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Cuerpos desplazados. Genero, deporte, y protagonismo cultural en la plaza vasca.

[ILUSTRACION OMITIR]

DISPLACED BODIES: GENDER, SPORT, AND CULTURAL DOMINATION IN THE BASQUE COURT

Introduccion

En el articulo Genderized Nationhood, Joanne Sharp defiende que los valores supremos de construccion nacional tienen genero y que son fundamentalmente los cuerpos masculinos los que los encarnan. Senalando la complicidad de pensamiento entre aquellas teorias sobre el nacionalismo que defienden la repeticion de simbolos como soporte fundamental de la creacion de identidad nacional (Bennington, 1990) y la teoria performativa de Judith Butler (1990), segun la cual el genero se constituye no en un acto fundacional sino en la repeticion de patrones regulados de comportamiento, Sharp revela la neutralidad de genero con la que Benedict Anderson afronta la reflexion acerca de las comunidades imaginadas.
   El vinculo imaginado entre los individuos y la nacion respecto a
   las narrativas de identificacion nacional esta marcado por el
   genero. Los hombres estan metonimicamente identificados con la
   nacion. Del mismo modo que el Soldado Desconocido podria ser
   potencialmente cualquier hombre que haya dado su vida por la
   nacion, la nacion se encarna en cada hombre y cada hombre viene a
   encarnar la nacion (1996: 99) (1).


Este articulo pretende mostrar precisamente como se genera y reproduce esa identificacion metonimica entre el cuerpo masculino y la comunidad imaginada vasca a traves de un acercamiento al juego de pelota, el denominado por Humboldt "la fiesta principal de los vascongados" (1998: 84) (2). Ahonda tambien en las consecuencias que dicha identificacion produce en relacion a la exclusion de las mujeres, no solo de este deporte, sino tambien del espacio que lo acoge, el fronton, y que en muchas ocasiones no es sino la misma plaza del pueblo.

Dentro de la antropologia vasca no es una tematica nueva. Ya en 1985, Teresa del Valle y su equipo analizaron en Mujer vasca: imagen y realidad las practicas que, habiendo sido desarrolladas principalmente por mujeres, se masculinizaban al ser trasladadas al espacio publico y convertirse en fuentes significativas de reconocimiento y status social. Asi, denunciaron la usurpacion de saberes en casos tan determinantes para la sociedad vasca como la lengua o la gastronomia, mostrando la tradicional incompatibilidad de las mujeres y el espacio publico en el imaginario vasco. En este sentido, el libro de Begona Aretxaga Los funerales en el nacionalismo radical vasco desvela los modelos de actuacion diferenciados de hombres y mujeres en ese contexto. Centrandose en el analisis de los funerales de miembros del mundo abertzale, que considera cardinales para la constitucion de una idea diferenciada de comunidad vasca, Aretxaga defiende que la diada que sostiene el imaginario que hara posible la redencion y permanencia de dicha comunidad es la de "Ama Aberria (madre patria)--hijo heroemartir": "Si el hombre ha de asumir la actividad de la lucha, la mujer tiene la responsabilidad de hacer posible su perpetuacion a traves de los hijos. Unos se proyectan hacia el exterior, las otras contienen y mantienen viva la "llama de la lucha" (1988: 92). En esta proyeccion, es la figura del hijo la que ocupa el espacio de accion publica, mientras que la madre aguarda y revive su recuerdo en caso de desaparicion, por muerte, exilio o dispersion.

Otra aportacion destacable en referencia a la masculinidad imperante en los espacios de protagonismo dentro de la sociedad vasca, relacionada esta vez directamente con el deporte, es la de Carmen Diez Mintegi. En su articulo "Deporte, socializacion y genero", la antropologa, que investigo la organizacion del futbol infantil y juvenil en Gipuzkoa, afirma que el futbol "actua de referencia y legitimacion para el mantenimiento de un espacio (...) de socializacion especifica, la cual esta ligada a valores relacionados al exito y el protagonismo social" (2003: 161). Yo misma defendi en un articulo dedicado a las que fueran primeras y unicas pelotaris profesionales, las raquetistas, que "la vision de la mujer pelotari ocupando el espacio central de la cultura vasca, aquel que corresponde al bertsolari, al politico o al plaza-gizon, el espacio de la plaza, el fronton, es incompatible con la imagen que el conjunto social se ha hecho de si mismo" (Gonzalez Abrisketa, 1999: 31).

Esta es la idea que pretendo desarrollar en este articulo, centrandome ahora en revelar la cadena de significantes que compone el entramado simbolico que niega a los cuerpos de las mujeres (no devenidas madres) la posibilidad de encarnar la comunidad y por tanto convertirse en protagonistas por merito propio del espacio publico.

Para ello, el soporte etnografico proviene del material extraido de mi propio trabajo de campo sobre este deporte, desarrollado intensivamente entre los anos 1998 y 2002 y concretado en el libro Pelota vasca: un ritual y una estetica (2005), al que se sumarian ahora incursiones recientes que impulsan este trabajo (2011-2012). Utilizare tambien paisajes etnograficos ajenos, tanto localizados en el contexto vasco (Bullen, 2000), como en otros entornos socio-culturales (Vertinsky, Shannon y Hoffman, 2009).

Cuerpos emplazados por cuerpos contemplativos:

El deporte

Tal y como refieren Niko Besnier y Susan Brownell en un reciente articulo que se ocupa de repasar los estudios antropologicos centrados en el deporte, todo acontecimiento deportivo presume una audiencia. Esta puede ser enormemente diversa, desde unos cuantos amigos en el deporte escolar hasta los billones de espectadores de una Olimpiada, "pero siempre implica un fuerte componente emocional" (2012: 450)3. Gracias a esta disposicion emocional, los deportes ponen en circulacion valores colectivos con gran eficacia y pueden constituirse en poderosas metaforas de las sociedades que los practican. La puesta en escena de un juego es un excelente escenario para acceder al imaginario de aquellos que juegan y observan, y el espacio de juego deviene en si mismo el templo (en su sentido etimologico de ser "lugar de contemplacion") en el que este imaginario se reproduce y regenera.

Esto es especialmente remarcable en el Pais Vasco, Navarra, La Rioja y algunas zonas de Castilla, en las que el espacio para el juego de pelota ha sido la propia plaza del pueblo en la mayoria de localidades. La pelota es un deporte que se practica entre dos individuos o parejas y que consiste en el golpeo alternativo de una pelota contra una pared denominada fronton. A diferencia del resto de modalidades, mas vinculadas a un area, la mano, de la que se ocupa este articulo, se juega en todo el territorio vasco-navarro, tanto la parte localizada en Espana como en Francia, y ha venido a representar muchos de los valores asociados con la identidad vasca (idealmente neutra pero somatizada varon): fuerza, resistencia y nobleza. El espacio de juego, el fronton, es el lugar que el pueblo utiliza para celebrar sus acontecimientos fundamentales. La comunidad como un todo reconoce ese espacio como propio y, por tanto, las narrativas reproducidas en el.

Localizado junto a la iglesia y el ayuntamiento, el fronton se convierte en el espacio de ubicacion de todo tipo de eventos y rituales, desde los juegos mas informales a los mas formalizados, asi como comidas vecinales, bailes, mitines politicos, conciertos, fiestas o cualquier otra expresion de la colectividad. La gente baila, come y juega en estos lugares publicos. En esta disposicion recreativa, los cuerpos llenan el espacio comunitario. Y lo hacen a primera vista sin distincion de genero o edad, en una clara imagen etnografica de la communitas turneriana (Turner, 1984 ;Turner, 2012). Todos/as ocupan el lugar central.

Esta ocupacion comunitaria del espacio publico se complementa, sin embargo, con otra que emerge cuando se programa un juego o evento formal. En esta nueva disposicion, la gente se ubica a un lado del fronton para hacer hueco a las principales figuras, normalmente hombres adultos. El publico, en tanto que grupo de espectadores, dispone un centro que ocupan los protagonistas. La disposicion de los cuerpos durante las muestras de competencia, como apunta Elias Canneti, "levanta una muralla de hombres. Todos los presentes dan su espalda a la ciudad. Se han desprendido del orden de la ciudad, de sus paredes, de sus calles" (2000: 25. La cursiva es suya). Esta orientacion de los cuerpos hacia el centro, un centro que su propio esparcimiento ha hecho posible, hace evidente la concentracion de los presentes en lo que alli sucede e implica cierta relacion afectiva con aquello que con-templan. Eugenio Trias (2000: 14-16) refiere a la raiz etimologica del verbo "contemplar" para destacar su significado de demarcacion colectiva de un espacio, que deviene templo gracias sobre todo a la agrupacion de los cuerpos alli congregados. La disposicion del publico genera el templo donde las principales figuras escenifican la representacion. Los cuerpos de los espectadores les otorgan el lugar. Es la expresion mas clara del cuerpo social y de aquello que lo representa.

Ademas, la condensacion en un mismo espacio de practicas inclusivas de celebracion de la colectividad--comidas vecinales, bailes...--, y de las actividades competitivas propias de un sexo, favorece la filiacion de ambas y su consideracion como acontecimientos de pertenencia social e identidad cultural. De este modo, la plaza, que se piensa como el espacio comunitario por excelencia, se generiza a traves de las practicas que los cuerpos contemplantes emplazan y que son fundamentalmente masculinas. A pesar de que cualquiera puede ocupar de manera informal la plaza, los eventos dignos de ser contemplados son estrictamente masculinos. Solo los juegos entre hombres merecen ser vistos y son hombres tambien la mayoria de espectadores. El fronton, cuando adquiere esta forma contemplativa, cuando deviene templo, ofrece las metaforas mas claras de protagonismo cultural: cantantes, politicos, bertsolaris, aizkolaris, y pelotaris, entre otros, encarnan la imagen hegemonica del protagonista.

Ciertamente hay casos excepcionales en los que algunas mujeres han alcanzado el protagonismo en la plaza, en el espacio publico por antonomasia. El caso de Maialen Lujanbio, la actual campeona bertsolari, que gano la txapela en 2009, es extraordinario (4). Ninguna mujer habia alcanzado tal protagonismo en una expresion cultural antes que ella. Mas alla de esta notable excepcion, el protagonismo hegemonico en la plaza vasca es rotundamente masculino.

Conscientes de ello, en las ultimas decadas, las mujeres vascas han intentado acceder a esos espacios centrales como protagonistas. Hemos presenciado graves conflictos entre mujeres que querian tomar parte en los principales rituales de su comunidad y aquellos, hombres y mujeres, que querian impedirselo. Uno de los mas famosos conflictos ha sido el de los Alardes de Irun y Hondarribia, un desfile que se celebra en dichas localidades para recordar el triunfo sobre las tropas francesas en el siglo XVI y XVII respectivamente. En 1996, algunas mujeres querian desfilar junto a los hombres en la fiesta mas relevante de su ciudad y los sectores mas conservadores (en un sentido amplio de la palabra) apelaron a la tradicion para impedirlo. Viendo la implacable oposicion a su participacion por una mayoria de la poblacion, las mujeres que querian tomar parte apelaron a la justicia, que en aquel momento les dio la razon. Por ello, desde 1998, las mujeres participan como soldados en los desfiles solo de las companias mixtas (5).

En el caso de los deportes, el feminismo se enfrenta a una institucion cuyas tramas discursivas y de accion son mas dificiles de desmadejar que en otros casos, en tanto que el fundamento de su realizacion no es sino el desarrollo de habilidades fisicas y por tanto su naturalizacion es mas persistente (Messner y Sabo, 1990; Birrell y Cole, 1994). Los argumentos biologicos y medicos hacen evidente e incuestionable la superioridad masculina en los deportes, presentando como necesaria la segregacion de sexos (6). R. W. Connell refiere esta problematica afirmando que "las mas grandes proezas deportivas de los hombres se han convertido en un argumento de reaccion contra el feminismo. Sirven como prueba simbolica de la superioridad de los hombres y de su derecho a gobernar" (2005: 54).

Varios trabajos muestran sin embargo que el mantenimiento de la idea de la superioridad masculina como hecho natural incontestable descansa en muchos casos sobre una intervencion corporativa que asegura su perpetuacion. El caso del salto de esqui es revelador (7). En los ultimos juegos de invierno celebrados en Vancouver 2010 no hubo categoria femenina porque, en palabras del presidente de la Federacion Internacional de Ski, Gian-Franco Kasper, el salto de esqui "no parece apropiado para las mujeres desde un punto de vista medico" (8). A pesar de que la federacion habia oficializado la categoria en el mundial de 2009 y que en ese momento quien ostentaba el record en una de las categorias, el trampolin de 90 metros, era una mujer, la norteamericana Lindsey Van, las mujeres no pudieron participar en salto de esqui en las olimpiadas de invierno de 2010. Lindsey Van tuvo que presenciar desde casa como su record, logrado en 2008, en las instalaciones construidas con motivo de la olimpiada de Vancouver, era superado por el suizo Simon Ammann, sin oportunidad alguna de defenderlo.

Este no era el primer caso en que se impide la participacion de mujeres que alcanzan o superan las marcas masculinas. Un caso analogo fue el de la china Zhang Shan, quien fue oro y record olimpico en la categoria mixta de tiro en Barcelona 1992, categoria unica hasta ese momento. Zhang Shan no pudo defender su titulo de campeona olimpica en Atlanta 1996. Para esa ocasion no solo fueron segregados los sexos, sino que ni siquiera se convoco la categoria femenina, con lo que en Atlanta solo hubo tiradores y estos no tuvieron que soportar la al parecer humillante experiencia de ser superados por una mujer. Hoy por hoy, las mujeres participan, pero las categorias difieren en el numero de tiros que deben ejecutar, con menor numero para las mujeres, lo que hace que la comparacion no sea posible ni siquiera en diferido. Tambien las reglas se han modificado, con lo que el record de Shan ha quedado completamente desdibujado. A estos casos concretos se pueden sumar ademas las limitaciones fisicas que se imponen al cuerpo femenino a traves de las pruebas de verificacion de sexo, que se han justificado como un modo de proteccion de la categoria "inferior" ante intrusos de naturaleza "superior", pero que pueden interpretarse como la consecuencia de una prescripcion de lo que debe ser un cuerpo femenino (Cole, 1993; Schneider, 2010; Sullivan, 2011; Munoz, 2011), otra manera de preservar la hegemonia masculina en el deporte.

Pero, ?que es lo que realmente se esta salvaguardando? ?que es lo que performativamente, dia a dia, protegen esos cuerpos contemplantes, ya sea como espectadores en directo, en diferido, o como lectores de prensa deportiva?

Dar cuerpo a la nacion

En los anos 90, la articulacion entre identidad nacional y genero fue uno de esos hallazgos que una vez revelados pareciera imposible que alguna vez se hubieran pasado por alto. Acompanando las propuestas postcoloniales y bajo el brillo de los estudios sobre nacionalismo, las pensadoras feministas, desde diferentes disciplinas, revelaron los procesos mediante los cuales las narrativas de construccion nacional aparecian imbuidas de metaforas sexuales y de genero que naturalizaban la nacion, ocultando su historicidad. Remito para un repaso exhaustivo de aquellos trabajos a las magnificas "Notas para una historiografia sobre nacion y diferencia sexual" de Mercedes Ugalde (1996), que publico la revista Arenal en su numero 3 (2). En el mismo encontramos dos articulos fundamentales para encuadrar esta cuestion, y afrontar desde ahi el estudio del deporte. El primero es "Genero y nacion" (1996), de Nira Yuval-Davis, traduccion del original Ethnic and Racial Studies en 1993 y que la autora extiende con el mismo titulo en un libro de 1997, traducido al castellano en 2004 por la editorial peruana Flora Tristan. En este articulo, Yuval-Davis presenta algunas de las dimensiones en las que las relaciones de genero devienen necesarias para comprender el fenomeno de las naciones y el nacionalismo, reconociendo que hasta entonces nadie habia "intentado un analisis sistematico que establezca las relaciones de genero y las diferentes dimensiones del proyecto nacionalista" (1996: 164) (9). Ella lo inicia destacando el papel decisivo que las mujeres ejercen en la produccion y reproduccion de la colectividad nacional y analizando las dimensiones de genero implicadas en la interpretacion de la ciudadania, en la construccion cultural de las colectividades y en la reproduccion biologica de la nacion a traves del control del cuerpo de las mujeres.

El ocultamiento de las figuras de las mujeres en la construccion nacional que Yuval-Davis denuncia tendria que ver entre otras cosas con la fundacion imaginaria de la nacion moderna, que se sustenta en el desplazamiento de la figura del padre (autoritario) a favor de la de los hijos (fraternos). Refiriendo a Carole Pateman, aunque problematizando la homogenizacion implicita de las categorias utilizadas por esta autora, Yuval-Davis recuerda que en "el Estado liberal moderno el sistema es transformado del patriarcado a una fraternidad" en el que "los hombres tienen derecho a regir sobre las mujeres en la esfera domestica privada, de acuerdo a un contrato de orden social de igualdad dentro de la esfera publica politica" (2004: 21).

Este cambio sostiene ideologicamente el paso del antiguo regimen a la modernidad, pero no modifica sustancialmente las relaciones de genero, ya que mantiene intacta la dimension agonica de la genesis comunitaria. Hay que recordar en este contexto que la polis, de donde procede la estrecha idea de la dimension publica de la esfera politica, se funda mitica y ritualmente bajo dos esquemas: el sacrificio del padre (Freud, 1999) o la luchas entre hermanos (Girard, 1998), esquemas que confluyen cuando menos en el imaginario occidental y se concretan en terminos como tragos-tragedia (Miralles, 1993: XI), duelo (Unamuno, 1986: 30-31), agon-agora (Arnason, 2001), o el especifico poleo-polis (Tierno Galvan, 1987: 6) (10). Las narrativas de fundacion nacional son indisociables de la guerra y es en esta esfera donde el ocultamiento de la imagen de la mujer ha sido mas persistente. Nira Yuval-Davis intenta recuperar las imagenes de las mujeres soldados (2004: 139-170), aunque no olvida lo que es una obviedad y que tan bien concreta Begona Aretxaga en su libro sobre el nacionalismo radical vasco: "pensar en las presas o refugiadas exige un esfuerzo consciente" (1988: 73).

Joanne Sharp tambien muestra esta ausencia en su critica a Anderson cuando este refiere que no hay emblema mas imponente de la cultura moderna del nacionalismo que los cenotafios y las tumbas al soldado desconocido (Anderson, 1993: 26). Para Anderson es el anonimato del soldado lo que sostiene el mito de la nacion y su profunda raiz religiosa: cualquier podria ser miembro en la fraternidad de la comunidad imaginada. Sharp replica que, sin embargo, "podemos estar absolutamente seguras de que el soldado no se llama Sarah o Lucy o Jane...." (1996:99). Esta extraneza ante la ceguera de Anderson en referencia al genero tambien aparece en el segundo articulo a destacar de la compilacion de Arenal. En "?Tiene sexo la nacion?" Begona Aretxaga enfatiza que "Mientras Anderson analiza extensivamente la metafora familiar, sorprendentemente no dedica ni una linea a la metafora de genero" (1996: 206). En este articulo Aretxaga analiza las metaforas sexuales utilizadas en la retorica politica sobre Irlanda y destaca que tuvo que ser un cambio de genero lo que posibilito la construccion nacional de una Irlanda libre y soberana. Los intelectuales nacionalistas irlandeses se esforzaron en masculinizar la imagen de la nacion, feminizada por el colonialismo britanico con objeto de desposeerla de su capacidad de autodeterminacion. Para lograr independencia, Irlanda necesitaba de "heroes guerreros que pudieran servir como modelo de heroes nacionales" (1996: 211).
   A pesar de la participacion activa de las mujeres irlandesas en la
   lucha de liberacion nacional, la nueva nacion se imaginara y
   constituira como una comunidad de varones, y la redencion del
   cuerpo idealizado de la nacion se predicara sobre el progresivo
   control del cuerpo de las mujeres (1996: 212).


La narrativa belica, constituyente de la fundacion comunitaria, generiza irremediablemente el cuerpo de la nacion, desplegandose en dos imagenes corporales complementarias: la de la madre que da cuerpos a la nacion y la de los hijos varones que dan sus cuerpos por la nacion. De este modo, el discurso agonico deviene central en el ocultamiento de las mujeres (no devenidas madres) en las representaciones de lo comunitario y provoca su exclusion sistematica de los espacios de protagonismo cultural. Para Aretxaga, de lo que se trata es de "examinar las narrativas y metaforas que le dan, por asi decirlo, cuerpo a la nacion" (Aretxaga, 1996: 205). Creemos que el deporte, esfera de representacion agonica por excelencia en tiempos de paz nos ofrece un amplio abanico de ellas, repitiendo hasta la saciedad ese imaginario en el que el cuerpo de la nacion es susceptible de abstraerse exclusivamente a traves de un cuerpo varon, un cuerpo que por su acomodo a dicho imaginario es capaz de atraer a otros cuerpos y encarnar asi a la comunidad (11). Veamos los matices de esa encarnacion en el juego de pelota a mano.

Cuerpos contemplados:

Los protagonistas

Etimologicamente proto-agonista es el primer agonista, el agonista perfecto, alguien que esta dotado para la lucha, para la competicion, para el agon (12). En pelota, las cualidades o poderes fundamentales para enfrentarse y dominar al otro serian la fuerza y la astucia, poderes que dificilmente aparecen equilibrados en el pelotari, por lo que cada pelotari se define primeramente por ser fuerte o por ser astuto. Esta diferencia marca ademas la posicion que el pelotari ocupa en la cancha, en el terreno de juego: o zaguero o delantero. A pesar de que en la mayoria de los casos la valia del pelotari se mide por la capacidad de ganar en los campeonatos individuales, que son los que deciden el campeon del ano, el juego por excelencia en pelota es el juego a parejas, dos contra dos, en el que los pelotaris fuertes, los zagueros, cubren la espalda de los astutos, los delanteros. La mayoria de partidos se juegan a parejas y no es hasta la adolescencia que el pelotari empieza a enfrentarse a otros mano a mano, en individual. Desde pequeno, el nino aprende y comprende cual es su lugar en la cancha, o zaguero o delantero, y eso va a condicionar su caracter como pelotari y el modo en que se va a enfrentar a otros en individual.

Los zagueros ocupan los cuadros traseros del fronton, la zaga, y su cometido es aguantar la dureza del peloteo, evitando que el delantero contrario intercepte la pelota. Los mejores atributos que el zaguero tiene para acometer esta tarea son la resistencia y la fuerza, una fuerza que en pelota se denomina indarra o poder (13). Los delanteros, por su parte, tienen que intentar interceptar las pelotas que se intercambian los zagueros para idear una jugada que les permita acabar el tanto. Para ello, sus mejores armas son la agilidad y la astucia. La conjucion de estas cualidades es lo que define el pelotari ideal: "astuto como un zorro y fuerte como un leon" (Salaverria, 1974: 120). Pero, como hemos dicho, es muy raro que los jugadores las posean en igual grado y normalmente los "leones" son zagueros y los "zorros" delanteros. Hay, sin embargo, figuras excepcionales como Retegi I, Ogueta o Goni II quienes, a pesar de ser la fuerza su mayor atributo, poseen ese talento infalible de pensar la jugada un segundo antes que sus contrarios y por eso han jugado como delanteros. Podriamos denominarles "leones zorros", con lo que superariamos las limitaciones obvias de todo binarismo, a pesar de que ahora pretenda perseverar en el por considerarlo bueno para pensar como discurre el imaginario de la pelota.

Denominamos por tanto proto-agonistas a estos dos tipos ideales para la competicion, para el agon. Los partidos memorables suelen enfrentar a ambos tipos de pelotaris y todo gran pelotari, si las lesiones le respetan y se mantiene el tiempo necesario en las canchas, acaba por encontrar a su gran antagonista, su rival por excelencia. Un repaso por las historia de la pelota muestra, ademas, como las grandes rivalidades se producen entre dos ejemplares de estos tipos ideales. Y es frecuente que uno despoje de la txapela al otro: la fuerza batiendo al astuto, y la astucia al fuerte (14).

Este esquema arquetipico que se materializa en los cuerpos de los pelotaris y se escenifica en la cancha posee un gran poder de convocatoria, supone un eficaz atractor de publico, que se siente arrastrado al fronton por esa dialectica conflictiva entre fuerzas antagonicas. Asi, refieriendose a dos pelotaris de su juventud, Mardura y Elicegui, Miguel de Unamuno opina que "hay marduristas y eliceguistas, esclavos de su sangre y su temperamento, los que siguen a la fuerza de la astucia, al calculo y la rapidez, y los que adoran y creen en la fuerza franca y solida, abierta y sin dobleces" (1889: 305). Por mi parte, he defendido ademas, que el aficionado disfruta sobre todo de ver elevadas a la perfeccion las armas que el como practicante ha considerado propias y a los pelotaris que las encarnan: "a los que hacen de la fuerza, del poder, su arma fundamental, o a los que buscan en la rapidez y la astucia el modo de desmontar al rival" (Gonzalez-Abrisketa, 2005: 119); algo que le hace sentirse mas afectivamente vinculado si cabe a la pelota, un juego que habiendo sido activamente incorporado, amplia y extiende su experiencia personal en la identificacion con otros cuerpos, los cuerpos de los protagonistas.

A pesar de ser esta dialectica del desafio entre poderes antagonicos enormemente efectiva en la atraccion del publico al fronton, en el imaginario fuertes y astutos no ocupan el mismo lugar. Astucia y fuerza no estan consideradas de la misma manera. La primera no es un arma tan pura como la segunda. Los zorros, que dominan a sus oponentes escondiendo sus armas, estan siempre bajo sospecha (15). La fuerza, por el contrario, se considera honesta, transparente, noble. No hay nada sucio detras de la fuerza. Es obvia.

En la actualidad, los requerimientos de espectacularidad de las retransmisiones televisivas han hecho que prevalezca el juego vivo de los denominados "cuadros alegres", el juego de los delanteros. Hoy por hoy son los "zorros" los que se llevan en el fronton los mayores aplausos, aunque siguen siendo los fuertes los que encarnan la imagen prototipica del pelotari. Hay una gran discordancia entre el imaginario y lo que se celebra en el fronton, una discordancia que, gracias a la dimension estetica, moral, de la pelota, perpetua el doble vinculo sin problema alguno y ademas, gracias al gimnasio, lo hace cuerpo, lo "encorpora". Hoy se puede decir que todos los pelotaris, a pesar de destacar en uno de los dos poderes, son fisicamente fuertes, algo que no sucedia anos atras. Tradicionalmente muchos campeones, algunos excepcionales, por la cantidad de txapelas logradas, no encajaban en absoluto con la imagen del pelotari fuerte que concreta y concretaba el cuerpo prototipico del pelotari. De hecho, el pelotari que mas frontones tiene dedicados, Atano III, no superaba el metro setenta y no pesaba mas de 65 kilos. Y no interpretemos esto como algo caracteristico de un pasado en el que los hombres poseian tallas inferiores a las actuales. Los maximos antagonistas de Atano III fueron Azkarate y Gallastegi, quienes rondaban el metro noventa y los 100 kilos de peso. El primero cedio la txapela ante Atano III y el segundo se la arrebato.

La preminencia de la fuerza como la cualidad fundamental requerida para ser un pelotari no tiene tanto que ver con la propia practica, en la que indudablemente se requiere fuerza y mucha capacidad de sufrimiento, como con el imaginario que la vincula con un tipo de masculinidad glorificada, que se perpetua hasta en la literatura pretendidamente mas cientifica. Asi, en un articulo sobre el cuidado de las manos en este juego publicado en una revista de medicina deportiva, los autores se ocupan de analizar las lesiones que sufren los pelotaris en sus manos por las malas protecciones que usan y se preocupan de que esto lleve a los jovenes a elegir otros deportes. Escriben literalmente que "iremos asistiendo a la desaparicion de uno de los mas viriles y hermosos deportes autoctonos de nuestro pais" (Garcia Perez y Sorozabal, 1992: 398).

La pelota como reforzamiento fisico y moral de los hombres es todavia una de las mas reiteradas convicciones. Hasta los anos 80 y la introduccion del gimnasio en el entrenamiento del pelotari, la pelota habia mostrado todo tipo de cuerpos, incluso cuerpos que hoy considerariamos como discapacitados, como el del manco de Villabona. Sin embargo, en el imaginario al pelotari siempre le ha correspondido un cuerpo masculino robusto, tal y como es facil comprobar acercandose a la literatura o iconografia sobre este fenomeno. El imaginario esta lleno de cuerpos de hombres fuertes que golpean francamente la pelota. La mayoria son leones que van hacia la pelota con el brazo extendido o la golpean mostrando la palma de la mano, para indicar la limpieza del golpe, que nunca agarra la pelota. Estas imagenes son significativas en tanto que nos conducen hacia el significado real de la fuerza, que esta mas alla de lo fisico. Esos cuerpos fornidos que golpean abiertamente la pelota no nos hablan de fuerza fisica sino de nobleza. Y es ahi donde debemos buscar los mecanismos de exclusion de las mujeres de los espacios de protagonismo cultural, en la conexion estetica, moral, que condensa nobleza y fuerza en el cuerpo masculino hegemonico y lo convierte en un objeto de contemplacion.

Cuerpos hechos templo:

Los plaza-gizon

Desde que empiezan a jugar a pelota, los pelotaris aprenden a admirar la fuerza de los objetos con los que juegan. Los frontones son fuertes: grandes paredes de piedra. Las pelotas son fuertes: pelotas macizas de cuero. Y los pelotaris tambien aprenden lo que es la nobleza a traves de ellos, denominandolos "nobles" si son idoneos para el juego. Una pelota es noble si no hace extranos, si bota recta y sigue las directrices del pelotari. La pelota noble es aquella que "deja jugar". Debe someterse al mandato del pelotari y mostrar una salida acorde al golpe que recibe. Un fronton es noble si no produce malos rebotes, si devuelve la pelota como se presume y no obliga al pelotari a corregir su postura. Analogamente, la persona es noble si actua conforme a las reglas, si se comporta como se espera de ella, si es transparente y provoca confianza. En la omnipresente referencia al calificativo "noble" aparece implicito el mensaje cultural: "Juega honestamente, la plaza siempre es juez", tal y como dispone la leyenda que se puede leer grabada en piedra en la plaza de Aldudes, un pequeno pueblo del Pays Basque.

Esta leyenda exhorta al pelotari a comportarse noblemente, pues va a ser juzgado por el publico, un publico que, este o no presente, compone la plaza. Asi, la plaza contiene en su propia fisicidad esos cuerpos contemplativos, la comunidad, una comunidad que juzga el acto individual. Jugar honestamente es comportarse con propiedad, de acuerdo con el sentido comun de esos cuerpos que te contemplan y te hacen un lugar, los cuerpos que te hacen protagonista precisamente porque tu eres lo que en ultima instancia les representa, el cuerpo elegido, el cuerpo contemplado. Ese es el mensaje. Y solo ese cuerpo masculino, que por sus cualidades proto-agonicas puede arrastrar las pasiones de aquellos que lo contemplan, puede adquirir el calificativo mas elevado para un hombre vasco: plaza-gizon, lo que literalmente significa hombre-plaza. El plaza-gizon es un hombre que sobresale en aquellas actividades que son motivo de satisfaccion colectiva, que ennoblece los eventos en los que la comunidad es celebrada. Probablemente no haya palabra mas precisa. El plaza-gizon es el hombre que encarna la plaza y la plaza es la concrecion material de la comunidad, de esos cuerpos contemplativos sedimentados. Por lo tanto, la identificacion metonimica es evidente: el plaza-gizon es la comunidad hecha cuerpo (16).

Como acertadamente apuntaba Joanne Sharp, el cuerpo que encarna la comunidad imaginada es necesariamente un cuerpo masculino, tambien en el caso vasco, que ademas lo denomina con un calificativo especifico. No hay palabra en euskera para una mujer que signifique lo mismo que "plaza-gizon" para un hombre. Es posible deducirla: "plaza-andrea", pero no existia hasta que un grupo de mujeres de Donostia fundaron "plaza-andreok" (mujeres-plaza), un partido politico feminista. El termino concreta a la perfeccion la reivindicacion de que los cuerpos de las mujeres esten presentes y sean protagonistas de los espacios publicos. No obstante, para ello es necesario superar un nada desdenable obstaculo. Para ser protagonista se necesitan cuerpos contemplativos alrededor que te hagan protagonista, y para que esos cuerpos te hagan protagonista deben compartir algun tipo de identificacion con el tuyo. Parece necesario que se genere cierto vinculo afectivo para que esos cuerpos esten dispuestos a contemplar el tuyo y eso no es frecuente que ocurra en el caso de los cuerpos de mujeres situados en el centro del espacio publico.

Cuerpos desplazados:

El caso de la pelotari Maite Ruiz de Larramendi

Mas alla de la prioridad otorgada a las categorias masculinas en la mayoria de deportes, la pelota a mano no tiene categoria femenina. Ni profesional ni amateur. Las mujeres no pueden competir en la que es la modalidad mas popular de la denominada "Pelota vasca", como tampoco pueden hacerlo en el resto de modalidades profesionales.

Tradicionalmente la pelota se jugaba en el centro del pueblo, en la plaza. La casi totalidad de los jovenes participaban de esta practica en sus ratos de ocio y los que sobresalian y querian ser pelotaris se ejercitaban informalmente y concertaban desafios hasta que daban o no el salto a profesionales, siendo contratados por algun empresario. Hoy en dia la ensenanza esta mas reglada y los ninos aprenden a jugar en las denominadas "escuelas de pelota", donde se entrena regularmente y bajo una instruccion sistematica. Junto a ellos se entrenan algunas ninas, quienes compiten con los ninos hasta que cumplen a lo sumo 13 anos. A partir de esta edad no hay mujeres manistas.

Esta ausencia no se debe a un bajo rendimiento, como pudiera pensarse. Las ninas no dejan la pelota porque sean peores que los ninos. Normalmente las ninas que siguen jugando a pelota a esa edad es porque son muy buenas, incluso las mejores de su "escuela". Las ninas dejan la pelota porque la gente que les rodea les fuerza a hacerlo. Tampoco es una mera cuestion de no tener un futuro. La mayor parte de los ninos tampoco tienen futuro como pelotaris, y los entrenadores lo saben. Para las ninas, es cuestion de no tener un lugar. Es importante hacer esta distincion desde el momento en que los ninos y las ninas atraviesan distintos procesos en el abandono de la pelota. La mayoria de ninos que juegan a pelota la abandona antes de volverse profesional. Bastante menos del 1% de los ninos que juegan a pelota devienen profesionales. Seria posible referir factores colectivos en las razones de abandono de la practica. En ciertas etapas como la adolescencia es mas frecuente. Pero, con tantas variables en juego, podemos considerar el abandono como una decision individual. Incluso podriamos aventurar que es una decision personal, teniendo en cuenta que la mayoria de padres no empujaria a sus hijos a abandonar la pelota, una de las actividades mas afectivamente vinculadas a la identidad vasca y una nada desdenable fuente de status.

No es ni una decision individual ni mucho menos personal en el caso de las ninas. Las ninas deben abandonar la pelota incluso siendo las mejores, en categoria mixta, se sobreentiende. Cuando una nina se acerca a los 12 o 13 anos, y quiere seguir jugando a pelota, los discursos sociales y medicos se movilizan en contra de su negativa a abandonar aquello que en muchos casos mas le gusta hacer y en lo que es la mejor. Encontramos ejemplos frecuentes, aunque vaya a referir un caso concreto: el caso de Maite Ruiz de Larramendi. Este caso es ampliamente conocido en el mundo de la pelota y muestra como en la sociedad vasca, al igual que en otras, los cuerpos de las mujeres no encajan bien en la imagen del protagonista, algo que transita en paralelo al hecho de que no haya cuerpos dispuestos a hacerles protagonistas. Maite Ruiz de Larramendi es una mujer de 39 anos que fue condecorada por el Gobierno de Navarra como la mejor deportista en 2011. Es pelotari de la unica modalidad de pelota vasca en la que existe categoria femenina: paleta goma. Es una categoria amateur, no profesional, que se juega en varios paises, con especial relevancia en Argentina, pero que no provoca ningun interes en el Pais Vasco. La gente no acude a un partido de paleta, a no ser de que sean amigos/as o familiares de los/as jugadores/as, del mismo modo que no acude al resto de modalidades no profesionales. Hay mucha gente que juega, hay campeonatos, y probablemente el mayor numero de campeones/as del mundo en el Pais Vasco y Navarra provienen de alguna modalidad amateur de pelota (17). Pero no son modalidades que atraigan publico. El publico va a ver las modalidades profesionales, especialmente pelota a mano. La pelota amateur no supone ni un trabajo remunerado ni una fuente de status.

Maite Ruiz de Larramendi trabaja como tecnica de rayos X en el Hospital de Pamplona y compite como amateur, a pesar de haber sido 5 veces campeona del mundo (con la federacion espanola) y haber recibido el titulo de "Mejor pelotari del campeonato del mundo" en 2010, galardon al que concurren ambos sexos. A pesar de los triunfos, la cara de Maite no es reconocida mas alla de su pueblo, Eulate, y los alrededores. Nadie le pide un autografo si pasea por las calles de Bilbao o Donostia, algo que le ocurriria si fuera profesional de pelota a mano, tal y como ella sonaba cuando era nina.

Maite Ruiz de Larramendi era una excelente jugadora de mano en la infancia. Si hubiera sido un nino, se le hubiera considerado una promesa. Desde luego, la gente no le consideraba asi, pero ella sentia que lo era. A los 12 anos, Ruiz de Larramendi gano a una de las promesas del momento, a Ruben Beloki, quien 9 anos mas tarde se convertiria en el campeon manomanista mas joven de la historia. Beloki se retiro el ano pasado, despues de 20 anos siendo pelotari profesional y ganando entre 150 y 200 mil euros al ano. En la actualidad es tecnico deportivo de una de las dos empresas profesionales de pelota a mano. El se encarga de buscar nuevas promesas, jovenes que se convertiran en profesionales en un futuro proximo.

Un ano despues de ganar a Beloki, Maite Ruiz de Larramendi empezo a ser presionada para que dejara la pelota. Tenia 13 anos. Aparentemente, algunos amigos de su padre empezaron a decirle a este que Maite era demasiado mayor para seguir jugando a pelota. Su padre intento convencerla, pero ella no queria escucharle. Esa posibilidad no entraba en su cabeza: "Me encantaba jugar a pelota y encima era lo que mejor sabia hacer" (18). Su madre, que siempre le habia apoyado, intento tambien persuadirla. Maite recuerda las conversaciones con ella como algo absolutamente sin sentido. El hecho de ser nina no tenia un significado definitivo para ella y su madre intentaba explicarselo con argumentos que oscurecian aun mas la cuestion. "Se te van a estropear las manos" --le decia. "!Pero si todavia no he empezado a usar tacos!"--replicaba Maite.

La pelota a mano provoca lesiones en las manos, debido sobre todo a la extrema dureza y la gran velocidad que tiene la pelota. Los/as ninos/ as empiezan a jugar con una pelota suave que se va endureciendo a medi da que crecen. A partir de los anos 60 los pelotaris empezaron a utilizar unos protectores hechos con PVC y esparadrapo denominados "tacos" para evitar danar las manos. Hoy por hoy, desde que tienen 10 anos, mas o menos, los/as ninos/as comienzan a aprender como colocarselos. El usarlos antes o despues depende del dolor que cada uno/a sienta al jugar, de lo que "le aguanten las manos". Maite no empezo a utilizar tacos porque tenia manos fuertes, que nunca le daban problemas. El argumento de las manos estropeadas no tenia ningun sentido para ella. "Es porque me estan saliendo las tetas"--concluia Maite enfadada. "No, no, no"--respondia su madre, avergonzada. Ambas sabian que era precisamente esa la unica razon por la que no podia continuar jugando a pelota a mano. Estaba convirtiendose en una mujer y una mujer esta fuera de lugar compitiendo en la plaza.

Al final, Maite dejo la pelota y empezo a tocar el acordeon con su tio, tal y como le sugirio su padre.

Seis anos mas tarde, cuando tenia 19, la federacion navarra le llamo para hacer una prueba para jugar a paleta. Ella estaba muy ilusionada, ya que queria volver a jugar a pelota. Sabia que no era lo mismo que la mano, la modalidad que mas le gustaba, pero al menos podria volver a competir. Ese ano, Beloki, su mas famoso rival en el pasado, gano el manomanista de segunda categoria y dos anos mas tarde, con 20 anos, se convirtio en el pelotari mas joven de la historia en ganar la preciada txapela. Maite habia sonado con ese momento de nina. Ella no cree ahora que hubiera llegado a ser campeona manomanista, al menos en categoria mixta, con hombres y mujeres compitiendo en la misma categoria. Ella apunta a un argumento fisico, las diferencias anatomicas entre hombres y mujeres, pero no hay una total conviccion en sus palabras, en tanto que nunca ha sido realmente batida. Ella repite el argumento del sentido comun (entendido en un sentido social y no logico), e inmediatamente se queja de que no le dejaran intentarlo. Nadie de su escuela de pelota ha llegado a ser profesional. Cada uno de sus companeros lo dejo en diferentes momentos por distintas razones, pero ninguno de ellos lo hizo siendo el mejor, como tuvo que hacer Maite.

Cuerpos fuera de lugar

Michael Messner (2011) apunta a que en la actualidad vivimos en un momento de "esencialismo blando" ("soft essentialism"), en el que el binarismo sexual se ha visto reafirmado por la aceptacion de las diferencias "naturales" entre los sexos. Se supone (en las sociedades occidentales, al menos) que las diferencias sexuales no deben ser un factor determinante en el rol que una persona, especialmente una mujer, debe adoptar en la sociedad. Esta circunstancia, en vez de aflojar la diferencia sexual, la ha reforzado. La desconexion del rol social del sexo "natural" ha provocado que, en su abandono, este sea reafirmado. Investigando los discursos de los adultos estadounidenses en referencia al deporte infantil, Messner se da cuenta de que los discursos acerca de las ninas estan mucho mas elaborados que aquellos acerca de los ninos. Las ninas pueden decidir practicar cualquier deporte y sus padres les animarian a hacerlo. Consideran que puede ser un gran impulso para su futuro, ayudandoles a encarar su vida adulta como trabajadoras y ciudadanas. El deporte les ayudara a desenvolverse mejor en la vida publica, piensan. Esta idea de las ninas como "libres electoras" ("flexible choosers") muestra el cambio social que se ha producido en las ultimas decadas, pero esconde el otro perfil del esencialismo debil: el de los ninos, presentados como "criaturas dirigidas biologicamente". Los discursos sobre los ninos, tal y como verifica Messner, son inexistentes, estan completamente inarticulados. Se supone que los hombres estan naturalmente predispuestos hacia el deporte y la vida publica. Son consustanciales a ellos. Si pensabamos que el cuerpo que habia sido naturalizado era el cuerpo de la mujer, Messner nos dice que es el cuerpo del hombre, al menos en las sociedades occidentales, el que permanece incuestionado. Es como es: natural. Y, por supuesto, fisicamente superior al de la mujer.

El concepto de esencialismo blando de Messner es muy util para comprender un hecho que cualquiera que tenga ninos pequenos alrededor puede corroborar, a poco que lo piense detenidamente, y que sirve aqui para desentranar el horror que produce un cuerpo "invasor", un cuerpo fuera de lugar. Hoy por hoy, en un pais occidental, yo puedo vestir a mi nina como supuestamente viste un nino y la mayoria de gente probablemente ni lo note. Por el contrario, si llevara a mi nino a la guarderia vestido como una nina "tradicional", el primer dia seguramente le cambiarian la ropa, el segundo hablarian conmigo y me recomendarian que no lo hiciera, y el tercero quizas tendria un problema con los servicios sociales. Mi hijo no iria vestido de nina, iria disfrazado de nina, e ir disfrazado de nina podria danar su honor, un honor que la sociedad en su conjunto se siente en la obligacion de preservar (19). Esta es la razon tambien por la que, en caso de duda, la gente prefiere referir como nino a un bebe no generizado (sin pendientes, lazos de colores u otro marcador cualquiera). En caso de equivocarse, prefieren denominar nino a una nina que al reves, lo que podria considerarse humillante. En contacto con rasgos femeninos, ya sean ropas o designaciones, los cuerpos naturales masculinos se degradan.

Y aqui habria, considero, otra linea interpretativa desde la que analizar el caso de Caster Semenya, la atleta sudafricana que gano los 800 metros en los Campeonatos del mundo de atletismo 2009 y cuyo sexo fue cuestionado por el comite internacional (20). Las pruebas de verificacion del sexo se presentarian, tal y como apunta Vertinsky (2012), como la expresion de la intencion declarada de proteger la igualdad de oportunidad de las mujeres de participar en deportes de elite, asegurandose de que los hombres, o mujeres con "injustas" cualidades fisicas masculinas, no introduzcan estandares de ejecucion en las categorias femeninas que las mujeres atletas no pudieran de manera realista cumplir. El proposito de las pruebas de verificacion, por lo tanto, seria proteger las categorias femeninas del deporte de la amenaza de una superioridad masculina que conculcaria la igualdad de oportunidades. Vertinsky repasa varios acontecimientos en relacion a practicas donde la mera posibilidad de que las mujeres alcanzaran niveles propios de la categoria masculina, como en el salto de esqui referido arriba, han sido inmediatamente abortados por una revision de la regulacion del propio deporte.

Michael Messner (2012) analiza el caso de Caster Semenya desde otro punto de vista: el posible imperialismo que se esconde detras de estas interpretaciones de lo que una mujer debe o no ser. Aparte de considerarlo una clara expresion de esencialismo blando, Messner destaca que el caso de Semenya pone de relieve la necesidad de un analisis de genero transnacional y atravesado por las categorias de raza y nacion. Las referencias sudafricanas a Caster Semenya como "nuestra nina", que mostraban la contrariedad que produjo la acusacion, en contraposicion a la version occidental de una evidente falsificacion, senalan los profundos malentendidos que puede generar la vision hegemonica, pretendidamente global, de lo que es una mujer. El caso muestra una preocupacion clasica ya de los estudios feministas, la esencializacion de un tipo de mujer, despojada de sus otros rasgos identitarios: la raza, la nacion, o la clase.

Mi propio punto de vista sobre esta cuestion se construye sobre la imagen de los cuerpos contemplativos, de aquellos cuerpos que se posicionan para hacer a alguien protagonista.

La antropologa Marian Vaczi (2012), que esta realizando una etnografia sobre el Athletic Club de Bilbao, el equipo de futbol vizcaino, destaca que hoy por hoy es el equipo femenino el unico que consigue ganar titulos en la liga nacional. A pesar de ello, las futbolistas no quieren jugar en la Catedral, en el estadio del club, en el que juega el equipo masculino, porque tienen miedo de jugar para si mismas. Tienen miedo, podriamos decir, de que no haya suficientes cuerpos contemplativos para hacerles protagonistas.

Parece necesario considerar la coreografia general de cuerpos en que aparecen enmarcadas las practicas para comprender su alcance y significacion. El lugar de un cuerpo depende de como esta relacionado con otros. La posicion de un cuerpo depende de la disposicion de otros cuerpos para hacerle un lugar. Si esto puede parecer metaforico para la vida social, es absolutamente fisico en los deportes y otros acontecimientos colectivos. El protagonismo cultural lo otorgan los cuerpos contemplativos, los cuerpos dispuestos a producir colectivamente el lugar indispensable para poder tomar parte. En la fiesta del Alarde en Hondarribia, a la que referia al principio, la gente que se opone a la participacion de las mujeres ha recibido en anos consecutivos el desfile mixto con paraguas negros para cubrir su cuerpo. La muralla de paraguas negros, en vez de cuerpos, era el modo que el publico tenia de decir a las mujeres participantes: "No te estoy contemplando, porque no me representas". Lo que efectivamente coreaban era: "No hemos venido a veros".

La prueba de verificacion sexual de Caster Semenya puede ser otro modo de proteger la mirada, el sentido comun de los cuerpos contemplativos que constituyen la comunidad imaginada global que observa y sostiene eventos deportivos como los mundiales o los juegos olimpicos. Quizas el cuerpo de Caster Semenya no encaje en la imagen de la atleta femenina que esperan encontrar para seguir mirando. Pero podria ser tambien la imagen aun mas perjudicial de un nino disfrazado de nina. Y eso no hay mirada occidental que pueda contemplarlo sin sacar su paraguas.

Conclusion

Como afirma la sociologa Nirmal Puwar, detras de cada espacio hay una norma somatica, segun la cual "ciertos tipos de cuerpos son tacitamente designados como ocupantes "naturales" de determinadas posiciones" (2004: 8). Los cuerpos que no encajan en dicha norma, "invasores" los llama ella, la mayor parte de las veces son expulsados o invisibilizados.

Tal y como hemos apuntado a lo largo del articulo, el juego de pelota ha configurado las plazas en la mayor parte del Pais Vasco y Navarra, ademas de otros lugares como La Rioja o partes de Castilla. Entre los siglos XIX y XX, el interes que la poblacion muestra en el juego de pelota provoca la construccion de frontones en el centro mismo de los pueblos y villas, convirtiendose en la propia plaza, en el lugar de celebracion comunitaria por excelencia. Los cuerpos viendo el juego, "volviendo sus espaldas a la ciudad", se reemplazan por piedra y forman la plaza. La piedra perdura mas alla de los cuerpos y generaciones de vascos conciben la pelota como su deporte y juegan cada vez que tienen oportunidad. Solo necesitan una pelota para entregarse al juego y del mismo modo que la presencia continuada de los cuerpos acaba conformando el lugar, los pelotazos en el espacio central de la comunidad conforman cuerpos y mentes. Jugando a pelota, aprenden sus atributos y posicion en relacion a otros. Tambien reproducen los mensajes morales implicitos en su practica. Es un circulo eterno: los cuerpos hacen el lugar, el lugar hace los cuerpos. Y el vinculo que se forma entre ellos es tan solido que algunos cuerpos devienen lugares, plaza-gizon, hombres-plaza, representando otros cuerpos y encarnado su conexion. Asi se convierten en simbolos de la comunidad.

En la cadena de significantes que forma el imaginario vasco, los cuerpos de los proto-agonistas devienen la comunidad misma, la encarnacion de la idea del nosotros. La relacion de la comunidad imaginada vasca con sus plaza-gizon es similar a la relacion entre Dios y Jesucristo. El unico cuerpo de mujer en la escena es la madre, Maria, que deviene protagonista a traves del hijo (21). Fuera de ese papel de madre, los cuerpos de las mujeres no pueden representar el vinculo cultural que se escenifica en la plaza, porque se trata fundamentalmente de un vinculo fraterno, entre hermanos varones.

En el contexto global, hegemonicamente occidentalizado, estos varones --directivos, federativos, jueces...--aceptan que sus hermanas compitan entre ellas para la glorificacion de la nacion y deciden bajo que condiciones deben hacerlo. En todo caso, estas competiciones tienen que evitar toda confusion, toda mezcla, y no poner en cuestion la superioridad masculina: ni por proximidad a sus marcas, ni por la posibilidad de contacto entre verdaderos cuerpos de varones con atributos femeninos. Casos como el de Caster Semenya muestran el horror que produce en la mirada global, en la plaza inter-nacional, que hombres puedan aparecer disfrazados de mujeres.

En el contexto de la pelota vasca profesional, este peligro no existe, ya que no hay categoria femenina que pueda mostrar una imagen tan danina. Sin embargo, la logica es parecida: el publico tiene que saber que esta contemplando. La exigencia de transparencia en los deportes es maxima y, por las narrativas implicitas, un cuerpo de mujer en la plaza esta fuera de lugar. Maite Ruiz de Larramendi empezo a sospecharlo cuando, despues de jugar un partido de exhibicion en las fiestas de su pueblo, el organizador recompenso economicamente a los otros tres participantes, pero no a ella. Todos tenian la misma edad, pero solo ella era chica. El cuerpo de Maite estaba alli, pero el organizador no contemplaba siquiera que pudiera ser protagonista, y por tanto merecer una gratificacion.

Ahora, su sobrina Olatz es tambien muy buena en pelota a mano. Tiene 9 anos y entrena con los chicos. Maite me conto que cuando tenia 5 anos se paso todo el verano en el fronton. Al llegar el curso escolar, su madre le ofrecio un monton de actividades extraescolares, pero no pelota. Ella no comprendia por que. Al fin y al cabo, su hermano, 3 anos mayor que ella, iba a la escuela de pelota. Pasaba el tiempo y, aunque no se atrevia a sugerirle la pelota a mano a su madre, probablemente sospechando algun tipo de inadecuacion, dijo "no" al resto de actividades. Un dia, su madre se dio cuenta: "A ti te gusta mucho la pelota. Quizas podriamos apuntarte en la escuela"--afirmo. La cara de Olatz se ilumino: "!Oh, ama (22), pensaba que no me lo ibas a preguntar nunca!"--respondio. La idea de las chicas como "libres electoras" tiene limites compactos, como he intentado mostrar en este articulo. El vinculo definitivo entre los cuerpos masculinos, los lugares colectivos, los deportes nacionales y las comunidades imaginadas, que en el contexto vasco se concreta en la figura del plaza-gizon, de ese cuerpo que convoca otros cuerpos, resulta ser una clave importante para comprender la exclusion de las mujeres del protagonismo en los deportes y la representacion publica en general.

Agradecimientos

Quiero agradecer los comentarios que me han hecho Margaret Bullen, Marian Gonzalez Abrisketa, Miren Urquijo y Teresa del Valle en las diferentes fases de la escritura de este texto. Patricia Vertinsky y Jennifer Hargreaves me animaron a escribir sobre esta cuestion tras un encuentro muy fructifero en la Universidad de Nevada en Abril de 2012, al que fui invitada por Joseba Zulaika y Mariann Vaczi. A todas ellas quisiera agradecer el impulso para retomar un tema al que vuelvo ahora con renovado interes. Por ultimo, me queda agradecer tambien las excelentes evaluaciones recibidas, que han hecho crecer el texto con referencias y acertadas sugerencias. Cualquier carencia del mismo es mi responsabilidad.

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OLATZ GONZALEZ-ABRISKETA

Universidad del Pais Vasco (UPV/EHU)

Recepcion: 14.01.2013

Aceptacion: 20.03.2013

DOI: 10.11156/aibr.080104

(1.) Todas las traducciones son de la autora.

(2.) El Pais Vasco esta formado por un conjunto de provincias, algunas de las cuales estan localizadas en el norte de Espana y otras en el sur de Francia.

(3.) Parece pertinente referir aqui los trabajos realizados en los ultimos anos en Espana sobre antropologia de las emociones (Abad y Flores, 2010; Esteban, Flores y Lopez, 2011; VVAA, 2010), que componen un excelente marco teorico para los analisis del deporte.

(4.) En 2009, por primera vez en la Historia, una mujer gano la txapela, la boina-trofeo tipicamente vasca para coronar al mejor en cualquier competicion. El caso del bertsolarismo --improvisacion de versos--es singular en tanto que los generos no han sido segregados en categoria distintas, algo que ha posibilitado a una mujer ganar en categoria absoluta y convertirse asi realmente en protagonista, ante un aforo de mas de 4.000 cuerpos contemplantes.

(5.) En la actualidad se programan dos alardes separados: el mixto y el tradicional, este ultimo privatizado, pero con cuatro veces mas participantes. En el los hombres siguen siendo los soldados y unas pocas mujeres ocupan el papel tradicional de cantinera. Volveremos sobre ello al final del articulo. Para mas informacion, ver Bullen y Egido (2004).

(6.) El feminismo ha debatido intensamente esta cuestion. A pesar de que teoricamente el feminismo se alineo con la critica radical al deporte, considerando el deporte como reforzante de los valores dominantes, en la practica ha abogado por mantener la segregacion de sexos como medio de promocion de la participacion de las mujeres. Un analisis sobre esta disyuntiva se encuentra en Theberge, 1981.

(7.) Este caso ha sido ampliamente estudiado desde los estudios feministas del deporte. Vease Vertinsky, Jette & Hofmann, 2009; Laurendeau & Adams, 2010; y Travers, 2012.

(8.) Palabras recogidas en el documental de Alex Mar, "Figthing gravity" (2010).

(9.) Al parecer Yuval-Davis desconocia el trabajo de geografas que ya habian realizado trabajos en este sentido, por ejemplo Shally Marston (1990) o Andjelka Mili (1993), ambas citadas por Sharp (1996), y que trabajaron las dimensiones de genero en la construccion de la nacion americana y Yugoslavia respectivamente.

(10.) Para un desarrollo de esta idea de la configuracion agonica de la nacion moderna y su confluencia en el imaginario deportivo, vease Gonzalez-Abrisketa, 2005.

(11.) Parece necesario hacer una somera referencia al termino "encarnar", ya que queremos distinguirlo del neologismo propuesto por Viveiros de Castro "encorporar" para traducir "to embody" (2004: 72, n. 32) y que creemos el mas apropiado para aquellos analisis que derivan del fructifero paradigma del "embodiment" (Csordas, 1990; Esteban, 1996). Aprovechando la creatividad analitica que posibilita un concepto cuya traduccion no ha adquirido todavia un amplio consenso, proponemos que se utilice "encorporar" para referir la accion de moldearse corporalmente gracias a ese proceso performativo de repeticion de patrones regulados de comportamiento (Butler, 1990), con los matices propuestos por Surralles (2005: 7-8), que no podemos desarrollar aqui, pero que consideramos debiera haber sido traducido como "encorporacion" y no como "incorporacion". El termino "encarnar", por el contrario, remitiria a hacer carne y por tanto cuerpo ideales comunitarios. Al "encarnar" el cuerpo se convierte en ejemplar arquetipico de mensajes e identificacion colectiva. Aunque sean procesos inseparables, la distincion contribuye a matizar la direccion y el alcance de los analisis, ya que se puede "encorporar" y no "encarnar", aunque no es posible al contrario. Todos los cuerpos serian encorporados por y dentro del proyecto comunitario, sea de la dimension que sea, pero este solo se encarna por medio de determinados cuerpos, que se convierten en simbolos. Se matiza asi, con la incoporacion del termino "encorporar", la propuesta de Garcia Selgas (1994).

(12.) Protagonista, del griego prStagSnistes, derivado de prStos "primero en importancia" + agSnistes "actor". Quiero destacar aqui ademas la raiz de agSnistes, que no es otra que agon, "lucha".

(13.) Para un analisis simbolico del concepto de indarra, vease Ott, 1981: 86-89; Del Valle, 1985: 175-184. Y mas concretamente en relacion a la pelota, Gonzalez-Abrisketa, 2005: 141-150.

(14.) La tesis de Pareto (1966) sobre la circulacion de las elites y la alternancia en el poder entre personas conservadoras y estables--"leones" los llama el--y astutos e innovadores --"zorros"--se convierte en curioso paralelismo y anima a profundizar en la dimension politica del deporte.

(15.) La zorreria tambien aparece vinculada en pelota a mujeres y zurdos, figuras ya asociadas en otros contextos por autores como Hertz (1990), Caillois (1994) o Needham (1973). Para un analisis de esta asociacion en pelota, Gonzalez-Abrisketa (2005: 296-304).

(16.) Para un analisis del significado del plaza-gizon, vease Zulaika (1991: 230) y Gonzalez Abrisketa, 2005: 349-353).

(17.) A pesar de que la federacion vasca no esta oficialmente reconocida, con lo que no juega en los campeonatos mundiales, sino en copas del mundo. Sin embargo, la mayoria de jugadoras/es que juegan en las federaciones francesa y espanola son vascas/os o navarras/os, las areas en las que se juega mayoritariamente.

(18.) Testimonios recogidos en un entrevista realizada el 16 de mayo de 2012 en Altsasua (Navarra).

(19.) Quiero agradecer a Margaret Bullen la referencia a la pelicula "Vestido nuevo" (Sergi Perez, 2007) que trata esta tematica. Sin embargo, la referencia implicita a la homofobia en el cortometraje me parece inadecuada. El hecho de que se identifique el deseo de un nino de vestirse de nina con la homosexualidad entra tambien dentro de la logica del esencialismo blando.

(20.) Presento aqui el debate en torno a la cuestion surgido en las conferencia "Play, Games and Sport", celebrada en la Universidad de Nevada en abril de 2012.

(21.) Joseba Zulaika refiere a este vinculo (1991: 321). Tambien Aretxaga (1988).

(22.) Voz que en euskera significa "mama".
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Author:Gonzalez-Abrisketa, Olatz
Publication:Revista de Antropologia Iberoamericana
Date:Jan 1, 2013
Words:12244
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