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Cuerpo-abyecto-lenguaje: la experiencia del limite en "Orfandad" de Ines Arredondo.

No estoy segura de que Ines Arredondo perteneciera a la polemicamente denominada "generacion de medio siglo". Lo que si parece acertado es que compartia ciertas inquietudes conceptuales, ideologicas y literarias con autores como Juan Garcia Ponce, Juan Vicente Melo o Salvador Elizondo; aunque en realidad tambien podria decirse lo mismo en relacion a autoras como Elena Garro, Amparo Davila o Guadalupe Duenas. Me refiero a la frecuente asercion por la critica de que en la poetica de la mencionada generacion "se insiste en el tema de la identidad, la mirada, la obscenidad, el cuerpo, el erotismo, la exploracion del instante, no solo desde el punto de vista tematico, sino tambien estilistico, como propuesta de construccion de personajes, voces, espacios y tiempos" (Tornero 2008, 117). Escribio una obra muy breve--apenas 34 cuentos--y aun asi, muchos estarian de acuerdo en que constituye uno de los legados mas inquietantes de la narrativa mexicana contemporanea. El erotismo, el mal, lo siniestro, la locura, la mirada, lo ominoso, lo sagrado o la dialectica pureza/impureza son algunos de los temas mas comentados por los estudiosos de su obra. Estos son trasmitidos a traves de una escritura que revela una feminidad feroz, animal, ora oscura, ora luminosa, tierna y despiadada, cruda y titilante. Sus relatos van tejiendo una poetica que Aralia Gonzalez Lopez tuvo a bien denominar "poetica del limite": aquella que gira alrededor de experiencias fronterizas en las que "los limites entre el bien y el mal, lo bello y lo feo, lo placentero y lo doloroso, la verdad y la mentira, las luces y las sombras, lo permitido y lo prohibido, lo sagrado y lo profano, resultan imprecisos" (159). Rose Corral, en su prologo a las Obras Completas, tambien resalta la cualidad liminar en la narrativa de la mexicana: "En estas fronteras imperceptibles [...] es donde Ines Arredondo situa la mayoria de sus cuentos. En una cotidianidad anodina, sin relieve, surgen el signo o la senal que nos colocan en una situacion o experiencia limite" (9). La misma opinion comparten Claudia Albarran y Angelica Tornero, aunque esta ultima entiende la experiencia del limite como efecto del mal: "El mal y la locura son dimensiones que los personajes alcanzan al tener experiencias que los conducen al limite, mediante el sufrimiento" (2007, 5). Resalto esta cualidad liminar comentada por la critica porque considero la experiencia del limite como eje discursivo que atraviesa la obra de Ines Arredondo, y parto de la creencia de que es en la coleccion de cuentos Rio Subterraneo donde esta se manifiesta de forma mas inminente.

La idea de un cuerpo que transgrede las fronteras de su propia construccion simbolico-social genera efectos a nivel de identidad asi como reflexiones que atanen la existencia humana y la constitucion del sujeto. En la cuentistica de Arredondo, estas reflexiones van frecuentemente aunadas a la nocion de lo sagrado. Para algunos, la dialectica pureza-impureza es la mayor "pregunta existencial de la autora" (Galindo 280). Otros, evocan la "dialectica de lo sagrado" de Roger Callois. (1) Es este el caso de Corral, para quien "la pureza se encuentra extranamente presente en el seno mismo de la perversion" (15). O de Tornero, quien asevera que "la distincion de los simbolos puro/impuro organiza el discurso de los cuentos" (2007, 17). Aunque comparto particularmente la expresion de Corral, me diferencio de estas posturas tanto en el objeto de analisis como en perspectiva, concretamente en el entendimiento de "limite". Si bien el estudio que aqui se presenta tambien esta preocupado con la forma en la que Arredondo nos conduce a explorar "los territorios prohibidos de la existencia humana" (Corral 14-15), este no consiste en reflexionar sobre el limite como una suerte de "senal" que pretende aproximarse a un modo de ser asociado a lo absoluto, lo sagrado o el uno-primordial. Entiendo la experiencia del limite que se plasma en el cuento de Arredondo en terminos de Eugenio Trias, para quien esta se sustenta en una reflexion sobre la condicion humana situada dentro del marco del giro linguistico. Para Trias, "somos los limites del mundo. En razon de nuestras emociones, pasiones y usos linguisticos, dotamos de sentido y significacion al mundo de la vida en que habitamos. Abandonamos la siempre naturaleza e ingresamos en el universo del sentido (lo que, tecnicamente, podemos llamar mundo). Pero a la vez constituimos un limite entre ese 'mundo de vida' en el que habitamos y su propio mas alla: el cerco de misterio que nos trasciende y que determina nuestra condicion mortal" (2000, 46).

Parto de la premisa o creencia de que "Orfandad" reflexiona acerca de la constitucion de un limite que decreta la condicion existencial de la protagonista. Y el modo en que concibo esta reflexion es a traves de una triada que llamare cuerpo-abyecto-lenguaje. Escojo "Orfandad", primero, porque considero que este relato plasma los aspectos mencionados con una fuerza que (a pesar de, o quizas debido a su brevedad) pocos relatos poseen. Segundo, porque la idea del limite es quizas mas inminente que en otros de los textos de la coleccion. Se trata aqui de elucidar sobre las consecuencias que tiene para el sujeto la certeza de que su condicion limitrofe se desdibuja; sobre la expresion de un mundo donde no es posible percibir o elaborar un sentido. Es la experiencia del limite si, pero no como construccion, sino como destruccion. Cabrian tambien dentro de este analisis muchos otros cuentos de Arredondo, particularmente algunos como "Apunte gotico", "La Sunamita" o "Las mariposas nocturnas". Sobre ellos se ha senalado como "la degradacion de los cuerpos es el limite de la propia narracion: el desenlace llega cuando no hay nada mas que perder que el cuerpo" (Romano-Hurtado 32). Tambien se ha resaltado como en estos relatos el cuerpo se convierte en "el instrumento del alma en su apetencia de valores absolutos" (Gonzalez-Lopez 155). Este trabajo solo abordara un cuento y no pretende ser exhaustivo ni englobar la totalidad de Rio Subterraneo. Se centrara en ejemplificar como la experiencia del limite constituye el eje discursivo del mencionado relato. Dentro de este eje, se discutira la capacidad de purificacion de lo abyecto--situado en el cuerpo--a traves del verbo, del lenguaje. Una purificacion que imagino precisamente destinada a la construccion de una condicion fronteriza que proteja a la narradora-protagonista de ser "algo" que nadie pueda reconocer. Vuelvo aqui a resaltar lo util de la vision de Eugenio Trias para leer el cuento de Arredondo, pues entiendo que ambos tratan el sentido ontologico del limite en un intento por reflexionar sobre la naturaleza y condicion de lo humano: "La peculiaridad de mi proyecto filosofico consiste en asignar relevancia ontologica a ese lugar del limite que viene consignado por el signo de conjuncion y disyuncion. Ese limite es el ser mismo" (2000,32). En Arredondo, las preguntas que rigen la escritura estan frecuentemente vinculadas a un intento por comprender aquello que somos. Es quizas en el fracaso de dicha comprension, donde se va perfilando el concepto de "razon fronteriza" (2) de muchos de sus personajes. Considero esta propuesta de analisis expansiva al resto de cuentos recogidos en Rio Subterraneo, y aunque no cabe la mas minima duda de que un estudio mas inclusivo contribuiria a profundizar en la riqueza y pluralidad de significado que adquieren todas estas nociones en la obra de la escritora sinaloense, dada la complejidad del relato "Orfandad" y el espacio disponible en este trabajo, considero preferible primar la profundidad del analisis por encima de la variedad de textos presentes en este.

Tomemos el primer elemento de la triada. Lo abyecto. Que significa? Como se ha configurado el termino en las ultimas decadas? Que discursos ha servido? Cual es su vinculo con las expresiones artisticas, principalmente, con la escritura? En terminos muy generales podria decirse que lo abyecto es un desafio o ataque, tanto para el sujeto individual como para la sociedad en la que habita. Es "aquello" que debemos expulsar de nosotros mismos o de nuestro entorno para que nuestros limites (corporales, sociales, psiquicos) no se vean transgredidos o desestabilizados. Puede comprender desde los deshechos corporales (excremento, comida, secreciones) hasta todos aquellos seres que la sociedad margina o excluye. Por otro lado, lo abyecto tambien se vincula de forma decisiva con la configuracion de los lindes de la subjetividad e identidad. Es por eso que, en un primer momento, podriamos concretar que la abyeccion ha servido principalmente discursos psicoanaliticos, existenciales o sociologicos.

En su bien conocido ensayo Poderes de la Perversion, Julia Kristeva explica como la expulsion de lo abyecto es necesaria para la configuracion social, sexual y psicologica del sujeto. La teorica bulgaro-francesa lo define como todo "eso que perturba la identidad, el sistema, el orden. Aquello que no respeta las fronteras, las posiciones, los roles, que se emparienta con la transgresion y con la perversion" (27). Lo abyecto es "el objeto del acto imperativo de exclusion" (26), la abyeccion. No es objeto ni sujeto, pero es ambos: "del objeto, lo abyecto tiene la cualidad de oponerse al yo [...]. No yo, no eso. Pero tampoco nada. Un 'algo' que no reconozco como cosa" (8-9). Lo abyecto, en suma, esta inexorablemente vinculado con la nocion del limite y su violacion, pero no es solo una condicion intrinseca del sujeto hablante y de la sociedad en la que habita, sino que termina formando parte de sus expresiones culturales y artisticas.

Una de estas expresiones es "Orfandad", relato de brevedad loable, que apenas cubre dos paginas. La focalizacion es interna y el texto esta dotado de dos ejes, diegesis (la vigilia, el tiempo presente de la narracion) y metadiegesis (el sueno, narrado en tiempo pasado). Roberto Gomez Beltran comenta al respecto como Arredondo emplea
   Dos diferentes planos de estructuracion para realizar la
   configuracion (mimesis II): por un lado, la de la imaginacion
   poetica [...] y por otro, la de la simbolizacion del
   psicoanalisis, [...] pues la historia que se nos cuenta es,
   en su mayor parte, el relato de un sueno, y la breve parte
   final, es la que corresponderia a la 'realidad' de la
   personaje-narradora de este otro relato incluido. (107-108)


Y si, el relato comienza con la frase "Crei que todo era este sueno" (121), analepsis que sumerge al narrador en la metadiegesis, un espacio onirico en el que la narradora-protagonista se describe internada en una habitacion de hospital, esperando adopcion por parte de sus parientes mas cercanos. Su estado actual es consecuencia de un accidente en el que se quedo huerfana y mutilada. El sueno se alarga hasta la diegesis, el plano de lo "real" y de la narracion contada en tiempo presente: "Cuando abri los ojos desperte [...]. Estoy en el cuarto interior de un edificio" (122). El sueno, el espacio fisico donde se encuentra la protagonista es descrito como "pulcro", pero quizas mas importante, es un espacio transitado por el otro. Esto es, dos grupos de familiares entran a verla. El primer grupo la reconoce como una igual, aunque por algun motivo que la narradora designa como "misterioso", este grupo sale de la habitacion sin volver la cabeza atras. Cuando el segundo grupo entra, la reaccion es opuesta a la del anterior. Mirando con asco a la protagonista, preguntan al medico que por que salvo "eso", si es algo "francamente inhumano" (121). Negandole la condicion de sujeto y tratandola como "fenomeno sorprendente y hasta cierto punto chistoso" (121), el medico y sus tios se mofan cruelmente de su cuerpo incompleto; la toman de los brazos y la colocan sobre un riel para que haga de equilibrista cual muneca desarticulada. Por ultimo, estos tambien salen de la habitacion riendose mientras la protagonista aprieta los ojos en senal de angustia.

Cuando vuelve a abrirlos, ya no se encuentra en el mismo lugar. Habia sido un sueno. La narradora sale del sueno solo para sumergirse en la pesadilla: el espacio que describe ya no es pulcro, tampoco existe un medico que la cuide, ni nadie que la visite. El otro ya no transita por su espacio. Martinez Zalce ha interpretado este despertar como "un instante de angustia suprema, delirante, peor aun que la pesadilla. Es la expresion de las sensaciones simultaneas de abandono y desesperacion" (277). Y si, exactamente, despertar es sumirse en la anticipacion de la muerte, en la negacion de su existencia por el otro: "un silencio de muerte reinaba en la habitacion oscura y fria. No habia ni medico ni consultorio ni carretera" (22). "Orfandad" contiene un elemento recurrente en la narrativa de Arredondo. Me refiero a lo que Tornero denomino como "investigacion de la experiencia, como indagacion en las practicas socioculturales a partir de elaboraciones discursivas que alcanzan la expresion de las practicas sociopoliticas y culturales alrededor de tematicas inusitadas" (2007, 20). Por esto mismo, la linea de reflexion que ha discurrido hasta la Escuela de Sociologia de lo Sagrado (1937-1939) conformada principalmente por George Bataille, Roger Caillois y Michel Leiris tambien resulta adecuada para complementar la reflexion en torno a la experiencia del limite.

Es de sobra sabido que hay valores y principios que como individuos sociales hemos elevado al estatuto de lo absoluto, natural e inmutable. Tambien sabemos que su manipulacion tiene que obedecer a rituales bien definidos para que el status quo no se vea desestabilizado o profanado. Para Bataille, "la existencia humana es una realidad que se construye en el espejo en que se refleja, en que se revela ante sus propios ojos como sagrada y noble, como heterogenea en relacion al entorno, como activa y positiva. Es el acuerdo de un conjunto de hombres que se congregan y se reconocen en una 'accion' sagrada comun a todos" (341, enfasis Bataille). Ahora bien, uno de los principios mas relevantes para la conformacion de la existencia humana es aquel encargado de mantener en un altar la configuracion e imagen del cuerpo humano en su acepcion mas ortodoxa y clasica: un cuerpo entero, proporcionado, libre de deformaciones, sin impurezas. Un cuerpo que, en el subconsciente colectivo, asciende hasta lo divino o sagrado. Es el cuerpo que nos dota de existencia, y ya se ha comentado como dicha existencia esta relacionada con un acuerdo sobre la construccion simbolica del mismo. La existencia humana, para esbozar una identidad, no puede prescindir del sentido que pertenece al conjunto de la naturaleza en que se ha producido, es decir, la sociedad. Esta existencia humana, "debe decidir por si misma acerca del sentido que debera tomar ante sus propios ojos, y esto no puede hacerlo en solitario sino en comun, es decir, en la unidad" (340, enfasis Bataille). La narradora-protagonista es parte de ese grupo social que el pensador frances definio como "los negadores", aquellos "que poseen la nausea o la rabia, que no quieren o no pueden ingresar en un movimiento que se ordena [...] los objetos inertes e inadmisibles como los detritus que se pudren, que solo pueden coexistir en un caos en el que las destrucciones engendran incesantemente nuevas destrucciones" (339).

Por otro lado, el concepto del cuerpo no es un hecho objetivo e inmutable, sino "un valor producido tanto por la historia personal del sujeto como por la presencia del entorno fisico y cultural en el cual se desarrolla su existencia" (Cortes 39). En otras palabras, el cuerpo "es una construccion simbolica, no una realidad en si misma" (39). Efectivamente, el cuerpo no es solo frontera y limite de lo que somos, tambien es simbolo. Es util, para la reflexion en torno al cuerpo, redefinir el simbolo y entenderlo como "la exposicion, y expresion, en figuras y formas sensibles, de lo sagrado" (Trias 1999, 21). Por que? Porque a pesar de que la concepcion del cuerpo ha variado notablemente a lo largo de la historia de la humanidad, las representaciones artisticas, sociales y culturales han asignado al cuerpo entero una posicion sagrada/divina dentro del simbolismo del subconsciente colectivo. Hasta el dia de hoy, dicha imagen continua considerandose el modelo que funge como principio de sentido univoco del sujeto. Tambien es bien sabido que el arte contemporaneo ha atacado ferozmente esta misma idea del cuerpo: desde las munecas de Hans Bellmer hasta las de Cindy Sherman, pasando por las de Joel Peter Witkins entre muchos otros. En la epoca moderna, hemos sentenciado el surgimiento de cuerpos que amenazan el yo, cuerpos que transgreden sus propios limites: miserables, cuerpos que no respetan las reglas, que pervierten el orden de lo que la sociedad ha elevado a la categoria de ley o absoluto.

Sin duda el relato de Arredondo pertenece a esta dimension de repensar el cuerpo. La etica representada simbolicamente en el cuento a traves de los dos grupos de familiares engloba la siguiente idea: la maxima de conducta de la sociedad a la que pertenecen pareciera estar determinada por la creencia de que la condicion humana es inseparable de un cuerpo sagrado en tanto que entero. Si no fuera asi, no verian a la narradora como deleznable e impura, no la abandonarian. Sus munones, bastan para convertirla en un no-sujeto, para expulsarla de su razon fronteriza, de su limite entre persona y objeto que no se reconoce. El cuento en realidad aborda la experiencia del limite como etica. Para Trias, el unico imperativo etico que posee plena legitimidad racional es el siguiente: "Obra de tal manera que ajustes tu maxima de conducta, o de accion, a tu propia condicion humana. Es decir, a tu condicion de habitante de la frontera. Este imperativo es una variante del viejo dicho de Pindaro: 'Llega a ser lo que eres'. Es tambien una variante del adagio delfico: 'Conocete a ti mismo (y obra en consecuencia)'" (1999,56). Los dos diferentes grupos de familiares podrian estar metaforicamente representando variantes dentro una sociedad homogenea que poseen unos patrones comunes en relacion a la imagen del cuerpo. Esta "sociedad", que podria ser cualquier sociedad occidental, procede en consecuencia a expulsar a la protagonista de su entorno, de su comunidad: la abyectan. Su cuerpo es en efecto la encarnacion de eso "que no respeta las fronteras, las posiciones, los roles, que se emparienta con la transgresion y con la perversion" (Kristeva 27). En el relato de Arredondo, es la mirada de los grupos de familiares la unica que podria determinar la existencia de la protagonista, puesto que esta mirada es abyecta, su experiencia consiste mas bien en la disolucion y no en la conformacion del limite. Dicho de otro modo, la transgresion conceptual de la imagen simbolica del cuerpo entero acabara teniendo como resultado una disolucion de la unidad ligada a la existencia.

Es precisamente dentro de un contexto en el que el acto de abyeccion se ha configurado como "tendencia [social] a excluir la impureza" y se ha manifestado bajo la forma de "tendencia a la crueldad ejerciendose sobre una persona" (Bataille 329) donde querria retomar la triada cuerpo-abyecto-lenguaje. Y esto porque considero que es el anhelo de expulsar lo abyecto en un intento de acercarse al cuerpo entero, lo que se exhibe en el lenguaje de "Orfandad". El cuerpo de la narradora no posee el reconocimiento del "conjunto de hombres" y en consecuencia, queda fuera del factor de individuacion. Es decir, su cuerpo ya no asegura la afirmacion de su yo. La unica posibilidad de acercarse a la condicion humana (al cuerpo entero), es aferrarse a la palabra. Es asi que su lenguaje puede entenderse como lazo verbal tendido hacia el otro. Lazo abyecto, si, pero al cabo el unico que existe a su disponibilidad para sublimar su yo por encima de la impureza: "la realidad humana exige, en efecto, que la superacion del individuo se efectue en el lenguaje" (Bataille 341). (3) El lazo fundamental entre el lenguaje y todo lo comentado hasta ahora, es el hecho de que el lenguaje presuponga ante todo la capacidad de imaginar lo abyecto y por tanto, de apelar a una flexibilizacion del yo que lo imagina. Un yo que podria protegerse de lo abyecto a fuerza de nombrarlo. En la escritura, en la experiencia artistica en general, se da la posibilidad de tomar distancia: "el escritor, fascinado por lo abyecto, se imagina su logica, se proyecta en ella" y es asi que escribirlo admite la posibilidad de "verse en su lugar descartandolo solamente con los juegos del lenguaje" (Kristeva 26). O sea que, a pesar de que en donde se revela lo abyecto es en la comunicacion verbal, en el verbo, solo el uso de ese mismo verbo es capaz de purificarlo. Tambien es similar al respecto del lenguaje la postura de Trias: "El Mundo es la proyeccion de la inteligencia linguistica que nos pertenece sobre la Naturaleza. Esta queda entonces prenada de signos y de simbolos: de los dispositivos que hacen posibles la significacion y el sentido" (1999, 65). Es decir, que el limite que constituye eso que somos y que conforma nuestra singularidad o diferencia, es el logos, el uso que hacemos del lenguaje para dotar al mundo de significacion. La realidad queda asi entendida como un conjunto de quehaceres linguisticos. Por su parte, Kristeva comenta como purificar, "solo el logos puede hacerlo" (41) pero tambien se pregunta si puede hacerlo "a la manera del Fedon, es decir, separandose estoicamente de un cuerpo cuya sustancia y cuyas pasiones son fuente de impureza" (41).

En "Orfandad" la protagonista se separa de lo impuro en tanto que su narracion exterioriza una separacion entre este y el objeto abyecto (el munon): "sobre una cama dura estaba yo, pequena, una nina [...] vestida con un pequeno batoncillo que descubria los cuatro munones" (121). La descripcion del yo autodiegetico como nina y la descripcion de los cuatro munones como algo aparentemente separado de si, devela que a traves de su inteligencia linguistica ella se ha disociado de lo abyecto. En principio, esto podria implicar una purificacion o sublimacion, la palabra haciendo posible la significacion y el sentido de si, es decir, constituyendo el limite de lo que ella es: "los cuatro munones y yo". Al principio de la lectura, situados en un espacio onirico (Crei que todo era este sueno), apreciamos que la narradora, aunque no se adscribe un nombre durante toda la narracion, si posee una serie de senas de identidad que la definen como sujeto: "nina, pequena, bonita, rubia, pelo rizado" (121). La nina consigue separarse mediante su inteligencia linguistica de ser "eso", de ser algo "inhumano" (121). En la metadiegesis, espacio del sueno y del deseo, la mirada del otro recae sobre ella hasta el punto que, en su encuentro con el primer grupo, estuvo a punto de sentir lo que era pertenecer, "ser parte de ellos" (121). El segundo grupo, aunque la califica como inhumana, tambien le concede inicialmente el privilegio de la mirada, de la aceptacion de su existencia, aunque esta vez es ella la que reniega de ellos: "salieron sin que yo los hubiera mirado" (122). En este sentido, y quizas solo en este, podria argumentarse que el logos purifica al estar separandose de un cuerpo que es germen de impureza, pero esta separacion, como pronto explicare, no consigue escapar de lo abyecto, sino solo protegerse momentaneamente de ello a fuerza de sumergirse en su enunciacion. Es decir, que la purificacion a traves del verbo pronto se revela como una falacia metalinguistica, comprendiendo esta como "la pretension por ocupar un espacio situado mas alla de los limites del lenguaje y del mundo" (2000, 58).

Es aqui donde entiendo que la experiencia del limite en "orfandad" esta articulada a traves de la relacion que el texto establece entre cuerpo, abyecto y lenguaje. Es decir, aqui donde se transgrede o excede la construccion simbolica del cuerpo sagrado. Su cuerpo sin extremidades y siguiendo lo reflexionado parrafos mas arriba, constituye un pecado plausible de interiorizarse a traves de la palabra para limpiarse. Si bien ella puede, a traves de su inteligencia linguistica, tomar distancia sobre lo abyecto al hacerlo signo y darle significado como algo fuera de si, pronto es evidente que esta distancia es una falacia metalinguistica en tanto que ella no puede separase de su cuerpo (y asi tampoco de lo abyecto). Desde Heidegger sabemos que el ser humano no puede relacionarse con el lenguaje como un objeto cualquiera, que no puede poseerlo, que no es su instrumento ni herramienta, sino que en el lenguaje se posibilita que el ser tenga mundo. Por lo tanto, tambien sabemos que la introyeccion de lo abyecto a traves de la palabra no hara desaparecer la impureza. Es decir, a traves de la palabra la narradora-protagonista se proyecta a una dimension o espacio que esta mas alla de los limites de lo que ella es, es decir, mas alla de los limites del mundo; he aqui la falacia.

Aunque en la diegesis la protagonista se enuncia como "los cuatro munones y yo" (121), esta disociacion entre cuerpo y persona no implica una sublimacion del cuerpo abyecto. Mas bien sugiere que su cuerpo ya no asegura la afirmacion del yo, que el cuerpo ya no es "la unidad fenomenologica del hombre" (Le Breton 25). En la diegesis, la narradora-protagonista ha perdido todas las senas de identidad que poseia en el plano simbolico. Ya no es nina, ni rubia, ni pequena, sino que ahora posee un rostro "horrible" y "deforme" (121). Lo amorfo de sus facciones es sumado a otras dos particularidades que muestran como llegados a este punto, la narradora ya no es limite, ya solo puede ser definida como objeto del acto de expulsion. Estas dos particularidades son, primero, que en el espacio desde el que nos habla, reina "un silencio de muerte" (122). Y segundo, una nueva profanacion del cuerpo sagrado: la protagonista se encuentra en una "cama rodeada de excremento" (121). En el presente diegetico su cuerpo no solo continua siendo informe e incompleto sino que ahora esta literalmente manchado. Tampoco existen miradas recayendo sobre ella. Expuesta la falacia, la narradora ya no puede utilizar los juegos del lenguaje, vuelve a ese espacio sin limite, alla donde el yo desaparece. Alla donde "nadie pasaba ni pasaria nunca. [Donde] quiza nadie paso antes tampoco" (122).

Al final del relato, el lenguaje expresa una realidad donde el simbolo predominante es la imagen de una enferma, sola, rechazada por representar la amenaza de infectar la vida de los otros. Es la existencia de un cuerpo fuera del limite, un sujeto-objeto que acecha nuestras construcciones simbolicas. A su vez, la escritura es el anhelo de poner lo abyecto en su lugar (fuera de ella) para conformar un cuerpo que le permita pertenecer a la condicion humana. Y esto ocurre en muchos de sus relatos, especialmente en Rio Subterraneo. Patan lo ha puesto en estos terminos: "Los personajes de Arredondo padecen deficiencias que no los disminuyen. Hay en ellos un entercamiento sagrado en alcanzar ciertas libertades que los eleva e incluso purifica. El fracaso posterior no elimina la belleza del intento" (131). Asi entendida, el acto de escritura podria asociarse con un deseo de felix culpa, pues es solo a traves de la palabra que su pecado tiene posibilidad de redimirse, de tornarse "feliz". No obstante y como ya se ha comentado, esta expresion constituye una falacia metalinguistica, el lenguaje finalmente denota un mundo regido por lo abyecto que se nombra y al nombrarse se sublima, pero que no consigue separarse del sujeto de la enunciacion. Las ultimas palabras de la protagonista: "No puedo tener una cara porque ninguno me reconocio ni lo hara jamas" (121), develan un colapso de significado en el yo autodiegetico, sumiendolo en un abismo donde el sentido de su existencia se desploma: ella no puede ser sino siendo abyecta. Ante esta especie de anagnorisis--lo inasible de su anhelo--el lector comparte el sentimiento de angustia, asociado a la tristeza, a la percepcion de un ser humano que mira de frente la nausea, la violencia y el horror. Esa seria la definicion del limite como eje discursivo que atraviesa "Orfandad". Se trata de un intento por no caer al vacio, de la constatacion de una orfandad primigenia del ser humano, de la imposibilidad de alcanzar ningun absoluto, ninguna unidad.

Desde la perspectiva planteada, Arredondo relata la historia de un no-sujeto extraviado en medio de la nada que ya no tiene mas que perder que la palabra e imagina a traves del verbo la posibilidad de ser, o la posibilidad de encontrar un sitio en el que ser. El acto de escritura, el uso del lenguaje, involucra un intento (fallido) de expiacion poetica, pero tambien una experiencia verbal del deseo de existencia, del deseo del limite. A traves de la inteligencia linguistica, el cuerpo abyecto es repetido, desplazado, oculto bajo la pulcritud de la palabra, pero nunca eliminado. El relato exhibe una etica que degrada al ser humano a condiciones inhumanas, es decir, una no-etica. Es la historia de una no-persona, una voz resonando a traves de una mascara que no invita a encarnar la condicion limitrofe y fronteriza que constituye nuestra identidad, sino que nos expulsa de ella.

NOTAS

(1) Aquella cuyos extremos "encarnan simultaneamente lo puro y lo impuro, lo que atrae y lo que causa repulsion, lo prohibido y la transgresion de lo prohibido, la plenitud y el vacio, el ser y no ser, la vida y la muerte" (Callois 41).

(2) Nuestra condicion limitrofe y fronteriza nos situa a infinita distancia de la naturaleza (pre-humana) y del misterio (supra-humano). Nuestra condicion marca sus diferencias en relacion a lo fisico (la vida vegetal o animal) y en relacion a lo metafisico o teologico (la vida divina) (Trias La razon 53).

(3) A este respecto tambien hay que tener en cuenta que, como ya fue antes mencionado, "el lenguaje no es unicamente el plano en el cual se genera el sentido de la existencia, sino que el sentido es su propia naturaleza" (Bataille 2006 341).

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Ines Ferrero Candenas

Universidad de Guanajuato
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Author:Candenas, Ines Ferrero
Publication:Hispanofila
Article Type:Critical essay
Geographic Code:1MEX
Date:Sep 1, 2013
Words:5278
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