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DIALOGO Y PEDAGOGIA EN EL DE ORDINE DE SAN AGUSTIN.

DIALOGUE AND PEDAGOGY IN SAINT AUGUSTINE'S DE ORDINE

1. Los dialogos

UN ACERCAMIENTO A LA OBRA de San Agustin, de modo particular a sus escritos tempranos, exige del lector una mirada cuidadosa a la vida del santo y a los movimientos que hay en ella, pues estos tambien constituyen piezas fundamentales para la comprension de la composicion y de la articulacion de su obra. En este sentido hay que hacer notar que a pesar de que el evento fundamental en la vida de Agustin es su conversion al cristianismo, esto no solo no excluye, sino que implica, que personas, situaciones y circunstancias hayan ejercido una influencia importante en su vida y su pensamiento. De este modo, hay que precisar que asi como entre la vida y la obra de Agustin existe un correlato, lo mismo sucede en cuanto al modo en el que escribe y los temas que presenta. Entonces, no es casualidad ni un simple formalismo el hecho de que Agustin escriba de un determinado modo, para despues abandonarlo y pasar a utilizar otro estilo de escritura, pues esto tiene una relacion directa con sus intereses y las cuestiones de las que se ocupa. Ejemplo de esto es lo que acontece al inicio de su carrera cuando, pocos meses despues de su conversion, comienza a componer sus primeros escritos utilizando el genero dialogal, el cual abandono anos despues para dar paso a la a la redaccion de tratados y comentarios.

Gracias al itinerario que el mismo Agustin presenta en las Confesiones, sabemos que vivio en un contexto muy particular en el que el influjo de la cultura; la educacion que recibio; los pensadores que leyo como Virgilio, Ciceron y Ambrosio de Milan, y los circulos de intelectuales que frecuento, fueron determinantes no solo en sus primeras obras sino en todo su corpus. Podemos notar, por ejemplo, que en los dialogos se pone en evidencia que el hombre que tan solo unos meses antes habia decidido convertirse continua teniendo en mente todos los avatares que hicieron parte de su trayectoria hasta llegar de modo definitivo al cristianismo. De este modo, las etapas centrales de su ensenanza estan determinadas por su educacion clasica, la lectura del Hortensio y su formacion como orador, su asociacion con algunas comunidades y su nueva interpretacion y comprension tanto de la Sagrada Escritura, como de la vida del cristiano.

El dialogo no es un genero filosofico abstracto que Agustin utiliza para exponer unos contenidos. El dialogo esta al servicio de unos temas, unos desarrollos especificos y se presenta en un medio muy particular, pues de no contar con unos contextos, personajes, ambientes y determinaciones adecuadas no cumpliria con el proposito para el que fue compuesto. El dialogo, entonces, no solo es el genero que Agustin adopto en razon de la importante influencia que todavia ejercia en el la obra de Ciceron y de toda la tradicion clasica, sino que vuelve sobre el dialogo porque este genero le permite llevar a cabo un proyecto filosofico y pedagogico que esta enmarcado en la busqueda de la verdad, investigacion en la que el mismo Agustin esta involucrado y en la que el ambito comunitario es determinante para su desarrollo apropiado.

Agustin compuso siete dialogos: De Beata Vita, Contra Academicos, De Ordine, Soliloquiorum, De Quantitate Animae y De Magistro. Los tres primeros fueron compuestos en Casiciaco, por eso se denominan Dialogos de Casiciaco y tradicionalmente se han considerado un conjunto que goza de cierta unidad e independencia. Los demas fueron compuestos en un mismo periodo, esto es, entre su conversion y su bautismo. La opinion generalizada es que en estas ultimas obras Agustin continua la indagacion que habia comenzado en Casiciaco.

Los dialogos corresponden a un momento de la vida de Agustin muy particular, entre los anos 386 y 387, entre su conversion y su bautismo. Para ese entonces el joven Agustin ya habia pasado por la lectura del Hortensio de Ciceron y, con ello, por un primer acercamiento a la filosofia, por una ardua lucha contra la herencia que dejo su paso por la secta maniquea, por su encuentro con los escritos de los platonicos y por innumerables intentos de acercarse a la Sagrada Escritura. Este es un periodo en el que el nuevo converso se permitio a si mismo recobrar el aliento entre la conversion y el bautismo. Un tiempo para permitir que el polvo tambien se asentara. Un tiempo, primero de descanso y luego de liberacion de sus deberes, en el cual el intelectual era aun el hombre de letras enamorado de la filosofia que le revelo donde hallar a Dios, aunque el credito fuera de los Evangelios y de San Pablo al haberle mostrado la via para alcanzarlo y permanecer en El (Lancel, 1999, p. 104).

De este modo, mientras San Agustin fue maestro de retorica se encontraba en Casiciaco, en la villa de Verecundo, sostuvo una serie de conversaciones con su madre, su hijo, su hermano y algunos amigos sobre temas que lo habian inquietado desde joven y que se convirtieron en interrogantes permanentes y en cuestiones recurrentes en sus escritos. Incluso en las obras que compuso como obispo hay reflexiones sobre aquellos temas. Veamos.

2. De Ordine: dialogo y pedagogia

EN EL DIALOGO DE ORDINE Agustin expone, en dos libros, una serie de conversaciones que mantuvo con Licencio, Trigecio, Monica y Alipio sobre el modo como esta dispuesta la realidad, esto es, el orden. La obra es dedicada a Cenobio, un hombre de ingenio y buen animo, capaz de comprender el modo como esta determinada la realidad, lo cual constituye una promesa para los hombres estudiosos y buenos que se purifican cuando se dedican al trabajo de la erudicion. Notamos entonces que desde la dedicatoria Agustin presenta las lineas por las que transcurre el dialogo y que son condicion del mismo, pues se ocupa de un tema dificil: la realidad y su orden. Para desarrollar la tarea de comprender dicha cuestion es necesario no solo tener un alma dispuesta, sino realizar un trabajo arduo y, como Cenobio, habra que proceder ordenadamente, pues no de otra manera se puede llegar a entender el orden mismo.

En la dedicatoria al poeta Cenobio, Agustin introduce uno de los problemas que habian determinado su interes en la filosofia y del cual se ocupara a lo largo de toda su vida, a saber, el problema del mal. La cuestion se plantea en los siguientes terminos:

Y con todo, tal es el ideal de los mejores ingenios, y hasta los que contemplan ya, como quien dice con la cabeza erguida, los escollos y tempestades de la vida, nada desean tanto como aprender y conocer como, gobernando Dios las cosas humanas, cunde tanta perversidad por doquiera, de modo que, al parecer, ha de atribuirse su direccion no ya a un regimen y administracion divinos, pero ni siquiera a un gobierno de esclavos, al que se dotara de suficiente poder (De Ordine, I, 1, 2).

La preocupacion de Agustin radica en que a causa de la experiencia del mal, algunos piensan que las cosas humanas no estan regidas por la Providencia divina o que todo lo que se encuentra fuera del orden ha sido establecido tambien por Dios. El mismo problema, aunque con un enfasis politico y moral, habia sido abordado por Ciceron en tres obras que se hallan entrelazadas: el De Natura Deorum, el De Fato y el De Divinatione. En esta trilogia el Arpinate defiende la importancia de admitir la existencia de la Providencia, frente al fatalismo estoico y las consecuencias morales que este traeria para la ciudad (Ciceron, 1984, I.1.14). Agustin, a su vez, asume la cuestion desde una perspectiva mas amplia, tanto en su punto de partida como en los alcances de su propuesta. La solucion a la cuestion se da en terminos pedagogicos, pues afirma que se trata de un error comun entre los hombres poco instruidos que no logran concebir el orden y la armonia del universo.

Nos encontramos asi con un momento crucial en la estructuracion del proyecto agustiniano de la fundacion de unapaideia cristiana: para comprender el ordo es necesario ordenarse, esto es, establecer un camino dispuesto de tal manera que el alma, luego de conocerse a si misma, pueda conocer el mundo y su Creador. Teniendo esto en cuenta, vemos como el dialogo mismo representa un esfuerzo por lograr dicho ordenamiento del alma, de manera que, en sintonia con el Contra Academicos, el primero de los dialogos de Casiciaco, tambien el De Ordine constituira un ejercicio retorico-filosofico en el que Agustin se involucra tanto como maestro de sus discipulos, cuanto como alumno de su Maestro interior.

La ocasion del inicio del dialogo entre los huespedes de Casiciaco, a los que Agustin se refiere como scholam nostram, proviene del orden de la naturaleza y de la admiracion que este suscita en el alma humana. El sonido del agua que cambia segun su recorrido, la perfeccion en las partes del cuerpo de un insecto o una pelea de gallos, constituyen ejemplos que dan cuenta de la manera en que todo obedece a un orden superior y que motivan diversos cuestionamientos. El joven Trigecio, consciente de la importancia del asunto que ocupa sus reflexiones, afirma estar a favor de la idea segun la cual todo esta regido por la Providencia, pero manifiesta el deseo de tratar el asunto con suma diligencia, puesto que tiene muchas incertidumbres. En la misma linea de su companero, Licencio confirma que se trata de una cuestion muy aguda, pero la dificultad del tema, lejos de apartarlo de su investigacion, lo compromete en la misma con mas empeno, seguro de llegar a buen destino confiado en la promesa de la verdad, pues la duda esceptica ya habia sido vencida en el dialogo dedicado a la disputa con la filosofia academica.

Vemos como la unidad de los dialogos de Casiciaco se confirma en la funcion que cada uno tiene dentro de un proyecto formativo: el Contra Academicos establece la necesidad y la posibilidad de la busqueda de la verdad, el De Beata Vita muestra como en dicha verdad se halla la vida feliz y el De Ordine ordena la manera en la que debe planearse dicha investigacion. El inicio del recorrido se da en la busqueda, de ahi el enfasis que se le da a la pregunta como metodo en la indagacion. No sorprende, entonces, la premura con la que el joven le exige a su maestro que comiencen la tarea que se han propuesto: "preguntame, pues, ya, te ruego para poder explicar con tus palabras y las mias esto no se que tan grande que siento" (De Ordine, I,4,11). La adopcion del metodo socratico como instrumento pedagogico se encuentra en clara consonancia con la actitud fundamental que se asume en el Contra Academicos en relacion con la verdad, pues esta no debe entenderse de manera dogmatica, sino como el resultado de una busqueda incesante. Es, justamente, en este sentido, que la filosofia se configura como la disciplina fundamental. La pertinencia de este metodo quedara confirmada por el dialogo De Magistro (1) en el que se desarrollara la tesis segun la cual la funcion del maestro no es la de transmitir una serie de conocimientos a sus discipulos, sino guiarlos en la busqueda del Maestro interior, en el cual reside la verdad. Si bien a lo largo de los dialogos de Casiciaco Agustin asume con claridad el papel de maestro, en ningun momento se presenta como poseedor de la verdad, sino, mas bien, como companero de viaje, de ahi el recurso constante a las imagenes ciceronianas del puerto, el mar y el camino. A proposito de esto, podemos afirmar con Catapano (2006, p. 30) que en el dialogo se soslaya la tendencia al orgullo desordenado, que de acuerdo con Agustin es comun entre los estudiantes de retorica, pues gracias a la decision metodologica de poner en consideracion de los interlocutores cada una de sus reflexiones, se busca construir la verdad en el ejercicio del dialogo y asi evita imponer el propio punto de vista.

Frente al entusiasmo de Licencio, el maestro Agustin responde con una pregunta cuyo objetivo es mostrar la dificultad del asunto tratado y la necesidad de proceder siguiendo el metodo dialogico, pues los razonamientos de todos pueden ser valiosos siempre y cuando sigan un orden y sean el resultado del proceso y la aplicacion de la tecnica adecuada. Asi, como respuesta a la exigencia del joven estudiante afirma Agustin:

No te rebajes tanto, ni me encumbres a mi demasiado, porque en filosofia soy un nino aun, ni me preocupo al dirigir mis preguntas, por medio de quien me responde Aquel a quien presento todos los dias mis lamentos, de quien te auguro que seras vate algun dia; y ese algun dia tal vez no se halle tan lejano. otros tambien, separados de esta clase de estudios, pueden ensenarnos algo cuando se asocian a los que discuten con el sistema de habiles preguntas (De Ordine, I, 5, 13).

Estas lineas nos permiten entender el espiritu de la schola Cassiciaci: no solo los estudiosos de los clasicos, entre los que se destacan Virgilio, Seneca y Varron, de las artes liberales y de la filosofia, tenian acceso a las discusiones, pues el saber no constituye exclusivamente la posesion de informacion. La filosofia, entendida como modo de vida, se presenta como una actividad que involucra a todos aquellos que esten dispuestos a recorrer el arduo camino de la busqueda de la verdad.

En el segundo libro del De Ordine se ofrece un completo programa formativo cuyo seguimiento permitiria el acercamiento de las almas a la comprension del orden divino presente en el universo. La primera parte del programa es de caracter practico y toma como punto de partida la afirmacion segun la cual la ley divina prescribe normas para el buen vivir y para la instruccion, a lo cual se llega ya sea por la autoridad, ya por la razon. La autoridad, si bien precede en el orden del tiempo a la razon, es menos preferible que esta ultima, debido a que la primera se limita a abrir las puertas de la segunda. La razon se define como "el movimiento de la mente capaz de discernir y enlazar lo que conoce" (De Ordine, II, 11, 30), y luego se da paso a una investigacion que mostrara la diferencia entre lo racional y lo razonable y el modo en el que la razon se manifiesta en el mundo. ?Cuando se dice de algo que es racional? Cuando usa o puede usar la razon, y en este sentido se dice del hombre que es un ser racional. ?Cuando se dice de algo que es razonable? Cuando se dice o se hace conforme a la razon, por ejemplo, decimos que algo es razonable cuando vemos que esta compuesto por partes congruentes. Gracias a su potencia razonadora el hombre ve la necesidad de vivir en sociedad y comunicarse con aquellos seres con los que comparte dicha racionalidad. De ahi surge la exigencia de nombrar las cosas, dandole significado a sonidos determinados. Una vez establecidos dichos sonidos, la razon toma, primero, a los sentidos como intermediarios para hacer posible la comunicacion oral y, luego, inventa las letras, instituyendo asi la comunicacion escrita. A partir del lenguaje, la razon ve la necesidad de delimitar la multitud inmensa de cosas sobre las que se puede hablar y escribir a traves del calculo y los numeros. Agustin afirma, siguiendo a Varron, que de aqui surge la profesion de los caligrafos y de los calculadores.

A la caligrafia y al calculo siguen la gramatica, la dialectica y la retorica. La primera es la encargada de clasificar los sonidos y las palabras y de perpetuar por escrito todo lo que sea digno de ser recordado; Agustin define la dialectica como disciplina disciplinarum y su funcion consiste en dar el metodo para ensenar y aprender, ya que "en ella se nos declara lo que es la razon, su valor, sus aspiraciones y potencia. Nos da la seguridad y certeza de lo que sabemos" (De Ordine, II, 13, 38). Sin embargo, la dialectica necesita de un instrumento por medio del cual hacer entender las verdades a los hombres no instruidos, por lo que es necesario recurrir a la retorica, la cual tiene la tarea de atraer al pueblo hacia el bien y la verdad por medio del discurso. De este modo, la retorica debe entenderse como la tecnica instrumental de la cual se sirve la dialectica con fines educativos, tal como queda demostrado en los ejercicios llevados a cabo en la schola Cassiciaci. A proposito de lo anterior, Catapano (2006, p. 29) afirma que Agustin esta en contra de la concepcion de una educacion basada en la adquisicion de una tecnica, es decir, sin tener en cuenta su papel formativo. Esta idea sera retomada y profundizada en el De Doctrina Christiana, en donde se afirmara que la disciplina educativa de la retorica se encuentra subordinada a la dialectica, conocimiento de todas las cosas al que solo las almas preparadas pueden acceder directamente. Con esto muestra que etica y retorica no pueden concebirse de manera separada.

Una vez tratadas las artes del lenguaje, Agustin pasa a considerar las artes del placer contemplativo en un estudio que toma como punto de partida el papel de los sentidos en cada una de ellas. Asi pues, afirma que la razon nota que "reinaban los numeros y que todo lo hacian ellos" (De Ordine, II, 14, 41) y descubre tambien que hay numeros divinos y eternos, gracias a los cuales pudo ordenar todas las artes. La combinacion de estos numeros eternos con los sonidos sensibles y perecederos, que solo pueden durar en cuanto conservados en la memoria, da origen a la musica, que toma su nombre del mito hesiodico segun el cual las Musas son hijas de Jupiter y de la Memoria (2). En cuanto al sentido de la vista, se afirma que ella esta determinada por su gusto hacia la belleza, la proporcion y el orden. De esta indagacion surge la geometria cuya funcion consiste en distinguir y ordenar los conocimientos sobre las figuras. Sin embargo, la hermosura de las figuras terrestres no es la unica que llama la atencion de la razon, pues los movimientos de los objetos celestes, en los que se puede notar el predominio de las dimensiones y los numeros, le produjeron gran admiracion, surgiendo de alli la astronomia.

Al terminar su recorrido por las artes liberales, la razon concluye que el numero es el principio profundo de toda medida y calculo y, por ende, la condicion necesaria para el conocimiento. Asi pues, aquel que se dedique al estudio de las artes liberales dispondra y preparara su animo para el estudio de las cosas divinas y podra no solo creer en ellas, sino contemplarlas, entenderlas y retenerlas. El alma asi dispuesta:

Primeramente examinase a si misma, y si esta persuadida ya por la erudicion de que la razon es una fuerza propia, o que ella misma es la razon, y que en la razon no hay cosa mejor ni mas poderosa que los numeros, o que no es mas que un numero ella misma, tendra consigo este discurso: yo, con un movimiento interior y oculto, puedo separar y unir lo que es objeto de las disciplinas, y esta fuerza se llama razon (De Ordine, II, 18, 48).

Una de las preguntas fundamentales de los tres dialogos halla respuesta en este punto: el sabio, es decir, el hombre feliz, es el que logra unir aquello que esta disperso (diffusa) en las diferentes disciplinas y que contemplado de manera desordenada no lleva al conocimiento. El orden propuesto, esto es, el programa que debe seguirse en el estudio de las disciplinas, esta determinado, a su vez, por un principio ordenador de caracter moral, pues un animo desordenado y disperso no puede dirigirse a las disciplinas. Esta es la razon por la cual se ofrece una serie de preceptos practicos que nos permiten formar una idea clara de la vida comunitaria que llevaban los huespedes de Casiciaco. La enunciacion y aplicacion de dichos preceptos tienen un fuerte eco ciceroniano, asi como la exhortacion al abandono de los placeres mundanos y los bienes corruptibles como condicion para obtener la felicidad y la sabiduria.

La preocupacion formativa y pedagogica que aparece como principio ordenador a lo largo de todos los dialogos de Agustin es de origen ciceroniano. Para entender esta relacion es necesario remitirse al De Officiis, obra en la que el Arpinate ofrece a su hijo, y con el a todos los jovenes romanos, un amplio compendio educativo centrado en la formacion moral de los buenos ciudadanos.

No sorprende, entonces, que en el proyecto de Casiciaco, Agustin le otorgue un papel fundamental a la formacion moral como condicion necesaria para emprender el camino hacia la sabiduria y la felicidad. Los jovenes Licencio, Trigecio y el pequeno Adeodato representan esa juventud a la que su maestro Ciceron habia destinado la obra acerca de los deberes. Los preceptos que deben seguir se presentan de la siguiente manera:

Los jovenes dedicados al estudio de la sabiduria se abstengan de todo lo venereo, de los placeres de la mesa, del cuidado excesivo y superfluo ornato de su cuerpo, de la vana aficion a los espectaculos, de la pesadez del sueno y la pigricia, de la emulacion, murmuracion, envidia, ambicion de honra y mando, del inmoderado deseo de alabanza. Sepan que el amor al dinero es la ruina de todas sus esperanzas. No sean flojos ni audaces para obrar. En las faltas de sus familiares no den lugar a la ira o la refrenen de modo que parezca vencida. A nadie aborrezcan. (...) No busquen los cargos de la administracion del Estado, sino los perfectos. Y traten de perfeccionarse antes de llegar a la edad senatorial, o mejor, en la juventud. Y los que se dedican a estas cosas no crean que no les conciernen estos preceptos, porque los guardaran mejor en la edad avanzada. En toda condicion lugar o tiempo, o tengan amigos o busquenlos (De Ordine, II, 8, 25).

Las pautas aqui presentadas son determinantes en la comprension y apropiacion agustiniana del De Officiis ciceroniano al cual Agustin tuvo acceso, con seguridad, desde sus primeros anos de formacion retorica.

En este punto podemos afirmar que el programa de Casiciaco, en cuanto programa pedagogico, esta basado en una formacion integral que se halla en intima consonancia con la concepcion de filosofia de Agustin, entendida como modo de vida y no como una mera disciplina de caracter teorico (De Ordine, II, 9, 22). Esta idea se expone en todos los dialogos y, del mismo modo que los preceptos presentados, se inspira en la concepcion ciceroniana segun la cual la filosofia consiste en la investigacion y la ensenanza de las normas para alcanzar una vida honrada, feliz y virtuosa (De Ordine, II, 6). De este modo, la filosofia se constituye como un ejercicio continuo y comun que encuentra en el dialogo, entendido como el resultado de una construccion colectiva, un vehiculo privilegiado en el que, como se ve en todos los escritos de Casiciaco, la verdad se muestra en cuanto producto de dicho ejercicio. El entrenamiento de los discipulos, tal y como lo propone Ciceron a su hijo, y Agustin, a su hijo y a sus jovenes discipulos, tiene la doble funcion de ordenar sus pensamientos y acciones a traves del buen uso de la palabra y del seguimiento de orientaciones practicas, por un lado, y de permitir el acercamiento a los objetos propios del estudio, por otro (Acad. I, 9, 25; Beata v. I.4; De Ordine I, 2, 5). Esto explica la razon por la cual una de las preocupaciones fundamentales de Agustin es la de consignar por escrito dichos encuentros y hacerlos publicos para beneficio no solo de su explicito destinatario, sino de los jovenes a los que el texto pudiera ser de utilidad.

Sabemos de la importancia que tienen las disciplinas--gramatica, retorica, dialectica, aritmetica, geometria, musica y filosofia-, porque Agustin tenia la intencion de escribir una obra, en forma de dialogo, que abordara las cuestiones referidas a ellas. Estaba convencido de que estas le permitirian avanzar en el conocimiento, a paso seguro, desde las cosas corporales a las incorporeas (Retr. 1, 6, 1), y que esto evidenciaria la necesidad del dominio de las artes para el ambito del conocimiento y para la investigacion que emprenderia. Sin embargo, el mismo Agustin nos dira que no completo tal tarea y que solo logro terminar el libro sobre la gramatica, aunque tambien avanzo en el de musica, pero nunca lo termino. De las otras cinco disciplinas escribio los principios unicamente. El hecho de que Agustin no haya tenido mayor interes en terminar la obra o en recuperar la parte que habia escrito y habia perdido es objeto de debate, pues no son claras las razones para ello. Es indiscutible que para Agustin estos saberes eran de gran importancia, no solo porque fue educado en ellos y porque, en gran medida, gracias a las habilidades que cultivo con su estudio alcanzo importantes logros en su vida profesional, sino porque le permitieron instruir al pueblo cristiano. Las artes liberales seran una especie de faro que le permitira a Agustin orientar sus estudios sobre Ciceron, y ademas contribuiran al desarrollo del programa de educacion para el pueblo cristiano, aunque con el tiempo Agustin ira descubriendo que "el mundo cristiano tenia sus propias reglas de expresion y de perfeccionamiento del espiritu que impedian que las normas del humanismo clasico valiesen sin discriminacion alguna para la sabiduria cristiana" (Florez, 2004, p. 76). El conjunto de las artes liberales seran para Agustin un referente del saber clasico, de la sapiencia de la Antiguedad; no obstante, despues de su ordenacion, su perspectiva cambiara y no solo la verdad, sino el camino a ella, sera Cristo.

A pesar de que no son claras la razones por las cuales no se concluyo el proyecto de la escritura de las obras acerca de las artes liberales, para Agustin es evidente el papel fundamental de estas disciplinas en la formacion de los jovenes y de la comunidad en general; sin embargo, estas deben reinterpretarse a la luz de los principios cristianos y la vida de la Iglesia. Es en este sentido que los dialogos, y de modo particular el De Ordine, son determinantes para entender el programa pedagogico de Agustin, en el cual no es suficiente la adquisicion de informacion, sino que es necesaria la adecuada disposicion del alma. La admiracion del hombre por el orden que rige y gobierna el cosmos es lo que permitira descubrir la necesidad de ordenar el alma para poder alcanzar una autenticapaideia cristiana en la que el dialogo sera el instrumento que permitira el encuentro de la verdad en comunidad. De este modo, sera en el De Doctrina Christiana en donde Agustin culminara su proyecto de una paideia cristiana, que si bien no se centra en el dialogo como instrumento pedagogico fundamental, si recoge los elementos constitutivos de las artes liberales y los principios de la educacion clasica.

doi: 10.11144/Javeriana.uph34-69.dpdo

Referencias

Agustin de Hipona. (1994). Contra Academicos. Escritos filosoficos. Madrid: BAC.

Agustin de hipona. (1994). Beata Vita. Escritos filosoficos. Madrid: BAC.

Agustin de hipona. (1994). De Ordine. Escritos filosoficos. Madrid: BAC.

Agustin de hipona. (1957). De Doctrina Christiana. Madrid: BAC.

Ciceron, M.T. (1984). De Natura Deorum. Madrid: Sarpe.

Ciceron, M.T. (1989). De Officiis. Madrid: Tecnos.

Ciceron, M.T. (2010). Tusculanae. Madrid: Alianza.

Cicerone, M.T. (1968). De finibus bonorum et malorum. Firenze: La Nuova Italia.

Catapano, G. (2006). Aspetti del problema educativo del pensiero di SantAgostino. Rivista di scienze della formazione e di ricerca educativa, 13(1), 27-39.

Catapano, G. (2009). Agostino. Tutti i dialoghi. Milano: Bompiani.

Foley, M. (1999). Cicero, Augustine and the Philosophical Roots of the Cassiciacum Dialogues. Revue des Etudes Augustiniennes, 45, 51-77.

Florez Florez, A. (2004). Agustin, La persuasion de Dios. Bogota: Panamericana. Lancel, S. (2002). Saint Augustine. London: SCM Press.

Narducci, E. (1997). Cicerone e l'eloquenza romana: retorica eprogetto culturale. Roma-Bari: Laterza.

Pollmann, K. & Vessey, M. (2007). Augustine and the Disciplines. From Cassiciacum to Confessions. New York: oxford University Press.

DIANA MARCELA SANCHEZ BARBOSA Y BIVIANA UNGER PARRA *

* Colegio Nueva Granada, Bogota, Colombia-Pontificia Universidad Javeriana, Bogota, Colombia.

Correo electronico: diana.sanchez@javeriana.edu.co-bivianaunger@gmail.com

Recibido: 17.12.16

Aceptado: 03.03.16

Disponible en linea: 31.08.17

(1) El dialogo fue compuesto por Agustin hacia el ano 389 a su regreso a Tagaste y es el resultado de una serie de conversaciones que mantuvo con su hijo. El De Magistro es el unico dialogo al que se hace mencion especifica en las Confesiones y este hecho no solo pone de manifiesto su historicidad, sino el lugar central del tema de la pedagogia y la educacion en el pensamiento de Agustin. En el dialogo recuerda las virtudes de su hijo y afirma que las intervenciones que se le atribuyen en la obra son sus pensamientos, los cuales son fruto de su inteligencia y de todos los dones que habia puesto Dios en el, mostrando que la sabiduria no es fruto de una educacion privilegiada, sino que se encuentra en el interior del hombre, razon por la cual Adeodato a su corta edad se presentaba con una mente aguda y cultivada como la de su padre a pesar de no haber sido instruido en los saberes clasicos como el. Del mismo modo, es importante senalar que en las Retractaciones Agustin no hara ninguna correccion, ningun matiz ni senalara ninguna dificultad sobre su obra; presentara su escrito afirmando que "en el se disputa e investiga y se concluye que no hay otro Maestro que ensene la ciencia a los hombres sino Dios, segun esta escrito en el Evangelio: Uno es vuestro Maestro, Cristo" (Retr. 1, 12). Lo anterior nos permite constatar la singularidad de la obra para el mismo Agustin, pues a diferencia de los demas dialogos, el que nos ocupa, luego de ser revisado, no merece ninguna indicacion o reflexion adicional, no porque su autor lo considere una obra perfecta, sino porque de acuerdo con su contenido es la verdad interior la que le debe permitir al lector hacer una apropiacion adecuada de los signos que alli se presentan. No es un maestro que con la autoridad de una trayectoria o el dominio de unos contenidos corrige y presenta la perspectiva adecuada, sino la propia alma en cuyo interior esta la verdad; ya no sera el exterior, sino el interior del hombre el que como un cazador de aves atrape lo que se persigue.

(2) En el De Doctrina Christiana (I, 17, 27), Agustin afirmara que este mito pagano no debe ser tenido como verdadero y trae a colacion la explicacion del origen de las musas ofrecida por Varron.
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Author:Sanchez Barbosa, Diana Marcela; Unger Parra, Biviana
Publication:Universitas Philosophica
Date:Jul 1, 2017
Words:5641
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