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DOLOR FISICO, ATENCION Y ESQUEMA CORPORAL: CONSIDERACIONES FENOMENOLOGICAS SOBRE LA NATURALEZA DEL DOLOR.

PHYSICAL PAIN, ATTENTION AND BODY SCHEMA: SOME PHENOMENOLOGICAL CONSIDERATIONS ABOUT THE NATURE OF PAIN

1. Introduccion

A mediados del siglo XX, la fenomenologia francesa da un giro de lo trascendental a lo corporal. Este giro, disimulado por el ambiente cartesiano que insiste en atraer a muchos fenomenologos como J.P. Sartre y M. Henry, se materializa en la obra de M. Merleau-Ponty bajo el concepto conciencia encarnada.

El concepto de conciencia encarnada reconoce el caracter fundamental del cuerpo y la situacion y establece el ambiente apropiado para el desarrollo de aquellas investigaciones que pretenden deshacerse de los vestigios del dualismo mente-cuerpo. Incluso en la actualidad, esta impronta de volver hacia el cuerpo para dar cuenta del conocimiento del mundo ha trascendido los limites de las investigaciones puramente fenomenologicas, posibilitando dialogos interdisciplinarios.

En este contexto, temas como la percepcion, la motricidad, la emocion, el dolor, etc., pueden ser objetos de un analisis minucioso de su estructura fenomenica y eidetica, y develar los vinculos intencionales que se establecen en la relacion de esta corporeidad y el mundo. Un caso que pone en evidencia la existencia encarnada es la experiencia del dolor fisico. El dolor se convierte en un caso paradigmatico, pues, se experiencia como un fenomeno lindante entre lo fisico y lo psiquico, lo objetivo y lo subjetivo. (2) Esta caracteristica fundamental del fenomeno permite tratarlo a partir de un marco general denominado Fenomenologia de la corporeidad. Esta perspectiva reconoce--y esta es su tesis central--que el sujeto de adscripcion del dolor es, en todos los casos, el cuerpo: el cuerpo vivido a partir del cual es posible toda experiencia del mundo. Sin dudas, en este contexto general, el caso particular de la investigacion fenomenologica del dolor ha comenzado a cruzar la barrera del mero <<prolegomeno>> hacia un analisis maduro de la naturaleza del fenomeno doloroso. (3) Claros ejemplos de esto son los estudios mas recientes de Agustin Serrano de Haro, Saulius Geniusas, Carmen Lopez Saenz, Drew Leder. (4) La intencion de muchas de estas investigaciones es lograr una cierta independencia de los marcos mas generales de analisis, constituyendo un ambito de investigacion autonomo, con la intencion de que sea posible hablar de una Fenomenologia del dolor.

Con el objetivo de esclarecer algunos de los aspectos mas significativos de los analisis fenomenologicos del dolor fisico, en este trabajo pretendo mostrar que la fenomenologia del dolor es un caso particular de analisis dentro del marco general de la fenomenologia de la corporeidad. Para ello considerare, por un lado, la relacion entre las modalidades atencionales y la aparicion del dolor y, por otro lado, la relacion entre la aparicion del dolor y la perturbacion del esquema corporal. Luego, destacare la existencia de una relacion entre la perturbacion de la atencion y la perturbacion del esquema corporal. Por ultimo, voy a presentar las razones por las cuales la fenomenologia del dolor fisico es un caso paradigmatico dentro de lo que se conoce como fenomenologia de la corporeidad.

2. Atencion

Uno de los aspectos mas notables que involucra la vivencia del dolor es, sin dudas, la inminente atencion que recae sobre el. Sea de forma parcial o completa, siempre que siento un dano fisico mi atencion se ve perturbada. Por esta razon considero fundamental iniciar estas reflexiones a partir de la recuperacion del analisis que Agustin Serrano de Haro lleva a cabo en Atencion y Dolor. Analisis fenomenologico, en donde se establecen las relaciones esenciales entre dolor-conciencia-atencion-cuerpo. En dicha obra, Serrano de Haro resalta el valor significativo del caso del dolor fisico para los estudios fenomenologicos por ser una experiencia global que involucra el interes de la conciencia y devela su corporeidad. Se destaca en dicho trabajo que <<el dolor en el cuerpo se dibuja (...) como un acontecimiento especialmente revelador de estructuras fenomenologicas>>. (5) Esto es posible ya que <<[e]l dolor del cuerpo guarda, pues, con la atencion de la conciencia vinculos estrechos e inmediatos, pero a la vez flexibles y reveladores, que sin duda merecen el rigor del analisis y el beneficio de una cierta ordenacion>>. (6)

Una de las primeras cuestiones que senala el autor es una correspondencia entre las modificaciones atencionales que sufre la conciencia ante la inminente aparicion del dolor y una primera clasificacion del dolor que se establece por la intensidad del dolor sufrido y la atencion que reclama tal dolor. El interes esta puesto en describir como se modifica el foco de atencion de la conciencia sobre el mundo, tanto cuando el dolor se presenta espontanea y drasticamente asi como cuando el dolor es constante, cronico y se funde con el horizonte de sentido de mi vida.

El primer rasgo relevante y esencial del dolor fisico es su <<demostracion de influjo y poderio a la hora de dominar la vida de la atencion>>. (7) Sin embargo, existen grados mas altos y bajos de dolor que corresponden a la comprension cuatripartita de las modalidades atencionales propuestas por E. Husserl. A partir de esta idea se establece una primera ordenacion de las dolencias que se corresponden con estas modalidades:
Dolencias                        Modalidades atencionales

Dolor que implica la atencion    Atencion como foco de
de la conciencia.                interes por el cual el dolor
                                 aparece como el presente de
                                 la conciencia.

Dolor mantenido en un            La co-atencion, por lo que el
segundo plano de interes.        dolor esta en el modo de una
                                 co-presencia.

Las dolencias latentes           El fondo u horizonte.
que no interrumpen los
quehaceres de nuestra
atencion (molestias
corporales).

Las dolencias insensibles o      Margen atencional
dolencias inconscientes.


Los primeros dos niveles de dolor se juegan en el primer plano atencional, mientras que el tercer y cuarto nivel se difuminan en el segundo plano atencional. De todos modos, el poder del dolor excede esta clasificacion. Por ejemplo, los dolores fuertes pueden involucrar todas las modalidades atencionales ya que dominan la vida entera de la conciencia copando el foco de la atencion, perturbando la co-atencion y causando impacto en la desatencion. <<De modo que aunque el dolor admite distintas valencias atencionales lo peculiar del caso estriba por lo pronto en como desde cualquiera de ellas se cierne sobre las otras y concierne a todas aquellas con que convive en la situacion global>>. (8) La vivencia del dolor tiene la particularidad de destacar la existencia silenciosa del cuerpo, pues, el cuerpo normalmente es un objeto de co-atencion, esto es, de una atencion paralela a la primaria que recae sobre las cosas o el sector de cosas de mi interes. En un articulo de (1997), Serrano de Haro ya anunciaba este caracter peculiar de la vivencia del dolor: <<[l]a tendencia del cuerpo a mantenerse en la esfera de la co-atencion, sin caer en completa desatencion ni ocupar el centro tematico, contrasta con el modo brusco en que el copa la preferencia intencional al suscitarse vivencias de dolor>>. (9) Si bien el dolor no puede ser protencionalmente anticipado, existe un "antes inmediato" del aparecer del dolor que el autor describe en terminos de conmocion: <<se trata de un sobresalto aturdido que interrumpe la continuidad que yo estaba viviendo y que es sentido internamente como una quiebra>>. (10) Esta experiencia es lo ultimo que llega a <<retenerse y recordarse>>, por lo cual, en general, no somos conscientes de esta antesala del dolor. Sin embargo, esta "anticipacion" no se da en toda experiencia de dolor, por lo cual no la convierte en un momento del dolor sino simplemente de un aparecer eventual anterior a la experiencia dolorosa. Respecto a la temporalidad del dolor, si bien no puedo anticipar protensivamente su aparecer, el dolor siempre dura, es decir, demanda una distension temporal: un dolor nunca llega e inmediatamente se esfuma.

El dolor producido por una hernia de disco--debido a la compresion de un segmento del nervio ciatico o del nervio lumbar--como caso de dolor cronico, puede ser presentado para evidenciar aun mas el juego de modalidades atencionales. El dolor de ciatico acompana cada uno de mis movimientos y tareas, sin embargo, ciertas posturas o movimientos bruscos, incluso tension muscular, pueden lograr que ese dolor que se confunde con mi horizonte de tareas, se patentice repentinamente. A partir del incremento del dolor por un movimiento que acentua el pinzamiento de la vertebra sobre el nervio, el dolor que acompanaba mi labor silenciosamente puede experienciarse como un dolor repentino y punzante, como un golpe de electricidad que me impide concentrar la atencion sobre el trabajo que estoy escribiendo, pues, en el momento en el que estoy logrando concebir una idea, mi existencia corporal opaca mi actividad intelectual, reclamando la atencion y el cambio postural de forma urgente. A partir de este ejemplo, considero que se hace claro el caracter fundamental de la vivencia dolorosa que Serrano de Haro pone en los siguientes terminos: <<el padecimiento doloroso a diferencia de otros estados corporales defectivos cuenta siempre con una focalizacion que lo ubica en el cuerpo vivido>>. (11)

Considero importante plantear en este punto una posible distincion de la experiencia del dolor como (i) vivencia del cuerpo y como (ii) percepcion del cuerpo. (12) Con relacion a (i) el cuerpo se experiencia como fondo que se actualiza ante la irrupcion del dolor y que me invita a cambiar la postura irguiendome "inconscientemente", es decir, el dolor se vive en un plano de conciencia irreflexiva. En cuanto a (ii), el cuerpo puede ser representado como el lugar (topos) desde el cual se irradia el dolor, y en este sentido formar parte de una tematizacion de la propia corporeidad, de una imagen del cuerpo como cuerpo enfermo, cuerpo herido, etc. Estas son posibilidades de captacion de la corporeidad que involucran una dimension espacial de la experiencia dolorosa. Pues, la experiencia del dolor reclama una cierta organizacion o re-organizacion de mi propio cuerpo, esto es, un cambio postural, un abrupto volverme hacia la zona aparentemente afectada, un tocar y presionar la herida en el momento de algidez dolorosa, etc. Sin dudas, en este analisis, el cuerpo tiene la peculiaridad de acompanar a la conciencia como condicion cinestesica (13) de los actos intencionales, pero al no identificarse plenamente con ella, parece quedar supeditado a la misma como un intimo <<objeto>> que la acompana y asiste. En mi opinion, para lograr un analisis de la vivencia del dolor no se debe caer en una captacion perceptual del cuerpo (lo cual podria pensarse del analisis de Serrano de Haro). Para ello, el concepto de <<esquema corporal>> es fundamental, ya que permite comprender mejor la relacion entre la atencion y los cambios comportamentales ante la aparicion del dolor fisico.

3. Esquema corporal

El caso de la atencion sirve de guia para comprender en que sentido el fenomeno del dolor fisico puede ser captado con mayores matices desde una perspectiva encarnada. Como senale a partir de los ejemplos, el caso del dolor fisico despierta un peculiar interes por la capacidad motriz de la corporeidad ya que el dolor no abarca solamente la sensacion o percepcion interna del dano, ni solamente la captacion afectiva del mal. La experiencia del dolor involucra ambas, y supone, ademas, cambios posturales, cierta gestualidad, etc. Siguiendo el analisis del sentir de L. Landgrebe, se puede afirmar que el sentir dolor implica <<un sentirse a si mismo, porque se trata de una conciencia cinestesica, esto es, una conciencia que implica en si la conciencia del 'yo me muevo>>. (14)

Para dar cuenta de esta caracteristica peculiar del dolor, recuperare algunos conceptos de Maurice Merleau-Ponty. Si bien el tema del dolor fisico no aparece en Fenomenologia de la percepcion mas que mediante referencia a casos puntuales de experiencias de dolor o en relacion con experiencias morbidas, tales referencias resultaran enriquecedoras para las presentes reflexiones. Mediante estas ejemplificaciones de vivencias que no pueden ser concebidas desde un punto de vista reduccionista, como el caso del dolor y la enfermedad, pondre hincapie especialmente en la distincion entre imagen corporal y esquema corporal, con el fin de arrojar luz sobre la dimension espacial que se presenta en toda vivencia del dolor fisico. Segun Shaun Gallagher <<Merleau-Ponty (1945/1962) utiliza el termino esquema corporeo (traducido como imagen corporal en ingles) para significar un funcionamiento experiencial y dinamico del cuerpo viviente en su entorno. Este esquema incluye una conciencia marginal del cuerpo y opera como un sistema de equivalencias motoras dinamicas que pertenecen al ambito de los habitos, antes que al de la eleccion consciente>>. (15) Esta nocion de esquema corporal subyace al concepto de conciencia o subjetividad encarnada, pues implica un conjunto de habitos sedimentados, independientes y previos a toda conciencia reflexiva. (16) Por el contrario, el concepto de imagen corporal, implica una conciencia reflexiva del cuerpo o, en otros terminos, una "representacion" del cuerpo. Es en este sentido que podemos afirmar que el cuerpo aparece ante la conciencia como un objeto.

Merleau-Ponty se refiere al caso del dolor a partir de un ejemplo sencillo y puntual. Dice el autor que cuando profiero un juicio del tipo me duele el pie <<[l]o que quiero decir es que el dolor senala su lugar, que constituye un 'espacio doloroso'. 'Me duele el pie' no significa 'pienso que mi pie es causa de este mal', sino 'el dolor viene de mi pie', o tambien 'mi pie padece'>>. (17) Para Merleau-Ponty, todo juicio referido a un dolor corresponde a la vivencia de un sufrimiento encarnado. En este sentido, el dolor y la enfermedad involucran experiencias que afectan al hombre completo, es decir, al propio esquema corporal. El golpe del dedo chico del pie tendra como consecuencia, ademas de la bateria de maldiciones proferidas, una contraccion de todas las falanges y una breve renguera (que dependera de la intensidad del dolor) que requerira una modificacion de mi postura habitual. En este sentido, el esquema corporal refiere a una espacialidad de situacion. La situacion cambia segun aparecen en mi mundo habitual dolencias o enfermedades, ya que estas experiencias implican, en casi todos los casos, que mi campo de significaciones practicas se vea modificado. Esto sucede, segun la opinion de Carmen Lopez Saenz, porque
      (...) el esquema actua como un arco intencional que permite al
   cuerpo tener un mundo y, al mismo tiempo, diferenciarse de el
   gracias a su propia experiencia de la auto-mocion corporal.
   Reparemos en que "auto-movimiento" no es movimiento en un espacio,
   sino intencionalidad motora, fenomenalizacion del mundo a traves de
   la espacializacion corporal. Es esta intencionalidad la que se pone
   en juego en la autoconciencia de las afecciones y no la que se
   distancia de su objeto convirtiendolo en representacion. (18)


Este movimiento permite que el cuerpo propio pueda re-significar su nueva situacion, en el caso de la enfermedad, o recomponga la postura, en el caso de la irrupcion del dolor. Sin dudas la enfermedad se experimenta como una nueva normatividad para el organismo (un nuevo conjunto de acciones corporales) que se instituye a partir del desajuste entre el cuerpo habitual y cuerpo actual. El cuerpo habitual, entendido como el conjunto de habitos adquiridos, se disocia del cuerpo actual ante la aparicion de ciertas patologias--por ejemplo, el caso del miembro fantasma. En el caso de los dolores cronicos, la irrupcion y persistencia del dolor puede llegar a quebrar indefinidamente las dimensiones organizadoras del espacio y el tiempo, dejando aislado a quien lo padece en una vivencia subjetiva intransferible, situacion que acompana cada movimiento del organismo. (19) El esquema corporal entra aqui en una crisis de equilibrio, mientras tiende a la reorganizacion, sin suponer una imagen corporal particular. La imagen del cuerpo solo puede ser considerada, en un segundo momento, como topos de la experiencia.

Un ejemplo muy significativo de disociacion entre imagen y esquema corporal es el caso de la algoalucinosis o dolor del miembro fantasma. Se llama miembro fantasma a la sensacion de que un miembro amputado continua unido al cuerpo. Un gran numero de casos experimenta esta presencia fantasmagorica como dolorosa. (20) El neurologo V. S. Ramachandran relata en su libro Phantoms in the Brain, distintos casos de experiencias dolorosas del miembro fantasma. Una de las particularidades que destaca es el hecho de que muchos pacientes sientes su miembro paralizado, conservando la misma posicion en la que estaba antes de la amputacion. Ramachandran ha desarrollado una terapia paliativa para tratar estos casos que resulta casi tan curiosa como el caso del miembro fantasma. La llamada <<terapia de la caja espejo>> (Mirror Box Therapy) (21) permite a quienes han sido amputados mitigar el dolor del miembro ausente (aunque la terapia es efectiva solo en el 80% de los casos). La experiencia con la caja espejo permite al sujeto distender y cambiar la posicion del miembro paralizado a partir de la imagen que su miembro sano refleja en el espejo (que esconde, a su vez, al miembro amputado). Este sencillo sistema usa una imagen o una simulacion optica, que logra finalmente una reorganizacion del esquema corporal. Lo mas interesante del caso es el hecho de que el reajuste tiene que ver con la posibilidad de poner en movimiento el miembro fantasma mediante una imagen visual de mi cuerpo que completa la faltante. Quienes logran ver su miembro amputado moviendose, aunque sean conscientes de que no es mas que el reflejo del miembro sano en un espejo, pueden mover el miembro fantasma hasta que el dolor o la incomodidad desaparecen.

Esta terapia ayuda a la reorganizacion del esquema corporal, y evidencia una relacion muy interesante entre la vision, la sensacion y el movimiento de la mano. Tanto la experiencia cenestesica como la cinestesica del cuerpo se amalgaman por medio del ver el movimiento sentido de la mano ausente. (22) A su vez, el caso del fantasma senala una ambiguedad: la ausencia del miembro y la presencia de esta ausencia hace del miembro fantasma una cuasi-presencia. Esta "cuasi-presencia", como la llama Merleau-Ponty, quiebra con las explicaciones de la psicologia y la fisiologia sobre el caso y habilita un ambito existencial de analisis que da cuenta de fenomenos de esta naturaleza. A partir de este ejemplo, podemos decir que la experiencia del dolor involucra una conciencia que no puede ser escindida, ni siquiera conceptualmente, de su corporalidad. La nocion de conciencia encarnada da cuenta de un ambito de experiencia que involucra la captacion del espacio como campo intencional, como espacio por el cual el cuerpo se mueve y da sentido. En el caso del dolor como vivencia encarnada, altera la situacionalidad global actual. El mundo se ve modificado y no solo perturba la captacion atencional, sino que abarca la percepcion global del mundo. Ante un dolor dejo de moverme del mismo modo: la postura retraida que adopto ante un dolor de espalda no lo permite, la breve renguera posterior a un golpe en la rodilla me hace perder el equilibrio normal. Desde casos leves--simples molestias corporales--hasta los casos en lo que el dolor paraliza, se patentiza la modificacion del esquema corporal y, de este modo, la percepcion del espacio y del tiempo.

4. Atencion y esquema

Un posible enfoque fenomenologico sobre el cuerpo invita a considerarlo como organo de la percepcion. (23) Segun esta interpretacion el cuerpo es la <<sede de los organos de los sentidos que, estimulado por factores externos, sirven al conocimiento del medio, y tambien centro de referencia de las regiones del espacio exterior que se orientan en torno a el (...)>>. (24) Segun mi parecer, hay en estas palabras una referencia al cuerpo como objeto. Sin embargo, tal como Serrano de Haro argumenta a lo largo del articulo Fundamentos para una fenomenologia del cuerpo, esta concepcion puede ser enriquecida si se admite que el cuerpo vivido, como sujeto de experiencia, es parte original de la corriente de vivencia en primera persona y de su dinamica intencional. En este sentido, el cuerpo no es tan solo un objeto referencial en un espacio geometrico, sino que es centro de referencias o punto cero de orientacion y anclaje en el mundo. Aqui damos un giro hacia una corporeidad que, a traves de su capacidad de moverse en el espacio vivido, abre un mundo de sentido. Como sostiene Merleau-Ponty en muchas ocasiones, el espacio orientado (25)--espacio vivido que no se reduce a sus dimensiones geometricas--y el movimiento son condiciones de posibilidad para la experiencia del mundo. Estos conceptos se encuentran entretejidos en la existencia corporal: es el espacio el que hace posible la accion del sujeto encarnado, pero a su vez, el espacio es orientado solo en la medida en que el sujeto encarnado introduce en el sus coordenadas. El espacio original por el cual el sujeto encarnado se mueve y crea sentido es el esquema corporal que otorga al cuerpo vivido el eje postural y situacional.

Sobre esta misma linea, el cuerpo tambien puede ser considerado como realidad carencial y necesitada de atencion, es decir, como <<una amplia gama de sensaciones internas, de afectos y pulsiones sensibles, [que] anuncia la necesidad siempre urgente del cuerpo y da cuenta de su satisfaccion provisional>>. (26) Esta descripcion del cuerpo destaca la dimension pre-reflexiva de la existencia corporal. Un dolor repentino, tomemos por caso un golpe en el dedo chico del pie contra un mueble mal ubicado, interrumpira la tediosa tarea de acomodar los papeles que tengo sobre mi mesa requiriendo ahora toda mi atencion. Sin dudas, mi atencion puede volver rapidamente sobre los papeles desordenados, pero mi comportamiento estara dedicado a soportar el dolor en principio punzante y opresivo que ira convirtiendose en un incomodo hormigueo.

El movimiento del cuerpo, indisimulable la mayor de las veces, acompana esta irrupcion del dolor. Incluso cuando puedo soportar el dolor y sostener una postura habitual, como en el caso de un dolor de muelas constante, la irradiacion de ese dolor provocara que mi mandibula se contracture, que coma de un solo lado de la boca, que evite hablar, etc. Mi comportamiento, aun minimamente, cambiara y mi percepcion del mundo se encontrara a merced del capricho del aparecer y desaparecer de la dolencia. Los cambios posturales en muchos casos pueden modificar las intensidades de la dolencia y apaciguar el requerimiento atencional que el cuerpo reclama a la conciencia reflexiva.

A partir de lo dicho en esta seccion y de las consideraciones realizadas en las secciones anteriores, puedo afirmar que la linea de investigacion que coloca al cuerpo como sujeto de experiencia del dolor permite una lectura de la relacion entre atencion y cuerpo a partir de la nocion de esquema corporal y de cuerpo en movimiento. Si entendemos al dolor como un fenomeno vivido por el cuerpo, deshaciendonos de las investiduras dualistas, se patentiza el hecho de que la relacion de la conciencia y el mundo es una relacion vehiculizada por la corporeidad. Ya no alcanza con suponer que la conciencia se vuelve hacia una manifestacion, dolorosa en este caso, de su existencia corporea, sino que precisamente por su existencia corporea, es que el mundo vivido puede ser puesto entre parentesis ante la aparicion brusca de una vivencia como es la del dolor.

5. Consideraciones sobre la pertenencia de la fenomenologia del dolor a la fenomenologia de la corporeidad

Si la experiencia del dolor fisico resulta un caso particular de analisis de un fenomeno corporal, pues se concibe en terminos de vivencia fundamentalmente encarnada, entonces el caso del dolor se deja esclarecer a partir de

lo que se ha denominado Fenomenologia de la corporeidad. Sin embargo, ambos enfoques, el de Serrano de Haro y el de la perspectiva merleau-pontyana, dan cuenta de dos nociones distintas de cuerpo o de corporeidad. Por esta razon, es conveniente preguntar ?que se entiende por cuerpo en cada caso?

El analisis de Sarrano de Haro parte desde el punto de vista de que la conciencia tiene una importancia radical respecto al cuerpo, que es un objeto para ella. Esto es asi ya que la conciencia guarda una relacion constituyente con el cuerpo que acentua un dualismo mesurado, o al menos privilegia el papel activo de la conciencia con relacion al objeto pasivo cuerpo. En los analisis fenomenologicos de Serrano de Haro, el cuerpo conserva el lugar de companero intimo de la conciencia pero no se identifica con ella. Para el autor, siguiendo en esto a Husserl, el cuerpo (cuerpo propio) es un aqui absoluto o aparecer cero de la experiencia. (27) Y esta manera de entender al cuerpo como centro absoluto del aqui y ahora implica, para la fenomenologia husserliana, comprenderlo como reposo o quietud, <<de modo parecido como el arbol reposa aunque sus ramas se muevan>>. (28) El cuerpo que por su estructura es un "mas aca" de las direcciones orientadas, sin perspectiva sobre si mismo, <<mantiene con el yo una relacion que no es ni de identidad objetiva (unidad) ni de disparidad objetiva (separabilidad, dualidad de cosas), sino de referencia mutua e irreductible en el seno de la unica vida intencional a que ambos pertenecen y en que ambos han surgido>> (29).

A pesar del reconocimiento del lugar fundamental de la corporeidad para la vida de la conciencia, la distancia entre conciencia y cuerpo no es un problema para la perspectiva husserliana. Mientras que, para la perspectiva merleau-pontyana concebir al cuerpo solo como centro de referencias o aqui y ahora absoluto, no hace del cuerpo mas que una masa pesada y obscura apenas identificable: <<el cuerpo por si mismo, el cuerpo en reposo no es mas que una masa oscura, lo percibimos como un ser preciso e identificable cuando se mueve hacia las cosas, cuando se proyecta intencionalmente hacia el exterior, y entonces solo esta en el rabillo del ojo y al margen de la conciencia, cuyo centro esta ocupado por las cosas y por el mundo". (30) De modo que el cuerpo no puede ser constituido como objeto por la conciencia, ya que, en el enfoque merleau-pontyano, el mismo es la estructura originaria, una intencionalidad motriz dirigida hacia el mundo, desde el mundo y por el mundo. Es mas, en el analisis merleau-pontyano, el cuerpo no es nunca un mero mecanismo o un organismo funcional, pero tampoco es un objeto intencional. En este sentido, para dar cuenta de un sujeto que es su cuerpo, Merleau-Ponty adopta el termino de conciencia encarnada--encarnada a un cuerpo que si bien es el cuerpo vivido del que tambien Husserl hablaba, no es un objeto constituido. Los supuestos husserlianos se modifican y se adoptan los de una conciencia corporal y una intencionalidad operante o motriz ligada a la carnalidad y asociada a la propia capacidad de cinestesias y cenestesias. La percepcion del mundo se asocia a la capacidad motriz del cuerpo propio, modificando y organizando las relaciones intencionales que el cuerpo establece con su situacionalidad a partir del movimiento. En el caso del dolor, esta relacion del "yo puedo" (o intencionalidad motriz) con el mundo guarda un vinculo especial, pues, ante la aparicion repentina del dolor, el mundo cambia su tonalidad habitual, y es mi propia corporeidad la que debe reajustarse al requerimiento del mundo. Este horizonte congelado, abandonado un instante por la inminente presencia dolorosa, me solicita, el mundo requiere mi volver a poner el cuerpo en direccion a el, en palabras de Merleau-Ponty: <<El cuerpo propio esta en el mundo como el corazon en el organismo: mantiene constantemente con vida el espectaculo visible, lo anima y lo alimenta interiormente, forma un sistema con el>> (31)

Aun a pesar de la distancia teorica de estas dos perspectivas de analisis del dolor, el hecho de que en los dos casos el cuerpo sea el sujeto de la experiencia doliente justifica la necesidad de aceptar, por el momento, ambas descripciones. Si bien la fenomenologia de la corporeidad cuenta con un espeso conjunto de investigaciones y desarrollos, la fenomenologia del dolor fisico se encuentra en plena juventud y no ha ganado, del todo, independencia de los estudios generales sobre el cuerpo. Incluso, en muchos casos, el dolor es solo un ejemplo en la literatura sobre el cuerpo. Pero a diferencia de muchos otros fenomenos analizados, el caso del analisis del dolor fisico constituye no solo un elemento fundamental para comprender y describir la encarnacion de la conciencia, sino un punto nodal para el intercambio con otras disciplinas que se ven interpeladas por la naturaleza compleja del dolor.

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doi: 10.12795/themata.2016.i54.09

Paula Diaz Romero (1)

Instituto de Humanidades-CONICET (Argentina)

Recibido: 16-9-2015

Aceptado: 29-3-2016

(1.) (pauladiazromero@gmail.com) Licenciada en Filosofia por la Universidad Nacional de Cordoba. Actualmente doctoranda en Filosofia en la Universidad Nacional de Cordoba con beca del Consejo Nacional de Investigaciones Cientificas y Tecnicas (CONICET)--Argentina. Miembro de los grupos de investigacion Cuerpo, sujeto y afectividad: interlocutores, antecedentes y contexto de dialogo (SECYT-UNC) y Proyecto de Reaetualizacion contemporanea de la Fenomenologia: Fenomenologia de la Corporeidad (FONCYT-Argentina), ambos bajo la direccion de Ariela Battan Horenstein.

(2.) Esta complejidad es la que le otorga al fenomeno su caracter enigmatico y atractivo. El dolor fisico, agudo y cronico, se presenta como un problema para la fisiologia y para la psicologia. Tal como sostiene J. Choza: "Si se tiene en cuenta que el dolor es, ante todo, un hecho en el acontecer vital de una intimidad, en cuanto intimidad consciente y corporea, y que la intimidad consciente es inaccesible a la fisiologia, se echa de ver inmediatamente que el analisis experimental fisiologico accede a la dimension mas extrinseca del dolor" (Choza J., "Dimensiones antropologicas del dolor", Anuario Filosofico, vol. 10, no. 2, 1997, 40). En el mismo sentido puede decirse que "(d)esde el analisis fenomenologico exclusivamente se puede establecer una clasificacion del dolor segun su intensidad y segun la tonalidad afectiva que lleva consigo, pero desde esta posicion metodologica resulta dificil establecer la naturaleza, el origen y el sentido del dolor en la economia de la vida humana. Por ejemplo, se hace dificil determinar si el dolor es una sensacion o un sentimiento, y se hace muy dificil establecer con exactitud la estructura de la subjetividad humana y la incidencia del dolor en sus diversos elementos estructurales" (Ibidem, 41).

Teniendo en cuenta la insuficiencia explicativa de estos dos "polos" de analisis, es importante aclarar que el presente estudio fenomenologico reconoce la limitacion de la perspectiva de la primera persona, sobre la cual trata la fenomenologia tal como la presenta Choza. Sin embargo, aqui se toma partido por una fenomenologia de la existencia (siguiendo a Merleau-Ponty) que constituye un punto medio y superador de las dimensiones objetivas y subjetivas, tanto para el analisis de la experiencia del cuerpo, como la del dolor. De hecho, en Fenomenologia de la Percepcion, Merleau-Ponty sostiene que "(l)o que permite ligar uno con otro, lo "fisiologico" con lo "psiquico", es justamente que, reintegrados a la existencia, ya no se distinguen como el orden del en si y el orden del para si y que los dos estan orientados hacia un polo intencional o hacian un mundo" (Merleau-Ponty, M. Fenomenologia de la percepcion; Ed. FCE; Mexico; 1957, p. 95). Incluso, "el hombre, concretamente tomado, no es un psiquismo unido a un organismo, sino este vaiven de la existencia que en un momento se deja corporizar y en otro va hacia actos personales" (Idem).

(3.) Geniusas, S. "On naturalism in pain research: a phenomenological critique", Metodo. International Studies in Phenomenology and Philosophy, 2013, Vol. vol. 1, n. 1.

(4.) Serrano de Haro, A.: "Defensa de la perspectiva fenomenologica en el analisis del dolor" en Pensar la compasion, Ed. Universidad Pontifica Comillas, Reflexiones Comillas, Filosofia, 1, Ano 59, No.. 959, 2009. P 161-172. A proposito de la fenomenologia del dolor, Critica, Ano 62, No.. 981, 2012. Y "Atencion y dolor. Analisis Fenomenologico", Jose Ortega y Gasset/Jose Gaos/Joaquin Xirau/ Leopoldo-Eulogio Palacios/Agustin Serrano de Haro, Cuerpo vivido. Madrid, Encuentro, 2010. Geniusas, S.: "On naturalism in pain research: a phenomenological critique", Metodo. International Studies in Phenomenology and Philosophy, 2013, Vol. vol. 1, n. 1. Y "The origins of the phenomenology of pain: Brentano, Stumpf and Husserl", Continental Philosophy Review, Vol. 47, Issue 1, pp. 1-17, 2014. Leder, D. The absent body, The Univessity of Chicago Press, Chicago, United States of America, 1990. Lopez Saenz, C. "Hermeneutica del cuerpo doliente-dolido desde la fenomenologia del sentir" en Investigaciones Fenomenologicas, Vol. monografico 2: "Cuerpo y alteridad", 2010.

(5.) Serrano de Haro, A. "Atencion y dolor. Analisis Fenomenologico" en Jose Ortega y Gasset/ Jose Gaos/Joaquin Xirau/ Leopoldo-Eulogio Palacios/Agustin Serrano de Haro, Cuerpo vivido. Madrid, Encuentro, 2010, p. 130/131.

(6.) Op. Cit., p 124.

(7.) Idem.

(8.) Ibidem, p.127.

(9.) Serrano de Haro, A. "Fundamentacion para una fenomenologia del cuerpo" en La posibilidad de la fenomenologia, Madrid, Ed. Complutense, 1997, p. 189.

(10.) Serrano de Haro, A. A proposito de la fenomenologia del dolor, Critica, Ano 62, No.. 981, 2012, p. 134.

(11.) Ibidem, p. 142.

(12.) La distincion trazada no pretende referir a una distincion entre una percepcion interna y una percepcion externa del mismo. Con el fin de esclarecer esta diferenciacion entre dos experiencias del cuerpo, el texto de Jorge Arregui "Cenestesia y cuerpo vivido. ?Por que Marcel abandono sus primeras formulaciones sobre el cuerpo sujeto?", es de sumo interes. Dice Arregui que "muchas veces se ha planteado la diferencia entre el cuerpo-sujeto y el cuerpo-objeto basandola en la diferencia entre los dos presuntos tipos de percepcion que tenemos sobre nuestro cuerpo, oponiendo una percepcion interna a una percepcion externa del cuerpo propio" (Arregui J. V. "Cenestesia y cuerpo vivido. ?Por que Marcel abandono sus primeras formulaciones sobre el cuerpo sujeto?" Daimon. Revista de Filosofia, n. o. 32, 2004, p.148). Arregui senala que el propio G. Marcel cae en esta clasificacion en sus primeros escritos. Sin embargo, Marcel avanzaria en su concepcion de la corporeidad llegando a la conclusion de que "(j)usto porque es la condicion de posibilidad de todo atender y de todo sentir, justo porque goza de una prioridad absoluta, mi cuerpo--el cuerpo propio--no es un objeto, tampoco el de un sentir interno; el cuerpo sujeto no es, pues, de ninguna manera una cosa entre las cosas (Ibidem, 150). Es en el mismo sentido que trazo la distincion entre un cuerpo percibido, objetivado, y un cuerpo vivido.

(13.) Cfr. Serrano de Haro, A. "Fundamentacion para una fenomenologia del cuerpo" en La posibilidad de la Fenomenologia, Madrid, Ed. Complutense, 1997, p. 194-204.

(14.) Landgrebe, L. "Principios de la teoria de la sensacion", en El camino de la fenomenologia, Ed, Sudamericana, Buenos Aries 1963, p. 181.

(15.) Gallagher, S."Body image and body schema: A conceptual clarification" en Journal of Mind & Behavior, Autumm, 1986, Volume 7, Number 4, p. 542. La traduccion es propia.

(16.) Merleau-Ponty, M.Fenomenologia de la percepcion, F.C.E., Mexico-Buenos Aires, 1957, Traduccion: Emilio Uranga.

(17.) Op. Cit, p.100.

(18.) Lopez Saenz, C. "Hermeneutica del cuerpo doliente-dolido desde la fenomenologia del sentir" en Investigaciones Fenomenologicas, Vol. monografico 2: "Cuerpo y alteridad", 2010, p.97.

(19.) Cf. Lopez Saenz, C. "Hermeneutica del cuerpo doliente-dolido desde la fenomenologia del sentir" en Investigaciones Fenomenologicas, Vol. monografico 2: "Cuerpo y alteridad", 2010.

(20.) Los sintomas que acompanan al sindrome del miembro fantasma son: dolor, sensacion de que el miembro esta funcionando normalmente, entumecimiento del miembro amputado, hormigueo, sensacion de deformidad, sensacion de frio y calor.

(21.) Ramachandran, V. S.--Blackeslee, S. Phantoms in the Brain, William Morrow and Co., New York, 1998.

(22.) Los terminos de cinestesia (sensacion del movimiento del propio cuerpo) y cenestesia (capacidad originaria de sentir el propio cuerpo) son conceptos inseparables. La sensacion cenestesica del cuerpo posibilita una experiencia cinestesica particular y, a su vez, las condiciones cinestesicas motivan a una sensacion cenestesica diferente. Tanto cinestesias como cenestesias son condiciones de posibilidad para toda experiencia. Lo son incluso para la experiencia del propio cuerpo. De hecho, en este plano, el cuerpo no puede ser conocido, pues seria concebido como un objeto mas del mundo. Cinestesica y cenestesicamente, el cuerpo es vivido irreflexivamente. Con relacion a estos temas puede consultarse la siguiente bibliografia especifica: Para el concepto de cinestesia ver Morales Canela, Luis Alberto, "El concepto fenomenologico de cinestesia y la correlacion con las secuencias del campo visual: un analisis a las lecciones de Cosa y espacio de 1907", Eikasia Revista de Filosofia, No. 47, enero 2013, Oviedo, pp 749-766. Para el concepto de cenestesia: Arregui J. V. "Cenestesia y cuerpo vivido. ?Por que Marcel abandono sus primeras formulaciones sobre el cuerpo sujeto?" Daimon. Revista de Filosofia, no. 32, 2004, 145-158.

(23.) Cfr. Serrano de Haro, A. "Fundamentacion para una fenomenologia del cuerpo" en La posibilidad de la fenomenologia, Madrid, Ed. Complutense, 1997, pp. 185-216. En este escrito Serrano de Haro presenta cuatro direcciones para el estudio fenomenologico del dolor. Para los fines de mi presentacion, he decidido destacar solamente dos de ellas.

(24.) Serrano de Haro, A. "Fundamentacion para una fenomenologia del cuerpo" en La posibilidad de la fenomenologia, Madrid, Ed. Complutense, 1997, p.186.

(25.) Jean-Paul Sartre propone una nocion de espacio igualmente interesante que denomina espacio hodologico, termino que recupera de la obra del psicologo gestaltico K. Lewin. Tal concepcion de espacio involucra concebir al mismo como el campo de significaciones que abre el para-si como proyecto. Cf.--Sartre, J.P.: (1943) El Ser y la Nada; Ed. Altaya; Barcelona, 1996. Traduccion de Juan Valmar, p. 335 y ss.

(26.) Ibidem, p. 185.

(27.) Cfr. Serrano de Haro, A. "Fundamentacion para una fenomenologia del cuerpo" en La posibilidad de la fenomenologia, Madrid, Ed. Complutense, 1997, p. 210.

(28.) Referencia a Husserl (H XV, 263-264) en Serrano de Haro, A. "Fundamentacion para una fenomenologia del cuerpo" en La posibilidad de la fenomenologia, Madrid, Ed. Complutense, 1997, p. 211.

(29.) Serrano de Haro, A. "La precision del cuerpo. Analisis filosofico de la punteria", Ed. Trotta, Madrid, 2007, p. 61.

(30.) Merleau-Ponty, M. Fenomenologia de la percepcion, F.C.E., Mexico-Buenos Aires, 1957, p. 356-357.

(31.) Ibidem, p. 223.
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Author:Diaz Romero, Paula
Publication:Themata. Revista de Filosofia
Article Type:Ensayo
Date:Jul 1, 2016
Words:7256
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