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De Hutcheson a Smith: un sentimentalismo 'sofisticado'.

Resumen

Francis Hutcheson es un reconocido proto-utilitarista. Sin embargo, Adam Smith, su discipulo mas prominente y sucesor en la catedra de Filosofia Moral de la Universidad de Glasgow, tomo otros aspectos de la etica sentimentalista de su maestro y fundo, sobre la base del mismo sentimentalismo, una teoria moral completamente distinta. En este trabajo explorare que rasgos de la etica de Smith --en particular, los de la simpatia y espectador imparcial-- se encuentran ya en germen en la etica de Hutcheson y como Smith desarrollo esas intuiciones para, introduciendo una instancia de racionalidad en los juicios morales y sin traicionar la tradicion sentimentalista, incluir tambien en su teoria moral elementos propios de la razon practica.

PALABRAS CLAVE: Adam Smith, Francis Hutcheson, sentimentalismo, etica, razon practica, ilustracion escocesa, simpatia, espectador imparcial.

Abstract

Francis Hutcheson is known as a proto-utilitarian. Adam Smith, though, his most prominent student an successor on the Chair of Moral Philosophy in the University of Glasgow, focuses on some different trends of his teacher's ethics and founds, based on the same sentimentalism, a completely different theory of morals. On this paper I explore what aspects of Hutcheson's ethics --particularly those of 'sympathy' and the 'impartial spectator' -- where already present in his theory, and how Smith develops those intuitions in order to introduce a moment of rationality in moral judgments, whereby he is able to construct a theory that includes practical reasoning, without betraying the Scottish sentimentalist tradition.

KEYWORDS: Adam Smith, Francis Hutcheson, sentimentalism, ethics, practical reason, Scottish Enlightenment, sympathy, impartial spectator.

De Hutcheson a Smith: Un sentimentalismo 'sofisticado'

Francis Hutcheson, al decir de muchos autores (Blackstone 1958, p. 1054), es el verdadero padre de la etica sentimentalista de la Ilustracion Escocesa, cuna de la posterior y hasta ahora influyente tradicion utilitarista moderna. Pero Adam Smith, otro reconocido exponente del sentimentalismo escoces, y el discipulo mas prominente y sucesor en la Catedra de Moral en la Universidad de Glasgow de Hutcheson, funda sobre el mismo sentimentalismo una teoria moral que no solo se aleja, sino que hasta excluye al utilitarismo, acercandose incluso a una peculiar etica de la razon practica (ver Carrasco 2004). Adam Smith, en la VII Parte de su Teoria de los Sentimientos Morales (en adelante TMS) (1) reconoce su deuda intelectual con Hutcheson, quien determino su aproximacion general a la filosofia moral (Raphael y Macfie 1982, p. 10). Alli dice: "El Dr. Hutcheson tiene el merito de haber sido el primero en distinguir ... en que sentido las distinciones morales ... estan fundadas en el sentido y sentimiento inmediatos" (TMS, p. 320). Mas aun, entre los escasos elogios que se conoce que este parco autor haya hecho en vida, uno de los mayores esta dirigido, precisamente, a su maestro: "el que nunca podra ser olvidado, Dr. Hutcheson" (TMS, p. 301, nota 3), No obstante, la linea que sigue su sentimentalismo, y aunque fundada en las mismas bases, dista mucho de la que tomaron sus otros y bien reconocidos seguidores: los utilitaristas.

Con todo, la relacion entre las eticas de Hutcheson y Smith, y el momento en que el ultimo da el 'giro' a la teoria de su maestro para dar lugar desde un mismo fundamento a una etica tan distinta, ha sido --desafortunadamente, dice Charles Griswold-- escasamente estudiada (Griswold 1999, p. 25, nota 37). La investigacion de la teoria de Hutcheson se ha centrado mas en sus aspectos ontologicos y epistemologicos (Mautner 2008, p. 5); en el sentido moral (2) y la benevolencia: "un deseo desinteresado por la felicidad de otro" (Inq, p. 219), la unica virtud para Hutcheson y que se relaciona directamente con el posterior Principio de Utilidad o 'de la mayor felicidad para el mayor numero de personas' (ver Inq, p. 120). Smith refuta duramente estas ideas (TMS, p. 321 ss., y p. 265 ss.), por lo que los germenes de su teoria tendrian que buscarse en otros aspectos del sentimentalismo de Hutcheson. En particular, nos centraremos en los conceptos de simpatia y espectador imparcial --los dos pilares sobre los que se funda la filosofia moral de Smith-- y que tambien podrian encontrarse en el pensamiento de su maestro. Hutcheson solo toca tangencialmente estos temas, pero es posible que, en el desarrollo de algunas de las intuiciones de su predecesor, Smith si haya encontrado cierta inspiracion para dar, de este modo, un giro definitivo a su sentimentalismo. Mi hipotesis sera que el concepto de 'simpatia mutua' es el que cambia la naturaleza del sentimentalismo de Smith, por las grandes consecuencias que tiene tanto en la introduccion de la nocion de 'propiedad' como en el tipo de espectador al que ahora debe recurrir: un espectador que pasa de la tercera a la segunda persona. Estos dos elementos son los que lo convertilian, en palabras de Charles Griswold, en un sentimentalismo o emotivismo 'sofisticado' (Griswold 1999, p. 130); el que lo alejaria dennitivamente de la tradicion de sus contemporaneos.

Comenzare, por tanto, describiendo los conceptos de simpatia en estos dos autores, para establecer luego las variaciones que implican para el espectador imparcial. Posteriormente mostrare como el desarrollo que hace Smith de la nocion de simpatia le obligan a introducir los conceptos de 'propiedad' y 'self-command' o autodominio a su teoria, para finalmente establecer de que modo estos mismos introducen un momento de racionalidad en el juicio moral, el que cambiara definitivamente la naturaleza de su sentimentalismo respecto del de su maestro.

1. La simpatia

En su critica a la teoria de Hutcheson, en la VII Parte de la TMS, Smith afirma que no era necesario crear una nueva facultad para dar cuenta de la percepcion de las distinciones morales, puesto que bastaba con el desarrollo del concepto de simpatia (TMS, p, 321). Aunque para Smith y Hutcheson la simpatia no significa lo mismo, si es posible realizar una comparacion 'practica' entre ambas. En Hutcheson, la simpatia depende originalmente del sentido publico, pero luego se independiza hasta transformarse en un 'sentido de la simpatia' (3). Para este, como para Smith, es un "poder de percepcion" (Inq, p. 67 y TMS, p. 321) que implica la determinacion de alegrarse con la alegria ajena y entristecerse con su tristeza, "aunque no saquemos ninguna ventaja de ello" (E, p. 17). Y a tal punto llega esta 'determinacion', que Hutcheson afirma "que nadie sino los monstruos estan completamente libres de estos afectos" (S.I., p. 121), frase que evoca, sin duda, la primera de la TMS cuando Smith dice: "Cuan egoista pueda ser una persona, es evidente que hay algunos principios en su naturaleza que le hacen interesarse en la suerte de otros, y hace que su felicidad sea necesaria para el, aunque no gane nada sino el placer de verlo" (TMS, p. 9). En el nivel mas basico entonces, podria pensarse que Smith toma este elemento secundario de la etica de su maestro para convertirlo en el pilar de su teoria.

Pero no cabe identificar sin mas la simpatia smitheana con el sentido publico--o con los sentimientos sociales o la simpatia de Hutcheson. Hay diferencias cruciales, entre las que la mas importante es que la simpatia del ultimo no tiene relacion con la evaluacion moral, que es tarea exclusiva de su 'sentido moral.' Si bien es cierto que este autor afirma que por lo general (excluyendo las situaciones de corrupcion) tendemos naturalmente a conectarlas (E, p. 98), para Smith, la simpatia es precisamente el medio por el que se realizan los juicios morales.

En una de sus definiciones mas completas, Hutcheson la caracteriza como un fellow-feeling (companerismo, camaraderia), previo a la razon, desinteresado, que se propaga por contagio, se alegra con la prosperidad ajena y se apena con sus dolores (S.L, p, 33). Esta es, en un comienzo, la misma nocion que define Adam Smith. Aunque el ultimo autor continua luego su desarrollo, hasta llegar a un concepto que difiere sustancialmente del de su predecesor.

Tipos de simpatia

No es trivial que Smith comience su TMS definiendo la simpatia. Aunque en ambos autores esta va variando su significado, en Smith la tendencia de su evolucion es clara, mientras que en Hutcheson solo se modifica el estatuto que, en cuanto determinacion de la mente, ella tiene. Conviene, por tanto, distinguir entre los distintos tipos de simpatia que estos autores dan a traves de sus obras para comprender en que momento Smith realiza el giro que cambiara la naturaleza de su teoria. Mi clasificacion consistira en cuatro 'tipos' de simpatia, donde la division fundamental se dara entre las que llamare simpatias 'unidireccionales' y las 'bidireccionales' o simpatias mutuas.

a) Simpatia como contagio

La simpatia unidireccional mas basica es la que Luigi Turco describe como 'mecanica' (Turco 1999, p. 79): un contagio involuntario de sentimientos en que la mera observacion de un sentimiento produce otro analogo en el espectador (la risa de otro que produce risa). Esta no requiere que el agente sepa de la reaccion del espectador, ni incluso siquiera, que lo estan observando.

La simpatia meramente mecanica --que incluso pueden sentir los animales-- es la que Hutcheson define, por ejemplo, al decir: "Nuestra miseria o angustia aparece inmediatamente en nuestro semblante ... y propaga cierto dolor a todos los observadores" (Inq, p. 159). Adam Smith tambien habla de esta, de un modo aun mas claro, cuando afirma que a la simpatia apenas le basta ver la pasion de otro para surgir. "Las pasiones parecen ser transfundidas de un hombre al otro, instantaneamente y antes de cualquier conocimiento de que fue lo que la provoco" (TMS, p. 11). Hutcheson decia algo similar en relacion al fellow-feeling: "Por medio de esta simpatia y otros afectos desinteresados, pareciera como si a traves de un contagio o infeccion, que todos los placeres, incluso los mas bajos, extraflamente aumentan su intensidad cuando son compartidos" (S.L, p. 33; enfasis mio).

b) Simpatia como identificacion

En segundo lugar, dentro de la simpatia unidireccional, existe aquella en la que el espectador simpatiza con el agente a traves de una identificacion imaginativa. El espectador 'se pone en sus zapatos' y, segun lo que el agente este viviendo, se alegra de su alegria y apena con su dolor. Aunque hay matices, en esta simpatia, el agente no tiene ninguna participacion activa. Es un proceso exclusivo del espectador, quien 'mira desde fuera' la situacion. El espectador se identifica pero, en terminos 'personales', permanece ajeno a la situacion; y si el agente no conoce de esta identificacion, tampoco hay ningun cambio en el. Un ejemplo en ambos autores es el de la simpatia con hechos muy lejanos o ya pasados (Inq, p. 91; TMS, p. 75), en los que es imposible que sus protagonistas se identifiquen tambien con los espectadores. "Esta es --senala Turco-- la primera manifestacion clara [en Hutcheson] del concepto de simpatia como un imaginarse algo que no es necesariamente real" (Turco 1994, p. 94).

Segun Hutcheson, existiria una compasion y alegria natural frente al desgraciado o el afortunado (S.I., p. 82), la que nos hace acercamos para consolarlo o felicitarlo. Por la misma razon, detestamos a quienes no se ven conmovidos por la miseria ajena (S.I., p. 60). Pero para Hutcheson solo hay identificacion con la alegria o el dolor de los agentes, y en principio no hay necesidad de conocer la causa de estos sentimientos.

Smith critica esta nocion de simpatia, afirmando, en primer lugar, que la simpatia o la identificacion se da con cualquier pasion posible (TMS, p. 10), y que la que se reduce a la alegria o dolor ajenos es, todavia, una simpatia muy imperfecta (TMS, p. 11). Pero mas alla de ello, afirma que la identificacion debe realizarse 'segun lo que la situacion merece' (TMS, p. 16), para lo que es necesario abrirse al contexto, a las causas de las diversas pasiones con las que el espectador se identificarla.

Aunque Smith es quien sistematiza y desarrolla esta 'identificacion mas perfecta', en Hutcheson ya se ven ciertos germenes de ella. Hay al menos dos situaciones en las que el espectador se abre al contexto para establecer si la situacion merece o no la identificacion con el afecto del agente. El primero es el de la 'galanteria' (cortejo a mujeres comprometidas) o incluso adulterio, en que el espectador no se identifica con la alegria del agente sino, por el contrario, la condena en virtud del dolor que esta causa al marido, el padre o los hermanos de la mujer en cuestion (E, p. 113, TMS, p. 175). El otro caso, que se repite en ambos autores y es sumamente importante para sus teorias, es el de la justicia y el castigo, en el que --segun palabras de Smith-- hay una 'antipatia directa' con el agresor. En esta situacion es incluso licito herir a otro, dado que este ya hirio a un tercero (ver, entre otras, E, p. 46, Inq, p. 183 y TMS, p. 76). Aqui, la identificacion nuevamente depende del contexto.

Sin embargo, como en Hutcheson solo se trata de las pasiones de dolor y alegria, y en general, sin la apertura al contexto, en Smith aumentan considerablemente estos ejemplos de identificacion unilateral. Tanto es asi que ella puede incluso darse con los muertos y los locos (simpatia ilusoria, TMS, p. 12), donde nos imaginamos en su situacion y sentimos lo que ellos no sienten, pero si sentirian si pudieran de algun modo ser conscientes de lo que les pasa.

La razon por la que las personas buscan que se identifiquen con ellas la senala Smith: "Nada nos agrada mas que observar a otros hombres con todas las emociones de nuestro pecho; ni nada nos choca mas que la apariencia de lo contrario" (TMS, p. 13). De ahi que, cuando estamos conscientes de esta identificacion, aumenta nuestra alegria o disminuye nuestro dolor. Por esto es que Hutcheson denuncia al que exagera o finge su dolor solo para obtener compasion, o el placer de observar la simpatia de los otros (E, p. 87). Este es --afirma-- el comienzo de la mayor corrupcion de la mente.

Pero, al mismo tiempo, sin que lo note, es tambien el germen de lo que implicara la revolucion copernicana de Smith: la simpatia mutua,

c) Simpatia mutua

La vuelta, el salto, que separara definitivamente a la etica de Smith de la de su maestro es la llamada simpatia mutua (TMS, primera parte, primera seccion, cap. 2), por definicion bidireccional y que traera aparejada una nueva motivacion y justificacion moral a su teoria.

Segun D. D. Raphael, Hume es quien introduce el concepto de simpatia como el de "compartir los sentimientos con los afectados por la accion, para explicar la aprobacion o desaprobacion de esta" (Raphael 2007, p. 25); vale decir, una explicacion psicoiogica de aquello a lo que Hutcheson solo habia dado un nombre: el sentido moral. Smith encuentra esta definicion todavia muy estrecha y la reemplaza por un nuevo concepto de simpatia: la simpatia mutua.

En esta ultima, tanto el espectador como el agente simpatizan con el otro, se identifican reciprocamente, intercambian posiciones e intentan captar todas las circunstancias que les afectan. Intercambian 'personas y caracteres', senala Smith (TMS, p. 317); no solo se ponen en el lugar del otro para mirarse desde sus ojos, sino tambien para sentir como esta sintiendo el otro. Tras este proceso, vuelven en si e intentan ajustar sus pasiones mutuamente para establecer un punto de concordancia en los sentimientos, punto que Smith llamara de propiedad, y obtener asi el placer de la simpatia mutua.

En sus mismas palabras, "para producir la concordia, tal como la naturaleza ensena a los espectadores a asumir las circunstancias de la persona principalmente afectada, tambien ensena a esta ultima a hacer, en cierta medida, lo mismo ... como [los espectadores] estan constantemente considerando que sentirian si fueran los afectados por la situacion, asimismo los ultimos estan constantemente imaginando como se verian afectados si solo fueran espectadores de ella" (TMS, p. 22).

Tras la primera edicion de la TMS, Hume escribe a Smith senalando que si la simpatia siempre diera placer (como se desprende de las primeras paginas de la TMS), "un hospital seria un lugar mas entretenido que una fiesta" (Carta 36, 28 de julio 1959). Esta critica se basa en la idea de una identificacion unilateral, como es tambien la de Hutcheson. De hecho, cuando este ultimo autor habla de los "males de la simpatia" (S.I., p. 60), dice que ella puede ser agradable o desagradable segun cuales sean las pasiones del agente.

Smith, en una nota a pie de pagina introducida en la segunda edicion de la TMS, responde a Hume aclarando su concepto de simpatia, que se aleja del contagio o simpatia unilateral de sus precursores. Dice: "En el sentimiento de aprobacion hay dos cosas que considerar; primero, la pasion simpatetica del espectador; y segundo, la pasion que surge de observar la coincidencia perfecta de su pasion con la de la persona principalmente afectada. Esta ultima, en la que el sentimiento de aprobacion propiamente consiste, siempre es agradable y placentera" (nota en TMS, p. 46).

En consecuencia, puesto que tanto el agente como el espectador buscan el placer de la simpatia mutua, se identifican reciprocamente, se 'proyectan dentro del otro', para ver si sus pasiones concuerdan. Dado que ese no sera el caso (porque la situacion afecta directamente solo a uno), ambos intentan mirarse con los ojos del otro, entrando, por asi decir, en sus circunstancias y saber que esta sintiendo. De algun modo, ambos comienzan a jugar el rol de espectadores. Y una vez que se ha producido la identificacion imaginativa, las partes se esfuerzan por acomodar sus emociones hasta el punto en que coincidan, el de la propiedad y el que brindara a ambos el placer de la simpatia mutua,

Ahora bien, con la introduccion de la simpatia mutua en esta teoria moral, esta se vuelve evaluativa en un sentido muy peculiar: Entre el agente y el espectador tienen que encontrar el punto de propiedad, aquel con que el espectador pueda identificarse y que se convertira en el grado 'apropiado' para la pasion o accion del agente. Ea simpatia deja de ser un mero 'poder de percepcion' para convertirse en un 'principio de aprobacion de la propiedad'. La identificacion reciproca, ya no solo del espectador con el agente sino tambien del agente con el espectador, hace que el primero deba moderar sus pasiones para que el espectador lo pueda aprobar. El agente, por tanto, pasa a jugar un rol activo en esta etica espectatorial. Y el espectador, por su parte, ya no puede ser un tercero ajeno a la situacion, sino que debe involucrarse y participar tambien activamente en el proceso. Con la introduccion de la simpatia mutua, entonces, Smith da un vuelco trascendental al sentimentalismo.

No obstante, si el punto de propiedad dependiera exclusivamente de la correspondencia de sentimientos entre los actores, este seria completamente arbitrario. Asi es como de hecho se entiende al termino del tercer capitulo, cuando el autor repite: "Aprobar las pasiones de otro, por tanto, como adecuadas a su objeto, es lo mismo que observar que simpatizamos completamente con ellas" (TMS, p. 16); "En toda ocasion, sus propios sentimientos son el estandar y la medida con los que juzga los mios" (TMS, p. 17), o, por ultimo: "Cada facultad de un hombre es la medida con la que juzga la misma de otro hombre. Yo juzgo tu vista por mi vista, tu razon por mi razon, tu resentimiento por mi resentimiento, y tu amor por el mio. No tengo, ni puedo tener, ningun otro modo de juzgarlos" (TMS, p. 19). La mera simpatia mutua haria de la etica de Smith una etica relativista.

d) Simpatia mutua moral

Pero a Smith todavia le falta un paso para alcanzar la que se podria llamar 'simpatia mutua moral'. En el tercer libro de la TMS introduce un elemento que sera central para su teoria: el espectador imparcial. Senala que, de modo innato, todos nos inclinamos a la autopreferencia, a tener afectos parciales para con nosotros mismos. Nuestras familias, cuando aun somos pequenos, tienden a ser indulgentes con estos afectos. Pero al salir al mundo real, nos damos cuenta de que solo somos uno mas dentro de una multitud de iguales (TMS, p. 137), y que si no restringimos tales pasiones no seremos aprobados ni podremos sentir el deseado placer de la simpatia mutua. Asi, empezamos a imaginar, entre nosotros y los demas, a un espectador imparcial, un ser imaginario que sin lazos particulares con ninguna de las partes, dictamine el punto de propiedad, aquel en que todos deberiamos concordar y alcanzar de este modo el placer buscado.

Posteriormente, con el ejercicio y la habituacion, internalizamos a este espectador e intentamos identificarnos con el para que nuestra conducta sea apropiada. Asimismo, al juzgar a otros, lo hacemos desde la perspectiva de este 'hombre en el pecho' y no desde nuestro necesariamente sesgado punto de vista. 'Entramos', por asi decir, en los sentimientos del otro con los ojos de este espectador imaginario, cuyo criterio moral --tal como aprendimos en nuestras primeras interacciones-- es la imparcialidad. Y como idealmente todos los agentes/espectadores hemos aprendido y aplicamos el mismo criterio de moralidad, todos, idealmente, estableceremos el mismo punto de propiedad. De este modo, la simpatia mutua que antes se encontraba arbitrariamente, da paso a una simpatia mutua moral, que esta justificada con el criterio de la imparcialidad.

En resumen, Adam Smith hace referencia a los cuatro tipos de simpatia en su obra, aunque a los dos primeros los califica de sumamente imperfectos. Sus primeras definiciones son, como las de Hutcheson, sentir alegria con el alegre o la tristeza con quien esta triste. Esta simpatia es claramente unidireccional, y sera fruto de un mero contagio o de una identificacion. Pero una primera distincion con su maestro --en Hutcheson solo insinuada-- es la apertura al contexto, que en la teoria de Smith se volvera esencial: la identificacion, que ahora ya implica la aprobacion de la propiedad, deja de depender tanto del sentimiento del otro como de las circunstancias que lo originan. La medida apropiada estara dada por lo que "la situacion merece" (TMS, p. 12).

Con todo, el paso que lo aleja definitivamente de los sentimentalismos de su epoca es el concepto de la simpatia mutua. Con esta ya no es necesario postular un nuevo sentido para el juicio moral (el 'sentido moral' de Hutcheson), sino que este se establecera a traves de la concordancia de sentimientos entre el espectador y el agente de la accion. En un primer momento, esta llevaria a una etica relativista. No obstante, con la posterior introduccion del espectador imparcial, aparece la simpatia mutua moral, en que el criterio de propiedad lo da este 'hombre en el pecho', garantizando --al menos en cuanto la naturaleza humana lo permite-- que su juicio si sera moralmente apropiado, justo, imparcial.

II. El espectador

"Sin lugar a dudas --dice Blackstone (1965, p. 26)-- el germen de la teoria del espectador imparcial esta en Hutcheson". Aunque esta afirmacion no es evidente, por las escasas referencias que hace este autor al 'espectador' en su filosofia moral, si seria plausible si se lo identificara con el 'sentido moral'; puesto que de hecho este pertenece a un 'espectador' que con sus sentimientos morales percibe la virtud o el vicio del agente y reacciona de modo inmediato, instintivo (Inq, p. 133; ver tambien Moore 1995, p. 23), aprobando o no la accion. Si ese fuera el caso, el rol del espectador si seria crucial en la teoria de Hutcheson: sus juicios tendrian prioridad sobre los del agente y seria el, en ultima instancia, quien realizaria la calificacion moral. La verdad --dira Hutcheson-- es siempre mejor conocida por el juicio del espectador (E, p. 94). Y Darwall lo reafirma diciendo: "son las respuestas sentidas de este las que delimitan la esfera moral" (Darwall 1997, p. 80).

a) Un tercero imparcial

No obstante, como en Hutcheson solo existe la simpatia unilateral, el espectador juzga extemamente, esta siempre y necesariamente 'fuera' de lo observado. Es un tercero que no interactua y que aprueba o desaprueba segun perciba o no ciertas cualidades en el agente (Moore 1995, p. 35), que son las que el identifica con la virtud: en este caso, la benevolencia.

Por otra parte, el espectador es un ser real. En Hutcheson no hay ninguna referencia a un espectador imaginario, un "semidios en el pecho" (TMS, p. 131) con una voz tan potente que sea incluso capaz de ahogar la autopreferencia de las pasiones innatas (TMS, p. 137). Al contrario, todo indica, senala Radcliffe (2004, p. 632), que en esta teoria de los sentimientos morales la aprobacion la dan los sentimientos de un espectador correctamente situado --presumiblemente gente comun en las circunstancias adecuadas para dirimir imparcialmente. Asi, cuando hay conflictos, Hutcheson recomienda recurrir a 'arbitros prudentes' para que dirman (ver, por ejemplo, S.I., pp. 141,158 o 196) y que actuen tal como lo harian los jueces (S.I., p. 214).

Con todo, y aunque impasible, el espectador si debe cumplir ciertas condiciones para juzgar correctamente. La primera y mas importante es la imparcialidad. Esta idea, tan subrayada por Smith, estaba ya incoada en los escritos de su maestro: "Los espectadores, desvinculados de nuestros afectos parciales ... pueden juzgar nuestra conducta a plena luz" (E, p. 76) o "el arbitro entre dos partes en conflicto no tiene que ser especial ni mas sabio que los demas, su unica condicion es que esta desvinculado de ambas" (S.I., p. 212), y en definitiva, "cuando los hombres no se ven directamente afectados, los sentimientos que se forman del estado de otros ... muestran su verdadera cara" (Inq, p. 162). Por lo mismo --y aqui Hutcheson adelanta nuevamente una importante idea de Smith-- en lo que respecta a nosotros mismos es muy dificil discernir (Inq, p. 92), y que para hacerlo debemos intentar vemos "desde fuera", como un tercero, como uno mas en 'una multitud de iguales' (S.I., p. 130).

La gran inspiracion de Smith, por tanto, y como el mismo lo da a entender en la TMS (TMS, p. 325), es esta idea poco desarrollada por Hutcheson de que cuando hay dos en controversia conviene llamar a un tercero imparcial que dirima. Hutcheson, en A Short Introduction, habia dicho: cuando hay un problema entre el pueblo y el gobernante, como. ambas son partes interesadas, ninguno de ellos puede juzgar. En consecuencia, "su unico recurso es apelar a arbitros imparciales" (S.L, p. 256). Y en las Illustrations on the Moral Sense, con aun mayor claridad: si el sentido moral de dos personas difiere en algun juicio, "cualquier hombre que los observa [desde fuera, se dara cuenta de] que uno de esos sentidos es mas deseable que el otro" (E, p. 149).

b) El giro smitheano

Muy lejos de Hutcheson, y aunque en la imparcialidad coincidan, el 'espectador' en Smith no es un observador en tercera persona, ajeno e impasible, sino que involucrado en la situacion, quien juzga --por asi decir-- 'desde dentro'. Esta es una consecuencia necesaria de la simpatia mutua. El espectador tiene que 'entrar' en la situacion y ser afectado por ella, ya que el juicio de propiedad (a diferencia de la des/ aprobacion de ciertas cualidades exclusivas del actor) requiere que se ponga en relacion con el agente y que ambos busquen la identificacion. El deseo de simpatia mutua, la participacion activa del espectador, explica --como lo habia aclarado Smith-- por que un hospital, sin ser lo mismo que una fiesta, si permite el placer del encuentro.

Ahora bien, para el caso de la simpatia mutua moral, que es el fundamento ultimo de su teoria de los sentimientos morales, se ve la relacion intrinseca que existe entre el espectador imparcial y la simpatia moral. No es un espectador que simpatice externamente con el agente, sino uno que 'entra' en sus sentimientos y mide, con sus propios sentimientos 'imparciales', su grado de propiedad. El espectador imparcial se vuelve, como se ha dicho, en la medida y el estandar de la correccion moral. Imparcialidad aqui no significa 'impersonalidad'. Como explica Stephen Darwall, es mas bien la que regula el juicio moral segun 'el modo' en el que el espectador 'entra' en el punto de vista del agente; esto es, segun su proyeccion imparcial en la perspectiva de este (Darwail 1999, p. 142). Asi, para Smith, ya no se requiere un espectador externo al que se deba acudir para dirimir contiendas, sino que ha sido 'internalizado' por el espectador real. Es el mismo espectador real en cuanto ha puesto entre parentesis sus propios sesgos e intereses para convertirse, en la medida de lo posible, en un 'otro' imparcial, en un "hombre abstracto" o un "hombre en general" (TMS, p. 129). Solo asi podra identificarse verdaderamente con el agente y juzgar, correctamente, 'segun lo que la situacion merece'.

El espectador ' interno' se gesta, como en la tercera parte del libro se muestra, en esa primera vuelta reflexiva a la que esos ojos indiferentes que no aprueban nuestras parciales pasiones innatas --como hacian nuestras familias--, nos obligan. En el esfuerzo de alcanzar la simpatia mutua, nos autodistanciamos de nuestros 'deseos de primer orden' para vemos con sus ojos --como un espectador imparcial-- y comprender que, desde esa perspectiva, no somos mas ni mejor que ningun otro. De este modo se generan, introduciendo un momento de racionalidad en nuestras pasiones --la imparcialidad--, deseos racionales O 'de segundo orden': los de alcanzar la simpatia a traves de la imparcialidad o las prescripciones de este 'hombre en el pecho'. El espectador, por tanto, que originalmente se habia descrito como 'un tercero imaginario entre nosotros y ellos' es, en rigor, un 'tercero interno,' o nosotros mismos en cuanto 'terceros' de nuestra situacion.

La internalizacion del espectador imparcial implica, en la teoria de Smith, la entrada al mundo moral. Este espectador, en cuanto interno, se relaciona con lo que Stephen Darwall llama "el punto de vista de la segunda persona"; esto es, "cuando veo al otro como un 'tu', y lo veo como teniendo la misma relacion conmigo", lo que implica "mi conciencia de su conciencia de mi, y mi conciencia de su conciencia de mi conciencia de ella" (Darwall 2006, p. 43), Y es por esta conciencia mutua de la 'relacion' por la que los actores pueden, en ultima instancia, hacer una 'demanda' al otro (Ibid., p. 46). En el caso de Smith, la 'demanda reciproca' seria el acomodo de sentimientos hasta el punto de propiedad. Por ello es que Darwall afirma que Smith es de los primeros filosofos, si no el primero, en dar cuenta del punto de vista de la segunda persona (Ibid., p. 46): aquel en el que el espectador se ve involucrado en la situacion, sin perder su imparcialidad. Y este paso hacia el espectador en segunda persona, que se sigue de la simpatia mutua, marca la diferencia esencial entre el espectador externo del sentimentalismo de Hutcheson y aquel de Adam Smith.

Donde la 'internalizacion' del espectador se comprueba mas patentemente es en el juicio sobre uno mismo (TMS, p. 113). Solo porque esta intemalizado el espectador imparcial --el hombre en el pecho, el representante de la humanidad-- permite la autoevaluacion. Cuando queremos juzgamos podemos dividimos o desdoblamos, en el 'juez' (el espectador imparcial) y el 'juzgado' (nosotros mismos); y el juez, que identificandose con el 'juzgado' conoce desde dentro sus circunstancias, pero que a la vez es imparcial respecto del mismo, puede sentenciar con justicia y prescribir la conducta a seguir.

En sintesis, el espectador que juzga en segunda persona, o desde el punto de vista de la segunda persona, tiene tambien una estrecha relacion con la simpatia mutua. Para que esta se pueda dar, el espectador no puede ser un tercero externo a los agentes, sino que debe participar en la situacion, tiene que estar dispuesto a asumir todas las circunstancias y poner entre parentesis su propia personalidad para convertirse, durante el juicio, en un 'hombre en general', un representante de la humanidad. Es un 'tu' que se proyecta ('entra', dice Smith) en el agente; pero que en la evaluacion moral se proyecta 'imparcialmente' sobre el. En otras palabras, la identificacion o simpatia no es ya de espectador-agente, sino de espectador imparcial-agente, estableciendo una relacion de 'simpatia mutua moral', La imparcialidad, en este caso, constituira la 'propiedad', la norma de la accion moral. En este sentimentalismo, por tanto, y ya muy lejos del de su maestro, existe una unidad indiscemible entre espectador imparcial y simpatia moral; estas se coimplican y son, en ultima instancia, como la cara y la contracara de un mismo proceso: del juicio moral.

III. Consecuencias

a) Propiedad y self-command

La primera parte de la TMS se titula 'Sobre la propiedad', y los primeros dos capitulos tratan 'Sobre la simpatia'. No se puede entender lo que Smith define por 'propiedad' (propriety), que en definitiva sera para el la virtud (TMS, p. 294), si no se comienza por comprender su novedoso concepto de simpatia mutua y del placer que los actores sienten al alcanzarla. El deseo innato de esta sera la motivacion que ambos tendran para modificar sus pasiones y sentir/actuar apropiadamente. Mas tarde, cuando en la tercera parte del libro introduce al espectador imparcial, lo 'apropiado' se convierte en lo 'moralmente correcto'. Alli, Smith senala como al autodistanciamos, al removemos de nuestra posicion centrica innata y miramos con los ojos con los que un espectador indiferente nos miraria, aprendemos que el unico modo de alcanzar su simpatia es a traves de la imparcialidad, de tratamos y respetamos a todos por igual. Esta sera ahora la justificacion moral.

En este proceso no negamos nuestras pasiones, solo las encauzamos --controlandolas, dirigiendolas-- para alcanzar el punto de 'propiedad moral', el de la virtud. La virtud, por ello, aunque no es innata en el hombre, si es natural: es una disposicion adquirida, ni por naturaleza ni contra naturaleza, que se monta sobre nuestros afectos connaturales, guiandolos hacia el objeto adecuado. El espectador imparcial interno sera quien sentencie sobre la direccion y vehemencia requeridas para lograrla (TMS, p. 266).

Lejos de esta interpretacion, Hutcheson reduce toda la virtud a la benevolencia (Norton y Kuehn 2006, p. 954); y la simpatia a un sentimiento unilateral del espectador. En este sentido la unica motivacion que el agente tiene para actuar moralmente es su impulso natural a la benevolencia, o a hacer el bien desinteresadamente a los demas (Inq, p. 225). La virtud, para el, surge de un instinto a la benevolencia (Inq, p. 133); es una cualidad que, en cuanto objeto de evaluacion, pertenece exclusivamente al agente; y que el espectador, al percibirla, siente aprobacion y amor hacia este aunque no implique ninguna ventaja para el (ver Sprague 1954, pp. 794-800). La justificacion moral, por su parte, tambien vendra dada por la benevolencia: el mayor bien que se haga al mayor numero de personas (en donde se incoa el posterior Principio de Utilidad).

El hecho de que para Smith la virtud ya no sea la benevolencia, sino la 'propiedad', le obliga tambien a reconocer --junto a la benevolencia de su maestro-- otro conjunto de virtudes: las del autodominio o self-command. Como en su teoria los actores deben modificar sus sentimientos naturales para alcanzar el 'grado apropiado' y lograr el placer de la simpatia mutua, deben "humillar su arrogancia" (TMS, p. 83) o autopreferencia innata para ser verdaderamente imparciales; y para eso, no les basta la tendencia natural a la benevolencia, requieren del dominio de si. La sola benevolencia no alcanza para la virtud (4). Asi, dice Smith, "No es el suave poder de la humanidad [o benevolencia] ... el que puede contrarrestar los mas fuertes impulsos del amor a si mismo. Es un poder mas fuerte ... Es la razon, el principio, la conciencia, el habitante del pecho, el hombre interior, el gran juez y arbitro de nuestra conducta" (TMS, p. 137). Y es en la 'gran escuela del self-command', a la que entramos tras enfrentamos por primera vez con los ojos indiferentes de los demas que reprueban nuestra conducta parcial, donde aprendemos, con un esfuerzo que "ni la mas larga vida basta para alcanzar la completa perfeccion" (TMS, p. 145), el autodominio requerido para la imparcialidad.

b) Razon y sentimientos morales

En la teoria moral de Hutcheson, la razon solo juega un rol instrumental (ver Scott 1900, p. 244). Dice, por ejemplo, que la razon es la sagacidad en la persecucion de un fin (Inq, p, 133); que la facultad racional sirve exclusivamente para encontrar el mejor medio para el fin propuesto por el sentido moral (E, p. 39), y que no puede ser el fundamento de la moral puesto que es muy lenta, vacilante y dudosa como para dar cuenta de la aprobacion inmediata que sentimos frente a las cualidades morales (Inq, p. 178). Mas adelante tambien afirma que la razon es capaz de corregir nuestras creencias u opiniones cuando el sentido moral se equivoca en su percepcion (Kail 2001, p. 67) o, como afirma MacIntyre, que los juicios del sentido moral pueden cuestionarse y mejorarse con la razon (1994, p. 265); pero siempre sera el sentido moral el que percibe y aprueba o desaprueba. Por consiguiente, cualquier error en la calificacion moral de una accion se le adjudicara a un error en las creencias y opiniones de la razon antes que a la percepcion del sentido moral (E, p. 150; ver Carey 1997, p. 285). En definitiva, en Hutcheson la razon siempre jugara un rol secundario, instrumental; y siempre existira tambien una separacion clara e insalvable entre esta y el sentido moral.

En Smith es distinto. El espectador imparcial dentro de uno mismo es el que controla, a traves del self-command, nuestros sentimientos, El es el criterio de moralidad y el que en la 'segunda vuelta' de la simpatia (la que busca la simpatia mutua y necesariamente da placer, incluso en un hospital), 'entra' en nuestros sentimientos y nos senala en que direccion debemos modificarlos. Es esta 'simpatia moral', contracara del espectador imparcial, la que hace posible el juicio moral.

Ahora bien, la imparcialidad que introduce Smith en el espectador que juzga desde la perspectiva de 'la segunda persona', que nos obliga a des-identificarnos de nosotros mismos para vemos con otros ojos y poder 'entrar' o identificarnos con el agente bajo esta nueva luz, es la que otorga a su teoria un momento de racionalidad. Es la simpatia informada ya por la razon --la que implicaria, como dice Griswold, una conjuncion de deliberacion, comprension, y penetracion intelectual (1999, p. 88)-- la que integra en si tanto a la razon como a los sentimientos para establecer el punto de propiedad (propiedad 'moral'). En otras palabras, si bien los juicios morales en Smith estan apoyados en los sentimientos, estos son sentimientos ya moralizados, sentimientos que han pasado el test del espectador imparcial; agregando a la pasion innata, autorreferente, una instancia de racionalidad.

En Hutcheson, un sentimentalista puro, son solo los sentimientos los que realizan las discriminaciones morales. En Smith, en cambio, son tambien los sentimientos, pero los sentimientos del espectador imparcial. La motivacion y justificacion moral en Hutcheson se relacionan con la benevolencia, la que dara --junto con la idea de espectador 'externo' que, al no identificarse con cada agente centra su evaluacion en el mayor bien para el todo-- el fundamento a la posterior tradicion utilitarista. Con la introduccion de la simpatia mutua y del espectador imparcial en segunda persona, en cambio, y los conceptos de propiedad y self-command o autodominio que de ellos necesariamente se siguen, la motivacion para la accion moral es el placer de la simpatia mutua y su justificacion, la imparcialidad. Con estas modificaciones, Smith incluye un momento de racionalidad en el juicio moral, reuniendo, por asi decir, razon y sentimientos en la percepcion y evaluacion moral, tal como en una etica de la razon practica. Su explicacion sigue siendo psicologista, sentimentalista, como la de su maestro; y los primeros germenes de su teoria tambien se pueden rastrear hasta Hutcheson, aunque en ciertas intuiciones que este no desarrollo. Smith, centrandose precisamente en estas, da un vuelco a la naturaleza de esta teoria moral. Sigue siendo un sentimentalismo, sin duda; pero, como decia Griswold, y por la introduccion de la simpatia mutua y del espectador imparcial en segunda persona, un sentimentalismo muy distinto al de su admirado predecesor: un sentimentalismo sofisticado.

Referencias bibliograficas

FUENTES PRIMARIAS

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BIBLIOGRAFIA SECUNDARIA

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--(2007), Edicion e Introduccion de A Short Introduction to Moral Philosophy. Indianapolis: Liberty Fund.

Maria Alejandra Carrasco

Pontificia Universidad Catolica de Chile

mcarrasr@uc.cl

* Agradezco a FONDECYT, Chile, el apoyo prestado para la realizacion de este articulo.

(1) Las otras fuentes que se utilizaran son Hutcheson, Francis: An Inquiry into the Original of our Ideas of Beauty and Virtue (en adelante Inq); An Essay on the Nature and Conduct of the Passions and Affections, with Illustrations on the Moral Sense (en adelante E) y A Short Introduction to Moral Philosophy (en adelante S.I.).

(2) El sentido moral es una disposicion moral compleja, cuya presencia y operacion provee el fundamento de la moral de Hutcheson; en concreto, una determinacion de la mente que percibe la virtud/vicio de un agente, y la aprueba o no, independientemente de su voluntad (ver Norton y Kuehn 2006, p. 957).

(3) Hutcheson va aumentando los 'sentidos'. La clasificacion mas habitual, sin embargo, es la que establece que hay sentidos externos y sentidos internos. Entre los ultimos esta el sentido de la belleza, el sentido moral, el sentido publico y el del honor (ver Turco 2007, p. xiii).

(4) Raphael senala que a Smith no le basta 'la ley del Cristianismo', sino que tambien requiere apelar al 'gran precepto de la naturaleza' para la accion moral (2007, p. 40). En otras palabras, no es suficiente la benevolencia, sino tambien el actuar tal como los demas nos ven, el restringir la autopreferencia, para la propiedad. No se puede confiar solo en la bondad inherente de la persona (ver TMS, p. 25).
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Author:Carrasco, Maria Alejandra
Publication:Revista de Filosofia
Date:Jan 1, 2009
Words:7913
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