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Contribucion al estudio del servicio estatal de transportes en la administracion romana.

Contribution to the Study of the State Transport Service in Roman Administration

INTRODUCCION

El presente articulo se enmarca dentro del estudio y reconstruccion dogmatica del derecho publico romano que, en palabras de mi Maestro, el profesor Antonio Fernandez de Bujan (2), no pretende reconstruir el derecho administrativo romano como un apriorismo cientifico por su interes historico, sino por mostrar las conexiones entre el derecho publico romano y el vigente y contribuir asi a la dogmatica moderna tan conveniente para el progreso de la ciencia del derecho. Se trata, en todo caso, de enlazar con la corriente historiografica de la Escuela Historica y con el planteamiento dogmatico-conceptual del derecho publico, que vaya mas alla de la consideracion de la historia como maestra de vida y nos permita resultar utiles, con nuestras aportaciones, a los estudiosos de las ciencias del derecho positivo, desde la conviccion, en afortunada expresion de Portalis, de la consideracion de la historia como fisica experimental de la legislacion.

El tema abordado es el servicio estatal de comunicaciones y transportes, comunmente denominado por la doctrina como cursus publicus, que ha sido un servicio, segun diversos autores, malinterpretado (3) y sobre todo traducido--y sigue siendolo en algunas publicaciones--de forma confusa como "posta oficial", "servicio postal estatal", "posta publica" "servicio de correos" ("servizi di posta", "post office" o "government post"), que si bien en origen surge como un servicio de comunicacion que pudiera asemejarse a un sistema postal estatal, no abarca todo el sentido que en Roma cumplio, pues tambien incluyo conjuntamente todo un servicio oficial de transporte de personas y de objetos pertenecientes al Estado, tal y como lo define Humbert (4).

Los estudios realizados sobre la materia, como afirma Di Paola (5), parten de finales del XIX y principios del XX, siendo el primer autor en abordar el tema Ruediger (6), en 1846; y, con las excepciones de los autores que confeccionan la voz de cursus publicus en las enciclopedias y diccionarios (Humbert, Seeck (7), Bellino (8), Leclerq (9), Kornemann (10)), el "cursus publicus" es considerado exclusivamente como servicio postal. Sera en los anos treinta y cuarenta cuando Holmberg (11), centrado en la epoca tardoimperial, lo considere como un servicio de transportes y surjan estudios fundamentados no solo en fuentes juridicas y literarias sino tambien en fuentes epigraficas, como el de Pflaum (12). En los ultimos anos (segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI) nuevos testimonios epigraficos y la lectura de fuentes literarias, papiraceas, juridicas y arqueologicas han llevado a estudios de romanistas, historiadores y arqueologos no centrados en la parte administrativa y organizativa (13) sino en el sistema de transportes sobre el terreno y en su vinculacion con las actividades comerciales de la Espana meridional (14), Egipto (15), Galia (16), Britania (17), etc. De igual modo, otros autores han analizado las vinculaciones entre el cursus y el poder tanto central como provincial (18), el uso secular del servicio por parte de los clerigos en el Imperio cristiano (19) o los malos usos del mismo (20). En todos ellos, sin embargo, falta un trabajo de conjunto en espanol, trabajo al que se pretende contribuir.

1. ORIGENES

Las primeras noticias que se tienen de un primigenio sistema de comunicaciones se remontan a epoca de Cesar, de quien se sabe que, al estilo persa, establecio soldados a caballo y a determinadas distancias para facilitar la comunicacion mas rapida de las victorias (21). No obstante, en epoca republicana se tienen ya testimonios de manifestaciones primitivas del servicio de transporte de senadores y magistrados (22). Pero la creacion del sistema estatal de comunicacion y transportes es atribuida a Augusto fundamentandose en el conocido texto de Suetonio Aug. 49,3 y en la referencia epigrafica de Burdur SEG 26 (1979) 1392.

Asi nos relata Suetonio que Augusto dispuso tambien en todas las vias militares, y a cortas distancias, jovenes correos (iuvenes), y vehiculos despues, para que se le informase con rapidez de lo que aconteciese en provincias commodius id visum est, ut qui a loco perferunt litteras, interrogari quoque, si quid res exigant, possint (23).

El texto de Suetonio muestra el sistema de transporte de mensajes importantes describiendo, segun Kolb (24), dos modalidades: la primera con jovenes de las comunidades locales que como corredores se pasarian los mensajes de unos a otros, situados a cortas distancias; pero este sistema tenia la dificultad de que el correo no tendria un conocimiento personal del mensaje sobre el que podria preguntarsele, aspecto que se solventaria con la utilizacion posterior de vehiculos en una segunda modalidad. Asi Seeck (25) argumenta que el uso de los vehiculos no tendia tanto a obtener una velocidad mayor como a crear la oportunidad de interrogar sobre los acontecimientos de los lugares de proveniencia. De este modo Hudeman (26) observa que Augusto habria establecido el servicio postal estatal con fines politicos, de manera que el poder imperial pudiera estar en toda parte del imperio, conociendo todo lo que ocurria en las provincias y que, en un segundo momento, los vehiculos sirvieron para el transporte de magistrados y mensajeros en casos urgentes.

Segun Di Paola, el establecimiento del servicio postal estatal acontece al principio del mandato de Augusto y esta vinculado con la reorganizacion de las provincias atestiguada por Estrabon, Dion Casio, Veleyo Paterculo, Tacito y el propio Augusto (27), de suerte que dicho servicio debia permitir supervisar las provincias, sobre todo las no pacificadas, defender el Estado y controlar la informacion. Considera asi esta autora que con el fin de mejorar el servicio postal, Augusto crea un nuevo servicio de transportes fundamental para los contingentes militares y para la actividad comercial a la que se referiria Suetonio con los vehicula. Los vehiculos no solo servirian para conocer mas rapidamente la informacion, sino que servirian para transportar a aquellas personas que por cualquier publica necessitas debian ir a las provincias y volver a Roma. En este sentido el texto de Suetonio se completaria con el edicto de Sexto Sotidius Strabo Libuscidianus recogido en el epigrafe de Burdur (en griego y latin) y publicado por primera vez en 1976 [28], que refleja, como afirma Kolb, que "the transmition from courier to trasnportation system was completed under August" (29).

En este edicto de Sexto Sotidio Strabon Libuscidiano, el legado de Tiberio refiere las directrices recibidas de Augusto y Tiberio donde se establece la obligacion (munus) de la ciudad de Sagalossos y de dos villas vecinas (Cormasa y Conana) de abastecer (praestare) de carros y mulas (carrorum decem et mulorum totidem) a determinados funcionarios estatales y autoridades (procurator, senadores, equiti romano, centurioni ...) (30) que dispongan de diploma (31) que lo autorice, excluyendose a los particulares (privati), tales como los comerciantes de grano y de otros productos que transporten para su uso personal o para venderlos. Y a cambio recibiran una compensacion en una escala determinada por el gobernador; dieciseis ases por cada carro y cuatro ases por cada mula con base en la distancia recorrida (schoinum) (32), de manera que nadie pueda usar los vehiculos gratuitamente. Dicha compensacion que en origen se establecio como una especie de forzado alquiler, en palabras de Kolb (33), desaparecera conforme se avanza en la consolidacion y desarrollo del cursus publicus, siendo sostenido este fundamentalmente por las ciudades mediante munera publica.

De tales textos se interpreta que Augusto crea un servicio postal estatal de mensajeros con fines politicos para conocimiento de todo lo que se produjese en provincias y por la seguridad del Estado, y en un segundo momento se instituye un cursus vehicularis indispensable para fines tributarios y economicos (34).

Sin embargo algunos autores, entre ellos Malave, siguiendo la cronologia de Crogiez-Petrequin y Carrie, consideran que seria ya en la epoca de los Antoninos cuando en el cursus publicus se acogio el transporte de los funcionarios en mision y aquellos que estuvieran autorizados por el preceptivo diploma, incluyendo tanto el transporte de personas que viajaban en interes del Estado y sus efectos, como los despachos y noticias oficiales, asi como las mercancias publicas o los impuestos, y todo ello tanto por tierra como por mar (35).

2. CURSUS PUBLICUS

Para designar tal servicio publico de comunicaciones y transportes, el termino comun utilizado y ya mencionado es el de "cursus publicus" (36). Este como expresion tecnica aparece tardiamente en torno al siglo IV (37), pero como termino es mencionado por primera vez en epoca de Trajano por Aurelio Victor (38), lo que llevo a algun autor a considerar que es con este emperador que el servicio se institucionaliza (39), si bien en el debate historiografico actual se considera mayoritariamente, como se ha expuesto, que es Augusto el creador del embrionario servicio de comunicacion y de transportes estatal (40). Con anterioridad, para designar el servicio publico de transportes, al menos hasta el siglo III, se utilizaron los terminos cursus vehicularis, vehiculatio o res vehicularia (41) De igual modo y como menciona Malave Osuna (42), en las fuentes encontramos otras locuciones sinonimas como cursus fiscalis (43) o cursuale ministerium (44).

Sera en el Bajo Imperio cuando el termino se consolide y mayor y mas sistematica regulacion se disponga, siendo la organizacion del cursus publicus minuciosamente comprendida en diversas constituciones recogidas en el Codigo Teodosiano. En concreto, compendia en su libro viii, titulo v, 66 constituciones referidas al cursus publicus bajo la rubrica "De curso publico, angariis et parangariis", compiladas y emitidas entre el 22 de enero del ano 315 y el 2 de agosto del ano 407; y el siguiente titulo C.Th. 8.6.0 "De tractoriis et stativis"; tambien se recogen en el libro VI las constituciones sobre los curiosi, los oficiales encargados de supervisar el uso correcto del cursus publicus y existen ciertas constituciones incardinadas en el titulo "De operibus publicis" (45) referidas a edificaciones vinculadas con el servicio. Asimismo en el Codigo de Justiniano se dedica el libro 12, Titulo LI (LII) a 23 constituciones en las que se refunden gran parte de las teodosianas.

Segun Di Paola (46), con el termino cursus publicus se suele designar el sistema estatal de transportes terrestres romanos que comprenderia el servicio postal (cursus celer o velox) y, por tanto, la difusion y circulacion de las informaciones oficiales (noticias de victorias o derrotas, muertes o aclamaciones de emperadores, transmisiones de despachos, documentos, leyes, ordenes, actos administrativos y judiciales) en todo el territorio del Imperio, y el transporte de personas y bienes del Estado (cursus clabularis), como armas, tributos, oro y plata para la fabrica de monedas, botines de guerra, animales, etc. A ello cabria objetar que si bien tradicionalmente el cursus publicus es identificado con el sistema terrestre y asi el amplio titulo que le dedica el Codigo Teodosiano, este no se limitaba al transporte terrestre sino que tambien incluyo al transporte maritimo que no trataremos por la amplitud del terrestre. No obstante, basta citar como muestra la organizacion de naves tabellariae (postales) y naves publicae (al servicio del Estado) (47).

En suma, la definicion del cursus publicus terrestre, segun SERRIGNY, seria: "La course publique (cursus publicus) embrassait un double service: poste aux chevaux, pour le transport des personnes, et roulage, sois accelere, sois ordinaire, pour conduire l'or, l'argent, les bagages et les objets destines, au prince ou a l'Etat" (48). Era pues un servicio oficial para beneficio exclusivo del Estado (49). Por el contrario, el transporte de particulares, sus mensajes y mercancias se dejo a la iniciativa privada: muchos de ellos tenian tabellarii como mensajeros; Suetonio habla de coches de alquiler aparcados en las posadas, meritoria vehicula, junto a los caballos de los panaderos (pistrina iumenta); habia arrendatarios de caballos, jumentarii, y de vehiculos de dos ruedas (cisiarii o carrucarii) segun Ulpiano, y los rhedarii para los vehiculos de dos a cuatro ruedas (50).

No obstante, bien sea por privilegio concedido a personas influyentes que obtenian generalmente el permiso para utilizar la cursus publicus solo para sus asuntos particulares, bien por abuso con extralimitacion del permiso o por corrupcion, se tienen multiples noticias de uso del servicio con fines privados a los que aludiremos mas adelante y que generaron diversas constituciones imperiales en las que expresamente se prohibia, como C.Th. 8.5.44 (384) (51).

El sistema establecido satisfacia, pues, las mas importantes necesidades del transporte para el Estado: en primer lugar, la rapidez y seguridad de las comunicaciones estatales que habian de llegar a todos los confines del Imperio; en segundo lugar, el transporte de las personas que viajaban en interes del Estado y que debian desplazarse de una a otra parte del Imperio por publica necessitas; y tercero, transportar ciertas mercancias estatales importantes para el Estado tanto en el ambito fiscal como en el de suministros.

2.1. Medios materiales

Para el buen funcionamiento del servicio hubo de dotarsele de los correspondientes medios tanto materiales como personales. El tipo de transporte, como ya se ha mencionado, se reconocia desde la epoca de Diocleciano (52) por diferentes nombres: para el transporte de despachos oficiales se utilizaba la denominacion de cursus celer o velox (53), y se realizaba bien con caballos o con un carro de dos ruedas; en cambio, si el transporte era pesado (bienes publicos, impuestos, suministros y ropa para las tropas) se denominaba angariae o clabularis vel clabularius cursus (54). El empleo de uno u otro dependia estrechamente de las localidades y, sobre todo, del permiso o diploma que autorizaba su uso (diploma o evectio).

En el cursus publicus terrestre, el principal medio material usado eran las vias publicas (55) (viae publicaem y viae militares). A este respecto no se debe confundir el sistema viario romano con la red de comunicaciones estatales, aunque su relacion es intima. Esta red discurria por las vias romanas, y las vias, salvo excepciones muy puntuales, eran la mismas, aunque, segun Vallejo Girves (56), no podemos decir que el numero de vias del cursus publicus fuera el mismo que el de las calzadas del Imperio. Humbert considera que solo en las viae publicae, descartando las rutas que no conducian de una ciudad a otra, las vias laterales y aquellas que rozaban las fronteras que estarian desprovistas de cursus publicus (57). De manera que fundamentalmente serian aquellas que llevaban a ciudades mas considerables y a puertos mas importantes, soliendose identificar los Itineraria y las Tabellaria (58) conservados (Itinerarium Antonini, Itinerarium a Gades Romam, Itinerarium Burdigalense o Hierosymitanum y la Tabula Peutingeriana (59)) con vias que dispondrian de cursus publicus. Actualmente, como ya se ha mencionado, se han publicado varios estudios sobre las rutas del cursus publicus en Hispania, Egipto, la Galia o la Britania. La diferencia que proporcionaba el cursus publicus radicaba, segun Vallejo, en como se viajaba en ellas y en que condiciones.

A lo largo de estas vias se fueron construyendo stationes, mutationes y mansiones (con stabula y horrea) (60) adscritas al cursus publicus, construcciones a lo largo de las rutas para prestar los servicios de descanso, hospedaje, cambio de medios de transporte--tanto animales como carruajes o vehiculos--o almacenamiento de viveres y forraje para animales. Estas construcciones se diferenciaban por su tamano, numero, distancia y funcion.

Todas las vias publicas presentaban estaciones, mutationes, regularmente dispuestas cada 5-7 o 9-10 millas, e incluso alguna mas en lugares menos poblados (7,5-10, 13-15 o 18 km) (61), perfectamente organizadas sobre todo para el cambio de tiro y caballos, contando con lo necesario para el cambio de medios de transporte, vehiculos, caballos, mulos, asnos y bueyes (C.Th. 8,5,34; 8,5,36; 8,5,53; 8,5,58). Las mutationes eran las estaciones mas numerosas y situadas a mayor proximidad y, como afirma Malave, aunque de menor entidad que las mansiones, disponian tambien de stabula y borrea e incluso de una estructura, regulacion y personal directivo y administrativo semejante pero en menor escala (62).

Cada 6 u 8 mutationes se establecian estaciones mas equipadas denominadas mansiones, mayoritariamente consideradas como grandes edificios destinados a hospedar durante la noche a los viajeros, establecimientos de parada y reposo (C.Th. 8,5,1; C.Th. 8,5,23; C.Th. 8,5,35 ...), donde se encontrarian igualmente stabula (63) y horrea (64). La diferencia de entidad se manifestaba ademas en que en las mutationes solo habia 20 caballos, frente a los 40 de las mansiones. Asi las mansiones eran, segun Malave (65), grandes edificios destinados a hospedar durante la noche al viajero, lugares, pues, de parada y reposo y, por lo tanto, provistos de todo lo necesario en terminos materiales: habitaciones con cama, alimento, enganches, caballos, bestias de carga, carruajes, etc., como de personal: veterinarios, carreteros y servipublici, y que como tales y con esa funcion dispusieran tambien de stabula (establos, cuadras o caballerizas) y horrea (para alimento de animales y provisiones, species annonariae). En algunas se ubicarian palatia y praetoria para la familia imperial. Constituian de este modo el nucleo mas urbanizado del cursus publicus, lo que ha llevado a Crogiez-Petrequin (66) a considerarlas, quiza con exceso, equivalentes a oppidum, civitas y vicus, si bien en algunos casos llegaron a gozar de particulares comodidades, como establecimientos termales o incluso un santuario local.

Los vehiculos (67) utilizados en el cursus publicus fueron, en general, casi todos los vehiculos de transporte de personas y equipaje y de mercancias: la rheda, el vehiculo mas usado en el cursus de tipo veloz, denominada rheda fiscalis o cursualis; de cuatro ruedas y dos o cuatro caballos, cubierta en algunas ocasiones--incluso con toldos--, transportaba de dos a tres personas o aun mas; el carpetum, donde viajaban los dignatarios de la corte imperial, el prefecto pretorio, el vicarius urbis, los iudices y el mismo emperador; la carruca de funcionarios publicos era de cuatro ruedas y estaba formada con un cajon alto y adornada con relieves preciosos, pudiendo ser dormitoria; ademas se tenia el carrus y el birotus (de dos ruedas), uno de los mas usados en el cursus publicus para transportar dos o tres personas con poco equipaje. Pero hay dos vehiculos especificos que son citados por las fuentes juridicas en relacion con el cursus publicus: el clabulae-clabularium y la angaria.

El clabulae-clabularium es un termino generico usado para indicar todos los vehiculos utilizados para el cursus publicus. Segun algunos autores, el termino clabulae recuerda el antiguo origen del vehiculo, cuando a una clava se aferraban en forma de cruz unas tablas que formaban el plano inferior del carro. El clabularis, reservado en principio al transporte de impuestos--segun Kolb (68), en moneda, no en especie--, suministros y equipajes para los soldados, necesitaba carros pesados, clabulae, y naturalmente era mas costoso.

Y la angaria (69), que se encuentra en la rubrica teodosiana, como carro de transporte tirado por una pareja de bueyes y cuyo nombre significo tambien el deber o carga (70), a modo de munus, que tenian los subditos de costear a sus expensas el servicio, manteniendose con tal acepcion actualmente en nuestra lengua.

En todo caso se establecio un peso maximo (71) para el transporte de mercancias tal y como se recoge en las fuentes: C.Th. 8,5,28; 8,5,8,1; 8,5,48 pr.; 8,5,30; 8,5, 37 pr.; 8,5,8,1; Casiodoro, Variae 4,47,5 y C.Th. 8,5,47,1.

El suministro de animales (72) (veredi), particularmente caballos, mulos, asnos y bueyes, de los que las fuentes hablan como animalia o iumenta publica (C.Th. 8,5,10; 8,5,23; 8,5,53; 8,5,60), es decir, todos los animales quae vehiculis deputata sunt, se determinaba, dependiendo del medio de transporte, conforme a la autorizacion para su uso (comunmente evectio, aunque se utilizaron diversos terminos como diploma, tractoria), y se dispuso que no se permitiera salir de la mansio, por dia, a mas de 15 caballos, salvo excepciones (C.Th. 8, 5, 35 (378)) (73).

2.2. Organizacion

A cargo de la buena marcha del sistema de transportes estatal se encontro un gran numero de funcionarios. La direccion, gestion y supervision del funcionamiento del cursus publicus con todos los medios expuestos se establecio a varios niveles. Por una parte, un alto personal estatal de direccion del servicio oficial que, instituido por Augusto, en un comienzo asumiria el propio principe la suprema direccion interviniendo tambien el praefecto pretorio; despues, tras crear la cura viarum para el mantenimiento de las vias, se establecio con Adriano la figura concreta del praefectus vehiculorum. Tras la reforma administrativa de Diocleciano y Constantino, afirma Malave (74), la direccion del servicio corresponde a los siguientes altos funcionarios: "super qua re proconsules rectores provinciarum praefectos vehiculorum adque omnes, qui cursui publico praesunt, admoneri conveniet" (C.Th. 8,5,5), que posteriormente seran sustituidos por los praepositi cursus publici (C.Th. 6,29,9). Con Diocleciano se creara el cuerpo de los agentes in rebus (75) dependientes, segun las epocas, del prafectus praetorio (Diocleciano) y mas tarde del magister officiorum (Constantino), y en ultima instancia del emperador, a los que se les confiere, entre muy diversas competencias (76), la inspeccion del servicio postal en calidad de curiosi (77), y en calidad de praepositi cursus publici, junto al officium del gobernador provincial, el vigilar y velar por el estricto cumplimiento de las disposiciones reguladoras del sistema de transportes (78). Ambas funciones policiales les hicieron acreedores de una mala reputacion, ganada, en multiples ocasiones, por la propia conducta y el abuso de poder que su situacion privilegiada les conferia.

A la cabeza de las estaciones y al mando de todo el personal de las mismas en el ambito de la administracion municipal se hallaban los curiales y mancipes. Agentes y curiales en el siglo IV y V fueron, segun Di Paola, directamente involucrados en el control y la gestion del cursus publicus. Los unos como inspectores (curiosi) y praepositi cursus publici, los otros como exactores y directores de las estaciones (exactores y praepositi mansiorum, mancipes) (79).

Dirigir una mansio (praepositi mansiorum) significaba principalmente exigir el permiso (evectio) y, examinado cuidadosamente, conceder a su portador lo detallado en el; procurar bajo la propia responsabilidad animales fuertes y robustos con exclusion de aquellos usados en el campo; investigar para individualizar a aquellos que habian usado mas numero de animales del debido; proveer el forraje asignado; consignar los animales a los viajeros; no alejarse del puesto de trabajo por un plazo mayor a 30 dias. Al cargo de la praepositi mansiorum, en opinion de Di Paola, podian ser llamados funcionarios estatales o miembros de la curia municipal, de manera que la colegialidad o alternancia de curiales y funcionarios estatales en la gestion de las mansiones fue utilizada como parte del dirigismo tardoimperial, y en ocasiones como modo de equilibrio (80). Sin embargo, fueron los curiales quienes, en funcion de la carga fiscal de la ciudad vinculada al tramo de la via del cursus publicus, estuvieron obligados a prestar ese servicio durante cinco anos (81).

Al frente de la direccion directa de cada estacion existian stationarii (C.Th. 8,5,1) de los que dependia numeroso personal (82): en el ambito de las cartas, noticias y despachos oficiales se conoce a los tabellarii publici, speculatores, equites singulares, tabellarii diplomarii, etc.; en el ambito del transporte, vigilantes (custodes), subalternos (apparitores), conductores de carros (muliones), encargados de las bestias (hippocomi), quienes revisaban y reparaban carros (carpentarii), trabajadores (artifices), veterinarios (mulomedici), etc.

2.3. Autorizaciones (evectiones)

Como ya se ha mencionado, el cursus publicus fue un servicio oficial para comunicaciones estatales y transporte de personas en el ejercicio de una funcion estatal, y de mercancias del Estado, y que ademas estuvo sufragado principalmente por munera publicae, por lo que para el control del gasto y de la gravosa carga, y mostrados ya los primeros abusos en epoca temprana (83), se establecio un sistema de concesion del derecho para su uso, que se traducia en la concesion de la denominada evectio, diploma o litterae (84).

La facultad de conceder las evectiones correspondia al emperador y a sus delegados, entre ellos, al prefecto del pretorio (C.Th. 8.5.12, 38, 40 = C.J. 12.50.8-9) y al magister officiorum como jefe del servicio postal publico (C.J. 12.50 (51).9), ademas en C.J. 12.22(23).2.3 (a. 357). Como beneficiarios de las evectiones, como servicio del Estado, podian encontrarse todos los funcionarios publicos; asi, en la Notitia Dignitatum al final de cada capitulo se indica para cada funcionario civil y militar el numero de evectiones de las que podia disponer anualmente (85). Junto a los funcionarios tuvieron derecho a la evectio, como afirma Di Paola, los senadores y los provinciales convocados a la corte; los legatigentilium, los oficiales del ejercito, los duces, los tribunimilitum y protectores domestici, y los agentes in rebus. Asimismo se concedio a particulares el uso del cursus publicus con estrictas razones publicas, si bien testimonios dan cuenta de su uso por particulares, no por razones oficiales, incluso en algunos casos concedido por el propio emperador. Desde Constantino y Constancio se autorizo para los obispos convocados a los concilios el uso del cursus publicus bajo el argumento de que se trataba de asuntos oficiales que afectaban a la estabilidad del Imperio, y advirtiendo que se estaban cometiendo abusos se acordo que ningun obispo viajara con el cursus publicus si no mediaba una llamada imperial (86).

A nadie, con independencia de la dignidad, se le permitia servirse del cursus publicus sin evectio. Esta debia ser siempre exhibida a los funcionarios del control, curiosi, a los iudices (gobernadores provinciales, C.Th. 8,5,22) y a los mancipes. Toda evectio era personal y no cedible, y su comercio estaba prohibido so pena capital tanto para el vendedor como para el comprador, y contendria, tal y como expone sistematicamente Di Paola (87), los siguientes aspectos:

1. El nombre del emperador o funcionario que la libraba.

2. El nombre del gobernador provincial encargado del control.

3. Los nombres de los viajeros, su dignitas, y el numero donde se incluia el sequito.

4. La fecha de emision y los dias de validez.

5. El itinerario a recorrer fijado en mansiones.

6. El numero de animales, de los que los viajeros podian disponer: para cursus clabularis, dos angariae; para el cursus velox, destinado al transporte de mensajeros y funcionarios estatales, estaban previstos:

a. Veredi (caballos), cuyo numero variaba segun los funcionarios: el vicario disponia de 10 veredi; comites, 4; tribuni militum 3; los protectores domestici, los agentes in rebus y curiosi, 2.

b. Parhippi (caballos de reserva), en numero no superior a uno.

c. Mulae, 8 en verano, 10 en invierno.

d. Los veicoli: angariae para el cursus clabularus; raeda, carpetum y birota para el cursus velox.

e. Los accesorios de los animales en su caso.

f. El peso consentido para cada tipo de vehiculo: 600 libras para carro; 200 para birota; 1.000 para raeda y carpentum; 1.500 para angaria.

g. La anotacion: viaje para asuntos urgentes.

Si ademas de estos aspectos la evectio contenia indicaciones sobre la manutencion, solia adoptar el nombre de tractoria (88).

Las evectiones, salvoconductos en palabras de Vallejo Girves, no solo caducaban cuando el mismo documento asi lo establecia, sino que quedaban anulados cuando se cambiaba de gobernador, siendo necesario renovarlos con los sellos del nuevo, o cuando se pasaba de una jurisdiccion a otra (89).

2.4. Financiacion

El desarrollo del cursus publicus, como afirma Malave y se ha ido exponiendo, no fue sistematico ni uniforme y estuvo sujeto a diversas politicas legislativas respecto a la organizacion y control del servicio y, en especial, a la financiacion del mismo que fluctuo en dos modelos financieros: el publico-estatal, a cargo de la administracion central, y el sostenimiento del servicio por las ciudades a traves de munera publica (90); modelos que se alternaron, aunque prevalecio mayoritariamente el segundo, y que tampoco se aplicaron de forma estricta ni por igual en todos los territorios.

La financiacion del servicio oficial fue una de las preocupaciones imperiales, ya que era vital para el Imperio, dada su extension, garantizar el buen funcionamiento de la comunicacion y el transporte oficial con un adecuado coste economico sin que se perjudicara, mas de lo necesario, a los provinciales. Se sabe que las ciudades por las que se extendia el cursus publicus fueron llamadas a sostener el servicio, en un principio solo abasteciendo y despues manteniendolo tanto en lo relativo al personal como a lo material (91). Ello suponia que mediante munera publica los provinciales, los ciudadanos, los habitantes de las ciudades que se encontraban en las cercanias de los tramos de las vias en las que existia algun tipo de infraestructura vinculada al cursus publicus (stationes: mutationes y mansiones), debian afrontar el coste tanto de la construccion de las estaciones (92) como de la existencia en ellas, siempre, de un numero suficiente de caballos de monta, mulas y asnos para los equipajes, bueyes y carros para el transporte de mercancias, establos adecuados y forraje para la alimentacion de los animales. Asimismo, alguna de ellas (mansiones), como se ha expuesto, debia tener las condiciones suficientes para el alojamiento de los viajeros oficiales autorizados. Y siempre, en todas ellas, hay que recordar que existia un amplio personal vinculado al establecimiento del cursus publicus.

Esta excesiva carga provoco tensiones entre el gobierno central y las provincias y, por tanto, un persistente conflicto entre la burocracia estatal y la aristocracia municipal. La carga soportada por las ciudades fue tal que ya algunos emperadores, como Claudio, se preocuparon por limitar la aportacion provincial al sostenimiento del cursus publicus (93). De igual modo, Nerva trato de atemperar tales cargas en Italia, en lo que lo siguieron Adriano (94) y Septimio Severo (95), quienes hicieron intentos de trasladar al fisco la carga del cursus, infructuosos puesto que bajo Caracalla los gastos vuelven a recaer sobre las ciudades. A pesar de las noticias contradictorias (96) de la epoca bajo imperial, la politica legislativa desarrollada desde Constantino se encamina a restringir y controlar el abuso del servicio para paliar la gravosa carga de las ciudades.

2.5. Irregularidades del uso del servicio y corrupcion

Los numerosos testimonios tanto en las fuentes literarias como en las juridicas nos muestran una continua preocupacion por reprimir los abusos y las practicas fraudulentas que en el servicio se producian, en aras del buen funcionamiento del cursus publicus y del mantenimiento de la estabilidad en el gobierno del Imperio, perturbada por la carga economica que sobre los provinciales se ejercia y que se veia acrecentada por tales irregularidades.

Por una parte se producian frecuentes abusos (97) por parte de funcionarios y altas personalidades que sin coste alguno viajaban por asuntos privados utilizando las ventajas de este servicio, e incluso abusos de los medios proporcionados por el mismo cuando les habia sido concedido regularmente con la correspondiente evectio, excediendose de lo previsto en la misma. Asimismo se produjeron practicas corruptas por quienes eran los encargados de velar por el buen funcionamiento del servicio, los curiosi, constitutivas del delito de concusion. Por otra parte y contraviniendo la prohibicion del uso a los particulares, se testimonian casos de uso privado del cursus publicus.

Por ello, no es de extranar la preocupacion de los emperadores en mejorar el funcionamiento del cursus publicus y de acabar con estos fraudes cuyos intentos se recogen en multiples constituciones del Codigo Teodosiano (C.Th. 8.5, De curso publico, angariis et parangariis).

Se hace referencia, como expone Quintana Orive (98), a diversos fraudes cometidos por los funcionarios encargados de emitir las evectiones. De igual modo y como ya se ha citado anteriormente, se prohibe la venta ilegal de las evectiones, y en C.Th. 8.5.4 [99] se alude a quienes vendan las evectiones que hubiesen obtenido del emperador para si o para su familia. La infraccion es calificada de crimen, penandose tanto al comprador como al vendedor, quienes seran relegados a una isla (100); y la misma pena recaera sobre los individuos responsables de la inspeccion del servicio (agentes in rebus) "pro dissimulatione vel negligentia". Pero, sobre todo, se insiste en dicha legislacion en la prohibicion del uso para fines privados del cursus publicus por parte de los funcionarios: asi, en C.Th. 8.5.39 [101] (a. 382) se prohibe a aquellos que con anterioridad desempenaron un alto cargo civil o militar seguir utilizando posteriormente las ventajas del cursus publicus (C.Th. 8.5.43 [102]; C.Th. 8.5.44 [103]), y en C.Th. 8.5.47 pr. (104) (a. 385) se prohibe, bajo capitalis poena, que se incluyan bienes privados cuando se esten transportando bienes publicos.

Un ilustrativo resumen sobre las infracciones cometidas por los encargados de este servicio y las leyes del Codigo Teodosiano dirigidas a castigarlas lo realiza Noethlichs (105):

a) Empleo abusivo del servicio por personas no autorizadas: C.Th. 8.5.8; C.Th. 8.5.22; C.Th. 8.5.39; C.Th. 8.5.41; C.Th. 8.5.44; C.Th. 8.5.57; C.Th. 8.5.63, entre otras.

b) Extralimitacion de las prestaciones del servicio: C.Th. 8.5.2; C.Th. 8.5.6; C.Th. 8.5.8; C.Th. 8.5.30; C.Th. 8.5.38; C.Th. 8.5.58, entre otras.

c) Exhibicion ilegal de permisos, considerada la falta mas frecuente en relacion con abusos en el cursus publicus: C.Th. 8.5.5; C.Th. 8.5.9; C.Th. 8.5.12; C.Th. 8.5.19; C.Th. 8.5.40; C.Th. 8.5.52; C.Th. 8.5.57, entre otras.

d) Incumplimiento del servicio por parte del personal del cursus publicus: C.Th. 8.5.23; C.Th. 8.5.35; C.Th. 8.5.36; C.Th. 8.5.60, entre otras.

e) Faltas de los funcionarios encargados de llevar un control sobre el correo (curiosi): C.Th. 8.5.4, C.Th. 6.29.3-4-5-6, entre otras.

En este ultimo aspecto es relevante que, como afirma Vallejo Girves (106), quienes eran responsables del buen funcionamiento del servicio resultasen unos de los principales implicados en su ruina permitiendo el abuso de otros funcionarios e intentando cobrar por permitir el uso de cursus publicus a personas ya autorizadas, extorsionando con encarcelaciones y puestas bajo custodia sin cargo alguno de aquellos que se negaban a sus exigencias, cuestion castigada ya por Constancio en C.Th. 6,29,1 [107], pero ante lo cual el propio emperador en sus medidas llega a reconocer, como afirma Gonzalez Salinero (108), que "resulta virtualmente imposible frenar su codicia" (quoniam avaritiae ocurre paena iam non potest), por lo que no tuvo mas remedio que admitir la "inevitable extorsion", y fijo un maximo en las gratificaciones (sportulae), una moneda de oro por carruaje, que los curiosi podian percibir por sus servicios de inspeccion (C.Th. 6, 29, 3-6 [109]).

Pero no solo las fuentes juridicas acreditan infracciones y abusos, sino que la propia literatura de la epoca nos da noticias de los usos particulares y privados prohibidos que del servicio publico se hicieron y que suponian un fraude y un sobrecoste del mismo. A este respecto son relevantes y clarificadores como ejemplos los casos tratados por Vallejo Girves (110) de uso privado de un bien publico, de los que solo mencionaremos dos: el uso privado del cursus publicus para los numerosos acompanantes de Melania en su viaje a Tierra Santa, que no estaban incluidos en evectio imperial de la santa y, por tanto, no autorizados, tal y como atestigua la version griega de la Vita Melaniae; y el caso de Quinto Aurelio Simaco (111), quien despues de ostentar diversos cargos publicos muy relevantes consigue, por medio de diversas cartas a altos funcionarios conocidos, la autorizacion o salvoconductos necesarios para utilizar el cursus publicus con la finalidad privada de que los caballos comprados para la celebracion de la editio praetoria de su hijo Memmio llegaran a tiempo.

Todas estas irregularidades, pese a las prevenciones de la regulacion del servicio (autorizacion, fijacion de los medios tanto materiales como personales y supervision del uso) debilitaban al Estado y suponian la infraccion de numerosas leyes que en unos casos derivaban en responsabilidad penal, con la comision de delitos severamente castigados (gravi supplicio, pena de minas, pena capital, deportacion, relegacion a una isla, etc.), y en otras ocasiones derivaban en responsabilidad de los funcionarios y de los usuarios sancionados hasta con la perdida del cargo (traslado, perdida de un grado ...), multas (de una o varias libras de oro, un multiplo de lo excedido en el abuso del servicio) y confiscaciones de bienes que constituian tales infracciones (exceso de la carga permitida en el cursus clabularis).

CONCLUSIONES

La vasta extension territorial del Imperio Romano, que se situo en torno a los 5 millones de [km.sup.2], al igual que el hecho de que en su traza geografica se encontrase un mar interno, el denominado Mare Nostrum, muestran toda la relevancia que para su funcionamiento y desarrollo tuvo el transporte, ya que hubiera sido inconcebible el Imperio sin el dominio terrestre y maritimo, y sin una fundamental y solvente red estatal de comunicaciones y transportes.

Roma habia logrado politicamente la unidad del mundo antiguo pero este permanecia como un mosaico de infinitas realidades, que se relacionaban no siempre de forma pacifica y en el que debia haber un intercambio de culturas y experiencias entre la mas alejada provincia y los mas extremos confines del Imperio y el corazon de este poder.

La creacion de una extraordinaria y eficiente red viaria, superando las tan diversas geografias, habia ya puesto las premisas de aquella unidad que el poder politico debia controlar mediante otro eficiente y rapido sistema de informacion y de intervencion gubernativa, el cursus publicus, conformado sucesivamente como un sistema de comunicacion oficial, de transporte de despachos oficiales, funcionarios, impuestos o mercancias publicas en los ambitos terrestre y maritimo.

El sistema establecido satisfacia las mas importantes necesidades del transporte para el Estado. Por un lado, se garantizaba la rapidez y seguridad de las comunicaciones estatales que debian llegar a todos los confines del Imperio y que eran de vital importancia tanto administrativa como judicial y militarmente, como eran las noticias de victorias o derrotas de una sociedad en continua guerra, muertes o aclamaciones de emperadores, transmisiones de despachos, documentos, leyes, ordenes, actos administrativos y judiciales a los que se daba publicidad en todo el territorio. Por otra parte, se creaba un servicio de transporte de funcionarios y personas que viajaban en interes del Estado, por publica necessitas, de una a otra parte del Imperio, y se habilitaba un servicio imprescindible para transportar mercancias estatales, fundamentales para el Estado en el ambito fiscal, militar y de suministros, como eran los tributos, el oro y plata para la fabrica de monedas, las armas, los botines de guerra, animales, materiales para construccion, etc.

Para implementar el cursus publicus se creo una red estatal de comunicaciones y transportes dotada de multiples infraestructuras (stationes) a lo largo de las vias publicas que acogian los medios materiales y personales necesarios para una comunicacion y un transporte oficial rapidos, y que era dirigida y gestionada por un ejercito de altos cargos y funcionarios estatales, provinciales y municipales. Todo ello se sometio a una regulacion detallada de permisos, condiciones de uso del servicio, supervision e inspeccion y, ante todo, la exclusion de los particulares preservando la oficialidad del servicio, y se financio principalmente por medio de los munera publica de las ciudades por donde el servicio estaba establecido.

La legislacion conservada y las fuentes literarias que la acompanan, sin embargo, nos dan una vision fija de una epoca, el Bajo Imperio, donde la corrupcion se manifiesta en todos los servicios estatales, menoscabando al tesoro publico y a las provincias. De ahi que los propios emperadores en sus constituciones hablen de que tales abusos e irregularidades "debilitan el Estado", que quienes han ostentado cargos publicos o funcionariales "deben ayudar al Estado no utilizandolo", o mas nitidamente, que "el servicio (cursus publicus) esta fatigado por los abusos de los funcionarios", y quienes se mantienen en tal actitud muestran insignis audacia y, mas aun, no audacia sino desprecio hacia la autoridad y violacion deliberada de una ley, contumacia. No obstante y frente a tales irregularidades, la politica legislativa se dirige a la sancion de tales conductas, por via penal como administrativa, que no siempre tuvo la deseable eficacia para el mantenimiento del buen funcionamiento de un servicio tan importante.

Como afirma Di Paola, se trata en realidad de un sistema en el que se reflejan los complejos acontecimientos de la historia imperial y se disenan las dinamicas politicas, economicas y sociales del Imperio Romano, puesto que con el cursus publicus viajan hombres, objetos e ideas, siendo divulgadas las instrucciones programaticas imperiales y vehiculados los procesos politicos, ideologicos, economicos y culturales.

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(1) Doctora en Derecho y profesora de Derecho Romano de la Universidad Autonoma de Madrid, Madrid, Espana. Correo-e: raquel.escutia@uam.es Fecha de recepcion: 25 de julio de 2016. Fecha de modificacion: 29 de agosto de 2016. Fecha de aceptacion: 15 de septiembre de 2016. Para citar el articulo: Escutia-Romero, R., "Contribucion al estudio del servicio estatal de transportes en la Administracion romana", Revista digital de Derecho Administrativo, no. 17, primer semestre, Universidad Externado de Colombia, 2017, pp. 39-68. DOI: http://dx.doi.org/ 10.18601/21452946.n17.05.

(2) ANTONIO FERNANDEZ DE BUJAN, Derecho publico romano, Civitas-Thomson Reuters, 19.a ed., 2016, pp. 21 y 273; Id., "Perspectivas de estudio en tematica de derecho administrativo romano surgidas a tenor del pensamiento y la obra de Giambattista Impallomeni", Index, 26, 1998, pp. 463 ss.

(3) ANNE KOLB. "Transport and communication in the Roman State. The cursus publicus", en Travel and Geography in the Roman Empire, ed. Colin Adams y Ray Laurence, London-New York, 2001, pp. 95 ss.

(4) GUSTAVE HUMBERT, "Cursus publicus", en Dictionnaire des Antiquites grecques et romaines II, Paris, 1887, pp. 1647 ss.

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(6) SAMUEL THEOPHILUS RUEDIGER, De cursu publico imperii Romani, Bresalu, 1846.

(7) OTTO SEECK. "Cursus Publicus", RE 4, 1901, pp. 1846-1863.

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(9) HEFELE LECLERCQ. "Poste publique et privee", DACL 14, 2, 1940, pp. 1631-1642.

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(11) ERIK JOHN HOLMBERG. Zur Geshichte des cursus publicus, diss. Uppsala, 1933.

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(13) THOMAS VON PEKARY. Untersuchungen zu den romischen Riechstrassen, Bonn, 1968; Pascal Stoffel. Uber die Staatspost, die Ochsengespanne und die requirierten Ochsengespanne. Eine Darstellung des romischen Postwesens auf fruid der Gesetze des Codex Theodosianus und des Codes Iustinianus. Bern 1994; WERNER ECK. Die Verwaltung des romischen Reiches in der hohen Kaiserzait, Basel/Berlin, 1998. CRISTINA CORSI. Le strutture di servizio del Cursus Publicus in Italia: Ricerche topografiche ed evidenze archeologiche, Oxford, 2000; "Stazioni stradali e cursus publicus. Note di tipologie dell'insediamento lungo la viabilita romana", Orizzonti 1 (2000), pp. 243-252; ANNE KOLB. Transport und Nachrichtentransfer im Romischen Reich, Berlin, 2000; Id. "Transport and Communication in the Roman State: The Cursus Publicus", C. Adams y R. Lawrence (eds.), Travel and Geography in the Roman Empire, London-New York, 2001.

(14) PIERRE SILLIERES. Les voies de communication de l'Hispanie meriodonale, Paris, 1900.

(15) ANNE KOLB, "Des cursus publicus in Agypten", Akten des 21. Intern. Papyr. Kongr. Berlin, 1995, Stuttgart-Leipzig 1997.

(16) STEPHANE LEBECQ. "Entre Antiquite tardive e tre haut-Moyen Age: permanence et mutations des systems de communication dans la Gaule et ses marges", en Morfologie sociali e culturali fra tarda Antichita e alto Medioevo, Atti Convegno, CISAM 45, Spoleto 3-9 aprile 1997.

(17) ERNEST W. BLACK. Cursus publicus. The Infrastruture of Government in Roman Britain, Oxford, 1995.

(18) LUCIETTA DI PAOLA. Viaggi, trasporti e istituzioni. Studi sul cursus publicus, Di.Sc.A.M., 1999, Cap. 2.

(19) LUCIETTA DI PAOLA. Viaggi, trasporti e istituzioni. Studi sul cursus publicus, Di.Sc.A.M., 1999. CRISTINA CORSI. "La cristianizzazione del viaggio: fonti letterarie ed archeologiche sui luoghi di sosta tra Tarda Antichita e Alto Medievo", Rivista di Archeologia Cristiana, 81, 2005, p. 158.

(20) MARGARITA VALLEJO GIRVES. "Algunas particularidades acerca del mal uso del cursus publicus: insignis audacia-contumacia , en La corrupcion en el mundo romano, ed. Gonzalo Bravo y Raul Gonzalez Salinero, Actas del Iv Coloquio de la Asociacion Interdisciplinar de Estudios Romanos, Madrid, 2008 pp. 165-191.

(21) De bello civilis 101: nisi ... quidam nuntii de Caesaris victoria per dispositos equites essent allati.

(22) Si bien LUCIETTA DI PAOLA "Per la storia delle evectiones", Atti della Reale Accademia Peloritana dei Pericolanti, LVI (1980), p. 85, nota 5, afirma que en la epoca republicana no existia un servicio postal del Estado y que las cartas y despachos oficiales eran entregados a mensajeros particulares, los tabellarii, conforme atestiguan las fuentes literarias (Plaut., Mil. Glor, vv. 129-132; Liv, 4, 1, 6); y numerosos textos de Ciceron (Ad Quint frat, 2, 12, 3; 3, 1, 23; Ad Att, 5,4,1; 5, 16,1; 5, 21;4; Ad Fam, 9,15,1, entre otros) si que mencionan la existencia de viajes de magistrados y senadores a provincias sumptu publico (Cic., Verr, 5, 18, 45) y sumptu sociis de Roma (Liv., 42, 1), como legati, y en el caso de senadores mediante la legatio libera (como si fuesen legati). Igualmente, BELEN MALAVE OSUNA. "Las estaciones de servicio y el derecho urbanistico romano: establos y almacenes en la red estatal de comunicaciones y transportes", Revista General de Derecho Romano (RGDR), 16 (2011), p. 16, nota 53, expone que despues de la segunda guerra punica y tal y como atestigua la lex Antonia de Termessibus C.I. 204, el Estado habria provisto lo necesario para los viajes de los magistrados y senadores romanos que los hacian por interes estatal, surgiendo el problema cuando en las civitates foederatae se repercutieron los gastos correspondientes al transporte y medios de subsistencia, tal y como refiere Livio 32,27 y 42,1, quien incluso relata una requisa forzosa a los ciudadanos de Preneste. Ya en esa epoca temprana se manifiestan abusos bien por el uso privado, por el numero superior de animales exigidos ... Cic. De leg. 3, 8, 28; Cic. Verr, 5, 18, 45; Cic. Ad Att. 5, 13; 6, 18; Apiano, bell. Civ. 4, 45.

(23) SUETONIO, Augustus 49, 3 y 50: ... et quo celerius ac sub manum adnuntiari cognoscisque posset, quid in provincia quaquegereretur, iuvenes primo modicis intervallis per militaris vias, dehinc vehicula disposuit. Commodius id visum est, ut qui a loco perferunt litteras, interrogari quoque, si quid res exigant, possint. In diplomatibus libellisque et epistulis signandis initio sphinge usus est, mox imagineMagni Alexandri, novissime sua, Dioscuridis manu sculpta, qua signare insecuti quoque principes perseverarunt.

(24) ANNE KOLB. "Transport and communication", cit., p. 96.

(25) OTTO SEECK. s.v cursus publicus, RE 4 (1901), pp. 1864 ss.

(26) ERNST EDUARD HUDEMAN. Geschichte des romischen Postwesens, Berlin, 1875, reimp. Wiesbaden, 1961 = Storia del servizio postale romano durante l'epoca imperiale, trad. ital. BSE.

(27) LUCIETTA DI PAOLA. Viaggi, trasporti e istituzioni. Studi sul cursus publicus, Di.Sc.A.M., 1999. pp. 22; Strab. 17, 3, 25; Dio Cass, 53, 12, 2-4; 53, 14, 5; Vell. 2, 39, 3; Tac. Ann, 1, 2-3; 13, 4, 3; Aug. Res Gestae 26-27.

(28) MITCHELL (1976) 106-31= SEG xxvii 1392= AE 1976, 653.

(29) ANNE KOLB, "Transport", cit., p. 96.

(30) LUCIETTA DI PAOLA. Viaggi, cit., pp. 27 ss.; ANNE KOLB. "Transport", cit., pp. 96-98. Se refiere a los funcionarios estatales en servicio publico y los dispone en orden jerarquico: procurator imperial y su hijo, que tienen derecho a 10 carros y tres mulas o 6 asnos; y despues todos los que estando en servicio publico tienen permiso de viaje que vengan de otras provincias atravesando la region, en particular, los senadores (10 carros, y 3 mulas o 2 asnos por cada mula); los caballeros (equites), de cuyo servicio se servia el emperador (3 carros, y para cada carro 3 mulas, y para cada mula dos asnos). Si alguno desea tener un numero mayor podra, pero debera costearlo con el precio que fijen los proveedores; los centuriones (un carro, 3 mulas o 6 asnos). A todos los que forman parte del comitatus y a aquellos que prestan servicio en las provincias, a los animales, a los libertos y a los esclavos del Emperador, sea dado alojamiento gratuito en la mansio de modo que no sean requeridas gratuitamente cosas que no le darian voluntariamente. En definitiva, el epigrafe de Burdur, segun di Paola, sanciona la obligacion que la ciudad de Sagalassos y otras dos villas cercanas tienen de suministrar carros y mulas a los viajeros. Fija el precio que deben pagar los usuarios del servicio de transporte por cada carro y por cada mula, con base en la distancia recorrida, quedando que el alojamiento en la mansio es gratuito solo para el emperador y su sequito y para todos los que prestan servicios en las provincias. De todo esto quedan excluidos los particulares.

(31) El uso del diploma establecido por Augusto serviria muy probablemente para corregir bien los abusos derivados de las legationes liberae, de las que disfrutaban en epoca republicana los senadores, bien otra forma indebida del uso.

(32) Schonium se entiende como unidad de medida de distancia correspondiente a 30-40 estadios (cada estadio corresponde aproximadamente a unos 185 m). Stephen MITCHELL. "Requisitioned Transport in the Roman Empire", JRS 66, 1976, p. 121.

(33) ANNE KOLB. "Transport", cit., p. 97.

(34) LUCIETTA DI PAOLA. Viaggi, trasporti e istituzioni. Studi sul cursus publicus, Di.Sc.A.M., 1999, p. 21.

(35) BELEN MALAVE OSUNA. "Las estaciones de servicio", cit., p. 17; SYLVIE CROGIEZ-PETREQUIN y JEAN-MICHEL CARRIE. Dictionnaire de l'Antiquite, Paris, 2005, s.v. "poste (cursus publicus)".

(36) Sobre el cursus publicus pueden consultarse los siguientes estudios, algunos ya citados: entre los mas antiguos, ERNEST HUDEMANN. Geschichte des romischen Postwesens, Berlin, 1875, reimp. Wiesbaden, 1961; OTTO SEECK. "Cursus Publicus", RE 4, 1901, pp. 1846-1863; WOLFGANG RIEPL. Das Nachrichtenwesen des Altertums, Leipzig, 1913; ERIK JOHN HOLMBERG. Zur Geschichte des cursus publicus, Lund-Upsala, 1933; HANS-GEORG PFLAUM. "Essai sur le cursus publicus sous le Haut-Empire Romain", Memoires de l'Academie des Inscriptions et Belles-Lettres, Paris, 1940, pp. 189-391; ERNEST KORNEMANN. "Postwesen", RE 22, 1953, pp. 988-1014; SAN BELLINO. "Cursus Publicus", Dizionario epigrafico di Antichita Romane 2, Roma, 1961, pp. 1410; Arnold HUGH MARTIN JONES. The Later Roman Empire, 1964, pp. 830 ss.; Thomas PEKARY. Untersuchungen zu den romischen Reichstrassen. Bonn 1968; Lionel CASSON. Travel in the Ancient World. 1976, 2.a ed. 1994; RAYMOND CHEVALLIER. Voyages et deplacements dans l'empire romain. 1988; Pascal STOFFEL. Uber die Staatspost, die Ochsengespanne und die requirierten Ochsengespanne, Eine Darstellung des romischen Postwesens auf fruid der Gesetze des Codex Theodosianus und des Codes Iustinianus. Bern 1994; ERNEST W. BLACK. Cursus Publicus. The Infrastructure of Government in Roman Britain. Oxford 1995; WERNER ECK. Die Verwaltung des romischen Reiches in der hohen Kaiserzeit. Basel-Berlin 1998; Lucietta DI PAOLA. Viaggi, trasporti e istituzioni. Studi sul cursus publicus, cit.; GIOVANNI UGGERI. "La stazioni postali romane nella terminologia tardoantica", Caesarodunum. Melanges Raymond Chevallier 2 (1995), pp. 133-144; CRISTINA CORSI. Le strutture di servizio del Cursus Publicus in Italia: Ricerche topografiche ed evidenze archeologiche, cit.; "Stazioni stradali e cursus publicus. Note di tipologie dell'insediamento lungo la viabilita romana", cit.; ANNE KOLB. Transport und Nachrichtentransfer im Romischen Reich. Berlin 2000; "Transport and Communication in the Roman State: The Cursus Publicus", C. Adams y R. Lawrence (eds.), Travel and Geography in the Roman Empire. London-New York, 2001.

(37) LUCIETTA DI PAOLA. Viaggi, trasporti e istituzioni. Studi sul cursus publicus, cit., p. 19. Margarita VALLEJO GIRVES. "Algunas particularidades acerca del mal uso del cursus publicus: insignis audacia-contumacia", cit., pp. 165-191.

(38) Aur. Vict. Caes. 13, 5: simul noscendis ocius, quae, ubique e republicagerebantur, admota media publici cursus ...

(39) ERIK JOHN HOLMBERG. Zur Geschichte des cursus publicus, diss. Uppsala, 1933.

(40) LUCIETTA DI PAOLA. Viaggi ..., cit., p. 21.

(41) Suet. Aug. 49, 3; D. 50, 4, 18, 4; HA Ant. Pii, 12; Sept. Sev. 14; Amm. 21, 16, 18.

(42) BELEN MALAVE OSUNA. "Las estaciones", cit., p. 15.

(43) Espartiano, Vita Hadriani. 7

(44) Casiodoro, Variarum, 5,5.

(45) C.Th. 15, 1, 16; 17; 35 y 37; C.Th 15, 10, 2.

(46) LUCIETTA DI PAOLA. Viaggi ..., cit., p. 15.

(47) LORENZO QUILICI. Lestrade. Viabilita tra Roma e Lazio, Vita e costumi dei romani antichi, Museo de la civilta romana, Roma 1900, pp. 92 ss. Aunque no se tienen noticias ni en las fuentes literarias ni en las epigraficas, segun este autor, se debe suponer la institucion paralela por parte de Augusto de un cursus publicus via mar, documentado ya en el periodo tardo imperial. Parece logica la existencia de un servicio semejante, sobre todo despues de la conquista de Sicilia, Cerdena y Corcega, y siendo la union entre las comunicaciones maritimas y terrestres fundamental para los grandes puertos del Mediterraneo. A tal respecto es significativa la inscripcion de Ostia (CL XIV, 2045) donde entre los cargos recuperados por un liberto de Adriano esta aquel de procurador encargado de la transmision por mar de los despachos militares, al igual que las naves vagae citadas en el texto eran con toda probabilidad dedicadas al cursus publicus. Y si Seneca, Ep. 67.1 recuerda la existencia del servicio en sus tiempos en el puerto de Alejandria, organizaciones similares debieron existir en otros puertos o en ciudades situadas cerca de rios navegables. Se ha calculado que por via maritima se podria recorrer en promedio 100 millas diarias, mientras que por via terrestre las velocidades en las fuentes son distintas, aunque normalmente se habla de un recorrido a caballo de mensajeros imperiales de 70-75 millas, siendo el viaje de vehiculos tirados por animales mas lento: por ejemplo, la media de la carruca seria de 5 millas por hora.

(48) DENIS SERRIGNY. Droit public et administratif romain ou institutions politiques, administratives, economiques et sociales de l'Empire romain du IV au VI siecle (de Constantin a Justinien) 2, Paris, 1862, pp. 259 ss.

(49) No obstante, algunos autores consideran que en el caso de las estaciones (stationes, mutationes, mansiones) adscritas al cursus publicus podian ser utilizadas por todos los viajeros pero con una gran distincion: unos debian pagar por los servicios recibidos (manutencion, alojamiento, cambio de caballos, carros o carretas), y para aquellos que viajaban con encargo oficial y provistos de la correspondiente autorizacion el servicio era gratuito. Asi se manifiesta MARGARITA VALLEJO GIRVES, "Algunas particularidades ...", cit., pp. 166-167, siguiendo a CRISTINA CORSI. "Stazioni stradali ...", cit., pp. 243-244, quien no descarta esta hipotesis refiriendose a las stazioni stradali, termino que considera "pin duttile rispetto a quello di stazione di posta, in primo luogo perche la raccolta di tutti lefonti antiche che contengono il vocabolo utilizzato per indicare le strutture materiali del luogo della sosta, conferma che la questione delle stazioni stradali non si puo esaurire con il cursus publicus: con l'esclusione di pochifontigiuriche, in nessun caso e esplicito il riferimento al servicio di posta como organo di gestione di questi luoghi di sosta. Il fatto que gli stessi vocaboli, nello stesso periodo, vengano impiegati indistintamente per indicare luoghi della sosta di imperatori ed eserciti, da privati cittadini o Pellegrini, credo que confermi che la frequentazione di queste stazioni era aperta a tutti, e che l'unica differenza poteva essere costituita dalla gratuita dei servizi della qualegodevano gli emissari del governo".

(50) GUSTAVE HUMBERT. Cursus publicuscit ..., pp. 1646. CORNELIS VAN TILBURG. Traffic and Congestion in the Roman Empire. London, 2007, pp. 41-56.

(51) CTh 8, 5, 44: nullus evectione utatur privatus.

(52) MARGARITA VALLEJO GIRVES. Algunas particularidades ..., cit., p. 168.

(53) GUSTAVE HUMBERT. Cursus publicus ..., cit., p. 1657. A este se refieren las siguientes constituciones C.Th. 8, 5, 16; C.Th. 8, 5, 62.

(54) GUSTAVE HUMBERT. Cursus publicus., cit., p. 1658. C.Th. 8, 5, 15; 22; 23; 26; 36; 50; 51; 64 y 65.

(55) Sobre el regimen de las mismas y los diferentes tipos, veanse todos los estudios de Vanessa Ponte Arrebola. Regimen juridico de las vias publicas en Derecho Romano, Dykinson, 2007; Id., "Caracterizacion de las vias publicas romanas: estructura, construccion y accesorios de una calzada", RGDR, 3, 2004; Id., "Guardianes y custodios de las calzadas romanas: el curator viarum", RGDR, 5, 2005.

(56) MARGARITA VALLEJO GIRVES. Algunas particularidadescit ..., p. 166.

(57) GUSTAVE HUMBERT. Cursus publicus ..., cit., p. 1654.

(58) Sobre los Itineraria y Tabellaria vease Benet Salway. "Travel, Itineraria and Tabellaria", Travel and geography in the Roman Empire, London-New York, pp. 22-66. GIUSEPPINA PLSANI SARTORIO. Mezzi di trasporto e traffico, Vita e costume deli romani antichi, Museo della civilta romana, Roma, 1988, pp. 25 ss.

(59) Sin embargo, CRISTINA CORSI. "Stazioni stradali ...", cit., p. 243, considera que no esta fundada la ecuacion entre la localidad mencionada en las fuentes itinerarias y en la Tabula Peutingeriana y las estaciones del cursus publicus. Sobre los trabajos arqueologicos realizados en relacion con las stationes del cursus publicus vease la bibliografia de esta autora.

(60) GUSTAVE HUMBERT. Cursus publicus ..., cit., p. 1655; ANNAMARIA RAMIERI. I servizi pubblici, Vita e costumi dei romani antichi, Museo della civilta romana, Roma 1996, pp. 99 ss. Sobre estas construcciones, SYLVIE CROGIEZ-PETREQUIN. "Le terme mansio dans le Code Theodosien. Une approche de definition", en Le Code Theodosien. Diversite des approches et nouvelles perspectivas, Rome, 2009. BELEN MALAVE OSUNA. "Las estaciones de servicio ...", cit.: sobre los stabula vease pp. 3-9; horrea pp. 9-13 y su vinculacion con el cursus publicus, pp. 19-26.

(61) LORENZO QUILICI. Le strade ..., cit., pp. 92-93.

(62) BELEN MALAVE OSUNA. "Las estaciones de servicio ...", cit., pp. 21.

(63) Sobre el termino stabula vease ALFRED ERNOUT y ALFRED MEILLET. Dictionnaire etymologique de la langue latine, Paris, 1979, s.v. stano. Stabulum; EGIDIO FORCELLINI. Lexicon Totius Latinitatis, secunda impressio anastatice confecta quartae editionis aa. 1864-1926, vol. 4, 1965, s.v. stabulum. GEORGES LAFAYE, "Stabulum", en DAREMBERG-SAGLIO, Dictionnaire des antiquitesgrecques et romaines, Graz, 1969.

(64) BELEN MALAVE OSUNA. "Las estaciones de servicio.", cit., pp. 19-27. ALFRED ERNOUT y ALFRED MEILLET. Dictionnaire, cit., s.v. horreum y PIERTRO ROMANELLI, "Horrea", Dizionario Epigrafico di Antichita Romane, 3 (1922), pp. 967 ss.

(65) BELEN MALAVE OSUNA. "Las estaciones de servicio ...", cit., pp. 20 ss.

(66) SYLVIE CROGIEZ-PETREQUIN. "Le terme mansio ...", cit., pp. 89-104.

(67) GUSTAVE HUMBERT. Cursus publicus ..., cit., pp. 1656-1660. GIUSEPPINA PISANI SARTORIO. Mezzi di trasporto e traffico, Vita e costume deli romani antichi, Museo della civilta romana, Roma, 1988, sobre los vehiculos, pp. 48-71. cORNELIS vAN Tilburg. Traffic and Congestion ..., cit., pp. 51-54.

(68) ANNE KOLB. "Transport ...", cit.: respecto al transporte de funcionarios, pp. 103 y respecto al transporte de mercancias, pp. 102.

(69) GIUSEPPINA PISANI SARTORIO. Mezzi di trasporto ..., cit., p. 61. G. RUSSO y M. A. BENEDETTO, Voz angaria, Novissimo Digesto Italiano, Torino: Utet, 1974, p. 618.

(70) CORNELIS VAN TILBURG. Traffic and Congestion ..., cit., 59. ANTONIO APARICIO PEREZ. La Hacienda Publica en el Bajo Imperio (anos 2 84 a 476 d.C.), Madrid: Dykinson, 2012, pp. 230-231, afirma que el termino en una acepcion clasica hunde sus raices en el origen persa de la palabra angaria que aludiria a los mensajeros a caballo establecidos cada cierta distancia sobre las carreteras persas con la finalidad de llevar rapidamente las noticias relevantes al rey, y que, con posterioridad, en el Bajo Imperio la angaria indicaria los servicios realizados sobre las vias publicas principales como carga obligatoria.

(71) Para consultar la tabla de pesos maximos permitidos a cada vehiculo vease CORNELIS VAN TILBURG. Traffic and Congestion ..., cit., p. 60.

(72) GUSTAVE HUMBERT. Cursus publicus., cit. pp. 1656-1657.

(73) CTh 8, 5, 35: IMPPP. VAL(ENS), GRAT(IANUS) ET VAL(ENTINI)ANUS AAA. AD AUXONIUM P(RAEFECTUM) P(RAETORI)O. A nullo umquam oppido aut frequenti civitate, mansione denique adque vico uno die ultra quinque veredorum numerus moveatur, ac si quis eorum, qui praepositi vocantur aut mancipes, publico denique cursui nomine aliquo praesunt, hunc quem praescribsimus modum patiatur excedi, severissime sinceritatis tuae auctoritate compescetur: aut militans exauctorationem subibit aut decurio vel manceps relegatione annua plectetur. Ii autem, qui suprascribtum numerum supergredi molientur, cuiuscumque sint honoris aut nominis, quinque argenti libris in unius veredi usurpatione multentur. Si tamen necessitas maior coegerit, super sollemnem numerum iubemus admitti quos aut sacras litteras ferre constiterit aut habere in evectionibus adnotatum, ut aliqua de causa instantius ire iubeantur, quod vel spectabilis viri officiorum magistri vel sinceritas tuae litteris oportebit adscribi, ut exstet evidens causa, quae praescribtum legis excedat. In vehiculis etiam hac volum[us] ratione moderari, ne supra assium numero raeda moveatur. Quodfacinus sublimis auctoritas tua si contra vetitum cernat admitti, pro motu suo severitate cohibebit. DAT. XIIKAL. MAI. TREVIRIS VALENTE VI ET VALENTINIANO II AA. CONSS.

(74) BELEN MALAVE OSUNA. "Las estaciones de servicio ..., cit., pp. 23-24.

(75) Sobre los agentes in rebus vease ANTONIO FERNANDEZ DE BUJAN, "Contribucion al estudio de la vigilancia, seguridad ciudadana y orden interno en el marco de la administracion publica romana. Especial referencia a los agentes in rebus", Revista General de Derecho Romano (rgdr) 25 (2015); OTTO HIRSCHFELD. "Die agentes in rebus", en Sitzungsberichte der Berliner Akademie, 1893, p. 442; ARTHUR EDWARD ROMILLY BOAK. "The Master of the Offices in the Later Roman and Byzantine Empires", Studies Humanistic, XIV, 1924, p. 68; OTTO SEECK. "Agentes in rebus", RE. Pauly-Wissowa, I, col., p. 776; JUAN ANTONIO ARIAS BONET. "Los agentes in rebus. Contribucion al estudio de la policia en el Bajo Imperio", AHDE, 1957 pp. 27-28; GIANFRANCO PURPURA. "I curiosi e la schola agentum in rebus", Annali del Seminario Giuridico dell'Universita di Palermo, 34, 1973, pp. 165-275; NARCISO SANTOS, "El servicio policial secreto romano en el Bajo Imperio segun Ammino Marcelino", Memorias de historia antigua, 1, 1977 p. 127; ROBERTO MOROSI. "Il princeps officii e la schola agentum in rebus", Humanitas, 31-32, 1980, p. 26; ELENA QUINTANA ORIVE. La responsabilidad de los funcionarios publicos en derecho romano, tesis doctoral, Universidad Autonoma de Madrid, pendiente de publicacion; RAUL GONZALEZ SALINERO. "Investigadores de la corrupcion, corruptos: la degradacion moral de los agentes in rebus", en La corrupcion en el mundo romano, ed. Gonzalo Bravo y Raul Gonzalez Salinero, Actas del IV Coloquio de la Asociacion Interdisciplinar de Estudios Romanos, Madrid, 2008 pp. 191-207.

(76) RAUL GONZALEZ SALINERO. "Investigadores de la corrupcion, corruptos ...", cit., pp. 195-196.

(77) GUSTAVE HUMBERT. "curiosi", en Dictionnaire des Antiquites grecques et romaines, Paris, 1887, pp. 1633.

(78) ANTONIO FERNANDEZ DE BUJAN, "Contribucion al estudio de la vigilancia ...", cit., 10.

(79) LUCIETTA DI PAOLA. Viaggi ..., cit., pp. 41-47.

(80) LUCIETTA DI PAOLA. Viaggi ..., cit., capitulo tercero: Intorno ad alcuni problemi organizzativi, pp. 41-60.

(81) C.Th. 8,5,36.

(82) LORENZO QUILICI. Lestrade ..., cit., p. 93.

(83) Recuerdense los abusos en las legatio libera ya citados en la nota 21.

(84) GUSTAVE HUMBERT. Cursus publicus ..., cit., pp. 1665 ss. En principio el termino evectio se referia al derecho a emitir la autorizacion o salvoconducto, mientras que diploma se referia al salvoconducto en si. Vease MARGARITA VALLEJO GIRVES. "Algunas particularidades ...", cit., p. 169.

(85) LUCIETTA DI PAOLA. Viaggi ..., cit., p. 70.

(86) MARGARITA VALLEJO GIRVES. "Algunas particularidades ...", cit., p. 170.

(87) LUCIETTA DI PAOLA. Per la storia delle Evectiones ..., cit., p. 92.

(88) LUCIETTA DI PAOLA. Per la storia delle Evectiones ..., cit., p. 93. Sobre el termino tractoria vease GUSTAVE HUMBERT, "tractoria", en Dictionnaire des Antiquites grecques et romaines, Paris, 1887, p. 383.

(89) MARGARITA VALLEJO Girves. "Algunas particularidades ...", cit., p. 183.

(90) Sobre munera vease G. I. LUZZATTO, "munera", en Novissimo Digesto Italiano, Torino: Utet, 1980, t. X; ANTONIO APARICIO PEREZ. Hacienda Publica ..., cit., pp. 223-230; MARIA LUISA LOPEZ HUGUET. "Clasificacion general de los munera locales y exposicion de las principales causas de su exencion", en AA.VV. (A. Fernandez De Bujan y G. Gerez Kraemer, coord.), Hacia un derecho administrativo y fiscal romano II, Dykinson, Madrid, 2013, pp. 565-587; Id., "Munera civilia. Tipologia. Sujecion y Exenciones", (traducido al bulgaro), [phrase omitted], Sofia, 2013, pp. 85-99; Id., "Munera locales y principales causas de su exencion", RGDR, julio, 2103, Iustel, Madrid.

(91) BELEN MALAVE OSUNA. "Las estaciones de servicio.", cit ..., p. 31.

(92) C.Th. 8,5,34; C. 12,50,7; C. 4,61,13.

(93) MARGARITA vallejo Girves. Algunas particularidades ..., cit., p. 168.

(94) ESPARTIANO, Vita Hadriani 7.

(95) ESPARTIANO, Severus 14.

(96) BELEN MALAVE OSUNA. "Las estaciones de servicio.", cit ..., p. 32, notas 105 y 106, refiere, por una parte, la existencia de testimonios de la intervencion del Estado sufragando gastos a todos los niveles, con multitud de constituciones imperiales que muestran el modo en que el Estado procedia: escogia el personal y establecia sus reglas reguladoras; compraba el material; adquiria los animales llamados publica, segun C.Th. 6,29,1; 8,5,8;10;41,53 y 60; abastecia el alimento para los animales--C.Th. 8,5,23-; pagaba en general a los empleados en dinero o en especie--C.Th. 8,5,31; a los directores de estacion, a los veterinarios, caballistas, esclavos publicos y muleros, y costeaba los vehicula publica (C.Th. 8,5,20); y, por otra parte, no faltan textos que atribuyen a los provinciales tales gastos, y asi son numerosas las fuentes juridicas relativas a las contribuciones de los provinciales al normal desarrollo del cursus: el abastecimiento de caballos, segun C.Th. 8,5,16, pr.; la prestacion del alimento para los mismos, segun C.Th. 8,5,34; 60 y 64, y, ademas, C.Th. 11,1,9. Tambien sabemos que los vehiculos y carruajes eran proporcionados por los provinciales, atendiendo a C.Th. 8,5,15; 11,16,4 y el mismo 50,4,18,21 y 50,4,18,29 (Arc. Char. Lib. Sing. de mun. civ.).

(97) Sobre las multiples infracciones del servicio vease GUSTAVE HUMBERT. Cursus publicus ..., cit., pp. 1669-1672.

(98) Elena Quintana Orive. La responsabilidad ..., cit., nota 186, pp. 119.

(99) CT.h. 8.5.4: IMP. CONSTANTIUS A. ANTONIO DUCI MESOPOTAMIAE. Iuxta suggestionem vicariiMesopotamiae de his, qui officia praesidalia deserentes ad sacramenta militiae adspirasse noscuntur, iteranda statuti desideratur auctoritas, ideoque etiam nunc iubemus, ut retentis his qui veteranorum seu militum filii esse noscuntur ceteros gravitas tua officiis propriis restituere non moretur. ET CETERA. DAT. IIII NON. FEB. LIMENIO ET CATULLINO CONSS.

(100) Sobre la pena vease JUAN ANTONIO BUENO DELGADO. "El exilio: de la punicion domestica a la punicion estatal", Revista General de Derecho Romano, 2015, pp. 1-27; JUAN ANTONIO BUENO DELGADO. Movilidad forzada entre la Antiguedad Clasica y Tardia. Alcala de Henares: Universidad de Alcala, 2015.

(101) C.Th. 8.5.39: IDEM AAA. FLORO P(RAEFECTO) P(RAETORI)O. Quisquis seu civili seu militari deposita dignitate aget otium, non prius usquam fiducia evectionum prodeat, quam editis causis nostra maiestate consulta utendi itidem cursus publici acceperit potestatem. Reliquos vero, etiamsi expresserint tali tenore copiam latius evagandi, a fructu furtivae impetrationis arcemus. DAT. XVII KAL. AUG. CONST(ANTINO)P(OLI) ANTONIO ET SYAGRIO CONSS.

(102) C.Th. 8.5.43: IDEM AAA. AD NEOTERIUM P(RAEFECTUM) P(RAETORI)O. Quibus ius ante non fuit evectionum abstinentia, quibus fuit faciendarum moderatione rei publicae prospiciant. Inl(ustres) enim viri militiae equestris ac pedestris magistri, qui hac usurpatione caruerunt, multo in posterum patientius abstinebunt, cum et amantes rei publicae sint et circa communes utilitates nostris sibi animadvertant moribus esse vivendum. DAT. KAL. FEB. RICHOMERE ET CLEARCHO CONSS.

(103) C.Th. 8.5.44: IDEM AAA. CYNEGIO P(RAEFECTO) P(RAETORI)O. Nullus evectione utatur privatus, tametsi valuerit impetrare, exceptis his, quos sublimissimae administrationis inlustravit indeptio et quos magistri equitum ac peditum pompa sublimat, qui tamen omnes in actu ipso positi rei publicae providerunt, non hi, quos honorarii tantum nominis suffragia prosequuntur, sub hac videlicet definitione, ut, cum semel ad propria vel optata pervenerint, utendae eiusdem evectionis non habeantfacultatem nisi consulta iterum clementia nostra geminae isdem beneficium detulerit largitatis, etiamsi administratione deposita ad larem proprium revertuntur. DAT. VI NON. MART. CONST(ANTINO)P(OLI) RICHOMERE ET CLEARCHO CONSS

(104) C.Th. 8.5.47 pr: IDEM AAA. CYNEGIO P(RAEFECTO) P(RAETORI)O. Raedae mille librarum onus inponi debet, carro sescentarum nec amplius addito eo, ut aurum ceteraeque species largitionales non ad libidinem prosecutorum vel susceptorum, sed aptis oneri ac ponderi vehiculis deferantur. Quibus utique non licebit sub capitalis exitii minis quicquam oneris privati secus quam lex nostra praescribit inponere neque alios mercede subvehendos velut proposita licitatione conducere, exceptis his quos necessitas prosecutionis adiunxerit.

(105) KARL LEO NOETHLICHS. Beamtentum und Dienstvergehen. Zur Staatsverwaltung in der Spatantike, Stuttgart 1981, pp. 150 ss. ELENA QUINTANA ORIVE. la responsabilidad de los funcionarios publicos en derecho romano, tesis doctoral, pendiente de publicacion, nota 186.

(106) MARGARITA VALLEJO GIRVES. "Algunas particularidades ...", cit., pp. 173.

(107) CTh 6,29,1: [IM]P. CONSTANTIUS A. AD LOLLIANUM P(RAEFECTUM) P(RAETORI)O. Ii, quos curagenda[ri]os sive curiosos provincialium consuetudo appellat, proprio arbitrio quos esse reos putaverint, feralibus car[ce] rum tenebris mancipare non dubitant. Memorati [ig]itur curiosi et stationarii vel quicumque funguntur (h) oc munere crimina iudicibus nuntianda meminerint et sibi necessitatem probationis incumbere, non citra periculum sui, si insontibus eos calumnias nexuisse constiterit. Cesset ergo prava consuetudo, per quam (c) arcari aliquos immittebant. DAT. XI KAL. AUG. MED(IOLANO), ACC. [X]II KAL. SEPT. ARBITIONE ET LOLLIANO CONSS.

(108) RAUL GONZALEZ SALINERO. "Investigadores de la corrupcion ...", cit., pp. 205.

(109) C.Th. 6.29.3-4-5-6: 3. IDEM A. AD AGENTES IN REBUS. Per id tempus, quo cursus tuendi so(l)licitudinem sustinetis, condemnationes praefectorum praetorio erga eos solos inritae sunt futurae, qui servaverint honestatem, erga eos vero, qui inhoneste et contra decus saeculi vel honorem militiae versabuntur, non solum condemnatio mansura est, verum etiam, si ad nostrae serenitatis notitiam culpabilia gesta pervenerint, in eos erit acrius vindicandum. P(RO)P(OSITA) PRID. KAL. DEC. EUSEBIO ETHYPATIO CONSS.

4. IDEM A. AD AGENTES IN REBUS. Cesset omnis ambitio atque suffragium in schola vestra. Etenim cuncti ita agere debebitis, quatenus labore atque ordine ad cursum regendum et ad curas agendas iudicio scholae et ordinis merito dirigamini, ita ut nihil vestri principis ex his, quaegeri in re publica videritis, notitiae subtrahatis, scientes poenis eum debitis subiugari, qui tantum facinus ausus fuerit perpetrare. P(RO)P(OSITA) EODEM DIE IISDEM CONSS.

5.... In his dumtaxat provinciis, in quibus cursus a provincialibus exhibetur, quoniam avaritiae occurri paene [i]am non potest, singulos solidos per singulas raedas, id [es]t quas quadrigas vel flagella appellant, percipiatis per id tempus, quo curarum et cursus tuendi sollicitudinem sustinebitis. E cursu vero clavulari singu[l]as angarias, in his scilicet stationibus, in quibus cursus est conlocatus, ad exhibendam humanitatem venientibus excusetis. Nec quis audeat contra praeceptum hoc amplius accipere aut sperare quicquam aut aliquid excusare ultra, quam continet forma praecepti. DAT. PRID. KAL. NOV. EUSEBIO ET HYPATIO CONSS.

6. [I]MPPP. GRA(TI)ANUS, VAL(ENTINI)ANUS ETTHEOD(OSIUS) AAA. AD FLORUM MAGISTRUM OFFICIORUM. Felicis natalis nostri die iidem ut principis primi quoque scholarum mittantur ad provincias curiosi anniversarium munus acturi, ita caute atque ita sollerter, ut sub binorum tantum copia veredorum, ultra usurpatione cessante, ne capita contrahantur, remotas quoque peragrent stationes et callida machinamenta commeantium ac simulatae observationis ingenia et fraudes depellant. DAT. III NON. FEB. CONS(TANTINO)P(OU) EUCHERIO ET SYRAGIO CONSS.

(110) MARGARITA VALLEJO GIRVES. "Algunas particularidades ...", cit., p. 173.

(111) Symm, Epist., 9, 22; 9, 25; 14, 7; 7, 48; 7, 105 y 106.

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Author:Escutia-Romero, Raquel
Publication:Revista Digtal de Derecho Administrativo
Date:Jun 1, 2017
Words:13847
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