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De aguadores ambulantes a empresas distribuidoras. Historia del agua para consumo en Valparaiso (1850-1917).

Sumario. 1. Introduccion. 2. El abastecimiento tradicional. 3. Busqueda de soluciones en red: concurso publico y empresa municipal. 4. El debate antimonopolio y la fiscalizacion del servicio. 5. Conclusiones. 6. Referencias bibliograficas.

[en] From Water Carriers to Distribution Companies. History of Drinking Water in Valparaiso (1850-1917)

1. Introduccion

Durante la segunda mitad del siglo XIX se lleva a cabo en las principales ciudades europeas y americanas el proceso de modernizacion del sistema de abastecimiento de agua para consumo urbano, y su posterior evacuacion, conocido como la conquista del agua (4). La creacion de un sistema de aguas en red que facilitara la distribucion y el control de la calidad del agua asi como la evacuacion de las aguas servidas y de lluvia no se llevo a cabo sin conflictos puesto que una de las primeras cuestiones que hubo que solucionar fue la de sobre quien debia recaer el costo y el mantenimiento y la gestion de las grandes obras que implicaba.

La introduccion del nuevo sistema de abastecimiento de agua y saneamiento fue un campo de experimentacion para los funcionarios liberales, que con frecuencia optaron porque fueran los propios usuarios quienes pagaran las obras de construccion, en lugar de que fuesen los ciudadanos a traves de los impuestos (5). El principal problema era que los municipios decimononicos, quienes hasta entonces habian sido los encargados de velar por el abastecimiento urbano, apenas si contaban con recursos para asumir las obras necesarias para poner en marcha obras de tal magnitud. Es en este contexto en el que aparecieron los empresarios que, a titulo privado, contrataron concesiones con los municipios a traves de las cuales obtuvieron el derecho a la explotacion de una fuente de agua por un tiempo determinado a cambio de realizar las obras necesarias para ponerlo en marcha y de una serie de condiciones entre las que, generalmente, se incluian el abastecimiento gratuito a dependencias municipales y de caridad, asi como el establecimiento de pilones o fuentes para uso de la ciudadania. No obstante, no siempre se hicieron las concesiones a privados, tambien hubo modalidades de financiacion mixta entre municipios y companias (sociedades constituidas con capital nacional o extranjero) y empresas netamente municipales.

Al respecto, hay una amplia bibliografia para los casos de Estados Unidos (6), Francia (7), Espana (8), Mexico (9). No obstante, para el caso de Chile, no contamos apenas con publicaciones que den cuenta de ellas de manera sistematica. Si contamos con algunas aportaciones parciales como la de Luis Castro (10), e investigaciones sobre Valparaiso (11) y Talca (12) o con obras generales sobre el empresariado chileno y extranjero, como las mas recientes de Nazer (13) y Ortega Martinez (14), y con trabajos que se ocupan del abastecimiento desde una perspectiva social, como es el realizado por Ximena Urbina para los conventillos de Valparaiso (15).

Tal vez una de las razones que expliquen la falta de trabajos sobre las empresas de agua sea la escasez y la dispersion de las fuentes. En Chile, las empresas de agua, en su mayoria de caracter privado, carecen de archivos historicos y, para el caso de Valparaiso, las escasas fuentes se encuentran diseminadas entre el archivo municipal de Valparaiso, el Archivo Historico, el del Ministerio de Obras Publicas y el de la Administracion; tambien contamos con alguna informacion de prensa, si bien al Biblioteca Nacional apenas si tiene periodicos portenos para el periodo que nos ocupa.

El trabajo que aqui presentamos es una primera aproximacion al proceso de modernizacion del sistema de aguas en Valparaiso y a la problematica derivada del mismo. Iniciaremos con un recorrido por las formas tradicionales de abastecimiento para introducir, a continuacion, el de la busqueda de soluciones en red una vez que se instala en el discurso el nuevo paradigma higienico sanitario en Chile. Enumeraremos las principales empresas que, a partir de la segunda mitad del XIX compitieron por el abastecimiento de la ciudad y de los barcos ubicados en la bahia, y daremos cuenta de la posterior creacion de la Empresa Municipal en 1876, que supuso el inicio de la conflictividad entre defensores del servicio publico y el privado, del debate en torno al monopolio y a la intervencion del Estado al iniciarse el siglo XX, cuando se produce la fiscalizacion de la Empresa Municipal.

2. El abastecimiento tradicional

En la segunda mitad del siglo XIX, el puerto de Valparaiso, sufrio un proceso de crecimiento acelerado de poblacion y el volumen de su comercio lo situaba entre uno de los principales puertos del Pacifico Sur. Como senala Cavieres, la ciudad no fue solo un foco de atraccion para la poblacion rural procedente del interior de pais, sino tambien para extranjeros que se vincularon a actividades financieras, comerciales y maritimas. Si el crecimiento de la poblacion chilena fue significativo a nivel pais en esta etapa, lo fue con mucha mayor intensidad en Valparaiso, con un crecimiento anual de 3,9 % y el mayor numero de poblacion foranea del pais (16). Segun datos estimativos, por la dificultad para realizar series ordenadas debido a la gran cantidad de poblacion flotante, en 1854 la poblacion era de 52.000 habitantes y para 1901 ascendia a 150.000 (17), lo que significa que se triplico en menos de 50 anos. Igualmente importante fue la desigual distribucion, con una mayor concentracion de viviendas en los cerros, debido a lo reducido de la franja disponible entre estos y el mar, aunque con el tiempo, se fue ganando terreno al oceano con las catastroficas consecuencias que esto ha tenido con el devenir de tsunamis, inundaciones e incendios. Otro problema recurrente ha sido--y continua siendo--la falta de agua potable para abastecer a una poblacion en continuo crecimiento.

Una lectura del plano de Valparaiso en el siglo XIX pone en evidencia la existencia de tres sectores claramente delimitados: los cerros, el plan y el puerto (Figura 1). Esta diferenciacion no es meramente espacial puesto que cada uno de esos espacios tiene connotaciones especificas en cuanto al uso y aprovechamiento de las aguas y a la situacion socio-economica de sus moradores.

En los cerros se localizaban prioritariamente las personas procedentes del ambito rural, muchas de las cuales llegaban para trabajar temporalmente en las labores del puerto, y terminaban asentandose definitivamente en condiciones bastante precarias en cuanto a seguridad e higiene. Las fuentes de abastecimiento de agua en estos cerros, hasta bien entrado el siglo XX, eran la gran cantidad quebradas existentes (del Baron, de Las Lavados, de Pocuro, de Las Canas, del Litre, de Jaime, de las Jarcias, de Bellavista, de Yungay, de San Juan de Dios, de Elias, de San Agustin, de San Francisco, de la Cajilla, de Juan Gomez, de la pila del Carmen, etc.). Sus aguas eran conducidas a los domicilios por tomas, normalmente irregulares, por los tradicionales aguadores y por los propios moradores. En los cerros, sin embargo, se percibe una excepcion, puesto que el Alegre y el de Concepcion (en los que se localizo buena parte de la inmigracion extranjera que llego a la ciudad con capitales e iniciativa para emprender negocios) estaban habitados por personas con mayores recursos, quienes, a pesar de las dificultades para el acarreo del agua a esa altura, fueron abastecidos por la Compania de Consumidores de Agua a partir de la decada de 1870. Para la decada de 1890 la poblacion radicada en los cerros era de mas de cien mil habitantes (19), lo que suponia los 2/3 de la poblacion total.

El resto de los ciudadanos se distribuia en el Plan, donde se radicaban, ademas, los grandes negocios, el centro comercial y las residencias de la burguesia. Tambien se encontraba la municipalidad y todas sus dependencias asi como los hospitales, escuelas, etc. En esta zona, el abastecimiento de agua era clave tanto para consumo como para higiene, ornato y control de incendios. Era en este sector en donde se localizaban las pilas de agua para abastecimiento publico y de los aguadores que recorrian el Plan; fue tambien aqui donde se tendieron las primeras tuberias de agua. Otra forma de acceso frecuente era recurrir a los pozos que algunos habitantes tenian en sus hogares, sobre todo en la zona de El Almendral, donde las familias mas solventes podian disponer de pozos particulares que se cavaban a unos 25-30 pies de profundidad (20). No obstante, para la decada de los cuarenta del siglo XIX, comenzaron a cuestionarse estas fuentes de abastecimiento puesto que no garantizaban calidad, dotacion e higiene, y eran calificadas como malas, saladas y apenas suficientes para regar los pequenos huertos familiares (21).

Por ultimo, el puerto albergaba los almacenes y a los remolcadores y barcos cisterna que surtian de agua a los buques que diariamente recalaban y que suponian una importante fuente de negocio. Aqui, era fundamental el control de los incendios en los almacenes donde se guardaba el genero que diariamente llegaba al puerto. Los buques cisterna se abastecian de agua obtenida de diversas maneras (desde pozos cercanos hasta barcos cisterna, pasando por el acarreo realizado por los aguadores), hasta que a mediados del siglo XIX, el propietario de la compania de buques de vapor establecio la primera caneria desde la Quebrada de San Agustin hasta el puerto para el abastecimiento de los barcos localizados en la bahia, la que tambien distribuia el agua en algunas calles principales del plan y llegaba hasta la plaza de la Victoria.

Paralelamente a los sistemas tradicionales, desde mediados del siglo XIX fueron surgiendo nuevas iniciativas empresariales por parte de inversionistas particulares que comenzaron a ver en el agua un negocio a mayor escala, como recogemos de manera esquematica en el cuadro que presentamos a continuacion.

Como se ve en la tabla 1, estos empresarios recibian la autorizacion del Ayuntamiento para hacer uso de las aguas a cambio de una serie de condiciones encaminadas a favorecer a toda la poblacion. Este es el caso, por ejemplo, de la propuesta de Jacinto Vergara, quien en noviembre de 1858 solicito al consistorio su autorizacion para construir en el barrio del estero de Jaime, en el Almendral, una pileta para surtir de agua al vecindario gratuitamente. Dicha pileta recibiria el agua de un estanque que el empresario pretendia construir en la quebrada para conservar el agua limpia antes de conducirla por tuberia de fierro hasta la pila. A cambio solo exigiria, un centavo por carga a los aguadores que se abastecieran en ella (22).

Pedia, tambien, el beneficio exclusivo por 10 anos y transcurrido ese periodo se comprometia a entregar las obras a la municipalidad, obligandose, ademas, a dar uso gratuito del agua al hospital de caridad, al cuartel de policia y al cuerpo de bomberos para sus operaciones. La inversion del empresario no era menor y no tenemos datos suficientes todavia para afirmar si pretendia resarcirse unicamente a partir del cobro a los aguadores o si tenia, ademas, algun interes especial por tener acceso al agua y a la construccion del estanque, pero si podemos presentar dos casos de iniciativas privadas que le precedieron y encerraban otros tantos intereses que iban mas alla de la dotacion de agua a la ciudad. Se trata de los ciudadanos extranjeros William Wheelwrigth y Josue Waddington, quienes a mediados del XIX llevaron a cabo importantes obras de aprovisionamiento en Valparaiso.

En 1849 aparece en escena el Establecimiento Hidraulico y de Provision de Agua (25) de William Wheelwright, quien proponia, a nombre de una compania anonima de la que se presentaba como accionista, la celebracion de un contrato para poner en planta inmediatamente un sistema hidraulico con el objeto de proveer de agua pura y potable a la poblacion terrestre y maritima del puerto (26).

Segun un informe de 1875, la obra se llevo a cabo y sus instalaciones quedaron situadas en la quebrada de San Agustin, las que por sus caracteristicas tecnicas era capaz de contener 300.000 galones, ademas de otras menores que, en conjunto, aportaban otros 10.000 (27). En diciembre de 1849 se acordo fijar contrato por veinticinco anos, que se prolongaria si la Municipalidad no aplicaba el derecho de compra, lo que evidencia que la Municipalidad veia el financiamiento y gestion privada como una cuestion provisional. En abril de 1850 se precisaba la amplia zona de alcance del servicio, que iria desde el lado occidental de la calle del circo hasta el camino que subia a Playa Ancha, comprendiendo la del area costado occidental, la plaza de la Victoria, la calle San Juan de Dios, la del teatro, la de Cochrane, las de la aduana, de la planchada y del Arenal (28).

Llama la atencion que su propuesta fue aceptada en primera instancia atendiendo a las ventajas que se iban a reportar, "principalmente con el recurso seguro, pronto y eficaz que por medio de ella se va a adquirir para contener los efectos del fuego en los incendios que sobrevengan en los hogares que cubrira el establecimiento hidraulico" (29). Esta referencia nos permite sostener que aun no se perciben de manera generalizada los beneficios del sistema en red de abastecimiento de aguas o su necesidad como medida higienica y de salud publica sino que es necesario argumentar algo mas, siendo la amenaza de los incendios y sus consecuencias economicas lo que estimula la contratacion de la empresa por parte del Ayuntamiento para poder contar con acceso rapido y eficaz al agua.

No obstante, tan solo una decada despues, en 1860, ya se percibe un interes por aumentar la dotacion de agua; es entonces cuando el gobierno local decide entrar en accion. La Comision de Policia y Obras de la Municipalidad, apelando a que las aguas de quebradas y vertientes pertenecian a la ciudad, planteo la conveniencia de extender el servicio a todo el Almendral por cuenta propia. La Comision asumia que reuniendo estas aguas en estanques construidos a proposito, y economizadas las que se perdian en riego y descuido, podrian abastecer al doble de la poblacion en todas sus necesidades. Haciendo el negocio en grande escala, la proyectada empresa municipal podria poner el agua a un precio tan modico que estuviera al alcance de los consumidores pobres (30).

Frente a la amenaza de competencia por parte del Municipio, el empresario reacciono comprometiendose a la ampliacion de la red y, asi lo hizo, segun consta en un informe emitido a inicios de la decada de 1870 en el que indicaba que el servicio se habia ampliado, cubriendo "la parte de Valparaiso conocida generalmente con el nombre de Puerto, i en la que estan situados casi todos los edificios publicos, estensos almacenes particulares, hoteles i moradas i cuanto encierra de mas valioso la ciudad" (31).

Asi, vemos como entre 1849 y 1870 las expectativas de dotacion de agua a la ciudad variaron considerablemente. Se sigue viendo como prioritario el acceso al agua para proteger de los incendios a los edificios "mas valiosos" pero la propuesta de intervencion por parte de la comision de policia y Obras Publicas de la municipalidad y del Municipio de hacer un uso racional para dar agua a mayor escala y a menor precio esta senalando ya la entrada de una logica mercantil centrada en el negocio del agua en si y tambien de una preocupacion por que los sectores mas pobres de la ciudad pudieran tener acceso (32).

No obstante, y volviendo a lo que senalabamos con anterioridad, consideramos que la iniciativa de Wheelwrigth a finales de la decada de 1840 no vino dada por el interes en abastecer a la ciudad sino a los barcos que recalaban en la bahia, ya que era el propietario de la Pacific Stream Navigation Company, la cual inicio su gestion con dos navios y para 1875 contaba ya con 50 vapores (33). El empresario, tendiendo una caneria hasta el puerto, lograba aprovisionar de manera gratuita a sus barcos puesto que el acceso al agua habia sido autorizado por el Municipio y el costo de las obras era cubierto por aquellos usuarios que se engancharon a la tuberia para obtener el servicio. Asi mismo, la cobertura de agua hasta el puerto facilitaba el acceso a los bomberos para hacer frente a los incendios que, con frecuencia, se desataban tambien en los almacenes ubicados en el puerto.

Con un interes tambien bastante particular, y no estrictamente centrado en el negocio del abastecimiento en si, encontramos a Josue Waddington, quien en 1845 habia iniciado la construccion de un canal que deberia acarrear agua desde el Rio Aconcagua hasta Valparaiso segun contrato con la municipalidad. Diez anos despues, el canal, denominado popularmente como la Guarintona (en atencion a su propietario, conocido como Don Guarinto) (34) solo habia sido concluido en su primer tramo, el cual recorria 70 millas hasta llegar a Quillota y Limache, justamente donde Waddington tenia dos haciendas: La Trinidad y San Isidro. En 1855 insistia con su propuesta para surtir de agua a la ciudad y senalaba que estaba avalado por The Valparaiso Water Work Company Limited, con sede en Londres y un capital ascendente 231.492 libras esterlinas. Con esas credenciales se comprometia a dotar gratuitamente de 100.000 galones de agua diarios a las pilas de uso publico, lavanderias publicas para gente indigente y demas establecimientos. Para ello requeria el auxilio de la policia "para que mediante su activa vigilancia pueda precaversele de los danos y abusos que hubieren de entorpecer el buen regimen de la empresa" (35).

El proyecto consistia en continuar el canal desde Quillota, para lo cual se le otorgaron seis anos de plazo, con una vigencia contractual de treinta y tres anos. De acuerdo a las fuentes, este tramo final del proyecto presento diversas vicisitudes, ya que en 1860 se vuelve a ampliar el plazo, con la opinion en contrario de la comision de Policia y Obras Publicas, debido a la vigencia del contrato con Wheelwright, con quien Waddington estuvo en conflicto durante todos esos anos. En 1870 todavia no concluian las obras, quedando anulado definitivamente el proyecto para llevar el agua desde Quillota a Valparaiso.

Una de las cosas que revela el enfrentamiento entre ambos empresarios es el interes creciente por el negocio en si y la tendencia a querer establecer un monopolio. A partir de entonces, siguiendo la estela de Waddington y de Wheelwrigth, fueron surgiendo otras iniciativas de empresarios y sociedades, como la de Jacinto Vergara ya mencionada, que propusieron al municipio sus servicios como proveedoras de agua. Entre ellas, destaca por la forma de financiacion propuesta y por el modelo de acopio y conduccion de agua sugerido, la realizada por la Compania de Agua Potable de Valparaiso, de Tomas Bland Garland, quien, a partir de una propuesta de financiacion mixta con el Municipio presento proyecto, en 1864, para surtir de agua a la ciudad, trayendola desde Vina del Mar, a razon de 1.500.000 galones diarios, repartiendolos por medio de canerias. La obra se estimaba en 550.000 pesos y para llevarla a cabo solicitaba un aporte municipal de 100.000 pesos. Se comprometia a llevar el servicio hasta los cerros de Playa Ancha y entregar agua gratis al lazareto. Aunque el aporte municipal fue rechazado por incompatible (36), la compania fue autorizada para iniciar una serie de trabajos de captacion, descubriendo vertientes en la quebrada San Juan de Dios y en sus alrededores, obteniendo, asi, diez manantiales de agua cristalina corriente, la que se almacenaba en un estanque desde el cual se distribuia por canerias (37). Dos anos mas tarde, daban cuenta de que sus ingenieros podian construir represas para recoger aguas de lluvia y de manantiales, y se proponia conducirlas por acueductos subterraneos a la ciudad, tal como se hacia en "todas las ciudades de Europa, Estados Unidos, Australia y la India" (38).

A pesar de lo ambicioso de la propuesta y de haber contado con carta blanca para iniciar las prospecciones, la negativa de la Municipalidad a participar financieramente llevo a la casa matriz, ubicada en Inglaterra, a continuar con el proyecto.

Concluye, asi, lo que consideramos una primera etapa en el proceso de abastecimiento de agua en red para la ciudad de Valparaiso. En tres de las propuestas presentadas se vio el predominio del capital extranjero, si bien en el ultimo se contempla ya un tipo de financiacion mixta. Por otra parte, en el caso de Wheelwrigth y Wadington se percibe que la inversion inicial de los empresarios esta justificada por las necesidades de sus negocios particulares: la navegacion a vapor y las haciendas, antes que por el negocio de suministro en si dado el alto costo de instalacion y la escasa cobertura que pretendian dar en un principio.

3. Busqueda de soluciones en red: concurso publico y empresa municipal

En la decada de 1870 asistimos a un cambio muy visible en la estrategia por parte del Municipio. A pesar de los esfuerzos y propuestas por aumentar la calidad y la cobertura, el abastecimiento se mantenia precario e inestable, por lo que el municipio se vio obligado a tomar una serie de medidas conducentes a mejorar la situacion. Entre ellas, estuvo la autorizacion para la apertura de pozos en puntos pertenecientes a la municipalidad o al fisco. A pesar de las recomendaciones que se venian dando desde la decada de los 40 y que advertian de la insalubridad de las aguas de pozos, en 1873 se colocaron bombas "a fin de que la clase menesterosa se provea de agua gratuitamente para su uso domestico, y los aguadores, abonando un centavo por cada carga, producto destinado a la conservacion de esos pozos y en pago de individuos encargados de cuidarlos" (39). En esta misma oportunidad se perciben nuevos pasos para la constitucion de una empresa con caracter municipal ya que se acuerda "dedicar la cantidad de mil pesos para atender a los gastos que haya hecho y a los que hara en adelante el injeniero encargado de hacer los estudios para surtir de agua potable a la ciudad" (40).

Un ano antes, en 1872, el intendente Francisco Echaurren habia abierto un concurso publico y fijo las bases a que debian ajustarse los proponentes de la provision de agua. A esta convocatoria se presentaron varias empresas, siendo declarada viable en un principio solo la propuesta de la Compania de Consumidores de Agua, aun cuando la comision encargada de la seleccion la termino desechando, finalmente, el 15 de junio de 1874, aduciendo que el producto ofrecido era deficiente y de mala calidad (41) y argumentando que:
   Valparaiso [...] quedara todavia por algun tiempo sin uno de sus
   servicios mas indispensables. Pero nunca nos cansaremos de
   repetirlo: la situacion actual es mala, casi insostenible, sin
   embargo mucho peor seria aquella en que quedariamos colocados
   concediendo un monopolio de 30 anos a una empresa que nos ofrece
   agua que no conocemos i que no puede asegurarla ni en la cantidad
   ni en la fijeza que requieren las necesidades de la poblacion (42).


La compania de Consumidores habia surgido a partir de la adquisicion en 1871 de las instalaciones de la Compania a William Wheelrigth junto con las que surtian al Cerro Alegre y las vertientes de Quebrada Verde, agua de la que proveian gratis a los aguadores en conformidad al convenio celebrado con la Ilustre Municipalidad en 9 de diciembre de 1873. El enorme crecimiento de esta empresa (43), ademas de la solicitud en la propuesta de unas condiciones de exclusividad, preocuparon al Municipio, el cual protagonizo un debate que ocupo los principales periodicos portenos en torno al servicio de aguas. El tema central del debate fue el riesgo a que el abastecimiento urbano se transformara en un monopolio, fuera este privado o publico. Los temores del Municipio no parecian infundados. Con un proyecto mas ambicioso en cuanto a dotacion de agua a la ciudad se refiere, la compania de Consumidores de Agua, heredera de la William Wheelwrigth, declaraba en el momento de su constitucion que su objetivo era proveer a esta poblacion del agua de manantial, en cantidad suficiente para todas sus necesidades y al mas bajo costo (44). Su radio de accion era similar al propuesto en los ultimos anos por Wheelwrigth, si bien se amplio en altura cuando adquirieron el acueducto del Cerro Alegre, con un estanque que tenia capacidad para almacenar 400.000 galones, para la provision por caneria de los poblados barrios del Cerro Alegre y Cerro La Concepcion (45); disponian, ademas, de 200.000 metros cubicos almacenados en la laguna de La Placilla, que tenia una capacidad de 800.000 metros cubicos. Su propuesta de distribucion consideraba abastecer tambien los cerros Alegre y Concepcion, y la habilitacion de pilones para venderla a los aguadores al precio de 20 centavos (46).

Por todo ello, la amplitud del alcance de la Compania de Consumidores de Agua se habia venido viendo en el municipio mas que como una respuesta a la necesidad de abastecer de agua a la ciudad, como una posible amenaza de monopolio. Esa fue la razon de que su propuesta al llamado de Echaurren fuera desestimada, o al menos una de las razones, y esa fue tambien la razon por la cual el Municipio decidio dar mayor impulso a su propio proyecto de creacion de una empresa municipal.

Al calor del debate por el monopolio al que haciamos referencia con anterioridad, en 1876 el intendente Eulogio Altamirano, atendiendo a los cambios que habia experimentado la ciudad y las expectativas de sus habitantes, opinaba que el servicio de agua potable debia ser un aporte publico, argumentando que:
   Una ciudad sin agua se hace mas y mas peligrosa para la vida en la
   medida que crece, a medida que aumenta la poblacion. Por eso, lo
   que hace veinte anos era una obra de prevision, ha llegado a ser en
   este momento una condicion de salud y el reclamo incesante de todos
   los hombres amantes del progreso local y de su propio bienestar
   (47).


Estudiadas las posibilidades, en enero de 1877 se discutieron las bases para la constitucion de la Empresa Municipal de Agua Potable, aceptandose el proyecto de los ingenieros Lyon y Kammerer de traer agua desde El Salto (en Vina del Mar), rio San Francisco del Monte, rio Aconcagua, estero Marga-Marga, laguna del Inca o lago Penuelas. Para su financiamiento se acordo solicitar un prestamo por 300.000 pesos, amortizable en 15 anos y garantizado por los bienes de la empresa, iniciativa que no conto con el interes de los grandes inversionistas, por lo que se decidio--en una accion politica inedita--emitir bonos por 200, 500 y l000 pesos, a 10% de interes, y una amortizacion acumulativa de 4% anual que se verificaria por sorteo al fin de cada semestre (48).

Esta actitud estrategica se podria interpretar como una manera de demostrar a los grandes capitales que no eran imprescindibles. Por esta via, la Municipalidad se abria a lograr el financiamiento por medio de la adhesion ciudadana al proyecto, ya que el 23 de marzo de 1877 se convoco a una reunion publica en la Bolsa de Valparaiso, invitando al publico en general a participar como inversores y haciendo alusion a que evitar el monopolio privado seria toda una leccion de patriotismo. En la convocatoria, el intendente Altamirano senalaba:
   Creemos que hai una grande obra de patriotismo que realizar,
   predicando el ahorro y ensenando al pequeno industrial, a la viuda,
   al pobre, en fin, como pueda colocar con mas seguridad y con mejor
   provecho sus pequenos intereses. Hacemos un llamamiento a su buena
   voluntad, firmemente persuadidos de que si realizamos nuestro
   proposito en la forma que dejamos indicado, no sera la provision de
   agua el mayor de los bienes alcanzados. Nos dirigimos en esta
   ocasion mui principalmente a aquellos de nuestros conciudadanos que
   forman en las filas de los desheredados de la fortuna a la vez que
   en las filas de la virtud y el trabajo (49).


A pesar de que la provision de equipamiento, contratada con la empresa Williamson Balfour, demoro mas de lo presupuestado, con el consecuente incremento de los costos derivado de la acumulacion de intereses de la deuda por la demora (50), las obras se llevaron a cabo y, en mayo de 1881, la empresa municipal avisaba a su clientela de la ampliacion del servicio al Almendral a muy bajo coste (51), de la instalacion de medidores y de abastecimiento a las lanchas cisterna (52). El exito de la empresa se expresaba asi, en 1886, cuando el Concejo Municipal anunciaba que:
   no solo llevo a cabo una importante obra en beneficio de la ciudad
   surtiendo con agua potable abundante i de la mejor clase la parte
   plana de la poblacion, sino que realizo un buen negocio pues hasta
   ahora esa empresa no le cuesta un centavo de desembolso ni le
   costara en adelante, hasta el completo pago de la deuda (53).


Todo ello la estimulo a potenciar el crecimiento de la empresa y la monopolizacion del servicio en manos del municipio proveyendo tambien a la parte alta de la ciudad (54). A partir de entonces se observa un alto nivel de inversion para aumentar la provision, consistente en la compra de terrenos, prospeccion de nuevos pozos en la zona del Salto y reparacion de la maquinaria utilizada, asuntos financiados sin recurrir a gastos municipales extraordinarios, y en asegurar la calidad del producto, a pesar de que las obras del Salto en 1887--un nuevo pozo y la correspondiente estacion de bombas--costaron alrededor de 80.000 (55).

Oferta y demanda fueron aumentando de manera progresiva en paralelo al proceso de modernizacion del pais y de adaptacion a las nuevas directrices dictadas por los codigos sanitarios nacionales e internacionales que establecian normas de conducta en materia de salubridad e higiene. A partir del aumento de la demanda y de los cambios en las expectativas de la calidad de las aguas, estas comenzaron a percibirse como un bien escaso y por ello en plena discusion respecto a la necesidad de ampliacion del suministro, para la cual se planteaba la construccion de un embalse en Penuelas (56); los inversionistas Luis Fidel Yanez, que llegaria a ser promotor fiscal de la ciudad, y Dixon Provand manifestaron su interes de surtir el radio urbano de Valparaiso de agua de mar a domicilio (practica que el propio Provand implementaria en Iquique desde la Compania Proveedora de Agua de Iquique) (57), en forma complementaria al servicio municipal, argumentando que asi la municipalidad podria ahorrar el 50% del agua de que disponia, lo que le permitiria extender sus servicios a los cerros, donde se carecia en absoluto o era de muy mala calidad (58).

Solicitan una concesion por 30 anos, planteando que, con el uso del agua del mar propuesto haria inutil llevar a cabo los nuevos planes de obras proyectados en Penuelas. Su original propuestas pretendia ser un complemento al servicio municipal mediante el que se exigiria al publico la utilizacion del agua de mar para el servicio de desagues y de bomberos (a quienes se proponia abastecer de manera gratuita asi como a establecimientos publicos y de beneficencia) (59). Para 1917, el uso de agua de mar era una realidad en la ciudad y se destinaba a la extincion de incendios, el riego de calles y el lavado de cauces (60).

Por tanto, el surgimiento de la empresa municipal no significo la desaparicion de las empresas privadas de manera radical, pero si logro el objetivo de evitar que el servicio se convirtiera en un monopolio privado, surgiendo si una nueva preocupacion: la posibilidad de que el monopolio ahora fuese municipal.

4. El debate antimonopolio y la fiscalizacion del servicio

Ya hemos visto como en la convocatoria municipal de 1873 solo califico la Compania de Consumidores de Agua Potable, la cual habia solicitado exclusividad de operaciones y tambien la participacion del Municipio en el financiamiento de las ampliaciones a traves de la emision de bonos, asunto que fue rechazado, argumentando la inconveniencia de hacer negocios con particulares, ya que:
   Una larga experiencia ha manifestado que esas companias han sido
   siempre desfavorables a los intereses de la ciudad, asi es que a
   nuestro modo de ver, el Cabildo debe o entregar enteramente a la
   especulacion privada un negocio como es el que nos ocupa o tomarlo
   solo de su cuenta (61).


El monopolio se veia, asi, de manera inevitable y en esas circunstancias el Municipio optaba porque quedara en manos de la iniciativa publica antes que de la privada, alegando que esta se regia unicamente por un interes mercantil. En contra de una vision netamente comercial, el Municipio abogaba por una economia moral del servicio basada en la necesidad de dar cobertura a toda la ciudad y al menor coste, que no podria ser proporcionada por la empresa privada.

Por ello, en 1876, emprende la instalacion de una empresa municipal y la puesta en marcha de una estrategia para poner fin a las concesiones dadas a los particulares. Esta consistio en emitir una disposicion municipal que ordenaba a todas las empresas retirar las canerias no autorizadas de las calles, asunto que dio inicio a un conflicto de larga duracion entre la Compania de Consumidores de Agua y el Ayuntamiento que llego a presentarse ante el Consejo de Estado de 1882 (62). La empresa llevo al municipio a los tribunales alegando contra la autoritaria decision municipal de ordenar levantar "en el termino de un mes las canerias de la Empresa de Consumidores y las demas [...] desde el aviso del Inspector de la policia urbana o el jerente de la Empresa de Agua del Salto" (63), argumentando que el municipio no podia ser juez y parte en el pleito establecido entre la empresa y la autoridad edilicia, que no tenia el monopolio que se atribuia para ser el unico proveedor de la ciudad y que, segun las leyes vigentes, no tenia derecho a negar a la empresa el permiso para tender canerias, a lo que el intendente Altamirano respondio que era decision del municipio determinar si el uso de las calles era en beneficio comun o no, si no, argumentaba, todo el mundo podria "hacer lo que quisiera en las calles y otras empresas como las de los tranvias o telefonos no habrian tenido que pedir nunca autorizacion para instalarse" (64).

La cuestion que preocupaba profundamente a los herederos de Wheelwrigth era que la retirada de algunas de esas canerias suponia el fin del suministro que daban a los buques. Los argumentos esgrimidos por la Compania se fundaban en el rechazo a la imposicion de un monopolio por parte del Ayuntamiento y tambien en la previsible incapacidad de la empresa municipal de aguas para cumplir con los requerimientos planteados por el Intendente, en 1872, cuando se fijaron las bases para pedir propuestas de provision que exigian un minimo de 9.500 metros cubicos cada 24 horas, el aumento paulatino en relacion al aumento demografico, el mantenimiento de los precios y el pago de multas en caso de incumplimiento del suministro (65).

En defensa de la libre competencia afirmaban que:
   Lo que Valparaiso quiere y tiene derecho de exigir, es agua en
   abundancia, barata y que nunca pueda llegar a faltarle, y el unico
   camino para cumplir sus justas exigencias es que haya cinco, diez,
   veinte empresas, no importa el numero, que le cumplan y garanticen
   esas condiciones (66).


Junto a ellos, se expresaban otros tantos empresarios en defensa de la libre competencia y en contra de los monopolios y privilegios que solo podian concederse en contadas ocasiones por parte del Congreso; nunca como una decision municipal (67). El Municipio debia intervenir, segun ellos, unicamente como regulador y fiscalizador en el caso de incumplimiento de las normas (68). La competencia era un instrumento que, aseguraba, segun los detractores del monopolio, que no se especulara con los precios, como habia demostrado la reciente reduccion a 30 centavos por parte de la Compania de Consumidores de Agua que habia obligado a la Empresa Municipal a hacer lo mismo.

A todo esto el Intendente, del lado de la Municipalidad, contraargumentaba, sin embargo, en un alegato completamente a favor del servicio publico:
   Con textos en la mano se hizo presente en la Municipalidad que en
   Madrid, Paris, Londres, en importantes ciudades de Alemania y en
   Nueva York, la provision de agua comenzo haciendose por los
   particulares, y hoy dia aquel servicio esta en manos de la
   autoridad: su repartimiento en condiciones ventajosas se estima
   como una verdadera funcion publica. Y se comprende facilmente la
   razon de este procedimiento.

   Si el agua de que un pueblo necesita esta en manos de dos o tres
   empresarios, es mui facil que lleguen a un acuerdo para fijar un
   precio relativamente subido. Si, por desgracia, es una la empresa
   proveedora, la vida del pueblo esta en sus manos. Las
   municipalidades dan necesariamente mas garantias. Las censuras de
   la opinion publica no alcanzan a los particulares y caen pesadas y
   severas sobre los funcionarios. La prensa no tiene castigos para
   los particulares que ejercen libremente su industria, pero tiene
   latigo para flagelar a las autoridades que olvidan que su primer
   deber es contribuir de todos modos a aumentar el bienestar del
   pueblo. Una municipalidad no puede recargar el precio del agua sin
   que su acuerdo sea aprobado por el gobierno; de modo que el abuso
   no puede perpetrarse sino en el caso de tener malos municipales y
   peores gobernantes.

   Y todavia en esa triste situacion hay esperanza.

   La vida de las municipalidades es corta, y llegado el momento de la
   eleccion el pueblo barreria con la escoba de su indignacion a los
   malos mandatarios que habian especulado con su salad y con su sed.
   ?Podria hacer lo mismo con los especuladores privados?

   Me parece indudable que las autoridades de las grandes capitales
   que he nombrado, han procedido con acierto a su cargo la
   reparticion del agua. Cuando este elemento de vida esta en poder de
   la autoridad, esta por la misma razon en manos del pueblo, y este
   podra imponer su voluntad. ?Podra mandar con la misma autoridad en
   la especulacion privada? (69).


El debate, lejos de ser una cuestion judicial que se realizara entre municipio y empresa tuvo una gran resonancia en la prensa de Valparaiso. En defensa de la empresa salieron innumerables voces que reprodujeron su alegato a favor de la iniciativa privada en los principales periodicos de la ciudad como respuesta al informe enviado a sus redacciones por el Fiscal, Manuel Montt. Estos periodicos fueron: La Patria, El Mercurio, La Epoca, El Estandarte Catolico y El Independiente. La unica voz que salio en defensa del Municipio fue la del Intendente Altamirano (70).

Durante los anos finales del XIX, el principal problema para la empresa publica fue la falta de recursos para aumentar su capacidad. El aumento del consumo la llevo en 1893 a proyectar ampliaciones en la captacion y acumulacion de agua, razon por la cual se acordo contratar un emprestito por 200.000 libras esterlinas ($ 2.100.000) para realizar obras de retencion en Penuelas, colocando en garantia las instalaciones de la Empresa de Agua Potable del Salto (71), el que fue cursado por la Casa Henry Schoereder y Cia. de Londres. De una manera u otra, el abastecimiento de agua siguio dependiendo de la iniciativa privada.

La proyeccion economica de la inversion parecia optima, ya que se estimaba que las obras serian una fuente positiva de ingresos para el Municipio, permitiendolo hacer con holgura el servicio de la deuda y quedar un saldo para atender otras necesidades, calculado sobre la base de vender 20.000 metros cubicos al dia a 0.25 centavos, lo que implicaria la disponibilidad de igual cantidad que se podria destinar al riego de calles, limpia de cauces y riego de algunas colinas que rodean al puerto (72). Sin embargo la Municipalidad no estaba en condiciones, seguramente por la crisis economica por la que atravesaba el pais; de avalar el prestamo, por lo que solicito el concurso del Estado sea para hacerse cargo de los trabajos necesarios o garantirla ante los organismos financieros (73), argumentando que se aprovecharian parte de esas aguas para el riego, lo que implicaria una nueva fuente de ingresos. Sin el apoyo del Estado, las obras deberian paralizarse, lo que significaria la muerte del proyecto y la perdida de sobre un millon de pesos ya invertidos (74).

En mayo de 1897 el apoyo del Estado era una realidad, ya que un informe daba cuenta de los avances de las obras de construccion del tranque que tendria una capacidad de 260.000 metros cubicos (75). Poco despues, en enero del ano siguiente se sanciono el traspaso de la empresa municipal al estado, estableciendose que el destino de los recursos que produjera la empresa y las utilidades reportadas por la cesion de aguas a particulares, serian percibidas por el fisco, pero abonadas a la cuenta de la I. Municipalidad. Asi, en 1901 el asunto de la administracion del agua potable estaba en una situacion confusa, coexistiendo en la practica dos poderes: la Municipalidad y el Estado, lo cual dificultaba aun mas su recuperacion y el pago total del emprestito (76) y, finalmente, termino siendo totalmente intervenida por el gobierno central en 1917, con la decision estatal de:
   adquirir de la Municipalidad de Valparaiso los derechos que esta
   conserva sobre la Empresa de Agua Potable de ese puerto, por la
   suma de un millon novecientos setenta i dos mil ochocientos
   cuarenta i dos pesos ocho centavos ($ 1.962,842.08) que se reconoce
   a la Municipalidad en los balances de la Empresa (77).


Asi se cumple para Valparaiso, el esquema del traspaso de gestion de las empresas municipales que se repitio en otras ciudades europeas y americanas en las que en el largo proceso de modernizacion del sistema de abastecimiento de agua, se vivio un primer momento de predominio de la iniciativa privada entre 1800 y 1880, seguido de un periodo en el que convivieron la iniciativa privada con la publica, entre 1880 y 1930, mientras que, a partir de los anos 30 se vivio el auge de la municipalizacion de las empresas privadas quedando el "monopolio natural" en manos de las instituciones locales o estatales (78).

5. Conclusiones

Las directrices del higienismo fueron calando muy lentamente y su puesta en practica, que al principio se consideraba un lujo, se fue reconociendo, poco a poco, como una necesidad ineludible. Los portavoces del nuevo paradigma fueron una serie de profesionales entre los que se encontraban medicos e ingenieros sanitarios, pero tambien las propias autoridades a las que, lentamente, se les fue haciendo responsables del cuidado de la higiene y la distribucion de las aguas, si no como proveedoras si, al menos, como fiscalizadoras del buen uso. Como decimos, el proceso fue lento, al igual que ocurrio en otras ciudades americanas y europeas. Como senala Mates, hubo una serie de factores que incidieron en que la "revolucion" en el modelo de abastecimiento durara decadas, pero tambien hubo una serie de circunstancias, como fueron los cambios producidos en materia de salud e higiene a nivel nacional e internacional que obligaron a las pujantes ciudades y puertos a la modernizacion bajo el imperativo de los intercambios comerciales y de personas. "A finales del Antiguo Regimen, disponer de agua potable en la propia casa era algo bastante inimaginable, pero progresivamente se fue haciendo realidad en el seno de una civilizacion urbana e industrial" (79). En aras de la modernizacion, el agua se convirtio en un potencial negocio. Lo que dio sus primeros pasos como iniciativa privada, se termino imponiendo como una obligacion que debian cumplir las nuevas ciudades que querian no ser excluidas de los circuitos internacionales comerciales. Las exclusiones supusieron, entonces, motivo de cuestionamiento de las capacidades de los gobiernos locales. Por ello el abastecimiento paso de ser obligacion local a incluirse entre los imperativos de los gobiernos centrales. Ello implico tambien que se diera inicio a la discusion en torno a la propiedad de las empresas de agua y a que se comenzara a cuestionar que quedaran en manos de los intereses privados, como habia ocurrido en los inicios del proceso de modernizacion.

La transformacion del modelo significo la remodelacion de las ciudades de acuerdo al nuevo paradigma que exigia ordenar el espacio y controlar las aguas siguiendo el modelo positivista de "orden y progreso" llevado a la practica por higienistas e ingenieros hidraulicos (80). En Valparaiso, dicho control supuso la erradicacion de muchas enfermedades y de las epidemias que periodicamente asolaban el puerto, pero tambien implico dar la espalda a las condiciones naturales de los cursos de agua y de la climatologia. El almacenamiento y la desviacion de cursos de agua posibilito la dotacion de agua a una poblacion en continuo crecimiento, pero todo ello se realizo de forma insostenible. Siguiendo las pautas del desarrollo y el crecimiento a toda costa, se gano terreno al mar, a los cerros, a las quebradas. Con estas medidas, el agua quedo soterrada pero no por ello desaparecio y las continuas inundaciones que se sucedieron a lo largo del XIX y el XX son prueba de ello (81).

Como hemos visto, en principio, el Municipio no conto con suficiente capital para emprender el proceso ni con la capacidad de presion suficiente como para modificar el debil sistema impositivo. El precio politico de aumentar los impuestos era muy elevado y la iniciativa privada se encontraba perfectamente articulada como para ofrecer resistencia a cualquier intento por revertir el orden de cosas. El empresariado local se encontraba coludido con la prensa, como se vio en el cierre de filas que se produjo en torno al esfuerzo del Municipio por frenar el avance de la Compania de Consumidores de Agua. Por ello se vio forzada la empresa municipal a intentar obtener financiacion mediante suscripcion publica en lo que se presento en la prensa como un esfuerzo patriotico por eludir la concentracion del servicio en manos privadas. Tambien se hizo necesario recurrir a emprestitos, que encarecieron y ralentizaron las obras.

Las inversiones privadas estuvieron destinadas desde un principio a mejorar las condiciones de acceso al agua por parte de las navieras o de las haciendas. Tambien hemos mencionado en estas paginas el caso del Canal de las Mercedes, al resenar las propuestas que fueron rechazadas en el concurso emitido por la Intendencia de Valparaiso. El intento frustrado de implicar al municipio en la financiacion del mismo, por parte de Stephan, Drouilly o Gubler no es mas que una manifestacion de las prioridades que las elites comerciales, y de los negocios (con apoyo de ingenieros y aventureros, como el topografo Drouilly, que formo parte del proceso de colonizacion de Valdivia y Llanquihue), daban a los usos del agua y a la inversion de sus capitales (82). El Canal de Las Mercedes, en el que estuvieron vinculados presidentes de la Republica, como Manuel Montt y Balmaceda, no es mas que la demostracion de la colusion entre los intereses privados y publicos. Durante cerca de treinta anos se emprendieron grandes obras destinadas a transportar agua desde el Rio Mapocho a Valparaiso. Finalmente, estas aguas solo llegaron a Curacavi, a las haciendas de Javier Bustamante, despues de pasar por las de los otros miembros que conformaron la Sociedad del Canal de Las Mercedes (83), de la misma manera que ocurrio con los casos aqui estudiados del Canal de Quillota--que termino beneficiando unicamente a las propiedades agricolas de Waddigton--o con las canerias instaladas por el empresario aventurero, William Wheelwrigth,--que abastecio con ellas a los buques de su compania naviera en su transito por el Puerto.

Las grandes obras se sustentaron con capitales britanicos y estadounidenses y se construyeron con materiales procedentes de empresas extranjeras a muy elevados cotos para la poblacion de Valparaiso que se encontro, permanentemente, merced de los intereses de la iniciativa privada a pesar de los intentos realizados por el Municipio y la Intendencia entre 1876 y 1917. Al finalizar el periodo, la intervencion del gobierno central, ocurrida cuando se hizo evidente la incapacidad del Municipio para hacer frente a los intereses de la deuda, dejo a los portenos sin capacidad de decision en torno a la gestion del servicio de agua en la ciudad.

http://dx.doi.org/10.5209/RCHA.61085

6. Referencias bibliograficas

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Inmaculada Simon Ruiz (2), Raul Sanchez Andaur (3)

Recibido: 2 de octubre de 2016 / Aceptado: 28 de abril de 2017

(1) Este trabajo es resultado del proyecto de investigacion Fondecyt Regular 1140292/2014 "Transformaciones politicas y socio-ambientales derivadas del cambio en el paradigma higienico sanitario. Modernizacion del sistema de aguas en Chile a finales del siglo XIX: los casos de Valparaiso y Talca". Agradecemos a los evaluadores sus comentarios.

(2) Instituto de Estudios Sociales y Humanisticos de la Universidad Autonoma de Chile (Chile) E-mail: isimonr@uautonoma.cl

(3) Instituto de Estudios Sociales y Humanisticos de la Universidad Autonoma de Chile (Chile) E-mail: rsancheza@uautonoma.cl

(4) Goubert, 1989; Mates, 1999.

(5) Mates, 1999.

(6) Melosi, 1999.

(7) Goubert, 1989.

(8) Mates, 1999.

(9) Birrichaga, 1998 y 2007.

(10) Castro, 2010.

(11) Molina, 2009.

(12) Sanchez--Simon, 2014.

(13) Nazer, 2000.

(14) Ortega, 2005.

(15) Urbina Carrasco, 2012.

(16) Cavieres, 2007: 131.

(17) Flores, 2007: 146.

(18) Fuente: www.memoriachilena.cl.

(19) Vela-Ruiz, 2014: 216.

(20) Urbina Burgos, 1999: 105. Su expresion en metros equivale entre 7 y 9.

(21) Calderon y Schotfeldt, 2001: 182.

(22) Acta Municipalidad de Valparaiso. 16-XI-1858. Archivo Historico Nacional de Chile [Chile] (en adelante AHN), Municipalidad de Valparaiso (en adelante MV), vol. 33, f. 201.

(23) Fuente: Elaboracion propia.

(24) Con el tiempo, el proceso de "conquista del agua" en Valparaiso supuso el soterramiento de todas las quebradas y su conversion en avenidas.

(25) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 19-XI-1849. AHN, MV, vol. 68, f. 61.

(26) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 19-XI-1840. AHN, MV, vol. 17, f. 141v. La provision de barcos en el muelle se hacia por medio de un canal que se sacaba del deposito de San Agustin.

(27) Mannheim, 1876, s/f.

(28) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 29-IV-1850. AHN, MV, vol. 33, s/f.

(29) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 19-XI-1849. AHN, MV, vol. 17, f. 145v.

(30) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 12-VI-1860. AHN, MV, vol. 33, s/f.

(31) Mannheim, 1876, s/f.

(32) La difusion del paradigma higienico sanitario y, mas adelante, los hallazgos en bacteriologia y microbiologia transformaron los estandares de calidad y la cuestion del agua urbana devino en un problema de salud publica. Si con anterioridad, la poblacion tomaba el agua libremente de pozos y de acequias que corrian por las calles, la subida en los estandares de calidad y el, consecuente soterramiento de antiguos cauces para evitar el consumo de aguas contaminadas dejo a muchas personas sin acceso al agua y, por tanto, susceptibles de convertirse en clientes de las empresas de agua, fueran estas privadas o publicas.

(33) The Pacific Steam Navigation, 1930: 44.

(34) Vicuna Mackenna, 1877: 25.

(35) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 07-II-1855. AHN, MV, vol. 33, f. 139.

(36) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 03-II-1864. AHN, MV, vol. 33, s/f.

(37) Vela-Ruiz, 2014: 216.

(38) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 08-V-1872. AHN, MV, vol. 33., s/f.

(39) Documentos Intendencia de Valparaiso (en adelante IV). Valparaiso, 08-II-1872. AHN, vol. 277, s/f.

(40) Documentos Intendencia de Valparaiso. Valparaiso, 11-VI-1873. AHN, IV, vol. 277, s/f.

(41) Diaz, 1888: 116.

(42) Ibidem. Las otras propuestas rechazadas en aquella ocasion fueron: la de Martin Drouilly y Juan Stepan i Cia., y la presentada por Santa Maria, Vergara y otros en nombre de la Compania de Comerciantes. Los ingenieros Drouilly y Stephan, con apoyo de Augusto Gubler proponian tomar el agua del canal de las Mercedes que estaba entonces en construccion y que supuestamente llevaria hasta Valparaiso las aguas del Mapocho. Estas aguas llegarian, segun la propuesta hasta el Cerro Baron, despues de surtir a Playa Ancha. La propuesta fue rechazada por el intendente con bastante acierto pues el proyectado canal, cuya construccion se puso en marcha a partir de la constitucion del Canal de Las Mercedes, en 1854, no concluyeron hasta 1880 y el agua nunca llego a Valparaiso, pues se detuvo en Curacavi; cfr. Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 4-V-1874. AHN, MV, vol. 33, ff. 674 y ss. Por su parte, la Compania de Comerciantes, La Compania de Comerciantes, presidida por Jacinto Chacon, registrada en 1870 en la Bolsa, con capital de 330.000 pesos y que ofrecia entregar servicio por treinta anos, a partir de un sistema novedoso de acopio de aguas de lluvia en represas que se ubicaria en Penuelas, fue rechazada tambien a pesar de que comprometia dotacion de agua para bomberos y 25 pilones o fuentes para uso publico gratuito distribuidas por toda la ciudad. El proyecto fue retomado, mas adelante, por parte de la empresa municipal de aguas.

(43) Ortega, 2005: 151. Se establece en 1872, con un capital de 10.618 libras esterlinas.

(44) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 15-XII-1869. AHN, MV, vol. 33, s/f.

(45) Ibidem.

(46) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 4-V-1874. AHN, MV, vol. 33, f. 415.

(47) El Mercurio de Valparaiso, no 14980, 23-III-1877, 4.

(48) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 7-I-1887. AHN, MV, vol. 47, ff. 1-42.

(49) El Mercurio de Valparaiso, no 14980, 23-III-1877, 4.

(50) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 24-VI-1880. AHN, MV, vol. 52, ff. 476 y ss.

(51) El Mercurio de Valparaiso, no 16324, 27-V-1881, 6.

(52) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 29-V-1881. AHN, MV, vol. 59, ff. 59 y 287.

(53) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 4-III-1886. AHN, MV, vol. 77, f. 14v.

(54) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 4-III-1886. AHN, MV, vol. 77, ff. 35 y ss.

(55) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 4-III-1886. AHN, MV, vol. 77, ff. 188-195.

(56) Obra construida durante el gobierno de Federico Errazuriz Echaurren (1895-1900), con el objetivo de ampliar el servicio de agua potable de Valparaiso, especialmente durante los meses de verano.

(57) Castro, 2005.

(58) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 11-XII-1895. AHN, MV, vol. 144, ff. 153 y ss.

(59) Ibidem.

(60) El Mercurio de Valparaiso, no 28027, 05-I-1917, 10.

(61) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 4-V-1874. AHN, MV, vol. 33, ff. 415-435.

(62) Observaciones, 1882: 9.

(63) Ibidem.

(64) Diario La Patria, no 293, 10-X-1883, 1.

(65) Observaciones, 1882: 18.

(66) Ibidem.

(67) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 04-I-1887. AHN, MV, vol. 47.

(68) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 04-I-1887. AHN, MV, vol. 47, s/f.

(69) Vista, 1883: 50.

(70) Vista, 1883.

(71) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 02-III-1893. AHN, MV, vol. 180, s/f.

(72) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 06-VII-1897. AHN, IV, vol. 853.

(73) Ibidem.

(74) Ibidem.

(75) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 28-0V-1897. AHN, MV, vol. 138.

(76) Documentos Municipalidad de Valparaiso. Valparaiso, 05-VII-1901. AHN, MV, vol. 174, f. 458.

(77) Ministerio del Interior, Ley 3.213. Santiago, 16-II-1917. Disponible en https://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=23816.

(78) Mates, 2013: 27-28; Simon--Mates, 2013.

(79) Mates, 2013: 24.

(80) Teixeira--Peixoto, 2013.

(81) Alvarez, 2001.

(82) Esta colusion de intereses confluye en lo que Topalov define como "nebulosa reformista". Se conforma como un grupo de empresarios e intelectuales formo parte de una "nebulosa reformista" compuesta por medicos, funcionarios publicos, ingenieros sanitarios, contratistas, etc. implicados en una idea y un interes comun: transformar las condiciones higienico sanitarias de las ciudades para modificar, a su vez, la vida de sus ciudadanos en aras de la modernizacion y la agilidad en las relaciones de intercambio de bienes y personas en el mercado global. Topalov, 2004.

(83) Correa, 1973.

Leyenda: Figura 1. Plano de Valparaiso en 1879 (18)
Tabla. 1. Propuestas de provision de agua presentadas por empresarios
privados (23).

Empresario           Financiacion     Fecha       Fuente
                                              abastecimiento

Jacinto Vergara     Privada           1858    Quebrada Jaime
                                              (actual Avenida
                                              Francia)14

W. Wheelwrigth      Privada,          1849    Quebrada de San
                    Sociedad                  Agustin (actual
                    Anonima que               Avenia Jose
                    contaba con               Tomas Ramos)
                    capital
                    estadounidense

J. Waddington       Privada,          1845    Rio Aconcagua
                    Sociedad
                    Limitada con
                    sede en
                    Inglaterra

T. Bland Garland    Mixta:            1864    Quebrada de San
                    Municipio/                Juan de Dios,
                    Sociedad con              Rio Quillota
                    sede en
                    Inglaterra

Empresario          Aportacion para      Beneficio
                     la ciudadania        empresa

Jacinto Vergara     Construccion de   Monopolio de 10
                    estanque y        anos
                    pileta.           Autorizacion
                    Servicio          para cobrar un
                    gratuito para     centavo por
                    Policia,          carga a los
                    bomberos y        aguadores
                    Hospital

W. Wheelwrigth      Servicio de       Beneficio
                    canerias al       derivado del
                    puerto y a la     servicio y agua
                    ciudad.           para los barcos
                    Servicio gratis   de su Compania
                    a bomberos        Naviera

J. Waddington       Agua gratis       Beneficios
                    para pilas        derivados del
                    publicas y        servicio de
                    lavanderias       canerias. El
                    populares         agua llego
                                      hasta sus
                                      haciendas en
                                      Quillota y
                                      Limache

T. Bland Garland    Agua para los     Beneficios
                    cerros de Playa   derivados del
                    Ancha y           servicio a los
                    servicio          cerros
                    gratuito para
                    el lazareto
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Author:Simon Ruiz, Inmaculada; Sanchez Andaur, Raul
Publication:Revista Complutense de Historia de America
Date:Jan 1, 2018
Words:11171
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