervencion, resulta significativo explorar una emocion particular, la ira, no solo porque es una de las mas complejas en estructura cognitiva y de las mas controvertidas en cuanto a su valor etico y politico, sino por ser aquella que en el contexto de los recientes dialogos de paz y en la imagen de los escenarios de postconflicto, ha ocupado el lugar protagonico. Contribuir a comprender la manera como habita en lo profundo de los corazones y se expresa en la arena politica y en la opinion publica ayudara a evaluar sus tremendos efectos en la busqueda de una sociedad en paz y, quizas, a vislumbrar los recursos emocionales con que se cuenta para iniciar e impulsar el transito hacia un futuro mejor para todos.

Fenomenologia de la ira (anger)

La ira, como todas las emociones, tiene un contenido cognitivo, esta dirigida contra un objeto --tipicamente una persona o grupo-- y contiene valoraciones de diversos tipos, todas desde la perspectiva del agente y, mas precisamente, desde la perspectiva de lo que es para el importante en la vida, es decir, es un juicio eudemonista sobre una situacion, fundado en la creencia de que una accion nos ha afectado negativamente, nos ha hecho dano. Ya el pensamiento griego y latino discernia cinco elementos de su contenido: (a) es un insulto o actitud de menosprecio, (b) dirigido hacia uno mismo o que afecta a personas muy cercanas, (c) incorrecto, inapropiado e ilegitimo, (d) que causa dolor y (e) que conlleva el deseo de retaliacion (Nussbaum, 2016, p. 17) (2). A partir de esta descripcion fenomenologica clasica, Nussbaum destaca como cuando se siente ira, lo central no son los datos objetivos de la situacion, sino la percepcion de ella por parte del ofendido, quien inmediatamente imagina que es efecto de un acto intencional y, por esta razon, establece un blanco definido sobre el cual recae su emocion; por lo tanto, sentir ira requiere pensamiento causal y cierta comprension de lo correcto e incorrecto, de lo bueno y lo malo.

El objetivo de la ira es doble, pues de una parte es respuesta a un mal sufrido en el pasado y, de otra, es el deseo de venganza futura; lo complejo es que en ella se combinan el dolor por el dano sufrido con el placer que proporciona la idea de revancha, concebir que quien lo ha causado sufra. Lo problematico de la ira, desde el punto de vista normativo, es justamente que el deseo de venganza es intrinseco a la emocion misma; la creencia de que infligir dolor al ofensor alivia de alguna manera el sufrimiento propio es completamente irracional--al pensar que el sufrimiento de quien obra mal repara o compensa de alguna manera el dano que ha ocasionado, o que causando dolor es posible anular el padecer propio-- e ineficaz -pues no genera la felicidad ansiada--, y no tiene justificacion alguna. Sin embargo, anida profundamente en la mayoria de las personas. Thich Nhat Hanh, maestro budista exilado en occidente, describe de manera muy sencilla y certera el modo de operar de esta creencia y como sus efectos son contrarios a la expectativa de quien reacciona con ira:
Cuando alguien dice o hace algo que nos suscita ira, esto nos hace
sufrir. Nuestra tendencia es a reaccionar en una forma que haga sufrir
al otro, con la esperanza de que asi sufriremos menos. Pensamos: 'Yo
quiero castigarlo, quiero hacerlo sufrir porque usted me hizo sufrir. Y
cuando usted sufra, me sentire mejor. Muchos de nosotros nos inclinamos
a creer en esa practica tan infantil. El hecho es que cuando usted hace
sufrir al otro, el buscara alivio haciendolo sufrir mas a usted. El
resultado es una escalada de sufrimiento de ambas partes. (Thich Nhat
Hanh, 2001, p. 26) (3)


Un segundo curso que puede adoptar la ira es focalizarse en que la mala accion ha afectado la reputacion y el estatus del afectado, menospreciandolo en su valor como persona; en este caso, la tipica retaliacion seria humillar y denigrar al ofensor para equilibrar la balanza. Si el dano se mira solo desde el punto del desprecio o perdida de dignidad, las creencias involucradas parecen ser mas sensatas y la estrategia retributiva puede resultar mas eficaz; el problema normativo aca es que la actitud es en extremo narcisista y denota cierta pretension de invulnerabilidad, ademas, por concentrarse en el yo, niega el valor moral intrinseco de las acciones. En la que denomina "via del estatus", Nussbaum establece una distincion: "Hay un status especial sobre el que las buenas instituciones politicas se deben preocupar: la igual dignidad humana" (Nussbaum, 2016, p. 27), con la salvedad de que la dignidad es para todos, de manera que tampoco se puede violar la del agresor o victimario.

La conclusion del analisis anterior es que:
la ira es siempre normativamente problematica, tanto en el ambito
personal como en el publico", por cuanto siempre "incluye
conceptualmente, no solo la idea de un dano serio causado a alguien o
algo significativo, sino tambien la idea de que seria bueno que quien
lo causo sufriese, de algun modo, malas consecuencias. (Nussbaum, 2016,
p. 5)


Si el fin natural de la existencia es ser felices, sufrir menos, ciertamente la ira no parece ser el dispositivo apropiado. Empero, Nussbaum acepta que la ira puede tener cierta utilidad limitada, en un sentido puramente instrumental: como signo, para el afectado o para otros de que se ha causado un dano importante como efecto de una mala accion, es decir, para tomar conciencia del valor de lo perdido, siendo una emocion util para despertar; como fuente de motivacion para salir de la indiferencia, puesto que usualmente es una reaccion ante valores genuinos que han sido mancillados; por ultimo, puede ser util para disuadir a otros de cometer nuevas malas acciones. El problema, de nuevo, es la fantasia de retaliacion o venganza que siempre la acompana.

Es plausible y sensato preservar este papel limitado de la ira para la deliberacion moral y politica, pero solamente durante un corto lapso de tiempo. Asi introduce Nussbaum el concepto crucial de transicion:
[si bien todos sienten ira] la persona razonable se desplaza del
terreno de la ira hacia emociones y pensamientos mas productivos,
preguntandose que se puede hacer realmente para aumentar el bienestar
personal o social [...] La transicion es un camino que puede seguir el
individuo, pero tambien la sociedad en su evolucion. (Nussbaum, 2016,
p. 6)


Lo fundamental en este tercer camino es la sustitucion del pensamiento volcado al pasado y de la justicia entendida en terminos de venganza por ideas que ayuden a seguir adelante, a construir un bienestar futuro; como advierte Nussbaum, la transicion implica una afirmacion psicologica "muy radical: en una persona sana y no excesivamente ansiosa por su status, la idea de retribucion o venganza es un sueno o una nube pasajera, pronto disipada por pensamientos mas sanos acerca del bienestar personal y social" (Nussbaum, 2016, p. 31). Hay un caso poco comun, mas no imposible, que denomina "ira transicional", muy semejante a la indignacion, cuyo contenido es "esto es atroz. Debemos hacer algo al respecto". En este caso limite, en el cual se entra ya en el estadio de transicion, la ira resulta normativamente apropiada y razonable, pues ya no lleva insita la idea de venganza.

En el mismo espiritu, Thich Nhat Hanh recomienda que en lugar de tratar de expulsar la ira se debe intentar acogerla, consentirla, cuidarla, mediante la practica habitual del "observarcon-atencion-consciente" (mindfulness), pudiendo asi desplazarse hacia emociones nuevas, mas constructivas, que aminoren el sufrimiento:
Como practicantes [...] debemos prestar atencion a nuestra ira; tenemos
que practicar hasta comprender las raices de nuestra ira y como opera
esta [...]. Abrace su rabia con mucha ternura. Su rabia no es su
enemigo, !es su bebe! Es como su estomago o sus pulmones. Cuando tiene
dificultades con su estomago o sus pulmones usted nunca piensa en
extirparlos y botarlos. Esto mismo debe ocurrir con su rabia. Usted la
acepta porque sabe que puede cuidarla, hacerse cargo de ella y
transformarla en energia positiva [...]. Cuando una persona esta
furiosa y no sabe como manejar su ira se siente perdida y sufre mucho.
Tambien genera sufrimiento en quienes estan a su alrededor. En un
comienzo uno siente que quien le ha generado esa ira merece ser
castigado [...] pero despues de 10 o 15 minutos de meditar caminando
y observar-con-atencion-consciente, usted se puede dar cuenta de que lo
que esa persona necesita es ayuda y no castigo [...]. Cuando usted
comprende el sufrimiento de la otra persona esta en capacidad de
transformar su deseo de castigar, !y entonces, solo desea ayudar! En
este momento usted sabe que su practica ha tenido exito. (Thich Nhat
Hanh, 2001, p. 32-38)


?Es la ira una emocion normativamente confiable?

En el apartado anterior se llevo la descripcion fenomenologica de la complejidad de la ira como emocion que anida en lo mas profundo de la condicion humana y permea las relaciones tanto en el ambito intimo (relaciones de profundos afectos personales), como en el espacio intermedio de las transacciones estrategicas y funcionales con extranos, tambien en la esfera politica; a continuacion, es preciso examinar, desde el punto de vista normativo, cual es su valor en la vida social y cuales sus efectos en el camino hacia la construccion de unos parametros de convivencia democratica. Este es un asunto controversial tanto en la literatura filosofica como en la opinion comun.

Quienes han defendido la importancia moral y politica de la ira desde tiempos inmemoriales, tipicamente aducen: (a) que es necesaria cuando se ha cometido una accion que dana al yo o a otros para proteger la dignidad y el autorrespeto de la victima; (b) que es esencial para tomar a quien ha cometido la injuria en serio, como persona adulta, competente y responsable; (c) que es componente crucial de la justicia politica en su tarea de combatir la injusticia, reivindicando la igual dignidad de todos los ciudadanos; (d) por ultimo, cuando se trata de transformar una sociedad corrupta, injusta y brutal, se dice que es noble, pues permite la conciencia de los oprimidos acerca del dano que les han hecho, los motiva a la lucha y expresa la verdad historica que la justifica en aras de la liberacion (Nussbaum, 2016). Sus detractores, que tambien representan una larga tradicion en oriente y en occidente, por el contrario, sostienen que "la ira es una amenaza central a las interacciones sociales decentes" (Nussbaum, 2016, p. 14), que destruye los vinculos en los tres ambitos mencionados, los cuales naturalmente se entrecruzan.

Se ahondara en la critica de Nussbaum a la ira como guia en el ambito politico, es decir, en relacion con la justicia, donde la autora distingue entre la situacion en la que la tarea es preservar la justicia ordinaria de aquella que llama justicia revolucionaria, orientada a cambiar el orden legal por corrupto e injusto. Desde la polis griega hasta la instauracion moderna del Estado de derecho, la justicia politica se ha pensado como el dispositivo para contener la ira y para transformarla de manera radical:
de algo casi inhumano, obsesivo, sediento de sangre, en algo humano,
abierto a razones, calmado, deliberado y mesurado. Mas aun, la justicia
no se enfoca en el pasado que no puede ser alterado sino en la creacion
de un bienestar y prosperidad futuros. (Nussbaum, 2016, p. 3)


En este sentido, la justicia es la virtud fundamental de las instituciones y su rasgo esencial es la imparcialidad; sin embargo, ello no significa que la practica de la justicia sea o deba ser ajena a las emociones, por el contrario, ya se ha advertido que sin el compromiso emocional con los principios de justicia por parte de la mayoria de los ciudadanos las instituciones politicas por si solas no pueden alcanzar su fin: el bien comun.

La cuestion, entonces, es ?que emociones y sentimientos seria deseable que expresaran las instituciones politicas, de manera que contribuyan a forjar una cultura del encuentro, una cultura de paz? La respuesta se desprende de la idea de transicion, es preciso escuchar con plena empatia a las victimas de los danos producidos por las malas acciones, compartir su duelo, mas ayudarlas a transitar de la idea de venganza por el pasado, a la confianza y esperanza en un futuro en el que esos danos no se repitan: "las instituciones politicas deben expresar pensamientos de futuro, preocupacion por el bienestar social y apartarse de la ira que mira al pasado" (Nussbaum, 2016, p. 172). Como guardianas del bien comun, deben asumir los danos causados en serio, procurar prevenirlos y afrontarlos cuando ocurran, mas que mediante castigos ejemplares que minan por completo la autoconfianza del ofensor--quien los siente cargados de ira y sed de venganza--, apelando a la disuasion que expresa la confianza en que toda persona es mas que sus actos: en esta actitud radica el respeto a la igual dignidad de todo ser humano. Dicho de manera mas explicita, las instituciones, para producir confianza en los ciudadanos, han de ser justas e imparciales, pero deben estar animadas por un "espiritu de generosidad" mas alla del legalismo.

En el clima de polarizacion que se vive en Colombia, la idea de Nussbaum de que en la ley siempre debe expresarse solamente la ira transicional, cuyo foco no es el ofensor sino algo mas amplio y de mayor envergadura, a saber, el florecimiento de todas y cada una de las personas que conforman la comunidad politica y como protegerlo, ademas de bella, parece pragmaticamente util. Evidentemente, la idea de justicia como retaliacion y venganza, "que tiene profundas raices en el sentimiento popular ha configurado de tal manera el debate, que la mirada retrospectiva, focalizada en el 'merecimiento', ha simplemente silenciado la preocupacion por el bienestar futuro" (Nussbaum, 2016, p. 181). En este contexto, la tarea prioritaria de una buena gobernanza, en la que la pluralidad de voces de la sociedad civil asuma su papel como participante, es trabajar en la cultura politica, abrir la esfera publica a la expresion de valores politicos con los cuales sea posible comprometerse desde la diferencia y por los cuales se este dispuesto a hacer algunos sacrificios y a desplazarse de las zonas de confort.

En la idea de justicia propuesta, la misericordia se convierte en precondicion:
[La misericordia] es una actitud mental, no una emocion [...] que
reconoce que el otro ha cometido una falta", en ese sentido,
"corresponde, por asi decirlo, a la fase del juicio [...] y comprende
que el mal comportamiento de la persona es en parte producto de
condiciones precarias de vida anteriores [...]. La valoracion
simpatetica de las circunstancias del otro [...] nos recuerda que
compartimos una humanidad comun, que puede ser malograda por
condiciones que podriamos cambiar. (Nussbaum, 2016, p. 207)


Es importante precisar que la misericordia, como espiritu de la justicia politica no reivindicativa, despojada de ira, se diferencia del perdon, actitud que ha cobrado enorme importancia en los discursos del postconflicto, al definirse tipicamente como dispositivo de moderacion de la ira. La sospecha general de Nussbaum respecto al perdon es que conserva el talante transaccional propio de la ira. No es posible detenerse en este momento en su analisis pormenorizado, pero, ya el titulo del libro que se ha analizado en este texto, Anger and Forgiveness, sugiere su intima relacion con la ira, emocion muy problematica politicamente. Hay tres puntos fundamentales en que la misericordia se aparta de la logica del perdon: (a) no esta asociada, como en varias concepciones si lo esta el perdon, con el olvido, por el contrario, insiste en la verdad, de modo que no deja atras la accion que hizo dano; (b) el perdon esta concentrado en como afrontar el pasado, en cambio la misericordia desde el comienzo esta orientada al futuro, a la reintegracion, por eso vira rapidamente hacia la transicion; (c) quizas lo mas importante, el perdon normalmente exige el arrepentimiento explicito, el pedir disculpas por el dano causado, mientras que la misericordia asume y avanza sobre lo sucedido, concentrada en que no se repita:
Se resiste al juego de las culpas o a crear una jerarquia de buenos
(victimas) y malos (ofensores). Por esta razon no situa a los ofensores
en una posicion de humillados o degradados. La idea es que estamos
juntos en esta historia y es mejor si tratamos de vivir juntos de la
mejor manera posible. (Nussbaum, 2016, p. 209)


Vale la pena cerrar este apartado sobre el riesgo normativo de la ira como emocion politica senalando una coincidencia crucial entre la reflexion filosofica de Nussbaum y lo que se interpreta como el nucleo del mensaje del Papa Francisco; se hace referencia a la profunda inversion que ambos plantean de la forma como se concibe, tanto en la opinion publica como en el discurso politico dominante, la relacion causal entre la verdad, la justicia y la misericordia. Usualmente, se afirma que sin verdad plena no puede haber justicia, entendida desde una perspectiva que senala y penaliza al culpable que ha confesado todos los detalles del dano causado, por los cuales se le exige arrepentirse ante las victimas o publicamente; solo entonces se deja espacio a la misericordia, entendida como el simple atenuar la cantidad y calidad del castigo. En esta logica, la emocion dominante, aunque soterrada, es la ira, la misericordia llega tarde; la alternativa es poner la misericordia en el centro, como eje de una justicia capaz de dejar atras la idea de retaliacion y atender a las posibilidades de reintegracion social en aras de un futuro estable y en paz, donde la verdad es crucial, pero no como recuento obsesivo del mal pasado, sino como tarea reconstructiva de multiples voces y narrativas, de cara a la forja de una vida buena en comun, verdad inacabada, abierta, tarea historica. La verdad no es ni puede ser objeto de consenso ni de negociacion.

En un caso como el colombiano donde se ha perdido la confianza en las instituciones ante la constatacion de su corrosiva corrupcion, no parece posible apelar a ellas como instancia de justicia imparcial; se enfrenta una situacion de lo que Nussbaum denomina "justicia revolucionaria", en el sentido de que se esta abocado a cambiar el sistema legal. A partir de las ensenanzas de Gandhi, Martin Luther King y Nelson Mandela, lideres que compartieron la idea de una revolucion politica sin ira, la autora retoma un punto de convergencia decisivo entre ellos y es que un movimiento de cambio confiable hacia la paz solo es posible mediante:
una revolucion mental, en la cual las personas miren a sus metas y a
sus opresores con nuevos ojos, en el espiritu del amor y la generosidad
[...] Es solo mediante la transformacion interior implicada en
reemplazar la ira y el resentimiento por el amor y la generosidad que
la no violencia podria hacerse creativa. (Nussbaum, 2016, p. 218)


No hay que concebir esta transformacion como idealista, poco realista: "El auto-cultivo es dificil, pero es imposible si uno nunca empieza"; es preciso mantener la mirada fija en el fin, construir un mundo en el cual sea posible vivir juntos, lo cual, ademas de inteligencia y sensibilidad, requiere una "paciente disposicion a ver y a buscar lo bueno, en lugar de insistir obsesivamente en lo malo", disposicion que, como Nussbaum expresa en la ultima frase de Anger and forgiveniess, es "darle una oportunidad a la paz" (Nussbaum, 2016, p. 249-250).

El camino es cultivar y refinar la psicologia moral de las masas, las emociones, de tal manera que internalicen nuevas practicas de conducta proclives a la democracia, tarea que se va logrando con el ejercicio de la autoobservacion consciente. Esa es precisamente la textura emocional de la democracia. El recurso, el unico antidoto de la ira, como reza el epigrafe de este texto, es la compasion, la "esperanza compasiva", que, como todos podemos experimentar en la vida cotidiana, suele ser la emocion que surge de manera natural cuando se disipan las llamas de la ira.

La compasion

La critica a la ira como guia politica legitima y confiable remite de nuevo al comienzo, a la batalla que cada ciudadano de una sociedad que aspira a la justicia y a la democracia, pilares de la paz, debe librar en su propio interior entre emociones que promueven la dominacion, la jerarquizacion, la estigmatizacion y el menosprecio en las interacciones sociales y aquellas proclives a la curiosidad por la diferencia, a la generosidad, a la solidaridad, en una palabra, a la inclusion del otro. Dentro de estas ultimas, el privilegio de la compasion como emocion politica capaz de contrarrestar la ira constituye una apuesta dificil por varias razones; en primer lugar, su origen en el ambito religioso, hace dudosa su posible traduccion a un lenguaje candidato a un consenso entrecruzado en una sociedad pluralista, ademas, la critica de Nietzsche, quien la entiende como tipica de la moral de los debiles, le da un tinte de pasividad y aquiescencia, incompatible con la tarea politica de transformacion de valores. Quizas la critica mas aguda es la de Arendt, quien sostiene que "la compasion es, desde el punto de vista politico, irrelevante e intrascendente, debido a que anula la distancia, el espacio mundano interhumano donde estan localizados los asuntos politicos", no reconoce al otro como interlocutor valido en la esfera publica y, por ende, socava su capacidad como actor politico apto para actuar en concierto con otros; su tesis es que es una emocion propia del ambito intimo, de manera que debe permanecer en el lugar que le corresponde, "la oscuridad del corazon", sin intentar traspasar esa frontera hacia la arena publica (Arendt, 2006, p. 114) (2).

Al situar en el centro de la deliberacion moral y politica razonable la compasion, Nussbaum no propone que se convierta en la virtud del politico, ni en la emocion determinante del discurso del gobernante, lo cual de manera certera cuestiona Arendt, sino en un buen fundamento para forjar cultura politica, para introducir el reconocimiento reciproco en las practicas comunicativas en el mundo de la vida cotidiana, en la sociedad civil. A partir del analisis de su estructura cognitiva, su tesis es que en las sociedades que aspiran a la justicia, aun no bien ordenadas, el cultivo de la compasion cobra especial relevancia para el compromiso con los principios politicos de justicia, en tanto "amplia los limites del yo, pintandolo como constituido en buena parte por solidos vinculos con personas y cosas independientes, que escapan a su control" (Nussbaum, 2001, p. 300). Al sacarnos del pernicioso narcicismo defensivo, suscita la imaginacion simpatetica, la capacidad de abrirnos a la perspectiva del otro y comprenderlo en su plena humanidad, habilidad fundamental que debe implementar la educacion para la ciudadania.

La estructura cognitiva de la compasion, "emocion dolorosa orientada hacia el sufrimiento grave de otra criatura", se compone de cuatro pensamientos: (a) gravedad, pues sentir compasion implica creer que el sufrimiento del otro es serio; (b) no culpabilidad, en tanto el sufrimiento es producido por eventos que escapan al control--esta es una diferencia importante con la misericordia, actitud que parte del reconocimiento de que el otro ha cometido una falta--; (c) la creencia en la similitud de posibilidades, es decir, quien se compadece ante el sufrimiento del otro piensa que podria eventualmente encontrarse ante un predicamento similar, y (d) el pensamiento eudemonico, que situa a quien sufre en el ambito de preocupacion y valor para la vida que siente la emocion, haciendolo "vulnerable en la persona del otro" (3).

La importancia del cultivo de la compasion en la educacion y en la cultura politica es precisamente que hace sentir la comun vulnerabilidad al sufrimiento, en especial a aquel que acaece sin la responsabilidad de haber actuado mal; en este sentido, hace a las personas sensibles a las diversas amenazas al florecimiento humano que vienen aparejadas a la injusticia y suscita no solo indignacion, sino motiva la participacion activa en la construccion de una sociedad mas justa. La educacion para la compasion, esencial para la forja de ciudadania, exige desarrollar la habilidad para imaginar las experiencias de otros y compartir sus sufrimientos mediante narrativas testimoniales, historicas y literarias que abran los ojos internos --aquellos ojos de la imaginacion que determinan lo que se ve con los ojos externos-- a la variedad de matices y grados del sufrimiento a que todos estamos expuestos, y, sobre todo, a que compartimos una comun humanidad.

El cultivo de la compasion exige la comunicacion, competencia ciudadana por excelencia, pues solo desde la comprension profunda del sufrimiento del otro es posible involucrarlo en el circulo de lo valioso para la propia vida, sin lo cual mi florecimiento seria imposible. Por ello, vale la pena terminar con una reflexion de Thich Nhat Hanh sobre la escucha compasiva como antidoto a la escalada de la ira:
Si no podemos restaurar la comunicacion, la felicidad nunca sera
posible [...] Todo es posible cuando se abre la puerta de la
comunicacion. Por lo tanto, debemos invertir en practicar la manera de
abrir y restaurar la comunicacion. Es preciso expresar la voluntad, el
deseo de hacer la paz con la otra persona [...] No ponga condiciones,
esto no funcionara. La paz, la reconciliacion y la felicidad empiezan
con usted.
Cuando el discurso de una persona esta lleno de rabia, es porque el o
ella esta sufriendo profundamente [...] Para comprender y transformar
la rabia, debemos aprender la practica de la escucha compasiva [...]
Escuchar con compasion puede ayudar a la otra persona a sufrir menos
[...] En la practica de la escucha compasiva usted no escucha con el
proposito de juzgar, criticar, analizar, o revelar lo que sucedio en el
pasado. Escucha solamente para ayudar a la otra persona a expresar lo
que siente, su ser, y aliviar su sufrimiento [...] Podemos cometer un
error cuando olvidamos que la otra persona sufre. Tendemos a pensar que
somos nosotros los unicos que sufrimos, y que la otra persona goza con
nuestro sufrimiento. La conciencia de que la otra persona sufre ayuda
mucho a jugar el papel de quien escucha en profundidad, compasivamente.
La compasion es el verdadero antidoto contra la rabia. Nada puede curar
la rabia excepto la compasion [...] La compasion solo es posible cuando
existe comprension. ?Comprender que? Comprender que el otro sufre y que
debemos ayudar.
Escuchar con compasion significa escuchar de tal manera que la otra
persona sienta que verdaderamente la estamos escuchando, comprendiendo,
con todo nuestro ser, con el corazon. Pero ?cuantos de nosotros podemos
escuchar asi? (2001)


Coda

La propuesta de una textura emocional de la democracia podria dejar la impresion de que en ella se desestima el papel de las instituciones politicas y del derecho en la construccion de una sociedad estable, proclive a la inclusion del otro; sin embargo, como lo advierten los autores que acentuan el papel de las emociones y sentimientos en el ambito de la deliberacion practica, creer que ellas por si solas y sin cultivo son un buen fundamento para la eleccion razonable, podria ser tan peligroso como cualquier otro fundamentalismo, por ejemplo, el del derecho, el de la regla, el procedimiento o los principios. Las emociones requieren del escrutinio permanente, de la reflexion critica en la esfera publica, es decir, de una solida cultura politica que admita el disenso y que favorezca el uso publico de la razon, pero la informacion que brindan emociones como la ira y la compasion es decisiva para comprender y refinar la motivacion de la ciudadania. Precisamente porque las "emociones son respuestas a la vulnerabilidad humana, en las que registramos los perjuicios que sufrimos, que podriamos sufrir, o que por suerte no padecemos", que desilusionan sobre la fantasia de omnipotencia, se requiere del derecho y de la justicia politica encarnada en las instituciones (Nussbaum, 2006, p. 19).

El planteamiento de Nussbaum insiste en un "dialogo continuo, y atento, entre la imaginacion vivaz y los principios imparciales", asi como en un "puente entre el caso singular imaginado con viveza y el principio imparcial" (Nussbaum, 2014, pp. 192-193). Se interpreta ese dialogo y ese puente en terminos de que la deliberacion y la eleccion de cursos de accion en el ambito de la moral, la politica y el derecho, exige una permanente oscilacion entre vinculacion emocional y distanciamiento critico, de la misma manera que en el diseno de una sociedad democratica es esencial la escucha compasiva del testimonio, pero tambien la descentracion de perspectivas en el juego argumentativo de dar y recibir razones que puedan definir principios de justicia con los cuales los ciudadanos, provenientes de diversas culturas de trasfondo, se puedan comprometer en el discurso y en la accion.

Las narrativas de la experiencia de procesos de paz generados en otras latitudes insisten en que los acuerdos no son por si mismos artifices de la paz, son tan solo la apertura de un escenario en el mundo de la vida cotidiana proclive al encuentro con el otro diferente sin miedo y sin ira; es alli donde comienza la tarea de cada ciudadano en sus multiples esferas de interaccion: imaginar y agenciar con confianza y esperanza transitos viables hacia un futuro en el que la sombra de la disposicion a la guerra vaya cediendo el terreno a la luz que permita, puntada a puntada, configurar un tejido de solidaridad.

Referencias

Arendt, H. (2006). Sobre la revolucion. Madrid: Alianza Editorial.

De Roux, F. (2017). Verdad dolorosa y compleja. El Tiempo. Recuperado de https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/francisco-de-roux/verdad-dolorosa-y-compleja-135344

El Espectador (2017). Papa Francisco. Palabras a los jovenes colombianos. Recuperado de https://www.elespectador.com/noticias/nacional/las-palabras-del-papa-francisco-los-jovenescolombianos-articulo-712068

Thich Nhat Hanh (2018). Aplacar el miedo. La respuesta del Zen al terrorismo.

Thich Nhat Hanh (2002). Anger. Wisdom for Cooling the flames. New York: Penguin Random House.

Nussbaum, M. (2001). Upheavals of thought. The intelligence of emotions. New York: Cambridge University Press.

Nussbaum, M. (2006). El ocultamiento de lo humano. Repugnancia, verguenza y ley. Buenos Aires: Katz.

Nussbaum, M. (2010). Sin fines de lucro. Por que la democracia necesita de las humanidades. Buenos Aires: Katz.

Nussbaum, M. (2014). Emociones politicas. ?Por que el amor es importante para la justicia? Barcelona: Paidos.

Nussbaum, M. (2016). Anger and forgiveness. Resentment, generosity, justice. New York: Oxford University Press.

Nussbaum, M. (2018). The monarchy of fear. A philosopher looks at our political crisis. New York: Simon and Schuster.

Rabinow, P. (Ed.) (1984). The Foucault reader. New York: Pantheon Books.

Rawls, J. (2006). Teoria de la justicia. Ciudad de Mexico: Fondo de Cultura Economica.

Wills, M. (2017). Dolor compartido. Una nacion en busca de duelo. El Tiempo. Recuperado de https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/maria-emma-wills/una-nacion-en-busca-deduelo-133930

Angela Calvo de Saavedra (1)

Recibido: 13-12-2018 Aceptado: 18-03-2019

(*) Ponencia presentada en el Campus America, Universidad de La Laguna, octubre 9-20 de 2017. Presentada tambien en el evento organizado por la Universidad Distrital Francisco Jose de Caldas, Agendas territoriales de paz, octubre 30-3 de 2017.

(1) Profesora emerita, Pontificia Universidad Javeriana: Correo electronico: acalvo@javeriana.edu.co.

(2) Todas las traducciones de esta obra son propias.

(3) Todas las traducciones de esta obra son propias.

(2) La alternativa que Arendt propone a la politica de la compasion, es la solidaridad: "gracias a ella [los hombres] fundan deliberadamente, y, si asi puede decirse desapasionadamente una comunidad de intereses con los oprimidos y explotados [...] La solidaridad es un principio que puede inspirar y guiar la accion, la compasion es una pasion" (Arendt, 2006, pp. 117-118). Su rechazo a la base emocional de la politica surge de su conviccion de que "el corazon humano es un lugar de tinieblas que el ojo humano no puede penetrar con certidumbre; las cualidades del corazon requieren oscuridad y proteccion contra la luz publica para crecer y ser lo que pretenden ser, motivos intimos que no estan hechos para la ostentacion publica" (Arendt, 2006, p. 127).

(3) Esta descripcion fenomenologica de la compasion se encuentra en su version mas extensa en Upheavals of Thought (sexto capitulo), pero aparece tambien en Emociones politicas, 175-180.
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Author:de Saavedra, Angela Calvo
Publication:Cuidad paz-ando
Date:Jan 1, 2019
Words:8122
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