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Crisis como alarma: de la urgencia a la convergencia de las expectativas sociales.

Crisis as alarm: From the urgency to the convergence of social expectations

INTRODUCCION (1)

Para Reinhard Koselleck (2006) los conceptos basicos [Begrifflichkeit] sintetizan experiencias y percepciones historicas en unidades minimas de sentido quedando sujetas a una ineludible ambiguedad y contestacion. La crisis, como un concepto de este tipo, destaca por sus multiples y contradictorias definiciones, no existiendo un consenso claro en torno a sus caracteristicas o abordaje metodologico (Van Laere 2013; Lalonde & Roux-Dufort 2013).

Respecto de las crisis sociales, mas alla de su esquiva semantica, estas suelen ser descritas por la sociologia y la disciplina de crisis management desde de dos dimensiones: como un desperfecto objetivo y como la percepcion subjetiva de ese desperfecto (Benhabib 1986; Holton 1987). Mientras que la dimension objetiva remite a contradicciones estructurales y operativas del sistema social, su dimension perceptiva alude a las representaciones de estos desajustes, como es el caso de discusiones tecnicas y politicas que actuan a modo de auto-descripciones sociales. Esta distincion coincide con los conceptos de integracion sistemica e integracion social planteados originalmente por David Lockwood (1964). Mas especificamente, la integracion sistemica alude al grado de compatibilidad entre las estructuras normativas que componen el sistema social. La integracion social, por su parte, guarda relacion con el grado de conflictividad y cooperacion entre los actores que componen la sociedad. Las crisis sociales, bajo esta optica, representarian una coyuntura caracterizada por una alta desintegracion sistemica y social.

A pesar de los efectos negativos que se vinculan tradicionalmente a las crisis sociales, diversas aproximaciones sociologicas les han adjudicado un proposito funcional, resaltando las formulaciones de Karl Marx, Niklas Luhmann, y Dirk Baecker al respecto. En esta linea, Marx (1985) describio a la crisis como un mecanismo reflexivo del capitalismo, el cual le permitiria observar y corregir sus desajustes internos, adaptando sus estructuras y procesos para asegurar su preservacion. Desde la tradicion sistemica, Luhmann (1984) describio la semantica crisis como un modo de auto-descripcion negativa de la sociedad moderna.

Segun el autor, los sistemas sociales operan (comunican) en el marco del sentido, el cual es comprendido como un medio que distingue entre la actualidad y la potencialidad de las vivencias en el mundo (Luhmann, 2007), y en el cual acontece toda descripcion que el sistema realiza de si mismo o del entorno. El sentido opera en tres dimensiones. En su dimension objetual la comunicacion distingue entre un objeto y no otro, como indicacion que funciona de referencia para delimitar "cosas" en el mundo (2). Su dimension temporal opera en base a la distincion antes/despues, distinguiendo entre el pasado y el futuro como horizontes moviles de sentido, en la medida que toda indicacion presente remite a un estado anterior o posterior de la realidad que se actualiza permanentemente. En su dimension social, el sentido distingue entre ego y alter como entidades que posibilitan la emergencia de la comunicacion en base a la denominada "doble contingencia": la contingencia de ego considera la contingencia de alter y viceversa, generandose una observacion mutua de sus observaciones (u observacion de segundo orden). La crisis, en palabras de Luhmann (1984), incide especialmente en la dimension temporal del sentido, al actuar como simbolizacion de desperfectos urgentes del sistema social.

En un nivel analitico mas profundo, Baecker (2011) planteo que las crisis serian un componente mas del "sistema inmune" de la sociedad. Segun el autor, para que el sistema social diagnostique que un sector interno a el se encuentra en crisis, debe negar simultaneamente la presencia de la crisis en otra(s) area(s) del mismo sistema. Esta paradoja queda expresada en el siguiente codigo binario: "Crisis = Breakdown/design" (Baecker 2011: 176).

Explicado en terminos simples, para corregir [design] el desperfecto [bbreakdown] subyacente a la crisis (dimension objetiva), la sociedad debe reconocer y utilizar los recursos disponibles de aquellos espacios sociales que no se encuentran en crisis. Sin embargo, la sociedad experimenta innumerables disfunciones la mayor parte del tiempo, distinguiendo igualmente entre breakdown y design para corregirlos. La crisis, mas bien, se diferencia de problemas comunes (no-crisis) por una cuestion de magnitud, lo cual se encuentra ausente en el codigo mencionado.

Como senala Joeri Van Laere (2013: 23) al estudiar dinamicas de crisis management, la crisis "es una interpretacion subjetiva de uno o mas actores

involucrados de que un problema, contrastado con expectativas, acciones, atenciones, referencias e intereses subjetivos pasados y presentes, se convierte temporalmente en urgente, importante y muy dificil de manejar".

Desde esta perspectiva, la diferencia entre un problema que califica como crisis y uno no-crisis obedece a criterios relacionales. Interpretando esta reflexion en terminos sociologicos, las variaciones en el modo de concebir la forma y magnitud de un problema dependen de cada contexto sociocultural. Las crisis sociales, entonces, funcionarian como una suerte de instancia auto-regulatoria extraordinaria, intensificando los mecanismos que corrigen la desintegracion sistemica al asignar prioridad a problemas percibidos como mas agudos que otros problemas. La codificacion de la crisis, por lo tanto, podria expresarse de este modo: Crisis = Big-breakdown/ design-now.

Sin embargo, la desintegracion sistemica es resuelta solo una vez que esta ha producido desintegracion social, como plantea Margaret Archer (2010). Las transformaciones estructurales (morfogenesis) suponen la accion de agentes sociales actuando de forma descoordinada u organizada, lo cual puede generar efectos agregados o emergentes, respectivamente. De modo similar, Jurgen Habermas (1988) plantea que las crisis solo son tales cuando el mundo de la vida se ha visto gravemente afectado (es decir, en el instante que el desperfecto ha ingresado a la dimension perceptiva), quedando la brecha entre las expectativas y la experiencia de los actores sociales por debajo de nivel minimo de aceptabilidad. Segun Reinhart Koselleck (1988), el advenimiento de la modernidad ha traido consigo un distanciamiento creciente entre expectativas y experiencias, como producto del exceso de promesas de progreso que el movimiento ilustrado no fue capaz de cumplir [utopian surplus], y que hasta el dia de hoy tanto actores publicos como privados no han podido satisfacer.

La dimension perceptiva de la crisis, resultante de una discrepancia aguda entre las expectativas y las experiencias sociales, puede ser comprendida como una discrepancia aguda entre las promesas de un conjunto de actores institucionales, y las expectativas que de esas promesas se forman sus destinatarios (Borup et al. 2006). Esta relacion puede ser mejor entendida mediante la distincion entre stakeholders y shareholders (Freeman 2010; Kjaer 2011), los cuales remiten a actores y organizaciones publicas, semi-publicas o privadas de alcance nacional, internacional o transnacional.

La diferencia entre stakeholders y shareholders recae principalmente en las obligaciones y derechos que vinculan a cada grupo con un determinado bien social (publico, privado o semi-publico). Como actores directamente involucrados en el suministro de un determinado bien, los shareholders asumen el deber de mantener su valor en un nivel coherente con el de sus promesas. Los stakeholders, en calidad de partes afectadas por las decisiones que toman los shareholders, pueden exigir legitimamente que las promesas de valor de los shareholders se ajusten a sus expectativas de valor. Los shareholders, a este respecto, deben rendir cuentas ante sus propias promesas, y a las expectativas de valor de los stakeholders se forman de ellas [accountability], en base a normas juridicas y morales ante las cuales los stakeholders pueden apelar cuando el valor de determinado bien desciende por debajo de un umbral critico de tolerancia. De no existir normas juridicas que permitan restituir la desilusion de las expectativas, la controversia y movilizacion politica pueden tener como objetivo, justamente, la creacion de esas normas (Teubner 2012; Kjaer 2011).

A partir de lo expuesto, este articulo explora la genesis de la dimension perceptiva de las crisis sociales. Se plantea que las crisis, en la dimension objetual del sentido, corresponden a una alarma social, como dispositivos regulatorios que stakeholders y shareholders, en calidad de agentes sociales, activan para estimular la convergencia de sus respectivas expectativas y promesas de valor, buscando generar cambios estructurales (morfogenesis) o preservar la estructura social (morfostasis). Sin embargo, el resultado de dichas acciones es incierto, concluyendo en estados sociales emergentes que no representan a cabalidad los intereses de las partes involucradas (Archer 2010). En cuanto a su funcionalidad, las crisis sociales corrigen principalmente la desintegracion social (su dimension perceptiva) y solo de modo tangencial la desintegracion sistemica (su dimension objetiva). Esto se explica porque, tal como ocurre con la punta de un iceberg y el resto de su estructura, la dimension perceptiva (o manifiesta) de la crisis puede captar solo una fraccion de los desperfectos subyacentes en su dimension objetiva. No obstante, el alcance inmediato de las crisis sociales varia segun estas son activadas por stakeholders o shareholders.

Sostenemos que la crisis se desata cuando la distancia entre las promesas y las expectativas de valor ha sobrepasado un umbral critico de tolerancia, ya sea porque las expectativas de valor de los stakeholders se situan muy por encima de las promesas de valor de los shareholders, o porque las expectativas de los shareholders se ubican muy por encima de las expectativas de los stakeholders. El primer afectado por la crisis es justamente el grupo cuya expectativa/promesa de valor se encuentra muy por encima de la promesa/expectativa del otro, hecho que lo lleva a intensificar sus mecanismos correctivos para atraer a la promesa/ expectativa del otro hacia la propia. Este impetu se mantiene hasta que la brecha entre expectativas y promesas se estrecha alcanzando un segundo umbral de tolerancia, ya sea porque las expectativas de valor se adaptaron a las promesas de valor o viceversa (aunque en terminos practicos suele ser una combinacion de ambos resultados).

Previamente a la ocurrencia de las crisis, la distancia entre expectativas y promesas de valor se amplia producto de dinamicas de acumulacion de contradicciones, lo que en la dimension temporal del sentido puede ocurrir en cuestion de dias, semanas, meses o anos. Luego de alcanzar un umbral critico de tolerancia, la liberacion subita de dichos desajustes detona la crisis.

En la dimension social del sentido, "la crisis siempre refiere a la apercepcion de un estado, de un sujeto que esta 'en crisis'" (Cacciari 2009:154). El estado de crisis puede contagiarse entre tres planos sociales: la sociedad civil coordinada o descoordinada, a escala inter o intra-organizacional, y a nivel sistemico-institucional. En este articulo nos focalizamos en los escenarios donde la crisis afecta tanto a la sociedad civil como al nivel sistemicoinstitucional, en los que la crisis puede escalar en sentido bottom-up o descender siguiendo una logica top-down.

Los planteamientos teoricos son ilustrados por medio de un estudio de casos, en el que se analizan dos crisis chilenas por medio de analisis de prensa y encuestas de opinion: la crisis de pensiones y la crisis de desafeccion politica. En ambos ejemplos la brecha entre expectativas y promesas se amplia lentamente durante anos antes de la crisis, existiendo conciencia de esta tendencia por parte de los actores involucrados, lo que repercute particularmente en la sociedad civil y a nivel sistemico-institucional. Sin embargo, en la crisis de pensiones la experiencia de crisis se propaga desde la sociedad civil hasta el sistema financiero y politico [tbottom-up], y en la crisis de desafeccion se propaga desde las instituciones politicas hacia la sociedad civil [top-down].

Por medio de la observacion de la discrepancia entre expectativas y promesas de valor, este articulo pretende entregar un marco teorico que articule de modo holistico distintos estratos en los cuales se despliega la crisis, reconociendo su autonomia operativa y propiedades emergentes. Esto ultimo implica que las crisis sociales no ocurren simplemente como consecuencia de promesas incumplidas, como suele ser estudiado, sino tambien por expectativas que se tornan subitamente mas exigentes o indiferentes. Al considerar tanto el rol de stakeholders como de shareholders en los inicios y en las dinamicas de las crisis sociales, esta perspectiva analitica permite identificar distintos escenarios de crisis, lo cual, a su vez, posibilita reconocer en mayor detalle cual es la funcion inmediata y de largo plazo de la crisis como dispositivo regulatorio.

Este articulo se encuentra estructurado del siguiente modo. En la primera seccion se analiza la dimension perceptiva de las crisis sociales, dando cuenta de los diversos mecanismos correctivos y escenarios implicados en su despliegue. Acto seguido, se describen los procesos previos a la activacion de las crisis sociales. Posteriormente, se analiza la crisis de pensiones como ejemplo de crisis que emana desde los stakeholders, para luego abordar la crisis de desafeccion politica como ejemplo de crisis originada en los shareholders. Se concluye con una sintesis y lineamientos para futuros estudios.

1. LA DIMENSION PERCEPTIVA DE LAS CRISIS SOCIALES

Como interface de sentido, el futuro ha adquirido un papel protagonico en el marco de la volatil sociedad contemporanea (Koselleck 1988). La hipercomplejizacion de la sociedad incrementa la opacidad de un entorno ante el cual individuos, organizaciones y sistemas funcionales intentan adaptarse continuamente (Luhmann 2007), aumentando la necesidad de prevenir problemas y anticipar oportunidades. La incapacidad de procesar adecuadamente la complejidad desbordada genera un contexto propicio para la proliferacion de errores de calculo en la toma de riesgos personales, corporativos o sistemicos, incrementando la frecuencia de eventos negativos de baja probabilidad, pero de masivas consecuencias (Perrow 1984; Beck 2009).

Segun Hartmut Rosa (2013), este proceso de complejizacion social es catalizado por un ciclo de retroalimentacion compuesto por tres motores sociales: la necesidad de reducir la duracion de las tareas cotidianas (motor tecnologico), la diferenciacion funcional (motor estructural), y el aumento del ritmo de la vida (motor cultural). La articulacion de estos espacios desafia el intento por reducir las crisis sociales a un problema que emana simplemente de la diferenciacion funcional (Luhmann 2007), o del imperativo cultural que impulsa una reinvencion individual cada vez mas constante (Bauman 1992). Dado que el desfase entre la capacidad cognitiva de un observador y la complejidad circundante es una de las principales causas de las consecuencias no intencionadas que provocan las crisis sociales (3) (Beck 2009), los origenes de esa complejidad desbordada son producto de la interaccion de los entramados sistemico, tecnologico y cultural.

Para analizar la dimension perceptiva de las crisis sociales, resulta util observar un elemento transversal a los sistemas capaces de sentido: las expectativas. A escala social, las expectativas corresponden a la estabilizacion de marcos cognitivos, pautas de interaccion y directrices de orientacion comunicativa (Luhmann 2007). Como concepciones actuales del futuro esperado en base a experiencias pasadas, las expectativas sociales actuan como piedras angulares de la realidad social, al articular pasado, presente y futuro en una sola distincion de sentido. Como futuro presente, las expectativas sociales situan metas en un horizonte temporal, ante el cual las expectativas pasadas permiten evaluar el estado actual de la sociedad como exito o fracaso (Brown & Michael 2003). Como presente futuro, las expectativas sociales posibilitan evaluar un escenario futuro como probable o improbable segun los recursos disponibles para materializarlo.

No obstante, las expectativas de lo que se cree que ocurrira (como futuro real) pueden coincidir en mayor o en menor medida con lo que se desea que ocurra (futuro ideal). A este respecto, el Informe de Desarrollo Humano de 2000 establece una distincion analitica entre las aspiraciones, como representaciones de un futuro deseado o ideal, y las expectativas que remiten a "lo que se cree que ocurrira en el futuro dadas las tendencias actuales, no lo que se desea que ocurra ni lo que se esta dispuesto a hacer para ello" (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo 2000: 58). Siguiendo a Koselleck (1988), las aspiraciones corresponden a una de las formas que adquieren las expectativas como horizonte de posibilidades. Por lo tanto, depende del contexto historico y cultural el que tan idealistas o realistas sean las expectativas sociales.

Segun plantea Mads Borup (et al. 2006), las expectativas sociales suelen movilizar recursos de todo tipo para materializar los objetivos que proyectan en el futuro, lo que consiguen en ocasiones con su simple enunciacion, cual efecto performativo. Esto significa que las expectativas sociales estan condicionadas, pero no determinadas por las promesas de valor, pudiendo crear desajustes objetivos practicamente ex nihilo (Van Laere 2013). El horizonte de expectativas ademas se actualiza regularmente segun experiencias que confirman o desilusionan las expectativas iniciales. Tanto expectativas como promesas de valor, por lo tanto, pueden adaptarse a cambios en la otra o intentar que la otra se adapte a sus cambios, lo cual aumenta o disminuye la brecha entre ambas. Una vez que se ha generado un problema social (distancia entre expectativas de valor y promesas de valor), este intenta ser contrarrestado por medio de mecanismos correctivos destinados a incrementar la integracion sistemica o social, y que varian segun distintos escenarios de crisis.

En un primer escenario, cuando las expectativas de los stakeholders se encuentran muy por encima de las promesas de sus shareholders, los primeros, agrupados como agentes primarios (descoordinados) o corporativos (organizados) (Archer 2010), tematizan el problema en cuestion como critica hacia los shareholders responsables de satisfacer sus expectativas de valor (4), ya sean publicos o privados. La critica, como comunicacion reflexiva que describe negativamente al sistema social, tiende a desnaturalizar el horizonte de posibilidades (Habermas 1988). Este cuestionamiento a la inmutabilidad social puede expresarse por medio de desobediencia civil, accion politica, o movimientos sociales (Cordero 2009). Como plantea Rodrigo Cordero (2017), la critica circula "abriendo preguntas normativas acerca de los limites y la aceptabilidad del estado actual de la sociedad y acerca de los mecanismos de justificacion normativa a traves de los cuales los actores sociales aceptan y mantienen formas de vida daninas" (5) (Cordero 2017. p. 31). Este tipo de comunicaciones actua como feedback de parte de los stakeholders hacia los shareholders, a fin de modificar la trayectoria de las promesas de valor. Para que la critica sea posible, la esfera espontanea debe creerse capaz de irritar a alguna figura en su entorno a fin de disminuir la distancia entre las promesas de valor y las expectativas de valor. Suprimir esta condicion anula la posibilidad de activar la critica.

Las instituciones contemporaneas, por su parte, han desarrollado tecnicas para abordar las discontinuidades de la realidad social (Cacciari 2009) basadas en gran medida en estrategias comunicacionales. Aunque los shareholders pueden asumir un rol eminentemente tecnico, Borup (et al. 2006) senala que estos requieren adoptar ademas un rol empresarial en terminos de practicas de marketing, a fin de estimular que las expectativas de valor de los stakeholders se ajusten a sus promesas de valor. Para esto, los shareholders pueden intentar hacer coincidir sus promesas de valor con las expectativas de valor, a traves de mecanismos que resignan a los stakeholders a disminuir sus expectativas, ya demostrando que no existen los recursos necesarios para materializar las expectativas de valor; apelando a que el problema objetivo es algo normal y pasajero (6); o simplemente mediante coercion. El efecto de estos mecanismos es equivalente al de la critica sobre la promesa de valor.

En un segundo escenario, cuando la promesa de valor se encuentra por encima de la expectativa de valor, una organizacion o, en casos mas agudos, un sector relevante de un sistema funcional se atrofia producto del desinteres de los stakeholders en su bien social. Esta indiferencia sostenida puede concluir en la disolucion total de una organizacion o un conjunto de ellas, lo cual corresponderia a una catastrofe. La principal diferencia entre una crisis y una catastrofe se encuentra en el potencial, tanto morfogenetico como morfostatico, de las primeras. Como un punto de no retorno, las catastrofes implican la incapacidad de desplegar cambios morfostaticos, puesto que el dano generado impacta en los recursos necesarios para restaurar la estructura social. Por lo tanto, toda crisis es una potencial catastrofe (Cacciari 2009).

A modo de ejemplo hipotetico, la medicina tradicional podria llegar a ser sustituida por la medicina alternativa si su expectativa de valor desaparece. Los stakeholders (identificados como los pacientes) en este caso trasladarian sus expectativas de valor a las promesas de otros shareholders (medicos tradicionales y productores de farmacos) como la medicina homeopatica. En un escenario mas extremo e improbable, la industria farmaceutica podria llegar a curar definitivamente todas las enfermedades que justifican su existencia (7), lo cual significaria un descenso en las expectativas de sus bienes ofrecidos (farmacos y tratamientos). De mantenerse cualquiera de las dos situaciones descritas, no solo organizaciones ligadas al ambito de la salud se aproximan a su catastrofica desaparicion, tambien el sistema de la salud al resolver la paradoja sobre la que se funda su mandato funcional. Como es estudiado particularmente por la disciplina de crisis management (Roux-Dufort 2005), la crisis en este caso es activada en organizaciones individuales o industrias completas a fin de intensificar dos mecanismos correctivos: incrementar su promesa de valor para subir indirectamente las expectativas de valor e invertir en tecnicas de marketing para aumentar el atractivo del bien social, lo cual incrementa las expectativas de valor sin necesariamente alterar la promesa de valor. Mas aun, la crisis podria propagarse al nivel de la sociedad civil, dado, por ejemplo, el masivo incremento en el desempleo generado por la disolucion subita de una gran cantidad de organizaciones

Los mecanismos correctivos mencionados (critica y estrategias anticritica/ marketing) intentan resolver la discrepancia entre expectativas y promesas, estimulando la confluencia de ambas variables en favor stakeholders o shareholders, consiguiendo que expectativas o promesas cedan ante las presiones de su contraparte. Denominamos como imperativo de convergencia al efecto emergente que resulta de la interaccion de los mecanismos correctivos, el cual sintetiza la dinamica co-evolutiva que se establece en el esfuerzo de ambos grupos por adaptarse al otro e intentar adaptar al otro a si.

Indiferentemente de cual variable se encuentre por encima de la otra (expectativas o promesas), una vez que la distancia entre ambas ha sobrepasado un umbral critico de tolerancia, el sistema social entra en una transicion en la cual sus mecanismos correctivos se exacerban tanto en su intensidad como en su extension. Como plantea Artemy Malkov (et al. 2012: 5215), los eventos sociales supercriticos pueden ocurrir por dos tipos de dinamicas: "... cuando se aplica una presion incremental a un sistema (escenario de criticalidad auto-organizada) o cuando se observa un incremento en la conductividad de un sistema (escenario de percolacion)."

En torno al escenario de criticalidad auto-organizada, los mecanismos correctivos se intensifican a traves de un proceso de retroalimentacion positiva, en la medida que la critica exacerba la crisis y esta a su vez estimula mas critica (Cordero 2009), sucediendo de igual modo con las multiples tecnicas correctivas empleadas por los shareholders (8). Esta dinamica resulta equivalente a los comportamientos descritos por los modelos de pilas de arena [sand-pile models] caracteristicos de los sistemas (auto)organizados en torno a un punto critico, en los cuales pequenos cambios endogenos pueden dar lugar a significativas perturbaciones y transformaciones en un sistema.

En lo que respecta al escenario de percolacion, ambas fuerzas aumentan su diseminacion a lo largo de la red de agentes de stakeholders y/o shareholders a traves una propagacion acelerada a nivel horizontal y vertical (Staheli 2011; Mascareno et al. 2016). Dado que los actores que componen las redes pueden experimentar y responder de modo distinto frente a los problemas sociales, el umbral tendera a ser mas o menos difuso segun mas heterogenea u homogenea sea la red. En este sentido, en culturas internamente disimiles como en las que existe una marcada polarizacion politica o segmentacion socioeconomica, la falta de enlaces entre grupos puede impedir la propagacion de la crisis mas alla de ciertos clusteres.

Aunque la propagacion de desajustes objetivos o de su tematizacion por medio de los mecanismos correctivos son procesos que transcurren antes, durante y despues de las crisis, al superar el primer umbral critico de tolerancia estos mecanismos potencian su ritmo y alcance, llegando a nodos cada vez mas centrales e influyentes, lo cual permite tambien alcanzar a grupos mas heterogeneos. Dichos efectos se apaciguan una vez que la distancia entre expectativas de valor y promesas de valor descienden hasta un segundo umbral de tolerancia, a partir del cual el desperfecto subyacente a la crisis pierde urgencia, dada la mayor proximidad entre expectativas y promesas de valor. Este segundo umbral puede no ser identico al primero, dado que la crisis puede transformar los factores socioculturales que definen los umbrales de tolerancia.

Puesto que los elementos mencionados siguen dinamicas no-lineales, conviene distinguir aquellas situaciones donde la distancia entre expectativas y promesas acontece dentro de periodos reducidos de tiempo, en contraposicion con las crisis donde esta distancia se incrementa de manera progresiva durante anos o incluso decadas. Asimismo, dado que la linea que separa un periodo crisis de un no-crisis es sumamente difusa, es menester aclarar como desperfectos comunes pueden gatillar, eventualmente, crisis sociales.

2. PROCESOS Y DINAMICAS PREVIAS A LAS CRISIS

Reconociendo que las crisis sociales pueden desencadenarse no solo por una "deflacion" subita de la promesa de valor (Parsons 1968), sino tambien por un alza o descenso abrupto de las expectativas de valor, cabe senalar que la distancia entre expectativas y promesas puede incrementarse de manera sostenida durante anos o decadas, dando lugar a lo que denominamos como crisis evidentes, o aumentar velozmente durante cuestion de dias o semanas, calificando como crisis silenciosas. Como plantea Carl Folke (2006: 257), refiriendose a los cambios de regimenes o estados de los sistemas socio-ecologicos, "en algunos casos la transicion es aguda y dramatica. En otros, aunque la dinamica del sistema ha "volcado" de un atractor a otro, la transicion puede ser gradual". Dependiendo de que tan progresivamente haya aumentado la brecha entre promesas y expectativas, en los momentos previos a una crisis pueden existir distintos grados de reflexividad y, por ende, conciencia de su potencial ocurrencia. Esto influye en las posibilidades de anticipar eventos de crisis, al actuar el descontento o el desinteres manifiesto como senal de alerta temprana en las crisis evidentes.

En el desarrollo de una crisis evidente, el incremento de la distancia entre expectativas y realidad es advertida por shareholders y/o stakeholders, postergando su resolucion. Tanto la correccion objetiva del problema como la emision de critica suponen la inversion de tiempo y recursos materiales que se traduce en un costo de oportunidad con respecto a la resolucion de otros problemas sociales, lo cual exige asignar prioridades. La crisis social, como dispositivo que asigna urgencia a la resolucion de un problema por sobre otros problemas, incide en la dimension temporal del sentido al redistribuir las prioridades. Cuando la crisis estalla en estos casos, la experiencia de crisis no se constituye del todo como una sorpresa, dado que se tenia consciencia de la amplificacion del problema (9). A diferencia de las crisis evidentes, la detonacion de las crisis silenciosas ocurre por un evento que, como plantea Cordero (2017), exhibe la fragilidad tras procesos y estructuras sociales aparentemente solidas.

Ahora bien, las crisis se generan como consecuencia de mecanismos que amplifican problemas sociales hasta alcanzar magnitudes que exceden el umbral de tolerancia. Existe una nutrida bibliografia sociologica, sistemica y de la disciplina del crisis management sobre los mecanismos que amplifican abruptamente la distancia entre expectativas y realidad (Staheli 2011; Topper y Lagadec 2013; Roux-Dufort 2005), de los cuales se describiran dos: la sobrecarga operativa (Kjaer 2011) que atrofia la productividad de los shareholders y, por tanto, su promesa de valor, y el contagio simbolico (Mascareno et al. 2016; Salgado et al. s.f.) que propaga la experiencia de crisis transformando la expectativa de valor.

La sobrecarga operativa equivale a lo que Poul Kjaer (2011) denomina sobre-extension sistemica [systemic overstretching], concepto que alude a un proceso mediante el cual los subsistemas sociales incrementan su produccion de sentido hasta exceder las capacidades estructurales que la mantiene, producto de logicas de iteracion irreflexiva de una operacion comunicativa (Mascareno et al. 2016). La ultima crisis financiera global de 2008 resalta como ejemplo de crisis por sobrecarga operativa (10), la cual se genero en tres sectores del sistema financiero: crediticio, bursatil, y de seguros. La concesion de creditos sub-prime (a clientes con escasa solvencia) se expandio gracias a la masificacion de instrumentos derivados conocidos como Collaterized Debt Obligation (CDO), los cuales fragmentaban los riesgos, al mezclar creditos con distinta calificacion de pago en un solo portafolio. El juego especulativo que suponia transar CDOs fue respaldado con los denominados Credit Default Swap (CDS), los cuales operaban basicamente como seguros en caso de default. En la antesala de la crisis, cada dimension reforzo el crecimiento de las otras, dando lugar a un proceso de feedback recursivo, en el

que cada dimension comenzaria a exceder las capacidades de absorcion de impactos de si misma y del resto.

En algunos casos la sobrecarga operativa esta anclada a los ciclos autopoieticos de los sistemas funcionales, los cuales pueden presentar dinamicas estacionales o comportamientos mas aleatorios (11). Esto significa que la cadencia de operaciones comunicativas tiende a aumentar o disminuir siguiendo patrones que pueden estar mas o menos definidos a lo largo del tiempo, lo cual puede observarse en los ampliamente tematizados ciclos economicos (dinamicas conocidas como boom-and-bust), en el aumento de las consultas medicas en invierno para el caso del sistema de salud, o en los periodos eleccionarios del sistema politico (12).

Claro esta, las expectativas sociales pueden cambiar autonomamente sin una modificacion previa de las promesas de valor. Hablamos de contagio simbolico para describir el mecanismo mediante el cual se propaga la experiencia de crisis entre stakeholders y shareholders, a escala primaria, organizacional o sistemica (Cacciari 2009). Salgado (et al. s.f.) plantea que los factores que facilitan u obstaculizan el contagio son susceptibles de ser analizados por medio de dos perspectivas complementarias, relativas a la similitud entre los agentes que componen una red (contagio similarity-driven), y por el grado de influencia o conexiones (contagio influence-driven).

Como es descrito por la teoria del agenda-setting, los medios de comunicacion masivos poseen la capacidad para incidir en las prioridades del pais, al difundir ciertos problemas y omitir otros. Al respecto, medios como la television o las plataformas de internet permiten superar los obstaculos que se interponen al contagio influence-driven, al asegurar que la mayor parte de la poblacion se informe sobre determinada controversia. En cuanto al contagio similarity-driven, este indica que, si dos agentes presentan umbrales de tolerancia demasiado dispares, la experiencia de crisis dificilmente se podra contagiar de uno a otro.

Como ejemplo del papel que ambos tipos de contagio presentan en las crisis sociales, resalta la oleada de protestas anti-delincuencia que ocurrieron en Chile durante el 2015. La proliferacion de robos domesticos en sectores de altos ingresos de la capital motivo una accion colectiva a traves de redes sociales que incluyo la formacion de grupos como el Frente Contra la Delincuencia o la agrupacion Queremos Vivir en Paz (CNN Chile 2015), manifestandose por medio de actos de descontento publico ampliamente difundidos por la prensa escrita y las redes sociales de internet. Sin embargo, la identidad de clase atribuida a quienes participaron en estas protestas resulto ser lo suficientemente homogenea como para impedir la propagacion de la experiencia de crisis a escala horizontal, siendo calificada incluso de una "crisis de clase alta" (Del Solar 2015). Por ende, si bien se superaron las limitaciones para el contagio influence-driven, no sucedio lo mismo con el contagio similarity-driven.

3. LA CRISIS CHILENA DE PENSIONES

El actual sistema chileno de pensiones comenzo a operar en el ano 1981 bajo el gobierno militar, implantando un modelo de ahorro individual manejado por las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) que sustituyo al anterior sistema de reparto. Para estudiar la relacion entre las expectativas y promesas de valor resulta util analizar la denominada tasa de reemplazo que corresponde a la proporcion entre el sueldo recibido antes de jubilar y el monto de la pension y, por lo tanto, permite medir el rendimiento del sistema de pensiones tanto de modo transversal como diacronico. Sin embargo, la tasa de reemplazo corresponde a un termino relativamente ambiguo, existiendo multiples metodologias para calcularla. Al respecto, los estudios suelen no ser consistentes entre si, encontrandose en el caso de Chile a veces por encima y en otras por debajo del 70% recomendado por la Organizacion para la Cooperacion y el Desarrollo Economicos (OCDE). Al respecto, Paredes y Diaz (2013) calculan una tasa de reemplazo neta del 87% para hombres y 58% para mujeres, la cual contrasta con el 64,3% estimado para hombres y 50% para mujeres calculado por la OCDE en 2012 (13) (Emol 2015). Asimismo, segun un estudio elaborado por la Federacion Internacional de Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP), la tasa de reemplazo masculina se ha reducido progresivamente desde un 105,5% hasta un 51,6% desde la implementacion del sistema de capitalizacion individual hasta 2016 (Pulso 2016b).

Mas alla de estas discrepancias, segun calculos de la Superintendencia de Pensiones de Chile, el monto promedio de las pensiones autofinanciadas es de $191.825 (14) sin el Aporte Previsional Solidario (15), y $209.981 con este aporte, ingresos sumamente bajos si se considera que el umbral de la pobreza (16) esta fijado en $222.413 para un hogar compuesto por dos personas. Dentro de las razones que se esbozan para explicar el bajo monto de las pensiones en Chile destaca el aumento de la longevidad de la poblacion, junto con la disminucion en las tasas de natalidad, caracteristicas demograficas que dificultan el financiamiento de los pensionados por parte de la poblacion laboralmente activa (Comision Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones 2015). Asimismo, suelen mencionarse otros factores que agravan el problema, tales como la baja edad de jubilacion (60 anos para las mujeres y 65 para los hombres), escasos incentivos para asumir las perdidas de las inversiones por parte de las AFP, y una estructura laboral caracterizada por bajos salarios y una alta informalidad (Comision Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones 2015).

Como se observa en el grafico 1, segun la Encuesta de Opinion y Percepcion del sistema de Pensiones en Chile (2014), la pregunta "?Cual cree usted que seria un monto de pension suficiente para responder a sus necesidades a la edad legal de jubilacion?" permite estimar la expectativa de valor para dicho ano (cercana a la expectativa ideal). Asimismo, la pregunta ?Cual cree usted que sera el monto mensual de su pension a la edad de jubilacion? sirve como aproximacion a la promesa de valor (equivalente a la expectativa real). La brecha entre las expectativas de valor y las promesas de valor percibidas con respecto al monto mensual de las pensiones ascendia a $185.000 para los hombres y $160.000 pesos en el caso de las mujeres. De modo mas elocuente, en el grafico 2 se observa que el 64% de las personas aun no pensionadas creen que no recibiran una pension acorde a sus expectativas. Sumado a esto, segun la misma encuesta, los chilenos demostraban un amplio deficit en materia de educacion financiera previamente a la crisis. Esto da cuenta de una falta de reflexividad y observacion por parte de los principales stakeholders (futuros y actuales pensionados) con respecto al funcionamiento del sistema de pensiones establecido por los shareholders (representados por las AFP y el Estado), lo cual socava las posibilidades de adaptacion por parte de la expectativa de valor de los shareholders a la real promesa de valor de los stakeholders (17).

Por otra parte, uno de los factores criticos en el estallido de la crisis desde la sociedad civil, radica en los fluctuantes retornos de las AFP, sometidos a las logicas y vaivenes propios del mercado bursatil mundial. En 2008 el sistema de pensiones chileno sufrio amplios cuestionamientos por parte de la opinion publica, como consecuencia de las masivas perdidas que ocasiono el desplome de los mercados financieros de EEUU y Europa. No obstante, por tratarse de sobrecargas de caracter ciclico inherentes a los procesos bursatiles, dichas perdidas fueron recuperadas en anos posteriores, dejando patente que la volatilidad del rendimiento de las AFP en el corto plazo suele amortiguarse en el mediano plazo (18). Ya en 2016, los fondos de pensiones reflejaron rentabilidades negativas en cuatro meses dentro del primer semestre (19), experimentando cuantiosas perdidas en junio de dicho ano.

El umbral critico de tolerancia es superado luego del escandalo mediatico protagonizado por Myriam Olate en julio de 2016, ex esposa del diputado del Partido Socialista Osvaldo Andrade. Luego de haber trabajado durante 22 anos en gendarmeria, Olate se jubilo a los 58 anos con una pension que superaba los $5.200.000, lo cual fue posible puesto que su retiro se realizo a traves de la Direccion de Prevision de Carabineros de Chile (Dipreca), sistema de pensiones exclusivo para uniformados. En medio de una encendida discusion publica en torno a las bajas pensiones recibidas por los civiles, el caso Olate propago la idea de que la promesa de valor (el monto de las pensiones) podia--y debia- subir para toda la poblacion. Esto se explica porque los futuros y actuales pensionados pertenecientes al sistema de capitalizacion individual compararon sus promesas de valor con las que ofrece Dipreca, lo cual les motivo a intentar equipararlas (lo que en terminos organizacionales se denomina benchmarkingg) (20). Esta demanda normativa surge desde la sociedad civil como producto de la articulacion simultanea de los factores mencionados, los cuales no solo incrementaron la brecha entre expectativas y promesas de valor, sino que, ademas, por medio de la capacidad de difusion de la prensa y las redes sociales, contagio la experiencia de crisis y la critica que de esta deviene, superando las limitaciones de la logica influence-driven al transformar el problema en una preocupacion pais.

En torno a los mecanismos correctivos por parte de la sociedad civil, compuesta por los actuales y futuros pensionados (principales stakeholders en el conflicto), la adhesion al descontento comienza a expresarse de modo organizado

desde el ano 2012, mediante algunos sindicatos (21) que promovian desprivatizar el sistema de pensiones. En 2013 se convoca a una marcha en contra del actual sistema de AFP, desde agrupaciones como la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Asociacion Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), o la Asociacion de Pensionados de AFP, entre otras. La consigna "No+AFP" comienza a adquirir cada vez mas fuerza, constituyendose en junio de 2013 como una coordinadora nacional con sede en distintas ciudades del pais. Las exigencias, por su parte, comienzan a extenderse mas alla de una simple mejora en el monto de las pensiones, al apuntar por un cambio estructural del actual sistema. Las masivas marchas al respecto han logrado a convocar a una cantidad de personas pocas veces igualada, con cientos de miles en julio de 2016 y con decenas de miles en convocatorias posteriores.

La priorizacion de las pensiones como problema pais llego a tal punto que, segun los resultados de la Encuesta Cadem de octubre de 2016, el 73% de los chilenos respondio que si tuviese que elegir entre destinar los recursos publicos para mejorar las jubilaciones o la gratuidad en la educacion superior, optaria por aumentar las pensiones (Pulso 2016a), desbancando a la que ha sido una de las grandes prioridades en la opinion publica por mas de una decada. Asimismo, en la version de dicha encuesta de diciembre de 2016, un 95% de los encuestados dijo conocer el movimiento "No+AFP", sin distincion entre cotizantes y no cotizantes o por nivel socioeconomico. Finalmente, destacan los tan repentinos como masivos traspasos de AFP por parte de los cotizantes en octubre de 2016 y abril de 2017, con cifras historicas de 62.453 y 66.584 movimientos respectivamente, dando senales de reflexividad por parte de los principales stakeholders inmersos en la controversia.

Como expresion de los mecanismos correctivos desplegados por parte de los shareholders, el Estado ha incorporado algunas medidas para mejorar el monto de las pensiones desde mucho antes del estallido de la crisis. -2002: El gobierno de Ricardo Lagos introduce el sistema de multifondos (22) con el objetivo de "aumentar el valor esperado de las pensiones por medio de un mejor ajuste de la relacion riesgo-rentabilidad y el horizonte de inversion del afiliado" (Comision Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones 2015: 76). Durante su gobierno tambien se publica la ley de rentas vitalicias y se flexibiliza el mecanismo de ahorro voluntario con el fin de promoverlo.

-2008: Durante el primer gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, y como recomendacion del Consejo Asesor para la Reforma Previsional (Comision Marcel), se crea el Pilar Solidario, la Pension Basica Solidaria y el Aporte Previsional Solidario, todos con el fin de mejorar el monto de las pensiones a la poblacion mas vulnerable del pais. Se crea tambien la Superintendencia de Pensiones y el Fondo Estatal para la Educacion Previsional.

-2014: Bajo la segunda administracion de Bachelet se crea la Comision Asesora Presidencial sobre el sistema de pensiones (Comision Bravo), buscando propuestas para disminuir la cantidad de personas excluidas del sistema previsional y responder al descontento que comienzan a manifestar algunos sectores de la ciudadania respecto a las bajas jubilaciones.

-2015: La Comision Bravo entrega un informe que corrobora los bajos montos de las pensiones recibidas por los chilenos junto con un paquete de recomendaciones para elevarlas. Los lapidarios juicios de la comision de expertos comenzarian a poner en primer plano el debate en torno al sistema de pensiones en Chile.

La probabilidad de morfogenesis en el sistema de pensiones fue tal, que en agosto de 2016 vuelve a Chile el gestor intelectual del actual sistema de capitalizacion individual, el ex-Ministro de Estado Jose Pinera. Pinera defendio en television abierta el modelo, alegando que las bajas pensiones son producto de la baja cotizacion de los afiliados, argumentando ademas que bajo su regimen no se establecio una promesa especifica en torno al monto de las pensiones. La noche de su exhibicion (en horario prime) el programa de entrevistas resulto con el segundo rating mas alto (ADN 2016), confirmando el amplio interes y difusion del problema a lo largo del pais. Sumado a esto, en mayo de ese ano fue aprobada la denominada "Ley Lamborghini" en Peru, la cual permite a las personas mayores de 65 anos retirar hasta el 95,5% de sus fondos de pensiones. La noticia avivo la discusion en torno a la legitimidad de las AFP en Chile, reforzando un alza en las expectativas de valor de los futuros pensionados.

Otros shareholders que reaccionaron con mecanismos correctivos fueron directamente las AFP que comenzaron a incrementar subitamente su comunicacion con los afiliados, ya fuese mediante reportes periodicos para cada cliente o a traves de intervenciones publicas. Por ultimo, destaca el comentario del primer ex-Superintendente de Pensiones, Juan Ariztia Matte, quien dudo de la existencia de un problema objetivo subyacente a la crisis, comentando que se trataba mas bien de una percepcion distorsionada de la promesa de valor:

.depende de que llamemos crisis. Crisis de los numeros, no. Podemos estar en una crisis politica si todo el mundo se convence de que esto es un desastre y todo el mundo grita (...) No es una crisis de los numeros, lo que hay es una gigantesca ignorancia y confusion, que no la puedo entender, sobre los resultados (Cooperativa 2016).

La saturacion de los mecanismos correctivos escala a tal punto que incluso la Presidenta Bachelet se pronuncia sobre el sistema de AFP, mediante un discurso emitido por medio de cadena nacional en agosto de 2016, dando cuenta de una serie de medidas a ser disenadas para mejorar tanto los montos como el funcionamiento de nuestro sistema de pensiones, entre las que destacan la creacion de una AFP estatal, el aumento de las cotizaciones a cargo del empleador y revision de los marcos normativos de los sistemas de pensiones para uniformados. Adicionalmente, a comienzos de 2017 se anuncio que el aumento de 5% de cotizaciones que esta trabajando el gobierno no ira a manos de las AFP, sino que sera administrado por el Estado, generando la inmediata molestia en estas entidades e incrementando la controversia. Estos dos hechos corresponden a los primeros atisbos de transformaciones sustantivas al sistema de pensiones.

En base a lo planteado, la crisis de pensiones se configura como una crisis del tipo evidente, puesto que se conjuga el hecho de que anos antes de esta ya existia una controversia al respecto, aunque incipiente. Ademas, se tenia evidencia de que la tasa de reemplazo venia progresivamente a la baja, ante lo cual el Estado intento incrementar la promesa de valor (el monto de las pensiones) desde 2002.

Al dia de hoy, resulta complejo aseverar que la brecha entre expectativas y realidad se ha estrechado. Mas bien, la problematica continua dentro de las prioridades del pais, llegando a ser incorporada dentro de las propuestas de los candidatos presidenciales de 2018.

4. LA CRISIS CHILENA DE DESAFECCION POLITICA

El sistema politico en Chile se configura como una republica democratica de gobierno presidencial, celebrando elecciones parlamentarias y presidenciales cada cuatro anos. Desde el retorno a la democracia en 1989 el interes en la politica ha disminuido de manera constante (Grafico 3), al igual que la participacion electoral en elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales (23) (Grafico 4), alcanzando una abstencion historica del 58% en las elecciones presidenciales de 2013. Sumado a esto, se encuentra ampliamente extendida la creencia de que la situacion politica no cambiara en el futuro proximo, abarcando al 68% de la poblacion segun la Encuesta CEP julioagosto 2016. Considerando estas tendencias como una aproximacion a las expectativas de valor que la ciudadania (stakeholders) atribuye a la politica, su baja sostenida se traduce en un contexto marcado por la de desafeccion politica. Esta indiferencia por parte de la ciudadania contrasta con el permanente intento de la clase politica por encantarle a traves de promesas, dando lugar a una brecha en la cual las promesas de valor se situan por sobre las expectativas de valor.

Son multiples las explicaciones teoricas planteadas para explicar dicho fenomeno, de las cuales mencionaremos algunas. En primer lugar, se identifica al deterioro de las capacidades colectivas de asociacion como una causa de la desafeccion politica, las cuales serian producto de la individuacion social caracteristica del transito desde una sociedad industrial a una neoliberal (Gomez Leyton 2014) que entregaria preponderancia al rol de consumidor de las personas por sobre su condicion de ciudadanos como medio para alcanzar la inclusion social (Ruiz 2015). En segundo lugar, la falta de interes en la participacion politica suele atribuirse a una erosion en la confianza que la ciudadania deposita en sus gobernantes, resultado de factores como el incumplimiento de sus promesas de campana (Fundacion Ciudadano Inteligente 2017), la corrupcion mediante la institucionalizacion de redes clientelares en el aparato estatal (Mascareno & Hoevel 2016), o la falta de canales democraticos, entre los que destaca el deficit representativo de las mayorias producto del sistema binominal de eleccion parlamentaria (vigente hasta 2015).

Desde la dimension temporal del sentido, se aprecia que las operaciones del sistema politico fluctuan de acuerdo a ciclos autopoieticos. En periodos eleccionarios, las promesas realizadas por los candidatos (24) se incrementan para atraer votantes, intentando llevar al alza la expectativa de valor. Esto significa que las promesas tienden a ser mas dificiles de cumplir, perdida de factibilidad que genera desconfianza una vez que su incumplimiento ha quedado patente (Mascareno & Hoevel 2016). Asi, la desconfianza actual se nutre de las promesas incumplidas en el pasado (Koselleck 2006), lo cual debe ser compensado nuevamente con aumento de las promesas. Este proceso se torna recursivo, dando lugar a dinamicas de sobrecarga operativa que se liberan cuando el gobierno de turno ha demostrado ser ineficiente, o bien cuando acontecen nuevas elecciones y la expectativa de valor reaparece en la comunicacion. En dichas circunstancias se vuelve mas visible la alta abstencion y la consiguiente sensacion de atrofia politica, experiencia de crisis que tiende a ser ampliamente difundida por los medios de comunicacion (Sallaberry et al. 2016).

La creciente y sostenida abstencion por parte de los votantes enmarca la actual crisis de representatividad como una crisis evidente. Si bien este es un problema que afecta a la sociedad en su conjunto, es padecido en primera instancia por la clase politica, puesto que el desinteres de la ciudadania por la participacion politica los lleva a ser indiferentes a dicho ambito, al menos en lo que respecta a sus prioridades y ocupaciones diarias (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo 2015).

Ahora bien, aunque han existido propuestas para mejorar las estructuras democraticas Chile desde 1990, es posible observar un hito al respecto en 2010, con un proceso legislativo que en poco mas de un ano permitio implementar el voto voluntario y la inscripcion automatica (25). El principal objetivo de este cambio era la renovacion de un padron electoral envejecido, mediante la eliminacion de barreras de entrada como lo son el voto obligatorio y los costos de inscripcion (Navia & del Pozo 2012; Contreras & Navia 2013). Aunque resulta complejo determinar con exactitud cuando la brecha entre expectativas y promesas supera el primer umbral critico de tolerancia (26), el tiempo y la relevancia que reviste este cambio para el sistema electoral chileno puede servir de referencia al respecto (Aninat & Gonzalez 2016).

Si bien la desafeccion resulta problematica, en primer lugar, para la clase politica, a lo largo de los anos se ha acrecentado la movilizacion por parte de la ciudadania, contagiandose la experiencia de crisis en un sentido top-down. Esta dinamica se origino en grupos acotados con respecto a una cantidad reducida de demandas, para luego contagiarse a sectores mas amplios y diversos de la poblacion. La critica se comenzo a expresar, por una parte, en la articulacion de diversos colectivos sociales ligados a exigir cambios educacionales. Ademas de las diversas federaciones de estudiantes que conforman la Confederacion de estudiantes de Chile (Confech) a escala universitaria y sus equivalentes en la educacion secundaria, diversos agentes primarios se han constituido como actores corporativos para exigir cambios estructurales en materia de pensiones y trabajo (Movimiento No+AFP y Fundacion Sol), igualdad de genero (Movimiento de Integracion y Liberacion Homosexual), y de los derechos sexuales y reproductivos (Miles). Tambien han emergido nuevos movimientos y coaliciones a lo largo del espectro politico, representado en partidos y agrupaciones politicas como la izquierda Autonoma, Revolucion Democratica, Movimiento Autonomista, Poder Ciudadano, Evopoli, Nueva Democracia, entre otras colectividades.

A pesar de existir senales positivas en la adhesion que han generado los nuevos partidos politicos, colectivos y coaliciones politicas, en lo que respecta a la reinscripcion de partidos y en la entrada a un nuevo ciclo electoral, los mecanismos correctivos empleados por la esfera politica no han rendido credito en las elecciones que han sucedido desde la introduccion del sufragio universal. Esto dilata, en el mejor de los casos, el acercamiento de la sociedad a un segundo umbral critico de tolerancia, donde se reduzca significativamente la distancia entre las promesas de valor y las expectativas de valor.

CONCLUSIONES

La dimension perceptiva de las crisis sociales da cuenta de una suerte de alarma social, dispositivo que se activa cuando los problemas en determinado espacio social son lo suficientemente agudos como para asignarles un caracter prioritario, lo cual se expresa en una busqueda acelerada de la integracion social. No entrar en modo crisis a tiempo puede amplificar un desperfecto estructural u operativo cuando se trata de crisis silenciosas y aumentar ademas la discrepancia entre expectativas y promesas de valor cuando son crisis evidentes.

Cabe resaltar que estos planteamientos no corresponden a un juicio moral sobre las potenciales repercusiones normativas de las crisis. Como respuestas auto-regulatorias aceleradas, las crisis sociales suelen beneficiar a ciertos grupos en detrimento de otros, al servir como un instrumento de estabilizacion de expectativas que el sistema social aplica contra si mismo.

Asimismo, el estudio de las crisis sociales permite profundizar la comprension de la evolucion social en el largo plazo. Aunque las crisis suelen acotarse a espacios y bienes especificos (dado que se transan en mercados clausurados), estas actuan como contrapeso a las dinamicas de hipercomplejizacion social acelerada, generando en el mejor de los casos un aprendizaje forzoso de cara al futuro. Claro esta, en un sistema donde no es posible renunciar al avance del progreso, el overflow de complejidad se tiende a combatir con mas complejizacion, la que, a su vez, puede ocasionar nuevas crisis en espacios impensados (Topper & Lagadec 2013; Mascareno et al. 2016).

En torno a los ejemplos retratados, cabe destacar que las crisis de pensiones y desafeccion politica son solo algunos de los muchos ejemplos de potenciales crisis evidentes en Chile. No son pocos los candidatos que surgen ante la pregunta de cual sera la proxima crisis en estallar: ?La saturacion de la salud publica? ?La creciente sensacion de desproteccion ante la delincuencia? ?La desaceleracion economica? ?La corrupcion de las elites economicas y politicas? ?La migracion explosiva sin planificacion? Si bien todos estos ejemplos exhiben actualmente signos de distanciamiento entre expectativas y promesas, esto no significa rechazar la posibilidad de crisis en espacios supuestamente solidos, donde la amplificacion de desperfectos operativos y estructurales acontece de modo silencioso.

Ahora bien, resolver potenciales crisis evidentes o mantener procesos operativos aparentemente seguros, entrana una toma de decisiones en las que no todos los stakeholders pueden estar incluidos. En primer lugar, en torno las condiciones que posibilitan los desperfectos objetivos subyacentes a las crisis sociales, la toma de riesgos se genera en instancias deliberativas que puede incluir solo a expertos en la materia, mientras que el resto de los stakeholders queda sujeto al peligro que deviene de esas decisiones (Mascareno & Carvajal 2015). En segundo lugar, una vez que la amplificacion del problema se vuelve intolerable, la decision de incrementar la reflexividad en torno a un problema social -tanto para stakeholders y shareholders- implica que otros problemas pierden prioridad. En este sentido, las crisis no introducen mas reflexividad, como si de un recurso ilimitado se tratase. La puesta en practica del ejercicio reflexivo a escala personal, organizacional o sistemica implica tiempo y recursos que impiden atender todos los problemas sociales a la vez. Esto significa no solo atenuar el malestar humano en ciertos espacios a costa de prolongarlo en otros. Ademas, el sistema social experimenta episodios de perdida de autonomia como presa de necesidades presentes que, por su magnitud, no puede desatender.

Por ultimo, los planteamientos teoricos expresados a lo largo de este articulo abren al menos dos hipotesis en torno a las dinamicas de las crisis sociales susceptibles de ser indagadas en futuros estudios. En primer lugar, si promesas y expectativas de valor son lo suficientemente adaptativas, entonces podria esperarse que la cantidad de crisis que experimenta un pais no se vea afectada por la magnitud objetiva de los problemas observados. En otras palabras, las crisis seguirian existiendo aun en paises mas desarrollados, solo que, comparativamente hablando, sus problemas serian menos agudos que los de crisis en paises menos desarrollados (pero no necesariamente menos frecuentes). En segundo lugar, dependiendo de la autonomia que expectativas y promesas de valor dispongan, en algunos casos las crisis obedecerian mas bien a una cuestion de desfase entre los ritmos de cada variable que a una dinamica basada en patrones ciclicos.

No obstante, las posibilidades de estudiar empiricamente las reflexiones conceptuales expuestas corresponden a la principal limitacion del presente articulo. Suelen ser escasos los estudios longitudinales que miden la evolucion de las expectativas de valor de un bien social considerando intervalos cortos de tiempo (mas aun si el objetivo es un estudio comparado), lo cual aplica tambien para la observacion de las promesas de valor. Pero resulta factible y recomendable el modelamiento y simulacion computacional de lo planteado, lo cual permitiria no solo observar el comportamiento de expectativas y promesas a lo largo del tiempo, sino tambien el como se modifican los umbrales criticos de tolerancia.

DOI: 10.5354/0719-0527.2018.51048

Recibido: agosto 2017

Aceptado: marzo 2018

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Bernardita Navarro

Nucleo Milenio Modelos de Crisis, Universidad Adolfo Ibanez, Chile. bernardita.navarro@edu.uai.cl

Benjamin Sanchez

Nucleo Milenio Modelos de Crisis, Universidad Adolfo Ibanez, Chile. bscobo@gmail.com

Revista MAD | Magister en Analisis sistemico aplicado a la sociedad | ISSN 0718-0527

Departamento de Antropologia | Facultad de Ciencias Sociales | Universidad de Chile Avenida Capitan Ignacio Carrera Pinto 1045 Nunoa 7800284 | Santiago | Chile revistamad.uchile@facso.cl | RevMadUChile (Twitter, Facebook) | +56 2 29787760

(1) Este articulo fue financiado por el Nucleo Milenio Modelos de Crisis (NS 130017) de la Iniciativa Cientifica Milenio del Ministerio de Economia, Fomento y Turismo (Chile). Los autores agradecen a los investigadores del centro, especialmente a Rodrigo Cordero, Aldo Mascareno y a Marco Billi por sus valiosas orientaciones conceptuales. Se agradece tambien a Felipe Exposito por sus certeros comentarios y sugerencias.

(2) Desde un punto de vista constructivista, claro esta, no serian "cosas" preexistentes al sentido, sino mas bien su producto como seleccion e indicacion en el horizonte de posibilidades.

(3) Lo cual no aplica, claro esta, a crisis causadas intencionalmente (Cacciari 2009).

(4) Naturalmente, la sensibilidad de los umbrales criticos de tolerancia depende, tambien, de que tan apreciado sea el bien social en esa cultura y momento en especifico.

(5) No obstante, bajo la optica conceptual de Cordero (2017) la crisis equivaldria a un desajuste objetivo del sistema social, mientras que la critica corresponderia a su percepcion subjetiva.

(6) Cabe destacar que mediante estos tres metodos se pretende corregir la integracion social y no la integracion sistemica, es decir, se suprime la crisis sin resolver la discrepancia objetiva que la origina.

(7) Lo cual puede no ocurrir "objetivamente", basta solo con que los stakeholders asi lo crean.

(8) El proceso de crisis se constituye como un sistema al reproducir su propia circularidad, al clausurarse en un ciclo de irritaciones que tiende a la convergencia de expectativas y promesas de valor.

(9) Aunque el evento particular que gatilla la crisis puede, efectivamente, ser experimentado como algo inesperado.

(10) Esta crisis, ademas, siguio una trayectoria silenciosa, dado que la distancia entre expectativas y realidad se agudizo significativamente en cuestion de semanas (Staheli 2011).

(11) Aunque sea posible identificar patrones ciclicos en la autopoiesis social, la sociedad es un sistema estocastico cuya complejidad lleva a considerar ciertas precauciones. En este sentido, promesas y expectativas de valor pueden seguir trayectorias y velocidades erraticas a lo largo del tiempo (Kron & Grund 2009), dinamicas nolineales que impiden una completa predictibilidad de ambas variables aun en casos donde el comportamiento exhiba un ciclo definido.

(12) Vease el caso de la crisis de desafeccion politica infra.

(13) Considerando unicamente la fraccion de trabajadores que han cotizado durante toda su vida laboral (Emol 2015).

(14) Se consideran las pensiones de vejez (en edad de jubilacion), que representan el 70% de las pensiones totales (el resto corresponden a pensiones anticipadas).

(15) Beneficio otorgado a personas en condicion de vulnerabilidad que cumplan con ciertos requisitos de focalizacion.

(16) Actualizado en 2013 (Ministerio de Desarrollo Social 2015).

(17) Mediante cambios de AFP, contratacion de ahorros previsionales voluntarios, traslados del dinero a fondos menos o mas riesgosos, etc.

(18) Aunque como se menciono, en el largo plazo la tasa de recambio ha demostrado un descenso progresivo.

(19) Enero, febrero, abril, y junio.

(20) Como ejemplo de benchmarking mas alla del campo empresarial, se han planteado que la ciudadania tiende a tomar como referencia economia de paises vecinos, influenciando, incluso, su intencion de voto (Kayser & Peress 2012).

(21) Tales como ENAP-Petrox, ASMAR, o la Confederacion Bancaria de Santiago.

(22) Corresponden a cinco fondos de inversion con distinta exposicion al riesgo, en los cuales el cotizante puede especular para incrementar sus ahorros.

(23) La metodologia utilizada para estimar la participacion electoral considerando los votos desde 1989 hasta 2013 en relacion a la poblacion en edad de votar, cruzando los datos de elecciones presidenciales, municipales y parlamentarias dentro de ese periodo. Es decir, los resultados expresados contrastan la cantidad de gente que vota frente a la poblacion que no vota y podria hacerlo (este grupo incluye tanto a los no inscritos en edad de votar, como aquellos inscritos que no votan). Este calculo permite prescindir de la distincion entre antes y despues de la inscripcion automatica, puesto que al no utilizar como variable a los inscritos, se mantiene el universo considerado.

(24) Actuales shareholders para quienes deseen conservar su cargo, y futuros para quienes busquen integrarse al gobierno.

(25) Este nuevo sistema comenzo a regir el 31 de enero de 2012.

(26) Por falta de datos longitudinales y porque en la mayoria de los casos este umbral inherentemente difuso.

Leyenda: GRAFICO 3: ?Con cual posicion politica Ud. se identifica mas o simpatia Ud. mas? (%)

Leyenda: GRAFICO 4: Porcentaje de participacion electoral
GRAFICO 1: Expectativa de valor versus promesa de valor percibida en
el monto mensual de la pension a la edad legal de jubilacion
($ miles de pesos)

                                      Hombres   Mujeres

Expectativa de valor (?Cual cree        448      336
  usted que seria un monto de
  pension suficiente para responder
  a sus necesidades a la edad legal
  de jubilacion?)
Promesa de valor (?Cual cree que        263      176
  sera el monto mensual de su
  pension a la edad legal de
  jubilacion?)
Brecha                                  185      160

Nota: Tabla derivada de grafico de barra.

GRAFICO 2: ?Cree Ud. que cuando llegue a jubilarse tendra
una pension de acuerdo a sus expectativas?

Si                    16%
No                    64%
No sabe/no responde   20%

FUENTE: Elaboracion propia en base a datos de la Encuesta
de Opinion y Percepcion del Sistema de Pensiones de Chile
(STATCOM 2014). n=3.696

Nota: Tabla derivada de grafico segmentado.
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Article Details
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Author:Navarro, Bernardita; Sanchez, Benjamin
Publication:Revista Mad. Revista del Magister en Analisis Sistemico Aplicable a la Sociedad
Article Type:Ensayo
Date:May 1, 2018
Words:12264
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