Printer Friendly

DOS COMUNICACIONES DE JAMES LEANDER CATHCART A PABLO OBREGON. SOBRE UN PROYECTO PARA INICIAR LAS RELACIONES ENTRE MEXICO Y BERBERIA (1826).

James Leander Cathcart (1767-1843), irlandes de nacimiento pero radicado con su familia en Filadelfia desde muy nino, es recordado especialmente como un artifice diplomatico del gobierno estadounidense que, entre 1796 y 1801, procuro garantizar a los comerciantes americanos el transito por el Mediterraneo y zonas aledanas del Atlantico sin temer los ataques de corsarios al servicio de Argelia, Tunez y Tripoli (hoy Libia), al firmar tratados de paz con estas regencias berberiscas. Como se sabe, los corsarios musulmanes fueron uno de los azotes mas terribles que padecio Europa entre el siglo XII y el primer tercio del XIX, cuando fue enorme la cantidad de subditos cristianos que redujeron a ciertos tipos de esclavitud, luego de capturarlos mientras navegaban por las costas de Berberia y determinadas latitudes al oeste de Gibraltar. (1) Esta situacion fue candente sobre todo a partir del siglo XVI, con las hazanas de los Barbarroja. (2) Los prisioneros rogaban a sus respectivos gobiernos que hicieran algo para liberarlos, pero de ordinario era muy dificil negociar diplomaticamente con los tributarios del Gran Turco. Estos necesitaban una guerra continua para armar en corso a gente que, de no ser asi ocupada, facilmente podia alzarse en su contra. (3) Los europeos aprendieron que para rescatar cautivos la mejor via era comprar la paz, aunque ello implicara comprometer su honor. Nombraban consules ante las cortes berberiscas para establecer los terminos y formas en que se realizarian los pagos (normalmente se exigian en dinero, regalos, armas, implementos navales y otros articulos). Pero esto, por lo comun, lograba una simple tregua, ya que los jefes africanos acostumbraban romper la paz unilateralmente--llegando incluso, en ocasiones, a esclavizar consules y otros individuos de rango--. La situacion era exasperante, y tanto mas para los cautivos, que de ordinario buscaban alternativas privadas de liberacion o trataban de fugarse. Si fracasaban en la fuga, sus guardianes los ejecutaban o castigaban brutalmente. Algunos gobiernos europeos buscaron intimidar o aplastar al moro con un despliegue de fuerza marcial; asi los franceses, por ejemplo, llegaron a bombardear una ciudad de Berberia mucho antes de que lo hicieran los estadounidenses en 1804. Pero los resultados no colmaban las expectativas. Por otra parte, algunas potencias mas de una vez se conformaron con pactar treguas, a fin de redirigir la amenaza musulmana de sus embarcaciones a las de alguna potencia rival, con el obvio proposito de debilitarla; de tal modo procedieron Inglaterra y Francia, por ejemplo. (4) Dejando de lado todo lo referente al honor, solian obrar asi, verdad es decirlo, por estimar mas barato comprar la paz que organizar una expedicion militar punitiva o de rescate.

Ahora bien, los marinos de las colonias britanicas en Norteamerica tradicionalmente surcaron los mares de influencia turquesca protegidos por los tratados diplomaticos y las flotas de Gran Bretana. Todo cambio con la firma del Tratado de Paris en 1783. Al ano siguiente, el barco mercante Betsy fue capturado y su tripulacion y pasajeros esclavizados en Marruecos. Entonces el nuevo gobierno estadounidense empezo a reconocer el genero de plaga contra la que debia lidiar si deseaba obtener credito comercial y financiero y, por implicacion, respeto en el concierto internacional. Practico la negociacion diplomatica. La alternativa militar quedaba fuera de consideracion, pues carecia de una marina solida, imponente, capaz de vencer. En 1786 firmo la paz con Marruecos, pero Argelia mostro su hostilidad en 1785, al enviar corsarios que atraparon a la goleta Maria de Boston y al barco Dauphin de Filadelfia en costas portuguesas. (5) James Leander Cathcart era tripulante del Maria; junto con sus companeros fue puesto en cadenas y arrojado a los bagnios del Dey el 4 de agosto del citado ano, para en lo sucesivo laborar forzadamente en condiciones penosisimas. (6)

Cathcart fue marino desde muy joven. Su adhesion a la causa independentista lo motivo a enlistarse en un velero de guerra en Massachusetts, mismo que en 1779 fue destruido por naves britanicas cerca de Escocia. El consiguio llegar a Espana, y desde ahi regreso a su patria adoptiva. Ingreso con el cargo de alferez en la fragata Confederacy, que tambien fue atacada y tomada por los britanicos. Estuvo prisionero junto con camaradas originarios de varias partes de Europa, y entonces aprendio frances y espanol. Escapo en 1782. Una vez concluida la guerra independentista, se incorporo a la tripulacion del Maria en Boston, que zarpo hacia Cadiz en 1785 pero, como ya sabemos, sin tocar jamas el puerto anhelado. (7)

Dicho lo anterior, es manifiesto que al adolescente Cathcart nunca le sonrio la fortuna cuando se hizo a la mar. De Argelia nunca intento escapar, al menos en sus escritos no hace declaraciones al respecto. Se disciplino para llevar un diario desde temprano en su cautiverio, donde narra muchas experiencias tremebundas. Padeciendo constantes injurias, injusticias y hasta torturas fisicas, obtuvo parte de los dineros para sufragar sus gastos administrando una taberna (practica de ningun modo inedita en los bagnios argelinos). (8) Su situacion personal como esclavo mejoro paulatinamente. Se relaciono directamente con el Dey hacia 1792, al punto de ser nombrado "secretario cristiano principal" cuando exhibio su capacidad para hablar turco y arabe. Fue por esto, justamente, que el Dey lo uso como mediador al negociar con los enviados estadounidenses Joel Barlow, Joseph Donaldson, hijo, y Richard O'Brien (que tambien sufrio la esclavitud en Argelia) el tratado de paz cuya firma tuvo lugar en 1796. Gracias a esto, Cathcart y mas de otros 80 individuos fueron al fin liberados. (9) El gobierno estadounidense, apreciando sus habilidades diplomaticas y linguisticas, lo agrego a la mision que negocio con el Bey de Tunez un tratado con identico proposito al de Argelia, hasta firmarlo en 1797. Despues regreso a Filadelfia, pero en enero de 1799 navego de regreso a Berberia por comision del gobierno para fungir como consul residente en Tripoli. En 1800 unio sus esfuerzos a los del consul de Estados Unidos en Tunez, William Eaton, para defender los intereses estadounidenses durante una revision forzada del tratado vigente. A la postre se alcanzo un acuerdo, si bien el costo en tributo siguio siendo elevado para dicho pais. En su propio consulado Cathcart siguio trabajando en pro de los cautivos hasta 1801. El estallido de la asi llamada Primera Guerra de Berberia (1801-1805), durante la cual comenzo a destacar la modesta pero tenaz flota de guerra estadounidense, lo obligo a mudarse con su familia a Livorno, en donde fue agente comercial y realizo labores diversas hasta 1805, cuando regreso a Estados Unidos. (10) Mientras residio en Livorno fue objeto de muchas criticas. Al parecer, varios rasgos de su personalidad eran censurables a ojos de sus colegas diplomaticos y gente de la milicia. Tenia fama de impulsivo y en exceso arriesgado al momento de negociar. El, por su parte, creia que su gobierno era ingrato por no retribuirle sus esfuerzos con las cantidades legitimas y totales. Presento reclamaciones por escrito a las autoridades competentes. Como esto no se resolvia, exigio una nueva encomienda y lo enviaron al consulado en Madeira. En 1815 fue transferido a Cadiz con el mismo cargo. Tres anos despues retorno a Norteamerica para establecerse definitivamente. Pero no le iba bien. Trato en un inicio de encontrar empleo fuera del gobierno, por ejemplo, como agente naval en Louisiana, pero en 1821 se instalo en Washington y busco desesperadamente una posicion gubernamental. Estaba persuadido de que el presidente James Monroe era culpable de frustrar sus esperanzas; segun el, Monroe le tomo inquina cuando, hallandose destacado como ministro en Francia, propuso ciertas recomendaciones en torno a la crisis berberisca que Cathcart aconsejo rechazar. Como haya sido, nuestro exconsul se acerco a Thomas Jefferson, James Madison y John Quincy Adams (entonces secretario de Estado de Monroe) pidiendo ayuda. Le proporcionaron cartas de recomendacion que sirvieron muy poco. Esto incremento su amargura y, sobre todo, rencor, que dividia entre los berberiscos y ciertos personajes de las altas esferas en Washington. En 1825 logro finalmente un puesto en el Departamento del Tesoro. A partir de 1831, tras conseguir una modesta promocion, insistio en sus reclamaciones y peticiones al Congreso por salarios no devengados, viendose ya con diez hijos que sacar adelante. Pero todo fue en vano, y asi, debio conformarse con aquel empleo hasta el final de sus dias. (11)

La diplomacia de la primigenia confederacion americana no tenia experiencia lidiando con problemas como el de los corsarios en el Mediterraneo y el Atlantico. Hacian lo posible para liberar a los rehenes, pero su prioridad era impulsar y mantener alto su credito mercantil. Entendieron que los europeos tenian razones para preferir, de ordinario, pagar tributo por la paz en lugar de imponer sus derechos--o vengar agravios--mediante la violencia. Solicitaron consejos o la intercesion oficial de otras naciones ante los "barbaros turcos". Con los suecos y noruegos la relacion transcurrio sin sobresaltos, aunque no devolvio mayores beneficios. En Francia, Gran Bretana y Espana era dificil confiar, pues temian reveses a su estatus comercial si el estadounidense no veia obstaculos a su fortalecimiento. Asi, la idea de comprar la paz como unica solucion a corto y mediano plazo resurgia constantemente. Esto, desde luego, resultaba tan irritante como podia serlo una afrenta al honor nacional. Era una experiencia bien conocida de los europeos, que sin embargo se habian acostumbrado a los inflexibles y arrogantes abusos de los regentes berberiscos. Entre los comisionados gubernamentales de Estados Unidos para lograr la liberacion de Cathcart y los demas rehenes destacaron Thomas Jefferson y John Adams. El primero siempre voto por la salida militar, aunque tambien busco apoyos extrapoliticos para negociar rescates a precios moderados; el segundo, por su parte, argumentaba que el asunto debia finiquitarse pagando en dinero y especie, pues la situacion economica prohibia robustecer la marina de guerra. (12) Estas opiniones se balanceaban en las altas esferas del mando politico y militar. La voz publica, mientras tanto, exigia la devolucion de sus conciudadanos, y si para ello era obligatorio pagar, cualquier point d'honneur debia marginarse a favor de reunir los montos necesarios. (13) Estados Unidos tuvo que soportar decadas de verguenza y bochorno a causa de los prepotentes argelinos, tunecinos y tripolitanos y, por implicacion politica (o geopolitica, podriamos decir quiza), de algunos reinos cristianos. Al cabo debieron lanzar una ofensiva a gran escala para lograr un cambio significativo: en 1815 las naves comandadas por Stephen Decatur y compania decidieron la victoria en la denominada Segunda Guerra de Berberia, imponiendo acuerdos por los que cesaban las capturas de barcos no musulmanes y las exacciones arbitrarias en perjuicio de Estados Unidos y Europa. (14)

El gobierno asentado en Washington (originalmente en Filadelfia) reflexiono sobre las lecciones aprendidas de tan brutal manera. Como un principio fundamental de actuacion exitosa en la diplomacia internacional, fijo el de apelar siempre a las propias energias, fuentes de informacion y recursos de inteligencia para conseguir objetivos o salir avante de las crisis. De este modo no habria justificacion para ser pasivo y creer demasiado aprisa en la buena fe de las contrapartes. Su tactica general seria tomar la iniciativa y exponer los motivos de negociacion con franqueza, sin contemplaciones inutiles o medias tintas; actuar asi representaria la mejor prueba de su genuina buena fe ante la contraparte (asi en principio, al menos). Aprendizaje supremo fue asimismo el de llegar a comprender oportunamente que, con ciertas naciones, en coyunturas dadas, el dialogo sostenido no brinda ningun fruto positivo, volviendose forzoso entonces recurrir a medidas unilaterales drasticas. Pero lo indiscutible es que, en 1815, Estados Unidos se habia hecho un proposito definitivo: jamas recaer en un desastre comercial, humanitario, diplomatico y politico como el de Berberia.

Maximas de este genero han sido comentadas por historiadores y otros estudiosos de la diplomacia estadounidense desde el segundo cuarto del siglo XIX, pero fueron los actores directos en la trama berberisca quienes las fijaron por dilucidar su valor en primer lugar, como se observa al examinar su correspondencia oficial o privada, diarios, memorias, etc. Una coleccion magnifica de tales testimonios es Naval Documents Related to the United States Wars with the Barbary Powers, en cuatro volumenes publicados entre 1939 y 1942. (15) Ahi se reunen algunos escritos de Cathcart, pero la cantidad mas ingente de sus papeles personales fue editada por su hija y publicada en los libros The Captives y Tripoli. First War with the United States. (16) The Captives contiene la informacion mas detallada (y cruda) sobre la vida que su autor llevo como rehen en Argelia y sus acciones diplomaticas a favor de Estados Unidos, hasta conseguir su liberacion (un minimo porcentaje ofrece noticias de sus gestiones y viajes a partir de 1816 y hasta el inicio de su consulado en Cadiz). Descontando las descripciones geograficas, los datos historicos y geograficos de Berberia y la narracion de sus estrategias para sobrevivir en los bagnios, resulta del maximo interes la narracion de las arduas condiciones en que adquirio sus habilidades diplomaticas y un conocimiento firme de las lenguas, la cultura y los usos politicos, comerciales, etc., de los berberiscos. En cierta medida se vio forzado a practicar la diplomacia con la meta suprema de emanciparse y colaborar a la liberacion de otros. Cuanto experimento en carne propia lo volvio un diplomatico sagaz, valiente, conocedor de hombres, con iniciativa, bien impuesto de la importancia de organizar sistemas de inteligencia para garantizar la seguridad de las comunicaciones entre los consules y sus superiores en Norteamerica. Estas y otras cualidades fueron cruciales para los negociadores y militares estadounidenses en Tunez, Argelia y Tripoli, y reconocidas por su patriotismo de manera oficial y privada. Varios historiadores aseveran que el golpe politico en cuyo nombre se llevo a cabo la memorable faena de William Eaton en 1804-1805, quien dirigio un variopinto grupo de soldados por el desierto libio hasta la ciudad de Derna con el objetivo de derrocar al pacha tripolitano Yusuf Qaramanli (o Karamanli) y poner en su lugar a su hermano Hamet, fue planeado por Cathcart. (17) Este creia que en determinadas circunstancias el representante de un gobierno puede y debe confiar en su propio juicio y habilidades para agilizar la solucion de los problemas. En The Captives apunto:
Un diplomatico siempre debe tener poder discrecional, mas o menos
acorde con el conocimiento que posee el ejecutivo autor de sus
instrucciones. En este caso [las negociaciones de 1794-1795], nuestros
ejecutivos estaban completamente en la oscuridad. Nada, absolutamente
nada sabian del negocio que le encargaron [a Joseph Donaldson] excepto
que el comercio del Mediterraneo es de gran valor y vale la pena
adquirirlo, [y] que la liberacion de nuestra gente es indispensable y
su captura en el futuro [debe ser] prevenida, en lo posible. Bajo tales
circunstancias, un hombre que vacile en prevenir tan grande calamidad
porque podria recibir censura al haber sobrepasado sus ordenes, si bien
ello no le traeria deshonor o cualquier otra consecuencia de una
tendencia maligna [of an evil tendency] en este pais, por algunos sacos
de dinero que, en comparacion, podrian representar basura, no es apto
para un oficio de cualquier importancia en un sitio lejano de casa, y
esta tan desprovisto de sentido como de patriotismo. (18)


Era Cathcart quien no estaba "en la oscuridad" a proposito de cualquier asunto referente al tabano berberisco. En abril de 1800 escribio a Timothy Pickering, entonces secretario de Estado, que "se deberia agregar un articulo a nuestra Constitucion, a saber, que ninguna persona podra ser elegible a la candidatura presidencial [...] sin haber residido antes seis meses en Berberia". (19) He aqui el nucleo de su filosofia politico-diplomatica en relacion con Africa del Norte: la leccion de los turcos fue clave para ensenar a un gobierno civilizado metodos apropiados de obrar en el exterior, si desea que sus derechos e intereses no se vean afectados por cualquier procedimiento ilegal o lesivo para su honor y respetabilidad.

Ahora bien, esa misma filosofia constituye la savia de los argumentos que Cathcart distribuyo en dos comunicaciones dirigidas a Pablo Obregon en 1826, que ahora presento vertidas al espanol. Los originales forman parte del legajo 52, expediente 1, fondo AEMEUA del Acervo Historico-Diplomatico de la Secretaria de Relaciones Exteriores de Mexico (AHDSREM). Me referire a ellos como Documento 1 y Documento 2.

Documento 1.- Es en realidad una "memoria" (segun estila su autor) firmada el 28 de noviembre de 1825. Su destinatario original fue Jose Maria Salazar y Molina, enviado extraordinario y ministro plenipotenciario (EEMP) de Colombia en Washington, D. C. Cathcart, a principios de 1826, la reenvio con unas minimas adiciones a Obregon, nuestro EEMP en los Estados Unidos entre 1824 y 1827, por las razones que indica en una especie de nota introductoria, tambien contenida en el legajo mencionado del AEMEUA. Por esta via el autor expuso a los dos ministros citados un proyecto para que Colombia, Mexico y otros cuatro "Estados sudamericanos" en vias de independencia respecto de la corona espanola signaran tratados de paz, comercio y navegacion con Tripoli, Tunez, Argelia y Marruecos, (20) ofreciendo sus servicios para fungir como unico negociador autorizado (y secreto, en un inicio). El monto calculado a pagar en Berberia para concluir las negociaciones, mas el salario y los gastos de viaje, atuendo, etc., del negociador, se dividiria entre aquel sexteto de naciones solo si estas acordaban en el Congreso de Panama presentarse en bloque ante los regentes otomanos.

Documento 2.- Es una carta dirigida exclusivamente a Obregon, firmada el 6 de marzo de 1826, en la cual Cathcart atendio las preguntas y los comentarios de su corresponsal a proposito de lo expuesto en la "memoria".

En la carpeta de la AEMEUA estos dos textos van acompanados de: a) la nota introductoria--fechada el 15 de febrero de 1826--mencionada supra, b) los acuses de recibo de Obregon por ambos mensajes (solo borradores), c) una carta de recomendacion para el gobierno mexicano firmada por el comodoro David Porter, y d) una copia del folleto impreso--54 paginas de apretada tipografia--de reclamaciones que Cathcart presento ante las comisiones oficiales encargadas de su caso. Este ultimo material fue ofrecido como anexo a los documentos 1 y 2 por motivos que explica el propio autor.

Sobre las relaciones internacionales de Mexico y Africa del Norte en el siglo XIX se conoce poco hasta el momento, en especial porque no es facil reunir series vastas de legajos aptos para la critica y el analisis profundo. (21) Los manuscritos de Cathcart a Obregon de 1826 no son familiares a los historiadores de este tema, pero si deciden abordar su traduccion en estas paginas los hallaran, creo, dignos de un estudio atento, inmanente y comparativo. Veran que para persuadir a Salazar y Obregon sobre la factibilidad de su proyecto y la conveniencia de ponerlo en marcha sin dilacion, con fe en el exito seguro, Cathcart enumera ideas y argumentos interesantes, algunos incluso reveladores. Ante todo asume que Mexico y los demas "estados de Sudamerica" entienden la urgencia de fortalecer su credito en el ambito internacional y, por tanto, no juzgaran inutil asegurar una ruta maritima en el Mediterraneo para promover su comercio. Comenta que los Estados Unidos lograron esto, por asi decir, a la mala, solo despues de sufrir bochornos continuos durante anos. Formulado en un sencillo esquema, su predicamento fue el siguiente: primero cayeron en manos de los corsarios, despues negociaron y firmaron los tratados para liberarse y garantizar que las capturas no se repitieran. Y todo esto, dice Cathcart, a causa de no haber contado oportunamente con la informacion adecuada sobre el modo real, inequivoco, "barbaro" de hacerse las cosas en Berberia, ademas de confiar ingenuamente en ciertos gobiernos europeos. (22) En cambio, Colombia, Mexico y los demas de "estados sudamericanos" pueden gozar, en 1826, de tal informacion y, ademas, consejos de sabiduria diplomatica con puntualidad. Cathcart se los proporciona en una cantidad y variedad notables. Y gracias a esto su carrera en el Mediterraneo sera previsiblemente venturosa, pues la etapa de sufrir por ignorancia los efectos del corso no podra ocurrir si de inicio firman tratados de paz y navegacion, y si para ello deben invertir dinero (esto es, comprar derechos), la naturaleza de las circunstancias no facultara la interpretacion de que su honorabilidad esta siendo vejada. (23) Pero esto no implica que Cathcart condenaba in toto la actividad corsaria. Sabia que muchas naciones con intereses a defender por via naval, sobre todo en una coyuntura belica, otorgaban "patentes de corso", en ingles letters of marque, cuando lo creian conveniente. (Porque se sabe, o se deberia saber bien, que un corsario o privateer--para usar el termino tecnico ingles--no es necesariamente un pirata; sin duda mis lectores conocen y entienden la diferencia desde cierta perspectiva historico-juridica, por ello no viene al caso referirla en este lugar). (24) Cathcart, en un giro punzante de su retorica, aprovecha una inquietud entonces vital para Mexico, Colombia y los demas estados que autoproclamaron su independencia: los costos de mantener una guerra con la madre patria. Les indica una estrategia de atractivas consecuencias militares y politicas: al estar en paz con Tunez, Argelia, etc., y siendo ademas reconocidos en su soberania por esas potencias, los navios sudamericanos transitaran libremente por la region de Gibraltar y el Mediterraneo, y si una flota espanola tratara de molestarlos, pronto se veria distraida por corsarios berberiscos o sudamericanos, en particular de Colombia. El dilema para el rey Fernando VII seria embarazoso, pues si decidiera enviar fuerzas de apoyo a esa zona tendria que reducir las destacadas en los mares proximos a la actual America Latina y el Caribe, lo cual implicaria dejar gradualmente indefensas sus costas ante cualquier posible invasion.

Mas basta, lo mejor sera leer las palabras del propio Cathcart. Solo agregare tres cosas para finalizar esta introduccion. 1) En mi opinion, la intencion ultima de Cathcart al proponer su plan en aquel preciso ano fue obtener de los gobiernos "sudamericanos" el dinero (un pago de rango consular) que Washington, a su juicio, le adeudaba por salarios atrasados--sin que esto, claro, implicara suspender las reclamaciones. 2) No puedo afirmar actualmente si Obregon turno dicho plan a la consideracion del gobierno mexicano; si lo hizo, hay buenas razones para suponer que fue archivado sin mas; pero este punto solo podra dilucidarse mediante la investigacion empirica. 3) En cuanto a la traduccion, procure asentar una version tal que permita, ante todo, recorrer con fluidez los enunciados. De ningun modo me propuse trasladar "con exactitud" cada periodo. La prosa de Cathcart es dificil, a menudo atropellada o francamente burda; consigna repeticiones en exceso y la puntuacion, el ritmo y la distribucion de las partes de ningun modo acusan a un "estilista consumado". El esfuerzo de adaptar todo esto a nuestra lengua hubiera sido inutil, en especial cuando mi proposito es transmitir la esencia de una concepcion diplomatica y politica en general muy inteligible. Quien desee analizar mas a fondo esa concepcion debera entender que lo apropiado es ejercer la critica historica o hermeneutica (previo tormento paleografico) en los folios originales del AHDSREM.

DOCUMENTO 1

A Su Excelencia Don Jose Maria Salazar, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la Republica de Colombia cerca de los Estados Unidos de America.--Puesto a la consideracion del Gobierno de Mexico a traves de su Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario, el muy Excelente Senor Don Pablo de Obregon.

Muy Excelente Senor:

Estuve honrado con su estimable carta del 15 en respuesta a la mia del 28 de junio ultimo, el dia 19 proximo pasado, y estoy bien enterado de que negociaciones como las que yo propongo, de gran importancia nacional, que involucran intereses incalculables y necesariamente deben ser extremadamente caras, no podrian ser llevadas a cabo sin la sancion de su gobierno, y que tampoco un hombre de honor e integridad arriesgaria su caracter y ofreceria voluntariamente sus servicios en algo incierto, o sin poseer el poder requerido para alcanzar su objeto, especialmente en un servicio de este tipo, donde mucho depende de los talentos, la iniciativa, el celo y la fidelidad del negociador.

Cuando se toma en consideracion la magnitud de un comercio sin molestias en el Mediterraneo y el riesgo en que estarian vuestras naves de ser capturadas o encallar en una costa tan extensa como lo es tanto la del Atlantico como la del Mediterraneo, siendo en tal evento esclavizados sus ciudadanos, y estos, conforme a vuestra sabia politica y los dictados de la humanidad, no solo habrian de ser mantenidos durante el cautiverio sino tambien rescatados del mismo a cualquier precio, el cual sin una situacion [formal, oficial] de paz seria muy exorbitante, incrementandose ademas la codicia de aquellos barbaros y volviendose mas dificil y tres veces mas cara una eventual pacificacion [formal, oficial].

En el momento presente muchas circunstancias se combinan para hacer comparativamente facil el logro de una pacificacion [formal, oficial] con aquellos Estados [berberiscos]. Ustedes no estan avergonzados ante ellos y como naciones apenas les son conocidos, asi que la paz con todos los gobiernos recientemente formados en este Hemisferio seria, presuponiendo que todos se hallaran bajo un solo gobierno federal, casi tan facil de obtener como lo seria para Colombia sola. Sin embargo, hay seis gobiernos separados, i. e., Colombia, Mexico, Peru, las provincias centrales de Guatemala, Buenos Aires y Chile. Asi, se deberian concluir seis Tratados de Paz con aquellos Estados, y estos, entonces, tendrian una idea de su extension e importancia, y en consecuencia verian la razon de incrementar sus demandas. Si se pudiera hacer un acuerdo en el Congreso general de Panama con [Colombia y] tantos de los otros Estados [americanos], al punto de volver sensible la importancia del objeto a la vista, y cada uno estuviera dispuesto a correr con su justa porcion de los gastos que, inevitablemente, implicaria la negociacion, ello la disminuiria hasta una suma sin importancia desde una perspectiva nacional, cuando se considera la magnitud del objeto a obtener y en comparacion con lo que ha pagado cualquier otra nacion -no obstante cuan poderosa- y algunas continuan pagando por el privilegio de navegar aquellos mares sin molestias, pues aquellas gentes [los bereberes] se consideran los supremos amos del Mediterraneo y capturan los navios de toda nacion que no les paga para contenerlas o no gana su respeto por intimidacion, manteniendo un poderoso escuadron en esos mares; y no se detienen en esa [zona], ya que doce de los trece navios americanos [esto es, de Estados Unidos] que solian pasar por el oceano Atlantico fueron capturados por los argelinos antes de que concluyeramos un Tratado con esa Regencia en el ano de 1795, y algunos incluso a una distancia de ochenta leguas al oeste de la Roca de Lisboa. (25)

El gobierno de Espana concluyo su primer Tratado con Argelia en 1785, lo que le ha costado reducir sus desembolsos con Tunez y Tripoli en mas de cinco millones de dolares, ademas de ceder la importante guarnicion de Oran a Argelia, tras haberla poseido desde la energica administracion del Cardenal Jimenez.

Los libros del Tesoro de los Estados Unidos indican que del 31 de marzo de 1789 al 31 de marzo de 1815 los gastos de mantener y rescatar cautivos, asi como concluir la paz y continuar trajinando con los Estados de Berberia, ascendio a dos millones cuatrocientos cinco mil trescientos veintidos dolares; desde ese periodo nuestros gastos han sido insignificantes, destinandose tan solo a los salarios de nuestros consules y otros cobros contingentes de los diferentes consulados, asi como los acostumbrados regalos consulares que todas las naciones pagan cuando renuevan a sus consules. Mas esto no se puede aducir como criterio para formar un estimado del gasto probable que exigirian las negociaciones con Sudamerica; nosotros eramos un solo gobierno, pero [esas republicas] son seis y, al presente, poco conocidas en Berberia, y un habil negociador puede representarlas bajo una luz mas favorable a los intereses de sus empleadores sin temer mayor contradiccion; ademas, nosotros teniamos trece embarcaciones de vela y ciento treinta y dos ciudadanos capturados por Argelia, y un navio por Tunez y otro por Tripoli, todo lo cual desperto su codicia, y derivado de las actividades de los agentes franceses y britanicos que sistematicamente se opusieron a los intereses de los Estados Unidos en el Mediterraneo, pudieron formar vastos proyectos de pillaje y rapina, y en consecuencia incrementaron sus demandas al negociar la paz y la liberacion de nuestros ciudadanos esclavizados, y al haberse establecido en Europa los fondos para efectuar nuestros diferentes tratados [se] volvio muy dificil cobrar sumas tan grandes en especie (dada la guerra casi universal que prevalecia entonces), y la perdida por el canje fue muy grande, sumando a esto que los fondos no llegaron a tiempo, segun las estipulaciones que los diferentes Tratados hacian conveniente para dar regalos adicionales en barcos de guerra, provisiones maritimas y militares, y joyeria en una cantidad muy considerable, a fin de prevenir la reanudacion de hostilidades, luego de haber concluido la paz durante muchos meses. Se presento una fragata de 36 canones a Argelia gratuitamente, a Tunez algunos relojes costosos, anillos de diamantes y armas ricamente adornadas, y a Tripoli se le prometio una goleta o bergantin de guerra de catorce canones y una carga de provisiones maritimas y militares, todo valuado en sesenta mil dolares. Sin embargo, a mi arribo a Tripoli fui lo bastante afortunado como para negociar un pago en efectivo en lugar de lo anterior, liberando a los Estados Unidos de sus promesas de pagar en especie $19 500 y los usuales presentes consulares (que se pagan en ropa, relojes y joyeria por todas las naciones cuando establecen un consul en cualquiera de los Estados de Berberia). Esto muestra cuan apropiado es viajar a dichos Estados proveido de fondos, ya que el Barhaw de Tripoli [acepto] la suma senalada [puesta en su mano] en lugar de un regalo de tres veces el mismo valor, por el cual el habria tenido que esperar probablemente no mas de un ano, y cuyo flete por si solo habria costado a los Estados Unidos mas de lo que entregue en efectivo para amortizar lo prometido. Y en lugar del efectivo y las provisiones prometidas cuando concluimos nuestro primer Tratado, a [la regencia de] Argelia presentamos tres navios de guerra construidos en Filadelfia, cuya construccion yo supervise y [despues] lleve a Argelia en 1798, y costaron a los Estados Unidos lo siguiente.
Un bergantin de guerra de    22 canones   Dolares   39 840
Una goleta                   18 canones             21 087
Una goleta de                16 canones             17 942
                                          Dolares   78 869


Mejores naves de la misma descripcion costarian hoy un tercio menos, pues en aquella epoca la guerra vigente en Europa hacia enormemente alta la construccion de barcos y de todo articulo para su equipamiento.

Pero seria necesario observar que la republica de Colombia o cualquiera de los otros gobiernos en este Hemisferio no estan en una posicion tan desagradable como lo estabamos nosotros entonces, y un negociador familiarizado con los errores cometidos por los Estados Unidos a causa de su carencia de informacion, la cautividad de sus ciudadanos, las intrigas de las cortes extranjeras, y las exigencias de la epoca, durante una guerra casi general en Europa, asi como nuestro propio altercado con Francia, puede en gran medida disminuir [tales faltas] y probablemente evitarlas por completo. Tampoco se hallan los Estados de Berberia en la posicion que entonces gozaban, pues el bombardeo de Argelia por los britanicos dirigidos por Lord Exmouth y la captura de sus navios por el escuadron estadounidense dirigido por el comodoro Decatur, en adicion al bombardeo de Tripoli por nuestro escuadron (mandado por el comodoro Preble, quien asi marco el primer ejemplo), han hecho a esos pueblos mas sensibles de su inferioridad y menguado tanto sus medios de ofensa como su orgullo, lo que consecuentemente los ha obligado a moderar sus demandas a las naciones cristianas y volverse mas tratables en otros respectos. Pero lo que convierte al momento presente mas auspicioso para la negociacion de cuanto lo ha sido en muchos anos, y probablemente no lo sera nunca mas, es el estado de guerra entre el Imperio Otomano y los griegos, pues por esta causa casi todos los barcos de guerra imperiales han sido enviados a Constantinopla para asistir a los Turcos, y el Gran Senor ha impuesto pesadas contribuciones a los Jefes de aquellas Regencias, a titulo de subsidios para permitirse subyugar a sus vasallos griegos. Esto merma notablemente sus provisiones militares y maritimas y tambien de dinero, y en consecuencia estarian mas dispuestos a aprovechar la oportunidad de adquirir los primeros que cuando estaban mejor pertrechados, especialmente en tanto los Estados Unidos y Holanda ya no les surten [tales articulos], y una suma inferior de dinero seria mas aceptable para ellos ahora que lo hubiera sido una mucho mas vasta cuando sus necesidades no eran tan urgentes.

Si el Gran Senor logra el exito sometiendo a los griegos, o si llegase a un arreglo amistoso con ellos, sus subsidios serian descontinuados y sus cruceros de guerra regresarian a puerto, y no habria entonces nada que les impidiera salir del Estrecho de Gibraltar y surcar el Atlantico, por lo cual se indemnizaria a si mismo por los gastos de la guerra, capturando los navios [y] esclavizando a la gente de toda nacion que no ha [firmado] Tratados con ellos ni mantenido un agente en sus Cortes, y en tal caso la paz no se podria concluir con ellos ni por el triple de la suma con que se podria hoy--manejando el asunto con prudencia--, especialmente en tanto ellos tendrian los medios de incordio mas inmediatamente bajo su dominio, y los enemigos de Colombia y las otras Republicas se cuidarian de recomendar y urgir esa medida con las mismas perspectivas hostiles que [en su momento] tuvo la Gran Bretana en relacion con los Estados Unidos, y sin duda la expedicion se realizaria con un exito similar o acaso mayor.

Para proveer a los gastos de concluir tratados y continuar las relaciones con los Estados de Berberia, el Congreso promulgo una ley para recaudar un impuesto de 21/2 por ciento a todos los articulos de mercaderias importadas a los Estados Unidos que pagan impuestos ad valorem en lo que fue denominado el "Fondo Mediterraneo", cuyos ingresos netos fueron apropiados para ese fin expreso. Por los extractos anexos de los libros del Departamento del Tesoro usted se informara de que esta legislacion se mantuvo por la fuerza hasta que se le reembolso al Tesoro casi el triple de la suma de todos los gastos incurridos, y entonces se le permitio expirar. De haberse mantenido por la fuerza hasta el presente, se habria acumulado mas de lo suficiente para sufragar el gasto de mantener un escuadron en el Mediterraneo, empero, siendo suficiente el ingreso de nuestro pais para mantener al gobierno y liquidar la deuda nacional sin ella, nuestra benigna Legislatura no estimo conveniente, o justo, cargar al pueblo siquiera con este pequeno gravamen, aunque genero satisfaccion universal cuando se logro el objetivo para el cual fue [creado], y [de tal modo] la exaccion dejo de ser necesaria. Este impuesto, aunque pagado en ultima instancia por los consumidores, fue pagado al principio por los importadores--extranjeros en su mayoria-, y a la postre recayo en nuestros propios ciudadanos.

En respuesta a su peticion de obtener un estimado de los gastos que probablemente implicaria el establecer relaciones amistosas entre las potencias de Berberia, i. e., Marruecos, Argelia, Tunez y Tripoli, y las Republicas de Sudamerica, entre las cuales presumo que usted quiso incluir a la Republica de Mexico, nada puedo hacer mejor, en la actual fase incipiente del negocio, que transmitirle para su inspeccion un panfleto que fue presentado al Congreso hace unos anos, en relacion con algunas reclamaciones que hice a este gobierno, que habian permanecido sin resolver a consecuencia de que estuve prestando mis servicios como consul en Cadiz, Espana, hasta 1817; con independencia de aquellas reclamaciones, [digo, dicho panfleto] contiene alguna informacion valiosa que le demostrara la magnitud de los servicios que propongo realizar, el modo de negociar con Argelia, que es la potencia berberisca mas poderosa y, en consecuencia, la mas dificil y cara para establecer relaciones amistosas, y de la cual los otros Estados en general toman precedente, pues para establecer la paz con dicha Regencia, un habil negociador puede procurar cartas de introduccion a los Jefes de Tunez y Tripoli, las cuales tendrian gran peso dada la influencia que el Dey de Argelia posee en el Divan de Constantinopla. Como prueba de lo anterior, basta informarle que la tregua de ocho meses que procure gratuitamente a los Estados Unidos con la Regencia de Tunez, exceptuando algunos regalos sin importancia--copia de lo cual se inserta en la pagina 44 de dicho panfleto--, se logro enteramente por la influencia del Dey de Argelia. Pero es absolutamente imposible formar un estimado del gasto de negociaciones que dependeran de muchas contingencias, [por ejemplo,] la manera en la cual se inicie, la oposicion que se podria encontrar por parte de agentes de naciones extranjeras residentes en dichas Regencias, y el grado de informacion y celo que pueda tener el negociador empleado. Si se enviara un agente por cada una de las republicas de Sudamerica, o por una cualquiera de ellas, publicamente, se hallaria oposicion de casi todos los agentes de potencias cristianas residentes en esos estados [por motivos] comerciales y politicos, como nos ocurrio [esto es, a los Estados Unidos] antes de concluir nuestros tratados, pues ninguna de las naciones que disfrutan el comercio del Mediterraneo desean compartir los beneficios obtenidos con sus vecinos. En consecuencia, la negociacion seria mas dificil y costosa y el resultado menos incierto, y nadie se opondria mas que los agentes franceses de la Camara de Comercio de Marsella. Si, en cambio, se comenzara como yo mas adelante propondre y recomendare, todas estas dificultades se evitaran en gran medida, y seran probablemente impedidas de una vez.

Si la Republica de Colombia (o cualquiera de los otros Estados) negocia por su cuenta con aquellos Estados, no imagino que le podria costar una suma menor de entre cinco y seiscientos mil dolares, incluyendo todos los gastos; pero si todos los gobiernos en este hemisferio emplean simultaneamente un agente, opino que los Tratados de Paz y Amistad podrian concluirse entre los seis gobiernos antes mencionados y [las regencias de] Marruecos, Argelia, Tunez y Tripoli por 1 200 000 dolares, lo que en promedio [representaria] solo 200 000 dolares [por cada gobierno], una suma muy poco considerable cuando se la compara con las ventajas que esas republicas podrian derivar de gozar un comercio sin molestias en el Mediterraneo y las costas occidentales de Marruecos, donde sus propios corsarios podrian reparar sus naves, obtener agua y provisiones y vender sus ganancias al continuar la guerra [insurgente] con Espana, pues aquellos estados no respetan tanto a este reino como para observar con gran escrupulo una neutralidad estricta, si esto [amenaza] su propio interes. [Por otra parte,] Espana no podria evitar que las negociaciones se llevaran a efecto por cualquier otro medio que haciendo regalos valiosos a los Jefes de aquellas Regencias, [cosa que] las finanzas de ese Reino no pueden ofrecer al presente; ademas, las Republicas de Sudamerica se verian libres del temor a que sus embarcaciones fueran capturadas y sus ciudadanos, en consecuencia, retenidos en esos estados. Por ultimo, aunque no por eso de inferior importancia, la influencia politica que una pacificacion con las potencias de Berberia tendria en inducir a Fernando VII a reconocer la independencia de las Republicas Americanas deberia adquirir todo su valor y peso en la negociacion, cuando el comercio de Espana se hallaria mucho mas expuesto a la captura de sus barcos de guerra que en el presente.

Respondiendo a su solicitud de informacion sobre el salario que recibi de los Estados Unidos mientras estuve encargado con negociaciones en Berberia, encontrara en el panfleto adjunto que como consul general en Argelia recibi un salario de 4 000 dolares por ano en promedio, mas el salario de un ano en vestimentas, y tres meses de salario para pagar mis gastos al regresar a los Estados Unidos. Tambien hallara que mis sucesores en el cargo reciben el mismo salario hoy, cuando tienen poco o nada que hacer, mas gastos contingentes para ir y venir de cualesquiera puertos en el Mediterraneo.

Para conseguir el exito con economia, el plan mas [factible] seria comprar un navio que navegue bajo la bandera de los Estados Unidos y lleve una carga de tal naturaleza, que se consideraria apropiada para los mercados del Mediterraneo, y entre estos yo en particular seleccionaria los de Argelia y Tunez para efectuar la venta; y si [despues] las negociaciones tienen exito--y pocas dudas tengo de que lo haran-, se entregarian las ganancias netas como pago parcial a una o mas de aquellas Regencias, segun fuera el caso, lo cual [implicaria] presentarles de inmediato algo mas tangible que argumentos y promesas, y facultaria al negociador para contrarrestar las intrigas de agentes de naciones extranjeras, cosa que seria impracticable sin tener los medios.

Observara Ud., senor, que yo propongo ir a esos Estados como un comerciante americano y vender la mercancia [conforme al sistema usual] en sus mercados. Mi larga residencia de veinte anos alla [favoreceria este plan] y enmascararia mi objeto, y el conocimiento que poseo de su lenguaje, costumbres, modales y maneras de gestionar los negocios me permitiria sentar las bases de uno o varios tratados, antes de que se descubriera que [yo perseguia intereses] de un determinado caracter publico.

Por el panfleto anexo se informara asimismo de que fui propietario y comandante del Independent en aquellos mares, y por tanto soy un comandante veterano, calificado para ir al frente de cualquier embarcacion en tal servicio, o cualquier otro similar; y en el reporte del auditor del Tesoro al Secretario de Estado con fecha 6 de octubre de 1819, comenzando en la pagina 8, [consta] que reduje la suma inicialmente demandada a los Estados Unidos por el Dey de Argelia como precio por la paz y la liberacion de cautivos, de 2 247 000 a 702 500 dolares, suma efectivamente acordada para ser pagada a Argelia, y que esto fue hecho en cuarenta y ocho horas, por lo cual los agentes de naciones extranjeras no pudieron obstaculizar la negociacion, hallandose de hecho en conclave para acordar medidas contrarias al logro de nuestra paz cuando [yo] ice la bandera americana, y la primera intimacion que [ellos] recibieron de que las negociaciones habian comenzado fue el reporte del canon disparado para saludar nuestra bandera [al momento de su] conclusion. Por los enunciados (vide) 42, 43, 44 del panfleto tambien vera la demanda de Portugal al Dey por la paz y el rescate de su gente esclavizada, mediante la intervencion de Gran Bretana, y otra informacion valiosa, relevante para esta materia, que es todo lo que al presente puedo darle, pues aunque tengo [un] diario [Journal] exacto de toda negociacion que ha tenido lugar entre los Estados Unidos y las potencias berberiscas, y entre estas y las potencias europeas durante medio siglo, es tan voluminoso y se halla entreverado con otros manuscritos, separados y dispersos, relativos a la historia de Berberia, que tomaria mucho tiempo y problemas ordenarlos y presentarlos como es debido. (26)

Por lo que antecede queda establecido que los Tratados de Paz y Amistad entre las Republicas de Sudamerica incluyendo a Mexico, y las potencias berberiscas se podrian efectuar por la suma de 1 200 000 dolares, y que a la Republica de Colombia (o de Mexico) [actuando sola] le costaria entre quinientos y seiscientos mil dolares llevar a efecto este mismo objetivo, siempre que no suceda algun accidente que altere su posicion, por la captura o perdida de sus navios y el consecuente cautiverio de sus ciudadanos.

De la ultima suma, solo 100 000 dolares seria requisito que se aplicaran inmediatamente como sigue. Para la compra de una embarcacion de 250 a 300 toneladas de carga promedio, cobreada y equipada para doce meses a fin de prevenir la necesidad de cualesquiera reparaciones o gastos contingentes en el Mediterraneo, digamos $20 000. Para comprar el cargamento, $50 000. Efectivo para llevar a bordo en oro espanol o portugues, o en dolares espanoles o, a falta de esas monedas, oro americano, $30 000. [Total en] dolares: 100 000. [Ademas,] un credito de promedio cuatrocientos a quinientos mil dolares a consolidar en la casa de Messrs. Barings Brothers & Bankers en Londres, instruyendolos a mandar a sus corresponsales en Gibraltar y Livorno que acepten letras en cada lugar por la mitad del monto, pagaderos sesenta dias despues de la fecha, aunque seria todavia mejor si se hicieran pagaderos a la vista.

Este arreglo daria a los gobiernos de Colombia, o Mexico, tiempo suficiente para madurar todos los arreglos tendientes a establecer fondos en Europa si juzgaran oportuno comenzar esas negociaciones en la primavera, y en tal evento el negociador debera salir de Estados Unidos tan pronto como sea posible despues del 1 de abril proximo, a fin de emplear el verano completo en las diferentes negociaciones, ya que las bahias y fondeaderos en Berberia son muy peligrosos en la temporada invernal.

No hay ningun articulo de obligacion para formar el cargamento salvo ocho a doce canones de bronce, con aprestos completos, de calibre 3 a 4 libras, que se puede procurar de inmediato en los Estados Unidos con credito de 3, 5 y 9 meses, y el canon puede moldearse aqui, en la fundicion del Gral. Mason o alguna otra--si se comisiona a tiempo--, de modo que el experimento costaria una suma muy pequena al comienzo, y en caso de fallar (lo cual, sin embargo, no esta contemplado) la venta del cargamento en el Mediterraneo, si [fuera posible colocarlo en] un mercado tolerablemente bueno, se cubririan los costos y se evitaria cualquier perdida. Mas los asuntos de esta naturaleza e importancia no pueden emprenderse sin cierto riesgo de incurrir en gastos [no planeados].

Cuando los Estados Unidos comenzaron la negociacion con los Estados de Berberia nombraron comisionado para el proposito al coronel David Humphreys, entonces nuestro ministro ante la corte de Portugal, pero el nunca se apersono en Berberia, sino que superviso y dirigio la negociacion. Es de presumir que Colombia (o Mexico) actuara de manera similar, en caso de autorizarse las negociaciones, y sus ministros en los Estados Unidos--desde su situacion local--tendran mas en su poder la promocion de sus intereses que cualquier [otra persona]. En caso de que se acepten mis servicios, yo estare feliz de recibir sus instrucciones, que seran obedecidas con celo y fidelidad, si son practicables.

De lo que precede, respetuosamente sometido a su consideracion y la de vuestro gobierno, resulta obvio que la secrecia es absolutamente necesaria para garantizar el exito, y confiando en la mas elevada, esta importante negociacion se ejecutara segun se propone, y asi terminara, en gran medida, beneficiando a los gobiernos que la adopten, superando eventualmente sus expectativas mas optimistas.

Poseido de estas impresiones, tengo el honor de suscribirme con el mas alto respeto y la mas distinguida consideracion.

Departamento del Tesoro

Ciudad de Washington

28 de noviembre de 1825

El mas devoto y obediente servidor de Vuestra Excelencia

James Leander Cathcart

ANEXO
Extracto de los libros del Departamento del Tesoro de los Estados
Unidos. Nota del monto total del Fondo Mediterraneo creado por
promulgacion del Congreso del 26 de marzo de 1804, continuado, expirado
y renovado hasta que finalmente expiro en marzo de 1815.

                      Monto total                       Obligaciones
                      recibido

1804                  610 187 = 61 cts.                 810 = 54 cts.
1805                  1 234 194.57                        137 184.17
1806                  1 373 655.38                        243 645.78
1807                  1 446 685.01                        258 207.35
1808                    507 847.10                         95 803.28
1809                    727 687.14                         74 800.20
1810                  1 304 961.16                         76 847.82
1811                    546 544.12                        101 231.94
1812                    618 234.36                         38 266.44
1813                    178 717.37                          2 695.29
1814                    120 579.05                            394.78
1815                     34 191.35                            915.39
Reintegros y gastos   8 703 484.22        Reintegros    1 041 262.98
de recaudacion        1 541 262.98        y gastos de     500 000.00
                                          recaudacion
Ingresos netos        7 162 221.24        Dolares       1 541 262.98
del Fondo
Mediterraneo          2 405 322.00
Gastos de paz,
rescates y
negociaciones
continuas
Balance en favor      4 756 899.24 cts.
del Tesoro


Por lo manifestado arriba parece que despues de reembolsar todos los gastos por concluir Tratados con todos los Estados de Berberia, rescatar cautivos y mantener los intercambios y negociaciones durante veinte anos, quedo para el Fondo Mediterraneo un balance a favor del Tesoro de 4 756 899.24/100, y si esta obligacion se hubiera mantenido por los ultimos once anos, hubieramos calculado recibir aproximadamente once millones de dolares, con los cuales el balance mencionado casi alcanzaria los dieciseis millones de dolares, una suma mas que suficiente para construir y mantener un escuadron en el Mediterraneo de fuerza suficiente para procurar el respeto de todos los Estados berberiscos. Con el mayor respeto se somete a su consideracion, si no seria oportuno para las Republicas de Colombia y Mexico, como probo serlo en estos Estados Unidos de Norte America, crear un impuesto a las importaciones similar al precedente [esto es, el Fondo Mediterraneo], que en primera instancia recayera sobre los importadores de mercancias, en su mayoria foraneos, y al cabo se dividiera entre los consumidores de tal modo que estos apenas pudieran sentirlo, y que por su naturaleza no pudiera generar insatisfaccion.

Departamento del Tesoro

28 noviembre, 1825

Su mas obediente servidor

James Leander Cathcart

DOCUMENTO 2

A su Excelencia Don Pablo Obregon

Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la Republica de Mexico cerca de los Estados Unidos de America

Muy Excelente Senor:

Tengo el honor de acusar recibo de su muy estimada carta del 1 [proximo pasado], en respuesta a mi Memoria sobre las relaciones entre los Estados de Mexico, Sudamerica y los Estados de Berberia, del 15 del mes anterior, y he considerado las observaciones vertidas ahi con la atencion y el respecto que una materia de tan gran importancia provoca, y de lo cual resultan naturalmente las siguientes elucidaciones y conclusiones, que someto respetuosamente a la consideracion de Su Excelencia.

En el articulo 80 del Tratado entre los Estados Unidos y Francia fechado en Paris el 6 de febrero de 1778 y revisado el 1 de septiembre del mismo ano en Marsella, y asimismo en el articulo 23 de nuestro Tratado con Holanda, firmado en La Haya el 8 de octubre de 1782, se tomaron provisiones hacia la pacificacion con el imperio de Marruecos y los Estados de Berberia, con la mediacion de dichas potencias, pero nunca fueron efectuadas debido en cierta medida a la situacion agitada de nuestra nacion y la carencia de energia de la Confederacion, pero aun mas por la politica de aquellas potencias, cuyo interes era oponerse a nosotros, y hasta que no se ratifico en 1789 la presente constitucion de los Estados Unidos y se puso en efecto pleno, nuestro gobierno no era permanente ni lo suficientemente estable para permitirnos aprovechar las ventajas que muchas circunstancias favorables, ocurridas tanto en el interior como en el exterior [nos deparaban]; nuestro comercio se hallaba entonces en estado incipiente, sin embargo, no eramos insensibles a su inseguridad, y el prospecto de una prosperidad futura nos indujo a tomar medidas para protegerlo. Entonces lo podiamos hacer mediante tratados, segun dije arriba, hasta que llegara el tiempo en que nuestra independencia estuviera establecida y, [asi], nuestras finanzas nos permitieran realizar ese deseo, sin embargo, nuestras esperanzas resultaron falaces, pues Francia, mediante la Agencia de la Camara de Comercio de Marsella, se oponia invariable y pertinazmente a nuestros intereses en el Mediterraneo, y a la postre nos vimos obligados a confiar solamente en nuestras propias energias y recursos. Mexico y los Estados de Sudamerica estaran obligados a seguir nuestro ejemplo cuando sea deseable para ellos lograr la pacificacion con aquellos Estados [berberiscos].

De aqui lo apropiado de las observaciones contenidas en mi Memoria, que no pueden controvertirse facilmente, y por una experiencia comprada a alto precio estoy persuadido de que la Camara de comercio de Marsella, que ha monopolizado las ramas mas lucrativas del comercio con las potencias de Berberia, asi como las naciones nortenas que son las principales transportistas en el Mediterraneo, no estaran de buena gana dispuestas a permitir que los Estados Americanos participen en las ventajas de un comercio libre en el Mediterraneo, pues el asegurar esto mismo para ellas les ha costado sumas considerables.

En 1783 fue ratificado el tratado definitivo de paz entre los Estados Unidos y Gran Bretana. En 1785 los britanicos cambiaron sus pasaportes del Mediterraneo, a fin de dejar a nuestro comercio a merced de los Estados Berberiscos, y ese mismo ano Espana, habiendo concluido su primer Tratado de Paz con Argelia, Tunez y Tripoli, retiro a su escuadron del Estrecho de Gibraltar, dejando ese pasaje abierto a la excursion de todos los Piratas de Berberia. El Dey de Argelia, siguiendo el consejo del Agente Britanico--que hacia poco habia arribado a ese lugar con un presente de su gobierno valuado en mil libras esterlinas--saco ventaja de esta circunstancia y envio sus cruceros al Atlantico, y como consecuencia fueron capturados dos barcos Americanos (uno de ellos a ochenta leguas al oeste de la Roca de Lisboa [Cabo da Roca]) y veintiun ciudadanos de los Estados Unidos, y muchas embarcaciones de Portugal, lo cual indujo al gobierno [portugues] a estacionar un escuadron de navios de guerra en la boca de los Estrechos, lo cual confino a aquellos merodeadores al [interior del] Mediterraneo sin interrupcion hasta 1793.

La captura de aquellos americanos causo una magna sensacion en todos los Estados de la Union, mayor que cualquier otro evento en su memoria, y el Gobierno, debil como entonces lo era, se vio obligado a ordenar que se enviara un agente a Argelia, con vistas a sofocar las murmuraciones del pueblo. En 1786 un John Lamb, capitan, llego ahi con plenos poderes para negociar la paz y la liberacion de los cautivos, mas debido a la carencia de informacion correcta sobre la politica de aquellos Estados [berberiscos] por parte del gobierno y a la total ignorancia del agente sobre el modo de negociar con ellos (asi como su incapacidad de adquirir ese conocimiento, pues ademas no entendia otro lenguaje diferente al suyo propio), se vio obligado por necesidad a [solicitar apoyo] a los mismos agentes cuyo deber consistia en oponerse a nuestros intereses. Asi, la negociacion fallo enteramente, y en consecuencia los gastos que se generaron fueron una perdida total para los Estados Unidos, sirviendo solamente al proposito de tranquilizar el animo del publico.

Los barcos de guerra de Portugal evitaron que los cruceros berberiscos se internaran en el Atlantico hasta 1793, y por tanto ninguna de nuestras naves volvio a ser capturada, mas por la agencia de Gran Bretana en ese ano Portugal obtuvo una tregua con la Regencia de Argelia y se comenzo una negociacion que termino con una renovacion de las hostilidades, por las mismas razones que impidieron el exito de nuestro negociador en 1786. Entre tanto, durante la tregua [mencionada] los cruceros de Argelia tuvieron permiso de entrar al oceano Atlantico, donde capturaron diez barcos de vela americanos, algunos de ellos hasta en la longitud 30[grados] oeste, y uno mientras regresaba al Mediterraneo con ciento diez ciudadanos americanos a bordo, [todos los cuales] fueron condenados a una esclavitud ignominiosa. El gobierno de los Estados Unidos se vio entonces obligado a intentar la liberacion de sus ciudadanos a cualquier precio. Se iniciaron asi negociaciones a traves de la supuesta mediacion de potencias extranjeras, lo cual nos ocasiono enormes gastos y al cabo todo resulto un embauco, viendonos a la postre obligados a confiar enteramente en nuestros propios recursos, como debimos haberlo hecho desde el comienzo. No fue sino hasta 1795 que se concluyo la Paz con Argelia y se obtuvo una tregua con Tunez (que asimismo habia capturado uno de nuestros barcos). Nuestros ciudadanos fueron reintegrados a su pais y la excitacion que se habia desatado por la cautividad fue aplacada y se restauro la confianza en el gobierno, cosa que no habia ocurrido antes, por lo menos a un grado tan elevado. Pero esta paz y el rescate nos costaron una suma inmensa que pudo haberse ahorrado; los detalles y desembolsos referentes se contienen en mi memoria anterior y en el panfleto que la acompana.

Si los Estados Unidos hubieran poseido la informacion que ahora poseen en cualquier momento entre la conclusion del tratado definitivo de paz con Gran Bretana de 1783 y la captura de sus ciudadanos en 1785, con una gestion apropiada se habrian concluido tratados de paz con los Estados de Berberia por una suma muy nimia, en comparacion con lo que les costo despues [efectivamente], y se habria prevenido la captura de treinta valiosos barcos de vela y ciento treinta y dos ciudadanos por Argelia, mas una embarcacion por Tunez y otra por Tripoli, junto con sus tripulaciones, que fueron detenidas muchos anos en la mas servil esclavitud. Mexico, Colombia y los otros Estados de Sudamerica poseen mayores recursos ahora de los que entonces podian disponer los Estados Unidos, pero en otros respectos su situacion es similar a la nuestra en 1783, con una sola excepcion, [a saber,] el reconocimiento de su independencia por Espana, cuando en aquel periodo ya lo era la nuestra por Gran Bretana. Durante mi residencia como consul de los Estados Unidos en Cadiz, Espana, hasta finales de 1817, tuve amplias oportunidades de averiguar los puntos de vista de ese gobierno en relacion con sus antiguas colonias de America, y no vacilo en enunciar como un hecho que Fernando VII jamas reconocera la independencia de dichos Estados, salvo por coercion o para evitar un mal mayor. Los Estados de Berberia, y en especial Argelia, representan un auxiliar no despreciable que solo los menos familiarizados con aquellos Estados y la situacion actual de Espana encontrarian dificil de concebir. Por tanto, aunque el comercio de los Estados Americanos en prospectiva es una consideracion de gran importancia--ya que sus productos y [los de aquellos Estados] en el Mediterraneo son bienes de intercambio, en lo cual reposa el alma del comercio--, en su incipiente estado actual tiene relevancia secundaria, pero en pocos anos podria enriquecer a quienes sean lo bastante providentes para asegurar sus ventajas a tiempo, pues el pais cuya iniciativa le ganara la preferencia ante ellos [los Estados del Mediterraneo], al establecer relaciones amistosas, incrementaria en gran medida su ingreso.

El Imperio de Marruecos y los Estados de Berberia tienen una costa marina y puertos que se extienden desde las cien leguas al suroeste de Mogador en el Atlantico hasta los confines de Egipto en el Mediterraneo. Una pacificacion con dichos Estados abriria todos esos puertos a los barcos de guerra sudamericanos, en donde podrian abastecerse de agua y provisiones y disponer de sus saqueos, como lo afirme en mis comunicaciones previas, y un negociador familiarizado con sus modos de actuar, costumbres y lenguaje podria inducir a los jefes de esas regencias, en especial Argelia, a hacer demandas a Espana que este reino, dada su situacion, no podria satisfacer. Y si bien la guerra entre estas potencias podria no resultar como consecuencia inmediata (lo cual de ningun modo es seguro, considerando su avidez por el saqueo y la contiguidad de la costa espanola, tan indefensa [actualmente]), su sola amenaza podria inducir a Espana a mantener algunas fuerzas en ese mar para proteger su costa contra una invasion, lo cual mermaria a las que pudieran estar dirigidas contra los Estados Americanos, cuya independencia, reconocida [en tal coyuntura ideal] solamente por las potencias berberiscas, tendria una influencia preponderante para inducir al despota espanol a terminar una guerra que llevaria la devastacion a sus propios puertos, pues los corsarios americanos podrian dejar los Puertos de Berberia una noche y a la siguiente hallarse en la costa de Espana, para luego regresar en cuatro dias desde la maxima distancia con sus botines.

En mi comunicacion anterior mencione el estado de guerra entre el imperio otomano y los griegos como favorable a la negociacion, y que la captura o perdida de cualquiera de sus embarcaciones revertiria su posicion completamente, desde un punto de vista comercial, y tampoco puedo creer que los ciudadanos de Mexico y Colombia serian menos sensibles que los nuestros a la cautividad de sus conciudadanos en Berberia, o que en el presente estado agitado de esas republicas murmurarian menos o serian mas pacientes; por tanto, aunque los gobiernos de Mexico y Colombia pueden no concebir sus intereses comerciales de suficiente importancia en el presente como para estimar de cardinal emergencia una pacificacion con aquellos Estados [berberiscos], las otras ventajas a derivar de ella remunerarian su costo ampliamente, con independencia de lo que razonablemente podria deparar el futuro, siendo de esperarse que en un periodo no muy distante.

Por notificaciones que he recibido ultimamente de Gibraltar en respuesta a algunas indagaciones indirectas que he realizado, sobre los puntos de vista mantenidos por el emperador de Marruecos en relacion con la guerra entre Espana y los Estados Americanos, estoy informado de que una pacificacion con ese Imperio podria lograrse con poca dificultad y a un costo muy moderado, y que por si misma seria de infinita importancia para ellos, ya que formaria un precedente para los otros gobiernos de Berberia y daria a vuestras naves ingreso libre a sus puertos. Pero, sea cual fuere la determinacion de los diferentes gobiernos de las Republicas Americanas, siento una gran satisfaccion al tener la oportunidad, tras veinte anos de residencia y experiencia en la politica de Berberia y una residencia de varios anos en Cadiz, Espana, con un caracter publico, de proporcionar [a ustedes] cualquier informacion que podria tender, ahora o despues, a promover sus intereses individuales o prosperidad nacional. Es mi unico deseo el presentar respetuosamente a su mirada sus propios intereses e informarles del gran riesgo que corren sus naves de ser capturadas y esclavizados sus ciudadanos, especialmente Colombia, que tiene muchos corsarios en el Mediterraneo y ningun puerto de alguna importancia en el lado sur o en el norte desde donde pueden pasar de Gibraltar a Marsella. (27) Todos los grandes cruceros de Berberia--muchas embarcaciones de entre veinte y cuarenta canones, con un equipo de entre doscientos y quinientos hombres cada uno--componen al presente una parte de la flota del Gran Senor y estan empleados contra los turcos. Seame permitido preguntar ?no es probable que esas naves retornen periodicamente a puerto para reacondicionarse y reclutar tripulantes, y que [en el camino] se topen con los navios de guerra pertenecientes a los Estados Americanos, los cuales, no teniendo puerto alguno al cual ingresar en tan gran extension de costa, serian indudablemente vencidos por una fuerza superior, y sus tripulaciones esclavizadas? Y dada la excitacion que tan infortunado evento habria de producir, segun es calculable, en las mentes de los ciudadanos de esos estados en general ?no adquiere esto una importancia suficiente como para justificar el intento de prevenirlo?

Al descuidar la presente oportunidad favorable, esos Estados podrian colocarse en una situacion similar a la que padecieron los Estados Unidos en 1785 y 1793, o incluso peor; y se presume que sus gobiernos, como le ocurrio al nuestro, se verian obligados a rescatar a sus ciudadanos del cautiverio a cualquier precio (incluso sin pacificacion) para mitigar las murmuraciones publicas, porque no se puede negar que en todo gobierno de formacion reciente una politica sensata dicta la necesidad de conciliar los afectos del pueblo. Y la consideracion de que los Estados de Berberia estan en paz con toda nacion que tiene una fuerza maritima suficiente a su mando para evitar que sus cruceros pasen Gibraltar y vean todo el oceano Atlantico abierto a sus excursiones, torna la medida tanto mas importante y de mayor urgencia para los Estados Sudamericanos de lo que fue para nosotros en aquellas epocas, cuando (con las dos excepciones antes mencionadas, que tanto nos costaron) la boca del Mediterraneo estaba bloqueada por las flotas de Espana y Portugal.

El anexo es una copia de la carta del comodoro Porter al ministro colombiano. De las referencias ahi aludidas pueden facilmente dar cuenta los principales personajes de la Union, entre los cuales estan nuestros ex presidentes Messrs Jefferson y Madison y el Honorable James Barbour, actual Secretario de Guerra. Al gobierno mexicano respetuosamente se le remite a Mr. Poinsett, nuestro ministro ahi, al cual conozco bien, y al comodoro Porter, quien ha prometido encargarse de cualesquiera comunicaciones sobre este asunto que usted podria juzgar apropiado transmitir a su gobierno, al que tengo el honor de dirigirme.

Permitame presentarle una cifra que, segun pienso, no puede ser mejorada, y que a Ud. y su gobierno puede serles de utilidad en su correspondencia con sus agentes diplomaticos, cuando la secrecia es de importancia. (28)

Tengo el honor de suscribirme con la mayor consideracion y el mas marcado respeto.

Departamento del Tesoro

Washington

6 de marzo de 1826

El mas devoto y obediente servidor de Vuestra Excelencia

James Leander Cathcart

SIGLAS Y REFERENCIAS

AHDSREM, AEMEUA Acervo Historico Diplomatico de la Secretaria de Relaciones Exteriores de Mexico, fondo Archivo de la Embajada de Mexico en Estados Unidos de America, Mexico, D. F.

ALLEN, Gardner W., Our Navy and the Barbary Corsairs, Boston, Houghton, Mifflin and Company, 1905.

BERMAN, Jacob Rama, American Arabesque: Arabs, Islam, and the 19th Century Imaginary, Nueva York y Londres, New York University Press, 2012.

CAIN, Marvin R., The Cathcart Family. A Family Account of 100 Years of American History, Publications of the Museum, Michigan State University Cultural Series, 1:2 (ago. 1962), pp. 133-160.

CATHCART NEWKIRK, J. B., D. A. R. (comp.), Tripoli. First War with the United States. Inner Story. Letter book by James Leander Cathcart, first consul to Tripoli, and Last letters from Tunis, La Porte, Ind., Herald Print, 1901.

CATHCART, James Leander, The Captives. Eleven years a prisoner in Algiers (compiled by his daughter, J. B. Newkirk), La Porte, Ind., Herald Print, 1899.

FOLAYAN, Kola, "Tripoli and the War with the U.S.A., 1801-5", en Journal of African History, XIII: 2 (1972), pp. 261-270.

LANE-POOLE, Stanley, The Barbary Corsairs (with additions by Lieut. J. D. J. Kelley, U. S. Navy), Londres, T. Fisher Unwin, 1890.

LOPEZ DE GOMARA, Francisco, Los corsarios Barbarroja, Madrid, Ediciones Polifemo, 1989.

MANNING, William Ray (selected and arranged by), Diplomatic Correspondence of the United States Concerning the Independence of the Latin-American Nations, Nueva York, Oxford University Press, 1925, vol. III.

MARTENS, M. de, An Essay on Privateers, Captures, and particularly on Recaptures, According to the Laws, Treaties, and Usages of the Maritime Powers of Europe, translated to English and annotated by Thomas Hartwell Horne, Londres, 1801.

NARVAEZ, Roberto, "On the cryptography of James Leander Cathcart", en Cryptologia, 40 (2016), pp. 316-326.

PLAYFAIR, Robert L., The Scourge of Christendom. Annals of British Relations with Algiers prior to the French Conquest, with Illustrations, Londres, Smit, Elder, & Co., 1884.

SCHUYLER, Eugene, American Diplomacy and the furtherance of Commerce, Nueva York, Charles Scribner's Sons, 1886.

SUMNER, Charles, White Slavery in the Barbary States, Boston, William D. Ticknor and Company, 1853.

TUCKER, S. C. (ed.), The encyclopedia of the wars of the early American Republic, 1783-1812. A political, social, and military history, vol. II L-Y., Denver, Santa Barbara, Oxford: ABD-CLIO, 2014.

UNITED STATES FEDERAL GOVERNMENT, Naval Documents related to the United States Wars with the Barbary Powers, Washington, United States Government Printing Office, 1939-1942, vol. 1 [Publicados electronicamente por la American Naval Records Society, Bolton Landing, Nueva York, 2011.]

VEGA, Mercedes de (coordinacion general), Historia de las relaciones internacionales de Mexico, 1821-2010, Mexico, Secretaria de Relaciones Exteriores, Direccion General del Acervo Historico Diplomatico, 2011, vol. 7.

WILSON, Gary E., "American Hostages in Moslem Nations, 1784-1796: The Public Response", en Journal of the Early Republic, 2 (verano 1982), pp. 123-141.

WRIGHT, Louis B. y Julia H. MACLEOD, The First Americans in North Africa. William Eaton's Struggle for a Vigorous Policy against the Barbary Pirates, 1799-1805, Princeton, Princeton University Press, 1945.

Roberto Narvaez

Instituto Cultural Helenico, A. C.

(1) Es amplia la historiografia de estas cuestiones, pero siempre en dependencia de clasicos como LANE-POOLE, The Barbary Corsairs; PLAYFAIR, The Scourge of Christendom y SUMNER, White Slavery in the Barbary States. Sumner se extiende mencionando algunas piezas de literatura que patentizan el impacto de los corsarios en la imaginacion del europeo, siendo notable la ausencia del Decameron.

(2) Como senalara, en efecto, Francisco Lopez de Gomara (probablemente un testigo de la fallida empresa de Carlos V para tomar Argelia en 1541), hacia la decada de 1530 los otomanos ya eran "absolutos senores de todo el mar de Grecia, y han aprendido a navegar nuestros mares y saquear nuestras tierras y matar a nuestros nombres, y tan senores son desde el estrecho de Gibraltar hasta el faro de Mesina, como desde alli hasta los Dardanelos. Grandisima armada de velas latinas y de las otras es la que tiene Soliman con un capitan tan excelente como es Barbarroja [...]". LOPEZ DE GOMARA, Los corsarios Barbarroja, p. 34.

(3) ALLEN, Our Navy and the Barbary Corsairs, p. 90. SCHUYLER, American Diplomacy and the Furtherance of Commerce, p. 212 (y en general el cap. IV).

(4) PLAYFAIR, The Scourge of Christendom, p. 5. SUMNER, White Slavery in the Barbary States, pp. 44-45.

(5) WILSON, "American Hostages in Moslem Nations", pp. 123-126.

(6) CATHCART, The Captives, p. 5.

(7) CAIN, The Cathcart Family, p. 136.

(8) PLAYFAIR, The Scourge of Christendom, p. 11.

(9) TUCKER (ed.), The encyclopedia of the wars of the early American Republic, 1783-1812, p. 81.

(10) CAIN, The Cathcart Family, pp. 136-137.

(11) TUCKER, The encyclopedia of the wars of the early American Republic, 1783-1812, p. 82.

(12) SCHUYLER, American Diplomacy and the Furtherance of Commerce, pp. 197-202, 207. WILSON, "American Hostages in Moslem Nations", pp. 126-127.

(13) SUMNER, White Slavery in the Barbary States, pp. 91-92. Entre 1784 y 1796 los marroquies y argelinos capturaron 150 estadounidenses (todos hombres) aproximadamente, de los cuales un estimado de 112 fueron liberados por el gobierno, diplomaticos extranjeros, o familiares y amigos. De los restantes casi nada se sabe, lo mas probable es que murieran en prision. WILSON, "American Hostages in Moslem Nations", p. 140.

(14) ALLEN, Our Navy and the Barbary Corsairs, caps. XVI y XVII.

(15) UNITED STATES FEDERAL GOVERNMENT, Naval Documents related to the United States Wars with the Barbary Powers.

(16) CATHCART NEWKIRK, D. A. R. (comp.), Tripoli. First War with the United States.

(17) WRIGHT y MACLEOD, The First Americans in North Africa, p. 100. Estos autores, cuya meta basica es vindicar a Eaton como el heroe americano mas aguerrido y determinado del primer conflicto con Berberia, dan por sentado, sin argumentar, que Cathcart ideo la conspiracion, pero su diseno pormenorizado fue obra de Eaton. FOLAYAN, "Tripoli and the War with the U.S.A., 1801-5", pp. 262-263, donde se argumenta a favor de Cathcart como conjurado primordial. ALLEN, Our Navy and the Barbary corsairs, p. 101.

(18) CATHCART, The Captives, pp. 246-247. Traduccion de Roberto Narvaez.

(19) Citado por BERMAN, American Arabesque, p. 35.

(20) Actualmente los analistas convienen en hablar de Africa del Norte como la region formada por Argelia, Marruecos, Tunez, Libia, Egipto y la Republica Arabe Saharaui Democratica.

(21) Vease sobre esto, por ejemplo, la introduccion general al volumen 7 de VEGA (coord. general), Historia de las relaciones internacionales de Mexico, 1821-2010, en especial las pp. 23-24.

(22) Segun esto, Cathcart debia suscribir la nocion de que la historia es "ensenanza filosofica mediante ejemplos", tan comentada por varios escritores del siglo XIX, notablemente Carlyle y Macaulay.

(23) Es de advertir que las transacciones financieras como medio de finiquitar conflictos entre potencias no eran extraordinarias en la epoca considerada, y solo en casos especiales era de temer que el honor de cualquier parte pudiera verse afectado. Recordemos que hacia 1828 ciertos diplomaticos de Colombia, Estados Unidos y Gran Bretana estimaron la posibilidad de que todas las colonias insurgentes de la America espanola hicieran un "sacrificio pecuniario" y entregaran 20 millones de dolares a su metropoli para alcanzar la paz. Vease la correspondencia de junio a octubre de aquel ano entre los ministros de Estados Unidos (A. H. Everett) y Colombia (T. F. Madrid) en Espana, y de estos con otros funcionarios oficiales, en MANNING, Diplomatic Correspondence of the United States Concerning the Independence of the Latin-American Nations, vol. III, pp. 2163-2170.

(24) Sobre las cualificaciones a proposito del termino generico "corsario" que tomaban en cuenta los tratadistas juridicos mientras Cathcart fue prisionero en Argelia y aun despues, puede consultarse MARTENS, An Essay on Privateers, en especial cap. 1, paragrafo 1.

(25) Hoy Cabo da Roca.

(26) Con estos materiales se formaron los volumenes The Captives (1899) y Tripoli. First war with the United States (1901).

(27) Este peligro era muy real y se mantuvo hasta el definitivo ataque frances a Berberia en 1830. Y las observaciones del autor sobre la carencia de puertos, etc., para Colombia son muy exactas, de acuerdo con cierta documentacion existente. En abril de 1828, por ejemplo, Alexander H. Everett, ministro de Estados Unidos en Espana, informa en un despacho al secretario de Estado Henry Clay que ha recibido informes de su homologo colombiano en aquel mismo reino sobre la amenaza corsaria y los problemas para hallar refugio seguro en alguna costa; que por esto, dice Everett, Colombia esta expuesta al "bochorno" de las capturas, sobre todo porque no han establecido consules en las regencias berberiscas, dado que todavia no han "probado su caracter nacional" de manera satisfactoria. Testimonios de este tipo, considerando su fecha, indican que el plan de Cathcart no fue aplicado por aquel pais sudamericano, al menos no en breve plazo. Everett senala en el mismo documento a Clay que instruira a sus consules en Berberia para que apoyen a los colombianos. Vease MANNING, Diplomatic Correspondence of the United States Concerning the Independence of the Latin-American Nations, vol. III, pp. 2156-2157.

(28) Sobre esta "cifra" puede verse mi articulo "On the cryptography of James Leander Cathcart", pp. 316-326.
COPYRIGHT 2019 El Colegio de Mexico, A.C.
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2019 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Title Annotation:ARCHIVOS Y DOCUMENTOS
Author:Narvaez, Roberto
Publication:Historia Mexicana
Date:Apr 1, 2019
Words:13468
Previous Article:HISTORICIDAD TEXTUAL Y TRADICIONES CULTURALES, CON ESPECIAL REFERENCIA A LAS DISPOSICIONES LEGISLATIVAS EN MEXICO.
Next Article:LA GLOBALIZACION TEMPRANA. REPLICA A MARIANO BONIALIAN.

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters