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De fato et fortuna: acerca de los comentarios a la Fisica de Aristoteles de Domingo de Soto (Salamanca 1555) y de Pedro de Ona (Alcala 1598).

La reforma aristotelico-tomista en las universidades espanolas ocupa los anos finales del XVI: hasta entonces la lectio philosophorum habia estado dificultada por el marasmo de comentarios, glosas, textos y subtextos que, muy lejos ya del verdadero filosofo griego, habia transmitido la Edad Media (1). Por supuesto, a este enrevesamiento del texto griego habian colaborado los eruditos y filosofos arabes que, en su afan por honrar una noble tradicion, habian llegado a transmitir como aristotelicas obras claramente platonicas, platonizantes o ni siquiera eso.

En Espana se empieza a conocer al verdadero Aristoteles, en traducciones directas al latin, cuando en Italia se estudiaba ya, y se comentaba en lecturas publicas, a partir de los originales en lengua griega (2). Por ello, cuando hacia 1599 los jesuitas establecen la obligacion de seguir a Aristoteles, y hacen caer el peso de su formacion filosofica sobre la lectio aristotelica se confirma, en buena medida, el hecho de que, como los protestantes desconfiaban de ella por su vinculacion a la Escolastica, los catolicos la toman como base indiscutible, y la Compania incluye en su Ratio Studiorum, ademas de Aristoteles, tres cursos de Escolastica.

El aristotelismo hispanico es un metodo de investigacion basado en el Organon, y en la adopcion de los libros aristotelicos como textos escolares: en Alcala, "aristotelismo" significa estudiar los escritos de Aristoteles, a ser posible en su redaccion original (este es el caso de Pedro de Ona); pero como el griego era desconocido para la mayor parte de los estudiantes, la universidad tuvo que propiciar la traduccion de los textos necesarios a una lengua mas accesible (3). Desde este punto de vista, el farragoso comentario de Ona da la impresion de ser poco mas que una parafrasis en latin de los libros del Estagirita para uso de los estudiantes de la Universidad, por ello no es extrano que acabe transformandose en "manual" escolar (y no debio de hacerlo mal, porque el caso es que, segun cuentan las fuentes, "el Ona" es el libro de texto oficial de la Facultad de Artes desde fines del XVI) (4).

Como estudiosos y como profesores, tanto Soto como Ona se dedican, exclusivamente, a la fisica aristotelica, una fisica cuya recuperacion, entienden, consiste en un simple leer los libros de Aristoteles; pero eso si, mas en latin que en griego, sin que les interesen para nada ni la experimentacion ni los progresos de la fisica moderna que estan teniendo lugar en Oxford, Padua o Paris. Y, por ser justo, debo reconocer que Soto, al ocuparse de la caida de los cuerpos graves en el vacio (se trata de la celebre cuestion tercera del libro septimo Vtrum velocitas motus ab effectu attendatur penes quantitatem spatii quod pertransitur, fols. 92ra-94rb) se situa a gran distancia de Ona y sienta las bases de lo que, anos mas tarde, establecera Newton sobre la gravitacion. Aparte de esto, a uno y otro les basta con disponer de las fuentes para el estudio de la naturaleza, ni mas ni menos; y es que, no lo olvidemos, saber Filosofia, segun los autores del plan de estudios de Alcala consistia, sobre todo, en conocer los ocho libros de la Fisica, porque es la ciencia general (5) de los entes del mundo material.

Como libro de texto que es, consta de dos partes: la primera tiene como finalidad fijar el texto en latin; la segunda, presentar los libros aristotelicos bajo el artificio didactico de la Escolastica: cuestiones, articulos, dudas, respuestas, etc.

Lo primero que hacen Soto y Ona es situar la Fisica en el conjunto del saber racional (6) humano localizandola, junto a la matematica y la metafisica, como una de las ciencias teoricas: "Physica naturalis est speculativa" (7); para este, la teoria de los tres grados del saber (propiamente nominalista) no deja claras las diferencias entre unas y otras y, por ello, insiste en que el habito intelectivo es lo que distingue unas ciencias de otras (8) mediante una operacion deductiva, "de modo que las ciencias se distinguen por el modo de proceder demostrativo y por el modo de llegar a la conclusion" (9).

Summa es la organizacion de determinados saberes en torno a unas ideas principales que la articulan, y cuyo fin es organizar jerarquicamente el saber humano de acuerdo con las normas de orden, relacion y subordinacion; lo propio de esta summa de Ona es que se organiza el saber por libros dentro del plan general de la Fisica aristotelica (10); pero esto no es suficiente, pues debe haber mas que hacer una parafrasis del texto aristotelico (necesario pero no suficiente para las clases y el estudio) por ello, la segunda parte de esta obra tiene como objeto presentar la Filosofia Natural yendo libro a libro y articulando el saber por Quaestiones (11) et articuli, de manera que lo mas personal es siempre la observacion en forma de prefacio que abre cada libro: Praefatio de intentione authoris, que le permite remitir organicamente a los correspondientes resumenes por capitulos de la primera parte; ademas, en estos preambulos afirma la pretension de seguir la doctrina aristotelica, pues siempre empieza invocando su nombre, a la vez que mantiene un orden secuencial entre los distintos libros: praecedenti libroin tertio libro... etc., sabedor de que son parte de un mismo proyecto logico: en realidad, lo que en esta segunda parte hace Ona, es presentar mediante una narratio per quaestiones lo que en la primera aparecia bajo la forma de capitulos: Summa et divisio totius... libri per quaestiones, de manera que, para seguir el hilo de la segunda parte, es preciso tener a la vista la Summa textus de la primera. Cuestion es un enunciado abstracto que senala el ambito generico que se quiere estudiar, es decir, el objeto material sobre el que versan los articulos (12). Cada cuestion presenta una especie de guion introductorio que sirve para mantener el hilo logico a lo largo de la extensa y, a veces, prolija exposicion; a su vez, cada cuestion va precedida de la indicacion de los principales puntos a desarrollar, que recibiran el nombre de articulos: libros, cuestiones y articulos son las tres bases sobre las que se asienta esta Filosofia Natural que pretende explicar todas y cada una de las afirmaciones aristotelicas en los correspondientes libros (13). Articulo es una determinacion muy concreta y precisa; las cuestiones se van respondiendo con sucesivos articulos que, a su vez, van aclarando las distintas perspectivas que un mismo objeto material esconde: para una misma cuestion suele haber varios articulos. En lexico escolastico, la cuestion indica el objeto material, mientras que el articulo responde al objeto formal; esto es, por las perspectivas particulares dentro del material: la cuestion senala los limites, el articulo las dimensiones. Estructuralmente, casi siempre tienen el mismo arranque: Utrum, y vienen a ser preguntas que los lectores se hacen a proposito del enunciado general: una vez planteada la quaestio, lo primero que debe ser tratado son las dificultades que entrana y las respuestas adversas dadas a lo largo de la historia para, a continuacion, referir las diversas opiniones sobre la cuestion, con indicacion de su autor, libro y pagina donde aparecen textualmente; haciendo una sinopsis de la tesis defendida en cada caso, para rematar con la doctrina sostenida por el responsable del articulo, asi como el grado de credibilidad que le confiere.

No hay nada de extrano en que se valiera para ello de notas tomadas en las Repeticiones (14); lo cierto es que el grado de informacion a que llega y la cantidad de referencias bibliograficas de que hace gala, tienen dificil explicacion si no dispuso de ayudantes y colaboradores; puede ser prueba de ello el que no quede clara casi nunca la opinion de Ona en cada articulo: no es facil que lleguemos a deducir un cuerpo de doctrina propio del autor.

Soto se plantea de la forma acostumbrada entre los escolasticos si se puede hablar de Fortuna, Azar y Hado y recurre, en primer lugar a la autoridad de Agustin (15), quien reconocia haber abusado del empleo de las expre siones de lo azaroso, y en segundo (y esto es lo que aqui me importa mas) a la de Juvenal que presenta tras senalar que, los antiguos gentiles
   lumine naturali negabant fortunam. Unde Satyricus ille satyra. 10.
   Nullum numen abest si sit prudentia: sed te/nos facimus fortuna
   deam, celoque locamus. (16)


Respecto al Hado, Soto recoge la existencia en la Antiguedad de dos posturas enfrentadas, la de los fatalistas estoico0s, para quienes se trata de una
   series et ordo naturalium causarum que ineuitabili necessitate
   effectus operatur: ut quod iste moriturus esset hac morte et hac
   die, quod futurus esset fortunatus, aut infortunatus ex necessitate
   fati uenire. (17)


y la de Ciceron en persona, quien tratando de oponerse al fatalismo estoico, caia en la locura de afirmar que Dios no podia conocer el futuro. A diferencia de las auctoritates en que se basa Ona, Soto deja ver su formacion humanistica al acudir a un elenco mas amplio y notablemente mas literario: Aulo Gelio, Seneca, un divertido pseudo Virgilio, Ciceron, Boecio, etc. Ya veremos que Ona muestra estar mas pendiente de las tendencias de moda en su epoca, maxime porque ambos comentan los mismos textos de Aristoteles basandose en las mismas fuentes y desde la misma optica, estrecha y parcial, de la Escolastica ortodoxa. Lo que no cambia, a pesar de las diferencias que los distinguen, es el farrago de la erudicion de acarreo. (18)

A proposito de Hado y Fortuna, tanto Soto como Ona se ven ligados a las exigencias doctrinales de la Iglesia; sin embargo, hay interesantes diferencias entre ellos que nos hablan de los avances del espiritu de la Contrarreforma: Soto establece algunas distinciones al senalar en que coinciden y en que difieren:
   Conueniunt ergo et differunt fortuna et fatum. Primo enim
   conueniunt quod utraque causa est hominibus occulta. Et preterea
   quia sicut fortuna non est, nisi in habentibus intellectum, ita nec
   fatum est proprie: nisi in hominibus, aut in aliis rebus quatenus
   ad fortunam hominum pertinet. Non enim dicitur fatum arboris, aut
   bruti cum fulmine percunt: quemadmodum diceretur fatum hominis.
   Differunt tamen quod fortuna, ut dictum est, dicit causam per
   accidens que unum intendit et aliud consequitur: fatum uero est
   causa per se inclinans ad aliquem effectum: qui tamen potest per
   aliam causam particularem impediri. (19)


Ona se ocupa del Azar y de la Fortuna primero en el libro segundo, capitulos 4-6 de la primera parte (fols. 32rb-35rb), al hacer la summa textus de los pasajes correspondientes de Aristoteles. (20) Y aun cuando la opinion del mercedario solamente se desarrolla en la segunda parte de la obra, hay interesantes observaciones acerca de la causalidad en Azar y Fortuna en los tres capitulos de la summa. Y, en segundo lugar, trata de estas cuestiones mas profundamente en el articulo iii de la segunda parte de la cuestion IV, del libro segundo de la segunda parte (fols. 144rb-146ra).

Veamos de que va el asunto. En los tres capitulos de la primera parte,
   Intendit ergo Aristoteles de casu, et de fortuna tria examinare:
   quae causae, et quid sint, et quomodo differant et an sint: sed ab
   hac tertia parte incipit, et merito, quia primum omnium quaesitum
   est, an sit, reddit tamen prius rationem, quare agat de his, quia,
   scilicet, sint causae communiter coniunctae cum generatione et esse
   multarum rerum. (21)


Y su tarea la desarrolla de acuerdo con tres sententiae: la de quienes niegan todo tipo de Azar y Fortuna basandose en el hecho de que todo cuanto se dice que sucede a causa de la Fortuna tiene siempre algun tipo de causa particular de la que proceder y, en consecuencia no existe la Fortuna porque, si existiere, exigiria de por si una causa tan incierta como ella misma si llegare a existir. En segundo lugar, la de quienes situaban Azar y Fortuna de algun modo en la generacion misma del mundo y en sus partes mas importantes, y no--en cambio--en los restantes seres naturales, tal como pretendian Democrito y Temistio, que hacian proceder al mundo, en su generacion y en su corrupcion, de una composicion o descomposicion fortuita de atomos y, cuando se inquiria acerca del porque de que el mundo se hubiera dado aqui y no en otro lugar, afirmaban que era obra de la Fortuna. Ona ve que Aristoteles objeta con toda razon que si la Fortuna afectaba al cielo y a los elementos como partes mas importantes del mundo y no lo hacia, en cambio, a plantas, animales y entidades semejantes a causa de que Democrito y Temistio les atribuian causas determinadas, que estarian atribuyendo a efectos imperfectos, de modo que se daria la inconsecuencia de que el cielo fuera generado por Azar y que, en cambio, no lo fueran sus elementos inferiores. En tercer lugar, Aristoteles revisa la doctrina estoica, en funcion de la cual la Fortuna era algo divino, pero que se nos presentaba a los hombres como una causa oculta (22).

A proposito de que es la Fortuna, Ona resume la opinion del filosofo afirmando que
   Fortuna est causa per accidens in his, quae raro fiunt propter
   finem, et ex electione, sed praeter intentionem accidunt. (23)


Aunque, inmediatamente, aduce los epitetos de Fortuna que ayudan a delimitar el concepto: en primer lugar que esta oculta y velada a los hombres, como causa per accidens que es, y les resulta velada en razon de su misma multiplicidad; en segundo lugar que no hace nada por si misma, y cuanto hace lo hace no per se, sino per accidens; en segundo lugar que es y no es causa, porque es causa per accidens y, en consecuencia, infinita e indeterminada por su misma multiplicidad; en cuarto lugar, la Fortuna es irracional porque no tiende a un fin que rara vez alcanza.

Pero la Fortuna puede ser, observa Aristoteles, buena o mala
   ... pro diversitatae effectus euenientis, ita quod si sit ingens
   malum, dicatur infortunium, si vero ingens bonum, sit fortunium,
   seu sors fortunae: sicut quando ingens bonum casu perditur, dicitur
   infortunium, vel aduersa fortuna, et non solum est ita censendum,
   quando bonum aut malum sunt praesentia, sed quando proxima sunt, ut
   si bonum ingens, quod sperabat, casu proximo perdidit, infortunatus
   dicitur: si vero malum, quod proxime imminebat, euasit, fortunatus
   appellatur, quia quod parum distat a re, nihil distare videtur.
   (24)


El capitulo sexto se ocupa de las diferencias entre Azar y Fortuna, partiendo de la base de que esta afecta y compete exclusivamente a los hombres, in quantum agunt ex electione, en tanto que el Azar afecta a los hombres y a otras entidades naturales, razon por la que debe ser considerado superior a la Fortuna (25).

Ona senala que Aristoteles infiere que ni los seres irracionales ni los ninos que aun no han alcanzado el uso de razon pueden ser llamados afortunados porque no tienen capacidad para obrar por eleccion y propia decision, aun cuando se pueda decir de ellos, metaforicamente, que son mas o menos afortunados: el ejemplo aducido procede de Plutarco
   ...lapides altaris dici fortunatos, quia honorantur ab hominibus,
   lapides vero soli infortunatos quia ab hominibus conculcantur, cum
   sint eiusdem speciei ... (26)


Aunque Aristoteles prefiere acudir a exempla mas claros para delimitar los ambitos de Azar y Fortuna: si un caballo que huye del campo de batalla resulta ser el unico superviviente del contingente de caballeria, resultara salvado por pura casualidad, no por buena Fortuna, pues no tenia posibilidad de librarse de la muerte en combate por una eleccion previa; del mismo modo que, si se deja caer desde cierta altura un taburete de tres patas, y cae de pie y perfectamente asentado, se dira que quedo en pie por casualidad, no por Fortuna, ya que en modo alguno podia pretenderlo. Soto se habia inclinado por el exemplum del fulano que va al foro a ver a un amigo y, al encontrarse con alguien que le debia dinero, cobra su deuda, de modo que a la intencion inicial se une un efecto fortuito muy afortunado, por asi decirlo:
   Effectus fortuitus est ille qui accidit effectui intento ab agente,
   ut patet in textu. 51. ut si aliquis uadat ad forum gratia
   salutandi amicum, et intentionem inueniat debitorem, a quo
   recuperat pecunias: sed huius fortuiti effectus prima causa fuit
   finis intentus propter quem ille iuit ad forum: ergo finis ipse
   potius est fortuna, quam causa efficiens, puta quam homo uadens ad
   forum. (27)


El punto central de mi interes por el comentario de Ona al libro II de la Fisica de Aristoteles radica, como decia, en el articulo iii de la segunda parte de la cuestion IV, del libro segundo de la segunda parte, en el que se ocupa de Fortuna, Azar y Hado, teniendo siempre en mente la disposicion material aristotelica (que ya habia sistematizado en la primera parte), tal como he ido senalando.

En el sentido que previamente ha esbozado en la primera parte, se parte del principio de que todo efecto determinado debe tener por fuerza una causa determinada y, siendo determinado todo efecto, tiene tambien una causa determinada: no se da, pues, ni per accidens ni por Azar. Por otra parte, si se diere un efecto indeterminado como, por ejemplo, el hallazgo de un tesoro enterrado,--dice Ona--dicho efecto tiene una causa determinada en la accion de excavar la tierra del sujeto que lo hace; pero si, por medios magicos, se determinare el lugar donde esta enterrado el tal tesoro, el efecto seria determinado y, en consecuencia, (dado que cuanto acaece o sucede per accidens o de forma indeterminada no exige ciencia alguna ni regla tecnica) la Fortuna viene a ser algo determinado y no accidental; pero en la Fortuna no hay nada de divino, como tampoco lo hay en el Hado, que aliqui appellant Parcas, entre otras razones que Ona revisa, porque
   Deo non sunt tribuenda absurda quae tribuuntur fortunae, scilicet
   esse caelum, instabilem etc. Ridiculum enim est ponere Deum absque
   intelligentia omnium, et cui eueniunt omnia praeter eius
   intentionem: talis autem est fortuna, cum sit causa per accidens
   respectu effectus non visi, neque intenti. (28)


Y se hace ver que la Fortuna es causa eficiente per accidens ex electione en todo aquello que busca un determinado fin y que rara vez acaece; y es causa oculta porque a partir de los efectos per accidens no es posible llegar al conocimiento de las causas de los fenomenos (29).

La dificultad que se encuentra Ona es establecer coherentemente la distincion entre Azar y Fortuna:
   ... fortuna distinguitur a casu, in hoc, quod fortuna est causa per
   accidens efficiens in iis, quae ex intentione possunt operari;
   casus vero causa est per accidens in aliis, quae ex intentione non
   operantur. Et hoc est, quod dici solet, quod casus parit errorem in
   natura, fortuna vero in homine. Vbi aduerte, quod quidam effectus
   sunt minus fortuiti, quam alii, v. c. in sortibus phialam auream
   euenire alicui, et victoriam reportare in bello dubio, effectus
   sunt minus fortuiti, quam inuentio phialae, dum fodiebatur terra
   aut victoria reportare in bello temerario: et ita possunt dari
   aliqui effectus, qui partim sint a fortuna, seu casu: partim a
   causa per se: et de iis videtur loqui Cicero 2. De Diuinitate,
   dicens fortunam, et casum tunc esse, quando aliquid ita euenit, ut
   vel conuenire, vel aliter euenire potuerit, quantum est ex illius
   operationis. (30)


El hilo fundamental de la exposicion depende de un pasaje muy discutido de la Gran Etica aristotelica en el que se afirma que la Fortuna esta necesariamente presente alli donde no hay inteligencia ni razon, de modo que, donde haya una gran inteligencia y abundante raciocinio, menor sera la Fortuna y viceversa. El transito de que Ona se sirve es la indicacion de que nadie cabal puede llamar con propiedad 'afortunado' a alguien dotado de gran valor y esfuerzo personales, porque el valor no depende del Azar ni de la Fortuna, sino que procede de una eleccion u opcion consciente (evidentemente, el exemplum de la opcion virtuosa de Heracles enfrentado al dilema de escoger entre las vias de la virtud y de la comodidad, esta presente en todo este pasaje), que no supone que los necios sean mas afortunados, sino que en ellos es mayor la accidentalidad.

Este es el punto en el que Ona acude a las auctoritates que han llamado mi atencion:
   Hinc intelligitur, cur antiqui, ut refert Galenus in oratione
   suasoria ad bonas artes in principio operum, et Alciatus emblemate
   98. et Pierius Valerian. in suis Hieroglyphicis 88. lib. 39.
   constituebant simul figuras Mercurii, et Fortunae, ut sibi
   aduersantes: illum insidentem cubo, hanc sphaerae, illum
   praesidentem artibus, hanc casibus; iHum acribus oculis, hanc
   caecam insanam, et brutam. (31)


En realidad, lo sorprendente es que nuestro mercedario acuda a autores muy de moda y de actualidad en su momento para asentar solidamente las bases de su interpretacion; pero tambien es, cuando menos, interesante el que aduzca dos autores y, en realidad, dependa sobre todo de un tercero que no cita. Pero vayamos por partes.

Hay cierta obsesion por hallar reflejos de emblemas o series de emblemas en obras que ni remotamente pueden reflejar nada de ello, olvidando en cambio otras en las que hay una declarada intencion de acudir a la criptica del jeroglifico o del emblema, pero en las que no hay una representacion figurativa. La comprobacion empirica muestra que Ona no tiene el menor reparo en apoyar su minuciosa exposicion de los problemas fisicos estudiados y (a veces) resueltos por Aristoteles, y de los comentarios que a estos se habian hecho a lo largo de los tiempos en dos autores que hoy por hoy nos parecen muy alejados de la fisica aristotelica.

Esta claro que la difusion de los escritos platonicos en los medios intelectuales florentinos, y la masiva afluencia de eruditos griegos despues de la caida de Constantinopla en 1453, favorecio el exito popular del sistema neoplatonico (el platonismo academico se habia asentado ya en los primeros anos del siglo) y que, de la mano del idealismo redivivo, la emblematica de aire cristiano adquirio un desarrollo extraordinario. El emblema es muy anterior a lo que ordinariamente suponemos y, sobre todo, anterior y diferente en cuanto a origen de lo que los especialistas antiguos en el tema estarian dispuestos a reconocer, quizas por ser el origen real mucho menos fantastico que el origen pretendido (32): para un cortesano del Barroco, remontarse a las armoiries bajomedievales era bastante menos excitante que, con la cabeza llena de extravagancias procedentes de interpretaciones diversas del Fedon de Platon, llegar a los tiempos de Thamos y asistir, como quien dice, a momentos anteriores a la prostitucion de la sagrada Memoria por parte de la escritura (33).

En la heraldica bajomedieval, la union de las armas y la divisa constituye frecuentemente ejemplo de autenticos emblemas "silvestres"; pienso en los emblemas aislados (o protoemblemas, si se prefiere) de la Hypnerotomachia Polyphili, y tambien en el que la difusion de la llamada sabiduria hermetica de origen "egipcio" favorecio, sin embargo, el desarrollo de sus aspectos mas esotericos (34). Los tratadistas mas minuciosos senalan que el genero emblematico procede de la union mas o menos armoniosa de las tradiciones culturales biblica y troyana y solo Pierio Valeriano se muestra convencido de la raigambre egipcia y de aqui, en buena medida, el interes de que sea citado por Ona. En la Biblia, ciertamente, es posible hallar elementos "emblematicos" (35); lo verdaderamente curioso es que nuestro escolastico y aristotelizante Ona se apoye mas en lo misterico de Alciato y Pierio Valeriano que en lo biblico de su oficio eclesiastico: pero no es el suyo un caso aislado (36).

Pero volviendo al comentario de Ona, veiamos que este remitia a Galeno, Alciato y Pierio Valeriano para apoyar su lectura de como existe una relacion de razon inversa entre inteligencia y Fortuna. Alciato, en su emblema 98 nos da una pictura en el que se pinta a Mercurio sentado sobre un cubo de piedra, y a Fortuna con el pie derecho sobre una esfera, junto al lemma y epigrama siguientes:
   Ars Naturam adiwans.

   Vt sphaerae Fortuna, cubo sic insidet Hermes: Artibus hic variis,
   casibus ilia praeest. Adversus vim Fortunae est ars facta: sed
   artis Cum Fortuna mala est, saepe requirit opem, Disce bonas artes
   igitur studiosa iuuentus, Quae certae secum commoda sortis habent.
   (37)


He seguido la edicion de Alciato que contiene tambien el comentario de Claude Mignault porque sospecho que Ona manejo, verosimilmente, este comentario casi tanto como pudo haber empleado la obra de Pierio.

En la linea de la argumentacion que sigue Ona, acerca de la proportio entre inteligencia y Fortuna, Mignault nos recuerda que, en la Antiguedad, se solia representar a la Fortuna como una mujer de pie sobre una esfera, y a Mercurio como un mancebo sentado o subido a un cubo de piedra y
   ... hoc enim modo firmum studiorum & artium liberalium fundamentum
   statumque effingere fingebant, vt quae nullo Fortunae impetu
   possunt concuti. (38)


Pero es de notar que este comentarista es quien remite a Galeno; pero las afinidades entre el comentario de Mignault y el pasaje correspondiente de Ona son significativas, vease

Vt sphaerae Fortuna.] Fortuna rotundo lapidi insidentem pinxerunt veteres, quo eius instabilitatem designarent; vt pluribus verbis docet in Circulo Pierius. Lege 3. Diuina instit. Lactant. et Augustin. In ciuitate Dei 2.4 et 7. libris potissimum. Hic porro sphaeram pro quacunque re volubili et rotunda vsurpauit.

Cubo sic insidet Hermes.] Galenus in Oratione quam proxime citaui, ad artes (si modo eius est) ait Mercurium vt orationis parentem, et artium omnium auctorem in aliam effigiem, quam Fortunae, effictum esse a veteribus, tum pictoribus, tum statuariis. Iuuenis enim est forma conspicua, non tamen fucatus, sed natiua quadam specie in basi quadrata, quae firmitatis et stabilitatis nota est, et c. idem fere Pierius lib. Hieroglyph. 39. (39)

A partir de Mignault, Ona accede tanto a la conveniente cita de Galeno (en su Oratio suasoria ad Artes...) como a la de Pierio Valeriano (en sus Hieroglyphica) (40) a proposito de esfera y de Fortuna. Pero hay mas: recordemos que Ona decia que las dos figuras, de Mercurio y de Fortuna aparecian como en oposicion
   illum insidentem cubo, hanc sphaerae, illum praesidentem artibus,
   hanc casibus; illum acribus oculis, hanc caecam insanam, et brutam.


Y deseo destacar aquello de caeca, insana et bruta, que sabemos que procede de Pacuvio y que tuvo mucho exito entre los eruditos del siglo XVI (41). Me resta ya solo senalar algunas peculiaridades de la aportacion de Pierio al comentario de nuestro mercedario a proposito de los significados jeroglificos de esfera y cubo, a pesar de que estoy persuadido de que su sistematizacion procede mas de Mignault que del mismo Pierio, tal como he indicado mas arriba. Sea esto como fuere, el hecho es que la esfera como representacion de la inestabilidad fue extensamente estudiada por el de Belluno, y Ona, de haber manejado directamente su obra, no me cabe duda de que habria aprovechado sin vacilacion la referencia a Cebes (42), por los infinitos retruecanos que podria haberle proporcionado
   Vvlgatissimum illud inter hieroglyphica, Fortunam nunc rotulae, vt
   vulgus, nunc sphaerae alicui, vt Cebes, insistentem pingere: siue
   vt eam rerum dominam ostentent, qua etiam de causa Apelles eam in
   sedem collocauit: siue vt eius instabilitatem inde coarguant. (43)


Me resulta significativo que Pierio no haya sido suficientemente explotado por Ona, y me inclino a pensar que es muy posible que, si realmente hubiera manejado los Hieroglyphica, no habria podido resistir la tentacion de hacer suya la referencia a Aristoteles y la teoria del circulo como expresion de la eternidad y el infinito, maxime cuando se nos regala ademas el stare loco nequeo de Posidipo:
   Vnde merito dixerit Aristoteles, circulum miraculorum omnium esse
   principium. (...) Constat igitur pilam atque rotam volubilitatis
   hieroglyphicum esse, & luculento apud Graecos epigrammate Posidippi
   de Occasione, quae idem fere cum Fortuna officium exercet. Ea enim
   cur rotulae insistat interrogata, Stare loco nequeo, respondet.
   (44)


Pero no es cosa aqui de poner en tela de juicio la oportunidad de que Ona apoyara una pequena parte de su monumental comentario en dos auctoritates tan alejadas de lo usual entre sus colegas sino, en todo caso, ponderar el guino que el mercedario hace a sus lectores: aqui si, supera a Soto.

* Este trabajo se enmarca en las investigaciones del Proyecto PGIDIT 03 PXIB 20501 PR Pedro de Ona, Domingo de Soto e Francisco Valles: o corpus dos comentaristas hispanicos da Fisica de Aristoteles, de la Xunta de Galicia. Soy deudor de la generosidad de mis amigos y companeros de equipo Demetrio Diaz Sanchez y Ramon Lopez Vazquez. Manejare siempre la edicion salmantina de Soto, de 1555: Reverendi Patris/Dominici Soto Segobiensis Theologi/ ordinis praedicatorum super octo/libros Physicorum Aristotelis./Quaestiones. SALMANTICAE./ M.D.L.V./Cum Privilegio. [in fine, fol. 104v: Excudebat Salmanticae, in officina literaria Andreae a Portonariis. S.C.C.M. Typographi. Anno Domini millesimo quingentesimo quinquagesimo sexto. 6. Idus. Octobris] y tambien la segunda edicion de la obra de Ona, por razones obvias de calidad pues la primera, de 1593, estaba plagada de erratas: Fratris/Petri de Ona/Bvrgensis, in Sacra Theologia/Magistri, (...) Svper octo libros Aristotelis de/Physico auditu commentaria una cum Quaestionibus. Ad Garsiam de Loaysa.../Compluti, Ex officina Ioannis Gratiani. Anno M.D.XCVIII.

Jose Manuel Diaz de Bustamante

Universidade de Santiago de Compostela

jm.diaz@usc.es

(1) De los dos grandes comentaristas de los que me ocupo, notese que, frente a la galanura de Soto: "In qua quidem disputatione nihil mihi amplius authoritatis arrogari uolo, quam si eorum quecunque dixero, aut Aristotelis testimonio, aut argumentis naturali ratione profectis: idem fecero. Liberum tamen lectorem deprecor: sane qui in uerba magistri non adeo iurauerit, ut pluris authorum nomina estimet, quam pondus rationum perpendat. Eo presertim quod nominalium realiumque diuersa nomina in opinionibus penitus de uniuersalibus, et fere de distinctionibus metaphisicis locum habent: in reliquis uero que ad naturalem philosophiam attinent, non est cur haec factionum symbola fouere contendamus. Horsum hec dixerim, ne quis scripta nos nostra scholis tam modo. S. Tho. accommodare putet. Quinpotius ut in dialecticis, ita et hic cunctis in uniuersum cuiusque uie studiosis consultum iri diximus. Enimuero (ut nunquam non hoc admoneamus) scire quid. S. Thome, aut cuiusuis authoris habeat opinio, absoluta scientia non est: sed cum omnino quippiam nos scire eximandum nobis est, cum rationibus id ex rei causis accersitis habuerimus persuasum" (Prologus, fol. 2ra), Ona hace gala de cierto aire rancio: "modus procedendi est per definitiones, divisiones et demonstrationes, et per quatror genera causarum, quae Physicus considerat, de quo statim, q. 1. dicam: dignitas et utilitas maxima: est enim haec scientia scitu dignissima. Ita Arist. 4. Metaph. tex 24 et 25, 6. Metaph tex. 2. 2: de anima tex 17. ubi S. Tho. Simp. et Philop. contra quosdam oppositum tenentes: Deus enim scientiam infudit Adamo, ut Theologi colligunt in materia de statu innocentiae, ex Eccles. 17 et Geness. 2. illis verbis: Omne quod vocabit Adam, ipsum est nomen eius: ex comprehensione enim naturarum nomina propria imposuit: Adam vero docuit illam filios, qua usque ad nos quasi per manus dimanauit, ut optime Iosephus lib. I. contra Pinionem, Euseb. 7 De preparatione Evang. Eugubinus de Perenni philosoph. 1. et 3. quamuis Arist. I Metaphys. 2. a nobis repertam et excitatam dicat: ita etiam D. August. Lib 2 De Civ. Cap. 7. Et lib. 8. c. 2. Titelman vero 1. Metaphys. Arist. facit inuentorem, quod incredibile iudico, sed decursu temporis degenerasse a vera illa doctrina, post vero a primis Philosophis a Deo illuminatis forte speciali auxilio, quamuis naturale sufficiebat, excitari et in artem redigi, ut Theologiae reuelatae melius deseruiret de qua Philos. extant mira encomia grauissimorum virorum: Cic I. Tusc. Seneca ad Lucilium, lib. 2. epist. 16. lib 14. epist. 19 Arist. 10. Ethic. et commentator hic per hyperbolem dicit, nomen hominis aequiuoce dici de Philosopho, et non Philosopho, tantum enim homo homini Philosophia praestat" (Ona: Praefatio 2r).

(2) Vease L. Gil Fernandez, Panorama social del Humanismo espanol (1500-1800), Madrid: Editorial Tecnos (2a ed.), 1997, 371-394. Sobre el papel de la Compania en la renovatio studiorum general, vease M. Batllori, Humanismo y Renacimiento. Estudios hispano- europeos. Prologo de M. Garcia Carcel. Epilogo de P. Gimferrer, Barcelona: Circulo de Lectores, 1995, 135-166.

(3) En la que de contino aparece Aristoteles como parte capital de los titulos: Introductio ad Aristotelis Dialecticam, ...; Commentaria una cum quaestionibus super universam Aristotelis Logicam Magnam, ...; Super primum librum Physicae auscultationes Aristotelis ...; Super octo libros Aristotelis de Physica...

(4) Cf. E. Gomez, "Sobre espiritualidad mercedaria" Estudios 90-91, 1970, 542; La Merced a mediados de los siglos XV y XVI: documentos ineditos y observaciones, [recopilados] por Guillermo Vazquez, Col. <<Fuentes para la Historia de la Merced>>, Roma: Imprenta della Madre di Dio, 1931. Vease tambien G. Vazquez, "Vida literaria de Castilla", Estudios, 12, 1956, 405.

(5) Dice Soto: 2va (Quaestio prima. VTRVM PHILOSOPHIAE NATVRALIS, quae speculatiua scientia est, subiectum sit ens mobile.): "Secundo principaliter arguitur quod philosophia non sit scientia. Scientia enim non est nisi eorum que non possunt aliter se habere. I. post. tex. 5. unde infert illic Aristo. tex. 43. quod scientia non est sensualium obiectorum. Physica uero ut asserit in hoc prologo Commen. est de rebus sensibilibus, et per consequens est de rebus mutabilibus, et que possunt aliter se habere .u. g. de ortu et occasu et coniunctione astrorum, que non sunt semper, sed certis temporibus, et possunt deficere, ut patet in fine mundi: et de eorum defectibus, puta quod hieme sint frequentes pluuie, quod in estate sint ardentes soles, quod homo nascatur bipes et similia, que nonnunquam deficiunt: ergo Physica non est scientia. Por su parte, Ona: 3r "Physica naturalis non est una scientia simpliciter, sed tantum generice, praeterquam quod est Sancti Thomae. I. Post. lect 42. circa finem ubi ait corpus mobile, non minus quam mathematicum, in diversas species scibilium dividit ...".

(6) "Philosophia naturalis est vere et propriissime scientia" Ona: 2v. Y tambien, al fin del prefacio: "Sed dices: Praefatiuncula libr. de caelo est communis toti Physicae: ergo ab illis incipit Physica. Secundo in octavo libro agitur de causis, quae est tractatio Metaphysicae. Dicendum, quod ista praefatiuncula est summa eorum, qua in Physica traduntur. In Physica autem non traditur de causis in communi, ut in Metaphysica, sed de causis physicis, ut etiam de motu physico, duratione physica, et c. Nos tamen libro secundo de causis in communi dicemus: paucis namque additis, totum quod in Metaphysica dicitur, de illis dicemus, in quibus, ut in omnibus modus procendendi erit, ut in Logica: ita tamen ut literam Aristotelis, quantum ad materiale, omittam, ne studiosus an facili et clara intelligentia praepediatur et nauseam causem lectori" (ibid. 6r).

(7) Ona: 3r-v.

(8) "Ex quo infertur hunc habitum Physicae dicendum esse distinctum a potentiis sensitivis, ab intellectu, et aliis habitibus, nam licet multa, quae Physica docet, vt existunt in singularibus, aliter se posse habere, percipiatur sensibus verbi causa, hic, aut ille motus, siue actio: non tamen in universali, ut (inquam) habent uniformem et immutabilem rationem, nec horum propria principia et causae, per quas cognoscuntur proprietates, et effectus certa et euidenti scientia: quod enim sensibus apparet, intellectus iudicio est corrigendum, ut patet in virga submersa in aqua..." (Ona: 3r).

(9) V. Munoz Delgado, "Pedro de Ona y el saber filosofico del siglo XVI", Estudios, 66, 1964, 362.

(10) Cita, muy pocas veces, la Metafisica y el De anima; alguna, en cambio, el De caelo.

(11) El libro VII tiene una unica cuestion; los demas son Commentaria per quaestiones.

(12) "Quaestio I. De modo procedendi, et cognoscendi, scientifice in physica. Quaestio ista uersatur circa caput primum, quod est uelut prooemium totius Philosophiae, de qua quinque sunt videnda. Primo, de cognitione rerum per suas causas. Secundo, de cognitione scientifica per omnia genera causarum, tertio, de prima cognitione, et primo cognito respectu nostri. Quarto, de eodem secundum se et suam naturam. Vltimo, de modo procedendi peculiariter in ista scientia" (Ona: 1va). Quiero hacer notar que, en la primera edicion (1593), el enunciado de la cuestion es, simplemente, De modo procedendi, et cognoscendi, scientifice, pues el in Physica es una enmienda de la segunda edicion.

(13) "Placet autem per sex quaestiones ad quae ut ad praecipua capita particulares difficultates redduco, sicque illas in articulos diuido ut soleo, omnia et singula dicta Arist, examinare: prima erit de modo procedendi, et cognoscendi scientifice. Secunda, de principiis entis naturalis in communi, Tertia, particulariter de eisdem, et primo de materia. Quarta, de forma. Quinta, de priuatione. Vltima, de compositione substantiali" (Ona: 1va).

(14) Practica docente que, realizada por las tardes en presencia de regentes de catedras y catedraticos ordinarios, consistia en una serie de seminarios de discusion y repaso en comun de las doctrinas ensenadas por las mananas.

(15) "Quaestio quinta. VTRVM FORTVNA ET casus et perinde fatum in numero sint causarum. Aduersus partem affirmatiuam arguitur primo. Nulla est fortuna ergo presupponit falsum. Antecedens patet non solum authoritate August. qui in principio statim retractionum accusat se quod aduersus academicos sepe fuerit usus nomine fortune, uerum, et gentiles ipsi lumine naturali negabant fortunam. Unde Satyricus ille satyra. 10. Nullum numen abest si sit prudentia: sed te nos facimus fortuna deam, celoque locamus. Secundo arguitur. Esto esset fortuna, de illa tamen nulla potest esse scientia: nam ut patet hic apud Philosophum tex. 52. fortuna est causa per accidens: scientia uero ut. I. post. text. 19. et infra habetur non est nisi de his que sunt per se. Et confirmatur. Fortuna, ut patet in text. 53. est oculta et immanifesta: ergo de illa nulla est definitio: nam definitio est que rei naturam manifestat: cuius tamen non est diffinitio nec esse potest scientia" (Soto: 42va). Nuestro autor se refiere a un conmovedor pasaje del libro primero de las Retractationes: AVG. retract. 1, 2: "Sed in eisdem tribus libris meis non mihi placet toties me appellasse fortunam, quamvis non aliquam deam voluerim hoc nomine intellegi, sed fortuitum rerum eventum vel in corporis nostri vel in externis bonis aut malis. Unde et illa verba sunt, quae nulla religio dicere prohibet: forte, forsan, forsitan, fortasse, fortuito, quod tamen totum ad divinam revocandum est providentiam. Hoc etiam ibi non tacui dicens: Etenim fortasse quae vulgo fortuna nominatur, occulto quodam ordine regitur, nihilque aliud in rebus casum vocamus, nisi cuius ratio et causa secreta est. Dixi quidem hoc; verumtamen paenitet me sic illic nominasse fortunam, cum videam homines habere in pessima consuetudine, ubi dici debet: hoc Deus voluit, dicere: hoc voluit fortuna. Quod autem quodam loco dixi: Ita comparatum est sive pro meritis nostris sive pro necessitate naturae, ut divinum animum mortalibus inhaerentem nequaquam philosophiae portus accipiat et cetera, aut nihil horum duorum dicendum fuit, quia etiam sic sensus posset esse integer, aut satis erat dicere: pro meritis nostris, sicut verum est ex Adam tracta miseria, nec addere: sive pro necessitate naturae, quando quidem naturae nostrae dura necessitas merito praecedentis iniquitatis exorta est. Itemque illic quod dixi: Nihil omnino colendum esse, totumque abiciendum quidquid mortalibus oculis cernitur, quidquid ullus sensus attingit, addenda erant verba ut diceretur: quidquid mortalis corporis ullus sensus attingit; est enim sensus et mentis. Sed eorum more tunc loquebar, qui sensum nonnisi corporis dicunt et sensibilia nonnisi corporalia. Itaque ubicumque sic locutus sum, parum est ambiguitas evitata, nisi apud eos quorum consuetudo est locutionis huius".

(16) IVV. 10, 265-366, con la variante abest (frente a habes del Pithoeanus) de los codices Parisino y Vaticano, mas frecuente en el siglo XVI. Frente al nos te atestiguado por el mismo Lactancio y por los mejores codices, Soto prefiere la lectio vulgata sed te.

(17) Soto: 44ra.

(18) Soto: 44ra: "Crysippus ut refert Aulus Gelius lib. 6. cap. 2. qui fuit (post Zenonem) Stoicorum princeps. Fatum est (inquit) sempiterna quedam et indeclinabilis series rerum et cathena. Et Seneca itidem Stoicus lib. 2. naturalium questionum. cap. 36. fatum (inquit) existimo necessitatem rerum omnium actionumque quam nulla uis rumpat. Tametsi quantum ad Senecam pertinet uidetur profecto in subsequentibus Christiane loqui de fato. Hinc multi ex antiquis fatorum necessitati atribuebant prosperitatem et aduersitatem uite et mortis humane. Unde Virgilius de Paride. Te tua fata trahunt ne cepta relinquere possis. Hinc astrologi dicunt fatum esse constitutionem et positionem syderum qua quisque natus est. Quam inquiunt habere uim super complexionem humanam ut homini in uita prosperitates iste aut ille, et aduersitates uarie contingant. In alio extremo (ut Augustinus. 5. de civitate. cap. 9. arbitratur) fuit Cicero in libris De natura deorum et De diuinatione. Nempe qui ut necessitatem fati aduersus Stoicos negaret, incidit in aliam amentiam, ut diceret, deum non esse prescium omnium futurorum. Arguebat enim quod si prescita sunt a Deo omnia futura, eo ordine necessario euenient quo futura esse prescita sunt: obidque non esset in nostra potestate euitare mala que facimus, aut facere que omittimus bona. Et ita inquit Augustinus, ut homines faceret liberos, fecit sacrilegos: uidelicet ut crederent deum non habere omnium presentiam. Medius modus qui creditur fuisse Aristo. et quem fides Christiana confitetur est quem ex dictis illic Augustino et ex Boetio. 4. de consola. colligit S. Tho. I. p. q. 116. et quem. 3. con. Gentiles cap. 92. latius exponit uidelicet quod fatum est ordo causarum naturalium preordinatus et prescitus a Deo que ita influunt in hec inferiora, ut tamen ex sua natura deficere possint, et ex divina libertate dependeant". En realidad, la cita de Virgilio es de Hildebertus de Lavardin, Cenomanensis ep. (t 1133), carminum supplementum 1: De excidio Troiae, 81-82: "Te tua fata trahunt, ne coepta relinquere possis/ut rapias Helenam te tua facta trahunt", que circulo abundantemente en el corpus virgiliano de muchas de las ediciones del siglo XVI.

(19) Soto: 44rb. A partir de esta aclaracion, el dominico se adentra en cuales son las tres causas de rango superior que permiten determinados efectos particulares de Hado y Fortuna en el hombre: "Primo ex constellationibus celestibus ut modo dictum est influentibus in corpora humana ratione quarum dispositionum anima inclinatur ad hos uel illos effectus. Secundo ex angelis custodibus qui aut prouinciis, aut personis particularibus sunt in custodiam deputati, ut nobis bona persuadeant: sicut demones persuadent mala. Et tertio ex prouidentia Dei. Deus autem, quia omnia futura in particulari cognoscit et nihil fit preter eius intentionem, non dicitur fortuna, ut supra dictum est. Neque dicitur fatum: nam fatum est id quod passiue dictum et ordinatum est: scientia uero et potentia Dei non est dicta nec ordinata, sed dicens et ordinans. Est ergo Deus causa gubernans et ordinans: et eius concursus est gubernatio et prouidentia que nihil contingenter et indeterminate agit, sed omnia ex certo iudicio" (Soto: ibid.).

(20) A saber: 4. De casu et fortuna, an sint; 5. Quid sit fortuna; 6. In quo differant casus et fortuna.

(21) Ona: 32va.

(22) En la segunda parte, a pesar de aducir el lugar agustiniano, sorprende que Ona no se aproveche mas y mejor de la interpretacion que ofrece el De civitate Dei, toda vez que acudira, en cambio, a autores mas de moda pero menos consagrados, como se vera: AVG. Civ. 4, 18: "an aliud est felicitas, aliud fortuna? quia fortuna potest esse et mala; felicitas autem si mala fuerit, felicitas non erit. certe omnes deos utriusque sexus (si et sexum habent) non nisi bonos existimare debemus. hoc plato dicit, hoc alii philosophi, hoc excellentes rei publicae populorum que rectores. quo modo ergo dea fortuna aliquando bona est, aliquando mala? an forte quando mala est, dea non est, sed in malignum daemonem repente conuertitur? quot sunt ergo deae istae? profecto quotquot homines fortunati, hoc est bonae fortunae. nam cum sint et alii plurimi simul, hoc est uno tempore, malae fortunae, numquid, si ipsa esset, simul et bona esset et mala; his aliud, illis aliud? an illa, quae dea est, semper est bona? ipsa est ergo felicitas: cur adhibentur diuersa nomina? sed hoc ferendum est; solet enim et una res duobus nominibus appellari. quid diuersae aedes, diuersae arae, diuersa sacra? est causa, inquiunt, quia felicitas illa est, quam boni habent praecedentibus meritis; fortuna uero, quae dicitur bona, sine ullo examine meritorum fortuito accidit hominibus et bonis et malis, unde etiam fortuna nominatur. quo modo ergo bona est, quae sine ullo iudicio uenit et ad bonos et ad malos? ut quid autem colitur, quae ita caeca est passim in quoslibet incurrens, ut suos cultores plerumque praetereat et suis contemptoribus haereat? aut si aliquid proficiunt cultores eius, ut ab illa uideantur et amentur, iam merita sequitur, non fortuito uenit. ubi est definitio illa fortunae? ubi est quod a fortuitis etiam nomen accepit? nihil enim prodest eam colere, si fortuna est. si autem suos cultores discernit, ut prosit, fortuna non est. an et ipsam, quo uoluerit, iuppiter mittit? colatur ergo ipse solus; non enim potest ei iubenti et eam quo uoluerit mittenti fortuna resistere. aut certe istam mali colant, qui nolunt habere merita, quibus dea possit felicitas inuitari. tantum sane huic uelut numini tribuunt, quam fortunam uocant, ut simulacrum eius, quod a matronis dedicatum est et appellata est fortuna muliebris, etiam locutum esse memoriae commendauerint atque dixisse non semel, sed iterum, quod eam rite matronae dedicauerint. quod quidem si uerum sit, mirari nos non oportet."

(23) Ona: 33va.

(24) Ona: 34ra. Ademas de este ejemplo puramente retorico, Plutarco se ocupo del problema de la Fortuna y de su relacion o moderacion por medio de la inteligencia y de las artes liberales (ya anticipando lo que sera la interpretacion tipica que veremos en Alciato, entrado ya el siglo XVI) en el De fortuna Romanorum, el De Alexandri Magni fortuna y el De fortuna, vid. C. Morales Otal y J. Garcia Lopez, en su introduccion al De fortuna: Plutarco, Obras morales y de costumbres (Moralia) vol. II, Introducciones, traducciones y notas por--, Biblioteca Clasica Gredos, no. 98, Madrid: Editorial Gredos, 1986, 19-22.

(25) "Fortuna solum conuenit hominibus, in quantum agunt ex electione: casus vero non solum conuenit hominibus, sed aliis: ergo superius est ad fortunam casus. Probatur Maior: Fortuna solum conuenit his, quae dicuntur fortunatae: sed solum homines, ut agunt ex electione, dicuntur fortunati: ergo illis tantum inest fortuna, ut agunt ex electione, quod vocat Aristoteles, ut eis inest actio, quia haec ex electione procedit. Probatur Minor: Vel est foelicitas secundum eos, qui in bonis externis et voluptate eam ponebant, quia haec bona a fortuna dicuntur, quia fortuitis casibus sunt exposita, vel prope foelicitatem, quod dicit propter se, quia foelicitatem in contemplatione ponebat, sed ad eam iuuare dicebat bona externa, et amicos, et eius instrumenta: sed foelicitas non est quaecunque operatio, sed ex electione procedens, et ratione, ut primo Ethicorum cap. 7. dicitur" (Ona: 34va-b).

(26) Ona: 34rb-va.

(27) Soto: 42va y, a continuacion: "Fatum nullatenus est asserendum: ergo secunda pars questionis presupponit falsum. Probatur antecedens: primo authoritate Grego. In hom. epiphanie dicentis. Absit a fidelium cordibus, ut fatum aliquid esse dicant. Et preterea ratione. Aut fatum idem prorsus est quod fortuna, scilicet causa preter intentionem agens, aut est aliqua certa causa agens prouidenter ex intentione. Non primum quia. ut. 5. De ciui. dei cap. 9. ait August. fatum dicitur a fando, ut fatum sit id quod est predictum ab aliqua prouidentia. Si autem detur secundum, tunc causa illa que dicitur fatum non potest esse, nisi Deus qui ab eterno preordinauit ea que in rebus futura sunt: Deum autem appellare fatum inconueniens est: quid quid agit sicut eum appellare fortunam: nam deus libere agit fatum autem censebant Philosophi esse causam necessariam, puta syderum constitutionem ut ait illic August. et astrologi iudiciarii docent. In contrarium uero, scilicet quod fortuna et casus sint, patet ex tex. presenti. 39. et. 42. ubi ait multa fieri a fortuna et text. 52. ubi definit fortunam" (Soto: 42va-b).

(28) Ona: 144va. Por su parte, Soto se muestra mas solido y, acerca de las Parcas, observa "filum uite nostre ducunt: filum enim quod in fuso tortum est, significat tempus preteritum uite: quod modo ex colo trahitur et filo torquetur, significat instans presens: quod uero ex colo nondum extractum est, significat tempus futurum. Unde Lachesis filum deducit ex colo. Clotho uero fusum torquendo colligit filium: sed Atropos illud rumpit. Quas quidem fingebant esse inexorabiles, quia unicuique destinata est uite periodos. Putabant enim presentiam dei neces sitatem rebus imponere. Et hoc est quod Grego. condemnat et August. 5. de ciuita. Dei. ca. 9. At uero si modo iam exposito loquamur de fato, ut sit ordo rerum preordinatus et prefatus a Deo, qui non imponit necessitatem rebus, nihil periculi est uti hoc nomine, fato. Unde idem Augustinus eodem lib. cap. I. si propterea inquit euentus rerum quisquam fato attribuit: quia ipsam Dei uoluntatem fati nomine appellat, sententiam teneat: sed linguam corrigat. Quocirca si astrologi nihil alium nobis prenunciarent quam euentus aliquos in generali ad quos sydera nos nostre natiuitatis inclinant, neque illos ita affirmarent inuentabiles, tollerabiles quidem essent, sed de hoc merito quidem reprehenduntur, et quod ad particularia nimium descendunt, et summam certitudinem suis prenosticis arrogant. Ad rationem autem satis responsum est, dum constituta est inter fatum et fortunam differentia, ostensumque est quemadmodum fatum non est Deus neque eius prouidentia: sed ordo naturalium rerum ab ipso prestitutus. De arte arioaldi: qua utebantur gentiles, ex animalium estis, auiumque uolatu, et aliis id genus futuros euentus portendentes, nihil opus est mentionem facere: quippe cum ea demonum fallaci suassione obseruabant" (Soto: 44va-vb).

(29) "Fortuna est causa efficiens, per accidens, in his que secundum propositum fiunt propter finem, raroque contingunt. Ad cuius intelligentiam (.) animaduertendum est quod diuisio cause in per se et per accidens est analogica: causa enim simpliciter solum dicitur de causa per se intendente finem sicuti equus est causa equi: statuarius, causa statue: et mercator per negociationem, causa diuitiarum: et homo per uirtutem, causa felicitatis. Causa uero per accidens est solum causa secundum quid: quippe que non habet, aut propriam formam naturalem, aut proprium propositum ad illum effectum" (Soto: 43ra).

(30) Ona: 145ra.

(31) Ona: 145rb. He decidido poner a continuacion el pasaje correspondiente de Soto, para que resulte manifiesta la diferente postura de ambos: "Primo namque dicitur fortuna causa occulta et immanifesta in quo approbatur quodammodo tertia opinio supra recitata. Cum enim fortuna non sit causa qua ex intentione faciat certum effectum, non equidem possumus per effectum uenire in cognitionem cause: id quod super textum. 53. exposuimus. Secundo fortuna non operatur secundum rationem ex iis que raro contingunt non possumus rationem certam sume, ut super textus. 55. satis expositum reliquimus. Eandem ob causam dicitur fortuna insana, ceca, bruta, uolubilique saxo instans ut Cicero lib. 2. ad Herennium ex Pacuuio refert. Insana quidem: quia magnos subitos et atroces habet effectus. Ceca quia oculus cause efficientis est intentio, et fortuna in quantum fortuna non operatur ex intentione. Bruta: quia quid indignum quidue indignum internoscere nequit. Saxo uolubili insistens: quia semper est in continuo motu" (Soto: 43rb-va). Ambos comentaristas dependen de la Retorica a Herennio para su ejemplificacion, aunque es de notar como reaccionan de diferente modo; vease, mas adelante, mi nota 42.

(32) Es muy sugerente su "Armoiries et devises des chevaliers de la Table Ronde: etude sur l'imagination emblematique a la fin du Moyen-Age", Quimper, Gwechall, 3, 1980, 1-117 (=Paris: Leopard d'Or, 1983).

(33) Vease el articulo de L. Gil Fernandez, "Divagaciones en torno al mito de Theuth y de Thamos" Estudios Clasicos, 46, 1965, 343-360. Recuerdo un interesante trabajo de P.-Y. Badel sobre los antecedentes medievales del libro de emblemas mismo (ya no del emblema en si) en el que se analizan aspectos codicologicos que denotan la existencia de una tendencia clara a dotar a los codices de literatura moralizante o moralizada de una mise-en-page concreta que constituye el precedente historico de un emblematum libellus. Me refiero a "Antecedents medievaux des livres d'emblemes" en <<Les Emblemes en Europe>>, Revue de Litterature Comparee, 256.4, 1990, 605-624 (especialmente 606-609 y 623-624).

(34) G. Pozzi, "Les Hieroglyphes de l'Hypnerotomachia Poliphili" en Y. Giraud, L'Embleme a la Renaissance, Paris: Societe d'Etudes d'Enseignement Superieur, 1982, 15-28.

(35) "Quoad originem et antiquitatem Emblematis seu Symboli, non desunt scriptores, qui illius authorem constituunt magnum Israelitici populi ducem, Mosen, asseverantque, se in evolvendis sacris ipsius voluminibus reperire nescio quae emblematum vestigia, qualia sunt arbor vitae, plantata in paradiso terrestri; Iris, post universale diluvium supra nubes pluvias formata; columba, viridem oleae ramum sustinens, et c.", Philippo Piccinelli, Mundus symbolicus,/in emblematum universitate, formatus, explicatus, et tam sacris,/quam profanis eruditionibus ac sententiis illustratus:/subministrans/oratoribus, praedicatoribus, academicis,/poetis et c. Innumera conceptuum argumenta ..., Coloniae Agrippinae, Hermannus Demen 1687, Tractatus symboli naturam, et construendi methodum, compendio explicans, I. Etymologia et antiquitas symboli, (Picinello: 10r).

(36) Efectivamente, en Homero y en Virgilio, cuando se describen las armas de Aquiles y, subsiguientemente, las de Eneas, aparecen animales fabulosos o reales con el valor de signa de identification, es decir, como genuinos blasones y autenticas figuras de armas. En el fondo, se trata de un mundo de conocimientos que, deliberadamente, debia quedar fuera del alcance del vulgo; vease mi "Panorama das interpretacoes transliterais de Virgilio", en Virgilio e a Cultura Portuguesa. Actas do Bimilenario da Morte de Virgilio (<<Temas Portugueses>>), Lisboa: Imprensa Nacional-Casa da Moeda, 1986, pp. 107-134.

(37) Andreae/Alciati/V.C. Emblemata./Cum Claudij Minois ad eadem/Commentaries et notis /posterioribus/quibus Emblematum omnium aperta origine, mens auctoris/explicatur, et obscura omnia/dubiaque illustrantur. Lugduni/apud Haered./Guilelmi Rouillii MDC. [sign. BXUS 10217], donde es el emblema 98, en pp. 344-347: la primera edicion es de 1531; la mejor edicion, revisada por el autor, es de 1550; en nuestro pais, el Emblematum libellus ha recibido comentarios del Brocense (Lyon: G. Rouilly, 1573), Bernardino Daza (Lyon: G. Rouilly, 1549) y, sobre todo de Diego Lopez (citare, por comodidad, por esta ultima edicion, posterior a la de Ona, a sabiendas de que recoge lo mejor de los comentarios anteriores: la primera edicion con el comentario de Claude Mignault es la de Amberes: Plantin, 1573). La idea de la composicion y la contraposicion de figuras que tanto ha agradado a nuestro Ona, "Tomola Alciato de Galeno in oratione suasoria ad artes in principio operum, el qual hablando de la fortuna dize. La maldad de la qual deseando los antiguos darla a entender, no contentos con la auer pintado en habito de muger, aunque bastaua esto, la pusieron el gouierno de todas las cosas en las manos, debaxo de los pies vna bola redonda, para significar su poca firmeza, y constancia, y por esta causa la pintauan sin ojos. Pero pintauan a Mercurio diferentemente, como autor de todas las artes, porque le pintauan mancebo hermoso, porque no vsa de alguna composicion para enganar, antes en su rostro resplandecen luego las virtudes del animo, porque tiene alegre el rostro, los ojos alegres, y esta bien sentado, representando vn hombre firme, constante, y immouible." (tomo el texto, en excelente traduccion, de Diego Lopez, Declaracion ma-/gistral sobre los emblemas de/Andres Alciato con todas las Historias, Antigueda-/des, Moralidad, y Doctrina tocante a las/ buenas costumbres./Por Diego Lopez, natvral de la Villa de Valencia de la Orden de Alcantara. Con privilegio./Impresso en la Ciudad de Najera por Iuan de Mongaston. Ano 1615 [sign. BXUS 8244] 252v-254v, donde aparece como Emblema 97.

(38) Alciato: 343.

(39) Alciato: 347.

(40) HIEROGLYPHICA/SEV DE SACRES AEGYPTIORUM./ALIARUMQUE GENTIUM LITERIS./COMMENTARH./ A Ioanne Pierio Valeriano Bellunensi, summa cum industria exa-/rati, et in libros quinquaginta octo redacti: quibus etiam duo alij/a quodam eruditissimo viro sunt annexi./... Lugduni,/apvd Bartholomaeum Honoratum./ad insigne vasis avrei./M.D.LXXXVI [sign. BXUS 3047] 375-384 (=liber XXXIX), 67a, 444f. (la edicion tipica de esta obra es la de Basilea: Oporino, 1556).

(41) Transmitido indirectamente en Rhet. Her.: [2,23] (35) "Vitiosa ratio est, quae ad expositionem non est adcommodata uel propter infirmitatem uel propter uanitatem. Infirma ratio est, quae non necessario ostendit ita esse, quemadmodum expositum est, uelut apud Plautum: Amicum castigare ob meritam noxiam/Inmune est facinus, uerum in aetate utile/Et conducibile. Haec expositio est. Videamus, quae ratio adferatur:... nam ego amicum hodie meum/ Concastigabo pro commerita noxia. Ex eo, quod ipse facturus est, non ex eo, quod fieri conuenit, utile quid sit, ratiocinatur. Vana ratio est, quae ex falsa causa constat, hoc modo: "Amor fugiendus non est: nam ex eo uerissima nascitur amicitia." Aut hoc modo: "Philosophia uitanda est: adfert enim socordiam atque desidiam." Nam hae rationes nisi falsae essent, expositiones quoque earum ueras esse confiteremur. (36) Itemque infirma ratio est, quae non necessariam causam adfert expositionis: uelut Pacuuius: Fortunam insanam esse et caecam et brutam perhibent philosophi/Saxoque instare in globoso praedicant uolubili:/Id quo saxum inpulerit Fors, eo cadere Fortunam autumant./Caecam ob eam rem esse iterant, quia nihil cernat, quo sese adplicet;/Insanam autem <esse> aiunt, quia atrox, incerta instabilisque sit;/Brutam, quia dignum atque indignum nequeat internoscere./Sunt autem alii philosophi, qui contra Fortunam negant/Ullam misera in aetate esse: Temeritatem esse autumant./Id magis ueri simile esse usus reapse experiundo edocet:/Velut Orestes modo fuit rex, factust mendicus modo. Naufragio nempe rem ergo id factum, hau Forte aut Fortuna optigit. Nam hic Pacuuius infirma ratione utitur, cum ait uerius esse temeritate quam fortuna res geri. Nam utraque opinione philosophorum fieri potuit, ut is, qui rex fuisset, mendicus factus esset." Vuelvo a aprovechar, por simple comodidad, la Declaracion de Diego Lopez: "Pero la fortuna pintanla sobre vna bola redonda, dando a entender su poca constancia, y firmeza, de la qual dixo Pacuuio, que es loca ciega, y bruta, y que la ponen sobre la bola, porque facilmente se desliza. Pintanla ciega, porque no ve, donde se aplique, para significar que derriba al que deuia leuantar, y leuanta al que deuia abatir, es cruel, dudosa, y mudable, llamanla bruta, porque no sabe conocer al digno, ni al indigno" (Lopez: 253r-v) y tambien "Solian los antiguos pintar la fortuna en habito de muger, y puesta de pies sobre vna bola, y Mercurio sobre vn asiento muy firme, y quadrado, significando que el fundamento, y estado de los estudios, y artes liberales era firme, y que los que las saben, y deprenden no pueden ser derribados con ningun impetu de fortuna, porque tienen siempre de que sustentarse, sacando prouecho de las letras, o arte que deprendieron" (Lopez: 253v-254r).

(42) He manejado el Theatro moral de la vida humana en cien emblemas con el enchiridion de Epicteto y la Tabla de Cebes, philosopho platonico de Otho Vaenius, Bruselas: Francisco Foppens, 1672, porque solo buscaba la tabula; me permito remitir a las reproducciones que recoge P. Pedraza en "La Tabla de Cebes: un juguete filosofico" Boletin del Museo e Instituto "Camon Aznar", 14, 1983, 93-113.

(43) Pierio: 378.

(44) Pierio: 379. Vease el tema del importante capitulo octavo del libro VIII, en la primera parte de la obra de Ona: 124r, Motum circulare esse aeternum.
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Title Annotation:I COMMENTATIONES
Author:de Bustamante, Jose Manuel Diaz
Publication:Euphrosyne. Revista de Filologia Classica
Date:Jan 1, 2009
Words:9711
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