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Cronologia de una utopia. Herbert Marcuse.

1. Introduccion: ?por que Marcuse?

?Por que dedicar unas lineas a la "cronologia de una utopia"? y especial y primeramente ?por que dedicar un ensayo a Marcuse? Precisamente porque representa una respuesta politica a una critica de la sociedad que durante medio siglo, desde Freud, pasando por Weber y sobre todo de la mano de Adorno y Horkheimer habia estado banada por un pesimismo inactivo. Marcuse se enmarca dentro de una tradicion encajonada en la negacion de la esperanza, pero no sucumbe ante la decepcion de unos anos banados por la tragedia, sino que trata de reestructurar los cimientos de un edificio inerte para conseguir, desde abajo, volver a darle vida.

Porque otro mundo es posible, porque hay datos en la sociedad que avalan que podemos llegar a un estadio mas libre y placentero de civilizacion. Porque un error en la historia tiene que poder ser asumido y superado, por todo esto, por el valor incansable de su optimismo renovador, Marcuse debe ser tenido en cuenta. Un optimismo, ademas, poco ingenuo, que se ve modificado a la luz de los nuevos acontecimientos, y que siempre va apoyado por analisis teoricos realmente lucidos en los que aborda el sustento de la aporia pesimista del proceso de racionalizacion y civilizacion de los ultimos anos.

Porque intento por todos los medios llevar a cabo esa primera intencion de la teoria critica: promover procesos de autorreflexion de los agentes sociales con el fin de conseguir la emancipacion y la transformacion. Porque trato de visibilizar los lugares marcados por estrategias de poder ocultas, pero siempre desde la creencia de que eran lugares contingentes y concretos, y por ello, que podian ser derrocados. Por todo ello, debe estar considerado entre los grandes pensadores de la filosofia social del siglo XX. Y su propuesta sobre la posibilidad de la culminacion, en la actualidad, de un sueno hasta ahora utopico merece ser analizada.

2. La historia de un error

"La historia del hombre es la historia de la represion" (1)

Si esta afirmacion tan solo tratara de ser la verbalizacion de un hecho historico, Marcuse podria facilmente aceptarla, pero esta aseveracion va acompanada de una segunda parte: "tal restriccion es la precondicion esencial del progreso" (2). Con esta tesis, lo que parecia ser la queja ante una realidad contingente, se torna en la ratificacion de la necesidad insuperable de dicha condicion. La realidad historica queda naturaliza, y con ello, todo lamento se transforma en hastio frente a una existencia que no podra jamas compaginarse con la felicidad. Ahi es donde se situa Freud, y ahi mismo es donde Marcuse quiere colocar el error de la historia, en la conjuncion de estas dos proposiciones. Vayamos por partes:

Para poder explicar, de la mano de Freud, este desarrollo social basado en la represion, vamos a intercalar explicaciones ontogeneticas y filogeneticas sin cambiar de objeto de estudio. El propio Freud legitimo esta posibilidad al extrapolar, al final de su vida, la psicologia individual a la psicologia social. "La psicologia individual es asi, en si misma, psicologia de grupo, en tanto que el individuo mismo todavia tiene una identidad arcaica con la especie" (3). Marcuse respeta esta forma de trabajar, pues asume que la construccion de los hombres es un producto de la civilizacion, civilizacion que a la par es el resultado de la objetivacion de los hombres. Parte del apoyo a estas tesis lo encuentra en su genuina lectura del Marx de los Manuscritos: "la historicidad del hombre esta incluida en su definicion esencial. (...) Ya no se trata de un ser humano abstracto que permanece indiferente en torno al transcurso de la historia concreta, sino de un ser definible en la historia y solo en la historia" (4). Contar la historia de la civilizacion es contar, a la vez, el desarrollo del proceso de individuacion de cada sujeto concreto.

Dicho esto, sobre esta unificacion explicativa, que si que asume Marcuse, Freud anade su creencia en un unico desarrollo evolutivo, es decir, la recta formacion de la psique humana, y por consiguiente, la recta formacion de la psique en comunidad, tiene tan solo un modo inalterable de producirse. Para poder fundamentar esta creencia, Freud parte de dos condiciones que considera ahistoricas y universalmente validas: por un lado, el principio de escasez, lo que el denomina la Ananke, la necesidad surgida de un mundo en penuria en el que el sujeto tiene que trabajar y autolimitarse para poder sobrevivir y satisfacer sus necesidades; y por otro lado, la dicotomia entre Eros y trabajo, entre el principio de placer y la necesidad de trabajar para satisfacer nuestros impulsos. Las pulsiones de Eros nos llevan a aspirar a una satisfaccion total e inmediata que no es compatible con la construccion de una comunidad.

Para Freud las tendencias naturales del ser humano no son "humanas", el individuo tiene que pasar por etapas coactivas contra su "si mismo originario" (el principio de placer), tiene que invertir y abandonar su objetivo primario, la satisfaccion instantanea y continua de sus deseos, para poder transformarse en un sujeto social. "El metodico sacrificio de la libido es una desviacion provocada rigidamente para servir a actividades y expresiones socialmente utiles, es cultura" (5). El individuo tiene que transformar el objeto de sus deseos para hacerlos "componibles". La consecuencia de esta desviacion es la renuncia a la gratificacion plena, y su relego a un inconsciente soterrado bajo el mandato del Ego. Un Ego que emerge por el principio de realidad, desarrollando razon y moral con la ayuda de la imposicion desde el exterior del Super-ego. Atencion, memoria y juicio se configuran como las facultades reinantes de un nuevo yo marcado para siempre por la escision de su psique, y por el desplazamiento al inconsciente de todo recuerdo de libertad y gratificacion perdidas. Tan solo una facultad de la mente humana queda libre de la imposicion externa, de la represion y del dominio: la fantasia o imaginacion. Sin embargo, a las producciones de esta facultad se les niega el estatus ontologico de conocimiento y utilidad, tornandose en un mero sonar despierto, agradable pero falso. Sin embargo, ella es la que accede al inconsciente y guarda el secreto de la posibilidad de la reconciliacion del Id con el Ego, del sujeto con la especie, de los deseos con la realidad.

En un nivel filogenetico, Freud explica el proceso de supresion del placer y de la aparicion de un principio de realidad necesariamente dominante en base a su tesis sobre el parricidio, una tesis que sin poder ser comprobada, contiene una gran carga simbolica y explicativa que merece la pena traer aqui a colacion. El primer acto contra la dominacion del Padre, aquel que debia generar una situacion exenta de las prohibiciones, el asesinato ante alguien que era culpable, no condujo a lo esperado, los hijos insurrectos impusieron de nuevo el orden dominativo bajo la aparicion de la figura totemica y sus consiguientes tabues. La culpa por lo realizado y a la vez, por lo no conseguido, hace de ella un sentimiento ambivalente que acompanara a toda la sociedad venidera. Este "pecado original" contra el hombre, representa la carga, la herencia arcaica que configura y determina la formacion de la psique humana, que interioriza como propia la culpa primigenia. "El individuo vive el destino universal de la humanidad. El pasado define al presente porque la humanidad todavia no es duena de su propia historia". (6)

La imitacion del despotismo del padre por parte de los hijos parricidas, aparece como el reconocimiento de la necesidad racional de dicho orden como unico modo de legitimar y mantener al grupo. "El padre original preparo el terreno para el progreso mediante la contencion, por la fuerza, del placer, y la abstinencia obligada; creo asi las primeras precondiciones para el <<trabajo forzado>> disciplinando el futuro. Lo que es mas, esta division jerarquica del placer fue <<justificada>> por la proteccion, la seguridad e inclusive el amor." (7) El sentimiento ambivalente de la necesidad de renunciar al principio de placer en pos de un principio de realidad marcado por la represion de nuestros deseos mas originarios, queda inscrito desde los origenes como marca de la humanidad. Las restricciones y la culpa se interiorizan como parte de la psique de ese yo configurado a traves de la asuncion de su Super-ego, y se hacen no solo racionales bajo el principio de realidad, sino incluso deseos internos del sujeto.

Otra de las consecuencias determinantes de esta "horda originaria" es el reconocimiento de la ausencia de un instinto hacia el trabajo que pudiera permitir otro tipo de ordenacion social. El resultado es la necesidad de transformar la energia de Eros, desviandola de su objeto originario y negandole la gratificacion, para focalizarla en el desarrollo de un trabajo no placentero. El trabajo, pasa a considerarse bajo esta teoria, como trabajo forzosamente enajenado y contrario a las tendencias naturales y gratas del sujeto. El mantenimiento de esta obligacion implacentera se asienta sobre dos desmembramientos: por un lado, el del tiempo, la temporalidad se ve mermada por la segmentacion del tiempo de placer que se torna en tiempo discontinuo de ocio, y por su discontinuidad, contraria totalmente al propio principio de placer; y por otro, el del cuerpo que es desexualizado, solo en una parte del cuerpo se centraliza todo el placer libidinal, los genitales, y el resto es usado como instrumento de trabajo.

Sin duda, es la represion de la sexualidad la que mas fuertemente defiende Freud, "un principio autonomo que gobierna todo el organismo, es convertido en una funcion temporaria especializada, en un medio en lugar de un fin" (8). Para la seguridad del individuo y de la civilizacion, parece necesario reducir la fuerza erotica de Eros a un sexo genital y reproductivo. Todas las relaciones que sobrepasan estas limitaciones son entendidas como perversiones asociales y clinicamente tratables. Sin embargo, segun Marcuse, Freud propiamente se contradice con esta ultima idea, puesto que contempla que las restricciones y desviaciones de la sexualidad, de Eros, debilitan las pulsiones de vida fortaleciendo la emergencia de aquellas contra las cuales fueron creadas: las fuerzas destructivas. Es mas, Freud concluye El malestar en la cultura apelando a la esperanza de Eros, "solo nos queda esperar que la otra de ambas <<potencias celestes>>, el eterno Eros, despliegue sus fuerzas para vencer en la lucha con su no menos inmortal adversario" (9). Marcuse cree que es el propio Freud el que abre la puerta a plantear una salida a su union civilizacion-represion cuando este se pregunta sobre el precio a pagar, el sufrimiento acaecido, en pos del progreso.

Aunque son muchas las criticas que Marcuse hara a todas las tesis hasta aqui expuestas, debido a que el propio Marcuse considero a Eros y civilizacion y El hombre unidimensional como un todo, creo mejor exponer antes en que consiste en nuestra sociedad el principio de realidad que Marcuse llama principio de actuacion y que se corresponde con la unidimensionalidad de su obra siguiente, para luego poder aclarar de modo mas coherente y en conjunto, los "errores" de esta historia y las soluciones que plantea Marcuse, tanto en terminos "psicoanaliticos" como politicos.

3. La unidimensionalidad o el principio de actuacion

"Bajo el dominio del principio de actuacion, el cuerpo y la mente son convertidos en instrumentos del trabajo enajenado; solo pueden funcionar como tales instrumentos si renuncian a la libertad del sujeto-objeto libidinal que el organismo humano originalmente es y desea". (10)

El principio de actuacion es un modelo de principio de realidad que contiene las formas e instituciones de dominio y supresion de los instintos que configuran nuestra sociedad de consumo capitalista, como momento historico concreto. Momento marcado por la enajenacion en el trabajo, la desublimacion represiva y la unidimensionalidad del pensamiento. La racionalidad que emerge de este principio de realidad comprende la realidad como resistencia, la accion siempre como dominacion y control, bien sobre lo externo que aparece como "lo otro", bien contra los instintos internos que tambien se configuran como ese "otro" del yo civilizado, y las leyes del pensamiento como tecnicas de calculo y manipulacion: "La filosofia representativa de la civilizacion occidental ha desarrollado un concepto de la razon que contiene los aspectos dominantes del principio de actuacion" (11).

Al comienzo de El hombre unidimensional, Marcuse determina que son cuatro las caracteristicas especificas de esta sociedad industrial avanzada de la que estamos hablando: primero, que es un sistema total "que determina a priori el producto del aparato tanto como las operaciones realizadas para servirlo y extenderlo" (12), segundo, que es un sistema totalitario, consigue borrar la oposicion, tercero, es un universo politico, producto de un proyecto historico, que entiende la naturaleza como simple material de dominacion, y cuarto, su desarrollo tecnologico, que permitiria una disminucion de la represion, sin embargo, consigue y potencia nuevas formas de control social y de falsa cohesion.

La idea del punto cuarto ya estaba apuntada en una categoria de Eros y civilizacion denomina "represion excedente". Se trata de una represion que no tiene su origen en las restricciones naturales necesarias para la supervivencia, razon unica que se consideraba como argumento para legitimar la supresion de los instintos de Eros, sino que nace de las instituciones cuya funcion especifica es la dominacion. Instituciones producto de un principio de realidad que trata de autorreproducirse y mantener, para la minoria dominante, su privilegio frente al resto. Para poder definir que represion es o no es excedente, primero se nos aparece otro problema y es el de discernir entre que necesidades son naturales, verdaderas y por ende que incluso podrian llegar a justificar algun tipo de represion, y cuales son necesidades socialmente creadas y superpuestas sobre el individuo con el simple interes de dominacion sobre el. Marcuse en el 67' se posicionara ante este problema asegurando que "las necesidades humanas tienen caracter historico. Mas alla de la animalidad, todas las necesidades humanas, incluso las sexuales, son historicamente determinadas, historicamente transformables. Y la ruptura con la continuidad de las necesidad que llevan en si la represion y el salto a la diferencia cualitativa no es nada fantasioso" (13)

Volviendo a la descripcion de nuestro momento historico, quizas el mayor problema que acarree esta sociedad es que su poder consigue hacerse silenciosamente totalitario. La dominacion es ejercida por el aparato tecnico administrativo, el cual se legitima en terminos de exigencias racionales, consiguiendo hacer pasar desapercibido el hecho de la incompatibilidad entre su modelo de civilizacion y la libertad individual, y sometiendo a los individuos al aparato de produccion y distribucion, hasta conseguir que interioricen todo un mecanismo que hace que "la irracionalidad pase a ser una forma de la razon social, una generalidad racional" (14). La razon cientifica deslegitima toda trascendencia historica del poder establecido considerandola "metafisica" e inaceptable para un mundo operacional y conductista, que ademas bajo esos terminos, parece funcionar. Es mas, el sistema se define como capaz de integrar el conjunto de las contradicciones bajo una existencia pacifica de todas ellas, cuando en realidad lo que realmente hace es una unificacion que esta debilitando la fuerza revolucionaria de las diferencias. Bajo la aparente satisfaccion por la superacion unificadora del proceso dialectico, se esconde la desublimacion represiva, la falsa gratificacion inmediata.

"La desublimacion institucionalizada parece ser asi un aspecto de la <<conquista de la trascendencia>> lograda por la sociedad unidimensional" (15). Marcuse entiende que la integracion en lo real de la trascendencia implica una aceptacion silenciosa de la idea de que "lo unico racional es lo real". La subsuncion de lo ideal en lo real nos habla de la aniquilacion misma del ideal transformador.

Para poder explicar la deformacion de lo social en lo social unidimensional bajo el principio de actuacion, Marcuse se remonta a la aparicion de la logica aristotelica como primer atisbo del halo cientifista y aniquilador de la dialectica necesaria para la bidimensionalidad. Si con Platon la logica era una preocupacion ontologica que se debatia entre la tension "es" y "debe ser", la formalizacion de la logica de la mano de Aristoteles convierte el problema en un sin sentido. Vaciando de contenido material a la logica se neutraliza esta contradiccion interna. El concepto dialectico que necesariamente iba mas alla de la denotacion descriptiva y con su referir a la totalidad historica se hacia realmente concreto, se torna dentro de la logica formal en mera abstraccion que hace de ellos instrumentos de prediccion y control. "Los conceptos terapeuticos y operacionales se hacen falsos en el grado en el que aislan y dispersan los hechos, los estabilizan dentro de la totalidad represiva y aceptan los terminos de esta totalidad como terminos de analisis. El traslado metodologico del concepto universal en operacional se convierte asi en una reduccion represiva del pensamiento" (16).

Esta ciencia mutilada y la tecnologizacion trabajan al servicio y dentro de una unica ley, el principio de actuacion, el mantenimiento de la represion, de la dominacion y del staus quo. Y todo ello bajo sujetos expectantes que ven satisfechas necesidades impuestas y creen que su aumento de libertad radica en su aumento de poder adquisitivo. Marcuse va a tratar de hacernos ver lo que ya Baudelaire lego para la historia: que "la verdadera civilizacion no consiste en el gas, el vapor o las plataformas de ferrocarril. Consiste en la reduccion de los rastros del pecado original" (17). Pecado y culpa que van creciendo conforme el progreso va imponiendo sus propios fines (la productividad y la autonomia entendida como libertad para mutilar al satisfaccion), y va borrando de la memoria el anhelo del paraiso feliz perdido.

4. Placer vs. Realidad: Salir de la dicotomia

"Amada imaginacion, lo que mas amo en ti es que jamas perdonas." (18)

Durante toda la exposicion que nos ha llevado hasta aqui, la imaginacion ha estado silenciada, callaba un secreto, la muestra de un error, que ahora le va a ser imposible seguir guardando, ?cual es ese secreto que va a revelarnos? El siguiente: "La transformacion traumatica del organismo en un instrumento del trabajo alienado no es la condicion psiquica de la cultura en cuanto tal, sino de la cultura en cuanto poder, es decir, de una forma especifica de cultura. La falta de libertad constitucional no seria la condicion de la libertad en la cultura de poder, que es de hecho la cultura existente". (19) Ya no es el poder de la represion el unico destino de los instintos, sino un destino producto de una eleccion en la historia que es en si contingente. Una decision que deja fuera alternativas de civilizacion, que tienen en cuenta que la evolucion bajo el poder no es un proceso necesario en la formacion de la psique, sino un proceso de economia politica.

En el primer apartado apuntamos los dos pilares que sostenian toda la teoria freudiana de la civilizacion: la escasez y la antitesis Eros-trabajo. Estas dos apuestas aparecen como racionales gracias a que son evaluadas bajo una razon emergida de un principio de realidad dominador, que a su vez, necesita de ambas dos tesis para autolegitimar su presencia. El resultado es que estas dos ideas quedan invaluables, su argumentacion cae en una peticion de principio, estan ya implicadas en la aparicion del mecanismo que deberia juzgarlas. Y esto la imaginacion lo sabe, ella recuerda la gratificacion, la libertad y la felicidad irracionalmente perdidas. Dejarla hablar es abrir una escision a la unidimensionalidad, para escuchar el "deber ser" en vez de la autoafirmacion continua del "es".

Para Marcuse la escasez no es un hecho objetivo al margen de un sistema de ordenacion social, "la distribucion de la escasez, lo mismo que el esfuerzo por superarla, ha sido impuesta sobre los individuos" (20). De la misma manera la creencia en la incompatibilidad del trabajo con la gratificacion ha sido provocada por la apuesta por un unico modo de entender el trabajo como trabajo alienado. Veamos primeramente este punto que es central en toda la obra de Marcuse:

4.1. El trabajo no alienado

Parte de la influencia en la creencia de la posibilidad de un trabajo no alienado, es mas, en la creencia de la necesidad natural que el hombre tiene de trabajar para gratificarse, pero no necesariamente de trabajar bajo el mandato de la enajenacion, recae sobre la lectura que hizo Marcuse del Marx menos ortodoxo y de Schiller. De entrada, Marcuse entiende, al igual que Marx, que el ser humano necesita realizar su ser en la objetivacion, "como ser natural, el hombre es un <<ser objetivo>>, es decir, para Marx es un <<ser provisto y dotado de fuerzas esenciales objetivas, o sea materiales>>, un ser que frente a unos objetos reales asume una conducta, que <<actua objetivamente>> y no puede exteriorizar su vida sino en ciertos objetos reales y sensibles" (21). Esta en el ser del propio hombre "producirse", la vida humana es esencialmente vida productiva, creativa, el trabajo adquiere asi una categoria ontologica. La enajenacion del trabajo, no solo es una condicion economico-laboral pauperrima, sino ademas, una catastrofe humana.

Poco entendieron a Marcuse aquellos de sus seguidores que se apoyaron en su nombre para defender propuestas como la abolicion del trabajo. (22) Para Marcuse el trabajo forma parte de la condicion humana, y solo es negativo bajo un principio de realidad concreto, pero hay otras formas de definir el trabajo que ayudan a la gratificacion del ser humano. Con esta idea esta replicando a Freud, la necesidad que este impone de "robar" energia erotica para canalizarla sobre el trabajo, nace de la creencia en que el trabajo solo se realiza para satisfacer las necesidades, y por ello, si las necesidades estuvieran cubiertas, no habria instinto de seguir trabajando. Marcuse responde que es una forma muy limitada y empobrecida de ver el trabajo, pues el trabajo en si mismo tambien es goce, es puesta en juego de las capacidades, produce placer. Entender reino de la necesidad y reino de la libertad como algo separado es para Marcuse seguir pensado dentro de ese principio de actuacion que tratamos de superar.

Para explicar como tiene que ser entendido y construido el trabajo humano, Marcuse recurre a la teoria de Schiller. Para Schiller lo que conduce a la libertad es la belleza, por lo que al igual que para Holderlin, lo politico y filosofico tiene que darse en lo estetico. La union de las esferas escindidas de "verdad" y "bien", tiene su lugar de reconciliacion a traves de la belleza. A la vez, su concepcion de la belleza esta unida a la idea de juego, pues en esto sigue a su maestro Kant, para el cual la belleza obliga al despertar del libre juego de las facultades, poniendo en interaccion imaginacion y entendimiento, en una compenetracion libre y ademas placentera. Asi, para Schiller, cuando el sujeto realiza su trabajo de forma estetica, como fin en si mismo y sin embargo ausente de un fin concreto mas alla de la autonoma materializacion de la libertad, se torna en una actividad estetica, bella, libre, creativa y placentera: puro juego, "homo ludens". "Lo unico que consigue la cultura estetica es que el hombre, por naturaleza, pueda hacer de si mismo lo que quiera, devolviendole asi por completo la libertad de ser lo que ha de ser" (23).

El juego es el nuevo modo de estar y de ser en el mundo, un juego que a la par configura una nueva realidad objeto de contemplacion estetico, de interaccion y ya no de dominacion. En este jugar es necesario sensibilizar a la antigua razon abstracta. Un nuevo principio de realidad que asuma el juego como necesaria realizacion del hombre en sociedad, realizacion en la que participa Eros sin peligro alguno (24), tendra que desublimar a la razon en pos de una sublimacion personal de la sensualidad. Si ya no tiene sentido la represion de Eros, habra que dar cabida en sociedad a un esparcimiento de la libido antes sometida.

Esto no significa un pansexualismo, sino que la focalizacion de Eros en sexualidad genital reproductiva terminara en favor de la reerotizacion de todo el cuerpo y las relaciones sociales. Una nueva sexualidad interpretada bajo el personaje de Narciso, que consigue con su deseo reconciliar la escision sujeto-objeto.

Para poder llevar a cabo toda esta sublimacion de la sexualidad nos queda otra escision por superar. Si el cuerpo es erotizado, no tiene sentido la mutilacion de la temporalidad y su division entre cuerpo de trabajo y cuerpo de ocio. Pero si llevamos mas lejos el conflicto entre temporalidad y realizacion del placer, "el hecho de que el tiempo no regresa mantiene la herida de la mala conciencia" (25). Una nueva configuracion de la temporalidad necesita superar la idea de la linealidad de la historia, para poder librarse por fin de la culpa por el pasado. La solucion que da a esto Marcuse es reconsiderar la tesis nietzscheana del "eterno retorno", una concepcion que sobrevalora el instante como un eterno repetirse en si mismo, el eterno deja de ser una promesa o una esperanza, deja de referir a lo trascendente, para anclarse en un reclamo inmanente y continuamente presente.

4.2. Principio de progreso no represivo. Invertir la tecnica

Hasta ahora nuestro analisis, como lo fue en el capitulo dos, se nos ha quedado en un mero analisis potencial de la antropologia del sujeto y de la filogenesis de la civilizacion. Sin embargo, tal como hicimos en el capitulo tres presentado concretamente el desarrollo actual de las tesis anteriormente expuestas descontextualizadamente, ahora vamos a hacer lo mismo con la posibilidad de la superacion de la dominacion y la represion. Con lo hasta aqui expuesto, podria parecer que el despertar de la replica de la imaginacion a la realidad es algo que sucede ahistoricamente y potencialmente bajo cualquier circunstancia, sin embargo, que la condicion humana guarde en si el secreto de la no necesidad de su evolucion historica, no significa que el cambio no necesite de unas condiciones concretas que permitan dar ese salto hacia lo que anos atras tan solo se veia como mera utopia fantastica.

La primera idea que tenemos que tener en cuenta es que "la sociedad se podria permitir un alto grado de liberacion de los instintos, sin perder sus logros o detener su progreso" (26). Esta afirmacion contiene dos ideas: por un lado que estamos en un momento historico donde la conciencia mas avanzada nos habla del retraso real de nuestra "conciencia feliz", aquella que se conforma con el status quo; y por otro, que el progreso no tiene una forzosa union con la represion, que es posible un progreso tecnico sin necesidad de trabajo enajenado por parte de los sujetos sociales. En la sociedad industrial avanzada las necesidades vitales pueden ser cubiertas tecnicamente, lo que conlleva la desaparicion de esa lucha por los medios de vida. El principio de escasez, gracias al progreso y avance de la tecnica, ha pasado a la historia.

Para Marcuse, el desarrollo de la tecnologia ha alcanzado unas cotas que adolecen ellas mismas de su incompatibilidad con las instituciones de poder bajo las que fue creada. La independizacion y automatizacion de la tecnica no concuerda con la aparente necesidad del mantenimiento de las largas jornadas laborales realizadas dentro de un programa laboral alienante, es mas, para Marcuse, el estadio tecnologico actual apunta hacia la posibilidad de real de una sociedad mas libre y mas pacifica. Esto implica, que si recordamos lo que ya apuntamos de que en nuestra democracia de masas el poder ya no se ejerce desde el lugar del padre, sino a traves de su desarrollo tecnico administrativo, si la tecnica muestra lo irracional de su dominacion, el poder pierde gran parte de su legitimidad: "si pensamos racionalmente hasta el final los procesos tecnologicos vemos que no son ya compatibles con las existentes instituciones capitalistas, o sea, que el poder, todavia hoy basado en la necesidad de la explotacion y del trabajo alienado, esta potencialmente perdiendo ese fundamento" (27).

"La racionalidad establecida se hace irracional cuando, en el curso de su desarrollo interno, las posibilidades del sistema superan a sus instituciones" (28) La apertura a otra razon no dependiente del principio de actuacion consigue abrir el velo de la unidimensionalidad y alcanza la conciencia de lo que podria y deberia ser, desaprobando el sistema vigente. El reconocimiento de otra realidad, sin embargo, implica tambien la negacion de muchas condiciones dadas que nos satisfacen, de todas aquellas necesidades impuestas y satisfechas de modo heteronomo. Pero ademas, implica tambien la trasformacion de la tecnica misma, que ella muestre lo potencial de su desarrollo no significa que necesaria y directamente deje de estar al servicio de la opresion. Es obligatoria una transformacion estetico-politica que derrumbe los muros del principio de actuacion y construya de nuevo sobre las bases de un principio de progreso no represivo. Si ya no hay necesidad en la historia, esta en manos de los sujetos reconocer como necesidad propia el socavamiento de la dominacion, la inversion de la tecnica y la consiguiente modificacion de las instituciones sociales. Pero para ello necesitamos de una fuerza material que torne la posibilidad en hecho.

5. El muro etereo por derribar. La utopia que no llega y el sujeto que no existe

"Marcuse ha tenido que unirel aislamiento de la genesis de una situacion insoportable y la orientacion critica para su negacion determinada con la expresion de la insoportabilidad de la situacion, contra la cual no protestaba nadie" (29)

?Como reconocer la no necesidad en la historia, y a la vez tratar de convencer de la exigencia de un cambio a sujetos tan sumamente mutilados por su unidimensionalidad que creen ser felices? Once anos despues de la publicacion de Eros y civilizacion, en un prefacio politico a la edicion de 1966, Marcuse reconoce los errores de su optimismo tanto en esta obra como en El hombre unidimensional. Los hombres han sido eficientemente manipulados, y su ignorancia e impotencia los hace sentirse libres en un estado de democracia que los controla y oprime silenciosa y sutilmente. El principio de actuacion ha hecho demasiado bien su trabajo: "Deje de lado o minimice el hecho de que esta racionalizacion anticuada habia estado poderosamente vigorizada por formas de control social aun mas eficientes" (30). El problema es luchar con una sociedad que aparentemente funciona, que ha sabido superar la pobreza en proporciones totalmente nuevas en la historia y que en sus metropolis ha dilatado considerablemente los margenes de la libertad, pero ?a que precio? "Nosotros sabemos y sentimos al mismo tiempo que tenemos otras cosas mas, a saber, no solo la guerra del Vietnam, no solo una sociedad que impone en el mundo los regimenes policiacos y dictatoriales mas represivos, sino tambien una sociedad que en la misma metropoli trata a las minorias raciales y nacionales como a ciudadanos de tercera clase, una sociedad que dilapida monstruosamente su riqueza; y sabemos una cosa peor y que solo ha quedado clara en los ultimos anos: que esa constelacion ha facilitado, en la metropoli al menos, mejoras esenciales y gran margen de libertad" (31). El final de la utopia por su cumplimiento estaba en nuestras manos, mas que nunca, las condiciones objetivas para poder derribar esa sociedad asentada en una represion excedente estaban dadas, y sin embargo, los anos le iban diciendo a Marcuse que los sujetes de accion eran ya incapaces de oir el canto de sirenas, y lo que aun le fue mas duro de aceptar: que los agentes sociales no tenian el impulso real para poder hacer caer un muro que se les presentaba como un dique natural y necesario.

Marcuse no quiere renunciar nunca a ese imperativo de la imaginacion, sin embargo, se encuentra con un cumulo de contradicciones y aporias frente a las que se ve incapaz de dar respuesta. En 1967 reconoce el primer problema de su teoria: la circularidad en la explosion de las fuerzas materiales que llevarian a cabo la transformacion social. La necesidad del cambio es previa al cambio que transformara las necesidades: "para desarrollar las nuevas necesidades hay que empezar por suprimir los mecanismos que reproducen las viejas necesidades. Para suprimir los mecanismos que reproducen las viejas necesidades tiene que empezar por existir la necesidad de suprimir los viejos mecanismos. Este es exactamente el circulo aqui presente, y no se como se sale de el" (32). Claus Offe nos plantea este problema de Marcuse en terminos de una ambivalencia en la posibilidad de la existencia pacifica, que es lejana y proxima a la vez, "lo de que el umbral historico es lejano se desprende de la representacion de la unidimensionalidad, tan consistente que integra sin lagunas las intenciones practicas; y lo de que cercano resulta del analisis puramente tecnologico de la sociedad industrial." (33).

En sus primeros analisis esta necesidad transformativa habia parecido como inherente a un desarrollo tecnico que se mostraba contradictorio con las instituciones que lo sustentaban. La toma de conciencia de esta contradiccion habia sido presupuesta sin mas detalle. Sin embargo, si Marcuse quiere salir de esta contradiccion tiene que mostrar como y quien toma en sus manos el reconocimiento del apremio de la utopia, supera una construccion de su individualidad bajo un principio represivo, y reconoce como ajenas las necesidades heteronomas que le satisfacen.

Veamos primero el problema de quienes son los nuevos sujetos revolucionarios. Marcuse parte de una renuncia a la clase proletaria como clase revolucionaria. En El hombre unidimensional nos dice que "la eleccion es primeramente privilegio de aquellos grupos que han obtenido el control sobre el proceso productivo" (34), es lo que coloquialmente paso a conocerse como la revolucion de "los cuellos blancos", encarnada por aquellos altos burocratas y tecnocratas que cuentan con una posicion lo suficientemente privilegiada como para evadir las falsas necesidades. Ademas participan en el corazon de la estrategia conociendo la mentira de su trabajo. Para Marcuse era necesaria tanto esta posicion privilegiada, como esta cercania con el sistema para poder generar una conciencia critica, cosa que el proletariado convertido en masa, a su vez convertida esta en sujeto consumista alienado, ya era incapaz de conseguir.

Tres anos despues de esta primera tesis, en 1967, desarrolla un ensayo en el que explicita con mas detalle aquello que el llama la "Nueva izquierda" revolucionaria. Considera que esencialmente se caracteriza por ser una no-clase, una heterogeneidad de sujetos sin conciencia de pertenencia a un unico bloque de ataque. Dentro de esta Nueva Izquierda distingue dos polos, por un lado los subprivilegiados o los ghettos, aquellos sujetos abyectos que ni tan siquiera pueden entrar en el sistema y que como "extravagantes" representan una replica al mismo, y por otro los privilegiados que pueden ver con objetividad y distancia la totalidad de los hechos, entre los que diferencia a los trabajadores "de cuello blanco" y la los estudiantes. Quizas sin duda, el eslogan de la juventud estudiantil revolucionaria es el que mas influencia tuvo para el desencadenamiento de los movimientos insurrectos del 68', sin embargo, Marcuse jamas aseguro que la juventud en si sola pudiera tener la fuerza revolucionaria necesaria para desestabilizar todo el sistema. Su posicion antisistema y su "way of life" eran para Marcuse un germen a tener en cuenta, empero, el aseguraba que "todas las fuerzas de la oposicion actuan hoy como una preparacion, y solo como una preparacion para una posible crisis del sistema" (35).

Esta tesis nos lleva directamente al segundo problema sobre como desencadenar el proceso de cambio. Ya hemos visto que no hay un sujeto organizado para hacerlo, es mas, que son pequenos conjuntos, muchas veces incoherentes entre si, los que estan gritando una necesidad silenciada por las organizaciones institucionalizadas, ?que pueden hacer? Sin duda estamos frente al problema de la legitimacion o no de la violencia como desencadenante de la ruptura y el salto. Si en Eros y civilizacion la negacion a cualquier transformacion a traves de medios represivos o dominativos nos podia hacer pensar en un humanismo pacifista en Marcuse, el mismo anos despues, aclara que negar la violencia en bloque es un error, es mas, que hay momentos en la historia, como las revueltas por los derechos del pueblo negro en EEUU, en los que el uso de la violencia viene legitimado por el interes de la humanidad. Sin embargo asegura que si "en el curso de una revolucion se produce la transformacion del terror en actos de crueldad, brutalidad y tortura, es que la revolucion se ha pervertido" (36). Esto nos hace sentir que carecemos de un criterio claro para saber cuando se puede y es legitima y necesaria la violencia, y cuando su uso se ha instrumentalizado en pos de pulsiones destructoras. Y eso no es todo, sino que ademas, nos encontramos sin saber muy bien bajo que otros mecanismos alternativos a la violencia podriamos conseguir desencadenar procesos de autorreflexion que pusieran en accion a esos agentes sociales dormidos.

Por ultimo, y quizas el punto mas llamativo de toda la teoria de Marcuse, consiste en que si bien seguimos todo lo expuesto en los capitulos anteriores, el desarrollo concreto del proceso tecnico era el que legitimaba la posibilidad de la superacion de la realidad represiva, el progreso concreto de la tecnica era la condicion necesaria para la inversion del principio de actuacion y de la unidimensionalidad. Sin embargo, el desanimo y el pesimismo frente a una sociedad democratica donde la posibilidad objetiva, el anzuelo, no es tomado real y profundamente por nadie, le hacen a Marcuse buscar nuevos lugares donde podria desarrollarse otro tipo de civilizacion. En vez de renunciar al cumplimiento de la utopia, Marcuse contradice parte de su teoria en pos de mantener viva su esperanza, aun a costa de pagar un precio tan alto como es la incoherencia. Ya no es en la sociedad opulenta e hiperdesarrollada donde tiene cabida otro tipo de progreso no represivo, sino que es en las sociedades atrasadas donde radica la posibilidad de definir desde el origen la evolucion del progreso: "La oportunidad historica de los paises atrasados esta en la ausencia de las condiciones que favorecen la tecnologia represiva y explotadora y la industrializacion para la productividad agresiva. El hecho de que el Estado opulento y belico lance su poder aniquilador contra los paises atrasados ilustra la magnitud de la amenaza" (37).

Con esta esperanza en los procesos de autodeterminacion del tercer mundo, Marcuse pone un nuevo acento en su teoria, y es la no necesidad de la superacion de la escasez como condicion basica para poder desarrollar un nuevo principio de razon no dominador. Considera que el principio de actuacion ha alienado hasta tal grado a sus sujetos que ellos mismos son incapaces de reflexionar sobre su condicion para querer cambiarla. Un proceso civilizatorio apoyado en la creencia de la no necesidad de reprimir las pulsiones de Eros, consciente de la potencialidad socializadora de instintos placenteros y del reconocimiento de una forma de trabajo no marcada por la instrumentalizacion y desexualizacion del cuerpo, puede llegar a un estadio de superacion de la escasez, llevar a cabo un progreso favorable para las condiciones sociales sin necesidad de pasar por el error de la sociedad occidental. Lo que aparentemente puede parecernos una contradiccion en la teoria de Marcuse, se torna en la gran apologia de su contingencia historica, no podemos renunciar al lugar que ha llegado la civilizacion occidental, pero no tenemos que esperar que el desarrollo civilizatorio de otras sociedades siga el mismo camino, el error del "hombre blanco" puede ser el motor que haga elegir a esos otros pueblos en explosion una tecnificacion nueva, original y liberadora.

A esta tesis de la posibilidad de otra tecnica, tanto transformando la occidental, invirtiendola, como desde sus origenes en el tercer mundo Lowenthal replica que "no es un hecho probado la posibilidad de la ausencia de relaciones de dominio sobre la base de la tecnologia" (38). Respondiendo a esto, y para terminar todo este recorrido, me atreveria a replicar esta critica siguiendo las tesis que Carlos Castilla expone en el prologo de Psicoanalisis y politica, en las que defiende que toda la obra de Marcuse esta marcada por la esperanza cuya esencia es la contingencia, la unica forma de comprobar sus propuestas teoricas es practicandolas, y otra tecnica, igual que otra sociedad no represiva, igual que otra forma de afrontar el trabajo, igual que otra erotizacion no son hechos probados, son caminos abiertos desde el presente, senderos por recorrer cargados de incertidumbre, propia de la no necesidad. Para Marcuse no hay que quedarse en especular y teorizar sobre las posibilidades de la libertad en medio de nuestro mundo sino que "hay que ensayar la libertad" (39).

http://dx.doi.org/10.5209/rev_NOMA.2011.v31.n3.368

Bibliografia principal:

a) (1964) MARCUSE, Herbert, El hombre unidimensional: ensayo sobre la ideologia de la sociedad industrial avanzada, (Tr. Juan Garcia Ponce 1968), Ed. Joaquin Mortiz, Mexico

b) (1968) MARCUSE, Herbert, El final de la utopia, (Tr. Manuel Sacristan 1981), Ariel, Barcelona

c) (1955) MARCUSE, Herbert, Eros y civilizacion, (Tr. Juan Garcia Ponce 1989), Ariel, Barcelona

d) (1970) MACUSE, Herbert, Para una teoria critica de la sociedad: ensayos, (Tr. Claudine Lemoine 1971) Tiempo Nuevo, Caracas

e) (1969) MARCUSE, Herbert, Psicoanalisis y politica, (Tr. Carlos Castilla del Pino 1970), Peninsula, Barcelona

Bibliografia secundaria:

a) (2009) BENTIVEGNA, Antonio, "Herbert Marcuse y la agonia de Eros", Bajo palabra. Revista filosofica, ISSN 1576-3935, no 4, pp 57-68

b) (1968) HABERMAS, Junger, Respuestas a Marcuse, (Tr. Manuel Sacristan 1969), Anagrama, Barcelona

c) (1985) INNERARITY, Daniel, "Dialectica de la liberacion. La utopia social de Herbert Marcuse" Anuario filosofico, ISSN 0066-5215, vol. 18, no 2, pp 109-128

Ma Eugenia Diaz Calvo

Universidad de Zaragoza

(1) (1955) MARCUSE, Herbert, Eros y civilizacion, (Tr. Juan Garcia Ponce 1989), Ariel, Barcelona, p. 25

(2) Ibidem

(3) Ibidem p. 64

(4) (1932) MARCUSE, Herbet, "Nuevas fuentes para fundamentar el materialismo historico" en Para una teoria critica de la sociedad, (Tr. Claudine Lemoine 1971) Tiempo Nuevo, Caracas, p.44

(5) (1955) MARCUSE, Herbert, Eros y civilizacion, (Tr. Juan Garcia Ponce 1989), Ariel, Barcelona, p. 17

(6) Ibidem p. 65

(7) Ibidem p. 68

(8) Ibidem p. 50

(9) (1930) FREUD Sigmund, El malestar en la cultura, www infomatica.com.ar, pdf, p. 67-68

(10) (1955) MARCUSE, Herbert, Eros y civilizacion, (Tr. Juan Garcia Ponce 1989), Ariel, Barcelona p. 55

(11) Ibidem p. 127

(12) (1964) MARCUSE, Herbert, El hombre unidimensional: ensayo sobre la ideologia de la sociedad industrial avanzada, (Tr. Juan Garcia Ponce 1968), Ed. Joaquin Mortiz, Mexico, p.17

(13) (1968) MARCUSE, Herbert, El final de la utopia, (Tr. Manuel Sacristan 1981), Ariel, Barcelona, p.12

(14) Ibidem p. 45

(15) (1964) MARCUSE, Herbert, El hombre unidimensional: ensayo sobre la ideologia de la sociedad industrial avanzada, (Tr. Juan Garcia Ponce 1968), Ed. Joaquin Mortiz, Mexico, p.99

(16) Ibidem p. 127

(17) (1955) MARCUSE, Herbert, Eros y civilizacion, (Tr. Juan Garcia Ponce 1989), Ariel, Barcelona p.148

(18) (1924) BRETON, Andre, Primer manifiesto surrealista, http://www.desocupadolector.net/servidor/primermanifiestosurr.pdf, p. 3

(19) (1969) MARCUSE, Herbert, Psicoanalisis y politica, (Tr. Carlos Castilla del Pino 1970), Peninsula, Barcelona, p.74-75

(20) (1955) MARCUSE, Herbert, Eros y civilizacion, (Tr. Juan Garcia Ponce 1989), Ariel, Barcelona p. 46-47

(21) (1970) MACUSE, Herbert, Para una teoria critica de la sociedad: ensayos, (Tr. Claudine Lemoine 1971) Tiempo Nuevo, Caracas, p.29

(22) Me estoy refiriendo a las tesis mantenidas por Mustafa Kayati en su obra: Sobre la miseria estudiantil considerada bajo sus aspectos economicos, politicos, psicologicos, sexuales e intelectuales, considerada una de las mejores representaciones de los pensamientos que estaban detras de Mayo del 68'.

(23) (1795) SCHILLER, Friedrich, Cartas para la educacion estetica del hombre, (Tr. J. Feijoo y Jorge Seca 2005, Anthropos, Barcelona, p.291.

(24) Al final de su vida, Freud habla de la posibilidad de la existencia de instintos sociales, que podrian avalar un instinto natural hacia la socializacion que produciria en su realizacion una satisfaccion. Esto implica para Marcuse la posibilidad real de una civilizacion que no necesite autorreprimirse para sobrevivir en comunidad. Ya no haria falta el padre para evitar que el hombre fuera un lobo contra el hombre. Eros en comunidad podria ser satisfecho.

(25) (1955) MARCUSE, Herbert, Eros y civilizacion, (Tr. Juan Garcia Ponce 1989), Ariel, Barcelona p.117

(26) (1969) MARCUSE, Herbert, Psicoanalisis y politica, (Tr. Carlos Castilla del Pino 1970), Peninsula, Barcelona, p.47

(27) (1968) MARCUSE, Herbert, El final de la utopia, (Tr. Manuel Sacristan 1981), Ariel, Barcelona, p.38-39

(28) (1964) MARCUSE, Herbert, El hombre unidimensional: ensayo sobre la ideologia de la sociedad industrial avanzada, (Tr. Juan Garcia Ponce 1968), Ed. Joaquin Mortiz, Mexico, p. 238

(29) (1968) HABERMAS, Junger, "Presentacion de J. Habermas" en Respuestas a Marcuse, (Tr. Manuel Sacristan 1969), Anagrama, Barcelona, p.15

(30) (1969) MARCUSE, Herbert, Psicoanalisis y politica, (Tr. Carlos Castilla del Pino 1970), Peninsula, Barcelona, p.129

(31) (1968) MARCUSE, Herbert, El final de la utopia, (Tr. Manuel Sacristan 1981), Ariel, Barcelona, p.109

(32) Ibidem p.44

(33) (1968) OFFE, Claus, "Tecnica y unidimensionalidad ?Otra version de la tesis de la tecnocracia?" en HABERMAS, Junger, Respuestas a Marcuse, (Tr. Manuel Sacristan 1969), Anagrama, Barcelona, p.86

(34) (1964) MARCUSE, Herbert, El hombre unidimensional: ensayo sobre la ideologia de la sociedad industrial avanzada, (Tr. Juan Garcia Ponce 1968), Ed. Joaquin Mortiz, Mexico, p.240

(35) (1969) MARCUSE, Herbert, Psicoanalisis y politica, (Tr. Carlos Castilla del Pino 1970), Peninsula, Barcelona, p.123

(36) (1968) MARCUSE, Herbert, El final de la utopia, (Tr. Manuel Sacristan 1981), Ariel, Barcelona, p.82

(37) (1969) MARCUSE, Herbert, Psicoanalisis y politica, (Tr. Carlos Castilla del Pino 1970), Peninsula, Barcelona, p.139

(38) (1968) MARCUSE, Herbert, El final de la utopia, (Tr. Manuel Sacristan 1981), Ariel, Barcelona, p.105

(39) (1969) MARCUSE, Herbert, Psicoanalisis y politica, (Tr. Carlos Castilla del Pino 1970), Peninsula, Barcelona, p.35
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Author:Diaz Calvo, Ma. Eugenia
Publication:Nomadas
Article Type:Report
Date:Jul 1, 2011
Words:8337
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