Printer Friendly

Danza de matachines: estructura y funcion entre los Raramuri de la Sierra Tarahumara.

1. Aproximacion etnografica y ambito de estudio

Al suroeste del Estado de Chihuahua (Mexico) se encuentra la Sierra Tarahumara, una parte de la Sierra Madre Occidental, constituida por un macizo montanoso con grandes desniveles que van desde los 300 hasta los 3000 m. s. n. m. (Amador, 1997: 17), y se extiende por unos 60.000 [km.sup.2] (Sariego, 2000: 13). Ecologicamente se distinguen al menos dos zonas: la Alta y la Baja Tarahumara, conocidas tambien como Sierra y Barranca respectivamente.

Antes de la llegada de los primeros espanoles, el pueblo Raramuri estaba asentado en el centro y sur del actual Estado de Chihuahua. Los jesuitas tomaron por primera vez contacto con ellos en 1607 a traves del P. Fonte, comenzandose asi el proceso de conversion al catolicismo y las primeras "reducciones".

La Orden Jesuita fue expulsada de la Tarahumara en 1767 por mandato de Carlos III, no retornando a ella hasta 1900, sin embargo, aun con ese importante periodo de ausencia, entre los raramuri se aprecia una notable influencia misionera en su cultura, influencia que se hace notar por la estrecha vinculacion que mantienen con el templo en el tiempo festivo, asi como por la distincion del raramuri "pagotuame" (bautizado), que suma mas de un 90% de la poblacion, del llamado "gentil" o "cimarron" (no bautizado) que son una minoria. Tambien es notable la influencia colonial en el sistema de autoridad y gobierno actualmente vigente, en cuya estructura aparecen cargos tales como: gobernador, general, capitan, mayora, ... cada cual con su funcion especifica.

A finales del siglo XIX el incremento de explotacion minera (en la barranca) y forestal (en la sierra) dio lugar a una fuerte migracion hacia la Tarahumara. El poblamiento se iria acentuando a lo largo del siglo XX con la masiva explotacion de madera, lo cual supuso la creacion de aserraderos, vias de penetracion, la introduccion de electricidad y la circulacion de vehiculos, asi como el fuerte incremento de mestizos y productos mexicanos en la region.

Demograficamente la poblacion raramuri ha ido creciendo progresivamente. Segun datos del INEGI en 1995 se estimo un censo de 50.000 individuos que se asientan por toda la sierra en ranchos, donde viven unidades familiares independientes, o en rancherias, formando un vecindario de unas pocas familias. Su modelo economico es generalmente de subsistencia o autoconsumo, basado en la agricultura y el pastoreo, siendo el maiz y el frijol la base de la dieta alimenticia. La poblacion mestiza en la sierra cuadruplica por su parte a la raramuri, y a diferencia de esta se concentra en los nucleos habitados que forman las cabeceras municipales.

La danza constituye una parte importante de la cultura raramuri. Como se presenta en la mitologia, por designio divino los raramuri tienen la responsabilidad de danzar para que la vida continue sobre la tierra, para que el mundo no se acabe. Lumholtz, explorador y etnografo noruego de finales del siglo XIX, tradujo el termino "Danzar" como "Nau-chi-li Ol-a-wa" cuyo significado seria: "ellos estan trabajando". En el terreno de una celebracion festiva un viejo puede preguntar a un joven ?por que no trabaja en la fiesta? queriendole significar que ?por que no danza? (Lumholtz, 1894: 140-141). Con la misma significacion Altamirano tradujo la palabra "danzar" como "Molavoa" (trabajar) (cfr. Perez de Rivas, 1944: 349). El P. Brambila (1983: 174) la traduce por su parte como "awimea", cuyo campo semantico esta proximo a a'wimea que viene a significar el brotar de las plantas y el nacer de las personas (Brambila, 1976: 40).

De uno u otro modo la danza en sus distintas manifestaciones esta indisolublemente unida al tiempo de fiesta raramuri, al igual que el tesguino (cerveza tradicional de maiz), convirtiendose ambas en una importante sena de identidad para el pueblo, que los diferencia de los no raramuri, de los mestizos y chabochis (personas con barba y piel blanca) que no danzan ni toman como ellos. Desde un punto de vista historico las danzas raramuri se pueden clasificar en una doble categoria: danzas autoctonas, en donde se incluirian el jicuri, el bacanowa, el yumari o tutuburi y el pascol; y danzas de influencia colonial en donde se inscriben los pintos y fariseos y los matachines. En cualquier caso, independientemente del origen historico de las danzas, todas ellas son hoy por hoy parte del acervo cultural raramuri, de la tradicion viva que se siente como tal y afianza los vinculos como pueblo.

Los matachines, que seran en este caso motivo de reflexion, fueron pues danzas de conquista en su origen, inscritas en el presente dentro del ciclo de invierno, ciclo que discurre entre los meses de octubre, noviembre, diciembre, enero y parte de febrero, oscilando ligeramente las fechas segun el lugar en cuestion. Dentro de ese periodo no hay acto solemne raramuri que se precie sin la presencia de matachines.

Tratandose de una danza de origen europeo, lo que constituye una incognita es conocer su procedencia concreta dentro de ese continente. Las versiones mas comunes hablan de un origen espanol, "matachin" es sinonimo de "mata moros", y con tal danza se trataria de representar la lucha entre moros y cristianos presentes en las morismas, fiestas llevadas por los espanoles a Mexico. Sin embargo tambien hay indicios que hacen pensar en un posible origen italiano, habida cuenta de los datos historicos encontrados y las analogias existentes, aun en la actualidad, con ciertas manifestaciones dancisticas del norte de ese pais.

En su diversidad de formas y sentidos las interrogantes que pretendemos responder en este ensayo son las siguientes: ?Que caracteriza a los matachines raramuri? ?Como se inscribe esta danza y que papel cumple en el contexto festivo donde se desarrolla? ?Cuales son los elementos que componen su estructura formal? ?Que funciones desempena en su ambito social?

2. Contexto festivo

Los matachines raramuri se realizan fundamentalmente para darle solemnidad a las fiestas que entran dentro del ciclo de invierno, fiestas que generalmente se ajustan al calendario cristiano y mariano. En Norogachi, por ejemplificar un caso de pueblo serrano, las fiestas religiosas oficiales, con participacion de matachines la madrugada de la vispera, son: el 12 de octubre por la Virgen del Pilar, el 12 de diciembre por la Virgen de Guadalupe, el 24 de diciembre por Noche Buena, el 6 de enero dia de Reyes, y el 2 de febrero por la Candelaria, cerrandose ahi el ciclo. Durante todo ese tiempo los matachines se pueden llevar a otros contextos rituales y festivos, tales como un yumari de curacion o de confraternizacion, una boda, o cualquier otro acontecimiento al que se le quiera dar importancia o solemnidad.

En el dia previo a la fiesta el fiestero o fiesteros encargados y sus ayudantes comienzan generalmente los preparativos por la manana, hacen acopio de lena, sacrifican alguna/s res/es junto a la cruz raramuri para ofrecer su espiritu (iwiga) a Onoruame, trocean la carne, limpian las visceras, y ya por la tarde encienden las fogatas para, a la caida del sol, poner a hervir la carne y la grasa por un lado y la sangre y visceras por otro, en sendas ollas o tambos hechos de bidones de petroleo cortados por la mitad. Cada comunidad tiene un lugar especifico para preparar la comida (tonare y pozole), que bien puede ser el comerachi (patio o lugar cubierto dedicado a reuniones) u otro espacio proximo al templo.

La vispera de la fiesta la gente que acude a ella se mantiene en un tono bastante contemplativo buena parte del dia, observando la lejania del paisaje desde lo alto de grandes piedras, o conversando con los demas, es dia de asueto, de preparacion para el evento. Ya por la tarde comienzan a reunirse los que van llegando en el comerachi, en el atrio de la iglesia o dentro de ella. Los chapeyones u organizadores de los matachines comienzan a reunir a los danzantes, que, ya vestidos con el atuendo clasico, se juntan para comenzar a bailar. El numero de participantes es siempre variable, un grupo de matachines puede hacerse con tan solo dos personas o con mas de cien, dispuestas en doble fila. No importa la edad, desde los 10 u 11 anos en adelante pueden intervenir hasta cuando las fuerzas lo permitan (D. Bernardino de 93 anos y residente en Norogachi aun baila matachin). Tradicionalmente masculinos, en la actualidad se consiente en algunos lugares, sobre todo de la barranca, la participacion de mujeres junto a los hombres e incluso la formacion exclusiva de mujeres y ninas para la danza.

Dispuestos en una doble hilera de danzantes, los matachines comienzan a bailar al ocaso, normalmente en algun lugar fuera de la iglesia, para luego introducirse en su interior y permanecer toda la noche. En Norogachi los grupos de matachines que por alli pasan estan comprometidos a bailar en seis lugares emblematicos como son: el comerachi, el atrio, el cementerio, la casa de los padres, el patio exterior del internado y una lomita que sirve de lugar habitual de reunion. En el transcurso de las fiestas que tienen lugar en el ciclo de invierno, cada grupo danzara seis piezas en cada uno de estos puntos, ademas de en el interior de la iglesia.

Los monarcos o directores de la danza colocados por parejas en la cabecera de las filas ejecutaran con los matachines series de tres piezas, cambiando sus puestos cada dos series, a otros que lo quieran desempenar. Asi, cada dos monarcos llevaran la iniciativa en seis matachines, los cuales tienen una duracion variable que puede ir de unos 10 minutos a mas de 30 minutos por matachin. De este modo permaneceran toda la noche en vela: los hombres y ninos danzando al son de los violines y guitarras, y las mujeres y ninas sentadas y arropadas en el suelo espectando todo lo que ocurre. La noche transcurre bajo la constante de danza-musica alternada con momentos de silencio, descanso y contemplacion. Al mismo tiempo que en algun lugar proximo, un grupo de mujeres mantienen el fuego para que la comida no deje de hervir. Otras fogatas se mantendran igualmente encendida para dar calor a los congregados en el exterior del templo. Al amanecer el siriame o gobernador de la comunidad pronuncia su nawesari (discurso breve de unos 5 minutos con mensaje etico) en el exterior del templo, reuniendose todas las mujeres en el centro y los hombres en la periferia. Terminado el acto, se pasa a comer el tonare y a tomar el tesguino (cerveza de maiz) que se tiene preparado. Reunidos por grupos se reparte la comida consistente por un lado en sopa con carne guisada deshebrada (tonare) y por otro en sopa de visceras con maiz (pozole), todo ello acompanado con tortillas de maiz. En un ambiente distendido ira pasando la manana hasta que se proceda a la ceremonia de cambio de tenanche o fiestero, persona encargada de pagar la fiesta al poner los animales sacrificados para el comensalismo. El nuevo tenanche en presencia del siriame se arrodillara ante la cruz de madera raramuri y recibira una de las patas traseras del animal sacrificado (vaca, chiva), asi se la llevara a su casa, quedando asi comprometido con la comunidad para sacrificar un animal igual y continuar con la tradicion. Si se tratara de varios tenanches se procederia del mismo modo, recibiendo cada uno de los entrantes una pata de cada uno de los salientes.

Acabado el acto seguira la ceremonia de despedida en la que todos los asistentes dispuestos en fila o circulo van circulando lentamente tocandose las palmas de las manos, al tiempo que se transmiten buenos deseos y terminan diciendose: "matetaraba" (gracias). El tesguino, no obstante, retendra a los asistentes en el lugar hasta que este se acabe por completo, momento en el cual todos regresaran a sus casas.

3. Estructura de los matachines

Seria erroneo pensar en un modelo unico de matachines ajustado a toda la Tarahumara. Cada zona de la sierra y la barranca, cada comunidad raramuri, como consecuencia de su modo de vida independiente, no sujeto a demasiadas ataduras sociales, ha hecho evolucionar el bailar matachin de un modo peculiar y, aunque existe un esquema parecido en la estructura y dinamica de esta danza, podemos apreciar igualmente diferencias, a veces notables, a traves de las cuales identificar el lugar de procedencia. En funcion de la lejania o cercania entre comunidades y del contacto que estas mantengan entre si, las diferencias y semejanzas de la danza se hacen mas o menos acusadas.

De ese modo, de manera tentativa detectamos al menos cuatro zonas en la Baja Tarahumara y siete en la Alta Tarahumara, en donde se pueden apreciar diferencias destacadas en el modo de hacer los matachines, contando igualmente con que en las comunidades que integran cada zona existen tambien matices diferenciadores que hacen del matachin un elemento cultural sujeto a una enorme diversidad, la cual refleja o recrea la variedad de formas de ser que tienen sus protagonistas.

Dicho esto, en un intento por entender y agrupar en la medida de lo posible la heterogeneidad de los matachines raramuri, tras las numerosas conversaciones mantenidas con los del lugar y haber podido observar la danza de unas 30 comunidades distintas de la Tarahumara, considero actualmente acertada la siguiente distribucion geografica (1):

Alta Tarahumara:

Zona 1.--Guachochi, Cieneguita, Rocheachi, ...

Zona 2.--Norogachi, Choquita, Pahuichique, Tatahuichi, Papajichi, ...

Zona 3.--Sisoguichi, Panalachi, Sojahuachi, Bocoyna, Cusarare, Creel, San Juanito, ...

Zona 4.--Balleza, Tecorichi, Cuzarare, El Cuervo, Boquireachi, Huachawoachi, ...

Zona 5,. Humarisa, ...

Zona 6.--Tehuerichi, Nararachi, Wawacherare, ...

Zona 7.--Chineachi, Baqueachi, Bacabureachi, Carichi, ...

Baja Tarahumara:

Zona 1.--Chinipas, Guazapares, Urique, Cerocahui, Wapalaina, Guadalupe C., ...

Zona 2.--Batopilas, Munerachi, Mesa de la Hierbabuena, ...

Zona 3.--Morelos, Santa Cruz, San Andres, ...

Zona 4.--Chinatu, Guadalupe y Calvo, Coloradas de la Virgen, ...

En cuanto a los participantes, cuatro son los papeles esenciales a desarrollar en la danza de matachines, a saber:

1. El Chapeyon o chapeyoco. Encargado de la organizacion de los matachines. En cada grupo de danza puede haber un numero variable de chapeyones (2, 4, 5), que se mantienen en el cargo varios anos si ejercen bien su funcion, esto es: avisar y convocar a los matachines; preparar tesguino para invitar al final de las fiestas; dirigir la danza desde fuera indicando el numero de piezas, su duracion, asi como el tiempo de descanso; revisar la indumentaria; y asegurarse de que los danzantes no se despisten y esten preparados despues de los descansos.

Viste normalmente, sin ningun atuendo especial, y porta un latigo recogido en su mano como simbolo de autoridad, pero que no utiliza en la actualidad. En el pasado cuentan que se usaba para hacer que los matachines no se durmieran por la noche y fueran diligentes en la danza. En ciertos lugares como Norogachi puede llevar una cornamenta de venado.

2. El monarco. Personaje que dirige la danza desde dentro, interviniendo activamente en ella. Generalmente cada grupo de matachines es encabezado por dos monarcos (a veces uno solo) que se colocan al principio o al final de la doble fila de danzantes en su parte interior, en una posicion visible para todos, ya que llevara la iniciativa de los movimientos coreograficos. Para ser monarco hay que destacar por la habilidad en el bailar matachin y ser reconocido asi por los integrantes del grupo. Ademas del atuendo de matachin, el monarco se distingue de estos por su peculiar corona, de la que cuelgan cintas de colores y en cuyo centro se dispone un conjunto de cuatro espejos formando un cubo que estara tapado por un quinto de manera semiinclinada. En sus manos llevara agarrada una sonaja con la derecha, hecha con madera ligera y pequenas piedras en su interior, y una palma o palmilla en la izquierda hecha de madera liviana y adornada con papel crepe.

3. El matachin. Tradicionalmente eran varones quienes ejercitaban la danza que cobra tal nombre, en la actualidad ya no es exactamente asi, en cualquier caso, matachin es todo aquel que danza como tal. Para ser matachin solo hay que aprender a bailar, participando en las fiestas donde tienen lugar, dentro del ciclo de invierno, e imitando a los que saben. No hay un numero maximo de matachines para integrar un grupo de danzantes, necesitandose un minimo de dos para realizar los giros y cruces. La vestimenta resulta muy vistosa por su colorido, el atuendo consta de botas o zapatos (en algunos lugares como Cerocahui se baila con huaraches, pero en otros como Norogachi esta contraindicado); calcetines largos, a veces con cascabeles colgando; dos panuelos grandes de color atados a la cintura con la puraka o faja cubriendo la cadera y muslos (encima de la zapeta tradicional o pantalon que lleven puesto) tanto por delante como por detras; una tela larga en forma de capa que cuelga de los hombros y llega hasta los tobillos; una panoleta en la cabeza que cae hacia atras sujeta por la collera; y un panuelo por delante que tapa parte de la cara, o una cortina de chaquira que caen desde la frente hasta la barbilla. Todas las telas empleadas son casi siempre estampadas con variados colores y motivos.

4. Los musicos. En esta danza son generalmente violinista y guitarrista los que acompanan, aunque en numero variable. Es comun ver en las grandes fiestas una o dos guitarras junto con cinco o seis violines tocando todos al tiempo; de manera mas austera tambien se da el caso de contar tan solo con un violin, siendo este instrumento esencial para tocar los sones de matachin (2). De forma extraordinaria como fruto de la influencia mestiza pudimos observar, no obstante, en Wapalaina, un matachin tocado por un acordeon y una guitarra.

Otros personajes que, aun no participando activamente en la danza de matachines, si tienen una funcion importante que cumplir en las fiestas donde la danza tiene lugar son: el siriame, o gobernador, encargado de ofrecer el nawesari (discurso etico) y velar por el buen funcionamiento de la convivencia, junto con sus colaboradores (generales, capitanes, mayora, ...); asi como el tenanche o fiestero que, en numero variable, se encarga de preparar la comida (el tonare) para todos los asistentes, aportando altruistamente uno o varios animales para el sacrificio. Con todos los personajes que componen la danza presentes, llegado el momento oportuno esta se pone en escena de acuerdo a un esquema de ejecucion que, aun sujeto a gran diversidad de formas, posee una serie de constantes en practicamente todos los lugares de la Tarahumara, las cuales marcan lo que podemos reconocer como estructura principal.

FORMACION BASICA

[ILUSTRACION OMITIR]

Movimiento 1.--Paso sobre el sitio de los matachines y desplazamientos lineales de ida y vuelta de los monarcos por dentro de las filas, con giros de 360[grados]

[ILUSTRACION OMITIR]

Movimiento 2.--Cruce de monarcos con giro de 360[grados], seguido de cruce de filas en los matachines

[ILUSTRACION OMITIR]

Movimiento 3.- Desplazamiento de los monarcos formando bucles entre las dos filas de matachines, rodeandolos uno a uno, mientras estos marcan en paso y giran 360[grados] con el monaro.

Variante: Bucle con pareja de matachines.

[ILUSTRACION OMITIR]

Movimiento 4.- Desplazamiento en onda o latigo de toda una fila de matachines siguiendo al monarco en su trayectoria, hasta acabar en la misma posicion. Primero una fila y luego la otra.

Variantes: 1. Rodear el espacio de las dos filas.

2. Hacer recorrido en ocho.

3. Otros recorridos alternativos.

[ILUSTRACION OMITIR]

Ademas de esta serie de evoluciones que se repiten regularmente en mayor o menor grado en casi todos los casos observados, podemos tambien anadir otra serie de constantes que ayudan a dibujar el esquema basico de esta danza. Son las siguientes: El paso en desplazamiento realiza un ligero deslizamiento de la planta de los pies sobre el suelo; sobre el lugar el paso alterna pisar dos veces seguidas con cada pie en un vaiven adelante y atras; el cuerpo se mantiene erguido; la mirada se mantiene al frente y con frecuencia hacia abajo; giros y contragiros de matachines y monarcos se producen continuamente; el chapeyon dirige gritos agudos al grupo de matachines y estos contestan a su vez; los repetidos golpes de sonaja, de dos en dos, llevados por los monarcos, marcan el ritmo de la danza. Invariablemente se trata de una danza colectiva que tiene en el templo el eje del encuentro.

Por otro lado, dado que las diferencias coreograficas son muchas y muy grandes a veces en la comparacion intercomunitaria, seria imposible abordar con exhaustividad tal asunto en este momento por limitaciones de espacio; no obstante, si es preciso destacar la figura emblematica del "Encuentro" en algunos lugares de la Alta Tarahumara, tal como ocurre en Norogachi y Papajichi al final del ciclo festivo de invierno, en el cual dos grupos de matachines se presentan frente a frente y cruzan mutuamente sus filas en sentido longitudinal tras un ligero forcejeo que los monarcos de ambos grupos producen en tres ocasiones, al entrelazar una de sus piernas en un intento por desequilibrar al otro. E igualmente son muy nombradas y conocidas las imitaciones de ciertos animales, tales como el gallo, el tejon, el venado o el borrego, que se hacen en ciertas comunidades de la Baja Tarahumara como Cerocahui o Wapalaina, dotando asi la coreografia de cada matachin de un rasgo muy distintivo.

4. Funciones de la danza

La gran influencia que los matachines tienen en la cultura raramuri es fruto de la adaptacion experimentada por la danza a lo largo del tiempo, hasta ser reconocida como parte del saber popular vivo.

Resulta logico pensar que los matachines fueron introducidos en la Tarahumara por los jesuitas como un medio activo y persuasivo para catequizar a los raramuri, pima, yaqui, warojio y otras etnias del lugar, imponiendoles forzadamente, al modo de la fe, y alcanzar asi sus objetivos evangelicos, como coinciden en afirmar importantes etnografos como Lumholtz (1902), Bennett y Zingg (1935) y Kennedy (1969). Sin embargo, es compatible pensar tambien, como senala Velasco (1987: 180), que en el proceso historico los raramuri se hayan apropiado de los matachines, transformandolos mas en el fondo que en las formas hasta hacerlos significativos para su propia experiencia. Los raramuri habrian refuncionalizado asi la tradicion para hacerla compatible con su manera de pensar y actuar, lo cual es imprescindible para mantenerla viva.

En un intento de interpretacion cultural desde un punto de vista "etic", el valor simbolico y la funcionalidad que se desprende de los matachines puede ser pensado del siguiente modo:

Resulta en primer lugar muy discutible y poco creible que en la actualidad se le asigne un caracter belico a los matachines. Ciertamente la estructura coreografica y los personajes que intervienen en su dinamica, hacen pensar en una representacion de actos guerreros, que en su origen pudiera haber sido la lucha de moros y cristianos. Sin embargo, observandola desde dentro de la propia cultura, pocos son los raramuri que tienen conciencia real de lo que supuso la "Reconquista" espanola del cristianismo sobre el islan. Tal vez en su origen los matachines vinieran a sustituir otro tipo de danzas guerreras en las que los gritos agudos de los chapeyones y los recorridos de los danzantes simularan las peripecias de un combate pero, sea como sea, ese supuesto y mas que justificado caracter guerrero en su origen, reflejado en las formas de la danza, se ha ido perdiendo por completo, al punto que los matachines son todos identificados hoy dia como danzantes a secas, sin divisiones. Por encima de todo los matachines raramuri, y mas aun, el proceso ritual en donde estos se inscriben, reflejan mas bien la negacion del conflicto. Funcionalmente resaltan la idea de armonia y solidaridad comunitaria, tras danzar toda la noche la velada remata con la comida colectiva (el tonare) y el tesguino compartido y ofrecido de unos a otros, es la paz, la confraternizacion, la que se impone y la que destaca, por encima de los posibles significados guerreros que pertenecen a otra epoca y, ya fueran inducido por los misioneros (en su intento de inculcar la lucha y victoria del bien--cristiano--sobre el mal--moro-) o generados por los propios nativos (sustituyendo su tradicion belica), hoy han perdido vigencia. Es preciso hacer notar tambien en favor de la negacion del conflicto y la afirmacion de la armonia y confraternizacion, que los matachines portan en su mano izquierda una palmilla y no un baston o una espada.

Por otro lado, la celebracion de los matachines en el ciclo festivo de invierno coincide con el final de un ciclo agricola y el inicio de otro. Es en octubre cuando se termina la pisca o recogida del maiz en la milpa, y entre enero y febrero cuando se comienza a arar (barbechar) la tierra para la nueva siembra. El invierno, pese al rigor del clima es tiempo de abundancia y bienestar, los silos estan mas llenos que nunca de maiz, y el frio acaba con los virus que hacen enfermar, aunque a veces tambien acaba con las personas; es tiempo de alegria y los matachines asi lo expresan con una danza dinamica, cargada de colorido en su vestuario y acompanada de sones divertidos. Es tiempo para reafirmar o reestablecer la armonia con la comunidad antes de comenzar el nuevo ciclo agricola y despedirse de todos los presentes tocando el hombro y estrechando la mano al modo tradicional uno por uno, expresando al mismo tiempo sus buenos deseos.

Es tiempo, como no, para dar gracias a Onoruame por la cosecha recibida y pedir prosperidad por la que va a venir, tiempo pues, para tenerlo contento, y nada mejor que danzando. Es esa la manera que tienen de comunicarse con Onoruame, de transmitirle alegria, y de cumplir con su mandato, ya que como se expresa en un relato mitico:

Dios (Onoruame) ordeno que bailemos. Como creemos que hay un Dios en el cielo tenemos que bailar aqui en la tierra. Esto fue lo que nos ordeno Dios al principio, cuando hizo la tierra. Asi pedimos perdon. Los que vivian en tiempos pasados no bailaban, me cuentan. No mas se comian unos a los otros. Asi vivian. Por eso, esa gente no vivia muchos anos. (Gonzalez Rodriguez et al., 1985: 75).

La coincidencia con el calendario catolico en la realizacion de las grandes fiestas comunitarias con participacion de matachines, y las referencias cristianas (Noche Buena, Reyes) y marianas (Virgen del Pilar, Virgen de Guadalupe, La Candelaria), en su realizacion, nos vienen a indicar, no obstante, el poder de la iglesia sobre tales eventos. Hay que pensar que la iglesia es la duena del templo, eje central en donde se mueven los matachines y, aunque sean raramuri los que gestionan la danza a su manera, no dejan de estar condicionados en el tiempo y en el espacio por quienes en su origen legaron dicha tradicion estrechando las fronteras. Es significativo en tal sentido como la costumbre de ser una danza exclusivamente varonil en el pasado no se cumple exactamente en el presente, ya que en algunas comunidades con internado religioso las monjas ensayan matachines con las ninas para que den muestra de su habilidad en las fiestas, y posiblemente esa iniciativa ha hecho que eventualmente haya mujeres en ciertos lugares, sobre todo de la barranca, que se incorporan al baile con los hombres o forman un grupo independiente de ellos, con monarco incluido.

En cualquier caso, aun con la influencia misionera sobre los matachines, de la que es logico pensar que al conocer la importancia que el raramuri concedia a la danza como forma de comunicacion con Dios, no dudara en transmitirle una manera mas de lenguaje con el que conseguir tal proposito y de camino estrechar los vinculos, los raramuris adoptaron dicho lenguaje, pese a proceder de tierras lejanas y evocar ideas nada familiares, acomodandolo a la idiosincrasia del pueblo con el paso del tiempo. La danza de matachines fue impuesta o, si se quiere suavizar el termino, propuesta por los jesuitas a los raramuris y estos dispusieron de ella a su modo, las hicieron funcionales sirviendo no solo para mirar al cielo, para agradar a Dios, sino tambien al suelo, para compartir con las personas y divertirse, para festejar en definitiva, que en la mentalidad nativa tiene esa doble dimension: sagrada y terrenal.

El proceso historico vivido ha ensenado al pueblo raramuri que, para que la identidad etnica y cultural perdure es preciso hacer concesiones a los agentes dominantes que llegan de fuera siempre imponiendo formas de pensar y actuar, a las llamadas "gente sin razon". Tras la experiencia observada en otros grupos indigenas que, como los apaches, fueron practicamente exterminados por hacerle frente al poderoso invasor defendiendose con medios violentos, o las consecuencias sufridas en la propia etnia hasta finales del siglo XVII con la resistencia violenta ejercida ante el agresor, en los tres ultimos siglos han cambiado radicalmente la estrategia de autoconservacion aparentando dejarse imponer de manera inocente, casi sin preguntar, en actitud docil, para luego disponer. Demostrando un claro sentido practico de la vida, no tienen muchos prejuicios para quedarse con todo lo que consideren util, transformandolo en parte para hacerlo significativo e incorporarlo a su propio acervo cultural. Es esa estrategia de resistencia pacifica la que nos puede dar la clave para explicar el aumento demografico de la poblacion, el mantenimiento de su identidad etnica y la adopcion del bailar matachin como parte de su propia tradicion.

Una nueva forma de danzar aparecio en un determinado momento historico, se adopto y se tradujo al propio estilo, y el paso del tiempo la convirtio en una de las mas importantes senas de identidad que el pueblo raramuri asume en la actualidad. Fruto del mestizaje cultural, bailar matachin es una practica util en muchos sentidos para los raramuri, practica sujeta a una permanente reinterpretacion funcional y simbolica que les hace ser consecuentes con su propia cultura, sentir que se trata de algo propio, de algo que les hace estrechar los vinculos.

Fotografias

Matachin de Choquita (Alta Tarahumara)

[ILUSTRACION OMITIR]

Matachin de Cerocahui (Baja Tarahumara)

[ILUSTRACION OMITIR]

Musicos con violines en Sisoguichi (A. T.)

[ILUSTRACION OMITIR]

Matachines toman tesguino en Sisoguichi

[ILUSTRACION OMITIR]

Chapeyoco de Choquita (A. T.)

[ILUSTRACION OMITIR]

Monarco de Norogachi (A. T.)

[ILUSTRACION OMITIR]

Bibliografia

Amador, Ascension (1997). Tarahumara. Mexico: Ediciones Agualarga

Bennett, Wendell y Zingg, Robert (1935 [1978]). Los Tarahumaras, una tribu india del Norte de Mexico. Mexico: I.N.I.

Bonfiglioli, Carlo (1991). "?Quienes son los matachines?". Mexico Indigena, nueva epoca, marzo, 18: 33-39.

Bonfiglioli, Carlo (1995). Fariseos y Matachines en la Sierra Tarahumara. Entre la pasion de

Cristo, la transgresion comico-sexual y las danzas de conquista. Mexico: Instituto Nacional Indigenista.

Cajas Castro, Juan (1992). La sierra tarahumara o los desvelos de la modernidad en Mexico. Mexico: CNCA.

Gomez, Filiberto (1948 [1980]). Raramuri. Mi diario Tarahumara. Chihuahua: Editores Chihuahuenses.

Gonzalez Rodriguez, Luis, Schalkwijk, Bob y Burgess, Don (1985). Tarahumaras. Mexico: Editorial Chrysler.

Gonzalez Rodriguez, Luis, Schalkwijk, Bob y Burgess, Don (1994). Tarahumaras. La sierra y el hombre. Chihuahua: Editores Camino.

Ianniello, Cristina (1988). "Il Carnavale a Comelico Superiore". Mondo Ladino, XII, 1-4: 77-135.

Instituto Nacional de Estadistica, Geografia e Informatica (1995). Chihuahua. Conteo de poblacion y Vivienda, 1995. Resultados definitivos. Tabulados basicos. Aguascalientes: INEGI.

Kennedy, John (1969). "La carrera de bola tarahumara y su significacion". America Indigena, Vol. XXIX, no 1: 17-42.

Lopez Chacon, Miguel (1991). Verdad y mitologia de Chihuahua. Chihuahua: Editorial Camino.

Lumholtz, Karl (1894). "Tarahumari dances and plant-worship". Scribner's Magazine, 16(4): 439-456.

Lumholtz, Karl ([1902] 1972). El Mexico desconocido. Mexico: I.N.I.

Olmos Aguilera, Miguel (1998). El sabio de la fiesta. Mexico: Instituto Nacional de Antropologia e Historia.

Orozco, Maria Elena (1992). Tarahumara. Una antigua Sociedad Futura. Chihuahua: COPLADE

Perez de Rivas, (1645 [1944]). Triunfos de nuestra fe entre gentes las mas barbaras del Nuevo Orbe. Mexico D.F.: Editorial Layac.

Robles, Ricardo (1994). "Los Raramuri-Pagotuame". M. Marzal (Ed.), El rostro indio de Dios. Mexico: Ediciones del Centro de Reflexion Teologica/Universidad Iberoamericana.

Sariego, Juan Luis (2000). La cruzada indigenista en la Tarahumara. Tesis de doctorado en Ciencias Antropologicas. Chihuahua: Escuela Nacional de Antropologia e Historia.

Velasco, Pedro de (1987). Danzar o morir. Religion y resistencia a la dominacion en la cultura tarahumar. Mexico: Ediciones Centro de Reflexion teologica, I.N.I.

Angel Acuna Delgado

Universidad de Granada. E-mail: acuna@ugr.es

Recibido: 18 de Junio de 2007

Aceptado: 22 de Diciembre de 2007

(1) En esta distribucion geografica solo se citan algunos de los pueblos y comunidades mas caracteristicas de cada zona, las cuales poseen formas de matachin muy similares al resto de comunidades (no citadas) que residen proximas a ellas.

(2) La diversidad en la estructura coreografica del bailar matachin esta en sintonia con la diversidad existente en la estructura musical que la acompana, la cual, por su extension, exige un amplio tratamiento que no sera el motivo de este trabajo.
COPYRIGHT 2008 Asociacion de Antropologos Iberoamericanos en Red
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2008 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Acuna Delgado, Angel
Publication:Revista de Antropologia Iberoamericana
Date:Jan 1, 2008
Words:5938
Previous Article:Elisabeth Lorenzi: Vallekas, Puerto de Mar. Fiesta, identidad de barrio y movimientos sociales.
Next Article:Entrevista a Marcela Lagarde.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2021 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters |