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Conflicto y bandidaje en la villa de San Jose de Cecuta a finales del siglo XVIII. El caso de los esclavos de Juan Gregorio Almeida.

Conflict and banditry in the city of San Jose de Cucuta at the end of the 18th century. The case of Juan Gregorio Almeida's slaves

Conflit et banditisme a San Jose de Cucuta a la fin de XVIIIe siecle. Le cas des esclaves de Juan Gregorio Almeida

La manana del 22 de enero de 1799, seis esclavos de Juan Gregorio Almeida llegaron a los sitios de Aripaya y las Mucuras, jurisdiccion de la villa de San Jose de Cucuta (virreinato de la Nueva Granada), y prendieron fuego a los ranchos de los campesinos asentados en el lugar. El grupo estaba encabezado por el mulato Juan Gregorio, quien era de "color indiado", y de cuerpo y altura regular. Los otros cinco esclavos que constituian la banda tenian por nombre Leandro, Carpio, Luis, Cornelio y Teodoro. Sus edades oscilaban entre 25 y mas de 30 anos. (1) Despues de ser expulsados "atropelladamente", el grupo de labriegos liderado por don Eduardo Carvajal y Pablo Valencia, fueron ante el alcalde ordinario don Nicolas Antonio Rangel a poner la denuncia. Las autoridades del ayuntamiento empezaron las averiguaciones, los interrogatorios y la busqueda de los culpables para castigarlos. Los esclavos fueron acusados de "el delito de publica violencia, circunstanciado con el de incendio premeditado". (2) No obstante, no pudieron ser capturados por la justicia de la villa durante los cuatro anos que se prolongo la causa criminal en su contra, pero las averiguaciones apuntaron la complicidad de su amo--el hacendado Almeida--, en quien se concentro el proceso. (3)

El caso de los esclavos de Almeida nos lleva a examinar las motivaciones que los impulsaron a cometer el delito y a favor de quien, esto es, las condiciones que estaban detras de la expulsion de los campesinos de las tierras de la hacienda y la quema de sus rusticas residencias. Debemos preguntarnos por las representaciones de los esclavos que tuvieron las autoridades del cabildo de la villa de Cucuta, los habitantes de la zona y el mismo Almeida. Asimismo, es necesario indagar por la forma de subsistencia de los fugitivos, lo que permite acercarnos al escenario de sus actividades y a su economia, es decir, donde se refugiaron y de que manera conseguian los alimentos, las herramientas, la ropa, las armas y demas elementos indispensables para llevar una vida como profugos. Los problemas planteados son los que al final de cuentas estructuran el texto. Por lo tanto, el objetivo es analizar como unos esclavos dedicados a las diferentes actividades agropecuarias fueron usados por su amo como bandidos a su servicio.

Antecedentes historiograficos del bandidaje en America Latina

La literatura historica del bandolerismo es copiosa y desborda los limites de este articulo, sin embargo, en la historiografia latinoamericana hay algunos textos que no se pueden pasar por alto. El trabajo escrito por Eric Hobsbawm en 1969, "Bandidos", fue mi punto de partida. (4) Si bien Hobsbawm construyo una tipologia del bandido (el ladron noble, el vengador y los haiducks), (5) su enfasis se centro en el bandolerismo social en un contexto de inconformismo y de primitiva protesta campesina. La influencia de la obra de Hobsbawm ha sido considerable en investigaciones que, por un lado, han demostrado sus tesis principales o las han ampliado y, por otro, han gestado criticas profundas planteando las multiples perspectivas de aproximacion a este fenomeno. (6)

Los estudios de Richard Slatta y la produccion bibliografica posterior a Bandidos mostraron a partir del analisis de mas documentacion oficial y menos fuentes populares, que es discutible la estrecha relacion entre los bandidos y los campesinos, especialmente para el caso de America Latina. La gente de los pueblos y el campesinado historicamente han colaborado con las autoridades a arrestar a los bandidos. (7) Los estudiosos han formulado otras categorias de bandolero surgidas como alternativa al bandido social de Hobsbawm: los bandoleros politicos, los bandidos-guerrilleros y los bandidos al servicio de la elite. Los primeros tienen inclinaciones partidistas, esto es, la lealtad a un movimiento, partido o una agenda politica especifica. Los segundos surgieron en contextos como la guerra irregular durante las independencias latinoamericanas y las guerras civiles, eran estimulados con ganancias economicas como el botin de guerra y exhibian poca lealtad a un bando cambiando su bandera de acuerdo con los potenciales beneficios. (8) Los bandidos al servicio de la elite han tenido mayor impacto en el campo en diferentes regiones del mundo que los bandidos campesinos. No obstante, estas categorias son flexibles puesto que la realidad historica permite ver como una banda de maleantes puede transitar entre varios generos de bandidos segun les exigia las circunstancias. Ademas, los expertos se han centrado en otros hechos ademas de las relaciones de los bandidos con la clase social, teniendo en cuenta otro tipo de vinculos como el parentesco, la amistad, el origen regional, la agenda politica y la etnia. (9)

Andy Daitsman advirtio que no todos los bandidos son bandoleros sociales, pero rescato la utilidad del concepto formulado por Hobsbawm para entender la protesta social y las rebeliones de los sectores campesinos. Sugirio abordar el problema desde la relacion de los bandidos con la sociedad campesina en dos niveles de analisis. El primero es el del discurso, es decir, que el bandolerismo es una construccion social (un mito) creada por el campesinado como resistencia al regimen en el poder. "Como una conceptualizacion campesina, sin embargo, los bandoleros sociales representan la reformulacion del orden social de manera que sirva a las necesidades de los campesinos, y no a las de la elite". (10) El segundo nivel es el de la accion, a favor de quien lucha el bandido, por que y cuales intereses persigue. Sin embargo, las acciones de los bandoleros indican cual ha sido el grado de adaptacion al discurso campesino o, si por el contrario, se han alineado a favor de los grupos en el poder, esto es, si sus actividades difieren de las conductas asignadas por la comunidad campesina. (11)

Hugo Chumbita ha estudiado el bandolerismo social en Argentina, el cual ha estado revestido de religiosidad popular al constituir un conjunto de rituales (plegarias, ofrendas y expresiones de gratitud por los favores y milagros recibidos) alrededor de la figura del bandido en los lugares en donde se produjo su muerte o fue enterrado. (12) Recordados por robar a los ricos para dar a los pobres, los bandidos fueron canonizados por los sectores populares tras ser ultimados por la autoridad; ademas representaron la actividad contestataria contra el orden estatal y la rebeldia tradicional de los gauchos en medio la participacion campesina en las contiendas politicas provinciales de los siglos XIX y primeras decadas del XX. (13)

Segun Maria-Aparecida Lopes, el bandolerismo social en Chihuahua tomo ciertos rasgos de resistencia contra la expansion economica, la modernizacion y el fortalecimiento del poder administrativo y judicial del porfiriato, pero sin pretender subvertir el orden establecido. Los delitos contra la infraestructura minera, el sistema ferroviario, el telegrafo y el robo de ganado se constituyeron en formas de protesta. Sin embargo, un numero considerable de personas que cometieron estas acciones delictivas tenian vivienda fija, vinculos de parentesco y oficio, lo que indica que el bandidaje no involucro a marginados sociales, ni se constituyo en un modus vivendi, sino que fue una situacion circunstancial movida por los conflictos personales, el desconocimiento de las leyes y por el hambre. (14) El caso estudiado por Lopes mostro a un bandidaje debilitado por el control del Estado, ya que la presencia de gavillas fue menor y mas individualizada que en las decadas precedentes al porfiriato. (15)

Carmen Vivanco estudio el bandolerismo peruano de la segunda mitad del siglo XVIII, en el que mostro que si bien este fenomeno fue una via de desfogue social contra los excesos del sistema colonial y el medio de sobrevivencia al asaltar a los sectores encumbrados de la sociedad y a las autoridades, el bandidaje no fue un movimiento que propuso cambios sociales sustanciales. (16) Por otra parte, Charles Walker argumento que los bandidos estuvieron integrados en el proceso de politizacion de los sectores populares en las primeras decadas de la republica del Peru buscando un lugar en la sociedad como ciudadanos. Los bandoleros cada vez mas actuaron contra los representantes del Estado y los grupos cercanos al poder, especialmente cuando el regimen era conservador, lo que los inclino a favor de los liberales. No obstante, las alianzas entre bandoleros y liberales fueron efimeras sin constituir duraderas organizaciones politicas. (17)

Mario Gongora relaciono el vagabundaje con el bandolerismo cuando era un fenomeno violento y se vinculaba a las dinamicas politicas. (18) En particular para el caso de la frontera indigena pehuenche en Chile, con vocacion ganadera, Gongora observo que desde mediados del siglo XVIII se presento una "epidemia de bandolerismo rural" que diezmo los rebanos. (19) La transicion del vagabundaje al bandolerismo politico se acentuo con las guerras de emancipacion y sus consecuencias politicas en la republica independiente. Durante esos anos se formaron bandas o montoneras de desertores, migrantes, campesinos y vagabundos al servicio de caudillos realistas o independentistas, observando las reglas del pillaje y el rapto de mujeres. Las gavillas tenian un caracter popular al recibir el apoyo de campesinos e indios, asi como el beneplacito de los hacendados que defendian la misma causa--realista o independentista. (20) Para Argentina, Raul Fradkin se intereso en la proliferacion del bandolerismo bonaerense durante el proceso de intensa politizacion y movilizacion de la poblacion rural en la crisis del orden politico generado tras las guerras de independencia y las posteriores luchas por el poder regional. Pese a que las gavillas de salteadores no tenian objetivos politicos implicitos, suponian un riesgo al establecimiento politico y al orden social, representando la tension cotidiana entre peones y hacendados, es decir, entre el campesino hubo una aceptacion social del bandidaje como parte de la disconformidad e insubordinacion a los patrones y a las autoridades locales. (21)

Ahora bien, es interesante el punto de partida que considera a los bandidos en relacion de dependencia con los jefes politicos regionales y locales, adaptandose a las dinamicas del poder. En este sentido, Alonso Valencia se acerco al caso del general colombiano del siglo XIX Manuel Maria Victoria --"el negro Victoria"--, bandido liberal de extraccion popular e hijo de esclavos, para ilustrar el arquetipo del bandido vinculado a los liberales en las guerras civiles contra los conservadores, a las estructuras del gobierno vallecaucano y con la posibilidad de ascender social y militarmente. Con Victoria se mostro como el bandidaje fue un mecanismo de sobrevivencia en medio de persecuciones politicas del regimen conservador, lo que derivo en lazos estrategicos con los sectores politicos que luchaban en contra del orden establecido. (22) En otro estudio, tambien para Colombia, Gonzalo Sanchez y Donny Meertens propusieron la nocion de bandolerismo politico para analizar los bandidos durante la epoca de violencia bipartidista -mediados del siglo XX. (23) El vinculo bandidos/gamonales funciono, por un lado, para amasar el potencial electoral del campesinado local y, por otro, para exterminar, debilitar o contener a los adversarios en la estructura del poder politico y a sus militantes rurales. (24)

La misma linea de investigacion fue abordada en Mexico por Paul Vanderwood y Carlos Augusto Barreto. Entre 1821 y 1857 los bandoleros actuaron en funcion de su propio enriquecimiento en una sociedad que nos les otorgaba muchas oportunidades legitimas de prosperar y se colocaron al servicio de caciques regionales, hacendados y comerciantes contra los rivales politicos y el gobierno central. (25) Con la guerra de reforma y el conflicto belico para expulsar a los invasores extranjeros, los bandidos tuvieron su epoca de florecimiento, llegando a dominar estados enteros con el beneplacito de las personas encumbradas socialmente y del ejercito. Cuando las elites regionales hicieron consensos con el gobierno porfirista en un contexto de inversiones capitalistas, la relacion bandidos/caciques se rompio, y los bandoleros pasaron a ser perseguidos y reducidos a pequenas gavillas. (26) Barreto se concentro en analizar el caso de los plateados en el estado de Morelos, maxima expresion del bandolerismo en un siglo XIX mexicano. Estos bandidos transitaron entre la defensa de una bandera politica en las guerras internas--aunque a menudo cambiaban de bando segun las expectativas de obtener beneficios--, y las acciones delictivas que amedrentaron a todos los sectores sociales en sus zonas de influencia. (27) Los plateados pactaron acuerdos con los hacendados y los jefes politicos regionales, quienes los dejaban cometer sus fechorias a cambio de proteccion de sus intereses personales. (28)

Dentro de la linea de la ilegalidad, marginalidad y lo antisocial atribuido al bandidaje, se destaca un articulo de Laura Horlent para Tucuman (virreinato del Rio de la Plata). La autora argumento que la categoria de bandolerismo constituye un conjunto de rasgos antisociales, indeseables y amenazantes, y no un delito en particular. Las caracteristicas que definian a un bandido colonial eran el robo de ganado, la desvinculacion laboral, vivir fuera de la sociedad "civilizada" y del control de las autoridades, tener practicas inmorales en lo sexual (robo de mujeres, violaciones y concubinato), y tener comportamientos desordenados y de rebeldia frente a las normas establecidas por la Iglesia y la corona. Todos estos elementos reunidos en los salteadores eran los que generaban temor en la sociedad y amenazaban el control del poder civil. (29) Jaime Valenzuela planteo los elementos psicologicos y de marginalidad que deben ser tenidos en cuenta para caracterizar al bandidaje rural en Chile. En un contexto de predominio del latifundio se presentaron actividades de bandolerismo, que vincularon a personas originarias de sectores socioeconomicos marginales, sin arraigo laboral, residencial ni vinculos familiares, especialmente entre gananes, minifundistas e inquilinos. Otra caracteristica del bandido es que sus acciones y experiencias reprodujeron actitudes, conductas, valores y sociabilidades diferentes de las pautas y costumbres consideradas normales y adecuadas por la sociedad. (30) Dentro de esta misma perspectiva, Alejandra Araya estudio como el vagabundo fue criminalizado por las autoridades coloniales de Chile a traves del discurso de la ociosidad de los sectores rurales sin vinculaciones laborales. El vagabundo fue relacionado con conductas delictivas, vicios y crimenes (borrachera, juegos, ociosidad, hurto y amancebamiento), por lo cual, debia ser castigado con prisiones y destierros por transgredir el orden y la moral del reino. (31)

Por otro lado, se ha hecho hincapie en los vinculos del bandidaje con las zonas marginales que ha facilitado el robo de ganado y su venta a traves de circuitos comerciales clandestinos. Los estudios de Sara Ortelli sobre Nueva Vizcaya a finales del siglo XVIII han mostrado el desarrollo del bandolerismo en regiones de frontera, especialmente durante las crisis agricolas y de subsistencia. (32) El abigeato y el intercambio comercial de animales involucraron a un amplio espectro de personas de distintas calidades socioetnicas (no solamente a poblaciones indigenas), incluyendo a algunos personajes de la elite local, con quienes existian estrechas relaciones comerciales y de clientelismo. (33) Por otro lado, Ortelli analizo las redes de parentesco (consanguineas, espirituales y de amistad) de los salteadores, lo que les permitio desplegar su actividad bajo proteccion y ocultamiento de sus delitos. (34)

Otra mirada historiografica es la que ha estudiado como el cimarronaje ha derivado en el bandolerismo. Francisco Zuluaga estudio a los grupos de cimarrones del valle del Patia (Colombia) en la segunda mitad del siglo XVIII, los cuales se dedicaron a actos ilicitos como el abigeato con la complicidad, la tolerancia y la sancion de algunas familias criollas de la region. (35) Estos cimarrones fueron mas alla, dado que durante las guerras de independencia tuvieron la oportunidad de pasar del simple bandolerismo a conformar guerrillas que apoyaban militarmente al ejercito realista de la gobernacion de Popayan. (36) En el Peru sobresalen dos autores: Alberto Flores Galindo y Carlos Aguirre. El primero examino las bandas de maleantes con una estructura multietnica--una composicion importante de esclavos y negros libres--, las cuales no operaban en lugares marginados del virreinato sino en las puertas de Lima y en sus caminos. Estos bandidos no constituyeron una amenaza real al orden colonial, usualmente no atacaban a los sectores sociales privilegiados ni a las autoridades politicas, sino que las principales victimas fueron campesinos, indios, viajeros y arrieros. Esto permite pensar que para amplios sectores poblacionales los bandoleros mas que ser bandidos sociales fueron criminales. (37) Por otra parte, Carlos Aguirre planteo que los esclavos fueron protagonistas en el proceso de la abolicion de la esclavitud al surgir una "conciencia esclava" que estimulaba la fuga, deteriorando la economia de las haciendas, lo que significaba el desgaste de las bases de la esclavitud. La presencia de cimarrones en las cercanias a Lima y a las haciendas erosiono los mecanismos de control social al constituirse en un medio perturbador para la disciplina de los esclavos, estimulandolos a tomar conciencia de la existencia de otras alternativas a su condicion. (38)

Ahora bien, los esclavos de Almeida tienen las particularidades de bandidos. El concepto de "bandido" sera la categoria utilizada para acercarnos al caso y tratar de entenderlo. El Diccionario de autoridades de 1726 definia bandido de dos maneras: "Se llama por ampliacion el que se hace al monte, y anda fuera de poblado por causa de los bandos y enemistades contra otros: y a veces tambien se entiende por el que roba y hace dano a los pasajeros y a los lugares"; el bandido era el "desterrado, y en virtud de bando especial arrojado de algun reino, provincia, o ciudad". (39) En el diccionario de 1783, bandido era el mismo bandolero, y el significado no habia variado con respecto a la definicion de 1726. En definitiva, la acepcion de "bandido" que ofrecian los diccionarios de la lengua castellana del siglo XVIII era negativa, pues se refiere a la persona requerida por las autoridades y/o rechazada por la comunidad a la cual pertenecia, debia morar en zonas apartadas, subsistia del asalto y del robo, y era percibida por los habitantes del lugar como nociva para la paz, la tranquilidad y el orden. El bandido era un anormal, un expatriado, un marginado, un proscripto, un fugitivo, conflictivo y peligroso.

El historiador Eric Hobsbawm definio bandido como el campesino sin tierra, oprimido y explotado, pero rebelde y fuera de la ley que resiste al Estado, al terrateniente local y a las fuerzas que destruyen el orden tradicional de las cosas, por ende, es considerado como un criminal. Al pertenecer a una comunidad campesina con la cual tiene una estrecha relacion, el bandido es percibido por sus integrantes como un heroe, un vengador y un luchador por la justicia. De hecho, sus acciones son dignas de admirar y apoyar. Este personaje constituye un tipo especial de rebelion y protesta campesina. Es impensable que un bandido realice actividades de pillaje en su comunidad, pero si en contra del Estado y de las propiedades del senor local. Estas son las caracteristicas que reunen los bandidos sociales, (40) que bajo la optica del campesinado subvierte la connotacion negativa de las autoridades y del Diccionario de autoridades citado anteriormente. Sin embargo, en el sumario contra los esclavos de Almeida no se pueden identificar con claridad las particularidades planteadas por Hobsbawm, por lo que tenemos a la vista una variacion del bandido social en una villa indiana a finales del regimen hispanico.

El caso de los esclavos de Almeida no era el de bandidos politicos al constituirse como fuerza armada que se oponian a la corona; (41) tampoco eran bandidos sociales considerados heroes y protectores de la comunidad rural, y como expresion de la protesta social del campesinado contra un poderoso hacendado; (42) ni siquiera se les puede catalogar de bandidos criminales que sustentaban sus acciones delictivas en robos, pillaje, homicidios y venganzas por iniciativa propia. (43) A pesar de tener algunas de estas particularidades, la principal caracteristica de los esclavos de Almeida fue la alianza con el amo, lo que permite hablar de bandidos por contrato o al servicio de la elite. (44)

En primer lugar, este tipo de bandidos tenian detras de sus actividades criminales el respaldo de un terrateniente, quien disponia de ellos para restaurar el orden y defender sus intereses frente a otros ricos propietarios, las autoridades locales y los jefes politicos antagonicos. (45) Por ende, para el patrocinador era una banda de hombres armados a su servicio, mientras que para los contrincantes eran criminales peligrosos. En efecto, los esclavos de Almeida se convirtieron en una reserva de fuerza armada que era usada por su amo en circunstancias especiales. Mas que una decision individual y voluntaria de cada uno de los seis esclavos para elegir la violencia y la proscripcion, fue un convenio con su senor.

Segundo, los bandidos por contrato lograban el sustento combinando actos delincuenciales--abigeato, pillaje, asalto y secuestro--, una compleja red de colaboradores e intermediarios, y lo mas importante, el patrocinio del patron. (46) Como se vera en uno de los apartados de este escrito, Juan Gregorio Almeida fue pieza clave para que sus esclavos no fueran aprehendidos y lograran mantenerse resguardados en el monte. Esto nos lleva a la tercera caracteristica: el espacio de sus operaciones se localizaba en zonas aisladas y de frontera, donde la presencia del gobierno era debil. (47) Finalmente, los bandidos al servicio de la elite eran perseguidos por las autoridades y procesados por la ley, pero sus patrocinadores podian usar su poder e influencia politica para recibir un trato legal moderado y volver a su vida elitista despues de finalizada la coyuntura conflictiva. (48)

Lo que se pretende argumentar en el presente trabajo es que el caso de los esclavos de Almeida no es la tipica polarizacion entre elite y sectores populares; es mas que eso, puesto que se configura como un conflicto entre elites por los recursos economicos locales apoyados en campesinos y en esclavos. Los actores involucrados en el pleito hacian parte de un juego de poderes locales en competencia por tierras en una economia rural prospera basada en el cultivo y el comercio del cacao. Es clara la dependencia mutua entre unos y otros sectores a pesar de la existencia de diferencias en las relaciones de subordinacion, de calidad y de posicion social. Los seis esclavos delincuentes (49) no se constituyeron en un reto peligroso al orden colonial, ni en una protesta e insubordinacion contra su dueno o la autoridad local. Los esclavos no mostraron decisiones propias en las acciones delincuenciales cometidas, ni aspiraciones particulares de libertad al huir hacia espacios inhospitos, muchos menos una agenda politica que defender. La gavilla se conformo por iniciativa del hacendado, quien requirio de sus servicios en circunstancias especificas. Asi hablamos de esclavos integrados a la sociedad como mano de obra, y adaptados a las logicas del amo quien los convirtio en bandidos a su servicio.

Tierra, intereses y conflicto

La villa de San Joseph de Cucuta se ubicaba en la provincia de Pamplona, al nororiente de la cordillera de los Andes colombianos y frontera con Venezuela, en el territorio que hoy corresponde al departamento de Norte de Santander. Durante el siglo XVIII Cucuta se constituyo en una pujante comarca que cimentaba su economia en el cultivo y comercializacion del cacao, integrada al circuito comercial cacaotero que controlaba la Compania Guipuzcoana de Caracas en la region adyacente al lago de Maracaibo. La expansion del cacao y la necesidad de someter a los indios motilones --grupo nativo que permanecio insumiso a la monarquia hasta la decada de 1770--, impulsaron el multietnico crecimiento poblacional de la zona. A lo largo del siglo XVIII los habitantes del valle de Cucuta solicitaron la fundacion de asentamientos urbanos, entre los cuales estuvo la parroquia de San Joseph del Guasimal o de Cucuta. Este vecindario fue erigido en 1734 por los feligreses que estaban agregados al pueblo de indios de Cucuta, y se ubico dentro de los terminos jurisdiccionales del cabildo de Pamplona. El pujante desempeno economico del cacao en San Joseph del Guasimal y la expansion demografica fueron argumentos suficientes para que el vecindario aspirara al titulo de villa y a constituir su propio cabildo segregandose de la jurisdiccion de Pamplona. (50) Este proyecto tuvo su resultado en 1793 cuando el vecindario fue constituido en la villa de San Jose de Cucuta. (51)

Durante la segunda mitad del siglo XVII y el primer tercio del XVIII el valle de Cucuta fue sembrado de arboles de cacao, atrayendo una numerosa poblacion que fundo parroquias de blancos--como el caso de San Joseph del Guasimal--y dinamizo el mercado de tierras. (52) Los principales vecinos pamploneses invirtieron en la economia cacaotera aprovechando el comercio del producto con Nueva Espana y Espana a traves del puerto de Maracaibo, tambien establecieron algunos trapiches caneros y hatos ganaderos en diferentes puntos de la jurisdiccion, lo que requirio de mano de obra esclava. (53) En la segunda mitad del siglo XVIII, se afianzo el cultivo y la comercializacion del cacao gracias a los estimulos de la Compania Guipuzcoana. (54) Algunas haciendas llegaron a tener hasta 70 000 arboles, mas de un centenar de esclavos y complejos sistemas de irrigacion. (55) El cacao llego a ser no solo el motor de la economia, sino del crecimiento demografico, de la expansion de la frontera agricola y de la fundacion de parroquias de blancos a partir de los prosperos sitios rurales. (56) En el ultimo cuarto del siglo XVIII la produccion y comercio del cacao del valle de Cucuta fue fluctuante e incluso tuvo anos de incertidumbre, y a partir de las guerras de independencia llego a tener una decadencia permanente. Los factores que mas golpearon la economia del cacao de la provincia de Pamplona fueron las politicas restrictivas al comercio por Maracaibo impulsadas por el intendente general de Caracas en 1785, la competencia del cacao de Guayaquil y las guerras internacionales de Espana que afectaban el transporte maritimo hacia Veracruz y la metropoli. (57)

La consolidacion de zona fue acompanada por el crecimiento demografico de la parroquia de San Joseph del Guasimal y de la jurisdiccion de Pamplona en general. Si bien los conteos demograficos son incompletos para el siglo XVIII, sabemos que para el ano de la fundacion del vecindario (1734) su poblacion aproximada era de 135 personas entre hombres y mujeres. (58) Hacia 1760 el padre Basilio Vicente de Oviedo calculo que el curato tenia 400 vecinos, (59) y en el padron de 1792 fueron contados 3 855 habitantes. (60) Segun un conteo realizado en 1807, la villa de San Joseph tenia 6 024 habitantes divididos en 9 clerigos, 1 440 blancos (23.9%), 155 indios (2.5%), 3 490 libres de varios colores (57.9%) y 930 esclavos (15.4%). (61) Era evidente, por un lado, que la poblacion de la villa habia crecido 2 169 personas en tan solo 14 anos en los dos ultimos padrones, lo que indica una acelerada expansion demografica. Por otro lado, segun los datos de 1807 el grueso del feligresado estaba integrado por "los libres de varios colores", (62) y la poblacion esclava constituia una porcion numerica importante con un 15.4%, que era utilizada en las labores domesticas y agropecuarias.

Por otra parte, los jesuitas habian gozado del auge economico y demografico de la provincia de Pamplona hasta su expulsion en 1767. Desde su llegada a Pamplona en la decada de 1620 habian fundado un colegio y establecido algunas haciendas trabajadas principalmente por esclavos. Luego de 1767, las posesiones rurales jesuitas fueron puestas bajo la administracion de la Junta de Temporalidades para su posterior venta en remate. En 1772 Juan Gregorio Almeida (63) adquirio las haciendas exjesuitas de El Salado, Quebrada Seca y El Trapiche. (64) El precio pagado fue 28 000 pesos, valor que incluyo esclavos, ganado, cultivos de cacao, viviendas de habitacion y una casa con su solar en la parroquia de San Joseph del Guasimal. (65) De esa manera, Almeida se constituyo en uno de los mas poderosos propietarios del valle de Cucuta, siendo beneficiado por el auge del comercio del cacao que se realizaba en el puerto de Maracaibo y por una demanda de tierras en constante dinamismo.

Sin embargo, los negocios de Almeida chocaron con los intereses de otros ricos propietarios como don Nicolas Antonio Rangel, don Luis Ignacio Santander, don Joseph Antonio Santander e incluso con el ayuntamiento de la villa de San Joseph de Cucuta. Con los dos primeros, Almeida tenia pleitos desde mediados de la decada de 1790; con el tercero la causa de la enemistad era un entable de cacao; y con el cabildo el meollo de las controversias era de tierras. (66) Almeida habia solicitado a la Real Audiencia la merced de seis estancias de tierras realengas, las cuales fueron alegadas por el cabildo argumentando que estaban en el mismo sitio de los terrenos que habia pedido en beneficio de la villa.

Todas estas complejas enemistades y conflictos salieron a flote el 22 de enero de 1799 cuando seis de los esclavos de Almeida expropiaron a un grupo de campesinos asentados en los confines de las tierras del hacendado. La gavilla llego al lugar montando caballos y armados con sables, lanzas y palos; anunciando que cumplian ordenes de su amo, procedieron a prender fuego a las rusticas viviendas que habian construido los labriegos pese a sus suplicas. Tambien destruyeron parte de las labranzas y amenazaron con agredir a Juan Antonio Ramirez. Como el mismo Almeida lo menciono el dia 16 de febrero de 1799, no era la primera ocasion que mandaba quemar ranchos y expulsar de sus terrenosa gente invasora. (67) Una de las victimas del 22 de enero--don Eduardo Carvajal--declaro al dia siguiente:
   [...] que en el mismo acto le dijo Juan Antonio Ramirez, al citado
   Juan Gregorio que si pasaba a quemar la otra posesion que estaba
   abajo, y respondio que esas no eran cuentas de el, que el lo sabia
   si la habia de quemar o no; avanzandosele como a quererle dar con
   una lanza y con un sable que tenia en la mano, y tratandolo muy mal
   con palabras descompuestas, y tantas que si el Juan Antonio hubiera
   respondido le hubiera dado y sucedido una o mas desgracias, segun
   la fiereza que este y otros dos de los seis manifestaban [...] (68)


La denuncia de los hechos delincuenciales la efectuo el grupo de campesinos afectados--don Eduardo Carvajal, Pablo Valencia, Juan Antonio Ramirez y Jose Vicente Trujillo--, el 23 de enero ante el alcalde ordinario de primer voto de la villa, don Nicolas Antonio Rangel. Luego de las declaraciones de los denunciantes y de algunos testigos, el alcalde Rangel emprendio las averiguaciones pertinentes, saliendo en persona el 25 de enero hasta la casa de Juan Gregorio Almeida a solicitarle la entrega de los esclavos denunciados. Sin embargo, Almeida no respondio positivamente, siendo multado en mas de una occasion--las multas sumaron 700 pesos--, abriendosele causa judicial y prohibiendosele salir de la villa.

Como los seis esclavos se habian internado en los montes de Aripaya y El Jagual, el 28 de enero el alcalde Rangel ordeno la captura de los profugos. El alcalde de la Santa Hermandad don Juan Manuel Torrijos fue comisionado para reunir gente--9 hombres formaron el cuerpo armado, entre ellos el alferez real don Luis Ignacio Santander y don Eduardo Carvajal--, y dar captura a los proscriptos. Segun el testimonio de Torrijos, fechado el 5 de febrero, encontraron las chozas quemadas--que procedieron a medir--, dos terrenos cultivados la mayor parte derribados--calculados en medio almud cada uno--, y vestigios de que los negros estuvieron en el paraje--fogones y lena cargada. (69) No se consiguio el objetivo de la comision, por lo tanto, la causa judicial se concentro en el amo de los seis esclavos.

Las declaraciones y testimonios ofrecidos en el proceso apuntaban a la culpabilidad de Juan Gregorio Almeida, quien en cada una de sus indagatorias y alegatos nego toda responsabilidad en los hechos criminales de sus esclavos. No obstante, las pruebas y los testigos indicaban otra cosa: el fue quien ordeno a sus esclavos expulsar a cualquier intruso que se asentara en sus tierras, escondio a la banda en un sitio seguro fuera del alcance de las autoridades y los proveyo de bastimentos. (70) Si bien Almeida fue puesto en prision, logro atenuar los efectos del sumario en su contra alegando, por medio del procurador del numero y apoderado en la Real Audiencia de Santafe Manuel Guarin, persecucion y abuso de poder por parte del alcalde Rangel y del alferez real Santander. Anadio menoscabo de su patrimonio al ser multado mas de una vez, cargarsele los costos del proceso sin haber sido sentenciado, embargado sus tierras y habersele prohibido salir de la villa lo que dejaba en abandono sus posesiones rurales. (71)

?Que circunstancias condujeron a Almeida para que ordenara a seis de sus esclavos el incendio de las chozas del grupo de campesinos asentados en los confines de sus terrenos, la destruccion de sus labranzas y su expulsion? Los hechos tuvieron causas que se pueden precisar en intereses por tierras. Es decir, cada uno de los implicados tenia razones particulares para involucrarse en un proceso judicial en el que no fue posible ocultar la puja de intereses por el recurso economico mas importante del valle de Cucuta: la tierra. Almeida simplemente defendia su propiedad legitima, Carvajal y los demas campesinos necesitaban un espacio en donde vivir y cultivar para no dejarse morir de hambre, y Rangel y sus secuaces Santander buscaban los mecanismos legales para pujar por el suelo y los recursos naturales que interesaban a Almeida, impidiendo a este seguir aumentando su riqueza personal.

Juan Gregorio Almeida hizo de sus esclavos una banda armada a su servicio motivado por la defensa de su legitima propiedad, ante quienes continuamente se apoderaban de sus terrenos y robaban su ganado sin que las autoridades del cabildo tomaran los correctivos necesarios cuando se quejo. Por una parte, el hacendado habia tenido previas experiencias con los invasores de sus tierras, como cuando el "gran ladron" Julian Alvarez vivio "arrochelado" en los montes de la hacienda de El Trapiche. (72) El robo de ganado perpetrado por Damian Maldonado, Gregorio Rincon, Pedro Alcantara Uribe, Tomas Uribe, entre otros, fue otro de los flagelos que sufrio Almeida un par de anos antes. (73) Finalmente, la ocupacion "autoritaria" que realizaron Carvajal, Valencia y los otros labriegos llevo a Almeida a tomar drasticas medidas por su cuenta, prescindiendo de las autoridades locales. Los esclavos de Almeida actuaron motivados por su amo, no fue iniciativa propia. El fue quien los autorizo al uso de la violencia -o a la amenaza de su uso-, los escondio y les envio pertrechos durante el tiempo que estuvieron profugos. Cuando le preguntaron:
   [...] que si antes del incendio hecho por sus esclavos en estas
   tierras le llegaron a dar noticia que don Eduardo Carvajal y Pablo
   Valencia alias Caton, estaban en estas tierras fundandose, dijo:
   que no solo tuvo noticia de estos, sino de otros muchos que fueron
   a apoderarse de sus tierras autoritariamente, cuya queja dio al
   senor alcalde ordinario de segundo voto del ano pasado, don Juan
   Manuel Torrijos, quien en aquel tiempo le dijo que a algunos de
   ellos les habia mandado que no trabajaran alli [...] (74)


Tal parece que, aunque el valle de Cucuta experimentaba una epoca de prosperidad economica gracias al cultivo y comercio del cacao, los terrenos cultivables los acumulaban los ricos propietarios, quienes, a su vez, extendian sus posesiones rurales comprando heredades, solicitando mercedes y ocupando de hecho las tierras realengas. Los campesinos desposeidos que no se lograban vincular a las haciendas en calidad de trabajadores libres --peones y concertados--o arrendatarios, debian invadir ilegalmente los terrenos en los margenes de las haciendas. Es probable que el caso don Eduardo Carvajal, Pablo Valencia y los demas labradores, haga parte de una situacion comun de campesinos presionando por tierras. Los expulsados por la banda de esclavos no negociaron con Almeida para explotar parte de sus terrenos porque estaban respaldados por los contrincantes del hacendado. El 25 de febrero de 1799 el juez que llevaba el caso pregunto a Carvajal quien le dijo que podia instalarse en las tierras de Almeida, a lo cual respondio:
   Que el motivo que ha tenido el exponente para ir a trabajar en los
   montes de Aripaya ha sido porque les ha oido decir a los mismos
   vecinos del Guayabal y a otros varios que aquellas tierras son
   realengas, y que con esta noticia le pregunto al senor alferez real
   don Luis Ignacio Santander, si poder ir a trabajar, y le dijo que
   bien podia ir a trabajar que efectivamente eran aquellas tierras
   realengas, y que a mas de esto las tenia pedidas el cabildo para
   beneficio de los propios y pobres [...] y que despues del despojo
   hecho por los esclavos ha vuelto a continuar su trabajo con
   consentimiento del senor alcalde ordinario don Antonio Rangel [...]
   (75)


En efecto, el ayuntamiento de la villa estaba disputando parte de las tierras que alegaba Almeida como suyas, por lo que Carvajal, Valencia y el grupo de campesinos asentados alli actuaron con la complicidad de las autoridades de Cucuta. Como senalo Carvajal, el alferez real Santander le habia dicho que el cabildo tenia pedidos aquellos terrenos "para beneficio de los propios y pobres". Este testimonio podria indicar dos elementos. Por una parte, Cucuta se habia erigido en villa en 1793, por ende, debia contar con tierras de propios como era usual en cualquier asentamiento urbano que tenia cabildo, y los intereses de la villa chocaron con los de uno de los mas poderosos propietarios de la comarca. Por otra parte, habia grupos de campesinos sin propiedad sobre la tierra que estaban flotando entre los trabajos temporales en las haciendas e invadiendo terrenos que tenian dueno. El conflicto estaba en la posesion del suelo, y como menciona Hobsbawm, cuando el acceso a los terrenos era insuficiente podia originarse el bandidaje. (76) En el caso que se aborda no fueron los campesinos los que optaron por volverse bandidos en beneficio de la comunidad y en detrimento del rico hacendado local, sino la iniciativa de un pudiente propietario para defender lo que consideraba como suyo y que le disputaban sus adversarios fue la causa que motivo el bandidaje.

El procurador del numero y apoderado de Almeida en Santafe, Manuel Guarin, puso el dedo sobre la llaga al quejarse de los alcaldes ordinarios don Antonio Rangel y don Pedro Ricaurte, asi como del alferez real don Luis Ignacio Santander. Tanto los unos como los otros pertenecian a familias acaudaladas vinculadas a los negocios del cacao con haciendas, plantios y esclavos. En los procedimientos en que se condujo la causa criminal contra Almeida, este habia sido tratado de "algun delincuente", "un facineroso" y "un hombre bandido". (77) Guarin acuso a Rangel de "enemigo capital de Almeida deseando envolverlo o complicarlo en el delito de sus esclavos". (78) Y anadio que:
   Dios ha bendecido su piedad y su honradez y tiene algunos bienes de
   fortuna y esto es lo que le ha conciliado enemigos. El citado
   alcalde don Antonio Rangel, y su asociado don Luis Ignacio
   Santander han tenido con el un pleito de seis anos, y este es el
   motivo porque no pierden ocasion de incomodarlo y de perseguirlo.
   (79)


Un segundo Santander, don Joseph Antonio, fue senalado de adversario de Almeida con quien tenia pleito sobre un entable de cacao. Santander habia escrito una carta al alcalde Rangel en la que le decia que los esclavos de Almeida habian huido al monte por orden de su amo. Pero Guarin argumento la falsedad del escrito de Santander, pues distorsionaba la declaracion de Guillermo Serpa en la que decia que los esclavos iban en direccion al Jagual y Aripaya a recoger ganado de su senor durante un mes, y "que iban huyendo de la Justicia porque los habian querido prender en casa de este; pero no dicen que hubiesen huido de orden de su amo. La orden de recoger el ganado la habia dado antes Almeida, como que tenia que entregarle algunos novillos a don Francisco Libre". (80)

Asi pues, detras de los moviles de los esclavos de Almeida estaba la rivalidad local de grupos de poder en disputa por la posesion y explotacion de tierras. El expediente expresa la capacidad de las partes para interactuar en la defensa sus ambiciones personales. Unos utilizando su posicion de autoridad en el cabildo, y el otro los recursos de mano de obra esclavizada. Fue en este contexto que se presento el bandidaje al servicio de un poderoso hacendado en contra de los labriegos invasores de sus heredades y de aquellos sujetos involucrados en el trasfondo de la disputa. Esclavos y campesinos estuvieron enfrentados en un conflicto entre vecinos notables, cuya raiz era el control del suelo; fueron involucrados en el pleito como fichas clave movidas a su debido tiempo para hacer evidente el problema del uso de la tierra.

LAS REPRESENTACIONES DE LOS ESCLAVOS BANDIDOS

Estudiar las representaciones de los esclavos que quemaron los ranchos de los campesinos es remitirnos a las imagenes de ellos construidas por las autoridades del ayuntamiento de San Joseph de Cucuta, el campesinado y Juan Gregorio Almeida. Desde la perspectiva de los oficiales del cabildo, los esclavos de Almeida fueron acusados de delito criminal, y catalogados de "delincuentes", "criminales", "reos crimenes", "patrulla", "atrevidos facinerosos" y profugos de la justicia. (81) Con el uso de estas palabras se construyo una imagen de los esclavos que condensaba rasgos antisociales, indeseables y amenazantes. (82) A su vez, esta representacion era funcional a las justicias de la villa para ordenar la captura, la persecucion y el inicio de un proceso judicial en su contra. (83) El trato legal que se les dio a los esclavos de Almeida los asimilaba a todos aquellos que quebrantaban las leyes monarquicas y se revelaban a las autoridades indianas. Ademas, al ser tratados de criminales los jueces se obligaban a no dejar sin castigo los delitos contra el orden social.

Bajo tales circunstancias, los esclavos de Almeida se configuraron en bandidos que estaban al margen de gran parte de la sociedad dominante y del orden defendido por las instituciones de gobierno. Tal vez constituian una amenaza, mas ficticia que real, a los representantes del orden politico y a las personas respetables de la villa. Esto es lo que convertia a los esclavos de Almeida en marginados para el statu quo. El mecanismo para sacudirlos de la condicion de anormalidad, ilegalidad y criminalidad era la captura, la prision y el castigo. En palabras de los jueces de Cucuta, el 13 de febrero, se establecio "que sin perdida de instante despachen todas las requisitorias que juzgasen suficientes para la aprehension y remision de los expresados esclavos a esta real carcel". (84)

Los testimonios y las declaraciones del grupo de campesinos afectados por los esclavos de Almeida los relacionaron con criminales peligrosos, lo opuesto a los bandidos sociales de Hobsbawm--heroes en las comunidades campesinas. La gavilla llego al lugar armados con sables, palos y lanzas con las que intimidaron a los campesinos; sin dar mas razones de que su amo los habia mandado a que expulsaran a los invasores de las tierras, prendieron fuego a los ranchos y destruyeron las cementeras, y a quien intento recriminarles fue amenazado con hacerle dano. El modus operandi de los esclavos de Almeida fue el de una banda de criminales que practicaron la violencia, y en el menor de los casos la amenaza, para cumplir con su cometido, elemento suficiente para forjarse una imagen negativa en el campesinado. De hecho, los pobladores del lugar advirtieron el peligro de la presencia de los esclavos armados, pues unos "muchachos" dijeron "que pobrecitos los que estaban trabajando en la montana, que los iban a traer amarrados los esclavos del senor Juan Gregorio Almeida [...]" (85)

Los labradores y los atacantes eran extranos entre si, o por lo menos eso se puede establecer a traves de las distintas declaraciones. Todo indica que las relaciones de los esclavos de Almeida con la comunidad asentada en las inmediaciones de las haciendas del amo no eran lo suficientemente estrechas para haber evitado las actitudes amenazantes de la banda y el temor de los habitantes de la zona. Al parecer no existia la estrecha relacion bandidos/comunidad campesina de la que habla Hobsbawm para el bandolerismo social. (86) Tampoco gozaron de simpatia, apoyo, ni fueron considerados como heroes populares que luchaban por los intereses de la comunidad. Por el contrario, las partes eran enemigas entre si, por lo menos la cercania y las alianzas no salieron a flote la manana en la que se desenvolvieron los hechos. Lo cierto del asunto fue que delincuentes y victimas estaban vinculados a grupos de poder en constante choque por la defensa de ambiciones particulares, como quedo expuesto en el acapite antecedente. Asi, pues, bandidos y campesinos estaban envueltos en una atmosfera de intereses opuestos de la que no pudieron escapar, y en la que tomaron cierta posicion, directa o indirectamente.

No obstante, desde el punto de vista de Juan Gregorio Almeida la representacion de sus seis esclavos era opuesta a las anteriores. La presencia de estos malhechores en el valle de Cucuta se advierte como parte de las logicas del patrocinador que hizo de sus esclavos un grupo de bandidos integrados a sus necesidades particulares. Las actividades delincuenciales que emprendieron los esclavos el 22 de enero resultaron funcionales a las conveniencias del amo, esto es, restablecer el orden en sus tierras al despojar a los invasores. Como alego Manuel Guarin, Almeida respondio con violencia a lo que considero un grupo de ladrones que se habian aduenado "autoritariamente" de sus terrenos. Guarin dijo que "El repeler la fuerza con la fuerza es un principio de derecho natural, y Almeyda no ha hecho otra cosa". (87)

Las relaciones de Almeida con sus seis malhechores debieron ser flexibles en el contexto del tratamiento que los amos daban a sus esclavos. Si hubieran existido malos tratos y relaciones hostiles entre las partes, los esclavos hubieran huido de la justicia y de su propietario. Pero el hacendado se constituyo en el proveedor de los recursos materiales de sus hombres en su escondite. Las practicas y las experiencias de los esclavos en las haciendas de su amo debieron estar acordes con los objetivos de Almeida, lo cual fue uno de los motivos para concederles atributos especiales, como constituirse temporalmente en su banda privada y ausentarse de las labores agropecuarias de las haciendas mientras se refugiaban en zonas inhospitas. Ademas, la obediencia y valentia de los esclavos para ejecutar el acto delincuencial seguramente fortalecio las relaciones con su amo, reforzando su confianza. Esas actitudes eran apreciadas por el hacendado, quien reivindico los lazos estrechos que lo unia con sus esclavos durante todo el proceso judicial, pues las veces que fue llamado a responder interrogatorios nunca solicito el castigo para ellos, ni los trato de criminales o cimarrones. Jamas solicito al cabildo la captura de los fugitivos. (88)

Por otra parte, la banda de los esclavos de Almeida estaba escasamente organizada, constituida por seis sujetos que respondian a las ordenes del amo. Anos atras, fueron quemados algunos ranchos en las tierras de Almeida y la ramada donde se escondia el "gran ladron" Julian Alvarez en los montes de la hacienda de El Trapiche; (89) seguramente algunos de los seis esclavos hicieron parte de estos hechos. Pero habia un esclavo que se destacaba en la patrulla, era el mulato Juan Gregorio, de poco mas de 30 anos y de calidad mulato "indiado". (90) El fue quien tuvo la voz del grupo el dia que ocurrieron los hechos, y quien intento agredir a Juan Antonio Ramirez. Lo que ordenaba aquel esclavo era cumplido por sus secuaces, sus decisiones eran respetadas por los demas y sus iniciativas eran seguidas. Tenia arrojo, valentia y empuje. (91) Este mulato fue identificado como el lider de la banda, lo que indica la existencia de jerarquias reconocidas entre los esclavos. Es probable que su posicion se debiera a una relacion mas cercana con su amo, tal vez era su ahijado, o quizas su hijo ilegitimo con una de sus esclavas, aunque no poseemos documentacion que confirmen estas sospechas.

Los demas esclavos tenian edades que oscilaban entre 25 y algo mas de 30 anos; sus colores "azambado", "negro", "mulato preto" y "mulato claro", (92) lo que indica la heterogeneidad etno-racial en el grupo de esclavos. (93) Eran esclavos relativamente jovenes y vigorosos para exponerse a una posible confrontacion con los campesinos que expulsaron, quienes tenian entre 20 y 33 anos--solamente Juan Antonio Ramirez tenia 40 anos de edad. (94) Los esclavos de Almeida estaban principalmente vinculados a la ganaderia y al cultivo de cacao, aunque podian ejercer otras actividades economicas y no economicas, como el bandidaje. En ultimas, los seis hombres no corresponden al arquetipo de bandidos que asolaban una region, sino que respondian a las circunstancias que dictaba el hacendado. No es posible saber si recibieron alguna compensacion especial por parte del amo, aunque huir hacia "el monte" debio representarles algun aliciente: vivir en libertad.

El monte: refugio y libertad

Para evitar que los oficiales del cabildo de Cucuta atraparan a los seis esclavos, Almeida los mando a vivir al "monte" o la "montana" (95) con la excusa de recoger novillos durante algun tiempo en los confines de sus tierras. Espacios como estos, generalmente en los margenes de las jurisdicciones territoriales de los ayuntamientos y de las haciendas, estaban en parte fuera del alcance de la sociedad civilizada y del control de las autoridades que representaban el orden. (96) El patron de asentamiento era disperso, una choza apartada de la otra por varias leguas, a lo sumo, cuatro o cinco viviendas aglutinadas distantes de otros asentamientos humanos y construidas con materiales rudimentarios. Para las instituciones politicas y religiosas de las Indias, no era facil vigilar a los movedizos habitantes de las regiones apartadas --generalmente inhospitas--, quienes aparecian y desaparecian como si el bosque se los tragara. (97)

El "monte" y la "montana" servian de refugio para las personas que anhelaban vivir en libertad--como los siervos escapados, los profugos de la justicia, los desertores del ejercito y los esclavos huidos--, (98) aunque representara escasez, incomodidad y llevar una vida modesta con lo que podian obtener de la naturaleza. La supervivencia dependia de los conocimientos de caceria, pesca, recoleccion de vegetales, agricultura, de la capacidad para leer el entorno natural y del robo. Cualquier persona no era capaz de vivir en el monte y en la montana sin haber tenido una experiencia directa, cercana y previa con medios geograficos de ese talante. Si no se sabia descubrir los peligros y bondades del bosque, este podia consumir la vida de los indefensos que se arriesgaban a introducirse en su interior. El informe del 5 de febrero de 1799 presentado por el alcalde de la Santa Hermandad sobre la expedicion de algunos hombres al sitio de Aripaya para apresar a los esclavos de Almeida y reconocer lo que habian quemado, senala la capacidad de los profugos para sobrevivir, ya que "habian estado antes por los fogones y lena cargada que habia". (99)

Estos espacios se convertian en el baluarte de aquellos que estaban por fuera de lo "normal", como los delincuentes y los profugos de la justicia, los indios salvajes y los esclavos cimarrones. Por lo tanto, el monte y la montana eran lugares peligrosos si en las inmediaciones merodeaban a personas peligrosas para la sociedad, pues los viajeros y mercaderes corrian el riesgo de ser asaltados e incluso lastimados fisicamente. (100) Estos espacios eran propicios para cometer robos a los arriesgados transeuntes que se atrevian a pasar por alli sin haber tomado las medidas de seguridad requeridas--por ejemplo, llevar armas de fuego o hacerse acompanar por un grupo de milicianos.

El espeso bosque brindaba a sus habitantes la posibilidad de no ser vistos por nadie, y de moverse hacia otros lugares de refugio porque instalarse por mucho tiempo en el mismo sitio representaba el riesgo de ser encontrados por la justicia para responder por los delitos. (101) Esta combinacion de marginalidad, libertad, refugio y movilidad que caracterizaba a los habitantes del monte y de la montana en el valle de Cucuta fue uno de los factores que permitio a los esclavos de Almeida escapar de las autoridades politicas de la villa. En otras palabras, estos espacios le sirvieron al hacendado para esconder a su patrulla de delincuentes, y evitar asi que fueran apresados, hecho que lo hubiera hundido.

Asimismo, los espacios marginales de las haciendas brindaban la posibilidad que tenian los campesinos desposeidos--como Carvajal y Valencia--de asentarse en lugares al borde de las tierras de un rico hacendado, donde esperaban llevar a cabo una vida sin contratiempos. Se aprovechaban las grandes extensiones de tierras que abarcaban valles, montanas, bosques y lugares semiaccesibles para fabricar modestas viviendas, abrir el monte, cultivar y recoger la cosecha meses despues. Tumbar monte y sembrar permitia conquistar tierras para las actividades economicas y ocupar el espacio. Era la opcion que tenian aquellas personas que iniciaban una vida independiente de la tutela paterna--Carvajal tenia 29 anos y Valencia 25 anos--y que no habian recibido ningun adelanto del patrimonio familiar bajo la categoria de las legitimas paterna y materna. No obstante, era necesario pedir permiso al propietario del terreno, y como Carvajal, Valencia y los demas campesinos que roturaron las tierras de Almeida no lo hicieron, este tomo medidas por su cuenta para desalojarlos.

Bastimentos y herramientas: como vivir escondidos

Cometido el incendio y con la denuncia de los labradores ante los alcaldes ordinarios de la villa, los esclavos debieron esconderse en un lugar apartado. Fuera del alcance de la ley los seis profugos estaban libres de cadenas, cepos y rejas, ademas de los interrogatorios que seguramente terminaria por hacerlos confesar en contra de su amo y hundirlo por completo. El refugio, que como vimos en el apartado anterior, dio a los esclavos una relativa certeza de estar exentos de los correctivos de la justicia, les exigio sobrevivir por sus propios medios. Desde entonces, estos debieron buscar los mecanismos que aseguraran su existencia, cubrieran sus necesidades materiales y los mantuvieran seguros lejos del castigo de las autoridades. La condicion de delincuentes fugitivos exigia la obtencion de alimentos, ropa y utillaje para subsistir escondidos en el monte; tambien de herramientas, armas y hasta informacion para saber en quien confiar, cuando habia peligros y en donde refugiarse de nuevo.

El contexto en el cual se circunscribe el caso de los esclavos de Almeida es el de una sociedad predominantemente ruralizada, con la marcada presencia de haciendas cacaoteras, caneras y ganaderas. Los delincuentes eran los esclavos de un rico hacendado, quien los habia ocupado en las labores agropecuarias de sus heredades y en el servicio de su vivienda en la villa. Por ende, eran buenos jinetes para las tareas de la vaqueria en la hacienda de El Salado, habilidad que utilizaron para amedrentar a sus victimas, cometer el incendio de las chozas y poder escapar a galope hacia los montes. A lo mejor, los seis "reos crimenes" contaron con el permiso del amo para disponer de algunas reses que les abasteciera de carne, leche, pieles y sebo.

Tambien los esclavos de Almeida eran los que cultivaban las tierras de este. Sabian que sembrar, cuando, donde y como, conocimientos que serian utiles en espacios como en los que se habian refugiado. De esta manera, los seis bandidos pudieron proveerse de plantas cultivadas por ellos mismos, de las que crecian libremente en la naturaleza y, ?por que no?, de los frutos que podian robar en las labranzas de los habitantes circunvecinos. La documentacion consultada no arroja ninguna luz sobre el robo de labranzas y animales perpetrados por los esclavos de Almeida, sin embargo, es una modalidad de sobrevivencia que no se puede descartar ante la necesidad diaria de saciar el hambre. (102) El contacto con la poblacion indigena y la apropiacion directa e indirecta de sus conocimientos y tecnicas tambien pudo facilitar de alguna manera la vida en el monte a los seis fugitivos. (103) Asi, pues, la experiencia diaria con los rigores del campo habia ensenado a conocer y aprovechar cada fruto, arbusto, palo, hoja, raiz y flor, no solo como alimento, sino como medicina para menguar cualquier dolencia y picadura de algunos de los animales silvestres propios de la region. (104)

Por otro lado, los esclavos de Almeida eran diestros en el manejo de lanzas, sables y garrotes, armamento que fue empleado para amedrentar a los duenos de los ranchos que quemaron la manana del 22 de enero. Estos artefactos y otros usados en la epoca--como punales, armas de fuego, arcos y flechas--fueron indispensables para sobrevivir en los bosques donde se refugiaron el mulato Juan Gregorio y los esclavos que lo acompanaron. Estas armas fueron imprescindibles para la caceria y la pesca, actividades a las que se dedicaban algunos habitantes de aquellos parajes, como lo declaro don Eduardo Carvajal. (105) Ademas, estos artefactos eran utilizados para defenderse de los animales feroces, como tigres y osos, que rondaban los espacios rurales y los caminos de las provincias de Pamplona y Maracaibo. (106) Aquellos campesinos y esclavos debian tener conocimientos de caceria y pesca, es decir, saber identificar los rastros de los animales, construir trampas, en donde se podian esconder, que lugares concurrian y a que horas, y usar las distintas armas para obtener un botin alimenticio o evitar ser presa de algun animal peligroso.

Sin embargo, la fuente mas importante de abastecimiento de los seis esclavos provenia de su amo, a quien le interesaba que sus protegidos no fueran a caer en manos de las autoridades de la villa. Declaraciones como las de Eugenio Trujillo y Guillermo Serpa, el 31 de enero y 3 de febrero de 1799, respectivamente, senalaban a Almeida como el que abastecia de carne, sal, huevos, panela y herramientas de trabajo a los esclavos fugitivos. (107) Ademas del alimento que podia ser enviado a los lugares apartados donde se refugiaban los "reos crimenes", era de importancia especial los machetes y hachas que Almeida les hizo llegar a traves de uno de sus esclavos. Estos equipos facilitaban abrir camino por el monte, cortar los palos y las ramas para armar los ranchos en los que pasaban la noche, asi como despejar un pedazo de terreno en donde se podia hacer un pequeno sembradio. Al enviar a sus esclavos esta clase de herramientas, Almeida tal vez estaba pensando en que la estadia de sus protegidos en el monte se iba a prolongar en el tiempo, por lo menos mientras conseguia inclinar la justicia a su favor o buscar una solucion alterna.

Una red de esclavos y de peones fungia como los intermediarios (108) que abastecian a los seis esclavos en las zonas de refugio. Los colaboradores se extendian desde las casas rurales y urbanas del hacendado hasta aquellas personas asentadas en los caminos que atravesaban los parajes de la zona. Fue el caso de Guillermo Serpa, quien hospedo en su casa del sitio del Guayabal al mulatico Francisco la noche del 27 de enero. Francisco habia sido comisionado por el negro capitan Miguel para llevar desde el hato de El Salado una carga de bastimentos hacia el sitio donde se refugiaba la gavilla de esclavos, que segun Serpa, se escondian en El Jagual. (109)

Almeida habia establecido con sus esclavos un estrecho tejido de relaciones que implico respaldo material y de informacion indispensable para esquivar las asechanzas de las autoridades. Esto puede ayudar a entender por que durante el tiempo que se llevo el sumario en contra de Almeida y sus esclavos, estos no fueron capturados por la justicia de la villa. Ademas, el apoyo del hacendado a sus esclavos fue la prueba mas fehaciente de su involucramiento en la expulsion de los campesinos invasores de las terrenos de sus haciendas. Sin el apoyo de Almeida y la red de colaboradores, asi como los distintos conocimientos agropecuarios, de caceria y pesca que tenian los esclavos profugos, les habria resultado casi imposible resistir tanto tiempo fuera del alcance de la ley en lugares inhospitos como el monte.

Consideraciones finales

Las condiciones politicas y economicas de la villa de Cucuta durante las decadas finales del regimen hispanico no favorecieron el surgimiento de un bandidaje endemico que pusiera en peligro los cimientos de la corona y del virreinato del Nuevo Reino de Granada. Para esta epoca no hablamos del panorama de violencia de las guerras de independencia que llegaria despues de 1810. Como vimos a lo largo de este texto, el caso de los esclavos de Almeida no logro configurar una verdadera banda de rebeldes que azotaran continuamente a los pobladores de la region y se convirtieran en el dolor de cabeza para las autoridades. A lo mejor, esto ayude a entender por que Almeida logro salir bien librado del pleito con los oficiales del ayuntamiento de Cucuta y con algunos sectores de la elite local.

Estos bandidos fueron perseguidos por el cabildo de la villa, temidos por los habitantes de los valle de Cucuta, pero integrados a las logicas de Almeida quien dispuso de ellos cuando las circunstancias se lo dictaron. Los seis esclavos no fueron totalmente maginados en la sociedad a pesar de ser considerados por su senor como objetos de su propiedad; hicieron parte de la estructura socioeconomica en calidad de fuerza de trabajo esclava que en teoria debia hacer lo que el amo mandaba. Las actividades delictivas fueron cometidas en situaciones circunstanciales, cuando Almeida lo necesito, asi el bandidaje no represento su modus vivendi. Los esclavos de Almeida no constituyeron una banda organizada contra las autoridades y las elites locales, ni tampoco fueron cimarrones que reaccionaron a la esclavitud. Fueron una especie de fuerza de seguridad que actuaba cuando el amo lo requeria.

Ahora bien, tal vez resulte arriesgado sugerir alguna conexion directa o indirecta entre el caso abordado en este texto con la formacion de los grupos que lucharon durante la coyuntura independentista (1810-1824). La demanda contra los seis esclavos y su amo hizo parte de un proceso judicial contra un poderoso hacendado del valle de Cucuta que fue archivado por las autoridades virreinales y locales, pero la experiencia del hecho tal vez pervivio entre los protagonistas, su descendencia y los habitantes que fueron testigos. Es necesario recordar que Ambrosio y Vicente Almeida, hijos de Juan Gregorio Almeida, financiaron y lideraron una guerrilla patriota que opero en las provincias de Santafe y Tunja durante la reconquista espanola comandada por el general Pablo Morillo (1815-1819). El general Francisco de Paula Santander era pariente de los Santander involucrados en el conflicto con Almeida--su progenitor fue el gobernador de la provincia de San Faustino de los Rios, don Juan Agustin Santander. El general Santander fue uno de los proceres de la independencia colombiana y uno de los primeros presidentes del estado emancipado, a quien se le confio en 1816 la formacion de un grupo de patriotas armados en los llanos de Casanare. El valle de Cucuta fue escenario del foco de guerrillas patriotas y realistas que se refugiaban en los montes y realizaban hostigamientos en las milicias rivales. (110)

Fecha de recepcion: 5 de mayo de 2014

Fecha de aprobacion: 1 de octubre de 2014

Centro de Estudios Historicos de El Colegio de Mexico, A. C. Correo electronico: rsalazar@colmex.mx

* Este escrito se basa extensamente en el expediente judicial ubicado en el Archivo General de la Nacion de Colombia (en adelante AGN), seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 1-205.

(1) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 146v-147r. Segun Hobsbawm, el bandido tipico es un hombre joven. Vease Hobsbawm, Eric, Bandidos, Barcelona, Critica, 2003, p. 48.

(2) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 43v.

(3) Casos de grupos de bandidos conformados en su gran mayoria por mulatos y negros esclavos que habian huido de las minas y las haciendas, se encontraban en el valle del Patia al suroccidente de la actual Colombia. Con las guerras de independencia, estos bandidos se alistaron a favor de la causa realista gracias a la amistad con los hacendados y autoridades locales, como por ejemplo, los Obando. Conformaron columnas guerrilleras que hostigaban a las milicias patriotas cuando transitaban por el valle y aterrorizaban a los habitantes de Popayan. Ver Zuluaga R., Francisco U., "Clientelismo y guerrillas en el valle del Patia 1536-1811", en German Colmenares et al., La independencia: ensayos de historia social, Bogota, Instituto Colombiano de Cultura, 1986, pp. 121-124 y 127-130.

(4) El tema del bandolerismo fue propuesto por Hobsbawm por primera vez en 1959 en su libro "Rebeldes primitivos", pero diez anos mas tarde lo amplio en el texto "Bandidos"; vease Daitsman, Andy, "Bandolerismo: mito y sociedad. Algunos apuntes teoricos", en Proposiciones, num. 19 (1990), p. 263, en: file:///C:/Users/USER/Downloads/SUR-PR-0019-14.pdf [consultado el 3 de septiembre de 2014]

(5) Chumbita, Hugo, "Sobre los estudios del bandolerismo social y sus proyecciones", en Revista de Investigaciones Folcloricas, v. 14 (diciembre de 1999), p. 84, en: http://www.naya.org.ar/ifa/publicaciones/ RIF14.pdf [consultado el 1 de septiembre de 2014]

(6) Slatta, Richard W., "Bandits and Rural Social History: A Comment on Joseph", en Latin American Research Review, v. 26, num 1. (1991), pp. 146-148.

(7) Slatta, "Bandits and Rural Social History", p. 147; Chumbita, "Sobre los estudios del bandolerismo social y sus proyecciones", p. 85.

(8) Slatta, "Bandits and Rural Social History", pp. 148-149.

(9) Slatta, "Bandits and Rural Social History", p. 147.

(10) Daitsman, "Bandolerismo: mito y sociedad", p. 265.

(11) Daitsman, "Bandolerismo: mito y sociedad", pp. 265-266.

(12) Chumbita, "Sobre los estudios del bandolerismo social y sus proyecciones", pp. 86-88.

(13) Chumbita, "Bandoleros santificados", en Todo es Historia, num. 340 (noviembre de 1995), pp. 2, 4, 6 y 12-13, en: http://so000260.ferozo.com/pdf/chumbita2.pdf [consultado el 3 de septiembre de 2014]

(14) Lopes, Maria-Aparecida S. de, Abigeos, bandidos sociales y "malhechores facciosos Criminalidad y justicia en el estado de Chihuahua, 1876-1920, tesis de doctorado en historia, Mexico, El Colegio de Mexico, 1999, pp. 5, 10, 13, 122, 124, 127, 169 y 183.

(15) Lopes, Abigeos, bandidos sociales y "malhechores facciosos", pp. 16, 18, 170, 187 y 189.

(16) Vivanco Lara, Carmen "Bandolerismo colonial peruano: 1760-1810. Caracterizacion de una respuesta popular y causas economicas", en Carlos Aguirre y Charles Walker, Bandoleros, abigeos y montoneros. Criminalidad y violencia en el Peru, siglos XVIII-XIX, Lima, Instituto de Apoyo Agrario, 1990, pp. 28-30 y 33-35.

(17) Walker, Charles, "Montoneros, bandoleros, malhechores: criminalidad y politica en las primeras decadas republicanas", en Carlos Aguirre y Charles Walker, Bandoleros, abigeos y montoneros, pp. 107-109 y 118119.

(18) Gongora, Mario, Vagabundaje y sociedad fronteriza en Chile (siglos XVII a XIX), [s. l.], Universidad de Chile, 1966, p. 2.

(19) Gongora, Vagabundaje y sociedad fronteriza en Chile, p. 25.

(20) Gongora, Vagabundaje y sociedad fronteriza en Chile, pp. 32-36.

(21) Fradkin, Raul O., "Bandolerismo y politizacion de la poblacion rural de Buenos Aires tras la crisis de la independencia (1815-1830)", en Nuevo Mundo Mundos Nue, 2005, en: http://nuevomundo.revues.org/309 [consultado el 26 de agosto de 2104]

(22) Valencia Llano, Alonso, "De los bandidos y politicos caucanos: el general Manuel Maria Victoria, 'el negro'", en Historia y espacio, fasciculo 19, pp. 3, 5-7, 10 y 12, en: http://historiayespacio.univalle.edu.co/ TEXTOS/19/Articulo6.pdf [consultado el 8 de septiembre de 2014]

(23) Sanchez, Gonzalo y Meertens, Donny, Bandoleros, gamonales y campesinos. El caso de la violencia en Colombia, Bogota, El Ancora Editores, 2000, pp. 25-27.

(24) Sanchez y Meertens, Bandoleros, gamonales y campesinos, p. 42.

(25) Vanderwood, Paul, "El bandidaje en el siglo XIX: una forma de subsistir", en Historia Mexicana, XLIV: 133 (1984), pp. 42, 48 y 53-54.

(26) Vanderwood, "El bandidaje en el siglo XIX", pp. 55-56.

(27) Barreto, Carlos Alberto, "Los plateados en Morelos: un ejemplo del bandolerismo en Mexico durante el siglo XIX", en Takwa, num. 11-12 (primavera-otono 2007), pp. 110-112.

(28) Barreto, "Los plateados en Morelos", p. 123.

(29) Horlent, Laura, "El bandolerismo en el Tucuman colonial. Una aproximacion", en Etnohistoria, en: http://etnohistoria.naya.org.ar/htm/07_articulo.htm [consultado el 29 de agosto de 2014]

(30) Valenzuela Marquez, Jaime, Bandidaje rural en Chile central: Curico, 1850-1900, Santiago de Chile, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, 1991, pp. 14-15, 37-39, 45-46 y 51-52.

(31) Araya Espinoza, Alejandra, Ociosos, vagabundos y malentretenidos en Chile colonial, Santiago de Chile, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, 1999, p. 19.

(32) Ortelli, Sara, "Crisis de subsistencia y robo de ganado en el septentrion novohispano: San Jose del Parral (1770-1790), en Relaciones. Estudios de historia y sociedad, XXXI: 121 (invierno 2010), pp. 23-25, 32-33 y 38.

(33) Ortelli, Sara, "Los circuitos del ganado. Robo e intercambio en el noroeste de Nueva Espana, siglo XVIII" en Anuario iehs, num. 21 (2006), pp. 198, 200, 204 y 207; Ortelli, Sara, "Roque Zubiate. Las andanzas de un ladron de ganado en el septentrion novohispano (1750-1836)", en Revista de, LXX: 248 (2010), pp. 129, 134-135, 138-139.

(34) Ortelli, "Roque Zubiate", pp. 136-140.

(35) Zuluaga, "Clientelismo y guerrillas en el valle del Patia", pp. 121-124.

(36) Zuluaga, "Clientelismo y guerrillas en el valle del Patia", pp. 127-130.

(37) Flores Galindo, Alberto, "Bandidos de la costa", en Carlos Aguirre y Charles Walker, Bandoleros, abigeos y montoneros, pp. 62 y 66-67.

(38) Aguirre, Carlos, "Cimarronaje, bandolerismo y desintegracion esclavista. Lima, 1821-1854", en Carlos Aguirre y Charles Walker, Bandoleros, abigeos y montoneros, pp. 141-142, 154 y 171-172.

(39) Diccionario de autoridades, 1726, p. 545 y Diccionario de autoridades 1783, p. 140, en http://www.rae.es/RAE/Noticias.nsf/Home?ReadForm [consultado el 1 de noviembre de 2012]

(40) Hobsbawm, Bandidos, pp. 33-35.

(41) Charles Walker observo una tendencia a la politizacion de los bandidos peruanos despues de la independencia. Estos bandidos encontraron elementos que los vincularon a los dirigentes liberales, tanto en las guerras civiles contra del regimen de Felipe Santiago Salaverry, como en los gobiernos liberales. Ver Walker, "Montoneros, bandoleros, malhechores", pp. 122, 124-125 y 128-132.

(42) En Tepatitlan (Jalisco, Mexico), habia pequenas bandas que tenian caracteristicas de bandidos sociales. No robaban a su propia gente, eran hombres de la comunidad campesina, tenian parientes en la region, hurtaban el ganado de las haciendas y de las cofradias. Sus actividades eran apoyadas por sus parientes, quienes conformaban familias extensas. Los pobladores los escondian de las autoridades, lo que dificultada su aprehension y les compraban los productos del botin. Ver Taylor, William B., "Bandolerismo e insurreccion: Agitacion rural en el centro de Jalisco, 1790-1816", en Friedrich Katz (Compilador), Revueltas, rebelion y revolucion. La lucha rural en Mexico del siglo XVI al XX, t. 1, Mexico, Ediciones Era, 1990, p. 193.

(43) Algunos brotes de bandolerismo colonial sucedieron en regiones como el actual Morelos y Jalisco (Mexico). Barreto, "Los Plateados en Morelos", pp. 108-110; Taylor, "Bandolerismo e insurreccion", pp. 188-193.

(44) Bravo Paez, Ivonne, Bandoleros y delincuentes en el Caribe colombiano: 1850-1920, tesis de maestria en estudios latinoamericanos, Cartagena de Indias, Universidad Andina Simon Bolivar (sede Ecuador), 2004, p. 32. En Morelos (Mexico), la banda denominada los plateados tuvieron acciones de asesinatos a comerciantes, pillaje, robo, persecucion de hacendados espanoles y ataques a municipios enteros--por ejemplo, Cuautla en 1861 y Tepoztlan en 1862. Durante el imperio de Maximiliano los hacendados, en su mayoria espanoles, pactaron acuerdos con los plateados a quienes constituyeron en sus propios guardias, dejandolos vivir en el interior de las haciendas--fue el caso de la hacienda de Atlihuayan. Ver el estudio de los plateados en Barreto, "Losplateados en Morelos", pp. 117-123.

(45) Hobsbawm, Bandidos, pp. 113-115; Pereira de Queiroz, Isaura, Os cangaceiros. La epopeya bandolera del Nordeste de Brasil, Bogota, El Ancora, 1992, p. 65; Bravo Paez, Bandoleros y delincuentes en el Caribe colombiano, pp. 32-33; Valenzuela Marquez, Bandidaje rural en Chile central, pp. 77-78; Ferrerira, Ricardo Alexandre, Crimes em comun: escravadao e liberdade no extremo nordeste da provincia de Sao Paulo (Franca 1830-1888), tesis de doctorado, Franca, uneps, 2006, pp. 158-163. En Brasil del siglo XIX se destacan casos de bandas de esclavos y libres que eran armados por los amos con misiones criminales de asesinar, quemar casas, emboscar y herir a las victimas, la gran mayoria duenos de tierras, autoridades y rivales politicos. Las motivaciones que tenian eran pleitos por tierras, herencias, desentendimientos matrimoniales y luchas electorales. Los casos senalados por Ferreira fueron en las decadas de 1870 y 1880 en las provincias de Sao Paulo, Minas Gerais, Maranhao, Rio Grande do Sul, Piaui, Bahia, Alagoas y Rio de Janeiro. Jaime Valenzuela senalo la existencia de bandas de mas de 8 miembros al servicio de los terratenientes de Curico que se enfrentaban entre si en contextos de guerras civiles e internacionales.

(46) Hobsbawm, Bandidos, pp. 102-105 y 113; Pereira de Queiroz, Os cangaceiros, pp. 74-78.

(47) Bravo Paez, Bandoleros y delincuentes en el Caribe colombiano, p. 32.

(48) Bravo Paez, Bandoleros y delincuentes en el Caribe colombiano, p. 32.

(49) Jaime Valenzuela que las partidas de bandidos que operaban en Curico oscilaba entre 2 y 5 miembros, lo que reflejaba una organizacion sencilla y primaria, que se reunia para cometer los actos delictivos. Una vez cumplidos con los objetivos, la banda se desintegraba. Vease Valenzuela Marquez, Bandidaje rural en Chile central, p. 73.

(50) Guerrero R., Amado Antonio, Silvano Pabon Villamizar y Carmen Adriana Ferreira E., Los pueblos del cacao. Origenes de los asentamientos urbanos en el oriente colombiano, Bucaramanga, Universidad Industrial de Santander-Fondo Mixto de Promocion de la Cultura y las Artes del Norte de Santander, 1998, pp. 62-64.

(51) Respecto de la fundacion de Cucuta y su economia cacaotera en el siglo XVIII, consultar Guerrero, Los pueblos del cacao, pp. 28-29, 45, 61 y 64; Melendez Sanchez, Jorge, Cacao y rio (Historia del valle de Cucuta, de san Faustino de Los Rios, de Salazar de las Palmas y de la frontera Colombo-Venezolana), Bogota, 1982, pp. 20 y ss.

(52) Guerrero, Los pueblos del cacao, pp. 28-29.

(53) Guerrero, Los pueblos del cacao, p. 138.

(54) Brungardt, Maurice Philip, Tithe Production and Patterns of Economic Change in Central Colombia, 1764-1833, tesis de doctorado, Austin, The University of Texas at Austin, 1974, pp. 69-71.

(55) Brungardt, Tithe Production and Patterns of Economic Change, pp. 88-89.

(56) Guerrero, Los pueblos del cacao, p. 141; Melendez Sanchez, Cacao y rio, pp. 43, 48 y 52-54; Ramos Penuela, Aristides, "Frontera y poblamiento. Hacendados y misioneros en el nororiente de la Nueva Granada, 1700-1819", en Cuadernos de Desarrollo Rural, num. 54 (2005), pp. 11-13 y 17-18.

(57) McFarlane, Anthony, Colombia antes de la independencia. Economia, sociedad y politica bajo el dominio borbon, Bogota, El Ancora Editores, 1997, pp. 220-222; Brungardt, Tithe Production and Patterns of Economic Change, pp. 69-71, 77 y 81.

(58) Melendez Sanchez, Cacao y rio, p. 21.

(59) Oviedo, Basilio Vicente de, Cualidades y riquezas del Nuevo Reino de Granada, Bucaramanga, Imprenta Departamental de Santander, 1990, p. 250.

(60) AGN, seccion Colonia, fondo censos redimibles-varios departamentos, r. 23, ano 1792, ff. 320r-347r. En el padron realizado en la parroquia de San Jose de Cucuta es posible contabilizar a los esclavos, pero no a los demas sectores sociales por calidades.

(61) Tovar Pinzon, Hermes (Compilador), Convocatoria al poder del numero. Censos y estadisticas en la Nueva Granada (1750-1830), Santafe de Bogota, Archivo General de la Nacion, 1994, pp. 408-411.

(62) Herrera Angel, Marta, "Libres de todos los colores": el ordenamiento social en las llanuras del Caribe, siglo XVII, (impreso sin publicar), p. 6. El termino "libres" o "libres de todos los colores" hace referencia a la poblacion no clasificada dentro de las categorias de indios, negros esclavos y espanoles o blancos (peninsulares y nacidos en America).

(63) Diaz Diaz, Oswaldo, Los almeydas. Episodios de la resistencia patriota contra el ejercito pacificador de tierra firme, Bogota, Editorial ABC, 1962, p. 17. Don Juan Gregorio Almeida habia llegado de Espana para establecerse en la ciudad de Pamplona. Se caso con dona Rosalia Sumalave y Belen, con quien procreo 12 hijos, entre quienes estuvieron los famosos guerrilleros patriotas Ambrosio y Francisco Vicente. Almeida murio en Cucuta el 3 de mayo de 1812 dejando una gran fortuna, entre la que se encontraba tres haciendas en el valle de Cucuta: El Salado, El Trapiche y San Vicente del Ejido.

(64) En 1767, la hacienda El Trapiche tenia mas de 40 000 arboles de cacao y 127 esclavos. Ver Colmenares, German, Las haciendas de los jesuitas en el Nuevo Reino de Granada: siglo XVIII, Santafe de Bogota, Tercer Mundo Editores, 1998, pp. 72, 98, 110 y 113.

(65) AGN, seccion Colonia, fondo temporalidades, leg. 10, ano 1771, f. 528r-v; AGN, seccion Colonia, fondo temporalidades, leg. 10, ano 1790, f. 492r.

(66) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 57r-v, 93r y 94r.

(67) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 54v-55r.

(68) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 2v.

(69) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 39r-40r.

(70) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 100r-101r. El auto del 9 de marzo de 1799 escrito por el alcalde ordinario don Nicolas Antonio Rangel resume los indicios que incriminaban a Almeida.

(71) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 129r-137r.

(72) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 54v-55r.

(73) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 91, ano 1797, f. 1r.

(74) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 48r.

(75) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 89r-v.

(76) Hobsbawm, Bandidos, p. 47.

(77) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 93r.

(78) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 92v.

(79) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 93r.

(80) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 94v.

(81) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 32r, 43v-44r, 67r y 78r.

(82) Horlent, "El bandolerismo en el Tucuman colonial".

(83) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 45r.

(84) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 45r.

(85) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 41v.

(86) Hobsbawm, Bandidos, p. 34.

(87) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 97r.

(88) En el estudio de Ferreira, el autor establecio casos en los que los amos ponian todos los recursos economicos y juridicos para defender a sus esclavos en los juicios que les llevaban por crimenes, delitos y bandidaje. Ver Ferreira, Crimens en comum, p. 143.

(89) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 54v-55r.

(90) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 146v.

(91) "El bandido es valiente, tanto cuando actua como cuando es victima. Muere desafiante y bien..." Hobsbawm, Bandidos, p. 154.

(92) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 146v.

(93) Flores Galindo y Charles Walker mostraron la existencia de grupos etnicos mixtos en el bandolerismo de la costa peruana entre finales de la colonia y la decada de 1840: mestizos, cholos, castas y esclavos. Walker agrego que hubo un importante soporte de extranjeros -chilenos y colombianos- entre los bandidos. Ver Flores Galindo, "Bandidos en la costa", pp. 108 y 121.

(94) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 3r-11r.

(95) Para un acercamiento a lo que podia representar "la montana" en el mundo Mediterraneo, ver el trabajo clasico de Fernand Braudel, El Mediterraneo y el mundo del Mediterraneo en la epoca de Felipe n, t. i, Mexico, Fondo de Cultura Economica, 1981, pp. 36-66.

(96) Horlent, "El bandolerismo en el Tucuman colonial".

(97) Zuluaga, "Clientelismo y guerrillas en el Valle del Patia", p. 120. El caluroso y torrido Valle del Patia, en el camino que conectaba a Popayan con San Juan de Pasto -en la region suroccidental de Colombia--fue en el siglo XVIII una zona de refugio de esclavos huidos de las minas y haciendas de la provincia. Alli se establecian, construian una choza, sembraban y buscaban pareja. Estas actividades las alternaban con el mazamorreo, el trabajo esporadico en las haciendas y el bandidaje -abigeato y robo a los transeuntes. Price, Richard, "Introduccion", en Richard Price (Compilador), Sociedades cimarronas. Comunidades esclavas rebeldes en las Americas, Mexico, Siglo XXI, 1982, p. 16. La regla para los cimarrones era buscar sitios que les sirviera de escondite y defensa, esto es, lugares inhospitos de dificil acceso para las autoridades.

(98) Hobsbawm, Bandidos, pp. 46 y 49; Price, "Introduccion", p. 14. De acuerdo con Price, las sociedades cimarronas surgieron como reaccion a la esclavitud colonial.

(99) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 39r-v.

(100) Los bandidos de Rio Frio operaron en el camino que conectaba a Mexico con Puebla, aprovechando la naturaleza para esconderse y cometer las fechorias. Por ejemplo, el 5 de octubre de 1833 asaltaron a una caravana de mulas en el llano de Horcasitas. Ver sobre estos bandidos el articulo de Vanderwood, Paul J., "Los bandidos de Manuel Payno", en Historia Mexicana, XLIV: i (1994), pp. 107-139.

(101) En el Peru de la primera mitad del siglo XIX, por ejemplo, el refugio de los bandidos y cimarrones estaba constituido por matorrales y pantanos inaccesibles, eran los llamados palenques. Para evitar que las autoridades los encontraran, estos refugios debian ser temporales y moviles. Ver el articulo de Aguirre, "Cimarronaje, bandolerismo y desintegracion esclavista", pp. 161-162.

(102) En otras zonas como el estado de Cartagena a mediados del siglo XIX y los siguientes 70 anos, y en la gobernacion de Popayan existieron bandidos que acudieron a actividades delictivas -hurto, abigeato, pillaje, saqueo y asaltos--para sostenerse economicamente. Ver Bravo Paez, Bandoleros y delincuentes en el Caribe colombiano, pp. 82, 84-87.

(103) Price, "Introduccion", p. 21.

(104) Sobre la utilizacion de las distintas partes de las plantas con fines medicinales -diagnostico y curacion-entre la poblacion esclava y liberta del Nuevo Reino de Granada, ver Maya Restrepo, Luz Adriana, Brujeria y reconstruccion de identidades entre los africanos y sus descendientes en la Nueva Granada, siglo XVII, Bogota, Ministerio de Cultura, 2005, pp. 706-717. Richard Price menciona que los cimarrones explotaron el inhospito medio ambiente donde se refugiaron a traves de la caza, la pesca, la farmacopea y la elaboracion de artesanias. Por ejemplo, los cimarrones de Surinam obtenian mantequilla de los gusanos de las palmeras, ver Price, "Introduccion", pp. 19-21.

(105) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, f. 89v.

(106) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 91r-v.

(107) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 24v-25r, 30v y 31r.

(108) Sobre la cuestion de redes de intermediarios, colaboradores y complices en el valle del Patia, en el grupo de bandidos dirigidos por Juan Tumba, entre 1752 y 1770; ver Zuluaga, "Clientelismo y guerrillas en el valle del Patia", pp. 122-123.

(109) AGN, seccion Colonia, fondo juicios criminales, t. 40, ano 1799, ff. 31r-v.

(110) Para profundizar en el tema de las guerrillas del valle de Cucuta durante la independencia, consultar Febres-Cordero F., Luis, Del antiguo Cucuta. Datos y apuntamientos para su historia, Bogota, Biblioteca Banco Popular, 1975.
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Author:Salazar Carreno, Robinson
Publication:Tzintzun: Revista de Estudios Historicos
Date:Jul 1, 2015
Words:14895
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