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Crisis hereditaria en el reino de navarra en el siglo XV: aspectos legales y politicos.

RESUMEN

El pequeno Reino de Navarra--enclavado en uno de los accesos mas importantes de los Pirineos y acosado por los reinos limitrofes--vivio a mediados del siglo XV una crisis de vital importancia para su futura existencia soberana. El heredero legitimo--Carlos, el primer Principe de Viana--por una interpretacion sutil del testamento de su madre (1439), la reina Blanca I de Evreux, fue alejado del trono navarro por su padre Juan II de Aragon. El tema es analizado en el presente trabajo a partir de los siguientes aspectos: las caracteristicas de la monarquia en Navarra; los contratos matrimoniales de Blanca I de Evreux y Juan de Aragon; la interpretacion de las clausulas del testamento de la reina propietaria; el Principe de Viana, heredero natural; la lucha entre padre e hijo; y la intervencion de los grupos nobiliarios.

PALABRAS CLAVE

Principe de Viana--crisis--herencia--reino de Navarra--siglo XV

ABSTRACT

The small Kingdom of Navarre--located in one of the main approaches to the Pyrenees and hounded by the neighboring kingdoms--underwent a crisis of vital importance for its future sovereign existence in the middle of 15th century. The rightful heir--Charles, the first Prince of Viana--was excluded from the crown by his father, John II of Aragon, owing to a subtle interpretation of Charles' mother's will (1439), the proprietary queen Blanche I of Evreux. This topic is analyzed in the current paper, considering the following aspects: hereditary rights in Navarre; the marital contracts of Blanche I and John of Aragon; the interpretation of the clauses in proprietary queen's will; the Prince of Viana, natural heir; the conflicts between father and son; and the intervention of the groups of nobility.

KEY WORDS

**********

Prince of Viana--crisis--hereditary rights--Kingdom of Navarre--15th century

Carlos III, de la casa de los Evreux, desde comienzos del siglo XV, no solo siente el peso de un largo reinado que ya lleva mas de veinte anos, sino tambien el de los diversos problemas que acosan al reino, rodeado de Estados cada vez mas poderosos territorial y economicamente: Francia por el norte, la Corona de Aragon por el sur y Castilla por el oeste.

A estos se agregan los problemas de sucesion, ya que la muerte prematura de sus dos hijos varones provoca una situacion particular: la busqueda de especiales uniones matrimoniales de sus hijas con principes que signifiquen una ayuda para lograr el necesario y urgente equilibrio politico del reino. Equilibrio por el cual el ha luchado desde los tiempos de su padre, Carlos II--enmaranado en las reivindicaciones feudo-territoriales de la familia capetiana--, y que era cada vez mas necesario para la subsistencia y la independencia de su reino estrategicamente ubicado.

En efecto, Carlos, despues de la muerte de su hijo en 1402, estuvo pendiente de la tarea de asegurar del mejor modo posible la transmision de la Corona por linea femenina (1). Pero tambien en este sentido tuvo que sobrellevar penas y sinsabores. Juana, su hija heredera, casada con el conde de Foix, fallecio en 1413, sin dejar descendencia; Maria, la segunda, habia muerto en 1406 (2). La tercera, Blanca, casada con el heredero de la casa de Aragon, Martin el Joven, quedo viuda, sin hijos, en 1409. Si bien fue nombrada vicaria por su suegro, Martin el Humano, este fallecio al ano siguiente, dejando tambien el reino sin sucesores.

A pesar de ello, Blanca aun permanecio en la isla mediterranea, dando muestras de una gran capacidad de gobierno, al ser reconfirmada en su cargo por el nuevo Rey, Fernando de Antequera, electo, como es conocido, en el Compromiso de Caspe.

La muerte de los dos Martin (hijo y padre), Reyes de Aragon (1409-1410), sin dejar herederos, no solo quebro a una familia que goberno Aragon durante tres centurias, sino que produjo una modificacion del equilibrio entre los reinos en la peninsula. Y con esta familia habia estrechado lazos Carlos III al unir en matrimonio a Blanca con Martin el Joven, Rey de Sicilia a principios del siglo XV (1402). Es decir que el giro politico dado por Carlos III--al mirar hacia el reino hispanico en busca de un apoyo seguro--quedaba, en principio, truncado.

Sin embargo, despues de la muerte de la heredera Juana (1413), la situacion de Blanca cambio radicalmente ya que se convertia en la heredera de su reino natal. A partir de entonces, su padre reclamo con insistencia, ante el Rey Fernando, para que se la liberara de esa funcion de gobierno--tan dificil como peligrosa dado el encono entre los grupos nobiliarios de la isla--y se permitiera su regreso al reino navarro. Finalmente, este se concreto en setiembre de 1415 y lo hizo acompanada del enviado navarro Pierres de Peralta. En consecuencia, al ano siguiente fue jurada como heredera por los Tres Estados, reunidos en Olite (3).

Carlos III, aunque preocupado, se tomo el tiempo necesario para valorar la situacion politica de cada uno de los Estados ubicados en las vertientes pirenaicas con el fin de determinar que era lo mas conveniente para su reino, ya que tenia dos hijas--la heredera Blanca e Isabel--para lograr especiales y fructiferas alianzas (4). Por una parte, en tierra francesa seguia la lucha entre las facciones en pugna: armanacs y borgonones con sus correspondientes aliados en toda la region del Midi, senores que, en ciertos casos, estaban muy cerca del circulo de Carlos. Por la otra, en tierra castellana, la situacion no era mas tranquila; los nobles continuaban su accionar, la mayoria de las veces, violento, para lograr especiales espacios de poder junto a la autoridad real. Ademas, la cabeza de uno de esos grupos, Fernando de Antequera, se habia convertido en Rey de Aragon, como ya senalamos (5).

El intercambio de embajadores entre una y otra parte se hizo intenso. En primer lugar, hacia la cancilleria de Benedicto XIII, para obtener dispensa matrimonial para Isabel. El Papa emitio una dispensa generica con fecha 18 de enero de 1416 aunque no se especificaba el posible pretendiente. Ella caso, tres anos mas tarde, con el conde de Armanac.

Mientras, en el horizonte matrimonial de la heredera Blanca se presentaban dos candidatos de importancia: el conde de Foix, viudo de su hermana Juana, y el hermano del Rey de Aragon, Juan, conde de Penafiel. Y ambos obtuvieron las respectivas dispensas papales en un lapso de seis meses. La del primero tiene fecha 13 de junio de 1418, y la del segundo, 30 de diciembre del mismo ano (6). Como en una jugada de ajedrez, el Rey Alfonso V hizo cambiar el tablero geografico-politico, deshizo el proyectado bloque pirenaico organizado con la figura del conde de Foix, quien ademas, por su vizcondado de Castelbo, era su vasallo. El futuro esposo habfia de ser Juan de Antequera, su hermano, al que hizo regresar de Sicilia.

Pronto llego a Navarra una embajada enviada por Leonor (viuda de Fernando de Antequera) y dirigida por el mayordomo mayor, Diego Martinez de Sandoval. El objetivo de esta comision era hacer ver a Carlos la ventaja de una union con su segundo hijo don Juan. Este era nada mas ni nada menos que uno de los "infantes de Aragon"--segun la expresion del profesor Benito Ruano--"que con sus bienes patrimoniales y con los sucesivamente adquiridos (...) eran en conjunto mas poderosos en Castilla que el mismo Rey" (7). Los embajadores, encargados de negociar el matrimonio, traian instrucciones meticulosas y bien calculadas. Entre estas, se exigia a Carlos el compromiso de no contraer nuevo matrimonio, y el de no reconocer a ninguno de sus hijos (ilegitimos) a partir del momento en que se concretase el acuerdo, y aunque este se disolviese, si quedaban hijos del matrimonio alli concertado. Ademas, se solicitaba el reconocimiento de Blanca como heredera del reino navarro y del condado frances de Nemours (8).

Carlos III--a pesar de su casamiento con una castellana--se habia mostrado siempre preocupado por la defensa de sus tierras patrimoniales en Francia y no dejaba de pensar como un miembro de la dinastia capeta (ya extinta) cumpliendo un importante papel en la corte de los Valois, "en cuyo Consejo Real se sentaba en cuanto ponia los pies en Paris" (9). Ante esta proposicion de la poderosa familia castellana, ?que rumbo habria de seguir? ?Proseguiria la linea politica exterior de union con la Corona de Aragon, iniciada en 1402, inclinandose hacia una de las familias no solo de las mas poderosas de Castilla sino, ademas, desde 1412, convertidas en gobernantes de Aragon?

Sin lugar a dudas fue una eleccion decisiva para el futuro de su reino, aunque seguramente lo hizo luego de considerar a los diversos pretendientes. No sabemos cuales fueron sus proyectos primitivos, ni tampoco que propusieron los castellanos para ganar la partida ante un Rey que manejaba bien los avatares politicos de sus vecinos, por sus largas estancias tanto en la corte francesa como en la castellana--a traves de su esposa Leonor de Trastamara, hija de Enrique II de Castilla (10).

A pesar de que se puede intuir el rechazo de Carlos hacia la altaneria de los embajadores y la calculada precision de las clausulas referidas a los derechos de Blanca y sus hijos legitimos a la herencia del reino, el Rey navarro acepto las principales condiciones "despues de discutir largamente sobre algunos puntos" (11). A partir de este momento se aprestaron los decisivos capitulos matrimoniales fechados el 5 de noviembre de 1419. Ademas, quedaron saldados diversos asuntos pendientes de la Corona aragonesa con la navarra, originados en la antigua dote de Blanca al casarse con el heredero aragones en 1402, junto a otros ajustes provenientes de las rentas castellanas de su madre, Leonor. La opcion asumida por Carlos III fue muy importante tanto en lo politico como en lo economico, y sus consecuencias marcarian la vida del reino durante todo el siglo XV.

1. Capitulaciones matrimoniales

Las capitulaciones firmadas--nos dice Desdevises du Dezert--"tenian toda la importancia de un pacto politico; se trataba de determinar los derechos del heredero al trono" (12). Por una parte, el infante Juan se comprometia a obtener una alianza general entre Navarra, Castilla y Aragon, y a aquilatar la constitucion de la dote. Ademas acepto--capitulo I del Fuero Antiguo--que no podria nominar a personas extranjeras para ejercer los oficios de gobernador, alferez, canciller, mariscal, alcaldes de la corte y otros, en el reino de su esposa. Tambien afirmo que no obligada a dona Blanca ni la autorizada para efectuar donacion, venta o anexion del territorio navarro con otro.

Por otra parte, la cuestion hereditaria se considero de manera especial. Carlos III y los Tres Estados se comprometieron a no reconocer por herederos sino a "la dicta senora reyna o al dicho senor infante durante el dicho matrimonio o soltandose aquel a los descendientes dellos". Esta clausula presenta varios elementos fundamentales sobre los cuales es conveniente detenerse. Entre los principales consideramos los terminos utilizados: la unica que es nombrada "reina y senora" es dona Blanca, mientras que Juan es titulado solamente "infante". La expresion es un fiel reflejo del pensamiento de la epoca y de los legisladores navarros al nombrar a Blanca "senora reina" por derecho propio, mientras que don Juan es solo el heredero (extranjero), en tanto y en cuanto es su marido y solo por esta condicion se le concede tal derecho. Luego, tambien es significativa la expresion: soltar el matrimonio. La realidad mostraba que una union matrimonial podia disolverse por la muerte de uno de los conyuges o bien por otro motivo considerado valido.

En caso de producirse la muerte de Blanca, no habia dudas sobre el tema: los unicos herederos legitimos del reino eran sus descendientes. Al respecto, es interesante recordar aqui que a la muerte de Juana, propietaria del titulo navarro, esposa de Felipe IV de Francia (4 de abril de 1305), se planteo la cuestion sucesoria y quedo establecido que "por derecho privado los bienes de la madre fallecida adquiridos antes de su matrimonio debian pasar a sus hijos, no al marido" (13). A pesar de esto, en el acuerdo aqui considerado quedo sin establecer si el heredero habria de ser investido del gobierno por el mismo hecho de la muerte de la reina. Esta omision tendria importantes consecuencias, como se trata mas adelante. Ante la posibilidad de la desaparicion del marido tampoco cabia ninguna discusion: la direccion del reino seguiria en manos de Blanca, la reina propietaria.

Asimismo, en relacion con este aspecto, es valiosa la comparacion de este compromiso matrimonial con uno anterior, de iguales condiciones. Este fue acordado con el primer Evreux, Felipe, y su esposa Juana de Francia, la heredera natural (los bisabuelos de Blanca), casi un siglo antes, hecho que en si constituia un antecedente legal de gran importancia por su claridad y precision acerca de este punto. En el juramento ante las Cortes, Felipe acordo:
   como es dicho que al primer hijo que placiendo a Nuestro Senor
   salga de nos y de la reina nuestra dicha mujer, cuando el sea de
   edad de veintiun anos, estando dentro del termino de dicha reina,
   dejaremos e desampararemos con todo efecto todo el dicho reyno de
   Navarra ". Y mas adelante agrega, respecto de la muerte de la
   reina: "Y si desapareciera dicha reina sin dejar de nos criatura o
   criaturas, en dicho caso dejaremos y desampararemos realmente y de
   hecho todo el dicho reino de Navarra ... (14).


Sin embargo, esta clausula tan concisa y significativa no se incorporo en los contratos de 1419. Cabria pensar en una circunstancial omision cancilleresca, consecuencia de un descuido o bien, quizas, en una posible influencia extranjera propia de la sagacidad con la que se manejaron los enviados castellanos. Lo significativo es que los contratos se firmaron y se guardaron sin que ninguna persona volviera sobre esta cuestion.

2. La boda de Blanca de Navarra y don Juan infante de Aragon

Los esponsales se celebraron con todo el esplendor acostumbrado en la corte del Rey noble, en la catedral de Pamplona, el dia 10 de julio de 1420. Blanca tenia treinta y cuatro anos, y don Juan, veintidos.

Casi inmediatamente, solo cuatro dias despues, los esposos partieron hacia las tierras castellanas donde Juan tenia sus grandes posesiones e intereses politicos. Ya en camino, el fue informado sobre el conflicto planteado por su hermano Enrique, quien habia perpetrado el "atraco de Tordesillas", un episodio politico entre tantos otros habidos durante este periodo en una Castilla que vivia convulsionada por las controversias entre los grupos nobiliarios avidos de poder.

Mientras su esposo atendia los diversos frentes politico-economicos castellanos, Blanca residia en una de las posesiones de su marido: el castillo de Penafiel. Y alli, para alegria de padres y abuelos, nacio, un ano mas tarde, el primogenito Carlos, llamado asi en honor a su abuelo navarro de quien heredaria el reino, despues de su madre. Este primer hijo debia ser educado en Navarra, adonde seria enviado dentro del ano de su nacimiento.

La noticia del nacimiento del primogenito en la tierra castellana de su padre se recibio en Navarra con algarabia. Para el rey Carlos III (en ese momento en Francia, ocupado en sus negocios franceses) era una gratisima nueva, pues aquel continuaria su linea sucesoria en el trono de Navarra, despues de las sucesivas muertes de sus herederos varones, a comienzos del siglo--el infante Luis en 1400 y Carlos en 1402 (15).

Cuando Carlos III volvio de Francia "los Tres Estados del reino--reunidos en Olitejuraron al infante Carlos como Rey de Navarra,--una vez que hubiesen muerto su abueloysu madre, laprincesa Blanca"; el nino tenia tan solo un ano de vida (11 de junio de 1422) (16). Dada su corta edad, se nombraron unos tutores a los que se concedio el poder para recibir el juramento de los Tres Estados (17).

Poco tiempo despues (primeros dias del ano 1423) y para dar mayor envergadura a este grato acontecimiento, el Rey decidio la constitucion del principado de Viana y reunio un amplio conjunto de rentas para los gastos, el mantenimiento y el ejercicio de las primeras tareas de gobierno y gestion de su futuro heredero. En consecuencia, el reino fue dotado de un singular titulo de acuerdo con la costumbre ya instaurada en las monarquias cercanas, y bien puede pensarse, tambien "acorde con el aparato aulico y el interes cortesano del abuelo", segun la expresion de Ramirez Vaquero (18). Asimismo, se hacia referencia al deber paternal para otorgar el incremento y la exaltacion del honor de sus hijos, y el de los hijos de estos (19).

El principe fue educado en la tierra de sus ancestros matemos y, durante los primeros anos, junto a su madre y su abuelo Carlos, como correspondia a un futuro Rey de Navarra. Luego, desde 1425 (muerte de Carlos el Noble), en el ambiente tranquilo y devoto que rodeaba a la reina, con escasa participacion de su padre, por lo general ocupado en Castilla. Fue educado con todo el rigor intelectual tanto en el conocimiento de las lenguas y los autores clasicos como en el de la Historia, la Filosofia y la Astronomia, bajo la direccion de un ayo o tutor, noble de la tierra, don Juan de Beaumont, prior de San Juan de Jerusalen. Desde los diez anos tuvo como confesor a un franciscano, fray Daniel de Belprat (20). Si bien su educacion militar fue tambien la propia de un caballero de su tiempo, en lo politico--segun la opinion de algunos estudiosos--no fue lo variada y amplia que requerian tanto la epoca, caracterizada por las convulsiones, como los avatares de los reinos limitrofes con los cuales deberia tratar a lo largo de su vida como futuro gobernante (21).

Al frente del reino, Blanca gobemo con las cualidades propias de un buen gobernante, no solo capaz--hecho que ya habia demostrado en tierras sicilianas y que fue reconocido tanto por su suegro, Martin, como por su sucesor en el trono aragones, el Rey Alfonso V--sino cuidadoso al tomar decisiones, mesurado, paciente, voluntarioso y gran mediador. Que supo--a pesar de los enredos permanentes de su marido en Castilla--continuar la politica de su padre, de equilibrio y de sosiego, salvaguardando, cuanto le fue posible, su reino del contagio de la guerra civil que

tocaba de modo constante a su puerta (22).

Tambien tuvo la voluntad para resolver los avatares que se presentaban, algunos en Navarra pero especialmente en Castilla, en los que su esposo estaba a menudo mezclado.

En una ultima y fracasada mediacion para llevar la paz a la complicada situacion castellana, Blanca murio, lejos de su reino, en Santa Maria de Nieva (10 de abril de 1441).

Habia llegado hasta alli acompanando a su segundogenita, llamada tambien Blanca, prometida del heredero castellano, Enrique. Matrimonio de compromiso acordado para calmar las dificiles tensiones politicas (23).

3. La herencia de don Carlos

Luego de los funerales reales, siguio un periodo de larga y tensa espera para el prin cipe heredero ya que no se abria la sucesion en el reino, como era lo acostumbrado. Y es que mediaba el testamento de Blanca fechado dos anos antes, donde decia:

... Y aunque dicho principe, nuestro querido y muy amado hijo, pueda intitularse rey de Navarra y duque de Nemours tras nuestra muerte, por causa de herencia y por derecho reconocido, no obstante, para preservar el honor debido al senor rey su padre le rogamos caramente al dicho principe Carlos, nuestro muy caro hijo, que sea humilde y obediente al dicho senor rey, su padre, y guarde su honra y servicio segun que todo buen hijo es tenidoy lo debe hacer, y que guardey observe inviolablemente esta nuestra presente ordenacion y ultima voluntad. Blanca, Reina de Navarra (24).

En estas letras en si sencillas, lo primero que advertimos es que no solo se privilegia la posicion de don Juan como padre (que es lo correcto) sino tambien como Rey, titulo que sabemos no le es propio y que ostenta nada mas que por haber sido el principe consorte. Este es el momento previsto en las capitulaciones cuando se expresa soltar el matrimonio, roto, en este caso, por muerte de la reina propietaria. Pero, ademas, el testamento no esta indicando obediencia frente a don Juan, en cuanto Rey. Sin embargo, lo importante y, a la vez, insolito aparece cuando Blanca senala al principe que no tome la Corona sin el consentimiento paterno. Cabe preguntarse por que se le negaba el acceso inmediato al gobierno real al primogenito, jurado por los Tres Estados en 1422, como era la costumbre y, por el contrario, se le permitia a su padre--que solo poseia la dignidad por su matrimonio con la reina propietaria--continuar en el ejercicio del gobierno real de Navarra.

Es evidente que don Carlos--dado su caracter sensible y su formacion--debio debatirse moralmente antes de decidirse a cumplir esta ultima e insondable voluntad de su madre.

Las tradiciones historicas, el fuero, los acuerdos matrimoniales, el mismo testamento de la reina, todo--senala Desdevises du Dezert--justificaba el derecho de don Carlos a heredar el gobierno del reino a la muerte de la reina natural. Resulta pertinente aqui la pregunta acerca de por que la inaccion de los nobles. La historia del reino era rica en ejemplos de actuacion nobiliaria en defensa de las instituciones. ?Todos asintieron? i, No hubo protestas ni reacciones frente a esta transgresion? LA lo largo de medio ano, nadie penso en el alzamiento inmediato del principe Carlos? (25).

Algunos autores opinan que cabria pensar que a don Juan le resultaba muy duro renunciar al titulo real que venia ostentando desde hacia dieciseis anos y resignarse, a partir de ese momento, a gobernar desde su simple y unica condicion de heredero de Aragon, ante la falta de descendencia legitima de su hermano, el Rey Alfonso V (26).

Recien a los seis meses (noviembre de 1441), padre e hijo se entrevistaron en Santo Domingo de la Calzada para considerar la importante cuestion sucesoria. Don Juan trato de dilatar la solucion, y lo consiguio luego de sondear la actitud de su hijo y de ignorar una ultima orden dada al principe, segun lo expreso en su testamento:

saben que la reina mi senora, al tiempo de su muerte, de su mano les escribio que, ella fenecida, me levantasen luego por rey y senor suyo, la cual escritura, hecha por mi notificar al rey mi senor, sin la dejar publicar, en perjuicio mio fue mandada rasgar por su alteza (27).

A pesar de la claridad del testamento de la reina y de esta ultima voluntad transcripta por el principe, don Juan logro la obediencia de su hijo.

Este, aunque acepto el nombramiento de Lugarteniente General--titulo representativo de la autoridad de su padre-, hizo levantar un acta donde dejo constancia de su desaprobacion a una designacion que lesionaba su legitimo derecho sucesorio, por respeto a la persona de su padre, y no porque le reconociera derecho alguno sobre el reino. Pero, su sola aceptacion ya era una derrota. En cuanto don Juan se decidiese a ejercer el gobierno de Navarra, Carlos dejaba de tener autoridad.?Lo considero asi don Carlos? Este--conviene aclararlo--nunca dejo de reconocer la dignidad paternal y constantemente lo llamaba "senor y padre" (28). Asi, el poderoso y arremetedor don Juan echaba a andar su ambicioso plan.

Aqui nos preguntamos acerca de las motivaciones de este condicionamiento establecido por Blanca, esta forma de dilatar la sucesion hasta que don Juan lo considerara oportuno. Entramos en el terreno de las posibilidades, donde caben las mas diversas opiniones. Primero nos interrogamos sobre si la reina actuo por propia voluntad o estuvo condicionada por su esposo y sus habiles consejeros. Sin embargo, conocida la personalidad de Blanca, es mas correcto pensar que esto no ocurrio asi. Por otra parte, ya en el terreno de los sentimientos maternales, es posible preguntarse como pudo suscribir un testamento con estos condicionamientos hacia la persona y los derechos de su hijo. O bien, ella, que sabia calar profundo en la sociedad de la epoca y que conocia la realidad castellana asi como habia conocido la siciliana, no veia en su hijo al hombre capaz de afrontar la politica del momento y penso en la ayuda que de este modo podria brindarle su padre. Tambien cabe inferir que Blanca, luego de redactar su testamento, reconsidero sus propias disposiciones y decidio expresar su real pensamiento en las letras que entrego a su hijo al salir, por ultima vez, de Navarra.

Asimismo, podria pensarse que la reina Blanca incluyo la clausula--no necesariamente negativa--en un gesto de confianza respecto de don Juan ya que este sabria entregar la sucesion en su momento oportuno. Oportunidad (ahora lo sabemos) que se presentaria unicamente cuando los intereses de la familia poderosa y ambiciosa de los Antequera estuvieran encarrilados en Castilla (29). Lo cierto es que ese momento tardo en llegar y creo una situacion anomala que deterioro paulatinamente la relacion paterno--filial, minada ademas por los intereses de los grupos nobiliarios cercanos.

Despues del acuerdo, don Juan, ocupado en los largos enredos nobiliarios castellanos, dejo en libertad a su hijo para que gobernase en Pamplona, siempre y cuando le enviase las remesas de dinero necesarias para continuar su politica onerosa en el reino occidental.

El primer enfrentamiento se produjo cuando don Juan decidio instalarse--ya casado en segundas nupcias con Juana Henriquez--con sus hombres en Pamplona. Asi, de manera personal comenzo a supervisar la accion de gobierno de su hijo, quien habia ejercido el gobierno sin mayor prolijidad en lo contable--administrativo y, ademas, favoreciendo a determinados senores de su entorno, con lo que provoco, en consecuencia, un desmedro del patrimonio regio (30).

A partir de este momento, don Juan goberno como un Rey de pleno y absoluto derecho, ignorando practicamente a su hijo en cuanto Lugarteniente--titulo ya ficticio, como expresamos mas arriba. Su actividad fue arrolladora, quito a su paso todo aquello que imposibilitara el desarrollo de su plan politico: un nuevo frente contra Castilla y la instalacion de su sequito castellano en puestos importantes de la administracion navarra para que todos los hilos del poder estuvieran bajo su habil control. Todo esto en total contravencion de lo jurado en su contrato matrimonial.

3.1. Las luchas y el largo peregrinar del Principe

Las sordas quejas provocadas por una y otra administracion se acentuaron al entrar en pugna tambien los fuertes intereses economicos de los Grandes del reino. Este se dividio entre los dos bandos mas poderosos: los Beaumont y los Navarra, ambos enlazados con la familia real a traves de lineas bastardas. Los Beaumont, al lado del principe, a los que se unieron los Luxa, originarios de Ultrapuertos, enemistados con los Gramont (tambien de la misma region), quienes, llegado el momento y junto a los Peralta, se unieron a los "reales" (31).

Don Carlos, sin poder enfrentar a su padre, opto por la huida y se refugio en la vecina Guipuzcoa, donde recibio de inmediato la proteccion castellana (1450). Este accionar insolito produjo una grave ruptura entre el Rey y su primogenito. Finalmente, despues de nueve meses de auto-exilio, don Carlos regreso al reino, convencido una vez mas por la habilidad de su padre y sin haber logrado ninguna ventaja a pesar de su proceder estrategico (32).

Transcurrieron diez anos de enfrentamientos mas o menos importantes, embajadores que iban de una capital a la otra, o de un reino al otro, toma de decisiones por parte de don Juan, rebeldias de don Carlos, en resumen, una verdadera guerra civil que soporto Navarra empobreciendose y debilitandose ano tras ano.

Sintetizamos los principales hitos de esta lucha larga e inicua y nos detenemos en aquellos hechos fundamentales y en el analisis de los tratados acordados entre padre e hijo.

En primer lugar, debemos senalar la derrota de don Carlos y su grupo beamontes en Aibar y su posterior cautiverio en distintos castillos (navarros y aragoneses) hasta lograr su libertad gracias a la presion ejercida por las Cortes aragonesas sobre don Juan, las cuales consiguieron imponer su decision frente a su dureza y empecinamiento (33).

Luego, el principe decidio su viaje a Napoles--pasando por las cortes de Francia y de Avinon, en busca de apoyos politicos para su causa que nunca se concretaron, especialmente para pedir la intervencion de su tio Alfonso V, unico que podia mediar en un asunto tan delicado, dada la autoridad que ejercia sobre don Juan (su hermano y heredero).

Mientras, en el campo real se han tomado medidas definitorias: en 1457, en las Cortes reunidas en Estella, don Juan proclamo como herederos a su hija menor Leonor y a su esposo Gaston de Foix, quienes desde el primer momento lo habian apoyado. En represalia, Juan de Beamont hizo proclamar Rey a don Carlos. Esta accion fue rechazada por el principe y su grupo debio retractarse (34).

El principe no solo es negado por su padre sino que ademas este se atreve--sin que le tiemble la mano, como a su antecesor en Montiel--a despojarlo arbitrariamente de su legitima herencia al trono navarro, que el mantenia por ambicion de poder. Ademas de este profundo dolor, cuantos otros pesares habra experimentado el principe, traicionado por su hermana menor y por aquel que en los anos de bonanza juvenil habia recibido su amistad sincera (Foix).

Estos acuerdos son calificados por el historiador Zurita como "muy infame confederacion y alianza"; y Desdevises du Dezert senala que el tratado contiene una serie de decretos ilegales ya que, desde la muerte de la reina Blanca, don Juan no poseia ningun derecho sobre Navarra, y el usufructo que conservaba, este lo habia perdido al contraer su segundo matrimonio (1447). Y agrega mas: "aun cuando hubiera sido propietario del reino, no estaba en sus manos el cambiar el orden de sucesion" (35).

Poco tiempo despues sobrevino la muerte del Rey Alfonso con consecuencias graves para el tema que aqui consideramos: por una parte, el arbitraje--muy esperado por el principe, pero en si complicado--suponia perder a la persona mas idonea por su objetividad; pero, por la otra, mas dificil aun, la situacion politica daba un giro fundamental ya que don Juan se convertia en Rey de Aragon, y don Carlos, por ser el primogenito, en heredero de la Corona de Aragon, con todos los derechos inherentes a ella (36).

Mientras, el principe Carlos seguia en el exilio, ahora instalado en Sicilia, donde desarrollaba una intensa actividad politica; actividad que inquieto y molesto a su padre (buen conocedor del accionar de los jefes sicilianos), quien le ordeno su inmediato regreso a la peninsula (37). En consecuencia, el principe (1460) navego de Sicilia a Corcega y desde alli a Mallorca; pero antes de llegar a esta isla, desembarco en Salou, desde donde envio una embajada al Rey, que ofrecia su sumision y la de los suyos, reiniciando de ese modo las conversaciones con su padre (38).

Ya tranquilo, se instalo en Mallorca para esperar la respuesta del Rey Juan, que tardo bastante en llegar. "Cabe pensar--nos dice Ramirez Vaquero--en un expreso deseo de molestar a su hijo, o incluso en una especie de 'guerra psicologica'" (39).

Despues de largas conversaciones, se llego a la firma de la "Concordia de Barcelona" (enero de 1460) sin muchas ventajas para don Carlos ya que en ella no se mencionaban ni la primogenitura aragonesa ni la cuestion crucial de la realeza navarra. Sus magros logros fueron el perdon general, su libertad de movimiento y la restitucion de las plazas navarras solicitadas. El Rey Juan II (de Aragon) obtenia la obediencia de su hijo rebelde y salia, como siempre, triunfador frente a una situacion delicada. El principe se encontraba ante un nuevo fracaso politico. En conclusion, nos dice Lacarra: "El principe quedo, pues, totalmente desarmado frente a su padre, y por tanto sin fuerza para poder hacer valer unos derechos que este le negaba insistentemente" (40).

A pesar de todo, don Carlos quedo tranquilo con este perdon, salio de Mallorca "porque le sentaban mal los aires..." y se dirigio a tierra firme sin la autorizacion patema. Tres dias despues era recibido triunfalmente en Barcelona en medio de un clima social enrarecido por las reivindicaciones de los grupos predominantes: la "Biga" (la oligarquia) y la "Busca" (mercaderes, artesanos). Estos--que buscaban reivindicaciones de parte de la realeza--encontraron en el principe Carlos un buen escudo y se disputaron su persona a fin de conseguir cada grupo su beneficio propio (41).

Enterado el Rey Juan de estos hechos, dio a su canciller una orden terminante: "que nadie diese a su hijo tratamiento de primogenito hasta que el lo mandase" (42). Si Carlos pensaba en que iba a obtener sus titulos, don Juan esta demostrando con este mandato todo lo contrario, mas aun si recordamos los ya otorgados a su hijo don Fernando (43).

Sin embargo, llegado el Rey a Barcelona y luego del encuentro con su hijo--despues de siete anos-, transcurrio un periodo de calma, tensa calma como podemos imaginar. Se trataba solamente de un intervalo pacifico ya que uno y otro--llevados por su accionar politico--estan enmaranados en el mismo torbellino castellano. Carlos trataba con Enrique IV su matrimonio con Isabel, mientras que el Rey aprestaba su union con los nobles castellanos mediante su adhesion a la Liga en contra del propio Rey de Castilla.

Luego, el Rey Juan, al ser informado de estos vaivenes politicos de su hijo con los castellanos, le ordeno que se presentara en Lerida, donde estaban reunidas las Cortes catalanas. Don Carlos, en una torpe maniobra, no solo se hizo esperar sino que durante el camino tuvo nuevas entrevistas con los enviados del Rey castellano. La reaccion paterna no tardo en arribar y fue violenta. A su llegada a Lerida fue detenido y hecho prisionero ante los ojos de su padre. Era la consecuencia de las largas intrigas, de la falta de claridad en el proceder del principe; aunque, como dice V. Vives, en el tenso clima en que se vivia es dificil discernir con justicia el ambito de la culpabilidad y de la inocencia (44).

Esta detencion repercutio gravemente en los dos reinos afectados de manera directa: en Navarra, los beamonteses volvieron a la lucha, y en Cataluna se presento un terreno abonado para enfrentar la autoridad del Rey. Este clima de tension dio paso a una verdadera revolucion cuando las Cortes catalanas confiaron la solucion del conflicto a la Diputacion General, lo cual no era sino la transferencia del ejercicio de la soberania a los diputados, quienes deberian decidir las medidas oportunas. En un paso decisivo, los "consellers" proclamaron la primogenitura de don Carlos y acusaron al Rey de la violacion de los "Usatjes" (45).

El Rey, ya fastidiado y fatigado por el giro de los acontecimientos, ordeno la libertad de don Carlos para iniciar las conversaciones que finalizaron con la firma de las "Capitulaciones de Villafranca del Panades". Por estas terceras capitulaciones acordadas entre padre e hijo (21 de junio de 1461), don Carlos recibio la Lugartenencia de Cataluna ya que el Rey Juan reconocia que la Corona (navarra y aragonesa) correspondia a su hijo Carlos y por esta razon le otorgaba la Lugartenencia como primogenito; sin embargo, no hacia una mencion expresa de la Corona navarra--de la cual, arbitrariamente, ya habia dispuesto a favor de Leonor y Gaston de Foix sin razon ni derecho. Por otra parte, la designacion como primogenito debia ser otorgada por las Cortes, cuya convocatoria (en Aragon) era de la exclusiva competencia real. Y sabemos cual habia sido la actitud de permanente dilacion de don Juan desde 1441, agravada por los hechos posteriores.

En la cuestion catalana, el Rey Juan debio no solo asumir su proceder injusto, sino ademas reconocer al Consejo, como representante del principado. Era una forma de salir de la enojosa situacion lo mas pronto posible, aunque delegaba parte de su soberania y entraba en el terreno catalan de la concepcion de una realeza pactada (46).

3.2. Derrota y muerte de don Carlos

Don Carlos comenzo bien pronto a sentir el peso y la soledad del gobierno, al considerar, por una parte, las exigencias que planteaban las distintas instituciones catalanas que poseian no solo una fuerte personalidad sino una larga trayectoria de negociaciones frente a la realeza. Por la otra, la desercion de aquel que consideraba su aliado politico: Francisco I, quien ahora apoyaba a Gaston de Foix. A todo esto se agregaban las dificultades de Enrique IV, sin capacidad de maniobra, cada vez mas cercado por los planes de la Liga nobiliaria que apuntaba a la eleccion de Alfonso como Rey y al matrimonio de Isabel con su hermanastro Fernando.

A mediados del ano 1461, el principe no solo se sentia derrotado y amargado al no haber conseguido ningun exito politico, sino ademas fisicamente debilitado por los embates de la tuberculosis que sobrellevaba desde tiempo atras.

Poco tiempo despues murio en Barcelona (setiembre de 1461). Su padre, en actitud arbitraria y egoista, le habia impedido convertirse en el Rey de Navarra, negandole sistematicamente tanto el titulo real como el reconocimiento de su herencia materna.

Don Carlos, despues de una ninez feliz, una adolescencia y madurez con los maximos augurios de un futuro de gobierno real eficiente--preparado de la mejor manera por su abuelo y su madre-, tuvo que encarar la peor lucha que en la epoca podia imaginarse: la rebelion del hijo contra su padre, para obtener el reconocimiento de un derecho que legal y justamente le correspondia.

El principe Carlos fue vencido por su padre, un gran luchador tanto en la guerra como en la paz, un hombre de extraordinaria energia que poseia ademas una notable inteligencia y sagacidad politica. Un hombre del siglo XV castellano acostumbrado a negociar y renegociar con audacia y astucia entre nobles y reyes, y que sabia calar profundo en el horizonte politico de su epoca trazando planes de envergadura. Planes que don Carlos no tuvo oportunidad de conocer y, menos aun, de compartir ni discutir, dada la ausencia entre ambos de un dialogo paterno-filial franco, aunque no llegara a ser amistoso.

A esto se agregaba--de parte de don Carlos--el escaso conocimiento de la realidad politica de los Estados que cercaban "su" pequeno reino ahora desgastado, empobrecido y dividido.

El principe se enfrento a una verdadera crisis sucesoria, consecuencia del accionar ambicioso de su padre, imbuido de los planes gestados desde largo tiempo atras por la familia Trastamara--Antequera. Familia que tuvo la suerte de tener representantes de la talla tanto de un Alfonso V, como de un Juan II--considerados entre los hombres mas importantes del siglo XV-, quienes captaron los modos epocales de actuar y se manejaron habilmente en ese mundo convulsionado.

Ademas, el principe tuvo que luchar contra un padre osado y que, en su osadia, no tenia ningun limite. Prueba de esto fue la firma de la sentencia de desheredamiento de un trono que no le era propio, sobrepasando o quizas menospreciando tanto las leyes como las costumbres navarras.

NELLY ONGAY

Universidad Nacional de Cuyo

(1) El heredero Carlos murio en 1402, con apenas cinco anos; su hermano Luis le habia precedido, con tan solo unos meses de vida.

(2) LACARA, J. M., Historia politica del Reino de Navarra. Desde sus origenes hasta su incorporacion a Castilla. Pamplona, 1974, t. III, p. 219. DESDEVISES DO DEZERT, G., Don Carlos d'Aragon. Principe de Viana, Estudio sobre la Espana del Norte en el siglo XV. Pamplona, Gob. de Navarra, 1999, Edicion y traduccion de Pascual Tamburri Bariain de la edicion de Paris de 1889; RAMIREZ VAQUERO, E., Blanca, Juan II y el Principe de Viana. Pamplona, Edit. Mintzoa, 1987 y Leonor de Navarra. Iruna, Edit. Mintzoa, 2002. CARRASCO PEREZ, J., "El Principado de Viana", en Principe de Viana, Pamplona, Gobierno de Navarra, no. 53, ano 1992, pp. 191-210.

(3) LACARRA, J. M., op. cit., p. 221. Cfr. GIUNTA, F., Aragoneses y catalanes en el Mediterraneo. Barcelona, Edit. Ariel, 1989.

(4) Cabe senalar aqui que la infanta Isabel estuvo prometida, por lo menos hasta 1414, a este mismo Juan de Castilla, segundogenito del infante Fernando de Trastamara, entonces regente de Castilla; pactado en 1402, este matrimonio nunca se llego a concretar. La infanta caso en 1419 con el conde de Armanac. Cfr. RAMIREZ VAQUERO, E., "Estrategias diplomaticas del rey de Navarra en el transito al siglo XV", en XXXI Semana de Estudios Medievales, Pamplona, Gob. de Navarra, 2005, pp. 373-421.

(5) Cfr. PERROY, E., La guerra de los cien anos. Madrid, Akal ed., 1982; SESMA MUNOZ, A., "La reina dona Blanca y Aragon", Principe de Hana, Pamplona, Gob. de Navarra, 1999, no. 216, pp. 35-48; VALDEON BARUQUE, J., "Castilla en tiempos de dona Blanca", Principe de Viana, Pamplona, Gob. de Navarra, 1999, no. 216, pp. 25-34.

(6) La dispensa otorgada por el Papa Martin V, el 30 de diciembre de 1418, era de caracter generico con posibilidad de casar a Blanca con cualquier pariente de segundo, tercero y cuarto grado.

(7) VALDEON BARUQUE, J., "Castilla en tiempos de dona Blanca", en Principe de Viana, Pamplona, Gob. de Navarra, 1999, no. 60, pp. 25-34.

(8) LACARRA, J. M., p. 222.

(9) RAMIREZ VAQUERO, E., Carlos III rey de Navarra. Principe de sangre Valois (1387-1425), Pamplona, Ed. Trea, 2007, p. 266.

(10) Cfr. RAMIREZ VAQUERO, E., "Estrategias diplomaticas del rey de Navarra en el transito al siglo XV", XXXI Semana de Estudios Medievales, Estella, 18 a 22 de julio de 2004, Pamplona, Gob. de Navarra, 2005, pp. 373-421.

(11) DESDEVISES DU DEZERT, G., op. cit., p. 153.

(12) DESDEVISES DU DEZERT, G., op. cit., p. 153 ; Cfr. J. VICENS VrVES, Juan II de Aragon (1398-1479). Barcelona, 1953, pp. 24-25.

(13) USANARIZ GARAYOA, J. M., Historia breve de Navarra, Madrid, Ed. Silex, 2007, pp.73-83. Aunque se hizo constar la salvedad de que, si el heredero no tenia la mayoria de edad, su padre se encargaria de la administracion hasta alcanzar dicha edad. En ese momento, el hijo del matrimonio, Luis I, el Hutin, tenia entre catorce y dieciseis anos, por lo cual, hasta alcanzar los veintiuno, segun costumbre, su padre debia seguir gobernando. Como hubo una fuerte reaccion en Navarra, finalmente Luis se hizo presente en el reino y juro ante las Cortes en 1307 y no volvio jamas al reino legado de su madre.

(14) PRINCIPE DE VIANA, C., La Cronica de los reyes de Navarra del Principe de Viana. Estudio y edicion de Carmen Orcastegui Gros, Pamplona, Fundacion Diario de Navarra, 2002, pp. 174-175.

(15) CARRASCO PEREZ, J., op. cit., p. 192.

(16) LACARRA, J. M., p. 224; CARRASCO PEREZ, J., op. cit., p. 192.

(17) El nombramiento de dichos tutores se hizo de acuerdo con el principio de representacion de los respectivos estamentos: cuatro dignidades eclesiasticas, cinco miembros de la alta nobleza y siete representantes de las ciudades: tres por Pamplona, y el resto por las villas de Tudela, Estella, Sanguesa y Olite.

(18) RAMIREZ VAQUERO, E., Carlos III rey de Navarra. Principe de sangre Valois (1387-1425), Pamplona, Ed. Trea, 2007, p. 264.

(19) CARRASCO PEREZ, J., op. cit., p 195-196. La institucion del principado de Viana--nos aclara el autor--fue una manifestacion de supervivencia ante los afanes expansionistas de sus poderosos vecinos. Y luego agrega que "es posible afirmar, por lo menos como hipotesis de trabajo, que la creacion de un prineipado asentado en la frontera castellana obedecio a la necesidad de reafirmar y consolidar los limites con Castilla, ahora que la herencia navarra va a recaer en un linaje castellano. El dominio elegido fue el extremo mas occidental de la merindad de Estella, especie de punta de lanza frente a Castilla..." Cfr. YANGUAS Y MIRANDA, J., Diccionario de Antiguedades del Reino de Navarra, Pamplona, 1964, t. III, 152.

(20) Entre sus preceptores se menciona tambien al bachiller Alfonso de la Torre y al poeta Pedro Torrellas.

(21) LACARRA, J. M., op.cit., p. 254; RAMIREZ VAQUERO--TAMBURRI BARIAIN, op.cit., pp. 20-21.

(22) SUAREZ FERNANDEZ, L., Historia de Espana. Edad Media. Madrid, 1970, p. 545. Cfr. FODALE, S., "Blanca de Navarra y el gobierno de Sicilia", en Principe de Viana, Pamplona, 1999, no. 217, pp. 311-321.

(23) RAMiREZ VAQUERO, E., "Los restos de la reina Blanca de Navarra y sus funerales en Pamplona", en Principe de Viana, Pamplona, Gobierno de Navarra, 1996, no. 208, pp. 345-357.

(24) DESDEVISES DU DEZERT, G., op. cit., p. 189. El subrayado es nuestro.

(25) La historia del reino presenta distintos momentos en los cuales los nobles, el clero y la burguesia definieron situaciones en beneficio de la independencia de Navarra: asi, en 1134, a la muerte de Alfonso 1 el Batallador, prescindieron del testamento y eligieron Rey a Garcia Ramirez; y en otros, en defensa de la legitima linea sucesona de la familia de Sancho VII, el Fuerte, reconocieron a Teobaldo de Champana, hijo de Blanca, hermana del Rey fallecido.

(26) DESOEVISES DU DEZERT, G., op. cit., p. 184; LACARRA, J. M., op. cit., p. 240

(27) Testamento olografo del Principe, en A. PAZ Y MELIA, Series de los mas importantes documentos del Archivo y Biblioteca del Exmo. Senor Duque de Medinaceli, t. I, p. 57. Transcripto por USANARIZ GARAYOA, J. M., op. cit., pp. 123-124.

(28) Lo hace--nos aclara Lacarra--no porque reconociera a su padre derecho alguno al titulo real, que bien le correspondia a el, sino porque deseaba vivir como hijo obediente: "honrar y servir al rey como buen hijo debe servir a su padre y senor". LACARRA, J. M., op. cit., p. 249.

(29) RAMIREZ VAQUERO, E., TAMBURRI, P., op. cit., p. 27.

(30) LACARRA, J. M., op. cit., p. 252. Cfr. IBIRICU D|AZ, M. J., "El hostal del Principe Carlos de Viana (1451)", Principe de Viana, Pamplona, Gob. de Navarra, 1988, no. 12, pp. 593-40. SAPERAS, M., "Carlos de Viana', Principe de Viana, Pamplona, Gob. de Navarra, ano 2, no. 2, 1941, pp. 36-54.

(31) RAMIREZ VAQUERO, E., Solidaridades nobiliarias y conflictos politicos en Navarra. 1387-1464. Pamplona, Gob. de Navarra, 1990, pp. 321-348.

(32) RAMIREZ VAQUERO, E., TAMBURRI, P., op. cit., p. 41; LACARRA, J. M., op. cit., p. 265.

(33) Senalamos aqui que los duros momentos vividos por el principe lo llevaron a redactar su testamento, donde muestra toda su amargura por los sinsabores sufridos, Cfr. USANARIZ GARAYOA, J. M., op. cit., pp. 123-124.

(34) RAMIREZ VAQUERO, E., Leonor de Navarra, Iruna, 2002, Edit. Mintzoa, pp. 38- 48.

(35) DESDEVISES DU DEZERT, G., op.cit., p. 281; LACARRA, J. M., op. cit., p. 276.

(36) Idem, pp. 58-60. Don Carlos, tal como constaba en las capitulaciones de sus padres, debia ostentar los titulos de primogenitura; pero don Juan en 1458 otorgo a su hijo de seis anos, Fernando, hijo de Juana Henriquez, los titulos: "duque de Montblanc, conde de Ribagorza y senor de Balaguer'. Una consecuencia de esto es el choque que tuvo don Juan con las Cortes aragonesas, que le negaron su coronacion como Rey mientras el Principe de Viana no fuera reconocido como primogenito.

(37) Debemos recordar que don Juan habia sido gobernante de la isla y habia tenido que lidiar con los barones de la tierra. Alli conocio a Blanca, a quien vino a reemplazar ya que la ex-reina y actual lugarteniente regresaba a su tierra ante el pedido insistente de su padre.

(38) VICENS VIVES, J., "Trayectoria mediterranea del Principe de Viana (1158-1461)", Principe de Viana, Pamplona, Gob. de Navarra, 1950, no. 11, pp. 211-250.

(39) RAMIREZ VAQUERO, E., Leonor, p. 69. Cfr. MIRANDA MENACHO, V.-C., "La estancia del Pfincipe de Viana en Mallorca (1459-1460), Principe de Viana, Pamplona, Gob. de Navarra, Ano LXVI, no. 235, pp. 429-448.

(40) LACARRA, J. M., op. cit.; RAMIREZ VAQUERO, E., Leonor, pp. 70-71.

(41) RAMIREZ VAQUERO, E., Leonor, p. 78.

(42) LACARRA, J. M., op. cit., p. 84.

(43) V. nota no. 24.

(44) RAMIREZ VAQUERO, E., Leonor, p. 87. VICENS VIVES, J., Juan II, p. 38.

(45) Idem, pp. 87-88; RAMIREZ VAQUERO, E., TAMBURRI, P., op. cit., p. 71; LACARRA, J. M., op. cit., p. 292 ; J. VICENS VIVES, J., op. cit., p. 239.

(46) VICENS VIVES, J., Trayectoria, p. 237; RAMIREZ VAQUERO, E., TAMBURRI, P., op. cit., p. 69; RAMIREZ VAQUERO, E., Leonor, p. 89.
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Author:Ongay, Nelly
Publication:Cuadernos de Historia de Espana
Date:Jan 1, 2011
Words:8672
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