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Corredores naturales, fuente de obsidiana y estacionalidad: el caso de la circulacion humana entre Pali Aike y sierra Baguales (Patagonia Meridional).

NATURAL CORRIDORS, SOURCE OF OBSIDIAN AND SEASONALITY: THE CASE OF THE HUMAN MOVEMENT BETWEEN PALI AIKE AND SIERRA BAGUALES (SOUTHERN PATAGONIA)

La obsidiana gris-verdosa veteada tiene su lugar de origen mas probable en la sierra Baguales (72[grados]W y 50,3[grados]S, Stern y Franco 2000). Como parte de la zona limitrofe de altas cumbres entre Argentina y Chile, Baguales es una continuacion de la cordillera de los Andes al sur del lago Argentino, con formas accidentadas y elevaciones que alcanzan los 1.800 msm. Solo en sitios proximos a este cordon montanoso la obsidiana registra frecuencias relativamente altas (Franco 2014; Stern y Franco 2000), mientras que en otros contextos--todos ellos al sur del rio Santa Cruz--sus proporciones son muy escasas (Figura 1).

Al sur del cordon Baguales la obsidiana gris-verdosa veteada fue hallada en sitios de sus estribaciones sudoccidentales (Morano Buchner et al. 2009; San Roman y Morello 1999, 2003). Estos sitios presentan una tecnologia similar a la registrada hacia el oriente (estancia La Verdadera Argentina--LVA--), aunque en estos ultimos--a solo 30 km de Baguales y con avanzados estudios (p.ej., Borrazzo 2006, 2008; Borrero y Borrazzo 2011; Borrero et al. 2006)--la presencia de la obsidiana aun no ha sido confirmada (1). Dentro de este contexto regional, para el area Laguna Condor-CVPA -en el extremo sur del continente--los analisis tecnologicos y la relativa abundancia de esta roca respecto de otras variedades de obsidiana llevaron a proponer la existencia de un posible sistema de aprovisionamiento directo desde el CVPA hacia la sierra Baguales (Charlin 2009; Charlin et al. 2011).

Dado este panorama regional nos interesa plantear expectativas sobre la circulacion humana entre la sierra Baguales y el sector Laguna Condor-CVPA, considerando aspectos vinculados con potenciales vias de paso pericordilleranas vs. esteparias y la disponibilidad estacional de los espacios involucrados. Los contrastes que puedan establecerse entre condiciones de transitabilidad, aislamiento, disponibilidad estacional y dificultad de acceso a la fuente en diferentes momentos del Holoceno seran centrales en esta discusion. Si bien no profundizamos en este tema, los modelos aqui generados avanzan en la discusion sobre diferentes circuitos de interaccion con la sierra Baguales. Ambos circuitos estarian vinculados con dos esferas independientes de aprovechamiento directo de la fuente de obsidiana, una de ellas funcionando en las estribaciones occidentales del continente y la otra en las estepas orientales.

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Dinamica Ambiental y Circulacion Humana

Los criterios por los cuales los humanos realizan sus elecciones de uso y circulacion por el espacio estan vinculados en gran medida con la percepcion de los costos y beneficios que encierra la dinamica ambiental (p.ej., Binford 1982; Kelly 1995). Desde esta perspectiva, el espacio adquiere sentido como un recurso en si mismo, que incide de manera directa en la organizacion espacial humana (Borrero 1989-90). Esto hace esperable que las poblaciones tiendan a utilizar corredores que impliquen baja resistencia, favoreciendo el traslado con el menor gasto de energia posible (p.ej., Madry y Rakos 1996; Matteucci et al. 2011), aunque tambien podrian estar involucrados aspectos sociales, territoriales o simbolicos (Gamble 1998; Ingold 2000; Whallon 2006).

En la escala multi-anual del Holoceno, distintos elementos del paisaje debieron funcionar alternativamente como atractores o limitantes de la circulacion humana hacia la sierra Baguales (Borrero et al. 2006; Borrero y Borrazzo 2011; Pafundi 2006). El macizo montanoso de Torres del Paine--al suroeste de Baguales, en Chile--presenta una morfologia similar, pero con mayores alturas y volumen de cerros, lo que posiblemente haya implicado costos de circulacion altos. Condiciones de acceso mas favorables se reconocen hacia las estribaciones sudorientales, la meseta Vizcachas (Argentina) y los ambientes de estepa.

Tambien la reconstruccion de las variaciones anuales de precipitacion (Tonello et al. 2009), vegetacion (Huber y Markgraf 2003; Mancini et al. 2011; Sottile et al. 2012; Villa-Martinez y Moreno 2007) y episodios de incendios en Patagonia Meridional (Huber y Markgraf 2003; Huber et al. 2004; Sottile et al. 2012) permiten estimar la existencia de paisajes vinculados con periodos mas y menos favorables para la circulacion humana hacia Baguales (Figura 2). La transicion Pleistoceno-Holoceno esta marcada por condiciones poco humedas, gran ocurrencia de incendios y ambientes abiertos en sectores cordilleranos (Mancini et al. 2011; Tonello et al. 2009; Villa-Martinez y Moreno 2007). La facilidad de acceso hacia estos espacios pudo quedar restringida por las dimensiones del Gran Paleolago Tehuelche en Torres del Paine, que debio funcionar como un callejon sin salida desconectando sectores al norte y al sur de la sierra del Cazador.

De acuerdo con Solari y colaboradores (2012), avanzado el Holoceno Medio ocurrio el desague del paleolago por el seno de Ultima Esperanza--hace 7.113 cal a.p.--, aunque tambien podria haber ocurrido antes (Garcia et al. 2014). Con el desarrollo del actual complejo hidrologico en Torres del Paine un nuevo aumento de la humedad permitio el establecimiento de bosques pericordilleranos mas densos y la disminucion de los espacios cubiertos por la estepa (Tonello et al. 2009; Villa-Martinez y Moreno 2007). La expansion gradual del bosque de Nothofagus tambien ha sido correlacionada con los avances glaciarios ocurridos a partir del 5.000 cal a.p. (Glasser et al. 2004; Moreno et al. 2009). Es posible que estos factores junto con la altitud y la cercania al Campo de Hielo Sur determinaran la existencia de sectores con condiciones climaticas y costos de circulacion adversos para acceder a la sierra Baguales desde el sur. A partir de los 1.000 cal a.p. nuevas oportunidades para la circulacion humana pudieron estar vinculadas con areas cercanas a la cordillera, favorecidas por la declinacion de las precipitaciones y la consecuente contraccion del bosque (Tonello et al. 2009); aunque dicha tendencia se hizo mas clara a fines del siglo XIX, con el asentamiento europeo (p.ej., Huber et al. 2004; Mancini et al. 2011; Villa-Martinez y Moreno 2007).

[FIGURA 2 OMITIR]

En una escala temporal mas breve, episodios de sequia, deshielo, desborde de rios, caida de nieve o congelamiento de suelos y rios (Mayr et al. 2007; Paruelo et al.1998; Pelaez y Jimenez 2006; Solari et al. 2012; Sturzenbaum y Borrelli 2001) debieron imponer procesos de obstruccion o fragmentacion del habitat, introduciendo cambios en los costos de uso y la oferta de los espacios transitables. Estas condiciones debieron ser el trasfondo de procesos humanos que involucraran estimaciones de costo/ beneficio, riesgo e incertidumbre, formas de acceso estacional, o bien reformulacion de los circuitos de movilidad (p.ej., Avery 1995; Pafundi 2006; Pallo 2012; Veth 1993).

Si bien puede resultar dificil estimar el impacto real de la dinamica ambiental, las decisiones humanas usualmente involucran una relativa persistencia tanto en el uso de los espacios para transitar como en la imposibilidad de hacerlo (Beaton 1991). De esta manera, un acercamiento a las potenciales formas de la circulacion entre los cazadores recolectores moviles de Patagonia Meridional adquiere importancia en el reconocimiento de la escala promediada del registro arqueologico durante el Holoceno.

Informacion Arqueologica y Etnohistorica

La informacion temporal indica que la sierra Baguales debio ser explorada y conocida desde los inicios de la ocupacion humana al sur del lago Argentino (Franco 2014). Las evidencias mas tempranas de su explotacion proceden del sitio Chorrillo Malo 2, cuya ocupacion comienza en el 9.700 a.p. (Franco y Borrero 2003; Franco et al. 1999). De acuerdo con los estudios distribucionales, la sierra Baguales seria un area de uso marginal cuya principal actividad por parte de los humanos habria estado centrada en la obtencion de la obsidiana gris-verdosa veteada, en el marco de ocupaciones que no eran prolongadas ni muy pautadas (Borrero y Carballo Marina 1998; Franco y Borrero 2000).

Este escenario se acompana por una baja intensidad de uso de los pasos naturales del cordon Baguales (Borrero y Carballo Marina 1998; Franco et al. 1999; San Roman y Morello 1999) y en otros sectores aledanos como el sistema lacustre al sur del lago Argentino (Franco et al. 1999; tambien Franco et al. 2011 para el periodo de ocupacion efectiva del area), el Parque Nacional Torres del Paine (Bate 1970; Ortiz Tronoso 1972), y otros lugares hacia el este como las cuencas de los rios Vizcachas y Zanja Honda (Franco y Borrero 2000), la estancia La Verdadera Argentina (Borrero et al. 2006) y la cuenca media del rio Coyle (Belardi et al. 2006). Tanto las mesetas como los cerros aledanos al cordon Baguales pudieron tener un caracter de uso estacional (Borrero et al. 2006; Morano Buchner et al. 2009). Entre los espacios de la periferia meridional--y que mantuvieron contacto con la sierra Baguales--la obsidiana gris verdosaveteada se registra tempranamente en los sitios Fell y Pali Aike del CVPA, en contextos atribuidos al periodo cultural III, datado por Bird (1988) entre 8.500 y 6.500 a.p. (Stern y Franco 2000). Tambien fue hallada en los depositos mas antiguos del sitio Cerro Castillo 1 de Ultima Esperanza, desde el 4.600 a.p. (Langlais y Morello 2009; Legoupil 2009; San Roman y Morello 2003), y mas tardiamente como parte del ajuar funerario del chenque Cerro Guido (Morano Buchner et al. 2009).

Desde el punto de vista de la circulacion, el panorama arqueologico general para el area ha sido parte de la discusion sobre las caracteristicas biogeograficas del sistema lacustre al sur de Lago Argentino, debido a que este sector configura un callejon sin salida (Borrero 2004), motivado por la presencia del hielo continental y del cordon Baguales (Borrero et al. 2006). Ya para tiempos historicos (fines del siglo XIX y principios del siglo XX), los relatos de viajeros destacan el uso de los valles fluviales del rio Vizcachas, el curso superior del rio Coyle y la naciente del rio Gallegos como vias de circulacion (ver Borrero y Borrazzo 2011; Martinic 1995, 2004; Musters 2005 [1869-1970]). Algunos de ellos advierten sobre la facilidad del cruce de los rios durante el invierno, cuando sus aguas se congelaban (Pelaez y Jimenez 2006). Tambien la espesura del bosque y los pantanos tenian un importante significado, impidiendo el traslado por lugares como el valle del rio de las Chinas o el cruce de las Llanuras de Diana (Martinic 1995, 2004; Musters 2005 [1869-1970]). Otro tanto ha sido mencionado para la cubierta de nieve durante el invierno que hacia intransitables las mesetas al sur de la sierra Baguales (Borrero y Borrazzo 2011). Estos espacios tambien participaron de los circuitos de movilidad e interaccion de los aonikenk, asociados con una ruta tradicional que unia la sierra Baguales con la costa oeste del estrecho de Magallanes y con un asentamiento indigena sobre el valle medio del rio Vizcachas (Martinic 1995; Massone 1984).

Las interacciones humanas con la sierra Baguales funcionaron dentro de una amplia red con formas de explotacion logistica a partir de rangos de accion centrados en ambientes de estepa (Borrero et al. 2006; Charlin et al. 2011). Entre ellos, se destaca el CVPA por su alta intensidad ocupacional y por la persistencia en la explotacion de una fuente de obsidiana distante (> 200 km) y de acceso probablemente estacional. Esto le confiere a las vias de acceso a la sierra Baguales un fuerte significado biogeografico para comprender los alcances y limitaciones de la circulacion humana a grandes distancias, vinculadas con importantes procesos de cambio ambiental durante el Holoceno.

Metodologia

La circulacion conlleva un gasto de energia que varia en funcion de lo que se esta transportando, de la distancia que se recorre y el terreno que se cubre (Kelly 1992). Asi, las posibilidades de la circulacion humana necesitan ser evaluadas a partir de simular la estructura del paisaje. En este caso, con un entorno SIG (software ESRI ArcMap 9.3) se combinaron capas de informacion sobre altura y pendiente del terreno (derivadas del DEM del proyecto Shutter Radar Topography Mission--SRTMde la NASA), comunidades vegetales (Luerbert y Pliscoff 2009; Oliva et al. 2001), fuentes y cursos de agua permanentes (proyecto Atlas de la Republica Argentina del Instituto Geografico Nacional 2011 y del Sistema Nacional de Informacion Ambiental de Chile 2010) y presencia de nieves eternas en este sector de la cordillera de los Andes durante el verano (Rivera 2005). Cada uno de estos factores presenta grados de permeabilidad y transitabilidad por lo que no debieran ser considerados barreras geograficas (p.ej., Borrero y Borrazzo 2011; Boschin y Nacuzzi 1979; Musters 2005 [1869-1970]), aunque se espera que en ciertas circunstancias hayan sido evitados como vias regularmente usadas.

Para el area de estudio, las zonas de muy alto costo han sido consideradas aquellas con pendientes mayores a 40[grados], alturas superiores a los 1.400 msm -que representan el limite aproximado del hielo y las nieves eternas durante el verano, sensu Rivera 2005-, la vegetacion de bosque siempreverde, y los cuerpos de agua permanentes que cubren un area superior a medio kilometro. Los restantes espacios tienen costos menores, que fueron sopesados de manera ordinal en funcion de las variaciones que presentan cada una de las capas tematicas.

Entre la sierra Baguales, tomando un punto medio aproximado para el area de disponibilidad de la obsidiana gris verdosa veteada (Stern y Franco 2000) y los sitios del CVPA, se consideraron las rutas de menor costo por medio del modulo Shortest Past del Spatial Analysis. Las rutas se calcularon sobre una superficie de friccion basada en un modelo isotropico, en el cual la friccion es independiente de la direccion del movimiento. Sobre esta base se testearon distintas alternativas de superficies de friccion que permitieron evaluar comparativamente la importancia de cada una de las variables ambientales, incluyendo las posibilidades de la circulacion humana durante el verano, dado que el modelado tambien contempla la presencia de nieves eternas para este periodo (Rivera 2005) y la disponibilidad de fuentes de agua permanentes. En el caso del invierno, se necesito modelar las condiciones estacionales a partir de capas sobre temperatura media, precipitacion (proyecto WorldClim, Hijmans et al. 2005) y velocidad del viento (2) (Camilloni 2008; Capel Molina 1983) para el trimestre mas frio. Tambien se incluyeron valores de presencia de nieve fresca para mediciones realizadas en lugares donde es frecuente encontrar cubierta de nieve y con temperaturas promedio de invierno semejantes (Ventskevich 1961). Estas capas tematicas fueron reclasificadas en cinco rangos de variacion y sumadas en un nuevo modelo (ver metodologia en Pallo 2012). Finalmente, las rutas de menor costo se superpusieron al modelo invernal a fin de discutir su disponibilidad estacional.

Resultados y Discusion

A partir de tres modelos diferentes de superficies de friccion se obtuvieron multiples rutas de menor costo que unen sitios del CVPA con la sierra Baguales. Dado que los estudios paleoambientales dan cuenta de la ausencia o alternancia de periodos de bosques mas abiertos y mas cerrados durante el Holoceno, en el primer modelo se exceptuo la vegetacion a fin de evaluar la circulacion humana en periodos en que el bosque no funciono como un factor inhibidor. En el segundo modelo se incluyo la cubierta vegetal, pero se descarto la elevacion, mientras que en el tercer modelo se presentan todas las capas tematicas.

El primer modelo reconoce una sola via de circulacion de menor costo posible (Figura 3). En la conexion con Baguales, los sitios del CVPA podrian haber estado comunicados entre si y con los de la region de Ultima Esperanza por medio de esta unica ruta que incluye un recorrido por la cuenca del rio Gallegos, el cruce de las Llanuras de Diana y la subida a Baguales bordeando las estribaciones occidentales del sector continental.

En vistas de la factibilidad de esta ruta, la informacion paleoambiental permite deducir buenas posibilidades durante la transicion PleistocenoHoloceno, debido a las condiciones relativamente secas, previas al comienzo de la expansion del bosque abierto del Holoceno temprano (Tonello et al. 2009; Villa-Martinez y Moreno 2007). Para estos momentos, la cuenca del rio Gallegos y las Llanuras de Diana debieron constituir una ruta de bajo costo en la conexion con los espacios transcordilleranos (Borrero y Manzi 2007). Sin embargo, el tramo que bordea el lago El Toro y alcanza la cuenca del rio de Las Chinas debio estar inundado por el Gran Paleolago Tehuelche (Solari et al. 2012). Una conexion mas clara con Baguales debio establecerse una vez desarrollado el actual complejo hidrologico del area, luego del 7.113 cal a.p. (Solari et al. 2012) y con anterioridad al sostenido crecimiento del bosque de Nothofagus que comenzo en el 6.800 cal a.p. (Villa-Martinez y Moreno 2007).

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De este modo, la primera ruta modelada pudo estar completamente disponible durante el Holoceno Medio, pero en un lapso muy breve. Para ese entonces, la obsidiana gris verdosa ya estaba presente en el CVPA (Stern y Franco 2000), pero las fechas mas tempranas de su aparicion en el sitio Cerro Castillo 1 son posteriores a la expansion del bosque (San Roman y Morello 2003). Estos datos junto con las diferencias tecnologicas observadas entre ambos espacios (Charlin et al. 2011; Langlais y Morello 2009) no alientan a sostener la hipotesis de una ruta occidental usualmente transitada por humanos en la conexion CVPA-sierra Baguales.

A diferencia del primero, el segundo modelo da cuenta de varias vias posibles sin que los sitios del CVPA se comuniquen entre si en la circulacion hacia Baguales (Figura 4). Las rutas traspasan la estepa tendiendo a ser rectas debido a la existencia de una planicie glacifluvial de relieve suave y homogeneo (Oliva et al. 2001). Esto tambien esta asociado con las posibilidades que ofrece la estepa patagonica para circular en multiples direcciones, en contraposicion a lo esperable en ambientes boscosos (Pallo y Borrero 2014).

No obstante esto, los ambientes de estepa semidesertica entre los rios Gallegos y Coyle se caracterizan por poseer pocos cursos de agua permanente y amplios sectores con pequenas lagunas y bajos sin salida, muy variables en el corto plazo (Mazzoni et al. 2006). Dicha escasez de agua pudo ser un motivo suficiente para redireccionar la rectitud de los recorridos por estos espacios intermedios. En particular durante periodos secos, una ruta alternativa debio implicar el cruce del rio Gallegos hasta alcanzar el tramo mas proximo del rio Coyle, continuando el traslado por su valle principal. Esta ruta involucra una mayor distancia a recorrer frente a vias de paso mas directas hacia la sierra Baguales, pero en el largo plazo debio asegurar la cercania a una fuente de agua altamente confiable y con buena productividad primaria a su alrededor (Mazzoni y Vazquez 2004).

En relacion con esto, las distribuciones arqueologicas en distintas partes del valle del rio Coyle apuntan a una baja intensidad de ocupacion humana que habria implicado el uso preferencial de estos espacios como una importante via para la circulacion (Belardi et al. 2006; Carballo Marina et al. 2011; ver tambien Martinic 2004 para tiempos historicos). Incluso, los periodos de congelamiento del rio (para tiempos historicos ver Pelaez y Jimenez 2006) pudieron ofrecer buenas posibilidades para el traslado (Borrero 2012a). Por encima del rio Coyle, las diferentes vias de paso confluyen en privilegiar un acceso a la sierra Baguales por las estribaciones orientales, a traves de la meseta Vizcachas. Respecto de estos espacios, es sabido que--al menos a fines del siglo XIX--participaron de los circuitos de movilidad de los aonikenk y de las rutas de viaje de otros exploradores hacia el sur del lago Argentino (Martinic 2004). En terminos paleoambientales, estos espacios tambien pudieron estar disponibles con anterioridad.

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El modelo tambien admite al area de LVA como un posible paso transcordillerano de bajo costo en la conexion entre Baguales y los sectores occidentales (sitio Cerro Castillo 1). Sin embargo, hemos senalado que la tendencia distribucional de la obsidiana gris-verdosa veteada para el area desalienta esta alternativa, sumado a que el panorama mas general de la informacion arqueologica sugiere que el cordon Baguales no funciono como una zona usual de paso hacia la vertiente pacifica (Borrero y Franco 2000).

El tercer modelo se asemeja al segundo en cuanto a la eleccion de rutas rectilineas por ambientes de estepa, aunque en ciertos casos se privilegio el sorteo de elevaciones amesetadas por sectores mas bajos (Figura 5). La entrada al sector montanoso marca la mayor diferencia con el modelo anterior, debido a que en este ultimo caso se generaron vias de paso que bordean el rio Vizcachas por el sur o la meseta homonima, siguiendo la cuenca del rio Pelque por el norte. Aqui la inclusion del factor elevacion favorecio una mayor cercania de las vias de paso a los valles fluviales de los rios Coyle, Vizcachas y Pelque. Al menos en ciertos periodos--asociados con la necesidad humana de disponer de agua--las vias del tercer modelo pudieron tener una mayor aplicabilidad real que las modeladas anteriormente.

[FIGURA 5 OMITIR]

Al contrastar los distintos modelos con la simulacion de estres invernal, se observa que la mayor parte de los recorridos se asocian con niveles relativamente bajos (Figura 6a). Una vez alcanzadas las estribaciones de la sierra Baguales, la primera via modelada incluye el tramo comparativamente mas corto vinculado con niveles de alto estres invernal (> valor 15), pero transitando zonas mas extremas respecto de los otros modelos (Figura 6b). Las vias del segundo modelo dan cuenta de los tramos mas largos con alto estres invernal por la meseta Vizcachas, y las del tercer modelo sostienen niveles de estres similares al del segundo, aunque en tramos mas cortos dado que traspasan sectores mas bajos y proximos a los valles fluviales que bordean la meseta Vizcachas.

De acuerdo con esto, la mitad oeste de la sierra Baguales seria el sector mas afectado por el aumento de las condiciones invernales, implicando costos maximos de acceso a la fuente. Tambien, es probable que durante el invierno la meseta constituyera una barrera relativamente mas importante que otros pasos naturales hacia la sierra Baguales, en particular por las grandes distancias a recorrer asociadas a niveles altos de estres. Si existieron vias naturales que pudieron ser transitadas todo el ano para entrar a la fuente de obsidiana (Borrero y Borrazzo 2011), el modelado invernal sostiene una mayor correspondencia con los valles fluviales que corren por el norte del area, como el arroyo de la Cumbre o del Medio y el rio Centinela. Por su parte, la informacion arqueologica senala que estos cursos de agua alcanzan las localidades arqueologicas Altas Cumbres y Cerro Verlika--respectivamente--, muy proximas al area de aprovisionamiento estimada para la obsidiana gris-verdosa veteada (Franco et al.1999; Stern y Franco 2000). De manera hipotetica, las rutas que entraban por las estribaciones orientales pudieron hacer frente a las dificultades impuestas por el aumento del estres invernal, desviandose hacia el norte mediante la circunvalacion de los sectores bajos del cordon Baguales. Aunque un redireccionamiento de este tipo debio elevar notablemente las distancias del recorrido y por ende los costos del traslado, esta pudo ser una opcion relativamente poco costosa en periodos muy frios.

[FIGURA 6 OMITIR]

Conclusion

El desarrollo de distintas superficies de friccion demostro ser una metodologia util para evaluar la circulacion humana entre el CVPA y la sierra Baguales, sopesando potenciales escenarios de rutas y ambientes cambiantes durante el Holoceno. En funcion de esto es posible plantear que entre la retirada del paisaje glaciar y la expansion boscosa, los espacios occidentales debieron implicar bajo costo de traslado en direccion norte-sur; aunque su disponibilidad pudo ser muy breve. Con posterioridad, el bosque debio ser determinante en el acceso hacia el oeste y el norte del area, reforzando el uso de vias alternativas de bajo costo por las estepas del este.

En momentos humedos un trazado de rutas esteparias--privilegiando la rectitud y el acortar distancias durante el recorrido--seria suficiente para explicar la conexion entre el CVPA y Baguales. Durante periodos secos surge la hipotesis del uso regular de zonas bajas asociadas con fuentes de agua confiable, y en particular del valle del rio Coyle como principal via de conexion con Baguales. Tambien, al aumentar el estres invernal debieron amplificarse los costos de la circulacion humana, mas aun en zonas montanosas. Vias de entrada alternativas con una mayor disponibilidad anual a la fuente de obsidiana pudieron ser puestas en uso (p.ej., valles fluviales del norte), mientras que zonas de alto estres invernal debieron ser descartadas (p.ej., las mesetas al sureste de Baguales).

Estos resultados apuntan a que la circulacion humana hacia Baguales no puede ser explicada por una unica via de bajo costo; tambien desestiman la importancia de una posible conexion entre el CVPA y Baguales a traves del borde occidental, y priorizan una entrada por las estepas orientales. Un pool de rutas de bajo costo--cuya optimalidad fue variable tanto en la escala corta como larga de los cambios paleoambientales del Holocenoparece la hipotesis mas defendible. Ademas, es claro que resulta dificil generar un acercamiento profundo a los patrones temporales, aunque las alternativas aqui planteadas son parte del conocimiento para avanzar en el estudio de esta clase de fuentes de obsidiana--de acceso dificil y estacional--, que permiten especular que se trata de zonas que fueron elegidas por otras razones y que una vez descubierta la obsidiana se crearon condiciones de planeamiento--especial o embedded (sensu Binford 1979)--para obtenerla. Es decir, la obsidiana pudo pesar en el retorno a esos lugares, generando condiciones de fidelidad territorial (Borrero 2012b:287).

Aunque colateralmente, tambien han quedado esbozados posibles vectores de acceso independiente a la sierra Baguales, desde el sureste (Laguna Condor-CVPA) y desde Ultima Esperanza. Frente a los circuitos por zonas de estepa extra-andina del primer caso, para el segundo queda planteada una hipotetica ruta occidental a traves de los valles de los rios De las Chinas y Baguales, derivada del primer modelo. La informacion arqueologica recopilada hasta el momento es alentadora en este sentido (Borrero et al. 2006; Franco y Borrero 2000; San Roman y Morello 1999). Esta ruta occidental debio implicar altos costos de traslado (vinculada con densos bosques, pantanos, desbordes de rios o caida de nieve), lo que sumado a la menor estacionalidad del corredor oriental, servirian para zanjar la cuestion acerca de la intensidad diferencial en el uso de la obsidiana de Baguales entre los sitios del borde occidental y el CVPA. En la escala regional mas amplia, se sigue reforzando la existencia de una circulacion asimetrica en la que Ultima Esperanza habria sido utilizada de manera marginal durante el Holoceno Tardio, tanto desde las tierras del este como desde el sector de canales (Borrero et al. 2006).

Agradecimientos: A Luis Borrero por su constante apoyo, atentas lecturas y comentarios. A los evaluadores de este articulo, quienes aportaron valiosas sugerencias para mejorarlo. Este trabajo es parte de una beca postdoctoral otorgada y financiada por CONICET (Argentina).

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Notas

(1) Aunque aun no ha podido ser confirmado, el reciente hallazgo de dos microdesechos en un nuevo sondeo realizado en el sitio Cerro Leon 3 abre la posibilidad de contar con una representacion marginal de la obsidiana de Baguales en el area de La Verdadera Argentina para el Holoceno Tardio (K. Borrazzo com. pers. 2015).

(2) En el caso del area del Lago Argentino, no se pudieron registrar valores en la bibliografia por lo que se opto por considerar un valor aproximado de acuerdo con la informacion disponible para las restantes areas.

Maria Cecilia Pallo [1]

[1] CONICET-IMHICIHU (Instituto Multidisciplinario de Historia y Ciencias Humanas). Saavedra 15, 5 piso (1083 ACA), Buenos Aires, Argentina. ceciliapallo@gmail.com

Recibido: septiembre 2014. Aceptado: mayo 2015.

http://dx.doi.org/10.4067/S0717-73562015005000033. Publicado en linea: 22-agosto-2015.
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Author:Pallo, Maria Cecilia
Publication:Revista Chungara. Revista de Antropologia Chilena
Date:Jan 1, 2016
Words:7112
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