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De la critica a la reforma. Pensamiento politico, economico y vision de reino en las denuncias indianas de corrupcion (s. XVII).

From criticism to reform. Political and economic thought, and the view of the crown on complaints of corruption from the Indies.

De la critique a la reforme. Pensee politique, economique et vision de royaume dans les denonciations de corruption. Amerique espagnole, XVIIIe siecle

1. Introduccion

Esta es una historia de la idea de corrupcion, de su redefinicion en el ambito de los reinos de las Indias, y del impacto e implicaciones que esto tuvo en las esferas de lo legal y lo politico durante el siglo XVII. Usando como estudio de caso principal las denuncias extrajudiciales enviadas por Cabildos indianos contra los excesos de los virreyes y sus criados no-regnicolas, demuestro que el discurso indiano de corrupcion incluyo la reflexion sobre como debia funcionar economicamente un reino indiano, y produjo cambios en la legislacion para regular las potestades y desempeno, que los representantes de la corona poseian (2). En el siglo XVII, juristas, memorialistas, e indianos en general desarrollaron un lenguaje de corrupcion que les permitio explicar por que aquello que perjudicaba al reino y a los vasallos tambien afectaba a la corona (3). Este trabajo contribuye al entendimiento del significado y caracteristicas de la corrupcion en el mundo hispanico del siglo XVII, insertandose en los marcos teoricos y tematicos de las nuevas historias de la corrupcion y de la politica (4).

A partir de la critica a los excesos de los virreyes y sus criados, los regnicolas en el Peru elaboraron discursos agudos sobre una economia de expolios que empobrecia al reino: los extranjeros, sabiendo que llegaban por temporadas cortas, actuaban como parasitos que extraian el erario del reino y debilitaban el cuerpo politico. La practica de los virreyes de llegar a su puesto con grandes sequitos y distribuir los oficios entre los mismos resintio a los naturales que, asumiendose como los primeros merecedores de dichos beneficios, consideraban que debian ser ellos los principales clientes de un virrey, no los foraneos (5). El poder politico de este discurso quedo manifiesto cuando llego a oidos del rey. Este promovio a ciertos virreyes por su buen desempeno, y especialmente por entender que, para el buen gobierno y el funcionamiento de cualquier reino, provincia, y el imperio mismo, el acto de gracia debia promover una economia saludable, no extractiva, lo que suponia distribuir oficios y rentas entre los locales (6). La corrupcion, entonces, no yacia en el acto de intercambio de gracia y justicia, sino en las consecuencias estructurales y economicas que el mal uso de ese poder podia acarrear a nivel local e imperial.

El discurso indiano de corrupcion, caracterizado por el antagonismo entre foraneos/extranjeros--naturales/ residentes del reino no plantea al clientelismo en si mismo como la razon de la corrupcion sino cuestiona quien merecia las rentas y los oficios en Indias (7). Las practicas que en el presente se definen como clientelistas hace cuatro siglos se entendian como actos de gracia y justicia distributiva, y uno de los ejes que articulaban el funcionamiento de la politica, por ello, la cuestion estribaba en si la gracia la merecia quien sirvio al virrey o quien servia al rey en el reino (8). Pese a que la diferencia entre natural y extranjero era muy fluida, y a que los lazos entre grupos indianos y peninsulares eran intensos y extensos, y abarcaban las esferas politicas, religiosas, y comerciales; los indianos estructuraron un discurso en el que no solo reforzaron la dicotomia, sino que se posicionaban como los verdaderos merecedores de puestos, rentas, y encomiendas. Desde ese centro posicional, ellos no solo consiguieron el respaldo de la corona, sino que reflexionaron y teorizaron acerca del funcionamiento politico y economico de las Indias y de la monarquia (9). La preservacion de lo local contribuiria a la preservacion de todo el conjunto imperial.

Analizando del discurso y el lenguaje indiano de corrupcion, se muestra que la expansion y refinamiento del concepto "corrupcion" y las ideas asociadas a el llevaron a un cambio en la practica y cultura politicas a nivel local-americano y de la corona. Igualmente, se explica como individuos y corporaciones de varias ciudades americanas percibieron y describieron los excesos de autoridades gubernamentales y sus criados-clientes. A partir de estos cambios se aprecia como las denuncias por corrupcion contribuyeron a la renovacion de la legislacion indiana para respaldar a los grupos locales, sancionar a quien sirvio mal, y redefinir las funciones y atribuciones de una autoridad (10). Asimismo, explica que la conceptualizacion de la corrupcion generada en America partia de que la gestion de un funcionario debia medirse por su capacidad para contribuir al bien publico. Esto significaba asegurar el beneficio de la corona y garantizar el bienestar de los grupos locales, incorporando a miembros destacados de sus elites en puestos de gobierno, administracion de justicia, y hacienda (11). Dado que en una monarquia del antiguo regimen la distincion entre Estado y patrimonio del rey era difusa, lo publico no debe entenderse como opuesto a lo privado-particular (12), ni como lo relativo al Estado sino como una interseccion imprecisa y variable entre aquello que interesa al publico--es decir, a la republica (causa publica)-- y lo que incumbe al rey (13).

En la primera mitad del XVII llegaron a Madrid desde Indias docenas de reclamos por excesos, abusos y actos ilicitos, que denunciaban mas hechos o usos corruptos que a personas corruptas especificas. (14) Es cierto que en esta etapa hubo acusaciones que no prosperaron--como las enviadas desde Nueva Espana contra el virrey Juan de Mendoza y Luna, marques de Montesclaros--gracias a contactos en la corte. (15) Sin embargo, normalizar este tipo de practicas distorsiona la comprension de como se formaron tanto las ideas de lo corrupto, lo correcto y lo incorrecto alrededor del ejercicio del gobierno, como los limites a esas practicas, los criterios para la eleccion y designacion de funcionarios, y los poderes y jurisdiccion de un cargo. Asumir que la imputacion y la condena responden solo al debilitamiento de una red clientelar o a la perdida de poder de un patron es desconocer los ideales subyacentes al buen gobierno y que, por ende, regian (o debian regir) las acciones de la Corona y los funcionarios que la representaban: el bien comun y la busqueda de justicia. (16)

El ejercicio del poder en la Monarquia Hispanica suponia gobernar, administrar justicia y distribuir gracia. No obstante, estas divisiones no eran compartimientos estancos con limites precisos. Si al distribuir gracia un gobernante--rey o virrey--otorgaba un oficio a una persona sin meritos o poco calificada, lesionaba el gobierno y la administracion de justicia, y perjudicaba a la republica. Dado que la principal funcion del poder politico era hacer justicia--lo que suponia que la cabeza del cuerpo politico mantenga la armonia entre los miembros del cuerpo y garantizarles sus respectivos fueros, derechos y privilegios--, gobernar suponia administrar justicia (17).

La correcta administracion de justicia, el cumplimiento de la ley y el buen ejemplo eran la base de un gobierno justo, es decir, del buen gobierno. Desde inicios del siglo XVII la corona fue incrementando los medios para implementarlos y castigar a los transgresores. La idea, mas que sancionar a individuos particulares, era corregir problemas sistemicos o estructurales (excesos, vejaciones, abusos, etc.) y prevenir su repeticion. En los sistemas de gobierno del antiguo regimen las cedulas y demas normativa producida por la Corona y sus representantes eran, en gran medida, respuesta y confirmacion de denuncias, recomendaciones y suplicas de los vasallos. Para determinar si una conducta constituye un exceso o uso indebido en el ejercicio de un cargo u oficio y juzgarla como corrupta, James Scott propuso escoger entre tres criterios: el interes publico, la opinion publica y las normas legales (el derecho) (18). Aunque el nego la validez de los dos primeros para el estudio de la corrupcion por considerarlos "subjetivos", un estudio sobre la percepcion social e impacto politico-cultural de la corrupcion, como este, debe incluirlos, particularmente si analiza un estado del antiguo regimen en el que las normas legales fueron, en gran medida, reflejo de cambios y evolucion de lo que interesaba al publico y la opinion que este tenia.

2. Corrupcion. Percepcion, Representacion e Impacto

La manera en que la corrupcion y lo corrupto se percibieron y expresaron en Indias quedo reflejada en el lenguaje de las denuncias a funcionarios "corruptos" o los reclamos contra practicas que atentaban contra la causa publica y el servicio al rey (19). El analisis de la percepcion social de la corrupcion permite abordar de manera conjunta el interes publico y la opinion publica, y, a partir de estos, determinar que conductas podian ser juzgadas como corruptas (20). La corrupcion "era una categoria cultural--o sociocultural--, asociada a un determinado conjunto de normas, a un conjunto de valores y a una variada gama de practicas sociales que pueden--o no--ir en consonancia entre si" (21). Desde el estudio de como la sociedad indiana, los juristas y la corona percibian y expresaban ambos fenomenos, a continuacion, se explica que entendieron por corrupcion y excesos en el ejercicio de un cargo, y a quienes consideraron como los merecedores de los cargos y rentas en Indias y por que.

Lenguaje y terminologia: Representacion de la corrupcion

A inicios del siglo XVII, el concepto de 'corrupcion' no era aun el concepto y categoria actual que define y mide las conductas y practicas de quienes, yendo en contra de principios eticos, morales, civicos y/o legales, hacen uso incorrecto de un cargo publico para beneficio privado y perjuicio del bien publico (22). No obstante, en la evolucion del lenguaje de denuncia durante el siglo XVII refleja tanto que los margenes de tolerancia a los 'excesos' de determinadas autoridades cambiaron como el surgimiento de la conciencia de que la corrupcion tenia consecuencias estructurales graves para el cuerpo politico. Alfonso Quiroz define la corrupcion como un fenomeno que va mas alla del saqueo de fondos publicos por parte de funcionarios corruptos. Esta abarca "el ofrecimiento y la recepcion de sobornos, la malversacion y la mala asignacion de fondos y gastos publicos, la interesada aplicacion errada de programas y politicas, los escandalos financieros y politicos, el fraude electoral y otras trasgresiones administrativas ... que despiertan una percepcion reactiva en el publico" (23).

Aunque esta definicion representa la percepcion actual de la corrupcion, varias de sus manifestaciones ya eran consideradas inadmisibles a inicios del siglo XVII. Se censuraba y castigaba el soborno y el cohecho (24). La manipulacion de un proceso electoral era tanto causa de escandalo y reaccion para los agraviados como una accion prohibida por la ley (25).

Los indianos tambien denunciaron y combatieron la colusion, hoy llamada asociacion ilicita o asociacion para delinquir. Asi, aunque se carecia de un termino especifico--o un concepto--que agrupe ideas asociadas entre si, y considerando las diferencias en la cultura y doctrina politica tras cuatrocientos anos de historia, la conviccion que los indianos del siglo XVII tenian acerca de que habia practicas o conductas de suyo ilicitas demuestra tanto la existencia de una nocion de corrupcion, como que ella se asemeja mucho a la presente (26).

A lo largo del siglo XVII se escribieron cartas y memoriales que reflejan la evolucion de un lenguaje cada vez mas especifico para referirse a lo corrupto, con argumentos mas concretos para criticarlo y combatirlo. Entre la ultima decada del siglo XVI y las primeras del siguiente, el termino "corrupcion" y sus derivados tuvieron multiples acepciones que dependian del contexto en el que se les empleara. Corromper, en un sentido general, significaba distorsionar la naturaleza de algo o alguien, quitandole su condicion de perfecto/a, puro/a, o normal. Alimentos, bebidas, cuerpos, costumbres, y comportamientos podian corromperse. La justicia se corrompia por los vicios de los magistrados y todos aquellos involucrados en un proceso judicial (27). Los jueces, asesores, escribanos, y testigos en un pleito legal o juicio de residencia eran corruptibles (28). Incluso el principe, cuyo poder se media con la vara de la justicia, podia corromperse al ser guiado por malos consejeros y hacer que la pena y la condena vayan antes de la acusacion y la prueba y volverse un tirano (29).

Tanto la corrupcion de los funcionarios vinculados al sistema judicial como la de los testigos de una investigacion o contencioso debia prevenirse y castigarse severamente. Para Jeronimo Castillo de Bobadilla, bastaban "testigos singulares y otras pouanzas irregulares y menores" para probar que un juez habia sido cohechado y hecho injusticia (30). En esa linea, hacia 1679 el Consejo de Indias recibio un memorial escrito en Loja (actual Ecuador) en el que se decia del oidor Antonio de Torres Pizarro que:
   [... en] las residencias de las provincias de la ciudad de Loja
   quedo [...] acreditado de grandisimo ladron pues solo fue a tratar
   y ocuparse en sus intereses y las dejo destruidas y arruinadas y
   por mejor hurtar con los residenciados les callo sus delitos [...
   y] ha procedido de manera [...] que los vicios y maldades se
   premiaron y la virtud y bondad se castigaron y los pobres y el
   comun de aquella ciudad se quedaron con sus agravios sin que los
   admitiesen y quisiesen oir (31).


Al Consejo llego tambien un poema satirico que denunciaba las actividades del mismo oidor llamandolo perro, esponja, ladron, bellaco y peor que un luterano; y las de su escribano quien debia cambiar su nombre de Maldonado a "biendonado" por como se corrompio durante la visita (32). Lo expresado por Castillo de Bobadilla y los lojenos muestra que para las sociedades hispanicas--peninsular e indiana--de los siglos XVI y XVII, cuando un juez se corrompia pervertia el sistema de administracion de justicia, socavando la base sobre la que se erigia el sistema politico y de gobierno del imperio espanol (33). El buen gobierno era el gobierno justo y, para garantizarlo, la corona debia administrar justicia de manera correcta (34).

La acepcion etico-juridico-moral de la corrupcion trascendio paulatinamente del ambito judicial a otros vicios del sistema y a otras instancias de la justicia (35). Fue en la practica del gobierno y la politica donde evolucionaria y ampliaria su campo semantico hasta el punto en que corrupcion y corruptela pasaron a usarse casi indistintamente (36). Ya Castillo de Bobadilla parece abrir la puerta a la interpretacion de que las practicas por las que un funcionario--no solo judicial--pervertia la conducta y el estandar que debia cumplir a cambio de un beneficio particular suponian corrupcion (37). Algunas decadas despues, Juan de Solorzano Pereira llamo corruptela tanto a las malas practicas de funcionarios o autoridades concretas como a acciones que derivaban en politicas perjudiciales para la republica o el servicio al rey. Cuando algunas autoridades locales indianas (encomenderos y corregidores) pasaron de cobrar el tributo indigena "por cabeza" (por persona) a exigir un monto total por pueblo, incurrian en corruptelas (38). Tambien lo fue el abuso de algunos corregidores que forzaban a los indios a abastecerlos de alimentos, bebidas y otras cosas "haziendoles por ellos ninguna, o muy corta paga" (39). Para Solorzano, la corruptela/corrupcion son, de un lado, actos injustos o alteraciones en la administracion de justicia conmutativa que forzaban a un grupo de vasallos a entregar mas de lo que les correspondia (40), y, del otro, practicas ilegales que contravenian "Innumerables cedulas y ordenanzas" que las prohibian (41).

La Politica Indiana es evidencia de que, a lo largo del siglo XVII, el pensamiento politico hispanico establecio que la corruptela suponia la contravencion de la ley y la justicia en cualquiera de sus vertientes (42). Como jurista, ex oidor y consejero de Indias, Solorzano representa un universo de ideas, opiniones, e interacciones sociales y profesionales, es decir, la cultura politica de su espacio y su tiempo (43). Mucho de lo que escribio fue discutido por juristas y tratadistas, funcionarios y actores politicos involucrados en el gobierno y administracion de hacienda y de justicia, y por individuos comunes que al verse afectados por algun cambio o situacion expresaron su opinion y propusieron soluciones. Conforme las costumbres y los usos se fueron respaldando o prohibiendo con legislacion (cedulas, provisiones, pragmaticas y recopilaciones) el concepto de corrupcion y todo el lenguaje y terminos que giraban a su alrededor fueron denotando actos ilicitos, cuando no ilegales.

Algunas decadas despues, el cabildo de la Villa Imperial de Potosi solicitaba la intervencion de la corona porque entre "los comisarios [de la Inquisicion] se ha introducido una corruptela de concurrir con el Cabildo en todos los actos publicos, toquen o no al santo oficio, y en todos quieren lugar preeminente [...] lo cual cede en menos autoridad del Corregidor y Cabildo de dicha villa" (44). El cabildo define lo hecho por la Inquisicion como corruptela porque atentaba contra la costumbre y privilegios que, seguramente, habia obtenido por servicios prestados a la corona. Adicionalmente, los funcionarios de la Inquisicion se tomaron mas atribuciones que las que sus fueros, la legislacion y la costumbre les otorgaba, cuando nombraron mas familiares de los que debia haber en la villa, y avalaron que no muestren sus titulos al cabildo secular para gozar de los privilegios y exenciones de su fuero--como estipulaban los acuerdos firmados por los consejos de Indias y de Inquisicion (45). Al tratarse de una "mala costumbre o abuso introducido contra la ley", estos actos tambien eran corruptela (46).

Los potosinos expusieron una grave amenaza al orden juridico y politico no solo de la villa sino de todo el imperio espanol: Cuando los miembros de una corporacion quedaban exentos del control de otros grupos o instituciones--civiles o eclesiasticas--las consecuencias para el bien comun eran graves. La Inquisicion se consideraba exenta tanto de la jurisdiccion de la justicia ordinaria--encarnada por virreyes, Audiencias, y cabildos--como de la eclesiastica-episcopal. Si esta quedaba libre de la fiscalizacion de sus pares, el orden gubernamental y la estructura de poder en la villa se alteraban; y ni la correcta administracion de justicia, el amparo de los grupos locales, o el beneficio de la corona podian ser garantizados. En el ultimo tercio del siglo XVII la corruptela/corrupcion ya era percibida como un conjunto de practicas injustas e ilegales que al desnaturalizar el buen gobierno ponian en jaque la integridad politica y juridica de una localidad, un reino, o la monarquia.

La representacion de la corrupcion tambien tomo otras formas. Metaforas y satiras como las empleadas para denunciar al oidor Torres Pizarro a fines de la decada de 1670, fueron generos que los indianos usaron para denunciar excesos en el gobierno y explicar su impacto para los vasallos y la Corona desde el temprano siglo XVII. En mayo de 1604, los regidores del cabildo de Lima Simon Luis de Lucio y Hernan Carrillo--sin firmar con sus titulos--escribieron al rey informandole de los excesos cometidos por los virreyes (47). Ellos denunciaban dos problemas que afectaban todo el sistema economico y social del reino del Peru: expolio y corrupcion. Comparando a los infractores con animales, el texto explica que era mejor no reemplazar a los virreyes con tanta frecuencia porque:
   [...] podra sentir con la misma razon que se quejan los pobres
   cuando les quitan las moscas diciendo que con mas hambre les come
   las que de nuevo llegan que las que ya estaban hartas. Y aunque de
   ningun virrey en particular hablamos, decimos que la pena de los
   ratones se le debia dar al gato cuando no solo les deja comer lo
   vedado, mas come el de lo que ellos roen. En castigando tanto en el
   gato la remision como en ellos la omision [...].


Los virreyes y sus criados eran moscas, gatos y ratones. Pestes, plagas y guardianes negligentes. En el primer caso, al compararseles con moscas hambrientas que llegan a comer de los pobres, se habla de expolio. En el segundo, de colusion. No era solo en que los criados substraian lo que no les correspondia, ni que los virreyes se lo permitiesen, sino que estos eran parte de un sistema de saqueo que desangraba al cuerpo politico peruano y que tenia a los criados como los elementos visibles de un problema cuyas raices eran mucho mas profundas.

Dos anos despues, el matematico y comerciante aragones Joan de Belveder escribio un arbitrio titulado "Apuntamientos particulares de servicio de su majestad tocante a el aumento de estado, gobierno, y justicia destos reynos del Peru" (48). En sus palabras,
   [...] los ministros de la Real Hacienda [...] y los virreyes
   antecesores del Conde de Monterrey y oidores, alcaldes de corte,
   fiscales y demas ministros de la Real Justicia [...], sin atender a
   otro fin han mordido y van mordiendo todos ellos lo que han podido
   y pueden por diferentes caminos. Y como todos ellos han estado y
   estan heridos de mal tan contagioso a la fidelidad de sus oficios y
   cargos. nadie hablo, ni habla, ni reprehende a otro porque todos
   tienen y han tenido porque callar [...].


Con el mismo lenguaje que el usado por los regidores limenos, Belveder argumento que la codicia, la infidelidad al oficio, y la falta de celo de las autoridades dieron pie a la economia de saqueo y extraccion que socavaba el bienestar de los vasallos, el desarrollo de una economia capitalista productiva y de circulacion de capital, y los intereses de la corona (49). La codicia, base de la corrupcion, era una infeccion que al atacar la fidelidad de los funcionarios enfermaba a todo el cuerpo politico (50).

El lenguaje de corrupcion y su vocabulario fueron, en cierta medida, comunes a varias provincias indianas, como lo muestra Bartolome Tapia, vecino de la ciudad de Los Angeles de la Nueva Espana, actual Puebla. En 28 de mayo de 1621, Tapia escribio una carta a Fernando Carrillo, presidente del Consejo de Indias, y un memorial para el pleno del Consejo, para que fueran comunicados al rey (51), denunciando a las autoridades que segun la teoria politica y por mandato regio debian gobernar y mejorar el reino, lo saqueaban impunemente. Tapia decia a Carrillo que "a mi no me mueve otra cosa si no es los pobres que son los que lo gastan todo", "[... ni] mas pasion de ver a estos ladrones hinchados y con hacienda real y sangre de pobres." (52). A los virreyes y sus criados los describio como "esponjas del dinero de esta tierra". A los mercaderes de Puebla, como "esponjas de los tratos" que al hacerse elegir alcaldes ordinarios y contar con el "mal gobierno [y consentimiento] de regidores", subian el precio de "las pipas y mercadurias [...] agraviando a los vecinos". Los robos de los tesoreros del Tribunal de la Santa Cruzada, los jueces de obraje, los Oficiales Reales de Veracruz y otros funcionarios son ejemplos con los que Tapia ilustra la magnitud del circulo de corrupcion que operaba en Nueva Espana. Aparentemente la cultura del fraude, abuso, e ilegalidad, se habia instalado ya en este reino hacia 1620, y la corrupcion habia infiltrado casi todos los sectores de su aparato institucional secular, incluyendo la Audiencia de Mexico.

A fines del siglo XVI la corona no sanciono al virrey del Peru, Fernando de Torres y Portugal (1585 y 1590), conde Villar, por los ciento ocho cargos que le hizo el licenciado Alonso Fernandez de Bonilla al culminar su visita de 1593. Para Miguel Costa esto refleja "la validez de principios clientelares y de patronazgo, que estaban a la base del funcionamiento del Estado patrimonial colonial en el siglo XVI", pues la Corona entendia que los virreyes debian desarrollar sus propias redes clientelares para poder ejercer el gobierno y control politico de sus distritos (53). No obstante, tal conclusion contrasta con el hecho de que, aunque la corona desestimo las imputaciones, los perjudicados no las olvidaron. Las acciones de Villar y sus sucesores desencadenaron reclamos y reflexiones en torno a que debia considerarse como excesos en el desempeno de un cargo publico (54).

Desde inicios del siglo XVII, la corona recibio cartas y memoriales que informaban sobre el expolio protagonizado por virreyes y sus criados, corregidores, y otros ministros; la injusticia en la distribucion de rentas (repartimientos, encomiendas y pensiones) y oficios que impedia el acceso de los naturales a las mercedes que merecian; y los abusos que los indigenas recibian de autoridades codiciosas y abusivas. En estas denuncias lo corrupto se percibe tanto como aquello que va en contra de los intereses de la republica, como lo que atenta contra los del rey, su servicio, patrimonio e imagen. Como sostiene Alejandro Caneque, el patronazgo y el clientelismo no deben verse como sintomas de corrupcion generalizada, sino como parte de un sistema de gobierno en el que las redes de lealtad personal y lineas institucionales de autoridad estaban interconectadas y marcaban la naturaleza del poder politico (55). Pero, tambien, como apunta Alfonso Quiroz, la estabilidad que generaba el patronazgo tenia un costo muy alto; pues si bien, este sistema lograba suavizar las fricciones inmediatas "en ultima instancia, ofrecia beneficios solo para unos cuantos a expensas de las leyes e instituciones que garantizaban el bien comun" (56).

Clientelismo y 'excesos'. La percepcion de la corrupcion y el discurso de economia extractiva

En su carta de mayo de 1604, los regidores limenos Simon Luis de Lucio y Hernan Carrillo informaron a Felipe III que el "buen gobierno" del Peru estaba en riesgo, debido a dos razones fundamentales: la mala informacion que llegaba al rey y la distancia (57). La distancia facilitaba a interesados y aduladores impedir que la informacion veraz llegue a oidos del rey. El rey desconocia la verdad de lo que ocurria en el Nuevo Mundo, porque al no poder verlo personalmente tenia que juzgarlo todo--es decir, gobernar--"no por la vista sino por el oido" (58). Los regidores, cambiarian esta tendencia y harian llegar al monarca la verdad de los abusos de virreyes y criados que ellos habian visto y vivido. A juzgar por esta carta y las que la sucedieron, la corrupcion y los excesos parecen haber sido un problema de magnitudes y tiempos.

La economia de la gracia, el intercambio de asistencia por mercedes, la cultura del don y contra don, articulaban las relaciones politicas y sociales en el mundo hispanico del XVII (59). La distribucion de oficios y mercedes permitio al rey--y en menor medida a sus representantes en los distintos reinos--crear redes de patronazgo que dieron cohesion a la monarquia y cimentaron el poder de la corona (60). Asi, los virreyes estaban obligados a recompensar la lealtad de las personas de su casa (sus cientes) que los acompanaban a sus nuevos cargos, concediendoles oficios en America (61). Las quejas de los indianos no buscaban ir en contra de los principios de clientelismo y patronazgo (62). Ellos no solo respetaban y entendian estos principios, sino que generaron sus propias redes clientelares o buscaron insertarse en las de individuos mas poderosos, incluyendo virreyes, oidores y otros representantes del poder regio (63).

En un memorial de 1606 el Cabildo de Lima volvio a quejarse del dano que hacian los virreyes y grandes sequitos. Los virreyes no cumplian con las cedulas e instrucciones que les mandaban repartir mercedes a los hijos y nietos de conquistadores, porque llegaban de Espana con "muchos criados en quienes [proveian] los oficios, cargos, rentas y repartimientos" (64). A pesar de haber servido al rey en su conquista, pacificacion, o gobierno, los naturales del reino se veian despojados de lo poco, a lo que podian aspirar: encomiendas y tributos, u oficios (65). La tolerancia al clientelismo vicerregio fue una cuestion de magnitudes. Este se volvia un problema si sus criados acaparaban los cargos publicos e impedian el acceso de los benemeritos a ellos, y cuando dificultaba que los Indianos se insertaran en las redes clientelares de los virreyes (66). Esto ya habia ocurrido cuando Garcia Hurtado de Mendoza, marques de Canete llego a gobernar el Peru con mas de ochenta y cinco personas que esperaban recibir puestos, rentas y otras mercedes (67).

Al factor de la magnitud (volumen de criados) se suma el tiempo de permanencia en el cargo. En 1604 los regidores Lucio y Carrillo pedian que no se cambiara virrey tan frecuentemente. Las razones fueron, primero, que, como todo nuevo virrey buscaba satisfacer su hambre y codicia era mejor dejarlo en el cargo el mayor tiempo posible pues, una vez satisfechas sus ambiciones, dejaria a los demas acceder a los recursos y se dedicaria a gobernar en pro del bien comun. Para los cabildantes, los virreyes y sus criados eran como las "moscas" hambrientas que llegaban a comer de los pobres, los naturales del reino. Las moscas que un pobre tiene a su alrededor ya han saciado su hambre y lo dejan tranquilo. Segundo, seis anos no alcanzaban para que un virrey conociera a los benemeritos e hijos de la tierra ni para que se enterara de sus servicios a la corona, virtudes y talentos; ni para incorporarlos a su red de clientes. Y, tercero, querian mantener los lazos clientelares y de poder que habian establecido y consolidado con el virrey de turno (68). El Cabildo reitero esta solicitud en 1610 y en 1614 argumentando que en ese lapso el virrey no podia "conocer el estado de los negocios y calidad de la tierra" ni sus problemas, y menos implementar soluciones (69). Esto parece haber persuadido al Consejo de Indias y al mismo monarca, pues, exceptuando al principe de Esquilache, cuya gestion estuvo envuelta en denuncias y polemicas por excesos y corrupcion, la mayoria de vice soberanos de esta etapa goberno mas de 6 anos (70). La corrupcion era percibida y representada como una falta politica, economica y moral, pues se usurpaba a quienes mas necesitaban de aquello les correspondia porque se lo habian ganado.

Suponia tambien una transgresion a la justicia en sus vertientes conmutativa y distributiva. De un lado, se quitaba a los locales lo que les era propio, y, del otro, se evitaba que recibieran lo que merecian por sus servicios y acciones. En 1607 los limenos reiteraban que los virreyes no daban los cargos y rentas a los benemeritos ni a quienes habian servido al rey en ese reino (71). Aludiendo al gobierno del conde de Monterrey, sostuvieron "que no es justo que ya que se les niega [a los benemeritos y naturales del reino] el pan de la mesa que como a hijos se les debe, se les nieguen las migajas que de ellas caen, que aun no se niegan a los perros" (72). El virrey Montesclaros corroboro este reclamo en 1609 diciendo a Felipe III que desde su llegada a Lima, en diciembre de 1607, habia recibido papeles de mas de quinientas personas que contaban con cedulas reales para que los virreyes los ocupen en el primer oficio disponible (73). Sus antecesores transgredieron el principio de prelacion y repartieron los oficios y rentas a su cargo entre sus allegados, no entre los locales (74).

El mal manejo de la liberalidad vicerregia corrompia la justicia distributiva y causaba la miseria de los naturales del reino (75). Aunque el clientelismo indiano-excluyente de los virreyes menoscababa la capacidad de sustentarse de los indianos, sus perjuicios trascendian lo economico, llegando a poner en riesgo la seguridad y el orden en el reino porque, teniendo muchos caballeros en capacidad de servir, la tierra estaba "llena de gente vagamunda y ociosa" (76). A ojos del cabildo, quienes no recibian cargos para desempenar ni rentas con las que hacerse de un capital por multiplicar terminaban desocupados. La desocupacion derivaba en ocio, este en vagabunderia, y ella en motines e inestabilidad politica y social. La fama de la grandeza y riqueza de la tierra--del Peru-ocasionaba la llegada de gente cuya presencia desestabilizaba el reino social, politica y economicamente (77). La necesidad de premiar a los miembros de sus sequitos hizo que los virreyes fallasen en su obligacion de representar al monarca, recompensando a quienes merecian reconocimiento por haber servido a la corona en la conquista, pacificacion, defensa, o desarrollo del reino a partir de "la virtud de los estudios" (78).

El discurso de corrupcion que la sociedad peruana esbozaba a inicios del siglo XVII, construido y articulado en diferentes documentos de protesta y reclamo, fue el contrapunto de distintas voces que vinculaban el problema directamente a los principales problemas que aquejaban al reino, y a como esto afectaba al servicio, patrimonio e intereses del rey (79). Mientras en las cartas del cabildo limeno (1604, 1606 y 1607) los perjudicados por los excesos y vicios de virreyes, corregidores y otros funcionarios eran los vasallos naturales del reino (incluyendo a los indios), en los "Apuntamientos" de Belveder, la victima es el rey. La real hacienda quedaba mermada y la real conciencia cargada con los abusos y excesos de quienes lo representaban en el gobierno, justicia y la administracion hacendistica. Incluso la Real Audiencia y el virrey marques de Montesclaros se sumaron a las voces que exponian los problemas del reino, sosteniendo que lo que afectaba a los vasallos peruanos tambien perjudicaba a la corona.

El memorial de 1610 introdujo nuevos argumentos y nuevas formulaciones acerca de la corrupcion (80). Primero, le atribuyo la responsabilidad del problema tanto al virrey como al mismo soberano que no solo no remediaba la situacion, sino que la empeoraba al conceder mercedes de rentas en el Peru a quienes no residian en el reino. Segundo, explicaba que esta alteracion del sistema de distribucion de gracia no solo perjudicaba a los naturales y otros vasallos en el Peru, sino a la corona y a las estructuras mismas del imperio. La situacion parecia no tener remedio. Los peruanos habian perdido practicamente toda esperanza de recibir la gracia que se les habia prometido.

Para los limenos, que las encomiendas, rentas y oficios se concedieran a sujetos que no habian servido a la Corona en el reino ni residian en el derivaba en tres problemas estructurales. El primero, de tipo politico-social, contrariaba el ethos mismo del imperio. El modelo imperial hispanico supuso el desarrollo e interconexion de nucleos urbanos cuyas comunidades se regian por un mismo gobierno y marco legal. En estos se facilitaba la transmision de los valores y principios que cimentaban politica e ideologicamente a la monarquia (81). La vida en comunidad permitia a los vasallos participar de los rituales y festividades que constituian a la monarquia y creaban las identidades de la colectividad (82). Como los benemeritos no recibian los cargos publicos y rentas que les correspondia, carecian de medios para sustentarse en las ciudades, y habian comenzado a trasladarse al campo. El despoblamiento de las "mas principales ciudades" implicaba la destruccion del modelo.

El segundo problema era de indole economico-social y afectaba principalmente a la republica. Como los nuevos encomenderos y otros premiados con rentas no residian en ellas, se perdia tanto las limosnas para los conventos y pobres como el dinero que antes llegaba a manos de oficiales y mercaderes. Los conventos de monjas se sostenian en gran medida de las dotes que las familias locales entregaban para la admision de sus hijas, de las herencias que las monjas recibian, y de las donaciones. Estos establecimientos eran pieza fundamental de la vida de las ciudades indianas, no solo por acoger a las hijas de los estratos medios y altos de la sociedad, sino a nivel economico como fuente de credito (83). Asimismo, una parte importante de la subsistencia de los hospicios y hospitales para pobres, huerfanos, leprosos y otros grupos "marginales" provenia de la caridad. Sin recursos para las elites locales, el futuro era sombrio para estas instituciones, esenciales para la estabilidad social y economica de las ciudades en el Peru--y en todo Indias--.

El tercero y mas grave de los problemas debido a su alcance, se desprende del anterior y, afecta mucho mas directamente a la corona ya que,
   [...] sacando de este reino los tributos de los indios en cantidad
   mas gruesa, es fuerza que el comercio, credito y caudal de los
   mercaderes falte y se acabe y con el los derechos y alcabalas que
   de ellas pertenecen a vuestra majestad en quien redunda el mayor
   dano por ir la plata de los tributos de las manos de los indios a
   las de sus encomenderos a esos reinos sin pasar primero por las de
   los mercaderes de estos, ni haberse difundido en las republicas de
   las ciudades de sus vecindades [...] (84).


Estos argumentos revelan que los limenos no solo denunciaron el modelo economico-politico de saqueo y extraccion de recursos imperante en el Peru, sino que entendieron sus consecuencias. En su planteamiento responsabilizaron de la pobreza local, la desocupacion de los benemeritos, y la explotacion indigena a los recien llegados, no naturales del reino que robaban impunemente todo lo que sus oficios les permitian. Estos, conscientes de que su estadia seria breve, no tenian interes en el crecimiento economico del reino, el bienestar de sus habitantes, ni temian sanciones graves, por lo que extraian todas las ganancias que podian en el tiempo que fueran a estar ejerciendo el cargo que su patron les otorgo.

Asimismo, con una vision de economia politica usualmente asociada con la primera mitad del siglo XX, los criollos del XVII sostuvieron que para lograr el bien comun y garantizar el servicio al rey era necesario que el dinero circule, generar consumo y reproducir el capital. El fruto del trabajo "sin explotacion" de los indios debia pasar a manos de los encomenderos, sucesivamente al de los mercaderes, agricultores, ganaderos, obrajeros, etcetera, fomentando asi la produccion local, y finalmente, favoreciendo a las arcas reales que se llenarian con los impuestos y tributos que se pagarian. El discurso que los grupos limenos formularon en las primeras decadas del siglo XVII presenta un clientelismo vicerregio corrompido, y la politica de distribucion de encomiendas de la Corona como una suerte de economia extractiva que anticipa mucho del discurso economico de dependencia y de analisis de economias neocoloniales (85).

Un sistema economico fundado en la extraccion de capital y bienes producidos en el territorio erosionaba tanto los intereses locales como los de la corona, pues el dinero salia del reino sin pasar antes por los distintos eslabones de la cadena economica (productores, comerciantes, consumidores). Desde los indios hasta el rey, todos se perjudicaban no solo con el expolio que derivaba del clientelismo vicerregio que otorgaba los principales oficios del reino a los criados foraneos del virrey, sino con la distribucion de encomiendas o rentas a individuos que habitaban fuera del territorio. En cambio, para mantener al reino bien en lo social, politico y economico, era necesario proteger y desarrollar el mercado interno de modo que, a partir de la circulacion de capital y correcta asignacion de puestos y rentas, los individuos de los diferentes estamentos consuman bienes producidos localmente o importados por los mercaderes, de modo que se fortalezcan los medios de produccion locales (86).

La fuerza y pertinencia del argumento limeno radico en haber calado entre los representantes directos del rey. En 1607, los oidores de Lima advirtieron al monarca del "general desconsuelo que causa que las rentas de esta tierra se provean a los que estan en Espana y no han servido en estos reinos [... y cuan importante era para] su buen gobierno y seguridad el hacer merced y gratificar a benemeritos que en el han servido y sirven a VM" (87). Dos anos mas tarde se le aconsejaba que para atajar los abusos a los indios, los corregidores debian ser "personas de satisfaccion y no [...] parientes, criados, y familiares de los virreyes, consejeros, oidores, alcaldes, y fiscales, ni encomenderos en sus mismos indios [...]" (88). Ademas, exponiendo las mismas razones que los limenos, se decia que no se debia dar encomiendas a quienes no fueran vecinos en el reino por el dano que se generaba y porque si en Espana no se daban encomiendas a extranjeros [sic], lo mismo debia hacerse en el Peru, incluso con los espanoles.
   [... C]uando los feudatarios vivian en las ciudades [...] estaba
   este reino [del Peru] muy lucido porque en ellas se consumian y
   gastaban las rentas que se sacaban de su distrito, consumiendose en
   su misma utilidad. Las poblaciones eran mayores por el numero de
   criados, familiares, y allegados que cada uno de los encomenderos
   tenia. Y en cualquiera ocasion de guerra e inquietudes, habia en
   ellas mas seguridad. [...] (89)


Ese ano tambien el virrey Montesclaros escribio al rey recomendandole que por su conveniencia y "por precisa razon de estado", no premie con las rentas del reino a quienes no lo servian en el (90). Del antiguo "pan" de las encomiendas solo quedaban "migajas", y ni a ellas accedian los benemeritos porque eran sacadas del reino. Tiempo despues, el virrey reitero su posicion porque era lo mejor para "la conservacion de este Reino, en que tan interesada es su real corona" (91).

Las respuestas de la corona tambien se hicieron concretas con el tiempo. Mientras en 1606, el Consejo de Indias reacciono a un informe solo indicando que los virreyes no debian proveer los corregimientos entre criados suyos ni de los ministros de Audiencia sino en personas de "satisfaccion y partes", castigando severamente a los que incurrian en negociados ("tratos y contratos") y maltrataban a los indios (92); en 1619, Felipe III hizo suyas las denuncias enviadas desde el Peru y prohibio a virreyes, presidentes de Audiencia, y otras autoridades ocupar en los oficios de su provision a sus criados (93). Ademas, como en los memoriales americanos, reconocia a la avaricia y codicia como "la raiz y principio de todos los males", entre ellos, de la corrupcion. Asi, la cedula de 1619 refleja, primero, el efecto que las denuncias enviadas desde Lima tuvieron en la Corona. Segundo, que al menos a nivel formal o discursivo, el monarca busco frenar y revertir las injusticias e ilegalidades que virreyes, presidentes, y demas magistrados venian cometiendo.

El rey y su Consejo de Indias no solo conocian los mecanismos que sus representantes empleaban para tejer sus redes clientelares, sino entendian que ellas derivaban en practicas perjudiciales para la causa publica y el buen gobierno. Por eso, en 31 de agosto de 1619, el rey prohibio que los criados y familiares de los virreyes, oidores y fiscales, escribanos de camara y relatores "puedan tratar y contratar" en sus respectivos distritos (94). Buscando corregir las desviaciones introducidas por sus ministros, el rey avalo los argumentos expuestos desde el Peru y ordeno que, dependiendo de las caracteristicas y requisitos del oficio o ministerio,
   [en] todos los dichos oficios, provisiones, y encomiendas sean
   antepuestos y proveidos los naturales de las dichas mis Indias,
   hijos y nietos de los conquistadores de ellas, personas idoneas de
   virtud, meritos, y servicios [...] Y lo mismo sea y se entienda en
   favor de los pobladores, naturales y originarios de los reinos y
   provincias de las dichas mis Indias, nacidos en ellas en los
   cuales, como hijos patrimoniales deben y han de ser antepuestos a
   todos los demas en quien no concurren estas calidades y requisitos
   [...] (95).


Ademas, el monarca prohibio a virreyes y demas magistrados que provean oficios o encomiendas entres criados y parientes suyos o de sus esposas dentro del cuarto grado de consanguineidad. Esta prohibicion incluia tanto a aquellos que los habian acompanado desde la peninsula, como a quienes fueron "de una provincia a otra en [su] compania y debajo de [su] amparo y familiaridad". Con esto el rey esperaba corregir la distorsion del sistema de distribucion de mercedes generada por la corrupcion de sus representantes en el reino, y que "los naturales de las dichas mis Indias y personas de virtud y partes se animen y consuelen y no sean defraudados de sus servicios".

Por el lenguaje y los temas que aborda, la cedula de diciembre de 1619 tambien parece corresponder a una carta enviada meses antes por el cabildo de Lima. En 20 de abril de ese ano, los limenos pidieron a la corona que los nombrados como ministros o autoridades de gobierno sean personas de letras no casadas ni con parientes (96). Adicionalmente, el cabildo indicaba que "conviene mucho elegir forma conveniente para que se ejecute aqui lo que [en Espana] se proveyere [...] por cedulas", porque, aunque llegaban noticias de ordenes destinadas a solucionar problemas, quienes las recibian las ocultaban y nadie remedie esto (97). Presumiblemente atendiendo a esta recomendacion, la corona mando que en las audiencias indianas todas sus cedulas fueran leidas apenas abiertas "hallandose presente los ministros y oficiales y las demas personas de fuera que quisieren" de modo que "la justicia florezca y el buen gobierno se conserve y [...] cesen las vejaciones y molestias e injusticias" (98).

Ni la corona ni los indianos pretendian despojar a los virreyes de sus potestades sino encausarlas. Enmendando la cedula de 1619, en marzo de 1623 el rey expidio otra que excluia de la prohibicion a "los que fueren hijos y nietos de pobladores y conquistadores", es decir, benemeritos (99). El problema, por lo tanto, no era que los virreyes distribuyeran oficios y rentas segun una logica clientelar, sino que en este reparto no se incluyera a los benemeritos y otros naturales de las Indias; sin embargo, este mandato tuvo poco efecto real y tampoco logro frenar a los virreyes del Peru. Los limenos siguieron enviando cartas y memoriales de denuncia y reivindicacion por decadas, y la corona respondiendo a ellos con cedulas favorables.

La formulacion de como y por que lo que afectaba a los vasallos perjudicaban directamente al rey fue el resultado del intercambio permanente de los grupos e individuos indianos con la corona, materializado en el envio de denuncias y recomendaciones desde Indias, y de cedulas y leyes desde Espana. En aparente correlacion con la cedula real de diciembre de 1619 y con lo escrito desde Lima, el novohispano Bartolome Tapia dijo en 1621 que los alcaldes mayores y jueces de la ciudad de indios de Tlaxcala abusaban de "los pobres" (indios en este caso) y afectaban a la corona, cuando repartian pipas de vino a mas del doble de su valor sin pagar los impuestos correspondientes al precio de venta (100). Estos funcionarios, dice Tapia, justificaban su actuar diciendo que "los oficios no se los dan de balde". Esta declaracion, junto con lo expuesto por la corona y los limenos permite deducir que ese criterio lo compartia la mayoria de los funcionarios corruptos en Indias, lo que implica que las practicas corruptas hayan sido conscientes y voluntarias.

Los infractores se consideraban exentos del cumplimiento de la ley, pues quien les habia otorgado el oficio esperaba que la transgredan. Solo la Corona podia proveer una solucion, pues "siendo estos [individuos] criados del virrey ?adonde han de ir a pedir justicia [los vasallos] sino ante el rey nuestro senor?". El mismo monarca era victima de los criados de los virreyes que "[...] roban no cumpliendo con las reales cedulas, [... diciendo que estas] no sirven mas que para pregonarlas y no cumplirlas" (101). Ya fuera para imponer su autoridad, asegurar el cumplimiento de las leyes y el imperio de la justicia, proteger su real hacienda, o para salvaguardar los intereses de los naturales de las Indias--sobre todo los de los mas vulnerables--, el monarca debia combatir los excesos y las desviaciones en la distribucion de mercedes. Si no era por su obligacion como senor natural, el interes en cuidar sus arcas debia moverlo a actuar.

Las denuncias vistas hasta aqui muestran que, no obstante lo que los funcionarios corruptos creian, un grupo de indianos veian en su actuar premeditado un problema que era urgente resolver ya que incluso la justicia punitiva (aquella que castigaba delitos y crimenes) habia dejado de administrarse correctamente. La interaccion entre la corona y sus vasallos indianos genero una suerte de consenso respecto de las consecuencias de la corrupcion de los representantes del rey. Para 1621 ya no era tolerable que las autoridades de gobierno se corrompan o lo avalen. Leidos en conjunto, los documentos indianos y las cedulas reales demuestran, por un lado, la diferencia entre exceso y delito, y por el otro, que el clientelismo habia dejado de aceptarse como justificacion para practicas ilicitas (102). Corona e indianos desarrollaron una percepcion compartida de que corrupcion y cuales sus consecuencias, y a utilizar un mismo lenguaje y argumentos para criticarla y combatirla.

El clientelismo vicerregio se volvia un problema estructural cuando transgredia los limites de lo permisible y perjudicaba el bien comun, ya fuera menoscabando los derechos, privilegios o intereses de los vasallos; entorpeciendo la administracion de justicia, o afectando el servicio al rey. Esto desvirtuaba los sistemas de justicia distributiva y conmutativa, que eran la base del orden politico y social a todo nivel: local, del reino, e imperial. Los vasallos no solo dejaban de recibir lo que merecian por sus servicios, sino que tampoco los que les correspondia y les era propio. Problemas y criticas similares se expresaban tambien en la peninsula, muestra tanto de las reales dimensiones del problema, como de las reacciones y percepcion de los afectados (103). Pese a los esfuerzos de la corona y los vasallos e instituciones indianos, los virreyes continuaron llegando a sus puestos con sequitos enormes y repartiendo entre ellos los oficios que correspondian a los grupos locales (104). Por un lapso de alrededor de cincuenta anos (1619-1670) los americanos siguieron enviando decenas de memoriales y tratados en defensa de los naturales del reino, abogando por el derecho que tenian sobre "las prelacias, dignidades, canonjias y otros beneficios eclesiasticos y oficios seculares", asi como sobre las encomiendas y otras rentas que la corona concedia (105).

Como las practicas clientelistas o los excesos de los virreyes no eran faciles de revertir, en 1662 Felipe IV promulgo una cedula en la que volvia a enfatizar que "no elegir para los oficios personas de experiencia, celo y cristiandad" habia generado perjuicios al gobierno de las provincias de las Indias (106). Clara evidencia de la brecha que podia separar la promulgacion de una ley de su ejecucion, el documento ordena que cumplan con lo provisto por la cedula de diciembre de 1619 y no den oficios de gobierno, justicia, ni hacienda a sus parientes, criados y allegados. "La conservacion de [las Indias] y el amparo y alivio de [sus] habitadores" dependia de que hubiera "buenos ministros" en todos los puestos. Debido a que esto no se habia cumplido, el rey advirtio categoricamente a sus representantes que cualquier contravencion a su cedula seria incluida en las residencias de los infractores, y se les castigaria "con tal demostracion y severidad que sirva de ejemplo a otros".

El poder del discurso

La participacion de los indianos en la construccion de las nociones de corrupcion y de lo corrupto no paso solo por denunciar lo que ocurria a nivel de la distribucion de cargos, sino defender otros derechos y principios politicos fundamentales -normalmente asociados con los sistemas democraticos contemporaneos--, como el derecho a elegir. Desde la segunda mitad del siglo XVI varios virreyes trataron de intervenir en las elecciones del Cabildo de Lima. Por esta razon, Felipe II indico al conde del Villar en 1589 que los virreyes debian dejar "hacer los cabildos y elegir los alcaldes ordinarios cada ano, libremente" (107). Pese a ello, en 1606, el Cabildo de Lima tuvo que volver a protestar (108). Ya el marques de Canete los habia despojado de la capacidad de elegir al alcalde ordinario del Callao, pero el virrey Luis de Velasco interfirio en la eleccion de los dos alcaldes ordinarios de Lima. Villar y Velasco fueron los gobernantes que mas se opusieron a la existencia de alcaldes ordinarios por considerar que daban demasiado poder a las elites locales y reducia en extremo el suyo al no dejarles via de control sobre la institucion y la ciudad (109). En adelante, cuando tras periodos de acatamiento la brecha entre la ley y su aplicacion se abria, los cabildantes reaccionaron ante las transgresiones de sus fueros y jurisdiccion arremetiendo con todos los medios a su disposicion para poner limites a los excesos de los virreyes (110).

Cuando el principe de Esquilache no permitio que el regidor mas antiguo cuente los votos, ni que el escribano del cabildo de fe de la eleccion, segun mandaba la ley, los limenos nuevamente se pusieron en pie de lucha. En 1620, tres anos despues de haber expuesto al rey los inconvenientes de que no se eligiera libremente alcaldes ordinarios y demas oficios concejiles en las ciudades y pueblos del Peru, y de que la corona pidiera explicaciones a Esquilache, el Cabildo lo volvio a denunciar porque no estaba respetando sus fueros, entre ellos, "de poder hacer elecciones con libertad", "como vuestra majestad tiene ordenado por cedulas y sobrecartas" (111). El Consejo de Indias respondio al reclamo dandoles la razon, diciendo que "las elecciones, que se hagan libremente y que se despache cedula ordinaria sobre ello [...]". Como habia quedado dicho en 1607, el virrey solo debia presenciar las elecciones para garantizar el orden, representar al poder real, y darles validez, no para tener parte en el proceso. No obstante, al proteger las prerrogativas de los cabildos este tipo de medidas tambien delimito las potestades de los virreyes.

En 20 de mayo de 1633, el Cabildo limeno acuso al virrey conde de Chinchon por interferir en su proceso electoral. Negandose a reconocer a los alcaldes ordinarios elegidos por el Cabildo, el virrey impugno la eleccion e impuso la permanencia de los del ano anterior (112). Protestar significo a los regidores una multa de doscientos pesos para cada uno y el destierro dos de ellos. En su reclamo al rey los limenos argumentaron que fue el "cabildo en quien el pueblo confirio toda su potestad, que [lo ocurrido] es perjuicio de los oficios, ocasion de menosprecio y valor, y de muchos disgustos". El Cabildo defendio sus intereses y privilegios corporativos enarbolando los principios republicanos de representacion popular. El actuar ilegal del virrey no solo perjudicaba a la corona por la depreciacion de los oficios municipales, tambien contravenia un principio de la tradicion politica hispanica porque era el cabildo quien hablaba por la republica, por el pueblo (113). La institucion tendria que volver a protestar varias veces mas a lo largo de los anos, hasta conseguir que, en 26 de agosto de 1693, el Consejo promulgue una cedula prohibiendo que los virreyes intervengan en sus elecciones y que en cada eleccion se lea la Recopilacion de Leyes de Indias (1681) (114).

La legislacion formulada a partir del discurso de corrupcion, excesos, buen gobierno, y bien comun refleja la percepcion que tuvo el rey de sus vasallos indianos y la relacion que establecio con ellos. En 1645 el Consejo de Indias elevo al rey una consulta indicando que "en conformidad de las ordenes que estan dadas a favor de los hijos y nietos de conquistadores de las Indias se han propuesto y propondran a Su Majestad los benemeritos" (115). El rey habia tomado en sus manos el nombramiento de los benemeritos en oficios, rentas, y beneficios de Indias. Con esto no solo buscaba subsanar el problema que los virreyes creaban, sino que reconocia la capacidad de los naturales de las Indias para el desempeno de oficios de hacienda, justicia, gobierno y de la iglesia.

La actitud de la corona respecto de la distribucion de oficios en Indias y las potestades de los virreyes se hizo mas severa con el tiempo. En 1673, la reina Mariana de Austria (gobernando por su hijo Carlos II) recibio una carta a titulo del cabildo de Lima suplicandole que prohiba a los virreyes recien nombrados llevar "mas familia que aquella que necesitan" (116). A pesar del tiempo transcurrido, nada en la denuncia era nuevo. Continuaban la alteracion del sistema de justicia distributiva y la distorsion de los principios de la cultura del don, lo que perjudicaba a los vasallos indianos, y afectaba a la corona politica y economicamente. A nivel politico, la imagen del rey estaba empanada por los excesos de sus representantes y clientes de estos. En lo economico, la corrupcion de los funcionarios de la Real Hacienda y el Tribunal de Cuentas impedia la fiscalizacion y abria las puertas al fraude fiscal. La respuesta de la corona llego entre 1678 y 1679 tras decadas de denuncias e intentos por contener el accionar de los virreyes, el rey Carlos II retiro a sus representantes en el Peru y la Nueva Espana la facultad de nombrar corregidores y alcaldes mayores, y oficios militares. El monopolizaria tal atribucion (117); sin embargo, la medida no perduro. En 1680 el rey restituyo a sus alter ego la capacidad de nombrar esos funcionarios y de proveer un numero limitado de estos oficios entre los miembros de su sequito (118).

Si bien el cambio de decision de la corona destaca la centralidad de los mecanismos de la gracia en el contexto de las cortes virreinales indianas, este tambien debe verse como una estrategia politica orientada a la solucion de un problema que por decadas habia estragado el bien comun y obstruido el buen gobierno (119). Fue el mecanismo mas efectivo para controlar la corrupcion del clientelismo vicerregio sin perjudicar la autoridad e imagen de los virreyes. Finalmente, cabe preguntarse si tras este cambio no medio tambien la intervencion de los mismos Indianos que, mas que privar a los virreyes de su privilegio, querian recibir las mercedes que por derecho les correspondia. Si lidiar con los virreyes era dificil, negociar directamente con la corona no era mas facil, considerando lo oneroso de un traslado a la peninsula o de contratar a un agente en la corte real.

Tres reyes, varios validos, una junta de gobernacion, y al menos dos generaciones de virreyes, oidores, ministros del Consejo de Indias, concejales de cabildos indianos, y de vasallos protagonizaron el cambio de la cultura politica en el mundo hispanico. Este cambio se observa en el establecimiento de los principios legales y politicos de lo que suponia el correcto ejercicio de un oficio publico, en esta caso, el del virrey. Aunque los principios del don y la economia de la gracia siguieron siendo pilares fundamentales para las relaciones sociales y politicas, la importancia del respeto y obediencia de la ley, y la consiguiente limitacion de la liberalidad de las autoridades, pasaron a considerarse imprescindibles para garantizar el bien comun y buen gobierno (120). El cambio destaca el poder politico que tuvo el discurso de corrupcion y excesos que formularon los indianos a lo largo del XVII. Ya haya sido para proteger el derecho a elegir de las ciudades o para defender la prelacion -entendida como derecho--de los benemeritos y naturales de las Indias para ocupar puestos en el Nuevo Mundo, la idea de que la proteccion de ambos principios constituia actos de justicia y su contravencion, de corrupcion, fue incorporada por la corona, y plasmada en legislacion que reformo lo que en la practica podia hacer un virrey.

3. Conclusiones

A lo largo del siglo XVII, la monarquia hispanica presencio el florecimiento de una ingente produccion intelectual americana dentro y fuera del continente. Historias, tratados politicos, cientificos y religiosos han sido empleados para estudiar la evolucion de la conciencia o identidad criolla, definida tambien como patriotismo criollo (121). Mientras estos se producian, el Cabildo de Lima, como otras corporaciones indianas, envio decenas de papeles en los que pedia mercedes luego de haber contribuido con donativos a la corona, denunciaba excesos, planteaba problemas, proponia soluciones, y defendia los derechos de los naturales del reino. El hecho de que los especialistas contemporaneos hayan centrado su atencion en la produccion impresa ha hecho que se pase por alto las reflexiones y teorizaciones politicas, juridicas, y economicas contenidas en los documentos. Estos son reflejo del pensamiento y ejercicio intelectual de sus autores, y de su contexto politico, social y cultural. En ellos se lucha por el lugar que los naturales (criollos, indios, y demas) debian ocupar en la monarquia, se teoriza y discuten problemas en la estructura politica y social del reino, y se reflexiona acerca del rol de lo local-indiano en lo global-imperial. No obstante, pese al valor que estos materiales tienen, en pocas ocasiones se les analiza como intentos por reformar la estructura politica, operativo-institucional, o economica del imperio, a pesar de que lo fueron (122).

El analisis de la opinion publica ha permitido ver que hacia fines del siglo XVII el concepto de corrupcion alcanzo una connotacion bastante cercana a la actual, siendo definido como el conjunto de malas practicas y actos ilegales, particularmente en el desempeno de una funcion publica (123). Esta evolucion refleja el desarrollo de la conciencia de que la corruptela/ corrupcion tenia consecuencias sociales, economicas, politicas y judiciales que afectaban a la totalidad del cuerpo politico. Juristas-teoricos como Juan de Solorzano Pereira, y victimas como los miembros de los cabildos seculares de Lima o Potosi, estuvieron detras del desarrollo de un lenguaje de corrupcion complejo, preciso, y legalista, no limitado al vocablo corrupcion y sus derivados. Aunque los conceptos 'soborno' o 'cohecho' seguian siendo referente, a ellos se unieron otros tales como colusion, parcialidad, robo, hurto, latrocinio y codicia. Ellos pasaron a constituir el vocabulario de corrupcion y, por ende, de la cultura politica y legal indiana de este periodo, cada vez menos tolerante de los excesos y abusos de funcionarios (124).

Pensar la corrupcion no fue solo un ejercicio deliberativo, sino que tuvo tambien un poder reformador. Las cedulas analizadas prueban el impacto que tuvieron los argumentos y el discurso de las corporaciones y los individuos de Indias en la formulacion de la ley y politicas de gobierno. El discurso de corrupcion, excesos, buen gobierno, y bien comun tambien influyo en la regulacion de las funciones del virrey (y otras autoridades e instituciones) y sus potestades, como paso con la preeminencia de distribuir oficios--repartir gracia--, y distribuir justicia (distributiva y conmutativa). No obstante, la defensa que los regidores de Lima hicieron de su derecho a elegir libremente y sin interferencias a los funcionarios de su institucion muestra tambien la distancia que habia entre la ley y su cumplimiento.

En el mundo hispanico, el termino 'justicia' no se circunscribia a lo judicial. La corrupcion de la justicia suponia la distorsion de cualquiera de sus tres vertientes (conmutativa, distributiva, y vindicativa). En el siglo XVII se percibio y concibio como corrupcion todo vicio en la administracion de justicia, tanto en su sentido judicial (civil-conmutativa y penal-vindicativa) como en el gubernamental (asociada a la distribucion de gracia). Gobernar implicaba actuar con justicia, lo que significaba, de un lado garantizar que cada uno reciba lo que le correspondia (justicia conmutativa), y, del otro, premiar y dar a cada persona lo que merecia por sus servicios, capacidades y virtudes (justicia distributiva). Los vicios en el gobierno, ocasionadas por parcialidad, colusion, soborno, o busqueda de beneficio particular en detrimento de la republica y el servicio al rey fueron percibidas y conceptualizadas en Indias como corrupcion. La legitimidad de la corona provenia de su capacidad de distribuir justicia entre sus vasallos, es decir, de garantizar el orden y la paz entre ellos y asi, alcanzar el bien comun. Si los canales que garantizaban la distribucion de justicia fallaban--tanto como consecuencia de un conflicto de intereses o del soborno--, el sistema que mantenia en permanente legitimacion al regimen corria el riesgo de colapsar.

El discurso indiano de corrupcion no solo pretendia hacer de los naturales de Indias los nuevos clientes de los virreyes, sino sostener que eran ellos los verdaderos merecedores de los puestos de gobierno, justicia, y hacienda, y de la iglesia. Ellos no solo debian ser los receptores naturales de cargos y rentas por haber nacido en Indias y ser descendientes de conquistadores, pacificadores y primeros pobladores, sino porque conocian la tierra, vivian en ella, entendian sus problemas, limitaciones y particularidades, y, ademas, se educaban en sus Universidades. Se consideraban merecedores de los cargos publicos y rentas por ser los primeros interesados en el desarrollo y la multiplicacion de las riquezas de sus reinos. Esta revision de la nocion de merito los llevo tambien a replantear como debia administrarse la justicia distributiva, cambios que, como se puede ver por la legislacion y las politicas adoptadas a la corona, el monarca avalo.

Asi, plantearon que el ir y venir de los clientes vicerregios era el origen de una economia extractiva (de saqueo de recursos y financiero) que cortaba la cadena de circulacion de capital y perjudicaba a los grupos locales que se veian marginados del acceso a las fuentes de riqueza y recibian abusos y explotacion. Segun su vision, el verdadero crecimiento y el consiguiente beneficio del reino, la republica, y la corona se alcanzaria a traves de un sistema economico capitalista que basado en la produccion, comercio, tributacion y circulacion de capital que dependia de que las riquezas del reino no fueran extraidas, ya fuera a traves de la corrupcion (saqueo de los virreyes y sus criados), como de dar rentas a quienes vivian fuera del reino. Si el capital y los bienes producidos en el territorio salian sin pasar por los distintos eslabones de la cadena economica (productores, comerciantes, consumidores) no solo la economia y grupos locales quedarian afectos, sino la corona misma.

Es preciso reconsiderar la afirmacion de que Corona, vasallos y autoridades toleraron que magistrados y ministros usen sus cargos para sus intereses particulares y preguntarse el significado de "tolerancia" (125). Las denuncias de los indianos y la legislacion promulgada por la corona demuestran que durante el siglo XVII lo tolerable fue permanentemente redefinido y limitado. En esta etapa la corrupcion paso a englobar las practicas por las que una funcion o institucion de gobierno o justicia se utilizaba para beneficio particular (individual o gremial), en perjuicio de los intereses del rey y la republica (es decir, del bien comun), toda vez que transgredia los limites tolerados--y tolerables--de los sistemas de patronazgo y clientelismo.

Equiparar clientelismo con corrupcion es, entonces, tan erroneo como negar el vinculo de causalidad que los unia. Si bien no todo lo ilicito tenia su origen en lazos clientelares, estos proporcionaban las condiciones ideales para el desarrollo de practicas ilicitas e impunidad. Desde el temprano XVII se fue gestando la conciencia de que habia actos y usos inherentemente ilicitos, como lo demuestra la oposicion de los naturales del reino (benemeritos, indigenas, y otros hijos de la tierra) a los abusos y excesos de los funcionarios y sus redes. De las denuncias formuladas por Bartolome Tapia en Nueva Espana, y por Simon Luis Lucio, Hernan Carrillo, y Joan de Belveder en el Peru, se desprende que hubo practicas percibidas como reprobables no por desarrollarse dentro o a partir de una red clientelar, sino porque en si mismas suponian faltas en el ejercicio de cargos publicos (corruptela), perjudicaban a la corona y danaban al reino. Asi, este articulo coincide con los hallazgos de Christoph Rosenmuller acerca de que la corona restringio ciertas practicas clientelares de los virreyes debido a sus consecuencias y considero a la corrupcion como una violacion de la justicia y de la ley (126). No obstante, al haberse concentrado en el Peru, afina su temporalidad pues encuentra que esos procesos comenzaron varias decadas antes de lo por el sostenido, y ofrece mayores luces y matices sobre ellos al destacar el papel que los actores locales indianos desempenaron en ellos.

Lo tolerable no se mantuvo invariable ni estatico en el tiempo. A lo largo del siglo XVII las practicas que en un principio se vieron como excesos que convenia limitar--pero no necesariamente sancionar--pasaron a percibirse como un problema grave y multidimensional a combatir y prevenir. Esta concepcion de corrupcion, plasmada en las cartas y memoriales enviadas a la corona tuvo un efecto directo, aunque paulatino, en la legislacion de Indias, respaldando a los grupos locales y limitando ciertas potestades y practicas del oficio del virrey e incluso de otros funcionarios de la corona. Es necesario recordar que la mayoria de las denuncias, reclamos, sugerencias, y peticiones analizadas en este trabajo son despersonalizadas. Incluso cuando acusan a personas especificas, estos textos buscaron reportar y reflexionar alrededor de problemas estructurales y sistemicos. El cambio en la cultura politica hispanica implico la formacion de una base ideologica compartida por la corona y sus vasallos al otro lado del Atlantico, con la que construyeron criterios para establecer en que medida un comportamiento que transgredia tanto estandares legales y morales como al bien comun. Lo obrado por los indianos y las respuestas de la corona no fueron simples reacciones a coyunturas puntuales, sino intentos por pensar procesos y prevenir el futuro. Fue problematizar lo inmediato para resolver lo por venir.

https:/doi.org/10.19053/20275137.n19.2019.8524.

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Recepcion: 20/10/2018

Evaluacion: 16/02/2019

Aprobacion: 17/05/2019

Juan Carlos De Orellana Sanchez (1)

The University of Texas at Austin-Estados Unidos de America

Articulo de Investigacion e Innovacion

* Este articulo se desprende de mi proyecto de tesis doctoral A Brief Account of the Construction of the Indies. The Legal Invention of the Spanish New World. (1560 1700) en la University of Texas at Austin.

(1) Licenciado en Historia por Pontificia Universidad Catolica del Peru. Estudiante de postgrado y candidato a doctor en The University of Texas at Austin. [e-mail] jdeorellana@ gmail.com. (iD) https://orcid.org/0000-0003-0887-4397.

(2) Los virreyes no fueron las unicas autoridades denunciadas por los indianos, ni sus transgresiones exclusivas a su cargo. Los mismos naturales de Las Indias incurrieron en faltas similares a las que denunciaban.

(3) En este articulo los terminos indiano e indiana son utilizados para designar aquello que pertenece a o se origina en Las Indias. Indias eran los territorios hispanicos en America, el Caribe, y Asia.

(4) Christoph Rosenmuller y Stephan Ruderer, "Introduccion" a Christoph Rosenmuller et al., eds., "Dadivas, dones y dineros": aportes a una nueva historiade la corrupcion en America Latina desde el imperio espanol a la modernidad, Bibliotheca Ibero-Americana, vol. 164 (Madrid: Frankfurt am Main: Iberoamericana; Vervuert, 2016), 11 y ss.

(5) Natural era la persona nacida en un reino determinado y naturaleza "la casta, [...] la patria, o nacion" Sebastian de Covarrubias Orozco, Tesoro de la lengua castellana o espanola (Madrid: Luis Sanchez, 1611), 1121. La naturaleza era tambien una categoria legal. El monarca era el unico con la potestad de conceder a alguien el estatus legal de natural, es decir de naturalizar. Mayores referencias sobre naturaleza, extranjeria, e identificacion en Tamar Herzog, Defining nations: immigrants and citizens in early modern Spain and Spanish America (New Haven: Yale University Press, 2003), 325, Doi: https://doi.org/10.12987/yale/9780300092530.001.0001.

(6) En 1611 el rey nombro a Luis de Velasco presidente del Consejo de Indias tras haber servido dos veces como virrey de Nueva Espana (1590-1595 y 1607-1611) y una en el Peru (1596-1604). Juan de Mendoza y Luna, marques de Montesclaros, virrey de Nueva Espana (1603-1607) y el Peru (1607-1615), fue promovido a consejero de los Consejos de Estado, Guerra y Aragon, y gobernador del Consejo de Hacienda. Luis Jeronimo Cabrera y Bobadilla, conde de Chinchon fue nombrado asistente del Consejo de Estado y acompano a Felipe IV a las jornadas de Navarra, Aragon, y Valencia.

(7) Clientelismo es el intercambio de bienes y servicios por apoyo politico. En el siglo XVII, se manifestaba como el cambio de las mercedes (rentas y oficios) que los familiares, deudos, parientes, y otros criados--los clientes--de una autoridad politica recibian por su lealtad y apoyo politico o militar a su patron. Esta era una relacion politico-social vertical en la que el patron tiene un status superior al de sus clientes. De acuerdo con Barbara Schroter el clientelismo tiene ocho caracteristicas basicas: asimetria, reciprocidad, dependencia mutua, caracter personal, informalidad, voluntad limitada, confianza y lealtad. Barbara Schroter, "Clientelismo politico: ?existe el fantasma y como se viste?", Revista mexicana de sociologia 72, no 1 (marzo de 2010): 141-75.

(8) Ver Alejandro Caneque, "Cultura vicerregia y Estado colonial. Una aproximacion critica al estudio de la historia politica de la Nueva Espana", Historia Mexicana 51, n.o 1 (2001): 5-57; Alejandro Caneque, "De parientes, criados y gracias. Cultura del don y poder en el Mexico colonial (siglos XVI-XVII)", Historica 29, no 1 (2005): 7-42; Christoph Rosenmuller, Patrons, partisans, and palace intrigues: the court society of colonial Mexico, 1702-1710 (Calgary: University of Calgary Press, 2008), 278.

(9) Sobre el concepto posicionalidad en Tommaso Menegazzi, "Helmuth Plessner: Antropologia y Bio-filosofia a comienzos del siglo XX", Themata. Revista de Filosofia., no 43 (2010): 297-300.

(10) Detras de un gran numero de cedulas promulgadas por la corona hubo peticiones o denuncias enviadas por vasallos indianos cuyo contenido era reproducido casi textualmente. Al respecto ver Adrian Masters, "A Thousand Invisible Architects: Vassals, the Petition and Response System, and the Creation of Spanish Imperial Caste Legislation", Hispanic American Historical Review 98, no 3 (2018): 377-406, Doi: https://doi.org/10.1215/00182168-6933534.

(11) Pilar Ponce sostiene que "una cosa es que no existiera entonces el concepto de "administracion publica" y otra, muy distinta, es que no se tuviese nocion de lo que era el "bien publico"" Pilar Ponce Leiva, "Percepciones sobre la corrupcion en la Monarquia Hispanica. Siglos XVI y XVII", en Merito, venalidad y corrupcion en Espana y America, siglos XVII y XVIII, ed. Francisco Andujar Castillo y Pilar Ponce Leiva (Valencia: Albatros, 2016), 199.

(12) El termino particular lo uso como opuesto a publico. Es el equivalente del siglo XVII para lo que en la actualidad se definiria como privado.

(13) El republicanismo y el constitucionalismo estuvieron a la base de la idea de que el poder del soberano habia sido delegado por el pueblo, lo que hacia al colectivo libre, no dependiente. Al respecto ver Francisco Quijano Velasco, Las republicas de la Monarquia. Pensamiento constitucionalista y republicano en Nueva Espana. 1550-1610 (Mexico: Universidad Autonoma de Mexico, 2017), 21-63.

(14) Las denuncias por excesos o corrupcion no se hicieron solo en juicios de residencia o por la via de judicial, ni todas las sanciones fueron resultado de visitas u otros procesos.

(15) A veces la aplicacion de una condena dependia de cuan influyente y bien conectado estuviera el procesado o condenado. Por intercesion del conde de Lemos, presidente del Consejo de Indias, y del duque de Lerma el rey ordeno quemar los papeles de la visita de Diego Landeras Velasco (1608-1609) en las que se acuso a Montesclaros Pilar Latasa Vassallo, "Poder y favor en la corte virreinal del Peru: los criados del marques de Montesclaros (1607-1615)", Historica 36, no 2 (2012): 59.

(16) El "bien comun" era el bien de toda la sociedad, lo que suponia que cada individuo o grupo de individuos, accediera a lo que merecia y le correspondia segun su estado (estatus), fueros, privilegios y exenciones, reconocidos por la ley escrita o la costumbre. Segun Carlos Garriga, la sociedad se compone de grupos dotados de la misma funcion y, portadores del mismo estatus. Carlos Antonio Garriga Acosta, "Las Audiencias: la justicia y el gobierno de las Indias", en El gobierno de un mundo: virreinatos y audiencias en la America hispanica (Espana: Ediciones de la Universidad de CastillaLa Mancha, 2004), 714.

(17) Caneque, "Cultura vicerregia", 12-13, 24, 28; Garriga Acosta, "Las Audiencias", 718-19.

(18) James C. Scott, Comparative Political Corruption (Englewood Cliffs, N.J: Prentice-Hall, 1972), 3. Yo considero que la corrupcion fue una nocion variable y ligada a principios legales y morales, es decir, directamente influida por la subjetividad. En este articulo la opinion publica se entiende como la opinion del publico y se recoge en las denuncias de los cabildos e individuos particulares que escriben sobre temas particulares o los denuncian.

(19) Para Ponce Leiva, "la percepcion no se refiere a lo que las cosas o lo conceptos son, sino a como los siente e interpreta una determinada colectividad y a las sensaciones interiores que provocan, sean de rechazo, aceptacion, tolerancia, impotencia o resignacion" Ponce Leiva, "Percepciones sobre la corrupcion", 193.

(20) Scott, Comparative Political Corruption, 3-5. En el Mundo Hispanico la opinion publica quedo expresada en tratados morales, juridicos o politicos, y en comunicaciones escritas a la corona u otras autoridades, en panfletos u otros medios, a traves de los cuales individuos, funcionarios y otros miembros de la republica expresaron sus opiniones.

(21) Ponce Leiva, "Percepciones sobre la corrupcion", 194 y ss.

(22) Un cargo u oficio publico era aquel al servicio de la corona y/o republica, ya sea en lo judicial, hacendistico-fiscal, o gubernamental; y que, como tal, puede ser fiscalizado en visitas o juicios de residencia.

(23) Alfonso W. Quiroz, Historia de la corrupcion en el Peru, trad. Javier Flores Espinoza (Lima: Instituto de Estudios Peruanos e Instituto de Defensa Legal, 2013), 30. El enfasis es mio.

(24) Sobornar era "persuadir a uno de el voto que se le pide para persona cierta, o diga su dicho en favor suyo, o vote por el en alguna Catedra, haziendo efecto por interes y dadivas, las quales el recibe secretamente". Cohechar, "sobornar con dadivas al juez, al testigo, o a cualquier otra persona que encaminamos a que diga o haga lo que nos esta bien, aunque sea contra razon y justicia, y tal soborno se dice Cohecho" Covarrubias Orozco, Tesoro de la lengua, 411.

(25) Esto lo atestiguan las denuncias y reacciones de la corona cuando corregidores, oidores, o virreyes intervenian en las elecciones en cabildos seculares. Ver tambien Juan de Solorzano Pereira, Politica Indiana, sacada en lengua Castellana de los dos tomos del derecho y govierno municipal de las Indias occidentales que mas copiosamente escribio en la latina el dotor Ioan de Solorzano Pereira dividida en seis libros (Madrid: Diego Diaz de la Carrera, 1647), 748.

(26) Sobre esto ver tambien Francisco Andujar Castillo y Pilar Ponce Leiva, "Introduccion", en Merito, venalidad y corrupcion en Espana y America, siglos XVII y XVIII, ed., Francisco Andujar Castillo y Pilar Ponce Leiva (Valencia: Albatros, 2016), 10.

(27) Jeronimo Castillo de Bobadilla, Politica para corregidores y senores de vassallos en tiempo de paz y de guerra y para Iuezes ecclesiasticos y seglares y de sacas, aduanas y de residencias y sus Oficiales y para Regidores y Abogados y del valor de los corregimientos y Gouiernos Realengos y de las Ordenes., vol. 2 (Madrid: Luis Sanchez, 1597), 365-66. Otra referencia a la corrupcion de la justica en la pagina 847.

(28) Castillo de Bobadilla, 2:473, 829. Sobre la corrupcion de los jueces ver Carlos Garriga, ""Crimen corruptionis". Justicia y corrupcion en la cultura del "ius commune". (Corona de Castilla, siglos XVI-XVII)", Revista Complutense de Historia de America 43, no 0 (2017): 21-48. Doi: https://doi.org/10.5209/RCHA.56725.

(29) Castillo de Bobadilla, Politica para corregidores, 2:1072. Sobre la corrupcion del monarca como tirania ver Eduardo Torres Arancivia, "El problema historiografico de la corrupcion en el antiguo regimen: una tentativa de solucion", Summa Humanitatis 0, no 0 (19 de abril de 2007): 28, http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/summa_ humanitatis/article/view/2284.

(30) Castillo de Bobadilla, Politica para corregidores, 2:842, 848-49.

(31) "Copia de una carta que dio al senor presidente don Lope Antonio de Munibe en esta ciudad de Quito, y es muy cierto y verdadero lo que en ella se dice. Y anduvo corto el escritor el omitir lo mas que pasa y sucede en esta ciudad y sus provincias", Quito, sin fecha (1678-1680 ca), Archivo General de Indias (AGI), Sevilla-Espana. Seccion Gobierno. Subseccion Audiencia de Quito. Leg. Quito, 17.

(32) "Relacion, si vasta y malsonante, cierta y verdadera, de las residencias que por comision de su majestad hizo en el corregimiento de la ciudad de Loja el oidor don Alonso de Torres Pizarro y se envio a esta corte". Anonimo. Loja, sin fecha (16781680 ca), AGI. Quito, 17. Este documento y la carta citada componen el expediente abierto por un pedido del Cabildo Secular de Quito (20 de mayo 1678) para que no se transfiera al oidor Torres Pizarro de Quito a la Audiencia de Charcas. El oidor tambien habia rechazado el "premio". El Consejo de Indias nego el pedido, ordeno el traslado inmediato de Torres a Charcas, que ya no despache en Quito, y que su reemplazo, Andres de Francia Cavero, sea recibido en su oficio. En 13 de noviembre de 1679, ademas de rechazar los pedidos, la Camara de Indias escribio "Juntese todo lo que hay contra este ministro, y lo que dio motivo a promoverle a la Audiencia de Charcas"; lo que indica que la transferencia fue una sancion y no un premio.

(33) Castillo de Bobadilla, Politica para corregidores, 2:338.

(34) Garriga Acosta, "Las Audiencias", 719-21.

(35) Sebastian de Covarrubias vincula el cohecho con la voz latina corruptela. Covarrubias Orozco, Tesoro de la lengua, 411.

(36) Castillo de Bobadilla, Politica para corregidores, 2:848; Covarrubias Orozco, Tesoro de la lengua, 411, 484, 1265. Sobre el termino corruptela como sinonimo de cohecho o de recepcion de una dadiva a cambio de alterar la justicia, ver: Castillo de Bobadilla, Politica para corregidores, 2:779.

(37) Tiberio Deciani tambien sugiere que tanto los jueces como los funcionarios y administradores publicos incurrian en barateria (cohecho) cuando reciben algo de un particular para actuar, haciendo o dejando de hacer Tiberio Deciani, Tractatus criminalis, vol. 2 (Turin: Haeredem Nicolai Beuilaquae, 1593), 186v.

(38) Solorzano Pereira, Politica Indiana, 176.

(39) Solorzano Pereira, 757.

(40) La justicia se dividia en tres clases: vindicativa, la que castigaba los delitos (justicia penal); conmutativa, la encargada de que cada uno reciba lo suyo o lo que le correspondia (justicia civil); y distributiva, la que distribuye mercedes (gracia) de acuerdo con los meritos de cada individuo, grupo, o corporacion. Caneque, "De parientes", 12; Christoph Rosenmuller, ""Corrupted by Ambition": Justice and Patronage in Imperial New Spain and Spain, 1650-1755", Hispanic American Historical Review 96, no 1 (1 de febrero de 2016): 5-6, Doi: https://doi. org/10.1215/00182168-3423868.

(41) Solorzano Pereira, Politica Indiana, 687-88. El autor destaca una cedula de 1552 que "manda con graves penas, que en lo de adelante los Corregidores no les puedan pedir [a los indios] cosa alguna de estas por ningun caso".

(42) En su estudio sobre Nueva Espana entre 1650 y 1755 Christoph Rosenmuller sostiene que en este periodo se asumio que la corrupcion suponia violar las leyes de la corona. El presente articulo demuestra que para la segunda mitad del XVII esa nocion ya era fuerte, como lo prueba que Solorzano la haya recogido y plasmado en su obra. Rosenmuller, ""Corrupted by Ambition"", 27-29.

(43) Sobre los temas discutidos por los autores que se ocuparon del derecho indiano en el siglo XVII ver: Miguel Luque Talavan, Un universo de opiniones: la literatura juridica indiana (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, Instituto de Historia, 2003),797.

(44) "Carta del agente en la corte de la Villa Imperial de Potosi a la reina", 1670, Archivo General de Indias (AGI). Seccion Gobierno. Subseccion Audiencia de Charcas. Leg. Charcas, 32. El enfasis es mio. La denuncia del cabildo debe leerse tambien como la defensa de su honor y estatus en la villa. Sobre el universo politico y social potosino, ver: Eugenia Bridikhina, Theatrum mundi: entramados del poder en Charcas colonial (Lima, Peru; La Paz, Bolivia: Plural Editores, 2007), 68-72, Doi: https://doi.org/10.4000/books.ifea.5420.

(45) Una Concordia era el acuerdo entre dos Consejos del rey, en este caso los de Inquisicion e Indias. El rey determinaba el numero de consejeros y los temas debian tratar. Problemas similares a los de Charcas se dieron en Lima en la primera mitad del siglo XVII.

(46) Real Academia Espanola, Diccionario de la lengua castellana (Madrid: Francisco del Hierro, 1729).

(47) "Carta de Simon Luis de Lucio y Hernan Carrillo al rey", Lima, 10 de mayo de 1604, (AGI). Seccion Gobierno. Subseccion Audiencia de Lima. Leg. Lima, 108. Incluye acusaciones contra el tribunal del Santo Oficio. Hasta nueva referencia las citas aludiran a este documento y el mismo criterio se aplicara con todas las fuentes primarias empleadas.

(48) "Apuntamientos particulares de servicio de su majestad tocante a el aumento de estado, gobierno, y justicia destos reynos del Peru", Lima, 1606, AGI. Lima, 94. Este texto antecede al mas conocido "Memorial y apuntamiento sumario de algunos casos muy importantes al reparo de aumento de las rentas reales de su magestad para estos reynos del Peru y Espana que piden reformacion, horden y concierto en su administracion" (Lima, 23 de agosto de 1612, AGI. Lima, 143). Belveder fue autor de varios arbitrios. Sobre su obra ver Margarita Suarez, "Reforma, orden y concierto en el Peru del siglo XVII: el arbitrio de Joan de Belveder", Anuario de estudios americanos 71, no 1 (2014): 25-46, Doi: https://doi.org/10.3989/aeamer.2014.1.02.

(49) La mala codicia (avaricia), era de las causas mas frecuentes por las que se denunciaba a funcionarios en el Peru del XVII. Buena codicia era la que lleva a querer mejorar, y mala la que conduce a la corrupcion. Sobre ambos conceptos ver: Carlos Antonio Garriga Acosta, "Sobre el gobierno de la justicia en Indias (Siglos XVIXVII)", Revista de historia del derecho, no 34 (2006): 95-98. Jose de la Puente Brunke, "Codicia y bien publico: los ministros de la Audiencia en la Lima seiscentista", Revista de Indias 66, no 236 (2006): 135-36 y 142-46, y Rosenmuller, ""Corrupted by Ambition"", 9 y ss.

(50) Belveder sigue la nocion organicista caracteristica de la escolastica y doctrina politica imperante en el mundo hispanico del XVI y XVII que entendia a toda agrupacion de individuos (corporacion) como un cuerpo humano, y, por lo tanto, era pasible de los mismos problemas y debilidades.

(51) "Carta de Bartolome de Tapia al presidente del Consejo de Indias" y "Memoria que se ha de leer en el Real Consejo de Indias para remediar las demasias y agravios que hacen los criados del virrey, que son tantos que ya no tienen sino por suya esta Nueva Espana", Los Angeles (Puebla), 28 de mayo de 1621, AGI. Seccion Gobierno. Subseccion Audiencia de Mexico. Leg. Mexico, 340, ambos sin foliar. Este ano Diego Fernandez de Cordoba, marques de Guadalcazar, dejo de ser virrey de Nueva Espana y fue transferido al Peru. La ciudad de Los Angeles tambien se conocia como La Puebla de Los Angeles, de donde se desprende su nombre actual, Puebla.

(52) AGI, "Carta de Bartolome de Tapia" y "Memoria". El enfasis es mio.

(53) El conde fue instruido de no nombrar criados y familiares en oficios de gobierno y a pesar de ello nombro a su hijo y sobrino en distintas posiciones. Costa, Luis Miguel, "?Practicas corruptas o relaciones de patronazgo? Orden patrimonial y la naturaleza del sistema politico en el Peru colonial durante el gobierno del virrey conde del Villar (1585-1590)", en "Dadivas, dones y dineros": aportes a una nueva historia de la corrupcion en America Latina desde el imperio espanol a la modernidad, ed. Rosenmuller, Christoph y Ruderer, Stephan (Madrid: Frankfurt am Main: Bibliotheca Ibero-Americana, 2016), 34-38, 54-55. Carlos V y Felipe II redujeron el poder politico y militar de los nobles espanoles, pero, los insertaron en el aparato gubernamental y administrativo del imperio, nombrandolos sus representantes directos. Sobre como los Habsburgo debilitaron politica y economicamente a los nobles ver Helen Nader, Liberty in absolutist Spain: the Habsburg sale of towns, 1516-1700 (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1990), 9-16. Sobre su nombramiento en America ver Caneque, "De parientes", 14.

(54) "Consulta de 15 de enero de 1615". "Vuelve la sentencia sobre la residencia que se tomo al marques de Canete del tiempo que fue virrey del Peru y lo que parece cerca de su pronunciacion", AGI. Lima, 3. A diferencia del conde del Villar, Garcia Hurtado de Mendoza, marques de Canete, virrey de 1590 a 1596 y algunos de sus criados recibieron sanciones en su juicio de residencia. En un cambio drastico frente a lo hecho con su antecesor, se indicaba que la sancion buscaba "dar satisfaccion a la republica y al escarmiento y ejemplo de los sucesores en los oficios". El rey avalo la sentencia y su ratificacion respondiendo que se hiciera lo que fuera de justicia.

(55) Alejandro Caneque, The King's Living Image: The Culture and Politics of Viceregal Power in Colonial Mexico (New York, N.Y.: Routledge, 2004), 11.

(56) Quiroz, Historia de la corrupcion en el Peru, 70.

(57) AGI, "Carta de Simon Luis de Lucio y Hernan Carrillo al rey". La corona mantenia distintos canales de comunicacion con sus agentes coloniales con el objetivo de tener multiples fuentes de informacion acerca de los eventos en Indias. John Leddy Phelan, "Authority and Flexibility in the Spanish Imperial Bureaucracy", Administrative Science Quarterly 5, no 1 (1 de junio de 1960): 47-65, Doi: https:// doi.org/10.2307/2390824. Sobre la informacion como medio para garantizar el buen gobierno ver Arndt Brendecke, Imperio e informacion. Funciones del saber en el dominio colonial espanol. (Madrid: Frankfurt am Main, 2016). Sobre el sistema de correos: Nelson Fernando Gonzalez Martinez, "Comunicarse a pesar de la distancia: La instalacion de los Correos Mayores y los flujos de correspondencia en el mundo hispanoamericano (1501-1640)", Nuevo Mundo Mundos Nuevos, (11 de diciembre de 2017), Doi: https://doi.org/10.4000/nuevomundo.71527.

(58) Acerca del principio de lo "visto y lo vivido" como base del conocimiento y la verdad historica en la cultura hispanica, y particularmente la Indiana, ver Estrella Guerra Caminiti, "La episteme renacentista en la primera parte de los Comentarios reales: del Inca Garcilaso de la Vega" (XV Encuentro de Latinoamericanistas Espanoles, Madrid, noviembre de 2012), 1108-10, https://halshs.archives-ouvertes.fr/ halshs-00876372/document; Mario Rodriguez Fernandez, "Bernal Diaz del Castillo y su concepto de verdad y realidad", Anales de la Universidad de Chile 137, (1966): 23.

(59) La discusion de intercambio de los regalos y la atencion a clientes ha sido discutida en "La economia de la gracia" de Antonio Manuel Hespanha, La gracia del derecho: Economia de la cultura en la Edad moderna (Madrid: Centro de Estudios Constitucionales, 1993); Caneque, "De parientes"; Caneque, The king's living image, 160; Eduardo Torres Arancivia, Corte de virreyes: el entorno del poder en el Peru en el siglo XVII, 1. ed. (Lima: Pontificia Universidad Catolica del Peru, Fondo Editorial, 2006). capitulos 3 y 4.

(60) Caneque, "De parientes", 11.

(61) Latasa Vassallo, "Poder y favor", 63.

(62) Acerca del rol del patronazgo y las redes en el funcionamiento de la politica y sociedades de la America espanola en el Antiguo Regimen, ver: Jean-Pierre Dedieu, "Procesos y redes: la historia de las instituciones administrativas de la epoca moderna, hoy", en La pluma, la mitra y la espada: estudios de historia institucional en la Edad Moderna (Madrid: Marcial Pons, 2000), 13-30; Caneque, "De parientes"; Christoph Rosenmuller, Patrons, partisans, and palace intrigues: the court society of colonial Mexico, 1702-1710, 2008; Michel Bertrand, Grandeza y miseria del oficio: Los oficiales de la Real Hacienda de la Nueva Espana, siglos XVII y XVIII, Historia (Mexico: Centro de estudios mexicanos y centroamericanos, 2013).

(63) Guillermo Lohmann Villena, Los ministros de la Audiencia de Lima en el reinado de los Borbones (1700-1821): esquema de un estudio sobre un nucleo dirigente (Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos--CSIC, 1974); Guillermo Lohmann Villena, Los regidores perpetuos del Cabildo de Lima (1535-1821): cronica y estudio de un grupo de gestion (Sevilla: Excma. Diputacion Provincial de Sevilla, 1983); Guillermo Lohmann Villena, "Estudio preliminar", en Noticia general del Peru, de Francisco Lopez de Caravantes (Madrid: Atlas, 1985); Jean-Paul Zuniga, Espagnols d'OutreMer: Emigration, metissage et reproduction sociale a Santiago du Chili, au 17e siecle (Ecole des hautes etudes en sciences sociales, 2002).

(64) "Memorial del cabildo al rey", Lima, 20 de mayo de 1606, AGI. Lima, 108.

(65) Amorina Villarreal sugiere algo similar en su analisis de la figura del principe de Esquilache en Amorina Villarreal Brasca, "Gracia y desgracia para el virrey del Peru Francisco de Borja y Aragon, principe de Esquilache (1616-1621)", en America en la memoria: conmemoraciones y reencuentros, ed. Begona Cava Mesa, vol. II (Bilbao: Asociacion Espanola de Americanistas, Universidad de Deusto, 2013), 564.

(66) Utilizo el termino 'vicerregio' para referir aquello relativo al virrey, y para diferenciarlo de 'virreinal', que puede confundirse con lo referente al periodo en que un territorio estuvo gobernado por un virrey.

(67) "Peticion del principe de Esquilache para que se le concedan las mismas licencias que a sus antecesores. 1614", AGI. Lima, 36. Al marques de Canete y esposa se les permitio llevar al Peru sesenta criados y veinticuatro criadas, un letrado con dos criados, y veinte esclavos. Ademas, los criados casados tuvieron licencia para llevar a sus esposas e hijos y dos mujeres de servicio.

(68) La relacion entre la frecuencia en el reemplazo de los virreyes y el perjuicio al reino era directamente proporcional. A mayor rotacion de virreyes, mayores los excesos, injusticias, y corrupcion que los indianos tenian que sufrir.

(69) "Memorial del Cabildo secular de Lima al rey", Lima, 30 de marzo de 1610, AGI. Lima, 108. Para los limenos, la permanencia de un virrey la debian determinar "sus obras, celo y cuidado en servicio del rey, de dios, en el aumento de la real hacienda y el de estos reinos". En 1614, pidieron que se diera al marques de Montesclaros "copiosa y poderosa mano para que [...] nos pueda hacer merced y premiar los benemeritos y virtuosos descendientes de los conquistadores y demas hijos de esta tierra y universidad, asi con las rentas y oficios de ella como los beneficios eclesiasticos que fueren vacando"; y que se le "conserve por largos anos en este gobierno" (Cartas del Cabildo secular de Lima. 6 y 10 de abril de 1614, AGI. Lima, 108.).

(70) Para Amorina Villarreal, parte de las consecuencias que tuvo que asumir Esquilache en su juicio de residencia se debio a que con la caida del duque de Lerma, su primo y patron, perdio el respaldo que le hubiera permitido salir mejor librado (Villarreal Brasca, "Gracia y desgracia para el virrey".).

(71) "Carta del cabildo secular de Lima". Lima, 20 de mayo de 1607, AGI. Lima, 108.

(72) En catorce meses de gobierno, Gaspar de Zuniga Acevedo y Velasco, conde de Monterrey proveyo oficios en treinta de sus criados a quienes incluso les duplico los premios.

(73) "Carta del virrey Montesclaros al rey", Callao, 22 de febrero de 1609, AGI. Lima, 35.

(74) Latasa Vassallo, "Poder y favor", 51.

(75) Los ochenta y cinco criados (hombres y mujeres) a quienes el marques de Canete recompenso por haberlo acompanado al Peru ilustran la complejidad de este problema con el principe de Esquilache alcanzo dimensiones superlativas que se mantendrian con sus sucesores. Aunque el rey permitio a Esquilache llevar al Peru ochenta y siete criados, la cantidad total fue mayor. ("Peticion del virrey y respuesta del Consejo", 29 de agosto de 1614, AGI. Lima, 36; "Consulta del 29 de enero de 1616", AGI. Lima, 4.). Al respecto ver: Torres Arancivia, Corte de virreyes, 130, Gleydi Sullon Barreto, "Los criados portugueses del principe de Esquilache, virrey del Peru, 1615-1621", Memoria y Civilizacion 21, no 0 (9 de enero de 2019): 213-44, Doi: https:// doi.org/10.15581/001.21.018; Amorina Villarreal Brasca, "El privado del virrey del Peru: vinculos, practicas y percepciones del favor en la gestion del principe de Esquilache", Memoria y Civilizacion 21, no 0 (9 de enero de 2019): 141-65, Doi:https:// doi.org/10.15581/001.21.014.

(76) AGI, "Carta del cabildo secular de Lima", Lima, 20 de mayo de 1607.

(77) Los regidores Lucio y Carrillo dijeron que por "la fama de la grandeza de este reino y mucho que dan y pueden dar los virreyes de el, vienen con ellos y en su busca no solo sus criados sino los que lo fueron de sus predecesores" (AGI, "Carta de Simon Luis de Lucio y Hernan Carrillo al rey").

(78) Desde 1610, los limenos incorporaron el estudio a la lista de meritos que hacian a los naturales merecedores de oficios de justicia, gobierno, y eclesiasticos, de y rentas. ("Memorial del Cabildo secular de Lima al rey". Lima, 30 de marzo de 1610, AGI. Lima, 108.)

(79) A las denuncias del cabildo se sumaron gradualmente las de individuos como Joan de Belveder, el jurista Gaspar de Escalona, e intelectuales eclesiasticos. Al respecto ver Carlos Galvez Pena, "Writing History to Reform the Empire: Religious Chroniclers in Seventeenth-Century Peru" (2011).

(80) AGI, "Memorial del Cabildo secular de Lima al rey", Lima, 30 de marzo de 1610; y su reproduccion casi literal de 23 de abril de 1611. Sobre este punto volvieron en 13 de mayo de 1613 y 10 de abril de 1614, todas en el mismo legajo.

(81) La primera definicion que Covarrubias da de ciudad esta vinculada al termino latino ciuitas a ciue que supone un colectivo de hombres ciudadanos, congregados para vivir en un mismo lugar, bajo las mismas leyes y gobierno. La segunda acepcion alude lo que en latin se denominaba urbs, es decir el emplazamiento o espacio fisico. Covarrubias Orozco, Tesoro de la lengua, 595. Sobre la ciudad como la base del desarrollo del imperio espanol ver Aurelio Espinosa, The Empire of the Cities: Emperor Charles V, the Comunero Revolt, and the Transformation of the Spanish System (Leiden; Boston: Brill, 2009). y Nader, Liberty in absolutist Spain.

(82) Sobre las ceremonias publicas como rituales constitucionales ver Maria Jose del Rio Barredo, Madrid, urbs regia: la capital de la monarquia catolica (Madrid: Marcial Pons, 2000); Caneque, The king's living image; Torres Arancivia, Corte de virreyes; Alejandra B. Osorio, Inventing Lima: Baroque modernity in Peru's south sea metropolis, 1st ed, The Americas in the early modern Atlantic world (New York, N.Y: Palgrave Macmillan, 2008); Bridikhina, Theatrum mundi; Juan Carlos De Orellana Sanchez, "El Peru de los Habsburgo. Los fueros del Cabildo de Lima y sus relaciones politicos economicas con la corona" (Tesis de Licenciatura, Pontificia Universidad Catolica del Peru, 2012). 2008.

(83) Sobre los conventos y su importancia social y economica en el Peru ver Kathryn Burns, Colonial habits: convents and the spiritual economy of Cuzco, Peru (Durham [N.C.]: Duke University Press, 1999), 307.

(84) Hasta aproximadamente 1616 el cabildo continuo enviando memoriales en los que insistio sobre estos puntos (23 de abril de 1611; 4 de mayo de 1612; 6 y 10 de abril de 1614; 12 abril de 1615, 1616. Todos en AGI. Lima, 108)

(85) El "clientelismo vicerregio corrompido" era aquella relacion de patronazgo que establecia un virrey con su red de clientes (criados, deudos, parientes, y otros) transgrediendo los limites social, legal y culturalmente tolerados, y que, como tal, era percibida como incorrecta y nociva para los intereses de la republica o el bien comun.

(86) Si bien hubo un desface entre lo que la corona ordenaba y lo que los virreyes cumplieron alrededor de la provision de indianos en oficios en America, en otras ocasiones los problemas los generaba la misma corona. En 1 de noviembre de 1608 Felipe III emitio una cedula que aseguraba que los encomenderos del reino del Peru que fueran a pelear la guerra de Chile se les prorrogaria por una vida mas las encomiendas. Como lo muestra la consulta de 8 de enero de 1636, el documento nunca se despacho a America. La suma de ambos factores genero descontento y desazon entre los indianos, y dio pie a la ola de memoriales y reclamos en su favor, Richard Konetzke, Coleccion de documentos para la historia de la formacion social de Hispanoamerica, 1493-1810, vol. 2 (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cientificas, 1953), 144 y 353-55.

(87) "Carta de la Audiencia de Lima al rey", Lima, 16 de mayo de 1607, AGI. Lima, 95. La resolucion del Consejo de Indias fue "hacer una consulta con una relacion de esto que la Audiencia dice para que lo tengan entendido".

(88) "Carta del licenciado Cristobal Cacho de Santillana, Alcalde del Crimen, al rey", Lima, 5 de abril de 1609, AGI. Lima, 95.

(89) AGI, "Carta del licenciado Cristobal Cacho de Santillana".

(90) "Carta del virrey marques de Montesclaros al rey", Lima, 30 de marzo de 1609, AGI. Lima, 35.

(91) "Carta del virrey marques de Montesclaros al rey". Lima, 10 de octubre de 1611, AGI. Lima, 36. Montesclaros senala que venia insistiendo en esto desde que llego a gobernar las provincias del Peru.

(92) "Carta de la Audiencia al rey". Lima, 3 de mayo de 1606, AGI. Lima, 94.

(93) "Cedula de Felipe III", 12 de diciembre de 1619. Inserta en otra promulgada por el rey Felipe IV (Cedula de Felipe IV. 20 de marzo de 1662, AGI. Lima, 109), enviada por el cabildo de Lima como parte de una nueva denuncia contra el clientelismo de virreyes del ano de 1673.

(94) "Cedula del rey", Lisboa, 31 de agosto de 1619. Konetzke, Coleccion de documentos, 2:236.

(95) AGI, "Cedula de Felipe III", 12 de diciembre de 1619.

(96) "Carta de del cabildo de Lima al rey", Lima, 20 de abril de 1619, AGI. Lima, 108.

(97) AGI, "Carta de del cabildo de Lima al rey".

(98) AGI, "Cedula de Felipe III", 12 de diciembre de 1619.

(99) "Cedula del rey", 19 de marzo de 1623, Konetzke, Coleccion de documentos, 2:272.

(100) AGI, "Carta de Bartolome de Tapia" y "Memoria", ambos sin foliar. Las autoridades que Tapia acusa son las aludidas por el rey en su censura al clientelismo indiano-excluyente vicerregio de su cedula de 1619. Otro elemento en comun era que el novohispano, la corona y los limenos reconocian la creciente dificultad de controlar la codicia de los virreyes y su entorno clientelar.

(101) AGI, "Carta de Bartolome de Tapia y "Memorial"", ambos sin foliar.

(102) AGI, "Cedula de Felipe III", 12 de diciembre de 1619. "algunos de los [ministros] para conseguir sus ganancias y otros fines ilicitos suelen tener amistades y correspondencias familiares [...] con personas por cuya mano se suele negociar con los jueces y ministros referidos". Segun la doctrina del ius commune, base de los derechos indiano y castellano, las practicas ilicitas no solo transgredian las leyes de la corona, sino contravenian los principios morales de la iglesia catolica romana. Lo ilicito, entonces, era aquello que al transgredir la ley tambien constituia una falta moral/etica.

(103) Sobre las denuncias de corrupcion en la peninsula y America, ver: Francisco Andujar Castillo y Pilar Ponce Leiva, eds., Merito, venalidad y corrupcion en Espana y America, siglos XVII y XVIII (Valencia: Albatros, 2016); Francisco Andujar Castillo y Pilar Ponce Leiva, eds., Debates sobre la corrupcion en el mundo iberico, siglos XVI-XVIII (Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2018), http://www. cervantesvirtual.com/obra/debates-sobre-la-corrupcion-en-el-mundo-iberico-siglosxvi-xviii-928763/.

(104) Ademas de los referidos en este articulo ver el "Memorial de Gutierrez Velasquez de Ovando a favor de los benemeritos e indios". h, 1657. En Torres Arancivia, Corte de virreyes, 248-95.

(105) El virrey conde de Chinchon, quien mas cuido su imagen, de cumplir con las leyes, y de ser un gestor justo y eficiente, tambien nombro criados suyos en oficios y encargos (Torres Arancivia, 148-64.).

(106) "Cedula de Felipe IV", 20 de marzo de 1662, AGI. Lima, 109. Enviada por el cabildo de Lima como material probatorio en una nueva denuncia contra el clientelismo de virreyes del ano de 1673. Lleva inserta una de 12 de diciembre de 1619. Carta [del agente] del cabildo de Lima a la reina gobernadora. S/f. pero debe ser de 1673 pues el Consejo de Indias la reviso en 22 de junio de ese ano.

(107) "Cedula enviada al conde del Villar en 23 de febrero de 1589", mencionada en AGI, "Memorial del cabildo al rey", Lima, 20 de mayo de 1606. Los alcaldes ordinarios eran jueces con "jurisdiccion ordinaria en primera instancia en todos los negocios civiles y criminales de su territorio" (Solorzano Pereira, Politica Indiana, 750). Se debia dejar "entera libertad a los Cabildos, i Capitulares en la eleccion de ellos", sin que autoridades ajenas a la institucion "violenten los votos y votantes dellas [las elecciones]" (Solorzano Pereira, 748.).

(108) AGI, "Memorial del cabildo secular de Lima al rey", Lima, 20 de mayo de 1606.

(109) Ver, por ejemplo, "Carta del virrey Luis de Velasco al rey". 2 de mayo de 1601, AGI. Lima, 34. En ella expresa su oposicion a la existencia de alcaldes ordinarios y recuerda que esto ya lo habia dicho dos veces, primero como virrey de Nueva Espana, y luego desde Lima, en 16 de abril de 1598.

(110) El problema electoral fue comun a toda America. Por cedula de 4 de julio de 1609, el rey pidio al gobernador de Cordoba (en la actual Republica Argentina) que explique por que el cabildo pedia que se le deje "hacer las elecciones de los oficios del cabildo en la forma que hasta aqui sin que se haga novedad" ("Cedula del rey al gobernador de la ciudad de Cordoba", Madrid, 18 de septiembre de 1609. En Konetzke, Coleccion de documentos, 2:169).

(111) "Memorial del Cabildo de Lima al rey (14 de agosto de 1617) y parecer del Consejo de Indias", AGI. Lima, 108; y "Memorial del Cabildo de Lima al rey", Lima, 3 de mayo de 1620, AGI. Lima, 108.

(112) "Carta del Cabildo secular de Lima al rey", Lima, 20 de mayo de 1633 AGI. Lima, 108.

(113) Al respecto, Solorzano escribio que "es muy muy conveniente que [la ley] se observe a la letra por los Virreyes, porque ay algunos, que lo quieren reducir todo a su voluntad [...]" Solorzano Pereira, Politica Indiana, 748.

(114) "Carta de Manuel Luis de Clerque, agente de la ciudad de Lima al rey". h. 1693; y "Parecer del Consejo de Indias", 26 de agosto de 1693, AGI. Lima, 109.

(115) "Consulta del Consejo de Indias". Madrid, 10 de julio de 1645, Konetzke, Coleccion de documentos, 2:388.

(116) "Carta [del agente] del cabildo de Lima a la reina gobernadora". S/f, y "Decreto del Consejo de Indias", 22 de junio de 1673, AGI. Lima, 109.

(117) Konetzke, Coleccion de documentos, 2:648. y "Cedula del rey", Madrid, 6 de diciembre de 1679, Konetzke, 2:688. Aparentemente esta medida respondio a denuncias en contra del virrey del Peru Baltasar de la Cueva, conde de Castellar. Dias antes, en 1 de febrero, el rey firmo una cedula que lo censuraba por contravenir la orden de no proveer en sus criados los oficios de su provision. "Cedula al virrey del Peru", Madrid, 1 de febrero de 1678. Sobre Castellar y los conflictos que genero, ver Margarita Suarez, "Politica imperial, presion fiscal y crisis politica en el virreinato del Peru durante el gobierno del virrey conde de Castellar, 1674-1678", Historica 39, no 2 (2015): 51-87.

(118) "Cedula real a los arzobispos, obispos, y cabildos de las iglesias metropolitanas y catedrales de las provincias de Nueva Espana y Peru", Archivo General de la Nacion de Mexico (AGNM). Indiferente Virreinal, Caja 4155, Expediente 16. Sobre la decision de devoler a los virreyes la potestad de nombrar alcaldes mayores, "Cedula real a los virreyes, presidentes, audiencias, y gobernadores de todas las provincias de la Nueva Espana y Peru, en donde se les devuelve la provision de corregimientos y alcaldias mayores". Madrid, febrero de 1680, Madrid, 22 de febrero de 1680, AGNM. Indiferente Virreinal, Caja 4188, Expediente 34.

(119) Caneque, "De parientes", 36-41; Latasa Vassallo, "Poder y favor", 53. Alejandro Caneque senala que tras este cambio podrian estar, por un lado, la insistencia del arzobispo-virrey del Peru Melchor Linan y Cisneros de que los virreyes debian poder premiar para representar al monarca y preservar su imagen a cabalidad; y, por el otro, la sugerencia del sucesor de este ultimo, el duque de la Palata, de que se le permita nombrar a un numero limitado de sus criados.

(120) En tanto antecedente, la cedula de 1678 fue muy significativa. En 1690, diez anos despues de haber restituido a los virreyes la facultad de nombrar corregidores y alcaldes mayores, la corona les quito el privilegio de ser recibidos bajo palio por las ciudades indianas al tomar posesion de sus cargos. Quitarles esta potestad, solo reservada a las majestades del cielo y la tierra, fue uno de los golpes mas fuertes para la figura e idea de "virrey". Si era en el plano simbolico donde pasaba a ser la "viva imagen del monarca", perder el palio implicaba no serlo mas ("Cedula real a los virreyes de Nueva Espana y el Peru", 30 de noviembre de 1690).

(121) Sobre el patriotismo criollo ver: Bernard Lavalle, Las promesas ambiguas: ensayos sobre el criollismo colonial en los Andes, 1. ed (Lima: Pontificia Universidad Catolica del Peru, Instituto Riva-Aguero, 1993); David Brading, Orbe indiano: de la monarquia catolica a la Republica criolla, 1492-1897, trad. Juan Jose Utrilla (Mexico: Fondo de cultura economica, 1993); Torres Arancivia, Corte de virreyes; Antonio Annino, "1808: el ocaso del patriotismo criollo en Mexico", Historia y Politica 0, 19 (23 de mayo de 2008), https://recyt.fecyt.es/index.php/Hyp/article/view/44526.

(122) Entre las excepciones, Galvez Pena, "Writing History to Reform the Empire"; Bianca Premo, The enlightenment on trial: ordinary litigants and colonialism in the Spanish Empire (New York, NY: Oxford University Press, 2017); Carlos Galvez Pena, ""May I remind Your Majesty." On the Rights of Creole Subjects", The John Carter Brown Library | I Found It at the JCB, acceso 1 de abril de 2018, http://www.brown. edu/Facilities/John_Carter_Brown_Library/exhibitions/I%20found%20it%20JCB/ sept 10.html; Masters, "A Thousand Invisible Architects".

(123) Para 1729, corruptela ya se definia como "mala costumbre, o abuso, introducido contra la ley, que no debe alterarse". Definio cohecho como "La dadiva, don o paga que recibe el juez o ministro o testigo porque haga lo que se le pide, aunque sea contra razon". Por ultimo, corrupcion "Metaphoricamente se toma por el vicio o abuso introducido en las cosas no materiales"; como Corrupcion de costumbres, de voces &c. Real Academia Espanola, Diccionario de la lengua castellana.

(124) Respecto al termino "cultura legal", sigo a Jose Carlos de la Puente Luna y Renzo Honores, que lo definen como "el conocimiento popular/letrado del Derecho--o los "Derechos" en una perspectiva pluralista--y principalmente su uso social. Este uso social depende de las agendas politicas y juridicas de cada colectivo humano. Los profesionales del mundo legal y los usuarios no especializados son los actores que redefinen las instituciones y los principios de esos ordenes juridicos" Jose Carlos de la Puente Luna y Renzo Honores, "Guardianes de la real justicia: alcaldes de indios, costumbre y justicia local en Huarochiri colonial", Historica 40, no 2 (2016): 11-47. Doi: https://doi.org/10.18800/historica.201602.001.

(125) John Leddy Phelan, The Kingdom of Quito in the Seventeenth Century: Bureaucratic Politics in the Spanish Empire (Madison: University of Wisconsin Press, 1967), 325-337; Puente Brunke, "Codicia y bien publico", 134.

(126) Christoph Rosenmuller, ""'El grave delito de ... corrupcion". La visita de la audiencia de Mexico (1715-1727) y las repercusiones internas de Utrecht.", en Resonancias imperiales: America y el Tratado de Utrecht de 1713, ed. Francisco Ivan Escamilla Gonzalez, Matilde Souto Mantecon, y Guadalupe Pinzon Rios, Historia economica (Mexico, D.F.: Instituto de Investigaciones Dr. Jose Maria Luis Mora, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnologia: Instituto de Investigaciones Historicas, Universidad Nacional Autonoma de Mexico, 2015), 79-118; Rosenmuller, "Corrupted by Ambition".
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Author:De Orellana Sanchez, Juan Carlos
Publication:Revista Historia Y MEMORIA
Date:Jul 1, 2019
Words:22254
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