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Contradiccion y razon practica.

Introduccion

En el libro Gamma de la Metafisica, Aristoteles afirma que el principio de no contradiccion es primero en cuanto al pensar (1), el actuar (2), el decir (3) y el ser (4). La prioridad del principio de no contradiccion esta en directa relacion con la prioridad de las diferencias (5) y en particular con las diferencias de las substancias (6). Es decir, nada puede ser pensado, ni puede hacerse, nada puede decirse, y ni siquiera nada puede existir, si no se piensa, se hace, se dice o existe diferenciadamente. El principio de no contradiccion, ante todo, es una afirmacion de las diferencias, y en especial una afirmacion de las diferencias de las substancias.

No obstante, a pesar del caracter presuntamente primero del principio de no contradiccion, se pueden indicar algunos supuestos implicitos en la formulacion de dicho principio, que configuran un contexto mas amplio que el orden de la coherencia, proclamado en este principio. Tales supuestos no aparecen examinados por Aristoteles suficientemente. Esta omision genera ciertas limitaciones en el pensamiento aristotelico, y en particular en su tratamiento de los saberes practicos, que quedan despojad os de adecu ada fundamentacion.

En concreto, si se aceptase que el principio de no contradiccion es primero en el ambito de la accion, entonces el orden practico seria siempre coherente, es decir, seria un ambito en el que no existiria la contradiccion. Pero esto es completamente falso. Por ello, si el principio de no contradiccion es valido para la accion, ha de especificarse en que sentido lo es.

El nucleo de mi argumentacion consistira en mostrar que el contexto que se presupone en la formulacion del principio de no contradiccion es el configurado por los sentidos del ser. La conclusion que propondre se resume del siguiente modo: el principio de no contradiccion, tal como es formulado por Aristoteles, aunque sea valido para el ser como acto, como verdad, como substancia y como necesidad (7), no es primero respecto a otros sentidos del ser centrales en la vida practica.

Si se reconoce como la afirmacion de la pluralidad de los sentidos del ser antecede al principio de no contradiccion, la logica de la accion aparece caracterizada por otras dimensiones distintas de la exigencia de coherencia.

La relacion entre el principio de no contradiccion y los sentidos del ser se establece a partir de la afirmacion aristotelica de que el principio de no contradiccion es un primer principio no solamente del conocimiento sino ademas del ser. <<Los primeros principios son del ser en cuanto ser (tou ontos estin he on) (8)>>. Es decir, el principio de no contradiccion establece que el orden del ser es un orden coherente, un orden en el que no existen las contradicciones. Esto implica que los sentidos del ser (9) han de pensarse de algun modo que implique coherencia. En resumen, si el principio de no contradiccion es primer principio del ser, todo lo que se diga acerca d el principio de no contradiccion valdra para el ser en su conjunto.

La formulacion del principio de no contradiccion se relaciona directamente con la tesis aristotelica de que ser significa siempre ser-algo (10). Cualquier realidad solo existe si existe diferenciadamente, esto es, si su ser se diferencia de otros seres. El ser no es una unidad en la que se funden todos los seres sino una pluralidad diferenciada de seres (11). En consecuencia, todo lo que se diga sobre los sentidos del ser vale para los sentidos de la diferencia, puesto que ser es siempre ser segun una diferencia. Las diferencias del ser aportan una precision de cuales sean los sentidos del ser y como han de relacionarse entre si. En este sentido, la afirmacion del principio de no contradiccion es una afirmacion de las diferencias, y en particular de sus diferencias ultimas. Aristoteles considera que las diferencias ultimas son las diferencias de las substancias (12), pero no tiene suficientemente en cuenta que hay otros sentidos de la diferencia previos, concretamente las diferencias entre los diversos sentidos del ser.

Por razones de brevedad, aludire exclusivamente a cuatro presupuestos del principio de no contradiccion:

El ser como potencia.

La diferencia de sentidos.

El ser como tiempo.

El ser como bien.

1. La potencia

En primer lugar, el ser como potencia no es afectado por el principio de no contradiccion (13). El mismo Aristoteles expresamente afirma que <<toda potencia es al mismo tiempo potencia de la contradiccion (pasa dynamis hama tes antifaseos estin) (14)>>. Es decir, existe un sentido del ser, que es el ser de la potencia, que implica en si mismo la contradiccion. Por consiguiente, la racionalidad que implica potencia se realiza mas alla de la no contradiccion. Este es el caso de la racionalidad practica, que queda al margen del principio de no contradiccion, precisamente en cuanto implica potencia.

El pensamiento practico no tiene por que ser coherente. Lo practico se refiere a lo posible, pero lo posible es siempre contradictorio, porque puede ser y no ser (en tanto que posible, no en tanto que acto). En cambio, el ser como acto exige la no contradiccion, porque no puede nada existir en acto de forma contradictoria: no se puede ser algo y no serlo a la vez. Y el ser de la verdad, en tanto que alude al acto, igualmente excluye la contradiccion. Se puede exigir la coherencia como u n bien verdadero para la accion practica, pero se puede actuar al margen de los bienes verdaderos.

Por otra parte, el pensamiento de la posibilidad antecede al rechazo de la contradiccion. Ello es patente en la formulacion dada por Aristoteles: <<Es imposible que lo mismo se de y no se de en lo mismo y en un mismo sentido (15)>>. El rechazo de la contradiccion se realiza desde la negacion de la posibilidad. Esto significa que la diferencia entre lo posible (la contradiccion y la no contradiccion) y lo verdadero (el rechazo de la contradiccion) antecede al principio de no contradiccion. La potencia adquiere asi una prioridad que va mas alla de la subordinacion al acto, propuesta en Metafisica IX-8 (16).

2. Las diferencias de sentido

En segundo lugar, el principio de no contradiccion requiere que las palabras se usen en el mismo sentido. Recuerdese la formulacion aristotelica: <<Es imposible que lo mismo se de y no se de en lo mismo a la vez y en el mismo sentido (kata to auto) (17)>>. Por tanto siempre que el pensamiento se use en sentidos diferentes, el pensamiento ha de ordenarse segun un orden distinto de la coherencia. La diferencia de sentidos no es pensada desde la no contradiccion. Sin embargo, el dialogo intersubjetivo se realiza generalmente desde la diferencia de sentidos. Unos y otros hablamos en sentidos diferentes. Ahora bien, si se razona y se dialoga desde sentidos diferentes, es senal de que la inteligencia piensa la diferencia de sentidos.

La accion social y politica, sin embargo, implica necesariamente la comprension de otros sentidos distintos del propio. La practica politica y economica resultan torpes si se piensan exclusivamente desde la coherencia, y no se atiende a la pluralidad de sentidos. O tambien, la realidad multicultural solo puede ser comprendida desde la diversidad de sentido de cada cultura. La lengua de cada pueblo implica un sentido particular para las palabras, que resulta irreductible a la universalidad de la traduccion.

Con todo, si las diferencias de sentido son relevantes para la practica social, su importancia es aun mayor por ser ellas precisamente las diferencias que articulan la pluralidad de los sentidos del ser. Es decir, los diversos sentidos del ser se diferencian entre si segun unas diferencias de sentido. Ahora bien, esto supone que las diferencias de sentido son particularmente primeras, aun previamente al principio de no contradiccion. O sea, si el principio de no contradiccion es primer principio del ser, con mucha mayor razon lo son las diferencias de sentido.

En consecuencia, parece que las diferencias de sentido se encuentran en el inicio del pensar y en toda ordenacion del mundo real. Incluso habria que considerar la diferencia de sentidos como el primer sentido de la diferencia. O por decirlo de un modo no aristotelico, la diferencia de los trascendentales ha de ser considerada como un trascendental mas.

Precisamente la propuesta aristotelica de la diversidad de los sentidos del ser se contrapone a un sonado unico sentido del ser. No hay un sentido del ser, sino una diversidad de sentidos. Los hombres no consideran la realidad desde un unico punto de vista. No solo contemplan el ser sino tambien actuan en el ser, lo transforman y lo rechazan. Aprecian y desprecian el ser. El mundo no es solo objeto de estudio cientifico sino tambien es olvidado y manipulado. Un ser humano, por ejemplo, puede ser contemplado como objeto de estudio pero tambien puede ser amado o violentado. El ser verdadero no es el unico sentido del ser, ni de manera general el ser se reduce a un unico sentido. Se establece asi una diferencia mas estricta entre teoria y practica, que es precisamente una diferencia d e sentidos del ser.

3. El tiempo

Hasta aqui he senalado dos supuestos del principio de no contradiccion: la diferencia entre la potencia y el acto (o correlativamente la diferencia entre potencia y verdad), y la diferencia de sentidos (y en particular la diferencia de sentidos del ser). Aludire brevemente aun a otros dos supuestos: la diferencia del tiempo y la diferencia de relevancias.

Con respecto al tiempo, importa recordar la precision que Aristoteles reitera en sus diversas formulaciones del principio de no contradiccion: <<a la vez>>, (hama), simultaneamente: <<Es imposible que lo mismo se de y no se de en lo mismo a la vez y en el mismo sentido>>. Es decir, se reclama la simultaneidad en la predicacion de atributos contradictorios. Porque es obvio que cabe afirmar enunciados contradictorios en tiempos distintos, como subrayo repetidamente Hegel. En la historia, el principio de no contradiccion no es primero, en tanto que la historia puede ser concebida como la afirmacion de realidades contradictorias. Pensar la historia requiere no tanto el rechazo de la contradiccion sino justamente su afirmacion. De una manera mas general, la sucesion temporal -y el movimiento- esta fuera del principio de no contradiccion (18).

Sin embargo, la practica es historica. La accion se realiza en el tiempo de la historia. Y si la historia ha de ser pensada, ha de serlo mas alla del principio de no contradiccion. Ser implica historia, pero si no hay un unico sentido del ser, sino una diversidad de sentidos del ser, entonces el ser no puede ser solo pensado como tiempo. Pensar la practica requiere pensar la historia y por tanto distanciarse del principio de no contradiccion.

4. La relevancia

Finalmente, quisiera detenerme en un otro presupuesto del principio de no contradiccion. Me refiero a la relevancia. O si se prefiere, el bien. El principio de no contradiccion solo puede ser pensado desde una previa inteligencia del bien, es decir, desde un saber previo de lo que es relevante e irrelevante. Esto implica que el saber de la verdad no puede separarse del saber del bien. Y por consiguiente, y de acuerdo con Platon, el bien no puede ser excluido de los sentidos del ser.

El saber de lo relevante es previo al principio de no contradiccion, al menos en cuatro modos:

a) En primer lugar, el rechazo de la contradiccion supone la formalizacion de cada una de las palabras y los conceptos que se declaran contradictorios. Pensar es, ante todo, formalizar (19). En general, pensar una forma implica atender como relevante un aspecto del ser, que por eso adquiere forma. Se conoce lo relevante, lo importante, lo significativo; y se desatiende lo irrelevante o insignificante. Pensar es abstraer, separar la forma; pero no cualquier forma, sino solo el aspecto relevante.

b) En segundo lugar, el aspecto relevante que es formalizado e n las palabras y conceptos es el relativo a la identidad. No deja de resultar ilustrativo, en la formulacion del principio de no contradiccion, las repetidas veces que aparece el termino 'auto' (mismo) (20). Ahora bien, esto implica que la identidad es relevante, esto es, que merece ser conocida. Al hombre le importa atender a ese aspecto de identidad que el mundo presenta. No le es irrelevante la identidad. Pero junto a la identidad esta el mundo cambiante y singular de los sentidos (21), en el que se desenvuelve la accion practica.

c) En tercer lugar, el principio de no contradiccion supone el rechazo de la contradiccion, y por tanto la afirmacion de la coherencia. Pero afirmar la coherencia implica afirmar que la coherencia es relevante. Afirmar etimologicamente procede de ad firmare, fortalecer, consolidar. El principio de no contradiccion refuerza la coherencia porque supone que es valiosa. Y efectivamente la coherencia es relevante para el discurso cientifico y en general para la afirmacion de la verdad (22) (incluida la verdad del bien). Pero observese que la coherencia puede no ser relevante en muchas actividades y discursos: lo relevante puede ser no la coherencia sino la belleza, la diversion, la persuasion, la incitacion a la accion, etc.

d) En cuarto lugar, y por ultimo, la caracterizacion del principio de no contradiccion se inscribe dentro de la busqueda aristotelica de los principios (23). Justamente porque se considera que el saber de los principios y las causas es relevante. Pero la afirmacion de los principios -y concretamente del principio de no contradiccion-supone la relevancia de los principios. Y sin embargo, es obvio que en la practica lo relevan te muy a menudo no es la busqueda y afirmacion de los principios y las causas.

Jesus de Garay. Universidad de Sevilla

Jesus de Garay

Departamento de Filosofia y Logica

Universidad de Sevilla

(1) Cfr. IV-3, 1005b 11-17.

(2) Cfr. IV-4, 1008b 12-31; IV-6, 1001a 11.

(3) Cfr. IV-4, 1006a 12-13; IV-5, 1010a 11.

(4) Cfr. IV-3, 1005a 21-1005b 2.

(5) Cfr. IV-4, 1008a 23-27.

(6) Cfr. IV-4, 1007a 20-21; IV-5, 1010b 26-30; IV-6, 1011a 17-18.

(7) Cfr. IV-1010b 26-30.

(8) IV-3, 1005a 24.

(9) Cfr. VI-2, 1026a 33-b2.

(10) Cfr. IV-4, 1006a 28-31.

(11) Cfr. IV-4, 1008a 20-27.

(12) Cfr. VII-3, 1029a 27-28.

(13) Cfr. IV-4, 1007b 26-29.

(14) IX-8, 1050b 8-16.

(15) IV-3, 1005b 19-20.

(16) Cfr. IX, 8-9.

(17) IV-3, 1005b 19-20.

(18) Cfr. IV-5, 1010a 1-30.

(19) Cfr. Acerca del alma, III-8, 431b 29-30; 432a 2.

(20) Cfr. Metafisica, IV-3, 1005b 19-20.

(21) Cfr. IV-5, 1010a 7-30; 1009a 38-b 15.

(22) Cfr. IV-6, 1011a 17-20.

(23) Cfr. IV-3, 1005b 8-11.
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Author:de Garay, Jesus
Publication:Themata. Revista de Filosofia
Date:Dec 1, 2006
Words:2613
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