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Corpus generaliter sumptum reflexiones acerca de la ontologia renacentista de la amplitud. I parte.

1. Jornada I. Los pretemporaneos y los contemporaneos del infinitismo renacentista

Impugnando la doctrina aristotelica de la materia primera, concebida como un substrato informe, Juan Filopon (=Juan de Alejandria, neoplatonico que florecio hacia el 530 A. D.) asumio la tridimensividad de la materia primera. En esta medida, cimento el concepto del espacio intrinseco (cf. E. Grant, 1981: p. 15). Filopon nego que el espacio vacio tridimensivo sea un cuerpo. Opero un discernimiento del cuerpo material respecto de la extension asomatica y tridimensional. El cuerpo es una substancia, mas la extension inmaterial no lo es. Aun cuando dos cuerpos no puedan ocupar simultaneamente un mismo lugar, por razon de su antitipia, un cuerpo puede saturar un espacio coextensivo (=codimensivo y coterminal) con el (cf. Grant, 1981: p. 20). Filopon discernio las magnitudes dimensivas asomaticas de las somaticas. Oblitero, eo ipso, el basamento de uno de los mas potentes argumentos peripateticos contra el espacio vacuo (cf. Grant, 1981: p. 21).

Enrique de Gante (1217-1293), Doctor Solemnis, diferencio a lo vacuo intramundano de lo vacuo extramundano. El teologo borgonon hizo advertir de lo siguiente en el folio 625:

Objectio: Sed non puto quod sit aliquis catholicus qui propter fugam inconvenientis quod vacuum esse, aut posse esse, duci deberet ad negandam antecedenter, dicendo quod Deus nullum praedictorum annihilare posset: immo potius deberet a quolibet concedi vacuum posse esse: et Deum posse facere quod vacuum esset; quam negari Deum aliquod praedictorum posse annihilare (reproducido en Alexandre Koyre, 1981: p. 53).

Si no hubiese espacio vacio cuando menos posible, Dios no podria aniquilar lo creado, lo cual entrana una imposibilidad teologicoracional. A fuer de que todo lo creado es teoricamente aniquilable, el espacio vacio puede actualizarse. Su existencia entrana posibilidad. Toda vez que su existencia es posible, el spatium inane es un ens possibile. Dios puede determinarlo a existir. Enrique de Gante se oriento, por consiguiente, hacia el explicito reconocimiento de la posibilidad de un intervalo vacio, realmente distinto de los entes contenidos en el (cf. Quodlibeta, xv, cuestion iv [en A. Koyre, 1981: p. 55]). No obstante, si lo inane se conceptua, meramente, como intervalo, paladina es la imposibilidad de que exista allende del universo mundo (cf. A. Koyre, 1981: p. 56). Desde la perspectiva de Enrique de Gante, por consecuencia, no cabe la posibilidad de un vacuum coacervatum sino, exclusivamente, la de un vacuum interspersum.

La ontologia del intervalo vacuo es peculiar, puesto que importa la precision teorica de que, si bien es cierto que debemos negar que secundum se omnino nihil est, lo cual significa que no posee entidad en si mismo, es accidentalmente un quasi aliquid. La onticidad de lo vacuo es una entidad aminorada, propia de una accidencia (cf. A. Koyre, 1981: p. 61). Asi, pues, el espacio vacio es titular de aliquidad. El espacio vacio es, per accidens, una distancia distinta y separada del cuerpo, la cual entrana un estatuto pasivo de indole receptiva. Esencialmente, es una entidad receptacular (cf. A. Koyre, 1981: p. 62):

Tunc distantia trium pedum dicendum corpus quod est sub vacuo distare a corpore quod est super vacuum, quod est super vacuum quod etsi nihil sit intra, tamen quantae dimensionis corpus natum est recipi inter dicta dua corpora, tantum secundum distantiam iudicandum est esse illud intermedium: sed per accidens et ratione illius per accidens intermedium quod secundum se omnino nihil est,per accidens est quasi aliquid: propter quod appelatur vacuum quasi non omnino nihil sed per accidens distantia separata corporis receptiva (reproducido en A. Koyre, 1981: p. 59).

Lo anterior conduce, indefectiblemente, hasta una paradoja fisica y ontologica. La no admision de un vacio coacervado implica la necesidad de limitar al espacio vacio por medio de un factor "explicativo" aun mas latebroso, scil.: la nada. Aporeticamente, por ende, Enrique de Gante hubo de entificar la nada (cf. Koyre, 1981: p. 63). De cierto, la paradoja involucro al periodo en su conjunto:

Ainsi, ce n'est pas en fonction de preoccupations theologiques seules, pas plus qu'en fonction de preoccupations purement scientifiques, mais par suite de la reencontre, dans un meme esprit, de la notion theologique de l'infinite divine avec la notion geometrique de l'infinite spatiale que fut formulee la conception paradoxale de la realite de l'espace imaginaire, de cet espace vide, veritable neant realise, dans lequel, trois siecles plus tard, s'abimeront et s'evanouiront les spheres celestes qui tenaient ensemble le beau Cosmos d'Aristote et du Moyen Age (A. Koyre, 1949: p. 92).

En su De Causa Dei adversus Pelagium et de Virtute Causarum ad suos Mertonenses Libri tres (editado el 1618 por Henry Saville), Thomas Bradwardine (1290-1349), procurador de la Universidad de Oxford (desde 1325) y arzobispo de Canterbury (1348-1349), teorico de las proporciones de las velocidades (cf. su Tractatus de Proportione Velocitatum, inedito hasta 1495, y reeditado en 1505 y en 1515) y prefigurador de conceptos propios de la matematica y la fisica modernas (cf. J. Ferrater Mora, 1999: p. 3526), estatuyo la tesis de la ubicuidad real, no meramente virtual ni imaginaria, de lo Divino en la totalidad de las regiones del espacio imaginario. El autor refiriose a un situs imaginarius, saturado por Dios mediante el modo locativo de replecion. Esta ultima no es la concomitante con lo solido. El modo de la divina ubiedad es el omnilocupletivo, el cual no se hace acompanar de antitipia alguna. El hecho de que Dios exista real e inmediatamente por doquiera, confiere onticidad real al escenario de Su presencia:

Sicut quintum ostenditur; nec per mutationem in mundo, quia Deus prius natura fuit ibi quam mundus crearetur, vel quomodolibet mutaretur, sicut praecedentia manifestant. Non est ergo Deus noviter factus ibi, sed aeternaliter fuit ibi: quare et eadem ratione aeternaliter fuit, est et erit ubique in situ imaginario infinito (reproducido en A. Koyre, 1981: p. 88).

Nicolaus Bonetus, quien dicto lecciones en la Universidad de Paris y murio en torno de 1343 (cf. N. Kretzmann et alt., 1997: p. 873) explico el movimiento violento en lo vacuo mediante un impetu perentorio y consumible. El movimiento violento en el espacio vacio sera mas lento en el termino que en el comienzo. El impetu buridaniano, por su parte, es permanente, a diferencia del impetu segun el escotista franciscano Francesco de Marchia (=Francesco Pignano, quien murio el 1347), Doctor Succintus et Praefulgens, y Nicolas Bonetus (cf. E. Grant, 1981: pp. 43, 44). Empero, como se supusiese la existencia de un espacio infinito, semejante impetu suscitaria absurdos de orden dinamico; ex. g., un movimiento infinitamente duradero (cf. E. Grant, 1981: p. 43). La fisica contemporanea, por supuesto, ha reeditado la tesis de que existe una velocidad (=c) mayor que la cual no existe otra. Henos en presencia de un notable barrunto medioeval de la imposibilidad de incrementos indefinidos en la velocidad de los existentes.

Para justificar el movimiento temporal de los cuerpos elementales dentro del espacio vacuo, algun escolastico asumio que cada cuerpo elemental no admite sino una velocidad maxima, la cual no puede ser excedida. Semejante velocidad no puede ser adquirida sino en ausencia plena de resistencia exterior. Por lo tanto, nunca se realiza en el mundo real (cf. E. Grant, 1981: p. 46).

En conformidad con Bartolomeus Amicus, el espacio imaginario es la negacion de la resistencia, no la negacion del cuerpo, a fuer de que puede coexistir con este (cf. E. Grant, 1981: p. 168). El espacio y lo vacuo son especies (=hiponimos) diversas de la negacion (=hiperonimo), por lo cual no son identificables. 'Espacio' y 'cuerpo' no son enantionimos. Por anadidura, son compaginables. El cuerpo, por su parte, viene a perfeccionar al espacio (cf. Grant, 1981: p. 169). A fuer de los concomitantes que adjudico al espacio imaginario, Amicus hubo de colegir que difiere de lo vacuo:

The passage cited above makes this readily apparent. Because of its eternality, imaginary space is not destroyed when occupied by body but coexists with it, whereas vacuum, which is conceived as the negation of body, is destroyed when filled by body (E. Grant, 1981: p. 169).

La oquedad infinita y no recluida entre superficies, situada allende del universo mundo, no es un espacio vacuo sino, antes bien, un espacio que existio antes de la creacion del universo y que existe, al presente, extra mundum (cf. E. Grant, 1981: p. 170); el cual es, actualmente, metacosmico. Asimismo,

Even if a stone were created supernaturally beyond the world and then annihilated, a vacuum would not result because no surrounding matter exists to form a concavity where the stone was annihilated (E. Grant, 1981: p. 170).

En conformidad con Bartolomeus Amicus, el universo mundo producido ex nihilo yace inmovil en un espacio infinito, eterno e imaginario, el cual lo circunda. Que el universo no se situa en un espacio vacuo es notorio, toda vez que no se localiza en una concavidad, la cual solamente podria existir como al universo lo rodease entidad material (Loc. cit.).

Aun cuando el espacio imaginario sea una negacion (cf. E. Grant, 1981: p. 171), aparentemente cuenta con un cierto grado de onticidad, aun cuando sea el correspondiente a la sola potencia pasiva para la recepcion de cuerpos, capacidad ajena a la resistencia. La entidad espacial es coeterna con Dios e independiente de El. Las negaciones pueden existir independientemente de Dios, toda vez que son plenamente ajenas a la divina accion eliciente. No son, en efecto, realidades sobre las cuales recaiga, como sobre un sujeto extrinseco, el acto opificial de la causa prima:

To illustrate this, Amicus resorted to analogy: Just as not everything received in another thing is real and positive, as when blindness is received in the eye, so everything that is capable of receiving need not be positive, as with imaginary space (E. Grant, 1981: p. 172).

El espacio imaginario coexiste con Dios; en esta medida, en forma impropia, en tanto que el sumo opifice omite actuar (Loc. cit.).

Francois Bona Spes (n. en 1617), carmelita belga y profesor de filosofia y teologia en la Universidad de Lovaina, admitio la divina omnipresencia allende del universo mundo. Asi, tambien, establecio la existencia de un espacio infinito y uno, el cual es real, no imaginario, a diferencia del postulado por Bartolomeus Amicus. El espacio real converge plenamente y se identifica con el atributo entitativo de inmensidad (cf. Commentarius in Aristotelem, Tractatus III, Physica, Pars I, pp. 177, 178 [De Spatiis imaginariis], cit. en E. Grant, 1981: p. 180). Con el conspicuo aporte teorico de Francois Bona Spes, la cualificacion del spatium inane quatenus negatio irremisiblemente periclito.

Gabriel Vazquez (1549-1604), S. I., estatuyo que la negacion de un cuerpo, es decir, la lo vacuo o la nada, pertenece a la superficie circundante antes que al intervalo. Semejante negacion es una privacion antes que una negacion absoluta. Vazquez reedito las tesis sustentadas, en el bajo Medioevo, por el connotado averroista Juan de Jandun (cf. E. Grant, 1981: p. 13), quien se desempeno como maestro en la Universidad de Paris, colaboro con Marsiglio de Padua (y murio el 1328) y representose la infinita duracion del universo mundo como verdad de razon (cf. J. Ferrater Mora, 1998: p. 1954) (1).

En conformidad con los filosofos y teologos escolasticos, tres son los hiponimos de la localidad, scil.: la repletiva, monopolizada por Dios, la definitoria, proprium de las substancias separadas y de las almas y, finalmente, la circunscriptiva, proprium ex quarto modo sumptum de los entes somaticos (cf. G. W. Leibniz: Nouveaux Essais sur l'Entendement humain, ii, xxiii, xxi). La divina substancia, la cual es concebida por nosotros como difundida en la totalidad del espacio, debe inteligirse como presente por modo de extension; no por parte de Dios, quien es simplicisimo, sino

[...] per comparationem ad quodcumque corpus vel spatium extensum [...] (F. Suarez. Disputationes metaphysicae, xxx, vii, xlix).

Razonando de esta manera, captase la compatibilidad de la divina simplicidad, la cual es inamisible e inconcusa, y la extension espacial. Dios, en efecto, es intensivamente infinito (=infinito in intensione et perfectione sua) proprio sensu. Asimismo, es eminenter "extenso":
   [.] ideo facile intelligitur illam esse posse simpliciter infinitam
   in intensione et perfectione sua, et eminenter in extensione, quia
   nimirum, indivisibilis existens, ita constituit praesentem divinam
   substantiam locis et spatiis extensis ac si ipsis esset coextensa
   (Loc. cit.).


Identicamente, el Eximio diferencio la ubiedad repletiva de la definitoria, toda vez que, si bien es cierto que las almas y las substancias separadas se personan secundum totam substantiam suam en el espacio y en los cuerpos, su presencia no es omnipresente, sino localizada (cf. Disputationes metaphysicae, xxx, vii, li). En cambio,
   [...] divina substantia ita est tota ubicumque est, ut ibi etiam
   habeat suam totam praesentiam et immensitatem. Quod quidem, sicut
   admiratione dignum est, ita etiam est divina eminentia et
   perfectione dignissimum, quia, cum in nulla perfectione sua partes
   habeat, non potest alicubi habere aliquid perfectionis suae,
   quacumque ratione consideretur, quin ibi etiam totum habeat; et
   ideo, ubicumque se exhibet praesentem, totam suam immensitatem
   exhibet (Disputationes metaphysicae, xxx, vii, li).


La omnipresencia divina es su difusion por doquiera en el espacio. La difusion en todo no es tal por parte de Dios; procede, antes bien, de la relacion de Dios con las diversas partes de ese espacio. Este es el nucleo de la propuesta suareziana:

Suarez believed that every cause is conjoined to its effect, so that God, as agent, must be present wherever He acts to create effects. Because God could create an effect anywhere at all, it followed that he must be infinitely omnipresent (E. Grant, 1981: p.157).

El espacio vacuo es, en conformidad con Suarez, identico a la divina substancia:

Indeed that void space, in Suarez's words, "is not something really distinct from the substance of God" (E. Grant, 1981: p. 155) (2).

A diferencia del espacio de los filosofos renacentistas no aristotelicos de la naturaleza, el espacio del neoescolastico andaluz no entrana dimension alguna. Es adimensivo, toda vez que la divina inmensidad no puede ser dimensiva. El susodicho receptaculo, sintomaticamente concebido, por los escolasticos, como imaginarium, no es --lo creemos notorio-- el espacio geometrizado de los filosofos renacentistas de la naturaleza.

2. Jornada II. Los protagonistas

(II.I) Nicolas de Cusa (1401-1464) establecio que toda criatura es infinitamente distante de lo maximo absoluto. Esta primera consecuencia de la interpretacion lulianocusana de lo maximo anselmiano, entrano la impugnacion del concepto jerarquico de realidad, que los medievales asumieron a partir de fuentes neoplatonicas (cf. C. Lohr, 1988: p. 522). Empero, si la distancia existente entre la criaturas y su creador es infinita, ningun ente creado goza de una perfeccion mayor que cualquier otra, tesis examinada y, en cuanto problema, resuelta por Leon Hebreo en sus Dialoghi d'amore (1535).

En conformidad con Yehuda Abrabanel, quien nacio en Lisboa hacia 1460, si consideramos las bellezas creadas por modo extrinseco, en exclusiva relacion con Dios, relativamente a Cuya perfeccion no existe proporcion alguna (inter finitum et infinitum, nulla est proportio), las bellezas, sean cuales fueren, son equipolentes. Empero, Dios decreto que las bellezas habrian de adecuarse a multivarios grados, cada uno de los cuales es una cantidad intensiva que no puede no ser finita. Entre estos grados, median relaciones de mayoridad (A es mayor que B [=A>B]) y minoridad (G es menor que D [=G<D]). Basta lo anterior para que, entonces, haya legitimidad teorica en la afirmacion de que un ente querubinico sea mas bello que, por ejemplo, un heliotropo (cf. L. Hebreo, 1986: p. 304).

Toda belleza creada se relaciona con una esencia determinada y con un sujeto singular. Es, en esta medida, limitada por ellos. Empero, el universo angelico recibio una porcion mayor que el sidereo; este, una porcion mayor que la belleza recibida por el mundo corporeo terrestre (Loc. cit.).

En acuerdo con el Cusano, el universo creado debe ser infinito, puesto que, de lo contrario, el creador no seria efectivo en grado superlativo. La infinitud del cosmos es solamente contracta, e ilimitacion indefinidamente aproximante a la perfeccion absoluta. La plena realizacion perfectiva del universo demanda el intimo vinculo de creador y criatura (3). Nicolas de Cusa conjugo el enfoque ontologico anselmiano del problema del conocimiento de Dios (genitivo objetivo); la dialectica de los platonicos chartrianos del siglo XII acerca de la unidad, la igualdad y la conexion; y, finalmente, el dinamico concepto luliano del ser. Nicolas de Cusa apelo a la doctrina del beato Ramon Llull (1232-1316) para articular un novedoso enfoque de lo uno, ajeno al inmutabilismo de los constructos dialecticos de la metafisica antigua. El dinamismo ontologico del Cusano desbrozo el sendero por el cual hubieron de transitar los sistemas filosoficos de la temprana modernidad (cf. C. Lohr, 1988: p. 557) (4).

Nicolas de Cusa confirio, al universo mundo, el estatuto propio de una totalidad, la cual es titular, por si misma, de sentido. Toda vez que el universo emana de una complicacion ontologica, y consiste en una expresion de lo uno, en lo cual complicase la totalidad de las formas (tanto substanciales cuanto accidentales), preserva una inamisible e inconcusa unidad substancial (unidad de ousia). La cognicion, en la medida en que debe ser apropiada, no puede consistir en la multiplicacion de asertos aislados, correlativos de la configuracion de individuos, recalcitrantes en su no asimilabilidad a una red holotica de existentes (cf. H. Blumenberg, 1983: p. 527). Henos en presencia de una germinal teoria coherentista de la verdad.

La explicatio en su respecto epistemologico, cuyo escenario es el espiritu, es una expresion de la explicatio mundana (cf. H. Blumenberg, 1983: p. 530). Sabemos que la explicatio es una ejemplificacion de la funcion 'expressio', la cual es opugnante de la analogia y la alegoria.

Si bien es cierto que el Cusano adhirio a principios grandemente reverenciados por los modernos, como por ejemplo el de identidad de los indiscernibles, en su De Beryllo, capitulo vigesimo nono, procedio a negar enfaticamente el principio de razon suficiente; cuando menos en acuerdo con su version intelectualista; no en conformidad con una formulacion admisible por Samuel Clarke: (5)

Et ita dico cum sapiente, quod omnium operum Dei nulla est ratio scilicet cur caelum caelum et terra terra et homo homo, nulla est ratio nisi quia sic voluit qui fecit. Ulterius investigare est fatuum, ut in simili dicit Aristoteles [...] (De Beryllo, xxix [reproducido en H. Blumenberg, 1983: p. 657, nota 68]).

La contraccion es la antitesis de la abstraccion. Asi, pues, puesto que los objetos concretos se caracterizan mediante la conjuncion de predicados, cada uno de los cuales es abstracto, aquella es la restriccion del individuo, el cual, en cuanto entidad actual, nunca agota el ambito de las posibilidades de su realizacion (cf. Blumenberg, 1983: pp. 543, 544). La restriccion es el rasgo ubicuo del universo efectivamente existente, ejemplificado por cuanto existe en el.

Identicamente, el Cusano se represento el espacio como una totalidad homogenea e isotropa. No solamente es simetrico, como tambien lo es el espacio aristotelico; es rigurosamente uniforme, a fuer de que en el espacio de Nicolas de Cusa las distinciones cualitativas se esfuminan a cabalidad. Huelga advertir de que este espacio es una totalidad formal, plenamente congruente. El espacio es una antonomastica ejemplificacion estetica de la infinitud categorematica. Empero, el Cusano, autor poco afecto a la temeridad discursiva, atempero sus asertos filosoficonaturales y establecio, precautoriamente, que el universo es indefinido. Dios monopoliza el atributo entitativo de infinitud. O, como queramos sutilizar, habremos de reconocer, con el autor, que la infinitud del universo mundo es "privativa"; y "negativa", en cambio, la divina infinitud (6). La "negatividad" implica, en esta puntual circunstancia, la raigal incompatibilidad, con Dios, de cualesquiera determinaciones cualificativas suficientemente condicionantes (=condiciones suficientes) del limite. El espacio del Cusano es, por consecuencia, infinito. Desde nuestro punto de vista, es positivamente infinito, o sea, en modo categorematico.

Como nos representemos una superficie, relativamente a la cual las paralelas sean perpendiculares, estas se desempenaran como lineas ortogonales intersecantes in infinito; coincidentes en el punto de fuga. Erwin Panofsky (1892-1969) ha conferido una inmejorable expresion a lo anterior:

[...] y una representacion basada en esta construccion [...] se puede definir como transformacion proyectiva exacta de un sistema espacial caracterizado precisamente por esas dos cualidades que distinguen al quantum continuum del quantum discretum. La infinitud va implicita --o, mejor dicho, visualmente simbolizada-- en el hecho de que cualquier conjunto de lineas paralelas, independientemente de su ubicacion y direccion, converja hacia un unico "punto de fuga" que por lo tanto viene a ser literalmente un punto en el que las paralelas se encuentran, es decir, un punto situado en el infinito [...]. La continuidad, por otra parte, va implicita --o, mejor dicho, visualmente simbolizada-- en el hecho de que cada uno de los puntos de la imagen perspectiva viene exclusivamente determinado, como en el corpus generaliter sumptumcartesiano, por tres coordenadas [...] (E. Panofsky, 2001: pp. 190, 191).

Asimismo, el espacio holotico del Cusano es una notoria y diafana prefiguracion del bruniano y del cartesiano, toda vez que cada uno de sus puntos es definible por conducto de la interseccion de tres ejes de coordenadas. Reparemos en el correspondiente texto bruniano, propio del De immenso et innumerabilibus (Francfort del Meno, 1591), el recurso al cual hace posible constatar que la forma simbolica espacial de la modernidad emergente, tal y como elevose a conciencia reflexiva de especie filosofica, no es otra que el espacio propio de la representacion perspectiva (el cual ostenta unidad y congruencia independientemente de los objetos figurados en el):

Est ergo spacium, quantitas quaedam continua physica triplici dimensione constans, in qua corporum magnitudo capiatur, natura ante omnia corpora, et citra omnia corpora consistens, indifferenter omnia recipiens, citra actionis passionisque conditiones, immiscibile, impenetrabile, non formabile, illocabile, extra et omnia corpora comprehendens, et incomprehensibiliter intus omnia continens (De immenso et innumerabilibus, seu de Universo et Mundis, Libro i, capitulo viii [G. Bruno, 1962, i/1: p. 231]).

El estatuto propio de este espacio es funcional. Esta precision caracterizante es adeudada a Ernst Cassirer (1874-1945) (en acuerdo con el tomo segundo, tematicamente alusivo al pensamiento mitico [=Das mythische Denken], de su Philosophie der symbolischen Formen [1923-1929], publicado el 1925 [cf. C. W. Hendel en E. Cassirer, 1955: p. vii]):

Y, puesto que no se puede hablar de la infinitud del espacio perceptivo, tampoco puede hablarse de su homogeneidad. La homogeneidad del espacio geometrico encuentra su ultimo fundamento en que todos sus elementos, los "puntos" que en el se encierran, son simplemente senaladores de posicion, los cuales, fuera de esta relacion de posicion en la que se encuentran referidos unos a otros, no poseen contenido propio ni autonomo. Su ser se agota en su relacion reciproca: es un ser puramente funcional y no sustancial (E. Cassirer [Philosophie der symbolischen Formen, Das mythische Denken, pp. 107 y ss.] en E. Panofsky, 1999: pp. 13, 14 y 101, nota 7).

Hemos aludido previamente al espacio quatenus totalidad intensiva. ?Por que? A fuer de que el espacio fue inteligido, por el filosofo y teologo aleman, en forma tal que su totalidad es necesariamente condicionante (=una condicion necesaria) de cada una de sus "partes". De cierto, el espacio no consta sino improprio sensu de partes. Las aludidas "partes" son regiones arbitrariamente figurables, es decir, representables en el espacio, el cual es, amen de infinito, indivisible y --metaphysice spectatus-- simplicisimo. Henos en presencia de una forma simbolica con arreglo al denso sentido cassireriano. La forma simbolica del espacio (7) es titular de aquello que Erwin Panofsky, teniendo en mente la contribucion cartesiana, ha nominado continuidad. El espacio es un quantum continuum, no partes extra partes. La referida continuidad fue bellamente enfatizada por el cartesiano flamenco Arnold Geulincx (1624-1669), quien refiriose al espacio quatenus corpus generaliter sumptum (8) (cf. E. Panofsky, 2001: p. 187).

En esta medida, la omnitud espacial recibe el predicado de material, en el sentido de que la totalidad es vehiculo de prelacion respecto de cada una de sus "partes".

El universo intelectivamente representado por el Cusano es homogeneo, uniforme e isotropo. Su extension es indefinida. Apelando a aquella analogia metaforica que Alain de Lille, en el siglo XII, refirio ilustrativamente a Dios, a saber: una esfera cuyo centro existe por doquiera y cuya circunferencia en ninguna parte, la maquina del mundo, tal y como fue representada por Nicolas de Cusa, posee su centro en cualquier lugar y su circunferencia en ninguno. Semejante esfera es, por consecuencia, ubicua en punto a centro y utopica en relacion con su circunferencia. Dios es, en conformidad con el Cusano, quien sintetizo organicamente los conceptos de deidad y cosmos, el centro y la circunferencia mundanos (cf. N. de Cusa: De docta Ignorantia [1440], Libro ii, capitulo xii [Nicolas de Cusa, 1984: p. 130]).

Ahora bien, como el espacio (9) y el universo del Cusano no cuentan con direcciones privilegiadas, los observadores no pueden constatar el movimiento sino en relacion con marcos fijos --aparentemente-- de referencia. El Cusano predico, de la tierra, un movimiento axial, emulando una cierta tesis adjudicada, desde la Antiguedad, a Platon (427-347 a. C.) de Atenas. Nosotros, agentes perceptores situados sobre la superficie terraquea, no nos percatamos sensiblemente de semejante movimiento. Es la razon el instrumento epistemico fundante de nuestra asercion, la cual derivase inferencialmente. Si bien es cierto que no estatuyo la correspondiente tesis mecanica, onfalica respecto de la mecanica clasica, inaugurada por Galileo Galilei, el Cusano columbro el principio galileano de relatividad, es decir, el de relatividad restricta, solamente aseverable a proposito de sistemas inerciales (Loc. cit.).

Adecuando su filosofia de la naturaleza a su ontologia de la extension, el filosofo y teologo aleman predico, de la materia, uniformidad compositiva. Los componentes ultimos de la materia son cualitativamente homogeneos. La tierra misma, aparentemente opaca, revelariase, a un observador distante (toda vez que ubicado fuera de la region del fuego), fulgurante (cf. De docta Ignorantia, ii, xii [N. de Cusa, 1984: p. 131]). La ilacion deductiva condujo, al Cusano, hasta la inferencia de que la tierra es, genuinamente, un ente sidereo. La adhesion a semejante proposicion ha sido denominada, por Hans Blumenberg, 'estelarizacion' de la tierra (cf. H. Blumenberg, 1983: p. 513) (10). Remitamonos a una instancia de corroboracion textual de lo anterior:

La Tierra es, pues, una estrella noble, que tiene una luz, un calor, y una influencia distinta y diversa de todas las demas estrellas, lo mismo que cualquiera de ellas difiere de otras en luz, naturaleza e influencia. De este modo cualquier estrella comunica a otra, luz e influencia, no por intencion, pues todas las estrellas se mueven y brillan solo para ser del mejor modo, y esta participacion se origina de esto como una consecuencia (De docta Ignorantia,ii, xii [N. de Cusa, 1984: p. 132]).

(II.II) Nicolas Copernico (1473-1543) propuso, en su De Hypothesibus Motuum coelestium Commentariolus (11), siete peticiones de indole postulativa con base en las cuales recompuso, con adecuacion a exigencias de inteligibilidad (scil.: de circularidad y uniformidad de los movimientos), los movimientos planetarios y sidereos. El modelo teorico de De Hypothesibus Motuum coelestium Commentariolus es concentrico biepiciclico (12).

El astronomo polaco procedio a rendir cuenta de los explananda (=fenomenos) sobre la base de explanantia inobservables (=constructos teoricos). El modo de su proceder fue el propio de una logica de la confirmacion cientifica, la cual, como sabemos, no es stricto sensu reductible a la logica deductiva, ciencia de la validez formal de la inferencia.

El canonigo de Frauenburg adhirio, incuesionablemente, a la tesis de que la tierra es un cuerpo sidereo. Sujetase a los principios nomicos rectores de los ambitos postrimeros del cosmos (cf. H. Butterfield, 1971: p. 99). Su teoria cientifica condujo, al canonigo polaco, a estelarizar plenamente a la tierra.

Una de las objeciones de los teologos escolasticos contra el copernicanismo consiste en que este implica el colapso de la via cosmologica en favor de la existencia de Dios. La naciente modernidad detecto, en la reforma astronomica de Nicolas Copernico, una flagrante ruptura con los supuestos cosmovisionales del medioevo, desde el punto de vista de los cuales el universo mundo es un sistema cuyo funcionamiento seria imposible como periodicamente no hubiese una provision o un suplemento de energia --modo flagrante de negar la autonomia operatoria del cosmos-- (cf. H. Blumenberg, 1983: p. 577).

Si el cuerpo original --piensese en la tierra, aun cuando haya sido estelarizada-- se define como la mole mayor, coligese un concepto de 'gravedad' mas proximo al newtoniano que al peripatetico, en acuerdo con el cual la ultima es una cualidad por virtud de la cual un cuerpo cualquiera, espontaneamente, propende hacia un lugar natural. No hemos de suponer que semejante representacion teorica implique identidad alguna con los conceptos de magnetismo y de atraccion. Los movimientos rectilineos, los cuales no son cosmicamente preeminentes sino subsidiarios, no se vinculan con lugares singulares sino, antes bien, con cuerpos individuales, cuya masa es siempre mayor (cf. Blumenberg, 1983: p. 578). Asi, pues, Copernico transfiguro a los cuerpos todos en substancias espontaneamente reintegrativas en una totalidad cualitativamente homogenea (cf. H. Blumenberg, 1983: p. 579).

La correlativa elucidacion etiologica de la gravidez entrana un retorno a las tesis propias de la filosofia estoica de la naturaleza (13),con arreglo a las cuales toda parte del cosmos presiona en direccion del onfalos kosmou. Consecuencia de semejante presion es un perpetuo flujo. Este es causado por el desplazamiento de las partes que han alcanzado el centro. El sempiterno e ininterrumpido proceso de desplazamiento e impulso produce aquel efecto que el Estagirita supuso causado por una propension a reposar en el centro del cosmos (cf. H. Blumenberg, 1983: p. 581).

Con arreglo a Nicolas Copernico existe, in rerum natura, una distincion de movimientos naturales y violentos. El movimiento se realiza en un universo esferico. El universo es esferico por virtud de una razon suficiente de especie geometrica: ora la perfeccion inherente a la esfera, el mas perfecto de los solidos todos, ora la amplitud inmanente a la esfera, el mas amplectante de los solidos (cf. De Revolutionibus Orbium coelestium, i, i [N. Copernicus, 1952: p. 511]). Huelga advertir de que ninguno de estos argumentos entrana conclusividad. Cada uno de ellos es a contestable argument. Henos, a lo sumo y en el mejor de los escenarios interpretativos posibles (acorde con el principio hermeneutico de caridad), en presencia de razones argumentativas de conveniencia.

El exclusivo movimiento natural es el circular. Los entes sidereos muevense regular, circular y sempiternamente (cf. De Revolutionibus Orbium coelestium, i, iv [N. Copernicus, 1952: pp. 513, 514]) No obstante --y en este aspecto difirieron plenamente--, la propension del movil copernicano, cuyo movimiento es violento, se cimienta sobre la identidad cualitativa del cuerpo en movimiento ("gravitatoriamente inducido") con una mole mayor que la suya. ?Por que acaece el movimiento rectilineo? Puesto que todo cuerpo separado de sus "congeneres" tiende, naturalmente, a reunirse con su congeries. Por asi decirlo --harto impropiamente, por cierto-, lo semejante atrae a lo semejante. Aristoteles de Estagira, en cambio, no explico el movimiento por razones atractivas sino de apetencia, en el sentido de que sostuvo que todos los cuerpos existentes en el mundo sublunar apetecen, connaturalmente, situarse en su propio lugar natural. Si estan ubicados en este, entonces apetecen permanecer en el y, por ende, no se mueven; si fuera de el, entonces apetecen retornar a el y, por ende, se mueven, tanto mas velozmente cuanto mayor sea su proximidad:

[...] en plein accord avec la physique peripateticienne, il oppose le mouvement naturel au mouvement violent. C'est la un des fondements, ou plus exactement, c'est meme la le fondement de toute sa dynamique. Le mouvement circulaire, pense-t-il, est naturel. Le mouvement rectiligne est contrenaturel. Seul le mouvement circulaire peut, par consequence, etre employe en mecanique celeste (A. Koyre, 1970: p. 20) (14).

El movimiento circunferencial puede prolongarse, cuando menos por principio, indefinidamente, afuerde que su causa es infalible. No admite quebrantamiento ni desfallecimiento. En cambio, la mocion rectilinea, aparentemente, debe concluir. Cuando el movimiento es rectilineo, indefectiblemente es acelerado. La aceleracion cesa en la medida en que el cuerpo ubicase en su propio lugar. En ese preciso instante, el cuerpo ya no es gravido ni leve. Semejantes cualificaciones solamente pueden atribuirse, con sentido, a cuerpos distanciados de sus homologos. El movimiento circunferencial no pertenece sino a las totalidades; el rectilineo, inexorablemente a las partes. El movimiento circular es, relativamente al rectilineal, aquello que es la salud en relacion con la enfermedad --o el cuerpo sano respecto del enfermo-- (cf. De Revolutionibus Orbium coelestium, i, viii [N. Copernicus, 1952: p. 520]) (15).

Si bien es cierto que discernio ambas modalidades del movimiento y fue, en este respecto, un emulo del Estagirita, lo fue mucho mas segun el sentido descriptivo de los terminos teoricos que en conformidad con su sentido contextual, toda vez que, de cierto, son unos y los mismos principios nomicos de especie dinamica los rectores de los movimientos en su totalidad, tanto los terraqueos cuanto los sidereos (cf. A. Koyre, 1974: pp. 61, 62). En esta medida, N. Copernico avizoro la unificacion teorico-dinamica del universo mundo, plenamente plasmada por la mecanica de Sir Isaac Newton (en sus Philosophiae naturalis Principia mathematica [1687]). Por ello, que la revolucion (astronomica en particular y cientifica en general) incoada en el siglo XVI haya sido, en forma preponderante, una revolucion copernicana (cf. A. Koyre, 1974: p. 61), es una proposicion que, desde nuestro modesto punto hermeneutico de mira, preserva integerrima su verdad (16).

Nicolas Copernico fue reflexivamente consciente de la posibilidad ontologica del movimiento terraqueo. Evidencia incontrovertible de lo anterior es que atendio al afamado verso virgiliano:

Provehimur portu terraeque urbesque recedunt (reproducido en A. Koyre, 1974: p. 60).

Con solvencia matematica, el celebre astronomo polaco demostro que, desde el punto de vista de la optica geometrica, imposible es la irrefragable identificacion de quien se mueve: ora el objeto observado, ora el observador. En esta medida, las descripciones son intersubstituibles salva veritate. Tambien Claudio Ptolomeo fue consciente de lo anterior, a fuer de lo cual supo que el movimiento terraqueo no implica, de suyo, una ventaja en relacion con la quiescencia de nuestra mole (cf. A. Koyre, 1974: p. 60). Si a lo susodicho anadimos la verosimilitud de que Nicolas Copernico haya conocido --cuando menos indirectamente (en relacion con este recurso explicativo, es decir, el protagonismo, en el Quattrocento, del testimonio oral (=commercium) respecto de las novedades tanto tecnicas cuanto especulativas, cf. la contribucion de A. Koyre acerca de L. da Vinci [=1452-1519)], sita en los Estudios de historia del pensamiento cientifico [A. Koyre, 1985: pp. 93-95]-- las contribuciones de los teoricos italianos de lo pictorico, como ex. g. Piero della Francesca (1420-1492), autor de De Prospectiva pingendi (17),por no hacer mencion del titulo de la inmortal obra de Leon Battista Alberti, invocada previamente, ?cabe dudar sensatamente de que el espacio copernicano sea una forma exhaustivamente geometrizada y, por ende, inteligible en superlativo grado?

(II.III) El mundo supralunar, segun Thomas Digges (1545-1595), aparentemente concluye en la esfera de Saturno. Los entes sidereos son superiores a nuestro sol no solo en el respecto cuantitativo, sino tambien en el cualitativo (cf. M. A. Granada, 1997: p. 134). Por sobre nuestro universo esferico e ingente, el cual no es otro que el concebido por Nicolas Copernico, existe un cielo empireo, consistente en la corte del ente divino. Este ultimo cielo empireo (18), es positivamente infinito, como lo sugiere el texto por transcribir, el cual omite recurso alguno a la categorica contundencia. La ultima de las lineas es sintomatica de que Thomas Digges, en cuanto astronomo, no pudo asumir, fundadamente, posicion entre el finitismo y el infinitismo:

Dicen ellos, sin embargo, que mas alla del cielo no existe ningun cuerpo, ningun lugar o espacio vacio, no existe nada en absoluto hacia donde el universo pudiera extenderse. Pero desde luego seria harto asombroso que la nada tuviera tal poder eficiente que pudiese refrenar a algo que si tiene esencia y entidad propias. En cambio, si se admitiera que el cielo es infinito y que tan solo esta limitado hacia abajo por su concavidad interior, acaso pudiera verificarse mucho mejor su afirmacion de que nada hay mas alla del cielo, puesto que entonces (siendo infinito) todo estaria dentro de el: ello exige necesariamente que sea inmovil. De hecho, el movimiento fue la razon principal que les indujo a pensar que el universo es finito, pues lo consideraban indudablemente dotado de aquel. Mas dejemos a los filosofos la discusion acerca de si el mundo tiene limites o es en realidad ilimitado e infinito (T. Digges, 1996: pp. 64, 65).

En acuerdo con la sutil distincion de Thomas Digges, dos son, cuando menos, las acepciones posibles de 'nada': o bien la entificante, la cual es contradictoria in adiecto y es la implicada por la afirmacion categorica de que el universo mundo es finito, y la oblicuamente aseverativa de que el cosmos es una infinita totalidad omniamplectante, en forma tal que el conjunto de los individuos ajenos al cosmos es vacio. Asi, pues, no existe un x tal que x no pertenezca al conjunto omniabarcante.

Thomas Digges no hizo mas que operar una sintesis de la astronomia copernicana y la cosmologia palingenica, toda vez que, ilativamente discurriendo sobre la base del principio de plenitud, Marcelo Palingenio Stellato (1503-1543) procedio a afirmar la positiva infinitud del medio universal:

Effettivamente Palingenio aveva affermato nell'ultimo libro del suo poema, partendo da una decisa accettazione del principio della pienezza (neo) platonico (ma possiamo anche dire, partendo dal rifiuto implicito della distinzione scolastica fra la potentia absoluta e ordinata di Dio), che l'infinita potentia divina non poteva rimanere oziosa producendo solo un effetto finito e (una creazione finita) e quindi, data la necessaria finitudine di qualsiasi corpo (anche del universo corporeo) [...] (M. A. Granada, 1997: pp. 134, 135) (19). ++++++++ Referencias bibliograficas

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Notas

(1.) Isaac Newton (1642-1727) aliose con los cuantiosos acolitos de santo Tomas de Aquino --incluido Francisco Suarez (1648-1617)--, quienes negaron que Dios pueda actuar a distancia. En este respecto, los partidarios de la tesis tomista contrapusieronse a los escotistas, quienes admitieron que, por razon de Su omnipotencia y de Su eficacia, la sola voluntad es condicion suficiente de cualesquiera acciones de Dios (cf. E. Grant, 1981: p. 254). Johannes Duns Escoto (1266-1308) nego que la divina copresencia sea condicion necesaria del ejercicio de la divina actividad sobre los objetos

(2.) La substancia y la inmensidad de Dios fueron identificadas, por el Doctor Subtilis, con un espacio infinito e imaginario espacio vacuo, aparentemente inextenso y adimensivo. Cualesquiera regiones de semejante espacio vacuo, en tanto que ocupadas por un cuerpo, devienen un espacio real (no imaginario) y positivo (no negativo ni privativo) (cf. Grant, 1981: pp. 155, 156).

(3.) Lo anterior no implica que el Cristo sea una naturaleza mediata entre lo divino y lo humano, sino, antes bien, al hecho de que en Su persona converjan lo maximo absoluto y lo maximo contracto, las naturalezas divina y creada (cf. C. Lohr, 1988: p. 555).

(4.) Con lo anterior, el Cusano supo vincular organicamente el concepto renacentista de la dignitas hominis y la doctrina bajomedioeval de los grados de perfeccion, emblematicamente desarrollada en las universidades de Oxford, de Paris y de Padua (cf. C. Lohr, 1988: p. 556).

(5.) El principio de razon suficiente implica un concepto de la existencia en acuerdo con el cual esta ultima es una necesidad que efluye del sistema logico de las esencias (cf. A. Lovejoy, 1983: p. 188). Sobre la base del principio, acaece una logificacion del concepto de la existencia. La razon suficiente de los racionalistas equivale, ha estatuido polemicamente Arthur Lovejoy, a una necesidad logica inherente a lo quiditativo (cf. A. Lovejoy, 1983: p. 211). En acuerdo con la interpretacion de Arthur Oncken Lovejoy, la razon suficiente de la eleccion importa una necesidad de especie metafisica (cf. A. Lovejoy, 1983: p. 213). No creemos que este plenamente en lo correcto. Nos reservaremos el alegato controversial para otra ocasion.

(6.) El universo del Cusano es privativamente infinito en el sentido de que no es finito ni infinito. Dios, reiteremoslo, es infinito por modo negativo. Cf. H. Vedrine, 1972: p. 47. En esta medida, ha observado Helene Vedrine, [...] le pantheisme est evite (de Cues). L'univers se distingue de Dieu dans la mesure ou il subit la resistance de la matiere et ou il n'est pas en chacune de ses parties tout ce qu'il est possible de l'etre (H. Vedrine, 1972: p. 47).

(7.) Antes que a una "forma del espacio" deberiamos referirnos, por mor de la acribia, a una forma rigurosamente espacializante, funcion sintetizadora propia de un psiquismo activa y constituyentemente involucrado con la estructura de sus constructos cognoscitivos.

(8.) El cual fue presupuesto, en la practica representacional ordinaria, bajo la especie de ' perspectiva geometrica exacta' (cf. E. Panofsky, 2001: p. 187).

(9.) El espacio del Cusano guarda ostensibles similitudes con el espacio geometricamente racionalizado por Leon Battista Alberti (1404-1472) en su egregio De Pictura (1435). Desde el punto de mira de L. B. Alberti, el espacio es una forma geometricamente construida. El espacio perspectivo es un espacio a priori inteligible, toda vez que construido. Factum et verum convertuntur. La perspectiva, en cuanto disciplina matematica, es un ambito de apodicticidad en el cual se esclarece el modo segun el cual los objetos fisicos transmiten, hasta el ojo del espectador, su imagen, mediante la celebre piramide visual o piramide de lineas, la cual centrase en el ojo (cf. Ralph M. Blake, 1960: p. 17).

El espacio, el cual no es un objeto sino, antes bien, una forma de aprehension de los objetos, fue --en esta medida construido en conformidad con su mas pristino sentido epistemologico kantiano, con arreglo al cual la ciencia geometrica opera mediante la construccion de objetos en el espacio, forma apriorica del sentido interno --mediatamente, forma a priori o condicion formal a priori de todo objeto indeterminado de la sensibilidad. En esta medida, la geometria es una ciencia rigurosamente matematica, no una disciplina acroamatica. De ahi su inamisible coherencia y su inconcusa unidad, discernibles, en cuanto predicados reales, de las imaginarias partes extra partes de los filosofos medioevales de la naturaleza. La referida construccion fue la hazana propia de los pintores italianos del temprano Quattrocento, cuyo ejercicio pictorico fue necesariamente condicionado por sus conocimientos geometricos.

En el espacio exhaustivamente inteligible (=forma asomatica y por si inteligible) de Alberti, los rayos extrinsecos miden las cantidades, es decir, los intervalos existentes entre dos puntos distintos del contorno que recorre la superficie. El ojo humano, preciso L. B. Alberti, mide con aquellos como con un compas. Las cantidades son tantas cuanto los puntos distantes (sobre el contorno) y opuestos entre si (cf. Leon Battista Alberti: De Pictura, Libro i, acapite vi [L. B. Alberti, 1999: p. 73]). La vista actua, en conformidad con lo anterior, por conducto de una piramide visual, la base de la cual es la cantidad vista; cuyos lados son los rayos visuales tendidos --o trazados-- desde los puntos extrinsecos de la cantidad hasta el ojo. La referida piramide es tal que existe un princeps radiorum, perpendicular al plano de interseccion. El espacio es tal que cuanto mas dista el observador de lo observado, tanto mas agudo es el angulo; y, a contrapelo, cuanto mas agudo sea, relativamente al observador, el angulo, la cantidad parecera ser tanto menor. Por consecuencia, cuanto mas se acrecienta la longitud del intervalo existente entre el observador y el objeto visto, tanto mas el ultimo se aproxima al punto. La cantidad vista desde muy lejos reducese a un punto:

Entonces, dado que el angulo visivo reside en el ojo, se ha deducido esta regla: que, cuanto mas agudo sea le angulo en el ojo, la cantidad parecera menor. De esto se deriva manifiestamente la razon por la que la cantidad que se ve a mucha distancia, queda reducida a un punto (De Pictura, Libro i, acapite vi [L. B. Alberti, 1999: p. 73]).

Con arreglo a la definicion pictorica de Alberti, el punto es todo signo indivisible en partes. He aqui una definicion euclidiana, la cual es negativa --toda vez que el definiendum es negativo. El signo, en acuerdo con el abordaje del pintor, es lo existente en una superficie en forma tal que sea visualmente perceptible (cf. De Pictura, Libro i, acapite ii [L. B. Alberti, 1999: 69]). En la medida en que los puntos se reunen sin sobreposicion alguna, constituyen una linea-o un segmento de linea.

Geometricamente, dos puntos colineares definen una recta; tres puntos coplanares, en cambio, una superficie. El limite del cuerpo, finalmente, es la orla o contorno, nominado horizonte por algunos (cf. De Pictura, Libro i, acapite ii [L. B. Alberti, 1999: p. 70]).

Remitimos al lector a la prolija y tecnicamente muy precisa exposicion del historiador del arte Edgar M. Ulloa Molina, sita en el segundo capitulo de su obra --cuya publicacion es inminente-- Imagenes e ideas. El Renacimiento en la historia del arte y del pensamiento (San Jose, Costa Rica: Antanaclasis Editores, S. A.).

(10.) La Cena de le ceneri, de Giordano Bruno, supero las limitaciones insitas en la version copernicana del heliocentrismo, a fuer de que conjugo un copernicanismo reformulado con la asercion de la infinita pluralidad de los mundos, no sin prescindencia de la tacita sugerencia inherente a la definitio Dei de los Hermetica, scil.: una esfera infinita cuyo centro esta por doquier y cuya circunferencia no se encuentra en ninguna parte (cf. G. Aquilecchia, 1972: p. 657).

(11.) Obra que, si bien es cierto que no habia sido editada por el timido canonigo --expresion empleada por Arthur Koestler en su iconoclasta The Sleepwalkers (Londres, 1959)-- de Frauenburg, fue conocida por Johann Albrecht von Widmanstadt, quien expuso publicamente sus contenidos en Roma, ante Clemente VII, un ano antes de la muerte de este, acaecida el 1534. Johann Albrecht Widmanstadt se las ingenio, no sabemos como, para hacerse con un ejemplar del Commentariolus. Cf. Alexandre Koyre, 1974: p. 29.

(12.) Cf. el estudio introductivo de Carlos Minguez P. a N. Copernico: Sobre las revoluciones de las esferas celestes (Edicion preparada por C. Minguez y Mercedes Testal. Madrid [1982]: Editora Nacional, Clasicos para una Biblioteca Contemporanea), pp. 18, 19.

Identicamente, precisemos que en la medida en que transfirio, el centro de los movimientos orbitales todos, desde la tierra hasta el sol, N. Copernico ciertamente revoluciono a la ciencia astronomica, toda vez que se represento harto diversamente la complexion cosmica, mas no a la estructura matematica de esa geometria planetaria y estelar que es la astronomia. Los polemistas de la epoca fueron, comprensiblemente, legatarios de Hiparco de Rodas (quien florecio hacia el ano 130 de la era antigua) y de Claudio Ptolomeo (100-178 de la era comun) (cf. A. Koyre, 1974: p. 25), para quienes las diferencias existentes entre las "teoricas" astronomicas no son tan exacerbadas como lo son para un lego.

Hiparco recuso el heliocentrismo de Aristarco de Samos y decidiose a reconstruir las orbitas planetarias con base en excentricas, deferentes y epiciclos. Identicamente, demostro la equipolencia de ambas hipotesis astronomicas. Catalogo aproximadamente ochocientas estrellas y descubrio la precesion de los equinoccios. Principio el cultivo de la ciencia matematica trigonometrica e introdujo la division de la esfera y el circulo en grados, minutos y segundos. "Descompuso" el diametro de ambos en ciento veinte partes. Finalmente, adopto, para la ciencia geografica esos artificios representacionales a los cuales estamos plenamente habituados, scil.: los ejes de coordenadas conocidos como meridianos y paralelos. Cf. la entrada correspondiente en la La Enciclopedia, volumen X (Madrid y Santafe de Bogota [2004]: Salvat Editores, S. A.), pp. 7630 y 7631.

(13.) Entre los corifeos de la revolucion cientifica, la devocion hacia los antiguos no imposibilito ni excluyo su correccion. Semejante propension de los filosofos naturales pletoricos de humanismo genero un creciente volumen de adiciones y de alteraciones. A la postre, la pretendida reafirmacion de la autoridades antiguas fue ocasion de superacion (cf. Allen G. Debus, 1978: p. 101). Asi, pues, la divisa erasmiana ha de ser resemantizada. Hela aqui: Vetera instauramus, nova non prodimus.

(14.) Sobre la base de presupuestos copernicanos, enriquecidos con la dinamica del impetu (= 'impetus' en latin; 'impeto' en toscano), Giordano Bruno procedio a criticar, anatrepticamente, la filosofia aristotelica de la naturaleza. Para ello, "hubo de" (por razones especificamente teoricas) distorsionar la representacion aristotelica del espacio, conceptuado como un continuum topico:Bruno's criticism of Aristotle (like that of N. of Cusa) is, of course, wrong. He does not understand him and substitutes a geometrical "space" for the place continuum of the greek philosopher (A. Koyre, 1968: p. 47).

El filosofo napolitano recurrio a un concepto carente de lugar dentro de la fisica aristotelica, a saber: el de sistema mecanico, con arreglo al cual un mismo movil puede pertenecer, simultaneamente, a distintos sistemas mecanicos. El historiador de Taganrog lo ha rememorado en sus Etudes galileennes:Il ne s'agit plus de la participation a un mouvement "naturel", il s'agit du mouvement tout court, de l'appartenance du mobile a un systeme mecanique (A. Koyre, 1966: p. 174).De ahi la explanacion (hacia el termino del tercer dialogo de La cena de le ceneri), mediante el explanans 'impetus', propio de la dinamica del impetu, fuerza asomatica, del no retardo de un bolido respecto de un buque en movimiento:De la qual diversita non possiamo apportar altra ragione, eccetto che le cose, che anno fissione, o simile appartenanze ne la nave, si muovono con quella; e l'una pietra porta seco la virtu del motore, il quale si muove con la nave, l'altro di quello, che non ha detta participazione (en A. Koyre, 1966: p. 175).

(15.) Bellamente, Alexandre Koyre hase referido a la astrogeometria y a la cosmoptica copernicanas, sucedaneos teoricos de la astrobiologia aristotelica (cf. A. Koyre, 1974: p. 69). Ambas cimentaronse sobre una geometrizacion de la forma, condicion necesaria, desde nuestro punto de vista, de la estelarizacion teorica de la tierra, relativamente a la cual Copernico no vacilo en absoluto. En realidad, su estelarizacion teorica de nuestra mole fue mucho mas acusada que la de Nicolas de Cusa. En cuanto a la mecanica copernicana, cabe reproducir la precision de A. Koyre: es equidistante de la cinematica y de la dinamica, habida cuenta de que el astronomo de Thorun no experimento compulsion teorica alguna a situar, en los centros, moles (cf. A. Koyre, 1974: p. 63); ni siquiera al sol, toda vez que el universo copernicano es, antes bien, vacuocentrista, como supo rectamente remarcarlo Arthur Koestler en The Sleepwalkers (Londres: Hutchinson Publishing Group, Ltd.): Ademas, ese punto imaginario lo definia aun la orbita de la Tierra, y los movimientos de todo el sistema dependian aun de los movimientos de la Tierra. Ni siquiera los planos de las orbitas planetarias cruzaban el Sol; oscilaban en el espacio, acordes de nuevo con la posicion de la Tierra. El sistema copernicano no era realmente heliocentrico; era un sistema vacuocentrico, por decirlo de alguna manera (A. Koestler, 1986: p. 146).

(16.) Esta unificacion teorico-dinamica de lo terraquo y lo sidereo fue denodadamente proseguida por Johannes Kepler (1571-1630), si bien es cierto que el astronomo suabo radicalizo la operacion, a fuer de que se propuso elaborar una astronomia aitiologeetos con base en un constructo teorico el cual fue, en su primera fase, astrobiologico relativamente al sol; capaz de responder al interrogante referente a to dioti (cf. A. Koyre, 1974: pp. 119, 122). Huelga advertir de que Johannes Kepler no aspiro a cimentar una cosmoteologia ni, mucho menos, una ciencia rigurosamente teleologica, a lo Platon y a lo Aristoteles, sino una aproximacion a lo arquetipico (cf. A. Koyre, 1974: p. 122), fundante del cosmos tal y como nos es epistemicamente dado. Lo arquetipico es un conjunto de leyes paradigmaticas eternamente preexistentes en el divino intelecto (intellectus archetypus), las cuales presiden el opificio del mundo (cf. Koyre, 1974: pp. 122, 123). La explicativa y heuristicamente feraz hipotesis copernicana proporciono una certera reconstruccion teorica, explicativa y racional, del sistema del cosmos, la cual pudo rendir cuenta, con concierto, de una multitud de explananda, entre los cuales descuellan los estacionamientos y las retrogradaciones planetarias; el no alejamiento, respecto del sol, de Mercurio y de Venus; la conjuncion de los apogeos con el sol, y la oposicion de los perigeos a este (cf. A. Koyre, 1974: p. 129); etc.

(17.) Pintor y matematico consagrado, desde 1478, a los estudios matematicos, fruto de los cuales fueron De Prospectiva y el Libellus de quinque Corporibus. Cf. La Enciclopedia (Madrid y Santafe de Bogota [2004]: Salvat Editores, S. A.), volumen XVI, pp. 12152, 12153. Hemos de problematizar la fecha anteriormente enunciada, toda vez que De Prospectiva pingendi compusose ca. 1460. Edgar M. Ulloa M. ha precisado esta fecha en su quaestio disputata respecto de la representacion perspectiva, sita en el capitulo segundo (intitulado "Pareva che si vedessi 'l proprio vero" --expresion empleada por Antonio di Tuccio Manetti (1423-1497) respecto de los desaparecidos paneles de Filippo Brunelleschi--) de Imagenes e ideas. El Renacimiento en la historia del arte y del pensamiento (p. 130 de la version que ha tenido la gentileza de proporcionarnos).

(18.) El elemento existente allende de las postrimerias del universo mundo no conoce fronteras: La sfera stellare viene cosi ad essere un terzo ambito cosmo-ontologico superiore al sistema planetario, come d'altra parte si deduce del fatto che sia "lo corte di Dio" e "la dimora di angeli ed eletti". In terzo luogo, Digges non attribuisce infinitezza all'universo nel suo insieme, preso cioe come una unita, ma solo alla sfera delle fisse [...] (M. A. Granada, 1997: p. 134).

(19.) Tras de la denuncia de la prosapia platonica de la doctrina ontocosmologica ficiniana, y de su profunda congruencia tetica con el aristotelismo, Giordano Bruno confuto el enfoque del florentino, fundado sobre la nocion de jerarquia cosmoontologica, conducente hasta la minusvaloracion de la tierra y hasta la apetencia, para nosotros, de otra morada. Cf. M. A. Granada, 1997: p. 141.

Juan Diego Moya Bedoya, Profesor de la Escuela de Filosofia, Universidad de Costa Rica.

Recepcion: 15/03/10 Aceptacion: 10/2/11
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Author:Moya Bedoya, Juan Diego
Publication:Kanina
Article Type:Report
Date:Jul 1, 2011
Words:12198
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