Printer Friendly

Consideraciones terminologicas sobre la evolucion del lexico de la fortificacion abaluartada.

1. Introduccion

Como es bien sabido, a lo largo de toda la segunda mitad del siglo XV se suceden en la Europa occidental una serie de importantes transformaciones y cambios, los cuales desembocaran inevitablemente en el fin de la Edad Media, asi como en el inicio de la Edad Moderna. En este desenlace final, se revelaran como decisivos aspectos tan destacados como la invencion de la imprenta, los viajes y los descubrimientos geograficos, ademas del afianzamiento del Estado moderno. A todo ello se suma el triunfo de un nuevo movimiento cultural, el Renacimiento, cuyos principales exponentes se hallan en el campo de las artes, si bien trajo consigo tambien importantes renovaciones en el ambito de las ciencias, de ahi que suela destacarse por su transcendencia y amplitud.

De hecho, una de las ramas del conocimiento en las que mas se dejo sentir la influencia de la mentalidad renacentista fue la de la milicia, de tal forma que con el inicio de la Edad Moderna comienza a hablarse de una verdadera revolucion militar (1) y, en consecuencia, de una nueva manera de concebir y afrontar la guerra. Pues bien, todos los investigadores coinciden en senalar la campana realizada en Italia en 1494 por las tropas francesas de Carlos VIII como el punto de inflexion que separa la guerra medieval de la moderna, entre otras razones porque con aproximadamente 18 000 hombres y nuevos adelantos artilleros el bando frances consiguio batir rapidamente las hasta entonces solidas murallas italianas (Parker 2002: 35).

Por tanto, la evolucion y transformacion de la artilleria suele ser lo mas destacado dentro de la revolucion militar del Renacimiento. Es mas, la mayor aplicacion de la polvora al lanzamiento de los proyectiles desemboca en un problema anteriormente inexistente: el desequilibrio generado entre los medios de ataque y los de defensa. Debe notarse, en definitiva, que los avances en el terreno artillero condicionaron el nacimiento de la llamada fortificacion abaluar-tada. (2) Es la nueva mentalidad moderna, no obstante, la que propicia aplicaciones mas efectivas de la polvora en los conflictos belicos y, en consecuencia, la posterior consagracion de esa incipiente e innovadora modalidad arquitectonica defensiva. En palabras de Merino Peral, "fueron necesarios los cambios amplios, generales, que acontecieron en la nueva situacion historica del Renacimiento, para poder extraer consecuencias de ese material y demas 'ingenios'" (2002: 27).

Inmersos en este ambiente, no fueron pocos los hombres del siglo XVI que se lanzaron a la confeccion de obras sobre fortificacion, de tal forma que a lo largo de aquel siglo "se llevaron a las imprentas europeas un numero indeterminado de libros dedicados al tema de la arquitectura y la ingenieria militar, los llamados tratados de arquitectura militar o tratados de fortificacion" (Galindo Diaz 1996: 1). Ahora bien, para encontrar autenticos exponentes de este genero textual en lengua castellana habra que esperar hasta finales del siglo XVI, concretamente hasta el ano 1598, cuando se publica la Teorica y practica de fortificacion de Cristobal de Rojas, a la que le sigue el Examen de fortificacion (1599) de Gonzalez de Medina Barba, textos que suponen los dos unicos tratados de fortificacion espanoles del siglo XVI.

Por el contrario, constituyen un nutrido conjunto los libros que en torno a esta tematica escribieron durante ese siglo los italianos, lo que no debe sorprendernos si tenemos en cuenta que fue precisamente Italia la plaza mas acosada por los efectos de los nuevos canones. (3) No quiere esto decir, no obstante, que nuestra lengua no contara con antecedentes para la Teorica y practica de fortificacion (1598), de hecho, a lo largo del siglo XVI, especialmente durante su segunda mitad, aparecen varios tratados militares escritos por espanoles, entre los que destacamos los siguientes por formar parte del corpus del Diccionario de la Ciencia y de la Tecnica del Renacimiento (DICTER) (Mancho s/f): (4)

- Montes, Diego (1537): Instruccion y regimiento de guerra. Zaragoza: George Coci.

- Garcia de Palacio, Diego (1583): Dialogos militares. Mexico: Pedro Ocharte.

- Alaba y Viamont, Diego de (1590): Elperfeto capitan instruido en la diciplina militar y nueva ciencia de la Artilleria. Madrid: Pedro Madrigal.

- Collado Lebrixa, Luys (1592): Platica manual de Artilleria. Milan: (5) Pablo Gotardo Poncio.

- Mendoca Bernardino de (1595): Theorica y practica de guerra. Madrid: Viuda de P. Madrigal.

- Mosquera de Figueroa, Christoval (1596): Comentario en breve compendio de disciplina militar. Madrid: Luis Sanchez.

Si bien ninguna de estas obras constituye autenticos tratados de fortificacion, al no incluir entre sus principales intereses la construccion material de fortificaciones, no debe desdenarse su trascendencia por lo que respecta a la ingenieria militar. En este sentido, la principal contribucion espanola a la literatura sobre arquitectura defensiva en el siglo XVI parece estar conformada por un grupo de obras dedicadas a la artilleria, entre las que destacan las de Alaba y Viamont y Collado de Lebrija, segun sostienen autores como Lopez Pinero (1979: 105-106); a las que habria que sumar las centradas en otros asuntos militares, como la tactica y disciplina belicas y demas cuestiones relativas al arte de la guerra, tematicas abordadas en mayor o menor medida por el resto de tratados mencionados.

En cualquier caso, de la preponderancia de los tratadistas italianos en el siglo XVI se pasa a la de los franceses y espanoles en el cambio de centuria. Dentro de esta segunda posibilidad, que es la que centra nuestra atencion, Galindo Diaz contabiliza hasta 37 tratados de fortificacion escritos en espanol y publicados durante el siglo XVII. De estos, destaca, "por la claridad de su exposicion y profundidad de sus contenidos" (1996: 80), el Epitome de la fortificacion moderna... (6) de Alonso de Zepeda y Adrada, (7) el cual fue publicado pasada ya la primera mitad del siglo XVII. Por fin, en el siglo XVIII espanol sobresale la Real Academia de Matematicas de Barcelona, "fundada, en virtud de un Real Despacho del rey Felipe V, el 22 de enero de 1700" (Galindo Diaz 1996: 171), entre cuyos directores despunta Pedro de Lucuze, sobre todo por haber logrado durante su largo mandato, desde 1738 hasta 1779, la consolidacion de este centro de ensenanza como el unico, ademas de prestigioso, para la ensenanza de ingenieros militares en toda Espana.

Es en este contexto pedagogico en el que deben situarse sus Principios de fortificacion (1772), los cuales contienen, como su propio subtitulo indica, "las definiciones de los terminos principales de las obras de plaza y de campana". Esta novedad, (8) fruto de su marcado caracter didactico, junto con el hecho de que es en el siglo XVIII, centuria en que se compone esta obra, cuando la fortificacion abaluartada alcanza sus mas altas cotas de perfeccion, consecuencia logica de su ya larga trayectoria, lo que explica considerar este tratado como uno de los mas completos e importantes de nuestra historia.

Tras esta breve panoramica en torno a la historia de los tratados de la fortificacion abaluartada en lengua castellana, nos proponemos analizar el lexico especializado presente en el Epitome de la fortificacion moderna (1669), asi como sus respectivas definiciones en el contenidas, para, despues, comparar ambas cuestiones con la situacion reflejada por el "Glosario de fortificacion y arte militar renacentistas" (Sanchez Orense 2012b) y por los Principios de fortificacion (1772) de Pedro de Lucuze. De esta forma, esperamos poder contribuir a dibujar una panoramica de la evolucion del lexico de la fortificacion moderna, asi como de sus correspondientes definiciones, desde sus primeras manifestaciones hasta una de las ultimas.

2. El Epitome de la fortificacion moderna y los tecnicismos de fortificacion presentes en sus "Preludios geometricos"

Segun Galindo Diaz, el tratado de Zepeda es "uno de los mas importantes textos de fortificacion espanoles del siglo XVII, al estudiar [...] aspectos relacionados con la construccion material de fortificaciones intercalando datos apoyados matematicamente con observaciones practicas" (1996: 86). Este libro se compone de diez tratados a los que anteceden unos "Preludios geometricos para la Arquitectura militar", los cuales se dividen a su vez en dos partes: en la primera, a la que pertenecen dieciseis capitulos, se aborda la geometria euclidiana, mientras que es la segunda, que consta de otros siete, la centrada en exclusiva en el tema de la arquitectura militar. (9) Ahora bien, para nuestro proposito, el capitulo mas relevante es el segundo de esos siete, al estar consagrado a la enumeracion y explicacion de los terminos de fortificacion mas importantes.

Asi, en la siguiente tabla, ademas de consignar cada una de las voces especializadas contenidas en esas paginas--y en su misma forma, sin adaptarlas a las actuales normas ortograficas--, procedemos a su clasificacion por campos semanticos, esto es, por las realidades de fortificacion a las que aluden, de acuerdo con sus respectivas definiciones:

En resumen, el capitulo II de la segunda parte de los "Preludios geometricos" del Epitome de la fortificacion moderna contiene las definiciones y explicaciones de los setenta tecnicismos que, segun Alonso de Zepeda, constituyen el lexico basico de la fortificacion abaluartada, conjunto en el que, de acuerdo con la distribucion de la tabla 1, despunta especialmente el campo semantico de las "partes o elementos de un recinto fortificado". Tanto es asi que el grupo formado por estas palabras supone mas del 65 % del total del vocabulario contemplado.

2.1. El cotejo con otras obras militares: resultados

Como era esperable, en el rastreo de todas esas voces tanto en los tratados militares espanoles del siglo XVI--de manera prioritaria en los dos de fortificacion existentes en ese siglo--como en los Principios de fortificacion de Lucuze (1772), han resultado ser mayoria las coincidencias, tanto en su forma lexica como en su significado. Ahora bien, no resultan tampoco escasos los ejemplos de discordancias entre lo reflejado por las mas antiguas obras manejadas frente a la de Zepeda, por un lado, asi como entre esta y la de Lucuze, por otro. Es decir, hemos podido comprobar que no todos los tecnicismos del siglo XVII extraidos del Epitome de la fortificacion moderna constan de su correspondiente e identico paralelo en la centuria renacentista o en la ilustrada, al menos por lo que respecta a las obras consultadas.

Asi, nos disponemos a ofrecer en detalle, seguidamente, estas particularidades, para lo cual hemos creido conveniente establecer tres apartados distintivos.

2.1.1. Voces ausentes

Dentro de los contrastes detectados, sobresale especialmente el conjunto de las voces de especialidad consignadas y explicadas por Alonso de Zepeda que, sin embargo, no cuentan con antecedentes en el siglo XVI. En la siguiente tabla especificamos, ademas, para cada una de ellas si dicha situacion se hace extensible al tratado de Lucuze:

En definitiva, de los seis terminos contenidos en la tabla 2, los cuales, como ya hemos advertido, no se encuentran en los textos que conforman el corpus del DICTER, solo uno, frasa, esta asimismo ausente de la obra de Lucuze. Ahora bien, conviene destacar su particularidad, pues, al no hallarse documentacion adicional, (25) su condicion de hapax resulta mas que probada. En cualquier caso, no son solo seis los vocablos empleados por Zepeda cuya presencia no se da en los tratados renacentistas. Asi, los siguientes cuatro se encuentran en esa misma situacion, los cuales ofrecemos al margen de los anteriores por tratarse de dos parejas de sinonimos:

En consecuencia, en la primera tabla dabamos cuenta de seis voces sin correlato sinonimico, por lo que su ausencia en los tratados renacentistas implicaba la inexistencia tambien de los seis conceptos con ellas referidos; en este caso, en cambio, al encontrarnos ante voces equivalentes, serian unicamente dos, y no cuatro, las realidades especializadas aun no descubiertas o manejadas por los primeros especialistas de la fortificacion de nuestro pais. Por el contrario, el uso por parte de Lucuze de una de las dos denominaciones de dichos pares sinonimicos--de molinillo, en un caso, y de contraguardia, en el otro--vendria a confirmar la utilidad concedida aun por el siglo XVIII a estas construcciones de la fortificacion abaluartada.

Aunque con actores diferentes, el siglo XVI da muestras asimismo de esta segunda posibilidad, a saber, la de la existencia del concepto gracias a uno de sus dos nombres:

Y, por lo que respecta al tratado de Lucuze, estas serian tambien realidades en el contenidas. Ahora bien, mientras que en el segundo caso esto sucede, como viene siendo habitual, gracias a la pervivencia de una de las dos voces del par--aqui de cuneta--, en el primero es la incorporacion de una nueva palabra, concretamente cara, la encargada de asegurar la continuidad del concepto: "La cara es la parte mas expuesta [del baluarte] y en donde se abre regularmente la brecha, porque solo esta defendida por un flanco" (Lucuze 1772: 32-33). (28)

Por otro lado, las parejas terminologicas examinadas vendrian a confirmar que la sinonimia es un fenomeno semantico usual dentro del lexico de la fortificacion abaluartada del siglo XVII, al menos en el tratado de Alonso de Zepeda. Al respecto, de acuerdo con Gutierrez Rodilla:
Es frecuente que en los periodos iniciales de formacion de nuevos
vocabularios se acuda de manera simultanea a diversos mecanismos
neologicos para la formacion de los nuevos terminos, lo que da cuenta
de la vitalidad de cualquier area del saber en sus primeros momentos;
pero tal vitalidad lleva aneja la concurrencia sinonimica, siendo el
paso del tiempo el que favorece la estabilizacion de unos terminos,
mientras que otros se van esfumando (1998: 95).


Por consiguiente, dado que los tratados renacentistas no dan cuenta de las realidades posteriormente denominadas molinete o torno y reserva o contraguardia, estos dos pares de sinonimos no deberian extranarnos, ya que responderian, efectivamente, a los primeros tiempos de vida de ciertos adelantos en materia de defensa. Por el contrario, las concurrencias sinonimicas de facie ~ frente y refoseto ~ cuneta no tendrian tan facil explicacion, al no ser el siglo XVII, del que dichas voces se han tomado, el encargado de inaugurar la construccion de fortalezas abaluartadas con los elementos con ellas referidos y, asi, no relacionarse con esa practica habitual a la que las nuevas disciplinas parecen tender en sus primeros momentos. De esta forma, para estos dos ultimos conceptos especializados, tendriamos la siguiente situacion lexicologica, de acuerdo con lo reflejado por los tratados analizados:

Por su parte, tambien fortin y fuerte constituyen un par de voces equivalentes en la epoca de Zepeda, de acuerdo con la explicacion de este tratadista: "Fortines o fuertes de campana son todas aquellas fortalezas cuyos angulos flanqueados distan entre si menos que los 800 pies de Brusselas, o que los 600 de Francia. De estos se usa en la circumvalacion de una plaza y para guardar por un tiempo algun passo peligroso" (1669: 56). Pues bien, de estas dos, solo fuerte esta presente en los primeros tratados de fortificacion escritos en nuestra lengua, como muestra el siguiente ejemplo extraido del Examen de fortificacion de Gonzalez de Medina: "Podra hazer esto un principe muy bien, con tener mucho cuydado de que esten bien fortalecidas las placas principales de su estado, con muy buenos fuertes en las fronteras y passos por donde puede entrar el enemigo, reguladas de manera que el que las huviere de defender tenga satisfacion d'ellas" (1599: 4-5).

Asi, pasajes como el anterior, llevan a Lorenzo Celorrio (1996: s. v.) a definir fuerte como la << pequena fortaleza construida para ocupar un puesto de importancia estrategica >>, es decir, otorgandole un significado muy cercano--si no igual--al propuesto por Alonso de Zepeda tanto para fuerte como para fortin. De hecho, en el siglo XVIII, como demuestra el tratado de Lucuze analizado, se mantiene esta misma situacion: "Fuerte es una pequena fortaleza que suele tener cuatro baluartes y se construye para ocupar un puesto de importancia o guardar el paso de un rio o montana [...]. Los pequenos fuertes se dicen tambien fortines" (1772: 10-11). Hasta aqui estariamos ante el mismo caso que el de facie ~ frente y cuneta ~ refoseto, es decir, aquel donde en una pareja de sinonimos uno de los dos terminos no se encuentra en los primeros tratados de fortificacion espanoles, pero si el otro. No obstante, la situacion es en esta ocasion mas complicada al entrar en juego un elemento lexico mas, a saber, castillo, del que podemos afirmar que constituye un claro sinonimo de fuerte en los tratados del siglo XVI analizados, pero del que, sin embargo, no nos atrevemos a afirmar lo mismo--al menos con rotundidad--respecto a la obra de Zepeda.

Es cierto que, en esta, cuando se explican los terminos fortin y fuerte, casi al final del capitulo analizado de los "Preludios geometricos", no hallamos la voz castillo. Ahora bien, constituye una de las primeras en ser explicadas, de tal forma que tras ofrecer su significado usual de 'ciudadela o fortaleza construida en el lugar mas ventajoso de una villa con la intencion de controlar a sus habitantes', usual tambien del siglo XVI, Alonso de Zepeda matiza que "tambien se puede usar de ciudadela o castillo para guardar algun paso, pero entonces tendra otro nombre, porque el de ciudadela es derivado de ciudad y, assi, es el propio quando se construye para guardarla" (1669: 39). Esto es, parece referirse a una segunda acepcion de castillo, pero, como el mismo advierte, no de ciudadela. Y, a pesar de esta escueta explicacion, bien podria tratarse de lo que despues denominara con mas propiedad fortin o fuerte de campana, es decir, de la 'pequena fortaleza construida para ocupar un puesto de importancia estrategica'.

Y, por lo mostrado por Lucuze en su tratado, parece que la polisemia de castillo estaba aun lejos de ser solucionada en el siglo XVIII, pues, si bien es cierto que primero alude a el con su principal significado 'fortaleza tipicamente medieval', (29) admite asimismo su sinonimia con ciudadela, e incluso con fuerte: "La ciudadela (30) suele tomar el nombre de castillo quando esta situada en alguna eminencia [...]. Las ciudadelas y pequenos castillos suelen tambien llamarse fuertes" (1772: 10). (31) Por ultimo, debemos mencionar dos terminos mas igualmente ausentes de los tratados del XVI seleccionados para el cotejo y cuyo tratamiento ahora conjunto responde a su evidente relacion con la fortificacion anterior a la abaluartada, denominada mas propiamente antigua o a la antigua.

Hablamos, en primer lugar, de la voz de origen frances donjon, que Alonso de Zepeda iguala con retirada y reducto, la cual, frente a estas--con multiples ocurrencias en el corpus del DICTER--, solo ha podido ser localizada en textos centrados, curiosamente, en las construcciones defensivas medievales, como el de Martinena Ruiz, quien al hablar de la torre mayor o del homenaje como uno de los miembros estructurales de aquellas admite que "en algun caso se llega a emplear expresamente el termino frances donjon" (1994: 223). Es decir, que se trataria del equivalente galo a lo que mas comunmente en nuestro pais se denomino torre del homenaje, por ser en ella "donde se celebraba la ceremonia de juramento de fidelidad u homenaje al senor" (Lorenzo Celorrio 1996: s. v. torre del homenaje).

Asi, la presencia del termino donjon en un tratado militar espanol del siglo XVII resulta, cuando menos, curiosa. En cualquier caso, si tenemos en cuenta que en el sistema frances de fortificacion medieval su referente se correspondia exactamente con la "tour maitresse d'un chateau fort, generalement isolee de la construction, ayant ses fortifications particulieres, et servant de dernier refuge aux defenseurs" (TZ.F: s. v. donjon) (Imbs 1971-1986), quiza su igualacion con retirada, pero sobre todo con reducto, ya no resulte tan extrana.

Por fin, respecto a falsabraga, debe aludirse a la estrecha vinculacion que mantiene tanto con barbacana como con contramuro, terminos que, en contraposicion a el, si se documentan en las obras de milicia del siglo XVI, donde se utilizan en alusion al "muro bajo que para mayor defensa se levanta delante del muro principal" (DRAE: s. v. falsabraga) (RAE 2014); esto es, refiriendose exactamente a la misma parte de las construcciones defensivas hacia la que, segun la lexicografia, apunta falsabraga. Ahora bien, ahondando un poco mas en los tratados renacentistas, podemos afirmar que el empleo en estos de dichas voces parecia quedar limitado unicamente a aquellos contextos en los que, por comparacion con el nuevo sistema, se mencionaba alguna cuestion de la fortificacion previa a la abaluartada, de lo que ofrece un buen testimonio el siguiente ejemplo: "Por tanto, yo tengo una ciudad con muralla vieja y flaca, sin barbacana, a lo antiguo, con sus torreones redondos y muy juntos: ?como lo remendariades que quedasse en defensa?" (Gonzalez de Medina 1599: 150).

Por esta razon, los lemas barbacana y contramuro aparecen marcados como anticuados en Sanchez Orense (2012b), al dar cuenta de realidades militares ya superadas en el Renacimiento y, en este sentido, tratarse de vocablos portadores de claras connotaciones negativas en esa epoca concreta. Asi pues, no consideramos que el elemento al que alude falsabraga en el tratado de Zepeda sea totalmente equivalente al denominado contramuro y barbacana en la centuria anterior, lo que nos ha llevado a tratarlo en este subapartado y no, en cambio, en el de "conceptos presentes, pero con distintos nombres".

Como recoge el Diccionario de autoridades (s. v. barbacana), de la "fortificacion que se coloca delante de las murallas, que es otra muralla mas baja, [...] se usaba [...] antiguamente para defender el foso y modernamente ha tenido uso, aunque con el nombre de falsabraga" (RAE [1726-1739] 1990). Pero la informacion mas destacada viene despues, cuando los academicos admiten que "hoy esta reformado enteramente este genero de fortificacion, por haberse reconocido que era mas contrario que favorable" (Aut.: s. v. barbacana) (RAE [1726-1739] 1990). Es decir, si bien el origen de la falsabraga parece estar en las barbacanas o contramuros medievales, su adaptacion a las nuevas circunstancias hace de el un elemento nuevo, (32) lo que, por otro lado, explicaria el recurso al prestamo galo, (33) con la consiguiente caida en desuso tanto del arabismo barbacana como de la voz derivada contramuro.

2.1.2. Voces presentes, pero con distinta definicion

En el cotejo efectuado se han detectado asimismo varios terminos que, aun estando presentes en otros tratados distintos al de Alonso de Zepeda, en ellos sus correspondientes significados distan del fijado en aquel. Por ejemplo, segun el Glosario de fortificacion y arte militar renacentistas, retirada designaba, al igual que cortadura, la "nueva construccion defensiva consistente normalmente en un parapeto con canoneras y merlones, y algunas veces con foso, que suelen hacer los sitiados en los baluartes batidos para impedir que sus enemigos se alojen en la brecha o accedan a la plaza a traves de ella" (Sanchez Orense 2012b); asi, la retirada constituiria entonces una obra provisional hecha solo cuando fuera necesario, normalmente tras la batida de algun baluarte por parte de los sitiadores. En cambio, se trasluce el caracter permanente de las retiradas en el siglo XVII: "Dentro de los castillos suele haver una retirada para defenderse, siendo abatidos sus muros por el enemigo" (Zepeda 1669: 40). En consecuencia, esta seria la principal diferencia detectada entre la designacion de retirada del siglo XVI y la constatada en la centuria siguiente, a la luz del testimonio analizado.

Ahora bien, a juzgar por el siguiente comentario que Zepeda agrega a su caracterizacion de retirada--tambien de donjon y reducto, ambos terminos para el con filiacion gala--, tampoco en el siglo XVII debio de existir una gran fijacion conceptual para todos estos terminos: "[Su] forma puede ser en la figura que se quisiere, como en la de una plaza sitiada y batido algun baluarte o lienzo de muralla, pues, siendo una cortadura hecha dentro de la ciudad o castillo y atrincherada, se le puede dar este nombre" (1669: 40). Es decir, como se deduce, no resultaba tampoco extrano denominar con retiradas a las 'cortaduras u obras provisionales hechas por los defensores de una fortaleza para salir al paso de una brecha abierta en su muro'. Asi, tras su significado basico de 'elemento defensivo permanente dentro de un recinto fortificado', habria que sumarle este de 'construccion defensiva temporal', que es justo la designacion habitual del termino en los tratados del siglo XVI manejados. En definitiva, nos encontramos ante un caso de polisemia, pero que tiende a ir resolviendose, asi, la acepcion tradicional va cediendo terreno en favor del nuevo sentido. Por otra parte, a este complejo panorama se anade la sinonimia con la que opera el termino en la obra de Alonso de Zepeda, quien situa junto al termino retirada el de cortadura, ademas de citar asimismo reducto y donjon para el nuevo significado de 'fortificacion permanente'.

En cualquier caso, parece que la lengua reajusta esta dificil situacion a lo largo del siglo XVIII, cuando se equilibra esta variacion semantica, como se colige a partir de Lucuze, en cuya obra solo se registran cortadura, (34) por un lado, y reducto, (35) por otro. Por su parte, barrera evidencia un proceso de especializacion terminologica durante el siglo XVII, frente a la centuria precedente, cuando se empleaba con un significado mas general: "Barreras son unos troncos gruessos plantados a 10 pies de distancia el uno del otro, y altos de quatro a cinco pies con otro madero del mismo gordor por travez, fijado en uno de ellos con sus gonzes y cadenas, y con cerraduras para abrirle y cerrarle y dexar entrar el carruage y los que vienen a cavallo. Sirven de detener a los que quieren entrar con impetu, y dan lugar de poderles examinar de que parte vienen" (Zepeda 1669: 56-57). En cambio, la condicion de hiperonimo exhibida durante la centuria renacentista se retoma en el siglo XVIII, de acuerdo con el testimonio de Lucuze: "Por barrera se entiende qualquiera obra de estacadas o barras de madera que sirve para cerrar algun paso, asegurar la comunicacion y detener al enemigo en las avenidas. Son muchas las especies de barreras, pero las mas principales son: el organo, el peyne, el rastrillo, el caballo de frisa, el puerco espin, el molinillo, la valla, el tambor, los espinos y los abrojos" (1772: 81).

Finalmente, en el caso del compuesto plaza de armas las divergencias provendrian solo del segundo de los significados constatados en Zepeda, al no haberse detectado este en ningun otro tratado manejado, frente a su acepcion habitual 'espacio, cuadrado o rectangular, que en la construccion de una fortaleza se reserva en el centro'. (36) De esta forma, mientras que esta es una unidad pluriverbal monosemica en los tratados del siglo XVI, en la centuria siguiente pasa a ser un claro exponente del fenomeno semantico de la polisemia, al designar tanto "la [plaza] principal de la villa, a la qual vienen a salir las calles mayores de ella" (Zepeda 1669: 42) como "la que esta cerca de cada baluarte, o al pie de toda la muralla entre esta y las casas, donde se juntan los soldados en caso de arma para subir y defender la muralla y mudar a los que estuvieren peleando" (Zepeda 1669: 42). (37) Por lo que respecta al siglo XVIII, es tambien manifiesta la polisemia del termino plaza de armas, si bien en esta etapa ocupa el lugar reservado a la segunda acepcion la relativa a 'cada uno de los espacios que en la estrada encubierta de una fortaleza se dejan para su defensa', (38) a la cual los tratadistas del siglo XVI denominaban simplemente plaza (vid. Sanchez Orense 2012b: s. v.).

2.1.3. Conceptos presentes, pero con distintos nombres

Para referirse a uno de los miembros mas caracteristicos de las fortaleza modernas, el constituido por el terreno o superficie que desde el parapeto del camino cubierto va descendiendo, con una pendiente o declive muy suave, hasta alcanzar el nivel de la campana, los ingenieros y demas especialistas de finales del siglo XVI y principios del XVII disponian no de una, sino de varias unidades lexicas, a saber, arcen del foso o su elipsis arcen, los italianismos argine y escarpa e, igualmente, la voz patrimonial vallado; lo que ya concluimos en Sanchez Orense (2012a: 171-172); situacion que, entre otras cosas, vendria a demostrar, primero, la explotacion por parte del lexico militar renacentista de los distintos recursos disponibles para la creacion de neologismos, asi como, segundo, las numerosas voces sinonimicas en el presentes. Ahora bien, curiosamente, ninguna de aquellas fue capaz de imponerse al resto con el transcurrir del tiempo, siendo finalmente un nuevo termino, concretamente explanada, el encargado de la designacion de este concepto; razon que explica el uso exclusivo de este tanto por Zepeda como por Lucuze.

Ademas del anterior, son varios mas los casos que podrian citarse de pervivencia temporal de ciertos conceptos especializados de la milicia con diferentes significantes; asi, uno de ellos es el constituido por los trios sinonimicos declivio, caida y falda, por un lado, y alambor, escarpa o escarpe, por otro. Es decir, frente a estos tres ultimos vocablos, los especificamente utilizados en el siglo XVI para aludir al 'plano inclinado que muchas veces adoptaban los muros de las fortificaciones', (39) constatamos en el tratado de Zepeda aquel otro triplete, que apunta exactamente en la misma direccion: "El declivio, cayda o falda no es otra cosa que el pendiente que se da a una [...] muralla para que assi tenga mas pie y fuerza mayor para sustentarla, el qual es interior o exterior" (1669: 43). Por su parte, el tratado del siglo XVIII analizado si muestra la presencia de uno de estos tres terminos (declivio); de esta forma, Lucuze desecha tanto caida como falda, a la vez que anade una nueva voz equivalente: pendiente.

En el caso de querer aludir a la "distancia entre la muralla y el foso o falsabraga, para que cayga en el, y no en el foso, la tierra que se desmoronare de la muralla" (Zepeda 1669: 46), los espanoles de mediados del siglo XVII podian recurrir al compuesto bordo de la muralla, cuyo equivalente en frances es berme. (40) Ahora bien, a la luz de los testimonios de Lechuga y Ufano, unos anos antes, en lugar del compuesto, se empleaba el termino univerbal banqueta: (4)
A las que an de ser de tierra es menester que, del principio de sus
murallas hasta el del fosso, se les dexe tanta tierra como cinco pies
en todo su circuito, que llaman banqueta, para que la fabrica quede
segura y que baje al fosso a escarpa para mayor firmeza, mirando que
desde la dicha banqueta se a de tomar la medida de la que an de tener
los fossos (Lechuga 1611: 249).
Si en el arce del fosso y banqueta del pie de la muralla uviere placa
cubierta de orejones, tenazas o bestiones para alojar piecas, algunas
de menor calibre seran de grandissimo effecto, porque de tales puestos
resulta el mayor dano que los sitiadores reciben (Ufano 1613: 180).


Por lo que respecta al siglo XVIII, se constatan, en cambio, desplazamientos terminologicos: por un lado, la lengua incorpora el prestamo (berma), pero, a su vez, de forma endogena recurre a la sufijacion apreciativa, acunandose bancon frente a banqueta: "En paises que carecen de buena mamposteria y abundan de praderias revisten con tepes o cespedes el terraplen, dexando entre este y el foso un espacio de cinco u seis pies, llamado el bancon o berma, en que ponen estacada, para que las ruinas de la muralla no caygan en el foso" (Lucuze 1772: 26). Por ultimo, se observa el par lexico fortificacion de afuera (Zepeda) / obra exterior (Lucuze), del cual es la segunda unidad pluriverbal la que termina por imponerse, a juzgar por la documentacion lexicografica: "Mil. Obra que se hace de la contraescarpa afuera para mayor defensa" (DRAE: s. v. obra exterior) (RAE 2014). En cambio, no hemos detectado en el siglo XVI ninguna voz alusiva para este concepto, lo que no obsta para su existencia, (42) sino que, seguramente, dado aun el pequeno conjunto formado por esta modalidad de obras defensivas, (43) los tratadistas de aquel entonces no se vieron en la necesidad de aludir a el mediante un termino preciso.

3. Conclusiones

Tras el cotejo realizado entre el Epitome de la fortificacion moderna (1669) de Alonso de Zepeda y otros tratados sobre arquitectura militar son varias las conclusiones allegadas, las cuales ofreceran una panoramica sobre la evolucion del lexico de la fortificacion abaluartada desde su nacimiento hasta el siglo XVIII, su momento de mayor esplendor.

En primer lugar, queremos destacar que, aunque nos hayamos centrado en las divergencias, son mayoritarias las regularidades terminologicas. De hecho, de las setenta palabras tomadas en consideracion, hasta cuarenta se mantienen sin cambios relevantes de unos tratados a otros, lo que supone mas de un 57% de homogeneidad. Como todo, se advierten pequenas modificaciones formales, derivadas por ejemplo de su adecuacion a las normas ortograficas del espanol, (44) pero, en ningun caso, alteraciones de significado o discrepancias designativas. De esta constatacion, puede colegirse que el vocabulario espanol de la fortificacion abaluartada se mantiene en lo esencial inalterable desde finales del siglo XVI, cuando surgen los primeros tratados en torno a esta tematica, hasta casi el ultimo cuarto del siglo XVIII, centuria en que Lucuze realiza su contribucion a la misma.

Por otra parte, con respecto a las divergencias, consideramos probada una mayor ausencia de los terminos extraidos de Zepeda en las primeras obras de fortificacion renacentistas, que no en el trabajo de Lucuze, ya que, de los diecisiete senalados por su inexistencia en cualquiera de los textos cotejados, solo la de siete tiene lugar en este ultimo, frente a los quince que faltan en aquellas. Es mas, gracias a la aparicion de terminos equivalentes, no son realmente siete los conceptos de especialidad a los que da cabida Zepeda y que, sin embargo, no se encuentran en el tratado de Lucuze, sino solo uno, el asociado a la voz frasa. Esto es, el hecho de que Lucuze se valga de molinillo, contraguardia, cara, cuneta y reducto conduce a que en su obra si esten finalmente representados los conceptos a los que en su lugar o de manera sinonimica Zepeda denomina torno, reserva, facie o frente, refoseto y donjon, respectivamente.

En cambio, en el caso de los tratados consultados a traves del corpus del DICTER, hemos contabilizado hasta ocho conceptos de fortificacion por ellos desconocidos, entre los que sobresalen especialmente dos campos semanticos, a saber, el de las barreras o construcciones para impedir el paso, primero, asi como el relativo a las obras exteriores, en segundo lugar; precisamente, los dos ambitos de la fortificacion abaluartada que mas se fueron complicando y perfeccionando con el tiempo. Esto supone, en definitiva, que en torno al ano 1669, cuando Zepeda publica su Epitome de la fortificacion moderna, este sistema de arquitectura defensiva ya habia superado sus primeros titubeos, propios de la instauracion de una nueva ciencia, logrando, asi, superarse y completarse.

Ahora bien, pese a la relevancia que evidentemente adquieren las voces de Zepeda sin equivalente en otras obras (cf. 2.1.1.), es nuestra intencion remarcar ahora el mayor calado que revisten las situaciones contempladas en los otros dos apartados establecidos al efecto (cf. 2.1.2. y 2.1.3.), al ser estas las verdaderamente conflictivas a la hora de ser trasladadas a una determinada obra lexicografica. Por ejemplo, en el supuesto de tener que confeccionar un glosario especializado sobre el lexico de la fortificacion abaluartada, ?que decisiones respecto al termino retirada, por citar solo uno, serian las mas adecuadas? ?Establecer, a la vista de sus documentaciones, una unica acepcion para el siglo XVI, frente a seleccionar las dos relevantes de la centuria siguiente, entre las cuales la mas importante seria la nueva y no la tradicional? Aun mas, ?como habria que reflejar su desaparicion del texto de Lucuze?

De modo paralelo, ?como habria de senalarse en dicho glosario la evidente filiacion de tipo semantico existente entre banqueta (datada a principios del siglo XVII), bordo de la muralla (hacia la mitad del siglo XVII) y berma o bancon (siglo XVIII)? Igualmente, ?como dar cuenta de la mejor manera posible de que el vocablo castillo posee dos acepciones especializadas dentro del ambito de la fortificacion moderna, si bien su uso va decreciendo en detrimento de un italianismo, ciudadela, en el caso de la primera, y del prestamo semantico del frances, fuerte, (45) en la segunda?

En resumen, teniendo en cuenta estas complejidades, consideramos que son realmente este tipo de casos, de gran trascendencia en la historia del lexico de cada lengua, los que mas precisan, tanto para su transmision como para su completo entendimiento, de un diccionario historico, afortunadamente en proceso de redaccion. (46) En este sentido, nuestra intencion ha sido en todo momento contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a un mejor conocimiento de la pequena parcela que constituye el lexico de la fortificacion abaluartada y tratar de simplificar, de esta forma, el arduo trabajo que tienen ante si los lexicografos encargados de este proyecto.

Referencias bibliograficas

BRAVO NIETO, Antonio

1994 "La racionalizacion del espacio defensivo en el Renacimiento. Dos tratados de arquitectura militar en Espana". Boletin de arte. 15, 69-89.

CAMPILLO, Antonio

2008 La fuerza de la razon. Guerra, estado y ciencia en el Renacimiento. 2. (a) edicion. Murcia: Universidad de Murcia.

COROMINAS, Joan y Jose Antonio PASCUAL

1980-1991 Diccionario critico etimologico castellano e hispanico. Madrid: Gredos. (DECH).

DIAZ CAPMANY, Carlos

2004 La fortificacion abaluartada. Una arquitectura militar y politica. Madrid: Ministerio de Defensa.

GALINDO DIAZ, Jorge Alberto

1996 El conocimiento constructivo de los ingenieros militares del siglo XVIII. Un estudio sobre la formalizacion del saber tecnico a traves de los tratados de arquitectura militar. Tesis Doctoral. Universidad Politecnica de Catalunya. Consultado: 31 de marzo de 2016. <http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/6105/01TESIS.pdf?sequence=1>.

GONZALEZ DE MEDINA BARBA, Diego

1599 Examen de fortificacion. Madrid: Pedro Varez de Castro.

GUTIERREZ CUADRADO, Juan (dir.)

1996 Diccionario Salamanca de la lengua espanola. Madrid: Santillana, Ediciones Universidad de Salamanca. (DSAL).

GUTIERREZ RODILLA, Bertha

1998 La ciencia empieza en la palabra. Analisis e historia del lenguaje cientifico. Barcelona: Ediciones Peninsula.

IMBS, Paul (dir.)

1971-1986 Tresor de la langue francaise. Dictionnaire de la langue du XIXe et du XXe siecle. Paris: Centre National de la Reserche Scientifique-Gallimard. (TLF).

INSTITUTO DE INVESTIGACION RAFAEL LAPESA DE LA REAL ACADEMIA ESPANOLA

2013 Corpus del Nuevo diccionario historico (CDH). Consultado: 6 de abril de 2016. <http://web.frl.es/CNDHE>.

2013 Nuevo diccionario historico de la lengua espanola (NDHE). Consultado: 6 de abril de 2016. <http://web.frl.es/DH>.

LECHUGA, Cristoval

1611 Discurso del Capitan Cristoval Lechuga, en que trata de la Artilleria y de todo lo necessario a ella. Milan: Marco Tulio Malatesta.

LOPEZ PINERO, Jose Maria

1979 Ciencia y tecnica en la sociedad espanola de los siglos XVI y XVII. Barcelona: Labor universitaria.

LOPEZ PINERO, Jose Maria, Thomas F. GLICK, Victor NAVARRO BROTONS y Eugenio PORTELA MARCO (eds.)

1983 Diccionario historico de la ciencia moderna en Espana. Dos volumenes. Barcelona: Ediciones Peninsula.

LOPEZ VALLEJO, M.a Angeles

2008 "Glosario de terminos militares". En Historia del lexico militar en el espanol aureo: La conquista de Granada, el conflicto hispano-italiano y las guerras de Flandes. Tesis doctoral. Granada: Repositorio Institucional de la Universidad de Granada, 199-1240.

LORENZO CELORRIO, Angel

1996 Compendio de vocablos referidos a los castillos. Madrid: Ediciones Lancia.

LUCUZE, Pedro de

1772 Principios de fortificacion. Barcelona: Thomas Piferrer.

MANCHO, Maria Jesus (dir.)

s/a Diccionario de la Ciencia y de la Tecnica del Renacimiento (DICTER). Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca. <http://dicter.eusal.es/>.

MARTINENA RUIZ, Juan Jose

1994 Castillos reales de Navarra (siglos XIII al XVI). Pamplona: Gobierno de Navarra, Institucion Principe de Viana.

MERINO PERAL, Esther

2002 El arte militar en la epoca moderna: los tratados << de re militari >> en el Renacimiento. 1536-1671. Aspectos de un arte espanol. Madrid: Ministerio de Defensa, Secretaria General Tecnica, Centro de Publicaciones.

PARKER, Geoffrey

2002 La revolucion militar. Innovacion militar y apogeo de Occidente. 1500-1800. Madrid: Alianza Editorial.

PASCUAL, Jose Antonio

2015 "Introduccion a una celebracion lexicografica: a proposito de la reciente publicacion de un millar de palabras del NDHE en el portal de la RAE". Estudios de Lexicografia. 3, 7-14.

REAL ACADEMIA ESPANOLA

[1726-1739] 1990 Diccionario de autoridades. Madrid: Gredos. (Aut.).

2014 Diccionario de la lengua espanola. 23a edicion. Barcelona: Espasa Libros. (DRAE).

s/f Banco de datos. Corpus diacronico del espanol (CORDE). Consultado: 6 de abril de 2016. <http://www.rae.es>.

ROJAS, Christobal de

1598 Teorica y practica de fortificacion. Madrid: Luis Sanchez.

SANCHEZ MARTIN, Francisco Javier

2013 "La conciencia terminologica de los matematicos e ingenieros renacentistas y su preocupacion por la divulgacion cientifica". Anuario de Estudios Filologicos. 36, 147-164.

SANCHEZ ORENSE, Marta

2012a La fortificacion y el arte militar en los tratados renacentistas en lengua castellana: estudio lexicologico y lexicografico. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, Coleccion Vitor, 322.

2012b "Glosario de fortificacion y arte militar renacentistas". En La fortificacion y el arte militar en los tratados renacentistas en lengua castellana: estudio lexicologico y lexicografico. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 199-733.

2013a "Los aportes de las lenguas francesa e italiana en la conformacion de la terminologia militar renacentista del espanol". Debate Terminologico. 10, 37-54.

2013b "El Diccionario militar (1749) de Raimundo Sanz y la incorporacion de galicismos al castellano". Anuari de Filologia. Estudis de Linguistica. 3, 159-183.

2014 "Un ejemplo de la corriente traductora en la lexicografia especializada: el Diccionario militar (1749) de Raimundo Sanz". En Traduccion y difusion de la ciencia y la tecnica en Espana (siglos XIV-XIX). Eds., Julia Pinilla y Brigitte Lepinette. Valencia: Publicacions de la Universitat de Valencia, 403-423.

SANZ, Raimundo

[1749] 2007 Diccionario militar. Edicion y estudio de Francisco Gago-Jover y Fernando Tejedo-Herrero. Zaragoza: Institucion "Fernando el Catolico".

TERRADAS, Esteban

1946 Neologismos, arcaismos y sinonimos en platica de ingenieros. Madrid: S. Aguirre.

UFANO, Diego

1613 Tratado de la Artilleria. Bruselas: Juan Momarte.

VARELA MERINO, Elena

2009 Los galicismos en el espanol de los siglos XVI y XVII. Madrid: CSIC.

ZEPEDA Y ADRADA, Alonso de

1669 Epitome de la fortificacion moderna, assi en lo regular como en lo irregular, reducida a la regla y al compas por diversos modos y los mas faciles para mover la tierra [...]. Bruselas: Francisco Foppens.

Marta Sanchez Orense

Universidad de Murcia

(*) Este trabajo se enmarca en las directrices del proyecto de investigacion Corpus para el estudio de la lengua espanola cientifica y matematica del siglo VII (19296/PI/14), financiado por la Fundacion Seneca.

(1) "En el Renacimiento tiene lugar una autentica 'revolucion militar', un cambio profundo en las armas, tecnicas y tacticas, en los modos de reclutamiento, organizacion y financiacion de los ejercitos, en las justificaciones y reglamentaciones juridico-politicas de los conflictos belicos, en sus implicaciones economicas, geopoliticas, sociales e intelectuales" (Campillo 2008: 26).

(2) Diaz Capmany senala que

La fortificacion abaluartada es una especie dentro del genero de la fortificacion, y como tal especie esta compuesta por unidades que tienen caracteres comunes por los cuales se asemejan entre si y se distinguen de las de otras especies. Esta especie esta formada por el conjunto de obras defensivas levantadas, en el mundo occidental, desde el siglo XVI hasta principios del siglo XIX. Proyectada para hacer frente a los destructivos efectos de la artilleria, esta fortificacion fue necesaria y util, desde el momento en que aquella adopto los materiales de bronce, de anima lisa, y los proyectiles esfericos metalicos, hasta que entraron en servicio los materiales de anima rayada, con proyectiles cilindricos de cabeza ojival (2004: 14).

(3) Para examinar el contenido y caracteristicas de los mas significativos, como los de Giorgio Martini y Girolamo Cataneo, vease Galindo Diaz (1996: 35-50).

(4) Adicionalmente, este contiene otros dos de principios del siglo XVII: Discurso del Capitan Cristoval Lechuga, en que trata de la Artilleria y de todo lo necessario a ella (1611) y Tratado de la Artilleria (1613) de Diego Ufano.

(5) Como puede constatarse, algunos de estos tratados de milicia y artilleria se imprimieron fuera de nuestras fronteras, lo que, en palabras de Bravo Nieto (1994: 73), "revela tanto el interes como la altura cientifica de los autores hispanos".

(6) Como era usual en aquella epoca, el titulo completo de esta obra es considerablemente mas largo, a saber: Epitome de la fortificacion moderna, assi en lo regular como en lo irregular, reducida a la regla y al compas por diversos modos y los mas faciles para mover la tierra; y otros diversos tratados de la Perspectiva, Geometria practica y del modo de sitiar y defender las plazas, y de la construccion de las baterias y minas, y artificios de fuego para arrojar al enemigo.

(7) "Militar espanol, 'teniente de maestro de campo', general y gobernador de Tholen, Paises Bajos" (Lopez Pinero, Glick, Navarro Brotons y Portela Marco 1983: s. v. Zepeda y Adrada, Alonso de).

(8) Aunque, como comprobaremos, tambien el Epitome de la fortificacion moderna (1669) de Alonso de Zepeda cuenta con definiciones para los terminos de la arquitectura militar, las cuales analizaremos, no es hasta los Principios de fortificacion de Lucuze, del ano 1772, cuando la recopilacion de los tecnicismos se convierte en exhaustiva y el principal objetivo consiste precisamente en su explicacion. De hecho, es tan significativa esta vertiente dentro de su obra, que el propio Lucuze, en su prologo "Al lector", no la califica de tratado, sino de diccionario.

(9) De acuerdo con Sanchez Martin, en la epoca moderna adquiere una gran relevancia la ciencia geometrica, cuya aplicacion resulta fundamental para el correcto desempeno de cualquier disciplina, incluida la fortificacion (2013: 149).

(10) Con esta denominacion nos referimos a todas aquellas fabricas o edificios que, si bien en ciertos casos podian formar parte de un recinto mayor, lo normal es que fueran ya por si solas defensas lo suficientemente efectivas, a diferencia del siguiente grupo, integrado por los miembros de una fortaleza, esto es, por aquellos elementos defensivos cuya construccion solo tenia sentido dentro de un conjunto.

(11) "Suelen avanzar sobre la esplanada o formar en lugares de dificil acceso, o en otros que no pueden flanquearse en otra forma, unos traveses a modo de dientes de cierra, que llama el frances redants" (Zepeda 1669: 55). Asi, el traves podria definirse como la "obra o defensa que, tanto por parte de los sitiadores como por parte de los sitiados, suele levantarse en lugares estrechos para tratar de impedir el paso al enemigo" (Sanchez Orense 2012b: s. v.).

(12) "Es una especie de palizada hecha de maderos quadrados o cortados por los quatro lados, y se suelen colocar en la mitad del altura de la muralla, mirando sus puntas hazia el fosso, para embarazar las surpresas y evitar que ninguno vaya de noche por la muralla al fosso" (Zepeda 1669: 56).

(13) "Ciudadela o castillo es una fortificacion de quatro o cinco baluartes que se haze para guardar una ciudad siendo muy estendida en su recinto, o para subgetarla siendo su poblacion conquistada o sospechosos sus moradores" (Zepeda 1669: 39). Esto es, este tipo de defensa solo se levantaba, si era preciso, dentro de una obra de fortificacion mayor, concretamente la de una villa; es por esto por lo que consideramos su pertenencia al campo nocional de las "partes o elementos de un recinto fortificado". Ahora bien, como despues detallaremos, parece ser que castillo podia hacer tambien referencia a una completa obra defensiva, concretamente a la fortaleza construida para ocupar puestos de importancia estrategica, como los pasos de un rio, las entradas de caminos, las montanas, etc. Por otro lado, el mismo Zepeda admite que el "castillo propiamente es una fortaleza a la antigua hecha de torres redondas o quadradas de piedra, con sus fosos; y algunos estan rodeados de una barbacana, como se vee en nuestra Espana aun del tiempo que gimio debajo del yugo del africano" (1669: 39-40). Asi, el termino castillo contaba ya con una larga tradicion medieval, lo que, en nuestra opinion, como ya sugerimos, explicaria que, a pesar de su existencia, se recurriese a principios del siglo XVI al italianismo ciudadela para este caso concreto, lo que trajo consigo el problema terminologico de la sinonimia, si bien, poco a poco, y por sus evidentes connotaciones de elemento antiguo, esta segunda posibilidad designativa logro imponersele (Sanchez Orense 2013a: 45).

(14) "A esta retirada llaman los franceses donjon, y reduto siendo en una villa" (Zepeda 1669: 40). Efectivamente, donjon parece provenir del frances donjon (cf. TLF de P. Imbs 1971-1986); sin embargo, para reducto suele barajarse mas bien un origen italiano, que segun Corominas y Pascual (1980-1991) seria tambien el de la palabra gala redoute; "Reducto [1595], castellanizacion culta del it. ridotto 'id.' [s. XIV], de donde procede tambien el fr. redoute [s. XVII]" (DECH: s. v. aducir) (Corominas y Pascual 1980-1991). Asi, esta filiacion podria explicar la mencion al frances por parte de Zepeda en este caso.

(15) El tratado de Zepeda muestra ya claramente el triunfo de este galicismo en detrimento del italianismo terrapleno, tipico de los tratados militares espanoles del siglo XVI. Para mas detalles, vease Sanchez Orense (2013a: 43).

(16) De nuevo se comprueba en el tratado analizado la victoria de una voz de origen galo, en este caso de flanco, sobre su oponente italiana, fianco, con la consecuente caida en desuso de esta. Vease al respecto Sanchez Orense (2013a: 44).

(17) "En las murallas revestidas de piedra o ladrillo se suelen hazer cazamatas, que llama el frances plazas bajas [...]. Se pueden definir las casamatas diciendo son ciertas bobedas donde se puede alojar la artilleria para la defensa del fosso" (Zepeda 1669: 49-50). El hecho de que este autor iguale la casamata a la plaza baja vendria a confirmar que ya en su epoca, mediado el siglo XVII, lo normal era construir este elemento defensivo de manera descubierta, frente a las primeras casamatas de la fortificacion abaluartada, las cuales consistian en camaras abovedadas dentro del terraplen de las fortalezas. Para mas detalles sobre la invencion y evolucion de las casamatas, vease Lucuze (1772: 58-61).

(18) Toda clase de materiales e instrumentos, como pueden ser armas o maquinas, necesarios para cualquier empresa militar" (Sanchez Orense 2012b: s. v.).

(19) "Es un lugar que se levanta sobre otro por lo menos 9 pies, y puede ser simple, compuesto, en precipicio, de frente, por los lados, y que descubre la brecha por las espaldas" (Zepeda 1669: 54).

(20) "Es una seccion o corte perpendicular sobre el horizonte que representa todas las alturas de las fortificaciones de una plaza y el espesor de sus murallas" (Zepeda 1669: 56).

(21) "Suelen fabricarse cubiertas de los orejones unas puertesillas falsas que caen sobre la superficie del agua del fosso, o sobre su nibel (si es seco), para salir al enemigo y repelerle del fosso y de las fortificaciones de afuera sin ser descubiertos, ni necessitar de que se bajen los puentes principales. A los quales llama el frances poternas [...]" (Zepeda 1669: 50-51). De nuevo se observa como el autor del siglo XVII hace mencion a una etimologia francesa, quiza porque, efectivamente, los galicismos constituyen uno de los tipos mas importantes de prestamo dentro del vocabulario militar, especialmente en el de aquella centuria (vease Varela Merino 2009).

(22) En algunos tratados se habla tambien de puertas falsas, las cuales reciben el nombre de postigo (cf. Sanchez Orense 2012b). Ahora bien, este termino, frente a poterna, parece poseer un caracter mucho mas general, al hacer referencia a cualquier puerta disimulada y no a una concreta y con exacta ubicacion dentro de una fortaleza abaluartada.

(23) "Corona son ciertas fortificaciones con que se cubre y fortifica mas los cuernos del ornabeque" (Zepeda 1669: 55-56).

(24) Es especialmente patente en este caso el contraste entre la escasa y poco precisa informacion aportada por Zepeda y la abundante y detallada ofrecida por Lucuze, lo cual puede deberse, primero, al contexto didactico en el que este ultimo inscribe su obra, pero tambien, en segundo lugar, a que es en el siglo XVIII cuando el sistema de la fortificacion abaluartada logra completarse y perfeccionarse al maximo fruto de su larga evolucion. En este sentido, resultan minuciosas y sumamente clarificadoras las varias figuras con las que Lucuze complementa sus explicaciones.

(25) Tras una exhaustiva busqueda, solo hemos detectado la siguiente ocurrencia de frasa, la cual, al responder a una recopilacion del lexico especializado contenido precisamente en la obra que aqui analizamos, no posee trascendencia: "Lexico empleado en Fortificaciones trae el 'Epitome de Alonso de Zepeda y Adrada, Teniente de Maestro de Campo, General y Governador del Tholhuys', impreso en Bruselas en 1669 [...]. El glosario tecnico de arquitectura militar se introduce a modo de vocabulario en el capitulo II de la segunda parte de los Preludios, pag. 39 y siguientes. Y he ahi los vocablos provistos de definicion: ciudadela, castillo, [...] palizada, frasa (palizada en la mitad del altura de la muralla) [...]" (Terradas 1946: 185-186). Debemos la localizacion de este pasaje al Corpus del Nuevo diccionario historico del espanol (CDH) de la RAE.

(26) Como se constata, hay una pequena diferencia entre el termino exacto empleado por Zepeda y el preferido por Lucuze. Ahora bien, al tratarse de una simple fluctuacion entre dos sufijos apreciativos de analoga funcion, no le otorgamos mayor relevancia y, por eso, no consideramos adecuado tratarlo bajo el apartado 2.1.3. "Conceptos presentes, pero con distintos nombres". Asi, este epigrafe quedara consagrado a los ejemplos claros de utilizacion de significantes distintos para aludir a identicas realidades (por ejemplo, vease mas adelante como declivio, cayda y falda se refieren exactamente a lo mismo que anteriormente en espanol se denominaba alambor, escarpa o escarpe).

(27) Como en el caso de molinete ~ molinillo, consideramos tambien aqui minima la variacion existente entre refoseto, por un lado, y refoso o refosete, por otro.

(28) En este caso, estariamos mas bien entonces ante un ejemplo de lo que bajo el tercer apartado hemos denominado "conceptos presentes, pero con distintos nombres"; no obstante, su ubicacion aqui responde a la supremacia otorgada en esta ocasion a la situacion del concepto en cuestion y de sus terminos aparejados en los tratados del siglo XVI.

(29) "Castillo es una fortaleza a lo antiguo, cercada de fosos y diferentes torres. Hoy son de poca resistencia, pero se conservan algunos por su ventajosa situacion, que los hace provechosos en muchos casos particulares" (Lucuze 1772: 10).

(30) "Ciudadela es una pequena fortaleza situada en el recinto de una plaza importante para su mejor defensa y corregir los desordenes de un tumulto" (Lucuze 1772: 10).

(31) Notese, no obstante, que para Lucuze, frente a Zepeda, tambien ciudadela seria un sinonimo de fuerte.

(32) "Falsabraga es un antemuro baxo al nivel de la plaza, semejante a la barbacana antigua" (Lucuze 1772: 35).

(33) " Gal. Del fr. fausse-braye 'bajo terraplen en el foso, en frente de la fortificacion principal'" (Lopez Vallejo 2008: s. v. falsabraga).

(34) "Abierta la brecha en la cara, son precisas las cortaduras en el baluarte" (Lucuze 1772: 42). "La cortadura puede tener la figura recta, curva, angular o la de un frente fortificado, segun pidiere el terreno. Consiste en un parapeto con su banqueta, que se forma con la tierra que se saca de delante y se guarnece con dos estacadas, una volante y otra detras del parapeto, al modo que en los fuertes de campana. Si no hay tiempo, como es regular en la construccion de estas obras, se hacen con faginas, tierra y candeleros" (Lucuze 1772: 315).

(35) "Reducto es un pequeno fuerte de figura quadrada o rectangula de 30 a 60 varas de lado, sin otra defensa que la de frente" (Lucuze 1772: 69).

(36) Cf. Lucuze (1772), quien especifica, ademas, que es en este lugar de las fortalezas donde es "capaz de formar la tropa de la guarnicion ordinaria" (87).

(37) Resulta, cuando menos, interesante apreciar que estas dos acepciones de plaza de armas son aglutinadas bajo una unica definicion por parte de Raimundo Sanz, el autor del primer diccionario militar del espanol: "Es un terreno libre y espacioso, sea en medio de ella, a donde concurren las principales calles, o bien entre el terraplen y las ultimas casas. Esta sirve de parage senalado para concurrir en ella la guarnicion quando ay una alarma inopinada, o en general quando es necessario executar las ordenes del governador" (Sanz [1749] 2007: s. v. plaza de armas de una ciudad de guerra). Para mas datos sobre esta importante obra lexicografica, consultense Sanchez Orense (2013b) y Sanchez Orense (2014).

(38) "En los entrantes del camino cubierto, y algunas veces en los salientes, se hacen plazas de armas, capaces de formar la tropa que ha de salir, o se retira o defiende la misma estrada encubierta" (Lucuze 1772: 38).

(39) Cf. DSAL (s. v. escarpa). Por otro lado, y de acuerdo con lo expuesto hasta ahora, la voz escarpa sirve de nuevo para ejemplificar otra de las conclusiones que sobre la terminologia militar renacentista se sostienen en Sanchez Orense (2012a: 172), a saber, la de "la fuerte presencia de unidades lexicas polisemicas en ella".

(40) "Bordo de la muralla, que llama el frances berme" (Zepeda 1669: 46). De acuerdo con el TLF (s. v. berme) (Imbs 1971-1986), la primera documentacion de esta voz francesa con el sentido especializado de la fortificacion aqui resenado se localiza en el ano 1676.

(41) Como se constata en Sanchez Orense (2012b), este termino da cuenta a finales del siglo XVI y principios del XVII, durante los primeros anos de desarrollo e implantacion del nuevo sistema de fortificacion abaluartado, de una fuerte polisemia; tipico, por otro lado, de esos periodos iniciales de cualquier area del saber (cf. Gutierrez Rodilla 1998: 95). En cualquier caso, tambien entonces su significado especializado basico y mas general era el de "escalon o grada de un pie y medio de alto, y de 4 a 5 de ancho, para que, levantandose sobre ella el mozquetero, pueda tirar (como se ha dicho) por ensima del parapeto" (Zepeda 1669: 45).

(42) Piensese, por ejemplo, en el revellin, construccion de este tipo tipicamente presente en las primeras fortalezas abaluartadas.

(43) Al menos en comparacion con la situacion reflejada por el tratado de Zepeda y, sobre todo, por el de Lucuze.

(44) Seria el caso, entre otras, de esplanada, escrita de este modo en la obra de Zepeda y que, sin embargo, muestra ya su forma moderna en el tratado de Lucuze. Mucho mas interesante resulta la gran variedad formal asociada a las designaciones de la obra de fortificacion exterior que, normalmente situada delante de alguna cortina, se componia de dos frentes formando un angulo saliente hacia la campana, al ser estas multiples, al menos segun datos del DICTER. Asi, en los textos de finales del siglo XVI y principios del XVII se recogen hasta cuatro variantes para este concepto (rebelin, rebellin, revelin, revellin), ninguna de las cuales, sin embargo, es la utilizada por Zepeda, quien prefiere la forma con vacilacion de vocal atona inicial ravelin, ajena a cualquier otro texto de nuestra historia, tal como se infiere de la consulta del CORDE.

(45) "Como termino de fortificacion, el sustantivo fuerte [1595, Fuenmayor] pudo imitarse del fr. fort [1265]" (DECH) (Corominas y Pascual 1980-1991).

(46) De hecho, ya esta disponible, en la pagina web <http://web.frl.es/DH>, una muestra bastante clarificadora (constituida por 1365 articulos) de lo que sera esta vasta obra (cf. Pascual 2015: 8).

Recepcion: 8/02/2017

Aceptacion: 13/10/2017

https://doi.org/10.18800/lexis.201802.006
Tabla 1

CONSTRUCCIONES             villa o ciudad, contramina, traves, (11)
DEFENSIVAS (10)            fortin o fuerte de campana, palizada,
                           frasa (12) barrera, molinete o torno,
                           cavallo de frisa.
Partes o elementos de un   ciudadela o castillo (13) retirada (para
recinto fortificado        los franceses, donjon o reduto"), plaza de
                           armas, muralla, terraplen, (15) parapeto,
                           banqueta, bordo de la muralla, contraforte,
                           cordon, baluarte, facie o frente, travez o
                           flanco, (16) falsabraga, casamata o plaza
                           baja, (17) plaza alta, canonera, merlon,
                           orejon, poterna, puerta, rastillo, organo,
                           puente, foso, refoseto o cuneta,
                           contraescarpa, reserva o contraguardia,
                           cavallero, plataforma, estrada encubierta,
                           esplanada, fortificacion de afuera, media
                           luna, ravelin, tenaza, ornabeque, corona.
Pertrechos (18)            cesped o tepe, candelero, fagina, salchichon,
                           abrojo.
Formas constructivas       declivio, cayda o falda; escarpa.
Localizaciones espaciales  Padastro. (19)
Herramientas de diseno     porfil. (20)

Tabla 2

Terminos       Tratados del            Tratado de Lucuze
               siglo XVI

Frasa          [conjunto vacio]        [conjunto vacio]
Caballo de     [conjunto vacio]        "El caballo de frisa es una
frisa                                  especie de barrera o estacada
                                       portatil que consiste en un
                                       madero de diez pies de largo y
                                       uno de grueso, agujereado en
                                       cruz, por donde atraviesan palos
                                       de tres pulgadas de grueso y ocho
                                       pies de largo cuyos extremos
                                       terminan en puntas de hierro.
                                       Sirven [...] para guarnecer la
                                       brecha o un puesto de tropas, y
                                       especialmente contra la
                                       caballeria" (Lucuze 1772: 83).
Terminos       Tratados del            Tratado de Lucuze
Poterna (21)   [conjunto vacio] (22)   "Las poternas son unas puertas
                                       menores que las principales y
                                       mayores que los portillos, de
                                       cinco a seis pies de ancho y ocho
                                       de alto, lo que basta para
                                       comunicarse la plaza con las
                                       obras exteriores. Su propio lugar
                                       es el mas guardado o menos
                                       descubierto: situanse
                                       regularmente en la
                                       contrahondidura o linea retirada,
                                       entre el flanco y el orejon, o
                                       bien al extremo o en medio de la
                                       cortina, baxando desde el nivel
                                       de la plaza por una boveda
                                       inclinada de quatro varas de
                                       ancho que atraviesa el terraplen
                                       y sale al fondo del foso quando
                                       es seco, o a la superficie del
                                       agua si es inundado" (Lucuze
                                       1772: 78).
Organo         [conjunto vacio]        "El organo suele ponerse detras
                                       de la puerta principal, en medio
                                       de la boveda, ocupando toda la
                                       latitud. Consiste en gruesas
                                       estacas con las puntas herradas
                                       que, pasando por los agujeros de
                                       un tablon horizontal, penden de
                                       un torno elevado en que se
                                       envuelve la cuerda de cada
                                       estacada y, haciendole rodar,
                                       caen a un tiempo todas y cierran
                                       tan fuertemente el paso, que los
                                       enemigos, aunque rompan o ganen
                                       la puerta, son detenidos por el
                                       ornago [sic], que da tiempo a la
                                       guarnicion para rechazarlos
                                       [...]" (Lucuze 1772: 81-82).
Hornabeque     [conjunto vacio]        "De las grandes obras exteriores,
                                       es la mejor el hornabeque, pues
                                       presenta a la campana un frente
                                       fortificado compuesto de una
                                       cortina y dos medios baluartes,
                                       semejante al de la plaza. Su
                                       colocacion puede ser delante de
                                       la cortina y sobre un baluarte,
                                       segun el fin a que se destina y
                                       conforme a la disposicion del
                                       terreno [...]" (Lucuze 1772: 55).
Corona (23)    [conjunto vacio]        "La corona es la mayor entre las
                                       obras accidentales, que suele
                                       llamarse hornabeque doble porque
                                       se compone de dos hornabeques
                                       sencillos, presentando a la
                                       campana dos frentes fortificados;
                                       esto es, un baluarte entero, dos
                                       cortinas y dos medios baluartes a
                                       los extremos [...]" (24) (Lucuze
                                       1772: 56).

Tabla 3

Terminos        Tratados del       Tratado de Lucuze
                siglo XVI

Molinete        [conjunto vacio]   "El molinilllo (26) consiste en dos
                                   maderos cruzados y unidos que sobre
                                   otro fixo en tierra se mueven
                                   horizontalmente acia todas partes.
                                   Sirve en un paso estrecho para que
                                   salga o entre un hombre solo a la
                                   vez, y no pase caballo alguno"
                                   (Lucuze 1772: 83).
Torno           [conjunto vacio]   [conjunto vacio]
Reserva         [conjunto vacio]   [conjunto vacio]
                                   "Es muy ventajosa la contraguardia,
                                   pues cubre las caras del baluarte, y
                                   las suyas toman la defensa de los
                                   rebellines, de suerte que una plaza
                                   cubierta de rebellines y
                                   contraguardias tiene las obras
Contraguardia   [conjunto vacio]   convenientes a su defensa. El
                                   terraplen, parapeto y foso es en la
                                   forma que se ha dicho del rebellin.
                                   La contraguardia ha de quedar
                                   descubierta del rebellin y, por
                                   consiguiente, sin parapeto acia esta
                                   parte [...]" (Lucuze 1772: 44-45).

Tabla 4

Terminos   Tratados del siglo XVI

Facie      [conjunto vacio]
Frente     [??]
Refoseto   Refoso o refosete (27)
Cuneta     [conjunto vacio]

Tabla 5

Conceptos               s. XVI              s. XVII            s. XVIII

"Cada uno de los        Frente              Facie o frente     Cara
dos lados que en un
baluarte salen de los
extremos de sus
flancos y forman
su angulo" (Sanchez
Orense 2012b: s.
v. frente).

"Segundo foso pequeno   efosete (o refoso)  Refoseto o cuneta  Cuneta
que se forma dentro
del foso, en medio
de su superficie
infima" (Real
Academia Espanola
1726-1739: s. v.
cuneta)
COPYRIGHT 2018 Pontificia Universidad Catolica del Peru
No portion of this article can be reproduced without the express written permission from the copyright holder.
Copyright 2018 Gale, Cengage Learning. All rights reserved.

Article Details
Printer friendly Cite/link Email Feedback
Author:Orense, Marta Sanchez
Publication:Lexis
Date:Jul 1, 2018
Words:11589
Previous Article:Azurduy por Anzoategui: subjetividad femenina y espacio publico en Huallparrimachi (1894).
Next Article:Una cronica alternativa de la conquista de Mexico. Otra Historia verdadera de la conquista de la Nueva Espana.
Topics:

Terms of use | Privacy policy | Copyright © 2019 Farlex, Inc. | Feedback | For webmasters