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Constanza de castilla y las culturas de la introspeccion.

RESUMEN

Libro de oraciones compuestas y ordenadas por una monja dominica, es el titulo de catalogo de un manuscrito de autoria femenina que podemos datar en la segunda mitad del siglo XV. Nos situamos ante uno de esos textos castellanos del siglo XV que se inserta con personalidad propia en el reducido, preciado y cada vez mas concurrido corpus de escritoras espanolas del tardo medievo y de la alta Edad Moderna. Escritoras, casi todas ellas, significativamente vinculadas al mundo de los conventos. Retomo el tema de Constanza de Castilla y su oracional para proponer un estudio que se centra en los siguientes puntos: profundizar en los contenidos de la estructura oracional que Constanza plasma en una de las piezas que componen su libro de oraciones, "La oracion sobre la vida y pasion de Cristo ". Los resultados de esta encuesta los pondremos en dialogo con los datos biograficos de la priora de Santo Domingo el Real de Madrid. Accedemos por esta via al estudio de registros relacionados con la cuestion del sujeto orante, de la mediacion y del perdon. Recapitulamos todo lo anterior, en unas conclusiones que nos llevan a considerar la cuestion de las agencias culturales femeninas en el marco de la cultura religiosa de su tiempo.

PALABRAS CLAVE

Constanza de Castilla--escritoras espanolas--siglo XV--libros de oraciones--Santo Domingo el Real de Madrid--pecado--confesion--culturas--introspeccion.

ABSTRACT

A Book of Prayers Compiled and Ordered by a Dominican Nun, is the Catalogue title of a manuscript written by a woman dating from the second half of the fifteenth century. We have before us one of those Spanish texts of the fifteenth century that fits in, without losing its own particular singular nature, to the small, valuable and ever more populated corpus of Spanish women writers of the late medieval and Early Modern Ages. I am picking up the subject of Constanza de Castilla and her prayer book in order to propose here a study that focuses on the following points: in this piece ofwork the proposal is to look in greater depth at the contents of the prayer book structure that Constanza gives expression

to in one of the pieces that make up her book of prayers, "The Prayer on the Life and Passion of Christ". In this way we are given access to the study of records related to the matter of the praying subject, of confessional subject and of cultures of introspection. The results of this survey will be put into dialogue with the biographical data of the Priory of Santo Domingo el Real de Madrid. All of the above will be brought together in a series of conclusions which lead us to look at the question of female cultural agency in the framework of the religious culture and the court culture of the time.

KEY WORDS

Constanza of Castilla--Spanish women writers--fifteenth century book of prayers--Santo Domingo el Real de Madrid--sin--confession--cultures--introspection.

Introduccion

La relativa abundancia de documentacion que testimonia sus pasos en la vida, la singularidad politica y cultural de algunas de sus acciones e iniciativas y la relevancia de sus vinculos familiares e institucionales, han hecho de Constanza de Castilla (c.1395-1478) una de las mujeres mas estudiadas del siglo XV castellano. Nieta del Rey don Pedro, entro a temprana edad en el monasterio de Santo Domingo el Real de Madrid, la institucion que enmarco su dilatada existencia y acogio su cuerpo en 1478, cuando ya anciana y retirada del gobierno de la casa, le llego por fin la hora de comparecer ante la "ira" de Dios. Constanza aparece en la vida publica castellana bajo la proteccion de la Reina dona Catalina de Lancaster, su prima. Es seguramente esta proteccion, y el reconocimiento de su ascendencia lo que hace que entre en Santo Domingo como priora, hecho que la introduce en el monasterio desde una posicion de preeminencia, pese a su poca edad. La disciplina monastica, sin embargo, no le impidio mantener durante toda su vida estrechos contactos personales, familiares y politicos con la familia real. Su vida discurrio por la minoria y reinado de Juan II, siguio de cerca el reinado de Enrique IV, y tambien presencio los primeros anos de Isabel al frente de la Corona Castellana.

En un estudio documental pionero--de el nos hemos servido quienes nos hemos acercado a esta figura en las ultimas decadas-, el padre Alonso Getino recupero del olvido a nuestra priora; sus acciones surgian nitida y vigorosamente reflejadas en el caudal de documentos del monasteno dominico (1). Pero ha sido a lo largo de las dos ultimas decadas cuando se ha observado un incremento de los estudios centrados en Constanza de Castilla y en temas conexos a ella. En el punto de partida de este interes se situa la identificacion de un manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid rotulado en el lomo de la encuadernacion moderna con las palabras Devocio y oficio, y que el catalogo de manuscritos liturgicos registra con el titulo de Libro de oras y devocionario. Se trata del ms. 7495 dado a conocer por Ana Maria Huelamo, (2) cuya principal particularidad reside en haber sido escrito y ordenado por una monja dominica, nuestra priora. El hallazgo introducia a Constanza en el reducido corpus de escritoras espanolas del siglo XV (3), un factor detonante del interes suscitado por esta figura entre medievalistas e historiadoras e historiadores de la literatura interesados en la historia de las mujeres y de las relaciones de genero, en la historia politica o en la historia monastica.

Con un primer trabajo de Manuel Nunez sobre su sepulcro (4), al que siguio el aporte de Ana Maria Huelamo sobre el manuscrito y su autoria, se inician los estudios contemporaneos sobre dona Constanza. A ellos se sumaron, en 1995, dos nuevos estudios dedicados a dona Constanza, uno de Ronald Surtz (5), inserto en el marco de un libro centrado en las mujeres escritoras de la baja Edad Media y primera Edad Modema hispana, que establecia con precision las marcas de autoria femenina vertidas en el llamado devocionario de la dominica madrilena y ahondaba en algunos destacados aspectos de su contenido; el otro, mas especificamente historico, iba incluido en un libro sobre la fenomenologia religiosa femenina desarrollada en la villa de Madrid durante el mismo periodo historico que recogia parte de los resultados de mi tesis doctoral. Este trabajo ponia el foco de atencion en la figura historica de Constanza como abadesa del monasterio de Santo Domingo, contemplada a la luz de las relaciones de poder y de las relaciones de genero. Valoraba el enraizamiento familiar e imbricacion de nuestra priora en una red de sociabilidad politica femenina que le confirio poder e influencia, senalaba el alcance politico que tuvo su iniciativa de traslado de los restos de sus familiares, incluidos los de su abuelo el Rey Pedro I, y la fundacion de una capilla real, como operacion de restitucion de memoria politica y de reconciliacion dinastica. Abordaba tambien en aquella ocasion un primer analisis del libro de oraciones (6). A este panorama se sumo mas tarde la primera edicion del texto realizada por Constance Wilkins, autora norteamericana a la que debemos, ademas, importantes precisiones sobre la identificacion de las piezas y sobre las matrices liturgicas del manuscrito (7).

La priora del linaje de los Castilla que goberno el convento de Santo Domingo, que intervino en las redes de sociabilidad politica de su tiempo y acometio empresas de alto significado institucional, ha seguido suscitando el interes del medievalismo en los ultimos anos. De ineludible mencion son los minuciosos trabajos acometidos por Maria Estela de Fauve con Patricia de Forteza e Isabel las Heras, centrados en el conocimiento de las redes familiares del linaje del rey destronado (8). La priora que "compuso e ordeno" uno de los escasos textos de autoria femenina del Cuatrocientos castellano, sigue atrayendo a especialistas de una historia de la literatura renovada por los estudios culturales y el feminismo academico. Estamos, sin duda, ante una figura historica cuyo estudio ha contribuido al conocimiento de las formas de agencia historica femenina durante los tres primeros tercios del siglo XV. Lejos de agotarse, su figura sigue despertando nuestro interes en un marco de renovados estudios interdisciplinarios (9).'

Constanza de Castilla, en efecto, ha recibido gran atencion por parte de la critica especializada. Su condicion de escritora ha contribuido a que asi sea. Pero esta atencion, ciertamente, no ha alcanzado las cotas de produccion bibliografica logradas por dos coetaneas suyas que comparten con ella un estrado en la corte de las primeras escritoras espanolas: Leonor Lopez de Cordoba (1362-1430), autora de unas memorias que la insertan en la temprana historia del genero autobiografico, y Teresa de Cartagena (1424/30-c.1480), artifice de dos singulares escritos--Arboleda de los Enfermos y Admiracion operum Dei--que le han concedido lugar reconocido en las letras castellanas. La tematica del libro, oficios y oraciones no parece dialogar bien con los temas privilegiados por la critica contemporanea. En mi primer acercamiento a la obra escrita de Constanza propuse el epigrafe "Rezar para devenir sujeto" como criterio de acceso al libro de la priora. SugeriR de este modo que los rezos y oraciones puestos por escrito en aquellas paginas canalizaban la expresion de un sujeto fuerte y autorizado, que ciertos contenidos plasmados en las piezas del manuscrito documentaban los dominios nada faciles de aprehender de la subjetividad, expresados en clave religiosa. Recientemente, revisando la historiografia sobre nuestra autora, he podido comprobar el escaso eco que ha tenido aquella propuesta. Pese a todo, vuelvo a ella. Propongo ahondar en esta hipotesis, vista ahora con claves analiticas renovadas que ratifican el valor de esta obra como un peculiar exponente de las cul turas de la introspeccion que se desarrollaron en la Castilla del segundo y tercer cuarto del siglo XV. Dado el alcance limitado de estas paginas, mi aporte se centrara en exponer evidencias textuales que prueban el tono y los contenidos confesionales que recorren esta obra. Quiero asi contribuir al homenaje de la profesora Maria Estela Gonzalez de Fauve, que con tanto afan y buen hacer ha indagado en los entramados familiares de nuestra Constanza de Castilla.

Rezar para devenir sujeto: la "Oracion sobre la vida y pasion de Cristo" como documento confesional

El libro en cuestion acoge diversos materiales. Su estructura fue descrita en su dia por Ana Maria Huelamo y Constance Wilkins (10). En esencia, ambas autoras coinciden en la identificacion de las secciones principales, cuyo contenido pasamos a recordar para situamos en el meollo de la obra. El primer grupo versa sobre la Vida y Pasion de Jesus (fs. 1-3 Iv); aqui predomina el castellano, aunque hace uso del latin en los encabezamientos de las oraciones, en frases bien extraidas del Evangelio, puestas en boca de Jesucristo o atribuidas a otros personajes biblicos. Constanza precisa por escrito, ademas, el momento de pronunciar estas oraciones: "ante de la comunion". El segundo grupo lo componen los "rezos para un oficio"; se trata del oficio para Adviento, segun aclaro Constance Wilkins, que incluye el ciclo completo de las Horas canonicas (fs. 31 v-4 l v). Va escrito en latin y son frecuentes las alusiones a la Encarnacion de Cristo. La autora (f. 40) aqui tambien precisa: "esta oracion se diga a todas oras ". Le sigue en tercer lugar una misa latina sobre la Encarnacion de Jesucristo, que discurre entre los folios 41v a 44r. Las "Oras de los clavos" ocupan el cuarto lugar. Esta pieza se ofrece primero en latin (fs. 44-58v) y posteriormente en una traduccion al romance que llega hasta el folio 75r. Los grupos quinto y sexto van dedicados a los gozos (fs. 75-78v) y a las angustias de la Virgen (fs. 78v-79). Sigue en septimo lugar la Letania a la Virgen y varias oraciones (fs. 79v-83r) (11). El libro culmina con una oracion, por cuyo rezo el Papa Bonifacio VI concedio dos mil anos de perdon a peticion de "Felipo, rey de Francia", y unos textos epistolares en version latina y castellana que se intercambian san Ignacio y la Virgen Maria (fs. 93-96). El grupo noveno da paso a las preguntas que deben "fazer al omme desque esta en punto de muerte" (fs. 97-99); para terminar con una "suplicatio in die mortis" (fs. 101-102).

Pese a su aparente fragmentacion, un hilo tematico central cohesiona la mayor parte de las piezas textuales que discurren por la encarnacion, la vida, pasion, muerte y resurreccion de Cristo, componiendo un equilibrado sistema de protagonismo mariano y cristologico, en el que Maria, la madre del Cristo, adquiere gran peso (12). Pero no es este al unico aspecto que da coherencia al conjunto de textos. Si lo valoramos en su conjunto aflora otro hilo estructural que hilvana las piezas del manuscrito, las principales y tambien las secundarias, como conjunto bien articulado: hablamos del pecado, la confesion y el perdon. Si la oracion es un dispositivo de palabra que tramita alabanza y suplica, las elaboradas y compiladas por la monja dominica inciden particularmente en la confesion y en el perdon de los pecados, los suyos y potencialmente los de quienes rezaren estas oraciones. La importancia de la confesion, un aspecto indisociable del pecado y el perdon en la cultura penitencial que se instaura con el canon omnis utriusque sexus en el IV Concilio de Letran (1215), no solo se pone abiertamente de manifiesto en la "Oracion sobre la vida y Pasion de Christo", se confirma tambien en diversas piezas del manuscrito, particularmente en las anotadas al final del mismo y destinadas a las preguntas que se han de hacer en el momento de la muerte. La disposicion confesional reaparece en la ultima pieza,--la Suplicatio. In die mortis--en cuyo arranque leemos: "porque el termino de mi vida se acaba, necesario es dar cuenta..." e impregna las propias afirmaciones de autoria que se distribuyen por los distintos bloques del texto.

Veamos mas pormenorizadamente los elementos que nos permitiran establecer esta importante dimension del manuscrito de la dominica madrilena. Nos centraremos particularmente en la "Oracion sobre la vida y Pasion de Christo", el primer grupo de oraciones del manuscrito, reconocida junto a las "Oras de los Clavos" como una de las piezas mas personales y originales de esta autora. Para fundamentar la perspectiva valorativa que proponemos sobre este conjunto de oraciones es necesario reparar en el dispositivo de palabra que las estructura. Considerar dicha estructura es una tarea importante, ya que ofrece la posibilidad de objetivar con nitidez las diversas claves articuladoras que vivifican el texto: los contenidos, intencionalidades y los recursos culturales y psicologicos que pone en juego la autora de este escrito (13).

Buena parte de las oraciones que se desgranan en los 44 capitulos que componen esta primera seccion del manuscrito se construyen en torno a una estructura reiterativa en la que la palabra orante discurre por cuatro momentos. Primero se enuncia un motivo pasional que se establece como referente de la peticion, en el queda cifrada la "virtud" que actuara como fuerza operacional. En segundo lugar, aparece una formula de apropiacion de esta virtud que adopta diversas expresiones dentro de una matriz recurrente: por la pasion, los dolores, los trabajos, las angustias, la humillacion ... que por mipadeciste. Este elemento, sobre el cual volveremos mas adelante, introduce una reiterada salmodia del yo. En tercer lugar viene la suplica o peticion del favor, sin la cual no se daria esa peculiar modalidad de palabra que conocemos como oracion. La suplica avanza en este escrito por una significativa relacion de peticiones cuya consideracion aporta claves relevantes para este estudio. La oracion se cierra con un cuarto elemento, ineludible para la comprension de esta, la sutil y meditada estructura peticional. Consiste en una formula comparativa por cla cual la autora nos reenvia a un santo o santa cuya experiencia suscita alguna analogia con la peticion que ha cursado (14).

Los puntos dos y tres de esta secuencia aportan evidencias relevantes para el estudio que planteo en estas paginas. Comencemos por el tercer apartado, el capitulo de las suplicas, por ahora, el mas relevante para nuestro argumento. En un ensayo de clasificacion (meramente orientativo e instrumental, destinado a clarificar los diversos ambitos hacia los que enfocan las peticiones) cabria distinguir varios tipos de suplicas. Las hay orientadas hacia la demanda general de perdon; se sustancia tambien un grupo que muestra la preocupacion por la muerte y el juicio personal y algunas otras inciden en peticiones centradas en obtener firmeza en la fe; se encuentra tambien un buen numero de peticiones de perdon de faltas puntuales. A lo largo de toda esta secuencia peticionaria volcada en la "Oracion sobre la vida y Pasion de Cristo" el texto acumula diversas claves de naturaleza confesional. A ellas pasamos a referimos.

La "Oracion de la Vida y Pasion de Christo" contiene expresiones generales de tono confesional que llaman nuestra atencion. En el capitulo IX, tras rememorar el trabajo que Cristo tomo el Jueves de la Cena, cuando con humildad lavo los pies de sus discipulos y con amor instituyo el sacramento de su cuerpo en memoria de su Pasion, la nieta del Rey don Pedro suplica a Cristo que la limpie y justifique como el sabe que a ella es necesario, segun sus muchos y graves errores, la grandeza de su maldad y la gran frialdad y apartamiento de su memoria. A la suplica le sigue la confesion que la justifica: "Ca yo grave pecadora, non soy digna de te recebir hin de alfar mis ojos ante tu poderosa majestad, e conociendo mis muchos peccados confieso ... " (cap. IX, fs. 4r-4v).

Para la nocion de la confesion individual como via de introspeccion personal es tambien significativo el capitulo XVIII, en cuya oracion la priora pide ser contemplada con ojos de misericordia, "pues soy aquella que muchas vezes te ha negado e fecho grandes ofensas por maldat. Asi mesmo he fallescido tu fe e esperanca; conosciendo mis muchos errores confiesso ... " (fs. 9r-9v). Y en la segunda parte de la suplica que apoya en la "virtuosa" oracion de Jesus en el Huerto, pide que separe de su entendimiento todas las dudas y malos pensamientos en que su naturaleza "revesada" se pueda ocupar (cap. XI, f. 5v). La alusion a los dominios de la conciencia y a los procesos del pensamiento reaparece en el cap. XXI, donde por el merecimiento de sus llagas, suplica Cristo amortigue sus malos pensamientos y le de fe cumplida, como al ladron penado en la cruz (cap. XXI, f. 10v).

Junto a estas destaca especialmente un grupo de peticiones puntuales, mucho mas pormenorizadas, que recogen expresiones de lo que la cultura medieval tipifico como los pecados capitales. No guardan orden sistematico en su enunciacion, sino que se intercalan con las otras tipologias de peticiones senaladas. Se distinguen de las demas por aportar un tono de confesion fuertemente impregnado de connotaciones personales. Reparemos en su contenido desde la propia retorica expresiva empleada.

Si la Encarnacion de Cristo se erige como prueba suprema de humildad (Dios toma carne humana), ella pone esta imagen en relacion con su opuesto, el pecado de soberbia, "en la cual muchas veces caigo por mi culpa ", segun confiesa (cap. I, f. I). El nacimiento de Cristo es buena ocasion para evocar imagenes de la pobreza y precariedad de medios materiales que rodearon el nacimiento de Jesucristo, el "Dios e ome excelente" que ella adora, para suplicar que limpie su corazon de todo odio y rencor, le conceda "virtud de caridad complida y ordenada "y que la pueda obrar (cap. II, f. lv).

Por la virtud de las propias obras de Cristo en los treinta y tres anos que vivio, la priora dominica le suplica "tires de mi el pecado de la acidia (15) que mucho en mi regina e me estorva tus obras de continuo" y ordene "que le sirva con diligencia, como San Jose y Santa Maria" (cap.VIII, f.4r). Pide virtud, o lo que seria lo mismo, fuerza y capacidad para dejar de ofenderle, y que limpie su corazon de los pecados de envidia y malicia, que en ellos "ligeramente peco, e confesando digo: Peccata mea, Domine, sicut infixa sunt in me, set antequam vulnera generent in me sana me, Domine, medicamento penitencie Deus" (cap. XVII, f. 9r). Constanza suplica las virtudes de paciencia cumplida (para sufrir por el todas las injurias, danos y escarnios), fortaleza, (como le fue concedida al apostol Sancto Thome cuando fue abierto por las entranas), ser librada del pecado de la ira y de toda crueldad (cap. XIX, f. 10r).

Pide que al Senor que la libre con su mano poderosa del pecado de hipocresia y de todo fingimiento que de muerte a su alma (cap. XXIII, f. llv); que limpie su lengua de toda murmuracion; que sus orejas sean sordas a las razones que la provocan a pecar y oiga sus loores y los oficios divinos con diligencia (cap. XXIV, f. 12r). Suplica le sea concedida la gracia del menosprecio de todas las riquezas superfluas y la libere de los pecados de codicia y vanagloria "porque yo deseche las vestiduras y apostamientos superfluos de vanidad en que yo te ofendo e conosca la desechada miseria mia que la naturaleza me dio e lo que soy e en que tengo que tornar e en pobreza de espiritu siga a ti" (cap. XXVI, f. 13v). En esta relacion de suplicas se aprecian rasgos tan personales como la peticion de la virtud de abstinencia y que la aparte del pecado de la gula "en que yo me disuelvo ". Completan esta serie de faltas puntuales la suplica del capitulo XXXV: "Senor yo te suplico me libres del pecado de venganca, por lo qual los judios obraron en ti tan dura muerte" (f. 22r).

La soledad de Cristo en el Monte Oliveti actua de referente para formular el deseo de morir por su amor y arredrarse de las conversaciones "danosas a su alma" y de los "negocios del mundo" en los que se ocupa (cap. X, f. 5r). Esta preocupacion por los pecados de la lengua, denotativa de su sensibilidad personal y cultural por los efectos que desatan los diversos registros de la palabra, se repite en el capitulo XXIX, cuando suplica que ordene su lengua "que a ti alabe y al projimo no ofenda, e la alimpies de toda mentira porque yo cumpla tu voluntad" (cap. XXIX, f. 15v).

Podriamos pensar que estamos ante enunciados rutinarios arraigados en la literatura penitencial de la epoca, pero las jugosas notas personales de tono confesional que la autora-oradora va anotando en su oracion invitan a desestimar esta apreciacion. Su caracter asistematico y las anotaciones que las acompanan apuntan en otra direccion. Cabe argumentar que la serie de peticiones que comentamos entabla un dialogo intimo con la biografia de la autora, segun la hemos podido reconstruir por los documentos que nos lego. Conocemos la amplia secuencia de exenciones de que gozo en diversos dominios de su vida como monja dominica y la laxitud con la que vivio las normas de su orden. Por ello, cuando suplica virtud para cumplir los tres votos "'que a ti prometi" (cap. XXVII, f. 15r), hemos de pensar que hay algo mas que una expresion rutinaria.

En el reconocimiento de sus faltas se aprecian los ecos de sus vivencias en los negocios mundanos en los que intervino activamente; sabemos de su participacion en las dinamicas de la sociabilidad politica de la corte (16), fuertemente respaldada en sus inicios por la autoridad de Catalina de Lancaster y mas tarde por las sucesivas reinas castellanas, dona Maria, Juana de Portugal y mas tarde Isabel I, con las que mantuvo relacion. Esta posicion de poder le permitio activar a su favor los recursos de la economia del privilegio y la merced.

Segun hemos podido saber, entre 1419 y 1423 y en anos sucesivos obtuvo de las autoridades religiosas dominicas y del papado numerosas prerrogativas espirituales y materiales para si y para su comunidad; con ellas se recoloco en una sorprendente posicion de poder y autonomia personal. En 1419 aparecen los primeros documentos orientados a facultarla en la libre posesion y administracion de bienes y entre 1421 y 1422 recibe de fray Luis de Valladolid, vicario General de la Orden, tal exencion de obligaciones y ampliacion de facultades que merece la pena examinarlas con detenimiento. En vida pudo vestir y dormir en lino; y hablar en la red sin velo "porque parece le hace dano a la cabeza y a la vista de los ojos ". Se le permitia tambien comer carne y huevos durante los dias de ayuno y cuaresma asi como cuando su 'flaqueza lo requiriere". Constanza fue igualmente excusada del coro, del refectorio y del dormitorio, espacios esenciales en la vida comunitaria de las monjas. En el capitulo de exenciones entra todo lo relativo a la libre posesion y distribucion de sus bienes, incluidas las obras que habia edificado en el monasterio madrileno; a lo que se sumaba la capacidad para administrar los bienes comunitarios o delegar esta mision en la persona religiosa o seglar que ella estimase oportuno. Con todo ello, algo mal parado quedaba el voto de pobreza.

Sobre la clausura--el voto que la priora no reconoce haber profesado--tambien hay permisos especiales, licencias que tienen que ver con desplazamientos a la corte para librar asuntos de interes con el Rey o con las jerarquias de la Orden; para desplazarse hasta Toledo, donde tenia propiedades, y alojarse en el monasterio de Santa Clara de esta ciudad. Se le reconocia asimismo facultad para que diversas personas, entre ellas su hermano, el Obispo de Palencia, franqueasen la clausura monastica y pudieran acceder hasta sus dependencias privadas. Se le concede libertad de movimientos, una facultad imprescindible para desplazarse hasta los centros donde se dirimian sus intereses y poder establecer redes de influencias.

No faltaron licencias sobre asuntos religiosos, incluidas las relaciones con los frailes de su Orden, en particular las que atanian a los que moraban en el monasterio. Algunas de estas prerrogativas afectaban exclusivamente a Constanza, otras a toda su comunidad de monjas. Podia ser absuelta de cualquier sentencia eclesiastica o excomunion; un fraile le diria misa en su camara en caso de no serle posible ir hasta la iglesia. Constanza era libre de elegir su confesor entre cualquier fraile o sacerdote de la Orden o fuera de ella. Ningun fraile, cuyo cargo estuviera por debajo del Maestro General de la Orden de Predicadores, podia asignar prelado al monasterio ni a ninguna de sus criadas y servidoras. En 1422 se insiste en que ningun prelado se le entrometa; que su capellan fray Juan de Iniesta no pueda ser trasladado del monasterio; que las cartas que le envien vayan a sus manos y no las interfiera prior o priora alguna; que pueda ir a la puerta y al tomo sin licencia del prior o priora. Su particular posicion de poder se mantiene mas alla de estas fechas. Baste esta cita extraida de una de las mercedes obtenidas de sus superiores en 1438: "cuando estuvierdes doliente o en tal manera enojada que nos podades venir a librar con los capellanes y servicios de la casa, que los podades facer llamar que vayan a vos para que podades fablar con ellos " (17).

Con esta trayectoria vital se conectan las faltas que Constanza refiere en su oracion. Segun hemos podido comprobar mas arriba, en la "Oracion sobre la Vida y Pasion de Cristo ", nuestra dominica se reconoce afectada o preocupada por seis de los siete pecados capitales, aquellos que la literatura penitencial habia fijado en la regla sagilia, una diccion nemotecnica que contiene la inicial de cada uno de los siete vicios o pecados capitales: superbia, avaricia, luxuria, ira, gula, invidia, acidia (pereza) (18). Dichos pecados, recuerda Jose Maria Soto Rabanos, venian a ser las raices del arbol completo de las maculas morales; toda accion reprobable desde un punto de vista de la moral cristiana, pecado, pecadillo o falta, hundia sus raices en alguno de esos siete vicios (19). De esta clasica relacion de faltas morales, Constanza reconoce haber caido en todas, a excepcion de una, la lujuria. Repara, como hemos podido comprobar, en el pecado de soberbia ("en la cual muchas veces caigo por mi culpa "); y en el pecado de la acidia o pereza ("que mucho en mi regina e me estorva tus obras de continuo "); en los pecados de envidia y malicia (en los cuales "ligeramente peco, e confesando digo ... "). En esta secuencia discontinua de peticiones, cuando suplica paciencia y fortaleza admite tambien la posibilidad de caer en el pecado de la ira, del cual pide ser librada. No niega el pecado de la gula ("en que yo me disuelvo "), ni los defectos morales de la hipocresia y el fingimiento, de los cuales pide ser limpiada. Suplica tambien por la liberacion de los pecados de codicia y vanagloria ("en que yo te ofendo ") y de venganza. Se quiso poner a salvo del incumplimiento de los tres votos prometidos y de los mandamientos de la ley de Dios y pidio fuerzas para no infringirlos. Y pidio mantener sus orejas sordas a las razones que la impulsaban a pecar y limpiar su lengua de murmuracion. Se aprecia la gran sensibilidad de Constanza hacia los pecados de la lengua, aspecto que se reitera en dos ocasiones mas, una cuando pide a Cristo pasionario que ordene su lengua de modo "que a ti alabe y al projimo no ofenda, e la alimpies de toda mentira porque yo cumpla tu voluntad"; la otra cuando pide al Senor que la arredre de las conversaciones danosas a su alma y de los negocios del mundo en los que se ocupaba.

Hallamos tambien otras evidencias de apertura y profundizacion en los dominios de la interiorizacion y de la conciencia, las vierte en varias suplicas. Aqui, cuando el pecado puntual deja de ser el molde especular en el que mirarse y reconocerse, se implora claridad de entendimiento y fuerza transformadora para operar el cambio interior. Se hace significativa en este punto la ya comentada peticion relacionada con el desprendimiento de vestiduras y apostamientos superfluos de vanidad; en ella pide expresamente conocer "la desechada miseria mia que la naturaleza me dio e lo que soy e en que tengo que tornar" (cap. XXVI, f. 13v). Empeno afin al que se registra en el capitulo XX, cuando Constanza pide ser librada de "accecitate cordis" y de la tiniebla "de que mi entendimiento esta lleno", y le sea concedida la gracia necesaria para poder juzgar 'justicia derecha" (fs. 10v-10r). La obediencia que Jesus dio a Maria y Jose durante el primer ano de su vida, cuando su existencia se vio envuelta en las tribulaciones sobrevenidas por la persecucion de Herodes y subsiguiente huida a Egipto ("Inpotente, menguado de las provisiones necesarias, pasaste por aspereza del desierto "), inspira una peticion enraizada en referentes de fuerza y potencia, requisitos especialmente necesarios para obrar el movimiento transformacional de obras y la disposicion de espiritu que se pretende lograr: "yo te suplico que, por la grandeza del tu poder, que fuerces gravitatem meam que me estorva a tu servicio" (20). Estamos ante un regimen de palabra destinado a la captacion de la gracia y la virtud. La virtud, no como cualidad moral sino como fuerza operacional que imprime movimiento, instaura cambio y posibilita acercarse al grado o estado de perfectibilidad deseado, un estado que guarda relacion con la busqueda y el mantenimiento de estados de equilibrio psiquico o animico. Constanza se compromete con las peticiones y deseos de su oracion-usamos sus propias palabras-, con todo su entendimiento, memoria y voluntad, con el corazon, la lengua y todas las potencias de alma. En esta sutil, compleja y bien articulada oracion que se adentra en los dominios de la introspeccion, del consuelo y el perdon, se adentra en los pecados, las enfermedades del alma, y con ellas en ese campo de la experiencia humana al que las actuales disciplinas humanas dedican cada vez mas atencion, las emociones.

Oracion, confesion y autoria: las marcas del sujeto

El termino devocionario muy a menudo es empleado para denominar el manuscrito 7495 de la BN al que nos venimos refiriendo. Se ha valorado su significado como el libro de rezos de su autora, al que se le reconoce la funcion adicional de servir de guia o manual para las monjas de Santo Domingo el Real. El caracter liturgico de ejecucion colectiva de muchas de sus piezas nos debe hacer pensar en moldes conceptuales mas amplios para aplicar a este conjunto de textos que contienen algo mas que devociones privadas (21). Parece oportuno, ademas, abrir un nuevo horizonte de consideracion para este conjunto de materiales que nos lleve a incluidos en la categoria de los documentos personales y, en un sentido mas amplio, en el campo de la literatura confesional y penitencial de su epoca. Traemos de nuevo a consideracion la estructura de la oracion como fuente de evidencias

textuales para nuestra argumentacion. Nos interesa ahora la segunda secuencia de la estructura oracional que informa la "Oracion sobre la vida y Pasion de Cristo ", la parte que actua de bisagra entre la imagen pasionaria y la peticion. Aunque podria parecer rutinafta, se trata de una secuencia muy significativa pues introduce una salmodia dei yo que se declina en combinacion con el pronombre posesivo "mi". Aqui encontramos enunciados del tipo: "Senor mio, por esta sentencia tan dura que por mi tu esclava eompliste, te suplieo que ansi iguales mi voluntad con la tuya" (f. 7) (22).

El yo-mi introducido en cada uno de los capitulos que componen esta oracion es sistematicamente reforzado por el caracter iterativo de la estructura. Pero el sujeto orante tambien se refuerza en terminos cualitativos cada vez que cita todos y cada uno de los aspectos rememorados de la colosal empresa de la redencion llevada a cabo por Cristo y su Madre, y se declara beneficiario de sus meritos. Surge asi un interesante mecanismo de apropiacion en primera persona de los beneficios de la obra redentora. Considerando el caracter repetitivo y salmodico de la oracion, y su estrecha correlacion con esa primera parte que el Obispo Alonso Cartagena llamaba protestacion, en la que se operaba el despliegue de imagenes pasionales como recipientes de virtud, comprobamos como se logra introducir en esta estructura oracional un audaz mecanismo de afianzamiento personal. Este constante recordatofto que realiza Constanza y las monjas de su condicion de sujeto redimido por el amor de Dios, hace de su oracion un canal de proclamacion del principio igualitario y dignificador inherente al acto redentor de Cristo. Es este cumulo de circunstancias lo que nos permite hablar, a mediados del siglo XV, del uso en medios conventuales femeninos de la meditacion en la pasion como una via de subjetivacion (23).

Este rasgo de afianzamiento personal ai que se expone Constanza cuando reza la oracion (24) hemos de conectarlo con las numerosas ocasiones en las que Constanza se nombra en su texto. Lo hace en primera persona (yo) explicitando su nombre y adjetivandose de diversas maneras. Estamos ante uno de los aspectos mas destacados por la critica, que ha enfocado esta cuestion, fundamentalmente, bajo el angulo dei establecimiento de la autoria, como hicieron en su dia Ana Maria Huelamo y Ronald Surtz. Este ultimo comento pormenorizadamente las ocasiones y modos por los que Constanza se autonombra en su texto, focalizando su analisis en el terreno culturalmente problematico de la autoria y autoridad femenina, materia en la que ha realizado novedosas aportaciones centradas en el contexto de la cultura religiosa femenina hispana (25).

La primera seccion dei manuscrito, la "Oracion sobre la vida y muerte de Cristo ", arranca con una anotacion dei escriba en la que se lee: "Esta oracion que se sigue conpuso una soror de la orden de Sancto Domingo de los Predicadores, la cual es grant pecadora" (f. 1). La condicion de pecadora reaparece de nuevo en la oracion de la Vida y Pasion de Cristo, en ocasiones en la que Constanza, inmersa en el acto de la oracion, se nombra en primera persona:
   Yo, Constanca, confieso ser tanto grave pecadora, llena de grandes
   pecados e sin ninguna virtud, que no soy digna de recebir ninguna
   gracia de las por mi suplicadas. Por tanto, con la humildad que
   puedo, suplico a todos los santos e santas nombrados en esta
   oracion que vos plega ofrecer vuestros trabajos e muertes por mi,
   suplicando a Nuestro Senor que por vuestros meritos le plega oir
   mis peticiones e faga conmigo misericordia segunt su voluntad. (f.
   31v).


Al final, en la celebre recopilacion general, la afirmacion de autoria de Constanza se funde con su disposicion confesional, y un impulso de inteligencia practica la lleva a afirmar su condicion humilde, su ignorancia e incompetencia para subsanar los posibles fallos que se hallaren en sus escritos. Le sigue una conocida formula con la que se somete a la correccion de la Santa Madre Iglesia.
   Senor, yo, Constanza, tu esclava, conosco que mi sinpleza es
   grande. E la groseria mia es fuerte porque confieso ser mucho
   morante e sin virtud. Creo mis obras ser defectuosas. Omildemente
   suplico a la tu clemencia que si en lo que yo he conpuesto,
   escripto en este libro, asi de la oracion de tu vida e passion,
   commo en las oras de los clavos, commo en la ordenacion de las oras
   de la tu Encarnacion, commo en los quinze gozos e siete angustias e
   letania de Nuestra Senora, que tu, Senor, non acates salvo mi deseo
   que fue de te loar e servir. Yo confieso que mi entendimiento non
   es elevado para lo especular, nin mi corazon capaz para lo retener,
   nin mi len gua es digna para lo pronunciar por el mi grand defecto.
   [...]. E sometome a la corepcion de la santa Iglesia. E suplico a
   ti, en cuya memoria de tu encarnacion e pasion yo compuse las cosas
   sobredichas, que me faga parcionera en los meritos de las personas
   que lo rezaren, porque en este mundo de todos seas alabado e en el
   otro seamos consolados con la gloriosa vision tuya, amen. (fs.
   82v-83r).


Ana Maria Huelamo y Ronald Surtz han interpretado esta manera de nombrarse desde la condicion de pecadora, con las consiguientes formulas de humildad y humillacion, mas esta clausula de sometimiento a la correccion de la Iglesia, como expresiones de un habitual topico de captatio benevolentia que conlleva en las mujeres estrategias de autorizacion, aunque, reconoce Surtz, detras de estas marchas se afirma una mujer fuerte, acaso por su condicion de princesa. Sin excluir estas valoraciones, creo que se plantean otras posibilidades para la semantica del texto. En casi todas estas declaraciones--no olvidemos que forman parte de la propia oracion, en las que la autora arranca conel "Yo Constanza"-, aparece sistematicamente el referente de la confesion personal. Lo constatamos en el fragmento anteriormente citado del f. 31v, en la recapitulacion de los folios 82v-83r, y se mantiene en la pieza final del manuscrito, que se inicia igualmente con esta confesion:
   Yo Constanza me confieso a ti, Senor mi Dios, que soy grave
   peccadora, que despendi toda mi vida mal obrando. Traspase tu
   voluntad por conplir la mia. Arrepientome e pesame de quantos
   pecados fiz. Suplico a ti, Ihesu Christo mi Senor, que me des
   gracia que me enmiende. Yo propongo de lo asi fazer. Senor Ihesu
   Christo, por tu clemencia me da gracia que muera creyendo,
   confesando tu sancta fe conplidamente. (f. 101r).


Al final de los Siete gozos (26), y al final de las Siete angustias (27), Constanza se menciona de nuevo con su propio nombre propio declarandose "indigna esclava" del Senor. En ambos casos toma la palabra un sujeto peticionario que reza por el perdon de sus faltas y por la obtencion de otras mercedes espirituales. En el marco de un articulado sistema de oracion pensado para la obtencion del perdon (28), que nuestra autora se reconozca una indigna pecadora y con otros adjetivos afines, creo que ha de verse como una forma normalizada de entrar en el discurso de la confesion, ese espacio de autoreconocimiento necesario para conseguir la verdadera contricion, el paso previo a toda forma de perdon segun establecian los canones de la cultura penitencial de su tiempo.

Sin ningun genero de dudas, es una cuestion altamente relevante la palpable voluntad de afirmar autoria que evidencia Constanza de Castilla en su manuscrito. Este hecho esta vinculado a la conciencia de si, a la voluntad de perpetuar su palabra y recuerdo en el tiempo y al amplio fondo de cuestiones que tienen que ver con el sujeto y la subjetividad. Tambien guarda relacion con las relaciones de poder que se entablan en el campo del conocimiento y dei uso de los recursos de la palabra escrita.

Pero el significado de las muchas instancias de autoreferencialidad que pone en juego Constanza de Castilla no solo afecta el campo de la autoria. La rotundidad con la que esta se nombra y afirma guarda relacion con el contexto de palabra que lo posibilita: la oracion, una modalidad de palabra que en su caso discurre por los recovecos de la confesion y el perdon. Lejos de ser excluyentes entre si, todas estas diversas facetas se complementan y refuerzan. El registro de voz que la priora dona Constanza nos transmite en sus escritos nos permite documentar un sujeto femenino completo y multifacetico que se afirma desde instancias diversas: como sujeto que al rezar formula deseos y peticiones, que tiene tras si una tarea de prospeccion interior que profundiza en los procesos de la conciencia, que busca legar por escrito los resultados de sus practicas y hallazgos y que se afirma con empeno como autora de los mismos. Este cumulo de circunstancias pocas vetes los podemos documentar. Estamos pues ante un privilegiado espacio de observacion para la historia de las mujeres.

A modo de conclusion

El termino oracional invoca un genero menor que nos remite a rutinarias practicas devotas, ya sean de la vida privada de los laicos o de la vida comunitaria de los conventos de monjas. Imagenes preconcebidas se cuelan sin dejar tiempo ni lugar a la percepcion de hallarnos ante un poderoso eje de la palabra, la oracion, susceptible de ser analizado como documento historico. En el caso analizado en las paginas precedentes encontramos un dispositivo de palabra personal recorrido por numerosos matices. Reivindicar la consideracion del texto como registro significativo desde el punto de vista de una antropologia de la palabra, aporta una interesante clave hermeneutica de acceso ai texto que nos permite restituirle valor y originalidad, mas alla del molde generico de las llamadas literaturas devotas (29). Este es el horizonte analitico que enmarca el trabajo aqui expuesto; el objetivo se ha centrado en el analisis de las evidencias textuales que permiten identificar las claves confesionales que lo recorren y que nos permiten reevaluar el significado historico y cultural de esta singular obra.

Desde Foucault a Delumeau, pasando por otros muchos estudiosos y estudiosas, se ha puesto de relieve la importancia del sacramento de la penitencia. De trascendente para la historia occidental se ha caracterizado la normativa instaurada en el IV Concilio lateranense (1215) relativa a la confesion y la penitencia. Con ella se abria camino un poderoso dispositivo de control social que reforzaba el poder del clero. Pero estas practicas, en su proceso de sacramentalizacion y difusion, se hicieron trascendentes tambien para la historia de la psicologia, en tanto que motor de desarrollo de formas de autoconciencia, de apertura a los dominios de la subjetividad y de impulso dei individualismo moderno.

Atendiendo ai analisis que hemos efectuado en las paginas precedentes, los rezos y oraciones de Constanza participaron de los modelos culturales de la introspeccion que se desplegaron en el occidente cristiano, y por extension en el reino de Castilla, de forma plural y discontinua a partir de la promulgacion dei canon omnis utriusque sexus.

ANGELA MUNOZ FERNANDEZ

Universidad de Castilla-La Mancha

(1) GETINO, L. A., Centenario y cartulario de nuestra comunidad. Historia de la primera epoca del Convento de Santo Domingo el Real de Madrid, Madrid, Santo Domingo el Real, 1919.

(2) HUELAMO SAN JOSE, A. MA., "El devocionario de la dominica sor Constanza", Bolethl de la ANABAD, T. 42, No. 2, 1992, pp. 139-149.

(3) Se aprecia este foco de interes en el titulo de estos trabajos, HUELAMO SAN JOSE, A. MA., "La dominica sor Constanza, autora religiosa del siglo XV", Revista de Literatura Medieval, V, 1993, pp. 127-158; y WILKINS, C. L., "El devocionario de Sor Constanza: otra voz femenina medieval", Actas del XII Congreso de la Asociacion Internacional de Hispanistas. 21-26 de agosto de 1995, Birmingham, Vol. 1, 1998, pp. 340-349.

(4) NUNEZ RODRIGUEZ, M., "El sepulcro de dona Constanza de Castilla: su valor memorial y su funcion analogica", Archivo Espanol de Arte, T. 62, No. 245, 1989, pp. 47-60.

(5) SURTZ, R. E., "Constanza de Castilla and the Gynaeceum of Compassion", en su Writing Women in Late Medieval and Early Modern Spain. Philadelphia, University of Pennsylvania Press, 1995, pp. 41-67; al que siguio "Las Oras de los clavos de Constanza de Castilla", en VON DER VALDE L., COMPANY C., GONZALEZ, A. (coords.), Caballeros, monjas y maestros en la Edad Media (Actas de las V Jornadas Medievales), Mexico, Universidad Nacional Autonoma de Mexico, El Colegio de Mexico, 1996, pp. 157-168.

(6) MUNOZ FERNANDEZ, A., Acciones e intenciones de mujeres en la vida religiosa de los siglos XV y XVI, Madrid, Ed. Horas y Horas, 1995, dedicaba dos capitulos: "Constanza de Castilla. La autoridad femenina en el claustro" y "Rezar para devenir sujeto: la escritura y la oracion"; profundice en algunas premisas de este primer estudio en Mujeres y religion en las sociedades ibericas. Voces y espacios, ecos y confines, (ss. XIII-XVI), QUEROL, MA. A., MIRON, D., MARTINEZ, C., PASTOR, R., y LAVRIN, A., (coords.), Historia de las mujeres en Espana e Iberoamerica, Vol. I, Madrid, Catedra, 2005, pp. 715-742. En especial el capitulo "?Casa o convento? La movilidad del confin", pp. 724-732.

(7) WILKINS, C. L., Constanza de Castilla, Book of Devotions/Libro de devociones y oficios, University of Exeter Press, Exeter, 1998. Ha continuado enriqueciendo sus aportaciones en este campo en, "The Prayer Book of Constanza de Castilla: Reflection ofa Liturgical Life", en GAGO JOVER, F., Two Generations: A tribute to Lloyd A. Kasten (1905-1999), New York, 2002; se adentra en los contenidos devocionales de una de las piezas del manuscrito en su ensayo "'En memoria de tu encarnacion e pasion "': The representation of Mary and Christ in The Prayerbookby sor Constanza de Castilla, "La Coronica", 31.2, Spring, 2003, pp. 217-235.

(8) GONZALEZ DE FAUVE, M. E., LAS HERAS, I., FORTEZA, P. DE, "Los cargos eclesiasticos y religiosos como estrategia de recuperacion del poder de los descendientes de Pedro I de Castilla", en La Espana Medieval, 24, 2001, pp. 239-257; y FORTEZA, P. DE, GONZALEZ DE FAUVE, M. E., LAS HERAS, I., "Simbologia del poder de un linaje castellano", Cuadernos de Historia de Espana, 78, 2003-4, pp. 47-66. A estas tres autoras debemos un tercer articulo de especial interes para nuestro tema de estudio, "Espacios de poder t'emenino en la Castilla bajomedieval: el caso del linaje de los Castilla", Cuadernos de Historia de Espana, 82, 2008, pp. 99-122. Se suman a estos estudios los aportes de RABADE OaRADo, M., "Religiosidad y memoria politica: las constituciones de la capilla de Pedro I en Santo Domingo El Real de Madrid, 1464", En la Espana Medieval 26, 2003, pp. 227-261; y de ROMERO FERNANDEZ-PACHECO, J. R., Santo Domingo el Real de Madrid. Ordenacion economica de un senorio conventual durante la baja Edad Media (12191530), Salamanca, Editorial San Esteban, 2008, un extenso estudio en cuyas paginas tambien tiene acogida la priora dona Constanza.

(9) Sirva de ejemplo, BARANDA LETURIO, N., "Through Women's Eyes: The appropriation of Male Discourse by Three Medieval Women Authors", en DE ROS, X., HAZBUN, G. (ed.), A companion to Spanish Women "s Studies, Londres, Tamesis, 201 l, pp. 81-96 (lo concerniente a Constanza de Castilla en pp. 81-96) y MUNOZ FERNANDEZ, A., "Memorias del Coro. Constanza de CastiIla y las politicas del Recuerdo", en ZARRI, G. y BARANDA, N. (eds.), Costruzione e conservazione della memoria nelle comunita femminili. Spagna e Italia, secc. XV-XVII, FIorencia, Florence University Press, 2011, pp. 27-47.

(10) Mientras que Huelamo establecio su division en diez grupos, cada uno de los cuales daba cabida a diversas oraciones, Wilkins, al profundizar en la identificacion de las oraciones, pormenorizo mas detalladamente los contenidos del manuscrito senalando 15 secciones.

(11) WILKINS, C. L., Constanza de Castilla, Book of Devotions, op. cit., en las pp. XII y XIII de la introduccion, precisa notablemente este punto: se trata de una oracion a Cristo que incluye la lista del contenido de la obra, una suplicacion y una protestacion (fs. 82v-83r); una oracion de alabanza y adoracion de Jesus (fs. 83v-84r); el credo atanasiano (fs. 84-86r); el Salmo 21 (fs. 86r-87v); la liturgia de Pentecostes (fs. 87v-88r); el Magnificat con repuestas liturgicas (fs. 88r-89r); el Salmo 88 (fs. 89r-91r); varias afirmaciones de fe y oraciones por la salvacion, contemplacion de la Hostia, y una suplicacion (fs 91v-93r).

(12) Consonante con este protagonismo hemos de considerar la inclusion de unas cartas, que se transcriben en version latina y romance, supuestamente provenientes de los tiempos de la Virgen, en las que esta aparece como una autorizada figura a la muerte de Cristo, en los tiempos de la primera comunidad cristiana. Sobre el tema, vease SURTZ, R. E., "Constanza de Castilla and the Gynaeceum of Compassion", op. cit., pp. 50-52.

(13) Esta estructura, que se me va confirmando como una importante clave hermeneutica para el analisis de la obra escrita de Constanza de Castilla, la he identificado en MUNOZ FERNANDEZ, A., "Memorias del Coro. Constanza de Castilla y las politicas del Recuerdo", en ZARRI, G. y BARANDA, N. (eds.), Costruzione e conservazione della memoria nelle comunita femminili. Spagna e Italia. sec. XV-XVII, FIorencia, FIorence University Press, 2011, pp. 27-47.

(14) Quedaria asi una secuencia del tipo: <<Por la virtud de la tu sancta encarnacion (sigue el desarrollo de la imagen sobre la vida o pasion de Cristo) cuando te plogo descender del seno del padre en el sagrario de la Virgen Gloriosa tomando de sus entranas vestiduras de ome ... Senor pues por mi tu esclava te plogo a ti, verbo de Dios, tanto humillarte a vestir tan pobre vestidura, yo suplico a ti por la grandeza de tu humildad me libres del pecado de sobervia (cap.l, f. v). Dame virtud de humildad cumplida)>>.

(15) La acedia, del latin acicia, queda recogida en el diccionario con la acepcion de pereza, flojedad.

(16) Remito a mis trabajos citados. Asimismo, vease GONZALEZ DE FAUVE, op. cit.

(17) Me guio en este punto por lo expuesto en MUNOZ FERNANDEZ, A., Acciones e intenciones de mujeres, op. cit.; y en "Mujeres y Religion en las sociedades ibericas ... ", op. cit.

(18) JANINI CUESTA, J., "La penitencia medicinal desde la Didascalia Apostolorum a San Gregorio de Nisa", Revista Espanola de Teologia, Vil, 1947, pp. 337-362. MCNEILL, J. T., "Medicine for sin as prescribed in the Penitentials", Church History, 1:1, 1932, pp. 14-26.

(19) SOTO RABANOS, J. M., "Vision y tratamiento del pecado en los manuales de confesion de la baja Edad Media Hispana", Hispania Sacra, LVIll, 118, julio-diciembre, 2006, pp. 411-447.

(20) La expresion gravitatem meam, aclara Constance Wilkins (Bok of devotions, p. 5, n. 17) fue de uso frecuente en los escritos de los padres de la Iglesia y en los libros de oracion para referirse a los pecados o a la carga de pecados.

(21) El El analisis cultural de los modelos liturgicos del monacato femenino hispano apenas han sido desbrozados en nuestro pais. Una llamada de atencion sobre el significado de una liturgia propia que se desarrollo en la orden Concepcionista fundada por Beatriz puede verse en CUADRA GARCIA, C., MUNOZ FERNANDEZ, A., " ?Hace el habito a la monja? Indumentaria e identidades religiosas femeninas". CERRADA, A. y LORENZO, J. (eds.), De los simbolos al orden simbolico femenino (ss. IV-XVII), Madrid, AI-Mudayna, 1998, pp. 285-316. Y tambien en MUNOZ FERNANDEZ, A., "El monacato como espacio de cultura femenina. A proposito de la Inmaculada Concepcion de Maria y la representacion de la sexuacion femenina", en NASH, M., DE LA PASCUA SANCHEZ, MA. J., ESPIGADO TOCINO, G. (eds.), Actas del V Coloquio Internacional de la Asociacion Espanola de Investigacion Historica de las Mujeres: Pautas Historicas de Sociabilidad Femenina. Rituales y modelos de representacion, Cadiz, Universidad de Cadiz, 1999, pp. 71-100. CATEDRA E, Liturgia, poesia y teatro en la Edad Media, Madrid, Gredos, 2005, ha realizado una primera incursion sistematica en este campo.

(22) He aqui algunos ejemplos de este segmento de la estructura oracional: "Senor, pues por mi tu esclava plogo a ti, verbo de Dios, tanto humillarte e vestir tan pobre vestidura, yo suplico a ti por la grandeza de tu humildat" (cap. I); "Senor, pues por mi tu esclava te plogo nascer en lo gar tan pobre e desechado, yo te adoro Dios eome excelente puesto en el pesebre sobre suelo resfriado chiquito en poca ropa envuelto entre dos alimanas" (cap. II); "Senor, por mi tu esclava, solus et anxiatus en el monte Oliveti tanto constrefiido fueste, yo te suplico, ansi como tu eres vida perpetua, me des gracia" (cap.X); "Senor, pues por mi tu esclava padesciste tan soberano temor, yo te suplico, por virtud de aquella preciosa sangre que por mi tu sudaste ... "(cap. XII); "Senor, pues por mi tu esclava te plogo padescer tan estrecha soledat ... "(cap. XIII); "O rex inmortalis e amoroso, yo te adoro, vencedor de la carne, que por dar a mi vida obedeciste la muerte. Senor mio por esta sentencia tan dura que por mi tu esclava conpliste, te suplico que ansi iguales mi voluntad con la tuya..."(cap. XIIII); "Senor poderoso, que por mi tu esclava te ofreciste a la muerte, yo suplico a ti..." (cap. XV); "E tu, buen lhesu, asi atormentado (estamos en la escena de Pilatos), muy omilmente lo sufriste todo por mi tu esclava que non lo meresco (cap. XXII); Se encontraran expresiones parecidas en caps. XVl, XVII, XIX, XXI, XXIII, XXIV, XXV, XXVI, XXVII, XVIII, XXIX, XXXII, XXXIII, XXXIV, XXXVI, XXXVII y XLIII. Se altera esta estructura en aquellos capitulos en los que se invocan momentos de la vida y pasion de Cristo revestidos de significado institucional. La presentacion en el templo (cap. IV), el bautismo dei Bautista (cap. VI), el recuerdo de las obras de Cristo (cap. VIII), o la escena de la santa Cena, cuando instituyo el sacramento de la eucaristia, son ocasiones en las que se evita esta formula. La invocacion de la virtud inherente a estas acciones, entendida como palanca transformadora, enlaza con la suplica o peticion. Esta formula recurrente de apropiacion de los meritos de la vida y pasion de Cristo tampoco aparece en el cap. XXVI, pese a que en el se desarrolla una imagen de humillacion y sufrimiento de Cristo, cuando fue despojado de sus topas, mostrandose desnudo y pobre ante el pueblo. Esta igualmente ausente en los caps. XXX y XXXI, XXXV, XXXVIII, XXXIX; XLI, XLII, XLIII y XLIIV.

(23) Las primeras apreciaciones sobre este tema quedaron expuestas en MUNOZ FERNANDEZ, A., "Rezar para devenir sujeto: la escritura y la oracion", en Acciones e inteneiones de mujeres en la vida religiosa de los siglos XV y XVI, Madrid, Ed. Horas y Horas, 1995, pp.143-160. Sigo aqui tambien el analisis elaborado en Memorias dei Coro ..., op. cit.

(24) EI mecanismo queda a disposicion de todo sujeto que recitara la oracion, las monjas de la comuni dad, por ejemplo.

(25) HUELAMO SAN JOSE., "EI devocionario de la dominica Sor Constanza", op. cit., pp. 144-147; SURTZ, R. E., "Constanza de Castilla and the Gynaeceum of Compassion", op. cit., pp. 45-49, senala seis instancias de autordenominacion que identifican inequivocamente a Constanza como mujer. En otras ocasiones, el uso de la forma femenina dei nombre o el adjetivo identifica ai hablante como mujer: pecadora, sierva, aquella, digna. Esta voz femenina, precisa, podria ser facilmente adoptada por otras monjas o lectoras (p. 49).

(26) "Senora, yo, Constanca, indigna esclava tuya que estos quinse gozos rezo, te pido merced que por reverencia dellos ayas misericordia de mi en todas mis tribulaciones, angustias, nescesidades, non me desmanpares nin aborescas nin menosprecies e por tu virtud miembrate que por los pecados nascio mi redempror de tus entrafias. Por esta exelencia a ti dada, te suplico que a la ora de mi muerte quieras ser la defensora mia e me libres de mis enemigos e de sus tentaciones e dei su poder e me des gracia e virtud" (fs. 78r-78v).

(27) "Senora, yo, Constanza, indigna sierva tuya que estos nueve graves dolores tuyos rezo con la devocion que puedo, suplico a la tu misericordia, por reverencia dellos quieras oyr mis oraciones, e me libres de los peligros desta vida, espirituales e corporales, porque por tus merecimientos yo goze de tus gozos, donde por siempre reynas con Dios". (f. 79v).

(28) Cuestiones de espacio me han llevado a desestimar el estudio dei pecado y el perdon en el libro de oraciones de Constanza, un tema de enjundia que abordo en una proxima publicacion.

(29) Vease, a proposito de este argumento, MUNOZ FERNANDEZ, A., Memorias del Coro. Constanza de Castilla y las politicas del Recuerdo, op. cit.
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Author:Munoz Fernandez, Angela
Publication:Cuadernos de Historia de Espana
Date:Jan 1, 2011
Words:10315
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