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Conocimiento moral y justificacion moral de la accion.

1. Introduccion

En algunos casos, obrar sobre la base de premisas falsas no acarrea problemas significativos. Por el contrario, en otros, el costo de esos errores de juicio resulta muy elevado. Cometer un error puede conducir a perder la oportunidad de obtener algo que estimamos muy valioso o a sufrir un grave dano fisico o emocional. Nuestros errores pueden tambien causar a otros un dano significativo que no teniamos la intencion de producir, ya sea por razones prudenciales o de orden moral. Por todo lo anterior, parece razonable concluir que el costo del error es una variable importante a la hora de decidir como actuar.

El contraste entre contextos en los que el costo de actuar sobre la base de premisas falsas es bajo y contextos en que es muy elevado ha sido objeto de mucha atencion recientemente en epistemologia (1). Los defensores de la posicion que podriamos denominar en castellano "Injerencia Pragmatica" (Pragmatic Encroachment, en adelante IP) han defendido la tesis, altamente controvertida, de que dicho contraste, que tendria un estatus practico, resulta relevante a la hora de determinar si un sujeto se encuentra o no en condiciones de afirmar que sabe, faliblemente, que sus creencias son verdaderas. Normalmente diriamos que si dos sujetos A y B tienen la misma evidencia de que p, entonces o bien ambos estan en condiciones de afirmar que saben que p o bien ninguno de los dos lo esta. Esta es la posicion canonica en epistemologia, usualmente denominada "evidencialismo" (2) o "purismo". No obstante, ?que sucede cuando el costo del error es muy alto para B y muy bajo para A? Supongamos que afirmamos que A sabe que p. ?Seria razonable rechazar el evidencialismo y afirmar que B deberia satisfacer estandares de justificacion mas exigentes que los que satisface A para afirmar que tambien sabe que p? Un defensor de IP daria una respuesta afirmativa a esa pregunta. ?Deberiamos concluir, contra IP, que la diferencia entre los dos sujetos no estriba en lo que saben, sino en el grado de razonabilidad que hay en que cada uno de ellos decida actuar sobre la base de sus creencias?

Los defensores de IP han abordado estas cuestiones centrandose en la relacion entre conocimiento factico y accion racional. Nuestro objetivo en el presente trabajo apunta a esclarecer la relacion entre conocimiento moral o, mas especificamente, conocimiento acerca de como debe actuarse en un contexto determinado (3) y la justificacion moral de la accion. Defenderemos la tesis de que en algunos contextos en los que el costo del error al actuar es muy elevado para el bienestar de terceros, el hecho de que un sujeto sepa que un curso de accion es el mejor desde una perspectiva moral no implica que se encuentre moralmente justificado a actuar. Sostendremos que un sujeto puede mantener en esos casos, de forma consistente, su pretension de que sabe que un curso de accion es el mejor o el correcto desde una perspectiva moral, a pesar de que no se encuentre moralmente justificado a actuar sobre la base de esa conviccion en el contexto particular en que se encuentra. De este modo, nuestra meta es rechazar la aplicacion de IP en el campo moral. El rechazo de IP en relacion con el conocimiento factico no tiene consecuencias novedosas, dado que conduce a la afirmacion de la posicion dominante en epistemologia: el evidencialismo. Sin embargo, el rechazo de la aplicacion de IP al campo moral genera un resultado sorprendente. Es frecuente pensar que el conocimiento moral es inseparable de la accion moralmente justificada. Si alguien sabe que un curso de accion es el correcto, entonces estara justificado a actuar de acuerdo con ese conocimiento. Es mas, tendra la obligacion de actuar sobre la base de dicho conocimiento. Nuestra postura es que, aunque esta pueda ser la situacion estandar, en ciertos contextos no resulta plausible. Segun dijimos, existen contextos en que un sujeto puede saber que un curso de accion determinado es el correcto o el mejor desde el punto de vista moral y no estar moralmente justificado a actuar sobre la base de ese conocimiento. Como veremos, en la explicacion de este fenomeno juega un papel central la reflexion acerca de la injerencia que tiene en el razonamiento moral tomar en consideracion el costo del error, factor que a nuestro juicio no ha sido tematizado en forma adecuada hasta el momento.

En la seccion 2 presentamos un caso que ilustra nuestra hipotesis. En el ejemplo se parte de la hipotesis de que dos sujetos, A y B, se encuentran igualmente justificados a afirmar que un curso de accion que pretenden llevar adelante es moralmente correcto. Sin embargo, el costo de que ese juicio sea erroneo es muy distinto en cada caso. Si A esta cometiendo un error, el costo para el bienestar de los afectados por su accion es muy bajo o nulo; pero si B esta cometiendo un error, dicho costo resulta enorme. Se intenta demostrar que aun cuando se partiera del supuesto de que ambos sujetos se encuentren igualmente justificados a afirmar que saben que el curso de accion que pretenden llevar adelante es correcto, solo el primero de ellos, A, estara justificado desde una perspectiva moral a actuar.

En la seccion 3 se discuten dos posibles objeciones contra la posicion presentada en la seccion precedente. La primera afirma que, si un agente no esta dispuesto a obrar sobre la base de sus creencias, entonces eso es un indicio de que dichas creencias no tienen el estatus de conocimiento y de que no se encuentra en condiciones de continuar suscribiendolas como si lo tuvieran. Se impugna entonces la plausibilidad de la hipotesis defendida en la seccion 2, es decir, que es posible que un sujeto pueda saber que un curso de accion determinado es el correcto sin estar justificado a actuar sobre la base de dicho conocimiento. Esta objecion equivale a la aplicacion de IP al campo moral. La segunda objecion estipula que, si un agente concluye que un curso de accion es el correcto o el mejor desde una perspectiva moral entre los disponibles en un contexto determinado, entonces al decidir abstenerse de llevarlo adelante no estaria obrando de forma correcta tambien desde una perspectiva moral.

2. El caso de los cientificos

Imaginemos que dos cientificos A y B se encuentran trabajando en el desarrollo de aplicaciones tecnologicas de una misma teoria: TC1. Aunque TC1 es una teoria cientifica relativamente nueva, se apoya sobre bases experimentales solidas. Las otras premisas sobre las que los investigadores elaboraron sus proyectos derivan de creencias facticas aceptadas por la disciplina e igualmente plausibles. Como consecuencia de ello, A y B tienen similares probabilidades de exito en sus proyectos y ambas son significativamente altas. Ahora bien, las motivaciones de ambos agentes no son solo especulativas o prudenciales, como el progreso de su disciplina y el avance de sus carreras profesionales. Tanto A como B creen que el exito de sus investigaciones contribuira en forma decisiva a la mejora del nivel de ingresos de la mayoria de los miembros de su comunidad. A y B presumen que ese resultado producira, a su vez, una mejora drastica en la calidad de vida de dichas personas. Supongamos que los cientificos estan igualmente justificados para suscribir estas creencias facticas y morales adicionales. Sin embargo, hay una diferencia importante entre los dos proyectos de investigacion: el costo del error. Si la investigacion de A fracasa este resultado no tiene consecuencias significativas para el bienestar de terceros. La situacion es muy distinta en el caso de B. Si su investigacion fracasa producira un dano grave e irreparable a la calidad de vida de un porcentaje significativo de los miembros de la comunidad. Podemos imaginar que la investigacion de B involucra la realizacion de experimentos muy peligrosos para el medio ambiente y para la salud de los individuos afectados (4).

?A y B se encuentran justificados, desde una perspectiva moral, a llevar adelante sus proyectos de investigacion? Como acabamos de ver, ambos investigadores parecen estar en iguales condiciones para afirmar que las premisas facticas de sus proyectos son verdaderas, que tendran exito en sus experimentos y para sostener el juicio moral que afirma que el resultado de su actividad redundara en una mejora de la calidad de vida de los miembros de la comunidad a la que pertenecen y que, por lo tanto, deberia ser llevada adelante (5). Segun vimos, la unica diferencia en la situacion de los dos cientificos estriba en el costo del error en la realizacion de sus respectivos planes. Nuestra hipotesis es que esa diferencia hace plausible responder que, mientras no parece haber razones para objetar los planes de A, puede afirmarse que B no se encuentra justificado, desde una perspectiva moral, a continuar con su investigacion aun en el caso de que supusieramos que dicho agente sabe que la realizacion de sus planes constituye el mejor curso de accion desde un punto de vista moral. Veamos como puede defenderse esta afirmacion.

La idea de que A esta justificado a actuar resulta facil de establecer. En su caso parece haber una continuidad aproblematica entre conocimiento factico y moral, por una parte, y la aceptabilidad moral de la accion, por otra. Si A sabe que las creencias facticas y morales que le atribuimos son verdaderas, por esa misma razon estara tambien moralmente justificado a actuar sobre la base de dichas creencias. Despues de todo, si algo saliera mal y fracasara en alcanzar sus metas, ni el agente ni otros potenciales afectados sufririan ningun dano. Sin embargo, la situacion cambia cuando se pasa de un contexto en que el costo del error es muy bajo o nulo a un contexto en que es drasticamente alto, como ocurre en el caso de B. Imaginemos, por un momento, que la situacion de B es diferente en un aspecto a como la hemos presentado lineas atras: el costo del error es muy alto, pero solo afecta el bienestar del propio agente, no el de terceros. B cree firmemente que tendra exito y no sufrira danos, pero sabe que hay muchos factores en juego y que los experimentos que va a realizar son muy peligrosos para su bienestar en caso de error. B podria considerar que no vale la pena correr el riesgo de sufrir un dano si fracasa, aunque la probabilidad de que ello ocurra sea baja, o podria decidir correr el riesgo y seguir adelante con sus experimentos. Ambos cursos de accion parecen igualmente aceptables desde una perspectiva moral. ?Pero que pasa cuando, como ocurre en el ejemplo tal como fue presentado, el bienestar de otras personas sera severamente danado en caso de error por las acciones de B? B puede investigar mas e intentar reducir la probabilidad de error. Sin embargo, el tiempo del que dispone sera siempre limitado y la combinacion de la falibilidad humana con la amplia variedad de causas posibles de error que afectan a una investigacion cientifica compleja como la que esta llevando adelante tienen como consecuencia que la posibilidad de error sea ineliminable. No parece haber una salida desde una perspectiva epistemica para esta situacion. Los afectados, por buenos que sean los argumentos y las evidencias de las que dispone B, siempre tendran derecho a no estar dispuestos a correr el riesgo de que los peligrosos experimentos que involucra la investigacion sean realizados. Ahora bien, el punto es que B no tiene derecho a decidir por ellos si correr el riesgo de seguir adelante con su investigacion. Ello se debe a que hacerlo resultaria incompatible con reconocer que los afectados poseen el estatus de agentes morales plenos. ?Por que razon B deberia atribuirse a si mismo el derecho especial de decidir por los afectados, sin su conocimiento o su autorizacion, en una cuestion que puede afectar significativamente sus expectativas vitales? ?Por que B podria privarlos del derecho a tomar una decision que puede ser clave para sus vidas? En ese caso, B estaria tratando a los afectados meramente como insumos en la consecucion de sus metas y no como agentes dotados de igual dignidad y merecedores de respeto al igual que el, cuyos intereses y proyectos tienen peso propio y resultan irreductibles a los intereses y proyectos de los otros individuos.

Como acabamos de sostener, al decidir continuar con sus experimentos B estaria violando la obligacion moral fundamental de reconocer el caracter de agentes morales plenos de los afectados. Sin embargo, en este punto podria formularse una objecion. ?Por que deberia darse prioridad a no violar esa obligacion moral basica sobre las razones morales que tiene B para continuar su investigacion? Es decir, dar preferencia al hecho de que si lo hace existe una probabilidad significativamente alta de que el resultado sea un incremento en el bienestar de los afectados. El reconocimiento de la obligacion de promover el bienestar de los afectados por nuestras acciones puede ser presentada tambien como una demanda moral fundamental. ?Por que deberia darse prioridad al primer tipo de demanda moral (respetar el caracter de agentes morales plenos de los afectados) sobre el segundo tipo (promover su bienestar)? La respuesta es que en la situacion en que se encuentra B al tomar la decision de seguir adelante con sus experimentos o abstenerse de hacerlo hay una clara asimetria entre el peso del primer tipo de demanda moral y el peso del segundo tipo de demanda. Cuando esta por tomar la decision en cuestion, B sabe con plena certeza que en caso de decidir seguir adelante con sus experimentos estara violando el deber moral basico de reconocer a los afectados como agentes morales plenos, pero no sabe con certeza si el resultado de sus acciones sera un incremento en el bienestar de dichos sujetos o, por el contrario, provocarles un dano severo e irreparable. Como consecuencia de ello, debe reconocerse que en un contexto con las caracteristicas descritas el primer tipo de demanda moral tiene prioridad sobre el segundo tipo.

3. Dos objeciones

La tesis que acabamos de presentar puede ser objeto de diversos cuestionamientos. Examinaremos dos objeciones que resultan especialmente significativas. Podria sostenerse, en primer lugar, que parece razonable afirmar que, si alguien no esta dispuesto a obrar sobre la base de sus creencias, eso es un indicio de que dichas creencias no disponen de una justificacion apropiada y de que el agente no sabe realmente que son verdaderas. Si S realmente sabe que p (siendo dicha proposicion un juicio moral como "realizar los experimentos previstos es lo correcto porque promovera el bienestar de los afectados") y p demanda la realizacion de un curso de accion en un contexto determinado (es decir, realizar los experimentos previstos), el agente deberia estar dispuesto a obrar sobre la base de dicha proposicion. De lo contrario, deberia admitir que no sabe que p. En segundo lugar, podria objetarse que, si concluimos que un curso de accion es el correcto o el mejor desde una perspectiva moral entre los disponibles, entonces, al decidir abstenernos de llevarlo a cabo, no estamos obrando de forma correcta desde una perspectiva moral. Quiza existan razones de otro orden para no obrar sobre la base de nuestras creencias acerca de que curso de accion es el mejor en el contexto en cuestion, pero resulta inapropiado presentar ese resultado como una consecuencia de no estar "moralmente justificados" a actuar.

Como adelantamos, la primera objecion puede ser interpretada como una aplicacion al plano moral de una de las ideas fundamentales de la posicion epistemologica que se menciono en las paginas iniciales: IP. Los defensores de IP sostienen que el conocimiento no es determinado exclusivamente por factores epistemicos, como las evidencias que se tengan de la verdad de una proposicion o la confiabilidad del proceso por el cual un sujeto llega a afirmar su verdad o falsedad. Las variaciones contextuales en el costo del error de actuar sobre la base de p serian decisivas a la hora de determinar si un sujeto posee o no el conocimiento que p. Es frecuente apelar a ejemplos estructuralmente similares al que desarrollamos en la seccion 2 para presentar y defender esta posicion. Los sujetos A y B poseen la misma evidencia de que p, o bien el proceso de formacion de la creencia que p es igualmente confiable en ambos casos desde una perspectiva epistemica. El costo de que p sea falsa es, sin embargo, muy bajo cuando consideramos la situacion en la que se encuentra A y sumamente alto en la situacion en la que se encuentra B. Como consecuencia de ello, parece convincente sostener que el nivel de exigencia de los estandares de justificacion requeridos para que B este justificado a afirmar que p son mucho mas demandantes que en el caso de A. De este modo, mientras puede decirse que A sabe que p, no puede afirmarse lo mismo cuando nos referimos a la situacion de B. Como adelantamos, IP implica el rechazo de una de las tesis centrales de la epistemologia analitica predominante: el evidencialismo (a veces tambien denominado purismo (6) o intelectualismo (7)). El evidencialismo afirma que la creencia que p esta epistemicamente justificada para el sujeto S en un momento determinado t, si y solo si recibe el apoyo de la evidencia que tiene S de p en t (8). Otra forma de expresar la idea, que ya presentamos paginas atras, consiste en sostener que, dados dos sujetos A y B, si A y B disponen de la misma evidencia a favor o en contra de p, entonces necesariamente A esta justificado en afirmar que sabe que p si y solo si B tambien lo esta. (9)

La defensa de IP involucra normalmente la apelacion a una version del principio Conocimiento-Accion. Dicho principio (en adelante, PCA) estipula que:

S esta justificado a creer que p, solo si es racional para S actuar como si p (10).

Una formulacion alternativa de PCA, conceptualmente equivalente a la precedente, aunque centrada en la nocion de conocimiento y no en la de creencia justificada, afirma que:

Si usted sabe que p, entonces p esta suficientemente garantizada como para justificar las acciones sugeridas porp (11).

Si un agente infiere, en un contexto determinado, que no es racional actuar sobre la base de su creencia que p, debe concluir que no esta justificado en afirmar que sabe que p, aun cuando disponga de evidencia de que p es verdadera, lo que normalmente en contextos donde el costo del error es mas bajo, le permitiria tanto actuar sobre la base de dicha creencia como sostener que sabe que es verdadera.

IP ha sido objeto de diversas criticas. Una de las formas mas frecuentes de objetar esta posicion consiste en presentar contraejemplos de PCA. Se trata de casos en los que, si bien actuar sobre la base de p no parece una opcion razonable dado el alto costo del error, continua siendo plausible afirmar que el agente sabe faliblemente que p. Baron Reed propone el siguiente contraejemplo: "Estoy tomando parte de un estudio psicologico que analiza los efectos del estres sobre la memoria. Se me formula la siguiente pregunta: ?Cuando nacio Julio Cesar? Si doy la respuesta correcta, obtengo un caramelo. Si doy una respuesta erronea recibo una horrible descarga electrica. No ocurre nada si no respondo. Recuerdo que Julio Cesar nacio en 100 A.C., pero no estoy tan seguro de ello como para que valga la pena el riesgo de electrocucion. Sin embargo, tranquilamente digo para mi mismo, 'Se que nacio en 100 A.C."'(12). Como afirma convincentemente Reed (13), en este escenario es perfectamente plausible que mantenga mi afirmacion de que se p aun cuando el costo del error sea tan alto como para que no resulte racional actuar sobre la base de tal proposicion. Parece natural "continuar atribuyendome conocimiento a mi mismo, aun cuando reconozca que no deberia tomarlo como una razon para actuar".

Como adelantamos, nuestro objetivo central es evaluar la plausibilidad de aplicar IP al terreno moral. Esto es, cuando consideramos la cuestion de si el hecho de que un sujeto concluya que no esta moralmente justificado a actuar sobre la base de sus creencias en un contexto determinado es una razon para concluir que debe abandonar la pretension de que sabe que dichas creencias son verdaderas. En tal sentido, el caso de los cientificos tal como lo hemos interpretado en la seccion 2 puede ser considerado un contraejemplo del equivalente moral de PCA. Dicho principio, que podemos denominar PCA-M, estipula que:

Si usted sabe que p (donde p es un juicio moral o una conjuncion de juicios facticos y morales), entonces p se encuentra suficientemente garantizada como para justificar moralmente la realizacion de las acciones demandadas por p.

Volvamos al caso de los cientificos. Si nuestra interpretacion presentada en la seccion 2 es correcta, lo que parece dejar en claro dicho caso es que a pesar de que A y B cuentan con creencias facticas y morales igualmente plausibles, el alto costo de que alguna de esas premisas fuese falsa cuenta, en el caso de B, como una razon decisiva para que dicho agente no se encuentre justificado en actuar sobre la base de las creencias referidas. Sin embargo, que B no este justificado a actuar no implica que no se encuentre igualmente justificado que el otro cientifico a afirmar que sabe que sus creencias facticas y morales son verdaderas. Dado el alto costo del error, B no tiene derecho a decidir por los afectados si correr el riesgo que implican sus experimentos. Pero este es un factor que no guarda ninguna relacion con la cuestion de la verdad o falsedad de sus creencias iniciales facticas y morales. Que los experimentos que debe llevar adelante B sean muy peligrosos para el bienestar de terceros, a diferencia de lo que ocurre con los que planea realizar A, no ofrece ninguna razon para pensar, por ejemplo, que TC1 sea falsa. Si asi fuera, enterado del trabajo que se propone realizar B, A deberia tambien comenzar a dudar de la verdad de la teoria en que se apoya la investigacion que ambos desarrollan, pero este resultado no parece tener ningun sentido. El elevado costo del error no ofrece ninguna evidencia contra la verdad de TC1. La situacion es similar en el caso de las creencias morales involucradas. En el caso de B, no solo entran en juego las creencias morales acerca de la relacion entre progreso economico y calidad de vida de los individuos que comparte con A. Como sabemos, la conclusion de que no esta justificado a actuar supone una combinacion del reconocimiento del elevado costo para el bienestar de terceros que tendria alguna falla ocurrida al realizar sus experimentos, con la idea de que decidir por los afectados si correr ese riesgo implicaria negarles el estatus de agentes morales plenos o reducirlos a meros instrumentos para sus propositos. Como podra percibirse, estas ultimas consideraciones morales no entran en conflicto con las creencias de B sobre la relacion entre progreso economico y calidad de vida, ni ofrecen razones para dudar de que el exito en su proyecto podria promover el bienestar de los miembros de su comunidad. Como consecuencia de las consideraciones precedentes, debe concluirse que la interpretacion mas natural del caso es que la diferencia entre la situacion de A y B no da ninguna razon para inferir conclusiones acerca de lo que creen o lo que saben, sino de lo que estan moralmente justificados a hacer.

Los principios PCA y PCA-M generan dificultades adicionales. Gerald Gaus ofrece un ejemplo que, aunque es presentado en un contexto de discusion distinto, puede servir para ejemplificar la brecha entre conocimiento moral y justificacion moral de acciones que estamos defendiendo (14). Como afirma el autor, con frecuencia creemos una proposicion sobre la base de muy buena evidencia, pero a causa de que existe una probabilidad significativa, por pequena que sea, de que podria ser erronea, nos abstenemos de actuar tomandola como premisa en ciertos contextos. Gaus apela al siguiente ejemplo: "La jurado Sally puede creer firmemente que Mort asesino a Millie, pero a causa de que hay una probabilidad pequena pero significativa de que pudiera estar cometiendo un error y porque las consecuencias de cometer un error son tan graves, Sally no vota a favor de condenar a Mort por asesinato" (15).

El autor insiste en que de ninguna manera debemos tomar el voto de Sally como una prueba de que no esta convencida de que Mort ha cometido el crimen. De hecho, en otros contextos es de esperar que Sally actue sobre la base de esa conviccion. Ella podria evitar en el futuro la compania de Mort, a quien cree realmente el culpable del asesinato de Millie. Es cierto que en algunos casos podemos equivocarnos al tomar este tipo de decisiones, pero hay que admitir que hay contextos en que constituyen una respuesta adecuada a la situacion. Interpretemos este ejemplo con una pequena variacion. Supongamos que lo que Sally esta afirmando no es meramente que cree firmemente que Mort es culpable, sino que "sabe", aunque faliblemente, que ha cometido el crimen. Siguiendo con el ejemplo, resultaria muy poco plausible sostener que a causa de que Sally no esta dispuesta a actuar sobre la base de sus creencias en el contexto del juicio, deberia abandonar su conviccion de que sabe que Mort es culpable. De modo que, contra lo que afirma PCA, el hecho de que un agente no este dispuesto a actuar del modo sugerido por p, no constituye una razon para concluir que no sabe que p. Las siguientes consideraciones respaldan esa conclusion. En primer lugar, la decision de no votar la condena es una accion voluntaria que estaba en poder de Sally, pero la creencia de que Mort es culpable o su conocimiento de que lo es no puede cambiar a voluntad. Como senalo Bernard Williams (16), el hecho de que no podamos cambiar nuestras creencias a voluntad no es una limitacion contingente de dicha facultad, sino un resultado del hecho de que las creencias apuntan a la verdad. Creer que p equivale a creer que p es verdadera y la verdad de las proposiciones no puede depender de nuestra voluntad o de nuestros deseos (17). Lo mismo debe decirse acerca de las creencias justificadas verdaderas, es decir, de los conocimientos. Resulta implausible decir que alguien puede llegar a saber o dejar de saber algo porque lo ha decidido. Si Sally, como hemos supuesto en el caso citado, esta firmemente convencida, al punto de que afirma que sabe que Mort es culpable, resulta dificil entender como podria dejar de creer firmemente o de saber tal cosa -suponiendo que es un agente racional desde una perspectiva epistemica--si no media un cambio en la evidencia de la que dispone. Por otra parte, si Sally debiera abandonar su conviccion en la culpabilidad del acusado para satisfacer el tipo de consistencia con sus acciones que requieren PCA y PCA-M, tendria que comprometerse con otras conductas que parecen problematicas desde una perspectiva moral. Por ejemplo, supongamos que el acusado, una vez liberado, intenta entablar una relacion de amistad con Thelma, una prima de Sally. En ese caso, dado que voto contra la condena, Sally no deberia decirle a Thelma que es mala idea interactuar con ese sujeto, dado que es un asesino. A la luz de PCA y PCA-M, si Sally voto contra la condena no puede mantener las afirmaciones de que sabe que Mort es un asesino y que obraria moralmente mal si no se lo informara a Thelma. De acuerdo con PCA, si Sally no considera que p ("Mort es un asesino") esta suficientemente garantizada como para realizar las acciones sugeridas por dicha proposicion (en este caso, votar en el juicio por condenar a Mort), entonces, no sabe que p. Pero esto es irrazonable. Como dijimos, Sally no puede, a voluntad, dejar de creer o de afirmar que sabe que Mort es un criminal. Ni las creencias ni el conocimiento pueden depender de la decision voluntaria de un agente. Sally reconoce que su conocimiento de que Mort ha asesinado a Millie es falible, y no esta dispuesta a actuar sobre la base de ese conocimiento en el contexto del juicio por el altisimo costo que tendria para el bienestar de Mort estar cometiendo un error. Puede decidir no votar a favor de la condena, pero no puede, como vimos, decidir dejar de creer o afirmar que sabe que Mort es culpable. Por otra parte, acatar PCA y PCA-M volveria a Sally, por asi decirlo, esclava de una contingencia azarosa e irrelevante desde una perspectiva tanto epistemica como moral: el haber sido designada jurado en el juicio. Otros conocidos o amigos de Thelma que no fueron jurados, podrian continuar convencidos de que saben que Mort es culpable, sobre la base de la misma evidencia que llevo a Sally a creerlo--supongamos que el caso recibio mucha atencion en los medios de comunicacion y la evidencia es publica--y no tendrian ningun obstaculo, aun aceptando PCA y PCA-M, para aconsejar a Thelma evitar entablar una relacion de amistad con Mort. ?Por que un hecho azaroso como el no haber sido designados jurados del juicio debe poner a esos sujetos en una mejor situacion para honrar sus obligaciones morales con Thelma que la que debe afrontar Sally? Si Sally se abstuviera de advertir a Thelma acerca de la peligrosidad de Mort, dado que no voto por condenarlo durante el juicio y, de acuerdo con IP, ello implica que no sabe que Mort es un asesino, no podria evitar pensar que esta faltando a las obligaciones morales que le impone su relacion con ella, contra sus creencias o conocimientos y por razones contingentes que no parecen tener peso cognitivo o moral alguno. A menos que aceptemos la implausible tesis de que podemos cambiar nuestras creencias y conocimientos a voluntad y pasemos por alto estos resultados contra-intuitivos, debemos concluir que PCA y PCA-M no pueden ser correctos. Si se rechazan dichos principios y se admite que existe, en ciertos contextos, una brecha entre nuestras creencias o conocimientos facticos y morales, y las acciones susceptibles de ser justificadas desde una perspectiva moral sobre la base de tales creencias o conocimientos, estas dificultades desaparecen. En distintas circunstancias, como muestran los ejemplos que estamos considerando, pueden tomarse decisiones distintas que coexistan, sin embargo, con un trasfondo de convicciones o conocimientos que permanecen estables. Estas convicciones que permanecen estables pueden ser apropiadas como premisas de las decisiones del sujeto solo en algunos contextos. Sally puede, como ocurre en el ejemplo, considerar que su creencia o conocimiento de la culpabilidad de Mort no es suficiente, en el contexto del juicio, para justificar que vote por la condena, dado el enorme costo que tendria para el acusado que estuviera cometiendo un error y dado que la probabilidad de error, por pequena que resulte, es significativa. Sally piensa que obraria mal si votara a favor de la condena en el contexto del juicio, aunque sepa que Mort es culpable, pero puede considerar que dicho conocimiento si justifica aconsejar a Thelma que se mantenga alejada del sujeto en cuestion. No alertar a Thelma equivaldria a obrar en forma moralmente reprochable. Sally podria, de este modo, ofrecer una explicacion plausible tanto de su conviccion de que Mort es culpable como de las razones, epistemicas y morales, por las que concluye que debe actuar de forma diferente en diferentes contextos. Esta explicacion, como vimos, resulta incompatible con PCA y PCA-M.

Por otra parte, tanto PCA y PCA-M parecen conducir a una suerte de contextualismo altamente problematico. Dados dichos principios, si Sally no estuviera dispuesta a actuar sobre la base de su creencia de que Mort es culpable en el contexto del juicio, deberia reconocer que no cree o no sabe que Mort sea culpable. En caso de que luego decidiera desaconsejar a Thelma de entablar cualquier clase de relacion con Mort, deberia afirmar que en ese nuevo contexto cree firmemente o sabe que Mort es culpable. Resulta dificil imaginar que un sujeto sea capaz de compartimentalizar de esta manera sus creencias y pretensiones de conocimiento. Como suele senalarse, al afirmar la verdad de sus creencias, los sujetos parecen comprometerse con un ideal de coherencia (18). Cuando una nueva creencia se agrega al corpus preexistente, debe poder ser integrada sin que existan contradicciones. En caso de haber una contradiccion, solo una las creencias puede continuar siendo afirmada. Podria abandonarse la creencia antigua o no incorporarse la nueva. Aceptar PCA y PCA-M implica rechazar esta plausible concepcion y concluir que las nuevas creencias de un sujeto pueden entrar en contradiccion con otras creencias previas sin que esto represente un problema o amerite una revision en la que alguna de dichas creencias termine siendo rechazada. Las mismas consideraciones parecen igualmente pertinentes en el caso del conocimiento, pues no tiene sentido sostener que un sujeto pueda tener conocimientos contradictorios entre si.

Un intento de respuesta a las objeciones formuladas podria ser el siguiente. La situacion de Sally podria ser explicada apelando a la nocion de "grados de creencia". El grado de creencia que Sally tiene de que Mort es el asesino no es suficiente para los estandares de justificacion requeridos en una corte y por lo tanto no constituye conocimiento para los propositos en cuestion. Como Sally considera que el grado de creencia del que dispone es insuficiente para calificar como conocimiento en dicho contexto, se abstiene de actuar sobre la base de dichas creencias, aun cuando se encuentra convencida de la culpabilidad de Mort. Sin embargo, ese mismo grado de creencia si justifica, luego del juicio, que alerte a Thelma de que debe evitar interactuar con Mort. De modo que debe inferirse que, en el contexto posterior al juicio, el grado de creencia de Sally en la culpabilidad de Mort--que sigue siendo el mismo--es suficiente como para que ella pueda afirmar que sabe que Mort es culpable del asesinato de Millie y actuar en consecuencia (19).

La objecion precedente, lejos de servir como la base para una defensa de IP, permite hacer patente uno de los puntos debiles de dicha posicion que comenzamos a introducir en el parrafo precedente. Para ver claramente el problema, es necesario hacer una pequena modificacion del ejemplo. Imaginemos que la situacion en la que Sally debe decidir como votar en el juicio y que hacer con respecto a la relacion de amistad que podrian entablar Mort y Thelma no esta separada por un periodo de tiempo. Sally debe decidir simultaneamente como votar en el juicio y si debe o no advertir a Thelma que se abstenga de interactuar con Mort. Siguiendo la logica de la objecion que acabamos de presentar, deberiamos suponer que Sally decidira votar en contra de la condena de Mort dado que su grado de creencia en su culpabilidad no es suficiente para afirmar que sabe efectivamente que es culpable y, al mismo tiempo, alertar a Thelma que se abstenga de entablar una relacion de amistad con Mort dado que, para tal proposito, sabe que es un asesino. Si PCA fuese correcto habria que reconocer entonces que, dado que Sally ha decidido simultaneamente no actuar sobre la base de que p ("Mort es un asesino") en un contexto y actuar sobre la base de la misma proposicion en otro contexto, ella no sabe que p y, simultaneamente, sabe que p. Asi, el principio definitorio de IP conduce a una contradiccion y no puede, por lo tanto, ser correcto (20). Las mismas conclusiones parecen validas en el caso de PCA-M. Consideremos la siguiente variante del caso de los cientificos. Supongamos que B tiene cuatro alternativas: no realizar los experimentos requeridos por su investigacion, realizarlos en el laboratorio L1, realizarlos en el laboratorio L2 o realizarlos en ambos laboratorios de forma simultanea. Si realiza los experimentos en L1 y fallan el resultado sera desastroso: un numero significativo de personas perderan la vida. Si realiza los experimentos en L2 y estos fallan, nadie resultara danado. Supongamos que L2 dispone de medidas de seguridad especiales que garantizan ese resultado. B cree que el siguiente juicio moral es verdadero: "Debo realizar los experimentos requeridos para que mi investigacion avance, dado que ello redundara en una mejora sustancial de la calidad de vida de muchos individuos y este resultado es sumamente valioso". Imaginemos que llevar a cabo los experimentos simultaneamente en L1 y L2 seria el modo de proceder optimo para promover las metas de B. Sin embargo, el agente decide abstenerse de realizar los experimentos en L1 por el alto costo que tendria cometer un error, y realizarlo solo en L2, donde e1 costo del error es nulo. Si aceptaramos PCA-M deberiamos concluir que B sabe que, en L2, los experimentos tendran exito (p) y promoveran el bienestar de muchos individuos (q), dado que esta dispuesto a actuar sobre la base de esas creencias. Tambien deberiamos concluir que, en L1, B no dispone de ese conocimiento, es decir, que no sabe que los mismos experimentos tendran exito y produciran los efectos moralmente valiosos esperados, pues no esta dispuesto a actuar sobre la base de dichas creencias. Es decir que si aceptamos PCE-M debemos reconocer que B sabe y no sabe, simultaneamente, que las proposiciones p y q son verdaderas. Nuevamente, arribamos a una contradiccion y, por lo tanto, PCA-M no puede ser correcto.

Ahora pasemos a la segunda objecion. Como vimos, esta afirmaba que si llegamos a la conclusion de que un curso de accion es el correcto o el mejor desde una perspectiva moral entre los disponibles, entonces al decidir abstenernos de llevarlo adelante no estamos obrando de forma moralmente correcta. Ello se deberia a que, aunque quiza existan razones de otro orden para no obrar sobre la base de nuestras creencias acerca de que curso de accion es el mejor en el contexto en cuestion, resulta inapropiado presentar ese resultado como una consecuencia de no estar "moralmente justificados" a actuar. Para abordar el problema resulta pertinente empezar por preguntar si la busqueda de conocimiento moral y la busqueda de una justificacion moral de nuestras acciones son practicas indistinguibles. Parece claro que la respuesta es negativa porque podemos distinguir ambas practicas. Resulta perfectamente posible reflexionar sobre cuestiones morales buscando discernir cual es la posicion correcta sin estar comprometidos con la realizacion de acciones concretas. Dos filosofos pueden discutir acerca de la plausibilidad de una teoria moral normativa, como el utilitarismo o una teoria deontologica de raigambre kantiana, no porque tengan que tomar una decision definida de relevancia moral, sino por razones puramente especulativas. De igual modo, dos personas pueden discutir cualquier tema con implicaciones morales, por ejemplo, si el aborto es o no permisible, aunque ninguna de ellas planee realizarse o realizar un aborto o sin que ninguna este buscando mejorar sus argumentos para convencer a un tercero de que se someta o se abstenga de someterse a un aborto. Estos ejercicios argumentativos pueden estar guiados exclusivamente por la busqueda de la verdad, tener como meta directa la justificacion de la afirmacion de creencias que pueden o no motivar o justificar acciones concretas realizadas por los sujetos que llevan adelante el proceso de reflexion. ?Como proceden los sujetos en estos casos? Las estrategias habituales son, como todos sabemos por nuestra propia experiencia, elaborar argumentos a favor de una posicion, criticar los argumentos de los que sostienen posiciones contrarias, intentar detectar errores logicos o confusiones conceptuales, o demostrar que la posicion defendida por nuestros interlocutores conduce al compromiso con creencias incompatibles que ellos tambien suscriben. Se puede intentar poner en evidencia tensiones o conflictos entre los principios mas abstractos o generales de los que depende una posicion e intuiciones morales particulares que se consideran sumamente solidas. Estos son solo algunos ejemplos. Lo importante es notar que no tiene sentido preguntar, en este contexto, por el costo para el bienestar de terceros que tendria cometer un error al realizar estos ejercicios especulativos. Ello se debe a que, cuando estamos reflexionando, sin actuar sobre la base de las creencias puestas en juego, el error no tiene ese tipo de costo simplemente porque no hay acciones involucradas.

Como dijimos, el costo del error en la realizacion de una accion no tiene relevancia moral cuando es muy bajo o, quiza podria agregarse, cuando el sujeto que realiza la accion tiene autoridad para decidir por los posibles afectados si correr el riesgo o no. Eso es lo que ocurria en el caso del cientifico A: si sus experimentos fallan, no se producen danos significativos a terceros. Por otro lado, todo sujeto tiene, en principio, derecho a correr riesgos que no afectan a terceros y hay, ademas, ocasiones en que un sujeto esta autorizado a decidir por otro si correr el riesgo. Por ejemplo, un padre puede autorizar a su hijo a realizar actividades que, en caso de error, podrian danarlo--por ejemplo, la practica de determinado deporte como la natacion o la participacion en una regata-, porque cree que el beneficio supera los costos de que algo salga mal. Por supuesto, podria estar cometiendo un serio error en ese juicio. En muchos de estos casos el sujeto que decide es un agente moral pleno y el afectado es o bien un agente que no ha alcanzado el nivel de desarrollo para ser un sujeto moral pleno (como ocurre en el caso de un nino), o bien esta momentaneamente incapacitado para decidir por si mismo (como ocurriria, por ejemplo, cuando un medico elige una terapia por el paciente, dado que este se encuentra inconsciente o incapacitado de otro modo para ejercer sus capacidades de juicio y eleccion en el momento en que debe ser tomada la decision).

En contextos como los que acabo de referir, funciona el modelo de relacion entre conocimiento moral y justificacion moral de la accion que presupone la segunda objecion. En estos casos, la justificacion de la accion deriva directamente de la calidad epistemica de las creencias en las que se apoya. Cuanto mayor sea el conocimiento factico y moral del que decide, mas probabilidades hay de que la decision sea beneficiosa para el sujeto por quien es tomada la decision. Las mismas consideraciones se aplican tambien a un sujeto que no toma decisiones por otro, sino que decide a la luz de su conocimiento factico y moral perseguir un plan de vida o tomar alguna decision importante en relacion con el desarrollo o la revision de dicho plan. En todos estos casos hay, efectivamente, una suerte de identidad funcional entre la obtencion de conocimiento acerca de como se debe actuar y la justificacion moral de la accion. Sin embargo, como hemos intentado demostrar en la seccion 2, la situacion es muy diferente en casos como el del cientifico B. Aunque admitamos que B sabe que continuar con sus experimentos es la mejor alternativa desde un punto de vista moral, ello no implica que se encuentre moralmente justificado a actuar sobre la base de ese conocimiento. Segun vimos, ello se debe a que el costo del error es muy alto y, en caso de decidir por los afectados correr el riesgo de actuar y estar cometiendo un error, les estaria negando el estatus de agentes morales plenos. En este escenario, ninguna mejora en la calidad epistemica de las creencias facticas o morales de B--descartada la certeza absoluta de estar en lo correcto--le permite concluir que esta justificado a actuar. Ello se debe a que mientras subsista un nivel relevante, por pequeno que sea, de probabilidad de error, la gravedad del impacto de sus decisiones sobre el bienestar de terceros lo descalifica para tomar una decision en forma unilateral. Hacerlo implicaria crear una asimetria moral entre el agente y los afectados que resulta inaceptable mientras presupongamos que se trata de agentes que poseen igual estatus desde una perspectiva moral.

De modo que podemos concluir, contra la segunda objecion, que disponer de conocimiento moral falible acerca de como debemos actuar y disponer de una justificacion moral de las acciones que planeamos realizar no son funcionalmente equivalentes cuando nos encontramos con circunstancias como las que ejemplifica el caso del cientifico B. No tiene sentido decir que B estaria tomando una decision incorrecta si, en las circunstancias estipuladas en el ejemplo, se abstuviera de actuar sobre la base de su conocimiento moral y suspendiera la realizacion de los peligrosos experimentos planeados. Como vimos, la motivacion de esa decision es el resultado de combinar el reconocimiento del costo moral de sus acciones en caso de error con una interpretacion de lo que requiere el reconocimiento de los afectados por sus acciones como agentes morales plenos, es decir, dotados de un estatus similar o identico al que el se confiere a si mismo.

4. Conclusion

En la seccion 2 presentamos un caso que ofrece, al menos bajo la interpretacion propuesta, apoyo a la tesis principal que hemos intentado justificar a lo largo del trabajo. Segun vimos, tenemos a dos sujetos, los cientificos A y B, que disponen de la misma evidencia o las mismas razones para formar un juicio acerca de como deberian actuar. Ambos tienen la pretension de saber que avanzar en sus investigaciones realizando los peligrosos experimentos involucrados en ellas es el mejor curso de accion disponible. La unica diferencia relevante entre los agentes esta dada por las consecuencias de sus acciones para el bienestar de los afectados en caso de que cometieran un error. El costo en caso de error al actuar sobre la base de sus creencias es muy bajo para A, pero sumamente elevado para B. Intentamos demostrar que ese contraste permite establecer la conclusion de que B no se encuentra moralmente justificado a llevar adelante su investigacion, aun suponiendo que, al igual que A, B sabe que ese curso de accion es el mejor desde la perspectiva moral. Para ello sostuvimos que, si dicho agente decidiera actuar sobre la base de sus creencias facticas y morales estaria violando su compromiso con un deber moral basico, que es el de reconocer a los posibles afectados como agentes morales plenos, no reducibles a meros instrumentos para la realizacion de sus propositos.

En la seccion 3 analizamos dos objeciones contra la interpretacion propuesta del ejemplo de los cientificos. Como estrategia de respuesta, se sostuvo que la primera objecion constituye una suerte de version moral de la concepcion conocida en epistemologia como IP. Se intento demostrar que, si la interpretacion del caso de los cientificos que se defendio en la seccion 2 resulta plausible, funciona a la vez como un contraejemplo de los presupuestos involucrados en IP cuando es aplicada al campo moral. Como sostuvimos, el caso del cientifico B permite mostrar que puede existir una brecha entre saber faliblemente que un curso de accion es el correcto y estar moralmente justificado a actuar sobre la base de tal creencia. Ello se deberia, en gran medida, a que el factor por el cual el agente concluye que debe abstenerse de actuar, es decir, el costo para el bienestar de terceros en caso de error, no tiene--ni deberia tener--impacto sobre el grado de conviccion con que el agente suscribe sus creencias acerca de como deberia actuar. Como consecuencia de ello, B podria mantener su pretension de que sabe que sus creencias son las correctas, aunque no se encuentre justificado a actuar tomandolas como premisa. Se analizaron tambien otras consecuencias problematicas desde una perspectiva moral de suscribir IP y los principios PCA y PCA-M. Tomando como punto de partida un ejemplo originalmente propuesto por Gaus, se sostuvo que en algunos casos no resultaba plausible esperar que un sujeto sea capaz de dejar de suscribir sus creencias o su conocimiento, a pesar de no estar dispuesto a actuar tomandolo como premisa en un contexto de decision especifico. El agente podria decidir no actuar sobre la base de sus creencias o su conocimiento, lo que depende de su voluntad, pero dado que creer que p o saber que p no son actos voluntarios, no estaria en condiciones de decidir dejar de creer p o de afirmar que sabe que p. Tambien se sostuvo que el compromiso con los principios PCA y PCA-M pueden conducir, en primer lugar, a supeditar la capacidad de los agentes para cumplir con lo que consideran sus obligaciones morales a factores contingentes que no deberian tener esa injerencia y, en segundo lugar, a una forma de contextualismo dificilmente defendible, dado que conduce a juicios contradictorios.

En el caso de la segunda objecion se intento demostrar que ella depende de presuponer un modelo de relacion entre la justificacion de creencias acerca de como se debe actuar y la justificacion moral de la accion que no se aplica a contextos como aquel en que se encuentra el cientifico B. Cuando el costo del error es muy bajo o las acciones de un agente no afectan a terceros o bien este se encuentra autorizado a decidir por los afectados, existe una suerte de identidad funcional entre el conocimiento moral y la justificacion moral de la accion. Se subrayo el hecho de que las razones por las cuales se disuelve la referida identidad funcional dependen de la injerencia de consideraciones morales basicas, de modo que no puede concluirse que las razones que tiene el cientifico B para abstenerse de actuar sobre la base de sus creencias no poseen tambien dicho estatus.

Recibido: 02/04/2017

Aceptado: 04/04/2018

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Mariano Garreta

Universidad de Buenos Aires/CONICET

(1) Me refiero al papel que juega dicho contraste en el contextualismo, el invariantismo sensible al sujeto (Subject-Sensitive Invariantism) y la injerencia pragmatica (Pragmatic Encroachment). En relacion con el contextualismo, cf. Hookway, C., "The Presidential Address: Questions of Context", en: Proceedings of the Aristotelian Society, v. XCVI, 1 (1996), pp. 1-16; Cohen, S., "Knowledge and Context", en: The Journal of Philosophy, 83 (1986), pp. 574-583; "Contextualist Solutions to Epistemological Problems: Skepticism, Gettier, and the Lottery", en: Australasian Journal of Philosophy, v. LXXVI, 2 (1988), pp. 289-306; "Contextualism Defended" y "Contextualism Defended Some More", en: M. Steup y E. Sosa (eds.), Contemporary Debates in Epistemology, Maiden: Black-well, 2005, pp. 56-62 y pp. 67-71; DeRose, K., "Contextualism and Knowledge Attributions", en: Philosophy and Phenomenological Research, v. LII, 4 (1992), pp. 913-929; "Contextualism: An Explanation and Defense," en: Greco, J. y E. Sosa (eds.), The Blackwell Guide to Epistemology, Maiden: Blackwell, 1999, pp. 185-203; y The Case for Contextualism: Knowledge, Skepticism, and Context, v. I, Oxford: Clarendon Press, 2009. En el caso del invariantismo sensible al sujeto, cf. Hawthorne, J., Knowledge and Lotteries, Nueva York: Oxford University Press, 2004; Stanley, J., "On the Linguistic Basis for Contextualism", en: Philosophical Studies, CXIX, 1-2 (2004), pp. 119-146; y "Fallibilism and Concessive Knowledge Attributions", en: Analysis, v. LXV, 2 (2005), pp. 126-31; Knowledge and Practical Interests, Nueva York: Oxford University Press, 2005. En relacion con la injerencia pragmatica, cf. Fantl, J., y McGrath, M., "Evidence, Pragmatics, and Justification", en: The Philosophical Review, 111 (2002), pp. 67-94; "On Pragmatic Encroachment in Epistemology", en: Philosophy and Phenomenological Research, v. LXXV, 3 (2007), pp. 558-589; Knowledge in an Uncertain World, Nueva York: Oxford University Press, 2009; y "Practical Matters Affect Whether You Know", en: Steup, J., Turri, y E., Sosa (eds.), Contemporary Debates in Epistemology, Maiden: Wiley-Blackwell, 2014, pp. 84-95. En el presente articulo nos centraremos en el tratamiento del problema en la ultima posicion mencionada, la injerencia pragmatica.

(2) Cf. Conee, E. y R. Feldman, Evidentialism, Oxford: Oxford University Press, 2005.

(3) Vamos a asumir como hipotesis que alguna variante del cognitivismo moral es defendible.

(4) Es decir, que A y B comparten un mismo juicio moral que los motiva a actuar. Ese juicio es que tienen la obligacion de llevar adelante sus investigaciones y los peligrosos experimentos que involucran porque el resultado previsible de dicha accion sera una mejora significativa en el bienestar de los afectados. Se trata de una de las ideas morales intuitivas fundamentales que se encuentran a la base del consecuencialismo y, en particular, del utilitarismo. Supongamos que un sujeto, S, tiene dos cursos de accion disponibles, C1 y C2. C1 consiste en realizar la accion X, y C2 equivale a abstenerse de realizar la misma accion X. S tiene la obligacion de realizar la accion que produce la cantidad neta mayor de bienestar de los afectados (incluyendo a S, por supuesto). Si realizar la accion X producira un incremento mayor en el bienestar de los afectados que abstenerse de realizar X, debe optar por el primer curso de accion, C1, en lugar de escoger C2. Retomando el ejemplo, los dos cientificos tienen, al menos en principio, la obligacion de avanzar en sus investigaciones, dado que ello redundara en un incremento en el nivel de bienestar de los afectados, superior al que resultaria de abstenerse de hacerlo. Por supuesto, como veremos, la idea que intenta ilustrar el ejemplo, es que la magnitud del costo del error tambien juega un papel significativo en la deliberacion acerca de como deben actuar efectivamente los sujetos que puede cancelar la obligacion de actuar que deriva de su conocimiento moral.

(5) Es necesario aclarar que no estamos partiendo del supuesto de que A y B disponen de los mismos conocimientos faticos y morales. Por supuesto, disponen de la misma evidencia para creer que su investigacion tendra exito y producira los efectos esperados sobre el bienestar de los afectados y las mismas razones para creer que tales resultados son moralmente deseables. Un defensor de IP podria aceptar esa hipotesis. Lo que rechazaria es la tesis de que por el hecho de que A y B dispongan de la misma evidencia y razones para creer que las proposiciones mencionadas son verdaderas, entonces, o bien ambos saben que son verdaderas o bien ninguno de ellos dispone de ese conocimiento. Esto es lo que afirmaria un evidencialista. Nuestro proposito en la presente seccion, como veremos, es defender la idea de que aun cuando supusieramos que A y B saben que seguir adelante con su proyecto de investigacion es el mejor curso de accion, solo uno de ellos, A, esta moralmente justificado a actuar sobre la base de ese conocimiento.

(6) Cf. Fantl, J. y McGrath, M., "On Pragmatic Encroachment in Epistemology", p. 558.

(7) Cf. Stanley, J., Knowledge and Practical Interests.

(8) Cf. Conee, E. y Feldman, R., Evidentialism, o.c., p. 83.

(9) Cf. Fantl, J., y McGrath, M., "Evidence, Pragmatics, and Justification", p. 68.

(10) Ibid., p. 78.

(11) Cf. Fantl, J., y M. McGrath, "Practical Matters Affect Whether You Know", p. 87.

(12) Reed, B., "Practical Matters Do Not Affect Whether You Know", en: Steup, M., Turri, J., y E. Sosa, Contemporary Debates in Epistemology, Maiden: Wiley-Blackwell, 2005, pp. 95-106, p. 101.

(13) Para una critica similar, cf. Brown, J., "Subject-Sensitive Invariantism and the Knowledge Norm for Practical Reasoning", en: Nous, v. XLII, 2 (2008), pp. 167-189 y Kvanvig J., "Against Pragmatic Encroachment", en: Logos & Episteme, v. II, 1 (2011), pp. 77-85.

(14) Cf. Gaus, G.F., "The Rational, the Reasonable and Justification", en: The Journal of Political Philosophy, v. III, 3 (1995), pp. 234-258.

(15) Ibid, p. 242.

(16) Cf. Williams, B., "Deciding to Believe", en: Problems of the Self, Cambridge: Cambridge University Press, 1973, pp. 136-151.

(17) Cf. Bratman, M., "Practical Reasoning and Acceptance in a Context", en: Mind, v. CI, 401 (1992), pp. 3-4; y Engel, P., "Believing, Holding True, and Accepting", en: Philosophical Explorations, v. I, 2 (1998), pp. 143-144.

(18) Cf. ibid.

(19) Agradezco esta objecion a uno de los evaluadores anonimos de la revista Arete.

(20) Reed llega una conclusion similar acerca de PCA sobre la base de una variacion del ejemplo del experimento sobre el efecto del estres sobre la memoria. Cf. Reed, B., "Resisting Encroachment", en: Philosophy and Phenomenological Research, v. LXXXV, 2 (2012), p. 467.

https://doi.org/10.18800/arete.201901.004
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Author:Garreta, Mariano
Publication:Arete
Date:Jan 1, 2019
Words:10463
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