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Conquista y fundacion de la ciudad terrena: el nacimiento de Santiago en la narrativa de Carlos Droguett.

"Vacunado y embriagado por un pasado que yo veia novelesco, me cambie de aulas y cambie de alas para emprender otro vuelo" Carlos Droguett, "Eloy" 17-18

1. MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO.

Decia Soledad Bianchi (28) que "la literatura de Carlos Droguett se quiere historia, verdad, hecho real y posible". Una lectura rigurosa, abarcadora y actualizada de las paginas completas de este importantisimo escritor chileno no podria menos que corroborar este aserto. En efecto, tras la postuma publicacion de Matar a los viejos (2001), su ultima novela, nos es posible emprender un analisis de la obra droguettiana entendida como un gran entramado narrativo que reelabora y resignifica nuestra historia nacional. Apenas hemos tomado este camino, podemos advertir que La Historia de Chile segun Carlos Droguett comienza en las mismas coordenadas donde habitualmente situamos los origenes de nuestra identidad nacional: la conquista de America y de Chile. Tal es, precisamente, la significativa coordenada propuesta en el ciclo de 'novelas historicas' elaborado por el escritor.

Estas novelas, que actualmente conforman la parte menos conocida y acaso tambien la menos estudiada de la obra de Droguett, fueron escritas originalmente durante la decada de 1940, no obstante se mantuvieron ineditas por mas de veinte anos: 100 gotas de sangre y 200 de sudor, se publicaria en 1961; Supay el cristiano, lo haria en 1967; y, finalmente, El hombre que trasladaba las ciudades saldria a la luz en 1973. Desconocemos los motivos que hicieron que Droguett demorara la divulgacion de su obra novelistica mas temprana. Con todo, nos ha parecido mas provechoso indagar en los antecedentes que intervinieron en su genesis. Este se remonta a la decada de 1930 cuando, siendo estudiante de Derecho de la Universidad de Chile, un Droguett de vocacion oscilante se sumergia en los archivos y se entregaba a la tarea de reunir materiales para elaborar su tesis de licenciado. En medio de estas pesquisas tuvo lugar un significativo encuentro entre el futuro novelista y los antiguos hechos de la Conquista. Pero dejemos que sea el mismo Droguett quien nos relate los pormenores del singular hallazgo que, a la postre, como bien apunta Antonio Avaria, seria el causante de que no se recibiera un abogado sino un escritor:

Para cumplir a conciencia mi tarea previa de rata de biblioteca, frecuente durante meses y meses la Biblioteca Nacional, Fondo Medina, y la Biblioteca del Congreso. Revise mucho, copie mas, quizas demasiado, me sature hasta el tuetano con hechos, historias, circunstancias que despues alimentaria el periodismo historico de Aurelio Diaz Meza, como antes lo habian alimentado por el lado de Benjamin Vicuna Mackenna, los cronistas de Indias, Barros Arana, los hermanos Amunategui, los Alemparte, me entusiasmaban, me tomaban alegre, euforico, triste, furioso, desesperado, romantico, clasico, despedazado, crucificado en toda esa inquisicion de papel viejo, hasta que tope con Crescente Errazuriz y su biografia de Pedro de Valdivia, el sanguinario, y su muerte y desaparicion tan merecida. De manera, pues, que aquel ilustre varon, que habia de ser con el tiempo arzobispo de Santiago, tuvo la culpa y la maldita y soberana bendicion de que yo me trasladara, sin casi darme cuenta, de las leyes a la literatura. Con lagrimas y suspiros de mi novia, con verguenza, humillacion y obstinacion de mi parte (Droguett, "Eloy" 17).

De manera que fue don Crescente Errazuriz el responsable de la conversion o, mejor dicho, la asuncion de Carlos Droguett como escritor. Sin embargo, muy poco se ha mencionado acerca del poderoso influjo de la obra del historiador y arzobispo dominico en la composicion de sus novelas historicas. Como veremos, a la larga esta soslayada influencia afectaria directamente el modo en que Droguett concebiria el oficio del historiador en una estrecha 'relacion con la creacion literaria. En particular, la Historia de Chile bajo Pedro de Valdivia publicada en 1911 (1), obra basada en la Coleccion de documentos ineditos para la Historia de Chile publicados por Jose Toribio Medina, sera fundamental para ahondar en el analisis de su elaboracion literaria del pasado y vislumbrar el sentido que adquiere la historia de la Conquista en manos de Droguett. A continuacion, nos ocuparemos de Supay el cristiano y 100 gotas de sangre y 200 de sudor, las dos novelas centradas en la conquista y fundacion de la ciudad de Santiago, precisamente, el movimiento genesico de la trama historica chilena en la obra de Carlos Droguett.

2. LA CRITICA A LAS FUENTES

Como observa Jacqueline Covo (46), pese a que el proyecto original de Droguett consistia en publicar una sola gran novela cuyo tema seria la conquista y fundacion de Santiago, el voluminoso manuscrito acabo siendo fragmentado en dos partes por exigencia del editor. Asi tambien, a pesar de que 100 gotas ... fue la primera en salir a la luz, Supay el cristiano corresponde a la primera parte de esta historia que comienza en el ano 1540 y se cierra en 1547. Ambas novelas nos narran la historia de los siete primeros anos de vida de la ciudad de Santiago fundada por los conquistadores venidos con Pedro de Valdivia. Pero curiosamente los protagonistas de esta historia no son Pedro Valdivia, ni Ines de Suarez, ni Alonso de Monroy, ni Francisco de Aguirre o Francisco de Villagra; ciertamente, no es ningun conquistador en particular. Ni siquiera lo es Pero Sancho de la Hoz, el hombre mas triste, segun Droguett, cuya infausta participacion en la empresa de conquista abarca justamente esos siete anos, desde que intentara dar muerte, por primera vez, a Valdivia en el campamento de Atacama la Grande hasta que su cabeza y su destroncado cuerpo fueron llevados al rollo de la plaza mayor de Santiago. Tampoco protagonizan esta historia los naturales de la zona; no lo hacen los siete caciques decapitados por Ines de Suarez ni el gran cacique Machimalonco que encabezo la revuelta indigena del 11 de septiembre de 1541 ni tampoco ninguno de los indios anonimos que se abalanzaron entonces sobre la ciudad recien fundada, quemando los palos y las lonas, borrando con el talon desnudo las calles imaginarias y los imaginarios solares proyectados por los conquistadores. En realidad, si queremos ser precisos habria que decir que el protagonismo aqui es colectivo. No en vano Droguett nos advierte, en las paginas liminares de 100 gotas.., que la obra que nos presenta a continuacion es una 'novela de la ciudad, del nacimiento de la ciudad' (2), definicion que, por supuesto, es valida tambien para Supay el cristiano. Y, como veremos, el verdadero protagonista de este relato coral de la fundacion de Santiago, como lo sera tambien el de 60 muertos en la escalera, solo puede ser la ciudad; o, mas precisamente, la vida y la muerte colectiva en la ciudad.

Este protagonismo colectivo adquiere aqui gran relevancia pues, ademas de ser la intencion manifiesta del autor, esta en cierto modo condicionado por las fuentes documentales a las que se cino Droguett en la elaboracion novelesca de los hechos de la Conquista. Por cierto que la critica ha reparado con frecuencia en la fidelidad de Droguett a las fuentes directas para la escritura de sus novelas historicas; sobre todo, se han enfatizado las multiples referencias a las cartas de relacion escritas por Pedro de Valdivia. De hecho, el mismo Droguett nos informa que el titulo 100 gotas de sangre y 200 de sudor le fue prestado por Valdivia (3) en una transaccion solidaria y transtemporal que, a juicio de Francisco Lomeli, resulta sorprendente pues es "como si este [Valdivia] fuera creador literario y no conquistador, observandose una intima fusion entre literatura e historia" (107-108). La carta enviada por Valdivia al emperador Carlos V, desde donde, a su vez, Droguett recogera mas tarde el envio de Valdivia, esta fechada el 15 de octubre de 1550. Y reza asi:

Partio, este barco, como digo, llevando los que en el iban, mios y de particulares, casi sesenta mill pesos, que, a ir a otra parte que al Peru, era gran cosa; pero como aquella tierra ha sido y es tan prospera e rica de plata, estimarian en poco aquella cantidad, y aca teniamosla en mucho por costarnos cada peso cient gotas de sangre y doscientas de sudor (4) (Valdivia161).

Asimismo, es muy probable que el titulo de Supay el cristiano este tambien inspirado en las palabras del gobernador espanol:
   Y asi andabamos como trasgos, y los indios nos llamaban Cupais, que
   asi nombran a sus diablos, porque a todas las horas que nos venian
   a buscar, porque saben venir de noche a pelear, nos hallaban
   despiertos, armados, y, si era menester, a caballo (29) (5).


Lo cierto es que, mas alla de los titulos, las referencias a las cartas de Valdivia son indudables y abundantes en las paginas de ambas novelas (6). Asimismo, como sugiere Jacqueline Covo, las importantes obras de los cronistas Pedro Marino de Lobera y Alonso de Gongora Marmolejo podrian ser otra, de las fuentes probables en las que se apoyo Droguett para elaborar los hechos de que tratan sus novelas7. En efecto, si nos damos el trabajo de cotejar con los cronistas algunos de los episodios mas estrafalarios e increibles que figuran en estas 'novelas de ciudad', ciertamente aquellos que son demasiado especificos y demasiado grotescos, aquellos que a menudo no forman parte de nuestra enciclopedia cultural de uso habitual, nos llevariamos inesperadas sorpresas sobre la escrupulosa fidelidad documental apreciable en estas obras de Droguett. De hecho, Jacqueline Covo menciona dos episodios de inolvidable patetismo que figuran en las cronicas y cuya lectura, segun la autora, muy probablemente habria conmovido al escritor:
   [...] le conmovieron, sin duda, la trompeta desesperada y la
   cancion 'Cata el Lobo do va Juanica ...' con las que, segun Gongora
   Marmolejo y Marino de Lobera, un soldado lloro el oro tan duramente
   acumulado que le robo Valdivia escapando a Lima (53-54) (8).


Ademas, Covo menciona: "La traicion [...] de ese Francisco de Chinchilla (9) que, segun Marino de Lobera, se alegro tanto de los apuros de Valdivia" (54). Vale la pena detenerse en el insolito acceso de alegria que se apodero de Chinchilla, uno de los soldados adictos a Pero Sancho de la Hoz y conjurados en contra de Pedro de Valdivia. Los hechos son, sin duda, tragicomicos. Sencillamente, Chinchilla no pudo contener su alegria al contemplar la amargura en el semblante del duro gobernador que venia de enterarse nada menos que de la primera gran catastrofe de su empresa ocurrida en Marga-Marga y Concon. Los indios que, demostrando una aparente buena fe, habian accedido a extraer oro para los conquistadores y a colaborar en la construccion de un barco para transportar el mineral al Peru, aprovechando la ausencia de Valdivia, se lanzaron sobre los espanoles que vigilaban la faena, quemaron el barco y dejaron con vida a solo dos soldados, Gonzalo de los Rios y el negro horro Juan Valiente. Y pese a la desgracia, a sonrisa descubierta frente al dolor generalizado, el tal Chinchilla se desternillaba de risa y hacia sonar sus cascabeles por la plaza mayor de Santiago. Asi nos lo cuenta Marino de Lobera:

Francisco Chinchilla mostro tanto regocijo al ver venir a Valdivia tan melancolico del mal suceso sin haber hecho cosa en el viaje, que echando un pretal de cascabeles se puso el mesmo dia a correr por la plaza con gran regocijo (Marino de Lobera 56).

Y asi nos lo cuenta Droguett:

Chinchilla se esta divirtiendo. Camina despues, va ligero, dispara los brazos, echa a correr. La risa le borbotea en el cuerpo. Esta sanote este soldado. En sus manos brillan unos cascabeles. ?De donde los saco? Siempre anduvo con ellos, sabia que un dia tendria que reirse demasiado. Por todo eso, echando al aire su petral de cascabeles, se puso a correr por la plaza, dando gritos saludables de mentecato y desparramando sus carcajadas !Soldado canijo tan alegre! Esta radioso. ?Como no reirse? ?Quien se lo impide? (Supay 57-58).

"Caro le costo aquella necia manifestacion de alegria" (199) -sentenciaria, a su vez, Crescente Errazuriz al referirse a la carcajada delatora del soldado. Y, en efecto, teniendo por toda evidencia su risa y su petral de cascabeles, Chinchilla acabo siendo apresado "preventivamente" en casa del Alguacil Mayor, Juan Gomez de Almagro. Cuenta tambien Marino de Lobera que al enterarse su suegro, el Procurador de la ciudad Antonio de Pastrana, confabulado tambien en contra de Valdivia, para mayor desgracia del alegre soldado decidio enviarle a su celda un mensaje tranquilizador 'dentro de un pan subcinericio, que era cocido al rescoldo':
   Este pan abrio el alguacil mayor, y hallando la carta se puso a
   leerla para si delante de la parte, y estando embebecido en lo que
   contenia arremetio con el Francisco de Chinchilla y se la quito de
   la mano, y en un punto se la metio en la boca, y la trago
   contentandose, ya que no comio el pan con comer la carta (56).


Y en la version de Droguett:

Juan Gomez partio el pan y del interior de la miga surgio un trozo de papel. Chinchilla se puso mas palido, le temblo la mano que sujetaba la cuchara [.] Juan Gomez no se inmuto. Escarbo el papel y comenzo a doblarlo con minuciosa limpieza.

-No limpia bien la harina el suegro, Chinchilla !Tendras que reclamarle!

Chinchilla pego un manoton, le quito el papel, se lo llevo a la boca y lo trago. Juan Gomez miro placido al prisionero:

-!Hambre tienes, Chinchilla! Pero tu no quieres al suegro !Le comes las cartas sin averiguar lo que dicen! ?Por que te quedas callado? [...]

-Escuche vuestra merced el recado urgente del suegro. Decia ansi: 'No confeseis, porque nada se sabe' (Supay 63-64).

Este ultimo dato, el misterioso contenido del mensaje engullido por el indiscreto Chinchilla, no figura en la cronica de Marino de Lobera; lo mas probable es que Droguett lo haya tomado de Crescente Errazuriz. Y, en efecto, sostiene Errazuriz que por aquellos dias se corrio en Santiago que el mensaje del pequeno billete introducido en el pan era: "'No confeseis, porque no se sabe nada'; palmaria prueba de la existencia de la conspiracion y de la culpabilidad de Chinchilla y de su corresponsal" (200). Asimismo, es muy probable que el titulo que lleva el episodio que narra la infortunada risa del soldado en Supay el cristiano (La alegria los perdio) fuera extraido tambien de la obra de Errazuriz quien, al referirse de la suerte corrida por Chinchilla y su suegro, afirma: "La alegria los perdio, pues permitio al Gobernador 'hacer su pesquisa' con seguridad" (199).

Acaso pueda parecer un ejercicio ocioso el compulsar celosamente los hechos narrados por Droguett con su correlato en las fuentes consagradas de la historia de la conquista chilena. Y lo es, en efecto, pues tan innumerables son los ejemplos de fidelidad que nos proporciona la version droguettiana que no dariamos abasto con las paginas que tenemos a mano. Pero no es tan solo explicitar esta fidelidad lo que aqui nos interesa. De hecho, resulta pertinente subrayar desde ya que la correspondencia mas gravitante y evidente de las 'novelas de ciudad' la hallamos no en las fuentes directas de los conquistadores sino que en la obra de don Crescente Errazuriz; una obra que, por lo demas, fue compuesta en base a fuentes tan diversas como las cartas de Valdivia, las cronicas de la conquista, ademas de una gigantesca masa documental recopilada por Toribio Medina en la que se incluyen procesos, pleitos, informaciones de meritos y servicios, entre muchas otras trazas dejadas por los espanoles. A partir de este sustrato documental de naturaleza polifonica, pues comprende los testimonios de todos los conquistadores, no solo la tradicional fuente del gobernador o del cronista habilitado, sino que tambien la voz del soldado raso, el conspirador, el condenado, la mera comparsa de las fuentes tradicionales, la obra de Crescente Errazuriz ejercera una doble influencia en la composicion de las novelas historicas de Droguett. En primer lugar, proporcionara una elaboracion, seleccion y entramado de los hechos a la que Droguett se cenira firmemente, sin necesidad de intervenir esta trama casi en lo mas minimo. Y es que en la obra de Errazuriz la densa masa documental reunida por Toribio Medina aparece ya elaborada, narrativizada y animada de manera tal que posee de por si el movimiento de una novela. Pero, ademas, la obra de Errazuriz alentara la descentralizacion del relato de las hazanas de los espanoles, por ejemplo, su protagonismo por cuenta de Pedro de Valdivia, poniendo el foco en el relato coral de los habitantes de la nueva ciudad. Surge asi el protagonista colectivo al que Droguett agregara la voz del indio, la presencia del caballo y el condor, del hambre y el frio, en una fabula que por momentos se torna tan debil y dispersa que acabara disolviendose en el ambiente (sobre todo, en 100gotas ...) al punto de terminar siendo la propia ciudad --la dura naturaleza, la realidad fisica, el espacio-- la que, en ultima instancia, cobre el protagonismo.

3. UNA TRAMA HISTORICA CON MOVIMIENTO DE NOVELA

Como todo historiador que se precie de tal, Droguett es riguroso y no puede menos que afirmar su relato en la fuente fidedigna. Como novelista, el mismo lo ha dicho, es realista a ultranza (10) y, lo mismo que el historiador, persigue una representacion apegada estrictamente a la verdad de lo acontecido; no obstante, su elaboracion de la verdad historica apremia la mostracion de una realidad sobreabundante que nos ilumine lo que fue y tambien permanece. En este sentido, no resulta desarmoniosa la fascinacion que la Historia de Chile bajo Pedro de Valdivia de Crescente Errazuriz ejercio en el novelista. Como tampoco es de extranar la admiracion que un reputado historiador como Jaime Eyzaguirre profesaba hacia esta valiosa obra, sobre todo teniendo en cuenta que en su Ventura de Pedro de Valdivia, su historia centrada en la vida del caudillo espanol, hubo de recurrir a ella en busca de materiales similares a los que tanto fascinaron a Droguett. Muy probablemente las siguientes palabras de Eyzaguirre nos ayuden a comprender un sentimiento comun que, gracias a la mediacion de Errazuriz, consigue ligar al novelista y al historiador en torno a los hechos que coincidentemente se esforzaron en elaborar.

Rehuyendo fantasias, nos esforzamos en presentar un cuadro perfectamente historico de la vida del caudillo, convencidos de que no es preciso valerse de artificios de la imaginacion para animar una existencia que tiene ya de por si el movimiento de una novela (Eyzaguirre 15).

Aquellas palabras a proposito de la vida de Valdivia bien valen para toda la Conquista. Es cierto lo que observa el historiador: no hace falta recurrir a la imaginacion para animar una epoca que ya de por si tiene el movimiento de una novela. Si bien no debemos olvidar que este movimiento de novela no puede surgir de las fuentes en bruto sino que necesariamente ha de ser el fruto de una articulacion narrativa que haga inteligible y otorgue sentido a una masa documental que por si misma se mantendria amorfa, muda e incoherente. Precisamente, la obra de Errazuriz tiene la virtud de articular dentro de una trama significativa la variedad de datos obtenidos de primera mano en el testimonio de los conquistadores; y fue justamente esta elaboracion de los hechos la que dejo a Droguett embriagado por un pasado que desde entonces comenzo a ver novelesco. La mejor prueba de ello son Supay ... y 100gotas ..., sus dos primeras 'novelas de ciudad', en las cuales Droguett se hace eco no solo de las fuentes citadas por el historiador sino que se apropia de buena parte de su entramado narrativo, del orden y la estructura de los hechos narrados, replicando, ademas, la articulacion de sus discursos y dialogos. En efecto, ambas novelas se nutren directamente de la elaboracion de las fuentes y la organizacion que Errazuriz otorga a los hechos, desde el primer capitulo de Supay ... que nos muestra a un Pero Sancho taciturno, recien salido de la carcel en el Peru, barruntando por vez primera su conspiracion junto a sus complices, hasta el ultimo episodio de 100 gotas. donde se nos narra la muerte en el cadalso de Juan Romero, el hombre del halcon, amigo y 'paniaguado' de Sancho11. Con esto no intentamos decir que el de Droguett sea otro caso de Pierre Menard. Ciertamente, la voluminosa obra de Errazuriz abarca una totalidad temporal mucho mayor a los siete anos que nos presenta Droguett y contiene, ademas, otras disquisiciones propias de la disciplina historiografica; asi tambien, dentro de esos siete anos historiografiados por Errazuriz se nos relatan otros episodios que Droguett omite. Naturalmente, esto forma parte de la reelaboracion de la trama historica por parte del novelista y, por supuesto, nos habla tambien del sentido que Droguett deseaba asignarle a esos mismos hechos desde su rearticulacion literaria.

Resulta, de entrada, muy significativo el que Droguett haya optado por inaugurar su trama de la Conquista con la confabulacion de Pero Sancho en lugar de haber seguido la ruta tradicional acompanando a Valdivia a traves de su expedicion por el norte de Chile. Podria arguirse que Droguett no deseaba escribir una novela centrada en la figura de Valdivia. Si bien es muy probable que el descubrimiento del personaje de Sancho, tal como aparece animado en las paginas de Errazuriz, aquel 'eterno emulo de Valdivia, tantas veces conspirador, tantas veces perdonado y siempre reincidente', lo haya conmovido profundamente. Cabe indicar que Droguett admite haber hallado por primera vez la historia de Pero Sancho en las paginas de Errazuriz (12); si bien es cierto que no es el primer historiador en ocuparse de este personaje --Barros Arana y Encina lo mencionan a proposito de sus provisiones reales, su frustrada sociedad de conquista con Valdivia y sus numerosas conspiraciones en contra del gobernador-- es en su Historia de Chile bajo Pedro de Valdivia donde Sancho de la Hoz adquiere todo el relieve de un personaje tragico, sufriente, esencialmente humano. Recordando las palabras de Tomas Thayer Ojeda, Errazuriz nos lo presentara como la figura mas ingrata de toda esa hueste de valientes que acompanaron a Valdivia en su audaz empresa. Asimismo, para Droguett, Sancho sera el hombre mas triste; el mismo Sancho confesaria a Chinchilla --si, aquel Chinchilla al que luego perderia su alegria-- esa 'songonana' o tristeza del corazon que hacia presa de su animo antes de partir rumbo a Chile, en el siguiente dialogo extraido directamente de las paginas de Errazuriz:

Estando cierto dia en la encomienda 'de un fulano Mendoza, hermano de Maria Descobar, en Acari', se mostraba Pero Sancho mui pensativo.
   -?Por que estais triste? le pregunto Chinchilla.

   -Tengo songonana (que quiere decir: tengo "triste el corazon"),
   respondio Sancho.

   Insistio el otro en saber la causa de su pena, y el le dijo que
   estaba pensando como habia de matar a Pedro de Valdivia; pues solo
   asi podria llegar a tener el mando" (64-65).


Observemos ahora el mismo pasaje reelaborado por Droguett:

-?Por que estas triste? - le pregunto otra vez.

-!Tengo songonana! - respondio en un suspiro Sancho [...]

-?Cual es la real causa de tu pena? - interrogo muy atento Chinchilla.

Los dos se quedaron callados. Paso entre ellos un rato largo. Chinchilla arrimo una silla y se sento haciendo ruido. Hizo a un lado la escudilla y el vaso con vino helado. Miro a Sancho. Sancho, de un modo mas tranquilo, con una voz suavizada, como enfriada, dijo solamente:

-Pedro de Valdivia ... !estaba pensando matarlo! (Supay 15-16).

Resulta interesante verificar que la enorme mayoria de los dialogos que encontramos en Supay ... y 100 gotas.. han sido practicamente tomados a la letra desde la Historia de Errazuriz. Como se ha dicho, Errazuriz ha elaborado muchos de ellos a partir de las declaraciones de los propios conquistadores que figuran en diversos documentos como, por ejemplo, los que dicen relacion con el proceso seguido a Pero Sancho y sus secuaces. Uno de esos testimonios, el de la propia Ines de Suarez, daria origen a la tensa escena de la presentacion de Sancho en el campamento espanol de Atacama la Grande, en su primer intento frustrado de asesinar a Valdivia. En el texto de Errazuriz se nos narra en detalle como Pero Sancho se introdujo de noche en la tienda donde, se suponia, debia estar durmiendo Valdivia. Segun nos relata Errazuriz (65), deseaba Sancho echarle los 'brazos al cuellos como por via de amistad' entretanto sus companeros le propinaban punaladas13; mas, para su infortunio, en el interior de la lona hallo a una solitaria Ines de Suarez quien inmediatamente reparo en las intenciones del traidor:

Todo estaba 'a oscuras, sin candela' y Pero Sancho de Hoz 'entro dentro del toldo tanteando en la cama y sin hablar el y los que con el iban'.

Desperto sobresaltada Ines y comenzo a gritar:

--'?Quien sois? ?que buscais?'

Pero Sancho pregunto a su turno:

--'?Donde esta el capitan?'

Ines le respondio:

-'No esta aqui: ?que le quereis? ?quien sois? !decidme quien sois!'. [...]

-'Senora, soy Pero Sancho de Hoz'.

-'?Como, senor, replico ella, un hombre como Vuestra Merced entra en casa ajena? !mal me parece!'

-'Como yo soy servidor del capitan, replico Sancho, no se maravilla Vuestra Merced'

Naturalmente, ni a Ines de Suarez ni a nadie engano. Era demasiado transparente su proceder: la hora y la manera de penetrar en la tienda de Valdivia aquellos hombres que, como todos lo notaron muy luego, traian dagas 'entre las calzas y los borceguies', decian a las claras que se trataba no de amigos, sino de malhechores (Errazuriz 69).

Entretanto, si observamos esta escena reelaborada por Droguett notaremos que junto con intercalar un monologo interior de Ines de Suarez, el novelista reproduce el mismo dialogo de Errazuriz, extendiendose tan solo en la descripcion de algunos elementos entonativos y verbalizadores:

En el lecho estaba yo sola, a oscuras, sin candela, no tengo sueno, estoy cansada, estaba dormitando, escuchando al viento, no puedo dormir, el capitan no regresa y entonces llego Pero Sancho tanteando la cama y sin hablar el y los que con el aparecian. Ahora fue capaz de gritar:

-?Quien sois? ?Que buscais?

Que fuerte gritaba. Sancho escucho muy alto el grito [...] Pregunto por preguntar:

-?Donde esta el capitan?

-!No esta aqui! ?Que le quereis?

[...] Dona Ines les miraba las calzas y los borceguies a el y a los otros [...]

-!Senora, soy Pero Sancho de la Hoz! -- contesto. [...]

-?Como, senor, un hombre como vuestra merced entra en casa ajena?

No le contestaban y, por eso, dona Ines arrojo el resto de su rabia.

-!Mal me parece!

-Como yo soy servidor del capitan -- replico Sancho, temblandole el bigote-, no se maraville y enoje vuestra merced !Vengo de lejos y queria verlo en el acto! (Droguett, Supay 23-24).

Resulta necesario enfatizar que los testimonios de los conquistadores aparecen ya como una materia novelizada en la narracion historica de Errazuriz. En otras palabras, Errazuriz no solo se limita a citar fragmentos extraidos directamente de las fuentes, para el caso, las declaraciones de tal o cual personaje, sino que, asumiendo el punto de vista de un narrador omnisciente, incorpora estos discursos ajenos elaborandolos de forma dialogada bajo un estilo directo, haciendo que las voces escritas provengan de los propios actores. Observemos, por ejemplo, la siguiente declaracion de Francisco de Aguirre, citada por el historiador Luis Silva Lezaeta (14), que fue extraida directamente de la recopilacion de documentos historicos de Jose Toribio Medina; ella trata sobre la agitacion que reinaba en Santiago durante la ultima tentativa conspirativa de Pero Sancho, antes de que fuera finalmente decapitado:
   Estando en mi casa en una ventana que sale a la plaza, y cerca
   estaban las casas de la morada de Francisco de Villagran [...] lo
   vi salir a este de su casa a la hora de la una despues de mediodia
   muy de priesa y venia a mi posada [...] y le dije desde mi ventana
   que a donde iba con aquella siesta y calor, y Villagran respondio
   que me pedia por merced que bajase, que me queria hablar, y asi
   baje y Villagran me dijo que Pero Sancho se alzaba con la tierra.
   Le dije que se reportase y sosegase, que, si lo sabia de cierto, no
   hubiese alboroto [...] (127).

   Ahora dejemos que sea Errazuriz quien nos narre este mismo
   encuentro:

   - '!Ah, senor capitan Francisco de Aguirre, mire Vuestra Merced una
   palabra'

   Asomose Aguirre a una de las ventanas de los altos y pregunto a
   Villagra:

   - '?Que haceis y a donde vais con esta siesta y calor?'

   - 'Bajad, os lo ruego.'

   Cuando hubo bajado, le refirio 'como Pero Sancho se alzaba con la
   tierra' y lo inminente del peligro.

   Aguirre, segun el cuenta, trato de tranquilizarlo:

   - 'Reportaos e sosegaos, le dijo, y si no lo sabeis de cierto y lo
   teneis escripto y firmado, no hagais alboroto' (107).


Por supuesto, este encuentro sera, a su vez, sujeto a una nueva elaboracion narrativa por parte de Droguett en el ultimo capitulo de 100gotas ..., titulado El Calor (15). Pero, ciertamente, no queremos fastidiar al lector con mas ejemplos de esta dinamica de relaciones, que comprende los sucesivos 'traspasos' desde la fuente directa, pasando por la Historia de Crescente Errazuriz hasta llegar a las novelas de Droguett. Baste con lo dicho para dejar constancia de las evidentes simetrias existentes entre la elaboracion literaria de un episodio historico particular y aquella realizada por el discurso historiografico. Si bien aun mas importante nos parece subrayar las significativas semejanzas entre el entramado de los hechos que nos teje el historiador y aquella trama que componen estas dos novelas historicas de Droguett.

En efecto, podria decirse que Droguett recorta un fragmento de la enorme trama historica urdida por Errazuriz --que, en, su integridad, abarca desde el ano 1538 a 1565--, un fragmento que, como se ha dicho, abarca una totalidad temporal de siete anos, desde que Pero Sancho se une a la empresa conquistadora de Valdivia en el invierno de 1940 hasta la muerte del eterno conspirador y su companero Juan Romero en la plaza mayor de la ciudad en diciembre de 1947. Resulta muy interesante que, hasta un cierto punto, Droguett haya optado por conservar la estructura, seleccion y orden de los hechos de la Historia de Errazuriz. Es justamente esta conformidad con el entramado narrativo del historiador la que condicionara que el protagonismo aparente de Sancho en los primeros episodios de Supay ... se diluya con el correr de las paginas hasta figurar apenas, en buena parte de 100 gotas ..., exiliado en una casa en Talagante, aunque, de cierta manera, sea siempre el quien mueva los hilos de los ofuscados espanoles de Santiago, a la manera de un hombre detras de la cortina. Sin embargo, lo mismo que la Historia de Errazuriz, ambas novelas de Droguett en ultima instancia acabaran representando la Conquista y los primeros anos de la ciudad de Santiago mediante un relato que disemina los protagonismos y los puntos de vista entre el conjunto de actores que refrendan su verdad en las fuentes. Son los testimonios de los conquistadores, el testimonio de si mismos y los testimonios de los otros respecto a estos, el material que animara a un Pedro de Valdivia, un Chinchilla, un Pero Sancho, un Juan Romero, un Pastrana, una Ines de Suarez, entre tantos otros. Y es tambien sobre la base de estos testimonios que el historiador y posteriormente el novelista estructuraran sus narraciones, organizando los hechos dentro de una trama significativa. Surgen asi la songonana de Sancho y su primera arremetida en contra de Valdivia (El hombre mas triste), la indiscreta y fatidica risa de Chinchilla (La alegria los perdio), la cancion del trompetista al ver que Valdivia robaba el oro de los espanoles (Cancion a la orilla del mar), por nombrar tan solo algunos de los episodios que Droguett se apropia y reelabora a partir de la Historia de Crescente Errazuriz.

De hecho, uno de los pocos episodios ocurridos dentro de esos siete anos que ha sido historiografiado en extenso por Errazuriz y que es omitido por Droguett, es la aventura de Alonso de Monroy, teniente de Valdivia, quien, tras la destruccion de Santiago el 11 de septiembre de 1541, emprende un viaje al Peru en busca de socorros para los espanoles, a la sazon, presas del hambre y las necesidades16. Por otra parte, Droguett anadira dos episodios que bien se apartan o no figuran en la trama historica de Errazuriz, dos episodios que, por decirlo de alguna manera, son de su exclusiva autoria. El primero de ellos se titula sencillamente Episodio, y aparece en Supay ..., en tanto que el segundo, titulado Se fue Monroy y llego el invierno, figura en 100 gotas ... (17) En estos episodios Droguett abandona por momentos la fuente historica para ahondar en lo que ella no dice, aunque de alguna forma si lo insinue (18). Asi, mientras el primero trata de la violacion y el asesinato de una india en manos del soldado Martin Candia, el segundo nos narra los padecimientos de los espanoles tras la destruccion de la ciudad de Santiago y su desesperada busqueda de alimentos que los llevo a devorar a sus propios caballos muertos; de hecho, habria que decir que ambos episodios nos hablan de la carencia con que debieron lidiar los conquistadores: carencia de mujer (no olvidemos que la unica entre los espanoles era dona Ines, 'la querida de Valdivia'), y tambien el hambre por la carencia de viveres, el frio producto de los andrajos que vestian.

Pero, ademas, estos episodios sin correlato explicito en las fuentes le permiten a Droguett introducir vigorosamente elementos que apenas se dejan oir en las declaraciones de los espanoles, siempre centradas en sus propios apuros y amarguras. Asi, por ejemplo, el episodio de Candia introduce a la india y su sufrimiento causado por el espanol. Entretanto, en medio del invierno y los padecimientos de los espanoles que aguardaban el regreso de Monroy, Droguett dara voz al sufrimiento de un caballo cubierto por la nieve, en el angustioso relato de su caida al rio congelado (19). Pero, asimismo, estos episodios no documentados se relacionan significativamente con aquellos que fueron reelaborados a partir de la fuente historica. Ellos participan del mismo sentido que probablemente percibiera Droguett al descubrir aquellos primeros anos de nuestra historia en la obra de Crescente Errazuriz; aquel pasado le parecio entonces novelesco porque en la seleccion y encadenamiento de esos hechos ya se podia entrever un sentido historico profundo y permanente: el movimiento de la vida y la muerte colectiva en el origen de nuestra nacion, en el nacimiento de nuestra capital. La muerte de unos que es vida para otros. La muerte de los traidores que es la vida de Valdivia y lo suyos, lo mismo que la muerte del indio es vida para el espanol, y viceversa. Ciertamente, la vida y la muerte dialogan en la escena de la violacion y el asesinato de la india; en ella la satisfaccion de una pulsion vital para el soldado Martin Candia tiene como consecuencia la muerte de quien seria surtidora de mas vida. Lo mismo ocurre con el caballo que debe morir para servir de alimento y procurarles sustento y vida a los espanoles hambrientos (20).

?Por que razon Droguett habria de modificar la trama urdida por Errazuriz para aquel primer tiempo, si ese movimiento novelesco de la vida y la muerte aparece ya prefigurado en cada pagina y en cada episodio relatado por el historiador? Tal movimiento nos asalta en la risa y los cascabeles de Chinchilla y su posterior ahorcamiento, en la invasion y quema de Santiago y la muerte de los siete caciques, en la momentanea victoria espanola y la posterior guerra de recursos que enfrento a los conquistadores con el hambre y el desamparo, en el ahorcamiento de Juan Romero, en medio del general disimulo, una muerte que solo sirvio para que el resto de los conjurados a favor de Sancho --"que no quedaban en la ciudad ocho hombres sin ser de ello" (Errazuriz 132)-- pudieran seguir viviendo y la ciudad existiendo. Hemos de insistir en que todos estos hechos participan de un mismo sentido que Droguett visualizo en las paginas de Errazuriz y procuro enfatizar en sus novelas. Todos ellos expresan el sentido tragico de la conquista, la fundacion de una ciudad y el origen de una nacionalidad, en el vinculo indisoluble de la vida y la muerte, de la destruccion que es a su vez una nueva creacion. Es asi como en Droguett la fundacion y destruccion de la primera ciudad chilena viene a encarnar el sentido historico del nacimiento del nuevo mundo. Un nuevo mundo que, a su vez, habia sido fundado sobre una inestabilidad que se tornaria endemica, nada menos que este viejo nuevo mundo, America latina, Chile, Santiago del Nuevo Extremo, en cuyo centro el espanol hundio la espada y hundio tambien la cruz. Se trata, en suma, del asesinato fundante de un mundo que, semejante al diluvio, parece replicar el antiguo dialogo entre la Creacion y el Apocalipsis, un dialogo sin punto final, con sucesivos puntos apartes.

4. CREACION Y APOCALIPSIS EN LA FUNDACION DE UNA CIUDAD

Al principio de Supay el cristiano, cuando acompanamos a Pero Sancho y sus camaradas hasta Atacama la Grande, estamos situados en el invierno de 1540. El valle del Mapocho aun esta lejos; sera pisado por Valdivia en el mes de diciembre, recien comenzado el verano, mientras que la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo se fundara oficialmente en febrero del ano siguiente. Si bien, paradojicamente, en las denominadas 'novelas de ciudad' que aqui nos ocupan, el hito historico de la fundacion de Santiago pasa casi desapercibido. Por cierto, no resulta casual que el novelista se salte este hecho fundamental dentro de la estructura lineal y cronologica del historiador Errazuriz para reubicarlo un tanto mas adelante, poco antes de la destruccion de la ciudad producto de la invasion de los indigenas envalentonados con la evidencia mas rotunda de la debilidad de estos terribles supais: el espanol mata al espanol (21). Precisamente, el recuerdo de la fundacion de la ciudad atravesara meses de distancia para salirle al encuentro a un Pedro de Valdivia que, abatido aun por la traicion de Chinchilla y Pastrana, se dispone a dispersar a los indios que ya se alzaban en masa desde Choapa a Cachapoal y que, a la larga, alcanzarian su objetivo aprovechando la ausencia del gobernador. Asi conserva el recuerdo de la fundacion la memoria del conquistador espanol: "El dia 12 de febrero de 1541 no fue un dia de emocion para los conquistadores, no fue tampoco un dia demasiado importante para el alma de ellos" (Droguett, Supay 108).

Y, en efecto, de acuerdo con Droguett, el dia de la fundacion poco tuvo de extraordinario o solemne. Poco que sea digno de referir. Podria decirse que para el conquistador el dia de la fundacion representaba algo asi como el septimo dia de una creacion demasiado larga, demasiado agotadora, pero quizas tambien demasiado inestable, demasiado imperfecta. Una creacion que habia comenzado hacia once meses al salir del Peru, o acaso mucho antes, cuando vinieron los primeros espanoles hasta America desde Espana:

Con los cadaveres de los naturales y tambien de los espanoles, con los cadaveres de los caballos que corrian desangrandose mas abajo de los hombres, mas sudorosos que los hombres, mas sufridos que los hombres [...] Aun en las traiciones de Pero Sancho [...] estuvo surgiendo a pedazos la ciudad [...] con chivateos de indios y lluvias de flechas [...] el aire de cada vivo y de cada muerto habia estado fundando la pequena tienda que en la noche del dia 12 ostentaba un cartel de bautismo: Santiago del Nuevo Extremo (Droguett, Supay 113).

Y, sin embargo, esta creacion no concluia en su septimo dia. Estaba aun inacabada, "como una alfombra o un balcon morisco la habian extendido intacta, fea e incompleta y la noche estaba ahora sobre ellos" (114).

Con el incendio de la ciudad, el 11 de septiembre de 1541, los indios no harian otra cosa que contribuir a este continuo acto de fundacion de una ciudad fea e incompleta, en constante hacerse y deshacerse. Una ciudad que, como hemos dicho, es la sumatoria de la vida y la muerte, las creaciones y las destrucciones, la levedad y la trascendencia. No es de extranar entonces que tras la sangrienta batalla y el catastrofico incendio de esa ciudad tan esforzadamente fundada y, a la vez, tan incompleta, la narracion nos introduzca a una escena de completa tranquilidad en un contraste brusco que, como observa Francisco Lomeli, "hace pensar en la historia biblica del diluvio cuando la calma sigue a la tormenta" (108). Pero, mas aun, pareciera que solo la destruccion interminable y los sucesivos holocaustos permiten que la ciudad siga existiendo y, con ello, se siga fundando. Asi, por ejemplo, Ines de Suarez insistira en cortar las cabezas de los siete caciques indios para salvar la vida a los espanoles:

Dona Ines porfiaba todavia:

- No se ponga ciega vuestra merced, mire lo que hace. Abra los ojos, teniente, escuche a los indios. Por los caciques vienen ellos, por los caciques vivos y no muertos. Matelos y huiran de pavor los indios !Muertos nos salvaran, que no vivos!

- !Matar para que vivamos!- dijo en un susurro el sacerdote. (Droguett, Supay 179) (22).

Y seria la propia Ines quien, frente a los titubeos del teniente Monroy, cortaria la primera cabeza indigena. Precisamente, la muerte de los caciques hacia el final de Supay el cristiano marcara el fin de esa batalla y aquel dia domingo que fue dia del juicio para los espanoles que aqui se encontraban. No obstante, esas siete cabezas tronchadas, que, segun cuenta la historia, salvaron a los espanoles de una inminente destruccion, cobraran enseguida el significado de una nueva creacion, de una nueva vida, transformadas en los granos de trigo salvados del incendio que empuna Ines al principio de 100 gotas ... Aquel punado de trigo que Ines protegia entre sus manos recien salpicadas de sangre india era, en efecto, "el pan de la colonia". Con todo, dona Ines evita mirarse las manos.

!Mis manos! ?No sabeis, senor, que cuando me las miro se me quedan temblando? [.] !Miro agora al indio, miro al yanacona y les veo desprendida del tronco la cabeza, una cosa redonda furiosa y fugitiva, agitandose, una gallina degollada echando sangre y aleteando, chorreando esa agua espantosa por los aires! (Droguett, 100 gotas 22-23).

Dos almuerzas de trigo, dos porquezuelas y un cochinillo, un pollo y una polla; en verdad, no parece mucho para fundar un reino, una colonia que luego sera un pais al que llamamos Chile. Y, sin embargo, para Droguett son estas las figuras de un nuevo comienzo para una misma creacion siempre incompleta, necesitada siempre de nuevas fundaciones que, como la de Santiago aquel 12 de febrero, o aquella otra que siguio al dia 11 de septiembre de 1541, serian tambien provisorias. Posteriormente, a la ciudad le harian falta otros momentos de peligro y destruccion inminente, como por ejemplo, la conjuracion del dia 8 de diciembre de 1547, dia domingo tambien. Aquel dia de calor y de siesta casi todos los espanoles de Santiago del Nuevo Extremo, presa de la indignacion por la partida de Valdivia y el oro al Peru, presumiendo el gobierno acefalo y la tierra perdida, estaban dispuestos a amotinarse a favor de Sancho para que este cumpliera el objetivo que lo habia traido hasta esta tierra; todos aguardaban a que hiciera uso de su provision real y asumiera finalmente la gobernacion de Chile, al cabo de siete anos de amargas frustraciones ?No resulta estremecedor que para calmar la turbulencia hiciera falta una nueva cabeza tronchada, la de Pero Sancho, y el ahorcamiento de Juan Romero, el hombre del halcon? Y es que, como advirtio un perplejo Francisco de Villagra, el gobernador dejado por Valdivia, entonces eran tantos los espanoles involucrados en la conjuracion que solo cabia disimular. Las ejecuciones de Sancho y Romero bastarian para atemorizar a los demas y afianzar asi la autoridad del gobernador interino. Una vez mas sobrevendria la calma detras de la tormenta; y a la destruccion que significo esta masiva traicion, seguiria un nuevo comienzo, una nueva fundacion tan provisional como la anterior y como las que con el tiempo le sucederian. Muy pronto, como se sabe, caeria tambien la cabeza de Valdivia, el fundador.

?Que significado puede tener, entonces, una fundacion tan leve, tan provisoria? Todo parece indicar que en Droguett la fundacion definitiva de la ciudad es un acontecimiento que difiere su realizacion plena, un acontecimiento que esta siempre por venir, como la promesa figural del advenimiento postrero de la Ciudad de Dios a este mundo. Y probablemente lo mas significativo de esta primera coordenada de La Historia de Chile segun Carlos Droguett, sus dos primeras 'novelas de la ciudad', del nacimiento de la ciudad de Santiago, sea precisamente esto: haber representado el genesis de nuestra nacionalidad, y tambien el genesis del nuevo mundo, como una creacion imperfecta e inconclusa nacida de la destruccion de un mundo, de la muerte, de los muertos y de toda esa sangre corrida bajo las piedras de la ciudad, de esta misma ciudad, una creacion que debe nutrirse de una destruccion recurrente, entretanto celebramos constantes hitos fundacionales a la espera de una fundacion plena y definitiva. Por supuesto, Valdivia y los suyos trajeron la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo con sangre y con fatigas, con muertes de cristianos y de indios; la trajeron desde Espana hasta Cuzco y de Cuzco al valle del Mapocho. Pero, definitivamente los conquistadores no traian consigo la Ciudad de Dios, la consumacion del drama cosmico de la historia cristiana, el reino de Dios descendido de pronto sobre esta tierra que es meramente de paso, para disfrutar aqui, en este mundo nuevo, de la estabilidad del descanso final de todas sus fatigas. Ciertamente, lo que fundaron aqui no fue la ciudad de la justicia eterna y la felicidad celeste ?Como podian estos cristianos venidos de Espana, que eran los funestos supais en esta tierra, pretender fundar aqui una ciudad definitiva? Si bien aquel insipido dia de la fundacion de Santiago, aquel 12 de febrero de 1541, segun nos lo relata Droguett, pudieron los cristianos concebir la posibilidad del reposo definitivo:

Los largos once meses que duro el viaje habian sido de cansancio, de cabalgar sobre las fatigas, con los indios que brotaban como resortes detras de las rocas y cuando torcian el camino. Ahora ya estaban descendidos para mucho tiempo de aquel largo martirio [...] Disponian de un descanso muy extenso, de un descanso con agua y tierra florecida para reposar definitivamente sobre ella, no tierra hostil para correrla y cabalgarla y cansarse, como si cabalgaran jinetes de tierra sobre blandos espanoles (Supay 111).

Pero, ya lo hemos visto: en la ciudad terrena a la calma siempre le sigue la tormenta. De ahi que la fundacion de la ciudad americana sea representada por Droguett como un sacrificio constante destinado a ahuyentar una finitud y una podredumbre que los conquistadores trajeron consigo y vertieron en su genesis. Pareciera que no podia ser de otra manera, si desde el comienzo la ciudad americana vino a ser fundada por el gesto homicida. Asi, los siete caciques, Pero Sancho, Juan Romero y el propio Valdivia contribuyeron con su muerte a darle vida y forma a la ciudad; en definitiva, sus sacrificios la hicieron habitable. Es por ello que, como toda historia patria, la historia de la ciudad terrena es tambien, desde sus origenes, la historia de la ciudad de los muertos: "Miramos a la historia como a la ciudad de los muertos y ahi si que esta la patria: 'Porque una tierra es habitable solo en cuanto tiene muertos" (Droguett, "El sentido" s/p).

Y muertos no le faltaron en su primer tiempo a la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo; la presencia de la muerte hizo que aquel tiempo fuera experimentado, a la vez, como genesico y final. Ha de ser por eso que Droguett observa en la aventura del descubrimiento y conquista de America "ese aspecto endemoniado, ese amontonamiento terrible del Apocalipsis y del Juicio Final" ("Cien gotas de envidia" 2). No obstante, habria que decir que desde entonces a cada genesis de la ciudad droguettiana le ha venido siguiendo un holocausto brutal que difiere el final y, desde la destruccion, desde el amontonamiento de los muertos, procrea un nuevo comienzo. Se trata siempre de un holocausto lapidario, concluyente, y que, sin embargo, no consigue detener la historia, esa recurrente fundacion de la ciudad. Ya lo vimos en la batalla de septiembre de 1541 y lo volveremos a ver en el asesinato del Seguro Obrero de septiembre de 1938 y en el golpe de Estado de septiembre de 1973. Pero acaso la pregunta crucial que Droguett evita responder en las dos novelas de ciudad que hemos analizado, sea esta: ?Podria la historia de esta ciudad terrena, que es la nuestra, de tu ciudad, de cualquier ciudad, que es tambien la ciudad de los muertos, podria esa historia proseguir si un dia aconteciera su fundacion definitiva?

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Roberto Suazo Gomez

Universidad de Chile

robertosuazogomez@gmail.com

(1) Droguett sera todavia mas enfatico a la hora de precisar el lazo genealogico que liga su novelistica mas temprana con esta obra de Crescente Errazuriz. Y es que apenas cayo en sus manos, segun nos comenta el escritor, la Historia de Errazuriz se transformo para el en un "texto revelador y providencial': "!Maldito y bendito sea el futuro arzobispo!, por ahora y entonces solo mi confesor particular, sin el saberlo. Sin saberlo yo entonces. De el, de su

ajustado texto, emanan mis novelas llamadas historicas, 'Supay el cristiano', '100 gotas de sangre y 200 de sudor', 'El hombre que trasladaba ciudades'" ("Eloy" 19).

(2) "Esta novela de la ciudad, del nacimiento de la ciudad, quiso ser algo organico, pero a traves de los anos ha ido botando asperezas, cuerpos extranos, pasajes lindos, nada mas que lindos. Lo bonito no tiene permanencia" (Droguett, 100 gotas 13).

(3) "Don Pedro de Valdivia me presto el titulo" (Droguett, 100 gotas 13). Poco despues, en un articulo para la prensa, enfatizara Droguett: "El titulo es: '100 Gotas de Sangre y 200 de Sudor' y fue escrito, especialmente para la novela, por don Pedro de Valdivia (Droguett, "Cien gotas de envidia" 2).

(4) "En esas 300 gotas esta condensada la historia de la conquista de todo el mundo nuevo" -agregara Droguett (100 gotas 13). A proposito de las referencias a las cartas de Valdivia en las novelas de Droguett, nos dice Francisco Lomeli: "El novelista chileno hace todo intento por apegarse fielmente a los datos y escritos, respetando tanto las verdades como las posibles invenciones de quienes las cuentan". Asimismo, Lomeli advierte que Droguett no solo se

limita a replicar las palabras del conquistador espanol, sino que "situa la frase de Valdivia en un contexto simbolico como juicio valorativo sobre la conquista" (107).

(5) El subrayado es mio.

(6) Acaso el mejor ejemplo de esto sean las primeras paginas de 100gotas ... donde vemos a Ines de Suarez y Pedro de Valdivia plantando los ultimos seis granos de trigo espanol, mientras "a los pies de el una pollica, chamuscadas las plumas del ala, picoteaba avidamente los granos" (17). Recordemos que la novela comienza dias despues de la destruccion de Santiago producto de la asonada indigena del 11 de septiembre de 1541. Este suceso trajo como consecuencia el incendio de los cultivos, la perdida del sustento y todo tipo de privaciones para los espanoles con la consecuente debilidad frente a la guerra de recursos que los indigenas no tardarian en propiciar. Esta situacion la refrendan los datos proporcionados por Pedro de Valdivia y que son citados por Crescente Errazuriz: "Dice Valdivia al Emperador que al volver vio quemadas 'la comida y la ropa y cuanta hacienda teniamos que no quedamos sino con los andrajos que teniamos para la guerra y con las armas que a cuestas traiamos y dos porquezuelas y un cochinillo y una polla y un pollo y hasta dos almuezas de trigo". Y anade Errazuriz: "No era mucho para fundar un reino" (229).

(7) Por su parte, Francisco Lomeli subrayara la importancia de las cronicas en la elaboracion de las novelas historicas de Droguett. De hecho, este investigador preferira llamarlas "cronicas noveladas" pues Droguett "no ve al ser humano con la perspectiva del historiador, quien tiende a definir al hombre en terminos de causas y efectos. Coincide mas con los cronistas al dejarse llevar por las impresiones, ya que ellos, a su vez, tuvieron que recopilar datos de segunda mano" (87).

(8) Este episodio, tal como figura en las cronicas y documentos, resulta ciertamente conmovedor por lo comico y penoso de la situacion. Atribulado Valdivia por la necesidad de enviar al Peru alguna prueba del valor (ciertamente escaso) de estas tierras, decide burlar a los espanoles que deseaban abandonar Chile y marcharse "unos a Espana a reunirse con sus familias y gozar del modesto desahogo que les proporcionaria el fruto de su trabajo; otros para llevar sus economias al Peru y volver con mercaderias a Chile" (Errazuriz vol. 2, 5). Con el pretexto de despedirlos, el gobernador acompano a los desertores a Valparaiso donde los aguardaba un navio. Pero antes de la partida, Valdivia monto en tierra unas ramadas con el fin de dar de comer y beber a los viajeros; como nos lo cuenta Crescente Errazuriz: "la operacion se efectuaba tras la ramada que Valdivia habia mandado levantar para la comida de los viajeros y mientras estaban estos ocupados en registrar sus haberes, el Gobernador, cual si se pasease, iba poco a poco y muy disimuladamente acercandose a la playa, en donde lo aguardaba el bote" (vol. 2, 7), en el que, por cierto, estaba ya embarcado todo el oro que aquellos habian conseguido reunir tras duros anos de trabajo. Oigamos lo que sucedio luego a los estafados en la playa de Valparaiso, en palabras de Gongora Marmolejo:

Los que quedaban en tierra y veian que les llevaba su oro, bien sentireis lo que podian decir: eran tantos los vituperios y maldiciones, que ponian temor a los oyentes. Habiendoles dejado orden que respetasen y tuviesen a Francisco de Villagra por su teniente, consolandolos que el volveria breve con jente para ampliar el reino y que de sus haciendas pagasen el oro que llevaba, a cada uno conforme a lo que pareciese por el rejistro. Los pobres que quedaron en el puerto animandose unos con otros, se volvieron a Santiago visto que otra cosa no podian hacer. Un trompeta que alli estaba, llamado Alonso de Torres, que despues fue vecino en la Serena, viendo el navio ir a la vela, comenzo a tocar su trompeta diciendo: cata el lobo, Dona Juanita, cata el lobo Dona ... de que los presentes, aunque tristes y quejosos, no pudieron dejar de reir, y en el instante dio con la trompeta en una piedra donde la hizo pedazos (Gongora Marmolejo 14-15).

Vease Droguett, 100 gotas, cap. cancion a la orilla del mar.

(9) En realidad, su nombre es Alonso de Chinchilla, el mismo nombre que utilizara Droguett en Supay el cristiano. Crescente Errazuriz en su Historia de Chile bajo Pedro de Valdivia rectificara este error del cronista Marino de Lobera, lo cual nos proporciona una interesante pista para desmentir la tesis de Covo y tambien de Lomeli acerca de que los cronistas serian el referente principal de las novelas historicas o, como prefiere llamarlas Lomeli, "cronicas noveladas" de Carlos Droguett.

(10) Este realismo a ultranza, asociado a la mision rectora de su obra, cual es recoger y refrescar la sangre que corre por nuestra historia, no constituye, para Droguett, un atributo particular de su escritura. En opinion del novelista, el realismo es (debe ser) la tarea del arte, de todo el arte, porque el arte no puede sino ser realista. Asi lo explicita Droguett en Materiales de construccion: "Alguien ahora, en estos dias de relativa luz, me pregunto que como definia yo mi literatura, y si queria ser yo sincero -y si no soy sincero no quiero ser escritor-, conteste que creia que mi literatura era realista y mientras mas fantastica, mas realista era y que creia tambien que todo arte lo es, que no existe sino el arte realista" (33).

(11) Sin duda, puede resultar sorprendente que Juan Romero, el hombre de confianza de Pero Sancho, uno de los personajes con mas relieve en 100 gotas ..., no haya brotado de la imaginacion de Droguett sino que podamos hallarlo en la Historia de Errazuriz animado casi por todas las cualidades con que nos lo pinta el novelista. Jacqueline Covo se asombra de que este personaje, escuetamente caracterizado por Marino de Lobera como 'un soldado belicoso y atrevido', en manos de Droguett pueda llegar a conmover al lector "precisamente por sus debilidades, su amor por una india con quien desea casarse (...) y su ternura reciproca por el halcon del que no se separa hasta el cadalso, halcon que parece haber nacido de la imaginacion del autor" (50). Hasta donde hemos podido comprobar, el amor que Romero profesaba por una india de servicio, propiedad de Francisco de Villagra, seria un elemento introducido por Droguett. Sin embargo, como se observa en el siguiente fragmento perteneciente a Errazuriz, el halcon de Romero no nacio de la imaginacion del escritor: "Tenia Romero una curiosa peculiaridad: muy aficionado a la caza, jamas dejaba de la mano un halcon. Casi todos los numerosisimos testigos que de el hablan mencionan esta circunstancia. En sus correrias, en sus diligencias, hasta en los momentos mas criticos de su vida, llevaba siempre en la mano el halcon. Podria llamarse el hombre del halcon" (48- 49).

El hombre del halcon. Este es, por lo demas, el nombre que lleva el capitulo de 100 gotas ... en donde Droguett profundiza en la personalidad de Juan Romero. En cuanto a la presencia del halcon al momento de ser llevado a la horca, Errazuriz no lo menciona. No obstante, si repara en su presencia cuando, con el proposito de detener la inminente sublevacion en la que estaban conjurados casi todos los espanoles de Santiago, Romero fue apresado en la plaza por Pedro de Villagra para ser conducido a la casa del alguacil Juan de Almonacid. Mas tarde Romero seria asesinado, corriendo la misma suerte que su amigo Pero Sancho. Asi nos lo relata Errazuriz:

Almonacid era uno de los pocos que aquel dia dormia tranquilamente la siesta en Santiago: la dormia bien descuidado, segun el refiere, y desperto 'con el alboroto'; se levanto y fue a ver lo que era. No alcanzo a salir a la calle, cuando se le presentaron Pedro de Villagra y Alonso Sanchez, que llevaban preso a Romero, 'con un halcon en la mano': es realmente caracteristico que, despues de haber andado el halcon en todas las correrias y maquinaciones, no lo dejara a Romero de la mano ni aun en aquellos supremos instantes, cuando, no podia dudarlo, debia darse a santo si salvaba la cabeza (109-110).

Comparese este mismo relato con su reelaboracion en manos de Droguett. Vease Droguett, 100 gotas 177-178.

(12) Asi nos lo corrobora Jacqueline Covo en nota al pie: "El autor, en una carta inedita al asesor literario de la editorial Zig-Zag, senala que donde primero encontro la historia de Pero Sancho de la Hoz fue en don Crescente Errazuriz" (49).

(13) "Se aunaban el asesinato y la alevosia" -observa Errazuriz a proposito de las intenciones de Sancho y sus complices. Por supuesto, este 'abrazo del traidor', el plan que Sancho barrunta en su conversacion con Chinchilla en el Peru, figura tambien en las primeras paginas de Supay el cristiano:

"Entraron Juan de Guzman, Antonio de Ulloa, Diego Lopez de Avalos, Francisco de Galdamez y Gonzalo de los Rios. Entraron y saludaron. Entonces, como se quedaban callados, despues de un rato cogio un cabo de la conversacion Sancho y comenzo a seguirla con Chinchilla:

-!Si, Alonso ..., le echare los brazos al cuello como por via de amistad!

-!Entonces! -dijo Chinchilla y se quedo clavado" (Droguett, Supay 18). (El subrayado es mio).

(14) Vease: Silva Lezaeta, El conquistador 127. Este mismo fragmento es citado por Jacqueline Covo (50) para cotejarlo directamente con la novela de Droguett.

(16) Si bien, Droguett no evita mencionar muy al paso aquel episodio, prometiendo que algun dia las andanzas del teniente serian material para una nueva novela historica, cosa que, como sabemos, no llego a concretar. Como senala Jacqueline Covo: "[...] dentro del contexto historico de las dos primeras novelas, el autor sugiere y aun promete una cuarta novela 'de la conquista', novela que hubiera relatado las aventuras de Alonso de Monroy" (47), 'Todo lo cual fielmente relatado sera materia de otro capitulo algun dia ...' (Droguett, 100 gotas 75). (Vease tambien: Droguett, 100 gotas 89).

(17) En realidad, ya en el primer episodio de 100 gotas de sangre y 200 de sudor podemos hallar varias secuencias que no aparecen explicitadas en la fuente historica de Errazuriz, precisamente, luego de la escena de Pedro de Valdivia e Ines de Suarez sembrando la magra porcion de trigo que pudieron salvar los espanoles. Como ha senalado correctamente Francisco Lomeli, tras dar cuenta de la escena de Pedro de Valdivia e Ines de Suarez, "el narrador se retira de esta accion especifica y se dirige a las amenazas venideras de la naturaleza" (109). Si bien esta escapada hacia la naturaleza exuberante y hostil no constituye en forma alguna una huida de la historia. Porque, en efecto, ahi estaban los condores que se abalanzaban sobre los cadaveres de los indios y los espanoles que quedaron desperdigados tras la batalla, los condores que se lanzaban tambien sobre los espanoles hambrientos y heridos. Como afirma tambien Lomeli, el condor era el recuerdo de la muerte que perseguia al espanol a cada paso; mientras mas gordos se iban poniendo los carroneros, mas enflaquecian los espanoles y mas miedo sentian. "Segun la fuente historica de Luis Galdames -observa Lomeli- estos hechos no son invenciones porque, en efecto, hubo ataques de condores que amenazaron a los conquistadores" (110). Y, en efecto, asi lo consigna el propio Galdames en su Historia de Chile: "Bandadas de condores y buitres rodeaban a los expedicionarios y les arrebataban, apenas caian, los cadaveres de los indios y las bestias" (Galdames 77).

Y por cierto que ahi estaba tambien el hambre que, segun relata Droguett, "era una herida que persistia en las noches, mas abajo del pecho, mientras se quedaban oliendo los perfumes apetitosos que les traia el aire del verano" (100 gotas 34). Recordemos que, segun afirmaba Valdivia, los espanoles contaban solo con dos almuerzas de trigo, la porquezuela y el cochinillo, el pollo y la polla, animales sagrados que no podian ser comidos. Asi refiere el gobernador a Carlos V los trabajos del hambre que debieron padecer los espanoles: "Los trabajos de la guerra, invictisimo Cesar, puedenles pasar los hombres, porque loor es al soldado morir peleando pero los de el hambre concurriendo con ellos, mas que hombres han de ser" (Valdivia 27). Y agrega Valdivia: "Habiamos de comer del trabajo de nuestras manos, como en la primera edad" (23). En efecto, como en la primera edad andaban los espanoles, practicamente desnudos, confundiendose ya con los indios. Crescente Errazuriz no olvida dar cuenta de esta circunstancia:

"Si la escasez de alimentos los obligaba a recurrir a los ultimos extremos para conservar la vida, no los afligia menos la falta casi total de vestidos. Ya lo hemos oido a Valdivia: en la imposibilidad de reemplazar por otras las ropas que consigo habian traido del Peru, las cuidaban hasta el punto de vestir las ya destruidas, los andrajos, antes de entrar en una accion de guerra; lo cual fue causa de que con solo esos andrajos se quedaran cuando el incendio lo consumio todo en Santiago, durante el combate del 11 de septiembre de 1541 [...] Tales girones desaparecieron pronto con el uso; y los pobres soldados y los capitanes, todos iguales en aquellos dias ante la miseria, tuvieron que andar 'vestidos de pellejos, sin camisas ni otros vestidos', 'con tanto trabajo, anade otro, que no se puede relatar ni creer'" (265).

(18) De hecho, para el episodio de Martin Candia y la india Droguett se afirma, en parte, en el testimonio del propio Candia, autentico soldado espanol, citado por Errazuriz a proposito de una invitacion a cazar que le hiciera Juan Romero, el hombre del halcon: "[...] propusole, dice Martin Candia, ir juntos a pasear un dia a una estancia de este para darse el placer de cazar con el famoso halcon. Temeroso Candia de que se tratara 'de alguna maldad', es decir, de conspirar, le respondio que fuese el como a su casa, pero que no podia acompanarlo: no fue Romero" (49-50).

Precisamente, esta invitacion a cazar sirve para introducir el episodio de Martin Candia en la novela de Droguett (Vease Droguett, Supay 91).

(19) Resulta impactante la viveza con que Droguett nos retrata a este caballo dormido a mitad del campo. Se trata de un personaje tanto o mas sufriente que los espanoles, y tan extranjero como ellos, en su propia lucha por sobrevivir al invierno: "[.] el caballo se quedo temblando de miedo, relinchando hacia su memoria, llamando !supay! a los espanoles. Se acordaba del incendio, de los indios que en el surgieron pateando y disparando" (Droguett, 100 gotas 61).

(20) Jacqueline Covo advierte con agudeza la dualidad vida/muerte, destruccion/creacion tanto en la metafora de la ciudad como en el propio estilo utilizado por Droguett en su elaboracion novelesca de la Conquista: "Esa dialectica de la vida y de la muerte se manifiesta tambien en metaforas, la de las heridas que "maduraban" [.] o de la pudricion que salia "como fruta" (59).

(21) "Aquella misma tarde, algun yanacona, despues que miroteo en lo alto de las rocas los cadaveres ahorcados del soldado Ortuno, de Pastrana y del infeliz Chinchilla, corrio cojeando hasta la regua mas cercana, tierras indias de Apoquindo o Lampa, para llevar la noticia. !El espanol esta matando al espanol en el campo!" (Droguett, Supay 102).
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Author:Suazo Gomez, Roberto
Publication:Revista Chilena de Literatura
Article Type:Report
Date:Nov 1, 2010
Words:12352
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